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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
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                                <![CDATA[ El Grupo Colina no escapará de la justicia ]]>
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                            <![CDATA[ La Corte Suprema anuló la absolución de Montesinos y ordenó nuevo juicio por el asesinato de Huilca. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Fri, 03 Jul 2026 07:43:13 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El Grupo Colina no escapará de la justicia ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Pedro Huilca Tecse, secretario general de la CGTP, fue asesinado el 18 de diciembre de 1992 por el Grupo Colina. Este fue el destacamento paramilitar que operó durante la dictadura de Alberto Fujimori. Treinta y tres años después, la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema anuló el miércoles 1 de julio la sentencia que los absolvió en 2023 y ordenó un nuevo juicio oral contra Vladimiro Montesinos y los exintegrantes de ese grupo. La decisión llega en uno de los momentos más oscuros para el sistema de justicia peruano y por eso mismo tiene un valor que va más allá del caso concreto.</p>   <p>La absolución original incurrió en errores graves que la Corte Suprema identifica con precisión que vale destacar. Los magistrados responsables analizaron el móvil del crimen de forma aislada, ignorando declaraciones de exmiembros del Grupo Colina que confirmaban su operatividad en diciembre de 1992. Ello redujo la actuación del destacamento a la eliminación de terroristas, desconociendo sentencias previas que confirman que también asesinaba selectivamente a personas incómodas al régimen.</p>   <p>Al respecto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ya había ordenado al Estado peruano esclarecer y sancionar a los responsables, y el nuevo juicio oral es la oportunidad de cumplir ese mandato.</p>   <p>Por esto, esta decisión tiene además un mensaje que el país necesita escuchar. La misma Sala Penal Transitoria que la JNJ tiene sometida a proceso disciplinario por defender tratados internacionales de derechos humanos es la que ordena este nuevo juzgamiento. Los mismos jueces que el fujimorismo busca sancionar por aplicar el derecho con independencia, como bien dijo el actual presidente del Congreso Fernando Rospigliosi, son los que impiden que Montesinos y el Grupo Colina escapen de la justicia a través de una absolución con errores de valoración considerada probatoria. Eso es exactamente lo que significa administrar justicia sin artimañas.</p>   <p>El miércoles, la presidenta del Poder Judicial, Janet Tello Gilardi, quien fundó la Asociación de Jueces por la Justicia y Democracia en los años noventa para resistir el sometimiento judicial del fujimorismo, advirtió que los jueces no permanecerán silentes ni en parálisis frente al asedio que enfrentan. Esta sentencia demuestra que hay razones para tener esperanza. A días de que el JNE proclame presidenta a la hija de un exdictador, la justicia recuerda que la memoria no prescribe.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Vallejo y el cáliz de España, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/02/vallejo-y-el-caliz-de-espana-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-73386</link>
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                            <![CDATA[ César Vallejo apoyó al bando republicano durante la guerra civil española. Residía en París y viajó a España en dos ocasiones para participar en congresos culturales y actividades políticas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[César Vallejo, óleo de Iván Fernández Dávila. Imagen: IFD.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 02 Jul 2026 23:58:04 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Vallejo y el cáliz de España, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>-¿Te inspiran esas voces?</p>   <p><strong>César Vallejo</strong> miró hacia su amigo <strong>Julián Loayza</strong> y trató de entender.</p>   <p>Loayza señaló el camino que seguía el río Sena al costado de ellos. Del agua parecían emerger murmullos.</p>   <p>-No me inspiran. Me hablan -replicó el poeta.</p>   <p>Le hablaban y le traían malas noticias. En el Perú, <strong>Antenor Orrego</strong>, su mejor amigo, andaba a salto de mata. El gobierno derechista de Óscar R. Benavides había emprendido una campaña feroz contra los militantes del APRA y del Partido Comunista.</p>   <p>Orrego había logrado escapar de una prisión infame. Los esbirros estaban buscándolo para encarcelarlo o darle muerte.</p>   <p>Serían tal vez las cuatro de la tarde, pero eso ya huele a noche en el invierno de París.</p>   <p>El poeta se acercó al malecón del río y le pareció escuchar miles de voces de guerreros o quizás una sola que repetía “¡No pasarán, no pasarán!”.</p>   <p>Estaba escuchando voces que venían de España. Allá, Francisco Franco se había sublevado contra el gobierno democrático de la República. Estaba apoyado por los dos ejércitos más poderosos del mundo, los de Hitler y Mussolini.</p>   <p>Entonces, su amigo lo tomó del brazo y le advirtió sobre la inconveniencia de escuchar las voces que venían del agua.</p>   <p>Cruzaron el Pont Neuf. De pronto, Vallejo no pudo dejar de pensar en otra noticia que le acababa de llegar. En Madrid, su otro amigo y paisano, Julio Gálvez Orrego, había caído en manos de los franquistas y estaba condenado a muerte. No tenía escapatoria Julio porque había peleado al lado las Brigadas Internacionales.</p>   <p>César había recibido noticias de que el joven peruano estaba resignado y le había escrito una carta a su tío Antenor Orrego haciéndole conocer su destino. Lamentablemente, esa misiva no tenía manos a las cuales llegar.</p>   <p>Mientras César y Julián caminaban, Julio Gálvez Orrego ya estaba en capilla.</p>   <p>Hay una fotografía del Congreso de Escritores Antifascistas en Valencia donde aparecen César Vallejo, Pablo Neruda y Nicolás Guillén. Detrás del peruano, hay un joven vestido de uniforme. Es Julio Gálvez Orrego.</p>   <p>-Trata de escuchar al río y él te dará las últimas noticias -aconsejó Vallejo a su amigo Julián.</p>   <p>Habían llegado a la Plaza de la Concorde.</p>   <p>Por fin, Vallejo le dijo a Julián que durante sus años de vida parisina siempre había estado observando las torres de Notre Dame y queriendo subir hacia ellas.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/02/6a4689f100d719131a0b039d.jpg" alt="César Vallejo, por Iván Fernández Dávila. Imagen: IFD." width="1250" height="735"/><figcaption>César Vallejo, por Iván Fernández Dávila. Imagen: IFD.</figcaption>   <p>El amigo aceptó y ambos se encaminaron hacia la puerta principal del templo. Cuando estaban cerca de la escalera que recorre las paredes, César Vallejo sintió que ya no podía respirar. Su amigo, entonces, lo abrazó y lo llevó a una banca. Allí descansó Vallejo y, como poeta, tal vez adivinó que aquel era el primer anuncio de lo que se venía.</p>   <p>Se le ocurrió que, aunque tuviera que continuarlo después de muerto, tenía que escribir un himno a los combatientes de la República.</p>   <p>“¡Constructores</p>   <p>agrícolas, civiles y guerreros,</p>   <p>de la activa, hormigueante eternidad: estaba escrito</p>   <p>que vosotros haríais la luz, entornando</p>   <p>con la muerte vuestros ojos;</p>   <p>que, a la caída cruel de vuestras bocas,</p>   <p>vendrá en siete bandejas la abundancia, todo</p>   <p>en el mundo será de oro súbito…”.</p>   <p>Habían hecho lo que se proponían: subir las escaleras y verse con los grifos y otros monstruos que habitan las paredes de Notre Dame. Curiosamente, aquellos le imponían a César cierta tranquilidad.</p>   <p>En esos momentos, César y Julián creyeron haber escuchado un disparo que les traía el río desde lejos, muy lejos. A ese sonido siguieron otros siete, como si fueran siete fusileros y, por fin, se escuchó el rezo de un sacerdote que proclamaba que el alma de Julito Gálvez había subido al cielo.</p>   <p>No hubo más caminatas por las orillas del Sena.</p>   <p>Vuelto a casa, el poeta escribió:</p>   <p>“Al fin de la batalla,</p>   <p>y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre</p>   <p>y le dijo: ‘¡No mueras, te amo tanto!’</p>   <p>Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo”.</p>   <p>Lo pensó mucho y decidió el título. Se llamaría “Masa”. Con otros catorce poemas, <strong>“Masa” </strong>iba a formar parte de un conjunto llamado <em><strong>España, aparta de mí este cáliz</strong></em>. Tal vez sus primeros lectores no pudieron serlo porque ya habían caído.</p>   <p>A pesar de ello, el poeta proclamaba la resurrección de quienes han luchado para hacer frente a los malvados y para lograr que el amor y la compasión transformen al mundo.</p>   <p>Cuando estaba expirando el 15 de abril de 1938 no cesaba de repetir: “A España. Me voy a España”.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ JNJ va por la cabeza del Poder Judicial ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/02/jnj-va-por-la-cabeza-del-poder-judicial-editorial-33922</link>
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                            <![CDATA[ Tras sancionar a jueces que aplicaron tratados de DDHH y presionar a la Corte Nacional de Justicia, la Junta ahora debate investigar al Consejo Ejecutivo. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 02 Jul 2026 07:54:55 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ JNJ va por la cabeza del Poder Judicial ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La Junta Nacional de Justicia, bajo la presidencia de María Teresa Cabrera, ha operado desde su instalación como un instrumento de presión política sobre el sistema de justicia peruano. Jueces y fiscales lo saben por experiencia propia. Cualquier decisión jurisdiccional que incomode al poder político se convierte en denuncia, la denuncia en proceso disciplinario y, meses después, la amenaza se transforma en sanción.</p>   <p>En ese sentido, es posible sostener que lo que comenzó afectando a fiscales como Richard Concepción Carhuancho, suspendido por seis meses, alcanzó luego a los cinco integrantes de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema y apunta ahora a la cúpula administrativa del Poder Judicial.</p>   <p>Ahora, la JNJ inició un proceso disciplinario contra esa sala por inaplicar la Ley 32107 en un caso de violación de derechos humanos, conforme a los tratados firmados por el Perú. Entre los investigados están Víctor Prado Saldarriaga, uno de los tres jueces que sentenció a Alberto Fujimori, y Ángela Bascones, quien integró el equipo anticorrupción que investigó los vladivideos. Vale decir, con énfasis, que estos jueces no cometieron una falta. Aplicaron el derecho internacional con la independencia que su cargo les exige, y ese es exactamente el motivo por el que están siendo perseguidos.</p>   <p>Pero no quedó ahí. La presión escaló en la Corte Penal Nacional. A los nuevos jueces titulares se les dijo que tomar el control de ese tribunal era su responsabilidad patriótica y que negarse abriría un proceso en su contra. El cargamontón fue tal que el presidente de la corte, Jhonny Contreras, renunció y dejó al tribunal sin instancia que designe a su sucesor.</p>   <p>La Junta debate ahora investigar a todos los integrantes del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, a partir de una denuncia del congresista Alejandro Muñante, de Renovación Popular. Entre los denunciados están Elvia Barrios Alvarado, expresidenta del Poder Judicial y con trayectoria en derechos humanos, y Víctor Prado Saldarriaga, decano de la Corte Suprema.</p>   <p>Este diario reconoce el valor de los jueces que resisten ese asedio y llama a la presidenta del Poder Judicial, Janet Tello, y a los ciudadanos demócratas a defenderlos con firmeza.</p>   <p>El nuevo gobierno, como el nuevo Parlamento, que asumen en julio, tienen la obligación de proteger la independencia judicial. El Perú ya conoció lo que ocurre cuando el poder político controla los tribunales, y esa historia, como van las cosas, puede repetirse.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/20/arte-kene-una-posible-interpretacion-por-hernan-pazos-hnews-1231300</link>
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                            <![CDATA[ Debate. Sara Flores hizo historia al ser la primera artista indígena en representar a Perú en la Bienal de Venecia 2026. Todas las posturas sustentadas sobre su participación y el arte kené son más que bienvenidas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 02 Jul 2026 03:08:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Sara Flores</strong> es la elegida para representar al Perú este año en la <strong>Bienal de Venecia</strong>, pero va sola. Lleva como obra telas con los diseños kené, diseños que pertenecen a una tradición que lleva años dialogando con estos resultados, graficando esos mundos que abren puertas, que reinventan el universo, que complementan a la población shipiba en su convivencia con la naturaleza. Sara Flores pertenece a un colectivo; es parte de una población con quienes comparte la creación y difusión de estos diseños que reordenan el mundo, una comunidad que convive en este universo gracias a la planta de la ayahuasca, instrumento que los lleva adonde tienen que estar para ser mejores personas, caminar de la mano con sus espíritus reconocidos, buscar la excelencia en el sendero de la vida y avanzar en su convivencia con la poderosa e implacable selva. Y es al ingerir <strong>la ayahuasca</strong> que se les presentan estos gráficos con los que la planta propone instrumentos específicos de sanación e interpretación del universo que elevarán al individuo a estados más puros y sanos. Es así como nace el kené, un sistema de diseño tradicional del pueblo amazónico <strong>shipibo-konibo</strong> que representa la cosmovisión, los ríos, la sanación y su conexión con la naturaleza, elaborado y transmitido en cerámicas, textiles, objetos utilitarios y el cuerpo. Un sistema que, como partituras musicales proponiendo los ecos del verdadero camino paralelo o mapas, dirige al espíritu a reorganizar el universo, a encontrar ese espacio en donde la convivencia con su hábitat en la selva amazónica le será absolutamente amable porque lo llevará a ser parte de ella, a convivir con todas sus especies.</p>   <p>Y es en este escenario que Sara Flores es elegida para salirse de su entorno, para desviar sus objetivos y ser devorada por el consumismo occidental que todo lo quiere poseer. ¿Quizá sea un análisis bastante superficial pensar que los diseños kené son obras de arte? Son diseños concebidos para ir más allá de la observación, el análisis o la representación de la naturaleza (adjetivos por excelencia que definen el camino que propone cualquier actividad artística). Y son más que eso, son especies de partituras musicales cuyo objetivo se dirige a despertar otros sensores que van dirigidos a la búsqueda del equilibrio y el bienestar; son intermediarios, instrumentos activos de estimulación producidos con la finalidad específica e inequívoca de despertar incentivos para una nueva cosmovisión o interpretación del universo. Y no son obras propias producidas por individuos aislados; son el resultado de años de trabajo colectivo, de convivencias de producción, de colaboraciones casi artesanales y minuciosas que acompañan el diario vivir en las comunidades amazónicas. Y son las visiones y los gráficos que la ayahuasca muestra. Son el producto del ensueño al que lleva la planta y es para eso que los presenta. Tienen un objetivo específico cuya existencia no será obligatoria y es perecedera. Cumplen una función.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/01/6a36b70cd89dc4933303265b.jpg" alt=""Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Sara Flores. De otros mundos&quot;. Foto: Michele Agostinis.</figcaption>   <p>Podríamos concluir que la planta, que es más sabia que cualquier propuesta que desvíe sus primordiales intenciones, no se deja manipular. Elige acceder a estos mercantilistas embrujos para tener el acceso a una realidad que al final no le pertenece, pasando sobre estos ajenos movimientos para buscar objetivos más acordes a su mágica presencia. Esta planta, que no tiene nuestras limitadas capacidades de interpretación y que obedece a los designios más verdaderos de la naturaleza, quizá tenga otra dirección. A lo mejor ha decidido revertir el planteamiento prometido por instituciones que le son tan lejanas y ha decidido pasar sobre estas frívolas celebraciones, ignorándolas para así proponer sus verdaderos objetivos, incluyéndolas en sus avances, asimilándolas en su crecimiento, absorbiéndolas y conquistándolas, utilizándolas al final. Evocando algún jinete apocalíptico sobre su deslumbrante caballo, unida a él como un único ser o algún semidiós: como en la primera conquista, confundiendo las interpretaciones sobre sus verdaderos sentidos y presentándose como este nuevo hombre/corcel en su Caballo de Troya para proponer un nuevo diálogo. Abarcando nuevas geografías en donde acaso tenga una nueva función, la de darse a conocer, la de proponer sus particulares métodos y generar un nuevo escenario con el exótico poder de sus visiones. El 16 de abril de 2008 se declara Patrimonio Cultural de la Nación al arte kené, en tanto que se trata de una manifestación cultural que resume la cosmovisión, el conocimiento y la estética de la sociedad shipibo-konibo y que es, además, su principal elemento identitario frente a la sociedad occidental. <strong>Resolución directoral n.º 540/INC-2008</strong>.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ No son casos aislados: el patrón que el Perú se niega a romper, por Las Tejedoras ]]>
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                            <![CDATA[ "Una cronología del dolor blindada en junio de 2026: la ley que transfiere los delitos de policías y militares al fuero militar-policial obliga a la justicia civil a archivar investigaciones en curso" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 01 Jul 2026 14:55:15 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ No son casos aislados: el patrón que el Perú se niega a romper, por Las Tejedoras ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Perú no estará en el Mundial, pero hay otro marcador que, dolorosamente, parece mantenerse vigente para nosotros: el de contar adolescentes muertos bajo custodia policial o por el uso letal de la fuerza estatal. No entrega trofeos, sino expedientes, necropsias y familias condenadas a recorrer un interminable camino en busca de justicia.</p>   <p>El sueño de un adolescente de 17 años de convertirse en arquitecto terminó entre los muros grises de una celda en Manchay, ese rincón de Lima donde el polvo parece cubrirlo todo, incluso la justicia. Ingresó a una comisaría bajo una acusación aún confusa y salió convertido en cadáver, como uno de esos personajes de Julio Ramón Ribeyro cuya dignidad sucumbe ante la burocracia y la indiferencia.</p>   <p>La Constitución reconoce el derecho a la vida, a la integridad y al libre desarrollo de toda persona, sin distinción alguna. Sin embargo, la realidad parece escribir otra norma: la ley suele ser más severa con quienes menos tienen y más indulgente con quienes deben responder desde las instituciones encargadas de hacerla cumplir.</p>   <p>La necropsia reveló signos de asfixia y múltiples lesiones que contradicen la versión oficial del suicidio en una supuesta sala de meditación. A ello se suma el último pedido del menor a su padre: &quot;Papá, sácame, me van a matar&quot;. Una vez más, la Policía Nacional del Perú queda bajo cuestionamiento por la muerte de un adolescente mientras se encontraba bajo su custodia.</p>   <p>No es un hecho aislado. En 2020, Inti Sotelo y Bryan Pintado murieron por perdigones durante las protestas civiles; en 2023, la represión estatal cobró decenas de vidas en Puno y Ayacucho en medio de las movilizaciones contra el gobierno de Dina Boluarte; y, en 2026, el asesinato de jóvenes en Colcabamba, a manos de miembros del Ejército, evidenció la continuidad de esta violencia. Cambian los escenarios; el patrón permanece. Una cronología del dolor blindada en junio de 2026: la ley que transfiere los delitos de policías y militares al fuero militar-policial obliga a la justicia civil a archivar investigaciones en curso. Mientras sus defensores alegan evitar la doble persecución, la norma formaliza una impunidad en la que los decretos se escriben con tinta, pero sus vacíos se pagan con vidas truncas y laberintos de olvido.</p>   <p><strong>En esta entrega:</strong> Yosselin Amaya Cabello, comunicadora social y docente.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Marc Bloch, historiador antifascista, entra al Panteón francés, por José Ragas ]]>
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                            <![CDATA[ "Su entrada el pasado jueves en el Panteón y el homenaje de su país y de quienes compartimos su profesión y terquedad es solo una forma de recordarnos su compromiso y lo destructivo que puede ser (y es) el fascismo" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>José Ragas</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 01 Jul 2026 14:53:22 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Marc Bloch, historiador antifascista, entra al Panteón francés, por José Ragas ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En la noche del 16 de junio de 1944, un grupo de 30 prisioneros fue subido a rastras a una camioneta con rumbo desconocido. Mientras los empujaban, sus captores habían insistido en que ninguno llevara sus pertenencias. Los prisioneros formaban un grupo casi homogéneo de hombres de entre 20 y 30 años, con la excepción de uno. Este era más bien mayor y la sangre que cicatrizaba en su rostro dejaba entrever un bigote y un semblante tranquilo, resignado a lo que ocurriría apenas unos momentos después.</p>   <p>La ejecución por fusilamiento, tanto de él como de sus compañeros, tuvo lugar luego de tres meses de un extenuante encarcelamiento y repetidas torturas. Todos ellos pertenecían a la resistencia y habían logrado sabotear la presencia del ejército alemán que ocupaba territorio francés desde su invasión en 1940. Sin embargo, en junio de 1944, los alemanes podían percibir que la guerra estaba tomando un giro inesperado: su aventura soviética había fracasado y el contingente aliado había desembarcado a inicios de mes en Normandía, con un avance imparable que solo terminaría con el suicidio del Führer y la rendición incondicional del Reich.</p>   <p>Para Marc Bloch, su ejecución puso fin a un trayecto de patriotismo que había comenzado 30 años antes, cuando se enlistó en el ejército para defender a su país de las fuerzas del káiser alemán en la Primera Guerra Mundial. Proveniente de una familia judía, Bloch no dudó en enlistarse en 1914 y en 1940, especialmente ahora que el enemigo tenía como propósito hostilizar y eliminar a los judíos de Europa, lo cual llevó a que Bloch perdiera su trabajo en la universidad y a que su vivienda fuese saqueada cuando Francia fue ocupada.</p>   <p>Su compromiso y posterior sacrificio han sido reconocidos por su país ocho décadas después de su ejecución. El pasado martes 23, Bloch se convirtió en el primer historiador en entrar al Panteón francés, el mausoleo nacional donde descansarán sus restos simbólicos junto con los de su esposa, Simonne Vidal (la familia no quiso que su cuerpo fuese trasladado y los restos de su esposa jamás fueron ubicados). El anuncio había sido hecho en noviembre del año pasado por el presidente Emmanuel Macron, quien destacó de Bloch su &#039;lucidez avasalladora&#039; y la &#039;valentía de sus ideas&#039;. Inicialmente programada para coincidir con la fecha de su fusilamiento, la ceremonia tuvo que posponerse debido a que Macron debió participar en la reunión del G7.</p>   <p>La elección de Bloch para ingresar al Panteón no fue al azar. Macron destacó el carácter laico del historiador, quien sufrió directamente las medidas antisemitas y que, aun así, no dudó en empuñar un arma para defender a sus conciudadanos, profesen o no su misma fe judía. La ceremonia fue, por encima de todo, un mensaje ante la actual presencia del fascismo, así como contra los ataques a la República y a sus fundamentos espirituales y de la razón. En palabras de Macron: “Marc Bloch une Francia e historia, República y ciencia, gobierno y razón”. No es casualidad, tampoco, que la familia de Bloch se haya opuesto a que miembros de la extrema derecha fuesen invitados a la ceremonia, para evitar que pudieran sacar provecho y buscar limpiarse políticamente.</p>   <p>La experiencia militar de Bloch iba de la mano con su formación profesional como historiador, y no es posible entender esta última sin la primera. Si bien es conocido por su trabajo como medievalista y por haber sido uno de los pioneros, junto con Lucien Febvre, del grupo de los Annales, Bloch no rehuyó establecer una reflexión entre el pasado y el presente, algo aún impensable hasta entonces. En realidad, dos de sus libros más inquietantes, <em>La extraña derrota</em> y <em>El oficio del historiador</em>, fueron escritos durante la Segunda Guerra Mundial y publicados de manera póstuma.</p>   <p><em>El oficio del historiador</em> constituye un autoexamen como investigador del pasado, ciudadano y padre, ya que pensó el libro como una explicación sobre en qué consistía su profesión para su hijo Étienne, apenas un adolescente. Escrito durante su período de clandestinidad, Bloch fue dejando varios borradores a medida que se movía de un lugar a otro y tenía acceso a algunos libros de su biblioteca o a los que podía conseguir sobre la marcha. Aun en un escenario así, no permitió que la adversidad se filtrara en sus escritos y mantuvo un tono sereno mientras los redactaba.</p>   <p>Como decíamos, Bloch no distinguía (y menos en momentos como ese) una separación entre su labor militar y su labor como historiador. Su incorporación a la resistencia fue una sorpresa para sus integrantes, que no sabían muy bien qué hacer con aquel historiador mayor de 50 años. Pronto se dieron cuenta de su experiencia militar y su habilidad para labores de inteligencia. Bajo el seudónimo de &#039;Narbonne&#039;, Bloch destacó en actividades de organización y propaganda. Como lo señala la periodista Stéphanie Trouillard, la clandestinidad le inyectó nuevos bríos al viejo historiador y lo mantuvo activo hasta su captura en marzo de 1944.</p>   <p>Durante semanas, sus captores de la Gestapo lo torturaron, buscando sacarle información. Sabiendo que eso ponía en peligro a sus compañeros, no les dio ninguna que pudiese delatar sus nombres o ubicaciones. Las condiciones de su celda y el castigo reiterado le dejaron problemas respiratorios. Sus restos mortales no serían identificados sino hasta meses después. Con el Reich alemán desintegrándose rápidamente y Francia ya liberada, Bloch había cumplido con su misión.</p>   <p>Su entrada el pasado jueves en el Panteón y el homenaje de su país y de quienes compartimos su profesión y terquedad es solo una forma de recordarnos su compromiso y lo destructivo que puede ser (y es) el fascismo.</p> ]]></content:encoded>
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