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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Wed, 26 Aug 2026 16:24:09 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Segundo fotocheck de agosto, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ La vida presidencial y privada de Keiko Fujimori reflejan una disminución en su aprobación, con ministros cayendo en popularidad y el sector derecho demandando más acción política en este contexto. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 16:24:09 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Segundo fotocheck de agosto, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Pedro Castillo. De derrota en derrota judicial extrañamente va acumulando peso político. Con la familia –la grande y la chica– asilada en México o instalada en el Congreso, ya respira mejor bajo el sombrero. Ahora ya es un hombre con el que se tiene que conversar los temas de las bancadas de izquierda. Su pequeño problema es estar preso.</p>   <blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>PUEDES VER: </strong><a href="https://larepublica.pe/opinion/2026/08/24/a-200-anos-del-sueno-de-bolivar-editorial-1046064">A 200 años del sueño de Bolívar</a></p></blockquote>   <p>Elmer Cuba. Hay en el aire un aroma a piloto automático. Como si el nuevo contrato de Julio Velarde y la derrota de Juntos por el Perú lo estuvieran resolviendo todo. Es cierto que los dólares están volviendo a la plaza peruana, pero los gastos programados y las amenazas de El Niño son reales, y ya han empezado a afectar facetas de la producción.</p>   <p>Keiko Fujimori. Roces entre la vida presidencial y la vida privada. Una presidenta rechaza a los novios como a moscas. Hay sectores de la derecha que quieren más acción. Es casi seguro que la aprobación está bajando. Una cantidad inusitada de ministros están cayendo antipáticos, y otros simplemente no salen en la foto del día a día político.</p>   <blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>PUEDES VER: </strong><a href="https://larepublica.pe/opinion/2026/08/23/eso-de-gobernar-no-era-tan-facil-por-rosa-maria-palacios-hnews-2161678">Eso de gobernar, no era tan fácil, por Rosa María Palacios</a></p></blockquote>   <p>León XIV. Venir al Perú es dejarse tocar por la política peruana. El papa llega también a una polémica. Los radares del Vaticano lo mantienen al día. Noviembre está lejos, pero siempre hay cambios. Aquí una derecha requete ya está afilando sus dagas. ¿Está la Iglesia Católica incluida en algún plan estatal para ayudar a contener a El Niño, al menos en la zona norte?</p>   <p>Rafael López Aliaga. Puede ganar, porque la masa lo ve como un ganador. Ya a todos los mamones del JNE se los ha pasado por el morrocoy. Le va ganando a Rafael Rey la batalla del tren californiano. Es un caso en que los escándalos de hoy ocultan a los de ayer. Pero como alcalde se va a encontrar con las deudas gigantes que él mismo dejó. A estirar la mano.</p>   <p>Fernando Rospigliosi. Es el duro que la extrema derecha está reclamando en el poder. Nadie dice que él sea una alternativa a Fujimori, pero el día en que eso sea planteado no está lejos. Sus posiciones en lo judicial lo vuelven un líder de facto en las FFAA y la PNP. ¿Sabe lo que está haciendo? Perfectamente bien.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Inventando a Sendero, por José Ragas ]]>
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                            <![CDATA[ El nuevo libro "Los nuevos cronistas del Perú" analiza Sendero Luminoso y cuestiona interpretaciones académicas rígidas, resaltando su complejidad y la importancia de la política ayacuchana en su auge. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[José Ragas]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>José Ragas</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 16:20:36 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Inventando a Sendero, por José Ragas ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El año 1991 fue particularmente difícil para los peruanos. Nos encontrábamos en un limbo y acorralados por dos de los peores problemas que hemos enfrentado en el último medio siglo: la hiperinflación y el terrorismo. Un año antes, un desconocido candidato había ganado la presidencia sin un mensaje muy claro de cómo enfrentaría estos problemas, pero sí con un eslogan que dejaba en claro su oposición al shock económico propuesto por Mario Vargas Llosa y el Fredemo. Su triunfo fue inesperado no solo para el candidato favorito sino para el mismo Fujimori, que, al igual que su hija, ahora debía gobernar.</p>   <p>Un año después, los resultados esperados aún no se sentían. Al final, Fujimori había aplicado el shock económico del que había renegado, aunque sin un elemento fundamental defendido por el Fredemo: los programas de contención y alivio de la pobreza que causaría el ajuste económico. Sin muchos logros que exhibir en el frente económico, el combate contra el terrorismo tampoco daba evidencia de dar frutos. Una cierta percepción, alimentada por la crisis, sugería que Sendero estaba más cerca que nunca de tomar la capital y el poder.</p>   <p>Sendero seguía siendo un misterio, casi tanto como el candidato Fujimori en la campaña presidencial. Desde su aparición pública en 1980, los especialistas compartían cierto consenso en torno a dicha agrupación, aunque no todos se ponían de acuerdo en aspectos centrales. Precisamente, en 1991 apareció un artículo que hacía un repaso crítico de algunas interpretaciones sobre el origen y la dinámica de Sendero. Se trataba de un ensayo donde se establecían los argumentos de estas propuestas y se procedía a cuestionar sus métodos y conclusiones.</p>   <p>Traducido por Silvia Rivera Cusicanqui y publicado hace poco como Los nuevos cronistas del Perú. La academia de Estados Unidos y su “luminoso sendero” de rebelión campesina por la editorial Punto Cardinal para el sello Meridiano, el libro llega en un momento en que los debates en torno a la violencia política se mantienen tan vigentes como cuando apareció en inglés casi tres décadas y media atrás. Escrito por Gerardo Rénique y la recientemente fallecida Deborah Poole, el libro es un análisis de cómo algunos académicos norteamericanos construyen su sujeto de estudio según perspectivas e intereses particulares, en este caso, Sendero Luminoso.</p>   <p>Los hallazgos académicos de los últimos años sobre Sendero lo muestran como una organización compleja, con una estructura rígida, sí, pero también flexible según las circunstancias lo requieran. Conocemos que fue la consecuencia de una cultura política radical posible de rastrear por lo menos desde los años 1930 y con ramificaciones familiares. Sabemos también que fue un movimiento precario, tanto material como ideológicamente, pero que supieron usar esas desventajas para extender su accionar. Y sabemos que tuvieron simpatía inicial de la población local y de la capital antes y después de comenzar su baño de sangre.</p>   <p>Además de ser una de las organizaciones terroristas más violentas del mundo, Sendero fue a su vez un enigma para políticos, investigadores y estrategas nacionales y extranjeros. Aun así, investigadores locales habían logrado realizar trabajo de campo y plantear explicaciones en torno a la dinámica particular de la política ayacuchana. El libro disecciona en particular dos interpretaciones sobre Sendero que tuvieron acogida entre otros académicos y políticos en los años ochenta: las de Cynthia McClintock y David S. Palmer. La primera describía a Sendero como una rebelión campesina, a veces más cercana al proceso de descolonización posterior a la Segunda Guerra Mundial y donde los campesinos en sí quedaban reducidos a víctimas o actores secundarios. Por su parte, Palmer plantea que es una consecuencia de las tensiones “centro-periferia” que caracteriza no solo a Perú sino al Tercer Mundo de aquellos años.</p>   <p>Como lo señalan Rénique y Poole, ambas teorías demuestran sus flancos débiles muy rápidamente, al forzar la inserción de Sendero dentro de marcos teóricos muy rígidos, que dejan de lado la escena regional y las dinámicas de poder rural y universitario de aquellos años. Estos marcos reduccionistas no eran precisamente azarosos: los autores del libro señalan que el fin último de estas propuestas era brindar referentes académicos a las políticas antiterroristas norteamericanas de la etapa posterior a la Guerra Fría, algo no muy distinto a lo que ocurre hoy en día con la Administración Trump.</p>   <p>Es mucho lo que falta conocer sobre Sendero. Algunas de las preguntas no siempre van a ser cómodas, especialmente aquellas que busquen explicar un apoyo temprano a su causa o si quienes se unieron pensaron que podían, a punta de sangre y fusil, cerrar las brechas estructurales del país, y si hay un escenario que permita el surgimiento de una organización similar en el futuro. Por lo pronto, los más interesados en que Sendero no desaparezca parecen ser quienes proclaman haberlos derrotado, por lo cual no sorprende la captura de algún mando ya envejecido, la aparición de pintas mal hechas y en momentos de crisis del gobierno de turno.</p>   <p>“Los nuevos cronistas del Perú” es un recordatorio que desde la academia los principales problemas del país siempre han sido tema de debate para brindar un diagnóstico y posibles salidas. Y que las propuestas están sometidas a críticas y cuestionamientos cuando estas revelan problemas, lo que permite a su vez que los análisis sean más refinados y cuidadosos. Precisamente esta semana en que el Informe de la Verdad y Reconciliación cumple 23 años de haber sido presentado, es importante seguir discutiendo los temas importantes alrededor de uno de los periodos más oscuros de nuestro pasado, como lo fue el periodo de violencia política.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ En memoria de las mujeres defensoras de DD. HH., por Las Tejedoras ]]>
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                            <![CDATA[ Hoy se rinde homenaje a las defensoras de los derechos humanos en un jardín cercano al Ojo que Llora, recordando su lucha y legado durante la violencia política en el país. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Las Tejedoras]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 16:08:07 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ En memoria de las mujeres defensoras de DD. HH., por Las Tejedoras ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong>Hoy teje: Patricia Amat. Socióloga, feminista.</strong></em></p>   <p>“Porque la memoria siempre está en disputa, hay que nombrarlas para que sus legados nos sigan acompañando.”</p>   <p>A unos pasos del Ojo que Llora, un jardín de rosas, romeros y frutales rinde homenaje a las defensoras de DD. HH. que nos dejaron, y que desde sus distintas trayectorias y compromisos mantienen viva la historia reciente de la violencia política en nuestro país.</p>   <p>Hay que nombrarlas para recordar a los miles de mujeres asesinadas y violentadas durante los años del conflicto armado interno: pobladoras, comuneras, lideresas populares, activistas, religiosas, periodistas y sus familiares. Se honra a Consuelo García, activista social feminista asesinada por el comando Rodrigo Franco (1989). A las asesinadas por Sendero Luminoso: la periodista ecologista Bárbara D’Achille (1989), las dirigentes populares y feministas María Elena Moyano (1992), Rosa del Águila (1993) y Pascuala Rosado (1996). A las religiosas en tierra ayacuchana, María Agustina Rivas “Aguchita” (1990) e Irene McKormack (1991).</p>   <p>También se honra a las que persistieron hasta el final de sus días exigiendo verdad y justicia por sus familiares: Gloria Trelles de Mendívil, madre de Jorge Luis Mendívil, y Gilma Torres de Retto, mamá de Willy Retto, periodistas asesinados en Uchuraccay; Margarita Patiño de Bustíos, esposa del periodista Hugo Bustíos, asesinado por miembros del Ejército. Y a la querida Mamá Angélica, Angélica Mendoza de Ascarza, que, junto a las madres ayacuchanas, han seguido buscando a sus hijos desaparecidos.</p>   <p>A Lika Mutal, quien dedicó su arte a honrar y nombrar a las víctimas y los desaparecidos, y a Pilar Coll, religiosa que dedicó gran parte de su vida a la defensa de los DD. HH.</p>   <p>Honrarlas es reconocer sus luchas, sus organizaciones y su persistencia por hacer justicia. También es preservar los lugares de memoria: LUM, Ojo que Llora, el Museo “Para que no se repita” de Anfasep, y los existentes a lo largo del país, amenazados con ser eliminados o volverlos irrelevantes. Porque la memoria siempre está en disputa, hay que nombrarlas para que sus legados nos sigan acompañando.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El lugar de la amnesia, por Jorge Bruce ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/26/el-lugar-de-la-amnesia-por-jorge-bruce-hnews-1109914</link>
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                            <![CDATA[ Este esfuerzo por modificar la narrativa histórica busca minimizar las atrocidades cometidas durante el fujimorato y deslegitimar las malas acciones de las Fuerzas Armadas, promoviendo una amnesia colectiva. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 16:02:39 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Cómo se explica ese afán precipitado por capturar el LUM (Lugar de la Memoria)? Al punto que dos ministros -el de Justicia y el de Cultura- se arranchan el derecho a ubicar el futuro museo en sus locales. La explicación de pretender borrar los crímenes cometidos por las FFAA y policiales, dejando como únicos perpetradores a los terroristas de Sendero, es sin duda correcta. Pero acaso no es suficiente. Puede que ni ellos mismos -los ministros Álvarez y Beingolea- lo hayan advertido, pero mi impresión, acaso influida por mi profesión de psicoanalista, es que hay un componente mayor en esa urgencia de corromper la memoria de la tragedia.</p>   <p>Exculpar las atrocidades del grupo Colina o las matanzas de Cayara y Accomarca, terminar de desaparecer a los desaparecidos, es evidentemente la intención explícita de esta apuesta por la amnesia colectiva. Lo que, sin embargo, no es tan obvio, es el esfuerzo por tender un manto de olvido sobre todos los crímenes cometidos durante el fujimorato.</p>   <blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>PUEDES VER: </strong><a href="https://larepublica.pe/opinion/2026/08/25/el-tiempo-que-la-pcm-todavia-tiene-editorial-546625">El tiempo que la PCM todavía tiene</a></p></blockquote>   <p>En ese sentido, castrar al LUM es una manera de mutilar la capacidad de recordar y pensar de los peruanos. No solo, repito, en lo que atañe al Conflicto Armado Interno (nombre designado por el Derecho Internacional Humanitario y los Convenios de Ginebra de 1949), designación que también se pretende proscribir. Como si llamar a las cosas por su nombre exculpara los atroces crímenes del terrorismo.</p>   <p>Controlar la memoria histórica es una manera de controlar la capacidad de pensar. Ante la colosal incompetencia que hasta ahora se advierte en el nuevo Gobierno, el cual se reclama heredero, literal y figuradamente, del de los 90, se pretende imponer una lectura alternativa —es decir, falsa— de lo que ocurrió y está ocurriendo ahora. La mayoría de medios de comunicación se están prestando a esta realidad distópica, sin necesidad de que Vladimiro Montesinos los invite a la Salita del SIN para entregarles rumas de billetes, filmados por la cámara oculta instalada por el coronel Huamán Azcurra. En la situación catastrófica en que se encuentran los medios tradicionales, no hace falta la compra en dinero contante, sonante e ilegal, de los titulares y las páginas editoriales. Hemos pasado de la prensa chicha a la prensa suplicante por tandas publicitarias del régimen.</p>   <p>Si aceptamos estas premisas, a saber, que la batalla por la memoria rebasa al LUM y ataca directamente la capacidad de pensar y recordar de la ciudadanía, la pregunta que surge de inmediato es si esta estrategia de lavado de cerebro puede funcionar. Por ahora hay una suerte de silencio sísmico, con esporádicas manifestaciones por asuntos puntuales como el precio del diésel. Esto podría hacer creer a la presidenta que su estrategia de comunicación, que podría ser resumida como a más calumnias, más TikTok y poses de influencer, puede tener éxito. Ese es el peligro de vivir en cámaras de eco, en donde todo lo que escuchas es lo que dices y quieres escuchar.</p>   <p>Hasta que irrumpan con la violencia de la que ya tenemos el recuerdo, las lluvias torrenciales, los desbordes de las quebradas y los desastres que son menos naturales que causados por la incapacidad de prever y gestionar. Esto puede alterar brutalmente los términos de la ecuación, en la que basta con promover una narrativa digna de la Policía del Pensamiento de Orwell. El poder de la manipulación tiene un límite. El poeta Martín Adán lo predijo:</p>   <p>La Desesperación está delante. De ti ahora: ahora es nueva, Con sus monstruos invisibles de siempre.</p>   <p>Una de las enseñanzas de la década de la dupla Fujimori-Montesinos es que la realidad no se puede escamotear y distorsionar para siempre, tal como lo anuncia el verso de Adán. Los monstruos siguen ahí y se llaman corrupción, incompetencia, extorsión, asesinatos, hambre, anemia, etcétera. El Skin Care (cuidado de la piel, maquillaje) no puede contener el sufrimiento que estos males endémicos causan entre la mayoría de la gente. Las maniobras de distracción, en esta época de irrupción de lo digital, están hechas de un humo que se disipa con extrema facilidad. Son unas cortinas muy frágiles y a la vez fáciles de descorrer.</p>   <p>Ahí está, por ejemplo, el descubrimiento -primicia de &#039;Hildebrandt en sus trece&#039;- de las reuniones de la presidenta de la República con un ciudadano argentino de turbia reputación en una casa de masajes. Del pasaje Sarratea al Spa Tomyko. Hasta ahora no se ha escuchado el spin-off (manipulación de la noticia) de los encargados de comunicación de la Presidencia. Pero esto demuestra que las puertas falsas y las lunas oscuras no bastan para disimular esos encuentros, que exigen una explicación por tratarse del más alto cargo del Estado.</p>   <p>Lo cual nos retorna al núcleo de esta nota. Podrán arrasar el LUM, alterar la currícula escolar, bombardear a los ciudadanos con portadas favorables al régimen, y esto durará lo que tarde algún periodismo serio en descubrir las artimañas y denunciarlas.</p>   <p>Los traumas individuales se parecen en esto a los colectivos. No se pueden suprimir por decreto. Menos aún con despliegues de frivolidad. Por eso el afán de alterar el relato apegado a la verdad del LUM está condenado al fracaso. Sin duda podrán causar daño, negando el dolor de las víctimas y la existencia de los desaparecidos. Sería formidable que el terrorismo de Sendero fuera el único responsable de los crímenes cometidos durante esos años aciagos. Pero lamentablemente no fue así. En vez de destinar recursos para controlar el pensamiento crítico, deberían presentarnos sus planes para enfrentar los monstruos que se acercan al galope.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Un llamado contra nuestra autodestrucción, por Percy Mayta-Tristán ]]>
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                            <![CDATA[ Durante diez años, el actual gobierno limitó el poder del Ejecutivo desde el Congreso. Ahora, sin mayoría, enfrenta las difíciles consecuencias de sus propias decisiones legislativas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Percy Mayta Tristán]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Percy Mayta-Tristán</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 15:58:09 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Un llamado contra nuestra autodestrucción, por Percy Mayta-Tristán ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Durante diez años, quienes hoy gobiernan tuvieron el control del Congreso y utilizaron ese poder para limitar la capacidad resolutiva del Ejecutivo. Hoy les toca gobernar sin mayoría y empiezan a sufrir las consecuencias de las reglas que ellos mismos crearon.</p>   <p>Tener limitaciones presupuestales por las propias leyes que promulgaron hace unos meses, no poder contratar al personal que quisieran porque le pusieron vallas al Ejecutivo anterior, no poder cambiar al jefe de la Policía por lo mismo. Recibir un gobierno de “gestiones catastróficas”, pero reclutando a los mismos cuadros que nos llevaron a ello.</p>   <p>Mientras tanto, la oposición le recuerda lo que hicieron, sin intención de facilitar la gestión. En ese proceso, tenemos en curso un fenómeno de El Niño que, según los modelos climatológicos, será similar o mayor a otros muy fuertes que hemos tenido.</p>   <p>En la mayoría de las familias peruanas está aún fresca la memoria de los familiares que perdieron durante la pandemia de COVID-19. Perú tuvo uno de los mayores excesos de mortalidad del mundo. La gran inestabilidad política previa y durante la pandemia melló la institucionalidad y capacidad de respuesta. La evidencia internacional mostró que, más que el tipo de régimen político, la efectividad del gobierno fue determinante para reducir la mortalidad. Si seguimos así, estamos repitiendo la receta para una nueva catástrofe.</p>   <p>Tenemos un sistema de salud letal que, después de la pandemia, volvió a ser relegado, y todas las promesas de mejorarlo quedaron en el olvido. Ahora enfrentará otra emergencia de gran magnitud cuando, en vez de prepararse, se vienen haciendo diagnósticos que conoce todo aquel que se ha atendido en un establecimiento público.</p>   <p>Estamos además en un proceso electoral regional y municipal, justamente cuando aquellas autoridades que hoy tienen responsabilidades de prevención y respuesta dejarán sus cargos y serán reemplazadas (a menos que le estén sacando la vuelta a la ley). Cuando las lluvias estén en su punto más crítico, entrarán nuevas autoridades que, ojalá, encuentren planes y presupuestos ejecutables.</p>   <p>Todo esto mientras la lucha contra la extorsión, narcotráfico y otras economías ilegales sigue a la deriva. Vivimos en un Estado autoinmune donde el daño termina concentrándose en el ciudadano.</p>   <p>Las lluvias llegarán, y a estas alturas las acciones de prevención pueden ser ya irrelevantes por los tiempos de ejecución. Debemos enfocarnos en preparar una respuesta efectiva. Para ello se requiere fortalecer al Ejecutivo y eso implica revisar y derogar aquellas normas que terminaron debilitando innecesariamente su capacidad de gestión. Enmendar el error es indispensable y la oposición debe trabajar por el bien mayor, para lo que fue elegido.</p>   <p>Necesitamos que entiendan que el Estado no es un arma para usar contra el adversario, porque más temprano que tarde nos afecta a todos, sobre todo cuando llega una emergencia.</p>   <p>Debemos cambiar este círculo vicioso de yo te jodo, tú me jodes y no me importa que se joda el Perú. La grandeza del político está en su servicio al pueblo que lo eligió. Hemos dado una segunda oportunidad a muchos, no la desperdicien.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ No hay Caracas para La Habana, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ El pueblo cubano está atrapado en una crisis profunda, con protestas casi imposibles ante un panorama de pobreza y desánimo que se perpetúa debido a la represión del gobierno. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 15:42:53 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ No hay Caracas para La Habana, por Mirko Lauer ]]>
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                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El asunto de la postración cubana se va alargando, y al parecer esa es la estrategia de Marco Rubio: dejar en su sitio el viejo embargo estadounidense, ahora reforzado por el militarismo histriónico y el bloqueo petrolero de Donald Trump. En otras palabras, no va a haber Caracas en La Habana, sino un estancamiento en la secular pobreza cubana.</p>   <p>El punto de vista de Washington sobre Venezuela consiste en permitirle regresar al esplendor productivo petrolero de otros decenios, y de paso beneficiar a los EEUU, como siempre fue. Hasta el momento no da la impresión de existir una actitud parecida frente a la producción cubana. Como si una Cuba vuelta a la prosperidad tuviera algo de ofensivo para Washington hoy, y para Miami.</p>   <p>Sugerimos, por tanto, que hay un elemento de rencor en la relación. El de un país entrenado por más de medio siglo en el reflejo condicionado antiyanqui, el de una potencia que no olvida que fue humillada por el castrismo con ayuda de los soviéticos, y el de una comunidad de exiliados cubanos que hoy tiene varias sartenes geopolíticas por el mango. No es una buena mesa de negociación.</p>   <p>Quizás los jóvenes de la acomodada familia Castro y de la nomenklatura cubana no están entendiendo lo que sucede. La idea no es llevarse a Miguel Díaz-Canel en helicóptero, sino evitar que toda la isla despegue con ayuda de los EEUU. El secuestro de Nicolás Maduro quebró a los chavistas. Se va a necesitar algo más que eso frente a los castristas, y aun así.</p>   <p>¿Está Miami en condiciones psico-políticas de aliviar la carga colectiva a los cubanos de la isla? Antes de eso se tendrían que producir los rituales de la revancha: recuperación de la propiedad perdida, juicio a los conductores del Estado estalinista sobrevivientes, de pronto hasta una amputación territorial, con la ampliación de la base militar en Guantánamo.</p>   <p>El pueblo cubano está en la peor situación. La ajustada de clavijas al PC cubano los aplasta a ellos, y no hay quien los ayude con la recurrente tarea de la protesta, hoy casi imposibilitada por la depresión ciudadana. En la cultura de Cuba hoy están los mensajes de que el actual estado de cosas todavía va para largo.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Triunfos de derecha, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/26/triunfos-de-derecha-por-mirko-lauer-hnews-1992848</link>
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                            <![CDATA[ La derecha en Perú atraviesa un momento clave tras las elecciones, con diversos sectores que se consideran vencedores y justifican su posición en el nuevo gobierno. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 15:29:41 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Triunfos de derecha, por Mirko Lauer ]]>
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                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿La derecha? ¿Las derechas? Esta es una encrucijada útil para intentar descifrar el misterio de cuántas y cuáles son ellas. Sobre todo porque, a juzgar por el aplomo de sus voceros, todos los sectores piensan que han ganado las elecciones, y que eso les da derecho al piteo. En este momento solo el gobierno no está reclamando.</p>   <p>° Hay algo llamable la derecha tranquila, para la cual el triunfo de Keiko Fujimori es el equivalente del triunfo del padre Alberto contra el terrorismo en lo militar, y contra los mercantilistas en lo económico. Esta derecha es la más amplia y está segura de que la deriva de Fuerza Popular irá resolviendo las cosas.</p>   <p>° También hay la derecha que no se convence de haber ganado, o por lo menos no lo suficiente. Reclama que se arrincone a los perdedores de la izquierda, dentro y fuera del Congreso. Su modelo es la extrema derecha presidencial en América Latina y más allá. Sospechan que hay caviares infiltrados en el nuevo poder.</p>   <p>° Sobre lo anterior, una carta abierta promovida por el ministro de Justicia de José Jerí y de Fujimori, y un grupo de ultras, muestra que para ellos a este gobierno le falta moverse mucho más a la derecha. La idea es limpiar al Estado de todo lo que tenga un aroma a progresismo, y reemplazarlo por lo que tenga un tufo a reaccionarismo duro.</p>   <p>° Luego está la derecha conciliadora, que le reprocha a los parlamentarios de centro haberse ido con la izquierda en vez de haber hecho lo contrario. En otras palabras, se sentirían muy cómodos con, por ejemplo, Jorge Nieto a su lado. Pero no se sabe mucho sobre ofertas del oficialismo a los centristas del Congreso.</p>   <p>° Hay también una derecha local muy atenta a lo que hace la ultraderecha del exterior. En seguridad, Bukele; en economía, Milei; en diplomacia, Trump; y así sucesivamente. Fujimori se ha referido a algunos de ellos, pero no a todos. Su ubicación dentro de la derecha no es segura, y está en proceso de prueba y error.</p>   <p>° El actual gabinete tiene de todo en este campo. Desde el ultraderechista Álvarez, y ahora líder de una clique a la derecha de Fujimori, hasta el moderado Beingolea. Los firmantes de la carta abierta han intuido que se les abre una oportunidad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Farmear aura: el carisma en competencia, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <![CDATA[ En plazas, parques, escuelas y redes sociales de América Latina, cada vez más jóvenes realizan poses, gestos y movimientos inspirados en memes, videojuegos y la cultura digital. Su objetivo no es demostrar habilidades académicas ni fuerza física, sino “farmear aura”: proyectar carisma, seguridad y presencia ante los demás. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Farmear aura: el carisma en competencia, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El término combina la palabra “farmear”, tomada del lenguaje de los videojuegos para referirse a la acumulación de recursos o experiencia mediante acciones repetidas (como en una granja), y “aura”, entendida en internet como el carisma, el estilo, la confianza o la capacidad de captar positivamente la atención de otros. Así, “farmear aura” consiste en aumentar simbólicamente el prestigio personal a través de gestos, actitudes o movimientos que despierten admiración o reconocimiento.</p>   <p>La popularidad de esta tendencia ha trascendido las redes sociales y ha dado lugar a las llamadas “batallas de aura”, encuentros en los que los participantes compiten por demostrar mayor presencia escénica, creatividad y capacidad de impactar al público. Estas competencias carecen de reglas estrictas: son los espectadores quienes determinan al ganador mediante sus reacciones, aplausos y expresiones de entusiasmo.</p>   <p>El fenómeno recuerda, en cierta medida, a las tradicionales batallas de rap o de gallos, en donde el ingenio verbal, la improvisación y la capacidad de cautivar al público, por medio del ataque, resultan decisivos para imponerse ante el adversario. Del mismo modo, las batallas de aura han encontrado espacio en plazas, parques y otros escenarios públicos donde los jóvenes buscan expresarse y compartir códigos culturales propios de su generación.</p>   <p><strong> </strong></p>   <p><strong>La importancia y los riesgos del “aura”</strong></p>   <p>En principio, se trata de una manifestación juvenil relativamente pacífica. A diferencia de otros desafíos virales asociados a conductas riesgosas y agresivas, esta tendencia fomenta la creatividad, la improvisación, el humor y la interacción social cara a cara, una dimensión que muchas veces quedaba relegada en la cultura digital. Asimismo, ha permitido que numerosos niños y adolescentes desarrollen confianza para expresarse en público, fortaleciendo sus habilidades comunicativas y su desenvolvimiento social, generando comunidad y apropiándose de espacios públicos que muchas veces les eran vetados.</p>   <p>Sin embargo, el fenómeno también plantea interrogantes que conviene analizar tanto en el ámbito familiar como en el educativo. Entre ellos, surge la pregunta de si es conveniente someter constantemente el carisma y la imagen personal al juicio de los demás o si resulta saludable vincular la autoestima con la aprobación externa. Como sucede en las redes sociales, la sobreexposición pública del espacio personal puede pervertir el sentido de cuidado de lo privado.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/26/6a8dcb8aca91c7376208be4b.jpg" alt="En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Además, la lógica de “ganar” o “perder” aura puede llevar a que la identidad personal se reduzca a un conjunto de gestos, apariencias o comportamientos valorados por el público o por las redes sociales, y no necesariamente por uno mismo. El riesgo consiste en que el reconocimiento externo termine teniendo más peso que la autenticidad o el desarrollo de la autoestima: la presión de grupo muchas veces puede llevarte a tomar decisiones apresuradas. Esta situación resulta especialmente delicada durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que el desarrollo personal aún se encuentra en proceso de afianzamiento.</p>   <p> </p>   <p><strong>Farmeando otras cualidades</strong></p>   <p>Como toda actividad que expone a niños y adolescentes a la aprobación o desaprobación de sus pares, resulta necesaria la presencia de personas capaces de comprender estos espacios de expresión sin descalificarlos ni censurarlos, especialmente cuando involucran dinámicas competitivas. Esto implica reconocer sus aspectos positivos, pero también establecer límites frente a conductas que puedan afectar el bienestar emocional de los participantes.</p>   <p>La clave está en promover el diálogo, la reflexión y la autocrítica, de modo que la experiencia contribuya realmente al crecimiento personal. Por ello, padres y docentes deben conocer el fenómeno, comprender sus códigos y saber en qué momentos acompañar y orientar para que se convierta en una oportunidad de aprendizaje.</p>   <p>Es importante entender que, más que una moda pasajera, “farmear aura” refleja la manera en que las generaciones más jóvenes trasladan al mundo real los lenguajes, dinámicas y valores presentes en internet y los videojuegos, ámbitos con los que conviven cotidianamente. Precisamente por eso, la preocupación no debería centrarse en prohibir estas prácticas, sino en procurar que favorezcan el desarrollo personal y no se conviertan en una justificación para imponer la ley del más popular o del más fuerte.</p>   <p>Como ocurre con tantos otros fenómenos juveniles, esta tendencia debe convertirse en una valiosa oportunidad para acercarnos a nuestros hijos y alumnos, interesarnos en su mundo y conversar con ellos desde la confianza, el respeto y la solidaridad sin miedos ni prejuicios.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La epidemia del dengue que se avecina ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/26/la-epidemia-del-dengue-que-se-avecina-editorial-959972</link>
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                            <![CDATA[ Los casos de esta enfermedad crecen UN 41% y El Niño amenaza con aumentarlos mucho más. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 07:56:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La epidemia del dengue que se avecina ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El dengue llega con aviso. Llega con las precipitaciones y con el agua estancada que el mosquito Aedes aegypti necesita para reproducirse. Pero no solo eso. Llega cuando los establecimientos de salud están ocupados en otra emergencia y, sobre todo, cuando la prevención se ejecuta tarde. Hoy es el Día Internacional contra el Dengue, y las cifras confirman que el Estado parece no haber aprendido nada.</p>   <p>De acuerdo con el Ministerio de Salud, en lo que va del año se han registrado más de 42 mil contagios acumulados, lo que ha dejado 48 fallecidos. Se trata de un aumento del 41% respecto al mismo periodo del año anterior. Y las regiones son las más vulnerables.</p>   <p>Se sabe que, hasta el momento, La Libertad concentra casi 28 veces más afectados que en 2025 y Piura ya superó los 7,600 pacientes. Por otro lado, San Martín es la región con mayor mortalidad al acumular 12 de los 48 decesos. Sin embargo, el escenario más crítico todavía está por llegar.</p>   <p>Las lluvias, que llegarán con fuerza entre septiembre y diciembre, pueden superar en cantidad lo registrado otro año recientemente. Ante ello, el ministro de Salud debe presentar al país cuál es el plan de prevención y de mitigación ante este riesgo realmente inminente.</p>   <p>Recordemos que el dengue en el Perú en 2017 fue muy severo. Luego, regresó en 2023 con el brote más grave en una década, con más de 270 mil contagios, dejando 50 niños fallecidos.</p>   <p>Además, lo lamentable es que esta afección tiene una tasa de mortalidad de apenas 2.5% que la OMS estima puede reducirse a menos del 1% con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado. Dicho de otra manera: la mayoría de los 48 peruanos fallecidos en lo que va del año murió de algo evitable. Y la razón más documentada es que el primer nivel de atención, los puestos y centros de salud donde el dengue debería detectarse antes de volverse grave, son, todavía, el eslabón más débil y más olvidado del sistema.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Cuando la mirada tiene memoria: Delia Ackerman o el llamado de la naturaleza, por Hernán Pazos ]]>
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                            <![CDATA[ La propuesta de la cineasta está centrada en temas sociales y en la memoria. En la actualidad, se encuentra trabajando en un documental sobre la dramática situación de las llamas en Perú. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 01:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Cuando la mirada tiene memoria: Delia Ackerman o el llamado de la naturaleza, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Nada es eterno y hasta las verdades universales desaparecen. Pero dentro de este paradigma encontramos cómo puede haber quienes prolongan lo más posible los entornos por los que avanzan en sus diversas búsquedas y vidas de anonimato. Con verdades que son como luces intermitentes o luces de esperanza (no siempre muy visibles) que alumbran importancias puntuales, proponen solidaridades o situaciones que damos por sentadas y de las que, en el peor de los casos, no nos percatamos. Y pasan como huracanes invisibles, promoviendo argumentos de denuncias o admiración y marcándonos con sentimientos diferentes que proponen resolver la manera de percibir y transmitir nuestra observación desde otras perspectivas. Delia Ackerman es una de estas personas. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima y cuenta con un posgrado en la Universidad de Columbia. Estos estudios la llevaron a vivir escuchando, investigando y acercándose a las historias más reales. Se especializó en cine documental, instrumento que le permitió profundizar sus reflexiones sobre las personas, los aconteceres, la naturaleza y todo lo que tiene que ser visto y escuchado; programando su mente para estos propósitos como un espacio abierto en donde la información se reúne en una especie de archivo de memoria colectiva. Hace películas y se desenvuelve en ese mundo sorteando todo tipo de dificultades: económicas, sobre los tiempos y espacios, posibles cuestionamientos políticos o muchas veces en los temas del entendimiento y difusión.</p>   <p>Y se toma sus tiempos, dadas las complicaciones que se presentan en los costos, métodos de investigación, búsqueda de financiación y captura de las situaciones o emociones que involucra, avanzando muchas veces con sus propios recursos. Situación que hace que sus películas se desarrollen a lo largo de varios años y casi al ritmo de la vida misma, caminando con ella. Recorriendo esos espacios paralelos, registrándolos, documentándolos, siendo un testigo vivo de las transformaciones accidentales o provocadas que suceden en los casos que capta o denuncia. Nos muestra su versión vivida del periodismo, ese que habla sobre los sucesos sociales del momento o que se involucra en situaciones de conflicto y en historias personales más radicales, insistiendo en eso de que no se puede abandonar una historia cuando el camino se vuelve duro y difícil.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/25/6a892979fd616886f0042e3f.jpg" alt="Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Y así es el cine en el Perú; requiere de mucho tiempo y esfuerzo. Más aún en el documental independiente, en donde el interés no está ligado a los éxitos o a las ganancias, sino a evidenciar espacios y tiempos que son importantes para los conflictos que conllevan las subsistencias. Así trabaja Delia, subrayando temas que nos son vitales, que hablan sobre crecimientos culturales, fenómenos adversos, la comunicación o lo que fuera necesario y capte su aguda atención. Visita, investiga y observa (tanto en nuestras zonas urbanas como en las rurales), cómo en este país vivimos apoyándonos permanentemente en nuestros esfuerzos por la supervivencia. Porque en el Perú la supervivencia es un tema de esfuerzos, y las realidades nos son hostiles.</p>   <p>Y lo evidencia y manifiesta con una vocación intensa, larga y firme en sus posiciones. En películas como <em>El Señor de Pachacamac</em>, que marcó su camino como documentalista. <em>Alas de Vida, Madre Mar</em>, <em>Esas voces que curan</em> y <em>El Rey del desierto se está muriendo</em>. Luego vino <em>Volviendo a la luz</em>, que le tomó cuatro años y en donde desarrolla un tema que la perturbó desde niña, el Holocausto. Aquí se compromete con sus emociones más perturbadoras y entrevista a sobrevivientes judíos que han escapado del horror vivido en carne propia, reconstruyendo sus vidas en el Perú. Un trabajo muy intenso y emocional para ella, en donde muchas veces apaga la cámara para llorar y abrazarse con sus entrevistados.</p>   <p>Y es así como se compromete en reflexiones, denuncias o simplemente subrayando realidades que considera importantes, y lo son. Ahora, involucrada en la decisión de abogar por nuestra naturaleza con <em>El Llamado de la Llama</em>, un documental en proceso que tiene a este animal como protagonista y cuenta con 5000 años de historia andina. El trabajo analiza el drama de las llamas, las familias llameras y las razones que empujan su dramático declive. Es una obra de gran relevancia que apoya el llamado por la supervivencia de sus protagonistas, no solo en el Perú, sino en las comunidades pastoriles de todo el mundo, las cuales en sus memorables luchas eventualmente se debilitan y flaquean. Y eso es lo que observa y divulga, porque su mirada es vasta, profunda y trae consecuencias; tiene memoria.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El tiempo que la PCM todavía tiene ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/25/el-tiempo-que-la-pcm-todavia-tiene-editorial-546625</link>
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                            <![CDATA[ Presidencia de Consejo de Ministros debe rendir cuentas al país sobre su gestión para atender la emergencia ante el Fenómeno El Niño. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 25 Aug 2026 07:52:29 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El tiempo que la PCM todavía tiene ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El fenómeno El Niño está activo y los estudios preliminares ya han informado en dónde golpeará. La Autoridad Nacional del Agua trazó el mapa con 226 puntos críticos repartidos en 21 regiones y 113 distritos. A partir de ese diagnóstico, el Fondes reservó los recursos para intervenirlos. Pero, al día de la fecha, el dinero sigue esperando a que alguien lo solicite.</p>   <p>Dicho fondo cuenta con una Comisión Multisectorial donde participan el MEF, la PCM, el Ministerio del Ambiente y el Ministerio de Defensa, con el INDECI como soporte técnico. Esa instancia existe para que la prevención dependa de un sistema articulado y no del ánimo ni capacidades aislados de cada alcalde. En pocas palabras, su mandato le permite ejercer un seguimiento activo que hoy queda pendiente.</p>   <p>La PCM tiene el deber de informar con detalle al país no sobre el diagnóstico de lo que ocurrirá sino cómo está gestionando la emergencia climática activa, sobre todo, en las zonas con mayor vulnerabilidad.</p>   <p>No obstante, las autoridades regionales y municipales conservan también su cuota de responsabilidad. Fueron elegidas para gobernar el territorio y proteger a sus vecinos frente a riesgos ya identificados con nombre y ubicación exacta. Por ello, dejar pasar un presupuesto disponible para salvar vidas es una decisión de gestión con responsables concretos, sobre todo después de que el propio MEF flexibilizara en marzo las reglas de acceso a estos fondos.</p>   <p>Ad portas de las elecciones regionales y municipales, los ciudadanos cuentan además con una herramienta propia que toda democracia les garantiza: la oportunidad de sancionar la gestión negligente y respaldar propuestas capaces de garantizar servicios mínimos frente a riesgos que golpean cada año a los mismos territorios.</p>   <p>La información sobre quién dejó pasar el presupuesto disponible es pública, y corresponde a cada elector tomarla en cuenta antes de marcar su voto. Esto mientras la PCM informa sobre lo que en concreto viene haciendo para atender a los trabajos de mitigación y prevención de desastres. Es eso o decidir, para tragedia de los peruanos, ser parte del problema de la persistente ineficacia estatal.</p> ]]></content:encoded>
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