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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sat, 11 Apr 2026 15:49:11 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ ¿Cómo funciona la democracia?, por Emilio Noguerol Uceda ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/como-funciona-la-democracia-por-emilio-noguerol-uceda-hnews-448569</link>
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                            <![CDATA[ Joël Dicker lanza en 2025 su novela "La muy catastrófica visita al zoo", donde un grupo de niños investiga la importancia de la democracia y el voto en sus decisiones cotidianas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Perú está catalogado entre los países con "democracia deficiente". Foto: The Economist]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Emilio Noguerol Uceda</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:49:11 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Cómo funciona la democracia?, por Emilio Noguerol Uceda ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El autor suizo Joël Dicker ha escrito en 2025 una novela titulada &#039;La muy catastrófica visita al zoo&#039;, en la que un grupo de niños investiga la misteriosa inundación de su escuelita y, en el transcurso, se cuestionan conceptos complejos como la democracia, la tolerancia, la libertad de expresión y el titánico desafío de coexistir entre humanos, sobre todo cuando hay diversidad. Lo menciono con el afán no solo de recomendar su lectura, sino para reflexionar sobre la importancia de acercarnos este domingo a votar en las elecciones generales que nos convocan.</p>   <p>Dicker narra una interesante conversación entre el director y los niños, quienes le han preguntado cómo funciona la famosa &quot;democracia&quot;. Este les explica que &quot;solo funciona correctamente si todos los electores van a votar&quot;, pues de lo contrario, &quot;si la gente no va a votar, no se hace oír, lo que significa que, en realidad, la decisión que se tome ya no representará a la mayoría sino a la minoría&quot;. Dejar que otros decidan por ti debilita los fundamentos del sistema. Luego les plantea un ejemplo: &quot;vamos a votar la comida del mediodía. Tenéis que votar lo que vais a comer. Pero, ojo, todo el mundo tendrá que comer lo mismo. Vais a elegir entre brócoli y pizza. Y, ahora, preparados y cuidadito, porque solo podréis votar una vez cada uno: quien vote por la pizza que levante la mano&quot;. El director contó cuatro votos (Sofía, Otto, Thomas y Yoshi) y cuando llegó el turno del voto por el brócoli, esta opción obtuvo solamente dos (Giovanni y Artie) y triunfó la pizza como el almuerzo del día. Pero el director les planteó otro escenario: &quot;imaginemos que volvemos a votar… pero Otto, Thomas y Yoshi se abstienen… porque se les olvida y no les interesa&quot;, solo Sofía votaría por la pizza y sería minoría frente a los dos votos fieles del brócoli: Giovanni y Artie, lo que genera el triunfo de la hortaliza. &quot;Si los demás hubieran votado, habría ganado la pizza&quot; protesta Sofía y el director le responde: &quot;Tienes toda la razón… así podéis ver por qué la democracia se debilita cuando no se vota: la minoría impone su elección a la mayoría&quot;.</p>   <p>En un contexto de tal naturaleza dejar de votar es altamente ineficiente. En la práctica, esta lógica tiene consecuencias concretas: cuando un ciudadano renuncia a votar por un candidato u opción decente en primera vuelta —ya sea por apatía o por la falsa certeza de que &quot;no tiene chance&quot;— cede terreno valioso que luego será ocupado por las minorías cohesionadas que sí acuden a las urnas y que terminan por imponer a un gobernante que la mayoría, paradójicamente, nunca quiso.</p>   <p>A ello se le suma un problema legal que agrava el escenario: la prohibición de publicar encuestas durante la semana previa a los comicios, establecida en la Ley Orgánica de Elecciones, disposición obsoleta e inconstitucional, que debe derogarse cuanto antes. Su efecto práctico es privar al electorado de información veraz y actualizada sobre las tendencias reales sobre el comportamiento de encuestados lo que resulta especialmente grave en un país como el nuestro, con una arraigada tradición de decidir a último momento. Ello genera una enorme volatilidad en los apoyos a los candidatos durante la recta final ante supuestas variaciones en los primeros lugares.</p>   <p>Todo eso se torna explosivo en una democracia sin partidos, pues no hay mecanismos eficaces de diálogo y comunicación de preferencias, reunión y proselitismo orgánico. Quedan tan solo las redes sociales, su propensión al intercambio de información falsa y de tendencias fabricadas con granjas de <em>bots</em> pagados o, lo que es peor, de tontos espontáneos. Las tan mal organizadas jornadas de debate del Jurado Nacional de Elecciones han contribuido a distorsionar esta campaña. Ante falta de intercambios de ideas por un formato inadecuado y unos moderadores inexpertos, se consolidaron apoyos a quienes mejores <em>clips</em> nos dieron y se descartaron a aquellos que nos aburrieron con la seriedad característica del planteamiento de políticas públicas y las menciones a planes de gobierno potables. Ante el infortunio de la improvisación la anécdota pesó más. Mucha &quot;cancioncita símbolo&quot;, pues, JNE. Ahí lo ven.</p>   <p>A pesar de ese contexto caótico, el Perú este domingo acudirá a las urnas y corresponde hacer énfasis en que la democracia no solo falla cuando los que pueden votar se abstienen, también se agrieta cuando viciamos la cédula o la dejamos en blanco creyendo que así protestamos frente al menú que no nos gustó (porque esta vez sí hay opciones decentes para cada cuadrante ideológico, desconocer esta realidad ya es infantil).</p>   <p>A ello se suma una variante particularmente nociva: el cinismo ilustrado, ese que repite que &quot;todos son iguales&quot; con aire de sagacidad, asumiéndose como &quot;el/la diferente&quot; sin notar que ese supuesto desencanto esnob constituye, en los hechos, el mejor aliado del <em>statu quo </em>y de las peores opciones disponibles del menú.</p>   <p>Este domingo no se trata de elegir al candidato perfecto, sino de impedir que la indiferencia de muchos termine siendo aprovechada por la determinación de algunos pocos. La democracia peruana lleva años comiendo brócoli sin haberlo votado, y la culpa no siempre es de quienes lo cocinan: muchas veces es de quienes no hicieron lo suficiente por impulsar su opción favorita.</p>   <p>Podemos quejarnos del menú, de los cocineros, del recetario y hasta del comedor entero. Pero si no levantamos la mano, otros lo harán por nosotros y nada nos asegura que sea por amor al brócoli. Pocas cosas atraviesan la historia política peruana con tanta constancia como la perversión de la representación: el voto entendido como transacción, el cargo público concebido no como servicio sino como recompensa y la lealtad electoral negociada con intereses subrepticios que se vuelve clientelismo.</p>   <p>Por último, la democracia es un sistema que preliminarmente garantiza la posibilidad de elegir representantes y, a mayor democracia, la habilidad del ciudadano de participar efectivamente en los asuntos públicos más allá del voto. Renunciar a esa primera posibilidad por desidia, cinismo o cálculo &quot;estratégico&quot; de twitteros que no toman sol, es la receta más segura para terminar, otra vez, comiendo un plato que nadie pidió. Brócoli para todos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Casting para el desastre? o por qué aún no sabemos «contratar» gobiernos, por Nancy Arellano Suárez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/casting-para-el-desastre-o-por-que-aun-no-sabemos-contratar-gobiernos-por-nancy-arellano-suarez-hnews-952809</link>
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                            <![CDATA[ A puertas de las elecciones en Perú, surge la reflexión sobre la responsabilidad de los ciudadanos al elegir a los administradores de un Estado que no entendemos del todo. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Elecciones 2026: JNE revela desde qué edad ya no es obligatorio votar en Perú.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Nancy Arellano Suárez</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:47:33 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Casting para el desastre? o por qué aún no sabemos «contratar» gobiernos, por Nancy Arellano Suárez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><span style="color:black">«Los cargadores gobiernan, el vil está sobre el bueno,</span></em><br><em><span style="color:black">y temo yo que la ola no vaya a tragar la nave.</span></em><br><em><span style="color:black">Estas palabras, de enigma veladas, digo a los buenos,</span></em><br><em><span style="color:black">mas también, cuando es prudente, el hombre vil las entiende.»</span></em><br><em><span style="color:black">— Atribuido a Teognis de Mégara (siglo VI a.C.)</span></em></p>   <p><em> </em></p>   <p><span style="color:black">En el Perú estamos a puertas de la fiesta electoral —y digo «estamos» a sabiendas: escribo estas líneas como residente permanente sin derecho a voto en las elecciones generales, pero con más de la mitad de mi vida adulta conviviendo, como es natural, con las consecuencias de estas decisiones—. No hay claros ganadores aún porque estamos en un escenario ultra atomizado, por no decir nano-fragmentado. En Hispanoamérica, ese archipiélago de repúblicas que comparten idioma pero no identidad sólida, vivimos en permanente campaña. Sin embargo, hay una pregunta que rara vez nos planteamos antes de votar: ¿Cómo vamos a contratar a los administradores de turno si ni siquiera comprendemos qué es la empresa que les estamos entregando?</span></p>   <p><span style="color:black">Esa empresa es el Estado. Y el gran drama hispanoamericano es que hemos confundido el título de propiedad con el contrato de gerencia. Creemos que el ganador de una elección se convierte en el dueño del país, cuando técnicamente no es más que un gestor temporal de un fideicomiso público.</span></p>   <p><span style="color:black">El Estado tiene cinco dimensiones que todo votante debería exigir que su candidato comprenda: una identidad (¿quiénes somos como comunidad?), un territorio con soberanía real —no solo líneas en un mapa—, un propósito de Bien Común que no sea solo promesa de campaña, un marco jurídico que el gobernante respete y haga respetar, y un equipo técnico capaz de gestionar la complejidad real del país. Sin estas cinco bases, no importa cuánto carisma tenga el candidato: está postulando para dirigir una empresa que no entiende.</span></p>   <p><span style="color:black">El resultado lo conocemos. Como señala la </span><em><span style="color:black">Principal-Agent Theory</span></em><span style="color:black"> en ciencia política, el ciudadano es el Principal —el dueño— y el gobierno es el Agente —el administrador—. Pero el 80% del ruido político —disputas, escándalos, supervivencia— consume la energía que debería ir al 20% que realmente mueve el sistema: la calidad técnica, la mística de servicio y la ética del gobernante. Seguimos buscando mesías para que nos salven, cuando lo que necesitamos son gerentes que nos reflejen y que funcionen.</span></p>   <p><span style="color:black">Nos refugiamos en el minimalismo cívico: «solo quiero trabajar en paz y que haya seguridad». Pero pedir solo eso es pedir un guardia de seguridad, no un Estado. La inequidad del Perú no es solo un problema de voluntad política, sino estructural y logístico: es la brecha entre la costa y la sierra, entre el sistema formal y la economía informal, entre el ciudadano con título de propiedad y el que lleva décadas sin uno. Eso no se resuelve con buenas intenciones; se resuelve con política pública de precisión.</span></p>   <p><strong><span style="color:black">¿Y cómo se contrata mejor? Con tres preguntas antes de votar:</span></strong></p>   <p><strong><span style="color:black">¿Ha dirigido una institución con resultados verificables?</span></strong><span style="color:black"> No basta el currículum oficial. Busque evidencia contrastada, incluyendo las voces críticas. La trayectoria real siempre deja huella —en ambas direcciones.</span></p>   <p><strong><span style="color:black">¿Tiene un equipo técnico —no solo asesores políticos— para las áreas críticas del Estado?</span></strong><span style="color:black"> Examine a quiénes presenta, a quiénes omite y qué ausencias revela. En el Perú, esto incluye revisar a los vicepresidentes: en un sistema tan frágil, la cadena de sucesión es parte del contrato.</span></p>   <p><strong><span style="color:black">¿Su propuesta parte de un diagnóstico real o de un catálogo de promesas?</span></strong><span style="color:black"> Verifique si tenía algún compromiso con lo público antes de postular, o si llegó a la política desde la acomodación con lo que hoy dice combatir. La coherencia biográfica es el primer indicador de integridad.</span></p>   <p><span style="color:black">No son preguntas sofisticadas. Son las que haría cualquier directorio responsable antes de contratar a un gerente. Y son, sobre todo, las que cualquier ciudadano debería hacerse antes de delegar la administración de su comunidad, su seguridad y las oportunidades que sus hijos heredarán —o no— en veinte años.</span>  Ya va siendo hora<span style="color:black"> de dejar de votar por «el que menos nos asusta» y empezar a contratar «al que mejor entienda el Estado» y, si no existe, atreverse a formarlo.</span></p>   <p><span style="color:black"> </span></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Las pinturas de Hugo Salazar Chuquimango, por Jorge Villacorta ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/las-pinturas-de-hugo-salazar-chuquimango-por-jorge-villacorta-hnews-961994</link>
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                            <![CDATA[ El artista está, claramente, en las antípodas de las tendencias observables. Su obra elude la clasificación; no se presta al pasatiempo taxonómico. La muestra "El eterno retorno" se exhibe en el ICPNA hasta el 28 de junio. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:35:42 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Las pinturas de Hugo Salazar Chuquimango, por Jorge Villacorta ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Hugo Salazar Chuquimango</span></strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> se yergue solo en el espacio de las artes visuales contemporáneas en Lima. El tránsito de imágenes que con cada nueva exposición individual genera este artista despeja más y más su ubicación excentrada y posicionamiento inconformista en la pintura peruana actual. El artista está, claramente, en las antípodas de las tendencias observables. Su obra elude la clasificación; no se presta al pasatiempo taxonómico. Su pensamiento acerca de la pintura no es lineal. Anuncia un ETERNO RETORNO para el presente. </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Su proyecto avanza a contracorriente de la noción prevalente (y el consenso tácito) de que el arte figurativo narrativo con ribetes fantástico-alucinatorios debe ser dejado convenientemente al margen. </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Como artista contemporáneo abocado a la práctica de la pintura, Salazar puede parecer a muchos un cultor de la modalidad marcada por el retorno a lo clásico. Sin embargo, no lo es. Su obra puede parecer emparentada externamente con ciertas tendencias historicistas del momento posmoderno, pero su mundo pictórico se va construyendo desde la estructura de un destino interno, que se va revelando al artista en el tiempo. Su postura es anticlásica, de acuerdo a cómo el canon de Occidente definió lo clásico </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">sensu stricto</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> (ninguna pintura sobrevivió de la Grecia antigua). </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">De ahí que prefiera hacer un homenaje </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">sui generis</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> al Descendimiento de la Cruz del pintor flamenco Rogier van der Weyden, bebiendo de su particular expresionismo encarnado por figuras dolidas y sufrientes, antes de transformarlo en un cruento sueño, en el que se autorretrata, desnudo y yacente sobre el dorso de un cangrejo gigante, rodeado de asistentes de taller; narcisismo y vulnerabilidad del artista en un solo ícono, crístico y no crístico a la vez, como corresponde a una era laica (pero supersticiosa), por demás plagada de </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">fake news</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">.</span></p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/11/69da694c2c65cf88d9020084.jpg" alt=""El eterno retorno". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;El eterno retorno&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">En la exposición </span><em><strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)">El eterno retorno</span></strong></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">, Salazar hace que Friedrich Nietzsche se dé la mano con Carl Gustav Jung. &#039;</span><span style="color:rgb(26, 26, 26)">¿Cómo te sentirías si un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijera: “Esta vida, tal como la estás viviendo ahora y tal como la has vivido [hasta este momento], deberás vivirla otra vez y aún innumerables veces [...]?&#039; (del parágrafo 341 de </span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">La Gaya Ciencia</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> de F. Nietzsche, traducido por Felipe Botero), es la pregunta que podría subyacer a las obras en las que Salazar retoma el método crítico-paranoico del surrealismo daliniano, y procede a manejarlo a su manera. Una vez captada e identificada la figura antes invisible que todos los elementos pintados, actuando al unísono, han traído a la vida del cuadro (como una aparición en un vacío construido), la percepción del observador queda sujeta a una oscilación temporal. Y sigue viendo lo que antes no veía, en consonancia con la claridad y la nitidez con las que está pintado el más ínfimo de los detalles, cuyo lugar preciso es reconocido dentro de un plan del que el artista ha tenido un atisbo preclaro. </span></p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/11/69da619762826f9dc1005507.jpg" alt="Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión.</figcaption>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Carl Jung despertó y vertió con sus estudios de la alquimia del Alto Renacimiento europeo, una poética que cambió el sentido de la búsqueda de la piedra filosofal: su escritura convirtió a la alquimia en Occidente, en el método espiritual de una búsqueda en la oscuridad (</span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">opus nigrum</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">), cuyo clímax sería la visión fugaz de lo que es, y será siempre, inasible. La lectura intensa de estos textos resuena en un ámbito que va cobrando forma y se hace visible para el artista en su obra. </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Porque es el destino del artista tramar la manifestación de un espacio que obedece y desobedece a la perspectiva, para construir una ficción de lo real. Desde la pugna espiritual, cuya oscuridad tiene ya consecuencia ética para él, hasta cómo alumbrar con gravedad moral los instantes de percepción que anhela preservar, la pintura es el ámbito mayor de desafíos que Salazar habrá de vivir.</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">…</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Dato:</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">-</span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">El eterno de retorno</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> de Hugo Salazar Chuquimango se expone hasta el 28 de junio en Espacio Juan Pablo Heeren del ICPNA del centro de Lima. Jirón Cusco 446.</span></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Segundo pacto, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ Fuerza Popular debe considerar acuerdos estratégicos para asegurar un triunfo en la segunda vuelta, siendo López Aliaga un rival a neutralizar. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Keiko Fujimori]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:27:30 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Segundo pacto, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Con tantos candidatos de derecha en posiciones expectantes debemos pensar que veremos una alianza en ese sector para la segunda vuelta. Pero quizás eso no es tan cierto. Se unieron en el actual Congreso para mantener acogotado al Ejecutivo, pero no lograron hacerlo para la elección del 2021. Rafael López Aliaga se portó como un verdadero enemigo de Keiko Fujimori. Lo sigue haciendo.</p>   <p>    La candidata le planteó un entendimiento a López Aliaga, pero este lo rechazó. En ese momento él pensó que tenía reales posibilidades de ganar. Ahora lo sigue creyendo. Con lo cual quien gane, este domingo o en junio próximo, tendrá que vivir con una oposición de derecha. Una situación que antes era especialidad exclusiva de una izquierda atomizada.</p>   <p>    Pero si la teoría del antifujimorismo potencia tiene algún asidero, entonces Fujimori necesita llegar a algunos acuerdos desde muy temprano. No necesariamente solo con la derecha, pues para Fuerza Popular el que tiene que ser neutralizado es López Aliaga. El paso de Fuerza Popular a la segunda vuelta parece seguro, no así su triunfo en la segunda.</p>   <p>    ¿Cómo funcionan esos acuerdos? Depende del socio. En algunos casos la moneda es el fajín ministerial. En otros es la luz verde a obras y contratos. Los actuales planes de gobierno son un buen plano para seguir esas futuras conversaciones. La otra moneda importante es el voto parlamentario, ahora sobre todo el senatorial.</p>   <p>    Vemos, pues, que la idea de que se vota por un solo candidato presidencial es bastante básica. No solo están los vicepresidentes, personajes que se acaba de descubrir. También están todos los que han participado en la marcha hacia la victoria. Son partidos, financiadores, acopiadores de votos, y hasta celosos guardianes de secretos dañinos.</p>   <p>    Volviendo a López Aliaga, lo imaginamos como el satanás A y B de la derecha, por su posición extrema y su perfil personal. Es obvio que va a cuestionar el triunfo de cualquier otro derechista, y en cierto modo lo está haciendo desde ahora, al echar lodo sobre el proceso electoral. En cambio Perú Libre ya debe estar alistando su nuevo pacto con la derecha, aunque la inscripción se le va a fugar.</p>   <p>    ¿Qué piensa José María Balcázar de todas estas cosas? Quizás pensó que nunca llegarían. Pero ya están tocando la puerta. ¿Por qué ha pasmado el proyecto minero Tía María?</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Trump, dócil instrumento de Netanyahu, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/trump-docil-instrumento-de-netanyahu-por-mirko-lauer-hnew-209891</link>
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                            <![CDATA[ Netanyahu ha influido en Trump hacia una guerra contra Irán, debilitando a Europa y afectando a naciones sin petróleo, como Perú. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:16:26 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Trump, dócil instrumento de Netanyahu, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Son varios los países para quienes la tregua Irán-EEUU no tiene sentido si no incluye a Líbano. En cierto modo es un reclamo a que el militarismo de Israel se supedite a los planes de Washington. Frente al vacilante Donald Trump, Benjamín Netanyahu parece decidido a llevar adelante en su periferia una guerra para siempre.</p>   <p>    El último martes <em>The New York Times</em> adelantó un fragmento del próximo libro de Jonathan Swan y Maggie Haberman donde resulta evidente que Netanyahu ha sido desde el inicio quien ha empujado a Trump hacia su fallida guerra contra Irán. ¿Cómo lo hace? Diciéndole al estadounidense exactamente lo que este desea escuchar.</p>   <p>    Este acatamiento de Trump a Tel Aviv debilita a Europa y parte de Asia, y en general afecta a todos los países sin petróleo (como Perú, que lo compra). Los muertos y los peligros se están multiplicando por todo el Medio Oriente, al son de los fúnebres discursos de Trump, al que aterra perder la elección parlamentaria de noviembre próximo.</p>   <p>    Las opiniones anti-Trump en su país son cada vez más fuertes: le dicen que sus afanes bélicos vienen siendo inútiles, y hasta contraproducentes; plantean que Trump ya ha perdido la guerra contra Irán; incluso algunos empiezan a pedir que sea retirado de la presidencia. Mientras tanto, Netanyahu es más militarista y localmente popular que nunca.</p>   <p>    Para demostrar quién corta el jamón en el conflicto del Medio Oriente, Israel ha lanzado anteayer un ataque de envergadura contra Líbano, justo cuando debía despegar una tregua Irán-EEUU en la que ahora pocos creen. Por eso, Australia o Grecia piden que Líbano sea incluido en esta tregua. Es decir, que también Israel suspenda sus hostilidades.</p>   <p>    Es cierto que Israel, a diferencia de los EEUU, está peleando por su supervivencia. Pero la situación igual evoca las historias de encuentros entre un emperador idólatra, léase romano, y un rabino colmado de atenciones. Es evidente que a Trump la situación iraní se le está saliendo de las manos. Lo hará aún más si la tregua fracasa.</p>   <p>    El mundo entero se está preguntando si hoy Israel es, como desde los años 40, un aliado de occidente, o una potencia regional dedicada a hacer su propio juego. Un juego costoso, si consideramos que en muy poco tiempo Rusia ha duplicado sus ingresos petroleros.</p>   <p><br></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Los últimos días del concurso de la segunda vuelta, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/los-ultimos-dias-del-concurso-de-la-segunda-vuelta-por-mirko-lauer-hnews-841786</link>
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                            <![CDATA[ En el escenario electoral, los comentaristas han tomado partido y expresan motivos para creer en su candidato favorito para ganar la elección presidencial. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:04:48 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Los últimos días del concurso de la segunda vuelta, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Todo comentarista que ha tomado partido expresa un motivo por el que su favorito va a ganar la elección. A falta de acceso a encuestas, algunos incluso dan por sentado que su candidato ya ha pasado a la segunda vuelta. Esto ocurre incluso en lugares donde la intención de voto no abunda, y más aún entre los candidatos bien ubicados.</p>   <p>    Lo que más atención atrae es la carrera hacia la presidencia, pero en las elecciones generales se compite por varias cosas más. Para quienes ya saben que no pasarán a la segunda vuelta, ahora es muy importante saltar esa valla que les permitirá contar con algunos correligionarios en el Congreso 2026-2031, sobre todo el poderoso Senado.</p>   <p>    Las encuestas finales han mostrado que esa valla sería superada solo por seis partidos, o incluso menos. Ahora se espera de sus candidatos presidenciales hacer el esfuerzo parlamentario, algo que se logra insistiendo en la posibilidad del paso a la segunda vuelta. Aunque pasar a la segunda vuelta y vencer la valla van de la mano.</p>   <p>    Los candidatos que no nos dijeron mucho cuando empezó la campaña ahora se han vuelto locuaces comunicadores. Es que incluso los candidatos con más billete se han guardado para aprovechar este tramo finalísimo cuando, se nos dice, son tomadas las decisiones populares. Incluso ahora escuchamos cosas que no sonaron en los debates del JNE, como todos esos desesperados indultos a Pedro Castillo.</p>   <p>    A estas alturas es evidente que no veremos una manifestación gigantesca en este ciclo de cierres de campaña. Esto se debe en buena medida a las redes sociales, sistemas para aglomerar masas mucho más eficaces y baratos que acarrear seguidores sobre el terreno. Aunque esas antiguas fotos de multitudes tenían gran impacto.</p>   <p>    Como algunas encuestas siguen circulando vía wifi, algunos comandos de campaña están desesperados por demostrar oblicuamente que su candidato no puede perder, o que el método estadístico se equivoca, o que el hombre ya es temprana víctima de un fraude, o que solo sus simpatizantes saben votar correctamente.</p>   <p>    En otras palabras, ahora que las sorpresas ya han aparecido (Belmont y Álvarez peleando el segundo lugar), y que el orden de los partidos parece establecido, y los candidatos dicen cosas furibundas para pequeños grupos del interior, el proceso electoral se ha vuelto algo muy tedioso. Ya ni siquiera el flashazo televisivo podrá ponerle freno a los bostezos. </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Siguiente gobierno: heredarás el viento, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/siguiente-gobierno-heredaras-el-viento-por-mirko-lauer-hnews-393318</link>
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                            <![CDATA[ Los problemas económicos se agudizan, con el efecto inflacionario de los precios del crudo y el acelerado gasto fiscal del Congreso, que ya plantea preocupaciones para la estabilidad fiscal. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:02:40 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Siguiente gobierno: heredarás el viento, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Lo que le toca al gobierno que comienza en agosto no es una pizarra en blanco. Muchos de los problemas 2026-2027 vienen de fuera, pero no todos. Algunos ya están aquí, como las inundaciones norteñas del super Niño o la racha criminal por todas partes. Algunos todavía se dejarán sentir más, como los precios del crudo o la presión de José Antonio Kast en el tema de la expulsión de migrantes vía Perú.</p>   <p>Casi todos son asuntos que se van a enredar con la economía, si no lo están ya. El Niño y los precios de los combustibles están produciendo un efecto inflacionario desde ahora, y para agosto próximo eso va a entrar a velocidad de crucero. Además, a este Congreso le quedan 4 meses de seguir pisando el acelerador del gasto fiscal.</p>   <p>Lo más ofrecido en la campaña ha sido la lucha contra el crimen. Pero adviértase que este ha sido un enorme fracaso del Estado peruano, prácticamente sin el menor avance en años. La fórmula mágica siempre ha sido rotar a los altos mandos policiales o movilizar militares, y eso no ha tenido el menor efecto.</p>   <p>Es de temer que para agosto el daño en la caja fiscal ya estará hecho. El ritmo del gasto anticonstitucional no da señales de amortiguarse. Al contrario, una izquierda derrotada intentará compensarlo poniendo dinero de los contribuyentes en los bolsillos populares o en las arcas de Petroperú, una tentación de José María Balcázar.</p>   <p>La tarea urgente del nuevo Ejecutivo va a ser llegar a alguna forma de acuerdo con los votos del Senado que le permita gobernar. Cómo van las encuestas hoy, habrá allí una cierta mayoría de derecha, lo cual podría facilitar las cosas, hasta cierto grado. Por ejemplo, eso permitiría un cierto grado de ajuste.</p>   <p>Parecía que el problema del corredor para expulsar migrantes por Perú iba a desaparecer luego de las elecciones chilenas. Pero no. Kast sigue aferrado a su exitosa promesa de campaña y, además, está construyendo la gran muralla chilena. El Perú ha comenzado a construir la suya, pero eso no puede llevar a buen destino.</p>   <p>Nótese que ninguno de los problemas que acechan es de rápida solución. Al revés, son del tipo que solo puede empeorar y donde un problema agrava al de al lado. Los gastos del Congreso han hecho al super Niño más grave y al peligro económico más serio. Nada de esto se discutió en los debates.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Política del disfraz, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/politica-del-disfraz-por-mirko-lauer-hnews-1003772</link>
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                            <![CDATA[ El cierre de campaña en Perú revivió la tradición del disfraz político, iniciada por Alberto Fujimori en 1990 para reforzar su imagen de peruanidad. Esta práctica se ha vuelto común entre candidatos de diversas regiones. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 15:01:53 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Política del disfraz, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El cierre de campaña es la ocasión óptima para volver al disfraz político. Probablemente Alberto Fujimori inauguró la práctica para neutralizar cuestionamientos sobre su peruanidad en 1990. Aunque desde mucho antes Hugo Blanco se disfrazaba con una sola soga. Desde entonces ya no existe candidato sin disfraz, según la región que esté visitando, con fines electorales u otros.</p>   <p>    No se trata solo de mimetizarse al paso con los amigos de la llacta. La indumentaria también puede ser para destacar por su buena pinta, y de eso se encargan los seguidores. Pedro Castillo no necesitaba disfraz en Chota, pero el sombrero le sirvió mucho para hacerse notar en el resto del país. Una vez en Palacio se disfrazó de político occidental, y a veces de caudillo étnico, con bordados al cuello.</p>   <p>    Todo esto sirve para recordarnos la importancia de la identidad en la vida pública, y por tanto en la política, del Perú. Hoy dentro o fuera de la cancha los jóvenes se visten como futbolistas, y en las localidades donde hoy hay campaña muy pocos lucen el traje típico, salvo en las fiestas. Así, disfrazarse se vuelve algo complicado.</p>   <p>    Si hubiera un premio al disfraz político feo y fallido, este año sería para César Acuña, que se paseó ante las cámaras bajo un poncho que resaltaba los límites de su altura y el alcance de su peso. Mejor le iba practicando agilidades urbanas. Pero quizás hay algo de cortesía ante los locales en ese sacrificio estético. Algunos se limitan a la socorrida serpentina, como el militar José Williams.</p>   <p>    En esto de la indumentaria hay dos caminos: asumir un traje característico para uso en cualquier ocasión, como la chaqueta oscura bordada a lo Evo Morales, o calarse diversas versiones de traje típico según dónde esté uno de visita. En lo primero hay una visión de igualdad de los pueblos; en lo segundo, respeto a las diferencias.</p>   <p>    Al final todo termina en ese disfraz universal que es el terno, de preferencia oscuro.  Con eso los poderes del Estado se ponen importancia, respetabilidad, solvencia cultural urbana, y hasta un intento de elegancia. Que en algunos casos es precisamente todo lo que no hay. Algunos nostálgicos se colocan una cinta folklórica al cuello, leve disfraz y toque de color.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El JNE apaga la luz por unos días, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ La prohibición de publicar encuestas electorales crea incertidumbre en los votantes, quienes ya no cuentan con referencias estadísticas sobre los candidatos que siguen. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 14:58:33 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El JNE apaga la luz por unos días, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La prohibición de publicar nuevas encuestas desde el último martes es un verdadero anticlímax electoral. El ciudadano deja de tener la referencia estadística sobre el candidato que ha estado siguiendo, o que por lo menos le interesaba, y como futuro votante empieza a pasar los días a ciegas. En esa oscuridad cualquier cosa puede estar pasando, piensan algunos.</p>   <p>    Cuando vuelva la luz, después del 12 de junio, todo el asunto de la segunda vuelta presidencial estará consumado. Quizás el orden previo, es decir los dos que van a una segunda vuelta, se haya mantenido, o quizás no. Ese va a ser el territorio de la sospecha: las encuestas versus el conteo a boca de urna. Lo expectaticio versus lo consumado.</p>   <p>    Pero el apagón de las encuestas no significa que la gente deje de darle vueltas a las candidaturas. La opinión electoral se sigue moviendo en algo así como corrientes submarinas y cálculos secretos. Entonces muchos recién descubren a su candidato, o se decepcionan del que tenían. Algunos métodos, como el <em>tracking</em>, van siguiendo ese proceso día a día, solo para socios.</p>   <p>    Si las encuestas deben ser prohibidas días o semanas antes es un viejo debate. Un argumento para prohibir es que cuando la estadística influye tardíamente en el elector, este ya no puede defenderse. En contra de prohibir: una encuesta pasada puede influir tanto como una muy reciente, y por lo tanto da lo mismo. El votante tuvo largos meses para conocer el panorama.</p>   <p>     En cualquier caso ya estamos allí, sin encuestas, quizás sorprendidos por el último resultado de los sondeos, los del día cinco, como siempre sucede, esperando que las cosas no cambien o sí cambien, según donde esté uno ubicado. Nótese el fuerte parecido con algunos juegos de azar, en los que no hay segundas oportunidades. Lo cual lleva a algunos perdedores a sacarse del bolsillo la palabra con F.</p>   <p>    Si la suspensión de las encuestas es colocada junto a la ley seca y la prohibición de las reuniones sociales, la sensación es que el JNE intenta desactivar la peligrosidad de elecciones que siguen en el estadio del pisco, la butifarra, y los matones acarreados por la pasión política más un suma. ¿Cuán lejos estamos de eso?</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El Papa León XIV convoca a comprometerse en favor de la justicia ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/10/el-papa-leon-xiv-convoca-a-comprometerse-en-favor-de-la-justicia-editorial-833050</link>
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                            <![CDATA[ Ante un mundo polarizado y profundamente desigual, las palabras del líder de la Iglesia Católica cobra especial relevancia. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 06:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El Papa León XIV convoca a comprometerse en favor de la justicia ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El mundo atraviesa un tiempo marcado por la intensificación de los conflictos. Por ejemplo, en Medio Oriente, o por políticas cada vez más duras contra migrantes, como en el caso de los Estados Unidos. De la misma manera, existe un avance hacia una pretendida normalización de discursos que exaltan la confrontación y apelan a soluciones que implican matar. En el Perú, la última campaña electoral demostró todo ello.</p>   <p>En ese sentido, la reciente publicación del Papa León XIV en la red X se inscribe en esa preocupación: &quot;Cientos de millones de personas en todo el planeta viven sumidas en la pobreza extrema. Es una situación injusta ante la que debemos interrogarnos y comprometernos para cambiar las cosas&quot;.</p>   <p>Se trata de una interpelación directa. El líder de un credo tan relevante como la Iglesia católica sitúa la desigualdad en el terreno de las decisiones humanas y convoca a asumir responsabilidad frente a una realidad que puede transformarse.</p>   <p>Esa voz adquiere un peso particular en el Perú. El Papa León conoce de cerca las tensiones sociales, la fragilidad institucional y las múltiples formas de exclusión que atraviesan el país. Su experiencia le permite comprender cómo el lenguaje de la fe puede ser manipulado por intereses políticos.</p>   <p>En esa línea, su preocupación por el avance de la ultraderecha —expresada ante la Conferencia Episcopal Española— advirtió hace unos meses esas dinámicas que tensionan la convivencia democrática y reducen la pluralidad.</p>   <p>Sin embargo, su mensaje mantiene un horizonte abierto. Ese llamado resuena con especial intensidad en el Perú, a pocas horas de unas elecciones generales. Millones de ciudadanos acudirán a las urnas impulsados por expectativas diversas, por convicciones firmes o por la voluntad de incidir en el rumbo del país. En todos los casos, el voto representa una forma concreta de participación en la vida pública.</p>   <p>Interrogarse implica no aceptar pasivamente lo que se nos presenta como evidente. Comprometerse implica asumir que acciones como el votar son una decisión con consecuencias reales sobre la vida de otros, especialmente de aquellos que no tienen voz o cuya voz ha sido sistemáticamente ignorada.</p>   <p>Mañana no se resolverán todos los problemas del país. Pero mañana sí se pone a prueba algo esencial: nuestra disposición a no ser indiferentes. A exigir. A recordar que elegir representantes no es un acto de fe, sino un derecho y un deber. Y que, una vez elegidos, esos representantes deben rendir cuentas y cumplir con las promesas que los llevaron al poder.</p>   <p>El llamado está hecho. La pregunta es si estaremos a la altura de responderlo.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/03/27/el-amor-en-carmen-de-bizet-por-manuel-rodriguez-cuadros-hnews-1163916</link>
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                            <![CDATA[ La trama de "Carmen" representa la tensión entre el amor como libertad y como posesión, convirtiéndola en una obra que trasciende la tragedia de la muerte al enfatizar la lucha por la autonomía personal. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Carmen". Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Manuel Rodríguez Cuadros</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 04:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Catherine Clément</strong>, autora de un influyente estudio sobre la ópera desde la perspectiva de los personajes femeninos (<em><strong>L’Opéra ou la défaite des femmes</strong></em>, 1988), ha tenido la sutileza intelectual de analizar la ópera al margen de la música, penetrando en los libretos para desentrañar el papel que el género clásico ha asignado a la mujer, para casi siempre estereotiparla en el libreto y exorcizarla en la música.</p>   <p>En la introducción de su obra, Clément afirma su propósito de “escuchar las palabras” y prestar atención a esa dimensión olvidada de la ópera. Su análisis revela una constante. Las mujeres en la ópera mueren, son sacrificadas o anuladas.</p>   <p>Carmen es una de las muertas, ciertamente. Pero es singular. No por ser necesariamente distinta como personaje, sino por ser diferente como ser humano: como dice <strong>Clément</strong> “por ser la más feminista, la más asesinada de las muertas: Carmen la gitana, Carmen la condenada. La que muere cuando quiere, la que dice no. Ella es la que decide sola, mientras que a su alrededor los hombres se afanan en sus pequeñas intrigas de contrabandistas y soldados. Es la más pura, la más libre”.</p>   <p>En la introducción del libro, <strong>Clément</strong> se explica: “... Yo voy a hablar de las mujeres y de sus historias en la ópera. Voy a cometer el acto sacrílego: escuchar las palabras, leer los libretos, seguir las intrigas, sus nudos gordianos, sus recovecos... he decidido prestar atención al lenguaje, a esa parte olvidada de la ópera”. En esa cirugía crítica desfilan juicios implacables sobre las muertas, como Madame Butterfly, Lulú; las prisioneras de dramas familiares o padres terribles como (Violetta o Elizabeth de Valois; las jóvenes sin destino (Olga, Tatiana, Lucía de Lammermoor; y, finalmente, aquellas heroínas que sufren “la furia de los dioses o la declinación de la luna”, Turandot, Norma o Adalgisa.<br>Carmen es una excepción. En palabras de Clément, es la más obstinada de las muertas: aquella que dice no. Esa negativa —esa afirmación radical de sí misma— es precisamente el núcleo de su singularidad.</p>   <p>Cuando se estrenó <em>Carmen</em>, el 3 de marzo de 1875, en la <strong>Opéra-Comique</strong> de París, la reacción fue sumamente crítica. Escandalizó. Y lo hizo porque musicalmente estaba <strong>tan lejos de la ópera cómica francesa como del drama romántico alemán wagneriano</strong>. Bizet revolucionó los cánones tradicionales de la ópera. La mediterranizó. De allí la sensación del fracaso inicial. Pero, he ahí también la razón del triunfo universal posterior.</p>   <p>Bizet sintió la sensación implacable del fracaso. Murió pocos meses después del estreno. El 3 de junio de 1875. Tenía 37 años. Se llevó a la tumba la falsa convicción del fracaso de Carmen. Pero la vida le alcanzó para oír la reveladora y certera predicción de Tchaikovski: “en diez años esta obra será <strong>una obra maestra</strong> en toda la acepción del término y será la más popular de las óperas”. Y el juicio entusiasmado de F. Nietzsche: “Cuando una obra así te ennoblece, uno mismo llega a convertirse en una obra maestra”.</p>   <p>El libreto es una de las claves de su modernidad y ruptura. Henri Meilhac y Ludovic Halévy no se limitaron a adaptar la novela de Prosper Mérimée. La transformaron. Desplazaron el eje desde la anécdota criminal hacia la relación amorosa entre Carmen y don José, otorgándole densidad trágica y simbólica. Una relación dominada por una tensión estructural que pone <strong>en juego</strong> dimensiones alternativas y excluyentes del amor. En la dinámica de esa contradicción, Carmen excede largamente al personaje casi costumbrista de la novela y se eleva a personificar en la <strong>ópera</strong> una idea abstracta del amor.</p>   <p>No se trata únicamente de una historia trágica, sino de la confrontación entre dos concepciones antagónicas del vínculo amoroso: el amor como libertad y el amor como posesión y opresión. Esta oposición no solo estructura la relación entre Carmen y don José, sino que permite releer la obra como una anticipación moderna de un problema central en la teoría del amor: la tensión entre autonomía y dependencia. En este sentido, Carmen no es una ópera sobre la muerte, sino sobre la imposibilidad de conciliar dos formas irreductibles de amar.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/09/69c6323223239a476f05633f.jpg" alt=""Carmen". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Carmen&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La concepción del amor que Carmen representa no es, ciertamente, una imagen del amor freudiano. Tiene más de la idea frommiana del amor como compensación creadora, en libertad, a la pérdida de seguridad que significa la separatividad en la evolución del ser humano. Pero, al mismo tiempo, es ajena a los componentes éticos de la visión de Fromm. Es una visión libre del amor, es cierto. Pero no de un sentimiento amoroso que deba ser regulado por los valores éticos y sociales de la responsabilidad, el respeto y el no daño al otro, como postula Fromm. Se trata de un amor en libertad, sin límites ni regulaciones, solamente comparable a la fuerza del vuelo de un pájaro y a la inexistencia de límites en su vuelo. Un vuelo, rebelde por definición, que cambia de rumbo a su propia voluntad: “el amor es un pájaro rebelde, que nadie lo puede enjaular”, canta Carmen en La Habanera.</p>   <p>El amor que encarna Carmen está más cerca de las ideas de Francesco Alberoni, de su teoría sobre el enamoramiento como una dinámica colectiva de dos. Para Alberoni el amor es el movimiento colectivo más simple, pues reúne una comunidad de solo dos personas y produce la comunidad humana más nuclear: la pareja. Este movimiento colectivo se presenta a partir del <strong>“imprinting”</strong>, que es la atracción repentina, la fascinación. Aquella que el propio <strong>Stendhal</strong> asimila a la fiebre, por emerger y diluirse sin que la voluntad intervenga. Un impacto que comunica e identifica a dos seres por encima de su individualidad.</p>   <p>En <em>Carmen</em>, el <strong>“imprinting”</strong> está simbolizado por la escena en el primer acto en que Carmen saca la flor de sus labios y la arroja al pecho de don José. Y luego se pasa a la fase del enamoramiento, a la cristalización del amor, según <strong>Stendhal.</strong> El aria de ‘La Fleur que toi <strong>m’avais jetée</strong>’, en la escena quinta del primer acto, confirma que la fuerza irresistible del amor está presente.</p>   <p>Pero el amor es una manera de nacer continua, en la medida que constituye una ruptura de la soledad y una ilusión que actúa cotidianamente en el imaginario de los amantes. Es nacimiento y renacimiento. Lo que para Fromm es la variación del sujeto amoroso, es el continuo renacer de Alberoni. Don José recrea su experiencia amorosa de Micaela hacia Carmen, la gitana, cuando agota su amor por García lo hace renacer en don José, y de este hacia Escamillo. En Carmen no son traiciones. No engaña. Prefiere la muerte a la mentira y a la claudicación respecto de sus propios sentimientos. Don José, a quien Carmen ha dejado de querer, le exige fidelidad sin amor. Carmen se niega.</p>   <p>Encarna el amor como libertad: ama sin someterse, sin renunciar a sí misma, sin aceptar vínculos de dominación. Su amor es elección permanente, no obligación. Don José, por el contrario, representa el amor como posesión. Su vínculo con Carmen evoluciona desde el enamoramiento hacia la dependencia, y de esta hacia la obsesión. No puede aceptar la autonomía de Carmen porque su amor exige exclusividad y control.</p>   <p>Al final, don José, al no poder poseerla, la asesina. Y Carmen no se resiste ni se defiende. Prefiere la libertad a la muerte. Es coherente con <strong>su</strong> lógica interna: no mentir sobre el amor, no fingir lo que no siente, no permanecer donde no ama. Su negativa final no es un gesto impulsivo, sino la culminación de su identidad. Por eso, <em>Carmen</em>, la ópera, no es una tragedia de la muerte, sino una tragedia de la libertad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La dispersión del voto puede dejar todo en manos del pacto ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/10/la-dispersion-del-voto-puede-dejar-todo-en-manos-del-pacto-editorial-545780</link>
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                            <![CDATA[ La fragmentación que fue creada por el actual Congreso corrupto tiene por finalidad que solo ellos sean beneficiados electoralmente. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 10 Apr 2026 08:34:54 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La dispersión del voto puede dejar todo en manos del pacto ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A dos días de las elecciones generales, el país enfrenta la multiplicidad de candidaturas que dispersa el voto ciudadano y condiciona el resultado final. En otras palabras, la abundancia de opciones que convive con una menor capacidad de decisión colectiva, en un escenario donde cada voto puede pesar menos si es que no se tiene en cuenta esta realidad.</p>   <p>Al respecto, vale precisar que este panorama responde a decisiones políticas concretas. Las normas vigentes han permitido la proliferación de organizaciones con débil institucionalidad y escaso arraigo. Así, el voto se reparte entre muchas alternativas, mientras quienes cuentan con estructura, recursos y experiencia logran sostener su presencia.</p>   <p>El actual Congreso —con una mayoría articulada en torno a Fuerza Popular, Renovación Popular, Perú Libre, Juntos por el Perú, Alianza para el Progreso y Podemos Perú— es el principal responsable de este despelote. En estas condiciones, la dispersión del voto favorece a los mismos actores que hoy dominan el poder parlamentario.</p>   <p>La reintroducción de la bicameralidad refuerza esta dinámica. Con un Congreso fragmentado, el Senado se convierte en un espacio clave de decisión, donde menos actores, mejor organizados, y con escasas o nulas credenciales democráticas concentran el poder político.</p>   <p>Para la ciudadanía, este momento exige claridad. Cada voto forma parte de un resultado mayor y define cómo se distribuirá el poder luego del domingo 12 de abril.</p>   <p>En este contexto, el voto nulo o en blanco adquiere un peso que conviene al ciudadano anotar. Como expresión de rechazo, canaliza el malestar ciudadano; pero, en un escenario de dispersión como el creado por el pacto corrupto actual, reduce el volumen de votos válidos y eleva el peso relativo de las minorías organizadas. Así, mientras más se diluye el voto efectivo, más se fortalece la capacidad de los mismos grupos para sostener su control en desmedro de los peruanos.</p>   <p>El país necesita representación efectiva y equilibrio institucional. A las puertas de las urnas, el mensaje es directo: dispersar el voto —o retirarlo de la contienda efectiva— ordena el poder en favor de quienes diseñaron estas reglas. En esta elección, así no lo queramos, la forma de votar también decide quién regirá la vida de todos los peruanos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Contra la digitocracia y el ruido, por Julio César Mateus ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/09/contra-la-digitocracia-y-el-ruido-por-julio-cesar-mateus-hnews-785466</link>
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                            <![CDATA[ El JNE ha detectado más de 700 alertas de desinformación, con TikTok como principal foco. El 73 % de los jóvenes usa estas plataformas como fuente política y la mayoría reconoce no saber distinguir contenidos manipulados. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Julio César Mateus]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 10 Apr 2026 01:21:39 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Contra la digitocracia y el ruido, por Julio César Mateus ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong>* El autor es profesor investigador de la Universidad de Lima</strong></em></p>   <p>La utopía racional —o la idea de que somos menos animales de lo que somos— nos lleva a pensar que nuestras decisiones electorales son fruto de operaciones mentales nítidas y trazables: consecuencia del uso de datos que llegan a nosotros mediante el conocimiento y que podrían variar con nueva información más precisa.</p>   <p>Pero esa idea tiene más de aspiración que de descripción.</p>   <p>Cuando a los profesores de matemática se les ocurrió que era buena idea vigilar el proceso antes que premiar el resultado, más de uno quedó fuera de juego. Una cosa es pescar con el rabillo del ojo un resultado y otra reproducir las operaciones para conseguirlo. En un gesto adaptativo, había que desarrollar ingenio para explicar resultados. Pero es muy difícil explicar lo que nos resulta inexplicable.</p>   <p>A los investigadores científicos nos pasa algo parecido. Cuesta desmontar la conclusión cuando partimos de ella. Por eso insistimos —o deberíamos insistir— en la lógica del proceso: poner más interés en el método que en el resultado. Eso es lo que define a un investigador serio frente a un vendedor de humo.</p>   <p>En política, sin embargo, ocurre lo contrario: ya hemos elegido y la explicación es un esfuerzo posterior.</p>   <p>Cuando enfrentamos procesos electorales como el actual, aparece —sobre todo en una pequeña porción de personas informadas— la bienintencionada pero inútil idea de racionalizar el voto: entenderlo y persuadir a otros con argumentos y datos. Los argumentos ajenos pueden ayudar a definir una posición, pero solo si refuerzan lo que ya se cree.</p>   <p>Mi hipótesis es más incómoda: cuando uno tiene una idea clara de por quién votar, su elección se convierte en una creencia. Y las creencias no son racionales. Pueden llegar a ser fanáticas y, aunque usen datos para darse apariencia científica, no son más que una percepción a la que no entran balas de ningún calibre.</p>   <p>Esto tiene que ver también con cómo procesamos la información.</p>   <p>Poca parte de lo que incorporamos se procesa con palabras. Lo principal es menos consciente: tono, gestos, modos. Por eso, las imágenes inspiran más confianza. Ya lo señalaba Sartori: lo que no se ve, no existe.</p>   <p>Ese principio sostiene tanto a los medios audiovisuales como a los sociales. Para que un contenido sea pegajoso, necesita ser elemental: mientras más simple, más potente. El cerebro racional hace lo contrario; complejiza. Por eso, en lo electoral, las decisiones se parecen más a pulsiones que a proyectos racionales, aunque luego se vistan de argumentos.</p>   <p>Aquí entran los soportes invisibles.</p>   <p>Esas decisiones se convierten en contenidos mediáticos que alimentan tendencias gracias a algoritmos dispuestos a hacer llegar cada mensaje a quien ya está dispuesto a recibirlo. No amplifican la deliberación: amplifican la confirmación.</p>   <p>El periodista Pino Aprile sostiene que la inteligencia dejó de ser una exigencia evolutiva cuando las tecnologías permitieron tercerizar operaciones antes indispensables. Los medios digitales, sus algoritmos opacos y las plataformas de IA generativa son hoy herramientas de ese reemplazo. Ya vimos en esta campaña que una IA puede calificar o fabricar un plan de gobierno sin dificultad.</p>   <p>A ese ecosistema se suma otra herramienta decisiva: las encuestas. Intentos de racionalización que aportan más a la frustración que a la comprensión.</p>   <p>A esa suma la llamo digitocracia: un entorno donde números, imágenes y tendencias no ordenan la deliberación pública, sino que refuerzan creencias.</p>   <p>Los datos ayudan a dimensionarlo. El JNE ha detectado más de 700 alertas de desinformación, con TikTok como principal foco. El 73% de los jóvenes usa estas plataformas como fuente política y la mayoría reconoce no saber distinguir contenidos manipulados.</p>   <p>Las inteligencias artificiales multiplican contenidos de toda calaña, en un entorno saturado de voces que buscan persuadir, desmentir o mentir, cancelándose entre sí. Mientras más voces, menos se escucha ninguna. Un ecosistema que no orienta: aturde.</p>   <p>En este contexto, intentar desmontar una creencia —es decir, una decisión de voto— mediante argumentos racionales no solo es difícil, sino ineficaz. Cambiaría solo ante una experiencia que la contradiga en la práctica, algo casi siempre incompatible con la velocidad y la masividad del entorno digital, más aún en el contexto de elecciones.</p>   <p>Los dígitos de los contenidos y de las encuestas orientan, por ahora, nuestras decisiones políticas urbanas.</p>   <p>Siguiendo a Aprile: cuanto más nos comunicamos, menos vale lo que nos decimos. Por eso, quizá, la única salida frente al ruido no sea producir más ruido.</p>   <p>El silencio, en este contexto, no es resignación, sino estrategia: una forma de interrumpir la sobreproducción de mensajes que no cambian creencias, pero sí saturan el espacio público.</p>   <p>¿Qué pasaría si, en lugar de intentar convencer compulsivamente a otros, nos detuviéramos a pensar en las consecuencias de nuestro voto?</p>   <p>Mientras tanto, la digitocracia sigue haciendo su trabajo: rumorosa, anónima y eficaz.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El papel de la desesperación, por Jorge Bruce ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/09/el-papel-de-la-desesperacion-por-jorge-bruce-hnews-822546</link>
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                            <![CDATA[ A veces sucede que cuando todo parece perdido, un arrebato súbito cambia el curso de las cosas. Estoy seguro de que, a lo largo y ancho del Perú, otras personas de buena voluntad están haciendo lo propio. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Jorge Bruce]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 10 Apr 2026 01:14:49 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El papel de la desesperación, por Jorge Bruce ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Mientras el crecimiento económico del Perú oscila alrededor del 3% (uno de los mejores de la región), la pobreza no cesa de aumentar. Escuchando una gran entrevista de César Hildebrandt a Alberto Vergara, este último subraya que nuestro país es uno de los tres de Latinoamérica cuya pobreza es mayor que la de los niveles prepandemia. Todos los demás mejoraron, nosotros retrocedimos. La República informa que, según el INEI, en el trimestre diciembre 2025 – enero – febrero 2026, solo en la capital (Lima) 1 millón 608.000 personas trabajan sin ganar lo suficiente para cubrir su canasta básica. De ese grupo, quienes tienen una carrera universitaria bordean los 310.000.<br><br>Es en esas condiciones de miseria creciente y generalizada que llegamos a la primera vuelta de las elecciones generales este domingo 12 de abril. Personas desesperadas por la precariedad de sus vidas están obligadas a acudir a las urnas a elegir a quienes nos &quot;gobernarán&quot; los próximos cinco años. Votar con hambre y urgencias vitales es abrir la puerta a las manipulaciones más viles. Solo así se entiende que la mayor responsable de este desastre institucional y moral, la hija de un dictador que fue condenado por crímenes de lesa humanidad, vaya primera en las encuestas (por lo menos mientras escribo esta columna).<br><br>Acaso esa decisión obedezca a un cálculo perverso: así como yo tuve el poder durante estos años de llevarlos a esta situación de absoluta carencia, soy yo quien puede sacarlos de ahí. Solo les pido que me sigan eligiendo y podré deshacer lo que yo misma fabriqué. Si suena delirante es porque lo es. De otro modo no se explica que quien nos condujo al abismo nos pida que confiemos en que solo ella puede sacarnos de ese lugar infernal en el que transcurre la vida de la mayoría de peruanos.<br><br>También es cierto que sus competidores fueron incapaces de exhibir, de manera clara y contundente, este pacto cínico y chantajista. En esa medida, si se confirma lo que anuncian hasta este momento las encuestas, ellos también serán responsables de esta compulsión a la repetición. No fueron capaces de convencer a los votantes con propuestas, ni de exponer de manera convincente lo que estaba sucediendo en sus narices.<br><br>Es sintomático que el único que parece haber aprovechado los debates a su favor sea un cómico. Esto es coherente con la situación y ya ha sucedido en otros lugares del mundo, además. Los humoristas conocidos por el público funcionan como el bufón del rey: son los únicos que pueden interpretar —así sea de manera limitada o incluso elemental— la situación, llegando a la gente mediante la catarsis. El humor, como descubrió Sigmund Freud, llega a los lugares más recónditos de la mente, pues genera placer. Esa experiencia gratificante lo hace más eficaz que discursos aburridos, insustanciales o vacíos —literalmente—, como algunos candidatos que no supieron usar su tiempo o responder a las preguntas que les hicieron los moderadores (una pista: los dos se apellidan López).<br><br>Pero el bufón no es un político. Hace poco Claude Malhuret recordó un proverbio turco en el Senado francés: “Si un payaso entra a palacio no se convierte en rey: el palacio se convierte en un circo.” Los lectores argumentarán, con razón, que el circo lo tenemos hace tiempo. Es uno multipropósito, además: es también burdel, agencia de empleos, oficina de las mafias, manicomio, etcétera. Todo lo cual es cierto y además esta lista se queda corta. Sin embargo, tenemos (¿teníamos?) una pequeña oportunidad de modificar el rumbo de esta nave al garete.<br><br>Para ello tendríamos que hacer lo único que permite detener a los extorsionadores: no ceder. Entiendo que es fácil para mí decirlo, pues no estoy en condición de pobreza material. Quienes ven a sus hijos anémicos o tienen que hacer colas de meses para ser atendidos en los servicios públicos esenciales, como los de salud, acaso han llegado a la conclusión de que no pueden darse ese lujo o correr ese riesgo. Nadie les puede reprochar que la desesperación los fuerce a aceptar ese chantaje. Yo creé este caos; solo yo lo puedo resolver. Acaso sepan que están aceptando una mentira. Acaso sepan que todo seguirá como antes o peor que antes. Pero nadie los ha convencido de que puede revertir este estado de cosas.<br><br>O si lo ha hecho, la forma en que estaban organizadas las elecciones no dejaba casi espacio para captar a ese electorado desesperado. Me encantaría estar errado y que en estos pocos días, como ya ha sucedido en nuestro país, un boca a boca de última hora recorra la fila de votantes, ya sin fuerzas, y los decida a buscar otra opción. No es imposible, lo sabemos por experiencia. El propio Alberto Fujimori fue beneficiado por esa condición de alguien ajeno al elenco estable. También Pedro Castillo. Fujimori destruyó las instituciones, mientras que Castillo se limitó a sacar provecho personal de su condición de presidente inesperado. Ambos terminaron en la cárcel, aunque por razones muy diferentes: Fujimori por crímenes gravísimos, Castillo por estar desconectado de la realidad. De ahí que su golpe de Estado haya pasado a la historia como el súmmum de la ridiculez.<br><br>A veces sucede que cuando todo parece perdido, un arrebato súbito cambia el curso de las cosas. Saludo a quienes, como Rosa María Palacios, han dado una lucha a brazo partido para que esa oportunidad, por pequeña que sea, no desaparezca. Estoy seguro de que, a lo largo y ancho del Perú, otras personas de buena voluntad están haciendo lo propio. Esa resistencia contra toda desesperanza es nuestra mayor posibilidad de lograr que PorEstosNo2026.</p>   <p><br></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Puede el Perú copiar a Bukele sin perder libertades?, por Diego García - Sayán ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/09/puede-el-peru-copiar-a-bukele-sin-perder-libertades-por-diego-garcia-sayan-hnews-894240</link>
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                            <![CDATA[ Según el autor, candidatos en Perú miran hacia el modelo de Nayib Bukele, mientras críticos advierten que su replicación podría llevar a graves retrocesos en derechos fundamentales, además de que investigaciones periodísticas sostienen que el mandatario salvadoreño aplicó pactos oscuros del gobierno con pandillas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Nayib Bukele conversó con María Corina Machado y confirmó apoyo a "la lucha por la libertad". Foto: AFP]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Diego García Sayán</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 09 Apr 2026 18:09:58 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Puede el Perú copiar a Bukele sin perder libertades?, por Diego García - Sayán ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En un país en el que el crimen organizado, fortalecido y dinamizado por el Pacto Corrupto que aún nos rige, resulta preocupante que durante la campaña electoral más de un candidato haya presentado el supuesto modelo de Nayib Bukele como el camino a seguir. La pobreza del debate ha sido tal que quienes no respaldan ese modelo apenas han tenido espacio para cuestionarlo.</p>   <p>El problema es que ese modelo no existe y que intentar replicar en el Perú lo hecho en El Salvador no solo no resolvería la criminalidad, sino que podría abrir la puerta a graves retrocesos en derechos fundamentales. Existen numerosos y sólidos análisis críticos que desmontan esta narrativa, más allá de caricaturas locales que descalifican cualquier objeción como caviar. Los hechos son contundentes, y así lo confirma incluso The Economist, poco sospechosa de sesgos ideológicos en ese sentido.</p>   <p>Entre los elementos más preocupantes destaca la detención de Ruth López, investigadora de Cristosal, sin acusación clara, considerada un acto de persecución política. Este caso marca un giro: de justificar restricciones en nombre de la lucha contra pandillas, el gobierno ha pasado a reprimir a críticos —periodistas, ONG y ciudadanos—, erosionando su imagen reformista y acercándose a prácticas autoritarias.</p>   <p>A ello se suma que, pese a su altísima popularidad —cercana al 90%, sostenida por un férreo control del debate público—, han surgido investigaciones que cuestionan su narrativa de seguridad, incluyendo presuntos pactos con pandillas para obtener apoyo electoral y reducir homicidios. Paralelamente, el gobierno ha respondido a las críticas con medidas propias de regímenes autoritarios: órdenes de detención contra periodistas, leyes que criminalizan la difusión de información vinculada a pandillas con penas de hasta 15 años y normas como la “ley de agentes extranjeros”, que permite restringir discrecionalmente a organizaciones incómodas, en una línea similar a la de países como Nicaragua o Rusia.</p>   <p>Como advierte The Economist, el problema de fondo es que hoy existen pocos contrapesos reales al poder de Bukele: la sociedad civil está intimidada y las instituciones debilitadas. La pregunta es inevitable: ¿ese es el modelo que algunos quieren importar al Perú?</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Casi 10 mil candidatos detrás de una curul: ¿Hay “plata como cancha” en el Estado?, por Gerardo Barraza ]]>
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                            <![CDATA[ Las estadísticas muestran un aumento de candidatos, correlacionado con un crecimiento significativo en los ingresos del Gobierno Central, lo que incentiva la búsqueda de acceso a recursos públicos. El panorama del autor sugiere que muchos buscan "servirse" del Estado. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 09 Apr 2026 18:03:02 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Casi 10 mil candidatos detrás de una curul: ¿Hay “plata como cancha” en el Estado?, por Gerardo Barraza ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong>*El autor fue jefe editor de Economía de La República y exasesor de la Sunat.</strong></em></p>   <p>¿No debería llamar la atención que el próximo domingo 12 de abril 10.293 candidatos disputen el sillón presidencial y 195 curules (incluidos los parlamentarios andinos)? ¿Cuál es la explicación para esta explosión de candidaturas de 36 agrupaciones políticas? ¿La calle “está dura” y muchos buscan “chamba” en los poderes Ejecutivo y Legislativo?</p>   <p>Intentaremos responder a estas interrogantes con un poco de estadística y mucho más sentido común.</p>   <p>Los números nos dicen que entre las elecciones generales del 2001 y las del 2026 hemos pasado de 1.508 a 10.293 candidatos. Es decir, casi siete veces más aspirantes a una representación pública.</p>   <h2>¿Cuál es el atractivo de postular?</h2>   <p>No hay duda de que, entre los que en realidad quieren “servir al país”, hay muchos que pretenden “servirse del Perú”. ¿Por qué? Las evidentes muestras de incremento patrimonial que han logrado muchos “padres y madres de la patria”, después de su paso por los poderes Ejecutivo y Legislativo, son elocuentes evidencias.</p>   <p>En el caso específico de un congresista, este no solo gana un sueldo de S/15.600. Aparte de su remuneración base, suma asignación por función congresal (S/11.000), gastos de representación mensual (S/2.800) y las gratificaciones de Fiestas Patrias y Navidad, equivalentes a una paga mensual por cada celebración. Es decir, unos S/29.400 al mes y en julio y diciembre S/45.000.</p>   <p>En este cálculo no consideramos la posibilidad de contratar allegados y menos la notoria práctica ilegal del “mocha sueldo”. Mención aparte, se debe añadir el vehículo oficial y el personal de seguridad para alimentar el ego congresal. Algo parecido sucede con los cargos en el Ejecutivo que reciben ingresos adicionales y prebendas de diverso tipo. ¿Motivos suficientes para postular?</p>   <p>Cuando en estos días se observa la cantidad de paneles, afiches y avisos luminosos inundando las calles y plazas, ya se sabe por qué. Para muchos es una inversión. Cuando reciba un polo, un tarro de leche o cualquier “regalito” de un candidato, dicha “generosidad” puede tener otras motivaciones. No hay lonche gratis.</p>   <p>Otro dato: si en el 2001 un congresista recibía en promedio mensual S/15.000, en este 2026 está cobrando, por lo menos, S/29.000 al mes. Casi el doble.</p>   <p>Comparado con el salario mínimo (S/1.130) que recibe un trabajador promedio en el país, los S/29.000 mínimo mensual que percibe un parlamentario equivalen a 25 veces más. Ahora ya sabe lo que puede ganar su candidato.</p>   <p>A más ingresos fiscales, más candidatos</p>   <p>Un dato importante: los ingresos del Gobierno Central han crecido de S/26.633 millones en 2001 a S/199.391 millones en 2025. Esto equivale a un incremento aproximado —en términos nominales— de ocho veces. Alrededor del 80% de este monto es lo recaudado por Sunat. Para 2026, esta cifra puede llegar a S/220.000 millones.</p>   <p>¿Es este un incentivo para la explosión de candidaturas? Sin duda, a estas alturas del partido, el control del Estado se vuelve más apetitoso. A decir del candidato presidencial de APP, “hay plata como cancha”.</p>   <p>No hay duda de que el progresivo aumento en la recaudación de la Sunat (como observamos en el cuadro adjunto) ha sido determinante en la solvencia fiscal. Sin este soporte, la política monetaria del BCR sería frágil. En estos tiempos, el gobierno no tiene necesidad de recurrir a la “maquinita” (además, está prohibido constitucionalmente).</p>   <p>Por la continuidad de la estabilidad macroeconómica, tiene sentido que la Sunat cuente también, como el BCR, con autonomía constitucional. Sería absurdo que la Sunat, que ha hecho bien su tarea, retroceda al manoseo de Servir, que hasta hoy no muestra un logro en el fortalecimiento del sector público.</p>   <p>Cuadro: A más ingresos fiscales, más candidatos</p>  <table><tbody> <tr><th>Año</th><th>Candidatos</th><th>Ingresos Gob. Central (millones S/)</th></tr><tr><td>2001</td><td>1.508</td><td>26.633</td></tr><tr><td>2006</td><td>2.611</td><td>51.154</td></tr><tr><td>2011</td><td>2.010</td><td>85.595</td></tr><tr><td>2016</td><td>2.319</td><td>103.459</td></tr><tr><td>2021</td><td>2.418</td><td>160.179</td></tr><tr><td>2026</td><td>10.293</td><td>199.391</td></tr> </tbody></table>   <p><em><strong>Fuente: ONPE, Sunat</strong></em></p>   <p>Las cifras presentadas podrían indicar que, a más ingresos del fisco, aumentan los candidatos “atraídos” por la “torta” estatal.</p>   <p>De hecho, hay una fuerte y positiva correlación empírica (r = 0,75) entre ingresos del Estado y el número de candidatos. Esto se visualiza mejor en el gráfico adjunto construido sobre el cuadro anterior.</p>   <p>Los datos oficiales presentados nos indican que el paulatino crecimiento de los ingresos del Gobierno Central está generando mayor disponibilidad de recursos públicos, mayor capacidad de asignación presupuestal entre todas las dependencias estatales (ministerios, gobiernos regionales, alcaldías) y, por lo tanto, un mayor valor esperado del acceso al poder. Por lo tanto, hay un aumento del atractivo para competir políticamente.</p>   <p>Si bien el factor económico puede explicar la tendencia creciente de ingresos fiscales vs. candidatos, tiene limitaciones para indicarnos por qué en el 2026 se ha producido la explosión de candidaturas (más de 10 mil).</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/09/69d7e8bb2507cf42020a75e2.jpg" alt="Evolución entre número de candidatos versus ingresos del gobierno central" width="1250" height="735"/><figcaption>Evolución entre número de candidatos versus ingresos del gobierno central</figcaption>   <h2>Sistema electoral casi sin filtros</h2>   <p>En este punto dejamos las consideraciones económicas e intentamos un análisis en el terreno político.</p>   <p>Definitivamente, el factor institucional es determinante. En los últimos años hemos asistido a un progresivo debilitamiento del sistema político. Hay cada vez menos institucionalización de los partidos, muchos de los cuales más parecen “empresas familiares” con un “dueño” (candidato presidencial), organizadas básicamente para participar en procesos electorales y esperar la “repartija” de puestos públicos.</p>   <p>De acuerdo con la reformada Ley de Organizaciones Políticas (Ley N.° 28094) y los reglamentos del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y el Registro de Organizaciones Políticas (ROP), no es difícil ni oneroso constituir un partido político en el Perú. La inscripción no es compleja (hay abogados especializados en la materia) y casi no hay filtros para integrarse.</p>   <p>El costo total de establecer la “estructura partidaria” oscila entre los S/500.000 y S/700.000. Esta “inversión”, casi siempre a cargo del presidente (“dueño”) del partido, después se verá recompensada con los “aportes” de los candidatos y el financiamiento público si superan la valla electoral (5% o mínimo de congresistas).</p>   <p>Por esta razón, constituir hoy un partido puede costar menos que construir una empresa mediana, pero el “dueño” de la “organización política” tiene la posibilidad de acceder al control del Estado y sus cuantiosos recursos fiscales. En esas condiciones, no debería sorprender que compitan 37 agrupaciones políticas y 35 candidatos presidenciales. Probablemente se trata de un récord mundial (Brasil 10 candidatos, Chile 7, Colombia 8).</p>   <p>No descartamos la posibilidad de financiamientos ilegales, como ya se ha vuelto moneda corriente en el Perú con la cantidad de denuncias “archivadas” por este motivo.</p>   <h2>Senadores y parlamentarismo</h2>   <p>Por otro lado, el retorno al bicameralismo ha incrementado significativamente la cantidad de curules en disputa y el atractivo para postular.</p>   <p>También el cambio en el balance de poder. Con el actual periodo legislativo se ha pasado del predominio del Ejecutivo al fortalecimiento del Congreso. Este se ha convertido en el centro del poder político. Casi todos los ministerios e instituciones públicas están en manos de afiliados o simpatizantes de los partidos del Congreso. Todas las instituciones públicas se han debilitado.</p>   <p>En síntesis, la explosión de candidaturas se explica por el crecimiento de los ingresos fiscales (“plata como cancha” para manejar), el debilitamiento de instituciones (es fácil constituir un partido y postular) y el gobierno desde el Congreso.</p>   <p>A modo de conclusión: a más ingresos fiscales con menos institucionalidad, más partidos, más candidatos, más fragmentación del voto, ganadores con pobre legitimidad, gobiernos débiles, más desconfianza ciudadana y otra vez… más candidatos.</p> ]]></content:encoded>
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