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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sun, 05 Jul 2026 05:38:05 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ El voto de los peruanos en el extranjero, por Diego García-Sayán ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/05/el-voto-de-los-peruanos-en-el-extranjero-por-diego-garciasayan-hnews-325485</link>
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                            <![CDATA[ "Esa articulación con el Perú es, si se quiere, una razón adicional para ir afinando y mejorando los sistemas de participación política en los eventos electorales, proporcionando, para este propósito, más recursos a las instituciones consulares" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Diego García Sayán]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Diego García Sayán</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 05 Jul 2026 05:38:05 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El voto de los peruanos en el extranjero, por Diego García-Sayán ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Toda democracia necesita una ciudadanía vigilante y participativa, y autoridades sometidas al escrutinio público. La crítica fortalece las instituciones cuando se ejerce con rigor; las debilita cuando sustituye el análisis por la búsqueda apresurada de culpables. Cuando es crítica sin sustento y, además, frontal, pierde razón de ser.</p>   <p>Es cierto que se han presentado algunas dificultades en el registro del voto de los peruanos residentes en el exterior. Son asuntos puntuales que merecen ser examinados con rigor y seriedad. Por ello, es perfectamente legítimo preguntarse qué pudo hacerse mejor y qué ajustes conviene introducir para el futuro. Lo que no resulta legítimo es convertir esas dificultades, por sí solas, en una imputación personal contra el canciller y el servicio exterior.</p>   <p>Dadas las sólidas y dinámicas interacciones con las comunidades peruanas en el resto del mundo, nada más lógico que hacer todo lo necesario para garantizar el ejercicio del derecho a la participación política, como lo establecen las leyes vigentes. La comunidad peruana en el exterior es parte dinámica del Perú. Así lo recoge la II Encuesta Mundial a la Comunidad Peruana en el Exterior, realizada por el INEI en 2022.</p>   <p>Por ejemplo, las remesas de la comunidad peruana en el exterior constituyen una viva expresión del sostenimiento del vínculo familiar. De acuerdo con la información disponible en el BCR, estas remesas crecen de manera sostenida y, en 2025, alcanzaron un nuevo máximo histórico: más de <strong>US$5.300 millones</strong>.</p>   <p>Esa articulación con el Perú es, si se quiere, una razón adicional para ir afinando y mejorando los sistemas de participación política en los eventos electorales, a fin de proporcionar, para este propósito, más recursos a las instituciones consulares.</p>   <h2><strong>Aumento de la participación</strong></h2>   <p>Una variable a considerar es el saludable ascenso gradual de la participación de votantes en el extranjero desde que este derecho se habilitó en 1980.</p>   <p>Pero en ello no se puede soslayar que la organización del sufragio fuera del país constituye una de las tareas más complejas que enfrenta el Estado. Intervienen diversas instituciones y competencias, y las dificultades logísticas no son pocas. Reducir toda esa complejidad es materia en la que se debe seguir trabajando, pero sabiendo, desde ya, que las grandes metas y procedimientos están claros.</p>   <p>Hasta donde se conoce, no existe hecho alguno que permita sostener que la Cancillería o el canciller hayan actuado con negligencia, impulsado o tolerado alguna irregularidad, o que hayan admitido conductas incompatibles con sus deberes. La Cancillería, en general, obra con profesionalismo, diligencia y sentido institucional, a pesar de las limitaciones en varios consulados dadas las restricciones presupuestales.</p>   <h2><strong>Perfeccionar procedimientos</strong></h2>   <p>Si existen procedimientos que perfeccionar, deberán perfeccionarse. Se puede preferir, por ejemplo, la transmisión electrónica de datos sobre las valijas diplomáticas. Pero mejorar un sistema exige identificar con precisión las causas de los problemas, no construir responsabilidades cuando no han sido demostradas.</p>   <p>Las democracias no se debilitan <em>per se</em> porque existan dificultades. Se debilitan cuando dejan de distinguir entre los problemas y las responsabilidades. La responsabilidad pública, así, no puede presumirse: debe demostrarse.</p>   <p>Y cuando no existen pruebas de una conducta reprochable, también forma parte del deber democrático reconocer el trabajo bien hecho. Todo indica que el canciller y su institución han cumplido con su deber. Lo responsable ahora es permitirle continuar desempeñando su función con la serenidad que el país necesita y estar atentos a la transición política que ha de ocurrir este mismo año.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Moscú: drones como, ya saben, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/04/moscu-drones-como-ya-saben-por-mirko-lauer-hnews-137992</link>
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                            <![CDATA[ "Los drones de Kiev sobre Moscú nos tienen que hacer pensar en la suculenta compra de cazabombarderos yanquis concretada al filo del cambio de gobierno en el Perú, con grandes aplausos del embajador de Washington en Lima" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 05 Jul 2026 04:43:24 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Moscú: drones como, ya saben, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Los drones ucranianos han empezado a caer sobre Moscú, en regulares cantidades. Esto era tabú hasta hace poco, pues traía consigo la idea de un ataque europeo a Rusia, algo, a su vez, inaceptable. Pero ese momento ha pasado. Putin ha lanzado suficientes agresiones a Europa como para empezar a pensar en Moscú como ciudad abierta.</p>   <p>La nueva lluvia de drones tiene que ver con dos cosas. Una es que Kiev ha perfeccionado su producción de drones de bajo costo, los cuales incluso está exportando. Otra es la desidia de los EE. UU. en su ayuda a Ucrania, lo cual ha hecho que Kiev sienta la necesidad de llevar adelante una guerra mucho más agresiva.</p>   <p>Para Vladimir Putin, los nuevos ataques ucranianos son un descrédito dentro y fuera del país, sobre todo porque Rusia hoy carece de recursos suficientes para escalar la guerra. Una Unión Europea decidida está compensando la virtual deserción del Washington trumpista. Pero Kiev da cada vez más la impresión de defenderse solo.</p>   <p>Los argumentos de Putin para su invasión del 2022 fueron que Ucrania se encontraba demasiado cerca de Moscú (unos 500 kilómetros) y, a la vez, demasiado cerca de entrar a la UE y, por extensión, a la OTAN. Los drones han acortado la distancia entre Ucrania y Moscú, y el empecinamiento de Putin ha acortado las distancias entre la UE y Kiev y entre la OTAN y Kiev.</p>   <p>Por un tiempo se sostuvo que Ucrania le podía ganar la guerra a Rusia. En cuatro años no hemos llegado a ese punto, pero sí es cierto que Rusia no está ganando esa guerra, ni con recursos chinos ni con soldados de Corea del Norte. Pero la cosa sigue, porque para Putin el fin de la guerra sería el fin de su autoritario mandato.</p>   <p>Los drones de Kiev sobre Moscú nos tienen que hacer pensar en la suculenta compra de cazabombarderos yanquis concretada al filo del cambio de gobierno en el Perú, con grandes aplausos del embajador de Washington en Lima. Generales y políticos anticuados están a cargo de una modernización dudosa en varios aspectos.</p>   <p>Pero es cierto que la guerra de Ucrania todavía no ha terminado y la invasión rusa no ha triunfado. Al menos allí las cosas son algo más claras que en Irán, donde no se sabe si hay guerra o tregua, o quién puede haber ganado alguna de las dos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El primer gabinete de Keiko Fujimori ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/04/el-primer-gabinete-de-keiko-fujimori-editorial-279448</link>
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                            <![CDATA[ La presidenta electa llega al poder con una coyuntura económica excepcionalmente favorable. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 05 Jul 2026 03:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El primer gabinete de Keiko Fujimori ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La primera entrevista de Keiko Fujimori, como presidenta electa, grabada para un podcast de autoayuda con su amigo personal Ismael Cala, quedó en frases sobre casarse con el Perú y sanar heridas, sin tocar las preguntas concretas que el país tiene pendientes.</p>   <p>Sin embargo, la historia peruana y mundial enseña que por más edulcorado que sea el discurso, la realidad siempre prevalece. Y la realidad que espera a la nueva presidenta exige mucho más que buenas intenciones. Es una propuesta con visión de Estado exigir un gabinete que esté a la altura de la oportunidad que el momento le ofrece.</p>   <p>Durante su campaña, Keiko Fujimori prometió un gobierno de diálogo, con un gabinete amplio, plural y con experiencia, más allá de su partido. En los últimos días, los nombres que circulan en distintos medios son especulaciones que la propia presidenta electa se reserva confirmar hasta el cambio de mando. Ese hermetismo es su derecho.</p>   <p>No obstante, lo que este diario plantea es la oportunidad histórica que ese gabinete representa. El Perú llega al nuevo gobierno con términos de intercambio comercial en sus niveles más altos en 75 años. La inversión privada postergada durante el ciclo electoral espera señales claras para desbloquearse. El mismo Banco Mundial proyecta un crecimiento del 3.1% para 2026. Son condiciones que muy pocos gobiernos peruanos han heredado.</p>   <p>Pero esa ventana no es eterna. Los ciclos de materias primas se revierten, el Fenómeno El Niño erosionará la producción agrícola y pesquera desde setiembre, y el Congreso fragmentado exigirá negociaciones permanentes.</p>   <p>Quien administre el Estado y aproveche esta coyuntura para construir instituciones sólidas, respetar la autonomía del sistema de justicia y una política de seguridad ciudadana sostenida, no solo atacando las consecuencias sino sus causas, dejará un país resiliente cuando las condiciones favorables ya no estén.</p>   <p>Un gabinete que refleje esa visión de Estado, con ministros que el Perú del sur, del centro y de las zonas rurales pueda reconocer como propios, sería la señal más poderosa que la nueva presidenta puede dar antes del 28 de julio. Y para ello, el trabajo del parlamento en la derogación de las leyes pro crimen será fundamental.</p>   <p>La promesa de pluralidad claro que puede convertirse en política real. La oportunidad está ahí. La pregunta es si la voluntad del fujimorismo también.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El fútbol escolar y la lección que podemos perder, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/04/el-futbol-escolar-y-la-leccion-que-podemos-perder-por-diego-alonso-sanchez-hnews-82328</link>
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                            <![CDATA[ El fútbol escolar no es solo un juego: es un espacio donde se construyen —y también se deforman— valores. Cuando la competencia se impone sobre la formación, la cancha deja de educar y comienza a reproducir desigualdades y violencias. ¿Estamos listos para cuestionar lo que realmente estamos enseñando cada vez que el balón empieza a rodar? ]]>
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                            <image:title><![CDATA[El fútbol puede brindar una lección de vida: lo importante no es ganar o lograr objetivos, sino cómo estos se consiguen. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 05 Jul 2026 01:43:57 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El fútbol escolar y la lección que podemos perder, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En la escuela persiste una paradoja incómoda: declaramos querer formar personas críticas y autónomas, pero en la práctica seguimos educando para obedecer y actuar bajo parámetros rígidos. Esta contradicción no solo se manifiesta en las aulas; también se juega —y quizás con mayor severidad— en las canchas escolares. Los deportes, lejos de ser meramente recreativos, se transforman en un espejo donde se reflejan y reproducen las tensiones más profundas del sistema educativo y, por extensión, de la sociedad.</p>   <p>En muchos colegios, el deporte se enseña bajo la misma lógica que otras prácticas tradicionales: disciplina estricta, órdenes irrefutables y escaso margen para la autonomía. El resultado es previsible: alumnos que ejecutan, bien o mal, pero que no piensan ni deciden, asumiendo que la rigidez es parte del juego. Así, el fútbol pierde su potencial formativo y se reduce a un ejercicio de control, o a un espacio que se utiliza para “llenar” el tiempo cuando pareciera no haber nada más que enseñar.</p>   <p>A esto se suma un problema aún más profundo: el fútbol sigue representando un machismo estructural que valora la fuerza por sobre cualquier otra cualidad. La agresividad se celebra como virtud, mientras que la sensibilidad o la cooperación son relegadas, e incluso descalificadas como “femeninas”. Se masculiniza el contacto brusco y se feminiza la debilidad, consolidando un imaginario empobrecedor desde el punto de vista pedagógico.</p>   <p>Expresiones como “no seas niña”, “actúa como hombre”, “deporte de machos” o “el fútbol no es para mujeres” no son inofensivas, son manifestaciones cotidianas de un sistema patriarcal que ha convertido este deporte en uno de sus principales bastiones, reproduciendo estereotipos y excluyendo otras formas de participación.</p>   <p>El problema central no es cómo se juega, sino qué se aprende mientras se juega. Cuando se premian la intimidación o la dureza excesiva, se está enseñando que dominar al otro es legítimo si el objetivo es ganar. Cuando lo único que importa es el resultado, el deporte deja de ser una instancia formativa para convertirse en una herramienta para “alcanzar” el éxito.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/04/6a490e760ccdfaa82c0fdd7b.jpg" alt="El fútbol puede brindar una lección de vida: lo importante no es ganar o lograr objetivos, sino cómo estos se consiguen. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>El fútbol puede brindar una lección de vida: lo importante no es ganar o lograr objetivos, sino cómo estos se consiguen. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Las consecuencias son evidentes: estudiantes ridiculizados por su rendimiento, compañeros excluidos y equipos donde los físicamente dominantes se constituyen en una suerte de élite. En ese microcosmos, la cancha reproduce lo peor de las jerarquías sociales: concentración de poder, reconocimiento desigual y silencios cómplices frente a la humillación. Y, aun así, muchos seguirán insistiendo en que “solo es un juego”.</p>   <p>Aquí emerge el dilema ético central: la escuela, que debería promover igualdad y respeto, termina reforzando lógicas de exclusión mediante la repetición de la rudeza como lenguaje dominante. Se valora más el rendimiento que a la persona, instalando la peligrosa idea de que todo vale si conduce a la victoria.</p>   <p>No sorprende entonces que insultos, simulaciones o agresiones sean tolerados en nombre de la competencia. La violencia deja de ser una falta para convertirse en estrategia. El rival deja de ser un otro legítimo y pasa a ser un obstáculo que hay que superar, así se le dañe, perdiéndose el sentido más elemental del deporte: aprender con otros, no contra otros.</p>   <p>Frente a este escenario, el silencio adulto resulta especialmente nocivo. Cuando docentes o entrenadores no intervienen —o legitiman estas conductas— están educando en la violencia y justificando la segregación. Están transmitiendo una determinada idea de éxito y de moral que deja huella para el resto de la vida.</p>   <p>El desafío, entonces, es profundo. Implica repensar el lugar del deporte en la escuela y recuperar su dimensión ética. Volver a una idea simple pero fundamental: competir no es abatir al otro, sino crecer con él. Ganar no puede justificar cualquier medio, y el verdadero aprendizaje no está en el marcador, sino en cómo se alcanzan los objetivos de manera colectiva, respetuosa y consciente.</p>   <p>Si la escuela pretende formar ciudadanos y no solo competidores, debe comenzar por revisar qué está enseñando en sus propias canchas. Porque, al final, el fútbol escolar no solo forma jugadores: forma, sobre todo, personas. Y esa es una responsabilidad que no admite excusas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Levanten el bloqueo a los medios en Venezuela ]]>
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                            <![CDATA[ Con más de 2.500 muertos y 65.000 desaparecidos, el régimen chavista bloquea más de 200 portales informativos mientras las familias buscan a sus seres queridos entre los escombros. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Levanten el bloqueo a los medios en Venezuela editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 03 Jul 2026 18:43:13 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Levanten el bloqueo a los medios en Venezuela ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En Venezuela, hay familias que llevan 10 días buscando a sus seres queridos entre los escombros. Lo hacen sin poder acceder a información verificada sobre las labores de rescate.</p>   <p>Los terremotos ocurridos el 24 de junio dejaron, hasta el momento, 2.595 muertos confirmados y más de 12.400 heridos. Sin embargo, la cifra más alarmante es la cantidad de desaparecidos que Naciones Unidas estima en cerca de 50.000 personas.</p>   <p>En medio de todo esto, el gobierno interino de Delcy Rodríguez evita publicar cifras oficiales, mientras más de 200 portales informativos permanecen bloqueados, estos últimos por órdenes de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).</p>   <p>Eso significa que quienes más necesitan información sobre lo que ocurre desde la diáspora, e incluso dentro del mismo país, son exactamente las personas a quienes el régimen chavista les cierra el acceso a los medios que podrían brindársela. En pocas palabras, la censura digital que el chavismo ha construido durante más de una década se convierte, en el contexto de esta catástrofe, en un factor que agrava el sufrimiento de las víctimas.</p>   <p>Al respecto, el presidente editor de El Nacional, Miguel Henrique Otero, exigió a la encargada del gobierno el levantamiento inmediato de los bloqueos que impiden acceder a medios como el suyo. En un contexto humanitario como el que sufren cientos de miles de venezolanos, esta convocatoria merece una respuesta colectiva y urgente de la prensa libre de la región.</p>   <p>Este diario sabe lo que ocurre por experiencia directa. El 22 de agosto del 2024, cuando La República lideraba audiencias como medio internacional y daba voz a quienes denunciaban con pruebas el fraude en los últimos comicios venezolanos, el régimen ordenó su bloqueo.</p>   <p>La República se suma al llamado e invita a los medios de comunicación libres de la región, a periodistas y a demócratas a hacerlo suyo con una acción concreta: exigir a la señora Delcy Rodríguez el levantamiento de los bloqueos.</p>   <p>Asimismo, hace un llamado de atención a las empresas de telecomunicaciones que ejecutan los bloqueos por instrucción del gobierno, pues deben recordar que ninguna compañía de origen internacional puede ampararse en órdenes administrativas para violar estándares internacionales de derechos humanos.</p>   <p>Abrir la información a la ciudadanía es un acto de urgente necesidad y, por ende, de humanidad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Vallejo y el cáliz de España, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/02/vallejo-y-el-caliz-de-espana-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-73386</link>
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                            <![CDATA[ César Vallejo apoyó al bando republicano durante la guerra civil española. Residía en París y viajó a España en dos ocasiones para participar en congresos culturales y actividades políticas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[César Vallejo, óleo de Iván Fernández Dávila. Imagen: IFD.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 03 Jul 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Vallejo y el cáliz de España, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>-¿Te inspiran esas voces?</p>   <p><strong>César Vallejo</strong> miró hacia su amigo <strong>Julián Loayza</strong> y trató de entender.</p>   <p>Loayza señaló el camino que seguía el río Sena al costado de ellos. Del agua parecían emerger murmullos.</p>   <p>-No me inspiran. Me hablan -replicó el poeta.</p>   <p>Le hablaban y le traían malas noticias. En el Perú, <strong>Antenor Orrego</strong>, su mejor amigo, andaba a salto de mata. El gobierno derechista de Óscar R. Benavides había emprendido una campaña feroz contra los militantes del APRA y del Partido Comunista.</p>   <p>Orrego había logrado escapar de una prisión infame. Los esbirros estaban buscándolo para encarcelarlo o darle muerte.</p>   <p>Serían tal vez las cuatro de la tarde, pero eso ya huele a noche en el invierno de París.</p>   <p>El poeta se acercó al malecón del río y le pareció escuchar miles de voces de guerreros o quizás una sola que repetía “¡No pasarán, no pasarán!”.</p>   <p>Estaba escuchando voces que venían de España. Allá, Francisco Franco se había sublevado contra el gobierno democrático de la República. Estaba apoyado por los dos ejércitos más poderosos del mundo, los de Hitler y Mussolini.</p>   <p>Entonces, su amigo lo tomó del brazo y le advirtió sobre la inconveniencia de escuchar las voces que venían del agua.</p>   <p>Cruzaron el Pont Neuf. De pronto, Vallejo no pudo dejar de pensar en otra noticia que le acababa de llegar. En Madrid, su otro amigo y paisano, Julio Gálvez Orrego, había caído en manos de los franquistas y estaba condenado a muerte. No tenía escapatoria Julio porque había peleado al lado las Brigadas Internacionales.</p>   <p>César había recibido noticias de que el joven peruano estaba resignado y le había escrito una carta a su tío Antenor Orrego haciéndole conocer su destino. Lamentablemente, esa misiva no tenía manos a las cuales llegar.</p>   <p>Mientras César y Julián caminaban, Julio Gálvez Orrego ya estaba en capilla.</p>   <p>Hay una fotografía del Congreso de Escritores Antifascistas en Valencia donde aparecen César Vallejo, Pablo Neruda y Nicolás Guillén. Detrás del peruano, hay un joven vestido de uniforme. Es Julio Gálvez Orrego.</p>   <p>-Trata de escuchar al río y él te dará las últimas noticias -aconsejó Vallejo a su amigo Julián.</p>   <p>Habían llegado a la Plaza de la Concorde.</p>   <p>Por fin, Vallejo le dijo a Julián que durante sus años de vida parisina siempre había estado observando las torres de Notre Dame y queriendo subir hacia ellas.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/03/6a4689f100d719131a0b039d.jpg" alt="César Vallejo, por Iván Fernández Dávila. Imagen: IFD." width="1250" height="735"/><figcaption>César Vallejo, por Iván Fernández Dávila. Imagen: IFD.</figcaption>   <p>El amigo aceptó y ambos se encaminaron hacia la puerta principal del templo. Cuando estaban cerca de la escalera que recorre las paredes, César Vallejo sintió que ya no podía respirar. Su amigo, entonces, lo abrazó y lo llevó a una banca. Allí descansó Vallejo y, como poeta, tal vez adivinó que aquel era el primer anuncio de lo que se venía.</p>   <p>Se le ocurrió que, aunque tuviera que continuarlo después de muerto, tenía que escribir un himno a los combatientes de la República.</p>   <p>“¡Constructores</p>   <p>agrícolas, civiles y guerreros,</p>   <p>de la activa, hormigueante eternidad: estaba escrito</p>   <p>que vosotros haríais la luz, entornando</p>   <p>con la muerte vuestros ojos;</p>   <p>que, a la caída cruel de vuestras bocas,</p>   <p>vendrá en siete bandejas la abundancia, todo</p>   <p>en el mundo será de oro súbito…”.</p>   <p>Habían hecho lo que se proponían: subir las escaleras y verse con los grifos y otros monstruos que habitan las paredes de Notre Dame. Curiosamente, aquellos le imponían a César cierta tranquilidad.</p>   <p>En esos momentos, César y Julián creyeron haber escuchado un disparo que les traía el río desde lejos, muy lejos. A ese sonido siguieron otros siete, como si fueran siete fusileros y, por fin, se escuchó el rezo de un sacerdote que proclamaba que el alma de Julito Gálvez había subido al cielo.</p>   <p>No hubo más caminatas por las orillas del Sena.</p>   <p>Vuelto a casa, el poeta escribió:</p>   <p>“Al fin de la batalla,</p>   <p>y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre</p>   <p>y le dijo: ‘¡No mueras, te amo tanto!’</p>   <p>Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo”.</p>   <p>Lo pensó mucho y decidió el título. Se llamaría “Masa”. Con otros catorce poemas, <strong>“Masa” </strong>iba a formar parte de un conjunto llamado <em><strong>España, aparta de mí este cáliz</strong></em>. Tal vez sus primeros lectores no pudieron serlo porque ya habían caído.</p>   <p>A pesar de ello, el poeta proclamaba la resurrección de quienes han luchado para hacer frente a los malvados y para lograr que el amor y la compasión transformen al mundo.</p>   <p>Cuando estaba expirando el 15 de abril de 1938 no cesaba de repetir: “A España. Me voy a España”.</p> ]]></content:encoded>
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