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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Thu, 06 Aug 2026 15:42:27 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Con Alonso Cueto y sus asombrosos personajes, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ Autor de novelas celebradas como “El susurro de la mujer ballena”, “Grandes miradas” y “La hora azul”, Cueto, como pocos, ha sabido perfilar el mundo interior de la mujer. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Alonso Cueto. Foto: LR.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 06 Aug 2026 15:42:27 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Con Alonso Cueto y sus asombrosos personajes, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En mayo de 1976, llegué a <strong>Madrid</strong> luego de un vuelo desde Bucarest. A lo largo del viaje ocurrieron milagros, un viejo español exiliado bajó a Madrid tan solo para respirar aire de su tierra después de casi cuarenta años de ausencia y prefirió hacer luego un vuelo de conexión. Me dijo que iba a permanecer un tiempo en Andorra porque no confiaba mucho en las noticias sobre la muerte de Franco y temía que resucitara.</p>   <p>Don Ildefonso Nuño me dio un obsequio gratísimo: un amarillento ejemplar de poesía de <strong>Luis Cernuda</strong> que había conservado durante los años de su exilio en Moscú.</p>   <p>El mar, personaje de sus versos… “Con una voz insomne decía cosas vagas, / barcos entrelazados dulcemente / en un fondo de noche, / o cuerpos siempre pálidos, con su traje de olvido / viajando hacia nada”.</p>   <p>Y yo caminé embrujado por páginas cuya lectura repetía frente a las mesas del café Comercial. Allí, un joven me soltó: ¡Conque leyendo a Cernuda!</p>   <p>Era peruano, se llamaba <strong>Alonso Cueto</strong> y había llegado con una beca para estudiar la poesía del asombroso Cernuda. Por mi parte, yo estudiaba Lingüística y Literatura en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid.</p>   <p>Esos son mis primeros recuerdos de Alonso, así como nuestra total coincidencia en la admiración por <strong>Juan Carlos Onetti,</strong> a quien él dedicó más tarde su tesis doctoral.</p>   <p>Tiempo después, una de las obras de Cueto, <em>Grandes miradas</em>, me hizo preguntarme de qué forma la dictadura de <strong>Fujimori</strong> contaminó la sociedad, y de qué manera era inexcusable sentir su hedor.</p>   <p>Recientemente, conversando con Cueto le he pedido algunas opiniones:</p>   <p>- Tu novela <em>La hora azul</em> mostró la infamia y el dolor de la guerra interna. Y, por su parte, Miriam fue la mujer encargada de exhibir la bestialidad de la represión.</p>   <p>¿Qué piensas?</p>   <p>AC: Justamente a partir de ese personaje me interesó explorar más la conciencia femenina y su percepción de la historia.</p>   <p>- Alonso, algunos observadores patriarcales enarcan las cejas cuando el escritor centra su obra en una mujer combativa. A mí me acaba de ocurrir en el caso de <em><strong>Manuela Sáenz y la luna de Paita</strong></em>. Durante mi presentación, alguien apagó el micrófono y más tarde alegó que yo estaba escribiendo sobre una terrorista del siglo XIX. ¿Qué piensas tú?</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/06/6a74aaa796d10bcbaa06cab2.jpg" alt="Alonso Cueto. Foto: LR." width="1250" height="735"/><figcaption>Alonso Cueto. Foto: LR.</figcaption>   <p>AC: Me parece que las mujeres en general tienen una conciencia de las relaciones humanas más sensible y aguda que los hombres. Nosotros con frecuencia estamos muy encerrados en nosotros mismos, pero las mujeres se proyectan en los demás y los conocen más a fondo.</p>   <p>- Eso es lo que ocurre en el caso de <em><strong>Memorias de una limeña</strong></em>, me parece, la novela que presentas en la Feria.</p>   <p>AC: En efecto, Adriana tiene una vida ejemplar y feliz hasta que ocurre algo que la arroja a un abismo. A partir de entonces tiene que sobreponerse a las consignas de la sociedad. Como ella, siempre me han interesado los personajes que se reconstruyen.</p>   <p>- ¿Cómo dibujas a la limeña de tu novela?</p>   <p>AC: Siempre me ha intrigado esa voluntad secreta que tenemos los seres humanos para persistir en nuestras consignas. En el caso de la limeña de mi novela y de otros personajes, me llama mucho la atención que no haya ninguna ideología, doctrina o religión que los impulse. Solamente el puro instinto de vida.</p>   <p>Descubrir cómo puede aparecer ese instinto frente a los fracasos y las tragedias, es una de las obsesiones que siempre he tenido como escritor.</p>   <p>- Pero hay algo más en tus personajes. Creo que el pasado los persigue.</p>   <p>AC: Tienes razón, pero son capaces de enfrentarlo. El recuerdo es una forma de inventar un pasado nuevo.</p>   <p>- En resumidas cuentas, ¿para qué sirve escribir?</p>   <p>AC: Escribir es un modo de conversar con uno mismo. Me interesan los personajes femeninos emprendedores e independientes. Quizá soy un escritor feminista, aunque recién ahora me doy cuenta.</p>   <p>- Recuerdo estos versos de Cernuda sobre la muerte: “Vas en la blanca nube que orlándose de fuego / de un dios es ya el ala transparente…”. ¿Qué te dicen?</p>   <p>AC: Ese es el asunto central de una obra, creo, encontrar las diversas maneras que hemos inventado para convivir con la muerte.</p>   <p>Una novela debe ofrecernos el testimonio de una vida vista en su profundidad y en su complejidad, pero una novela también debe ser entretenida, debe cuidar la intriga, la expectativa, todo eso que la hace un sueño coherente.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Insistir en la militarización es insistir en el fracaso ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/05/insistir-en-la-militarizacion-es-insistir-en-el-fracaso-260630</link>
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                            <![CDATA[ Keiko Fujimori propone desplegar a las FFAA para enfrentar el crimen organizado, sin derogar leyes procrimen. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 06 Aug 2026 02:40:23 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Insistir en la militarización es insistir en el fracaso ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Las políticas de seguridad que han dado resultados en el mundo tienen un punto de partida que casi nunca aparece en los discursos. Antes que más armas, más patrullaje o más estados de excepción, existe inteligencia.</p>   <p>El resultado se vivió hace unos meses en Pataz, donde entre policías y militares se enfrentaban por quién trabajaba con la mafia. Sin la capacidad de reconocer cómo operan las organizaciones criminales, quiénes las financian, cómo lavan dinero y dónde se infiltran cualquier despliegue militar termina siendo una demostración de fuerza que tranquiliza por unos días, pero que rara vez cambia la realidad y al contrario la empeora.</p>   <p>Por eso sorprende que la presidenta Keiko Fujimori haya colocado la militarización de las calles en el centro de su propuesta de seguridad. No porque las Fuerzas Armadas no puedan cumplir funciones excepcionales, sino porque el problema del Perú no empieza por la ausencia de soldados. Empieza por un Estado que ha ido perdiendo herramientas para investigar y perseguir a las mafias mientras estas fortalecían su poder económico y territorial.</p>   <p>Allí aparece una contradicción que el fujimorismo no ha explicado. Resulta difícil ofrecer mano dura cuando se ha formado parte de una mayoría parlamentaria que impulsó decisiones que caminaron en sentido contrario.</p>   <p>Se cuestionó la extinción de dominio, una herramienta que permite afectar el patrimonio obtenido mediante actividades ilícitas. Se aprobaron reformas que, según diversos especialistas, redujeron la eficacia de la persecución del crimen organizado. Y, antes de concluir la legislatura unicameral, se aprobó un fuero policial y militar con una competencia ampliada que incluso alcanza determinados delitos comunes cometidos por efectivos. Todo ello ha contribuido a debilitar, y no a fortalecer, la respuesta del Estado frente a las organizaciones criminales.</p>   <p>Por eso la discusión no debería concentrarse en cuántos militares saldrán a las calles. La pregunta es otra y deben verlo los diputados y senadores. ¿Existe la voluntad política para reconstruir la inteligencia policial, fortalecer al Ministerio Público y devolverle al Estado las herramientas que ha perdido para enfrentar al crimen organizado? Hasta ahora no hay ninguna señal en esa dirección.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ A mis sobrinas, por Las Tejedoras ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/04/a-mis-sobrinas-por-las-tejedoras-hnews-361700</link>
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                            <![CDATA[ "Algún día les dirán que estas luchas ya pasaron, pero no es así. Mientras exista una sola mujer cuyos derechos puedan retroceder, habrá algo que proteger" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Carta de las Internas]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 05 Aug 2026 16:56:52 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ A mis sobrinas, por Las Tejedoras ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Abigail y Luciana:</p>   <p>Quisiera que crezcan creyendo que votar, estudiar, elegir su camino y hacer oír su voz es lo más normal del mundo. Ojalá nunca tengan que preguntarse por qué hubo un tiempo en que las mujeres no podían hacerlo. Pero también tengo que recordarles que nada de eso fue un regalo.</p>   <p>Cada derecho que hoy parece obvio fue una conquista. Mujeres, antes que ustedes y antes que yo, desafiaron prejuicios, leyes injustas y un orden que les decía cuál era su lugar. Ocupábamos el hogar y hoy ocupamos el mundo.</p>   <p>Les escribo porque hay días en que me preocupan los silencios. Como cuando escucho un mensaje a la Nación en el que las mujeres simplemente no existimos. Entonces recuerdo que los derechos también pueden retroceder. No se pierden de un día para otro; se erosionan cuando dejamos de defenderlos o cuando creemos que ya están garantizados.</p>   <p>No les escribo para que vivan con miedo. Les escribo para que vivan con memoria. Pregunten. Conversen con su mamá, con sus abuelas, con las mujeres de su familia. Descubran qué obstáculos enfrentaron y qué puertas tuvieron que abrir para que ustedes pudieran atravesarlas.</p>   <p>Algún día les dirán que estas luchas ya pasaron, pero no es así. Mientras exista una sola mujer cuyos derechos puedan retroceder, habrá algo que proteger.</p>   <p>Y, cuando les toque estar al frente, recuerden que nada de lo conquistado se sostiene solo. Se sostiene porque hay mujeres que no olvidan de dónde vienen sus derechos y porque otras deciden defenderlos.</p>   <p>Con todo mi cariño y con la esperanza de que nunca olviden lo que nos costó llegar hasta aquí, les pido una sola cosa: honren nuestra lucha. Honren la memoria de quienes las precedieron. Y dejen el camino un poco más ancho para las mujeres que vendrán.</p>   <p>Con amor,</p>   <p>Su tía.</p>   <p><em><strong>*Hoy teje: María Elena González Azurín, ciudadana activa.</strong></em></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Yiriane Kahn reaparece con “Devenir. Geografía íntima del cambio”, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <![CDATA[ Kahn, originaria de Santo Domingo, utiliza elementos como la seda y el papel para explorar la fragilidad y la permanencia de identidades, creando un paralelo entre su trayectoria migratoria y su arte. Va hasta el 9 de agosto de La Galerìa de San Isidro. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Yiriane Kahn. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 05 Aug 2026 16:00:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Durante siglos supusimos que la palabra paisaje nombraba aquello que permanece mientras nosotros lo atravesamos. Bastó mirar con atención algunas obras de arte para comprender exactamente lo contrario: no existe paisaje alguno que no sea el retrato de una transformación.</p>   <p>Por ejemplo, las montañas de “Topografías del desplazamiento” de <strong>Yiriane Kahn</strong> son memorias mineralizadas donde el cemento pesa porque conserva la gravedad de todo aquello que alguna vez sostuvo una vida. Si el papel de algodón aparece como una epidermis vulnerable, la resina actúa como esa delgada película con la que el tiempo intenta preservar aquello que inevitablemente terminará descomponiéndose.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/05/6a519eae15e61701bb02fabf.jpg" alt="Yiriane Kahn. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Yiriane Kahn. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Luego aparecen las modulaciones. Fragmentos que parecen desplazarse unos respecto de otros como placas tectónicas de la conciencia en una composición que no aspira al equilibrio clásico, prefiere la incertidumbre. Cada pieza parece preguntarse cuánto puede deformarse una identidad antes de dejar de reconocerse. Y entonces llega el desierto como el único lugar donde el silencio posee volumen.</p>   <p>Así, en <strong>“Desierto Zalleta”</strong> la memoria no se manifiesta por acumulaciones sino mediante vacíos. Donde creemos haber olvidado algo, la experiencia trabaja con mayor intensidad. Los “Portales” son umbrales suspendidos entre dos respiraciones donde la pintura, lejos de representar una puerta, genera el acto mismo de atravesarla. Hasta que finalmente llegan las sedas.</p>   <p>Difíciles de clasificar, más cercanas a una muda de piel que a una pintura tradicional. Suspendidas como crisálidas, conservan la memoria de un cuerpo que ya no existe y anuncian otro que todavía no termina de aparecer. Allí la materia alcanza una paradoja admirable: cuanto más frágil parece, mayor capacidad demuestra para sobrevivir al tiempo. La seda como metáfora del propio devenir.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/05/6a51a46d2b3a87669407b682.jpg" alt="“Devenir. Geografía íntima del cambio”. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>“Devenir. Geografía íntima del cambio”. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><strong>-Íntima gravedad-</strong></p>   <p>Probablemente esa sensibilidad hacia las mutaciones explique también la trayectoria de Yiriane Kahn. Nacida en Santo Domingo en 1985, formada primero en Lima, luego en Barcelona y, más recientemente, en Madrid, su biografía dibuja una geografía semejante a la que despliegan sus obras, una existencia construida sobre desplazamientos sucesivos.</p>   <p>Sin embargo, sería un error reducir su producción a la experiencia migratoria. Cada ciudad le aportó un lenguaje distinto. Lima parece haberle entregado la intuición del territorio. Barcelona, el rigor formal. Madrid, la posibilidad de convertir la investigación en una metodología poética. El resultado, además de una suma de influencias, es una voz extraordinariamente reconocible.</p>   <p>Y una coherencia poco común. Desde sus exposiciones <em><strong>Raíces, Mirada Azul, Godai, Elementos </strong></em><strong>o</strong><em><strong> Fragmentos</strong></em>, la artista ha venido persiguiendo obstinadamente una misma pregunta: ¿cómo representar aquello que nunca permanece? <em><strong>Devenir…</strong></em><em> </em>no rompe con esa trayectoria, la lleva hasta una profundidad inesperada en una época donde todo se actualiza, se reemplaza y se acelera.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/05/6a51a452b91a99ec5a0c4874.jpg" alt="“Devenir. Geografía íntima del cambio”. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>“Devenir. Geografía íntima del cambio”. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Frente a esa ansiedad contemporánea, Yiriane Kahn propone una lentitud casi geológica. Transformarse no es abandonar lo que fuimos, tal vez solo permitir que todas nuestras versiones continúen respirando bajo la superficie.</p>   <p>Quizá la verdadera geografía del cambio no sea el mapa de los lugares que hemos habitado sino el relieve secreto de las personas que hemos dejado de ser y que, silenciosamente, todavía nos sostienen.</p>   <p><strong>…</strong></p>   <p><strong>Datos:</strong></p>   <p>Lugar: <strong>La Galería.</strong></p>   <p>Dirección: <strong>Conde de la Monclova 255 - San Isidro.</strong></p>   <p>Fechas: Hasta el 8 de agosto.</p>   <p>Horario: De lunes a viernes, de 11 a. m. a 7 p. m. Sábados, de 3 a 7 p. m.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Arbizu, el escritor que lloró, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/30/arbizu-el-escritor-que-lloro-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-792900</link>
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                            <![CDATA[ Actualidad. El racismo en Perú está presente en la sociedad peruana por generaciones. Al respecto, hay libros, entre ficción y no ficción, que se han escrito, pero pocos exhiben la fuerza de Negro. Contra el desprecio (Reservoir Books) de Julio Arbizu, publicación capaz de remover al lector. Como tiene que ser. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Julio Arbizu. Foto: LR.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 05 Aug 2026 14:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Arbizu, el escritor que lloró, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Escribí <em>Negro</em> porque después de muchos años redactando denuncias, demandas, alegatos y artículos jurídicos, me di cuenta de que hay asuntos que el lenguaje del derecho no puede alcanzar. Y entonces volteé hacia la literatura, esperando encontrar socorro. Y la verdad es que creo haber tomado una buena decisión”.</p>   <p>Lo dice <strong>Julio Arbizu González</strong>, quien es uno de los abogados más conocidos del país y, sin embargo, además de sus célebres pesquisas, recuerda más en este libro los golpes que ha recibido en mérito de esa pasión obsoleta, el racismo.</p>   <p>Además de obsoleta, la veleidad racista en el Perú es una pasión ilusoria y, en este mestizo rincón del mundo, no es practicada por blancos puros que aquí no existen, sino por quienes aspiran a serlo: cholos, zambos, blancoides e indioides, todos los cuales se “blanquean” choleando, provincianeando y negreando a los demás.</p>   <p>El racismo, en un país colonizado, es ridículo, pero a lo largo de todo el siglo XX ha mostrado su hedor, al punto de que, en los años 30, surgió un partido político subsidiario de la Alemania nazi, la Unión Revolucionaria, que proclamaba la supuesta excelsitud de la raza blanca. El líder, sin embargo, era un peruano zambo llamado <strong>Luis M. Sánchez Cerro</strong>, quien llegó al poder presidencial aupado sobre votantes afrodescendientes y la oligarquía del país.</p>   <p>Arbizu dice, y no le falta razón, que “en el Perú, lo blanco -más que los blancos concretos- se ha convertido en una medida abstracta, una vara invisible contra la cual se evalúan todos los cuerpos, todas las voces, todas las biografías. No importa que la mayoría del país tenga otros rostros, otros colores, otras genealogías: la norma no surge de la mayoría, sino de quien posee el poder de nombrarla”.</p>   <p>El autor-personaje recuerda su infancia en la que, por fortuna, su propia fuerza física le abrió camino frente a la torpeza de los racistas. Se refiere a uno de sus compañeros de clase que era el más popular porque era muy blanco y sus padres le habían puesto un nombre en idioma extranjero.</p>   <p>El contacto de los nudillos de su puño derecho sobre el pómulo de Gianfranco activó un movimiento inercial con el que su mano izquierda apretada fue a estrellarse contra la boca de su rival que lo estaba tratando de humillar.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/05/6a6b6847093b2292970fdf56.jpg" alt="Julio Arbizu. Foto: LR." width="1250" height="735"/><figcaption>Julio Arbizu. Foto: LR.</figcaption>   <p>Y, sin embargo, después de ganar la pelea, Julio lloró de impotencia. Sentía la injusticia de una realidad mayor que solo un puño no arreglaría, pero debía ser cambiada.</p>   <p>Otras anécdotas similares relatan los azares de una vida en la que su inteligencia y su fuerza moral se pusieron siempre por encima de ese sentimiento vergonzoso y caduco que aún existe en el Perú.</p>   <p>Debe recordarse además que su denuncia de los robos criminales de la dictadura en nuestro país le dio a su imagen el conocimiento y el respaldo que merece. Sin embargo, los partidarios del robo y el crimen creyeron fácil identificarlo como hombre a quien no se debe respetar, y todo el tiempo lo hicieron refiriéndose a particularidades de su aspecto físico.</p>   <p>Como procurador público, fue el terror de los corruptos y aquellos a su vez no encontraron mejor respuesta que calificativos como “terrorista” y “negro” o “cholo de mierda”, que suelen usar los casi iletrados corruptos contra los luchadores sociales.</p>   <p>Este libro no es un conjunto de historias personales ni tampoco un estudio sobre la discriminación racial en el <strong>Perú</strong>, pero algo de ambos tiene, pues, sobre todo, es un honesto, emotivo y a veces descarnado relato de experiencias que superan el ámbito personal y nos revelan -a veces incomodándonos- un elemento del tejido social peruano que, construido desde la Colonia, lamentablemente aún persiste entre nosotros.</p>   <p>Como Julio afirma, el criterio de que lo blanco es superior resulta más infame y peligroso aun cuando los que mandan “…miran con desconfianza los límites que imponen la igualdad de derechos y los pilares de una democracia liberal”.</p>   <p>Desde la época de la fundación de la capital del Perú, pocos escritores han trazado tan exactos retratos de Lima. Este que hace Arbizu es de los más completos y se añade al que nace del racismo peruano. Tal vez porque es un gran escritor y porque, después de dar un puñetazo, ha llorado.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Cuidado con el abuso de las normas electorales ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/04/cuidado-con-el-abuso-de-las-normas-electorales-284208</link>
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                            <![CDATA[ Renovación Popular busca que López Aliaga sea elegido alcalde sacándole la vuelta a la ley electoral. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 05 Aug 2026 03:36:39 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Cuidado con el abuso de las normas electorales ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Queda exactamente un mes para que el 5 de setiembre queden inscritas de manera definitiva las candidaturas para las elecciones regionales y municipales del próximo 4 de octubre. Es una fecha que los ciudadanos y las organizaciones políticas deben tener presente, porque lo que ocurra en las próximas semanas determinará la oferta electoral con la que el país llegará a las urnas. Y lo que ocurre hoy en Lima es una señal de alerta que no puede pasar desapercibida de los peruanos.</p>   <p>Luis Rubio Idrogo presentó su renuncia irrevocable a la candidatura a la alcaldía de Lima por Renovación Popular, un día antes del vencimiento del plazo para retiro de candidaturas. El plan es conocido. Rafael López Aliaga, impedido constitucionalmente de postular a la reelección inmediata como alcalde, inscribió su candidatura como primer regidor en la lista encabezada por Rubio. Si esa lista gana las elecciones y el alcalde electo renuncia, López Aliaga asumiría la alcaldía sin haber pedido ese cargo en las urnas. Es decir que sin que Lima lo haya elegido para ese puesto.</p>   <p>Los limeños ya conocen la gestión de López Aliaga. La abandonó en octubre de 2025, antes de completar su mandato, para postular a la presidencia, pese a haber prometido en 2022 que no lo haría. La ciudad que dejó tiene obras paralizadas, un endeudamiento millonario de la comuna y un tránsito sin solución estructural. Ahora busca regresar al sillón municipal por la puerta de atrás, usando como instrumento la renuncia de un candidato que apenas duró semanas en la lista.</p>   <p>López Aliaga debe dejar de burlarse de las instituciones</p>   <p>El JNE tiene la responsabilidad de examinar con rigor si esta maniobra cumple el espíritu de la ley electoral o solo su letra. Las normas existen para garantizar que los ciudadanos elijan a sus autoridades con pleno conocimiento de quién va a gobernarlos. Usarlas para eludir ese principio es un abuso que los organismos electorales tienen la obligación de nombrar como tal y ponerle freno.</p> ]]></content:encoded>
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