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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
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                                <![CDATA[ El dilema de la economía, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <![CDATA[ "¿Esta es la responsabilidad económica que vencerá a Sánchez en el debate? ¿No son un par de irresponsables económicos los dos? Uno, promesa estatista aterradora; y la otra, realidad populista sin límites constitucionales". ]]>
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                            <image:title><![CDATA[El dilema de la economía por Rosa María Palacios McBride]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Rosa María Palacios</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 31 May 2026 13:35:36 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El dilema de la economía, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Si solo fuera por su propuesta económica, plasmada en un plan de gobierno que cualquiera puede revisar en <a href="https://votoinformado.jne.gob.pe" target="_blank">votoinformado.jne.gob.pe</a>, la propuesta de Juntos por el Perú sería muy fácil de descartar. Roberto Sánchez propone la abolición del capitalismo (&quot;necesitamos una alternativa al capitalismo&quot;); la estatización de todos los recursos naturales (&quot;todos los recursos naturales que se extraen del subsuelo pertenecerán al Estado&quot;); la gestión de todas las empresas (&quot;el Estado reservará para la gestión directa los recursos energéticos, productivos y estratégicos para la viabilidad de la nación peruana: gas, petróleo, agua, bosques, energía, mares, espacio aéreo, puertos&quot;) porque vaya uno a saber qué michi entra en la definición de &quot;estratégico&quot; para un estatista; desconocer todos los tratados de libre comercio, que son la plataforma más eficaz para las exportaciones peruanas (&quot;se renegociarán los TLC y otros acuerdos comerciales&quot;); eliminar los artículos 58, 60, 62, 63 y 66 del capítulo económico de la Constitución, es decir, el corazón de la estabilidad económica y seguridad jurídica del país, que tanta prosperidad han generado.</p>   <p>Con Sánchez, adiós a la iniciativa privada libre (artículo 58); no más subsidiariedad del Estado (artículo 60); se acabó la libertad de contratar, para que el Estado modifique contratos entre privados (artículo 62). Sánchez quiere abolir el principio por el cual los recursos naturales son de la nación (de la sociedad peruana) para entregarlos al Estado (en buena cuenta, al gobierno de turno). Quiere espantar la inversión extranjera (indispensable para lograr el círculo virtuoso de la economía: inversión, empleo, consumo, crecimiento, tributación, desarrollo) y desconocer la jurisdicción arbitral internacional. Y esto es solo en las primeras páginas.</p>   <p>El &quot;modelo&quot; de Sánchez parece haber sido escrito por Antauro Humala. Se parece mucho a sus proclamas en pro de la autarquía, donde el Perú, aislado del planeta, no importa nada ni exporta nada, mientras que logra una supuesta sustitución de importaciones a través de una industrialización que, por supuesto, está en manos del Estado. ¿Les suena conocido? Es la receta económica de los 12 años de dictadura militar que sufrimos con Velasco y Morales Bermúdez. Esto ya lo vivimos y ya sabemos a qué abismos puede conducir. Costó tres décadas salir de esta tragedia que, a fines del siglo XX, tenía al 60% de peruanos en la pobreza.</p>   <p>Pero la izquierda no aprende. &quot;La gran transformación&quot;, el plan de gobierno del 2011 de Ollanta Humala, era una versión de lo mismo. Luego, el &quot;Ideario Programa&quot; de Perú Libre que Pedro Castillo presentó como plan de gobierno iba por el mismo despeñadero. Planes inviables, nefastos, nunca se ejecutaron, gracias a Dios. Pero centraron el debate en el desafío de advertir al electorado a qué crisis lo estaban conduciendo y forzaron a Humala y a Castillo a abandonarlos en la segunda vuelta y, claramente, en sus gobiernos. Pero, como a estas alturas debe saber Sánchez, no basta con decir &quot;no soy comunista&quot; cuando lo que propones, por escrito, te compromete (por lo menos ante el electorado de primera vuelta) y grita exactamente lo contrario. Tampoco basta que Pedro Francke, con buena fe, diga en un debate público que &quot;no se estatizará nada&quot; y que &quot;se respetarán todos los contratos&quot;. Es evidente que no tienen los votos en el Congreso para hacer las barbaridades que proponen. Pero ¿si los tuvieran? ¿No es eso realmente lo que quieren hacer? No basta con decir (¿recién esta semana?) que Julio Velarde se queda. No alcanza para generar confianza.</p>   <p>Hasta aquí, esta noche Keiko Fujimori tiene el debate económico ganado. Basta con leer el plan de Sánchez línea por línea y explicar el desastre boliviano que nos espera. Pero la realidad tiene otros matices. El plan de gobierno de Keiko Fujimori también tiene serios problemas en su asistencialismo y explosión del gasto público. Y, lo más importante, no basta con respetar los fundamentos de una economía libre. Hay que actuar políticamente en consecuencia. En el caso de Fujimori no tenemos solo que analizar un plan, tenemos que examinar los últimos cinco años en votaciones parlamentarias. El Consejo Fiscal ha emitido todas las advertencias. Julio Velarde, como presidente del BCR, lo mismo. Este Congreso, manejado por Fuerza Popular y sus aliados, ha expandido el gasto público a niveles peligrosos y ha apuntalado a cuatro presidentes en violar todas las metas de déficit fiscal. Esto, tan negativo como la propuesta de Sánchez, tiene el agravante de que no es una promesa: es una realidad.</p>   <p>Fuerza Popular ha hecho en estos cinco años algo que no se hace en una economía liberal: escoger ganadores. ¿Cuándo escoges ganadores? Cuando entregas exoneraciones tributarias que no tienen ya ningún fundamento en una situación crítica: agroexportadores, peluquerías, restaurantes; cuando creas una situación de beneficio para unos y no para todos (pensiones militares, pensiones de maestros); cuando creas aparatos burocráticos gigantescos con condiciones laborales de privilegio. ¿La madre de todo este desaguisado? La iniciativa de gasto parlamentaria. Sí, esa que &quot;su&quot; Tribunal Constitucional le regaló al Congreso, pese a la prohibición expresa de la Constitución.</p>   <p>Sánchez quiere cambiar la Constitución para destruir la economía, pero, felizmente, no puede. Fujimori no necesita de reforma constitucional para hacerlo. Ya lo hizo. Tiene un TC a su servicio. Fue lo mismo con la cuestión de confianza o la vacancia por incapacidad moral permanente. Fujimori ya demostró que puede destruir instituciones fundamentales sin tocar la Constitución. Ese ya no es un límite. Le basta con controlar el TC para que este lea lo que ella necesita. Donde dice textualmente &quot;los representantes ante el Congreso no tienen iniciativa para crear ni aumentar gastos públicos, salvo en lo que se refiere a su presupuesto&quot; (artículo 79), el fujimorismo y el TC leen: gasta lo que te dé la gana, total &quot;no es tu plata&quot;. Ahí está el reparto de obras en el famosito Anexo 5 del Presupuesto, como gran nido de corrupción parlamentaria.</p>   <p>Cómo será de escandaloso el daño económico ya hecho, que Keiko Fujimori ha ofrecido, recién esta semana, que &quot;después de las elecciones&quot; (precavida) va a mandar un &quot;documento&quot; (sic) al TC para cambiar la iniciativa de gasto del Congreso &quot;a como era antes&quot;. Por su forma de expresarse parece que no comprende las implicancias jurídicas y económicas del déficit que han causado. Lo primero es que se requiere otra acción de inconstitucionalidad para que el TC cambie su criterio y, al hacerlo, quedará registrado su vergonzoso fallo anterior, comprometido con los intereses clientelistas del Congreso. No es, pues, un mero &quot;documento&quot;, aunque por su forma de elaborar el pensamiento Fujimori debe creer que basta con su orden. Lo segundo es que el daño ya está hecho. Lo que le cuesta al país solo el despilfarro en pensiones militares puede ser tres puntos de déficit fiscal, según informa el Consejo Fiscal.</p>   <p>&quot;Plata, hay&quot;, ha dicho Fujimori luego de ofrecer una Pensión 65 universal al 15% de la población del Perú, es decir, a más de 5 millones de adultos mayores, los que en su gran mayoría no tienen pensión de ninguna clase. ¿Esta es la responsabilidad económica que vencerá a Sánchez en el debate? ¿No son un par de irresponsables económicos los dos? Uno, promesa estatista aterradora; y la otra, realidad populista sin límites constitucionales.</p>   <p>Dios nos coja confesados. Son tal para cual.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La débil democracia peruana podría romperse ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/31/la-debil-democracia-peruana-podria-romperse-876030</link>
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                            <![CDATA[ La debilidad de los presidentes en los últimos 25 años han permitido contrapesos. Por primera vez, eso podría no ser suficiente. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy domingo]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Sun, 31 May 2026 05:08:25 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La débil democracia peruana podría romperse ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay democracias que se sostienen por la fortaleza de sus instituciones. Hay otras que sobreviven porque nadie fue lo suficientemente poderoso para destruirlas. El Perú pertenece a esta última categoría. Y eso, que durante dos décadas funcionó como un extraño escudo, hoy ya no garantiza nada.</p>   <p>Desde el año 2000, el país ha tenido presidentes sin mayoría en el Congreso, sin partido sólido y sin respaldo para gobernar con autoridad. Toledo, García, Humala, Kuczynski, Vizcarra, Merino, Sagasti, Castillo, Boluarte —y los interinatos fugaces de Jerí y Balcázar— conforman una lista grotescamente larga que preservó la competencia electoral porque ninguno tuvo la fuerza para suprimirla. La democracia peruana no ha sido el resultado de un proyecto colectivo. Ha sido el subproducto del empate permanente.</p>   <p>Ese equilibrio siempre fue frágil. Y hoy, a una semana de la segunda vuelta, quienes votan en blanco o viciado no están equivocados. Expresan el hartazgo de una generación que nunca vio una democracia que funcione. Ese voto también es democracia.</p>   <p>Dicho esto, hay un escenario que merece nombrarse. Por primera vez, uno de los candidatos no encaja en el perfil del presidente débil que el sistema produjo en serie. Como advierto el politólogo Steven Levitsky, Keiko Fujimori llega con presencia parlamentaria, vínculos en las Fuerzas Armadas y capacidad documentada de construir mayorías mediante alianzas que rozaron los límites de la legalidad. Tiene algo que ningún presidente reciente tuvo: palancas reales de poder.</p>   <p>La otra opción tampoco despeja dudas. El registro de votaciones de Roberto Sánchez muestra coincidencias incómodas con el fujimorismo: votó a favor de la Ley 31989, que debilitó los controles contra la minería ilegal, y quince congresistas de Fuerza Popular bloquearon su suspensión en 2023. En pocas palabras, rivales en las urnas y aliados en el hemiciclo. Pero, desde una lectura del poder, un presidente débil puede ser resistido dentro del sistema. Un proceso de concentración de poder es mucho más difícil de revertir y sobre ello pueden hablar las sociedades que hoy sufren los estragos de dictaduras.</p>   <p>Esta casa editorial jamás le dirá al lector cómo votar. Lo que sí hace es contar con honestidad periodística lo que vemos. La democracia peruana, maltrecha como está, sigue siendo el único espacio donde la ciudadanía puede organizarse, protestar y cada cinco años intentar corregir el rumbo. Ese espacio no es eterno. Finalmente, su preservación es tarea de todos, desde cualquier voto y lugar del país.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El mandato de la decepción ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/29/el-mandato-de-la-decepcion-536964</link>
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                            <![CDATA[ Según el IEP, el 54% de los indecisos rechaza a ambos candidatos que pasan a segunda vuelta. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy sábado]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Sat, 30 May 2026 09:07:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El mandato de la decepción ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Perú se acerca al 7 de junio con una segunda vuelta que la última encuesta del IEP describe con claridad: más de un tercio del electorado rechaza a cada uno de los dos candidatos. Por un lado, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú acumula 40% de antivoto y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, 37%. Además, un 12% de peruanos aseguran que votarán en blanco o viciarán su voto. La ciudadanía siente decepción con ambos.</p>   <p>El antivoto de Keiko Fujimori parte de uno de los niveles de rechazo más altos de la historia electoral peruana, acumulado durante un quinquenio en que el fujimorismo fue protagonista central del deterioro institucional del país. El de Roberto Sánchez supera al que registró Pedro Castillo en 2021. Ambos llegan al balotaje con deudas ciudadanas que esta campaña no solo ha saldado sino que ha profundizado con silencios y discursos que ningunean el sufrimiento de peruanos.</p>   <p>Y las encuestas nuevamente revelan una geografía del rechazo que confirman la fractura que el próximo gobierno tendrá la obligación de atender con políticas efectivas y no desde el discurso. El antivoto a Sánchez se concentra en Lima con 56%. El de Fujimori domina en el Oriente con 49%, el Centro con 46%, el Sur con 43% y el Norte con 37%. Esas regiones son también las que concentran a los microempresarios más golpeados por el crimen organizado que las leyes del último Congreso favorecieron, y a las familias de las víctimas mortales y heridos de las matanzas cometidas por agentes del Estado durante las protestas, quienes hasta hoy esperan reparación y justicia que el Estado les debe. Cerrar esa brecha exige al próximo gobierno derogar esas leyes y garantizar que el Estado cumpla con sus víctimas.</p>   <p>Ese es el país real. Más de 3,4 millones de peruanos votaron en blanco o nulo en primera vuelta, superando la votación de cualquiera de los dos finalistas. El 54% de quienes todavía dudan descarta a ambos de manera espontánea. Lo que se espera mínimamente es que ambos candidatos intenten convencer, generar confianza y representar a ese electorado.</p>   <p>Quien gane el 7 de junio recibirá el mandato con una legitimidad cuestionada. Gobernar con instituciones debilitadas y una ciudadanía que reclama acciones concretas, exige más que promesas. Y los próximos gobernantes deberían saberlo.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <![CDATA[ La exposición “Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte” reúne en Casa Fugaz a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo donde el arte, la memoria y el duelo se convierten en una forma de resistencia frente al olvido.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 30 May 2026 03:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay algo en lo que pienso constantemente: nuestra trascendencia por este mundo. La posibilidad de existir más allá de la muerte. Hay personas que, cuando se van, no desaparecen del todo. Se vuelven poéticas, efímeras, incomprensibles. Permanecen de formas íntimas en la memoria de quienes las amaron y, al mismo tiempo, muy solas en los espacios que alguna vez habitaron.</p>   <p>Entender la muerte después de tantos vínculos construidos es algo que supera nuestros lenguajes. Quizá por eso el arte insiste en volver sobre ella. No para resolverla, sino para darle una forma sensible al vacío. Sé que muchas personas especiales desaparecen rápidamente bajo la velocidad y la ligereza con las que vivimos hoy. El olvido parece haberse convertido en una consecuencia natural de nuestro tiempo.</p>   <p>Por eso resulta profundamente conmovedor lo que ocurre en &#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039;, la exposición que se inaugura este sábado 9 de mayo en Casa Fugaz, en el Callao. La muestra, impulsada por el artista y curador Francis Naranjo, reúne a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo que desborda la idea tradicional de homenaje. Aquí no se trata solamente de recordar a Carmen Caballero, sino de resistirse a su desaparición a través del arte.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/69fe83d9f8fee48252091599.jpg" alt="La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión" width="1250" height="735"/><figcaption>La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión</figcaption>   <p><strong>Carmen y Francis</strong> vivieron profundamente juntos. Durante décadas construyeron una red de afectos, viajes, exposiciones y encuentros que unió a artistas, curadores y pensadores de distintos territorios. Su vida estuvo atravesada por el desplazamiento constante, pero también por una idea del arte entendida como comunidad y experiencia compartida. El último viaje que hicieron juntos fue precisamente al Callao, a esta casa habitada una y otra vez por el arte.</p>   <p>Lo extraordinario de esta exposición es que logra transformar el duelo en un lenguaje colectivo. Cada obra parece preguntarse cómo hacer visible aquello que ya no está.</p>   <p>La pieza de <strong>Liliana Zapata</strong> trabaja desde esa delicadeza. Su huaco incorpora la iconografía de las joyas que Carmen utilizaba, desplazando esos objetos íntimos hacia una dimensión ritual y funeraria. La cerámica deja de ser solamente forma para convertirse en contenedor simbólico de una presencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg" alt="Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En otro registro, el artista boliviano <strong>Iván Cáceres</strong> presenta una obra que oscila entre máquina y símbolo. &quot;Soy un pequeño sol y mi puerta una gota&quot;, escribe, como si intentara nombrar un umbral entre lo visible y aquello que apenas podemos intuir. Su pieza parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria.</p>   <p>Tal vez uno de los gestos más conmovedores sea el de <strong>Eduardo Caballero</strong>, hijo de Carmen, quien ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Será la primera vez que la escuche después de su muerte. Hay algo devastador y profundamente humano en ese acto. La voz, quizá más que cualquier imagen, posee la capacidad de devolvernos una presencia.</p>   <p>La obra de <strong>Alfredo Quiroz</strong> trabaja desde otro lugar de intimidad. El artista pinta sobre un gran manto de lona la imagen de la cama de Carmen un día después de su muerte. La escena evita cualquier espectacularidad y, precisamente por eso, golpea con fuerza. La cama vacía aparece como un territorio donde todavía persiste algo invisible.</p>   <p>Por su parte, <strong>Sara Roitman</strong> presenta un jardín artificial hecho de arcilla cruda que irá deshaciéndose con el agua y el paso de los días. La obra no representa la fragilidad: la ejecuta. El tiempo interviene directamente sobre ella hasta convertir el deterioro en parte de la pieza. El duelo aparece entonces no como imagen estática, sino como proceso inevitable.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/69fe83535693c7fae408b805.jpg" alt="Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Hay algo profundamente radical en esta muestra porque ocurre en un momento donde el mundo parece cada vez menos real y menos vinculante. Vivimos hiperconectados, viajando constantemente a través de pantallas y redes sociales, pero rara vez nos sentimos verdaderamente unidos por algo. Aquí sucede lo contrario. El arte consigue construir una experiencia de comunidad alrededor de la pérdida, la memoria y la gratitud.</p>   <p>Pocas veces alguien es honrado con tanta sensibilidad y simbolismo. Y pocas veces una exposición logra devolvernos algo tan esencial de nuestra humanidad.</p>   <p>Quizá eso sea finalmente trascender: permanecer vibrando en la memoria de otros, seguir produciendo encuentros incluso después de la ausencia.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>*&#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039; se inaugura este sábado 9 de mayo a las 12.00 p. m. en Casa Fugaz, Monumental Callao.</p> ]]></content:encoded>
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