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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Tue, 09 Jun 2026 20:20:20 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ La democracia en la Magnifica Humanitas, por Cynthia Cienfuegos ]]>
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                            <![CDATA[ La encíclica "Magnifica Humanitas" del papa León XIV aborda la urgencia de valores humanos y democráticos, resaltando la dignidad y pluralidad en la sociedad contemporánea. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Inteligencia artificial: estos son los riesgos de usarla]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cynthia Cienfuegos</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 20:20:20 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La democracia en la Magnifica Humanitas, por Cynthia Cienfuegos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La riqueza de la Magnifica Humanitas, la primera encíclica del papa León XIV, radica en abordar, con una profunda humanidad y sentido de urgencia, un tema que, justamente, tiende a deshumanizar, simplificar y homogeneizar a las personas y sus procesos cotidianos cuando no hay un marco que lo regule. Advierte sobre una nueva transformación social y pone al centro la dignidad de las personas, la pluralidad de los pueblos y el valor de la cotidianidad en un tiempo que no solo camina más rápido, sino en el que las desigualdades y la concentración de poder se acrecientan.</p>   <p>Y aquí es donde aparece la democracia. Magnifica Humanitas no romantiza este concepto. Al contrario, invita a ejercer una democracia que mire y valore lo comunitario, lo familiar y la organización social. Incide en ser críticos y vigilantes del sistema democrático. Habla de una democracia que se pueda interpelar y que se base en la búsqueda de la verdad a la luz de los hechos. Según el Barómetro de las Américas, en 2025, solo el 18% de peruanos se encontraba satisfecho o muy satisfecho con el funcionamiento de la democracia en el país.</p>   <p>En el Perú, la falta de confianza hacia las instituciones y entre peruanos es un elemento crítico. El paro agrario realizado por los agricultores arroceros del norte del país, que inició en mayo, es una muestra de las demandas no atendidas de un sector, pero también un reclamo de justicia; una exhortación a que las autoridades conozcan la realidad de los pequeños y medianos productores, y una exigencia de diálogo real y genuino que no se instale solo en la emergencia. Estas personas esperan una democracia que también los alcance, con respuestas efectivas y reales.</p>   <p>Y, sobre ello, resalto dos aspectos que nos deja la encíclica y que este miércoles resuenan profundo para el contexto peruano. Primero, retomar la conexión. La clase política y los tomadores de decisiones deben gobernar no desde los discursos vacíos y personalistas, sino desde propuestas concretas y medibles que nazcan de una lectura real del contexto y de la investigación, y que pongan al centro a las personas, sobre todo a quienes hoy son excluidos y oprimidos. La democracia no puede ni debe ser un concepto abstracto, sino un ejercicio diario, solidario y creativo.</p>   <p>Segundo, el valor de lo colectivo y de la diversidad. Implica incluir el aporte de los pueblos y los grupos diversos en la reconstrucción y el desarrollo de las sociedades. Es necesario que lo colectivo deje de ser un término accesorio y aislado, y que las personas, hombres y mujeres en su diversidad, pasen de observadores a protagonistas. En el Perú, eso toma un rostro real: el de los pueblos amazónicos, cuyos defensores son asesinados y perseguidos; el de las mujeres y niñas en situación de vulnerabilidad; el de las personas migrantes, y el de las poblaciones rurales con todas sus complejidades. Magnifica Humanitas posiciona las formas organizadas de la sociedad civil y las &quot;entidades sociales&quot;, y les recuerda su rol y contribución en la promoción del bien común, los derechos de las personas y la dignidad humana, en un trabajo compartido con el Estado y las instituciones.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La infancia que te recibe, por René Gastelumendi ]]>
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                            <![CDATA[ El nuevo presidente del Perú enfrenta un grave desafío: el 34.9% de los niños menores de tres años sufre anemia, con cifras alarmantes en regiones del sur andino como Puno. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Personal de EsSalud realizó tamizaje de anemia a menores de tres años. Foto: EsSalud.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>René Gastelumendi</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 20:07:44 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La infancia que te recibe, por René Gastelumendi ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Perú recibe a su nuevo presidente biológicamente hipotecado. Las cifras de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) del INEI queman: el 34.9% de los niños peruanos menores de tres años sufre anemia, un porcentaje que bajó en la estadística oficial tras una reciente actualización metodológica, pero que mantiene intacto el drama social. En regiones del sur andino como Puno, la cifra es pavorosa, ya que supera el 75%. Eso significa que tres de cada cuatro niños en el Altiplano no tienen suficiente hierro en la sangre. El asunto se complica más porque la anemia no es la única gran enemiga de nuestra infancia y, por ende, de nuestro futuro. La desnutrición crónica, que afecta al 12.1% de niños menores de cinco años a nivel nacional, casi se duplica en las comunidades rurales de la Amazonía y los Andes debido al abandono histórico del Estado, y alcanza el 21.7%.</p>   <p>El Perú, que hace algunos años, en medio de mucho entusiasmo, era considerado el milagro económico, ostenta hoy tasas de anemia infantil peores que las de vecinos con menores ingresos. Sí, registramos más casos que Ecuador y Bolivia. Mientras Chile erradicó virtualmente la desnutrición crónica infantil hace décadas, el Perú comparte el sótano de la región con los países centroamericanos más rezagados. El milagro fue solo para los indicadores macroeconómicos; no tanto, casi nada, para los niños.</p>   <p>El daño a mediano plazo es irreversible. Un niño con anemia en sus primeros mil días de vida sufre una pérdida irreparable en la mielinización (el cableado, digamos) de sus neuronas y en sus conexiones sinápticas. Daño permanente. A los 5 o 6 años, cuando entre al colegio, ese niño no tendrá la capacidad de atención, ni la memoria, ni la flexibilidad cognitiva para procesar la comprensión lectora o las matemáticas. El Estado puede construir el colegio más moderno o cambiar el currículo escolar, pero intentará enseñarle a un cerebro que fue privado de oxígeno y nutrientes cuando se estaba formando. Es una cruel falla de origen: un ser humano que, de arranque, pierde el potencial de su principal equipamiento biológico: el cerebro para pensar. No hablamos de la lotería genética, hablamos de política pública: escuelas repletas de niños que repiten el año o quedan rezagados en las evaluaciones porque sus neuronas no dan más, y también hospitales colapsados por adultos crónicamente enfermos con males relacionados, como la diabetes o la hipertensión.</p>   <p>La anemia no es un problema de caridad; es el suicidio de gestión del Perú. ¿Qué país productivo pretendemos ser en 2035 o 2040? Estamos sembrando una futura masa laboral con ventajas cognitivas y físicas reducidas. Una injusticia, una inhumanidad. El Perú del futuro no podrá competir en la economía del conocimiento o de la inteligencia artificial si casi la mitad de sus ciudadanos actuales está creciendo con el cerebro apagado por la anemia y la desidia.</p>   <p>De nada sirve defender el Capítulo Económico del 93 como un dogma sagrado si el modelo es incapaz de ponerles un plato de proteínas y hierro a los niños de las regiones que producen el mineral. El mercado solo no sana el cerebro de un niño; se necesita un Estado eficiente que gestione la salud. De nada sirve, tampoco, la demagogia del fetiche de la Asamblea Constituyente. Un niño con desnutrición crónica en Loreto o en Huancavelica no necesita que le redacten un poema plurinacional en una hoja en blanco; necesita gotas de sulfato ferroso, agua potable para que los parásitos no le sigan robando los nutrientes y una posta médica con un médico real. La anemia no es un problema de falta de dinero; es la prueba máxima del colapso de la gestión pública. El 28 de julio del 2026, el nuevo jefe de Estado se pondrá la banda presidencial ante un país donde más de un tercio de su futuro ya fue mutilado en el frágil silencio de su infancia.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Borrar palabras no elimina la violencia, por Las Tejedoras ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/09/borrar-palabras-no-elimina-la-violencia-por-las-tejedoras-hnews-90657</link>
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                            <![CDATA[ La escuela tiene un papel crucial al abordar estos temas. Es fundamental fortalecer la educación para combatir el silencio, fomentar la igualdad y preparar a los jóvenes para enfrentar retos sociales y emocionales. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[las tejedoras]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 19:11:21 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Borrar palabras no elimina la violencia, por Las Tejedoras ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong>*Hoy Teje: Patricia Andrade Pacora, especialista en políticas educativas. Exviceministra de Gestión Pedagógica en el Ministerio de Educación del Perú</strong></em></p>   <p>Una adolescente deja la escuela porque está embarazada. Le da vergüenza ir así. Su enamorado, dos años mayor, sí terminará la secundaria. En otra escuela, Jhony, 13 años, ya no quiere volver: no soporta burlas, empujones y acorralamientos. Algunos docentes prefieren no intervenir: &quot;mejor no te metas&quot;. Otros dicen: &quot;a ver si así aprende a ser hombrecito&quot;.</p>   <p>No son historias aisladas. Son parte de una realidad que la escuela conoce: violencia sexual, embarazo adolescente, acoso por expresión de género, acoso digital, control en los vínculos, miedo y silencio. Según ENDES 2024, el 8,4% de adolescentes de 15 a 19 años ya había sido madre o estaba embarazada, con cifras más altas en zonas rurales, pobres y amazónicas.</p>   <p>Frente a esta realidad, en lugar de fortalecer a la escuela, se la viene desarmando. Primero se judicializó el Currículo Nacional por el enfoque de género. Luego vino la ley de textos, que abrió la puerta a censuras. Después, la Ley 32535 reemplazó el enfoque de género por una noción plana de igualdad y ordenó sustituir la Educación Sexual Integral (ESI) por educación sexual &#039;científica, biológica y ética&#039;. Ahora, los nuevos lineamientos eliminan el nombre ESI. En paralelo, se intenta borrar el feminicidio y se instala la sospecha sobre quienes denuncian.</p>   <p>No son piezas sueltas. Es una arquitectura de silenciamiento. Si se borra el género, la violencia deja de parecer estructural. Si se borra el feminicidio, las muertes vuelven a leerse como conflictos privados. Si se debilita la ESI, la escuela pierde herramientas para hablar de consentimiento, abuso, poder, estereotipos, orientación sexual, identidad de género y violencia.</p>   <p>Detrás hay resistencia a mirar el poder: quién puede decir no, quién cuida, quién abandona la escuela, quién es humillado por no encajar, quién denuncia y no es creído.</p>   <p>La escuela no puede resolverlo todo, pero puede interrumpir silencios. Puede enseñar que el embarazo adolescente no siempre es &#039;decisión&#039;, que el acoso no es broma, que la violencia no es amor y que la igualdad no se logra dejando de ver desigualdades.</p>   <p>Necesitamos más escuela, más ESI y más palabras para nombrar lo que duele. Cuando la escuela calla, pagan el silencio siempre los mismos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Bernardo García Oquendo, el peruano que luchó contra el fascismo, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ Miles de voluntarios extranjeros defendieron a la Segunda República durante la guerra civil española. El peruano Bernardo García Oquendo fue uno de ellos. Se unió a las fuerzas republicanas tras ser desterrado del Perú en 1935. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Bernardo García Oquendo. Imagen: Facebook.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Me voy a España”, fueron las últimas palabras de <strong>César Vallejo </strong>pronunciadas antes de que expirara el 15 de abril de 1938. Poco tiempo antes, había publicado <em>España, aparta de mí este cáliz</em> y, por su parte, <strong>Pablo Neruda</strong> presentó <em>España en el corazón</em>.</p>   <p>Por su parte, apareció el poema &#039;No pasarán&#039; de <strong>Nicolás Guillén</strong>. En nuestro tiempo, centenares de páginas de <strong>Alejandro Romualdo</strong>, <strong>Arturo Corcuera</strong>, <strong>César Calvo</strong> y <strong>Marco Martos</strong> completan una imparable canción a la nación que es madre de nuestra lengua y de muchos de nuestros sueños.</p>   <p>La invasión fascista del 16 de julio de 1936 dio comienzo a una guerra desigual en la que, luego de una heroica resistencia, los españoles republicanos serían derrotados por el aplastante poder de fuego de <strong>Hitler</strong>, <strong>Mussolini</strong> y <strong>Franco</strong>.</p>   <p>Al lado de España estuvo entonces una Brigada Internacional constituida por luchadores antifascistas que llegaban desde todo el mundo. Un buen contingente arribó desde América Latina.</p>   <p>También hubo peruanos y, entre ellos, un joven poeta que se preguntaba todo el tiempo “¿dónde termina España?”. Bernardo García Oquendo (1908-1947) tenía razón en preguntárselo porque, en distintas oportunidades, el gobierno peruano había mostrado su adhesión más completa a la invasión fascista.</p>   <p>En esos días se produjo la visita protocolar de un ministro de Mussolini que arribó a Lima cargado de alabanzas para Franco. Cuando el italiano decidió entrar a la Universidad de San Marcos, los estudiantes lo arrojaron a la pila de la Facultad de Derecho. Por esa razón, o sin razón, el Duce pedía la pena de muerte contra ese grupo de jóvenes entre los que se encontraba José María Arguedas. Nuestro escritor no fue ejecutado, aunque permaneció algún tiempo en la cárcel.</p>   <p>Bernardo había nacido en Lima y desde muy joven había mostrado sus convicciones progresistas.</p>   <p>Una costumbre de los jóvenes que pensaban así era celebrar la Fiesta del Árbol en Vitarte junto a los obreros de ese lugar. Fiel a sus creencias, Bernardo se casó en una de aquellas celebraciones cuando apenas tenía 19 años y su novia, 17.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/08/6a2171acd3a1d14a7f0525d4.jpg" alt="Bernardo García Oquendo. Imagen: Facebook." width="1250" height="735"/><figcaption>Bernardo García Oquendo. Imagen: Facebook.</figcaption>   <p>Sus convicciones sociales lo llevaron a integrarse al aprismo, un movimiento recién fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre, que propugnaba el socialismo para una Indoamérica unida. Los azares y persecuciones que ese partido sufrió empujarían a Bernardo una y otra vez a la cárcel. Luis Alberto Sánchez diría posteriormente que “la cárcel política en el Perú es un certificado de decencia”.</p>   <p>Luego de varias prisiones e incluso de escapar al fusilamiento, Bernardo saldría exiliado a Panamá. Por fin, llegaría a España en 1935.</p>   <p>García Oquendo, por supuesto, se sumó a la causa republicana de inmediato. Su valentía infatigable lo llevó a participar en batallas como la de Teruel, Belchite, Aragón, el Ebro, Huesca y Monte de Escandón.</p>   <p>Según he escuchado, estuvo escondido en pleno campo enemigo cuando se encontraba en Fuentelsaz. Allí la ocupación franquista era tan cruel que uno de los soldados moros, imbuido de su fe musulmana, protestó ante Dios y se quitó la vida. Ese mes de encierro involuntario hizo que Bernardo comenzara a escribir su libro <em>¿Dónde termina España?</em></p>   <p>Perdida la guerra, nuestro compatriota huyó a Francia, pero allí fue detenido y encerrado en un campo de concentración en Adge, en los Pirineos Orientales. Catorce meses después, el cónsul chileno en París, Pablo Neruda, conseguiría su libertad y lo embarcaría en el Winnipeg rumbo a Valparaíso.</p>   <p>Pocos fueron los días tranquilos que conoció Bernardo. Da la impresión de que los mejores ocurrieron cuando se hallaba escondido en casa de un pastor en Fuentelsaz y cuando, por las noches, escribía mientras observaba las apacibles montañas de Castilla.</p>   <p>El 90 aniversario del feroz alzamiento de Franco coincide con este año. Debe ser por ello que prefiero evocar los pasos de un peruano que peleaba por España y escribía poesía.</p>   <p>Tal vez eran los versos de Bernardo los que me pareció escuchar mientras caminaba yo hacia el castillo de Fuentelsaz hace unos años. Quizás sus palabras se han quedado detenidas en el tiempo y se siguen levantando este miércoles para defender a la humanidad y decir que ni la libertad ni la propia España van a terminar jamás.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El reto de gobernar un país partido a la mitad ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/09/el-reto-de-gobernar-un-pais-partido-a-la-mitad-editorial-211248</link>
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                            <![CDATA[ Quien gane el balotaje gobernará sobre una fractura profunda. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 07:20:12 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El reto de gobernar un país partido a la mitad ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El resultado que el Perú tiene ante sí es claro en su mensaje. Dos candidatos separados por menos de un punto porcentual y un país dividido casi exactamente en dos mitades dicen algo más. El próximo gobierno nace con un mandato que las urnas precisaron con exactitud. Un mandato que abarca a quienes votaron a favor y también a quienes eligieron diferente. El mandato de gobernar para todos.</p>   <p>Esa aritmética ajustada es, en realidad, una oportunidad. El presidente o presidenta que asuma habrá llegado con la responsabilidad explícita de gobernar para quienes lo eligieron y también para quienes votaron distinto. Esa responsabilidad es una definición precisa de lo que el país requiere y de la clase de liderazgo que el momento exige. Los gobiernos que han entendido ese mandato desde el primer día han sido más sólidos, más duraderos y más capaces de transformación.</p>   <p>El punto de partida exige honestidad de quien resulte ganador. Ambos finalistas llegaron al balotaje con menos del 13% de los votos de la primera vuelta. Esa realidad contextualiza el resultado y precisa lo que se requiere para una mínima gobernabilidad: disposición a encontrar en quienes piensan distinto interlocutores legítimos y voces necesarias para construir un proyecto de país que convoque más allá del propio electorado.</p>   <p>La fractura territorial que el mapa electoral vuelve a dibujar refuerza esa lectura. Una Lima que vota de un modo y un Perú del interior que vota de otro es una diversidad que necesita gobierno. Las demandas que tiene son legítimas y quien administra el Estado debe atenderlas. Esa incorporación en su agenda construirá una mayor capacidad real de transformación.</p>   <p>En ese sentido, la fragmentación del Congreso bicameral que entrará en funciones puede transformarse en un incentivo real para la construcción de mayorías programáticas y el diálogo entre bancadas.</p>   <p>El Perú tiene ante sí un gobierno que, desde su primer día, contará con todas las razones para gobernar bien y para todos. De hecho, un resultado tan ajustado también es un dato positivo, ya que es una señal de vitalidad democrática y una invitación que muy pocos gobiernos peruanos, hasta el momento, han tenido la oportunidad de recibir. Estar a la altura de ella es, precisamente, la tarea que el momento ofrece y que el Perú y su futuro esperan.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El zumbayllu y la necesidad de volver a encantarnos, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <![CDATA[ Desde Madrid, Andrea Canepa vuelve sobre Arguedas, el zumbayllu y el Taki Onqoy para pensar aquellas energías culturales que sobreviven al tiempo. Su trabajo invita a reflexionar sobre la memoria, el reencantamiento y la necesidad de reconstruir horizontes comunes en el Perú contemporáneo. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Salto, giro, cadencia, trance" de Andrea Cánepa.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 03:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El zumbayllu y la necesidad de volver a encantarnos, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Existe algo revelador en el trabajo reciente de <strong>Andrea Canepa</strong>. Aunque su trayectoria se ha desarrollado principalmente fuera del Perú, buena parte de sus investigaciones vuelven una y otra vez sobre preguntas que atraviesan nuestra historia cultural. Hay una necesidad de observar desde la distancia aquellos relatos, símbolos y formas de conocimiento que aún siguen configurando nuestra manera de habitar el mundo.</p>   <p>En <em><strong>Salto, giro, cadencia, trance</strong></em>, presentada recientemente en Madrid, Canepa toma como punto de partida una figura que para muchos lectores contemporáneos puede resultar desconocida: el zumbayllu descrito por José María Arguedas en <em>Los ríos profundos</em>. Ese trompo andino que para el escritor era mucho más que un juguete. Un objeto capaz de conectar sonido, movimiento, memoria y espiritualidad. Un cuerpo que gira y que encuentra estabilidad precisamente en el movimiento.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/08/6a26097faa36ee290905aef6.jpg" alt=""La vibración de María Angola". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;La vibración de María Angola&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La exposición se despliega a partir de esa imagen. Los mosaicos, las esculturas móviles y los textos de la artista parecen insistir en una misma pregunta: ¿cómo permanecen vivas ciertas energías culturales a través del tiempo?</p>   <p>La respuesta no aparece vinculada al ritmo, a la vibración, al cuerpo y a la capacidad de las imágenes para seguir produciendo sentido mucho después de haber sido creadas.</p>   <p>En una entrevista reciente, Canepa explica que el zumbayllu le interesó porque es &quot;un objeto que se mueve y, al mismo tiempo, permanece en el mismo sitio&quot;. Más adelante agrega que le permitió pensar &quot;el movimiento como insistencia, como una fuerza que vuelve, que se mantiene activa&quot;. La imagen resulta particularmente sugerente para pensar el Perú contemporáneo.</p>   <p>Vivimos un tiempo de agotamiento. Años de crisis política, confrontación permanente y fragmentación social han erosionado no solo la confianza en las instituciones, sino también la posibilidad de imaginar un horizonte común. El debate público parece reducido a una sucesión de antagonismos donde casi todo se interpreta desde la lógica de la amenaza. En ese contexto, resulta significativo que una artista vuelva sobre el canto, la danza, el ritual y el movimiento como espacios de persistencia cultural.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/08/6a2608a0aa36ee290905aef4.jpg" alt=""Salto, giro, cadencia, trance" de Andrea Cánepa." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Salto, giro, cadencia, trance&quot; de Andrea Cánepa.</figcaption>   <p>La referencia al Taki Onqoy, movimiento andino surgido durante la conquista española, introduce además una reflexión sobre las formas de resistencia que sobreviven más allá de la historia oficial. El interés de Canepa parece ir más allá de una lectura exclusivamente anticolonial. Lo que emerge en su trabajo es una pregunta más elemental y quizá más urgente: ¿cómo volver a escuchar aquello que permanece vibrando bajo la superficie de nuestra cultura?</p>   <p>La propia artista ofrece una pista cuando afirma que le interesan formas de resistencia que no nacen únicamente del dolor, sino también &quot;del goce, de la celebración y de la capacidad de los cuerpos de reunirse, moverse y producir energía común&quot;.</p>   <p>La frase merece atención. Durante décadas hemos aprendido a hablar de la memoria desde la herida, la pérdida o la violencia. Y es necesario hacerlo. Pero tal vez hemos dedicado menos tiempo a pensar la memoria desde aquello que también nos une: las celebraciones, las músicas, los rituales, los afectos compartidos y las formas colectivas de imaginar el mundo.</p>   <p>Por eso la exposición puede leerse también como una invitación al reencantamiento. Esa posibilidad de recuperar dimensiones de la experiencia humana que la lógica de la confrontación política suele dejar de lado.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/08/6a2609e47ab00bcbb20ac7a8.jpg" alt=""Trazaba líneas redondas". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Trazaba líneas redondas&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Quizá allí radica una de las mayores lecciones de Arguedas y una de las razones por las que artistas como Canepa siguen regresando a él desde distintas geografías. No porque ofreciera respuestas para los problemas del presente, sino porque comprendió que una cultura no se sostiene únicamente sobre estructuras políticas o económicas. También necesita símbolos, relatos y experiencias capaces de producir sentido de pertenencia.</p>   <p>En un momento en que el Perú parece debatirse entre la polarización y el desencanto, la imagen del zumbayllu adquiere una fuerza inesperada. Gira, vibra y parece desafiar las fuerzas que intentan detenerlo. Su estabilidad depende precisamente del movimiento.</p>   <p>Tal vez nuestra identidad cultural se parezca más a ese trompo de lo que imaginamos y esa energía que persiste porque continúa transformándose. Una fuerza que, pese a las fracturas, sigue girando.</p>   <p>…</p>   <p><strong>Datos de la exposición</strong><br><strong>Lugar:</strong> Crisis Madrid — Calle de la Madera 33.<br><strong>Temporada:</strong> Hasta el 23 de julio.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Agridulce espera, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/08/agridulce-espera-por-mirko-lauer-hnews-595784</link>
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                            <![CDATA[ Las cifras de la segunda vuelta electoral presentan incertidumbre, debido a la demora en la llegada de actas y los ajustados márgenes entre candidatos. La confianza en el conteo es crucial. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Agridulce espera por Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 18:49:43 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Agridulce espera, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Las cifras de una segunda vuelta empiezan desvalidas y flotan en un mar de versiones. Mucho tiene que ver con el tiempo que toman las actas para llegar a su destino. Otro tanto se debe a los mínimos márgenes que separan a los candidatos. Luego está el grado de confianza del público en quienes llevan las cuentas.</p>   <p>   Hay hipótesis. Una es que el conteo a boca de urna no falla en predecir la tendencia final de la votación. Otra propone que lo más seguro es mantenerse pegado al avance de los resultados parciales de la ONPE. En ninguno de los dos casos es sensato ir a una celebración temprana. Hay sorpresas por el camino, no todas buenas.</p>   <p>   Es sabido que la cuestión con el conteo de la ONPE es que las actas electorales de lugares apartados demoran en llegar. Un resultado a partir de la mitad de las actas, como el que vemos al escribir esto, no cuenta toda la historia. El famoso sur andino y los consulados lejanos todavía tienen mucho que decir.</p>   <p>   Por eso, entre otras cosas, los dos candidatos se han puesto cautos. Como es de suponer, no tienen reales luces sobre el resultado final. Además, temen la reacción del rival, una vez convencido de su derrota. Mejor, entonces, dejar todo flotando en el aire.</p>   <p>   Hay cosas que pasan en un conteo. Acaban de aparecer unas cuantas actas rayadas, y podemos esperar incidentes similares de aquí al final del proceso. Detrás de todo esto está la sombra de los gritos de fraude, que ya han salpimentado tantas elecciones generales. Hay fraudistas que ya han comenzado con la gritería.</p>   <p>   La situación, entonces, garantiza que cualquier triunfo va a producirse en un clima de fuerte tensión, con las consecuencias que hemos visto en el pasado. Esa tensión se prolongará hacia la actuación del Congreso y el ambiente de las calles del país. Nuestras segundas vueltas son políticamente costosas.</p>   <p>   Estamos entrando a las ceremonias de la espera electoral. La principal de ellas es cantar victoria antes de tiempo, con el peligro de quemarse. Luego vienen las críticas al JNE y los ataques a la ONPE. Para quien pierda, la historia sobre cómo se llegó a la derrota va a durar mucho tiempo.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Ahora corresponde aguardar los resultados oficiales ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/07/ahora-corresponde-aguardar-los-resultados-oficiales-173873</link>
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                            <![CDATA[ Según el conteo rápido de Transparencia, Roberto Sánchez supera por 0,6 puntos a Keiko Fujimori en la segunda vuelta, dentro del margen de error. ]]>
                            </description>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy lunes 8 de junio]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 10:33:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Ahora corresponde aguardar los resultados oficiales ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Perú vivió una nueva jornada electoral mayoritariamente en paz. Millones de ciudadanos acudieron a votar y ejercieron, con civismo, el acto que da sentido a una república y eligieron, en libertad, a quien la conducirá. Ese civismo se vio temprano.</p>   <p>Ante la demora de algunos miembros de mesa, los propios electores asumieron la responsabilidad e instalaron sus mesas antes del mediodía. Se registraron, también, hechos irregulares y desinformación en redes, cuyo esclarecimiento corresponde a las autoridades para identificar a los responsables. La voluntad expresada en las urnas es el bien más alto que hoy toca custodiar.</p>   <p>Los resultados confirman un país dividido casi por mitades. Los dos conteos rápidos al cien por ciento coincidieron en ubicar a Roberto Sánchez ligeramente arriba. Ipsos y Transparencia le dieron 50,3% frente a 49,7%, y Datum, 50,14% frente a 49,86%, dentro del margen de error. El primer avance oficial de la ONPE situó a Keiko Fujimori al frente mientras se procesaban las primeras actas. Todo apunta a lo mismo, un empate técnico cuyo desenlace solo el cómputo oficial resolverá.</p>   <p>Un conteo rápido es una proyección estadística valiosa. El resultado definitivo lo entregan la ONPE y el JNE al concluir el escrutinio. A la hora de cerrar esta edición, ese trabajo seguía en curso. Por eso, candidatos, personeros, ciudadanía y prensa están llamados a acompañar con serenidad el cierre del proceso y a confiar en quienes cuentan cada voto.</p>   <p>Las autoridades electorales y las misiones de observación, entre ellas la Asociación Civil Transparencia, con sus miles de voluntarios, cumplen una función que merece respaldo y protección. Respetar sus tiempos y procedimientos es respetar la decisión de cada votante. Un resultado estrecho pone a prueba la madurez democrática, que se demuestra esperando el dato cierto y sosteniendo cada afirmación con pruebas, por las vías legales.</p>   <p>A los dos contendores les toca estar a la altura. Reconocer con grandeza el veredicto institucional honra por igual a quien gana y a quien lo acepta. Quien resulte elegido gobernará para los más de veintisiete millones de peruanos, también para quienes votaron distinto.</p>   <p>Los peruanos que anhelan vivir en democracia confían en sus instituciones y las sostienen con su sensatez y exigencia de rendición de cuentas. A ellos pertenece la última palabra, y honrarla, cualquiera sea su signo, es la mejor manera de cuidar lo que hoy pusieron en alto, un solo país decidido por su propio voto.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Después de las elecciones, primeras impresiones ]]>
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                            <![CDATA[ Kausachun Derecho(s). Cualquiera que resulte elegido(a) lo será por un margen que quizá no alcance siquiera el 1%. En este sentido, la primera petición para ambos sería que reconozcan los resultados. La segunda petición es que asuma los resultados con la modestia del momento. Tiene que ser consciente de que existe temor en gran parte del electorado. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Después de la elección del 7 de junio]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 10:19:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Después de las elecciones, primeras impresiones ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong><span style="color:rgb(31, 31, 31)">Pedro P. Grández Castro</span></strong></em><em><span style="color:rgb(31, 31, 31)"> - </span></em><span style="color:rgb(31, 31, 31)">Profesor universitario. Sociedad Peruana de Constitucionalistas (SPC)</span></p>   <p>Este artículo es entregado al periódico antes de conocerse los resultados del flash electoral. Sin embargo, a estas alturas es claro que cualquiera que resulte elegido(a) lo será por un margen que quizá no alcance siquiera el 1%. Por otro lado, esos resultados tampoco significan que quien sea proclamado cuente con más del 50% del respaldo ciudadano: la mayoría, más del 70%, ni siquiera optó por alguna de las dos opciones que pasaron a la segunda vuelta. De modo que me gustaría, en esta ocasión, hacer un ejercicio bajo el “velo de la ignorancia” sobre quien sea el próximo presidente(a), al dirigirle algunas peticiones a nombre de quienes hemos votado sin expectativas e, incluso, con fundados temores sobre el futuro de nuestro país.</p>   <p><strong>La primera petición para ambos sería que reconozcan los resultados</strong>. Que sean capaces de estrecharse las manos y desearle éxitos en el ejercicio de la Presidencia a quien resulte ganador(a). La crisis que vivimos, el desprestigio del sistema democrático ante el mundo y la vergüenza que muchas veces pasamos al dar cuenta de que hemos tenido 8 presidentes en los últimos 10 años tienen mucho que ver con la falta de liderazgo y madurez de las agrupaciones que no aceptan los resultados electorales y, al día siguiente de las elecciones, inician una cruzada para derrocar al presidente recién elegido. El reconocimiento de los resultados electorales es el primer síntoma de madurez institucional en una contienda electoral.</p>   <p>La segunda petición que cualquier ciudadano razonable haría, esta vez a quien resulte ganador(a), es que asuma los resultados con la modestia del momento. No hay nada grande que celebrar y sí mucho que apaciguar y contener. Ojalá que el momento de júbilo, inevitable y desde luego justificado, se entremezclara con la empatía por quienes no lo votaron, incluso por quienes creen que es una opción peligrosa. El liderazgo del vencedor se pone a prueba en el mensaje que haya sido capaz de reflexionar con antelación para quienes, estando al frente, lo observan con desazón e incluso con intriga en estos momentos. Este es un país dividido no solo en los ánimos electorales: somos un país profundamente fraccionado, pero también somos un país alegre y de felicidad sencilla, como decía Arguedas.</p>   <p>Cualquiera que gane las elecciones tiene que ser consciente de que existe temor en gran parte del electorado. Es un temor real. <strong>En caso de que resultara elegida la señora Fujimori, existe el temor cierto de que las instituciones sean controladas y no funcionen con independencia.</strong> Que el centro del poder se traslade ahora a la casa de Pizarro para, desde ahí, avasallar y someter a cualquier institución a la que la Constitución le haya confiado el control o la limitación del poder. Que sus congresistas no sientan este respaldo ciudadano, aunque ajustado, como si fuera una orden para “arrasar” con el Poder Judicial, como ha anunciado irresponsablemente el señor Rospigliosi, reelegido para el próximo Congreso bicameral.</p>   <p>Si quien ganara fuera el señor Sánchez, los temores no son menores. <strong>El temor de que pusiera en el centro de las prioridades una asamblea constituyente sobre la que no existen consensos</strong> ni siquiera entre sus propios promotores. El desatino de que le confiriera poder y protagonismo en su gobierno a personajes tan cuestionados como el señor Antauro, cuya agrupación política fue, con abundantes argumentos, declarada como organización ilegal en la única decisión de esta naturaleza dictada en su historia por la Corte Suprema. El temor de que su gobierno fuera pronto capturado por la ineptitud, la improvisación y el populismo que suele conducir al desborde inflacionario y al descontrol del gasto fiscal. El temor, en fin, de que sea incapaz de maniobrar con una oposición que no le dará tregua desde el primer día.</p>   <p>Todos estos son temores que, lamentablemente, tienen respaldo. En el caso del fujimorismo, por una sucesión de hechos concretos en los que la práctica autoritaria ha sido parte de su itinerario en el ejercicio del poder público; y, en el caso de los grupos de izquierda que respaldan al señor Sánchez, por su improvisación y el discurso contradictorio entre la primera y segunda vuelta, que, por más que haya sido presentado como parte de “consensos” en busca de un programa razonable, genera inevitablemente incertidumbre y dudas que tendrá que apartar en sus primeros actos.</p>   <p>Un pedido adicional a los medios de comunicación. Una campaña electoral no solo pone a prueba a las instituciones del Estado encargadas de conducir con pulcritud un proceso hasta la proclamación de los vencedores. <strong>La democracia se sostiene en gran medida en la opinión pública. </strong>El discurso público en tiempos de elecciones se construye a partir de un complejo escenario de interacción entre las vocerías de los partidos políticos, los líderes, los técnicos que evalúan las propuestas de las campañas, los estrategas de la publicidad que orientan los mensajes de cierta manera y en cierta dirección y, desde luego, los editorialistas, los conductores de programas de televisión y radio. En un país donde todavía los índices de analfabetismo son altos, la información que hacen circular los medios resulta fundamental. Este proceso electoral nos ha mostrado, una vez más, un activismo desmesurado y una implicación directa de periodistas y medios que se han puesto a disposición de una de las candidaturas.</p>   <p>La hermenéutica del miedo, donde el discurso fluye en una sola dirección y donde la democracia pareciera que solo tiene una salida posible, solo <strong>muestra los desequilibrios que también existen en el acceso a información objetiva e imparcial</strong>. Muchos de aquellos periodistas que se han jugado por una de las opciones tendrán que reflexionar sobre su credibilidad en los próximos años. No hay democracia sin libertad de expresión, es verdad, pero la calidad de la democracia será precaria ahí donde la prensa no valore su independencia y el rigor de su trabajo.  El proceso electoral es también un baremo para medir la calidad de la prensa y el periodismo y, en este proceso, no han estado a la altura de las circunstancias.</p> ]]></content:encoded>
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