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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Wed, 08 Jul 2026 14:49:30 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ El gobierno cerrado, por César Azabache Caracciolo ]]>
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                            <![CDATA[ "El régimen que comienza no ha ofrecido equilibrio, sino orden. La diferencia entre ambas concepciones salta a la vista. Pero, en el terreno de los hechos prácticos, aún está por verse" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Cesar Azabache]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>César Azabache</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 08 Jul 2026 14:49:30 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El gobierno cerrado, por César Azabache Caracciolo ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La posibilidad de tener a Luis Carranza en el centro del gabinete ha salido de escena. Como símbolo de reemplazo, la señora Fujimori ha logrado sentarse a la mesa con un Julio Velarde que ha aceptado permanecer cinco años más al frente del BCR, la más importante de las entidades autónomas que no han sido tocadas por el ciclo de demolición. El gesto le asegura al gobierno comenzar el período ganando la primera votación difícil del Senado: la ratificación del presidente del BCR. Pero no constituye un verdadero reemplazo de la oferta que se hizo en los debates: tener al frente a alguien como Carranza.<br><br>En lo que se refiere a su propio gobierno, la señora Fujimori parece decantarse por cerrarse hacia adentro, hacia su entorno más cercano. Se ha voceado a Luis Galarreta al frente de la PCM. Cerrarse para gobernar un país dividido, con un Congreso también dividido. El movimiento equivale a entrar a la defensiva a una mesa de negociaciones que tiene una agenda y una lista de personajes aún en construcción. Un pésimo negocio.<br><br>Un primer ministro dedicado a sostener la plataforma política de la presidenta puede perder capacidad para concentrarse en los detalles del manejo del Estado. El vacío que puede dejar es inmenso. Interior, Defensa y Justicia forman el eje desde el que debe abordarse la seguridad; Energía y Minas, el espacio de definición de la forma en que serán encarados el Reinfo, las plantas de beneficio y la exportación de metales de origen incierto; Salud, Educación, Agricultura, Desarrollo y Mujer concentran las políticas sociales; Vivienda y Transporte arrastran déficits históricos de corrupción.<br><br>Casi todos los sectores del gobierno enfrentan emergencias originadas por la enorme dejadez exhibida durante el período de desmontaje y esa reciente canibalización del Estado que aún no termina. El nuevo gobierno tiene que volver a profesionalizar la gestión pública, y ese será un esfuerzo no menor. A esta urgencia hay que sumar la necesaria generación de un espacio de coordinación central capaz de enfrentar el fenómeno de El Niño, de inminente arribo: un dispositivo que no puede crearse sin abrir las puertas a la gestión de una plataforma negociada, plural, no &#039;creada hacia adentro&#039;.<br><br>Un primer ministro elegido para proteger a la presidenta probablemente termine dejando amplios márgenes de maniobra en todos estos espacios. La elección de los personajes que ocupen cada asiento tendrá que entenderse como la construcción de un entramado de trayectorias y relaciones ya establecidas. En las condiciones actuales, el gobierno no tiene espacio para repartijas ni improvisaciones de ningún tipo.<br><br>En el camino, la señora Fujimori desperdició su primera oportunidad de mostrarse distinta de lo que hasta ahora ha sido. Respaldar la reinstalación de los tribunales militares y policiales para juzgar crímenes contra civiles ha sido un movimiento que revela cuánto pueden pesar las deudas adquiridas en estos años sobre las decisiones del gobierno que se instalará en julio. De hecho, la medida se hizo pública mientras se difundía la primera acusación fiscal por las muertes ocurridas durante las protestas iniciadas en diciembre de 2022. Toda una señal de continuismo con lo que ha representado el ciclo de demolición. Además, la decisión proyecta una pésima señal sobre la concepción de la seguridad del nuevo gobierno: proteger a los agentes del Estado hagan lo que hagan, antes que proteger a las personas, es precisamente el error que desembocó en las movilizaciones de transportistas de septiembre de 2024 en defensa de sus propias vidas.<br><br>La seguridad comprende la vigilancia de las calles y de las cárceles. Pero, además de las cárceles, compromete a los tribunales y las leyes. Quien quede a cargo de Justicia deberá definir la manera en que el gobierno se parará frente a un Congreso que no estará sometido a su control y frente a los enclaves que deja el período de la demolición, especialmente la Junta Nacional de Justicia.<br><br>La Junta, por cierto, ha originado una nueva crisis por su intromisión en un asunto que no le compete: revisar decisiones de la Corte Suprema sobre un caso tan sensible para el fujimorismo como el de las esterilizaciones forzadas. La crisis ha quedado anunciada en el momento en que la Junta requirió a la Corte Suprema una explicación sobre las razones por las que declaró imprescriptible la persecución de este caso en junio de 2022. Muy sugestivo, además, que el requerimiento se haya hecho antes de que la Corte programe la audiencia final del caso Espinoza vs. Rospigliosi por difamación. La temporalidad de los hechos justifica preguntarnos si la intromisión de la Junta puede terminar alterando o no la conformación de la Sala que debe revisar la condena impuesta al actual presidente del Congreso. Sería una pésima idea que la crisis tome esa dirección. Sería de esperar que quien asuma Justicia se desmarque de este asunto y se desmarque de la Junta en su conjunto. A fin de cuentas, un sistema que entra en un ciclo de negociaciones políticas abiertas necesita tribunales independientes, y la Junta no representa ninguna garantía para establecerlos ni para proteger los que ya existen.<br><br>Los tiempos de la demolición han terminado, o deberían haberlo hecho. En las condiciones actuales, sería una pésima idea alentar nuevas crisis definidas solo por el peso inercial de ese ciclo que no termina de cerrarse y la enorme cantidad de compromisos adquiridos con el paso del tiempo.<br><br>Además de la conformación del gobierno y de lo que ofrezca en esta compleja escena, sector por sector, la disputa más importante se refiere a la agenda pública que aún debe establecerse. El régimen que comienza no ha ofrecido equilibrio, sino orden. La diferencia entre ambas concepciones salta a la vista. Pero, en el terreno de los hechos prácticos, aún está por verse.</p>   <p><br></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La familia perfecta, por Las Tejedoras ]]>
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                            <![CDATA[ La nueva ley, impulsada por partidos como Renovación y Fuerza Popular, se enfoca en la familia 'natural', compuesta por un padre y una madre, e ignora la diversidad familiar en el país. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 08 Jul 2026 14:40:21 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La familia perfecta, por Las Tejedoras ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Mientras en lugares como Tennessee se impulsa oficialmente el Mes de la Familia, en el Perú seguimos avanzando en la misma dirección”, así publica en redes la congresista Milagros Aguayo, junto con la foto de Bill Lee, gobernador del estado que impulsó una directiva que obliga a los funcionarios de salud de niños con enfermedades terminales a reportar el estatus migratorio de sus familias al ICE.<br><br>El 19 de junio, con votos de Renovación, Fuerza Popular, APP y Perú Libre, entre otros, se aprobó la ley 13156 para reemplazar el domingo de la familia en septiembre por todo junio. El enfoque es la familia &#039;natural&#039;, que asumen compuesta por un padre y una madre. ¿Ignora el Congreso que el 30,3% de las familias en el Perú son monoparentales y que dos de cada 10 niños son criados por parientes que no son sus progenitores, según el INEI? ¿Desconoce el enorme valor de esos cuidadores?<br><br>La verdadera intención de esta ley es opacar el Día del Orgullo LGTBI+. Es la lógica de un Congreso que nunca legisló para el Perú real, en el que 8% de la población reconoce una orientación sexual diferente de la heterosexual, según una encuesta de Ipsos del 2019; son 1 millón 700 mil personas que también aman y cuidan a sus parejas, sobrinos o parientes. Otra ley inútil que no ayudará a las madres que migran para ganarse la vida y dejan a sus hijos con quien pueden, ni a los niños abandonados por irresponsabilidad o violencia.<br>El hogar se compone de afecto, seguridad y cuidado de calidad. La familia &#039;natural&#039; no es garantía de bienestar. Pregunten a los 1.541 huérfanos de feminicidio que este miércoles reciben una pequeña pensión del Estado, muchos de los cuales tenían un papá y una mamá presentes. Esos feminicidios son ahora el siguiente objetivo por derribar con otra de las leyes de Jáuregui y su agenda fundamentalista para la próxima legislatura.</p>   <p><br><em>Hoy teje: Natalia Manso Álvarez, experta en responsabilidad social, profesora y empresaria.</em></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El precio oculto de "concesionar" Talara, por Pedro A. Castro Balmaceda ]]>
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                            <![CDATA[ "La transparencia sobre quién participa en estos procesos no es un capricho sindical: es la condición mínima para saber si lo que se vende como "modernización" es, otra vez, el mismo guion de los noventa" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Pedro Castro Balmaceda</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 08 Jul 2026 14:14:14 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El precio oculto de "concesionar" Talara, por Pedro A. Castro Balmaceda ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Mientras el Gobierno y ProInversión hablan de &quot;reorganización patrimonial&quot; y &quot;eficiencia operativa&quot;, lo que está en juego es mucho más simple y mucho más grave: quién va a controlar el combustible que mueve al país, y a qué precio se lo va a vender a treinta millones de peruanos.</p>   <h2><strong>Un activo de 6.000 millones de dólares, entregado en plena crisis</strong></h2>   <p>La Nueva Refinería de Talara costó al Estado peruano más de 5.000 millones de dólares y fue inaugurada recién en diciembre del 2023. Este miércoles, con pérdidas operativas que el propio MEF calcula en más de 1.700 millones de dólares entre 2022 y 2025, se prepara para ser el primer &quot;bloque patrimonial&quot; que ProInversión entregará a gestión privada, con concesiones que —según ha confirmado el propio presidente ejecutivo de ProInversión, Luis del Carpio— podrían extenderse hasta por 60 años. El propio Del Carpio lo dijo sin rodeos: &quot;el decreto de urgencia establece el nombre propio Refinería de Talara. Entonces mi respuesta sería que sí&quot;. El Sindicato de Trabajadores Administrativos de Petroperú (STAPP) no ha dudado en llamar las cosas por su nombre: una <strong>privatización encubierta</strong>, disfrazada de &quot;asociación público-privada&quot; para evitar el desgaste político de la palabra prohibida.</p>   <h2><strong>Madrid: la opacidad que alimenta la sospecha</strong></h2>   <p>Entre el 4 y el 6 de junio del 2026, una delegación oficial peruana —encabezada por el MEF, con ProInversión a bordo— presentó en Madrid, ante empresas y fondos españoles, su cartera de Asociaciones Público-Privadas para 2026-2028, que en ediciones anteriores incluyó explícitamente paquetes de electricidad e hidrocarburos por miles de millones de dólares. España no es un destino cualquiera: es el principal socio inversionista europeo del Perú, y en hidrocarburos ninguna empresa tiene más historia —ni más controversia— en el país que Repsol. No hay registro público de una reunión bilateral confirmada entre funcionarios peruanos y Repsol sobre Talara en ese roadshow. Pero la pregunta sigue siendo legítima: cuando el Estado sale a vender en Madrid, ante el sector energético español, un activo que el propio gobierno admite que &quot;saldrá a buscar capital privado&quot;, la opacidad sobre quién se sienta en esas mesas es en sí misma motivo de alarma social.</p>   <h2><strong>El fantasma de los noventa: Repsol ya estuvo aquí</strong></h2>   <p>No hace falta especular sobre el futuro: basta mirar el pasado. En la privatización de los noventa, bajo Alberto Fujimori, la Refinería de La Pampilla fue vendida a un consorcio liderado por Repsol España e YPF Argentina por apenas 272 millones de dólares. Desde entonces, ese activo ha generado más de 72.000 millones de dólares en ventas, según el economista Jorge Manco Zaconetti. El Estado se deshizo de un activo estratégico a precio de regalo. A esto se suma que Petroperú y Repsol se retiraron juntas del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), dejando al Estado con 1.000 millones de soles en deuda frente a privados. No es un actor neutral entrando por primera vez: es un jugador con historial de salidas convenientes y de beneficiarse de activos estatales subvaluados.</p>   <h2><strong>Oligopolio, inflación y la canasta básica</strong></h2>   <p>Si Talara —con capacidad de hasta 95.000 barriles diarios— termina bajo un operador con presencia ya consolidada en el país como Repsol, el resultado no es competencia: es concentración. Sin un competidor estatal de tamaño real que sirva de contrapeso, no hay quién le ponga límite al precio del galón en el grifo. Y el combustible no es un producto más: es el insumo detrás del transporte, los alimentos, el gas y la electricidad. Cuando sube el diésel, sube el flete; cuando sube el flete, sube el precio de la papa, del pan, del pasaje. STAPP ya lo ha advertido: la privatización &quot;puede afectar directamente al precio de los combustibles y la canasta básica familiar&quot;. No es retórica: es la consecuencia directa de entregar el control de la oferta a un actor cuyo incentivo legítimo es maximizar ganancia, no garantizar abastecimiento.</p>   <h2><strong>La crisis social que ya vivimos una vez</strong></h2>   <p>Quienes tienen memoria de los noventa saben cómo termina esta historia del lado laboral: miles de despidos, puestos estables desaparecidos y el colapso de decenas de contratistas que dependían de las operaciones en Talara y el norte del país. El esquema actual repite el patrón —concesiones largas, &quot;racionalización&quot; de planilla como condición del rescate financiero— y amenaza no solo a los trabajadores directos de Petroperú, sino a toda la cadena de mantenimiento, transporte y servicios auxiliares que hoy depende de Talara.</p>   <h2><strong>Lo que está realmente en disputa</strong></h2>   <p>Más allá del nombre que se le ponga —concesión, APP, bloque patrimonial—, lo que está en juego es si el Perú conserva una herramienta real de soberanía energética y control de precios, o si la entrega a un mercado donde unos pocos actores, ya beneficiados una vez con activos estatales subvaluados, deciden cuánto paga cada peruano por moverse, cocinar y producir. La transparencia sobre quién participa en estos procesos no es un capricho sindical: es la condición mínima para saber si lo que se vende como &quot;modernización&quot; es, otra vez, el mismo guion de los noventa, con otro nombre, pero con el mismo apellido: Fujimori.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La libertad de expresión como base de la democracia. Un mensaje para el gobierno entrante, por Erick Iriarte ]]>
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                            <![CDATA[ "El reto del gobierno no es solo el respeto de la libertad de expresión y de prensa, es impedir que dichas libertades sean coartadas aunque las voces que se oigan sean disonantes" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Libertad de expresión]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Erick Iriarte</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 08 Jul 2026 14:09:29 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Gestos. Dicen que la vida, en especial la vida política, está llena de gestos que son la base de líneas de acción permanentes.</p>   <p>La Declaración de Chapultepec, así como las declaraciones de Salta I y II, son parte de los instrumentos que se han ido desarrollando en América Latina como faros sobre la libertad de expresión y la libertad de prensa, tanto en entornos presenciales como digitales. Un gesto inicial del nuevo gobierno de Fuerza Popular es la adhesión a estos instrumentos.</p>   <p>Pero el gesto de adhesión debe ir acompañado de una línea de acción permanente de respeto irrestricto de dichas libertades y de un accionar gubernamental de defensa de la libertad de expresión. Resulta fundamental para la democracia la libertad de expresión, porque muchas veces otras personas no dicen lo que queremos oír, pero deben poder decirlo. Es decir, no debe haber ninguna forma de censura previa, ni censura directa ni fomento de la autocensura.</p>   <p>También es claro que el ejercicio de la libertad de expresión debe encontrarse en el marco de la regulación vigente, y que esta debe buscar alinearse con los planteamientos de la Declaración Universal de Derechos Humanos, del Pacto de San José de Costa Rica y de la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.</p>   <p>Pero ¿por qué se debe proteger la libertad de expresión? Al ser fundamento de la democracia, también es la base de la libertad de prensa, que tiene entre sus misiones permitir a la ciudadanía contar con instrumentos de veeduría, de observancia del gasto público, de denuncia de hechos de corrupción y de aquello que no ve el poder. También es un instrumento para enfrentarse al poder, en el marco de la Constitución.</p>   <p>Añadido a lo anterior, el reto de los medios digitales ha aumentado la dimensión de la libertad de expresión en la medida en que ha democratizado el acceso de toda persona a instrumentos que pueden tener más rating que un canal de televisión, más alcance que un diario impreso o mayor cantidad de escuchas que una radio. Pero también significa que la diversidad de voces se ha incrementado de toda forma; bajo ninguna circunstancia se debería dejar de reconocer los principios expresados en la política 35 del Acuerdo Nacional sobre los procesos de regulación basados en un internet libre, abierto, neutro y para todos.</p>   <p>El reto del gobierno no es solo el respeto de la libertad de expresión y de prensa, es impedir que dichas libertades sean coartadas aunque las voces que se oigan sean disonantes; es, precisamente, la diversidad la mayor riqueza de la democracia.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/20/arte-kene-una-posible-interpretacion-por-hernan-pazos-hnews-1231300</link>
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                            <![CDATA[ Debate. Sara Flores hizo historia al ser la primera artista indígena en representar a Perú en la Bienal de Venecia 2026. Todas las posturas sustentadas sobre su participación y el arte kené son más que bienvenidas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 08 Jul 2026 08:30:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Sara Flores</strong> es la elegida para representar al Perú este año en la <strong>Bienal de Venecia</strong>, pero va sola. Lleva como obra telas con los diseños kené, diseños que pertenecen a una tradición que lleva años dialogando con estos resultados, graficando esos mundos que abren puertas, que reinventan el universo, que complementan a la población shipiba en su convivencia con la naturaleza. Sara Flores pertenece a un colectivo; es parte de una población con quienes comparte la creación y difusión de estos diseños que reordenan el mundo, una comunidad que convive en este universo gracias a la planta de la ayahuasca, instrumento que los lleva adonde tienen que estar para ser mejores personas, caminar de la mano con sus espíritus reconocidos, buscar la excelencia en el sendero de la vida y avanzar en su convivencia con la poderosa e implacable selva. Y es al ingerir <strong>la ayahuasca</strong> que se les presentan estos gráficos con los que la planta propone instrumentos específicos de sanación e interpretación del universo que elevarán al individuo a estados más puros y sanos. Es así como nace el kené, un sistema de diseño tradicional del pueblo amazónico <strong>shipibo-konibo</strong> que representa la cosmovisión, los ríos, la sanación y su conexión con la naturaleza, elaborado y transmitido en cerámicas, textiles, objetos utilitarios y el cuerpo. Un sistema que, como partituras musicales proponiendo los ecos del verdadero camino paralelo o mapas, dirige al espíritu a reorganizar el universo, a encontrar ese espacio en donde la convivencia con su hábitat en la selva amazónica le será absolutamente amable porque lo llevará a ser parte de ella, a convivir con todas sus especies.</p>   <p>Y es en este escenario que Sara Flores es elegida para salirse de su entorno, para desviar sus objetivos y ser devorada por el consumismo occidental que todo lo quiere poseer. ¿Quizá sea un análisis bastante superficial pensar que los diseños kené son obras de arte? Son diseños concebidos para ir más allá de la observación, el análisis o la representación de la naturaleza (adjetivos por excelencia que definen el camino que propone cualquier actividad artística). Y son más que eso, son especies de partituras musicales cuyo objetivo se dirige a despertar otros sensores que van dirigidos a la búsqueda del equilibrio y el bienestar; son intermediarios, instrumentos activos de estimulación producidos con la finalidad específica e inequívoca de despertar incentivos para una nueva cosmovisión o interpretación del universo. Y no son obras propias producidas por individuos aislados; son el resultado de años de trabajo colectivo, de convivencias de producción, de colaboraciones casi artesanales y minuciosas que acompañan el diario vivir en las comunidades amazónicas. Y son las visiones y los gráficos que la ayahuasca muestra. Son el producto del ensueño al que lleva la planta y es para eso que los presenta. Tienen un objetivo específico cuya existencia no será obligatoria y es perecedera. Cumplen una función.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/07/6a36b70cd89dc4933303265b.jpg" alt=""Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Sara Flores. De otros mundos&quot;. Foto: Michele Agostinis.</figcaption>   <p>Podríamos concluir que la planta, que es más sabia que cualquier propuesta que desvíe sus primordiales intenciones, no se deja manipular. Elige acceder a estos mercantilistas embrujos para tener el acceso a una realidad que al final no le pertenece, pasando sobre estos ajenos movimientos para buscar objetivos más acordes a su mágica presencia. Esta planta, que no tiene nuestras limitadas capacidades de interpretación y que obedece a los designios más verdaderos de la naturaleza, quizá tenga otra dirección. A lo mejor ha decidido revertir el planteamiento prometido por instituciones que le son tan lejanas y ha decidido pasar sobre estas frívolas celebraciones, ignorándolas para así proponer sus verdaderos objetivos, incluyéndolas en sus avances, asimilándolas en su crecimiento, absorbiéndolas y conquistándolas, utilizándolas al final. Evocando algún jinete apocalíptico sobre su deslumbrante caballo, unida a él como un único ser o algún semidiós: como en la primera conquista, confundiendo las interpretaciones sobre sus verdaderos sentidos y presentándose como este nuevo hombre/corcel en su Caballo de Troya para proponer un nuevo diálogo. Abarcando nuevas geografías en donde acaso tenga una nueva función, la de darse a conocer, la de proponer sus particulares métodos y generar un nuevo escenario con el exótico poder de sus visiones. El 16 de abril de 2008 se declara Patrimonio Cultural de la Nación al arte kené, en tanto que se trata de una manifestación cultural que resume la cosmovisión, el conocimiento y la estética de la sociedad shipibo-konibo y que es, además, su principal elemento identitario frente a la sociedad occidental. <strong>Resolución directoral n.º 540/INC-2008</strong>.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La lesa humanidad no se borra con una ley del Congreso ]]>
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                            <![CDATA[ La Comisión Permanente vota mañana el proyecto de Rospigliosi que tipifica ese delito con requisitos más exigentes que el propio Estatuto de Roma. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 08 Jul 2026 07:51:27 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La lesa humanidad no se borra con una ley del Congreso ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Mañana jueves, la Comisión Permanente del Congreso sesionará a las 9 de la mañana con el Proyecto de Ley 14337/2025-CR en agenda. La iniciativa, impulsada por Fernando Rospigliosi de Fuerza Popular, busca incorporar el delito de lesa humanidad al Código Penal peruano. Obtuvo 63 votos en primera votación y mañana podría tener su segunda votación definitiva. Sin embargo, aunque su nombre suene a avance, en realidad, su contenido va por otro lado.</p>   <p>Antes de continuar, vale recordar que el Estatuto de Roma, que el Perú suscribió hace más de dos décadas, define los crímenes de lesa humanidad como actos cometidos como parte de un ataque generalizado o sistemático contra la población civil. El proyecto legislativo presentado por el actual presidente del parlamento, pretende agregar requisitos que ese Estatuto no contempla como, por ejemplo, exige probar una conducta planificada con logística previa y vinculada a una política de gobierno en alianza con las Fuerzas Armadas o la Policía, y define a la población civil como un grupo ajeno a cualquier combate.</p>   <p>Con esa definición, casos como las matanzas de Barrios Altos, La Cantuta o el asesinato de Pedro Huilca, por el que la Corte Suprema acaba de ordenar un nuevo juicio, difícilmente calificarían como lesa humanidad en el derecho interno peruano.</p>   <p>Ante ello, la comunidad internacional debe anotar lo que ocurrirá mañana. La Corte IDH ya exhortó al Estado peruano a frenar iniciativas de este tipo. De hecho, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU lo hizo el pasado 18 de junio.</p>   <p>Ninguna ley del Congreso peruano puede modificar las obligaciones internacionales que el Estado asumió al suscribir el Estatuto de Roma, la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad, y los tratados de derechos humanos vigentes. Los crímenes cometidos durante el conflicto armado interno no dejan de ser lesa humanidad porque un Congreso saliente decida redefinirlos. El derecho internacional los precede y los trasciende.</p>   <p>Lo que sí puede hacer esta ley, si se aprueba y promulga, es dificultar su juzgamiento en el fuero interno. Esa es su función real. Por ende, el gobierno de transición de Balcázar tendría la responsabilidad histórica de observar la autógrafa.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Vallejo y el cáliz de España, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/02/vallejo-y-el-caliz-de-espana-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-73386</link>
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                            <![CDATA[ César Vallejo apoyó al bando republicano durante la guerra civil española. Residía en París y viajó a España en dos ocasiones para participar en congresos culturales y actividades políticas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[César Vallejo, óleo de Iván Fernández Dávila. Imagen: IFD.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 08 Jul 2026 07:00:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>-¿Te inspiran esas voces?</p>   <p><strong>César Vallejo</strong> miró hacia su amigo <strong>Julián Loayza</strong> y trató de entender.</p>   <p>Loayza señaló el camino que seguía el río Sena al costado de ellos. Del agua parecían emerger murmullos.</p>   <p>-No me inspiran. Me hablan -replicó el poeta.</p>   <p>Le hablaban y le traían malas noticias. En el Perú, <strong>Antenor Orrego</strong>, su mejor amigo, andaba a salto de mata. El gobierno derechista de Óscar R. Benavides había emprendido una campaña feroz contra los militantes del APRA y del Partido Comunista.</p>   <p>Orrego había logrado escapar de una prisión infame. Los esbirros estaban buscándolo para encarcelarlo o darle muerte.</p>   <p>Serían tal vez las cuatro de la tarde, pero eso ya huele a noche en el invierno de París.</p>   <p>El poeta se acercó al malecón del río y le pareció escuchar miles de voces de guerreros o quizás una sola que repetía “¡No pasarán, no pasarán!”.</p>   <p>Estaba escuchando voces que venían de España. Allá, Francisco Franco se había sublevado contra el gobierno democrático de la República. Estaba apoyado por los dos ejércitos más poderosos del mundo, los de Hitler y Mussolini.</p>   <p>Entonces, su amigo lo tomó del brazo y le advirtió sobre la inconveniencia de escuchar las voces que venían del agua.</p>   <p>Cruzaron el Pont Neuf. De pronto, Vallejo no pudo dejar de pensar en otra noticia que le acababa de llegar. En Madrid, su otro amigo y paisano, Julio Gálvez Orrego, había caído en manos de los franquistas y estaba condenado a muerte. No tenía escapatoria Julio porque había peleado al lado las Brigadas Internacionales.</p>   <p>César había recibido noticias de que el joven peruano estaba resignado y le había escrito una carta a su tío Antenor Orrego haciéndole conocer su destino. Lamentablemente, esa misiva no tenía manos a las cuales llegar.</p>   <p>Mientras César y Julián caminaban, Julio Gálvez Orrego ya estaba en capilla.</p>   <p>Hay una fotografía del Congreso de Escritores Antifascistas en Valencia donde aparecen César Vallejo, Pablo Neruda y Nicolás Guillén. Detrás del peruano, hay un joven vestido de uniforme. Es Julio Gálvez Orrego.</p>   <p>-Trata de escuchar al río y él te dará las últimas noticias -aconsejó Vallejo a su amigo Julián.</p>   <p>Habían llegado a la Plaza de la Concorde.</p>   <p>Por fin, Vallejo le dijo a Julián que durante sus años de vida parisina siempre había estado observando las torres de Notre Dame y queriendo subir hacia ellas.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/07/6a4689f100d719131a0b039d.jpg" alt="César Vallejo, por Iván Fernández Dávila. Imagen: IFD." width="1250" height="735"/><figcaption>César Vallejo, por Iván Fernández Dávila. Imagen: IFD.</figcaption>   <p>El amigo aceptó y ambos se encaminaron hacia la puerta principal del templo. Cuando estaban cerca de la escalera que recorre las paredes, César Vallejo sintió que ya no podía respirar. Su amigo, entonces, lo abrazó y lo llevó a una banca. Allí descansó Vallejo y, como poeta, tal vez adivinó que aquel era el primer anuncio de lo que se venía.</p>   <p>Se le ocurrió que, aunque tuviera que continuarlo después de muerto, tenía que escribir un himno a los combatientes de la República.</p>   <p>“¡Constructores</p>   <p>agrícolas, civiles y guerreros,</p>   <p>de la activa, hormigueante eternidad: estaba escrito</p>   <p>que vosotros haríais la luz, entornando</p>   <p>con la muerte vuestros ojos;</p>   <p>que, a la caída cruel de vuestras bocas,</p>   <p>vendrá en siete bandejas la abundancia, todo</p>   <p>en el mundo será de oro súbito…”.</p>   <p>Habían hecho lo que se proponían: subir las escaleras y verse con los grifos y otros monstruos que habitan las paredes de Notre Dame. Curiosamente, aquellos le imponían a César cierta tranquilidad.</p>   <p>En esos momentos, César y Julián creyeron haber escuchado un disparo que les traía el río desde lejos, muy lejos. A ese sonido siguieron otros siete, como si fueran siete fusileros y, por fin, se escuchó el rezo de un sacerdote que proclamaba que el alma de Julito Gálvez había subido al cielo.</p>   <p>No hubo más caminatas por las orillas del Sena.</p>   <p>Vuelto a casa, el poeta escribió:</p>   <p>“Al fin de la batalla,</p>   <p>y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre</p>   <p>y le dijo: ‘¡No mueras, te amo tanto!’</p>   <p>Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo”.</p>   <p>Lo pensó mucho y decidió el título. Se llamaría “Masa”. Con otros catorce poemas, <strong>“Masa” </strong>iba a formar parte de un conjunto llamado <em><strong>España, aparta de mí este cáliz</strong></em>. Tal vez sus primeros lectores no pudieron serlo porque ya habían caído.</p>   <p>A pesar de ello, el poeta proclamaba la resurrección de quienes han luchado para hacer frente a los malvados y para lograr que el amor y la compasión transformen al mundo.</p>   <p>Cuando estaba expirando el 15 de abril de 1938 no cesaba de repetir: “A España. Me voy a España”.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Federico Kauffmann, el arqueólogo que José María Arguedas escogió como compañero de viaje: 'Los peruanos somos menos amables ahora' ]]>
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                            <![CDATA[ La República conversó con una de las figuras más singulares que ha dado esta patria: el doctor Federico Kauffmann, arqueólogo y descubridor de diversos sitios que hoy son patrimonio cultural del país y de la humanidad, aunque todavía guardan muchos enigmas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[El investigador Federico Kauffmann, de 98 años, adelantó los temas que expondrá mañana en Lima, en la presentación de su libro Cosmos Andino.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Alejandro Céspedes García</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 07 Jul 2026 20:27:22 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Federico Kauffmann, el arqueólogo que José María Arguedas escogió como compañero de viaje: 'Los peruanos somos menos amables ahora' ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Federico Kauffmann, hoy de 98 años, es conocido sobre todo por sus expediciones a la zona nororiental del país, particularmente a la cultura Chachapoyas. Esta entrevista coincide con la presentación de la edición completa y revisada de su libro Cosmos Andino, publicado por primera vez hace más de 20 años por esta casa editorial.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>Doctor Kauffmann, muchísimas gracias por recibirnos. Antes de comenzar, hablábamos de sus orígenes, porque usted es natural del norte peruano y transitó por esas tierras desde antes de nacer. ¿Cómo siente ese vínculo y cómo cree que dio forma a su vocación de arqueólogo?</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> En primer lugar, muchísimas gracias por sus palabras. Mis padres, mi padre alemán y mi madre lambayecana, vivían y trabajaban en la parte oriental del país, en la margen derecha, en la parte alta del río Marañón. Yo no nací allí, pero fui engendrado allí. Nací en Chiclayo, de donde eran mis antepasados: Chiclayo y Lambayeque. A los tres años, después de haber sido cuidado por mi abuela materna, mis padres me llevaron de vuelta al sitio donde trabajaban, un pequeño pueblo llamado Cocochillo, hoy conocido como Campo Redondo.</p>   <p>Allí crecí durante siete años, con poncho y sandalias, porque mis padres entendían que debía vestirme así para no llamar la atención como un forastero. Recuerdo que, apenas llegué con mi terno normal de Chiclayo, los niños del lugar me miraban y salían corriendo. Después de unos días, mis padres ya me habían adaptado a la vida del sitio.</p>   <p>Recuerdo que mi padre me preguntó si quería seguir usando zapatos, porque era muy duro caminar como los demás, con ojotas entre semana y descalzos, salvo los domingos para la misa. Le dije que no importaba, que quería vestir como los demás y no ser visto como un bicho raro. Me hizo caminar un trecho sin zapatos para probar y, aunque me dolió bastante, le dije que no sentía nada. Así me crié durante siete años como un niño más de esa zona límite entre la sierra y la selva, donde el bosque amazónico sube hasta los 3.000 metros y se transforma poco a poco en lo que los geógrafos llaman bosque enano.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>Preparando esta entrevista, revisé los trabajos que usted nos hizo llegar, una obra que no es de uno ni dos años, sino de casi toda una vida. ¿Cuál cree que es el valor fundamental de esta obra para el país?</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> Da una idea general de todo nuestro pasado arqueológico, desde los tiempos más remotos, hace ocho o 10 mil años. He trabajado mucho para que pueda ser entendida por cualquier persona que haya terminado la secundaria, y no solo por un puñado de arqueólogos. Sin querer criticar a mis colegas, generalmente los arqueólogos escriben para otros arqueólogos y el público general no los entiende. Por eso me esforcé en simplificar el lenguaje sin desviarme del rigor científico.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>Algo que destaca en todo este proyecto de vida es la persistencia. ¿Cree que sin esa persistencia habría logrado lo que hoy tenemos entre manos?</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> No hubiera sido posible. En este libro hay conclusiones personales que explico de la forma más sencilla posible. Tengo, además, unas 200 publicaciones donde sí escribo para mis colegas arqueólogos.</p>   <p>Ser arqueólogo en el Perú es amar al país, amar la profundidad de su historia, saber cómo era hace 10 mil años, hace cinco mil, en la época de los incas, de los chachapoyas, de los chimús. El peruano en general ama su pasado y quiere saber más, pero no debe caer en la patriotería, que es distinta del patriotismo. A veces se encuentra un objeto y se dice que es oro sin verificarlo, y hay que ser conscientes de eso.</p>   <p>Por ejemplo, antes se decía que Machu Picchu era el palacio de un inca adonde iba a descansar. Eso no era así. Machu Picchu tenía un lado arquitectónico, sobre un santuario, y también sitios donde trabajaba la gente en inmensos andenes construidos sobre terrenos en declive, muchos de ellos todavía sepultados por el bosque.</p>   <p>Era, en realidad, un sitio de acopio de alimentos para enviarlos al Cusco. Con el fortalecimiento de la agricultura creció la población, y esa población demandaba más tierras cultivables. La tecnología permitió llevar agua desde lagunas cercanas y mejorar los cultivos, hasta que ya no quedaron laderas disponibles y fue necesario construir campos artificiales: los andenes. No los hicieron por gusto, sino porque la población lo exigía.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>Usted habla de la diferencia entre el patriotismo real y la fantasía sobre lo que no tenemos.</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> Así es. El territorio peruano es varias veces más grande que Alemania o Suiza, pero tenemos una costa árida donde apenas 30 o 40 ríos permiten vivir, y en la sierra los valles son estrechos, no como los amplios valles de Europa. Lo abrupto de nuestra cordillera es enorme.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>Escuchándolo, pienso en esa capacidad de resiliencia de las culturas para adaptarse y desarrollar tecnología y arquitectura. Y encuentro una paradoja, porque hoy la zona amazónica oriental está bastante abandonada. ¿Cómo ve usted esa paradoja desde su mirada de arqueólogo?</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> La ecología y el ambiente contribuyen mucho al desarrollo de las culturas. Los pueblos amazónicos nunca crecieron al punto de cubrir toda la Amazonía; existen pequeños grupos, los llamados chunchos, de cinco o 10 familias. Ellos no necesitan arar la tierra porque tienen animales, frutas y alimento a la mano. Con una cerbatana consiguen un ave, tienen yuca y chicha, y con eso les basta. Como el calor es fuerte, tampoco tuvieron necesidad de desarrollar tejidos elaborados como los antiguos peruanos que vivían a tres, cuatro o cinco mil metros de altura.</p>   <p>En la sierra, en cambio, la necesidad de sobrevivir obligó a levantar una cultura, algo que los amazónicos no necesitaron porque ya tenían todo a la mano. Hoy se ha olvidado un poco la importancia de lo ecológico en la formación del Estado, cuando fue determinante para las culturas antiguas y debería seguir siendo un aprendizaje para las nuevas.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>Hablemos de Cuélap. Usted fue una de las personas centrales en su estudio. ¿Cuál es su principal valor para el desarrollo de las culturas del nororiente?</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> Cuélap es magistral. En la cúspide de un cerro se levanta una muralla de hasta 20 metros de altura, que encierra una superficie llana donde hay entre 200 y 300 construcciones circulares pequeñas. Durante un tiempo se pensó que allí vivía un pueblo, pero, al investigar el problema de la alimentación y sin olvidar los fenómenos climáticos adversos que atrasaban las lluvias o traían tormentas, llegué a la conclusión de que eran reservorios.</p>   <p>De esos fenómenos climáticos surgía la religiosidad suprema del antiguo Perú. La gente estaba obligada a rendir homenaje a la divinidad que manejaba el agua. Hasta hoy, en pueblos pequeños, se practican los llamados tinkamientos, ofrendas a esa divinidad del agua para pedir buen clima, con chicha, cuyes y hasta llamas. Es dar para recibir, igual que la tinka actual, en la que se apuesta una cantidad pequeña esperando recibir mucho más.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>¿Cómo puede un peruano ser patriota sin caer en la patriotería?</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> Hay que enseñarlo desde el colegio. Hay que decir, por ejemplo, que en Cuélap vivían solo los grandes, los que dominaban, y que ese grupo exigía a los campesinos un porcentaje de lo que producían. Cuando llegaba un cataclismo climático, esos reservorios entregaban alimento a los campesinos, que quedaban contentos y seguían sirviendo a ese grupo dominante. Tener ese sentido de realidad, y no solo la fantasía sobre lo que no tenemos, le cuesta mucho al peruano.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>Revisando su historia de vida, usted estudió en San Marcos y tuvo grandes maestros, entre ellos Jorge Basadre y José María Arguedas. Cuénteme sobre ese vínculo con Arguedas.</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> Con Arguedas viajé a Huancavelica. Me invitó a acompañarlo a una festividad y, naturalmente, acepté. Arguedas me tenía aprecio porque sentía que yo era un peruano de corazón, a pesar de mis apellidos, uno de origen alemán y otro escocés.</p>   <p>Hagamos también un poco de arqueología de mis propios antepasados, porque por otro lado también soy moche. Lo he dicho siempre con orgullo: tengo el honor de descender de los tres troncos raciales de la humanidad, el europeo por mi padre, el asiático por los antiguos peruanos que llegaron desde Asia y el africano, porque mi bisabuela tenía sangre morena, aunque no he podido confirmar si descendía de los zulúes.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>¿Cómo influyó Porras Barrenechea en su formación?</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> Tuve la suerte de presentar una tesis sobre los antecedentes escritos que tocaban Chavín, revisando las crónicas coloniales y republicanas. Era un trabajo que le agradaba a Porras. Cuando fue nombrado embajador, yo era muy joven todavía. Lo acompañaba en la cátedra Félix Álvarez Brun, ancashino y también profesor mío. Porras dictaba clases solo una vez por semana por sus otras ocupaciones, y yo quedé como auxiliar de la cátedra. Al fallecer él, me quedé a cargo de la cátedra.</p>   <p>Enseñé en San Marcos hasta que, en 1968, cuando asumió el general Velasco, la Federación Universitaria me expulsó, porque suponían que yo era aprista. Nunca pertenecí a ningún partido, ni de izquierda ni de derecha, solo a mis libros. Dependía directamente del rectorado, y el rector en ese momento era de apellido Sánchez, así que me vincularon con él sin fundamento.</p>   <p>Cuando me expulsaron, muchos profesores expresaron públicamente su solidaridad, entre ellos Jorge Basadre Grohmann, historiador y ministro de Educación; Carlos Neuhaus Ugarteche; Luis E. Valcárcel; Fernando Silva Santisteban; Emilio Romero; José Agustín de la Puente Candamo; José Castro Harrison; Francisco Stastny; Rodolfo Holzmann; Jorge C. Muelle; Juan Manuel Ugarte Eléspuru y Rubén Vargas Ugarte, entre otros. Eso demuestra que sabían perfectamente que yo no era político.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>Volvamos a Arguedas y a esos viajes. ¿Cómo influyó él en sus expediciones al Perú profundo, como él mismo lo llamaba?</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> Uno sentía lo que sentía el maestro, y él me contagiaba ese fervor por lo peruano. Recuerdo que en aquel pueblo había que bailar huayno, y yo ya lo bailaba bien porque había pasado un año en Áncash, en Chavín. Eso le llamó la atención, porque él me consideraba muy limeño, y verme bailar como un verdadero cordillerano lo sorprendió. Fue poca experiencia, pero magnífica.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>Nos vamos acercando al final. En esta nueva edición, con sus primeros borradores, ¿con qué mirada cree que debería leerse la obra?</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> Está escrita no solo para arqueólogos, aunque también les sirve a ellos. Está redactada de la forma más apegada posible a la ciencia, pero de modo que cualquier persona pueda leerla, con abundantes ilustraciones. Eso fue lo que descubrió en la edición anterior el señor Paulo Pantigoso, y por eso me pidió reeditar esta obra de tres tomos y más de 1.000 páginas, que reúne muchos trabajos que antes solo llegaban a otros arqueólogos.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>En su experiencia profesional y de vida, ¿cómo ha cambiado el Perú?</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> El Perú que conocí cuando trabajaba, antes de cumplir 98 años como ahora, era distinto, y lo añoro. Ya no podría viajar como antes, muchas veces solo, por Apurímac, por Áncash o por cualquier sitio, para investigar y recoger las leyendas que me contaban. En esa época viajaba casi sin dinero porque la gente era muy amable, más de lo que es ahora.</p>   <p>En esas caminatas estuve dos veces cerca de morir, no porque la gente fuera mala. Recuerdo que, siendo todavía bachiller, acompañé al doctor Muelle, director del Museo de Antropología, a Chavín, para retirar las capas con que las tempestades habían cubierto el sitio. De regreso, me quedé cerca de Recuay, en la sierra de Áncash, con la intención de caminar hasta Guarmey en tres días.</p>   <p>En dos ocasiones estuve a punto de que me hicieran daño porque me confundieron con un pistaco, según la creencia de que esas figuras sacaban grasa humana para hacer funcionar maquinaria fina en Lima. En una de esas ocasiones me acerqué a una casa donde unas señoras tejían y, al verme llegar, tomaron piedras y gritaron alarmadas. En otra oportunidad, mientras viajaba por la selva baja cerca del río Ene, un grupo de comités de autodefensa armados con escopetas, que colaboraban con los militares contra el terrorismo, me confundió con un terrorista, hasta que un traductor aclaró la situación.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García:</strong> <strong>Para terminar, ¿qué le diría a quienes quieren estudiar arqueología hoy y sienten que no hay futuro en esta carrera?</strong></p>   <p><strong>—Dr. Kauffmann:</strong> Es un problema real, que yo mismo viví. Cuando era director del Museo de Arqueología, un grupo de mochileros italianos que visitaba el museo me preguntó sobre una pieza, y terminé conversando con uno de ellos, que hablaba español. Al enterarse de que yo era arqueólogo, pero no tenía recursos para hacer trabajo de campo, me preguntó cuánto costaría una expedición completa. Le expliqué que se necesitaban dos etapas: una primera de reconocimiento con dos o tres personas, de unos US$6.000, y una segunda de investigación propiamente dicha, con cinco a ocho personas durante varias semanas, de unos US$7.000 u US$8.000.</p>   <p>Quince días después se presentó el agregado cultural de la Embajada de Italia con un sobre con US$4.000 para la primera etapa, enviado por Giancarlo Ligabue, un empresario de Venecia a quien yo había conocido antes. Hice un buen trabajo, y eso permitió financiar 17 expediciones en total, en Arequipa, Machu Picchu, Chachapoyas y otros lugares, que dieron origen a numerosos artículos publicados.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Qué es un pistaco y por qué casi matan al arqueólogo Federico Kauffmann Doig en los Andes ]]>
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                            <![CDATA[ El investigador de 98 años recordó dos episodios en los que estuvo cerca de morir durante sus expediciones por la sierra peruana, confundido primero con un pistaco y luego con un terrorista. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Qué es un pistaco y por qué casi matan al arqueólogo Federico Kauffmann Doig en los Andes]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Alejandro Céspedes García</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 07 Jul 2026 18:18:57 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Qué es un pistaco y por qué casi matan al arqueólogo Federico Kauffmann Doig en los Andes ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Qué es un pistaco es una de las preguntas que resurgen cada cierto tiempo en el imaginario popular peruano, y el arqueólogo Federico Kauffmann Doig vivió en carne propia el peligro de ese mito. En una entrevista con La República, el investigador relató dos episodios en los que estuvo cerca de perder la vida durante sus expediciones por la sierra peruana.</p>   <h2>El episodio en Áncash que casi le cuesta la vida</h2>   <p>En una de esas caminatas, cerca de Recuay, en Áncash, Kauffmann se acercó a una vivienda donde un grupo de mujeres tejía. &quot;Se levantaron, ya habían cogido piedras cada una de las señoras, pistaco, pistaco&quot;, recordó el arqueólogo. Según explicó, la creencia sobre el pistaco sostenía que estas figuras extraían grasa humana para hacer funcionar maquinaria fina en Lima, un temor que en esa época motivaba reacciones violentas contra desconocidos.</p>   <h2>Confundido con un terrorista en la selva del Ene</h2>   <p>El segundo episodio ocurrió en la selva baja, cerca del río Ene, cuando un grupo armado de comités de autodefensa lo confundió con un terrorista. Kauffmann salió ileso gracias a la intervención de un traductor, que aclaró la situación ante los comuneros armados, quienes colaboraban con las fuerzas militares en la zona.</p>   <h2>&#039;Los peruanos somos menos amables ahora&#039;</h2>   <p>El investigador contrastó esas vivencias con el país que conoció durante décadas de trabajo de campo. &quot;Los peruanos somos menos amables ahora&quot;, afirmó, y recordó que antes viajaba casi sin dinero porque la hospitalidad de los pobladores se lo permitía.</p>   <h2>Kauffmann presenta &#039;Cosmos Andino&#039; este miércoles en San Isidro</h2>   <p>Estas y otras historias forman parte de la nueva edición completa y revisada de su libro &#039;Cosmos Andino&#039;, publicado por primera vez hace más de 20 años por el Diario La República. Kauffmann presentará su investigación este miércoles 8 de julio, a las 7.00 p. m., en el evento Cosmos Andino: los incas y sus ancestros milenarios, que abordará la historia del Perú desde sus inicios hasta los incas. La actividad se desarrollará en el Auditorio EY, en la avenida Víctor Andrés Belaúnde 171, San Isidro.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Machu Picchu fue un palacio inca? Esto responde el arqueólogo Federico Kauffmann Doig ]]>
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                            <![CDATA[ El investigador, de 98 años, desmintió uno de los mitos más repetidos sobre la ciudadela inca y adelantó los temas que expondrá este miércoles 8 de julio en Lima, en la presentación de su libro Cosmos Andino. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[¿Machu Picchu fue un palacio inca?]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Alejandro Céspedes García</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 07 Jul 2026 17:42:32 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Machu Picchu fue un palacio inca? Esto responde el arqueólogo Federico Kauffmann Doig ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El arqueólogo Federico Kauffmann Doig respondió, en una entrevista con La República, a la pregunta de si Machu Picchu fue un palacio inca, una de las ideas más repetidas sobre la ciudadela y que el investigador desmintió con base en décadas de estudio de la cultura andina. Kauffmann, uno de los principales estudiosos de la cultura chachapoyas, explicó que el sitio cumplía una función productiva y religiosa antes que de descanso ceremonial.</p>   <p>&quot;Machu Picchu tenía un lado arquitectónico, sobre un santuario, y también sitios donde trabajaba la gente en inmensos andenes&quot;, afirmó Kauffmann.</p>   <h2>Por qué se construyeron los andenes incas</h2>   <p>Según detalló el arqueólogo, la construcción de Machu Picchu respondió al crecimiento demográfico que acompañó el fortalecimiento de la agricultura andina, un proceso que exigió cada vez más tierra cultivable en un territorio de valles estrechos y cordillera abrupta.</p>   <p>La tecnología hidráulica permitió trasladar agua desde lagunas cercanas hacia terrenos antes improductivos, hasta que la disponibilidad de laderas naturales se agotó. Fue entonces cuando los antiguos peruanos construyeron los andenes, plataformas de cultivo artificiales que hoy son uno de los símbolos más reconocidos de la ingeniería prehispánica. &quot;No los hicieron por gusto sino porque la población lo exigía&quot;, señaló Kauffmann.</p>   <h2>Patriotismo sí, patriotería no</h2>   <p>El arqueólogo también advirtió sobre el riesgo de convertir el orgullo por el pasado peruano en patriotería, es decir, en una idealización sin sustento histórico. &quot;Ser arqueólogo en el Perú es amar al país&quot;, dijo, aunque remarcó que ese amor debe ir acompañado de rigor y sentido de realidad.</p>   <h2>Kauffmann presenta Cosmos Andino este miércoles en San Isidro</h2>   <p>La entrevista se realiza en el marco de la presentación de la edición completa y revisada de su libro Cosmos Andino, publicado por primera vez hace más de 20 años por el Diario La República. Kauffmann expondrá estos hallazgos este miércoles 8 de julio, a las 7 de la noche, en el evento Cosmos Andino, Los incas y sus ancestros milenarios, que recorrerá la historia del Perú desde sus orígenes hasta el Tahuantinsuyo. La cita será en el Auditorio EY, ubicado en la avenida Víctor Andrés Belaúnde 171, San Isidro.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La ley del residentado médico amenaza la salud pública ]]>
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                            <![CDATA[ El Congreso aprobó una norma que flexibiliza los requisitos para ser médico especialista, pese al rechazo del gremio médico. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 07 Jul 2026 07:49:06 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La ley del residentado médico amenaza la salud pública ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El residentado médico es el modelo con el que se forma a especialistas en casi todo el mundo. Consiste en un entrenamiento intensivo de tres a cinco años, presencial y bajo supervisión directa, en el que el médico atiende pacientes a diario. Por ejemplo, para ser neurocirujano, ese proceso dura cinco años. Su objetivo es dotar de competencia clínica a partir de la práctica supervisada acumulada, más allá de la mera teoría.</p>   <p>El Congreso del pacto aprobó con 83 votos el Proyecto de Ley 13830, impulsado por el congresista fujimorista Alejandro Aguinaga, que incorpora dos vías alternativas para obtener el título de especialista sin pasar por ese proceso.</p>   <p>Ante ello, el Colegio Médico del Perú protestó el 30 de junio frente al Ministerio de Salud junto con sociedades médicas y médicos residentes. De hecho, el mismo Ministerio de Salud también emitió una opinión negativa. Sin embargo, el pleno del Parlamento, que terminó funciones la semana pasada, la aprobó de todas formas.</p>   <p>El decano del CMP, Pedro Riega, señaló a La República el riesgo central. La norma abre la posibilidad de otorgar el título de especialista a médicos que no se han formado en un programa que garantice la adquisición de competencias mediante la experiencia práctica que establece el residentado como estándar mínimo. En ese sentido, la especialidad por competencias podría reconocer a médicos con 10 años de experiencia laboral mediante un portafolio y exámenes, sin entrenamiento supervisado. Riega agregó, además, una denuncia: que la norma beneficia negocios en el campo de la educación universitaria nacional e internacional.</p>   <p>No obstante, los defensores de la iniciativa también tienen un argumento real. Hay médicos peruanos con formación presencial rigurosa en el extranjero a quienes el CMP no reconoce el título porque los programas son más cortos que el residentado local. Ese vacío existe y merece una solución a partir de una homologación que no elimine fases fundamentales de la formación médica. El problema es que la ley resuelve ese caso junto con otros de estándares mucho más bajos, sin distinguir entre ambos.</p>   <p>El Gobierno de transición de Balcázar tiene la autógrafa en su escritorio, y el nuevo Congreso bicameral puede reformar la norma desde el 28 de julio. La salida pasa por lo que el CMP viene pidiendo: una mesa técnica con el gremio, el Ministerio de Salud y las universidades públicas y privadas para construir una reforma que cierre la brecha de 16.000 especialistas que demanda el sistema de salud peruano, sin sacrificar los estándares que protegen a los pacientes, que son, al fin y al cabo, la razón final de la salud.</p> ]]></content:encoded>
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