<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
    
            <rss xmlns:image="http://www.google.com/schemas/sitemap-image/1.1" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
                <channel>
                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
                <link>https://larepublica.pe</link>
                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sat, 30 May 2026 04:07:07 GMT</lastBuildDate>
                <language>es</language>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ El mandato de la decepción ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/29/el-mandato-de-la-decepcion-536964</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/29/el-mandato-de-la-decepcion-536964</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Según el IEP, el 54% de los indecisos rechaza a ambos candidatos que pasan a segunda vuelta. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/6a1a5cc8d973f8e2350a82f4.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy sábado]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 30 May 2026 04:07:07 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/6a1a5cc8d973f8e2350a82f4.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ El mandato de la decepción ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Perú se acerca al 7 de junio con una segunda vuelta que la última encuesta del IEP describe con claridad: más de un tercio del electorado rechaza a cada uno de los dos candidatos. Por un lado, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú acumula 40% de antivoto y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, 37%. Además, un 12% de peruanos aseguran que votarán en blanco o viciarán su voto. La ciudadanía siente decepción con ambos.</p>   <p>El antivoto de Keiko Fujimori parte de uno de los niveles de rechazo más altos de la historia electoral peruana, acumulado durante un quinquenio en que el fujimorismo fue protagonista central del deterioro institucional del país. El de Roberto Sánchez supera al que registró Pedro Castillo en 2021. Ambos llegan al balotaje con deudas ciudadanas que esta campaña no solo ha saldado sino que ha profundizado con silencios y discursos que ningunean el sufrimiento de peruanos.</p>   <p>Y las encuestas nuevamente revelan una geografía del rechazo que confirman la fractura que el próximo gobierno tendrá la obligación de atender con políticas efectivas y no desde el discurso. El antivoto a Sánchez se concentra en Lima con 56%. El de Fujimori domina en el Oriente con 49%, el Centro con 46%, el Sur con 43% y el Norte con 37%. Esas regiones son también las que concentran a los microempresarios más golpeados por el crimen organizado que las leyes del último Congreso favorecieron, y a las familias de las víctimas mortales y heridos de las matanzas cometidas por agentes del Estado durante las protestas, quienes hasta hoy esperan reparación y justicia que el Estado les debe. Cerrar esa brecha exige al próximo gobierno derogar esas leyes y garantizar que el Estado cumpla con sus víctimas.</p>   <p>Ese es el país real. Más de 3,4 millones de peruanos votaron en blanco o nulo en primera vuelta, superando la votación de cualquiera de los dos finalistas. El 54% de quienes todavía dudan descarta a ambos de manera espontánea. Lo que se espera mínimamente es que ambos candidatos intenten convencer, generar confianza y representar a ese electorado.</p>   <p>Quien gane el 7 de junio recibirá el mandato con una legitimidad cuestionada. Gobernar con instituciones debilitadas y una ciudadanía que reclama acciones concretas, exige más que promesas. Y los próximos gobernantes deberían saberlo.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/08/el-viaje-postumo-de-carmen-caballero-por-leyla-aboudayeh-hnews-717528</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/08/el-viaje-postumo-de-carmen-caballero-por-leyla-aboudayeh-hnews-717528</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ La exposición “Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte” reúne en Casa Fugaz a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo donde el arte, la memoria y el duelo se convierten en una forma de resistencia frente al olvido.&nbsp; ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/08/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 30 May 2026 03:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/08/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay algo en lo que pienso constantemente: nuestra trascendencia por este mundo. La posibilidad de existir más allá de la muerte. Hay personas que, cuando se van, no desaparecen del todo. Se vuelven poéticas, efímeras, incomprensibles. Permanecen de formas íntimas en la memoria de quienes las amaron y, al mismo tiempo, muy solas en los espacios que alguna vez habitaron.</p>   <p>Entender la muerte después de tantos vínculos construidos es algo que supera nuestros lenguajes. Quizá por eso el arte insiste en volver sobre ella. No para resolverla, sino para darle una forma sensible al vacío. Sé que muchas personas especiales desaparecen rápidamente bajo la velocidad y la ligereza con las que vivimos hoy. El olvido parece haberse convertido en una consecuencia natural de nuestro tiempo.</p>   <p>Por eso resulta profundamente conmovedor lo que ocurre en &#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039;, la exposición que se inaugura este sábado 9 de mayo en Casa Fugaz, en el Callao. La muestra, impulsada por el artista y curador Francis Naranjo, reúne a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo que desborda la idea tradicional de homenaje. Aquí no se trata solamente de recordar a Carmen Caballero, sino de resistirse a su desaparición a través del arte.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/69fe83d9f8fee48252091599.jpg" alt="La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión" width="1250" height="735"/><figcaption>La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión</figcaption>   <p><strong>Carmen y Francis</strong> vivieron profundamente juntos. Durante décadas construyeron una red de afectos, viajes, exposiciones y encuentros que unió a artistas, curadores y pensadores de distintos territorios. Su vida estuvo atravesada por el desplazamiento constante, pero también por una idea del arte entendida como comunidad y experiencia compartida. El último viaje que hicieron juntos fue precisamente al Callao, a esta casa habitada una y otra vez por el arte.</p>   <p>Lo extraordinario de esta exposición es que logra transformar el duelo en un lenguaje colectivo. Cada obra parece preguntarse cómo hacer visible aquello que ya no está.</p>   <p>La pieza de <strong>Liliana Zapata</strong> trabaja desde esa delicadeza. Su huaco incorpora la iconografía de las joyas que Carmen utilizaba, desplazando esos objetos íntimos hacia una dimensión ritual y funeraria. La cerámica deja de ser solamente forma para convertirse en contenedor simbólico de una presencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg" alt="Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En otro registro, el artista boliviano <strong>Iván Cáceres</strong> presenta una obra que oscila entre máquina y símbolo. &quot;Soy un pequeño sol y mi puerta una gota&quot;, escribe, como si intentara nombrar un umbral entre lo visible y aquello que apenas podemos intuir. Su pieza parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria.</p>   <p>Tal vez uno de los gestos más conmovedores sea el de <strong>Eduardo Caballero</strong>, hijo de Carmen, quien ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Será la primera vez que la escuche después de su muerte. Hay algo devastador y profundamente humano en ese acto. La voz, quizá más que cualquier imagen, posee la capacidad de devolvernos una presencia.</p>   <p>La obra de <strong>Alfredo Quiroz</strong> trabaja desde otro lugar de intimidad. El artista pinta sobre un gran manto de lona la imagen de la cama de Carmen un día después de su muerte. La escena evita cualquier espectacularidad y, precisamente por eso, golpea con fuerza. La cama vacía aparece como un territorio donde todavía persiste algo invisible.</p>   <p>Por su parte, <strong>Sara Roitman</strong> presenta un jardín artificial hecho de arcilla cruda que irá deshaciéndose con el agua y el paso de los días. La obra no representa la fragilidad: la ejecuta. El tiempo interviene directamente sobre ella hasta convertir el deterioro en parte de la pieza. El duelo aparece entonces no como imagen estática, sino como proceso inevitable.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/69fe83535693c7fae408b805.jpg" alt="Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Hay algo profundamente radical en esta muestra porque ocurre en un momento donde el mundo parece cada vez menos real y menos vinculante. Vivimos hiperconectados, viajando constantemente a través de pantallas y redes sociales, pero rara vez nos sentimos verdaderamente unidos por algo. Aquí sucede lo contrario. El arte consigue construir una experiencia de comunidad alrededor de la pérdida, la memoria y la gratitud.</p>   <p>Pocas veces alguien es honrado con tanta sensibilidad y simbolismo. Y pocas veces una exposición logra devolvernos algo tan esencial de nuestra humanidad.</p>   <p>Quizá eso sea finalmente trascender: permanecer vibrando en la memoria de otros, seguir produciendo encuentros incluso después de la ausencia.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>*&#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039; se inaugura este sábado 9 de mayo a las 12.00 p. m. en Casa Fugaz, Monumental Callao.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Venecia 2026, una Bienal de conflictos, por Hernán Pazos ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/venecia-2026-una-bienal-de-conflictos-por-hernan-pazos-hnews-1106820</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/venecia-2026-una-bienal-de-conflictos-por-hernan-pazos-hnews-1106820</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Polémica. La presente edición del evento de arte contemporáneo más importante del mundo atraviesa cuestionamientos nunca antes vistos en la historia. El factor político se ha vuelto determinante. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a112459498e6fd2830825a9.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[«Amalgam», del artista estadounidense Nick Cave, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 29 May 2026 13:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a112459498e6fd2830825a9.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Venecia 2026, una Bienal de conflictos, por Hernán Pazos ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[<img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/6a112459498e6fd2830825a9.jpg" alt="«Amalgam», del artista estadounidense Nick Cave, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>«Amalgam», del artista estadounidense Nick Cave, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP.</figcaption>   <p><strong>Koyo Kouoh</strong>, quien falleció en mayo de 2025, fue la directora artística de la 61.ª Bienal de Venecia y la encargada de diseñar la temática de esta exhibición. Avanzó hasta sentar los lineamientos de la muestra, titulada <em><strong>In Minor Keys</strong></em>. A pesar de haber dejado como legado los argumentos para interpretar sus propuestas, su voluntad no fue enteramente respetada y su muerte relativiza la lectura más exacta de su ahora hermético razonamiento, lo que marca esta Bienal, desde sus inicios, con un sello de ambigüedad, de realidades interpretables y de figuras fantasmales que luchan por subsistir e imponer sus voluntades en un mundo que ya no tiene definición.</p>   <p>Su ausencia permite la presencia de argumentos que ahora se sostienen en exhibiciones montadas con plena libertad, asumida por los Estados, con sus representantes como participantes estrella. Ya no exhiben los artistas; ahora son los países los que imponen o divulgan sus argumentos políticos y sus intenciones más estructuradas, en busca de una supremacía política, de un mensaje victorioso, más allá de la búsqueda de la belleza, de la sencillez, de planteamientos diseñados en clave menor que inviten a escuchar las constantes señales de la tierra y de la vida, tonalidades menores que se conecten con las frecuencias íntimas del alma y se asocien con el asombro, la tristeza y la melancolía, para proponer y explorar un arte que se aleje de la velocidad y del espectáculo, en busca de formas más pausadas, auténticas y atentas a las interacciones de las emociones.</p>   <p>Como en la música, esta exhibición pretende resaltar las inquietudes más íntimas, subjetivas y sensoriales, al colocar las manifestaciones artísticas en espacios de reflexión y meditación, en las verdaderas conexiones. Pero son los Estados los que luego la boicotean, asumen liderazgos y cuestionan la validez de sus representaciones. Más de 40 pabellones son cerrados en protesta por la participación de <strong>Rusia</strong> e <strong>Israel</strong>; con esto confirman que lo que realmente les interesa son las posiciones políticas. Son actitudes relativamente válidas, ya que al protestar establecen, al igual que los miembros del jurado internacional, que pierden el interés en estos argumentos divididos y también renuncian, que no pueden exhibir al lado de artistas elegidos por Estados cuyos líderes han sido acusados por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Además, se cancela el procedimiento tradicional para otorgar los premios y se lo sustituye por un <strong>León de Oro</strong> otorgado por el voto del público, que será entregado al final de la Bienal, para evitar así intervenciones oportunistas que permitan deslizar alguna interpretación política del evento.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/6a112411505830848401eeeb.jpg" alt="Un visitante observa «Permanent Address», de la artista india Sumakshi Singh, en el pabellón de la India, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>Un visitante observa «Permanent Address», de la artista india Sumakshi Singh, en el pabellón de la India, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Muchos de los artistas retiran sus obras de la competencia como respuesta, dejan vacía la posibilidad del premio y con esto empiezan los conflictos. Ya no se trata de artistas y sus montajes, sino de intervenciones gubernamentales con los conflictos que estas arrastran. Las representaciones ya no se plantean como propuestas mágicas o conceptos abstractos, sino que evidencian la guerra en Ucrania y las agresiones imperialistas, y utilizan sus participaciones como “mecanismos de propaganda”. Ahora es <strong>Gaza</strong>, el genocidio, las disputas sobre los límites del boicot cultural. Irán se retira en silencio y señala la imposibilidad de separar la cultura de la intervención militar en <strong>Oriente Medio</strong>. Y para Estados Unidos la cultura es un nuevo frente en la guerra de las identidades. La política norteamericana entiende muy bien el verdadero valor de estos espacios y no los abandona; por el contrario, los ocupa con argumentos intervencionistas, transforma la libertad artística en propaganda de sus valores propios y nacionales, y promueve sus particulares discursos del prestigio cultural.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/6a11217361743a4e0f004daf.jpg" alt="La camerunesa-suiza Koyo Kouoh diseñó los lineamientos conceptuales de la actual edición de la Bienal. Su encargatura había sido catalogada de histórica. Falleció en mayo de 2025. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>La camerunesa-suiza Koyo Kouoh diseñó los lineamientos conceptuales de la actual edición de la Bienal. Su encargatura había sido catalogada de histórica. Falleció en mayo de 2025. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Por primera vez en su historia, la Bienal se enfrenta a una huelga de gran escala: se cierran pabellones, aparecen banderas palestinas y se bloquea la circulación normal del evento con intervenciones y protestas espontáneas que afectan a una parte significativa de los pabellones, lo que hace notar las bases materiales que normalmente permanecen invisibles, y el interés cambia de protagonismo. Ahora son los trabajadores, los asistentes, los limpiadores y hasta los vigilantes quienes pasan a evidenciar con sus ausencias una infraestructura frágil, medio inoperante y decadente. Se extrañan sus presencias casi tanto como las de los artistas y los pabellones, ya que ponen en evidencia una base material fundamental que normalmente permanece invisible.</p>   <p>La Bienal se presenta moribunda; los artistas ya no quieren seguir los mandatos de los Estados y la protesta se generaliza. El arte está cambiando, ya no se trata del éxito. Quizás regrese a sus orígenes en busca de aquellos lugares donde las emociones se transmitían en claves menores, en bajas frecuencias, con sencillez, humildad, claridad e independencia.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Cuando Giuseppe Garibaldi visitó a Manuela Sáenz, por Eduardo González Viaña ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/28/cuando-giuseppe-garibaldi-visito-a-manuela-saenz-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-989800</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/28/cuando-giuseppe-garibaldi-visito-a-manuela-saenz-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-989800</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ La llegada de Garibaldi a Perú dejó una marca en la historia; su presencia inspiró canciones y celebraciones que reflejan el asombro y entusiasmo por su visita, en la que también conoció a la libertadora Manuela Sáenz en Paita. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/28/6a17e842d973f8e2350a829f.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Giuseppe Garibaldi. Imagen: Difusión.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 29 May 2026 08:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/28/6a17e842d973f8e2350a829f.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Cuando Giuseppe Garibaldi visitó a Manuela Sáenz, por Eduardo González Viaña ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El 31 de mayo de 1851, cuando su barco se aproximaba a Paita, <strong>Giuseppe Garibaldi</strong><em> </em>le dijo al marinero que iba a su lado:</p>   <p>—Eso que vemos es un sueño.</p>   <p>—Es el Perú, señor —aclaró el hombre de mar.</p>   <p>—Claro, es el Perú. Una de las culturas más antiguas del mundo nos acoge. Nos reciben también los ojos brillantes de los hombres y mujeres que pelearon al lado de Simón Bolívar.</p>   <p>Garibaldi sabía lo que significa pelear por la libertad. Era en Europa el símbolo de la unificación de Italia y de la lucha por la independencia. En uno y otro lado de la península, había combatido al frente de los camisas rojas para lograr que Italia se liberara del dominio borbónico y para allanar el camino de la unificación.</p>   <p>Ahora era un exiliado. Antes de su llegada al Perú, había peleado en buena parte de la América meridional. Lo hizo por la independencia de Río Grande do Sul frente al imperio monárquico de Brasil, después por la del Uruguay y, por fin, se había enfrentado contra el dictador argentino Juan Manuel de Rosas. Se le llamaba por eso “el héroe de dos mundos”.</p>   <p>Al bajar en el muelle de Paita, Garibaldi se encontró con un grupo de caballeros vestidos con terno negro formal que caminaban en su busca.</p>   <p>Quien parecía estar a la cabeza de ellos se llamaba Manuel Francisco Herrera Castellanos. Se lo dijo después, pero al encontrarse con él, le extendió la mano de una manera que el italiano entendió francmasónica.</p>   <p>—Hermano, en nombre de la Logia Amistad indisoluble de Paita, le doy nuestros saludos. Los hermanos aquí presentes quieren invitarlo a una &#039;tenida&#039; para mañana por la tarde.</p>   <p>El héroe dio la mano a los restantes caballeros. Tuvieron una breve conversación y luego todos se fueron al puerto.</p>   <p>En el camino, Garibaldi le dijo a Herrera que tenía entendido que allí residía doña <strong>Manuela Sáenz</strong>:</p>   <p>—…la gran amiga de nuestro venerable hermano Simón Bolívar. Quisiera expresarle mis saludos.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/6a17e842d973f8e2350a829f.jpg" alt="Giuseppe Garibaldi. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Giuseppe Garibaldi. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Herrera le contestó que, efectivamente, así era, aunque en esos momentos se encontraba con un problema de salud, pero que estaba seguro de que lo recibiría.</p>   <p>El tiempo suele ser inflexible al cobrar sus deudas, y ya Manuela las estaba pagando. Sin embargo, sus ojos conservaban locura y altivez, y eran los mismos acerca de los cuales Bolívar declaró un día:</p>   <p>&quot;He soñado con tus ojos una y otra vez, como si mañana fuera a ser fusilado&quot;.</p>   <p>Era bonita y triste, y obligaba a que los tímidos hablaran solos para no recibir un rechazo y a que los enamorados pertinaces aseguraran que, antes de que ella naciera, la luz del mundo no podía haber existido porque no había razón alguna ni rostro bello que iluminar, pero ya no se lo podían decir porque ahora era una matrona respetable.</p>   <p>Una soleada tarde de mil 851, alguien tocó a su puerta, pero no era la Muerte, ni un recuerdo, sino un hombre de penetrantes ojos azules, luenga barba blanca, cabello nutrido y una nariz como la de Bolívar, muy proporcionada e histórica. El recién llegado le preguntó si ella era la Libertadora.</p>   <p>—¡Adelante! —respondió Manuela, pero no sabía de quién se trataba.</p>   <p>Mientras esperaba averiguarlo, se dijo que el desconocido tenía los ojos tan profundos y azules que, probablemente, era la Muerte. De inmediato, asumió que el asunto de pasar al otro lado de la existencia no era tan difícil. &quot;Todo consiste en morirse&quot;, pensó.</p>   <p>Durante el siglo XIX, dos guerreros habían asombrado al mundo, Simón Bolívar en América y Giuseppe Garibaldi detrás de los <strong>Alpes</strong>.</p>   <p>—¡Adelante! ¿Quién desea hablar con la Libertadora?</p>   <p>—Garibaldi.</p>   <p>Conversaron. El héroe italiano tenía una opinión formada sobre Bolívar:</p>   <p>—Él entendió que la patria no es una bandera, es el pueblo.</p>   <p>Y, como Manuela se había quedado asombrada, masticando aquellas palabras, el héroe italiano agregó:</p>   <p>—La libertad no se da, se conquista y, como lo hizo Bolívar, se defiende hasta el último aliento.</p>   <p>Ella respondió:</p>   <p>—La libertad se conquista. Simón lo decía siempre.</p>   <p>&quot;Garibaldi, Garibaldi, Garibaldi, sí&quot;, es una canción -o sus vestigios- que se canta y se baila en las &#039;jaranas&#039; de la vieja Lima. Se advierten en ella las huellas del asombro y el entusiasmo que la presencia del héroe italiano causó en el Perú. &quot;Garibaldi, Garibaldi, Garibaldi sí&quot;.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Se necesita un Estado a la altura de la riqueza peruana ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/29/se-necesita-un-estado-a-la-altura-de-la-riqueza-peruana-editorial-692114</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/29/se-necesita-un-estado-a-la-altura-de-la-riqueza-peruana-editorial-692114</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ El presidente del Banco Central Julio Velarde advierte sobre los frenos al desarrollo en el Perú. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/6a19475661743a4e0f004e94.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 29 May 2026 07:59:48 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/6a19475661743a4e0f004e94.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Se necesita un Estado a la altura de la riqueza peruana ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Julio Velarde lleva más tiempo al frente del Banco Central de Reserva que cualquier presidente que haya gobernado el Perú en las últimas dos décadas. Por eso, cuando advierte que la creación de riqueza requiere de ciertas condiciones mínimas, lo hace con la autoridad de quien ha observado el problema desde adentro durante años. </p>   <p>Al respecto, los números del boom merecen leerse con atención. Las exportaciones mineras del Perú alcanzaron 62,848 millones de dólares en 2025, un crecimiento de 27,2% respecto al año anterior. El cobre y el oro explican el 61,7% del valor total exportado por el país. En 2025, el oro alcanzó precios históricos con más de 60% de alza y la plata dobló su valor. En los primeros meses de 2026, las exportaciones mineras crecieron 59% respecto al mismo periodo del año anterior. A partir de ello, es posible decir que el Perú atraviesa uno de los ciclos de precios internacionales más favorables de toda su historia en las últimas décadas. </p>   <p>Y, solo gracias a ese viento extraordinario a favor, la economía creció 3,4% en 2025. En ciclos anteriores de bonanza comparable, el país llegó a expandirse a tasas superiores al 6% y al 8% anual. La brecha entre lo que el país extrae y lo que su población recibe en bienestar real es la pregunta central que los dos candidatos presidenciales han preferido eludir durante toda esta segunda vuelta.</p>   <p>Pero esa brecha tiene nombre y se llama falta de institucionalidad. Un Estado con organismos cooptados, reglas que se aplican según conveniencia política, contratos que no se respetan e instituciones al servicio de agendas ajenas al bien común convierte lo que debiera ser bonanza de los recursos naturales en riqueza para muy pocos y, por lo tanto, en crecimiento insuficiente. Velarde lo diagnostica: el desarrollo requiere un Estado fuerte. Lo que describe es exactamente lo que cinco años de destrucción institucional le arrebataron al país. Y buscan seguir haciendo. </p>   <p>Esas condiciones para el crecimiento, afirma Velarde, requieren además de inversión privada, libertad económica y respeto a la propiedad, un Estado fuerte y previsible.</p>   <p>El próximo gobierno recibe un Perú con recursos extraordinarios y un Estado en condiciones precarias para administrarlos, con responsables perfectamente identificables en ambas opciones contendoras para asumir la gestión del Ejecutivo. Esa contradicción merece una respuesta antes del 7 de junio.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                </channel>
            </rss>
        