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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sat, 11 Apr 2026 21:24:23 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ #PorEstosNo ¡llegó el día de hacerles pagar todo el daño!, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <![CDATA[ "Llegó la hora. Vamos a cobrar el daño. Vamos a votar. Todo el país junto: #PorEstosNo" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[bandera peruana en protesta]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Rosa María Palacios</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 21:24:23 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ #PorEstosNo ¡llegó el día de hacerles pagar todo el daño!, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>#PorEstosNo ¡llegó el día de hacerles pagar todo el daño!<br>Hoy usted tiene que ir a firmar un contrato. Va a escoger un Congreso que, siendo en la práctica indisoluble, regirá su vida por 5 años, sin posibilidad de modificar ese plazo inamovible. También va a escoger una plancha presidencial, en teoría con un presidente que gobernará por 5 años. Sin embargo, en los últimos dos quinquenios ese presidente ha durado menos. El Perú tiene un récord de 4 presidentes por lustro y ese ritmo no va a cambiar por una razón muy simple: los dos últimos congresos solo han debilitado al Ejecutivo para gobernar desde el parlamento. Dos ejemplos simples: han desaparecido la cuestión de confianza y han creado un Senado indisoluble.</p>   <p>La democracia es el gobierno de las mayorías, con el respeto de los derechos de las minorías. Ese es el principio básico de la convivencia democrática. Pero ¿qué pasa cuando esas mayorías se fragmentan por la perversión de las reglas del juego? Pues las minorías toman su lugar. El actual Congreso representa el voto de solo 25% de los electores en 2021. Nadie más. La alianza de facto de Fuerza Popular, Renovación Popular, APP, Avanza País, Somos Perú, AP y Podemos no sacó, junta, ni 15% del voto emitido. Aliados con Perú Libre y JPP, han destruido la institucionalidad democrática, el estado de derecho y hasta la persecución del crimen en su propio beneficio.</p>   <p>¿Qué pasó con el 75% de los electores en 2021? ¿Dónde se fue su representación? 30% no fue a votar. 27,5% votó nulo o blanco. 17,5% votó por partidos que no pasaron la valla (y solo eran 20). Esa tremenda jugada logró pervertir la regla más sencilla de la democracia: hoy en el Perú la democracia es el gobierno de la minoría, sin ningún respeto por los derechos de las mayorías. Por eso es que el 90% del país detesta a este Congreso, el que, de una manera frívola y sin empatía alguna por sus electores, se ha convertido en un centro de dispendio y lujos exóticos para sus miembros. Esos viajes, servicios de todo tipo, bonos, clientela empleada son, sin embargo, solo la punta del iceberg del daño. Esos 1.600 millones de soles que cuesta mantenerlos anualmente no son, ni siquiera, lo más grave.</p>   <p>Este Congreso ha roto todas sus promesas. Primero, arrasó con la Constitución. En contra del referéndum de 2018, impuso un bicameralismo que solo les sirve para garantizarse una reelección que tenían prohibida por el pueblo. Se han hecho un Tribunal Constitucional a la medida que les ha regalado (contra el texto expreso de la Constitución) una iniciativa de gasto que estaba también prohibida y que, en la locura del despilfarro fiscal, con total irresponsabilidad, hacen que esos 1.600 millones para sí mismos sean una propina al lado de la farra presupuestal. Pero eso no es todo. Han colocado y sacado tres presidentes por estricto sentido de ventaja propia y han hecho de estos meros títeres a los que garantizan impunidad, ya sea para matar, para violar o para robar.</p>   <p>Los negocios particulares no son ajenos a la forma de gobierno del pacto mafioso. Exoneraciones tributarias para los amigos: restaurantes, peluquerías, agroexportación. Permisos “temporales” que se vuelven perpetuos para la minería salvaje que depreda, mata, roba y usurpa, disfrazándola de artesanal. Universidades públicas de papel para ofrecer a provincias pobres y otras de lucro para clientela igual de pobre, en una Sunedu que dinamitaron los analfabetos funcionales que fungen de propietarios simultáneos de partido y de universidad estafa. Prohibiciones draconianas para niñas pobres a las que se niega educación sexual y se les condena al abuso intrafamiliar. “Negocios son negocios” en el Congreso, y vaya que han florecido en el Anexo 5 del presupuesto y en otras formas de satisfacer el trío corrupto de alcalde-congresista-contratista que abulta carpetas fiscales.</p>   <p>Un congreso que ha perseguido funcionarios honorables y que ha garantizado impunidad a “sus” delincuentes no merece perdón de Dios. Mucho menos perdón de ustedes. Desde Manuel Merino hasta Dina Boluarte, todo bien archivado. ¿A los enemigos? Destitución, inhabilitación, prisión.</p>   <p>Son estos mismos congresistas los que han modificado el Código Penal y el Código Procesal Penal para que todo les prescriba más rápido; para que no se concrete a tiempo la colaboración eficaz; para que las escuchas telefónicas no duren más de dos meses; para que los allanamientos no sean sorpresivos; para que sus partidos no tengan responsabilidad penal; para que puedan disfrutar de sus botines sin que se los quite un juez de extinción de dominio; para que no sean procesados como organización criminal cuando trafican influencias y para que asesinos, violadores de campesinas, torturadores y secuestradores, militares y policías, gocen de total impunidad. Dice Keiko Fujimori que esto es “una narrativa”. Que se lo diga hoy a los deudos de la delincuencia que van a votar.</p>   <p>En serio, ¿ustedes le deben algo a estos partidos? De las encuestas que se pudieron ver antes de la prohibición, 3 todavía llegaban al Congreso, con el riesgo inmenso de llevarse, por las reglas que ellos mismos se han dado, mayorías absolutas. ¿Con qué armas cuentan? Con tener un 10% de votos en ambas cámaras. Con eso le basta a Fuerza Popular para tener medio Senado. ¿Por qué? Primero, cuentan con el voto nulo para engordar a la bestia. Y segundo, cuentan con que millones de ustedes fragmentarán su voto. Votarán por candidatos muy honorables con cero posibilidades de pasar la valla y el pacto los aplaudirá. Más votos para ellos. Usted, que no quiere votar por Fuerza Popular o Renovación o Juntos por el Perú (los 3 partidos de este nefasto Congreso), termina engordando sus bancadas. El pacto ha diseñado un congreso de 4 a 6 partidos. Van a concentrar su poder, aún más, a costa de su ingenuidad.</p>   <p>Esta es la trampa mortal a la que nos enfrentamos. Usted hoy firma contrato con el nuevo inquilino. Pero antes tiene que pasar por un juicio implacable a los que quieren quedarse sin pagar la cuenta. Estos políticos tienen que pagar el daño. Es un mínimo acto de justicia. Salve el Congreso. Vaya a votar, no vote nulo y, por el amor de Dios, vote por un partido que tal vez no le guste, pero pase la valla. Eso es lo moralmente correcto. Busque el bien mayor. No se deje engañar. ¿Cómo saber cuáles dos o tres pasan la valla si están prohibidas las encuestas? Ipsos, Datum e IEP (solo esas son serias) han hecho un trabajo que ha recogido la prensa extranjera y publicado fuera del Perú. Todo está en internet. Pero mucho cuidado con la información falsa.</p>   <p>¿Qué los dos o tres que le quedan no son perfectos? No lo son. Ninguno lo es. Pero todavía pueden probar lo contrario. Con Fuerza Popular, Renovación y Juntos por el Perú ya lo sabemos todo. Entiendo que tengan un público, pero lo que no puede pasar es que usted los premie por no entender las reglas del juego y, no queriendo votar por ellos, los ayude.</p>   <p>Recuerde algo más. En la elección presidencial queda una segunda vuelta. Siempre se puede corregir algo. Pero para el Congreso no hay segunda oportunidad. Es hoy y hasta dentro de 5 años.</p>   <p>Llegó la hora. Vamos a cobrar el daño. Vamos a votar. Todo el país junto: #PorEstosNo</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Las pinturas de Hugo Salazar Chuquimango, por Jorge Villacorta ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/las-pinturas-de-hugo-salazar-chuquimango-por-jorge-villacorta-hnews-961994</link>
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                            <![CDATA[ El artista está, claramente, en las antípodas de las tendencias observables. Su obra elude la clasificación; no se presta al pasatiempo taxonómico. La muestra "El eterno retorno" se exhibe en el ICPNA hasta el 28 de junio. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 21:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Las pinturas de Hugo Salazar Chuquimango, por Jorge Villacorta ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Hugo Salazar Chuquimango</span></strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> se yergue solo en el espacio de las artes visuales contemporáneas en Lima. El tránsito de imágenes que con cada nueva exposición individual genera este artista despeja más y más su ubicación excentrada y posicionamiento inconformista en la pintura peruana actual. El artista está, claramente, en las antípodas de las tendencias observables. Su obra elude la clasificación; no se presta al pasatiempo taxonómico. Su pensamiento acerca de la pintura no es lineal. Anuncia un ETERNO RETORNO para el presente. </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Su proyecto avanza a contracorriente de la noción prevalente (y el consenso tácito) de que el arte figurativo narrativo con ribetes fantástico-alucinatorios debe ser dejado convenientemente al margen. </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Como artista contemporáneo abocado a la práctica de la pintura, Salazar puede parecer a muchos un cultor de la modalidad marcada por el retorno a lo clásico. Sin embargo, no lo es. Su obra puede parecer emparentada externamente con ciertas tendencias historicistas del momento posmoderno, pero su mundo pictórico se va construyendo desde la estructura de un destino interno, que se va revelando al artista en el tiempo. Su postura es anticlásica, de acuerdo a cómo el canon de Occidente definió lo clásico </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">sensu stricto</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> (ninguna pintura sobrevivió de la Grecia antigua). </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">De ahí que prefiera hacer un homenaje </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">sui generis</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> al Descendimiento de la Cruz del pintor flamenco Rogier van der Weyden, bebiendo de su particular expresionismo encarnado por figuras dolidas y sufrientes, antes de transformarlo en un cruento sueño, en el que se autorretrata, desnudo y yacente sobre el dorso de un cangrejo gigante, rodeado de asistentes de taller; narcisismo y vulnerabilidad del artista en un solo ícono, crístico y no crístico a la vez, como corresponde a una era laica (pero supersticiosa), por demás plagada de </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">fake news</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">.</span></p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/11/69da694c2c65cf88d9020084.jpg" alt=""El eterno retorno". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;El eterno retorno&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">En la exposición </span><em><strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)">El eterno retorno</span></strong></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">, Salazar hace que Friedrich Nietzsche se dé la mano con Carl Gustav Jung. &#039;</span><span style="color:rgb(26, 26, 26)">¿Cómo te sentirías si un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijera: “Esta vida, tal como la estás viviendo ahora y tal como la has vivido [hasta este momento], deberás vivirla otra vez y aún innumerables veces [...]?&#039; (del parágrafo 341 de </span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">La Gaya Ciencia</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> de F. Nietzsche, traducido por Felipe Botero), es la pregunta que podría subyacer a las obras en las que Salazar retoma el método crítico-paranoico del surrealismo daliniano, y procede a manejarlo a su manera. Una vez captada e identificada la figura antes invisible que todos los elementos pintados, actuando al unísono, han traído a la vida del cuadro (como una aparición en un vacío construido), la percepción del observador queda sujeta a una oscilación temporal. Y sigue viendo lo que antes no veía, en consonancia con la claridad y la nitidez con las que está pintado el más ínfimo de los detalles, cuyo lugar preciso es reconocido dentro de un plan del que el artista ha tenido un atisbo preclaro. </span></p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/11/69da619762826f9dc1005507.jpg" alt="Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión.</figcaption>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Carl Jung despertó y vertió con sus estudios de la alquimia del Alto Renacimiento europeo, una poética que cambió el sentido de la búsqueda de la piedra filosofal: su escritura convirtió a la alquimia en Occidente, en el método espiritual de una búsqueda en la oscuridad (</span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">opus nigrum</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">), cuyo clímax sería la visión fugaz de lo que es, y será siempre, inasible. La lectura intensa de estos textos resuena en un ámbito que va cobrando forma y se hace visible para el artista en su obra. </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Porque es el destino del artista tramar la manifestación de un espacio que obedece y desobedece a la perspectiva, para construir una ficción de lo real. Desde la pugna espiritual, cuya oscuridad tiene ya consecuencia ética para él, hasta cómo alumbrar con gravedad moral los instantes de percepción que anhela preservar, la pintura es el ámbito mayor de desafíos que Salazar habrá de vivir.</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">…</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Dato:</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">-</span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">El eterno de retorno</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> de Hugo Salazar Chuquimango se expone hasta el 28 de junio en Espacio Juan Pablo Heeren del ICPNA del centro de Lima. Jirón Cusco 446.</span></p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
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                                <![CDATA[ La imagen del Perú en el extranjero, por Oscar Vidarte ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/la-imagen-del-peru-en-el-extranjero-por-oscar-vidarte-hnews-144760</link>
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                            <![CDATA[ La imagen del Perú a nivel internacional ha empeorado en la última década ante la inestabilidad política y la falta de confianza de los inversionistas, según análisis recientes. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[La Bandera del Perú representa al país y no lleva el escudo al centro. Foto: Andina]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Oscar Vidarte Arévalo</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 16:18:32 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La imagen del Perú en el extranjero, por Oscar Vidarte ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La última década ha sido muy difícil para la imagen del Perú a nivel internacional. Un país ingobernable que ha tenido ocho presidentes en dos periodos de gobierno no genera confianza en el exterior. Esto no solo ha limitado la capacidad del Perú para alcanzar sus intereses, sino también desincentiva a otros países a establecer vínculos con nuestro país. Además, un sistema político que ha posibilitado que el Congreso asuma más poder que el Ejecutivo, impidiendo que el gobierno cumpla su tarea, tampoco es percibido desde el exterior en forma positiva.</p>   <p> Esta situación es responsabilidad de diferentes actores políticos, empeorando a partir del año 2021. La llegada al poder de un presidente mediocre que terminó intentando un golpe de Estado, asediado por un Congreso mafioso y poco democrático que buscó desde un inicio que el gobierno deje el poder, afectaron la imagen del país.</p>   <p> Lamentablemente, la situación durante el gobierno de Dina Boluarte no mejoró. Durante su mandato, según el Democratic Index de The Economist, la democracia en el país siguió deteriorándose. Asimismo, las acusaciones en materia de Derechos Humanos por los asesinatos durante las protestas generaron una crítica internacional muy difícil para el Perú. Organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, ONG, diferentes países y la prensa internacional lideraron estos cuestionamientos.</p>   <p> Si bien la organización de APEC 2024 pareció mostrar un Perú con vínculos internacionales sólidos, fue solo un espejismo. Al Perú le ha costado mucho construir su relacionamiento internacional, mostrándose en más de una ocasión, por lo menos a nivel regional, como un país bastante aislado.</p>   <p> Este no es un tema menor, no solo es relevante para fines de nuestra política exterior, sino también en materia económica. Aunque la economía posee su propia dinámica, es razonable que un inversionista extranjero interesado en el Perú postergue sus decisiones ante la incertidumbre generada por los cambios políticos y el caos que esta situación puede acarrear.</p>   <p> Por ello, es importante lo que va a suceder en la próxima elección. El gobierno que tome posición en julio de este año tiene la difícil tarea de recuperar la imagen del país. Al igual que ocurrió en 1990, tras la debacle económica, y en el año 2000, luego del autoritarismo y la corrupción del gobierno de Alberto Fujimori, el nuevo gobierno peruano tendrá la difícil tarea de recuperar la confianza de la comunidad internacional. La defensa de la democracia y los derechos humanos, y su compromiso con la lucha contra la corrupción y el desarrollo del país, resultan pilares fundamentales para dicho objetivo.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Entre encuestas y mitines, por Eliana Carlín ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/entre-encuestas-y-mitines-por-eliana-carlin-hnews-830104</link>
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                            <![CDATA[ El fenómeno del "voto escondido" se intensifica en situaciones polarizadas, mientras que la subrepresentación rural complica aún más los diseños muestrales de las encuestas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Eliana Carlín]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Eliana Carlín</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 16:03:17 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Entre encuestas y mitines, por Eliana Carlín ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Las encuestas electorales en contextos de alta fragmentación política e informalidad estructural enfrentan un problema: cuando los competidores por acceder a la segunda vuelta registran porcentajes bajos, las diferencias entre ellos tienden a caer dentro del margen de error estadístico. Esto produce dos efectos simultáneos. El primero es editorial: cada medio decide a quién colocar primero frente a un empate técnico, convirtiendo una decisión de diseño gráfico en una declaración política implícita. El segundo es más serio: la ciudadanía pierde confianza en la encuesta como instrumento de proyección, precisamente cuando más la necesitaría.</p>   <p>A estos límites propios de la dispersión del voto se suman otros de naturaleza estructural. El llamado shy voter effect —el voto escondido de electores que no revelan su preferencia real— opera con especial intensidad en escenarios de alta polarización social. A ello se añade la conocida subrepresentación de las zonas rurales en los diseños muestrales. Con todas estas variables en juego, sigue sin estar nada dicho. Probablemente solo nos quede esperar la encuesta que realizará Ipsos el día sábado, cuya difusión dentro del territorio nacional está prohibida.</p>   <p>Lo que sí resulta observable —a diferencia de un diseño muestral que además casi nadie comprende— son las calles. Y Lima ha sido escenario de mitines de cierre que merecen una lectura política cuidadosa. Por un lado, Ricardo Belmont ha protagonizado una movilización que puede interpretarse como una forma de voto de desprecio frente al establishment político contemporáneo: un rechazo difuso a las élites partidarias que han acumulado una notable fatiga ciudadana. La paradoja, claro, es que Belmont es él mismo parte de eso, aunque en su versión vintage —lo que algunos analistas denominarían un populismo de segunda generación que capitaliza la nostalgia como recurso electoral. Por otro lado, Roberto Sánchez ha convocado en la Plaza Dos de Mayo —con una asistencia que sorprendió dada su baja votación en la capital— a un electorado que se articula en torno a la reivindicación del voto castillista: aquel que procesa la experiencia del gobierno de Pedro Castillo como &#039;gran afrenta&#039; —la anulación de actas, el fraudismo, el asedio parlamentario y mediático— y que busca, desde una propuesta de lo popular, traducir ese agravio en representación.</p>   <p>Quienes resulten ganadores el domingo e ingresen a la segunda vuelta saben que comienza un partido enteramente nuevo, en el que las alianzas políticas y la capacidad de construir coaliciones resultarán determinantes. Pero el mismo domingo será ya un día clave: un anticipo del clima político en que transcurrirá la campaña siguiente. Nos corresponde ir a las urnas con serenidad y esperar los resultados con la misma disposición. Los reclamos prematuros de fraude o las exigencias de recuento antes de que el proceso concluya pueden entorpecer institucionalmente el camino hacia la segunda vuelta. El flash electoral debe leerse con cautela y perspectiva, y será mejor esperar los resultados oficiales si hay confusión.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Escenarios de segunda vuelta en una elección sin centro, por Eliana Carlín ]]>
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                            <![CDATA[ La campaña se desplaza hacia una fase más operativa, donde la efectividad logística y la comunicación visual del candidato cobrarán protagonismo. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Eliana Carlín]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Eliana Carlín</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:58:03 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Escenarios de segunda vuelta en una elección sin centro, por Eliana Carlín ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Las encuestas difundidas durante el Jueves Santo no solo reflejan - aunque parcialmente - los efectos de los debates recientes, sino que comienzan a sedimentar tendencias que podrían ser decisivas. En ese marco, dos candidatos se muestran con mayor solidez relativa: Carlos Álvarez y Roberto Sánchez, quienes se encuentran empatados en la tercera posición con diferencias de apenas décimas porcentuales. No obstante, es Sánchez quien registra el crecimiento más sostenido en el período analizado, y quien además concentraría un voto rural usualmente subrepresentado en los instrumentos de medición —un fenómeno ya documentado en elecciones peruanas anteriores. Roberto Sánchez encarna, en este sentido, algo más que una candidatura competitiva: representa la continuidad simbólica del castillismo sin Castillo, es decir, la apelación a un electorado popular, periférico y desconfiado del establishment limeño, que no ha desaparecido sino que busca nuevo cauce ante lo ocurrido con su voto el 2021. Muy cerca, aunque ya en posición menos favorable, se ubica Alfonso López Chau, cuya candidatura generó expectativa pero no logró consolidarla; mientras que Marisol Pérez Tello y Mesías Guevara, con performances y trayectorias merecedoras de atención, llegan a esta recta final sin posibilidades reales de competir por los primeros lugares.</p>   <p>El elenco que hoy proyectaría el paso a segunda vuelta sigue siendo, sin embargo, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga. En la encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), ambos candidatos no alcanzan conjuntamente el 20% de intención de voto, mientras que la opción &quot;ninguno&quot; o &quot;no elige&quot; supera el 30%. Esta cifra no es un dato menor: revela una desafección activa, y mantiene el escenario abierto a reconfiguraciones. A ello se suma la revelación, hecha por la propia Fujimori durante el debate de esta semana, de un entendimiento político con López Aliaga, lo cual podría operar en doble sentido: cohesionar a un electorado de derecha que duda, o bien repeler a votantes que valoran negativamente esa transacción.</p>   <p>La acelerada reducción del electorado indeciso en los días previos al silencio electoral activa una variable de creciente interés: el voto estratégico. A diferencia del voto &quot;sincero&quot; —aquel que expresa la preferencia genuina del ciudadano—, el voto estratégico implica una renuncia calculada: el elector resigna a su candidato preferido para no &quot;desperdiciar&quot; su sufragio si considera que dicho candidato no superará la valla electoral. En un escenario tan fragmentado como el actual, con múltiples candidatos compitiendo por los mismos dos o tres puntos porcentuales que definen el corte, este fenómeno adquiere una dimensión inusualmente alta. El electorado de izquierda y centroizquierda, en particular, enfrentará esa disyuntiva con especial agudeza: si Sánchez consolida la percepción de viabilidad, podría beneficiarse de un efecto de convergencia que las encuestas aún no capturan del todo.</p>   <p>En estos días de recogimiento, la campaña se desplaza del debate público hacia la capilaridad territorial. Lo que definirá márgenes en esta fase no son ya los argumentos programáticos sino los elementos más operativos de la comunicación electoral: la recordación visual del símbolo y número de partido, el reconocimiento del rostro del candidato presidencial, el manejo correcto de la cédula de sufragio, y la presencia efectiva de personeros en mesas de votación. Los equipos que comprendan esta transición —del mensaje a la logística, del discurso a la presencia— tendrán una ventaja real en la recta final. El silencio electoral no es vacío: es el momento en que el trabajo invisible decide.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Nos merecemos más, por Hernán Chaparro ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/nos-merecemos-mas-por-hernan-chaparro-hnews-692857</link>
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                            <![CDATA[ Las elecciones del 2026 muestran una mezcla de personajes conocidos, mientras que el marketing político apela a la nostalgia. Sin embargo, la fragmentación de la política actual impide construir propuestas que unan a la ciudadanía. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Hernán Chaparro]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Hernán Chaparro</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:53:43 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Nos merecemos más, por Hernán Chaparro ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Una parte del país ha retrocedido a 1989. Veníamos de años de hiperinflación y de violencia terrorista. Los partidos existentes no tenían propuestas de solución y lograron que la ciudadanía construyera un amplio rechazo hacia ellos. Era la crisis de representación de partidos (algunos históricos) que habían estado vigentes por lo menos dos décadas, o más, en la escena política. Las elecciones municipales del 89 en Lima las ganó un <em>outsider</em> y las presidenciales del 90 otro. Hoy, todo indica que los que encabezan las encuestas del 2026 son una mezcla de los mismos personajes, sus recuerdos o sus clones. Parece que prima el marketing político de la nostalgia. ¿Nostalgia de qué? Ya conocemos la historia y sabemos cómo termina. Ante la ausencia de partidos democráticos, se abusa del poder delegado y/o se termina de títere de asesores o grupos de poder diverso. En esta coyuntura, los motivos del rechazo a los partidos son otros, los problemas han variado, pero el vacío de representación se hace patente. No solo por los malos gobernantes, sino por la dificultad de construir algo diferente. El fujimorismo estuvo 10 años en el poder, ayudó a estabilizar y ordenar la economía, pero socavó las instituciones democráticas y navegó en la corrupción. ¿Se ha podido construir una alternativa del 2001 a la fecha, luego de 25 años? No. Seguimos con caudillos y débiles instituciones. Eso es lo que importa.</p>   <p> </p>   <p>Ahora estamos en una mejor situación económica, aunque la economía informal e ilegal es mucho más poderosa. La violencia está alejada de la política y se concentra en la delincuencia cotidiana (aunque sigue presente cuando reprime y mata a manifestantes). El Estado sigue siendo precario, con malos servicios, burocrático, corrupto y el botín del ejecutivo de turno…y de los congresistas. El régimen se ha vuelto parlamentario, de facto, la presidencia, algo precario. El mundo de la comunicación ha cambiado notablemente desde los 90. El ecosistema mediático es otro. Demanda más transparencia e interacción, es más horizontal, pero a la vez es más fragmentado creando burbujas a la medida de cada quién, promoviendo la consolidación de identidades grupales que se envuelven en sus mundos. Algunos se vinculan a los asuntos públicos, otros de vez en cuando, algunos no tanto o nada.</p>   <p> </p>   <p>La gente, descreída de los partidos, sin propuestas que inspiren y desconfiada de una institucionalidad que se percibe al servicio del poder de turno, apuesta por arreglárselas a su manera. Cada uno camina por sus propias islas. Igual hay diversos grupos que, desconfiados de la política partidaria, participan y se conectan para actuar en aquello en lo que creen o necesitan (temas de salud, justicia, alimentación, seguridad, mejor gestión pública, etc.). Hay actividad cívica, pero alejada de los partidos, fragmentada. En las elecciones, cada uno hace lo que puede con la oferta y las reglas existentes. Hay quienes apuestan por el candidato con el que más se identifican, otros al menos malo o, eventualmente a un falso salvador. Algunos sectores del país piden justicia frente a la desigualdad existente, otros orden. Hay quienes ni piden ni esperan nada, entienden que mejor cada quién que se las arregle a su manera. La cultura política plebiscitaria, y un sistema mediático que fragmenta públicos e intereses, media entre la oferta de candidatos y la decisión de voto. Y es probable es que esos supuestos salvadores, que en la coyuntura electoral emocionan, terminen abusando de la confianza depositada. Eso ya lo vimos en los 90, en lo transcurrido del 2001 a la fecha, y se puede repetir.</p>   <p> </p>   <p>En ese contexto, los partidos han empeorado, no se han democratizado ni fortalecido. Han perdido presencia nacional. Basta ver su magra participación en las elecciones regionales, la baja intención de voto en las presidenciales. Pasar de 2% a 8% te puede convertir en presidente. En el 90 los dos primeros puestos sumaron el 62% de los votos emitidos. En estas elecciones hay que sumar 11 candidaturas para llegar a cifra semejante. Los partidos que ofrecieron ser parte del cambio y la renovación desde el 2001 en adelante, fueron de fracaso en fracaso. Algunos no existen o están camino a desaparecer, otros se mantienen, pero utilizando el poder transitorio a su favor. Los que lograron entrar al Congreso se han desconectado de la ciudadanía, no les incomoda su bajo nivel de aprobación o franco rechazo. Han asumido que pueden vivir con ello mientras puedan presionar o copar las demás instituciones democráticas para ponerlas a su servicio. Ellos son los autores de las actuales reglas electorales, que permiten la dispersión partidaria y una cédula que es la pesadilla de muchos; han diseñado un parlamento que concentrará el poder en el senado. ¿Quieren orden o dar órdenes?</p>   <p> </p>   <p>En ese clima de desazón y rechazo de lo existente, han aparecido nuevas agrupaciones, algunas con protagonistas ya conocidos, otras no tanto, donde todavía hay gran debilidad partidaria. Tan así que muchos han tenido dificultades para completar sus listas al congreso. Los egos van de un lado a otro, fraccionando las posibilidades de cambio. Algunos de los nuevos plantean soluciones más democráticas, otros son caras diferentes con viejos discursos y estilos. Los reclamos de unidad y coordinación deben esperar a que pase el 12 de abril. Lo bueno es que este proceso ha convocado a diversos interesados en abordar de otra manera la gestión pública. Veamos luego si, entre quienes dicen querer hacer algo diferente, la democracia interna se practica. Nada más democrático que comenzar por casa. El anti ya se agotó porque termina en la victoria y el dominio de pocos. El primer acto democrático, de quienes quiere hacer política de otra manera, es ser democráticos desde su interior.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ En plena tormenta, por Hernán Chaparro ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/en-plena-tormenta-por-hernan-chaparro-hnews-603163</link>
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                            <![CDATA[ A solo dos semanas de las elecciones presidenciales, las encuestas muestran movimientos de candidatos y un creciente voto en blanco, y refleja el hartazgo de la población. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Hernán Chaparro 27-03]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Hernán Chaparro</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:51:27 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Estamos a dos semanas de elegir presidente y las encuestas y simulacros generan mayor atención. Hay cifras de postulantes que no cambian significativamente y otras que muestran movimientos que generan interés. Es la foto previa a la primera ronda de debates que debería dar pistas sobre qué hacer y por dónde crecer.</p>   <p>Es probable que nos estemos dirigiendo a una situación donde la primera vuelta se polarice, a la vez que se fragmenta, con resultados difíciles de avizorar. Los antis son diversos y los clivajes son complejos. Hay un sector que no quiere saber nada de nadie, pero también están quienes saben por quién no quieren votar o qué tipo de candidato les genera miedo o rechazo. Varios ya tienen su “menos malo”. El asunto es que hay divisiones al interior de quienes votan por postulantes relacionados con alguna posición de izquierda o de derecha. Si tomamos uno de los clivajes, Lima vs Interior (hay más, como nivel educativo, o identificación, por ejemplo), hay candidatos asociados a la derecha que tienen presencia en el interior (Fujimori y Álvarez) y quienes están más concentrados en Lima (López Aliaga). Hay candidatos vinculados a la izquierda más presentes en Lima o capitales de departamento (Nieto y López Chau) y candidatos de izquierda con mayor arraigo en zonas rurales y provincias que no son capital de departamento (Sánchez y Atencio). La resultante puede ser un voto polarizado en un sentido (derecha vs izquierda) pero a la vez fragmentado (derecha más regional vs derecha más limeña y lo mismo en la izquierda) donde los que pasen a primera vuelta será por mínimos. ¿De qué tendencia? Difícil saber. Otra posibilidad es una situación donde dos o tres actores absorban el voto de una buena proporción de los demás manteniendo la polarización, pero reduciendo la fragmentación. Más de una vez un candidato ha terminado creciendo cerca de un punto porcentual diario en los últimos días (Cornejo o Muñoz en municipales, Humala o Castillo en presidenciales). Todo se puede mover.</p>   <p>Con relación al hartazgo general, los anti todo, el último simulacro de Ipsos muestra cómo un sector importante de la población está muy cansado de la oferta electoral. Un significativo 29% vota en blanco o viciado. En el 2021 (el anterior proceso electoral), en el simulacro realizado en marzo por Ipsos, había un 17% de blancos y viciados. Hoy son 12 puntos porcentuales más. En los dos últimos procesos electorales, los resultados oficiales de ONPE mostraron que el voto blanco y viciado fue un aproximado de 19%, bastante menos que la cifra que hoy se muestra. Veremos si esto disminuye. La encuesta del IEP de marzo preguntó por las razones de este tipo de voto. Los principales motivos eran la <span style="color:black">percepción de corrupción, la desconfianza y la desinformación. ¿Estas actitudes y sentimientos se quedarán ahí instalados o encontrarán alguien que los canalice?</span></p>   <p>Analizando los votos emitidos en el simulacro de Ipsos, vemos que entre los candidatos que se pueden ubicar en la derecha, solo Fujimori crece respecto a la medición anterior (de 9,2% a 12,3%). López Aliaga no muestra mayores cambios (de 11,2% a 12,2%) y lo mismo ocurre con Álvarez (de 5,8% a 5,2%). Caen Acuña y Grozo. Esto último podría explicar el movimiento del voto por Fujimori, pero también ha disminuido el blanco y el viciado (que puede irse a muchos lados). El crecimiento de Fujimori se da básicamente por un incremento en el voto en regiones fuera de Lima. López Aliaga tiene cifras semejantes, pero con una recomposición en su interior: su voto en Lima se incrementa y el del interior disminuye. Tenemos acá dos tipos de voto asociados a la derecha, pero con diferencias con relación a qué regiones apoyan a uno u otro. Uno con crecimiento en el interior y el otro más limeño. Mirando la encuesta de Ipsos, que muestra datos del 2025, se observa que la actual intención de voto de Fujimori ha recuperado las posiciones que tenía en abril del 2025. En esa fecha apareció López Aliaga y en agosto del año pasado se puso por encima del Fujimorismo. Recién ahora el partido naranja muestra una tendencia diferente a favor de ellos. Un tema a observar.</p>   <p>Entre los candidatos que se ubican en el espectro de la izquierda, los que suben son Sánchez (de 2% a 5,4%) y Nieto (1,5% a 3,8%). López Chau muestra cifras semejantes entre una y otra medición (antes fue 4,1% y ahora 5,6%). De manera similar a lo que ocurre en la derecha, se observan diferencias entre los que tienen más apoyo en Lima o el interior. Sánchez crece principalmente por un incremento en el interior (no hay datos para diferenciar interior urbano vs interior rural), mientras que el crecimiento de Nieto ha sido, principalmente, en Lima (ahí tiene 7% de intención de voto, es el tercero después de López Aliaga y Fujimori). Se repite la situación de un votante, en este caso de izquierda, que si vive en el interior y en particular en zonas más alejadas, apoyará a un candidato mientras que si reside en Lima o en ámbitos urbanos de mayor tamaño, es probable que vote por otro.</p>   <p><span style="color:black">El perfil de quienes no deciden todavía (datos del IEP de marzo) es, en mayor proporción de mujeres, personas que viven en el norte, centro u oriente (en Lima y en el Sur están más decididos), de menores recursos económicos (niveles D y E), menor nivel educativo, votantes que se auto perciben de centro o izquierda pero que no les interesa la política porque no se sienten representados. Deciden al final. Ahí deben apuntar los postulantes. ¿Alguno de los sectores mencionados se habrá sentido tocado por algún candidato en los debates? ¿Alguien conectó con las mujeres, con las personas de bajos recursos económicos y educativos, con quienes viven fuera de Lima? Las próximas encuestas o simulacros, luego de la primera ronda de debates, nos dirán por dónde va la tormenta.</span></p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Cómo funciona la democracia?, por Emilio Noguerol Uceda ]]>
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                            <![CDATA[ Joël Dicker lanza en 2025 su novela "La muy catastrófica visita al zoo", donde un grupo de niños investiga la importancia de la democracia y el voto en sus decisiones cotidianas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Perú está catalogado entre los países con "democracia deficiente". Foto: The Economist]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Emilio Noguerol Uceda</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:49:11 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Cómo funciona la democracia?, por Emilio Noguerol Uceda ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El autor suizo Joël Dicker ha escrito en 2025 una novela titulada &#039;La muy catastrófica visita al zoo&#039;, en la que un grupo de niños investiga la misteriosa inundación de su escuelita y, en el transcurso, se cuestionan conceptos complejos como la democracia, la tolerancia, la libertad de expresión y el titánico desafío de coexistir entre humanos, sobre todo cuando hay diversidad. Lo menciono con el afán no solo de recomendar su lectura, sino para reflexionar sobre la importancia de acercarnos este domingo a votar en las elecciones generales que nos convocan.</p>   <p>Dicker narra una interesante conversación entre el director y los niños, quienes le han preguntado cómo funciona la famosa &quot;democracia&quot;. Este les explica que &quot;solo funciona correctamente si todos los electores van a votar&quot;, pues de lo contrario, &quot;si la gente no va a votar, no se hace oír, lo que significa que, en realidad, la decisión que se tome ya no representará a la mayoría sino a la minoría&quot;. Dejar que otros decidan por ti debilita los fundamentos del sistema. Luego les plantea un ejemplo: &quot;vamos a votar la comida del mediodía. Tenéis que votar lo que vais a comer. Pero, ojo, todo el mundo tendrá que comer lo mismo. Vais a elegir entre brócoli y pizza. Y, ahora, preparados y cuidadito, porque solo podréis votar una vez cada uno: quien vote por la pizza que levante la mano&quot;. El director contó cuatro votos (Sofía, Otto, Thomas y Yoshi) y cuando llegó el turno del voto por el brócoli, esta opción obtuvo solamente dos (Giovanni y Artie) y triunfó la pizza como el almuerzo del día. Pero el director les planteó otro escenario: &quot;imaginemos que volvemos a votar… pero Otto, Thomas y Yoshi se abstienen… porque se les olvida y no les interesa&quot;, solo Sofía votaría por la pizza y sería minoría frente a los dos votos fieles del brócoli: Giovanni y Artie, lo que genera el triunfo de la hortaliza. &quot;Si los demás hubieran votado, habría ganado la pizza&quot; protesta Sofía y el director le responde: &quot;Tienes toda la razón… así podéis ver por qué la democracia se debilita cuando no se vota: la minoría impone su elección a la mayoría&quot;.</p>   <p>En un contexto de tal naturaleza dejar de votar es altamente ineficiente. En la práctica, esta lógica tiene consecuencias concretas: cuando un ciudadano renuncia a votar por un candidato u opción decente en primera vuelta —ya sea por apatía o por la falsa certeza de que &quot;no tiene chance&quot;— cede terreno valioso que luego será ocupado por las minorías cohesionadas que sí acuden a las urnas y que terminan por imponer a un gobernante que la mayoría, paradójicamente, nunca quiso.</p>   <p>A ello se le suma un problema legal que agrava el escenario: la prohibición de publicar encuestas durante la semana previa a los comicios, establecida en la Ley Orgánica de Elecciones, disposición obsoleta e inconstitucional, que debe derogarse cuanto antes. Su efecto práctico es privar al electorado de información veraz y actualizada sobre las tendencias reales sobre el comportamiento de encuestados lo que resulta especialmente grave en un país como el nuestro, con una arraigada tradición de decidir a último momento. Ello genera una enorme volatilidad en los apoyos a los candidatos durante la recta final ante supuestas variaciones en los primeros lugares.</p>   <p>Todo eso se torna explosivo en una democracia sin partidos, pues no hay mecanismos eficaces de diálogo y comunicación de preferencias, reunión y proselitismo orgánico. Quedan tan solo las redes sociales, su propensión al intercambio de información falsa y de tendencias fabricadas con granjas de <em>bots</em> pagados o, lo que es peor, de tontos espontáneos. Las tan mal organizadas jornadas de debate del Jurado Nacional de Elecciones han contribuido a distorsionar esta campaña. Ante falta de intercambios de ideas por un formato inadecuado y unos moderadores inexpertos, se consolidaron apoyos a quienes mejores <em>clips</em> nos dieron y se descartaron a aquellos que nos aburrieron con la seriedad característica del planteamiento de políticas públicas y las menciones a planes de gobierno potables. Ante el infortunio de la improvisación la anécdota pesó más. Mucha &quot;cancioncita símbolo&quot;, pues, JNE. Ahí lo ven.</p>   <p>A pesar de ese contexto caótico, el Perú este domingo acudirá a las urnas y corresponde hacer énfasis en que la democracia no solo falla cuando los que pueden votar se abstienen, también se agrieta cuando viciamos la cédula o la dejamos en blanco creyendo que así protestamos frente al menú que no nos gustó (porque esta vez sí hay opciones decentes para cada cuadrante ideológico, desconocer esta realidad ya es infantil).</p>   <p>A ello se suma una variante particularmente nociva: el cinismo ilustrado, ese que repite que &quot;todos son iguales&quot; con aire de sagacidad, asumiéndose como &quot;el/la diferente&quot; sin notar que ese supuesto desencanto esnob constituye, en los hechos, el mejor aliado del <em>statu quo </em>y de las peores opciones disponibles del menú.</p>   <p>Este domingo no se trata de elegir al candidato perfecto, sino de impedir que la indiferencia de muchos termine siendo aprovechada por la determinación de algunos pocos. La democracia peruana lleva años comiendo brócoli sin haberlo votado, y la culpa no siempre es de quienes lo cocinan: muchas veces es de quienes no hicieron lo suficiente por impulsar su opción favorita.</p>   <p>Podemos quejarnos del menú, de los cocineros, del recetario y hasta del comedor entero. Pero si no levantamos la mano, otros lo harán por nosotros y nada nos asegura que sea por amor al brócoli. Pocas cosas atraviesan la historia política peruana con tanta constancia como la perversión de la representación: el voto entendido como transacción, el cargo público concebido no como servicio sino como recompensa y la lealtad electoral negociada con intereses subrepticios que se vuelve clientelismo.</p>   <p>Por último, la democracia es un sistema que preliminarmente garantiza la posibilidad de elegir representantes y, a mayor democracia, la habilidad del ciudadano de participar efectivamente en los asuntos públicos más allá del voto. Renunciar a esa primera posibilidad por desidia, cinismo o cálculo &quot;estratégico&quot; de twitteros que no toman sol, es la receta más segura para terminar, otra vez, comiendo un plato que nadie pidió. Brócoli para todos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Casting para el desastre? o por qué aún no sabemos «contratar» gobiernos, por Nancy Arellano Suárez ]]>
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                            <![CDATA[ A puertas de las elecciones en Perú, surge la reflexión sobre la responsabilidad de los ciudadanos al elegir a los administradores de un Estado que no entendemos del todo. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Elecciones 2026: JNE revela desde qué edad ya no es obligatorio votar en Perú.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Nancy Arellano Suárez</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:47:33 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Casting para el desastre? o por qué aún no sabemos «contratar» gobiernos, por Nancy Arellano Suárez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><span style="color:black">«Los cargadores gobiernan, el vil está sobre el bueno,</span></em><br><em><span style="color:black">y temo yo que la ola no vaya a tragar la nave.</span></em><br><em><span style="color:black">Estas palabras, de enigma veladas, digo a los buenos,</span></em><br><em><span style="color:black">mas también, cuando es prudente, el hombre vil las entiende.»</span></em><br><em><span style="color:black">— Atribuido a Teognis de Mégara (siglo VI a.C.)</span></em></p>   <p><em> </em></p>   <p><span style="color:black">En el Perú estamos a puertas de la fiesta electoral —y digo «estamos» a sabiendas: escribo estas líneas como residente permanente sin derecho a voto en las elecciones generales, pero con más de la mitad de mi vida adulta conviviendo, como es natural, con las consecuencias de estas decisiones—. No hay claros ganadores aún porque estamos en un escenario ultra atomizado, por no decir nano-fragmentado. En Hispanoamérica, ese archipiélago de repúblicas que comparten idioma pero no identidad sólida, vivimos en permanente campaña. Sin embargo, hay una pregunta que rara vez nos planteamos antes de votar: ¿Cómo vamos a contratar a los administradores de turno si ni siquiera comprendemos qué es la empresa que les estamos entregando?</span></p>   <p><span style="color:black">Esa empresa es el Estado. Y el gran drama hispanoamericano es que hemos confundido el título de propiedad con el contrato de gerencia. Creemos que el ganador de una elección se convierte en el dueño del país, cuando técnicamente no es más que un gestor temporal de un fideicomiso público.</span></p>   <p><span style="color:black">El Estado tiene cinco dimensiones que todo votante debería exigir que su candidato comprenda: una identidad (¿quiénes somos como comunidad?), un territorio con soberanía real —no solo líneas en un mapa—, un propósito de Bien Común que no sea solo promesa de campaña, un marco jurídico que el gobernante respete y haga respetar, y un equipo técnico capaz de gestionar la complejidad real del país. Sin estas cinco bases, no importa cuánto carisma tenga el candidato: está postulando para dirigir una empresa que no entiende.</span></p>   <p><span style="color:black">El resultado lo conocemos. Como señala la </span><em><span style="color:black">Principal-Agent Theory</span></em><span style="color:black"> en ciencia política, el ciudadano es el Principal —el dueño— y el gobierno es el Agente —el administrador—. Pero el 80% del ruido político —disputas, escándalos, supervivencia— consume la energía que debería ir al 20% que realmente mueve el sistema: la calidad técnica, la mística de servicio y la ética del gobernante. Seguimos buscando mesías para que nos salven, cuando lo que necesitamos son gerentes que nos reflejen y que funcionen.</span></p>   <p><span style="color:black">Nos refugiamos en el minimalismo cívico: «solo quiero trabajar en paz y que haya seguridad». Pero pedir solo eso es pedir un guardia de seguridad, no un Estado. La inequidad del Perú no es solo un problema de voluntad política, sino estructural y logístico: es la brecha entre la costa y la sierra, entre el sistema formal y la economía informal, entre el ciudadano con título de propiedad y el que lleva décadas sin uno. Eso no se resuelve con buenas intenciones; se resuelve con política pública de precisión.</span></p>   <p><strong><span style="color:black">¿Y cómo se contrata mejor? Con tres preguntas antes de votar:</span></strong></p>   <p><strong><span style="color:black">¿Ha dirigido una institución con resultados verificables?</span></strong><span style="color:black"> No basta el currículum oficial. Busque evidencia contrastada, incluyendo las voces críticas. La trayectoria real siempre deja huella —en ambas direcciones.</span></p>   <p><strong><span style="color:black">¿Tiene un equipo técnico —no solo asesores políticos— para las áreas críticas del Estado?</span></strong><span style="color:black"> Examine a quiénes presenta, a quiénes omite y qué ausencias revela. En el Perú, esto incluye revisar a los vicepresidentes: en un sistema tan frágil, la cadena de sucesión es parte del contrato.</span></p>   <p><strong><span style="color:black">¿Su propuesta parte de un diagnóstico real o de un catálogo de promesas?</span></strong><span style="color:black"> Verifique si tenía algún compromiso con lo público antes de postular, o si llegó a la política desde la acomodación con lo que hoy dice combatir. La coherencia biográfica es el primer indicador de integridad.</span></p>   <p><span style="color:black">No son preguntas sofisticadas. Son las que haría cualquier directorio responsable antes de contratar a un gerente. Y son, sobre todo, las que cualquier ciudadano debería hacerse antes de delegar la administración de su comunidad, su seguridad y las oportunidades que sus hijos heredarán —o no— en veinte años.</span>  Ya va siendo hora<span style="color:black"> de dejar de votar por «el que menos nos asusta» y empezar a contratar «al que mejor entienda el Estado» y, si no existe, atreverse a formarlo.</span></p>   <p><span style="color:black"> </span></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Segundo pacto, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/segundo-pacto-por-mirko-lauer-hnews-350713</link>
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                            <![CDATA[ Fuerza Popular debe considerar acuerdos estratégicos para asegurar un triunfo en la segunda vuelta, siendo López Aliaga un rival a neutralizar. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Keiko Fujimori]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:27:30 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Con tantos candidatos de derecha en posiciones expectantes debemos pensar que veremos una alianza en ese sector para la segunda vuelta. Pero quizás eso no es tan cierto. Se unieron en el actual Congreso para mantener acogotado al Ejecutivo, pero no lograron hacerlo para la elección del 2021. Rafael López Aliaga se portó como un verdadero enemigo de Keiko Fujimori. Lo sigue haciendo.</p>   <p>    La candidata le planteó un entendimiento a López Aliaga, pero este lo rechazó. En ese momento él pensó que tenía reales posibilidades de ganar. Ahora lo sigue creyendo. Con lo cual quien gane, este domingo o en junio próximo, tendrá que vivir con una oposición de derecha. Una situación que antes era especialidad exclusiva de una izquierda atomizada.</p>   <p>    Pero si la teoría del antifujimorismo potencia tiene algún asidero, entonces Fujimori necesita llegar a algunos acuerdos desde muy temprano. No necesariamente solo con la derecha, pues para Fuerza Popular el que tiene que ser neutralizado es López Aliaga. El paso de Fuerza Popular a la segunda vuelta parece seguro, no así su triunfo en la segunda.</p>   <p>    ¿Cómo funcionan esos acuerdos? Depende del socio. En algunos casos la moneda es el fajín ministerial. En otros es la luz verde a obras y contratos. Los actuales planes de gobierno son un buen plano para seguir esas futuras conversaciones. La otra moneda importante es el voto parlamentario, ahora sobre todo el senatorial.</p>   <p>    Vemos, pues, que la idea de que se vota por un solo candidato presidencial es bastante básica. No solo están los vicepresidentes, personajes que se acaba de descubrir. También están todos los que han participado en la marcha hacia la victoria. Son partidos, financiadores, acopiadores de votos, y hasta celosos guardianes de secretos dañinos.</p>   <p>    Volviendo a López Aliaga, lo imaginamos como el satanás A y B de la derecha, por su posición extrema y su perfil personal. Es obvio que va a cuestionar el triunfo de cualquier otro derechista, y en cierto modo lo está haciendo desde ahora, al echar lodo sobre el proceso electoral. En cambio Perú Libre ya debe estar alistando su nuevo pacto con la derecha, aunque la inscripción se le va a fugar.</p>   <p>    ¿Qué piensa José María Balcázar de todas estas cosas? Quizás pensó que nunca llegarían. Pero ya están tocando la puerta. ¿Por qué ha pasmado el proyecto minero Tía María?</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Trump, dócil instrumento de Netanyahu, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ Netanyahu ha influido en Trump hacia una guerra contra Irán, debilitando a Europa y afectando a naciones sin petróleo, como Perú. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:16:26 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Trump, dócil instrumento de Netanyahu, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Son varios los países para quienes la tregua Irán-EEUU no tiene sentido si no incluye a Líbano. En cierto modo es un reclamo a que el militarismo de Israel se supedite a los planes de Washington. Frente al vacilante Donald Trump, Benjamín Netanyahu parece decidido a llevar adelante en su periferia una guerra para siempre.</p>   <p>    El último martes <em>The New York Times</em> adelantó un fragmento del próximo libro de Jonathan Swan y Maggie Haberman donde resulta evidente que Netanyahu ha sido desde el inicio quien ha empujado a Trump hacia su fallida guerra contra Irán. ¿Cómo lo hace? Diciéndole al estadounidense exactamente lo que este desea escuchar.</p>   <p>    Este acatamiento de Trump a Tel Aviv debilita a Europa y parte de Asia, y en general afecta a todos los países sin petróleo (como Perú, que lo compra). Los muertos y los peligros se están multiplicando por todo el Medio Oriente, al son de los fúnebres discursos de Trump, al que aterra perder la elección parlamentaria de noviembre próximo.</p>   <p>    Las opiniones anti-Trump en su país son cada vez más fuertes: le dicen que sus afanes bélicos vienen siendo inútiles, y hasta contraproducentes; plantean que Trump ya ha perdido la guerra contra Irán; incluso algunos empiezan a pedir que sea retirado de la presidencia. Mientras tanto, Netanyahu es más militarista y localmente popular que nunca.</p>   <p>    Para demostrar quién corta el jamón en el conflicto del Medio Oriente, Israel ha lanzado anteayer un ataque de envergadura contra Líbano, justo cuando debía despegar una tregua Irán-EEUU en la que ahora pocos creen. Por eso, Australia o Grecia piden que Líbano sea incluido en esta tregua. Es decir, que también Israel suspenda sus hostilidades.</p>   <p>    Es cierto que Israel, a diferencia de los EEUU, está peleando por su supervivencia. Pero la situación igual evoca las historias de encuentros entre un emperador idólatra, léase romano, y un rabino colmado de atenciones. Es evidente que a Trump la situación iraní se le está saliendo de las manos. Lo hará aún más si la tregua fracasa.</p>   <p>    El mundo entero se está preguntando si hoy Israel es, como desde los años 40, un aliado de occidente, o una potencia regional dedicada a hacer su propio juego. Un juego costoso, si consideramos que en muy poco tiempo Rusia ha duplicado sus ingresos petroleros.</p>   <p><br></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Los últimos días del concurso de la segunda vuelta, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ En el escenario electoral, los comentaristas han tomado partido y expresan motivos para creer en su candidato favorito para ganar la elección presidencial. ]]>
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                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:04:48 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Los últimos días del concurso de la segunda vuelta, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Todo comentarista que ha tomado partido expresa un motivo por el que su favorito va a ganar la elección. A falta de acceso a encuestas, algunos incluso dan por sentado que su candidato ya ha pasado a la segunda vuelta. Esto ocurre incluso en lugares donde la intención de voto no abunda, y más aún entre los candidatos bien ubicados.</p>   <p>    Lo que más atención atrae es la carrera hacia la presidencia, pero en las elecciones generales se compite por varias cosas más. Para quienes ya saben que no pasarán a la segunda vuelta, ahora es muy importante saltar esa valla que les permitirá contar con algunos correligionarios en el Congreso 2026-2031, sobre todo el poderoso Senado.</p>   <p>    Las encuestas finales han mostrado que esa valla sería superada solo por seis partidos, o incluso menos. Ahora se espera de sus candidatos presidenciales hacer el esfuerzo parlamentario, algo que se logra insistiendo en la posibilidad del paso a la segunda vuelta. Aunque pasar a la segunda vuelta y vencer la valla van de la mano.</p>   <p>    Los candidatos que no nos dijeron mucho cuando empezó la campaña ahora se han vuelto locuaces comunicadores. Es que incluso los candidatos con más billete se han guardado para aprovechar este tramo finalísimo cuando, se nos dice, son tomadas las decisiones populares. Incluso ahora escuchamos cosas que no sonaron en los debates del JNE, como todos esos desesperados indultos a Pedro Castillo.</p>   <p>    A estas alturas es evidente que no veremos una manifestación gigantesca en este ciclo de cierres de campaña. Esto se debe en buena medida a las redes sociales, sistemas para aglomerar masas mucho más eficaces y baratos que acarrear seguidores sobre el terreno. Aunque esas antiguas fotos de multitudes tenían gran impacto.</p>   <p>    Como algunas encuestas siguen circulando vía wifi, algunos comandos de campaña están desesperados por demostrar oblicuamente que su candidato no puede perder, o que el método estadístico se equivoca, o que el hombre ya es temprana víctima de un fraude, o que solo sus simpatizantes saben votar correctamente.</p>   <p>    En otras palabras, ahora que las sorpresas ya han aparecido (Belmont y Álvarez peleando el segundo lugar), y que el orden de los partidos parece establecido, y los candidatos dicen cosas furibundas para pequeños grupos del interior, el proceso electoral se ha vuelto algo muy tedioso. Ya ni siquiera el flashazo televisivo podrá ponerle freno a los bostezos. </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Siguiente gobierno: heredarás el viento, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ Los problemas económicos se agudizan, con el efecto inflacionario de los precios del crudo y el acelerado gasto fiscal del Congreso, que ya plantea preocupaciones para la estabilidad fiscal. ]]>
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                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:02:40 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Siguiente gobierno: heredarás el viento, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Lo que le toca al gobierno que comienza en agosto no es una pizarra en blanco. Muchos de los problemas 2026-2027 vienen de fuera, pero no todos. Algunos ya están aquí, como las inundaciones norteñas del super Niño o la racha criminal por todas partes. Algunos todavía se dejarán sentir más, como los precios del crudo o la presión de José Antonio Kast en el tema de la expulsión de migrantes vía Perú.</p>   <p>Casi todos son asuntos que se van a enredar con la economía, si no lo están ya. El Niño y los precios de los combustibles están produciendo un efecto inflacionario desde ahora, y para agosto próximo eso va a entrar a velocidad de crucero. Además, a este Congreso le quedan 4 meses de seguir pisando el acelerador del gasto fiscal.</p>   <p>Lo más ofrecido en la campaña ha sido la lucha contra el crimen. Pero adviértase que este ha sido un enorme fracaso del Estado peruano, prácticamente sin el menor avance en años. La fórmula mágica siempre ha sido rotar a los altos mandos policiales o movilizar militares, y eso no ha tenido el menor efecto.</p>   <p>Es de temer que para agosto el daño en la caja fiscal ya estará hecho. El ritmo del gasto anticonstitucional no da señales de amortiguarse. Al contrario, una izquierda derrotada intentará compensarlo poniendo dinero de los contribuyentes en los bolsillos populares o en las arcas de Petroperú, una tentación de José María Balcázar.</p>   <p>La tarea urgente del nuevo Ejecutivo va a ser llegar a alguna forma de acuerdo con los votos del Senado que le permita gobernar. Cómo van las encuestas hoy, habrá allí una cierta mayoría de derecha, lo cual podría facilitar las cosas, hasta cierto grado. Por ejemplo, eso permitiría un cierto grado de ajuste.</p>   <p>Parecía que el problema del corredor para expulsar migrantes por Perú iba a desaparecer luego de las elecciones chilenas. Pero no. Kast sigue aferrado a su exitosa promesa de campaña y, además, está construyendo la gran muralla chilena. El Perú ha comenzado a construir la suya, pero eso no puede llevar a buen destino.</p>   <p>Nótese que ninguno de los problemas que acechan es de rápida solución. Al revés, son del tipo que solo puede empeorar y donde un problema agrava al de al lado. Los gastos del Congreso han hecho al super Niño más grave y al peligro económico más serio. Nada de esto se discutió en los debates.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Política del disfraz, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ El cierre de campaña en Perú revivió la tradición del disfraz político, iniciada por Alberto Fujimori en 1990 para reforzar su imagen de peruanidad. Esta práctica se ha vuelto común entre candidatos de diversas regiones. ]]>
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                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:01:53 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Política del disfraz, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El cierre de campaña es la ocasión óptima para volver al disfraz político. Probablemente Alberto Fujimori inauguró la práctica para neutralizar cuestionamientos sobre su peruanidad en 1990. Aunque desde mucho antes Hugo Blanco se disfrazaba con una sola soga. Desde entonces ya no existe candidato sin disfraz, según la región que esté visitando, con fines electorales u otros.</p>   <p>    No se trata solo de mimetizarse al paso con los amigos de la llacta. La indumentaria también puede ser para destacar por su buena pinta, y de eso se encargan los seguidores. Pedro Castillo no necesitaba disfraz en Chota, pero el sombrero le sirvió mucho para hacerse notar en el resto del país. Una vez en Palacio se disfrazó de político occidental, y a veces de caudillo étnico, con bordados al cuello.</p>   <p>    Todo esto sirve para recordarnos la importancia de la identidad en la vida pública, y por tanto en la política, del Perú. Hoy dentro o fuera de la cancha los jóvenes se visten como futbolistas, y en las localidades donde hoy hay campaña muy pocos lucen el traje típico, salvo en las fiestas. Así, disfrazarse se vuelve algo complicado.</p>   <p>    Si hubiera un premio al disfraz político feo y fallido, este año sería para César Acuña, que se paseó ante las cámaras bajo un poncho que resaltaba los límites de su altura y el alcance de su peso. Mejor le iba practicando agilidades urbanas. Pero quizás hay algo de cortesía ante los locales en ese sacrificio estético. Algunos se limitan a la socorrida serpentina, como el militar José Williams.</p>   <p>    En esto de la indumentaria hay dos caminos: asumir un traje característico para uso en cualquier ocasión, como la chaqueta oscura bordada a lo Evo Morales, o calarse diversas versiones de traje típico según dónde esté uno de visita. En lo primero hay una visión de igualdad de los pueblos; en lo segundo, respeto a las diferencias.</p>   <p>    Al final todo termina en ese disfraz universal que es el terno, de preferencia oscuro.  Con eso los poderes del Estado se ponen importancia, respetabilidad, solvencia cultural urbana, y hasta un intento de elegancia. Que en algunos casos es precisamente todo lo que no hay. Algunos nostálgicos se colocan una cinta folklórica al cuello, leve disfraz y toque de color.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El JNE apaga la luz por unos días, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/el-jne-apaga-la-luz-por-unos-dias-por-mirko-lauer-hnews-334400</link>
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                            <![CDATA[ La prohibición de publicar encuestas electorales crea incertidumbre en los votantes, quienes ya no cuentan con referencias estadísticas sobre los candidatos que siguen. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 14:58:33 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El JNE apaga la luz por unos días, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La prohibición de publicar nuevas encuestas desde el último martes es un verdadero anticlímax electoral. El ciudadano deja de tener la referencia estadística sobre el candidato que ha estado siguiendo, o que por lo menos le interesaba, y como futuro votante empieza a pasar los días a ciegas. En esa oscuridad cualquier cosa puede estar pasando, piensan algunos.</p>   <p>    Cuando vuelva la luz, después del 12 de junio, todo el asunto de la segunda vuelta presidencial estará consumado. Quizás el orden previo, es decir los dos que van a una segunda vuelta, se haya mantenido, o quizás no. Ese va a ser el territorio de la sospecha: las encuestas versus el conteo a boca de urna. Lo expectaticio versus lo consumado.</p>   <p>    Pero el apagón de las encuestas no significa que la gente deje de darle vueltas a las candidaturas. La opinión electoral se sigue moviendo en algo así como corrientes submarinas y cálculos secretos. Entonces muchos recién descubren a su candidato, o se decepcionan del que tenían. Algunos métodos, como el <em>tracking</em>, van siguiendo ese proceso día a día, solo para socios.</p>   <p>    Si las encuestas deben ser prohibidas días o semanas antes es un viejo debate. Un argumento para prohibir es que cuando la estadística influye tardíamente en el elector, este ya no puede defenderse. En contra de prohibir: una encuesta pasada puede influir tanto como una muy reciente, y por lo tanto da lo mismo. El votante tuvo largos meses para conocer el panorama.</p>   <p>     En cualquier caso ya estamos allí, sin encuestas, quizás sorprendidos por el último resultado de los sondeos, los del día cinco, como siempre sucede, esperando que las cosas no cambien o sí cambien, según donde esté uno ubicado. Nótese el fuerte parecido con algunos juegos de azar, en los que no hay segundas oportunidades. Lo cual lleva a algunos perdedores a sacarse del bolsillo la palabra con F.</p>   <p>    Si la suspensión de las encuestas es colocada junto a la ley seca y la prohibición de las reuniones sociales, la sensación es que el JNE intenta desactivar la peligrosidad de elecciones que siguen en el estadio del pisco, la butifarra, y los matones acarreados por la pasión política más un suma. ¿Cuán lejos estamos de eso?</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El Papa León XIV convoca a comprometerse en favor de la justicia ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/10/el-papa-leon-xiv-convoca-a-comprometerse-en-favor-de-la-justicia-editorial-833050</link>
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                            <![CDATA[ Ante un mundo polarizado y profundamente desigual, las palabras del líder de la Iglesia Católica cobra especial relevancia. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 06:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El Papa León XIV convoca a comprometerse en favor de la justicia ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El mundo atraviesa un tiempo marcado por la intensificación de los conflictos. Por ejemplo, en Medio Oriente, o por políticas cada vez más duras contra migrantes, como en el caso de los Estados Unidos. De la misma manera, existe un avance hacia una pretendida normalización de discursos que exaltan la confrontación y apelan a soluciones que implican matar. En el Perú, la última campaña electoral demostró todo ello.</p>   <p>En ese sentido, la reciente publicación del Papa León XIV en la red X se inscribe en esa preocupación: &quot;Cientos de millones de personas en todo el planeta viven sumidas en la pobreza extrema. Es una situación injusta ante la que debemos interrogarnos y comprometernos para cambiar las cosas&quot;.</p>   <p>Se trata de una interpelación directa. El líder de un credo tan relevante como la Iglesia católica sitúa la desigualdad en el terreno de las decisiones humanas y convoca a asumir responsabilidad frente a una realidad que puede transformarse.</p>   <p>Esa voz adquiere un peso particular en el Perú. El Papa León conoce de cerca las tensiones sociales, la fragilidad institucional y las múltiples formas de exclusión que atraviesan el país. Su experiencia le permite comprender cómo el lenguaje de la fe puede ser manipulado por intereses políticos.</p>   <p>En esa línea, su preocupación por el avance de la ultraderecha —expresada ante la Conferencia Episcopal Española— advirtió hace unos meses esas dinámicas que tensionan la convivencia democrática y reducen la pluralidad.</p>   <p>Sin embargo, su mensaje mantiene un horizonte abierto. Ese llamado resuena con especial intensidad en el Perú, a pocas horas de unas elecciones generales. Millones de ciudadanos acudirán a las urnas impulsados por expectativas diversas, por convicciones firmes o por la voluntad de incidir en el rumbo del país. En todos los casos, el voto representa una forma concreta de participación en la vida pública.</p>   <p>Interrogarse implica no aceptar pasivamente lo que se nos presenta como evidente. Comprometerse implica asumir que acciones como el votar son una decisión con consecuencias reales sobre la vida de otros, especialmente de aquellos que no tienen voz o cuya voz ha sido sistemáticamente ignorada.</p>   <p>Mañana no se resolverán todos los problemas del país. Pero mañana sí se pone a prueba algo esencial: nuestra disposición a no ser indiferentes. A exigir. A recordar que elegir representantes no es un acto de fe, sino un derecho y un deber. Y que, una vez elegidos, esos representantes deben rendir cuentas y cumplir con las promesas que los llevaron al poder.</p>   <p>El llamado está hecho. La pregunta es si estaremos a la altura de responderlo.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/03/27/el-amor-en-carmen-de-bizet-por-manuel-rodriguez-cuadros-hnews-1163916</link>
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                            <![CDATA[ La trama de "Carmen" representa la tensión entre el amor como libertad y como posesión, convirtiéndola en una obra que trasciende la tragedia de la muerte al enfatizar la lucha por la autonomía personal. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Carmen". Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Manuel Rodríguez Cuadros</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 04:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Catherine Clément</strong>, autora de un influyente estudio sobre la ópera desde la perspectiva de los personajes femeninos (<em><strong>L’Opéra ou la défaite des femmes</strong></em>, 1988), ha tenido la sutileza intelectual de analizar la ópera al margen de la música, penetrando en los libretos para desentrañar el papel que el género clásico ha asignado a la mujer, para casi siempre estereotiparla en el libreto y exorcizarla en la música.</p>   <p>En la introducción de su obra, Clément afirma su propósito de “escuchar las palabras” y prestar atención a esa dimensión olvidada de la ópera. Su análisis revela una constante. Las mujeres en la ópera mueren, son sacrificadas o anuladas.</p>   <p>Carmen es una de las muertas, ciertamente. Pero es singular. No por ser necesariamente distinta como personaje, sino por ser diferente como ser humano: como dice <strong>Clément</strong> “por ser la más feminista, la más asesinada de las muertas: Carmen la gitana, Carmen la condenada. La que muere cuando quiere, la que dice no. Ella es la que decide sola, mientras que a su alrededor los hombres se afanan en sus pequeñas intrigas de contrabandistas y soldados. Es la más pura, la más libre”.</p>   <p>En la introducción del libro, <strong>Clément</strong> se explica: “... Yo voy a hablar de las mujeres y de sus historias en la ópera. Voy a cometer el acto sacrílego: escuchar las palabras, leer los libretos, seguir las intrigas, sus nudos gordianos, sus recovecos... he decidido prestar atención al lenguaje, a esa parte olvidada de la ópera”. En esa cirugía crítica desfilan juicios implacables sobre las muertas, como Madame Butterfly, Lulú; las prisioneras de dramas familiares o padres terribles como (Violetta o Elizabeth de Valois; las jóvenes sin destino (Olga, Tatiana, Lucía de Lammermoor; y, finalmente, aquellas heroínas que sufren “la furia de los dioses o la declinación de la luna”, Turandot, Norma o Adalgisa.<br>Carmen es una excepción. En palabras de Clément, es la más obstinada de las muertas: aquella que dice no. Esa negativa —esa afirmación radical de sí misma— es precisamente el núcleo de su singularidad.</p>   <p>Cuando se estrenó <em>Carmen</em>, el 3 de marzo de 1875, en la <strong>Opéra-Comique</strong> de París, la reacción fue sumamente crítica. Escandalizó. Y lo hizo porque musicalmente estaba <strong>tan lejos de la ópera cómica francesa como del drama romántico alemán wagneriano</strong>. Bizet revolucionó los cánones tradicionales de la ópera. La mediterranizó. De allí la sensación del fracaso inicial. Pero, he ahí también la razón del triunfo universal posterior.</p>   <p>Bizet sintió la sensación implacable del fracaso. Murió pocos meses después del estreno. El 3 de junio de 1875. Tenía 37 años. Se llevó a la tumba la falsa convicción del fracaso de Carmen. Pero la vida le alcanzó para oír la reveladora y certera predicción de Tchaikovski: “en diez años esta obra será <strong>una obra maestra</strong> en toda la acepción del término y será la más popular de las óperas”. Y el juicio entusiasmado de F. Nietzsche: “Cuando una obra así te ennoblece, uno mismo llega a convertirse en una obra maestra”.</p>   <p>El libreto es una de las claves de su modernidad y ruptura. Henri Meilhac y Ludovic Halévy no se limitaron a adaptar la novela de Prosper Mérimée. La transformaron. Desplazaron el eje desde la anécdota criminal hacia la relación amorosa entre Carmen y don José, otorgándole densidad trágica y simbólica. Una relación dominada por una tensión estructural que pone <strong>en juego</strong> dimensiones alternativas y excluyentes del amor. En la dinámica de esa contradicción, Carmen excede largamente al personaje casi costumbrista de la novela y se eleva a personificar en la <strong>ópera</strong> una idea abstracta del amor.</p>   <p>No se trata únicamente de una historia trágica, sino de la confrontación entre dos concepciones antagónicas del vínculo amoroso: el amor como libertad y el amor como posesión y opresión. Esta oposición no solo estructura la relación entre Carmen y don José, sino que permite releer la obra como una anticipación moderna de un problema central en la teoría del amor: la tensión entre autonomía y dependencia. En este sentido, Carmen no es una ópera sobre la muerte, sino sobre la imposibilidad de conciliar dos formas irreductibles de amar.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/09/69c6323223239a476f05633f.jpg" alt=""Carmen". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Carmen&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La concepción del amor que Carmen representa no es, ciertamente, una imagen del amor freudiano. Tiene más de la idea frommiana del amor como compensación creadora, en libertad, a la pérdida de seguridad que significa la separatividad en la evolución del ser humano. Pero, al mismo tiempo, es ajena a los componentes éticos de la visión de Fromm. Es una visión libre del amor, es cierto. Pero no de un sentimiento amoroso que deba ser regulado por los valores éticos y sociales de la responsabilidad, el respeto y el no daño al otro, como postula Fromm. Se trata de un amor en libertad, sin límites ni regulaciones, solamente comparable a la fuerza del vuelo de un pájaro y a la inexistencia de límites en su vuelo. Un vuelo, rebelde por definición, que cambia de rumbo a su propia voluntad: “el amor es un pájaro rebelde, que nadie lo puede enjaular”, canta Carmen en La Habanera.</p>   <p>El amor que encarna Carmen está más cerca de las ideas de Francesco Alberoni, de su teoría sobre el enamoramiento como una dinámica colectiva de dos. Para Alberoni el amor es el movimiento colectivo más simple, pues reúne una comunidad de solo dos personas y produce la comunidad humana más nuclear: la pareja. Este movimiento colectivo se presenta a partir del <strong>“imprinting”</strong>, que es la atracción repentina, la fascinación. Aquella que el propio <strong>Stendhal</strong> asimila a la fiebre, por emerger y diluirse sin que la voluntad intervenga. Un impacto que comunica e identifica a dos seres por encima de su individualidad.</p>   <p>En <em>Carmen</em>, el <strong>“imprinting”</strong> está simbolizado por la escena en el primer acto en que Carmen saca la flor de sus labios y la arroja al pecho de don José. Y luego se pasa a la fase del enamoramiento, a la cristalización del amor, según <strong>Stendhal.</strong> El aria de ‘La Fleur que toi <strong>m’avais jetée</strong>’, en la escena quinta del primer acto, confirma que la fuerza irresistible del amor está presente.</p>   <p>Pero el amor es una manera de nacer continua, en la medida que constituye una ruptura de la soledad y una ilusión que actúa cotidianamente en el imaginario de los amantes. Es nacimiento y renacimiento. Lo que para Fromm es la variación del sujeto amoroso, es el continuo renacer de Alberoni. Don José recrea su experiencia amorosa de Micaela hacia Carmen, la gitana, cuando agota su amor por García lo hace renacer en don José, y de este hacia Escamillo. En Carmen no son traiciones. No engaña. Prefiere la muerte a la mentira y a la claudicación respecto de sus propios sentimientos. Don José, a quien Carmen ha dejado de querer, le exige fidelidad sin amor. Carmen se niega.</p>   <p>Encarna el amor como libertad: ama sin someterse, sin renunciar a sí misma, sin aceptar vínculos de dominación. Su amor es elección permanente, no obligación. Don José, por el contrario, representa el amor como posesión. Su vínculo con Carmen evoluciona desde el enamoramiento hacia la dependencia, y de esta hacia la obsesión. No puede aceptar la autonomía de Carmen porque su amor exige exclusividad y control.</p>   <p>Al final, don José, al no poder poseerla, la asesina. Y Carmen no se resiste ni se defiende. Prefiere la libertad a la muerte. Es coherente con <strong>su</strong> lógica interna: no mentir sobre el amor, no fingir lo que no siente, no permanecer donde no ama. Su negativa final no es un gesto impulsivo, sino la culminación de su identidad. Por eso, <em>Carmen</em>, la ópera, no es una tragedia de la muerte, sino una tragedia de la libertad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La dispersión del voto puede dejar todo en manos del pacto ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/10/la-dispersion-del-voto-puede-dejar-todo-en-manos-del-pacto-editorial-545780</link>
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                            <![CDATA[ La fragmentación que fue creada por el actual Congreso corrupto tiene por finalidad que solo ellos sean beneficiados electoralmente. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 10 Apr 2026 08:34:54 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La dispersión del voto puede dejar todo en manos del pacto ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A dos días de las elecciones generales, el país enfrenta la multiplicidad de candidaturas que dispersa el voto ciudadano y condiciona el resultado final. En otras palabras, la abundancia de opciones que convive con una menor capacidad de decisión colectiva, en un escenario donde cada voto puede pesar menos si es que no se tiene en cuenta esta realidad.</p>   <p>Al respecto, vale precisar que este panorama responde a decisiones políticas concretas. Las normas vigentes han permitido la proliferación de organizaciones con débil institucionalidad y escaso arraigo. Así, el voto se reparte entre muchas alternativas, mientras quienes cuentan con estructura, recursos y experiencia logran sostener su presencia.</p>   <p>El actual Congreso —con una mayoría articulada en torno a Fuerza Popular, Renovación Popular, Perú Libre, Juntos por el Perú, Alianza para el Progreso y Podemos Perú— es el principal responsable de este despelote. En estas condiciones, la dispersión del voto favorece a los mismos actores que hoy dominan el poder parlamentario.</p>   <p>La reintroducción de la bicameralidad refuerza esta dinámica. Con un Congreso fragmentado, el Senado se convierte en un espacio clave de decisión, donde menos actores, mejor organizados, y con escasas o nulas credenciales democráticas concentran el poder político.</p>   <p>Para la ciudadanía, este momento exige claridad. Cada voto forma parte de un resultado mayor y define cómo se distribuirá el poder luego del domingo 12 de abril.</p>   <p>En este contexto, el voto nulo o en blanco adquiere un peso que conviene al ciudadano anotar. Como expresión de rechazo, canaliza el malestar ciudadano; pero, en un escenario de dispersión como el creado por el pacto corrupto actual, reduce el volumen de votos válidos y eleva el peso relativo de las minorías organizadas. Así, mientras más se diluye el voto efectivo, más se fortalece la capacidad de los mismos grupos para sostener su control en desmedro de los peruanos.</p>   <p>El país necesita representación efectiva y equilibrio institucional. A las puertas de las urnas, el mensaje es directo: dispersar el voto —o retirarlo de la contienda efectiva— ordena el poder en favor de quienes diseñaron estas reglas. En esta elección, así no lo queramos, la forma de votar también decide quién regirá la vida de todos los peruanos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Contra la digitocracia y el ruido, por Julio César Mateus ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/09/contra-la-digitocracia-y-el-ruido-por-julio-cesar-mateus-hnews-785466</link>
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                            <![CDATA[ El JNE ha detectado más de 700 alertas de desinformación, con TikTok como principal foco. El 73 % de los jóvenes usa estas plataformas como fuente política y la mayoría reconoce no saber distinguir contenidos manipulados. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 10 Apr 2026 01:21:39 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Contra la digitocracia y el ruido, por Julio César Mateus ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong>* El autor es profesor investigador de la Universidad de Lima</strong></em></p>   <p>La utopía racional —o la idea de que somos menos animales de lo que somos— nos lleva a pensar que nuestras decisiones electorales son fruto de operaciones mentales nítidas y trazables: consecuencia del uso de datos que llegan a nosotros mediante el conocimiento y que podrían variar con nueva información más precisa.</p>   <p>Pero esa idea tiene más de aspiración que de descripción.</p>   <p>Cuando a los profesores de matemática se les ocurrió que era buena idea vigilar el proceso antes que premiar el resultado, más de uno quedó fuera de juego. Una cosa es pescar con el rabillo del ojo un resultado y otra reproducir las operaciones para conseguirlo. En un gesto adaptativo, había que desarrollar ingenio para explicar resultados. Pero es muy difícil explicar lo que nos resulta inexplicable.</p>   <p>A los investigadores científicos nos pasa algo parecido. Cuesta desmontar la conclusión cuando partimos de ella. Por eso insistimos —o deberíamos insistir— en la lógica del proceso: poner más interés en el método que en el resultado. Eso es lo que define a un investigador serio frente a un vendedor de humo.</p>   <p>En política, sin embargo, ocurre lo contrario: ya hemos elegido y la explicación es un esfuerzo posterior.</p>   <p>Cuando enfrentamos procesos electorales como el actual, aparece —sobre todo en una pequeña porción de personas informadas— la bienintencionada pero inútil idea de racionalizar el voto: entenderlo y persuadir a otros con argumentos y datos. Los argumentos ajenos pueden ayudar a definir una posición, pero solo si refuerzan lo que ya se cree.</p>   <p>Mi hipótesis es más incómoda: cuando uno tiene una idea clara de por quién votar, su elección se convierte en una creencia. Y las creencias no son racionales. Pueden llegar a ser fanáticas y, aunque usen datos para darse apariencia científica, no son más que una percepción a la que no entran balas de ningún calibre.</p>   <p>Esto tiene que ver también con cómo procesamos la información.</p>   <p>Poca parte de lo que incorporamos se procesa con palabras. Lo principal es menos consciente: tono, gestos, modos. Por eso, las imágenes inspiran más confianza. Ya lo señalaba Sartori: lo que no se ve, no existe.</p>   <p>Ese principio sostiene tanto a los medios audiovisuales como a los sociales. Para que un contenido sea pegajoso, necesita ser elemental: mientras más simple, más potente. El cerebro racional hace lo contrario; complejiza. Por eso, en lo electoral, las decisiones se parecen más a pulsiones que a proyectos racionales, aunque luego se vistan de argumentos.</p>   <p>Aquí entran los soportes invisibles.</p>   <p>Esas decisiones se convierten en contenidos mediáticos que alimentan tendencias gracias a algoritmos dispuestos a hacer llegar cada mensaje a quien ya está dispuesto a recibirlo. No amplifican la deliberación: amplifican la confirmación.</p>   <p>El periodista Pino Aprile sostiene que la inteligencia dejó de ser una exigencia evolutiva cuando las tecnologías permitieron tercerizar operaciones antes indispensables. Los medios digitales, sus algoritmos opacos y las plataformas de IA generativa son hoy herramientas de ese reemplazo. Ya vimos en esta campaña que una IA puede calificar o fabricar un plan de gobierno sin dificultad.</p>   <p>A ese ecosistema se suma otra herramienta decisiva: las encuestas. Intentos de racionalización que aportan más a la frustración que a la comprensión.</p>   <p>A esa suma la llamo digitocracia: un entorno donde números, imágenes y tendencias no ordenan la deliberación pública, sino que refuerzan creencias.</p>   <p>Los datos ayudan a dimensionarlo. El JNE ha detectado más de 700 alertas de desinformación, con TikTok como principal foco. El 73% de los jóvenes usa estas plataformas como fuente política y la mayoría reconoce no saber distinguir contenidos manipulados.</p>   <p>Las inteligencias artificiales multiplican contenidos de toda calaña, en un entorno saturado de voces que buscan persuadir, desmentir o mentir, cancelándose entre sí. Mientras más voces, menos se escucha ninguna. Un ecosistema que no orienta: aturde.</p>   <p>En este contexto, intentar desmontar una creencia —es decir, una decisión de voto— mediante argumentos racionales no solo es difícil, sino ineficaz. Cambiaría solo ante una experiencia que la contradiga en la práctica, algo casi siempre incompatible con la velocidad y la masividad del entorno digital, más aún en el contexto de elecciones.</p>   <p>Los dígitos de los contenidos y de las encuestas orientan, por ahora, nuestras decisiones políticas urbanas.</p>   <p>Siguiendo a Aprile: cuanto más nos comunicamos, menos vale lo que nos decimos. Por eso, quizá, la única salida frente al ruido no sea producir más ruido.</p>   <p>El silencio, en este contexto, no es resignación, sino estrategia: una forma de interrumpir la sobreproducción de mensajes que no cambian creencias, pero sí saturan el espacio público.</p>   <p>¿Qué pasaría si, en lugar de intentar convencer compulsivamente a otros, nos detuviéramos a pensar en las consecuencias de nuestro voto?</p>   <p>Mientras tanto, la digitocracia sigue haciendo su trabajo: rumorosa, anónima y eficaz.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El papel de la desesperación, por Jorge Bruce ]]>
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                            <![CDATA[ A veces sucede que cuando todo parece perdido, un arrebato súbito cambia el curso de las cosas. Estoy seguro de que, a lo largo y ancho del Perú, otras personas de buena voluntad están haciendo lo propio. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 10 Apr 2026 01:14:49 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El papel de la desesperación, por Jorge Bruce ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Mientras el crecimiento económico del Perú oscila alrededor del 3% (uno de los mejores de la región), la pobreza no cesa de aumentar. Escuchando una gran entrevista de César Hildebrandt a Alberto Vergara, este último subraya que nuestro país es uno de los tres de Latinoamérica cuya pobreza es mayor que la de los niveles prepandemia. Todos los demás mejoraron, nosotros retrocedimos. La República informa que, según el INEI, en el trimestre diciembre 2025 – enero – febrero 2026, solo en la capital (Lima) 1 millón 608.000 personas trabajan sin ganar lo suficiente para cubrir su canasta básica. De ese grupo, quienes tienen una carrera universitaria bordean los 310.000.<br><br>Es en esas condiciones de miseria creciente y generalizada que llegamos a la primera vuelta de las elecciones generales este domingo 12 de abril. Personas desesperadas por la precariedad de sus vidas están obligadas a acudir a las urnas a elegir a quienes nos &quot;gobernarán&quot; los próximos cinco años. Votar con hambre y urgencias vitales es abrir la puerta a las manipulaciones más viles. Solo así se entiende que la mayor responsable de este desastre institucional y moral, la hija de un dictador que fue condenado por crímenes de lesa humanidad, vaya primera en las encuestas (por lo menos mientras escribo esta columna).<br><br>Acaso esa decisión obedezca a un cálculo perverso: así como yo tuve el poder durante estos años de llevarlos a esta situación de absoluta carencia, soy yo quien puede sacarlos de ahí. Solo les pido que me sigan eligiendo y podré deshacer lo que yo misma fabriqué. Si suena delirante es porque lo es. De otro modo no se explica que quien nos condujo al abismo nos pida que confiemos en que solo ella puede sacarnos de ese lugar infernal en el que transcurre la vida de la mayoría de peruanos.<br><br>También es cierto que sus competidores fueron incapaces de exhibir, de manera clara y contundente, este pacto cínico y chantajista. En esa medida, si se confirma lo que anuncian hasta este momento las encuestas, ellos también serán responsables de esta compulsión a la repetición. No fueron capaces de convencer a los votantes con propuestas, ni de exponer de manera convincente lo que estaba sucediendo en sus narices.<br><br>Es sintomático que el único que parece haber aprovechado los debates a su favor sea un cómico. Esto es coherente con la situación y ya ha sucedido en otros lugares del mundo, además. Los humoristas conocidos por el público funcionan como el bufón del rey: son los únicos que pueden interpretar —así sea de manera limitada o incluso elemental— la situación, llegando a la gente mediante la catarsis. El humor, como descubrió Sigmund Freud, llega a los lugares más recónditos de la mente, pues genera placer. Esa experiencia gratificante lo hace más eficaz que discursos aburridos, insustanciales o vacíos —literalmente—, como algunos candidatos que no supieron usar su tiempo o responder a las preguntas que les hicieron los moderadores (una pista: los dos se apellidan López).<br><br>Pero el bufón no es un político. Hace poco Claude Malhuret recordó un proverbio turco en el Senado francés: “Si un payaso entra a palacio no se convierte en rey: el palacio se convierte en un circo.” Los lectores argumentarán, con razón, que el circo lo tenemos hace tiempo. Es uno multipropósito, además: es también burdel, agencia de empleos, oficina de las mafias, manicomio, etcétera. Todo lo cual es cierto y además esta lista se queda corta. Sin embargo, tenemos (¿teníamos?) una pequeña oportunidad de modificar el rumbo de esta nave al garete.<br><br>Para ello tendríamos que hacer lo único que permite detener a los extorsionadores: no ceder. Entiendo que es fácil para mí decirlo, pues no estoy en condición de pobreza material. Quienes ven a sus hijos anémicos o tienen que hacer colas de meses para ser atendidos en los servicios públicos esenciales, como los de salud, acaso han llegado a la conclusión de que no pueden darse ese lujo o correr ese riesgo. Nadie les puede reprochar que la desesperación los fuerce a aceptar ese chantaje. Yo creé este caos; solo yo lo puedo resolver. Acaso sepan que están aceptando una mentira. Acaso sepan que todo seguirá como antes o peor que antes. Pero nadie los ha convencido de que puede revertir este estado de cosas.<br><br>O si lo ha hecho, la forma en que estaban organizadas las elecciones no dejaba casi espacio para captar a ese electorado desesperado. Me encantaría estar errado y que en estos pocos días, como ya ha sucedido en nuestro país, un boca a boca de última hora recorra la fila de votantes, ya sin fuerzas, y los decida a buscar otra opción. No es imposible, lo sabemos por experiencia. El propio Alberto Fujimori fue beneficiado por esa condición de alguien ajeno al elenco estable. También Pedro Castillo. Fujimori destruyó las instituciones, mientras que Castillo se limitó a sacar provecho personal de su condición de presidente inesperado. Ambos terminaron en la cárcel, aunque por razones muy diferentes: Fujimori por crímenes gravísimos, Castillo por estar desconectado de la realidad. De ahí que su golpe de Estado haya pasado a la historia como el súmmum de la ridiculez.<br><br>A veces sucede que cuando todo parece perdido, un arrebato súbito cambia el curso de las cosas. Saludo a quienes, como Rosa María Palacios, han dado una lucha a brazo partido para que esa oportunidad, por pequeña que sea, no desaparezca. Estoy seguro de que, a lo largo y ancho del Perú, otras personas de buena voluntad están haciendo lo propio. Esa resistencia contra toda desesperanza es nuestra mayor posibilidad de lograr que PorEstosNo2026.</p>   <p><br></p> ]]></content:encoded>
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