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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
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                                <![CDATA[ Anemia infantil: la barrera invisible del aprendizaje, por Misión Educación ]]>
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                            <![CDATA[ Más de seis millones de estudiantes comenzarán clases en Perú con grandes desigualdades. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[El 97% de los planes aborda el fortalecimiento de aprendizajes básicos, especialmente en comprensión lectora y matemáticas, mientras que el 94% incluye medidas contra la anemia infantil y desnutrición.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Misión Educación</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 15:35:44 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Anemia infantil: la barrera invisible del aprendizaje, por Misión Educación ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong>Wendy Albán Márquez. Coordinadora de la Dimensión Social y del Grupo de Salud de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza-MCLCP</strong></em></p>   <p><span style="color:black">El 16 de marzo, más de seis millones de estudiantes iniciaron clases en las escuelas públicas del Perú. Sin embargo, no todos lo hicieron en igualdad de condiciones: miles de niños y niñas llegan a las aulas con secuelas de la anemia, una enfermedad silenciosa que impacta directamente en sus aprendizajes y desempeño escolar.</span></p>   <p><span style="color:black">La anemia por deficiencia de hierro reduce el oxígeno que llega al cerebro, generando fatiga, problemas de atención y memoria. Cuando no se detecta ni trata a tiempo, puede provocar retrasos en el desarrollo cognitivo y motor, menor coeficiente intelectual y bajo rendimiento escolar. Según UNICEF, quienes padecen anemia en la primera infancia pueden presentar hasta un 9% menos de capacidad intelectual.</span></p>   <p><span style="color:black">Las cifras son contundentes. Según el INEI (ENDES 2024), el 35,3% de los niños menores de tres años padece anemia, proporción que se eleva al 44,7% en zonas rurales, ubicando al Perú (de acuerdo con la OMS) en una situación entre moderada y grave de salud pública. Este problema no solo compromete la salud, sino también el aprendizaje. La Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje 2024 muestra que solo el 32,8% de estudiantes logra aprendizajes esperados en lectura y el 29,5% en matemáticas. No es coincidencia, es consecuencia.</span></p>   <p><span style="color:black">Tras los resultados de la primera vuelta, es imprescindible exigir a quienes disputarán la presidencia, respuestas concretas sobre cómo reducirán la anemia infantil, con intervenciones sostenidas, financiamiento claro y resultados verificables, porque la niñez no puede seguir esperando. La lucha contra la anemia debe asumirse como prioridad nacional mediante una estrategia integral que articule control materno-infantil, detección temprana, suplementación con hierro, lactancia materna, acceso a alimentos, acceso a agua segura y educación nutricional, pero, sobre todo, con decisión política y rendición de cuentas. La ciudadanía debe ser firme: ningún niño o niña debería ver limitado su desarrollo por una condición prevenible, porque combatir la anemia es garantizar el futuro del país.</span></p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ “A mí no me han robado”, por Las Tejedoras ]]>
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                            <![CDATA[ "Pero sí nos han robado. Nos roban cuando se degradan las reglas para favorecer intereses particulares, cuando se debilita la educación pública, cuando se sabotean políticas que protegen a niñas, niños y adolescentes, cuando se normaliza que el Estado sea botín y no garantía de derechos" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Voto en blanco o nulo: esto es lo que realmente ocurre con tu voto en las elecciones, explicó la ONPE]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 15:32:32 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ “A mí no me han robado”, por Las Tejedoras ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong><span style="color:black">Escribe: Patricia Andrade Pacora, especialista en políticas educativas. Ex viceministra de Gestión Pedagógica en Ministerio de Educación del Perú.</span></strong></em></p>   <p><strong> </strong>Por primera vez en mucho tiempo, el país tuvo una oferta electoral decente, capaz de hacer frente al pacto mafioso: candidaturas democráticas, equipos con trayectoria y experiencia en gestión pública. Pero parte importante de la ciudadanía optó por quienes, desde un Congreso rechazado, aprobaron leyes a medida, normas funcionales al crimen, medidas demagógicas en educación y recortes al enfoque de género y a la educación sexual integral en nombre de convicciones religiosas.</p>   <p> Esto se explica en parte por la dispersión del voto, alimentada por reglas creadas con ese propósito; y por la incapacidad de las candidaturas democráticas para unirse. Pero hay algo más. Pienso en frases como: Más vale ladrón conocido que ladrón por conocer y A mí no me han robado, pronunciadas por dos ciudadanos al explicar sus votos. Frases que revelan mucho más que una preferencia electoral: resignación, escepticismo, renuncia.</p>   <p> Cuando para gran parte de la población, en su día a día no encuentran que sus derechos son atendidos, las urgencias y frustraciones cotidianas se distancian de la necesidad imperiosa que muchos sentimos de defender la democracia y la institucionalidad. Cuando esos valores se perciben lejanos, e incluso ajenos, el voto deja de ser una decisión sobre el país que queremos y se vuelve hartazgo y desilusión.</p>   <p> Pero sí nos han robado. Nos roban cuando se degradan las reglas para favorecer intereses particulares, cuando se debilita la educación pública, cuando se sabotean políticas que protegen a niñas, niños y adolescentes, cuando se normaliza que el Estado sea botín y no garantía de derechos. Y claro que todo ello impacta en el día a día, aunque no se viva así.</p>   <p> Toca entonces leer los resultados electorales desde lo que la educación no ha logrado: conectar las decisiones políticas con la vida cotidiana; construir sentido de bien común; formar para construir consensos. Y ese es el desafío del país: una educación que ayude a conectar la vida cotidiana con el valor de la democracia, los derechos y la institucionalidad; y a comprender que no son palabras ajenas, sino condiciones para vivir con dignidad, protección y futuro. Una educación que forje ciudadanía y nos permita recuperar la esperanza.</p>   <p><strong> </strong></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La guerra y claras advertencias papales, por Diego García-Sayán ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/la-guerra-y-claras-advertencias-papales-por-diego-garciasayan-hnews-954656</link>
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                            <![CDATA[ El papa León XIV se ha convertido en una figura crítica respecto a la guerra de EE. UU. contra Irán, condenando la violencia y la adoración al dinero en Medio Oriente. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Diego García Sayán]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Diego García Sayán</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 14:52:01 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La guerra y claras advertencias papales, por Diego García-Sayán ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El papa León XIV es uno de los críticos más influyentes —y enfáticos— del mundo respecto a la guerra de Estados Unidos contra Irán. En los últimos días, ha condenado la adoración de los mortales y del dinero, los peligros de la arrogancia y la violencia absurda e inhumana desatada por los combates que han desestabilizado aún más Medio Oriente.</p>   <p>Sus múltiples advertencias durante la última semana parecen haber llegado a la Casa Blanca, desde donde se reaccionó contra esos llamados a la paz, atacando duramente a León XIV: &quot;No estaba en ninguna lista para ser Papa, y solo fue colocado allí por la Iglesia porque era estadounidense, y pensaron que esa sería la mejor manera de tratar con el presidente…&quot;.</p>   <p>Pese a que en su primer año como pontífice León ha evitado criticar abiertamente al gobierno estadounidense, el hecho es que crecieron las tensiones en las últimas semanas mientras se intensificaba la guerra en Irán y altos funcionarios estadounidenses comenzaron a invocar argumentos teológicos para justificar una guerra llevada a cabo sin autorización del Congreso y sin respaldo ciudadano. Pero no solo en ello quedó León XIV:</p>   <p>En una homilía antes de Pascua, León afirmó que la misión cristiana había sido &quot;distorsionada por un deseo de dominación, completamente ajeno al camino de Jesucristo&quot;. Ante la brutal amenaza, hecha desde la Casa Blanca la semana pasada, de destruir la civilización iraní si no se abría el estrecho de Ormuz, provocó una reprimenda directa del Papa: calificó la amenaza de &quot;verdaderamente inaceptable&quot; y contraria al derecho internacional.</p>   <p>León XIV no ha lanzado cuestionamientos personales ni políticos. Sus intervenciones se han centrado en principios universales: paz, rechazo a la violencia y coherencia cristiana. Incluso sus críticas —como calificar de &quot;inaceptable&quot; una amenaza— se mantienen dentro de un lenguaje diplomático y moral, no ideológico.</p>   <p>El Papa no introduce una postura nueva ni radical. Su mensaje se alinea con la doctrina histórica de la Iglesia: rechazo a la instrumentalización de la religión para la guerra; condena de la violencia desproporcionada; defensa del derecho internacional. En ese sentido, su postura no solo es válida y legítima, sino esperable y hasta obligada.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La agonía del pacto corrupto ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/la-agonia-del-pacto-corrupto-editorial-178304</link>
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                            <![CDATA[ Peruanos lograron rechazar a la mayoría de organizaciones políticas que usaron las instituciones en desmedro de los ciudadanos. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 08:18:50 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La agonía del pacto corrupto ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Durante los últimos años, el país ha sido testigo de la consolidación de una alianza política cuya única razón de ser fue el control del aparato estatal para fines particulares. No hubo programa común ni visión compartida de país. Lo que operó fue una coordinación eficaz entre agrupaciones como Alianza para el Progreso, Podemos Perú, Somos Perú, Perú Libre y Avanza País, que encontraron en el reparto de cuotas de poder un mecanismo de supervivencia y beneficio. El objetivo no fue gobernar, sino capturar.</p>   <p>El Congreso se convirtió en el epicentro de esa lógica. Desde allí se impulsaron decisiones orientadas a debilitar los contrapesos democráticos, copar instituciones clave y asegurar protección frente a eventuales responsabilidades. La justicia fue objeto de disputa constante, mientras organismos constitucionales quedaron subordinados a intereses políticos inmediatos. </p>   <p>En ese contexto, la ciudadanía ha comenzado a marcar distancia. Los peruanos han logrado rechazar a la mayoría de estas organizaciones políticas que utilizaron las instituciones en desmedro del interés público, y se verifica con que no hayan pasado la valla electoral.</p>   <p>Sin embargo, el escenario aún dista de estar resuelto. Persisten remanentes de esa lógica que han conseguido sostener una mayoría parlamentaria desde la cual buscarán prolongar su influencia. Fuerza Popular y Renovación Popular, junto con algunos vestigios en Juntos por el Perú, configuran hoy un núcleo que podría intentar continuar con prácticas similares, adaptándose a un contexto distinto pero manteniendo los mismos incentivos.</p>   <p>Por ello, la agonía de este pacto no debe interpretarse como una victoria definitiva, sino como una oportunidad para la recuperación de las riendas del país. La diferencia dependerá de la capacidad ciudadana para exigir coherencia, fiscalizar el poder y respaldar opciones que coloquen el interés público en el centro de su acción.</p>   <p>El Perú se encuentra en un punto de inflexión. Hoy, más que nunca, como sugiere la historiadora Carmen McEvoy, se requiere una ciudadanía activa que no solo sancione en las urnas, sino que mantenga una vigilancia constante sobre quienes ejercen el poder y sobre todo, hacer una propuesta de Estado y de país aggiornada a las demandas actuales y las del futuro inminente. </p>   <p>El pacto corrupto se disuelve tras haber cumplido su cometido. Lo que está en juego ahora es si el país permite que sus restos se rearticulen o si, por el contrario, inicia un proceso real de reconstrucción institucional. La decisión pertenece a los ciudadanos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/03/27/el-amor-en-carmen-de-bizet-por-manuel-rodriguez-cuadros-hnews-1163916</link>
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                            <![CDATA[ La trama de "Carmen" representa la tensión entre el amor como libertad y como posesión, convirtiéndola en una obra que trasciende la tragedia de la muerte al enfatizar la lucha por la autonomía personal. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Manuel Rodríguez Cuadros</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 08:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Catherine Clément</strong>, autora de un influyente estudio sobre la ópera desde la perspectiva de los personajes femeninos (<em><strong>L’Opéra ou la défaite des femmes</strong></em>, 1988), ha tenido la sutileza intelectual de analizar la ópera al margen de la música, penetrando en los libretos para desentrañar el papel que el género clásico ha asignado a la mujer, para casi siempre estereotiparla en el libreto y exorcizarla en la música.</p>   <p>En la introducción de su obra, Clément afirma su propósito de “escuchar las palabras” y prestar atención a esa dimensión olvidada de la ópera. Su análisis revela una constante. Las mujeres en la ópera mueren, son sacrificadas o anuladas.</p>   <p>Carmen es una de las muertas, ciertamente. Pero es singular. No por ser necesariamente distinta como personaje, sino por ser diferente como ser humano: como dice <strong>Clément</strong> “por ser la más feminista, la más asesinada de las muertas: Carmen la gitana, Carmen la condenada. La que muere cuando quiere, la que dice no. Ella es la que decide sola, mientras que a su alrededor los hombres se afanan en sus pequeñas intrigas de contrabandistas y soldados. Es la más pura, la más libre”.</p>   <p>En la introducción del libro, <strong>Clément</strong> se explica: “... Yo voy a hablar de las mujeres y de sus historias en la ópera. Voy a cometer el acto sacrílego: escuchar las palabras, leer los libretos, seguir las intrigas, sus nudos gordianos, sus recovecos... he decidido prestar atención al lenguaje, a esa parte olvidada de la ópera”. En esa cirugía crítica desfilan juicios implacables sobre las muertas, como Madame Butterfly, Lulú; las prisioneras de dramas familiares o padres terribles como (Violetta o Elizabeth de Valois; las jóvenes sin destino (Olga, Tatiana, Lucía de Lammermoor; y, finalmente, aquellas heroínas que sufren “la furia de los dioses o la declinación de la luna”, Turandot, Norma o Adalgisa.<br>Carmen es una excepción. En palabras de Clément, es la más obstinada de las muertas: aquella que dice no. Esa negativa —esa afirmación radical de sí misma— es precisamente el núcleo de su singularidad.</p>   <p>Cuando se estrenó <em>Carmen</em>, el 3 de marzo de 1875, en la <strong>Opéra-Comique</strong> de París, la reacción fue sumamente crítica. Escandalizó. Y lo hizo porque musicalmente estaba <strong>tan lejos de la ópera cómica francesa como del drama romántico alemán wagneriano</strong>. Bizet revolucionó los cánones tradicionales de la ópera. La mediterranizó. De allí la sensación del fracaso inicial. Pero, he ahí también la razón del triunfo universal posterior.</p>   <p>Bizet sintió la sensación implacable del fracaso. Murió pocos meses después del estreno. El 3 de junio de 1875. Tenía 37 años. Se llevó a la tumba la falsa convicción del fracaso de Carmen. Pero la vida le alcanzó para oír la reveladora y certera predicción de Tchaikovski: “en diez años esta obra será <strong>una obra maestra</strong> en toda la acepción del término y será la más popular de las óperas”. Y el juicio entusiasmado de F. Nietzsche: “Cuando una obra así te ennoblece, uno mismo llega a convertirse en una obra maestra”.</p>   <p>El libreto es una de las claves de su modernidad y ruptura. Henri Meilhac y Ludovic Halévy no se limitaron a adaptar la novela de Prosper Mérimée. La transformaron. Desplazaron el eje desde la anécdota criminal hacia la relación amorosa entre Carmen y don José, otorgándole densidad trágica y simbólica. Una relación dominada por una tensión estructural que pone <strong>en juego</strong> dimensiones alternativas y excluyentes del amor. En la dinámica de esa contradicción, Carmen excede largamente al personaje casi costumbrista de la novela y se eleva a personificar en la <strong>ópera</strong> una idea abstracta del amor.</p>   <p>No se trata únicamente de una historia trágica, sino de la confrontación entre dos concepciones antagónicas del vínculo amoroso: el amor como libertad y el amor como posesión y opresión. Esta oposición no solo estructura la relación entre Carmen y don José, sino que permite releer la obra como una anticipación moderna de un problema central en la teoría del amor: la tensión entre autonomía y dependencia. En este sentido, Carmen no es una ópera sobre la muerte, sino sobre la imposibilidad de conciliar dos formas irreductibles de amar.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69c6323223239a476f05633f.jpg" alt=""Carmen". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Carmen&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La concepción del amor que Carmen representa no es, ciertamente, una imagen del amor freudiano. Tiene más de la idea frommiana del amor como compensación creadora, en libertad, a la pérdida de seguridad que significa la separatividad en la evolución del ser humano. Pero, al mismo tiempo, es ajena a los componentes éticos de la visión de Fromm. Es una visión libre del amor, es cierto. Pero no de un sentimiento amoroso que deba ser regulado por los valores éticos y sociales de la responsabilidad, el respeto y el no daño al otro, como postula Fromm. Se trata de un amor en libertad, sin límites ni regulaciones, solamente comparable a la fuerza del vuelo de un pájaro y a la inexistencia de límites en su vuelo. Un vuelo, rebelde por definición, que cambia de rumbo a su propia voluntad: “el amor es un pájaro rebelde, que nadie lo puede enjaular”, canta Carmen en La Habanera.</p>   <p>El amor que encarna Carmen está más cerca de las ideas de Francesco Alberoni, de su teoría sobre el enamoramiento como una dinámica colectiva de dos. Para Alberoni el amor es el movimiento colectivo más simple, pues reúne una comunidad de solo dos personas y produce la comunidad humana más nuclear: la pareja. Este movimiento colectivo se presenta a partir del <strong>“imprinting”</strong>, que es la atracción repentina, la fascinación. Aquella que el propio <strong>Stendhal</strong> asimila a la fiebre, por emerger y diluirse sin que la voluntad intervenga. Un impacto que comunica e identifica a dos seres por encima de su individualidad.</p>   <p>En <em>Carmen</em>, el <strong>“imprinting”</strong> está simbolizado por la escena en el primer acto en que Carmen saca la flor de sus labios y la arroja al pecho de don José. Y luego se pasa a la fase del enamoramiento, a la cristalización del amor, según <strong>Stendhal.</strong> El aria de ‘La Fleur que toi <strong>m’avais jetée</strong>’, en la escena quinta del primer acto, confirma que la fuerza irresistible del amor está presente.</p>   <p>Pero el amor es una manera de nacer continua, en la medida que constituye una ruptura de la soledad y una ilusión que actúa cotidianamente en el imaginario de los amantes. Es nacimiento y renacimiento. Lo que para Fromm es la variación del sujeto amoroso, es el continuo renacer de Alberoni. Don José recrea su experiencia amorosa de Micaela hacia Carmen, la gitana, cuando agota su amor por García lo hace renacer en don José, y de este hacia Escamillo. En Carmen no son traiciones. No engaña. Prefiere la muerte a la mentira y a la claudicación respecto de sus propios sentimientos. Don José, a quien Carmen ha dejado de querer, le exige fidelidad sin amor. Carmen se niega.</p>   <p>Encarna el amor como libertad: ama sin someterse, sin renunciar a sí misma, sin aceptar vínculos de dominación. Su amor es elección permanente, no obligación. Don José, por el contrario, representa el amor como posesión. Su vínculo con Carmen evoluciona desde el enamoramiento hacia la dependencia, y de esta hacia la obsesión. No puede aceptar la autonomía de Carmen porque su amor exige exclusividad y control.</p>   <p>Al final, don José, al no poder poseerla, la asesina. Y Carmen no se resiste ni se defiende. Prefiere la libertad a la muerte. Es coherente con <strong>su</strong> lógica interna: no mentir sobre el amor, no fingir lo que no siente, no permanecer donde no ama. Su negativa final no es un gesto impulsivo, sino la culminación de su identidad. Por eso, <em>Carmen</em>, la ópera, no es una tragedia de la muerte, sino una tragedia de la libertad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Intolerable punto de partida,, por César Azabache Caracciolo ]]>
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                            <![CDATA[ "&nbsp;Contener la propensión al abuso que se está asentando ahora mismo no parece una tarea sencilla en estas condiciones. Pero es una tarea imprescindible" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[César Azabache]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>César Azabache</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 15 Apr 2026 16:59:25 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Intolerable punto de partida,, por César Azabache Caracciolo ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><span style="color:rgb(17, 17, 17)">No es posible descartar que entre este miércoles y julio de este año, cuando acaba este quinquenio, la mayoría que ya se va organice un último acto de demolición institucional. El capricho es uno de esos impulsos que conduce a sus portadores casi siempre hacia la repetición irracional de lo mismo. Es como vivir en una perversa zona de confort que nadie parece querer abandonar y de la que, sin embargo, urge salir de inmediato.</span></p>   <p><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> Signos presentes de la instalación de más de un dispositivo que del capricho pasa al abuso: Acabamos de ver al </span><span style="color:black">Jurado Nacional de Elecciones</span><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> extender las inhabilitaciones políticas impuestas por el Congreso a </span><span style="color:black">Delia Espinoza</span><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> y </span><span style="color:black">Víctor Zamora</span><span style="color:rgb(17, 17, 17)">, dos personas etiquetadas como opositores, hasta impedirles votar. Esto lo ha hecho el JNE sin ley que lo respalde, sin base legal alguna. Y tratándose de un alto tribunal, el hecho desdibuja por completo su papel en el proceso.</span></p>   <p><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> Además, dar este salto, convertir dos inhabilitaciones para ejercer cargos en el Estado en dos prohibiciones para votar representa una provocación: Una demanda de amparo, la respuesta legalmente correcta ante este atropello, tendría que haber neutralizado los efectos del abuso. Pero, en la pseudo lógica de quienes han promovido la demolición en este periodo, una orden judicial que autorice a ambos a votar habría permitido generar un nuevo falso discurso, ahora sobre una supuesta e inexistente “disciplina electoral”, con la que acaso el JNE habría encontrado razones para asignarse un poder arbitrario del tamaño del que ya exhibe la </span><span style="color:black">Junta Nacional de Justicia</span><span style="color:rgb(17, 17, 17)">.</span></p>   <p><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> A este abuso se suma uno adicional: Tres entidades —el JNE, la JNJ y la </span><span style="color:black">Policía Nacional del Perú</span><span style="color:rgb(17, 17, 17)">— han decidido entrometerse con absoluta impunidad en el caso de las mesas no instaladas en Lima durante las elecciones del pasado fin de semana. El JNE y la JNJ han abierto procedimientos contra el jefe de la ONPE. Lo han hecho ahora y no después de las elecciones, que es cuando deben discutirse estas cosas. La policía, por su cuenta, decidió detener a Samamé Blas, uno de los principales funcionarios de esta entidad, armando un caso absolutamente inaceptable de falsa flagrancia. Todo esto después que </span><span style="color:black">Rafael López Aliaga</span><span style="color:rgb(17, 17, 17)">, uno de los candidatos que disputa el segundo lugar en las elecciones, pidiera públicamente intervenir el sistema.</span></p>   <p><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> El jefe de la ONPE tendrá que responder por el desorden del proceso, sin duda. Pero no en este momento. Criminalizar los desórdenes del proceso es absolutamente desproporcionado. Además, es inoportuno al extremo de sugerir un procedimiento diseñado para intervenir la ONPE antes de que termine el recuento de votos. Por esto, esta historia representa una intromisión intolerable.</span></p>   <p><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> El fantasma del falso fraude aparece en la escena, avivado por un López Aliaga que no tiene cómo sentirse seguro de los resultados de las elecciones. En general, sus temores personales no deberían bastar para crear una crisis institucional. Pero bastan. El Estado del capricho que nos dejan estos años genera una malla institucional muy poco resistente, disponible para maniobras de este tipo.</span></p>   <p><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> Estamos dejando pasar estas dos escenas como si se tratara de asuntos cotidianos. En condiciones normales alguien habría presentado un hábeas corpus para liberar antes de 48 horas a Samamé Blas. Nadie lo ha hecho. Es difícil imaginar una reacción de la Defensoría en protección de sus derechos. Pero el desafío consiste en cortar a tiempo esta propensión al abuso y equilibrar las cosas antes que se instale el siguiente ciclo, que insinúa tener un perfil propio, uno que no tendría por qué reproducir las condiciones del ciclo del que estamos saliendo.</span></p>   <p><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> Debilidades que debemos enfrentar. Primera: nos guste o no, el siguiente ciclo abre con un severo decaimiento de la influencia de las agendas de derechos, llamadas por algunos “progresistas”. Con éxitos parciales, jamás definitivos, estas agendas intentaron mantenerse vigentes durante todo el ciclo anterior a la pandemia. Resistieron intactas a regímenes relativamente conservadores como el de </span><span style="color:black">Alan García</span><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> (autor de “El perro del hortelano”) y el de </span><span style="color:black">Pedro Pablo Kuczynski</span><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> (que aprobó el indulto a </span><span style="color:black">Alberto Fujimori</span><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> para bloquear una moción de vacancia que lo ponía en riesgo). Pero la ofensiva anti derechos iniciada con la pandemia ha sido mucho más intensa que cualquiera anterior. Las voces defensoras de derechos, sin duda, se sostendrán en el proceso que ahora empieza. Deben mantenerse. Pero serán voces en minoría que tendrán que aprender a construir nuevos espacios y nuevas redes de influencia. Reinventarse, en una palabra.</span></p>   <p><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> Segunda: con el decaimiento de los casos </span><span style="color:black">Odebrecht</span><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> y de los llamados “cuellos blancos”, el eje de la política queda fuera de las fiscalías. El actual Fiscal de la Nación, el señor Gálvez, ha ofrecido además no impulsar ya casos que involucren a los poderes del Estado, ni siquiera cuando sea necesario hacerlo. Ahora mismo parece estar asistiendo, ojalá no sea cierto, a los caprichos del señor López Aliaga sobre la ONPE. Salvo el judicial, al menos por ahora, todas las llaves de equilibrio y balance institucional vigentes antes de la pandemia han sido neutralizadas: todas por cooptación, todas a través del control que el último Congreso impuso sobre los procesos de designación de magistrados.</span></p>   <p><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> Tercera: entramos en este ciclo con un sistema institucional habitado por cuatro enclaves orientados a mantener la línea del orden en el lugar en que la fije el Congreso. Allí están la mayoría del Tribunal Constitucional, la Fiscalía de la Nación, la JNJ y la Defensoría del Pueblo.</span></p>   <p><span style="color:rgb(17, 17, 17)"> Contener la propensión al abuso que se está asentando ahora mismo no parece una tarea sencilla en estas condiciones. Pero es una tarea imprescindible. Las oportunidades que abre un nuevo ciclo político pueden ser fagocitadas por el sistema si no las asumimos a tiempo.</span></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El país necesita certezas, no acusaciones sin pruebas ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/15/el-pais-necesita-certezas-no-acusaciones-sin-pruebas-editorial-604995</link>
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                            <![CDATA[ Según la misión de observadores electorales de la Unión Europea, no hubo fraude en los comisiones generales. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 15 Apr 2026 08:29:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El país necesita certezas, no acusaciones sin pruebas ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En toda democracia, los momentos posteriores a una elección resultan decisivos. Durante ese intervalo, mientras se consolidan los resultados oficiales, se mide la fortaleza de las instituciones y la responsabilidad de quienes participan en la contienda.</p>   <p>Y ante la crisis sistémica que el Perú atraviesa hoy, en ese punto crítico, es donde debe prevalecer la necesidad de afirmarse en hechos verificables.</p>   <p>El conteo oficial de la ONPE avanza conforme a los procedimientos establecidos. Este ritmo, si bien podría ser más rápido, responde a un sistema que prioriza la verificación exhaustiva de cada acta, garantía esencial de integridad electoral.</p>   <p>En este escenario, hay quienes impulsan una narrativa de fraude sin sustento comprobable. Sus declaraciones surgen en medio de una competencia estrecha, marcada por un empate técnico —hasta el cierre de este editorial— entre Rafael López Aliaga, Roberto Sánchez y Jorge Nieto. La ajustada diferencia exige responsabilidad política y apego a los datos ya que hasta el cierre de esta edición tanto él, como otros dos ciudadanos peruanos, pueden pasar al balotaje con Keiko Fujimori.</p>   <p>En ese sentido, las misiones de observación internacional, incluida la de la Unión Europea, junto con organismos no gubernamentales como Transparencia, coinciden en señalar que, a pesar de los errores logísticos que retrasaron algunas mesas, la jornada electoral se desarrolló conforme a estándares democráticos y se garantizó el voto de todos los peruanos. Este respaldo refuerza la legitimidad del proceso y aporta un marco de confianza indispensable.</p>   <p>No obstante, las incidencias logísticas registradas en algunos centros de votación en Lima Metropolitana requieren esclarecimiento oportuno y riguroso. La transparencia institucional se fortalece mediante investigaciones eficaces que permitan precisar responsabilidades y, de ser el caso, aplicar las sanciones que prevé la ley.</p>   <p>Mientras todo eso ocurre, el Perú demanda certezas. Requiere instituciones electorales firmes, procesos claros y liderazgos comprometidos con la verdad y el respeto por los resultados.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Antenor Orrego, el amigo de Vallejo que perdió su sombra, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/03/25/antenor-orrego-el-amigo-de-vallejo-que-perdio-su-sombra-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-1358850</link>
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                            <![CDATA[ Antenor Orrego fue una presencia clave para uno de los poetas mayores del siglo XX. Por él, César Vallejo pudo viajar a Europa, en donde nuestro vate consolidó su propuesta universal.&nbsp; ]]>
                            </description>
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                            <image:title><![CDATA[Antenor Orrego. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 15 Apr 2026 06:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Antenor Orrego, el amigo de Vallejo que perdió su sombra, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>-¡Ese hombre no tiene sombra! -se dijo <strong>César Vallejo</strong> después de conocer a Antenor Orrego. Pensó que era tan noble, tan generoso, que no podía tener nada oscuro junto a él.</p>   <p><strong>Orrego</strong>, de veintiún años, a pesar de ser tres meses menor que Vallejo y tener apenas tres años más que Haya de la Torre, sería el orientador de ambos y dejaría su marca en todo cuanto ellos hicieran.</p>   <p>Ocupaba la jefatura de redacción en La Reforma de Trujillo, un periódico que, además de mantener una actitud progresista frente a la lucha social, abría sus páginas a la publicación de ensayos y poemas de nuevos autores.</p>   <p>En esos días, se comenzaba a reunir un grupo de jóvenes escritores y artistas conocidos como la <strong>Bohemia de Trujillo</strong>. No se daría en el Perú un caso similar en el que se congregaran tantas mentalidades que rayaban en el genio y cuya propuesta social y estética trascendería fronteras.</p>   <p>Había poetas como el propio Vallejo, <strong>Alcides Spelucín</strong>, <strong>Francisco Xandóval</strong> y <strong>Óscar Imaña</strong>. <strong>Carlos Valderrama</strong> era el músico del grupo. Macedonio de la Torre, el pintor. El pensamiento político y filosófico de Orrego y Haya de la Torre se convertiría en una propuesta continental para que toda la América del Sur se uniera, escogiera un camino socialista y rechazara cualquier injerencia de los Estados Unidos en la construcción de su destino.</p>   <p>Artistas y escritores de otros lados del país llegaron a visitarlos. Así lo hizo el poeta <strong>Juan Parra del Riego</strong>.</p>   <p>Por su parte, <strong>Abraham Valdelomar</strong> los recordó en sus crónicas de viaje: “Noches de luna sobre la solemne ciudad muerta de Chan Chan; …morro frente al mar, …donde las tumbas son como mástiles de una escuadra fantástica en Pacasmayo…”.</p>   <p>En Trujillo, los anarquistas habían fundado la Liga de Artesanos y Obreros del Perú. Su biblioteca contenía más volúmenes que la de la universidad. Estaba abierta a personas tradicionalmente excluidas de la lectura, como los artesanos y las mujeres.</p>   <p>Una noche, Vallejo fue a buscar a sus amigos los “bohemios” que se hallaban reunidos en la casa de Antenor. Les recitó: “Para el alma imposible de mi amada” y “El tálamo eterno”. Quiso hacerlo con una voz desprovista de emociones y lo logró. Sin embargo, al final, varios estaban lagrimeando.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/14/69c495ba9e47f60d3f02d6bf.jpg" alt="Antenor Orrego. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Antenor Orrego. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Pensó entonces que ya se estaba acercando a su ídolo, <strong>Rubén Darío</strong>. Sin embargo, <strong>Antenor Orrego</strong> no estaba del todo contento. Quería que Vallejo avanzara mucho más. Que se fuera más allá de las turbadoras influencias modernistas.</p>   <p>-No quiero cortarte, hermano, los ímpetus de la creación, pero acepto estos poemas como ejercicios. Todos esperamos más, mucho más de ti.</p>   <p>-Lo sé, Antenor. Todo lo acepto de ti.</p>   <p>El hombre sin sombra no cesaba de darle consejos, pero tenía la más alta fe en su obra. Así pasaron algunos años en la gesta del gran artista. Pasó también el tiempo implacable de la prisión.</p>   <p>Como se sabe, un levantamiento de los gendarmes de <strong>Santiago de Chuco</strong> había ocasionado la cárcel para el poeta. Ese padecimiento pudo ser eterno porque la Corte Superior de Justicia hizo de todo para hundirlo y escarmentar en él a una generación que había comenzado a creer en el socialismo y en todas las utopías del siglo.</p>   <p>Un día de varios años después, César Vallejo, quien ya vivía en Lima, recibió un telegrama de Antenor.</p>   <p>Julio Gálvez Orrego, el sobrino del filósofo, había recibido una herencia y quería compartirla con su tío:</p>   <p>-Me han dejado dinero para un viaje en primera a Francia. En vez de ello, voy a comprar dos de tercera, y viajamos juntos.</p>   <p>Antenor se quedó pensativo.</p>   <p>-Mejor que vaya César -dijo, y sacrificó su propio sueño europeo.</p>   <p>Cuando el autor de <em>Los heraldos negros</em> quiso resistirse, su amigo le dio una razón concluyente:</p>   <p>-En Lima, nadie se fijará en tu obra. En Trujillo, te hundirás en la cárcel. En Francia, podrás desarrollar tu poesía y tu vida. Debes ir.</p>   <p>Vallejo se quedó pensando en su amigo Antenor Orrego. No solamente era un hombre sin sombra: ahora tampoco tenía destino. Al intercambiar sus pasajes, Vallejo salvó de la cárcel infame, no así Antenor. Él fue apresado durante quince años por razones o sinrazones políticas, o tal vez, sencillamente, por su terrible amor a la humanidad.</p>   <p>Intercambiaron sus destinos y sus almas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Las pinturas de Hugo Salazar Chuquimango, por Jorge Villacorta ]]>
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                            <![CDATA[ El artista está, claramente, en las antípodas de las tendencias observables. Su obra elude la clasificación; no se presta al pasatiempo taxonómico. La muestra "El eterno retorno" se exhibe en el ICPNA hasta el 28 de junio. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 15 Apr 2026 01:09:25 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Las pinturas de Hugo Salazar Chuquimango, por Jorge Villacorta ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Hugo Salazar Chuquimango</span></strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> se yergue solo en el espacio de las artes visuales contemporáneas en Lima. El tránsito de imágenes que con cada nueva exposición individual genera este artista despeja más y más su ubicación excentrada y posicionamiento inconformista en la pintura peruana actual. El artista está, claramente, en las antípodas de las tendencias observables. Su obra elude la clasificación; no se presta al pasatiempo taxonómico. Su pensamiento acerca de la pintura no es lineal. Anuncia un ETERNO RETORNO para el presente. </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Su proyecto avanza a contracorriente de la noción prevalente (y el consenso tácito) de que el arte figurativo narrativo con ribetes fantástico-alucinatorios debe ser dejado convenientemente al margen. </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Como artista contemporáneo abocado a la práctica de la pintura, Salazar puede parecer a muchos un cultor de la modalidad marcada por el retorno a lo clásico. Sin embargo, no lo es. Su obra puede parecer emparentada externamente con ciertas tendencias historicistas del momento posmoderno, pero su mundo pictórico se va construyendo desde la estructura de un destino interno, que se va revelando al artista en el tiempo. Su postura es anticlásica, de acuerdo a cómo el canon de Occidente definió lo clásico </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">sensu stricto</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> (ninguna pintura sobrevivió de la Grecia antigua). </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">De ahí que prefiera hacer un homenaje </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">sui generis</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> al Descendimiento de la Cruz del pintor flamenco Rogier van der Weyden, bebiendo de su particular expresionismo encarnado por figuras dolidas y sufrientes, antes de transformarlo en un cruento sueño, en el que se autorretrata, desnudo y yacente sobre el dorso de un cangrejo gigante, rodeado de asistentes de taller; narcisismo y vulnerabilidad del artista en un solo ícono, crístico y no crístico a la vez, como corresponde a una era laica (pero supersticiosa), por demás plagada de </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">fake news</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">.</span></p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/14/69da694c2c65cf88d9020084.jpg" alt=""El eterno retorno". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;El eterno retorno&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">En la exposición </span><em><strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)">El eterno retorno</span></strong></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">, Salazar hace que Friedrich Nietzsche se dé la mano con Carl Gustav Jung. &#039;</span><span style="color:rgb(26, 26, 26)">¿Cómo te sentirías si un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijera: “Esta vida, tal como la estás viviendo ahora y tal como la has vivido [hasta este momento], deberás vivirla otra vez y aún innumerables veces [...]?&#039; (del parágrafo 341 de </span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">La Gaya Ciencia</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> de F. Nietzsche, traducido por Felipe Botero), es la pregunta que podría subyacer a las obras en las que Salazar retoma el método crítico-paranoico del surrealismo daliniano, y procede a manejarlo a su manera. Una vez captada e identificada la figura antes invisible que todos los elementos pintados, actuando al unísono, han traído a la vida del cuadro (como una aparición en un vacío construido), la percepción del observador queda sujeta a una oscilación temporal. Y sigue viendo lo que antes no veía, en consonancia con la claridad y la nitidez con las que está pintado el más ínfimo de los detalles, cuyo lugar preciso es reconocido dentro de un plan del que el artista ha tenido un atisbo preclaro. </span></p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/14/69da619762826f9dc1005507.jpg" alt="Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión.</figcaption>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Carl Jung despertó y vertió con sus estudios de la alquimia del Alto Renacimiento europeo, una poética que cambió el sentido de la búsqueda de la piedra filosofal: su escritura convirtió a la alquimia en Occidente, en el método espiritual de una búsqueda en la oscuridad (</span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">opus nigrum</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">), cuyo clímax sería la visión fugaz de lo que es, y será siempre, inasible. La lectura intensa de estos textos resuena en un ámbito que va cobrando forma y se hace visible para el artista en su obra. </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Porque es el destino del artista tramar la manifestación de un espacio que obedece y desobedece a la perspectiva, para construir una ficción de lo real. Desde la pugna espiritual, cuya oscuridad tiene ya consecuencia ética para él, hasta cómo alumbrar con gravedad moral los instantes de percepción que anhela preservar, la pintura es el ámbito mayor de desafíos que Salazar habrá de vivir.</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">…</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Dato:</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">-</span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">El eterno de retorno</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> de Hugo Salazar Chuquimango se expone hasta el 28 de junio en Espacio Juan Pablo Heeren del ICPNA del centro de Lima. Jirón Cusco 446.</span></p> ]]></content:encoded>
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