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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sat, 11 Jul 2026 08:00:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ El fútbol escolar y la lección que podemos perder, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/04/el-futbol-escolar-y-la-leccion-que-podemos-perder-por-diego-alonso-sanchez-hnews-82328</link>
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                            <![CDATA[ El fútbol escolar no es solo un juego: es un espacio donde se construyen —y también se deforman— valores. Cuando la competencia se impone sobre la formación, la cancha deja de educar y comienza a reproducir desigualdades y violencias. ¿Estamos listos para cuestionar lo que realmente estamos enseñando cada vez que el balón empieza a rodar? ]]>
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                            <image:title><![CDATA[El fútbol puede brindar una lección de vida: lo importante no es ganar o lograr objetivos, sino cómo estos se consiguen. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Jul 2026 08:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El fútbol escolar y la lección que podemos perder, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En la escuela persiste una paradoja incómoda: declaramos querer formar personas críticas y autónomas, pero en la práctica seguimos educando para obedecer y actuar bajo parámetros rígidos. Esta contradicción no solo se manifiesta en las aulas; también se juega —y quizás con mayor severidad— en las canchas escolares. Los deportes, lejos de ser meramente recreativos, se transforman en un espejo donde se reflejan y reproducen las tensiones más profundas del sistema educativo y, por extensión, de la sociedad.</p>   <p>En muchos colegios, el deporte se enseña bajo la misma lógica que otras prácticas tradicionales: disciplina estricta, órdenes irrefutables y escaso margen para la autonomía. El resultado es previsible: alumnos que ejecutan, bien o mal, pero que no piensan ni deciden, asumiendo que la rigidez es parte del juego. Así, el fútbol pierde su potencial formativo y se reduce a un ejercicio de control, o a un espacio que se utiliza para “llenar” el tiempo cuando pareciera no haber nada más que enseñar.</p>   <p>A esto se suma un problema aún más profundo: el fútbol sigue representando un machismo estructural que valora la fuerza por sobre cualquier otra cualidad. La agresividad se celebra como virtud, mientras que la sensibilidad o la cooperación son relegadas, e incluso descalificadas como “femeninas”. Se masculiniza el contacto brusco y se feminiza la debilidad, consolidando un imaginario empobrecedor desde el punto de vista pedagógico.</p>   <p>Expresiones como “no seas niña”, “actúa como hombre”, “deporte de machos” o “el fútbol no es para mujeres” no son inofensivas, son manifestaciones cotidianas de un sistema patriarcal que ha convertido este deporte en uno de sus principales bastiones, reproduciendo estereotipos y excluyendo otras formas de participación.</p>   <p>El problema central no es cómo se juega, sino qué se aprende mientras se juega. Cuando se premian la intimidación o la dureza excesiva, se está enseñando que dominar al otro es legítimo si el objetivo es ganar. Cuando lo único que importa es el resultado, el deporte deja de ser una instancia formativa para convertirse en una herramienta para “alcanzar” el éxito.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/10/6a490e760ccdfaa82c0fdd7b.jpg" alt="El fútbol puede brindar una lección de vida: lo importante no es ganar o lograr objetivos, sino cómo estos se consiguen. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>El fútbol puede brindar una lección de vida: lo importante no es ganar o lograr objetivos, sino cómo estos se consiguen. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Las consecuencias son evidentes: estudiantes ridiculizados por su rendimiento, compañeros excluidos y equipos donde los físicamente dominantes se constituyen en una suerte de élite. En ese microcosmos, la cancha reproduce lo peor de las jerarquías sociales: concentración de poder, reconocimiento desigual y silencios cómplices frente a la humillación. Y, aun así, muchos seguirán insistiendo en que “solo es un juego”.</p>   <p>Aquí emerge el dilema ético central: la escuela, que debería promover igualdad y respeto, termina reforzando lógicas de exclusión mediante la repetición de la rudeza como lenguaje dominante. Se valora más el rendimiento que a la persona, instalando la peligrosa idea de que todo vale si conduce a la victoria.</p>   <p>No sorprende entonces que insultos, simulaciones o agresiones sean tolerados en nombre de la competencia. La violencia deja de ser una falta para convertirse en estrategia. El rival deja de ser un otro legítimo y pasa a ser un obstáculo que hay que superar, así se le dañe, perdiéndose el sentido más elemental del deporte: aprender con otros, no contra otros.</p>   <p>Frente a este escenario, el silencio adulto resulta especialmente nocivo. Cuando docentes o entrenadores no intervienen —o legitiman estas conductas— están educando en la violencia y justificando la segregación. Están transmitiendo una determinada idea de éxito y de moral que deja huella para el resto de la vida.</p>   <p>El desafío, entonces, es profundo. Implica repensar el lugar del deporte en la escuela y recuperar su dimensión ética. Volver a una idea simple pero fundamental: competir no es abatir al otro, sino crecer con él. Ganar no puede justificar cualquier medio, y el verdadero aprendizaje no está en el marcador, sino en cómo se alcanzan los objetivos de manera colectiva, respetuosa y consciente.</p>   <p>Si la escuela pretende formar ciudadanos y no solo competidores, debe comenzar por revisar qué está enseñando en sus propias canchas. Porque, al final, el fútbol escolar no solo forma jugadores: forma, sobre todo, personas. Y esa es una responsabilidad que no admite excusas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La impunidad intenta ganar terreno ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/10/la-impunidad-intenta-ganar-terreno-936520</link>
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                            <![CDATA[ El texto aprobado podría revisar 150 sentencias condenatorias y afectar más de 600 procesos en curso. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial sábado 11 de julio]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Jul 2026 04:03:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La impunidad intenta ganar terreno ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay una pregunta que la historia latinoamericana ha respondido varias veces con sangre: qué pasa cuando las leyes dejan de proteger a las personas y empiezan a proteger al poder.</p>   <p>La respuesta, para la mala suerte de los peruanos, es siempre es la misma. Sin un orden jurídico que funcione, la democracia se convierte en una competencia donde gana el más fuerte, no el que tiene la razón ni el que tiene justicia de su lado. Por eso justamente el derecho internacional de los derechos humanos existe, para que esa lógica no sea la última palabra. Y por eso preocupa tanto cuando un Congreso usa la forma del derecho para vaciar su contenido.</p>   <p>La Comisión Permanente aprobó con apenas 14 votos el Proyecto de Ley 14337 que el fujimorismo vendió como “el cumplimiento del Estatuto de Roma”.</p>   <p>Nada más lejano. Y hay un problema de fondo: tipificar el delito de lesa humanidad en el Código Penal no era obligatorio según ese mismo Estatuto. Su mecanismo es de complementariedad. Es decir que si un Estado no puede o no quiere juzgar esos crímenes, la Corte Penal Internacional asume dicha jurisdicción.</p>   <p>Por eso, Argentina, el referente regional en la materia, aplica directamente el Estatuto en sus tribunales sin necesidad de una ley interna. Estos vestigios del Congreso que legisla en contra del Perú hasta el cansancio desde la única instancia que les queda, decidió reemplazarlo con un texto diferente.</p>   <p>Ese texto es más restrictivo que el Estatuto que supuestamente dice cumplir. El Estatuto de Roma exige que las conductas sean cometidas con conocimiento de un ataque generalizado o sistemático. La ley aprobada exige además intención, un requisito que el Estatuto no contempla y que eleva el estándar probatorio por encima del derecho internacional vigente. España, Chile y Colombia tipificaron el delito siguiendo el Estatuto sin añadir ese elemento. El caso impuesto por los restos del pacto, por tanto, ignora deliberadamente esa jurisprudencia.</p>   <p>Las consecuencias son concretas. La norma podría permitir la revisión de 150 sentencias condenatorias y afectar más de 600 procesos en curso por graves violaciones de derechos humanos. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos confirmó que la norma facilita el archivo de casos antiguos. Esa es exactamente la función del requisito de intención que el fujimorismo introdujo.</p>   <p>El presidente encargado Jose María Balcázar tiene la responsabilidad de observar la autógrafa porque la voluntad del fujimorismo de desistir de su intentona antidemocrática ha quedado clara con la votación uniforme de la bancada de Fuerza Popular para aprobarla al caballazo. Una norma que pone en riesgo 150 sentencias y 600 procesos no es un avance en materia de derechos humanos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Yiriane Kahn reaparece con “Devenir. Geografía íntima del cambio”, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/10/yiriane-kahn-reaparece-con-devenir-geografia-intima-del-cambio-por-czar-gutierrez-hnews-379710</link>
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                            <![CDATA[ Kahn, originaria de Santo Domingo, utiliza elementos como la seda y el papel para explorar la fragilidad y la permanencia de identidades, creando un paralelo entre su trayectoria migratoria y su arte. Va hasta el 9 de agosto de La Galerìa de San Isidro. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Yiriane Kahn. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Jul 2026 02:10:19 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Yiriane Kahn reaparece con “Devenir. Geografía íntima del cambio”, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Durante siglos supusimos que la palabra paisaje nombraba aquello que permanece mientras nosotros lo atravesamos. Bastó mirar con atención algunas obras de arte para comprender exactamente lo contrario: no existe paisaje alguno que no sea el retrato de una transformación.</p>   <p>Por ejemplo, las montañas de “Topografías del desplazamiento” de <strong>Yiriane Kahn</strong> son memorias mineralizadas donde el cemento pesa porque conserva la gravedad de todo aquello que alguna vez sostuvo una vida. Si el papel de algodón aparece como una epidermis vulnerable, la resina actúa como esa delgada película con la que el tiempo intenta preservar aquello que inevitablemente terminará descomponiéndose.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/10/6a519eae15e61701bb02fabf.jpg" alt="Yiriane Kahn. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Yiriane Kahn. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Luego aparecen las modulaciones. Fragmentos que parecen desplazarse unos respecto de otros como placas tectónicas de la conciencia en una composición que no aspira al equilibrio clásico, prefiere la incertidumbre. Cada pieza parece preguntarse cuánto puede deformarse una identidad antes de dejar de reconocerse. Y entonces llega el desierto como el único lugar donde el silencio posee volumen.</p>   <p>Así, en <strong>“Desierto Zalleta”</strong> la memoria no se manifiesta por acumulaciones sino mediante vacíos. Donde creemos haber olvidado algo, la experiencia trabaja con mayor intensidad. Los “Portales” son umbrales suspendidos entre dos respiraciones donde la pintura, lejos de representar una puerta, genera el acto mismo de atravesarla. Hasta que finalmente llegan las sedas.</p>   <p>Difíciles de clasificar, más cercanas a una muda de piel que a una pintura tradicional. Suspendidas como crisálidas, conservan la memoria de un cuerpo que ya no existe y anuncian otro que todavía no termina de aparecer. Allí la materia alcanza una paradoja admirable: cuanto más frágil parece, mayor capacidad demuestra para sobrevivir al tiempo. La seda como metáfora del propio devenir.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/10/6a51a46d2b3a87669407b682.jpg" alt="“Devenir. Geografía íntima del cambio”. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>“Devenir. Geografía íntima del cambio”. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><strong>-Íntima gravedad-</strong></p>   <p>Probablemente esa sensibilidad hacia las mutaciones explique también la trayectoria de Yiriane Kahn. Nacida en Santo Domingo en 1985, formada primero en Lima, luego en Barcelona y, más recientemente, en Madrid, su biografía dibuja una geografía semejante a la que despliegan sus obras, una existencia construida sobre desplazamientos sucesivos.</p>   <p>Sin embargo, sería un error reducir su producción a la experiencia migratoria. Cada ciudad le aportó un lenguaje distinto. Lima parece haberle entregado la intuición del territorio. Barcelona, el rigor formal. Madrid, la posibilidad de convertir la investigación en una metodología poética. El resultado, además de una suma de influencias, es una voz extraordinariamente reconocible.</p>   <p>Y una coherencia poco común. Desde sus exposiciones <em><strong>Raíces, Mirada Azul, Godai, Elementos </strong></em><strong>o</strong><em><strong> Fragmentos</strong></em>, la artista ha venido persiguiendo obstinadamente una misma pregunta: ¿cómo representar aquello que nunca permanece? <em><strong>Devenir…</strong></em><em> </em>no rompe con esa trayectoria, la lleva hasta una profundidad inesperada en una época donde todo se actualiza, se reemplaza y se acelera.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/10/6a51a452b91a99ec5a0c4874.jpg" alt="“Devenir. Geografía íntima del cambio”. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>“Devenir. Geografía íntima del cambio”. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Frente a esa ansiedad contemporánea, Yiriane Kahn propone una lentitud casi geológica. Transformarse no es abandonar lo que fuimos, tal vez solo permitir que todas nuestras versiones continúen respirando bajo la superficie.</p>   <p>Quizá la verdadera geografía del cambio no sea el mapa de los lugares que hemos habitado sino el relieve secreto de las personas que hemos dejado de ser y que, silenciosamente, todavía nos sostienen.</p>   <p><strong>…</strong></p>   <p><strong>Datos:</strong></p>   <p>Lugar: <strong>La Galería.</strong></p>   <p>Dirección: <strong>Conde de la Monclova 255 - San Isidro.</strong></p>   <p>Fechas: Hasta el 8 de agosto.</p>   <p>Horario: De lunes a viernes, de 11 a. m. a 7 p. m. Sábados, de 3 a 7 p. m.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Pedicheos de Castillo, silencios de Cerrón, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ "La alianza opositora que tiene a Sánchez en el centro de las fotos no va a ninguna parte. La indignación andina, tal como existe ahora, necesita líderes totalmente diferentes, es decir, propios y capaces de ganar elecciones locales" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Jul 2026 01:02:08 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A tan pocos días del cambio de mando, está más o menos claro que Pedro Castillo no va a ser indultado por este gobierno. Roberto Sánchez lo puso como condición para reconocer el triunfo de Keiko Fujimori. Pero ahora lo está reconociendo de facto, cocinando una alianza para un Congreso al que él no podrá entrar. Doble derrota y puñalada a Sombrerudo I.</p>   <p>¿Era el reconocimiento por parte de su contrincante de junio un argumento para que K soltara a Castillo? En ningún momento dio señales de ello. Fuerza Popular estuvo entre quienes lo metieron a la cárcel por golpista. Es muy poco probable que ahora lo quieran sacar de allí para tener a un agitador más al frente.</p>   <p>A quien tampoco ha podido ayudar José María Balcázar, en medio de sus viajes familiares, es a Vladimir Cerrón, de quien se ha proclamado muy amigo desde su llegada a la presidencia interina. Lo cual confirma que las cosas están en manos del sistema judicial, donde, a su vez, pesa mucho el fujimorismo en todas sus formas.</p>   <p>Cerrón está particularmente silencioso, como si estuviera esperando algo. No olvidemos que fue un permanente aliado de Fuerza Popular, entre otros poderes de derecha. En esa alianza entregó favores deleznables, precisamente con la esperanza de resolver por esa vía sus problemas legales. No resultó así. ¿Qué va a pasar ahora?</p>   <p>Para lo único que le serviría a K un Cerrón no perseguido por la justicia sería para mantener dividida la alianza opositora de izquierda que algunos anuncian. Pero da la impresión de que ese es el tipo de alianza que se divide sola. Sobre todo si Juntos por el Perú empieza a navegar con el hermanón Ricardo Belmont a bordo.</p>   <p>Si a Castillo y Cerrón, otrora grandes cuates, les sumamos a Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski, apreciaremos lo frágil que es la libertad de los políticos en el país, que lo diga K. Es la única que ha pasado de la cárcel a la presidencia, mientras que muchos han hecho el recorrido inverso.</p>   <p>La alianza opositora que tiene a Sánchez en el centro de las fotos no va a ninguna parte. La indignación andina, tal como existe ahora, necesita líderes totalmente diferentes, es decir, propios y capaces de ganar elecciones locales. Hacer alianzas antes de octubre no tiene mucho sentido.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Trump-Fujimori, ¿cuándo nos vemos?, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ "Es probable que llegue alguien que sintonice con la derecha gubernamental de América Latina. Algo así como más EE. UU., menos Unión Europea y un nuevo tipo de frialdad con la República Popular China" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Jul 2026 00:27:14 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Trump-Fujimori, ¿cuándo nos vemos?, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El embajador de los EE. UU. en Lima declara que podría haber un encuentro entre Keiko Fujimori y Donald Trump. ¡Cuán largo lo fiáis! A Trump le quedan dos años y medio de presidencia, y el prometido encuentro se puede producir en cualquiera de esos años, si efectivamente se produce. Está claro que Trump no va a venir a la transmisión de mando.</p>   <p>Navarro es un embajador muy prometedor que, siempre en condicional, ofrece que los dos presidentes podrían tener una reunión y que el secretario de Estado, Marco Rubio, podría visitar el Perú. Lo segundo ya ha estado circulando como una cuasi seguridad.</p>   <p>A pesar de los paños fríos aplicados por ambas partes, el megapuerto chino en Chancay es un irritante en la relación entre Lima y Washington. Además, en el giro de América Latina hacia la derecha, el triunfo de K ha quedado normalizado. Sin embargo, una visita de Estado a la Casa Blanca es una posibilidad efectiva a mediano plazo.</p>   <p>No descartemos que del famoso giro se forme una suerte de internacional de la derecha en la región, bajo la batuta de Trump. ¿Qué mejor anfitrión? Sin embargo, Fuerza Popular no es una derecha ideológica, sino más bien práctica, y eso no atrae al histriónico presidente estadounidense. Además, la competencia entre presidentes de derecha es fuerte.</p>   <p>La visita de León XIV al Perú, anunciada para fines de este año, difícilmente será un factor de acercamiento con los EE. UU. Imaginamos que el papa usará el viaje para tocar temas peruanos, y no como tabladillo internacional. No somos ese tipo de país, y K no es ese tipo de presidenta. Por todas partes, el tarot habla de distanciamiento.</p>   <p>¿De qué hablarían Fujimori y Trump en el hipotético encuentro? Serían presiones de Trump para que el gobierno peruano tome distancia de Beijing, o se atenga a las consecuencias. No sería la primera vez que se transmite ese mensaje.</p>   <p>Algo nos dirá sobre estos temas el nombramiento del próximo canciller peruano, es decir, cuán neutral sería este frente al escenario internacional. Es probable que llegue alguien que sintonice con la derecha gubernamental de América Latina. Algo así como más EE. UU., menos Unión Europea y un nuevo tipo de frialdad con la República Popular China.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Palabras mayores, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ "Así, ahora toda mafia es parte de un pacto, y todo pacto es sospechoso desde la partida, sobre todo si interviene gente con poder". ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Jul 2026 00:24:08 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Palabras mayores, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El quinquenio que acaba nos ha dejado algunas palabras y expresiones que contribuyen a definirlo. Quizás solo la publicidad y el espectáculo sean parecidamente creadores, ámbitos lexicógenos a los que el idioma, por momentos, les queda chico. Nuestra lista aquí es necesariamente reducida: no hemos podido oírlo todo.</p>   <p>Si hubiera que elegir la palabra política del quinquenio, esa podría ser la importación francesa <em>caviar</em>, una novedad llena de méritos. Su significado no es seguro ni preciso, al extremo de parecer un invento, pero no hay político, de cualquier ideología, que se haya privado de usarla. Solo los caviares no utilizan la palabra.</p>   <p>En segundo lugar, sin duda, <em>terruqueo</em>, que es acusar sin fundamento de terrorista a una persona. Se lo leí por primera vez a Gabriela Wiener en una columna de este diario y, desde entonces, ha prosperado. La usan quienes abjuran de su pasado en el terrorismo y los que no. Uno de sus efectos: reducir mucho la gravedad de la acusación de terrorista.</p>   <p><em>Pacto mafioso</em> fue usada en la segunda mitad del período, cuando la sencilla palabra <em>mafia</em> empezó a quedarle chica a lo que venía sucediendo en el Congreso y en el universo partidario en general.</p>   <p>Gran éxito ha tenido el particular uso peruano de <em>victimización</em>, que aquí no es volverse una víctima, sino más bien hacerse la víctima. Se utiliza para referirse a los políticos y otros que se están quejando de un agravio sin tener fundamento para ello. Quizás Pedro Castillo sea un caso clásico de alguien que se victimiza.</p>   <p>En la socorrida expresión <em>mochasueldo</em> no solo hay una nueva palabra del mundo laboral, sino un ejemplo de construcción de palabras para referirse a delitos o faltas cometidos por parlamentarios en su centro de trabajo (<em>comepollo</em>, <em>robacable</em>, etc.). Lo que impulsó la palabra fue la frecuencia con que esos robos se produjeron.</p>   <p>La expresión, recientemente importada, <em>fake news</em> no es la novedad más utilizada, pero sí la mejor empleada. Limitarse a decir <em>noticias falsas</em> no transmitiría el carácter tecnológico, digital, transnacional y perverso de la mentira en los medios y las redes contemporáneos. Digamos que la expresión apunta a algo más que a la mentira.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Castillo excarcelado, ¿para qué?, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/10/castillo-excarcelado-para-que-por-mirko-lauer-hnews-379110</link>
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                            <![CDATA[ " Si quisiera ayudar a alguien, ese es Cerrón, a quien ha declarado gran amigo suyo. No indultándolo, puesto que no está preso, sino ayudándolo a dejar el territorio nacional con su marxismo-leninismo chicha y todo. Nicaragua lo está esperando" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Pedro Castillo debe ser liberado, según ONU]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 11 Jul 2026 00:18:19 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Castillo excarcelado, ¿para qué?, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Al presidente interino José María Balcázar no se le ve muy decidido. En estos, sus últimos días, tras su retorno del viaje familiar al Vaticano, se le percibe de perfil bajo. Quizás está rumiando las presiones de sus amigos para que indulte a Pedro Castillo o, quizás, también para que no lo haga. Indultar podría ser el acto más notorio de su gobierno.</p>   <p>Imaginamos ese indulto como un proceso rapidísimo en el paso de Castillo de la excarcelación a la fuga al exterior, lo más probable, a México. En efecto, un indulto concedido por Balcázar a última hora no parece algo muy sólido, y ser detenido por el gobierno entrante sería una posibilidad real. Pero, fuera del Perú, los tiempos han cambiado.</p>   <p>Antes, un Castillo prófugo en el exterior hubiera podido lanzarse a una gira latinoamericana por varios países. Ahora le quedaría dar vueltas por México y, tal vez, por Brasil. Podría despachar mensajes al pueblo peruano, pero muy poco más. Sin castristas, chavistas y uno que otro gobierno democrático de izquierda disponible, el destino de las víctimas del derechismo no es brillante.</p>   <p>Pero también podríamos ver a un Castillo libre, decidido a permanecer en el Perú y a tentar suerte en la recuperación del prestigio que tuvo en la cuesta del 2021. Después de todo, es un expresidente y aparecería en esas listas de las encuestadoras. No creemos que Roberto Sánchez se atrevería a quitarle el sombrerón chotano de manera permanente.</p>   <p>De aquí a las elecciones de octubre, una visita de Castillo, en plena campaña, a algunas localidades simpatizantes con su imagen puede valer oro y, en esa medida, él tendría una gira nacional hecha a la medida (más mensajes al pueblo peruano). Esa ventaja práctica respecto del prófugo Vladimir Cerrón, que no puede visitar a nadie, sería su mejor opción.</p>   <p>Pero algo nos dice que Balcázar no va a indultar a nadie y que se va a pasar julio acomodando las cosas para cuando vuelva al llano. Si quisiera ayudar a alguien, ese es Cerrón, a quien ha declarado gran amigo suyo. No indultándolo, puesto que no está preso, sino ayudándolo a dejar el territorio nacional con su marxismo-leninismo chicha y todo. Nicaragua lo está esperando.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El negador, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ Sin duda, el fujimorismo va a necesitar una oposición que evite desmanes del tipo que ya hemos visto. Eso tendrá que materializarse, sobre todo, en propuestas capaces de concitar el apoyo popular. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Zunini y Castillo fueron presentados como voceros de las cámaras del Congreso | Foto: Roberto Sánchez-x | Mejorada con Google Gemini.]]></image:title>
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                            <pubDate>Sat, 11 Jul 2026 00:11:42 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El negador, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Cuánto puede durar el negacionismo sanchista de la derrota recién sufrida? Un buen rato. Haber trasladado su narrativa a la CIDH, en Costa Rica, anuncia uno de esos juicios internacionales que suelen durar bastante tiempo, lo cual convertiría a parte de la izquierda en una oposición con un solo tema político.</p>   <p>La manera más simple de practicar el antifujimorismo es repetir que Keiko Fujimori obtuvo una victoria turbia en junio pasado. Los argumentos son lo de menos. Lo importante es tener una maquinita repetidora, que en este caso es el propio Roberto Sánchez. Con eso, y algo de suerte, se puede mantener a las portátiles movilizadas.</p>   <p>Pero es muy probable que el principal desafío de la izquierda tipo Sánchez no sea el keikismo triunfante, sino la gente y las posiciones de Jorge Nieto y su Partido del Buen Gobierno. De ese centro político pueden salir mejores propuestas que un patético “yo fui quien ganó”, sin necesidad de inclinarse hacia el vencedor.</p>   <p>Parte del negacionismo de Sánchez consiste en haberse atado al cuello a Pedro Castillo, a favor del cual está haciendo gestiones en los días finales del impredecible José María Balcázar. ¿Qué tipo de victoria sería anular la condena de un reconocido golpista? ¿Qué ganaría Sánchez colocando a un nuevo rival en la cancha?</p>   <p>Castillo libre significaría la desaparición de Sánchez como minicacique de un sector de la izquierda. Con el paso del tiempo, el chotano ha ganado cierto carisma entre los irracionalistas. Con la familia de vuelta en el Perú y parientes en el Congreso, estaría listo para empezar la carrera hacia 2031.</p>   <p>Sin duda, el fujimorismo va a necesitar una oposición que evite desmanes del tipo que ya hemos visto. Eso tendrá que materializarse, sobre todo, en propuestas capaces de concitar el apoyo popular. Los temas están sobre la mesa desde hace años: acceso al agua potable, masificación del gas, mucha mayor seguridad y crecimiento económico.</p>   <p>Ese tipo de planteamientos casi no fue escuchado siquiera durante la campaña, como si la elección hubiera sido un asunto de caciques políticos y no de una ciudadanía tan necesitada.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El retrato de Ramón Castilla, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/09/el-retrato-de-ramon-castilla-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-331884</link>
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                            <![CDATA[ El artista Pancho Guerra García quiso tener su propio retrato del histórico militar y político peruano. Buscó referencias y halló sus primeras aproximaciones en la novela "El largo viaje de Castilla". ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Ramón Castilla, por Francisco Guerra García. Imagen: Captura.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 10 Jul 2026 14:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El retrato de Ramón Castilla, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Entre los muchos honores que distinguen su creación artística, <strong>Francisco (Pancho)</strong> <strong>Guerra García Campos</strong> ostenta el Premio Nacional de Pintura del Perú, además de haber obtenido un galardón de la Bienal de Arte Contemporáneo y el Primer Premio del II Concurso PopulArt “Pintemos Bellavista”.</p>   <p>Junto con sus murales coloridos, Pancho pinta retratos. No los elige al azar. Los estudia. Se adentra en la vida detrás de un rostro, se documenta, busca ingresar en las profundidades de lo que sus personajes vieron y sintieron.</p>   <p>Pancho es, indudablemente, uno de los pintores más conocidos en nuestra América contemporánea. Se me ocurre preguntarle de qué forma llegan los colores y la vida a su paleta. Se lo pregunté.</p>   <p>Me respondió que trabaja y me ofreció un ejemplo: Ramón Castilla, a quien ambos admiramos. Pancho estaba cansado de los retratos que nos ofrecen un Castilla apagado y viejo. Se le ocurrió entonces buscar otra etapa de su vida y recurrió a una novela loca que relata el tiempo en que Castilla caminó desde Río de Janeiro hasta Lima cuando tenía 20 años. En el mismo rostro dibujó unos ojos más aguerridos y se le ocurrió que su cielo sería como el de Van Gogh.</p>   <p>Se estaba refiriendo a mi libro <em><strong>El largo viaje de Castilla</strong></em>. Lo menciono porque es un honor que nos hace el artista. Le interesó particularmente una escena de Castilla prisionero en un quilombo del Brasil.</p>   <p> </p>   <p>Dos hombres son los carceleros. Uno dice:</p>   <p>“-A mí me vendieron junto con otros quince. El patrón nos puso unas cadenas que nos juntaban a todos. Así trabajábamos. Así comíamos. No había forma de que conversáramos porque hablábamos diferentes lenguas de cada lugar donde nos habían cazado en África. Y ya saben ustedes, África es muy grande, y nos habían traído de los lugares más apartados unos de otros.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/10/6a4fae4bda68908801025291.jpg" alt="Ramón Castilla, por Francisco Guerra García. Imagen: Captura." width="1250" height="735"/><figcaption>Ramón Castilla, por Francisco Guerra García. Imagen: Captura.</figcaption>   <p>El hombre caminaba mientras hablaba. Daba vueltas por la sala y, de rato en rato, se detenía a perorar detrás de Fernando y Ramón que estaban atados a unas sillas.</p>   <p>-Un día, un hombre que estaba encadenado conmigo no despertó. Al otro día, cuatro más murieron. Patrones y caporales discutieron delante de mí lo que iban a hacer con el resto. No sabían si continuar con nosotros o sencillamente eliminarnos. Negro muerto trae mala suerte, decían.</p>   <p>El hombre se quedó pensando como si no recordara lo que entonces había ocurrido.</p>   <p>-Nos conservaron y nos quitaron las cadenas porque se dieron cuenta de que ya no eran necesarias. No teníamos dónde ir y tal vez ya nos habíamos acostumbrado a vivir como animales.</p>   <p>El hombre de la barba blanca se puso detrás de Castilla y Cacho, y permaneció allí para evitar que le vieran el rostro. De todas formas, los sollozos que alguna vez emitía revelaban que estaba llorando.</p>   <p>-He sido vendido tres veces. La última lo fui en una plantación donde catorce negros se habían escapado. Los llamaban cimarrones.</p>   <p>Ya no lloraba.</p>   <p>-Atraparon a dos cimarrones y los castraron delante de todos.</p>   <p>El hombre de barba blanca se colocó delante de Castilla y Cacho, a quienes custodiaba, y les preguntó:</p>   <p>-Bueno. ¿Ya han decidido quién de ustedes muere primero?”.</p>   <p>Pancho leyó varias veces este fragmento. Se imaginó cómo era un quilombo. Se le ocurrió medir la extensión del campamento donde los esclavos fugitivos habían logrado establecer una comunidad libre.</p>   <p>Allí, además de la población de negros insubordinados, se le ocurrió pensar cómo eran los dos soldados del rey de España a quienes los rebeldes habían capturado. Se trataba del teniente español Cacho y del peruano Ramón Castilla. Recordó que aquel, muchos años después, había firmado la abolición de la esclavitud en el Perú.</p>   <p>En ese momento, a Pancho se le ocurrió describir cómo era físicamente el joven Castilla que, a los 20 años había emprendido esa caminata desde Río de Janeiro hasta Lima. En ese tiempo, el joven Castilla pertenecía todavía el ejército del rey. Más tarde, al llegar a su destino para juntarse con las tropas españolas, se dio cuenta de que ya era otro. Ya era peruano. Entonces, se marchó al cuartel de San Martín para integrar las filas de los patriotas insurrectos.</p>   <p>Ese era el Ramón Castilla que Pancho vio. Y, por eso, a pesar de todos los retratos que de Castilla se exhiben, Guerra García inventó el suyo propio y lo hizo real. Es el que se exhibe en esta página.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Una catástrofe muy poco natural, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/10/una-catastrofe-muy-poco-natural-por-mirko-lauer-hnews-572330</link>
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                            <![CDATA[ "Todo el mundo es precavido después de una catástrofe. Pocos se preparan para ella. El terremoto de Venezuela es una historia de supino desinterés de los gobernantes" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 10 Jul 2026 13:47:49 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Una catástrofe muy poco natural, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Un desastre natural siempre es eso, un desastre natural. Pero hay algunos más vergonzosos que otros. La cúpula chavista se fumó los recursos del país y ahora Venezuela no cuenta con la más elemental maquinaria para atender sus escombros. En este caso no funciona el argumento del bloqueo yanqui, que recién ha comenzado.</p>   <p>Los bomberos peruanos que aterrizaron para ayudar descubrieron que Venezuela no tiene un sistema normativo de ingeniería sismorresistente. Léase: sin controles técnicos ni supervisión. En tales circunstancias, la catástrofe no tiene mucho de natural. O, más bien, es natural que tantas edificaciones hayan colapsado.</p>   <p>Los impulsos de los países que envían ayuda son, en esencia, humanitarios. No hay catástrofe sin responsabilidad, como se vio en Haití y, hace poco, en Gaza. Pero lo del chavismo gobernante es algo especial. Nadaban en petróleo y lograron empobrecer a la población, que quiere decir privarla de los más básicos servicios.</p>   <p>Lanzaron a sus compatriotas al exilio latinoamericano con la mano extendida y a los que permanecieron los sometieron al más descarado régimen de inseguridad. Hoy se ve que eso incluía edificaciones sin la debida ingeniería sísmica, como las de La Guaira. Esa ingeniería se fue entre los millones de exiliados.</p>   <p>Alguien nos dirá que, en algunos aspectos, no podemos lanzar la primera piedra. Nuestro vergonzoso récord de fallecimientos a causa del COVID-19 se debió a un sistema de salud pública indiferente a las necesidades de la población en ese rubro. Son frecuentes los llamados de atención acerca de los peligros existentes en muchas construcciones peruanas.</p>   <p>Hay grados, desde Chile o Japón, que construyen sus estructuras con excelencia científica para evitar mayores daños en sus terremotos, hasta —precisamente— países como la Venezuela chavista, indiferente al peligro que afrontan sus habitantes. Poner a un sujeto como Diosdado Cabello a cargo de la emergencia es una mala broma.</p>   <p>Todo el mundo es precavido después de una catástrofe. Pocos se preparan para ella. El terremoto de Venezuela es una historia de supino desinterés de los gobernantes. ¿El Washington trumpiano seguirá manteniendo a esa banda a cambio del petróleo que ha empezado a chorrear? Parece que mucho más barato les resulta mandar ayuda, las veces y en los casos que sea necesario.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El equipo de Keiko es el mismo poder de siempre ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/10/el-equipo-de-keiko-es-el-mismo-poder-de-siempre-editorial-416310</link>
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                            <![CDATA[ Los equipos de transferencia de la presidenta electa reúnen operadores del pacto corrupto del fujimorismo histórico, el clan Acuña y del gobierno de Boluarte. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 10 Jul 2026 08:00:49 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El equipo de Keiko es el mismo poder de siempre ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Keiko Fujimori llega al gobierno prometiendo renovación y diálogo. Sin embargo, los nombres que integran sus equipos de transferencia cuentan una historia distinta. Una revisión de La República identificó que en por lo menos siete ministerios aparecaen operadores con historiales judiciales, vínculos con el gobierno de Dina Boluarte y con el clan de César Acuña. La transferencia del poder en el Perú, una vez más, es entre los mismos.</p>   <p>Los casos más reveladores hablan por sí solos. Shirley Montenegro, señalada por el equipo especial Lava Jato como la persona que habría incinerado pruebas de lavado de activos vinculadas a la propia Keiko Fujimori, integra el equipo de transferencia de la PCM junto con Giuliana Loza, abogada personal de la presidenta electa en el caso Cócteles.</p>   <p>Por otro lado, José Luis Tantaleán Alatrista, ex edecán de Alberto Fujimori que según archivos de la Procuraduría participó en el operativo que culminó en el robo de los Vladivideos, la primera sentencia judicial firme contra el padre de Keiko, revisa hoy nada menos que la información del Ministerio de Defensa.</p>   <p>Asimismo, Iván Pereira Villanueva, despedido del Ministerio de Salud de Boluarte por tres presuntos casos de corrupción, está a cargo de la transferencia de la cartera de Cultura.</p>   <p>Pero lo que aún no tiene respuesta clara es que el jefe de todo el proceso no está exento de cuestionamientos. Marco Vinelli, coordinador general del equipo de transferencia, enfrenta una demanda civil del Midagri por S/244 mil por presuntas irregularidades en AgroRural y tiene una acusación fiscal pendiente por delitos contra la administración pública.</p>   <p>Al cierre de esta edición, Vinelli no respondió llamadas ni mensajes de este diario al ser consultado.</p>   <p>Y así las cosas, al menos 17 funcionarios de los gobiernos de Boluarte, Jerí y Balcázar que, en suma cuenta son el mismo gobierno del pacto corrupto liderado siempre por el fujimorismo, completan la lista de un equipo que incluye además a Juan Carlos González Hidalgo, cuñado político de César Acuña con un pedido fiscal de nueve años en su contra, en el equipo de Salud.</p>   <p>Quienes defienden que Keiko es nueva y no tiene vinculación con lo que ocurrió en los últimos años tendrán que explicar por qué su equipo de transferencia parece diseñado para demostrar lo contrario.</p>   <p>Una presidenta que promete diálogo y renovación pero construye su transición con los mismos operadores de siempre no está transfiriendo el gobierno. Al contrario, lo único que hace es confirmar que el cogobierno entre esas fuerzas no terminó con las elecciones. Solo se transparentó.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Educación rural y desigualdad de género: barreras persistentes, por Misión Educación ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/09/educacion-rural-y-desigualdad-de-genero-barreras-persistentes-por-mision-educacion-hnews-546120</link>
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                            <![CDATA[ El acceso a la educación secundaria en Perú presenta desigualdades significativas, especialmente para las niñas rurales, de las cuales solo el 74,5% culmina sus estudios. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Misión Educación</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 09 Jul 2026 13:28:26 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Educación rural y desigualdad de género: barreras persistentes, por Misión Educación ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En el Perú se han logrado notables avances en el acceso a la educación primaria, pero no sucede lo mismo en la secundaria: entre estudiantes rurales, menos culminan sus estudios (74,5%) frente al promedio nacional (84,4%), según datos de Escale (2024). Detrás de esta brecha persisten desigualdades que afectan especialmente a niñas y adolescentes rurales.</p>   <p>Diversos estudios muestran que existen múltiples barreras para que estudiantes rurales, especialmente niñas, desarrollen sus trayectorias educativas: barreras geográficas, porque los colegios son escasos y están alejados, y las adolescentes deben caminar largos trechos o migrar temporalmente a otros pueblos y ciudades, lejos de sus familias. Sostener los gastos que ello implica responde a barreras económicas. Más aún, muchas familias temen por la seguridad de sus hijas. La violencia sexual contra las adolescentes, incluso en las instituciones educativas o en el camino hacia ellas, así como la falta de facilidades adecuadas para residir en el lugar mientras estudian, se ha reportado con frecuencia en el país. Otro factor que interrumpe las trayectorias educativas de las adolescentes es el embarazo temprano. Contenidos curriculares alejados de sus necesidades y características, en otra lengua y desde otra cultura, también dificultan su aprendizaje.</p>   <p>Es urgente implementar medidas que garanticen la continuidad de las trayectorias educativas de niñas y adolescentes peruanas. Ello implica una mayor y mejor oferta de educación secundaria; un currículo culturalmente pertinente, que expanda la educación bilingüe intercultural a este nivel e incorpore educación sexual integral para prevenir embarazos no deseados y violencia sexual; así como residencias estudiantiles seguras y becas para quienes deben desplazarse de sus comunidades con el fin de continuar sus estudios.</p>   <p>El derecho a la educación no termina en la primaria. Si el Perú quiere cerrar brechas de género y avanzar hacia un desarrollo más inclusivo, el nuevo gobierno debe convertir este desafío en una prioridad de política pública. Para ello, es indispensable garantizar que todas las niñas y adolescentes, especialmente las que viven en zonas rurales, cuenten con las condiciones necesarias para culminar la secundaria y ejercer plenamente su derecho a la educación en igualdad de oportunidades.</p>   <p><em><strong>Colabora Patricia Ames. Profesora principal e investigadora en el Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú.</strong></em></p>   <p><strong> </strong></p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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