<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
    
            <rss xmlns:image="http://www.google.com/schemas/sitemap-image/1.1" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
                <channel>
                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
                <link>https://larepublica.pe</link>
                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Wed, 24 Jun 2026 09:00:00 GMT</lastBuildDate>
                <language>es</language>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/20/arte-kene-una-posible-interpretacion-por-hernan-pazos-hnews-1231300</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/20/arte-kene-una-posible-interpretacion-por-hernan-pazos-hnews-1231300</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Debate. Sara Flores hizo historia al ser la primera artista indígena en representar a Perú en la Bienal de Venecia 2026. Todas las posturas sustentadas sobre su participación y el arte kené son más que bienvenidas. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/20/6a36b70cd89dc4933303265b.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA["Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 09:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/20/6a36b70cd89dc4933303265b.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Sara Flores</strong> es la elegida para representar al Perú este año en la <strong>Bienal de Venecia</strong>, pero va sola. Lleva como obra telas con los diseños kené, diseños que pertenecen a una tradición que lleva años dialogando con estos resultados, graficando esos mundos que abren puertas, que reinventan el universo, que complementan a la población shipiba en su convivencia con la naturaleza. Sara Flores pertenece a un colectivo; es parte de una población con quienes comparte la creación y difusión de estos diseños que reordenan el mundo, una comunidad que convive en este universo gracias a la planta de la ayahuasca, instrumento que los lleva adonde tienen que estar para ser mejores personas, caminar de la mano con sus espíritus reconocidos, buscar la excelencia en el sendero de la vida y avanzar en su convivencia con la poderosa e implacable selva. Y es al ingerir <strong>la ayahuasca</strong> que se les presentan estos gráficos con los que la planta propone instrumentos específicos de sanación e interpretación del universo que elevarán al individuo a estados más puros y sanos. Es así como nace el kené, un sistema de diseño tradicional del pueblo amazónico <strong>shipibo-konibo</strong> que representa la cosmovisión, los ríos, la sanación y su conexión con la naturaleza, elaborado y transmitido en cerámicas, textiles, objetos utilitarios y el cuerpo. Un sistema que, como partituras musicales proponiendo los ecos del verdadero camino paralelo o mapas, dirige al espíritu a reorganizar el universo, a encontrar ese espacio en donde la convivencia con su hábitat en la selva amazónica le será absolutamente amable porque lo llevará a ser parte de ella, a convivir con todas sus especies.</p>   <p>Y es en este escenario que Sara Flores es elegida para salirse de su entorno, para desviar sus objetivos y ser devorada por el consumismo occidental que todo lo quiere poseer. ¿Quizá sea un análisis bastante superficial pensar que los diseños kené son obras de arte? Son diseños concebidos para ir más allá de la observación, el análisis o la representación de la naturaleza (adjetivos por excelencia que definen el camino que propone cualquier actividad artística). Y son más que eso, son especies de partituras musicales cuyo objetivo se dirige a despertar otros sensores que van dirigidos a la búsqueda del equilibrio y el bienestar; son intermediarios, instrumentos activos de estimulación producidos con la finalidad específica e inequívoca de despertar incentivos para una nueva cosmovisión o interpretación del universo. Y no son obras propias producidas por individuos aislados; son el resultado de años de trabajo colectivo, de convivencias de producción, de colaboraciones casi artesanales y minuciosas que acompañan el diario vivir en las comunidades amazónicas. Y son las visiones y los gráficos que la ayahuasca muestra. Son el producto del ensueño al que lleva la planta y es para eso que los presenta. Tienen un objetivo específico cuya existencia no será obligatoria y es perecedera. Cumplen una función.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/23/6a36b70cd89dc4933303265b.jpg" alt=""Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Sara Flores. De otros mundos&quot;. Foto: Michele Agostinis.</figcaption>   <p>Podríamos concluir que la planta, que es más sabia que cualquier propuesta que desvíe sus primordiales intenciones, no se deja manipular. Elige acceder a estos mercantilistas embrujos para tener el acceso a una realidad que al final no le pertenece, pasando sobre estos ajenos movimientos para buscar objetivos más acordes a su mágica presencia. Esta planta, que no tiene nuestras limitadas capacidades de interpretación y que obedece a los designios más verdaderos de la naturaleza, quizá tenga otra dirección. A lo mejor ha decidido revertir el planteamiento prometido por instituciones que le son tan lejanas y ha decidido pasar sobre estas frívolas celebraciones, ignorándolas para así proponer sus verdaderos objetivos, incluyéndolas en sus avances, asimilándolas en su crecimiento, absorbiéndolas y conquistándolas, utilizándolas al final. Evocando algún jinete apocalíptico sobre su deslumbrante caballo, unida a él como un único ser o algún semidiós: como en la primera conquista, confundiendo las interpretaciones sobre sus verdaderos sentidos y presentándose como este nuevo hombre/corcel en su Caballo de Troya para proponer un nuevo diálogo. Abarcando nuevas geografías en donde acaso tenga una nueva función, la de darse a conocer, la de proponer sus particulares métodos y generar un nuevo escenario con el exótico poder de sus visiones. El 16 de abril de 2008 se declara Patrimonio Cultural de la Nación al arte kené, en tanto que se trata de una manifestación cultural que resume la cosmovisión, el conocimiento y la estética de la sociedad shipibo-konibo y que es, además, su principal elemento identitario frente a la sociedad occidental. <strong>Resolución directoral n.º 540/INC-2008</strong>.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ La deuda pendiente con el campesinado ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/la-deuda-pendiente-con-el-campesinado-editorial-1536096</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/la-deuda-pendiente-con-el-campesinado-editorial-1536096</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ La fiesta del Sol llega mientras el Congreso sostiene beneficios tributarios millonarios para la gran agroindustria y el pequeño productor sigue sin crédito ni asistencia técnica. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3b8ceb8980e2ce7a0aeee9.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 07:54:34 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3b8ceb8980e2ce7a0aeee9.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ La deuda pendiente con el campesinado ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Según los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega, en el solsticio de invierno se celebraba la fiesta del Sol, una fecha con la que los antiguos pobladores auguraban el inicio de una buena cosecha. Fue recién desde 1969, durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado, que se renombró la jornada como Día del Campesino, animado por su aseveración de que &#039;la tierra es para quien la trabaja&#039;. Sin embargo, más de medio siglo después, si bien la fecha conserva su fuerza simbólica, la deuda con el campesinado sigue pendiente.</p>   <p>Los números del pequeño productor son contundentes. El Plan Nacional de Agricultura Familiar 2025-2027 del Midagri identifica a 2,1 millones de productores familiares en el país. De ese universo, aproximadamente 1,6 millones son productores de subsistencia, es decir, agricultores que cultivan sobre todo para alimentar a su propia familia y apenas logran vender parte de lo que cosechan.</p>   <p>Lo realmente duro es que ese grupo gestiona el 51% de las tierras agrícolas del país, pero su ingreso agrícola neto por miembro del hogar se ubica por debajo de la línea de pobreza extrema. De hecho, el mismo informe sostiene que apenas el 5% recibe asistencia técnica y solo el 4% accede a financiamiento. A esa brecha se suma la falta de título de propiedad, que, según el propio Midagri, todavía afecta a 2,08 millones de predios rurales y cierra la puerta al crédito formal para miles de familias.</p>   <p>Paralelamente a esta situación, el Congreso liderado por el fujimorismo destinó buena parte de su energía legislativa a sostener beneficios para el otro extremo del agro. De ahí que la Ley Chlimper 2.0 haya sido ratificada con apenas 43 votos a favor, a pesar de las reiteradas alertas del Consejo Fiscal y de organismos multilaterales como el FMI sobre el forado fiscal que generaría. La norma fija una tasa de impuesto a la renta de 15% para las empresas agrarias hasta el año 2035, plazo tras el cual recién tributarán bajo el Régimen General con una tasa de 29,5%, igual a la del resto de sectores económicos. Al respecto, el MEF proyectó un costo fiscal de S/826 millones anuales solo por esa reducción de tasa.</p>   <p>Esa realidad merece ser atendida y mejorada. En ese espíritu, el Inti Raymi debería recordar a los hacedores públicos que la agricultura sostuvo a la civilización andina gracias al esfuerzo colectivo y la reciprocidad. Honrar esa herencia exige que el próximo gobierno equilibre esa balanza y lleve a la agricultura familiar al menos una fracción del respaldo fiscal que el Congreso ya demostró saber otorgar cuando la voluntad política existe.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ El desafío de la inercia, por César Azabache Caracciolo ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/el-desafio-de-la-inercia-por-cesar-azabache-caracciolo-hnews-566208</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/el-desafio-de-la-inercia-por-cesar-azabache-caracciolo-hnews-566208</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ "Diez años alimentando demoliciones no son un buen punto de partida para ensamblar políticas de Estado. Las presiones internas por seguir haciendo las cosas tal como se han venido haciendo saltan a la vista en estos días" ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3b85aaafd1a4334f09df09.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[César Azabache]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>César Azabache</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 07:22:34 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3b85aaafd1a4334f09df09.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ El desafío de la inercia, por César Azabache Caracciolo ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La forma del gobierno de la señora Fujimori debería poder dibujarse a partir del protagonismo que tuvo Luis Carranza en su entorno durante los debates de la segunda vuelta. De varias maneras, la presencia de Luis Carranza como referencia de lo que podría ser un gobierno fujimorista ha sido la oferta más robusta de su candidatura en la segunda vuelta. Carranza fue ministro de Economía en dos de los períodos más importantes de la primera década de este siglo: entre julio de 2006 y julio de 2008, durante un ciclo de expansión impulsado por las exportaciones, y durante el año 2009, en medio de una crisis financiera global.</p>   <p>Aquí, la paradoja: Luis Carranza, la principal oferta política de este fujimorismo, representa, al mismo tiempo y con bastante precisión, uno de los fundamentos del sistema político establecido entre los años 2000 y 2019: crecimiento con equilibrio fiscal y un MEF con un peso político de alguna forma equivalente al de la PCM.</p>   <p>Ese es precisamente el eje del sistema político que ha sido desmontado en el ciclo que debería terminar en julio.</p>   <p>Entonces, Luis Carranza, la mejor oferta política de Keiko Fujimori, representa al mismo tiempo el núcleo de las limitaciones que el fujimorismo debe superar para formar un gobierno equilibrado. Para que el par Fujimori-Carranza funcione, el fujimorismo debería abandonar buena parte de las formas de manejo del poder que ha instalado o contribuido a instalar en el período que debe terminar en julio de este año.</p>   <p>Desde 2016, cuando ganó la mayoría absoluta del Congreso, el fujimorismo se ha exhibido a sí mismo como un factor orientado hacia el desmontaje del sistema institucional establecido desde principios del siglo. No ha sido el único. En el Congreso corto de 2020 y en el último, instalado en julio de 2021, el fujimorismo articuló coaliciones integradas por franquicias que tenían el mismo propósito: desmontar instituciones de control político, económico y legal en función de intereses privados. Diez años haciendo lo mismo son suficientes para generar incapacidades adiestradas y dejar asentadas costumbres disfuncionales. La militancia y la representación parlamentaria del fujimorismo se han consolidado en estos años en ese ambiente y han aprendido a defender las prácticas derivadas del más abierto capricho. Hemos visto verticalizar el sistema legal casi por completo, subordinar al MEF a las necesidades del populismo, desmontar la Sunedu, conceder impunidad a los llamados «mocha-sueldos» e instalar la influencia y las cuotas de una repartija generalizada como motores de la gestión pública.</p>   <p>Es difícil articular un gobierno consistente, que debería ser la meta a partir de julio de 2026, y mantener al mismo tiempo satisfecha a la insaciable clientela generada en estos años. Los militantes y los parlamentarios del fujimorismo, los nuevos y los antiguos, llegan al período que comienza en julio con expectativas acumuladas sobre lo que representa tener poder y tener influencia. Respecto de ellos, la imagen de Luis Carranza representa un límite; una consigna que no sé cuán fácil sea digerir dentro del espacio fujimorista: acá se acabó; o el Congreso domestica todos los impulsos aprendidos en el ciclo que debe terminar en julio, o el segundo fujimorismo, el de la hija de Alberto, va a terminar pasando a la historia como más de lo mismo.</p>   <p>El peso de la historia. El que comenzará en julio no es el primero que necesita escapar de una trayectoria establecida. García se miró en el espejo de su propia historia en el ciclo 2006-2011. Tenemos que pasar por alto muchos capítulos difíciles de digerir para tener un balance limpio de lo que representó ese período, dejar al margen el peso de Bagua, de los Petroaudios y los narcoindultos, además de Odebrecht. Pero el García del segundo alanismo no fue el García del período 1985-1990. Concentrándonos en el manejo de la economía, fue uno distinto. El segundo fujimorismo, el de Keiko, suele apelar a la memoria de los años 90, al período de apogeo del régimen de Alberto. Pero del que necesita escapar es de su primer período de influencia institucional, el que se forja en el Congreso de 2016, pero se despliega plenamente a partir del Congreso corto de 2020: el ciclo del desmontaje.</p>   <p>La cuestión por resolver es esta: ¿el segundo fujimorismo, el de Keiko, podrá convertirse en algo distinto a lo que ha sido en estos años, los del desmontaje que empezó en 2019?</p>   <p>En el último tramo de su campaña, la señora Fujimori logró contener, entre otras cosas, la imperativa insistencia disruptiva del señor Rospigliosi, actual presidente del Congreso, adalid de la eliminación de todo vestigio de algo que sea semejante a una justicia independiente. Pero el recuento de votos prácticamente ha terminado. Y en estos días, la presencia pública de Luis Carranza ha sido menor que la del señor Rospigliosi. La agenda política no está instalada alrededor de un gabinete en formación. Gira en torno a la reinstalación del fuero policial-militar, incluso en medio de las secuelas de los crímenes de Manchay y Colcabamba, y alrededor de la intensidad con que la Junta Nacional insiste en desmontar lo que queda de la independencia de los tribunales.</p>   <p>Ambos procesos apuntan en la misma dirección: muestran que el desmontaje es un proceso que ha desarrollado su propio peso inercial; un dispositivo que está exhibiendo su capacidad de perseverar por su propia dinámica interna, más allá de la utilidad política que se le asigne o se le niegue.</p>   <p>Diez años alimentando demoliciones no son un buen punto de partida para ensamblar políticas de Estado. Las presiones internas por seguir haciendo las cosas tal como se han venido haciendo saltan a la vista en estos días.</p>   <p>¿Puede Keiko Fujimori contener el peso inercial de su propia organización?</p>   <p>Esa es la cuestión por resolver.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Tejiendo el poder en el Perú, por Las Tejedoras ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/tejiendo-el-poder-en-el-peru-por-las-tejedoras-hnews-2197656</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/tejiendo-el-poder-en-el-peru-por-las-tejedoras-hnews-2197656</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ "El Perú no superará esta fractura si el poder sigue capturado por pocos. Nos toca tejer poder democrático valorando, en igualdad de condiciones, a todos los peruanos y peruanas, más allá del territorio donde nos tocó nacer" ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3b786178d0db29030df48a.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Tejiendo el poder en el Perú, por Las Tejedoras]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 06:26:05 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3b786178d0db29030df48a.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Tejiendo el poder en el Perú, por Las Tejedoras ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El problema del Perú no es solamente quién tiene el poder. El problema es cómo se ejerce, desde dónde se ejerce y para quién se ejerce.</p>   <p>Nuestro país vive este miércoles una profunda fractura social, territorial y emocional. Algunos la presentan como una disputa entre quienes históricamente han detentado el poder y quienes buscan acceder a él. Pero esa tensión no es nueva: forma parte de una larga historia de centralismo, exclusión y desigualdad que aún no hemos sido capaces de resolver.</p>   <p>Existe un Perú que se mira desde Lima, donde se concentran las principales decisiones políticas, económicas y mediáticas. Y existe otro Perú que reclama ser reconocido desde sus territorios, regiones, lenguas, economías, memorias y formas de vida. Un Perú diverso que durante décadas ha sido convocado solo para votar, pero no siempre para decidir.</p>   <p>El poder concentrado en pocos ha debilitado la democracia. Cuando las decisiones se toman lejos de la vida cotidiana, la ciudadanía siente que la política le es ajena, que no la escucha. Y cuando no se escucha, la tentación autoritaria cobra vida y empieza a inundar todos los espacios.</p>   <p>Superar esta fractura política requerirá, entre otras decisiones, ejercer sin miedo un poder ciudadano. Y para ejercerlo debemos reconocer un poder existente que nos desafía a tejerlo, en lugar de &#039;tomarlo&#039;. Tejer poder de forma descentralista, descentralizada y descentralizadora debe superar la mirada dicotómica de &#039;las regiones&#039; y &#039;Lima&#039;, de la &#039;normalidad&#039; y la diversidad.</p>   <p>Atrevernos a construir juntos proyectos comunes demanda valorar liderazgos territoriales diversos, reconocer que las decisiones en los espacios locales y comunales parten de distintas miradas sobre el país, y que una niña de Huancavelica, un joven de Loreto, una agricultora de Cajamarca, una maestra de Puno o un pescador artesanal de Pisco tengan igual derecho a reconocer los problemas, proponer soluciones y decidir sobre el Perú que queremos.</p>   <p>El Perú no superará esta fractura si el poder sigue capturado por pocos. Nos toca tejer poder democrático valorando, en igualdad de condiciones, a todos los peruanos y peruanas, más allá del territorio donde nos tocó nacer.</p>   <p>Este es el tiempo de la ciudadanía, una ciudadanía política que debe defender el desarrollo para todos desde una mirada plural, donde nos tocará no solo resistir, sino construir sin miedo y con convicción. Es el tiempo de tejer poder en comunidad.</p>   <p><em>Hoy teje: Patricia Correa Arangoitia, educadora y exministra de Educación.</em></p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Media vuelta, ¡derecha!, por Mirko Lauer ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/media-vuelta-derecha-por-mirko-lauer-hnews-1450440</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/media-vuelta-derecha-por-mirko-lauer-hnews-1450440</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ "Quizás lo que aquí estamos llamando un giro hacia la derecha no es tan ideológico como algunos suponen" ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3b72dfafd1a4334f09df07.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Media vuelta, ¡derecha!, por Mirko Lauer]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 06:14:06 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3b72dfafd1a4334f09df07.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Media vuelta, ¡derecha!, por Mirko Lauer ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En efecto, hay un giro de América Latina hacia la derecha. Es un giro electoral, en algunos casos decidido por una parte ínfima del electorado (menos de 50.000 almas en el Perú), pero que de hecho cambia el mapa político de la región, hasta nuevo aviso. El cambio es parte de una alternancia democrática que ayuda a los países.</p>   <p>El motivo del cambio actual es el profundo descrédito del chavismo en Venezuela y de todas las dictaduras que orbitan en torno de la interminable debacle económica del castrismo. A ello se suman los millones de escapados del llamado socialismo del siglo XXI, protagonizado por una banda dedicada a estafar a su propio pueblo y que aún se aferra a la mamadera, que ahora es gringa.</p>   <p>Alguna vez el izquierdismo fue prestigioso, gracias a las promesas de Fidel Castro y a la inmundicia de los dictadores conservadores de Centroamérica y el Caribe. Aunque llamar de derecha a gente como los Somoza, o de izquierda a la dupla Ortega-Murillo, son despropósitos. Son palabras que se han gastado, pero que aún no encuentran reemplazo.</p>   <p>Quizás lo que aquí estamos llamando un giro hacia la derecha no es tan ideológico como algunos suponen. Quizás tiene que ver con cosas como la estabilidad política, la economía de los hogares o los derechos ciudadanos. Activos que muy pocas izquierdas en el poder han cumplido con entregar a la población.</p>   <p>Hay positivas excepciones, como Chile o Brasil, y luego hay gobiernos de izquierda que no han destrozado la vida de quienes los eligieron, desde México hasta Argentina, pasando por Colombia o Ecuador. Izquierdas que fueron razonables, pero no tanto como para ser constantemente reelegidas. Lo mismo ha pasado con la derecha.</p>   <p>El giro latinoamericano hacia el centro-derecha, como lo quiere bautizar Francisco Tudela, cambia de país a país. Un factor a tomar en cuenta es la presencia de Donald Trump, quien ha intervenido activamente a favor de candidatos de derecha (como lo hizo Mario Vargas Llosa en su tiempo), haciéndolos más de derecha y menos de centro.</p>   <p>En el caso peruano, hemos asistido a un giro que no llega a completar los 180°. Pedro Castillo y sus seguidores han sido tan malos que el partido Fuerza Popular hubiera ganado desde cualquier posición. El voto fue contra ellos, no realmente a favor de lo que se percibe como el nippo-populismo de Keiko Fujimori.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ La crisis climática también es una crisis educativa, por Misión Educación ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/la-crisis-climatica-tambien-es-una-crisis-educativa-por-mision-educacion-hnews-669072</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/la-crisis-climatica-tambien-es-una-crisis-educativa-por-mision-educacion-hnews-669072</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ "La adaptación climática debe asumirse como una prioridad de la política educativa" ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3b71958980e2ce7a0aeee8.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[La crisis climática también es una crisis educativa]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Misión Educación</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 05:56:53 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3b71958980e2ce7a0aeee8.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ La crisis climática también es una crisis educativa, por Misión Educación ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La crisis climática ya no es solo un problema ambiental. Es una amenaza directa al derecho a la educación. En el mundo, cerca de 1.000 millones de niños viven en países con riesgo climático extremadamente alto y, solo en los últimos años, más de 242 millones de estudiantes en 85 países han visto interrumpidas sus clases por eventos climáticos extremos.</p>   <p>El Perú no es ajeno a sus efectos. Inundaciones, sequías, heladas, friajes y olas de calor afectan cada año a comunidades de la costa, la sierra y la Amazonía, interrumpiendo con frecuencia el servicio educativo debido a vías bloqueadas, infraestructura dañada o escuelas convertidas en refugios temporales. Las consecuencias comprometen las trayectorias educativas, incrementan el riesgo de abandono escolar y profundizan las desigualdades que afectan con mayor fuerza a los estudiantes más vulnerables. En este contexto, la posible ocurrencia de un fenómeno de El Niño de gran intensidad entre 2026 y 2027 constituye una advertencia que el país no puede ignorar.</p>   <p>En este contexto, resulta significativa la decisión del Ministerio de Educación de adelantar el cierre del año escolar en cinco COAR del norte del país con el fin de proteger a 1.373 estudiantes ante posibles emergencias climáticas. Sin embargo, esta medida plantea una interrogante necesaria: si existe evidencia suficiente para adoptar acciones preventivas en los COAR, ¿por qué no aplicar criterios similares a las miles de escuelas que enfrentan niveles comparables de exposición en Piura, Tumbes, Lambayeque, La Libertad, Áncash y otras regiones del país? La continuidad del servicio educativo no debería depender del tipo de institución, sino del grado de vulnerabilidad de los territorios y de las comunidades escolares.</p>   <p>La adaptación climática debe asumirse como una prioridad de la política educativa. Frente a eventos cada vez más extremos, garantizar la continuidad de los aprendizajes mediante infraestructura segura, sistemas de alerta temprana, planes de continuidad pedagógica y mecanismos de protección que beneficien a todas las comunidades educativas sin distinción no es solo una estrategia de gestión, sino un compromiso con la justicia educativa y una responsabilidad ineludible del Estado.</p>   <p><em>Colaboran Irma Mariño, de Fe y Alegría, y Martín Moya, de Foro Educativo.</em></p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Temporada de especulaciones febriles, por Jorge Bruce ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/temporada-de-especulaciones-febriles-por-jorge-bruce-hnews-1465680</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/temporada-de-especulaciones-febriles-por-jorge-bruce-hnews-1465680</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ "La mitad que votó en su contra —más que a favor de Roberto Sánchez— está asustada e indignada. La otra parte de la naranja, por así decirlo, no es realmente fujimorista. Es más bien un conglomerado de personas temerosas de un régimen comunista o terrorista" ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3a788378d0db29030df444.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Jorge Bruce]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 05:39:49 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3a788378d0db29030df444.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Temporada de especulaciones febriles, por Jorge Bruce ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Independencia de la justicia, pluralidad de los medios de comunicación, separación de poderes, lucha contra la corrupción… No, no se trata de una enumeración de lo que no existe en el Perú de hoy: son las condiciones que la Unión Europea, según el diario &#039;Le Monde&#039;, empezará a discutir con Ucrania de cara a su incorporación al organismo multilateral. Sin embargo, es evidente que estas características de una democracia digna de ese nombre están ausentes en nuestro país en el 2026. Es por eso que no se puede afirmar que la probable próxima presidenta del Perú asumirá el poder, desde el inicio, en las condiciones que a su padre, cuyo ejemplo ha ofrecido emular, tuvo que construir —a la par que destruir— gradualmente. No será, pues, una repetición del régimen autoritario que Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos fueron elaborando poco a poco, con rumas de billetes de por medio. En todo caso, más que un regreso a los noventa, será una suerte de retorno al año 2000.</p>   <p>Ahora bien, el Perú de entonces no es el de ahora. El narcotráfico ya existía, pero no las poderosas mafias de minería ilegal, en particular aurífera. Tampoco la hija tiene el carisma ni, que se sepa, el talante industrioso del padre. Su liderazgo se basa, en gran medida, en su apellido, mas no en sus cualidades ni en su inexistente experiencia laboral. No le será fácil mantener a raya a personalidades de peso. Una cosa es dar órdenes por el WhatsApp de la Mototaxi a personas de poca monta que le deben todo y otra, muy distinta, a integrantes de las élites profesionales y económicas con los que deberá ponerse de acuerdo. Pensemos en quién podría ser el ministro de Economía o el premier, y nos podemos imaginar la complejidad de lo que se avecina.</p>   <p>Otra especulación que circula es cuál será el talante de su régimen. Muchos de sus opositores vaticinan un período de venganzas y ajustes de cuentas. Lo cual de ninguna manera se puede descartar, pero tampoco garantizar. La mitad del país votó en su contra, algo que jamás ocurrió durante el fujimorato previo. Al mismo tiempo, es evidente que la otra mitad, más un puñado de votos, la eligió como presidenta. Lo cual es congruente con lo que está ocurriendo en diversos países de la región. En la propia Unión Europea que mencionábamos en el primer párrafo, están apareciendo como hongos después de la lluvia gobiernos de derecha y extrema derecha.</p>   <p>Como psicoanalista, carezco de las herramientas necesarias para analizar las razones políticas de ese giro mundial hacia regímenes populistas y nacionalistas, además de autoritarios. Lo que sí puedo hacer es observar que estos movimientos hacia gobiernos que ofrecen el repliegue y endurecimiento de la vida democrática tienen un afecto en común: el miedo. Esto es algo que la izquierda —si es que ese término conserva algún sentido— no ha sabido o podido procesar y convertir en propuestas convincentes. Esto le deja el campo libre a quienes no tienen reparos en ofrecer soluciones mágicas y simplonas a problemas complejos.</p>   <p>Lo cual tiene sus límites, claro está. El voluble exalcalde de Lima debería —pero, por lo visto, no lo ha hecho— darse cuenta de que hasta para mentir y prometer el oro y el moro hay un límite más allá del cual la gente deja de tomarlo en serio. Cierto, la historia del mundo tiene muchos ejemplos de demagogos irresponsables que conquistaron el poder a punta de discursos inflamados, designación de chivos expiatorios —caviares, por ejemplo— y promesas de cambio instantáneo. A Porky le sirvió para ser alcalde, pero ese logro lo confundió, por lo visto, de manera irremediable. Keiko Fujimori, hasta ahora, ha sido mucho más cauta, en lo cual se parece a su padre, quien no soltaba prenda. Pero el silencio enigmático, en un país sumido en una crisis de inseguridad y pavor, puede terminar siendo contraproducente. Pronto deberá anunciar a los integrantes de su equipo de transición. Es cierto, los resultados oficiales de la ONPE tardan una eternidad. No obstante, el país aguarda con ardiente impaciencia sus noticias.</p>   <p>La mitad que votó en su contra —más que a favor de Roberto Sánchez— está asustada e indignada. La otra parte de la naranja, por así decirlo, no es realmente fujimorista. Es más bien un conglomerado de personas temerosas de un régimen comunista o terrorista. Queda claro que la presencia de Antauro Humala fue una toxina de la cual Juntos por el Perú no pudo deshacerse. Un sombrero no hace el verano, ni con el Niño de por medio.</p>   <p>En <em>La República</em> de este domingo, Rosa María Palacios esboza dos probables escenarios de cara a la próxima presidencia de Keiko Fujimori: uno optimista y otro realista. Este segundo caso es una prolongación de lo que ya vivimos desde hace años. Es lo que ocurre cuando políticos oportunistas pactan, con total prescindencia de sus supuestas banderas ideológicas, para beneficiarse a costa del bienestar de las mayorías y el futuro del país. Me temo —otra vez el miedo— que esto es lo más probable. La concentración del poder casi absoluto nunca lleva a gobiernos enfocados en el bien común.</p>   <p>Sin embargo, y este no es un dato menor, el descontento popular ya no estará diluido. La Presidencia coloca a la hija del dictador en la mira de los reflectores. Hasta hoy no asumía cargo público alguno. Esa mitad que no votó por ella, así como buena parte de la mitad que sí lo hizo, está esperando que su gestión mejore la calidad de vida de las mayorías. Inseguridad, pobreza y corrupción son tres jinetes del apocalipsis que recorren el Perú a todo galope.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Vida de Varela, por Mirko Lauer ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/vida-de-varela-por-mirko-lauer-hnews-2374464</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/vida-de-varela-por-mirko-lauer-hnews-2374464</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ "La poesía de Varela es autónoma, en el sentido de original, casi sin deudas formales con la poesía de la lengua" ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3a789c00d719131a0b01f6.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 05:32:55 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/24/6a3a789c00d719131a0b01f6.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Vida de Varela, por Mirko Lauer ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Blanca Varela (1926-2009) siempre fue considerada una espléndida poeta, pero solo alcanzó una fama real, incluso internacional, con sus últimos dos o tres libros. &#039;La vértebra perdida&#039; (Lima, Lumen, 2026), de Fietta Jarque, cuenta esta vida en clave poética, en 336 páginas. Este año hubiera cumplido 100 años, y el libro es uno de los homenajes.</p>   <p>La poesía de Varela es autónoma, en el sentido de original, casi sin deudas formales con la poesía de la lengua. Sin embargo, era difícil escribir su biografía sin incluir al pintor Fernando de Szyszlo, su esposo intermitente, cuyas memorias Jarque ayudó a contar en &#039;La vida sin dueño&#039; (Lima, Alfaguara, 2016).</p>   <p>Pero esta es, sobre todo, la versión de Varela sobre sí misma, transmitida en decenas de entrevistas: una juventud modesta y cálida en el barrio de Santa Beatriz; luego, el París cultural como espacio de aprendizajes alternadamente duros y gozosos; finalmente, Lima como la ciudad donde las cosas se fueron concretando.</p>   <p>Como dijimos, Jarque deja hablar a Varela a lo largo de su vida y, en cuanto biógrafa, no le hace ascos a la versión dudosa o al franco chisme. Estas dos últimas cosas agilizan mucho la lectura de un texto armado con soltura periodística. En cuanto a los datos concretos, ciertamente Jarque ha hecho su tarea.</p>   <p>Tuvo que aparecer un verdadero movimiento de poetas peruanas para que Varela captara la luz que ahora tiene, ya no solo entre lectores, sino también entre seguidores. La poeta asumió su papel de líder con elegancia, todo el tiempo que pudo. Lo cual permite notar lo pocas que son las biografías de poetas en el Perú.</p>   <p>Además de todo lo literario, el libro de Jarque trae la peripecia laboral y las opiniones políticas de una mujer en su siglo. Se transparenta que, en asuntos públicos, muy rara vez pensó igual que Szyszlo. En este sentido, no fueron, como el par de libros de la biógrafa mueve a pensar, vidas paralelas, sino encuentros y desencuentros sucesivos.</p>   <p>El volumen no es barato (casi S/90), pero es obvio que va a vender muy bien, incluso antes de la FIL de julio próximo. El trabajo de Jarque ayudará a muchos a comprender mejor esta obra, que le ha enseñado un nuevo lenguaje a todo el gremio poético, en cualquiera de los géneros.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ El Mundial de Fútbol y las excusas para educar más allá de las figuritas, por Diego Alonso Sánchez ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/13/el-mundial-de-futbol-y-las-excusas-para-educar-mas-alla-de-las-figuritas-por-diego-alonso-sanchez-hnews-516867</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/13/el-mundial-de-futbol-y-las-excusas-para-educar-mas-alla-de-las-figuritas-por-diego-alonso-sanchez-hnews-516867</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ El mayor evento deportivo del planeta reúne a millones de personas en una sola pasión. El mismo también podría ser usado para fines educativos y de difusión cultural entre niños y adolescentes. No todo debe ser goles y cash. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/13/6a2d6c5c2766a31b1f03515a.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 04:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/13/6a2d6c5c2766a31b1f03515a.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ El Mundial de Fútbol y las excusas para educar más allá de las figuritas, por Diego Alonso Sánchez ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em>Porque el fútbol no es un hecho real, el que tú miras, sino una ilusión, la que yo miro. Es una virtud de la mirada.</em></p>   <p><strong>Constantino Carvallo</strong>, educador peruano</p>   <p> </p>   <p>Cada cuatro años, el planeta desea patear con más ganas una pelota. <strong>El Mundial de Fútbol</strong>, esa ceremonia global que convoca emociones, identidades y negocios, vuelve a ocupar titulares y conversaciones cotidianas. Pero más allá de estadios repletos y gestas épicas, el torneo despliega una trama paralela: la que se vive en casas y colegios, donde niños, padres y profesores terminan discutiendo, sin proponérselo, sobre competencia, consumo, frustración y valores deportivos.</p>   <p>Si apelamos a esos valores que el fútbol puede transmitir, vale recordar lo que afirmaba el escritor argelino <strong>Albert Camus</strong>, que “todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”. Una idea que no contradice, sino que se complementa, con la mirada del uruguayo Eduardo Galeano, quien advertía que “el fútbol es un espejo del mundo: en él se reflejan sus virtudes y sus miserias”.</p>   <p>Desde esa perspectiva, podemos decir que la Copa del Mundo dejó hace tiempo de ser únicamente fútbol para convertirse también en una gran caja registradora. En ella no solo se celebran jugadas imposibles y goles memorables, sino que se promueven hábitos de consumo no siempre saludables. Es precisamente allí donde surge una oportunidad —a veces incómoda— para educar.</p>   <p>Basta mirar el fenómeno de los álbumes de figuritas. Para muchos adultos, el recuerdo es tibio: páginas incompletas, cromos repetidos y tardes de trueques sin conseguir el jugador esperado. Una nostalgia teñida de desilusión, pero también de ingenuidad. Hoy, ese rito ha cambiado de escala. El deseo de “llenar el álbum” ha sido absorbido por una lógica de mercado que convierte el pasatiempo en una inversión desproporcionada y, en no pocos casos, desbordada.</p>   <p>Las cifras no mienten. Un álbum básico de la marca que tiene los derechos internacionales ronda los 9.90 soles. Cada sobre de siete figuritas cuesta 4.20, y el “paquetón”, con poco más de cien sobres, supera los 380 soles, dependiendo de la oferta. Completar la colección —de 980 cromos— requeriría cerca de 600 soles en un escenario improbable de no tener repetidas. Pero la repetición es la regla en este juego. Entonces, cuando fallan los intercambios y el deseo de llenar el álbum crece, el gasto escala sin pudor. Un importe aproximado puede bordear los tres mil soles, si no renuncias antes de alcanzarlo. Una locura que encuentra su principal campo de acción en un lugar muy predecible: la escuela.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/23/6a2d6c5c2766a31b1f03515a.jpg" alt="Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Es allí donde los álbumes dejan de ser cuadernillos ilustrados para convertirse en artefactos sociales. En los recreos se negocia, se compara, se presume y también se excluye. “Yala, nola”, “¿cuánto vale esta?”, “yo tengo más que tú”, “¿esta no la tienes? ¡Jajaja!”. El lenguaje del mercado se filtra en edades tempranas y surgen tensiones atravesadas por la presión del grupo y el deseo de autoafirmarse con la comparación. Los niños trasladan esa lógica a casa y presionan por más sobres; algunos padres ceden, otros se resisten, mientras no pocos docentes observan sin intervenir. Y quedan aquellos pequeños que, desde la orilla, están a la expectativa de un intercambio desigual por un producto cada vez más costoso.</p>   <p>Las preguntas son inevitables: ¿quién está acompañando este proceso? ¿Cuántos adultos advierten que, detrás del entretenimiento, se incuban patrones de consumo y jerarquías materiales que pueden dañar los vínculos? ¿Nos estamos ocupando realmente de esto?</p>   <p>Y en medio del barullo, el fútbol —paradójicamente— queda relegado. Valores como el esfuerzo, la disciplina, el honor o el trabajo en equipo ceden ante un criterio inmediato: el poder adquisitivo. Ya no importa la hazaña en la cancha, sino la capacidad de completar una página o conseguir el cromo deseado. El sentido formativo del deporte se diluye frente a la urgencia de acumular para evitar la decepción.</p>   <p>Pero no todo está perdido en esta fiebre coleccionista. Allí donde hay un problema, también hay una puerta. El entusiasmo por las figuritas puede transformarse en una herramienta pedagógica si se guía con propósito. Intercambiar figuritas puede ser aprender a negociar con justicia, valorar al otro y dominar la codicia. Completar un álbum puede dar lugar a ejercicios de cálculo, probabilidad y estadística. Analizar su información permite reconocer fuentes de datos secundarias. Cada jugador puede despertar curiosidad por su país, su historia o su cultura. Es decir, incentivar la investigación y el deseo de aprender con optimismo.</p>   <p>Quizá la clave no sea prohibir ni ceder sin más, sino resignificar el hábito, dotar de sentido al álbum antes que a sus figuritas. Convertirlo en una excusa para pensar, dialogar y aprender en comunidad. Porque, al final del torneo, muchas colecciones acabarán olvidadas o —vale decirlo— arrojadas al vertedero de la frustración o la vanidad. Eso ya lo conocemos los adultos.</p>   <p>Lo que no debería perderse, si el camino se recorre con conciencia, es la lección aprendida. El Mundial pasa; nosotros —y, especialmente, ellos— estamos convocados a trascenderlo con ilusión, criterio y responsabilidad.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Un nuevo atropello a la cultura ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/23/un-nuevo-atropello-a-la-cultura-editorial-570791</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/23/un-nuevo-atropello-a-la-cultura-editorial-570791</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ La nueva ley que crea el Colegio de Artistas revela los riesgos de legislar sobre cultura sin consultar a quienes la producen. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/23/6a3a42408980e2ce7a0aeea6.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 23 Jun 2026 08:23:34 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/23/6a3a42408980e2ce7a0aeea6.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Un nuevo atropello a la cultura ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Congreso saliente aprobó en sus últimas semanas la Ley 32645, que crea el Colegio Profesional de Artistas del Perú. La iniciativa, impulsada por la bancada de Perú Libre, se presenta como un paso hacia la profesionalización del sector. La comunidad artística, sin embargo, denuncia que el proceso prescindió de su participación y que el resultado termina excluyendo a la mayoría de quienes hoy sostienen la creación cultural del país.</p>   <p>El problema central está en el requisito de acceso. La norma exige título universitario para integrar el colegio, lo que deja fuera a actores, dramaturgos, músicos y artistas plásticos formados en talleres, colectivos o de manera autodidacta, una tradición tan antigua como el arte peruano mismo.</p>   <p>Al respecto, reconocidas voces del mundo artístico, como Mónica Sánchez, han pedido públicamente la derogatoria de la ley, junto con teatros y centros culturales que exigen una mesa de diálogo real antes de cualquier marco regulatorio.</p>   <p>De hecho, la preocupación trasciende lo artístico. La norma también impide que personas inhabilitadas para la función pública asuman cargos en colegios profesionales, una disposición que organizaciones como el colectivo En Defensa del Cine Peruano interpretan como una puerta abierta para bloquear la participación de opositores políticos bajo una fórmula aparentemente técnica.</p>   <p>La congresista Susel Paredes, presidenta de la Comisión de Cultura, ha calificado el proyecto de excluyente, en parte porque fue aprobado por la Comisión de Educación y no por la suya.</p>   <p>Lamentablemente, este patrón se repite. Cineastas que ya enfrentaron intentos regresivos en este último quinquenio, como la ley anticine propuesta por la parlamentaria Adriana Tudela, de Avanza País, advierten que este tipo de iniciativas avanzan precisamente cuando la atención pública está puesta en otro lugar, como ocurrió en plena segunda vuelta presidencial. Es decir, de contrabando.</p>   <p>El nuevo Congreso bicameral tiene la oportunidad de revisar esta ley y otras disposiciones con la comunidad artística sentada en la mesa, no como espectadora de decisiones ya tomadas. La libertad de creación es un derecho cultural inalienable que el Estado puede fomentar sin pretender, como en las dictaduras, ordenarlo ni supervisarlo.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Investigar con IA: entre el dato y la ilusión, por Omar Manky ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/22/investigar-con-ia-entre-el-dato-y-la-ilusion-por-omar-manky-hnews-2047364</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/22/investigar-con-ia-entre-el-dato-y-la-ilusion-por-omar-manky-hnews-2047364</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Es fundamental volver al aula. No necesitamos inventar la pólvora; sabemos investigar sin muletas. Se trata de leer con atención, dudar de los datos y contrastar interpretaciones. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/22/6a39aff7afd1a4334f09deca.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[IA investigar con IA]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 22 Jun 2026 22:01:30 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/22/6a39aff7afd1a4334f09deca.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Investigar con IA: entre el dato y la ilusión, por Omar Manky ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong>*Por Omar Manky, profesor de Humanidades Digitales de la Universidad del Pacífico y Fiorella Ramírez, egresada de la Universidad del Pacífico</strong></em></p>   <p>Un año atrás realizamos un<a href="https://www.gob.pe/institucion/inei/informes-publicaciones/7453406-doble-desafio-tecnologico-analisis-de-la-exposicion-a-la-automatizacion-tradicional-y-a-la-inteligencia-artificial-generativa-en-el-empleo-peruano-utilizando-datos-de-la-enaho-2024" target="_blank"> </a><span style="color:rgb(17, 85, 204)"><a href="https://www.gob.pe/institucion/inei/informes-publicaciones/7453406-doble-desafio-tecnologico-analisis-de-la-exposicion-a-la-automatizacion-tradicional-y-a-la-inteligencia-artificial-generativa-en-el-empleo-peruano-utilizando-datos-de-la-enaho-2024" target="_blank">experimento</a></span> para cuantificar el potencial impacto de la tecnología sobre el mercado laboral peruano. Analizamos más de dos mil tareas vinculadas a cerca de 400 ocupaciones para comprender cómo podrían ser impactadas por tecnologías de automatización y/o robotización. Inspirados por trabajos previos, utilizamos grandes modelos de lenguaje como jueces de la exposición de cada tarea ante reemplazo parcial o total. Intentarlo cinco años atrás habría sido muy costoso. Hacerlo manualmente, además, abriría la puerta a sesgos de diferentes tipos por parte de nuestro propio equipo.</p>   <p>Este es un camino que se está explorando de forma cada vez más consistente. Recientemente,<a href="https://news.artnet.com/art-world/ai-economic-data-art-2681521" target="_blank" rel="nofollow"> </a><span style="color:rgb(17, 85, 204)"><a href="https://news.artnet.com/art-world/ai-economic-data-art-2681521" target="_blank" rel="nofollow">un equipo de economistas</a></span> analizó más de 600,000 pinturas con inteligencia artificial para tratar de capturar sentimientos en diferentes épocas y países, lo que prueba que la multimodalidad de estas tecnologías permite análisis novedosos desde las ciencias sociales. Es un momento de enormes cambios en la investigación académica. Estas herramientas abaratan la posibilidad de revisar datos no usados hasta ahora de forma masiva, probar múltiples modelos en poco tiempo y <span style="color:rgb(17, 85, 204)"><a href="https://openai.com/index/model-disproves-discrete-geometry-conjecture/" target="_blank" rel="nofollow">comprobar hipótesis</a></span> con menores costos.</p>   <p>Pero requerimos cautela. Hace unas semanas la revista<a href="https://www.nature.com/articles/d41586-026-01545-1" target="_blank" rel="nofollow"> </a><span style="color:rgb(17, 85, 204)"><a href="https://www.nature.com/articles/d41586-026-01545-1" target="_blank" rel="nofollow">Nature</a></span> reportó que solo en 2025 se identificaron más de 140,000 citas inventadas en cuatro grandes repositorios académicos. El riesgo subyacente está en usar un prompt para generar análisis sin entender la base de datos, de dónde viene, cuáles son sus límites o interpretaciones posibles. U omitir la revisión manual y detallada de sus resultados. En esos casos se obtienen respuestas que, debido a la forma como operan los modelos actuales, son las que el usuario desea y no necesariamente las que se aproximan a la realidad.</p>   <p>Aprovechar estas herramientas, entonces, requiere también saber cuándo dudar de ellas. Algunos repositorios de trabajos académicos han empezado a instaurar sanciones para promover un uso de esta tecnología más consciente y<a href="https://techcrunch.com/2026/05/16/research-repository-arxiv-will-ban-authors-for-a-year-if-they-let-ai-do-all-the-work/" target="_blank" rel="nofollow"> </a><span style="color:rgb(17, 85, 204)"><a href="https://techcrunch.com/2026/05/16/research-repository-arxiv-will-ban-authors-for-a-year-if-they-let-ai-do-all-the-work/" target="_blank" rel="nofollow">responsable</a></span>. Es un primer paso, pero la tarea es mayor: estos cambios ocurren junto a un declive cognitivo a nivel global, como discute el reciente libro de<a href="https://fondoeditorial.up.edu.pe/producto/concreto-breve-discreto-efimero-y-adictivo-educacion-y-mas-en-tiempos-de-memes-libro-digital/" target="_blank"> César Guadalupe,</a><em><a href="https://fondoeditorial.up.edu.pe/producto/concreto-breve-discreto-efimero-y-adictivo-educacion-y-mas-en-tiempos-de-memes-libro-digital/" target="_blank"> Concreto, breve, discreto, efímero y adictivo</a></em><a href="https://fondoeditorial.up.edu.pe/producto/concreto-breve-discreto-efimero-y-adictivo-educacion-y-mas-en-tiempos-de-memes-libro-digital/" target="_blank">.</a> Es fundamental volver al aula. No necesitamos inventar la pólvora; sabemos investigar sin muletas. Se trata de leer con atención, dudar de los datos y contrastar interpretaciones. Mantener esas prácticas es lo que vuelve útil cualquier herramienta nueva.</p>   <p> </p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ ¿Quo Vadis Keiko Fujimori? ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/21/quo-vadis-keiko-fujimori-elecciones-fuerza-popular-rosa-maria-palacios-hnews-1111280</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/21/quo-vadis-keiko-fujimori-elecciones-fuerza-popular-rosa-maria-palacios-hnews-1111280</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ ¿Qué escenarios son posibles en una presidencia de Keiko Fujimori? El Congreso es, hoy, otro. Solo han sido elegidos seis partidos. Su único aliado natural es Renovación Popular. Fujimori no sabe gobernar con oposición. Su padre nunca pudo. No sabía negociar. La gran pregunta es: ¿ella podrá? ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/20/6a375e28afd1a4334f09de66.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[¿Quo Vadis Keiko Fujimori?]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Rosa María Palacios</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 22 Jun 2026 20:57:35 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/20/6a375e28afd1a4334f09de66.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ ¿Quo Vadis Keiko Fujimori? ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Si bien aún no hay una proclamación oficial, a nadie le quedan dudas de que Keiko Fujimori ha ganado limpiamente la elección presidencial. Hasta aquí, lo que sabemos. Lo que se abre delante del país es una incógnita indescifrable hoy. <strong>Su historia política no ayuda a despejar los temores, las preocupaciones y los acertijos que dejan sus misteriosas intenciones.</strong> Su plan de gobierno dice poco (respetar la inversión privada y expandir el gasto público); su historia personal, mucho más. En los últimos 10 años, cada vez que pudo tomar una decisión democrática, optó por el fraudismo y el obstruccionismo, cuando no por el autoritarismo y el mercantilismo. Su antiizquierdismo no le impidió una alianza con los hermanos Cerrón ni sostener a Boluarte en el poder. Se alió con todos ellos y con todo el resto del actual Congreso para controlarlo todo, y lo consiguió.<br><br>¿Qué escenarios son posibles en una presidencia de Keiko Fujimori? El Congreso es, hoy, otro. Solo han sido elegidos seis partidos. Su único aliado natural es Renovación Popular, pero hay una larga historia de desencuentros en el actual Congreso y una serie de injurias recientes de López Aliaga. Van a tener una unión de hecho, forzada por la necesidad, pero no necesariamente por la afinidad. <strong>En la Cámara de Diputados, las dos fuerzas oficialistas suman 56. La oposición, si se une, suma 74 votos.</strong> En ese contexto, la oposición es invencible. ¿Qué puede hacer? Censurar ministros de Estado, procesar penalmente a altos funcionarios y controlar la mesa directiva para evitar cuestiones de confianza y ser, eventualmente, disueltos por Fujimori. <strong>En el Senado, los dos bloques están empatados: 30 a 30.</strong><br><br>Fujimori no sabe gobernar con oposición. Su padre nunca pudo. No sabía negociar. La gran pregunta es: ¿ella podrá? Tiene una gran experiencia desde la oposición tumbando presidentes; ¿le servirá para evitar su propia impopularidad? La calle le viene dura de entrada. Sacó más de 2.800.000 votos en primera vuelta y más de 9.000.000 en la segunda. Suficiente, con las justas, para ganar. Pero triunfa solo en Lima y en siete regiones. Con un universo de más de 27.000.000 de electores, su impopularidad puede crecer muy rápidamente si no tiene, al menos, algunos gestos democráticos y conciliadores. Es decir, si no sabe ganar (ha demostrado no saber perder), su aprobación popular se va a parecer muy pronto a la de Boluarte.</p>   <p><strong>Primer escenario, optimista.</strong> <strong>Fujimori hace una lectura política correcta del país y entiende que no puede pretender controlarlo todo en su beneficio como hasta hoy.</strong> Primero, entierra las banderas de la demagogia económica y le quita la iniciativa de gasto al Congreso con un profundo mea culpa por el daño fiscal causado. Se acaban los privilegios tributarios y el gasto se ordena de manera técnica, atendiendo prioridades reales. Un impulso a la inversión privada, con una política desreguladora y<br>garantías a la propiedad (se paga lo que se confisca) y a los contratos (se honra lo pactado), y el país puede disparar sus indicadores económicos. Esto requiere un MEF de verdad, no un títere de políticos codiciosos. Solo así se reduce la pobreza. <br><br><strong>Pero, además, Fujimori tiene que poner fin a las locuras de Fernando Rospigliosi. Un equivalente a Antauro Humala en lo que se refiere a la independencia del sistema de justicia. </strong>Mientras que la JNJ actúe bajo el mandato de “barrer el Poder Judicial”, no hay forma de garantizar derechos fundamentales. Por eso, tiene que derogar las leyes procrimen, como iniciativa propia. Los diputados lo pueden hacer sin ella y están a un voto en el Senado. No estaría mal que, luego del gesto, se negocie la Comisión Revisora del Código Penal y, si quiere, que ponga al abogado de su gusto de presidente. Pero no puede seguir usando el poder político para regalar impunidad a las fuerzas armadas (a quienes parece estar pagando una deuda política por adelantado), ni para cubrir a los responsables de los 50 asesinados en el sur. Esa deuda sí tiene que pagarla con ese pueblo que quiere gobernar. Si, además, indulta, por lo menos, a Castillo y a Humala, puede dar un giro inesperado a su destino. Por supuesto, su lista de venganzas también se entierra y la política de seguridad ciudadana se asienta en pilares democráticos, los únicos que la hacen eficaz y duradera en el largo plazo. Reconciliación consigo misma y con el país.<br><br><strong>Segundo escenario, realista. La lista de venganzas se ejecuta. Pero necesita del Congreso. Por ello, se procede a la “captación disuasiva” de curules.</strong> No es algo que no conozcamos. Siempre hay una buena excusa para formar microbancadas con intereses particulares que se acoplan al que más dé. Con seis partidos, es más difícil hacerlo que con 10, pero no duden de que ocurrirá. Cada cambio de sitio alterará el paisaje político. Fujimori hará algunas concesiones en materia gremial al empresariado (en la ruta de un mercantilismo muy lejano de un mercado libre), incrementará el gasto público clientelista en sus bases de apoyo y desmantelará toda política que promueva derechos fundamentales básicos.</p>   <p>El ataque al Poder Judicial (el culpable de sus 18 meses de prisión) será feroz. La JNJ será el instrumento de destrucción de la Corte Suprema y de todos los jueces que no se sometan a los designios de Rospigliosi. El TC se mantendrá un quinquenio más al no lograrse 40 votos en el Senado. <strong>En este escenario, la política de seguridad ciudadana justificará todas las restricciones a la libertad en el altar del orden.</strong> Tal vez, al principio, pueda mostrar algunos resultados, pero lo que se viene frente a una política salvajemente represiva siempre es peor en la experiencia comparada. Obviamente, las restricciones a los derechos de tránsito, reunión, protesta, creencias y, por supuesto, la libertad de expresión serán el pan nuestro de cada día.<br><br><strong>Me encantaría vivir el primer escenario y puedo asegurar que los millones de votantes que Fujimori logró en la segunda vuelta también lo quieren.</strong> Huyeron de Sánchez porque una propuesta socialista y estatista destruye la economía (ahí tienen la buena noticia de la liberación parcial de la economía cubana después del yugo de 60 años) y porque la aspiración a vivir libres es universal. <strong>Pero suelo equivocarme, ¿verdad? Dios nos libre del segundo escenario, pero si no hay señales rápidas, hacia ahí vamos.</strong> No hay nadie del entorno de Fujimori que nos haga pensar lo contrario. El discurso del 28 de julio será el disparo de salida. Si se pone a enumerar obras, como cuando tenía que hablar de derechos humanos en el debate presidencial, tómenlo como una señal. Una mala señal.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ La IA y las Humanidades Digitales tras el discurso político, por Juan Lazo y Sebastián Esquives ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/22/la-ia-y-las-humanidades-digitales-tras-el-discurso-politico-por-juan-lazo-y-sebastian-esquives-hnews-844800</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/06/22/la-ia-y-las-humanidades-digitales-tras-el-discurso-politico-por-juan-lazo-y-sebastian-esquives-hnews-844800</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ "En un contexto electoral como el actual, contar con herramientas que ayuden a comprender mejor lo que dicen los candidatos resulta cada vez más relevante" ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/22/6a3976edd89dc493330326d0.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[La IA y las Humanidades Digitales tras el discurso político]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 22 Jun 2026 17:55:39 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/22/6a3976edd89dc493330326d0.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ La IA y las Humanidades Digitales tras el discurso político, por Juan Lazo y Sebastián Esquives ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong>Por Juan Lazo y Sebastián Esquives, Facultad de Ingeniería de la Universidad del Pacífico</strong></em></p>   <p>En tiempos electorales como el actual, cada vez que escuchamos a un candidato no solo recibimos propuestas: también se nos ofrece una forma de entender el país. El discurso político no solo busca generar confianza, sino también ordenar esa mirada.</p>   <p>Lo que está en disputa en la arena política es, entonces, cómo se describe y se proyecta nuestra realidad nacional. El pasado, el presente y el futuro convergen en el discurso para conectar con los votantes y alcanzar la presidencia.</p>   <p>Pero, ¿los peruanos logran captar toda la información expuesta? Los discursos como cuerpo de información requieren mucha atención, tiempo y análisis para lograr comprenderla a cabalidad, situación que no siempre está presente. Es en este escenario donde las Humanidades Digitales empiezan a cobrar relevancia, al abrir nuevas formas de analizar este tipo de contenido. En los últimos años, además, las herramientas de inteligencia artificial han comenzado a aplicarse con mayor fuerza en este campo.</p>   <p>Los mensajes presidenciales y los discursos políticos son una materia prima de información rica y diversa. Un ejemplo de aplicación en los mensajes nacionales se observa en una investigación realizada en la Universidad del Pacífico, donde se estudia el efecto que tuvo el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas (1968-1980) en la continuidad y ruptura discursiva del presidente Belaúnde Terry (1963-1968, 1980-1985), que estuvo justamente antes y después de este proceso. Encontramos un núcleo compartido que se mantiene en palabras como obras, plan, programa, desarrollo. No obstante, se nota la herencia del gobierno militar y las promesas de la nueva constitución: ley, vivienda, educación, fuerza.</p>   <p>El uso de las herramientas de IA, como el procesamiento de lenguaje natural, ha transformado radicalmente la labor del investigador. Lo que antes exigía un exhaustivo procesamiento manual de una inmensidad de datos textuales, hoy se resuelve mediante modelos avanzados capaces de digerir volúmenes masivos de información. Así, es posible mapear con precisión la carga emocional de una narrativa política: desde la construcción de esperanza y confianza hasta el uso estratégico del miedo o el drama que promueven movilizaciones sociales. Esto revela, en tiempo real, cómo evolucionan las prioridades de una nación y qué fibras emocionales intenta pulsar el poder para conectar con su audiencia.</p>   <p>En un contexto electoral como el actual, contar con herramientas que ayuden a comprender mejor lo que dicen los candidatos resulta cada vez más relevante. No se trata solo de un avance académico, sino de una oportunidad para fortalecer una ciudadanía más informada. Entender cómo se construyen estos discursos es, finalmente, una herramienta clave para tomar mejores decisiones como ciudadanía.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                </channel>
            </rss>
        