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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sun, 28 Jun 2026 12:05:22 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ La alfombra roja de la impunidad, por Julissa Mantilla ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/28/la-alfombra-roja-de-la-impunidad-julissa-mantilla-hnews-983696</link>
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                            <![CDATA[ "Tengamos siempre presente que, mientras algunos pasarán a la historia dejando un honroso legado de defensa de la Constitución y el Estado de Derecho, otros serán recordados por extender la alfombra roja de la impunidad" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mantilla la alfombra roja de la impunidad]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Julissa Mantilla</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 28 Jun 2026 12:05:22 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La alfombra roja de la impunidad, por Julissa Mantilla ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>No es una casualidad la aprobación apresurada y a trompicones de una nueva ley de impunidad que, bajo el pretexto de &#039;reforzar a la Policía y a las Fuerzas Armadas&#039;, permite que, bajo la denominación de delito de función, se incluyan posibles violaciones de derechos humanos camufladas bajo las acciones de policías y militares en el cumplimiento de sus funciones tradicionales, así como de &#039;otras que se les asignen en el marco de un estado de emergencia&#039;. Por ejemplo, la muerte de jóvenes como Truko, que marchan y ejercen su derecho a la protesta, o lo sucedido en la Comisaría de Manchay, que terminó con la muerte de un adolescente, tendrían que pasar al referido fuero.</p>   <p>Además, la norma pretende marcarle la pauta a la Corte Suprema al establecer que esta deberá resolver las posibles cuestiones de competencia, prefiriendo siempre la jurisdicción militar policial. Se ha tratado de desviar la discusión diciendo que siempre ha existido el fuero militar policial en el Perú, cuando eso no es lo central: lo cuestionable e inconstitucional es que se pretenda que dicho fuero tenga una competencia que no le corresponde para atentar contra los derechos humanos y el acceso a la justicia, considerando el espíritu de cuerpo que impedirá una investigación imparcial.</p>   <p>El presidente Balcázar tiene la oportunidad de observar dicha norma y dejar alguna huella positiva de su breve mandato. El Poder Judicial tiene la obligación de inaplicar una norma que va contra la Constitución y las obligaciones internacionales del Estado, honrando sus funciones pese a las represalias que jueces y juezas decentes vienen enfrentando.</p>   <p>Tengamos siempre presente que, mientras algunos pasarán a la historia dejando un honroso legado de defensa de la Constitución y el Estado de Derecho, otros serán recordados por extender la alfombra roja de la impunidad, la que cubre los principios y valores que alguna vez dijeron tener, para que sobre ella camine con tacón alto una nueva era de arbitrariedad e injusticia.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La escasez de yacimientos de cobre, por José de Echave ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/28/la-escasez-de-yacimientos-de-cobre-por-jose-de-echave-hnews-2110276</link>
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                            <![CDATA[ "Queda como incógnita si se tendrá la capacidad de abordar en serio la expansión de la denominada minería informal y la abiertamente ilegal, que ya no es solo aurífera" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Escasez de cobre en el Perú]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>José de Echave</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 28 Jun 2026 11:57:47 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La escasez de yacimientos de cobre, por José de Echave ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Algunos analistas globales anuncian escenarios que generan preocupación a empresas mineras, expertos e inversionistas en general: los mega yacimientos de cobre se están convirtiendo en un bien escaso en el mundo.</p>   <p>Un estudio de la consultora global Accenture muestra que el descubrimiento de nuevos yacimientos de cobre ha retrocedido en 68% en los últimos 15 años. Algunas cifras apuntan que en el período 2010 y 2016 se descubrieron 22 depósitos de cobre de clase mundial o mega yacimientos, mientras que entre 2017 y 2023 la cifra se redujo a apenas siete descubrimientos.</p>   <p>¿Qué es lo que explica esta situación? En primer lugar, desde la última década del siglo pasado y en las dos primeras décadas del siglo XXI, la exploración en todo el planeta avanzó a pasos acelerados, incorporando nuevos territorios, y los grandes yacimientos de cobre que fueron descubiertos se pusieron en valor y vienen operando desde hace un tiempo. En minería, la geología manda y, por ahora, todo indica que la tierra no está ofreciendo la misma cantidad de nuevos mega yacimientos.</p>   <p>Por ello, <span style="color:rgb(68, 68, 68)">la tecnología, la inteligencia artificial, el análisis de big data y todas las herramientas de digitalización se han puesto a trabajar para identificar nuevas áreas con alto potencial geológico, aunque todos estos procesos significan que los costos de explorar nuevas áreas sean bastante más altos que hace 20 años. Como respuesta, varias empresas mineras vienen optando por caminos menos costosos y que representan menores riesgos, como, por ejemplo, ampliar la vida útil de sus minas que se encuentran operando. En los últimos años, la inversión para ampliar minas ya existentes (brownfield) aumentó en casi 40% en todo el planeta: la inversión en exploración en zonas nuevas, que apunta a encontrar nuevos yacimientos, ha retrocedido en la última década del 33% al 23%. Por el contrario, la inversión para ampliar y optimizar minas ya existentes creció del 24% al 40%.</span></p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/28/6a410b2a00d719131a0b02fa.jpg" alt="Demanda de cobre versus oferta de cobre 2026" width="1250" height="735"/><figcaption>Demanda de cobre versus oferta de cobre 2026</figcaption>   <p>El Financial Times sentencia que el mundo se está encaminando “hacia una escasez de cobre que representaría un “riesgo sistémico” para el crecimiento económico global”, en un contexto de creciente demanda debido a la transición energética, la expansión del sector de la inteligencia artificial, etc. Se estima que el déficit alcanzará los 10 millones de toneladas de cobre, equivalente a casi un tercio de la demanda mundial actual, para 2040, si no se produce una &#039;expansión significativa de la oferta&#039;. Por supuesto, estos análisis siguen planteando una lógica de crecimiento ilimitado, que no toma en cuenta los evidentes límites que impone el planeta.  </p>   <p>El mismo Financial Times cita a Daniel Yergin, vicepresidente de la agencia de calificación de riesgos Standard &amp; Poor’s: “El cobre es el gran facilitador de la electrificación, pero el ritmo acelerado de la electrificación es un desafío cada vez mayor para el cobre”, “Lo que está en juego es si el cobre seguirá siendo un facilitador del progreso o se convertirá en un cuello de botella para el crecimiento y la innovación”.</p>   <p>En este contexto, la cotización del cobre ha venido superando máximos históricos desde el año pasado y, salvo que ocurra algo inesperado en los próximos años, los precios seguirán altos frente a una demanda que no dejará de crecer, si es que se sigue concibiendo la transición energética desde una perspectiva corporativa, de crecimiento ilimitado y pensada desde los intereses del norte global.</p>   <h2>El caso peruano</h2>   <p>El Perú es un buen ejemplo de estas tendencias, tanto de las actuales como de las pasadas. Las inversiones mineras alcanzaron un pico en el período que va entre 2011 y 2015. Era el momento en que inversiones de envergadura, en varios yacimientos de clase mundial, se estaban desarrollando: Antapaccay, Toromocho, Constancia, Las Bambas, la ampliación de Cerro Verde, Quellaveco, entre los principales. Desde el momento en que esas inversiones entraron en fase operativa, se duplicó la producción de cobre en el Perú y nos convertimos (2017) en el segundo productor de este metal a nivel mundial, aunque cabe precisar que, desde finales del año 2024, hemos sido desplazados al tercer lugar por la República Democrática del Congo.</p>   <p>Si uno revisa nuestra actual cartera de inversión minera, hay cambios notorios. Pese a que predominan los proyectos de cobre, hay una notoria menor presencia de yacimientos de clase mundial que representen montos de inversión significativos, como ocurrió en su momento con los proyectos mencionados. Además, en el Perú, como está ocurriendo en otros países, han comenzado a predominar las inversiones en ampliaciones de proyectos que ya están operando: de los 67 proyectos que figuran en la cartera de inversión en minería, 36 son brownfield (ampliaciones, reposición, reaprovechamiento, optimización), que en conjunto suman US$23,035 millones. Varios de estos proyectos están en desarrollo en la actualidad: es el caso de Reposición Inmaculada, Ampliación Toromocho y Reposición Antamina, entre los principales, que sostienen las cifras de inversión minera.</p>   <p>Todos estos aspectos son claves para entender lo que se puede venir en la agenda minera y con el nuevo escenario político que se abre a partir del próximo 28 de julio. Para algunos, de lo único que se trata es de aprovechar al máximo la actual coyuntura de precios altos y poner en valor, en el más breve plazo posible, toda la cartera de proyectos. ¿Qué significa esto? Ratificar las líneas matrices de la política minera heredada de la década del 90 del siglo pasado, presionando al mismo tiempo para que se hagan los ajustes que los empresarios demandan en la actualidad: menos exigencias ambientales y sociales, lo que ellos denominan como &#039;tramitología&#039; y lo que, en buen cristiano, significa desregular o bajar estándares.</p>   <p>Lo que se pretende es seguir haciendo la vieja minería de las últimas décadas y descartar cualquier intento de reforma que siente las bases de una nueva forma de hacer minería. La idea fuerza sigue siendo extraer todo lo posible en el más breve plazo de tiempo. No hay que olvidar que los períodos de mayor conflictividad social que el país ha vivido se dieron cuando se trató de forzar la inversión minera, sin tomar en consideración aspectos sociales y ambientales básicos.</p>   <p>También queda como incógnita si se tendrá la capacidad de abordar en serio la expansión de la denominada minería informal y la abiertamente ilegal, que ya no es solo aurífera. En un reciente informe, el FMI estima que la extracción ilegal de cobre en el Perú habría representado hasta 5% de las exportaciones de dicho mineral en 2024. En la campaña electoral este tema fue abordado a punta de generalidades y sin una sola propuesta concreta que permita pensar que se tenga diseñada una estrategia distinta a la ya observada en los últimos años.</p>   <p>En suma, habrá que seguir con atención lo que se viene en este nuevo período, donde la presión, externa e interna, para poner en valor la cartera de inversión minera estará entre las prioridades del nuevo gobierno.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¡Nuestros verdugos!, por Marianella Ledesma ]]>
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                            <![CDATA[ Si bien no se ha roto completamente la fachada democrática, sí hay una erosión grave de las libertades, del Estado de derecho y de los pesos y contrapesos. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Ledesma junio]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Marianella Ledesma</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 28 Jun 2026 11:46:52 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¡Nuestros verdugos!, por Marianella Ledesma ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Los grupos políticos Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Acción Popular y Avanza País acaban de aprobar una ley para que policías y militares sean juzgados en el fuero militar cuando cometan delitos comunes en actos de servicio; por ejemplo, según la ley aprobada, un policía detiene a un ciudadano, lo traslada a una delegación policial, lo ultraja y lo tortura hasta matarlo. La investigación y el juzgamiento por dichos crímenes serán de competencia de sus propios colegas, porque será juzgado en el fuero militar-policial.</p>   <p>Hace poco tuvimos noticia de que una patrulla del Ejército, en Acobamba, había acribillado a balazos a cinco jóvenes que venían de hacer deporte; el fiscal y el juez penal de la zona han intervenido y, fruto de ello, los militares que participaron están detenidos en tanto culmina la investigación penal.</p>   <p>Esta nueva ley aprobada por estos grupos políticos <em>(Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Acción Popular y Avanza País)</em> nos lleva a preguntarnos si asesinar, extorsionar, robar, torturar y ultrajar son actos delictivos propios de la función castrense. Definitivamente no. La intervención militar y policial no está orientada a cometer delitos comunes y, en caso de que ello suceda, quienes delincan tendrán que ser sometidos al juzgamiento y sanción ante la justicia ordinaria, donde concurren todos los que cometen delitos comunes, al margen de que sean civiles, policías o militares.</p>   <p>Dicho en otras palabras, los representantes de los citados grupos políticos se han convertido en los verdugos de los derechos y garantías de los ciudadanos frente a la comisión de delitos comunes que podrían cometer policías y militares; digo verdugos porque se determinará su responsabilidad penal ante sus “colegas”, en una institución altamente jerarquizada y con un fuerte espíritu de cuerpo, como sucede en la vida castrense.</p>   <p>La norma aprobada dice que todos los delitos que cometan los policías y militares, en actos de servicio, en estado de emergencia y en acciones armadas, serán juzgados y sancionados por sus propios pares en el fuero militar. ¿Esto qué significa? El fuero militar ha sido creado para juzgar y sancionar a militares o policías cuando, en el ejercicio de sus funciones, afectan la disciplina, la organización o la seguridad de las Fuerzas Armadas o de la Policía, como la desobediencia, la insubordinación, el abandono de puesto, la deserción o la negligencia en el servicio; sin embargo, este fuero militar no está concebido ni diseñado para juzgar y sancionar la comisión de delitos comunes, porque eso les corresponde a los jueces ordinarios del Poder Judicial. Esto debilita el Estado de derecho y, a largo plazo, erosiona el modelo democrático y los derechos fundamentales.</p>   <p>Esta ley aprobada es abiertamente inconstitucional porque: <em>a)</em> afecta el principio de igualdad ante la ley; esto es, crea -indebidamente- un escenario especial para juzgar delitos comunes que ejecuten los policías y militares; <em>b)</em> afecta la competencia sobre un asunto que debe conocer la justicia ordinaria, por mandato constitucional; <em>c)</em> afecta el derecho al juez natural y al debido proceso, el cual, a su vez, se encuentra íntimamente ligado al propio derecho de acceso a la justicia; <em>d)</em> afecta la independencia e imparcialidad en el juzgamiento, porque al concentrar la justicia en manos militares se corre el riesgo de que se politice o se utilice para proteger a quienes forman parte del aparato militar. Esto debilita el Estado de derecho, limita el acceso a una justicia imparcial y puede abrir la puerta a abusos desde la intervención militar y policial; <em>e)</em> afecta la tutela efectiva, porque el fuero militar se orienta al juzgamiento y sanción de los delitos para preservar los objetivos militares en su función, como la deserción y la desobediencia, y no para juzgar asesinatos, robos, agresiones sexuales, extorsiones y organizaciones criminales, entre otros delitos comunes.</p>   <p>La naturaleza del crimen y el bien jurídico lesionado en la comisión de delitos comunes hacen que la jurisdicción penal militar no sea el fuero competente para investigar y, en su caso, juzgar y sancionar a los autores de estos hechos. Además, juzgar a militares por estos delitos en tribunales militares viola las garantías judiciales (artículo 8) y la protección judicial (artículo 25) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la cual es vinculante en nuestro ordenamiento jurídico.</p>   <p><u><strong>Preparando el escenario</strong></u></p>   <p>Someter al fuero militar el juzgamiento de los delitos comunes que hayan cometido los policías y militares no es una novedad. Fue una práctica en la década de 1990 en nuestro país. Precisamente, los asesinatos de civiles que cometió el Grupo Colina (cuyos integrantes eran miembros del Ejército peruano en actividad) fueron juzgados -inicialmente- en el fuero militar, donde las víctimas no alcanzaron justicia, como sucedió en el caso <em>La Cantuta</em> (grupo de militares que asesinaron a un grupo de alumnos que retiraron de la vivienda universitaria de dicha universidad) y en el caso <em>Barrios Altos</em> (grupo de militares que asesinaron a personas que participaban en una “pollada” para recaudar fondos para las mejoras de la quinta donde vivían).</p>   <p>Los familiares de las víctimas tuvieron que recurrir al sistema interamericano porque no encontraron justicia en nuestro país. Felizmente, los pronunciamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional corrigieron esa indebida intervención del fuero militar y se logró determinar la responsabilidad penal de los militares ante los jueces del Poder Judicial, quienes condenaron a prisión a los integrantes del Grupo Colina.</p>   <p>La Corte IDH ha señalado que recurrir a la justicia militar debe ser restrictivo y excepcional. [La Cantuta vs. Perú, f. 142]. Solo se debe juzgar a militares por la comisión de delitos o faltas que, por su propia naturaleza, atenten contra bienes jurídicos propios del orden militar.</p>   <p><u><strong>La historia se repite</strong></u></p>   <p>Con la ley aprobada, se aprecia una repetición de patrones: un grupo en el poder que busca evadir la justicia recurriendo a estructuras militares o a fueros especiales.</p>   <p>Nos preguntamos: ¿por qué regresar a esas experiencias pasadas? ¿Por qué retroceder las agujas del reloj hacia una etapa donde muchos ciudadanos padecieron el abuso de la intervención policial y militar?</p>   <p>Posiblemente, la inseguridad ciudadana ha llevado a que se busque un atajo para retornar a ese viejo esquema de control; pero también hay una justificación política de quienes impulsan este nuevo escenario para el juzgamiento de los policías y militares, como sería afianzar su poder, aprovechando ese clima de temor que se vive en estos tiempos frente a la delincuencia. Sin embargo, hay un detalle que se tiene que advertir: la sociedad de hoy no es la de 1990; es más crítica, más vigilante, más articulada en redes sociales y con exposición en las calles.</p>   <p>Pueden intentar repetir el modelo, pero van a encontrar una resistencia mucho más fuerte. Son otros tiempos, las sociedades cambian, las instituciones son más complejas y hay nuevas luchas por la justicia.</p>   <p>Aunque haya un eco del pasado, estamos bajo un contexto distinto. Si bien no se ha roto completamente la fachada democrática, sí hay una erosión grave de las libertades, del Estado de derecho y de los pesos y contrapesos.</p>   <p>Nos vamos aproximando gradualmente a un autoritarismo y, frente a ello, no se puede guardar silencio, comenzando con JM Balcázar, quien tiene el deber constitucional de observar la ley aprobada como presidente de la república. ¿Lo hará?</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Futuro compartido o repartido, por Juan de la Puente ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/28/futuro-compartido-o-repartido-por-juan-de-la-puente-hnews-2501380</link>
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                            <![CDATA[ "Frente a la posibilidad de prolongar el régimen híbrido a través de un gobierno oligárquico limeño no existe otra ruta que un acuerdo democrático en sede parlamentaria" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Juan de la Puente columna junio]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Juan De la Puente</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 28 Jun 2026 11:40:29 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Futuro compartido o repartido, por Juan de la Puente ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En el nuevo Congreso bicameral se instalará una oposición que se encuentra en mejores condiciones que en 1992 y 1995 para hacer frente al autoritarismo. Si, bajo cualquier pretexto, esa oposición renuncia a su deber de constituir un acuerdo democrático, sería una alevosa deslealtad con quienes votaron por candidaturas que reclamaron ser notoriamente distintas de las que representan la continuidad del régimen que gobierna en los últimos años, reelegido el 7 de junio.</p>   <p>Un acuerdo democrático parlamentario es más que una alianza para conducir las mesas directivas en Diputados y Senadores o para repartirse las comisiones. Es un compromiso, una ruta y una agenda que permitirían iniciar la recuperación del equilibrio de poderes y la vigencia de las reglas de juego, donde las formas no traicionen el fondo. Es, al mismo tiempo, una irrepetible oportunidad para reformar la actividad parlamentaria, extraviada en los últimos 10 años.</p>   <p>Tres tendencias que se echan a andar en los últimos días contradicen, de modo suelto, la posibilidad de ese acuerdo. La más visible, el minimalismo formal, se satisface con que el poder deje de ser radical en la palabra. Se empeñan en ofrecer, desde la independencia, sugerencias novedosas y bien intencionadas a los ganadores de la segunda vuelta, con énfasis en gestos y concesiones; es decir, en hacerse potables. En el paquete de sugerencias, no obstante, no se encuentran menciones a compromisos sobre la captura del Estado, la legislación autoritaria de los últimos años y las prácticas silenciadoras contra quienes el poder considera adversarios por destruir.</p>   <p>La otra tendencia es la trampa de la bisagra. Parte de un rayado de cancha que arguye que lo fundamental es la identidad del mapa parlamentario y la preservación de su origen electoral, a despecho del contexto surgido en la segunda vuelta y luego de ella: dos grupos de derecha, dos de izquierda y dos de centro, de modo que la clave de la gobernabilidad reside en el arbitraje, el balanceo (que no es lo mismo que balance) y la administración del futuro caso por caso, ley por ley, crisis por crisis.</p>   <p>El centro es un espacio sugerente y útil en un régimen de libertades, por lo que el concepto completo es “centro democrático”; es decir, un proyecto moderador en un régimen tensionado por los extremos. Es más, uno de los resultados positivos de las recientes elecciones es la reposición del espacio centrista abandonado por partidos antes democráticos al ser domesticados por la derecha radical, razón por la cual todos los grupos del antiguo centrismo perdieron su inscripción electoral.</p>   <p>El nuevo centro no puede ser objeto de una nueva domesticación. No es viable pretender esa ubicación frente a un poder autoritario que, además, posee el control de casi todas las instituciones. Por lo mismo, centro democrático no es sinónimo de centro arbitral o arbitrario.</p>   <p>La idea de un centro arbitral obedece a una certeza incompleta: que Fujimori puede liderar un gobierno que parta de cero, que sea democrático y que desarme el entramado de la República Obscena, tres variables que carecen de señales. El mismo partido ganador de las elecciones hace inútil la existencia de un grupo bisagra en el Congreso. La campaña electoral y las recientes expresiones de sus voceros indican que Fuerza Popular no gobernará partiendo de cero –“vuelve Fujimori”, “vuelve el orden” y “Fujimori gobernará como gobernó Fujimori”–, sino que será doblemente continuista, del régimen 1992-2000 y del 2003-2026.</p>   <p>La política parlamentaria arbitral/arbitraria puede obedecer a una urgencia pragmática, con los ojos puestos en el mediano plazo —como que la falta de gobernabilidad lleve a una implosión del poder que derive en elecciones adelantadas—, aunque su principal error consiste en ignorar la <em>path dependence</em>, la dependencia de la trayectoria, y la fortaleza del <em>establishment</em> que sustenta desde ahora mismo a la nueva administración.</p>   <p>La tercera tendencia es un tanto más elaborada y parece ser asumida por los grandes medios de comunicación y el <em>establishment</em> político y económico. En realidad, es una operación consistente. Argumenta que el imperativo de orden y progreso demanda que el partido de gobierno comparta la dirección del Congreso, de modo que se evite una oposición rígida como la que tuvieron PPK, Vizcarra, Sagasti y Castillo. En buena cuenta, se busca un poder bastante parecido al modelo Congreso/Boluarte 2023-2025, un pacto parlamentario 2.0 con el añadido de que, en este caso, el Ejecutivo tiene las bancadas más numerosas en las cámaras del Legislativo. En resumen, un futuro repartido, pero no compartido.</p>   <p>Un pacto 2.0 necesita una base más amplia fuera de las instituciones, a tono con la disposición del liderazgo empresarial de participar directamente en la gestión del gobierno. Varios artículos y declaraciones de los últimos <strong>días</strong> reportan que es probable que los llamados sectores productivos y su periferia —MEF, Produce, Midagri, Energía y Minas, Mincetur, Trabajo, Vivienda y Transportes— tengan ministros provenientes de las altas responsabilidades empresariales, sean operadores políticos del poder económico o ejecutivos que luego retornen a sus actividades de origen a través de las puertas giratorias.</p>   <p>Las tres tendencias —el minimalismo formal, la trampa de la bisagra y el pacto 2.0 con participación del poder económico— concluirán en la formación de un gobierno que ignore el resultado electoral. Las tres comparten el mismo sentido común que parte de la premisa falsa de que en el Perú existe un régimen democrático y que el 7 de junio ganó una opción que gobernará democráticamente.</p>   <p>No es un error o razonamiento <strong>equívoco</strong> inconsciente. Es una estrategia de poder que, si se concreta, logrará un resultado inverso. Un Congreso cómplice del Ejecutivo perderá más rápidamente su legitimidad y será objeto de rechazo temprano en los territorios. No ocurriría solo con la Cámara de Diputados, descentralizada por su esencia, sino también con la Cámara de Senadores. De los 60 senadores electos, 24 obtuvieron votaciones territoriales, en tanto que otros 20 fueron elegidos con votos mayoritariamente obtenidos fuera de Lima.</p>   <p>La formación de un gobierno tecnofujimorista también ocasionará tensiones en el sector conservador del Parlamento. Renovación Popular será un aliado díscolo y quisquilloso —el narcisismo de las pequeñas diferencias— que ahora mismo mantiene discrepancias con los grupos económicos que siente que lo perjudicaron en las elecciones.</p>   <p>El nuevo mapa político trasciende el resultado electoral. Como en todo sistema destruido, en las elecciones y antes de ellas irrumpieron poderes tácitos, como los territorios, o decayeron centros de poder, como Lima, fenómenos que no pueden ser ignorados. Gobernar desde Lima, a nombre de Lima y con los recursos superestructurales de Lima es una promesa de desorden, aunque la política del <em>establishment</em> limeño tiene un problema mayor: quiere reconstruir el régimen económico neoliberal, un estado de cosas agónico del que solo sobreviven sus demandas mercantilistas, reseñadas varias veces en los comunicados del Consejo Fiscal.</p>   <p>Frente a la posibilidad de prolongar el régimen híbrido a través de un gobierno oligárquico limeño, no existe otra ruta que un acuerdo democrático en sede parlamentaria que forme parte de un diálogo nacional, que emprenda la tarea de tejer nuevos contratos duraderos para las instituciones, la sociedad y el mercado, y repare la larga exclusión de las mujeres, los trabajadores y los territorios insumisos. Es volver a la política, a la mediación social y al esfuerzo por un futuro compartido.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Un gobierno sin caviares?, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/28/un-gobierno-sin-caviares-por-rosa-maria-palacios-hnews-2087848</link>
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                            <![CDATA[ "Aquí es donde el futuro gabinete de Keiko Fujimori puede, para tristeza del diario Correo, llenarse de caviares. Si la presidenta quiere al menos el control del Senado, tiene que ofrecer mucho a muchos" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Keiko Fujimori]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Rosa María Palacios</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 28 Jun 2026 11:32:33 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Un gobierno sin caviares?, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><br>El diario Correo, perteneciente al Grupo El Comercio, pregunta a sus lectores en la red social X: &quot;¿Cree usted que el primer gabinete de Keiko Fujimori debe ser de ancha base, pero excluyendo a los caviares?&quot;. La pregunta no la hace Vladimir Cerrón ni Rafael López Aliaga, grandes perdedores de primera vuelta y enemigos declarados de esa fantasía llamada &quot;caviar&quot;. La hace, como propuesta pública a la nueva presidenta, un diario que se presenta como un medio de derecha.</p>   <blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>PUEDES VER: </strong><a href="https://larepublica.pe/opinion/2026/06/27/el-caso-onpe-exige-celeridad-y-garantias-1680318">El caso ONPE exige celeridad y garantías</a></p></blockquote>   <p>Dejando de lado lo ridícula que tal pregunta puede ser (Sí tiene 66% y No, 34%), esta revela algunas cosas interesantes de las narrativas de esta campaña. La primera es que los &quot;caviares&quot; han sido vencidos. Aparentemente, siempre han gobernado y no lo harán más. ¿Quiénes son estos caviares? Les recomiendo la lectura del ensayo de Eduardo Dargent, &#039;Caviar, del pituco de izquierda al multiverso progre&#039; (Lima, 2025), para tratar de encontrar una definición. En teoría, el caviar era originalmente un militante de izquierda, estatista, mercantilista y parásito del Estado, que tenía gustos caros y se daba una buena vida a costa de nuestros impuestos. En la práctica, el concepto incluye a los primeros, pero se expande hasta la derecha liberal, a quienes no trabajan para el Estado ni quieren hacerlo y a todos los que defienden el Estado de derecho, denunciando la corrupción en el poder y todos los atropellos a los derechos fundamentales. Es decir, quienes combaten proyectos políticos mercantilistas y autoritarios.</p>   <p>Lo interesante de este concepto de &quot;caviares vencidos&quot; es mirar cómo se organiza el Congreso electo usando esa ambigua categoría. Los seis partidos vencedores no dejan mucha duda. Cuatro partidos son caviares y dos no lo son o han usado el término para insultar. JPP, Ahora Nación, Obras y Buen Gobierno son recontra caviares para quienes usan la categoría. Fuerza Popular y Renovación, por oposición, son la Derecha Bruta y Achorada (DBA). Parece que los &quot;caviares&quot; fueron más populares entre los electores, pese a todos los insultos.</p>   <p>Por eso, tal vez la noticia más importante de esta semana es la de la alianza parlamentaria, anunciada por Roberto Sánchez, con Ricardo Belmont (candidato a la Municipalidad de Lima) y Alfonso López Chau (senador electo). El anuncio se realizó este jueves luego de la entrega de credenciales a los senadores electos. La noticia es aún confusa porque el senador por Obras, Daniel Barragán, en la ceremonia de entrega de credenciales, unas horas antes, señaló que la alianza con JPP solo había sido electoral. Sin embargo, Belmont, si quiere darle fuerza a su candidatura, está obligado a usar la plataforma que tiene su partido para hacer lo que ha hecho siempre en política: ser un gran opositor. Así, al menos de aquí a octubre, la Alianza Caviar en el Congreso puede darle muchos problemas a Fujimori en materia de derogatorias. Los cuatro partidos suman 74 votos en diputados, lo que, si mantienen unidad y compromiso con sus ofertas de campaña, significaría la rápida aprobación de las derogatorias de las leyes procrimen y proimpunidad policial-militar, auspiciadas por Fuerza Popular y Renovación, los únicos sobrevivientes anticaviares de #PorEstosNo.</p>   <p>Cierto es que la Alianza Caviar en Diputados puede servir de poco, en materia legislativa, si todo puede ser modificado en el Senado. Pero aquí viene el factor López Aliaga. A estas alturas queda claro que Fernando Rospigliosi, sentenciado por delito de difamación, no estará sujeto a la prohibición del artículo 34 A de la Constitución porque fue condenado el 15 de abril, tres días después del acto electoral en el que resultó elegido. Es decir, ya no era &quot;postulante&quot;, sino senador electo, y la prohibición es para la postulación, en una lectura muy literal, al cargo. Si esto es así, si el acto electoral es constitutivo de la calidad de &quot;elegido&quot; —es decir, el 12 de abril dejas de ser candidato para vencer o ser vencido—, entonces Rafael López Aliaga es senador desde esa fecha. La suerte de uno está atada a la suerte del otro. La pregunta &quot;¿hasta cuándo eres candidato y desde cuándo eres senador?&quot; se resolvió en la sentencia del TC del 2015 en el caso Falconi. El día de las elecciones, dejas de ser candidato.</p>   <p>Entonces, no cabe renuncia porque el mandato parlamentario es irrenunciable. Si López Aliaga ya es senador, antes de juramentar, ¿cómo podría vacar en el cargo? La vacancia del cargo de senador solo se da por muerte, incapacidad física o mental permanente, inhabilitación superior al periodo parlamentario o destitución por acusación constitucional o antejuicio político (artículo 20 del reglamento del Senado). En ningún otro caso puede asumir el accesitario; por lo tanto, si López Aliaga se niega a formalizar su cargo, la silla queda vacante. La silla vacía de López Aliaga, quien está litigando para ser candidato a primer regidor en la Municipalidad de Lima (con nulas posibilidades), puede ser asumida cuando él quiera. Por ahora es un &quot;no incorporado&quot;. Pero, mientras no lo desee, la Alianza Caviar tiene 30 votos y la DBA, solo 29 en el Senado.</p>   <p>En el artículo 89 del Reglamento del Senado se establece que el presidente de la Mesa Directiva dirime en caso de empate. La gran pelea no será el control de la mesa de la Cámara de Diputados. Esa es más que seguro que la tendrá la oposición. Pero, en el Senado, con votaciones tan parejas, el voto dirimente, que rara vez se ha usado en un pleno, será la norma. Por eso, la negociación de la Mesa Directiva del Senado es clave para el gobierno. Presentarse a fin de julio con solo 29 votos frente a 30 es suicida. Salvo que ya estén de compras.</p>   <p>Aquí es donde el futuro gabinete de Keiko Fujimori puede, para tristeza del diario Correo, llenarse de caviares. Si la presidenta quiere al menos el control del Senado, tiene que ofrecer mucho a muchos. Para empezar, tiene que ofrecerle a López Aliaga la presidencia del Senado y a otros, sitios en el gabinete. De lo que ella esté dispuesta a ofrecer y el resto a recibir depende su inicio de gobierno. Su triunfo no le da para soberbias: ha ganado con las justas y la correlación de fuerzas en el Congreso la obliga a pactar. ¿Cuál será el precio? Eso no lo sabemos, pero como bien se sabe, &quot;quien nada da, nada tiene&quot; (Camus).</p>   <p>Solo unas líneas finales para compartir el luto de millones de venezolanos. Sobrecogidos por la magnitud de la tragedia, es la hora de dar la mano a la migración más grande que ha recibido el Perú en su historia. Todo esfuerzo es pequeño ante la inmensidad de la tarea. Han sido 27 años de chavismo y dos cataclismos, demasiado para un solo pueblo. El Perú, en medio de esta desgracia, debe restablecer relaciones diplomáticas con Venezuela para poder así ayudar, con representación diplomática <em>in situ</em>, a las enormes necesidades de información y canalización de auxilio inmediato. Toda América está sujeta al mismo riesgo de sismos. Prepararnos y ayudarnos entre todos es una tarea impostergable para la sobrevivencia mutua. Lo que ha pasado en La Guaira puede pasar, en un minuto, en cualquier punto de la costa del Perú. Aprendamos y corrijamos antes de la desgracia. ¡Fuerza, Venezuela!</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Más allá de lo físico: el fútbol que educa, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/27/mas-alla-de-lo-fisico-el-futbol-que-educa-por-diego-alonso-sanchez-hews-2055969</link>
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                            <![CDATA[ Más que un deporte, el fútbol puede ser una poderosa herramienta pedagógica: forma carácter, fortalece valores y ofrece a niños y jóvenes una experiencia de aprendizaje que va más allá del rendimiento físico. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["El deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites". Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 28 Jun 2026 04:04:28 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Más allá de lo físico: el fútbol que educa, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>&quot;Recuerdo que hace muchos años me preguntaron, a propósito de las pruebas de PISA, qué curso me parecía más importante en el colegio, si Matemáticas o Comunicación. Yo contesté: Educación Física. El periodista sonrió, pensó que bromeaba.&quot;</p>   <p><strong>Jorge Eslava</strong>, escritor y educador peruano</p>   <p> </p>   <p>En los colegios, cuando se plantea el trabajo de Educación Física, suele recurrirse al fútbol como un simple medio para la preparación física. Muchos entrenadores se concentran casi exclusivamente en desarrollar la potencia, la velocidad o la técnica, dejando de lado que cada sesión es también una oportunidad privilegiada para formar en valores. Sin embargo, el campo de juego puede entenderse como algo más profundo: un escenario —casi como en la tradición griega— donde el individuo se enfrenta a sus propios límites, a sus temores y a sus posibilidades, en la búsqueda de su fortalecimiento personal al servicio del colectivo.</p>   <p>En ese contexto, cuando <strong>un niño</strong> aprende a levantar la cabeza después de una derrota, a confiar en sus capacidades o a colaborar con sus compañeros para lograr la victoria, está construyendo herramientas que lo acompañarán toda la vida. El deporte logra, en muchos casos, aquello que el aula tradicional no siempre alcanza: convertir el error en un aprendizaje concreto, vivido en el cuerpo, en el sudor y en la emoción, y transformar el esfuerzo en una fuente genuina de autoestima. Así, el alumno comprende que la fortaleza no es únicamente corporal, sino también emocional y moral.</p>   <p>Esto implica, además, formar el criterio para evitar entender, por ejemplo, que la derrota es un fracaso personal y que el enojo, la frustración o, incluso, el ánimo de revancha justifique actos antideportivos. Esa “falsa competitividad” reduce la experiencia al resultado y termina, muchas veces, generando conflictos. Por ello, el deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites. Y, si es necesario —para lograrlo—, detener el juego para que los involucrados puedan atender sus problemas.</p>   <p>Muchas veces en el colegio el aprendizaje se reduce simplemente a la repetición de contenidos; allí el deporte aparece como una experiencia pedagógica viva, dinámica y significativa. En el juego, el niño no memoriza ni repite: actúa, decide, se equivoca y vuelve a intentar. Explora sus fortalezas, reconoce sus límites y busca superarlos. De este modo, se construye un tipo de conocimiento que nace en el cuerpo, pero que se proyecta hacia la confianza interior y la autonomía.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/27/6a3f72e9088f602e4e0d5a47.jpg" alt=""El fútbol puede ayudar a movilizar dimensiones esenciales como la disciplina, la resiliencia, el respeto, la solidaridad y la responsabilidad.". Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;El fútbol puede ayudar a movilizar dimensiones esenciales como la disciplina, la resiliencia, el respeto, la solidaridad y la responsabilidad.&quot;. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Por eso, el fútbol, en particular, debido a su alcance social, representa una oportunidad excepcional para educar la voluntad, moldear el carácter y enseñar a convivir. Revalorizar su papel implica reconocer que no es una actividad marginal, sino un pilar en la formación integral de los estudiantes y en la construcción de vínculos más conscientes con los demás. Darle ese lugar no solo beneficia al individuo, sino que contribuye a la construcción de una comunidad más justa y sensible.</p>   <p>El fútbol puede ayudar a movilizar dimensiones esenciales como la disciplina, la resiliencia, el respeto, la solidaridad y la responsabilidad. Transmitir que cuando esta perspectiva se pierde, y se prioriza únicamente el rendimiento o el resultado, se desnaturaliza su verdadero sentido formativo. Aún más problemático resulta cuando irrumpen en la formación de menores la lógica del negocio y las promesas de éxito rápido asociadas a un contrato. Frente a ello, es claro que una práctica deportiva bien orientada fortalece la fibra moral, consolida hábitos positivos y contribuye a formar ciudadanos íntegros.</p>   <p>Como bien señalaba el escritor cubano <strong>José Martí</strong>, “a los niños, sobre todo, es preciso robustecer el cuerpo a medida que se le robustece el espíritu”. En el fútbol, cuerpo y espíritu se educan simultáneamente: el esfuerzo físico no es un fin en sí mismo, sino el camino para formar voluntad, carácter y sentido de logro. La experiencia del esfuerzo revela el placer de superarse, un placer que se siente tanto en la piel como en el corazón. Dominar una técnica, resistir la fatiga o colaborar con un equipo permite al niño experimentar una alegría que trasciende lo puramente físico.</p>   <p>Así entendido, el fútbol deja de ser una actividad complementaria y se convierte en una escuela para la vida. Aprender ya no es acumular información, sino experimentar, luchar y encontrar sentido en el propio esfuerzo con fines más amplios. Allí, en esas pequeñas batallas cotidianas que ofrece esta disciplina, el niño accede a una épica personal: aquella que, si no se encuentra en los libros, se percibe intensamente en la cancha. El escritor argentino <strong>Eduardo Sacheri</strong> creía que “el juego tiene ese toque catártico reparador que a veces la vida no tiene” y podemos darle la razón.</p>   <p>En este sentido –dada la coyuntura—, ver y comentar los partidos del <strong>Mundial de Fútbol</strong> con niños y adolescentes adquiere un valor formativo insospechado, ya que trasciende el mero espectáculo para convertirse en una experiencia que acompaña la labor educativa cuando se destacan ejemplos positivos. En cada encuentro, el alumno puede reconocer, a gran escala, las mismas lecciones que vive en su propia práctica. Se confirma así aquello que el escritor francés Jean‑Paul Sartre sugería: que el aficionado no es solo un espectador, sino parte de un “nosotros” colectivo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/27/6a3f723d8980e2ce7a0aef8e.jpg" alt=""El deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites". Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;El deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites&quot;. Foto: AFP.</figcaption> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El caso ONPE exige celeridad y garantías ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/27/el-caso-onpe-exige-celeridad-y-garantias-1680318</link>
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                            <![CDATA[ El funcionario que supervisaba las contrataciones para las elecciones de octubre denuncia manipulación de información, y la respuesta debe llegar de una Fiscalía que atraviesa su propia crisis de independencia. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy, domingo 28 de junio.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 28 Jun 2026 03:35:16 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El caso ONPE exige celeridad y garantías ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La Oficina Nacional de Procesos Electorales atraviesa una nueva crisis de credibilidad, semanas después de que el país discutiera las fallas del sistema electoral en plena primera vuelta. El episodio involucra al secretario general de la institución desde 2020, Elar Juan Bolaños Llanos, separado del cargo mediante la Resolución Jefatural N.° 000100-2026-JN/ONPE el mismo 23 de junio en que presentó una carta dirigida a la entidad.</p>   <p>En ese documento, Bolaños alertó sobre hechos que podrían perjudicar la organización de las Elecciones Regionales y Municipales de octubre, y denunció factores graves vinculados a la manipulación de los equipos de cómputo a su cargo, con información que afirma no haber generado, además de una vulneración del Sistema de Gestión Documentario con afectación de datos personales. Cerró su carta poniéndose a disposición de la justicia.</p>   <p>Sin embargo, la ONPE no tramitó ese documento como una aceptación de renuncia. Esa misma jornada emitió la resolución que dio por concluida su designación, sin precisar las razones de su salida. El jefe interino, Bernardo Pachas, rechazó la denuncia en público, alegando que la Contraloría vigila todos los procesos de compra de la entidad. La propia ONPE recordó que Bolaños supervisaba esas contrataciones y que, como oficial de integridad, nunca antes formuló una alerta similar.</p>   <p>Es un contexto complejo. Pedirle solo celeridad a la institución llamada a esclarecer esto sería incompleto. La Fiscalía de la Nación la ejerce de manera interina Tomás Gálvez, designación ocurrida tras arbitrariedades del pacto corrupto que lideró el fujimorismo y que busca controlar las decisiones del Ministerio Público, así como otras más. De hecho, cabe recordar que el propio Gálvez impulsa además una reforma de la institución que las 34 Juntas de Fiscales Provinciales del país y la Comisión de Venecia advirtieron que podría convertirla en un instrumento de control político disfrazado de modernización.</p>   <p>En ese sentido, el caso ONPE necesita las dos cosas a la vez. Por un lado, celeridad, porque las elecciones de octubre se organizan ahora y la institución entrega su jefatura definitiva el 3 de julio. Por otro, garantías de debido proceso, porque la entidad llamada a investigar atraviesa su propia crisis de independencia. Y ante ello, el nuevo parlamento bicameral será fundamental. Aquí se medirá también las credenciales democráticas y respetuosas del Estado de Derecho.</p>   <p>La institucionalidad democrática del país ya viene debilitada en varios frentes. Una investigación que falle en velocidad o en imparcialidad solo puede debilitarla aún más.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ No es mago, es payaso, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/27/no-es-mago-es-payaso-por-mirko-lauer-hnews-770796</link>
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                            <![CDATA[ Roberto Sánchez declara que no reconocerá un posible gobierno de Keiko Fujimori, desafiando la decisión del máximo organismo electoral. Su postura genera tensiones entre sus seguidores y mantiene incertidumbre en el panorama político. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 12:50:01 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ No es mago, es payaso, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Al declarar que no reconocerá a un eventual gobierno de Keiko Fujimori, Roberto Sánchez escupe al cielo. No tiene pruebas en la mano sobre los malos manejos que denuncia y, de antemano, enfrenta la decisión de la máxima autoridad electoral. Con esta negativa anticipada, en cierto modo, se coloca en la ruta del golpista Pedro Castillo.</p>   <p>Mientras tanto, Sánchez mantiene movilizado a un grupo de seguidores ansiosos de victoria. La posibilidad de que ese grupo y sus clones desaten una fuerte violencia en Lima y zonas del interior es un paso más en la ruta de Castillo que sigue Sánchez. El falso sombrerudo 2026 (vendrán otros años) ya debe estar preparando su fuga para el momento preciso.</p>   <p>¿Por qué Sánchez monta este show de declaraciones negacionistas? Quizás piensa que, si asusta lo suficiente al JNE, obtendrá una relativización de los resultados electorales favorables a Fujimori. No una victoria para él, entiéndase bien, sino un triunfo sospechoso y feo para su rival. Sánchez, 100% víctima, también es una imitación de Castillo.</p>   <p>Otro posible motivo es que Sánchez quiere mantener a sus seguidores y simpatizantes furiosos mientras evalúa qué hacer con su derrota. En el momento en que esta se concrete, su grupo político y su esquema de alianzas se van a desflecar. La suya es, hoy, una estrategia para seguir hasta que se le ocurra algo interesante.</p>   <p>Negarse de plano a reconocer a Fujimori (algo que ella, con buen criterio, no le hizo a Castillo) sería una manera de mantenerse como opositor por cinco años. Pero ya se ha hecho notar la contradicción entre negar la victoria de Fuerza Popular y aceptar las victorias personales en las elecciones parlamentarias, que también tuvieron lugar en el exterior.</p>   <p>Haber insistido tanto en que era necesario reconocer los resultados electorales, cuando el sondeo preliminar lo favorecía, y ahora negarse a reconocer los evidentes resultados oficiales es un volantín que hace de Sánchez un consumado payaso. ¿Qué se sacará de la manga el día que el JNE proclame a Fujimori? Hemos dicho payaso, no mago.</p>   <p>Nótese la pasividad con que el resto de la izquierda viene aceptando las maromas de un oportunista (Castillo, Humala y los demás que llegaron), que le ha fletado una nueva derrota al sector.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Fujipoder, primeros atisbos, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/27/fujipoder-primeros-atisbos-por-mirko-lauer-hnews-1505412</link>
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                            <![CDATA[ "Van a faltar manos para besar, y veremos también a no pocos labios tránsfugas" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Keiko Fujimori brindó declaraciones desde su local partidario. Foto: captura de pantalla]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 12:37:45 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Fujipoder, primeros atisbos, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Cómo será la cuestión del poder en el fujimorismo gobernante? Hasta aquí, la imagen ha sido la de una heredera rodeada de allegados: una corte. A pesar del carácter dinástico del paquete, ningún hermano se ha mantenido cerca. Más bien, Kenji demostró ser un enemigo enconado en la defensa de su padre. Nunca se ha oído hablar de la influencia de los tíos lejanos.</p>   <p>La gente más cercana a Fujimori ha sido algunos de sus abogados y los sucesivos grupos de organizadores de las cuatro candidaturas presidenciales. En esto último ha habido recambio, con un par de figuras como elenco permanente. Últimamente, son Miguel Torres y Luis Galarreta. Las sucesivas derrotas produjeron cambios en el entorno de la candidata.</p>   <p>Al final, el postalbertismo consiste en un poder keikista que se deja asesorar por un cenáculo de confianza. Esto asume la forma externa de un partido político bien organizado, donde dirigentes elegidos y asesores designados tienden a ser una misma cosa. Sin embargo, es lo que más se parece a un partido convencional, con normas.</p>   <p>Las primeras versiones sobre su gabinete inaugural sugieren que K no tiene ganas de regresar al pasado ni de rescatar figuras de peso que colaboraron con ella, como sería el caso de José Chlimper o incluso algunos colaboradores de su padre. Aunque a primera vista cueste creerlo, K no tiene experiencia en la presidencia del país.</p>   <p>Una parte del nuevo poder fujimorista será definida por sus necesarias alianzas en el Congreso. Le faltan 10 votos o más para controlar el Senado. Alan García se alió con el fujimorismo para obtener los 13 votos que le faltaban y alcanzar la mayoría. El acuerdo funcionó y, en cierta medida, le ayudó a definir la trayectoria del Apra.</p>   <p>El acuerdo más obvio para FP sería con la decena de votos de Renovación Nacional. Pero Rafael López Aliaga puede resultar un socio complicado, en el sentido de impredecible. Entiéndase que el nuevo poder de K no será automático, sino que tendrá que trabajarse con cuidado, porque hay quienes han pasado años esperando.</p>   <p>Al final, todo se empezará a saber a partir del primer besamanos presidencial. Van a faltar manos para besar, y veremos también a no pocos labios tránsfugas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Levantarse de los escombros, por Ramiro Escobar ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/27/venezuela-levantarse-de-los-escombros-por-ramiro-escobar-hnews-2567484</link>
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                            <![CDATA[ " La política, al fin, si de eso se trata, tiene que procurar el bien común, debe preservar el derecho a la vida, eso que ahora se esfuma entre piedras y fierros retorcidos" ]]>
                            </description>
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                            <image:title><![CDATA[Conoce cómo brindar ayuda a los afectados en Venezuela tras los fuertes terremotos.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Ramiro Escobar</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 12:28:35 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Levantarse de los escombros, por Ramiro Escobar ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Se agudiza la tragedia venezolana. Corren las horas y encuentran más víctimas, más destrozos. Cada minuto que pasa puede ser el último para un joven, un adulto, un niño, incluso para una mascota. Es posible que haya cifras de horror en los próximos días. Los sismos registrados han sido de una magnitud descomunal para un pueblo con poca cultura preventiva.</p>   <p>Tal vez el motivo por el cual esta desgracia nos toca tanto es que muchos venezolanos viven entre nosotros desde hace varios años. Su dolor no está lejos, sino en el mismo aire que respiramos. Hemos visto cómo han venido en los últimos años, muchos de ellos literalmente desesperados, a buscarse un futuro, a trabajar sin descanso en actividades que les permitan sobrevivir.</p>   <p>Ahora tienen encima escombros provocados por una sacudida de la naturaleza, no por las rajaduras de la democracia. Y, aunque es cierto que los sismos también deben mirarse desde un enfoque político y social, para entender por qué un país se vuelve tan vulnerable, no es tiempo de ajustar cuentas ideológicas ni de estigmatizar a los migrantes con generalizaciones infames.</p>   <p>Es tiempo de ayudar, no de maldecir. Sí se pueden entender algunas verdades palmarias. Una es que, si un país no tiene afinadas políticas de prevención o de gestión del riesgo, el desastre social será mayor. Otra consiste en comprender que la estabilidad del sistema democrático, por imperfecto que sea, es vital para proteger a la población y para que quede en pie tras el desastre.</p>   <p>En Venezuela, la gente ya está reaccionando por cuenta propia, como ocurrió en México tras el infausto terremoto de 1985, que aconteció cuando aún gobernaba el granítico Partido Revolucionario Institucional (PRI). Incluso al núcleo de poder más sólido, un terremoto de estas dimensiones puede hacerlo tambalear. Por eso, la ayuda internacional es indispensable.</p>   <p>Venezuela está en el piso. Es hora de levantarla y no de darles con palo a los presuntos responsables. Deben asumirlo sus líderes, sus tutores, sus tirios y troyanos, sus aliados de ahora y de antes. La política, al fin, si de eso se trata, tiene que procurar el bien común: debe preservar el derecho a la vida, eso que ahora se esfuma entre piedras y fierros retorcidos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Presidenta del tercio, por Maritza Espinoza ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/27/presidenta-del-tercio-por-maritza-espinoza-hnews-2381076</link>
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                            <![CDATA[ "Ella sabe que el gran partido antifujimorista del Perú, ese que ha puesto a los últimos presidentes, está activado y que tendrá convulsión desde el primer día" ]]>
                            </description>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Maritza Espinoza</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 12:22:04 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Presidenta del tercio, por Maritza Espinoza ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Culpar a los peruanos que viven en el extranjero de la derrota de Roberto Sánchez no solo es absurdo, sino inconstitucional: el voto de cada ciudadano peruano vale exactamente lo mismo, esté donde esté. Si los votos de afuera hubieran llegado antes, como ha ocurrido en otras elecciones, a nadie se le hubiera ocurrido tamaño desatino.</p>   <p>Y no sabemos quién gana con estas discusiones fratricidas en las que se pone en evidencia un profundo menosprecio a la voluntad de grandes grupos de compatriotas. El fraudismo de izquierda, que acaba de inaugurar Roberto Sánchez, trata de negar legitimidad a los peruanos expatriados, algo que solo se atrevió a hacer Nicolás Maduro con la diáspora venezolana. El fraudismo tradicional —el de López Aliaga y Keiko Fujimori en todas sus derrotas— mira con desprecio a los peruanos del Ande. Dos caras de la misma moneda.</p>   <p>Dicho eso, Fujimori ha ganado (ya es un hecho) con el voto reticente de apenas un tercio del país. Las cifras no mienten: de un total de 27.325.432 electores hábiles, votaron por ella 9.190.889. Eso, sin mencionar que, en primera vuelta, obtuvo apenas 2.877.678 votos (de los que se puede decir que son sus votantes duros), lo que significa poco más de un 9% del electorado total. Dicho de otro modo, 91 de cada 100 peruanos no se sienten realmente representados por ella.</p>   <p>Su gobierno comenzará, entonces, con un gran vacío de legitimidad. Porque legitimidad no es que te aplaudan todos los medios serviles (con un nivel de sometimiento solo comparable con el que recibió Mario Vargas Llosa en 1990, contra la candidatura de, ¡caramba qué coincidencia!, Alberto Fujimori), ni el grueso del empresariado mercantilista en busca de prebendas, ni la mascota de Donald Trump que funge de embajador. Legitimidad es que tengas el apoyo convencido de la mayor parte de la ciudadanía.</p>   <p>¿Hará algo la señora K para neutralizar esa falta de popularidad en el comienzo de su gestión formal (descontando sus dos gobiernos anteriores en la sombra)? El sentido común indicaría que debe hacer algo y pronto. Por ejemplo, plantear un gabinete convocante, en el que incluya gente de otras tiendas políticas. Y no, no hablamos del porkysmo, su gemelo ideológico, sino de gente con talante democrático, incluso si ha sido crítica con ella en el pasado.</p>   <p>O puede ir un paso más y pedir a su nueva bancada derogar las leyes procrimen y/o las leyes proimpunidad a violadores de derechos humanos que fabricó su anterior bancada. Ese sería un golpe de efecto que le ganaría el respeto de gran parte de la población, porque mostraría a una estadista capaz de postergar sus cuchipandas partidarias para dar prioridad a los intereses del país.</p>   <p>Podría también pedir disculpas explícitas por haber sostenido contra viento y marea al infame gobierno de Dina Boluarte e indemnizar a los deudos de sus víctimas. Podría revertir las vengativas inhabilitaciones que ejecutó su bancada contra fiscales y jueces que solo hacían su trabajo. Podría, como han sugerido algunos, darle el indulto a Pedro Castillo, el torpe golpista que, pese a todo, tiene el apoyo incondicional de medio país. Podría.</p>   <p>Pero no lo hará. Por todo lo que sabemos de ella, no da la talla de estadista y el voto de los tontos útiles que la creyeron una demócrata era apenas el accesorio que necesitaba para ostentar el poder absoluto, aunque ya ejercía el poder de facto hace muchos años, desde el momento mismo en que, tras el triunfo de Pedro Pablo Kuczynski, anunció que gobernaría desde el Congreso.</p>   <p>Y gobernó. Tanto que logró la renuncia de PPK, la vacancia de Vizcarra y la manipulación magistral de los hilos de esos títeres llamados Dina Boluarte, José Jerí y Juan José Balcázar mientras, en el Congreso, sus fedayines —aliados con el resto del pacto mafioso que sigue gobernando— cambiaban tres cuartas partes de la Constitución (de su padre), legislaban a favor de intereses ajenos al interés nacional, tomaban instituciones, se adjudicaban beneficios millonarios con nuestro dinero y se blindaban con cuero de chancho frente a procesos futuros.</p>   <p>Ahora que lo tiene todo no se parará en pequeñeces. Sería absurdo suponer que ella, que jamás dio tregua a ningún gobierno, vaya a exigir una tregua social a estas alturas. ¿A santo de qué lo haría si nunca le importó la opinión de la gente? Aún resuena esa “infidencia” de la excongresista Yesenia Ponce, quien contaba en un audio que Keiko Fujimori, tratando de imponer el proyecto Chinecas a toda costa, pronunció su ya famosa frase: «No me importa si se perjudican 10 mil o 100 mil».</p>   <p>Además, ella sabe que el gran partido antifujimorista del Perú, ese que ha puesto a los últimos presidentes, está activado y que tendrá convulsión desde el primer día. La población tiene furia embalsada con lo que hizo su bancada, con su accionar opaco de gobernante en la sombra durante dos quinquenios, con la impunidad que la rodea, con su voracidad de poder, con su modo soberbio de responder a cualquier cuestionamiento.</p>   <p>Y no tendrá miramientos. ¿Marchas en el sur? ¡Bala! ¿Protestas en Lima? ¡Tanques! ¿Medios críticos? ¡Censura! Es más, apostaría un chifa a que no pasa agosto sin que los gases lacrimógenos inunden las calles de Lima.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Organizar y resistir, por Eliana Carlín ]]>
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                            <![CDATA[ "Los años que vienen exigen planificación, cuidado mutuo y lucidez sobre los propios límites. Organizarse hoy, mientras todavía hay margen, es la única forma de no improvisar cuando ese margen se cierre. Y se cerrará" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Eliana Carlín]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Eliana Carlín</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 12:11:34 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Organizar y resistir, por Eliana Carlín ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Los años del segundo gobierno fujimorista comenzarán con una ventaja dentro de su tradición autoritaria: la impunidad ya aprobada. El régimen congresal se encargó de blindar a las fuerzas policiales y militares antes de que asumiera el Ejecutivo. No es un detalle menor. Es la arquitectura del miedo instalada con anticipación.</p>   <p>En ese contexto, quienes trabajamos desde la sociedad civil enfrentaremos las condiciones más exigentes de las últimas décadas. No hablamos del mundo del voluntariado bien intencionado. Hablamos, en el sentido gramsciano del término, de un espacio de disputa: el terreno donde se construye o se erosiona la hegemonía, donde la memoria se preserva o se borra, donde el consentimiento se fabrica o se impugna. La sociedad civil es, en momentos como este, la única trinchera que no depende del Estado para existir.</p>   <p>El fujimorismo conoce bien ese terreno y ha sabido hacerse de aliados en dichos espacios para lograr la &#039;gesta&#039; de sacar a Castillo de Palacio de Gobierno (Miguel Torres dixit). Sus antecedentes documentan estructuras paralelas destinadas a hostigar, desacreditar y, cuando fue posible, neutralizar a quienes se les opusieron. Figuras como Fernando Rospigliosi —con un historial en inteligencia— o Martha Chávez —cuya trayectoria es un manual de intolerancia institucionalizada— no son simplemente nombres en el nuevo gobierno. Son señales sobre el estilo de gestión que viene.</p>   <p>Frente a eso, la fiscalización sigue siendo una herramienta válida: revisar el gasto público, monitorear los procesos de contratación del Estado, ejercer el derecho de acceso a la información. Pero sería un error reducir la respuesta ciudadana a ese repertorio. La fiscalización funciona cuando el Estado tiene algún incentivo para responder. En ausencia de ese incentivo, la vigilancia sin organización es ruido.</p>   <p>Por eso, la pregunta más urgente no es qué fiscalizar, sino cómo organizarse para que esa fiscalización —y la propia existencia de quienes la ejercen— sea sostenible. La autoprotección colectiva es una práctica política con historia y con teoría. Charles Tilly describió los repertorios de contienda como conjuntos de acciones aprendidas, adaptadas y transmitidas entre quienes comparten un conflicto. Los movimientos que sobreviven a los ciclos represivos no son los más heroicos, sino los más inteligentes en gestionar su propia continuidad.</p>   <p>Eso implica varias dimensiones simultáneas. La seguridad digital protege a periodistas y activistas de una vigilancia que ya tiene antecedentes documentados. La documentación y difusión de las acciones de oposición impide que el silencio se instale como versión oficial. El cuidado de la memoria evita que reescriban la historia a la medida de quienes violaron derechos humanos. Y las redes horizontales de solidaridad son el único esquema organizativo que no puede ser decapitado con una sola detención.</p>   <p>Los años que vienen exigen planificación, cuidado mutuo y lucidez sobre los propios límites. Organizarse hoy, mientras todavía hay margen, es la única forma de no improvisar cuando ese margen se cierre. Y se cerrará. El fujimorismo no llegó para gobernar cinco años: llegó para instalar una década.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Ya se sienten las profecías calientes, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ "El ciclo de las Conferencias de las Partes (COP) sobre el clima, iniciado por la ONU en 1995, partió con la esperanza de que los principales países iban a asumir una responsabilidad decisiva en el tema. No es lo que sucedio" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 11:59:33 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Ya se sienten las profecías calientes, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El mundo ha entrado al reino de lo anómalo. Países europeos como Francia reciben el verano con las temperaturas más altas registradas en su historia. En este lado del Pacífico, el Perú está al borde de un Niño Costero que va a desarticular todos nuestros esquemas climáticos. Ya no son casos aislados, sino un fenómeno global: una sola tormenta climática y una gran inundación.</p>   <p>Así, se empiezan a cumplir las profecías catastróficas de los científicos pioneros del cambio climático y el calentamiento global. El clima se está volviendo errático, la temperatura aumenta y los niveles del mar suben. Todo esto se ha producido en tiempo récord y amenaza con acelerarse, en unas zonas antes que en otras.</p>   <p>Entre los efectos del Niño Costero en el Perú están los inviernos menos fríos, empezando por este del 2026, y la perspectiva de fuertes lluvias. Esto último afectará a la agricultura, y las superficies marítimas cálidas ya afectan a la pesca. Son dos sectores vitales para la marcha económica del país, con la perspectiva de que otros se sumen a la crisis.</p>   <p>El ciclo de las Conferencias de las Partes (COP) sobre el clima, iniciado por la ONU en 1995, partió con la esperanza de que los principales países iban a asumir una responsabilidad decisiva en el tema. No es lo que sucedió. Los compromisos se asumieron a media caña o se incumplieron, lo que nos ha llevado a la situación actual, con un calor en alza que lleva la batuta.</p>   <p>De modo que la COP 31, que se realizará en Turquía, ya no privilegia advertencias, sino situaciones de emergencia efectivas en las que muchos países y regiones ya están inmersos, por cortesía de los combustibles fósiles. Mientras tanto, el negacionismo de esta crisis sigue adelante, con el actual gobierno de EE. UU. a la cabeza (ni siquiera envió un delegado a la COP 30 en Brasil).</p>   <p>Es lamentable que los intereses petroleros vengan imponiéndose en la batalla por impedir que el mundo se vuelva invivible. En EE. UU. han llegado a poner barreras a diversas formas de energía renovable, comenzando por la eólica y la solar. La población que se achicharra en Francia o que vive con el agua al cuello en muchas zonas costeras debería saber a quién echar la culpa.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El motor económico que el Estado deja a su suerte ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/26/el-motor-economico-que-el-estado-deja-a-su-suerte-501150</link>
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                            <![CDATA[ Casi nueve de cada diez micro y pequeñas empresas operan al margen del sistema, lejos del crédito, los programas estatales y la protección legal. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy sábado 27 de junio]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 10:07:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El motor económico que el Estado deja a su suerte ]]>
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                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Ninguna economía como la peruana puede entenderse sin sus micro y pequeñas empresas. Son el motor que sostiene el empleo cotidiano, la columna vertebral del comercio de barrio y, en buena parte del territorio, la única forma de actividad económica organizada que existe.</p>   <p>El Ministerio de la Producción calcula que las mipyme generan casi el 91% de la población ocupada del sector privado en el país. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares del INEI, precisó esa cifra para 2024 en 8.3 millones de puestos de trabajo, equivalentes al 45% de la población económicamente activa ocupada, con ventas que representaron el 14.2% del Producto Bruto Interno nacional. Ningún otro segmento empresarial tiene una huella tan extendida en la vida económica diaria de los peruanos.</p>   <p>A pesar de ese peso, el sector que más empleo genera en el país es, al mismo tiempo, el que el Estado conoce y atiende menos. El 86.8% de las mype no estaba registrada en la Sunat en 2024, una informalidad que viene en aumento sostenido desde el 79.9% que se registraba en 2016. Casi nueve de cada diez negocios del país funcionan, en los hechos, invisibles para el sistema tributario y financiero formal.</p>   <p>Las causas son conocidas y , lamentablemente, persisten. La rigidez de la legislación laboral peruana y la percepción de que formalizarse no trae beneficios tangibles se combinan para que mantenerse fuera del sistema resulte, para millones de microempresarios, la opción más razonable. A esto se suma, en los últimos años, el avance de la extorsión sobre bodegas, restaurantes y talleres, un factor que elimina cualquier incentivo a crecer cuando crecer significa volverse un blanco más visible.</p>   <p>El costo de esa informalidad no se limita a lo fiscal. Los ingresos promedio de los trabajadores en mype formales cayeron de S/1,082 en 2023 a S/860 en 2024, una reducción del 20% en un solo año. Una economía donde la mayoría de los negocios opera sin registro termina siendo, también, una economía donde la mayoría de los trabajadores queda sin protección.</p>   <p>Hoy sábado, el Día de las Microempresas y Pymes que instituyó Naciones Unidas ofrece la oportunidad de poner el problema sobre la mesa, aunque la fecha por sí sola no resuelve nada. El nuevo gobierno, como el nuevo parlamento, tienen en este sector una palanca de desarrollo que requiere decisiones concretas más que discursos de homenaje.</p>   <p>Simplificar los regímenes tributarios para microempresas y garantizar seguridad básica en mercados y zonas comerciales son medidas que convertirían esa celebración en algo más que un saludo protocolar.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El Mundial de Fútbol y las excusas para educar más allá de las figuritas, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <![CDATA[ El mayor evento deportivo del planeta reúne a millones de personas en una sola pasión. El mismo también podría ser usado para fines educativos y de difusión cultural entre niños y adolescentes. No todo debe ser goles y cash. ]]>
                            </description>
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                            <image:title><![CDATA[Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El Mundial de Fútbol y las excusas para educar más allá de las figuritas, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em>Porque el fútbol no es un hecho real, el que tú miras, sino una ilusión, la que yo miro. Es una virtud de la mirada.</em></p>   <p><strong>Constantino Carvallo</strong>, educador peruano</p>   <p> </p>   <p>Cada cuatro años, el planeta desea patear con más ganas una pelota. <strong>El Mundial de Fútbol</strong>, esa ceremonia global que convoca emociones, identidades y negocios, vuelve a ocupar titulares y conversaciones cotidianas. Pero más allá de estadios repletos y gestas épicas, el torneo despliega una trama paralela: la que se vive en casas y colegios, donde niños, padres y profesores terminan discutiendo, sin proponérselo, sobre competencia, consumo, frustración y valores deportivos.</p>   <p>Si apelamos a esos valores que el fútbol puede transmitir, vale recordar lo que afirmaba el escritor argelino <strong>Albert Camus</strong>, que “todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”. Una idea que no contradice, sino que se complementa, con la mirada del uruguayo Eduardo Galeano, quien advertía que “el fútbol es un espejo del mundo: en él se reflejan sus virtudes y sus miserias”.</p>   <p>Desde esa perspectiva, podemos decir que la Copa del Mundo dejó hace tiempo de ser únicamente fútbol para convertirse también en una gran caja registradora. En ella no solo se celebran jugadas imposibles y goles memorables, sino que se promueven hábitos de consumo no siempre saludables. Es precisamente allí donde surge una oportunidad —a veces incómoda— para educar.</p>   <p>Basta mirar el fenómeno de los álbumes de figuritas. Para muchos adultos, el recuerdo es tibio: páginas incompletas, cromos repetidos y tardes de trueques sin conseguir el jugador esperado. Una nostalgia teñida de desilusión, pero también de ingenuidad. Hoy, ese rito ha cambiado de escala. El deseo de “llenar el álbum” ha sido absorbido por una lógica de mercado que convierte el pasatiempo en una inversión desproporcionada y, en no pocos casos, desbordada.</p>   <p>Las cifras no mienten. Un álbum básico de la marca que tiene los derechos internacionales ronda los 9.90 soles. Cada sobre de siete figuritas cuesta 4.20, y el “paquetón”, con poco más de cien sobres, supera los 380 soles, dependiendo de la oferta. Completar la colección —de 980 cromos— requeriría cerca de 600 soles en un escenario improbable de no tener repetidas. Pero la repetición es la regla en este juego. Entonces, cuando fallan los intercambios y el deseo de llenar el álbum crece, el gasto escala sin pudor. Un importe aproximado puede bordear los tres mil soles, si no renuncias antes de alcanzarlo. Una locura que encuentra su principal campo de acción en un lugar muy predecible: la escuela.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/26/6a2d6c5c2766a31b1f03515a.jpg" alt="Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Es allí donde los álbumes dejan de ser cuadernillos ilustrados para convertirse en artefactos sociales. En los recreos se negocia, se compara, se presume y también se excluye. “Yala, nola”, “¿cuánto vale esta?”, “yo tengo más que tú”, “¿esta no la tienes? ¡Jajaja!”. El lenguaje del mercado se filtra en edades tempranas y surgen tensiones atravesadas por la presión del grupo y el deseo de autoafirmarse con la comparación. Los niños trasladan esa lógica a casa y presionan por más sobres; algunos padres ceden, otros se resisten, mientras no pocos docentes observan sin intervenir. Y quedan aquellos pequeños que, desde la orilla, están a la expectativa de un intercambio desigual por un producto cada vez más costoso.</p>   <p>Las preguntas son inevitables: ¿quién está acompañando este proceso? ¿Cuántos adultos advierten que, detrás del entretenimiento, se incuban patrones de consumo y jerarquías materiales que pueden dañar los vínculos? ¿Nos estamos ocupando realmente de esto?</p>   <p>Y en medio del barullo, el fútbol —paradójicamente— queda relegado. Valores como el esfuerzo, la disciplina, el honor o el trabajo en equipo ceden ante un criterio inmediato: el poder adquisitivo. Ya no importa la hazaña en la cancha, sino la capacidad de completar una página o conseguir el cromo deseado. El sentido formativo del deporte se diluye frente a la urgencia de acumular para evitar la decepción.</p>   <p>Pero no todo está perdido en esta fiebre coleccionista. Allí donde hay un problema, también hay una puerta. El entusiasmo por las figuritas puede transformarse en una herramienta pedagógica si se guía con propósito. Intercambiar figuritas puede ser aprender a negociar con justicia, valorar al otro y dominar la codicia. Completar un álbum puede dar lugar a ejercicios de cálculo, probabilidad y estadística. Analizar su información permite reconocer fuentes de datos secundarias. Cada jugador puede despertar curiosidad por su país, su historia o su cultura. Es decir, incentivar la investigación y el deseo de aprender con optimismo.</p>   <p>Quizá la clave no sea prohibir ni ceder sin más, sino resignificar el hábito, dotar de sentido al álbum antes que a sus figuritas. Convertirlo en una excusa para pensar, dialogar y aprender en comunidad. Porque, al final del torneo, muchas colecciones acabarán olvidadas o —vale decirlo— arrojadas al vertedero de la frustración o la vanidad. Eso ya lo conocemos los adultos.</p>   <p>Lo que no debería perderse, si el camino se recorre con conciencia, es la lección aprendida. El Mundial pasa; nosotros —y, especialmente, ellos— estamos convocados a trascenderlo con ilusión, criterio y responsabilidad.</p> ]]></content:encoded>
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