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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Thu, 18 Jun 2026 16:20:52 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Los amigos peruanos del Baobab, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ Memoria. Un árbol que es más que un simple árbol; su presencia la podemos ver en libros como "El Principito" y en la cultura africana, en donde es visto con veneración. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 18 Jun 2026 16:20:52 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Los amigos peruanos del Baobab, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A <strong>Jorge Cabrera Gómez</strong> lo conocí en <strong>Trujillo </strong>cuando éramos compañeros en la universidad. El baobab, en cambio, ya era mi amigo. Me lo presentó el <strong>Principito </strong>-el inmortal personaje de <strong>Saint-Exupéry</strong>- cuando yo todavía era un niño (ahora mismo siento que todavía lo soy cuando leo esa clase de libros).</p>   <p>Para que ustedes lo recuerden, el <strong>baobab</strong> es un árbol gigante. Su tronco puede superar los diez metros de diámetro y almacenar cientos de miles de litros de agua. Vale decir que, aunque sea un vegetal sediento, puede y podrá sobrevivir el calor seco de la sabana en África. Y mejor aún, es capaz de vivir más de dos mil años.</p>   <p>Si usted leyó <em><strong>El Principito</strong></em>, se acordará de que ese árbol tenía sus raíces donde debieran estar las ramas y que muchos lo llamaban “el árbol al revés”. Eso es una exageración, pero no tanto porque sus ramas, cual dedos pilosos, se levantan hacia el cielo como si estuvieran en oración perpetua.</p>   <p>Andariego, Jorge Cabrera Gómez, salió pronto de Trujillo y se fue a la universidad de Belo Horizonte, en Brasil, para luego terminar arquitectura en la UNI y después cursar maestría y doctorado en las universidades de Lovaina, Bélgica y París.</p>   <p>Me parece que nos vimos en una clase de <strong>Nathan Wachtel</strong> en La Sorbona, mientras estudiábamos el curso de “Dualismo en el mundo andino”. Con tan múltiples antecedentes académicos, es fácil imaginar que le fue sencillo conseguir un trabajo en las Naciones Unidas, donde lo enviaron a <strong>Guinea Bissau</strong> para apoyar a los “antiguos combatientes de la patria”, jóvenes que, dirigidos por Amílcar Cabral, habían liberado a su país del colonialismo, pero se encontraban dispersos y desocupados en 1981. Desde entonces, Jorge inició su relación amorosa con África.</p>   <p>Después de Guinea Bissau, pasaría a la isla Gorée, reconocida por la <strong>UNESCO</strong> como patrimonio de la humanidad. Aunque debería ser de la inhumanidad y el escarnio porque de allí partieron los barcos cargados de esclavos hacia América a lo largo de casi tres siglos, hasta 1848.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/18/6a341a2d2766a31b1f035255.jpg" alt="El baobab. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>El baobab. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Cuando Jorge llegó a Guinea, la economía del país se basaba en la producción agrícola y ganadera. Cultivaban arroz, nuez de palma, coco, maíz, sorgo, maní y nueces de acajú, estos dos últimos para exportación. Producían también madera y caucho luego de explotar los grandes bosques de su territorio. La pesca era una actividad de autoconsumo.</p>   <p>Como él mismo me dijo, su misión consistía en apoyar la recuperación económica de los combatientes, quienes al fin de la guerra de independencia fueron desmovilizados. Eran más de dos mil, y cerca del cincuenta por ciento estaban inválidos. Este contingente -más las viudas y huérfanos de guerra- sumaba 6500 personas. Se comprendía, además, de manera indirecta, a sus familias, lo cual hacía un universo total de doce mil personas que era el ámbito del proyecto.</p>   <p>Aparte de Guinea, el incansable agente de la <strong>ONU</strong>, realizó tareas en Malí, donde habría de recorrer el país durante dos años, con la misión de organizar a los artesanos y apoyarlos con créditos, capacitación técnica y empresarial. Además de la novela <em><strong>El baobab</strong></em>, publicaría otros libros, pero acaso su corazón ha permanecido siempre al lado del árbol de la vida.</p>   <p>Así me lo dijo ayer, mientras conversábamos con otro peruano caminante del África, Eduardo González Cueva, quien es también un trabajador de las Naciones Unidas que informa sobre la situación de los derechos humanos en diversas naciones africanas. En ellas, Eduardo ha pasado muchos años, pero acaso lo que más recuerda es Malí y el árbol que tanto a él como a mi otro entrevistado parece haberles dado un evangelio de vida.</p>   <p>Debe decirse que al baobab se le llama también Árbol Botella y Árbol del pan del mono, así como Árbol Boticario y Árbol Mágico.</p>   <p>A su sombra se sentaron, en el siglo XIII, los rebeldes que, ya en esa época, escribieron una carta de los derechos humanos y los filósofos que frecuentaron en Tombuctú la Universidad de Sankore, uno de los primeros centros académicos en la historia de la humanidad.</p>   <p>Por todo lo que ha escrito Jorge en <em>El Baobab</em>, debe ser ese personaje vegetal el que ha atravesado el desierto para ofrecer a sus hijos una verdad escondida.</p>   <p>En ese árbol se resumen las vidas que nunca se vivieron, las promesas que nunca se cumplieron y el cielo en la tierra que todos los hombres y mujeres queremos edificar.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Perú: La estabilidad que enamora y la democracia que nadie ve ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/18/peru-la-estabilidad-que-enamora-y-la-democracia-que-nadie-ve-eddie-condor-hnews-769046</link>
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                            <![CDATA[ La sucesión de crisis responde a liderazgos dispuestos a gobernar 'a cualquier precio' y a un Congreso que actúa como instrumento político de remoción masiva, no como contrapeso republicano. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Perú, democracia y desarrollo económico]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 18 Jun 2026 10:10:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Por </span><strong><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Eddie Cóndor Chuquiruna</span></strong></p>   <p>Hay un romanticismo muy extendido sobre el Perú; prestigiosos foros y titulares internacionales celebran su &#039;estabilidad económica&#039; como si fuera un trofeo inmutable, mientras que la condición esencial de todo país -su democracia- se esfuma entre eslóganes y balances macro. Esa fascinación superficial privilegia indicadores financieros y calificaciones de riesgo, pero olvida que economía, institucionalidad y derechos son compatibles y, sobre todo, interdependientes. Una economía sana sin instituciones autónomas y sin respeto a los derechos fundamentales es, en el fondo, una apariencia; el cascarón de la prosperidad.<br><br>Gran parte del debate reciente prioriza la continuidad macroeconómica como si fuera el bien supremo. Eso soslaya que la calidad democrática impacta directamente en la economía; seguridad jurídica para la inversión, controles anticorrupción efectivos, capacidad administrativa estatal y protección de derechos sociales generan certidumbre real. Ignorarlos es construir estabilidad sobre arenas movedizas.<br><br>El conteo de presidentes -&#039;ocho en 10 años&#039;- se celebra como curiosidad, pero oculta causas, estrategias y responsabilidades concretas de quienes buscan imponer fórmulas de poder. La sucesión de crisis responde a liderazgos dispuestos a gobernar &#039;a cualquier precio&#039; y a un Congreso que actúa, como se está imponiendo como regla, como instrumento político de remoción masiva, no como contrapeso republicano.<br><br>Tampoco se mira el papel de los grupos económicos y su relación con medios influyentes. Existe una alianza que promueve políticas económicas a la medida de intereses concentrados, financia proyectos políticos y legitima hegemonías. El resultado es control económico, influencia mediática y decisiones públicas que refuerzan privilegios.<br><br>Eso trae consecuencias graves. Declinación institucional, riesgos de una &#039;dictadura civil&#039; desde un Congreso potenciado, corrupción e impunidad crecientes, y normalización de prácticas represivas que terminan en asesinatos presentados como operaciones de seguridad. No es estabilidad; es violencia con apariencia de orden.<br><br>La narrativa externa suele simplificar con atajos ideológicos -&#039;no queremos otra Venezuela&#039; o &#039;no al comunismo&#039;- y otorga confianza automática a proyectos aunque socaven el Estado de derecho. Ese doble estándar legitima abusos y criminaliza demandas sociales legítimas. La democracia no se protege con etiquetas, sino con instituciones fuertes, transparencia y rendición de cuentas.<br><br>Propongo una mirada menos colonial y más atenta al contexto; no admirar solo la apariencia económica, sino defender la autonomía institucional, la protección de derechos y denunciar la instrumentalización del Estado para intereses particulares. Opinar desde la distancia sin ese contexto contribuye a la erosión democrática.<br><br>Defender la democracia es un deber ciudadano. No se trata de despreciar la economía, sino de entender que prospera solo en un marco institucional sólido. Antes de enamorarnos de un número o un titular, preguntemos por las causas, las responsabilidades y el costo humano y constitucional que se paga. Solo así la estabilidad será real y legítima; con instituciones autónomas, derechos garantizados y un Estado que sirva a la mayoría.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Minería, competitividad y el verdadero desafío del Perú: formar talento técnico ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/18/mineria-competitividad-desafio-peru-formar-talento-tecnico-juan-garcia-calderon-tecsup-hnews-221221</link>
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                            <![CDATA[ La minería del futuro no dependerá solo del mineral bajo tierra. Dependerá, cada vez más, del talento sobre la tierra. El Perú necesita alrededor de 300 mil técnicos al año para atender la demanda de sectores como minería, industria, energía, construcción, logística y servicios, pero la oferta es considerablemente menor. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Minería y competitividad]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 18 Jun 2026 10:10:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Minería, competitividad y el verdadero desafío del Perú: formar talento técnico ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em>Por Juan Manuel García Calderón, director general de Tecsup</em></p>   <p>El Perú atraviesa una <strong>oportunidad histórica</strong>. La creciente demanda global de minerales críticos, impulsada por la transición energética y la electrificación, ha reforzado el papel estratégico de países mineros como el nuestro. El cobre se ha convertido en un insumo central para la transición hacia energías más limpias, para la infraestructura digital que requieren tecnologías como la inteligencia artificial —incluidos los centros de datos— y para procesos crecientemente electrificados, desde vehículos eléctricos hasta la nueva generación de camiones mineros. En paralelo, el país cuenta con una cartera de 67 proyectos mineros valorados en más de US$64 mil millones, según el Ministerio de Energía y Minas (MINEM).</p>   <p>La pregunta ya no es si el Perú tiene recursos o potencial minero. La pregunta es si tendrá el talento para sostener ese crecimiento.</p>   <p><strong>El principal cuello de botella de la minería peruana ya no es el recurso ni necesariamente la inversión: es el talento técnico especializado.</strong></p>   <p>La señal es clara. Según el MINEM, el empleo minero alcanzó niveles récord en 2025, con un promedio superior a 264 mil trabajadores, y continuó creciendo en 2026. Pero la minería de hoy ya no se parece a la de hace 20 años. La operación moderna exige automatización, monitoreo remoto, mantenimiento predictivo, analítica de datos, control industrial y uso intensivo de tecnología.</p>   <p>Hoy un técnico puede trabajar tanto con una llave mecánica como con datos. Por eso, <strong>el problema no es únicamente de cantidad. También es de pertinencia.</strong></p>   <p>La minería moderna sigue necesitando especialistas en mantenimiento mecánico, electricidad o procesos, pero ahora requiere además capacidades en automatización, software, redes industriales, ciberseguridad, inteligencia artificial y análisis de datos. La frontera entre operación industrial y tecnología es cada vez más difusa.</p>   <p>El reto es que el país todavía forma talento técnico a un ritmo insuficiente para responder a esta transformación.</p>   <p>Diversas estimaciones muestran que el Perú necesita alrededor de 300 mil técnicos al año para atender la demanda de sectores como minería, industria, energía, construcción, logística y servicios, mientras que el número de egresados técnicos es considerablemente menor. La brecha no es exclusivamente minera, pero la minería la siente con especial intensidad porque compite por talento en un mercado ya limitado.</p>   <p>El desafío empieza antes. De cada 100 jóvenes que culminan secundaria, apenas alrededor de 30 acceden a educación superior. De ellos, cerca de 10 optan por educación técnica. Sobre esa base, el país espera formar el talento que demandan industrias cada vez más tecnológicas y sofisticadas.</p>   <p>A ello se suma un problema cultural: durante mucho tiempo se instaló la idea de que la educación técnica era una segunda opción, cuando en realidad es una de las rutas más directas hacia empleos de alta especialización, empleabilidad y desarrollo productivo.</p>   <p><strong>No se trata solo de formar más técnicos. Se trata de formar talento pertinente, actualizado y conectado con la realidad productiva.</strong> Eso exige una mayor articulación entre empresa, academia y Estado para anticipar necesidades de talento, actualizar permanentemente los programas formativos y acercar la formación a entornos reales de operación. Cuando esa conexión existe, la brecha se reduce.</p>   <p>La cercanía con la industria, el aprendizaje práctico y la actualización permanente permiten responder mejor a sectores que evolucionan rápidamente, como minería, energía o manufactura avanzada. Pero ningún esfuerzo institucional será suficiente si el país no asume este reto como una prioridad compartida.</p>   <p>La minería del futuro no dependerá solo del mineral bajo tierra. Dependerá, cada vez más, del talento sobre la tierra. Porque el verdadero recurso estratégico del Perú no será únicamente el cobre que exporte, sino las personas capaces de transformar esa oportunidad en productividad, innovación y bienestar para más peruanos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ IA y Gestión del Estado ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/18/ia-y-gestion-del-estado-kurt-burneo-tecnologias-hnews-758472</link>
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                            <![CDATA[ El impacto de las tecnologías emergentes es, por naturaleza, democratizador. La modernización del Estado no es una meta, sino una constante que debe estar sintonizada con las demandas de una sociedad que no tolera la ineficiencia. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Kurt Burneo</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 18 Jun 2026 10:06:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La inteligencia artificial se ha constituido como una herramienta para optimizar los procesos de la administración pública. No obstante, su adopción exitosa depende de condiciones institucionales y organizacionales, entre otras.</p>   <p>Recientemente, millones de personas han experimentado cambios contextualizados en la cuarta revolución industrial. En el siglo XIX, las máquinas de vapor impulsaron una revolución en la industria y el transporte. A continuación, la electricidad y la electrónica marcaron el tránsito al siglo XX, y el siglo XXI viene siendo moldeado por los avances sostenidos de la digitalización de las actividades humanas y la creciente hiperconectividad.</p>   <p>La evidencia internacional muestra la velocidad que vienen alcanzando las distintas aplicaciones de la IA en la administración pública. Estas implican una secuencia que va mucho más allá de simples actualizaciones de programas. Incluso podría rediseñarse la arquitectura misma de la administración del Estado. Pero hoy el desafío ha mutado: ya no se trata de trasladar la burocracia del papel a la pantalla, sino de usar las nuevas tecnologías para transformar estructuras vetustas y costosas.</p>   <p><strong>El impacto de las tecnologías emergentes es, por naturaleza, democratizador.</strong> Hoy, sistemas baratos, descentralizados y relativamente simples poseen la potencia necesaria para desafiar estructuras gigantescas que antes implicaban presupuestos elevados y numerosos funcionarios para tareas que la inteligencia artificial puede resolver en segundos. La paradoja actual es fascinante: la tecnología más avanzada nos ha regresado a lo más básico y esencial, que es poner al ciudadano al centro, como objetivo prioritario de toda acción estatal.</p>   <p><strong>Por tanto, la modernización del Estado no es una meta, sino una constante que debe estar sintonizada con las demandas de una sociedad que no tolera la ineficiencia.</strong> En un escenario de recursos siempre limitados, la incorporación de inteligencia artificial y análisis de datos no es un lujo, sino un imperativo moral. Cada sol malgastado en un proceso burocrático redundante es un sol que se resta a un subsidio habitacional, a una atención de salud o a la seguridad de un distrito.</p>   <p>Imaginemos, por ejemplo, la focalización de la ayuda social. La tecnología nos permite identificar con precisión quién requiere realmente un subsidio económico, eliminar filtraciones y asegurar que el apoyo llegue a tiempo, por ejemplo, mediante el Sisfoh. <strong>No es solo un tema de eficiencia: es justicia social aplicada.</strong> Si fuéramos capaces de optimizar los tiempos en la administración pública, ya sea a nivel nacional o subnacional, sería como devolverle al ciudadano el activo más valioso que posee: su tiempo.</p>   <p>En conclusión, el manejo de la IA para mejorar los servicios que presta el Estado resulta fundamental para contar con un Estado más eficiente y eficaz, pues, por su alcance, constituye uno de los retos futuros más importantes que se deben enfrentar.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El discurso de odio que dejó la campaña ]]>
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                            <![CDATA[ El Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio recuerda que la polarización de la campaña deja daños que el nuevo gobierno tiene la responsabilidad de desescalar. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 18 Jun 2026 07:43:26 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El discurso de odio que dejó la campaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El 18 de junio, Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio, llega mientras el Perú procesa los resultados de la segunda vuelta más ajustada en décadas. La campaña que condujo al 7 de junio dejó un rastro documentado de ataques racistas contra candidatos indígenas y rurales, insultos masivos a simpatizantes de ambos lados y asociaciones de personas y colectivos con el terrorismo o la delincuencia. La analista Urpi Torrado documentó para El Comercio que ese discurso puede movilizar adhesiones de corto plazo, pero deja una sociedad más fragmentada, desconfiada y polarizada. Sus efectos persisten mucho después del cierre de las urnas.</p>   <p>Esta polarización tiene en el Perú raíces de dos décadas. Desde el 2006, el país ha reproducido en cada segunda vuelta el mismo patrón: una mitad del territorio contra la otra, Lima contra las regiones, la ciudad contra el campo. La elección del 7 de junio replicó esa grieta con una precisión que ya resulta estructural. Lo que cambia cada cinco años son los candidatos. Lo que persiste es la lógica de la exclusión y el lenguaje que convierte al adversario político en enemigo.</p>   <p>La xenofobia contra la migración venezolana es un capítulo específico de ese patrón. El Perú acoge a más de 1,7 millones de venezolanos y en cada proceso electoral desde el 2018 los mensajes de odio contra esa población se disparan. El Barómetro de la Xenofobia documentó que un tercio del discurso sobre migración se orienta a vincular a los venezolanos con hechos delictivos, convirtiendo a personas vulnerables en chivo expiatorio de problemas estructurales que el Estado lleva décadas postergando.</p>   <p>El discurso de odio sobrevive al conteo de votos. Vive en las redes, en el lenguaje cotidiano y en la memoria de los grupos que fueron su blanco. El nuevo gobierno tiene la responsabilidad de desescalar ese clima activamente, con declaraciones que distingan el debate político del ataque personal, con políticas de integración para la población migrante y con señales claras de que el racismo y el sexismo resultan incompatibles con el discurso oficial. Gobernar un país partido casi en dos mitades requiere, primero, hablarle como si fuera uno solo.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La ruta legislativa de la impunidad ]]>
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                            <![CDATA[ LAS TEJEDORAS. Si en verdad tuvieran interés en revertir la impunidad, podrían empezar por cumplir con su deber de colaboración con la justicia. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Las Tejedoras sobre la impunidad]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 18:07:12 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La ruta legislativa de la impunidad ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Por <span style="color:rgb(34, 34, 34)">Jennie Dador Tozzini</span></p>   <p><span style="color:rgb(34, 34, 34)">La semana pasada, los congresistas aprobaron, nuevamente, un proyecto para asegurar la impunidad de las Fuerzas Armadas y policiales en los casos en que cometan delitos durante el restablecimiento del orden en los estados de emergencia.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Por absurdo que parezca, con esta medida se intenta disfrazar la impunidad con supuestos argumentos lógicos, al asegurar que, en un estado de emergencia, no se deben tolerar conductas que obstaculicen el restablecimiento del orden constitucional o que favorezcan ilícitos y, por ello, se debe reforzar la responsabilidad penal para que los responsables respondan ante el fuero militar y no ante el fuero común.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Lo cierto es que, si en verdad tuvieran interés en revertir la impunidad, los implicados podrían empezar por cumplir con su deber de colaboración con la justicia y entregar información sobre los juicios por violaciones de hace 30 o 40 años. Por el contrario, aquí pesa más el espíritu de cuerpo para proteger la &#039;patota&#039;, la &#039;manada&#039; o la &#039;banda uniformada&#039;.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">En Perú, la jurisdicción militar-policial juzga las acciones cometidas en el ejercicio de las funciones de la institución, como la disciplina, la obediencia y la seguridad institucional. Esto ya fue zanjado por el Tribunal Constitucional (EXP. N.º 4587-2004-AA/TC), en el caso del perpetrador Martín Rivas, al señalar que las ejecuciones extrajudiciales son delitos comunes y no de función, perseguibles en la jurisdicción ordinaria (párr. 79).</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Ojo, no se dejen engañar: de acuerdo con esta lógica, de ninguna manera es un delito de función violar niñas o mujeres, como en la base militar de Manta; desaparecer estudiantes, como en La Cantuta; o ejecutar jóvenes, como ocurrió en Colcabamba en abril último. Definitivamente, la justicia militar no se corresponde de ninguna manera con la justicia común.</span></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Instalaciones, dibujo, cerámica, textil y escultura en la muestra colectiva “Maneras de estar vivo”, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/14/instalaciones-dibujo-ceramica-textil-y-escultura-en-la-muestra-colectiva-maneras-de-estar-vivo-por-czar-gutierrez-hnews-1273034</link>
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                            <![CDATA[ Andrea Tregear, Mariú Palacios, Nicole Franchy, Alice Wagner y Luisi Llosa tejen la compleja red de interdependencias que sostiene toda forma de existencia. En Vesper Tzu Galería. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Maneras de estar vivo". Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 18:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Instalaciones, dibujo, cerámica, textil y escultura en la muestra colectiva “Maneras de estar vivo”, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El agotamiento ambiental, la aceleración tecnológica y la progresiva desvinculación entre humanos y su ecosistema gatillan una exposición cuyo punto de partida será el libro homónimo de Baptiste Morizot, quien plantea que la crisis ecológica contemporánea es, ante todo, una crisis de sensibilidad: hemos dejado de percibir aquello que nos rodea como una comunidad de seres vivos para convertirlo en paisaje, recurso o simple decorado.</p>   <p>Esta colectiva recoge la premisa para transformarla en experiencia estética. La sala deja de ser un espacio neutro, deviene en una geografía donde cada obra es un organismo autónomo y, al mismo tiempo, trama mayor donde materiales, símbolos y relatos establecen vínculos inesperados. Lo que emerge es una constelación de preguntas sobre nuestra posición en la Tierra y sobre las posibilidades de coexistencia en un mundo profundamente herido.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/17/6a2eaa29bd36443c03056adc.jpg" alt="Luisi Llosa. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Luisi Llosa. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>La obra de <strong>Luisi Llosa</strong>, “Humanidad residual”, sitúa al visitante frente a una dimensión geológica de la existencia. Piedras intervenidas con pan de plata dialogan con lienzos de cromática mineral para construir una reflexión sobre la fragilidad humana y la persistencia de la materia. Las grietas, lejos de ocultarse, se exhiben como marcas de experiencia. Para que la piedra se convierta en metáfora del cuerpo y la erosión adquiera la dignidad de una escritura, como si el tiempo hubiese aprendido a grabar sus memorias directamente sobre la piel del mundo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/17/6a2ea82bbd36443c03056ada.jpg" alt="Andrea Tregear. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Andrea Tregear. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>En contraste, <strong>Andrea Tregear</strong> propone con “Naturaleza viva” y “Naturaleza viva 2/3” una mirada donde lo artificial parece adquirir comportamiento biológico. El acrílico y el plexiglass generan formas translúcidas que evocan organismos marinos, corales mutantes o criaturas que emergen de un futuro todavía indescifrable. La artista transforma materiales industriales en presencias orgánicas, cuestionando las oposiciones tradicionales entre naturaleza y artificio. Cada transparencia es la piel fósil de un océano extinguido intentando emitir, desde la luz, una memoria.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/17/6a2eaa68d3a1d14a7f0527ec.jpg" alt="Nicole Franchy. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Nicole Franchy. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Los dibujos de <strong>Nicole Franchy</strong> desplazan radicalmente la perspectiva humana. En “El amo de la tierra” y “La mirada del Jaguar” el animal deja de ocupar el lugar de objeto representado para convertirse en sujeto de observación. El jaguar nos contempla. La artista subvierte así una larga tradición visual occidental para proponer una relación más horizontal entre especies, pues la mirada también puede ser territorio y el mundo no pertenece exclusivamente a quienes creen nombrarlo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/17/6a2ea54cd3a1d14a7f0527e9.jpg" alt=""Maneras de estar vivo". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Maneras de estar vivo&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La dimensión ritual aparece con fuerza en las instalaciones de <strong>Mariú Palacios</strong>. “Dile lo que no pudiste decirle” construye un espacio de memoria mediante tejidos, camisas, teléfonos y caracoles, elementos que evocan tanto la comunicación como la ausencia, mientras su “Blueprint, matriz” explora el símbolo uterino como origen, refugio y arquitectura afectiva. Sus obras poseen la intensidad silenciosa de los objetos que sobreviven a quienes los utilizaron.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/17/6a2ea886bd36443c03056adb.jpg" alt="Mariú Palacios. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Mariú Palacios. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Por su parte, <strong>Alice Wagner</strong> presenta “Panteísmo”, instalación cerámica compuesta por cuarenta y cinco piezas que cuestionan las formas tradicionales de espiritualidad. La artista sugiere que el futuro espiritual del mundo no residirá tanto en las viejas trascendencias verticales como en una sensibilidad horizontal capaz de reconocer inteligencia en todas las formas de existencia. Como si la materia, exhausta de servirnos, reclamara por fin una dignidad sagrada entre animales, minerales, ruinas, cuerpos y raíces.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/17/6a2ea7dfd3a1d14a7f0527eb.jpg" alt="Alice Wagner. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Alice Wagner. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>La potencia de la muestra está en la trayectoria de sus protagonistas. Tregear ha dedicado más de veinte años a una rigurosa investigación sobre el acrílico y las posibilidades expresivas de la luz. Wagner es una de las artistas peruanas más reconocidas de su generación, con presencia en importantes museos y colecciones internacionales. Franchy ha desarrollado una carrera internacional marcada por residencias y exposiciones en Europa y Estados Unidos. Palacios ha construido una práctica multidisciplinaria atravesada por la memoria, el territorio y la experiencia ritual. Llosa, por su parte, ha consolidado un lenguaje propio donde la piedra se transforma en una reflexión filosófica sobre vulnerabilidad y permanencia.</p>   <p>Así, <em>Maneras de estar vivo</em> dialoga con debates fundamentales sobre antropoceno, ecologías críticas y pensamiento decolonial. Todo un tránsito a través del ecosistema donde cada piedra, tejido, animal y organismo híbrido funciona como umbral hacia una conciencia más vasta donde lo humano deja de ocupar el centro para reintegrarse a la trama infinita de relaciones existenciales. Un manuscrito coral, mineral y biológico cargado de entrañable belleza.</p>   <p><strong>…</strong></p>   <p><strong>Datos:</strong></p>   <p>▪ Lugar: Vesper Tzu Galería</p>   <p>▪ Dirección: Av. Santa Cruz 1068, Miraflores. Lima – Perú</p>   <p>▪ Temporada: Hasta el 24 de junio de 2026</p>   <p>▪ Horario de visita: lunes a sábado, de 11:00 a.m. a 7:00 p.m.</p>   <p>▪ Ingreso: libre</p>   <p> </p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Prensa y democracia: los 50 años de El País ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/17/prensa-y-democracia-los-50-anos-de-el-pais-jose-ragas-1069824</link>
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                            <![CDATA[ PASADO VIVO. La prensa cumple un rol muy importante, y repasar los orígenes de uno de sus medios más destacados nos permite pensar en qué tipo de prensa necesitamos y merecemos para el desarrollo de nuestra sociedad. En la medida en que el buen periodismo prevalezca, ya sea en España o en Perú, la democracia va a contar con un espacio que promueve el intercambio de ideas y la crítica responsable. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[El buen periodismo fortalece la democracia]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>José Ragas</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 10:15:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Prensa y democracia: los 50 años de El País ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El País de España cumple medio siglo. Referente del periodismo, las letras y la política en español, este aniversario es una oportunidad no solo para celebrar la persistencia de este coloso, sino también para detenernos por un momento a pensar en la relación entre periodismo y democracia, especialmente en una doble coyuntura como la que atravesamos en nuestro país.</p>   <p>De un lado, están los medios locales que, en un tenso balotaje, disfrazan de objetividad comentarios nada tranquilizadores en favor de propuestas autoritarias. De otro, está la irrupción de la inteligencia artificial y el desafío que esto conlleva para los medios informativos. Mientras algunos son vendidos, otros despiden periodistas y otros más buscan acomodarse con el poder de turno o con el que esperan que gane. Con todo, la prensa cumple un rol muy importante, y repasar los orígenes de uno de sus medios más destacados nos permite pensar en qué tipo de prensa necesitamos y merecemos para el desarrollo de nuestra sociedad.</p>   <h2>El fin del franquismo</h2>   <p>En su más reciente libro, &#039;El periódico de la democracia&#039; (Random House), dedicado precisamente a la historia del diario, el escritor Javier Cercas no duda en señalar que no se puede entender la transición, ni tampoco la democracia española, sin El País. Muerto Franco, se produjo un interregno del cual pocos sabían qué podía resultar, y El País surgió en mayo de 1976 como una apuesta para navegar en esos años confusos. Si bien inicialmente se esperaba que fuese más cercano al conservadurismo, pronto fue desplazado por una línea más liberal e independiente.<br><br>Los primeros años del diario no fueron sencillos, como tampoco lo fue la transición a la democracia: la inestabilidad política, la crisis económica y los proyectos de retorno al régimen militar ponían en jaque a los españoles. Un momento decisivo fue el intento de golpe de Estado a inicios de 1981, cuando el teniente coronel Tejero Molina irrumpió en el Congreso y anunció el fin del experimento democrático. Como lo recuerda Cercas, El País se expresó claramente y repudió el golpe, al expresar su adhesión a la Constitución.</p>   <h2>“Una superstición nacional”</h2>   <p>La circunstancia temporal de aparecer luego de la muerte de Francisco Franco no bastaba para que El País se convirtiera en un referente de la transición. Como lo señala el mismo Cercas, hubo factores externos e internos que pudieron haber inclinado al diario hacia propuestas más autoritarias y que provocaron no pocas tensiones entre accionistas y redactores. Pero el factor central fue la autonomía y mantenerse fiel a sus principios, como ocurrió durante el fallido golpe de Estado de 1981.<br><br>Con el tiempo, el diario se convirtió en un elemento reconocible de la sociedad y la cultura españolas. De igual manera, se expandió no solo fuera de Madrid, con oficinas regionales, sino también con versiones semanales en el extranjero. Adquirir el diario en el kiosco más cercano, estar suscrito a él o simplemente llevarlo consigo marcaba la identidad de sus lectores. La visión cosmopolita del medio, con una tendencia hacia el europeísmo, contribuyó a dejar atrás el aislamiento de varias décadas impuesto por el franquismo.<br><br>Este impulso se tradujo en que muchos escritores y escritoras encontraran un espacio en El País. El mismo Cercas escribió crónicas para la edición catalana antes de hacerse conocido por &#039;Soldados de Salamina&#039;. Sin ir muy lejos, Mario Vargas Llosa escribió una columna regular bajo el nombre de &#039;Piedra de toque&#039;, que significó su retorno a la literatura luego de su aventura electoral. Por 33 años, el Nobel desarrolló una serie de temas hasta que su salud lo obligó a retirarse del diario en octubre de 2023.<br><br>El impulso del diario por apoyar la cultura en su expresión más amplia se tradujo en la aparición de diversas voces, algunas como columnistas y otras como entrevistadas. El suplemento Babelia fue vital en esta tarea, al no reducir la cultura solo a la literatura, sino también a las artes escénicas, el cine y la música. Mientras el periodismo cultural busca adaptarse a nuevos espacios, este diario sentó las bases para que esa actividad sea vista como central y no relegada a las últimas páginas.</p>   <h2>Del papel a la pantalla</h2>   <p>La introducción de internet en nuestras vidas diarias no fue ajena a las salas de redacción del diario, que vieron con cierta preocupación las nuevas reglas que imponía el ciberespacio. Los periódicos eran testigos de cómo la publicidad migraba de sus páginas a las nuevas redes sociales, mientras las nuevas generaciones consumían noticias por otros medios. Muchos diarios, sobre todo locales, no aguantaron la embestida y tuvieron que cerrar.<br><br>Otros, los más grandes, apostaron por reinventarse en el formato visual, la redacción web y el contenido multimedia. El País fue uno de ellos. Desde 1996 comenzó su conversión hacia un diario netamente digital, lo cual fue reforzado 20 años después. Sus ediciones impresas en las Américas dejaron de aparecer y el medio se concentró en los contenidos digitales, de modo que los lectores encontraran contenido importante por el cual pudieran costear la suscripción.<br><br>Desde entonces, El País ha mantenido presencia en los países de habla española y se adapta constantemente. Al combinar la lectoría en papel, la web y los suscriptores, los números parecen darle la razón. Así, estos primeros 50 años de El País lo encuentran en buen estado, y sus lectores han sabido agradecer esa preferencia al reafirmar su lugar privilegiado en el ecosistema informativo mundial.<br><br>En la medida en que el buen periodismo prevalezca, ya sea en España o en Perú, la democracia va a contar con un espacio que promueve el intercambio de ideas y la crítica responsable sobre las formas de gobierno y de sociedad que deben regirnos para nuestro bienestar.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El sur se seca mientras el norte se inunda ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/17/el-sur-se-seca-mientras-el-norte-se-inunda-editorial-1143862</link>
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                            <![CDATA[ El Día Mundial de Lucha contra la Desertificación recuerda que el Perú tiene dos emergencias hídricas simultáneas que el Estado administra por separado. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 07:24:25 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El sur se seca mientras el norte se inunda ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El 17 de junio, Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, encuentra al Perú en una situación que los datos confirman con claridad. Mientras el norte acumula caseríos aislados y ríos desbordados por las lluvias asociadas al Fenómeno El Niño, el sur enfrenta una emergencia opuesta. El Senamhi documentó retrasos significativos en la campaña agrícola 2025-2026 en Cusco, Puno, Arequipa, Apurímac, Ayacucho y Tacna, con cultivos que presentan síntomas de marchitez y siembras postergadas por la escasez de humedad. Un mismo fenómeno climático produce dos catástrofes simultáneas en extremos opuestos del territorio.</p>   <p>El impacto en la producción agrícola es concreto. En Cusco, apenas el 30% del recurso hídrico se distribuye de manera adecuada. En Puno, la quinua acumula pérdidas históricas en temporadas de déficit hídrico. El sector pecuario altoandino atraviesa también una crisis, con pastos escasos que amenazan los rebaños que sostienen la economía de las comunidades más remotas. En Arequipa, miles de hectáreas de olivo, papa y cebolla en la provincia de Caravelí acumulan riesgo de pérdida total.</p>   <p>El Perú es uno de los países con mayor disponibilidad de recursos hídricos per cápita del mundo, pero esa abundancia global contrasta con una distribución profundamente inequitativa. El agua está donde la gente no está, y la gente está donde el agua falta. La gestión hídrica peruana opera con lógica de emergencia: cuando llueve en exceso se construyen defensas ribereñas de apuro y, cuando hay sequía, se rehabilitan pozos de urgencia. Lo que el país aguarda es una política nacional del agua con inversión sostenida, protección de cuencas y sistemas de almacenamiento.</p>   <p>El gobierno que asuma en julio hereda las dos emergencias al mismo tiempo. Una Autoridad Nacional del Agua dotada de recursos y capacidad de planificación de largo plazo es la señal más concreta que puede dar en materia ambiental. Un país que gestiona bien su agua resiste mejor las sequías, amortigua mejor las inundaciones y protege mejor su producción agrícola. El cambio climático ya es una emergencia presente en el territorio peruano. La evidencia está en los dos extremos del mapa: el norte que se inunda y el sur que se seca, en el mismo momento, bajo el mismo gobierno.</p> ]]></content:encoded>
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