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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sat, 31 Oct 2026 14:00:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ El París de Juan Morillo Ganoza, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ El autor fue parte del Grupo Narración y es dueño de una obra compuesta, en especial, por novelas de largo aliento, como La rueda de la fortuna (Sinco), uno de los proyectos narrativos más sólidos de los últimos años. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Juan Morillo Ganoza. Foto: LR.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 31 Oct 2026 14:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El París de Juan Morillo Ganoza, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“La melancolía es la felicidad de estar triste”, dijo <strong>Victor Hugo</strong>, y debe ser por eso que recuerdo esta historia en la que el famoso escritor francés tiene mucho que ver.</p>   <p class="has-text-align-justify">En los años 60, cuando formábamos parte de Trilce, un grupo literario trujillano, <strong>Juan Morillo Ganoza</strong> se encontró frente al temible desafío de describir París, una ciudad que no había visto jamás.</p>   <p class="has-text-align-justify">En esa época, Juan ya era un escritor excepcional. Siempre pensé que los textos le salían perfectos sin pensarlos y que luego corregía para tener, como cualquier otro cristiano, un borrador. En la actualidad, es uno de los más importantes narradores peruanos.</p>   <p class="has-text-align-justify">Le habían ofrecido 350 dólares por escribir un texto descriptivo sobre París.</p>   <p class="has-text-align-justify">Este pago era solamente una pequeña parte de lo que el –llamémoslo- contratista de la obra había recibido por ejecutarla. Unos meses atrás, Roca, un periodista de la sección deportes del diario Norte, había resultado premiado por una empresa europea que hacía trabajos en Trujillo, con un pasaje a la Ciudad Luz y una generosa bolsa de viaje. Eso sí, su obligación a la vuelta consistía en escribir una serie de artículos sobre esa urbe.</p>   <p class="has-text-align-justify">Roca servía para presenciar partidos de fútbol y enfrentar a los árbitros con su mirada de roca, pero para la literatura era también una roca, una pared, y me parece incluso que se apellidaba Roca Paredes.</p>   <p class="has-text-align-justify">En esas condiciones, mi amigo Juan Morillo se vio de pronto frente a la enorme obligación de inventar París. A partir de esos días, comenzó una tarea infatigable.</p>   <p class="has-text-align-justify">No me acuerdo bien, pero me parece que Morillo comenzó con la catedral de Notre Dame y que le llevó dos noches terminar de poner en orden las torres, la gran nave, las imágenes de los apóstoles, los vitrales, los turistas, los grifos y los monstruos que la cuidan, pero su mayor problema fue dónde colocarla. Obviamente, tenía que estar en el corazón de la ciudad y mirar al Sena por sus dos costados, pero ello significaba ponerla sobre una isla y no podía decidir entre la Île de la Cité y la de Saint Louis. Al final, creo que tiró una moneda al aire, y se quedó con la primera.</p>   <p class="has-text-align-justify">Serio y formal como todo intelectual comprometido, diseñó un plan de trabajo y lo colocó en un pizarrín frente a su vieja, pero veloz máquina Remington que lo ayudaría a desarrollar los objetivos propuestos. Después de la gran catedral, pasaría al boceto de los edificios y los museos, el invento de los jardines y los cafés, la creación de los restaurantes y los amantes, el esbozo de los pintores y las aves, la descripción de policías y los urinarios públicos, y por fin, el mapa de los hoteles y las estaciones del tren que debía correr bajo la gran urbe.</p>   <p class="has-text-align-justify">Morillo fue por eso el primer escritor comprometido que conocí; y tiempo más tarde, en las discusiones sobre arte puro o arte comprometido, cuando le oí mencionar las Conclusiones del Foro de Yenán y sostener que el artista tenía un encargo, creí entender rápidamente a qué clase de encargo aludía.</p>   <p class="has-text-align-justify">Varias y bastante inusuales fueron las fuentes que Juan usó para elaborar París. No me acuerdo si la “descripción de París a vuelo de pájaro” se encuentra en <em>El hombre que ríe</em> o en <em>El jorobado de Notre Dame</em>, pero una de las dos novelas se constituyó en la primera piedra.</p>   <p class="has-text-align-justify">Después, sus amigos seríamos las víctimas de sus extrañas preguntas: “¿Qué te parece que debería ir encima de la Torre Eiffel? ¿Crees que se podría construir algo sobre sus estructuras?”, me interrogó en cierta ocasión, y mi flaquísima fantasía me impidió colaborar.</p>   <p class="has-text-align-justify">Una década después y durante varios años, yo viviría en París, en la rue Georges Mandel, que comienza en la plaza Trocadero, y sería vecino de Edith Piaf, con quien a veces me encontraba a la hora de comprar el pan. Pero siempre me asaltó un temor extraño: ni la plaza ni mi calle existían en el París de Juan Morillo, y ello podía significar mi propia inexistencia o la falta absoluta de una razón de ser.</p>   <p class="has-text-align-justify">Tal vez he querido solamente recordar el París morillesco donde no alcanzó a vivir, entre otras personas bellas, Catherine Deneuve. O quizás, más bien, he recordado uno de los primeros textos de un querido amigo que está de cumpleaños.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El fin del mito del modelo Bukele ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/10/30/el-fin-del-mito-del-modelo-bukele-2094330</link>
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                            <![CDATA[ Nayib Bukele desmontó en persona el mito que los defensores de la mano dura habían construido sobre su nombre. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 31 Oct 2026 08:44:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El fin del mito del modelo Bukele ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La lucha contra la criminalidad organizada ha adoptado en América Latina formas muy distintas según el contexto de cada país, pero pocas han concitado tanta atención regional como la aplicada en El Salvador bajo el gobierno de Nayib Bukele. Desde 2022, ese país sometió a sus principales estructuras delictivas a una ofensiva sostenida bajo estados de excepción que dejó más de 80 mil personas encarceladas y transformó de manera drástica los indicadores de violencia.</p>   <p>Ante ello, vale decir que El Salvador tiene la extensión del departamento de Ica y una población de menos de siete millones de habitantes, dos cifras que anticipan la fragilidad de cualquier intento de trasladar esa experiencia a una realidad distinta a la salvadoreña. A eso se suma que la fórmula misma acumula sus propios costos como la suspensión de garantías procesales fundamentales y dejó a centenares de personas detenidas de manera arbitraria, muchas de las cuales recién están siendo liberadas.</p>   <p>Con ese capital político en mano, Bukele forzó su reelección sobre una constitución que él mismo reinterpretó, y hoy gobierna un país donde la alternancia democrática ha quedado como una posibilidad, por decirlo menos, remota.</p>   <p>Ese balance fue presentado en el Perú, sin embargo, como un ejemplo a seguir por líderes de conocido discurso autoritario que apelaron durante años a lo que podría llamarse la bukelización de la política de seguridad, con la mano dura como atajo inevitable frente a la grave crisis.</p>   <p>La presidenta Keiko Fujimori viajó a El Salvador acompañada de cuatro ministros para consagrar esa tesis en terreno. Visitó el Centro de Confinamiento del Terrorismo y calificó el proceso salvadoreño como un modelo exitoso que el Perú debería adoptar. El viaje buscaba transformar en agenda de gobierno lo que hasta entonces había sido, para ese sector político, una referencia de campaña.</p>   <p>El mandatario salvadoreño, sin embargo, fue explícito al señalar que su sistema respondió a condiciones específicas y que copiarlo idéntico no tendría sentido. “La medicina no tiene que ser tan fuerte para una enfermedad más pequeña”, declaró ante la misma presidenta que lo había convertido en referente de campaña.</p>   <p>Esa saludable confesión clausura el mito con la autoridad que solo puede darle su propio autor, y abre al mismo tiempo una exigencia más incómoda: que las autoridades peruanas abandonen la retórica de efecto y asuman una hoja de ruta concreta contra la criminalidad, empezando por la derogación de las normas pro crimen aún vigentes y la reforma estructural de un aparato policial que lleva décadas esperándola.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La diplomacia peruana ante la exigencia de su tiempo, por Óscar Maúrtua de Romaña ]]>
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                            <image:title><![CDATA[La diplomacia peruana]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 31 Oct 2026 00:05:59 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La lucha contra la criminalidad organizada ha adoptado en América Latina formas muy distintas según el contexto de cada país, pero pocas han concitado tanta atención regional como la aplicada en El Salvador bajo el gobierno de Nayib Bukele. Desde 2022, ese país sometió a sus principales estructuras delictivas a una ofensiva sostenida bajo estados de excepción que dejó más de 80 mil personas encarceladas y transformó de manera drástica los indicadores de violencia.</p>   <p>Ante ello, vale decir que El Salvador tiene la extensión del departamento de Ica y una población de menos de siete millones de habitantes, dos cifras que anticipan la fragilidad de cualquier intento de trasladar esa experiencia a una realidad distinta a la salvadoreña. A eso se suma que la fórmula misma acumula sus propios costos como la suspensión de garantías procesales fundamentales y dejó a centenares de personas detenidas de manera arbitraria, muchas de las cuales recién están siendo liberadas.</p>   <p>Con ese capital político en mano, Bukele forzó su reelección sobre una constitución que él mismo reinterpretó, y hoy gobierna un país donde la alternancia democrática ha quedado como una posibilidad, por decirlo menos, remota.</p>   <p>Ese balance fue presentado en el Perú, sin embargo, como un ejemplo a seguir por líderes de conocido discurso autoritario que apelaron durante años a lo que podría llamarse la bukelización de la política de seguridad, con la mano dura como atajo inevitable frente a la grave crisis.</p>   <p>La presidenta Keiko Fujimori viajó a El Salvador acompañada de cuatro ministros para consagrar esa tesis en terreno. Visitó el Centro de Confinamiento del Terrorismo y calificó el proceso salvadoreño como un modelo exitoso que el Perú debería adoptar. El viaje buscaba transformar en agenda de gobierno lo que hasta entonces había sido, para ese sector político, una referencia de campaña.</p>   <p>El mandatario salvadoreño, sin embargo, fue explícito al señalar que su sistema respondió a condiciones específicas y que copiarlo idéntico no tendría sentido. “La medicina no tiene que ser tan fuerte para una enfermedad más pequeña”, declaró ante la misma presidenta que lo había convertido en referente de campaña.</p>   <p>Esa saludable confesión clausura el mito con la autoridad que solo puede darle su propio autor, y abre al mismo tiempo una exigencia más incómoda: que las autoridades peruanas abandonen la retórica de efecto y asuman una hoja de ruta concreta contra la criminalidad, empezando por la derogación de las normas pro crimen aún vigentes y la reforma estructural de un aparato policial que lleva décadas esperándola.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Hilma af Klint, la pionera del arte abstracto, por Hernán Pazos ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/10/27/hilma-af-klint-la-pionera-del-arte-abstracto-por-hernan-pazos-hnews-1635498</link>
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                            <![CDATA[ Especificó en su testamento que su obra no fuera mostrada hasta veinte años después de su muerte, temía no ser comprendida. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[La obra de Hilma af Klint ha permitido visibilizar a las mujeres creadoras que fueron marginadas frente a sus coetáneos masculinos. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 30 Oct 2026 21:00:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Hilma af Klint</strong>, una pintora, mística y artista sueca, nacida en Solna, al norte de Estocolmo, el 26 de octubre de 1862, fue la primera en desarrollar, desde 1906, un lenguaje puramente abstracto, siendo considerada la pionera de este movimiento, contando con un gran número de trabajos que preceden por una década a quienes luego fueron considerados como los primeros artistas dedicados a la abstracción, Kandinski, Mondrian, Malevich. Formada en la Real Academia de Bellas Artes de Estocolmo, siguió los caminos del arte dedicándose a los retratos y el paisajismo. La Academia Sueca era uno de los pocos lugares en Europa donde se permitía estudiar a las mujeres y su generación fue una de las primeras en recibir formación académica.</p>   <p class="has-text-align-justify">Paralelamente y a muy temprana edad, comenzó a interesarse por el ocultismo, asistiendo a su primera sesión espiritista a los 17 años. Ya sentía una especial atracción por lo esotérico, pero este interés de comunicarse con los muertos le aumentó luego de la muerte de su hermana Hermina a los 10 años. A partir de entonces, para profundizar sus inquietudes espirituales, se acercó a los rosacruces, la teosofía y la antroposofía, corriente filosófica creada a comienzos del siglo XX por el esotérico austríaco Rudolf Steiner. Viniendo de los términos griegos anthropos (hombre) y sophia (sabiduría), es decir, la sabiduría del ser humano, este movimiento sostiene que el hombre es una entidad compleja integrada por cuerpo, alma y espíritu y busca conectar los aspectos espirituales del ser humano con las dimensiones espirituales del universo, a través del autoconocimiento, la meditación y el desarrollo moral. Propone que existe una realidad invisible o inmaterial que puede investigarse mediante métodos conscientes de percepción interior.</p>   <p class="has-text-align-justify">Hacia sus treinta años (1896) siguió con las sesiones de espiritismo con un grupo de mujeres conocidas como Las Cinco: Anna Cassel, Cornelia Cederberg, Sigrid Hedman y Mathilda Nilsson, reuniéndose periódicamente para realizar sesiones de canalización, meditación, escritura y dibujo automático (la mano se mueve libremente sobre el papel sin la intervención del pensamiento racional ni el control consciente), prácticas que influyeron en el desarrollo posterior de su obra. En estas sesiones creían comunicarse con espíritus llamados los Altos Maestros: Amaliel, Ananda, Clemens, Esther, Georg y Gregor.</p>   <p class="has-text-align-justify">En 1904, Georg y Ananda “pidieron” a Las Cinco la construcción de un templo. Dos años después, Amaliel “encargó” a Hilma af Klint que produjera una cantidad de pinturas para ser colgadas allí, que retrataran el aspecto inmortal del hombre y transmitieran un mensaje a la humanidad. Ella desarrolló 193 “obras para el templo” durante nueve años, piezas que hoy son consideradas como las primeras composiciones abstractas existentes.</p>   <p class="has-text-align-justify">A partir de 1896, Las Cinco practicaban regularmente la escritura y pintura automáticas a partir de las sesiones de espiritismo desde donde, según ellas, se las pedían. </p>   <p class="has-text-align-justify">Una época efervescente donde descubrimientos como los rayos X o las ondas de radio cuestionaron muchas de las convenciones, abriendo posibilidades de exploración que iban más allá de los cinco sentidos. Y ella, como muchos de sus contemporáneos, no cesó en su búsqueda de lo espiritual y paranormal. Bajo las “órdenes” de Amaliel consolidó la gran producción de su vida, obras que “fueron pintadas directamente a través de mí, sin dibujos preliminares y con gran fuerza. No tenía idea de lo que se suponía que representaban; sin embargo, trabajé con rapidez y seguridad, sin cambiar ni una sola pincelada”.</p>   <p class="has-text-align-justify">Estaba convencida de que la realidad iba más allá del mundo físico, estableciendo un paralelo espiritual tan real y verdadero como lo material. A diferencia de otros artistas abstractos, no buscaba disolver o interpretar la realidad, sino hacer visible lo invisible, mostrar lo que pueda haber detrás del mundo físico. Con colores pastel, letras, líneas, espirales y formas geométricas con simbologías específicas, repetía motivos como conchas marinas, serpientes, rosacruces, lirios, cisnes o letras, representando dualidades en el universo, lo masculino y femenino, el macrocosmos y el microcosmos, la luz y la oscuridad y el origen y el fin del mundo.</p>   <p class="has-text-align-justify">Durante 1906 y 1908 creó 111 obras, una cada cinco días. Los espíritus le pidieron 10 pinturas de una belleza paradisíaca que evocaran la infancia, la juventud, la adultez y la vejez.</p>   <p class="has-text-align-justify">En 1908, Steiner visitó su estudio, recomendándole no mostrar sus obras en los próximos cincuenta años, dado su carácter controversial y polémico.</p>   <p class="has-text-align-justify">Ese año se tomó un descanso de cuatro años, aprovechando para cuidar a su madre ciega y reflexionar.</p>   <p class="has-text-align-justify">En 1944 murió en un accidente de tránsito, dejando más de 1300 obras abstractas y miles de dibujos. Especificó en su testamento que su obra no fuera mostrada hasta veinte años después de su muerte, temía no ser comprendida.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Quién está creando realmente la confusión?, por Beatriz Hou ]]>
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                            <![CDATA[ Conviene dejar algo claro: el contexto político estadounidense no equivale a la realidad peruana. Las valoraciones estadounidenses sobre supuestas amenazas a la seguridad responden, en gran medida, a consideraciones subjetivas de competencia geopolítica. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Beatriz hou]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 30 Oct 2026 13:16:39 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Quién está creando realmente la confusión?, por Beatriz Hou ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Beatriz Hou, China Media Group</p>   <p class="has-text-align-left">&quot;No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti&quot;. Cuando se recurre a la intimidación, las amenazas y la presión para privar a jóvenes de otros países de oportunidades de estudio y empleo, cabe preguntarse: ¿quién está creando realmente la confusión?</p>   <p class="has-text-align-left">La libertad académica, el pluralismo, la inclusión y la transparencia constituyen pilares fundamentales de la gestión universitaria y la cooperación educativa internacional. Es legítimo que esta cooperación sea objeto de debate racional y supervisión imparcial. Lo que no corresponde es definirla unilateralmente, sembrar sospechas infundadas ni convertirla en instrumento de narrativas geopolíticas.</p>   <p class="has-text-align-left">Un artículo de opinión reciente ha calificado irónicamente a los Institutos Confucio como institutos que inventaron la “confusión”, ha planteado numerosos cuestionamientos sin fundamento y ha llegado a ejercer presión, desde experiencias personales y posiciones políticas externas, para instar a las universidades peruanas a desconfiar y reconsiderar sus decisiones de cooperación.</p>   <p class="has-text-align-left">Estos argumentos se alejan por completo de más de una década de experiencia educativa en el Perú e ignoran las vivencias y los logros de decenas de miles de estudiantes peruanos. Para evaluar un proyecto de cooperación educativa arraigado en el país y al servicio de la sociedad, el criterio no debe ser la inquietud política ni los prejuicios de terceros, sino la experiencia local, los beneficios concretos para los jóvenes y los resultados de desarrollo compartido para ambos países.</p>   <p class="has-text-align-left"><strong>I. Cooperación voluntaria entre ambas partes y pleno respeto a la soberanía educativa del Perú</strong></p>   <p class="has-text-align-left">Los intercambios educativos entre China y el Perú constituyen una cooperación internacional formal, establecida por universidades de ambos países sobre la base de la confianza mutua, la igualdad y la libre voluntad. Se desarrolla conforme a las normas aplicables y dentro del marco institucional peruano.</p>   <p class="has-text-align-left">En junio de 2005, China y el Perú suscribieron oficialmente un memorando de entendimiento para cooperar en la creación de Institutos Confucio. A lo largo de los años, ambas partes han establecido cuatro Institutos Confucio en universidades peruanas, respetando las leyes, el sistema educativo y las normas académicas del Perú. La gestión institucional, la definición de los programas de estudio y el funcionamiento cotidiano se realizan bajo la conducción, las decisiones y la supervisión de las universidades peruanas. La soberanía educativa, la autonomía universitaria y la independencia académica permanecen en manos del Perú.</p>   <p class="has-text-align-left">Desde el inicio de sus actividades en dos mil nueve, los Institutos Confucio en el Perú han formado a más de 84.000 estudiantes locales. Durante más de una década, sus criterios de admisión, programas académicos, actividades culturales y estándares de exámenes de nivel han sido públicos. Su enseñanza se concentra en el aprendizaje del idioma chino y el intercambio cultural; no ha intervenido en las decisiones académicas de las universidades ni en sus sistemas internos de enseñanza.</p>   <p class="has-text-align-left"><strong>II. Una respuesta a las necesidades de nuestra era y oportunidades reales para la juventud peruana</strong></p>   <p class="has-text-align-left">Desde su creación, los Institutos Confucio han mantenido tres misiones fundamentales: enseñanza de idiomas, difusión cultural y servicio a la sociedad. A medida que se profundizan las relaciones entre China y el Perú y se amplía la cooperación económica y comercial, la enseñanza del idioma contribuye al conocimiento mutuo entre ambas culturas y al acercamiento de sus pueblos. También abre oportunidades laborales a los jóvenes peruanos, fortalece su competitividad profesional y les permite participar mejor en el desarrollo nacional.</p>   <p class="has-text-align-left">China es el principal socio comercial del Perú. Según datos oficiales peruanos, en 2025 las exportaciones peruanas a China alcanzaron los 33.400 millones de dólares. Más de 200 empresas chinas han invertido en el Perú en sectores como comercio, infraestructura, energía y servicios, dinamizando la economía local y generando numerosos puestos de trabajo de calidad. Esta estrecha relación económica y comercial ha creado una demanda real, sostenida y estable de profesionales que dominen el chino.</p>   <p class="has-text-align-left">Durante más de una década, innumerables jóvenes peruanos han encontrado en los Institutos Confucio una plataforma para ampliar sus horizontes.</p>   <p class="has-text-align-left">He entrevistado a muchos estudiantes, egresados y jóvenes profesionales vinculados a la cooperación entre China y el Perú. Muchos, gracias a una formación sistemática en chino, han logrado incorporarse a empresas chinas establecidas en el país y a instituciones con actividad internacional. Se han convertido en profesionales bilingües muy demandados y han accedido a oportunidades laborales estables y de calidad. Otros jóvenes, mediante cursos gratuitos y programas regulares de capacitación, han adquirido competencias lingüísticas que les permiten trabajar en comercio, servicios transfronterizos y traducción, mejorando sus ingresos y su competitividad laboral.</p>   <p class="has-text-align-left">Asimismo, numerosos alumnos destacados han accedido, a través de estos institutos, a oportunidades de estudiar en China, participar en viajes de formación y competir en certámenes internacionales. Así han ampliado sus perspectivas y se han convertido en jóvenes promotores de la amistad chino-peruana. Me han dicho con sinceridad que aprender chino, conocer China y continuar allí sus estudios es una aspiración personal.</p>   <p class="has-text-align-left">Los hechos demuestran que aprender chino no es solamente una experiencia cultural: es también una herramienta práctica para la formación y el empleo de la juventud peruana y para la inserción internacional del país.</p>   <p class="has-text-align-left"><strong>III. Preservar la misión educativa y rechazar la politización de los intercambios académicos</strong></p>   <p class="has-text-align-left">El entendimiento entre idiomas tiende puentes entre los pueblos y el aprendizaje mutuo entre civilizaciones favorece el progreso social. Los intercambios educativos entre personas no deberían recibir arbitrariamente etiquetas de seguridad ni quedar subordinados a la rivalidad geopolítica.</p>   <p class="has-text-align-left">Durante más de una década, los Institutos Confucio en el Perú se han mantenido fieles a su misión educativa, trabajando en las universidades y las comunidades mediante clases de idiomas, exámenes de certificación y actividades culturales. Sus beneficios llegan de manera concreta a la población y a los jóvenes. Su finalidad es educar, promover el intercambio, tender puentes y fortalecer la amistad. Sus contenidos educativos son públicos y sus actividades no contemplan operaciones confidenciales ni representan los supuestos riesgos para la seguridad nacional que se les atribuyen.</p>   <p class="has-text-align-left">La auténtica libertad académica y la independencia universitaria se expresan en la apertura, la inclusión y el intercambio plural, así como en la capacidad de cada universidad para elegir libremente recursos educativos internacionales de calidad, enriquecer sus programas y fortalecer su proyección internacional. No consisten en adoptar sin cuestionamientos narrativas externas ni permitir que las posiciones políticas de otros países determinen sus decisiones.</p>   <p class="has-text-align-left">El artículo citado recurre al caso del Miami Dade College, en Estados Unidos, y a declaraciones del secretario de Guerra estadounidense para trasladar a otros países la lógica de la competencia política interna de Estados Unidos. A partir de ello, introduce el argumento de los riesgos de seguridad e insta al Perú a mantenerse alerta.</p>   <p class="has-text-align-left">Conviene dejar algo claro: el contexto político estadounidense no equivale a la realidad peruana. Las valoraciones estadounidenses sobre supuestas amenazas a la seguridad responden, en gran medida, a consideraciones subjetivas de competencia geopolítica. No se ha presentado ninguna prueba concreta, verificable y convincente referida a los Institutos Confucio en el Perú.</p>   <p class="has-text-align-left">Los intercambios educativos deben ser abiertos e inclusivos y estar al alcance de todas las personas que desean aprender. Los programas de estudios en China se basan en una concepción abierta del intercambio humano y cultural, con procedimientos regulados y criterios de acceso equitativos, y reciben a jóvenes de distintos países. He conocido a estudiantes peruanos que obtuvieron becas para estudiar en China. Sus testimonios coinciden: describen una experiencia académica segura y cómoda, una sociedad acogedora y un ambiente de aprendizaje abierto y libre.</p>   <p class="has-text-align-left">En contraste, algunos países imponen estrictos controles previos para otorgar visas a estudiantes internacionales y requisitos de revisión más rigurosos en determinadas especialidades. Algunos estudiantes han enfrentado interrogatorios al ingresar, inspecciones de dispositivos electrónicos e incluso denegaciones de visa o deportaciones. Estas medidas levantan barreras artificiales a los intercambios académicos y educativos internacionales.</p>   <p class="has-text-align-left">La cultura china que difunden los Institutos Confucio hunde sus raíces en una tradición de apertura e inclusión: enseñar sin discriminación, permitir la coexistencia de distintas escuelas de pensamiento y promover la igualdad entre civilizaciones, la diversidad y el aprendizaje mutuo. Resulta contradictorio que ciertos sectores proclamen su defensa de la libertad de expresión y la apertura académica mientras estigmatizan y politizan la enseñanza del idioma y la cultura china en el Perú, atribuyéndole arbitrariamente riesgos de seguridad. Cabe preguntarse: ¿quién respeta realmente la diversidad de intercambios y las diferencias? ¿Y quién pretende imponer restricciones, controlar el debate público y fomentar divisiones ideológicas?</p>   <p class="has-text-align-left">China mantiene una política exterior independiente y de paz y se atiene al principio fundamental de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados. Su cooperación educativa en el exterior tiene objetivos claros: difundir su idioma y cultura, compartir conocimientos, habilidades y experiencias de desarrollo, y alentar a los jóvenes de otros países a contribuir al progreso de sus propias sociedades tras completar sus estudios. Respeta la soberanía y los caminos de desarrollo de cada nación y no interviene en sus asuntos internos.</p>   <p class="has-text-align-left">En marcado contraste, la persistencia de una mentalidad asociada a la Doctrina Monroe considera a América Latina una supuesta “zona de influencia”, interviene en los asuntos regionales desde una lógica hegemónica y condiciona su desarrollo, alimentando enfrentamientos y divisiones que afectan profundamente la estabilidad y la autonomía de la región. La diferencia entre ambas concepciones de las relaciones internacionales resulta evidente.</p>   <p class="has-text-align-left">Ignorar los resultados de la experiencia peruana, interpretar la enseñanza de idiomas a través de un filtro geopolítico y amplificar deliberadamente las sospechas y las confrontaciones: eso es lo que realmente genera confusión en la opinión pública y distorsiona su juicio.</p>   <p class="has-text-align-left"><strong>IV. Promover el intercambio mediante la apertura y responder a los prejuicios con hechos</strong></p>   <p class="has-text-align-left">Las civilizaciones se enriquecen mediante el intercambio y las sociedades progresan gracias a la apertura.</p>   <p class="has-text-align-left">La cooperación educativa entre China y el Perú está arraigada en la realidad peruana, respeta su soberanía educativa, funciona de manera pública y transparente, apoya el desarrollo de los jóvenes y contribuye al beneficio mutuo. Es una de las manifestaciones más concretas, sencillas y sólidas de la amistad entre ambos países. La esencia de la educación es superar distancias, transmitir buena voluntad y ofrecer herramientas para crecer; nunca debería convertirse en instrumento de rivalidades geopolíticas ni de confrontación.</p>   <p class="has-text-align-left">Las decisiones educativas del Perú deben corresponder a sus propias instituciones universitarias, a su realidad social, a las necesidades de sus jóvenes y a sus intereses nacionales, sin quedar condicionadas por discursos políticos extranjeros ni narrativas parciales.</p>   <p class="has-text-align-left">De cara al futuro, debemos respetar más los hechos objetivos y dejar atrás los prejuicios. Más cooperación de beneficio mutuo y menos sospechas geopolíticas; más oportunidades concretas y menos interpretaciones unilaterales.</p>   <p class="has-text-align-left">Que la educación recupere plenamente su vocación de formar personas; que los intercambios sigan construyendo amistad; y que los resultados reales, transparentes y beneficiosos para la sociedad pongan fin a la confusión que algunos intentan crear deliberadamente.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La persecución judicial sigue bajo observación internacional ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/10/29/la-persecucion-judicial-sigue-bajo-observacion-internacional-1593695</link>
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                            <![CDATA[ Naciones Unidas alerta sobre la persistencia de abusos contra la independencia judicial peruana. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial viernes 30 de octubre]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 30 Oct 2026 03:49:27 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La persecución judicial sigue bajo observación internacional ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Los organismos internacionales de derechos humanos tienen una característica fundamental que sus detractores suelen subestimar, y que conviene recordar en cada momento de presión institucional. Permanecen, al permanecer, acumulan archivos que ningún gobierno de turno puede borrar, porque sus pronunciamientos no responden al consenso de cada coyuntura, sino a la legitimidad de los tratados que los propios Estados suscribieron, con firmas y ratificaciones, ante sus ciudadanos y sobre todo ante la historia.</p>   <p>El intento de deslegitimar esos mecanismos forma parte de un manual conocido, aplicado con distintas variantes por actores de todo el espectro político a lo largo del continente, y que consiste en cuestionar la competencia del organismo e invocar la soberanía como escudo frente a la observación externa. Sin embargo, esa estrategia cae en saco roto porque no silencia los informes que los sistemas de supervisión dirigen a los Estados cuando detectan irregularidades que requieren atención.</p>   <p>De esa manera, la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la independencia judicial, Margaret Satterthwaite, ha publicado su comunicación al gobierno peruano. En ella advierte sobre las presiones ejercidas contra el magistrado supremo Jorge Luis Salas Arenas y los procedimientos disciplinarios iniciados contra jueces por aplicar el derecho internacional en casos de violaciones de derechos humanos, y cómo han documentado también estas páginas, han incluido amenazas de represalia por sus propios fallos.</p>   <p>Satterthwaite apunta además que las medidas de protección para el magistrado Salas Arenas y su familia han sido reducidas, pese a los riesgos verificados y a las disposiciones cautelares vigentes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.</p>   <p>De hecho, el incumplimiento de ese mandato es el señalamiento de mayor calado, porque traslada el asunto del terreno político al jurídico internacional y sitúa al país en una situación de responsabilidad ante el sistema interamericano.</p>   <p>Gracias a ese tipo de intervenciones, la ciudadanía que sigue el estado actual del poder judicial encuentra en esa red de supervisión internacional una garantía que complementa lo que las instituciones nacionales no siempre alcanzan a ofrecer. Y quienes siguen maquinando estas persecuciones, trasgrediendo en primer lugar la constitución, sepan que el mundo sigue mirando, y sus registros, si no la tienen hoy, tendrán consecuencias.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La estigmatización de las protestas, por Cynthia Cienfuegos ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/10/29/la-estigmatizacion-de-las-protestas-por-cynthia-cienfuegos-hnews-1786545</link>
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                            <![CDATA[ En Perú, el término "protesta" evoca indiferencia y estigmatización hacia quienes ejercen su derecho a la manifestación pacífica.. ]]>
                            </description>
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                            <image:title><![CDATA[estigmatización de la protesta]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cynthia Cienfuegos</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 29 Oct 2026 16:19:29 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En Perú, basta mencionar la palabra protesta o movilización para que pasen dos cosas. Primero, la indiferencia. Están quienes deciden no involucrarse. Esa distancia de quien observa pero no se mete puede responder a una simple apatía social o a que ha llegado a la firme convicción de que salir a las calles no va a solucionar absolutamente nada. Y segundo, la estigmatización. En los últimos años, se ha normalizado agredir y descalificar a quienes deciden ejercer y defender un derecho legítimo como la protesta pacífica. Esta estigmatización también asocia a las manifestaciones con actos vandálicos, que permiten luego justificar los abusos y excesos por parte de las fuerzas del orden. Ya pasó en Perú durante el estallido social de 2022-2023. Y aquí no podemos evitar hacer la comparación con las actuales protestas en Francia. Mientras que en el país europeo se han movilizado más de 400 mil personas en todo el territorio, se han contabilizado alrededor de 289 marchas a nivel nacional, se ha detenido a más de 2 mil personas y se han desplegado decenas de miles de agentes de seguridad, no hay ninguna víctima, hasta la fecha, por parte de la policía. </p>   <p>En el Perú, las manifestaciones durante el período de Dina Boluarte dejaron un saldo de más de cincuenta víctimas, en su mayoría manifestantes del sur andino. Las investigaciones concluyeron que entre las víctimas había menores de edad y ciudadanos de a pie que ni siquiera participaban de las protestas. Hoy, esa injusticia sigue siendo una herida abierta. Los actos vandálicos ni aquí ni en ningún otro lugar se justifican ni se apoyan, pero sí es necesario defender la institucionalidad, las formas democráticas y un debido proceso que garantice el respeto a la vida y el derecho de la ciudadanía a organizarse y a manifestarse legítimamente.</p>   <p>Lo cierto es que las movilizaciones en Perú aún siguen siendo desarticuladas, y ese es otro tema de análisis. La falta de liderazgos o de coordinación entre ellos, y de un hilo conductor que logre unir, de manera masiva, a los peruanos y peruanas alrededor de temas comunes sigue siendo un pendiente. Muy posiblemente, y en un contexto global de protestas y movilizaciones, temas como el cambio climático, el medio ambiente, la Amazonía y el rechazo a la discriminación acaparen las calles en los próximos años.</p>   <p>Necesitamos entender las protestas. No para participar de ellas si no queremos, sino para comprendernos mejor. Estas pueden indicarnos qué canales de participación ciudadana han sido agotados, en qué demandas la ciudadanía no se siente escuchada, qué políticas públicas nos faltan y qué injusticias siguen sin ser atendidas.</p> ]]></content:encoded>
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