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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
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                                <![CDATA[ La débil democracia peruana podría romperse ]]>
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                            <![CDATA[ La debilidad de los presidentes en los últimos 25 años han permitido contrapesos. Por primera vez, eso podría no ser suficiente. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy domingo]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Sun, 31 May 2026 05:08:25 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La débil democracia peruana podría romperse ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay democracias que se sostienen por la fortaleza de sus instituciones. Hay otras que sobreviven porque nadie fue lo suficientemente poderoso para destruirlas. El Perú pertenece a esta última categoría. Y eso, que durante dos décadas funcionó como un extraño escudo, hoy ya no garantiza nada.</p>   <p>Desde el año 2000, el país ha tenido presidentes sin mayoría en el Congreso, sin partido sólido y sin respaldo para gobernar con autoridad. Toledo, García, Humala, Kuczynski, Vizcarra, Merino, Sagasti, Castillo, Boluarte —y los interinatos fugaces de Jerí y Balcázar— conforman una lista grotescamente larga que preservó la competencia electoral porque ninguno tuvo la fuerza para suprimirla. La democracia peruana no ha sido el resultado de un proyecto colectivo. Ha sido el subproducto del empate permanente.</p>   <p>Ese equilibrio siempre fue frágil. Y hoy, a una semana de la segunda vuelta, quienes votan en blanco o viciado no están equivocados. Expresan el hartazgo de una generación que nunca vio una democracia que funcione. Ese voto también es democracia.</p>   <p>Dicho esto, hay un escenario que merece nombrarse. Por primera vez, uno de los candidatos no encaja en el perfil del presidente débil que el sistema produjo en serie. Como advierto el politólogo Steven Levitsky, Keiko Fujimori llega con presencia parlamentaria, vínculos en las Fuerzas Armadas y capacidad documentada de construir mayorías mediante alianzas que rozaron los límites de la legalidad. Tiene algo que ningún presidente reciente tuvo: palancas reales de poder.</p>   <p>La otra opción tampoco despeja dudas. El registro de votaciones de Roberto Sánchez muestra coincidencias incómodas con el fujimorismo: votó a favor de la Ley 31989, que debilitó los controles contra la minería ilegal, y quince congresistas de Fuerza Popular bloquearon su suspensión en 2023. En pocas palabras, rivales en las urnas y aliados en el hemiciclo. Pero, desde una lectura del poder, un presidente débil puede ser resistido dentro del sistema. Un proceso de concentración de poder es mucho más difícil de revertir y sobre ello pueden hablar las sociedades que hoy sufren los estragos de dictaduras.</p>   <p>Esta casa editorial jamás le dirá al lector cómo votar. Lo que sí hace es contar con honestidad periodística lo que vemos. La democracia peruana, maltrecha como está, sigue siendo el único espacio donde la ciudadanía puede organizarse, protestar y cada cinco años intentar corregir el rumbo. Ese espacio no es eterno. Finalmente, su preservación es tarea de todos, desde cualquier voto y lugar del país.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El mandato de la decepción ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/29/el-mandato-de-la-decepcion-536964</link>
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                            <![CDATA[ Según el IEP, el 54% de los indecisos rechaza a ambos candidatos que pasan a segunda vuelta. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy sábado]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Sat, 30 May 2026 09:07:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El mandato de la decepción ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Perú se acerca al 7 de junio con una segunda vuelta que la última encuesta del IEP describe con claridad: más de un tercio del electorado rechaza a cada uno de los dos candidatos. Por un lado, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú acumula 40% de antivoto y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, 37%. Además, un 12% de peruanos aseguran que votarán en blanco o viciarán su voto. La ciudadanía siente decepción con ambos.</p>   <p>El antivoto de Keiko Fujimori parte de uno de los niveles de rechazo más altos de la historia electoral peruana, acumulado durante un quinquenio en que el fujimorismo fue protagonista central del deterioro institucional del país. El de Roberto Sánchez supera al que registró Pedro Castillo en 2021. Ambos llegan al balotaje con deudas ciudadanas que esta campaña no solo ha saldado sino que ha profundizado con silencios y discursos que ningunean el sufrimiento de peruanos.</p>   <p>Y las encuestas nuevamente revelan una geografía del rechazo que confirman la fractura que el próximo gobierno tendrá la obligación de atender con políticas efectivas y no desde el discurso. El antivoto a Sánchez se concentra en Lima con 56%. El de Fujimori domina en el Oriente con 49%, el Centro con 46%, el Sur con 43% y el Norte con 37%. Esas regiones son también las que concentran a los microempresarios más golpeados por el crimen organizado que las leyes del último Congreso favorecieron, y a las familias de las víctimas mortales y heridos de las matanzas cometidas por agentes del Estado durante las protestas, quienes hasta hoy esperan reparación y justicia que el Estado les debe. Cerrar esa brecha exige al próximo gobierno derogar esas leyes y garantizar que el Estado cumpla con sus víctimas.</p>   <p>Ese es el país real. Más de 3,4 millones de peruanos votaron en blanco o nulo en primera vuelta, superando la votación de cualquiera de los dos finalistas. El 54% de quienes todavía dudan descarta a ambos de manera espontánea. Lo que se espera mínimamente es que ambos candidatos intenten convencer, generar confianza y representar a ese electorado.</p>   <p>Quien gane el 7 de junio recibirá el mandato con una legitimidad cuestionada. Gobernar con instituciones debilitadas y una ciudadanía que reclama acciones concretas, exige más que promesas. Y los próximos gobernantes deberían saberlo.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/08/el-viaje-postumo-de-carmen-caballero-por-leyla-aboudayeh-hnews-717528</link>
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                            <![CDATA[ La exposición “Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte” reúne en Casa Fugaz a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo donde el arte, la memoria y el duelo se convierten en una forma de resistencia frente al olvido.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 30 May 2026 03:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay algo en lo que pienso constantemente: nuestra trascendencia por este mundo. La posibilidad de existir más allá de la muerte. Hay personas que, cuando se van, no desaparecen del todo. Se vuelven poéticas, efímeras, incomprensibles. Permanecen de formas íntimas en la memoria de quienes las amaron y, al mismo tiempo, muy solas en los espacios que alguna vez habitaron.</p>   <p>Entender la muerte después de tantos vínculos construidos es algo que supera nuestros lenguajes. Quizá por eso el arte insiste en volver sobre ella. No para resolverla, sino para darle una forma sensible al vacío. Sé que muchas personas especiales desaparecen rápidamente bajo la velocidad y la ligereza con las que vivimos hoy. El olvido parece haberse convertido en una consecuencia natural de nuestro tiempo.</p>   <p>Por eso resulta profundamente conmovedor lo que ocurre en &#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039;, la exposición que se inaugura este sábado 9 de mayo en Casa Fugaz, en el Callao. La muestra, impulsada por el artista y curador Francis Naranjo, reúne a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo que desborda la idea tradicional de homenaje. Aquí no se trata solamente de recordar a Carmen Caballero, sino de resistirse a su desaparición a través del arte.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/69fe83d9f8fee48252091599.jpg" alt="La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión" width="1250" height="735"/><figcaption>La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión</figcaption>   <p><strong>Carmen y Francis</strong> vivieron profundamente juntos. Durante décadas construyeron una red de afectos, viajes, exposiciones y encuentros que unió a artistas, curadores y pensadores de distintos territorios. Su vida estuvo atravesada por el desplazamiento constante, pero también por una idea del arte entendida como comunidad y experiencia compartida. El último viaje que hicieron juntos fue precisamente al Callao, a esta casa habitada una y otra vez por el arte.</p>   <p>Lo extraordinario de esta exposición es que logra transformar el duelo en un lenguaje colectivo. Cada obra parece preguntarse cómo hacer visible aquello que ya no está.</p>   <p>La pieza de <strong>Liliana Zapata</strong> trabaja desde esa delicadeza. Su huaco incorpora la iconografía de las joyas que Carmen utilizaba, desplazando esos objetos íntimos hacia una dimensión ritual y funeraria. La cerámica deja de ser solamente forma para convertirse en contenedor simbólico de una presencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg" alt="Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En otro registro, el artista boliviano <strong>Iván Cáceres</strong> presenta una obra que oscila entre máquina y símbolo. &quot;Soy un pequeño sol y mi puerta una gota&quot;, escribe, como si intentara nombrar un umbral entre lo visible y aquello que apenas podemos intuir. Su pieza parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria.</p>   <p>Tal vez uno de los gestos más conmovedores sea el de <strong>Eduardo Caballero</strong>, hijo de Carmen, quien ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Será la primera vez que la escuche después de su muerte. Hay algo devastador y profundamente humano en ese acto. La voz, quizá más que cualquier imagen, posee la capacidad de devolvernos una presencia.</p>   <p>La obra de <strong>Alfredo Quiroz</strong> trabaja desde otro lugar de intimidad. El artista pinta sobre un gran manto de lona la imagen de la cama de Carmen un día después de su muerte. La escena evita cualquier espectacularidad y, precisamente por eso, golpea con fuerza. La cama vacía aparece como un territorio donde todavía persiste algo invisible.</p>   <p>Por su parte, <strong>Sara Roitman</strong> presenta un jardín artificial hecho de arcilla cruda que irá deshaciéndose con el agua y el paso de los días. La obra no representa la fragilidad: la ejecuta. El tiempo interviene directamente sobre ella hasta convertir el deterioro en parte de la pieza. El duelo aparece entonces no como imagen estática, sino como proceso inevitable.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/69fe83535693c7fae408b805.jpg" alt="Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Hay algo profundamente radical en esta muestra porque ocurre en un momento donde el mundo parece cada vez menos real y menos vinculante. Vivimos hiperconectados, viajando constantemente a través de pantallas y redes sociales, pero rara vez nos sentimos verdaderamente unidos por algo. Aquí sucede lo contrario. El arte consigue construir una experiencia de comunidad alrededor de la pérdida, la memoria y la gratitud.</p>   <p>Pocas veces alguien es honrado con tanta sensibilidad y simbolismo. Y pocas veces una exposición logra devolvernos algo tan esencial de nuestra humanidad.</p>   <p>Quizá eso sea finalmente trascender: permanecer vibrando en la memoria de otros, seguir produciendo encuentros incluso después de la ausencia.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>*&#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039; se inaugura este sábado 9 de mayo a las 12.00 p. m. en Casa Fugaz, Monumental Callao.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Venecia 2026, una Bienal de conflictos, por Hernán Pazos ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/venecia-2026-una-bienal-de-conflictos-por-hernan-pazos-hnews-1106820</link>
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                            <![CDATA[ Polémica. La presente edición del evento de arte contemporáneo más importante del mundo atraviesa cuestionamientos nunca antes vistos en la historia. El factor político se ha vuelto determinante. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[«Amalgam», del artista estadounidense Nick Cave, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 29 May 2026 13:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Venecia 2026, una Bienal de conflictos, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[<img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/6a112459498e6fd2830825a9.jpg" alt="«Amalgam», del artista estadounidense Nick Cave, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>«Amalgam», del artista estadounidense Nick Cave, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP.</figcaption>   <p><strong>Koyo Kouoh</strong>, quien falleció en mayo de 2025, fue la directora artística de la 61.ª Bienal de Venecia y la encargada de diseñar la temática de esta exhibición. Avanzó hasta sentar los lineamientos de la muestra, titulada <em><strong>In Minor Keys</strong></em>. A pesar de haber dejado como legado los argumentos para interpretar sus propuestas, su voluntad no fue enteramente respetada y su muerte relativiza la lectura más exacta de su ahora hermético razonamiento, lo que marca esta Bienal, desde sus inicios, con un sello de ambigüedad, de realidades interpretables y de figuras fantasmales que luchan por subsistir e imponer sus voluntades en un mundo que ya no tiene definición.</p>   <p>Su ausencia permite la presencia de argumentos que ahora se sostienen en exhibiciones montadas con plena libertad, asumida por los Estados, con sus representantes como participantes estrella. Ya no exhiben los artistas; ahora son los países los que imponen o divulgan sus argumentos políticos y sus intenciones más estructuradas, en busca de una supremacía política, de un mensaje victorioso, más allá de la búsqueda de la belleza, de la sencillez, de planteamientos diseñados en clave menor que inviten a escuchar las constantes señales de la tierra y de la vida, tonalidades menores que se conecten con las frecuencias íntimas del alma y se asocien con el asombro, la tristeza y la melancolía, para proponer y explorar un arte que se aleje de la velocidad y del espectáculo, en busca de formas más pausadas, auténticas y atentas a las interacciones de las emociones.</p>   <p>Como en la música, esta exhibición pretende resaltar las inquietudes más íntimas, subjetivas y sensoriales, al colocar las manifestaciones artísticas en espacios de reflexión y meditación, en las verdaderas conexiones. Pero son los Estados los que luego la boicotean, asumen liderazgos y cuestionan la validez de sus representaciones. Más de 40 pabellones son cerrados en protesta por la participación de <strong>Rusia</strong> e <strong>Israel</strong>; con esto confirman que lo que realmente les interesa son las posiciones políticas. Son actitudes relativamente válidas, ya que al protestar establecen, al igual que los miembros del jurado internacional, que pierden el interés en estos argumentos divididos y también renuncian, que no pueden exhibir al lado de artistas elegidos por Estados cuyos líderes han sido acusados por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Además, se cancela el procedimiento tradicional para otorgar los premios y se lo sustituye por un <strong>León de Oro</strong> otorgado por el voto del público, que será entregado al final de la Bienal, para evitar así intervenciones oportunistas que permitan deslizar alguna interpretación política del evento.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/6a112411505830848401eeeb.jpg" alt="Un visitante observa «Permanent Address», de la artista india Sumakshi Singh, en el pabellón de la India, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>Un visitante observa «Permanent Address», de la artista india Sumakshi Singh, en el pabellón de la India, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Muchos de los artistas retiran sus obras de la competencia como respuesta, dejan vacía la posibilidad del premio y con esto empiezan los conflictos. Ya no se trata de artistas y sus montajes, sino de intervenciones gubernamentales con los conflictos que estas arrastran. Las representaciones ya no se plantean como propuestas mágicas o conceptos abstractos, sino que evidencian la guerra en Ucrania y las agresiones imperialistas, y utilizan sus participaciones como “mecanismos de propaganda”. Ahora es <strong>Gaza</strong>, el genocidio, las disputas sobre los límites del boicot cultural. Irán se retira en silencio y señala la imposibilidad de separar la cultura de la intervención militar en <strong>Oriente Medio</strong>. Y para Estados Unidos la cultura es un nuevo frente en la guerra de las identidades. La política norteamericana entiende muy bien el verdadero valor de estos espacios y no los abandona; por el contrario, los ocupa con argumentos intervencionistas, transforma la libertad artística en propaganda de sus valores propios y nacionales, y promueve sus particulares discursos del prestigio cultural.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/29/6a11217361743a4e0f004daf.jpg" alt="La camerunesa-suiza Koyo Kouoh diseñó los lineamientos conceptuales de la actual edición de la Bienal. Su encargatura había sido catalogada de histórica. Falleció en mayo de 2025. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>La camerunesa-suiza Koyo Kouoh diseñó los lineamientos conceptuales de la actual edición de la Bienal. Su encargatura había sido catalogada de histórica. Falleció en mayo de 2025. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Por primera vez en su historia, la Bienal se enfrenta a una huelga de gran escala: se cierran pabellones, aparecen banderas palestinas y se bloquea la circulación normal del evento con intervenciones y protestas espontáneas que afectan a una parte significativa de los pabellones, lo que hace notar las bases materiales que normalmente permanecen invisibles, y el interés cambia de protagonismo. Ahora son los trabajadores, los asistentes, los limpiadores y hasta los vigilantes quienes pasan a evidenciar con sus ausencias una infraestructura frágil, medio inoperante y decadente. Se extrañan sus presencias casi tanto como las de los artistas y los pabellones, ya que ponen en evidencia una base material fundamental que normalmente permanece invisible.</p>   <p>La Bienal se presenta moribunda; los artistas ya no quieren seguir los mandatos de los Estados y la protesta se generaliza. El arte está cambiando, ya no se trata del éxito. Quizás regrese a sus orígenes en busca de aquellos lugares donde las emociones se transmitían en claves menores, en bajas frecuencias, con sencillez, humildad, claridad e independencia.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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