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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Tue, 09 Jun 2026 15:00:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Bernardo García Oquendo, el peruano que luchó contra el fascismo, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ Miles de voluntarios extranjeros defendieron a la Segunda República durante la guerra civil española. El peruano Bernardo García Oquendo fue uno de ellos. Se unió a las fuerzas republicanas tras ser desterrado del Perú en 1935. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Bernardo García Oquendo. Imagen: Facebook.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Bernardo García Oquendo, el peruano que luchó contra el fascismo, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Me voy a España”, fueron las últimas palabras de <strong>César Vallejo </strong>pronunciadas antes de que expirara el 15 de abril de 1938. Poco tiempo antes, había publicado <em>España, aparta de mí este cáliz</em> y, por su parte, <strong>Pablo Neruda</strong> presentó <em>España en el corazón</em>.</p>   <p>Por su parte, apareció el poema &#039;No pasarán&#039; de <strong>Nicolás Guillén</strong>. En nuestro tiempo, centenares de páginas de <strong>Alejandro Romualdo</strong>, <strong>Arturo Corcuera</strong>, <strong>César Calvo</strong> y <strong>Marco Martos</strong> completan una imparable canción a la nación que es madre de nuestra lengua y de muchos de nuestros sueños.</p>   <p>La invasión fascista del 16 de julio de 1936 dio comienzo a una guerra desigual en la que, luego de una heroica resistencia, los españoles republicanos serían derrotados por el aplastante poder de fuego de <strong>Hitler</strong>, <strong>Mussolini</strong> y <strong>Franco</strong>.</p>   <p>Al lado de España estuvo entonces una Brigada Internacional constituida por luchadores antifascistas que llegaban desde todo el mundo. Un buen contingente arribó desde América Latina.</p>   <p>También hubo peruanos y, entre ellos, un joven poeta que se preguntaba todo el tiempo “¿dónde termina España?”. Bernardo García Oquendo (1908-1947) tenía razón en preguntárselo porque, en distintas oportunidades, el gobierno peruano había mostrado su adhesión más completa a la invasión fascista.</p>   <p>En esos días se produjo la visita protocolar de un ministro de Mussolini que arribó a Lima cargado de alabanzas para Franco. Cuando el italiano decidió entrar a la Universidad de San Marcos, los estudiantes lo arrojaron a la pila de la Facultad de Derecho. Por esa razón, o sin razón, el Duce pedía la pena de muerte contra ese grupo de jóvenes entre los que se encontraba José María Arguedas. Nuestro escritor no fue ejecutado, aunque permaneció algún tiempo en la cárcel.</p>   <p>Bernardo había nacido en Lima y desde muy joven había mostrado sus convicciones progresistas.</p>   <p>Una costumbre de los jóvenes que pensaban así era celebrar la Fiesta del Árbol en Vitarte junto a los obreros de ese lugar. Fiel a sus creencias, Bernardo se casó en una de aquellas celebraciones cuando apenas tenía 19 años y su novia, 17.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/08/6a2171acd3a1d14a7f0525d4.jpg" alt="Bernardo García Oquendo. Imagen: Facebook." width="1250" height="735"/><figcaption>Bernardo García Oquendo. Imagen: Facebook.</figcaption>   <p>Sus convicciones sociales lo llevaron a integrarse al aprismo, un movimiento recién fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre, que propugnaba el socialismo para una Indoamérica unida. Los azares y persecuciones que ese partido sufrió empujarían a Bernardo una y otra vez a la cárcel. Luis Alberto Sánchez diría posteriormente que “la cárcel política en el Perú es un certificado de decencia”.</p>   <p>Luego de varias prisiones e incluso de escapar al fusilamiento, Bernardo saldría exiliado a Panamá. Por fin, llegaría a España en 1935.</p>   <p>García Oquendo, por supuesto, se sumó a la causa republicana de inmediato. Su valentía infatigable lo llevó a participar en batallas como la de Teruel, Belchite, Aragón, el Ebro, Huesca y Monte de Escandón.</p>   <p>Según he escuchado, estuvo escondido en pleno campo enemigo cuando se encontraba en Fuentelsaz. Allí la ocupación franquista era tan cruel que uno de los soldados moros, imbuido de su fe musulmana, protestó ante Dios y se quitó la vida. Ese mes de encierro involuntario hizo que Bernardo comenzara a escribir su libro <em>¿Dónde termina España?</em></p>   <p>Perdida la guerra, nuestro compatriota huyó a Francia, pero allí fue detenido y encerrado en un campo de concentración en Adge, en los Pirineos Orientales. Catorce meses después, el cónsul chileno en París, Pablo Neruda, conseguiría su libertad y lo embarcaría en el Winnipeg rumbo a Valparaíso.</p>   <p>Pocos fueron los días tranquilos que conoció Bernardo. Da la impresión de que los mejores ocurrieron cuando se hallaba escondido en casa de un pastor en Fuentelsaz y cuando, por las noches, escribía mientras observaba las apacibles montañas de Castilla.</p>   <p>El 90 aniversario del feroz alzamiento de Franco coincide con este año. Debe ser por ello que prefiero evocar los pasos de un peruano que peleaba por España y escribía poesía.</p>   <p>Tal vez eran los versos de Bernardo los que me pareció escuchar mientras caminaba yo hacia el castillo de Fuentelsaz hace unos años. Quizás sus palabras se han quedado detenidas en el tiempo y se siguen levantando este miércoles para defender a la humanidad y decir que ni la libertad ni la propia España van a terminar jamás.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El reto de gobernar un país partido a la mitad ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/09/el-reto-de-gobernar-un-pais-partido-a-la-mitad-editorial-211248</link>
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                            <![CDATA[ Quien gane el balotaje gobernará sobre una fractura profunda. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 07:20:12 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El reto de gobernar un país partido a la mitad ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El resultado que el Perú tiene ante sí es claro en su mensaje. Dos candidatos separados por menos de un punto porcentual y un país dividido casi exactamente en dos mitades dicen algo más. El próximo gobierno nace con un mandato que las urnas precisaron con exactitud. Un mandato que abarca a quienes votaron a favor y también a quienes eligieron diferente. El mandato de gobernar para todos.</p>   <p>Esa aritmética ajustada es, en realidad, una oportunidad. El presidente o presidenta que asuma habrá llegado con la responsabilidad explícita de gobernar para quienes lo eligieron y también para quienes votaron distinto. Esa responsabilidad es una definición precisa de lo que el país requiere y de la clase de liderazgo que el momento exige. Los gobiernos que han entendido ese mandato desde el primer día han sido más sólidos, más duraderos y más capaces de transformación.</p>   <p>El punto de partida exige honestidad de quien resulte ganador. Ambos finalistas llegaron al balotaje con menos del 13% de los votos de la primera vuelta. Esa realidad contextualiza el resultado y precisa lo que se requiere para una mínima gobernabilidad: disposición a encontrar en quienes piensan distinto interlocutores legítimos y voces necesarias para construir un proyecto de país que convoque más allá del propio electorado.</p>   <p>La fractura territorial que el mapa electoral vuelve a dibujar refuerza esa lectura. Una Lima que vota de un modo y un Perú del interior que vota de otro es una diversidad que necesita gobierno. Las demandas que tiene son legítimas y quien administra el Estado debe atenderlas. Esa incorporación en su agenda construirá una mayor capacidad real de transformación.</p>   <p>En ese sentido, la fragmentación del Congreso bicameral que entrará en funciones puede transformarse en un incentivo real para la construcción de mayorías programáticas y el diálogo entre bancadas.</p>   <p>El Perú tiene ante sí un gobierno que, desde su primer día, contará con todas las razones para gobernar bien y para todos. De hecho, un resultado tan ajustado también es un dato positivo, ya que es una señal de vitalidad democrática y una invitación que muy pocos gobiernos peruanos, hasta el momento, han tenido la oportunidad de recibir. Estar a la altura de ella es, precisamente, la tarea que el momento ofrece y que el Perú y su futuro esperan.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El zumbayllu y la necesidad de volver a encantarnos, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/07/el-zumbayllu-y-la-necesidad-de-volver-a-encantarnos-hnews-175175</link>
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                            <![CDATA[ Desde Madrid, Andrea Canepa vuelve sobre Arguedas, el zumbayllu y el Taki Onqoy para pensar aquellas energías culturales que sobreviven al tiempo. Su trabajo invita a reflexionar sobre la memoria, el reencantamiento y la necesidad de reconstruir horizontes comunes en el Perú contemporáneo. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Salto, giro, cadencia, trance" de Andrea Cánepa.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 03:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El zumbayllu y la necesidad de volver a encantarnos, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Existe algo revelador en el trabajo reciente de <strong>Andrea Canepa</strong>. Aunque su trayectoria se ha desarrollado principalmente fuera del Perú, buena parte de sus investigaciones vuelven una y otra vez sobre preguntas que atraviesan nuestra historia cultural. Hay una necesidad de observar desde la distancia aquellos relatos, símbolos y formas de conocimiento que aún siguen configurando nuestra manera de habitar el mundo.</p>   <p>En <em><strong>Salto, giro, cadencia, trance</strong></em>, presentada recientemente en Madrid, Canepa toma como punto de partida una figura que para muchos lectores contemporáneos puede resultar desconocida: el zumbayllu descrito por José María Arguedas en <em>Los ríos profundos</em>. Ese trompo andino que para el escritor era mucho más que un juguete. Un objeto capaz de conectar sonido, movimiento, memoria y espiritualidad. Un cuerpo que gira y que encuentra estabilidad precisamente en el movimiento.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/08/6a26097faa36ee290905aef6.jpg" alt=""La vibración de María Angola". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;La vibración de María Angola&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La exposición se despliega a partir de esa imagen. Los mosaicos, las esculturas móviles y los textos de la artista parecen insistir en una misma pregunta: ¿cómo permanecen vivas ciertas energías culturales a través del tiempo?</p>   <p>La respuesta no aparece vinculada al ritmo, a la vibración, al cuerpo y a la capacidad de las imágenes para seguir produciendo sentido mucho después de haber sido creadas.</p>   <p>En una entrevista reciente, Canepa explica que el zumbayllu le interesó porque es &quot;un objeto que se mueve y, al mismo tiempo, permanece en el mismo sitio&quot;. Más adelante agrega que le permitió pensar &quot;el movimiento como insistencia, como una fuerza que vuelve, que se mantiene activa&quot;. La imagen resulta particularmente sugerente para pensar el Perú contemporáneo.</p>   <p>Vivimos un tiempo de agotamiento. Años de crisis política, confrontación permanente y fragmentación social han erosionado no solo la confianza en las instituciones, sino también la posibilidad de imaginar un horizonte común. El debate público parece reducido a una sucesión de antagonismos donde casi todo se interpreta desde la lógica de la amenaza. En ese contexto, resulta significativo que una artista vuelva sobre el canto, la danza, el ritual y el movimiento como espacios de persistencia cultural.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/08/6a2608a0aa36ee290905aef4.jpg" alt=""Salto, giro, cadencia, trance" de Andrea Cánepa." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Salto, giro, cadencia, trance&quot; de Andrea Cánepa.</figcaption>   <p>La referencia al Taki Onqoy, movimiento andino surgido durante la conquista española, introduce además una reflexión sobre las formas de resistencia que sobreviven más allá de la historia oficial. El interés de Canepa parece ir más allá de una lectura exclusivamente anticolonial. Lo que emerge en su trabajo es una pregunta más elemental y quizá más urgente: ¿cómo volver a escuchar aquello que permanece vibrando bajo la superficie de nuestra cultura?</p>   <p>La propia artista ofrece una pista cuando afirma que le interesan formas de resistencia que no nacen únicamente del dolor, sino también &quot;del goce, de la celebración y de la capacidad de los cuerpos de reunirse, moverse y producir energía común&quot;.</p>   <p>La frase merece atención. Durante décadas hemos aprendido a hablar de la memoria desde la herida, la pérdida o la violencia. Y es necesario hacerlo. Pero tal vez hemos dedicado menos tiempo a pensar la memoria desde aquello que también nos une: las celebraciones, las músicas, los rituales, los afectos compartidos y las formas colectivas de imaginar el mundo.</p>   <p>Por eso la exposición puede leerse también como una invitación al reencantamiento. Esa posibilidad de recuperar dimensiones de la experiencia humana que la lógica de la confrontación política suele dejar de lado.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/08/6a2609e47ab00bcbb20ac7a8.jpg" alt=""Trazaba líneas redondas". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Trazaba líneas redondas&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Quizá allí radica una de las mayores lecciones de Arguedas y una de las razones por las que artistas como Canepa siguen regresando a él desde distintas geografías. No porque ofreciera respuestas para los problemas del presente, sino porque comprendió que una cultura no se sostiene únicamente sobre estructuras políticas o económicas. También necesita símbolos, relatos y experiencias capaces de producir sentido de pertenencia.</p>   <p>En un momento en que el Perú parece debatirse entre la polarización y el desencanto, la imagen del zumbayllu adquiere una fuerza inesperada. Gira, vibra y parece desafiar las fuerzas que intentan detenerlo. Su estabilidad depende precisamente del movimiento.</p>   <p>Tal vez nuestra identidad cultural se parezca más a ese trompo de lo que imaginamos y esa energía que persiste porque continúa transformándose. Una fuerza que, pese a las fracturas, sigue girando.</p>   <p>…</p>   <p><strong>Datos de la exposición</strong><br><strong>Lugar:</strong> Crisis Madrid — Calle de la Madera 33.<br><strong>Temporada:</strong> Hasta el 23 de julio.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Agridulce espera, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/08/agridulce-espera-por-mirko-lauer-hnews-595784</link>
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                            <![CDATA[ Las cifras de la segunda vuelta electoral presentan incertidumbre, debido a la demora en la llegada de actas y los ajustados márgenes entre candidatos. La confianza en el conteo es crucial. ]]>
                            </description>
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                            <image:title><![CDATA[Agridulce espera por Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 18:49:43 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Agridulce espera, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Las cifras de una segunda vuelta empiezan desvalidas y flotan en un mar de versiones. Mucho tiene que ver con el tiempo que toman las actas para llegar a su destino. Otro tanto se debe a los mínimos márgenes que separan a los candidatos. Luego está el grado de confianza del público en quienes llevan las cuentas.</p>   <p>   Hay hipótesis. Una es que el conteo a boca de urna no falla en predecir la tendencia final de la votación. Otra propone que lo más seguro es mantenerse pegado al avance de los resultados parciales de la ONPE. En ninguno de los dos casos es sensato ir a una celebración temprana. Hay sorpresas por el camino, no todas buenas.</p>   <p>   Es sabido que la cuestión con el conteo de la ONPE es que las actas electorales de lugares apartados demoran en llegar. Un resultado a partir de la mitad de las actas, como el que vemos al escribir esto, no cuenta toda la historia. El famoso sur andino y los consulados lejanos todavía tienen mucho que decir.</p>   <p>   Por eso, entre otras cosas, los dos candidatos se han puesto cautos. Como es de suponer, no tienen reales luces sobre el resultado final. Además, temen la reacción del rival, una vez convencido de su derrota. Mejor, entonces, dejar todo flotando en el aire.</p>   <p>   Hay cosas que pasan en un conteo. Acaban de aparecer unas cuantas actas rayadas, y podemos esperar incidentes similares de aquí al final del proceso. Detrás de todo esto está la sombra de los gritos de fraude, que ya han salpimentado tantas elecciones generales. Hay fraudistas que ya han comenzado con la gritería.</p>   <p>   La situación, entonces, garantiza que cualquier triunfo va a producirse en un clima de fuerte tensión, con las consecuencias que hemos visto en el pasado. Esa tensión se prolongará hacia la actuación del Congreso y el ambiente de las calles del país. Nuestras segundas vueltas son políticamente costosas.</p>   <p>   Estamos entrando a las ceremonias de la espera electoral. La principal de ellas es cantar victoria antes de tiempo, con el peligro de quemarse. Luego vienen las críticas al JNE y los ataques a la ONPE. Para quien pierda, la historia sobre cómo se llegó a la derrota va a durar mucho tiempo.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Ahora corresponde aguardar los resultados oficiales ]]>
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                            <![CDATA[ Según el conteo rápido de Transparencia, Roberto Sánchez supera por 0,6 puntos a Keiko Fujimori en la segunda vuelta, dentro del margen de error. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy lunes 8 de junio]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 10:33:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Ahora corresponde aguardar los resultados oficiales ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Perú vivió una nueva jornada electoral mayoritariamente en paz. Millones de ciudadanos acudieron a votar y ejercieron, con civismo, el acto que da sentido a una república y eligieron, en libertad, a quien la conducirá. Ese civismo se vio temprano.</p>   <p>Ante la demora de algunos miembros de mesa, los propios electores asumieron la responsabilidad e instalaron sus mesas antes del mediodía. Se registraron, también, hechos irregulares y desinformación en redes, cuyo esclarecimiento corresponde a las autoridades para identificar a los responsables. La voluntad expresada en las urnas es el bien más alto que hoy toca custodiar.</p>   <p>Los resultados confirman un país dividido casi por mitades. Los dos conteos rápidos al cien por ciento coincidieron en ubicar a Roberto Sánchez ligeramente arriba. Ipsos y Transparencia le dieron 50,3% frente a 49,7%, y Datum, 50,14% frente a 49,86%, dentro del margen de error. El primer avance oficial de la ONPE situó a Keiko Fujimori al frente mientras se procesaban las primeras actas. Todo apunta a lo mismo, un empate técnico cuyo desenlace solo el cómputo oficial resolverá.</p>   <p>Un conteo rápido es una proyección estadística valiosa. El resultado definitivo lo entregan la ONPE y el JNE al concluir el escrutinio. A la hora de cerrar esta edición, ese trabajo seguía en curso. Por eso, candidatos, personeros, ciudadanía y prensa están llamados a acompañar con serenidad el cierre del proceso y a confiar en quienes cuentan cada voto.</p>   <p>Las autoridades electorales y las misiones de observación, entre ellas la Asociación Civil Transparencia, con sus miles de voluntarios, cumplen una función que merece respaldo y protección. Respetar sus tiempos y procedimientos es respetar la decisión de cada votante. Un resultado estrecho pone a prueba la madurez democrática, que se demuestra esperando el dato cierto y sosteniendo cada afirmación con pruebas, por las vías legales.</p>   <p>A los dos contendores les toca estar a la altura. Reconocer con grandeza el veredicto institucional honra por igual a quien gana y a quien lo acepta. Quien resulte elegido gobernará para los más de veintisiete millones de peruanos, también para quienes votaron distinto.</p>   <p>Los peruanos que anhelan vivir en democracia confían en sus instituciones y las sostienen con su sensatez y exigencia de rendición de cuentas. A ellos pertenece la última palabra, y honrarla, cualquiera sea su signo, es la mejor manera de cuidar lo que hoy pusieron en alto, un solo país decidido por su propio voto.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Después de las elecciones, primeras impresiones ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/08/despues-de-las-elecciones-primeras-impresiones-pedro-grandez-hnews-635432</link>
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                            <![CDATA[ Kausachun Derecho(s). Cualquiera que resulte elegido(a) lo será por un margen que quizá no alcance siquiera el 1%. En este sentido, la primera petición para ambos sería que reconozcan los resultados. La segunda petición es que asuma los resultados con la modestia del momento. Tiene que ser consciente de que existe temor en gran parte del electorado. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Después de la elección del 7 de junio]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 10:19:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Después de las elecciones, primeras impresiones ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong><span style="color:rgb(31, 31, 31)">Pedro P. Grández Castro</span></strong></em><em><span style="color:rgb(31, 31, 31)"> - </span></em><span style="color:rgb(31, 31, 31)">Profesor universitario. Sociedad Peruana de Constitucionalistas (SPC)</span></p>   <p>Este artículo es entregado al periódico antes de conocerse los resultados del flash electoral. Sin embargo, a estas alturas es claro que cualquiera que resulte elegido(a) lo será por un margen que quizá no alcance siquiera el 1%. Por otro lado, esos resultados tampoco significan que quien sea proclamado cuente con más del 50% del respaldo ciudadano: la mayoría, más del 70%, ni siquiera optó por alguna de las dos opciones que pasaron a la segunda vuelta. De modo que me gustaría, en esta ocasión, hacer un ejercicio bajo el “velo de la ignorancia” sobre quien sea el próximo presidente(a), al dirigirle algunas peticiones a nombre de quienes hemos votado sin expectativas e, incluso, con fundados temores sobre el futuro de nuestro país.</p>   <p><strong>La primera petición para ambos sería que reconozcan los resultados</strong>. Que sean capaces de estrecharse las manos y desearle éxitos en el ejercicio de la Presidencia a quien resulte ganador(a). La crisis que vivimos, el desprestigio del sistema democrático ante el mundo y la vergüenza que muchas veces pasamos al dar cuenta de que hemos tenido 8 presidentes en los últimos 10 años tienen mucho que ver con la falta de liderazgo y madurez de las agrupaciones que no aceptan los resultados electorales y, al día siguiente de las elecciones, inician una cruzada para derrocar al presidente recién elegido. El reconocimiento de los resultados electorales es el primer síntoma de madurez institucional en una contienda electoral.</p>   <p>La segunda petición que cualquier ciudadano razonable haría, esta vez a quien resulte ganador(a), es que asuma los resultados con la modestia del momento. No hay nada grande que celebrar y sí mucho que apaciguar y contener. Ojalá que el momento de júbilo, inevitable y desde luego justificado, se entremezclara con la empatía por quienes no lo votaron, incluso por quienes creen que es una opción peligrosa. El liderazgo del vencedor se pone a prueba en el mensaje que haya sido capaz de reflexionar con antelación para quienes, estando al frente, lo observan con desazón e incluso con intriga en estos momentos. Este es un país dividido no solo en los ánimos electorales: somos un país profundamente fraccionado, pero también somos un país alegre y de felicidad sencilla, como decía Arguedas.</p>   <p>Cualquiera que gane las elecciones tiene que ser consciente de que existe temor en gran parte del electorado. Es un temor real. <strong>En caso de que resultara elegida la señora Fujimori, existe el temor cierto de que las instituciones sean controladas y no funcionen con independencia.</strong> Que el centro del poder se traslade ahora a la casa de Pizarro para, desde ahí, avasallar y someter a cualquier institución a la que la Constitución le haya confiado el control o la limitación del poder. Que sus congresistas no sientan este respaldo ciudadano, aunque ajustado, como si fuera una orden para “arrasar” con el Poder Judicial, como ha anunciado irresponsablemente el señor Rospigliosi, reelegido para el próximo Congreso bicameral.</p>   <p>Si quien ganara fuera el señor Sánchez, los temores no son menores. <strong>El temor de que pusiera en el centro de las prioridades una asamblea constituyente sobre la que no existen consensos</strong> ni siquiera entre sus propios promotores. El desatino de que le confiriera poder y protagonismo en su gobierno a personajes tan cuestionados como el señor Antauro, cuya agrupación política fue, con abundantes argumentos, declarada como organización ilegal en la única decisión de esta naturaleza dictada en su historia por la Corte Suprema. El temor de que su gobierno fuera pronto capturado por la ineptitud, la improvisación y el populismo que suele conducir al desborde inflacionario y al descontrol del gasto fiscal. El temor, en fin, de que sea incapaz de maniobrar con una oposición que no le dará tregua desde el primer día.</p>   <p>Todos estos son temores que, lamentablemente, tienen respaldo. En el caso del fujimorismo, por una sucesión de hechos concretos en los que la práctica autoritaria ha sido parte de su itinerario en el ejercicio del poder público; y, en el caso de los grupos de izquierda que respaldan al señor Sánchez, por su improvisación y el discurso contradictorio entre la primera y segunda vuelta, que, por más que haya sido presentado como parte de “consensos” en busca de un programa razonable, genera inevitablemente incertidumbre y dudas que tendrá que apartar en sus primeros actos.</p>   <p>Un pedido adicional a los medios de comunicación. Una campaña electoral no solo pone a prueba a las instituciones del Estado encargadas de conducir con pulcritud un proceso hasta la proclamación de los vencedores. <strong>La democracia se sostiene en gran medida en la opinión pública. </strong>El discurso público en tiempos de elecciones se construye a partir de un complejo escenario de interacción entre las vocerías de los partidos políticos, los líderes, los técnicos que evalúan las propuestas de las campañas, los estrategas de la publicidad que orientan los mensajes de cierta manera y en cierta dirección y, desde luego, los editorialistas, los conductores de programas de televisión y radio. En un país donde todavía los índices de analfabetismo son altos, la información que hacen circular los medios resulta fundamental. Este proceso electoral nos ha mostrado, una vez más, un activismo desmesurado y una implicación directa de periodistas y medios que se han puesto a disposición de una de las candidaturas.</p>   <p>La hermenéutica del miedo, donde el discurso fluye en una sola dirección y donde la democracia pareciera que solo tiene una salida posible, solo <strong>muestra los desequilibrios que también existen en el acceso a información objetiva e imparcial</strong>. Muchos de aquellos periodistas que se han jugado por una de las opciones tendrán que reflexionar sobre su credibilidad en los próximos años. No hay democracia sin libertad de expresión, es verdad, pero la calidad de la democracia será precaria ahí donde la prensa no valore su independencia y el rigor de su trabajo.  El proceso electoral es también un baremo para medir la calidad de la prensa y el periodismo y, en este proceso, no han estado a la altura de las circunstancias.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ 7 de junio: Construyendo sueños, por Julissa Mantilla ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/07/7-de-junio-construyendo-suenos-por-julissa-mantilla-hnews-526470</link>
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                            <![CDATA[ Es esencial que la agenda política priorice la decencia y la justicia. La sociedad debe unirse para exigir cambios que garanticen un futuro mejor para todos los peruanos. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Julissa Mantilla</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 07 Jun 2026 15:59:02 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ 7 de junio: Construyendo sueños, por Julissa Mantilla ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Llegamos a esta segunda vuelta electoral entre la frustración y la desesperanza, cansados de la misma dicotomía perversa que nos hace cuestionar nuestras decisiones, discutir entre nosotros y sentir que nos vamos al abismo. En paralelo, a diario aumenta la violencia, los feminicidios se multiplican, los legisladores del desprecio se preparan para seguir dando batalla contra las mujeres y la inestabilidad abruma.</p>   <p>El voto es una decisión personal y cada quien sabrá cuál es su elección final. Sin embargo, ese voto no puede ser la expresión del desinterés e irresponsabilidad ante el futuro del país. El 7 de junio no termina un proceso; por el contrario, se inicia uno nuevo en el que se deberá asumir la responsabilidad de aceptar que tuvimos un rol en lo que está pasando y que, si queremos que las cosas cambien, nos esperan cinco años de esfuerzo, compromiso y empatía. Para ello, hay que tomar la decisión de encontrar un punto en nuestra complicada agenda política por el cual apostar, resistir y exigir decencia.</p>   <p>No puede volver a gobernarnos un acusado de violación sexual. No puede volver a hablarse de prostitución en el Congreso. No pueden seguir matando a jóvenes como los de Colcabamba ni sus familiares seguir mendigando justicia. No podemos indignarnos ante un nuevo caso de choferes asesinados para luego mirar al costado. No podemos permitir que las mujeres y niñas sean violadas a diario mientras inventan el término “ideología de género” para que sus vidas no cambien. No nos pueden manipular con la amenaza barata de salir del Sistema Interamericano.</p>   <p>Por eso, insisto, no vamos a cambiar el Perú, pero podemos construir una agenda personal que se sume a un colectivo que exija un cambio. Pero para eso se necesita el esfuerzo de informarse, la tolerancia para disentir sin odiarse y la valentía de creer que el país puede ser algo diferente. Parafraseando a Marco Martos, para que, si tuviéramos que hacerlo, eligiéramos de nuevo al Perú para construir nuestros sueños.</p> ]]></content:encoded>
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