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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sun, 02 Aug 2026 11:40:37 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Feminismo para principiantes 2: Ahora con ejemplos, por Julissa Mantilla ]]>
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                            <![CDATA[ El discurso presidencial ignora la violencia de género en un país con altos índices de feminicidio, silenciando la urgencia de enfrentar estos problemas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Diversos colectivos feministas en El Salvador han logrado liberar a 64 mujeres condenadas por emergencias abortivas. Foto: EFE]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Julissa Mantilla</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 02 Aug 2026 11:40:37 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Feminismo para principiantes 2: Ahora con ejemplos, por Julissa Mantilla ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hace poco explicaba por qué las feministas no podíamos celebrar la presencia de mujeres en puestos de poder si no respetaban la igualdad y los derechos humanos. El discurso presidencial y la conformación del nuevo gabinete nos dan ejemplos para continuar con el tema. </p>   <p>En cuanto al discurso, no solo no se menciona la palabra mujer ni por error, sino que en un país donde el feminicidio y la violencia sexual son patrones generalizados, el silencio sobre cómo enfrentar estos temas fue abrumador. Las niñas también se invisibilizan cuando no se menciona la gravedad del patrón de violencia sexual sistemática en Condorcanqui, por ejemplo.</p>   <p>En cuanto al gabinete, de un total de 19 ministerios solo se ha nombrado a dos mujeres y de ellas, una fue al Ministerio de la Mujer, cargo que ningún hombre quiere.</p>   <p>A ello se suma que varios de los nuevos ministros no solo no son aliados de las mujeres sino todo lo contrario: desde quien dijo que no hubo esterilizaciones contra la voluntad de las mujeres sino “sin su voluntad” hasta quienes pretenden el retiro del Sistema Interamericano, que ha fallado a favor de Celia Ramos, esterilizada forzosamente y que pronto dará la sentencia del caso Georgina Gamboa, víctima de violación múltiple en Ayacucho.</p>   <p>Adicionalmente, me llama la atención que las mujeres políticas de Fuerza Popular se ubiquen en el Congreso, al que llegan por decisión de la población, pero que en el Gabinete cuya conformación depende de su lideresa, no se les incluya. No es, por tanto, solo un mensaje negativo para las profesionales peruanas sino una señal directa para las mujeres de su partido: acá no tienen lugar.</p>   <p>Por ello, cuando algunos lanzan con oportunismo términos como “sororidad” —es decir, el apoyo entre mujeres para defender sus derechos— usándolos como justificación de su respaldo a la nueva gobernante, cabe recordarles que una mujer puede tener prácticas tan machistas como un hombre y eso no merece sororidad, sino un profundo rechazo.</p>   <p> </p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Cumplir las obligaciones internacionales del Estado: asilo y Sistema interamericano de derechos humanos, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <![CDATA[ "El equilibrio de fuerzas surgido del resultado electoral debería traducirse en decisiones orientadas a restablecer plenamente la legalidad internacional de la acción del Estado" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Manuel rodriguez cuadros]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Manuel Rodríguez Cuadros</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 02 Aug 2026 11:34:36 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Cumplir las obligaciones internacionales del Estado: asilo y Sistema interamericano de derechos humanos, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En los últimos cuatro años se han afectado progresivamente la estructura institucional del Estado de derecho, la independencia y autonomía de los poderes públicos y la legalidad internacional de diversos actos del Estado peruano. Se ha debilitado la posición jurídica internacional del Perú y se han erosionado las bases de una política exterior de Estado, sustentada en el respeto del derecho internacional, la Constitución y los intereses permanentes de la Nación.</p>   <p>Este proceso ha deteriorado significativamente la imagen internacional del país. El <em>Democracy Index 2025</em>, elaborado por <em>The Economist Intelligence Unit</em>, mantiene al Perú clasificado como un régimen híbrido, categoría que, en la metodología del índice, se sitúa entre las democracias defectuosas y los regímenes autoritarios.</p>   <p>El deterioro institucional también ha comprometido la observancia de los estándares establecidos por la Carta Democrática Interamericana. Sus disposiciones conciben la democracia no únicamente como la celebración periódica de elecciones libres, sino como un sistema político sustentado en el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de derecho; y la separación e independencia de los poderes públicos.</p>   <p>Al iniciarse un nuevo período gubernamental, cualquiera que sea la orientación política de la administración que asume el poder, resulta indispensable preservar y recuperar los elementos esenciales de una política exterior de Estado. Todo gobierno tiene el derecho de imprimir a la acción internacional los énfasis que correspondan a sus convicciones y prioridades; sin embargo, por su propia naturaleza, la política exterior debe trascender las definiciones partidarias y orientarse por objetivos nacionales permanentes básicos, sustentados en la Constitución, el derecho internacional y los consensos fundamentales de la República.</p>   <p>La misma exigencia se habría planteado cualquiera que hubiera sido el resultado de las elecciones. Los principios esenciales que informan una política exterior de Estado deben respetarse. Se trata de reencauzar la diplomacia nacional dentro del derecho.</p>   <p>Uno de los ámbitos en los que más se ha deteriorado la posición jurídica internacional del Perú y su imagen externa es el relativo al incumplimiento o desconocimiento de obligaciones internacionales asumidas por el Estado en beneficio de sus ciudadanos. Entre ellas destaca el deber de cumplir de buena fe los compromisos internacionales y respetar el derecho internacional, cuya observancia constituye también una exigencia derivada de la propia Constitución. El Perú ha incorporado los tratados internacionales no solo como normas externas de obligatorio cumplimiento, sino también como parte integrante del derecho nacional, mediante un sistema de incorporación directa del derecho internacional al ordenamiento jurídico interno.</p>   <p>La Constitución, en la interrelación de su estructura normativa y en la incorporación del derecho internacional al ordenamiento jurídico nacional, reconoce como norma imperativa el cumplimiento de las obligaciones internacionales. El artículo 55 dispone que los tratados celebrados por el Estado y en vigor forman parte del derecho nacional, mientras que los artículos 56 y 57 regulan los procedimientos de aprobación, ratificación y denuncia de los tratados, confirmando que el Estado queda jurídicamente vinculado por los compromisos internacionales que asume conforme al derecho.</p>   <p>Esta normatividad se ve reforzada por la Cuarta Disposición Final y Transitoria, que ordena interpretar las normas relativas a los derechos y libertades de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por el Perú. De esta manera, la Constitución no solo incorpora esos tratados al ordenamiento interno, sino que también les reconoce una función de parámetro hermenéutico para la interpretación constitucional, lo que supone el deber de respetar y ejecutar de buena fe las obligaciones internacionales asumidas por el Estado.</p>   <p>El fundamento jurídico inmediato de esta obligación se encuentra en el principio <em>pacta sunt servanda</em>, que establece que todo tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido de buena fe. En concordancia con este principio, el artículo 27 de la Convención de Viena dispone que ningún Estado puede invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación para incumplir un tratado internacional.</p>   <p>En ese contexto, la negativa a otorgar el salvoconducto a la señora Betsy Chávez para concretar el asilo diplomático concedido por el gobierno de México constituye un incumplimiento de las obligaciones internacionales asumidas por el Perú. México ha calificado el caso como asilo diplomático conforme a la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954. Establecida la calificación, el Estado territorial tiene la obligación de otorgar el salvoconducto. Esta obligación se deriva también del texto constitucional. El artículo 36 dispone que el Perú acepta y reconoce la calificación efectuada por el Estado que concede el asilo. En consecuencia, una vez reconocida esa condición, el Estado peruano debió y debe expedir el correspondiente salvoconducto, en cumplimiento tanto de la Constitución como de sus obligaciones internacionales.</p>   <p>La plena observancia del derecho internacional tiene un correlato político y diplomático igualmente indispensable: la normalización de las relaciones con México. La ruptura de relaciones diplomáticas subordinó el interés nacional a consideraciones coyunturales y personales ajenas a una política exterior de Estado. Cualquier diferencia con el Gobierno de México debió resolverse mediante los mecanismos ordinarios de la diplomacia y la negociación. En cambio, se optó por una política de confrontación que terminó afectando los intereses permanentes del Estado, de los empresarios, de las instituciones, de los turistas y de miles de ciudadanos de ambos países. Resulta imperativo restablecer plenamente las relaciones bilaterales.</p>   <p>Otro ámbito en el que se ha generado una grave tensión con las obligaciones internacionales del Estado es el relativo a la inserción del Perú en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Durante el gobierno de Dina Boluarte se formularon declaraciones e iniciativas orientadas a revisar la permanencia del Perú en la Corte y la Comisión Interamericanas de Derechos Humanos, incluyendo un eventual retiro. Aunque esas iniciativas no llegaron a traducirse en una decisión formal, proyectaron internacionalmente la posibilidad de un eventual apartamiento del Perú del sistema de protección.</p>   <p>Durante el gobierno de José Jerí, asimismo, se promovió una reforma de la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954 que desnaturaliza su finalidad tutelar. Esa iniciativa consolidó la percepción de una política exterior dispuesta a relativizar obligaciones internacionales asumidas precisamente para la protección de las personas.</p>   <p>El equilibrio de fuerzas surgido del resultado electoral debería traducirse en decisiones orientadas a restablecer plenamente la legalidad internacional de la acción del Estado. Resulta indispensable otorgar el salvoconducto en el caso de Betsy Chávez, normalizar las relaciones diplomáticas con México y expresar un compromiso inequívoco de respeto a las normas y decisiones del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. De ello dependerá, en buena medida, la recuperación de la credibilidad internacional del Perú.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Puntos ciegos del mensaje presidencial: la deuda social sigue pendiente, por Javier Herrera ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/02/puntos-ciegos-del-mensaje-presidencial-la-deuda-social-sigue-pendiente-por-javier-herrera-hnews-47934</link>
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                            <![CDATA[ "Los programas sociales y las políticas públicas deben adaptarse a una nueva realidad: una pobreza cada vez más urbana y una amplia población vulnerable" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Keiko Fujimori dio su primer mensaje a la Nación como presidenta del Perú | Foto: Presidencia del Perú.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Javier Herrera</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 02 Aug 2026 11:29:21 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Puntos ciegos del mensaje presidencial: la deuda social sigue pendiente, por Javier Herrera ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A cada cambio de gobierno, el mensaje presidencial suele comenzar igual: <em>“recibimos el país en un estado calamitoso”</em>. Exagerar el diagnóstico tiene una ventaja política: cualquier mejora posterior, por modesta que sea, puede presentarse como un gran logro. Pero tampoco hay garantías. Como cándidamente dijo un antiguo dictador: <em>“recibimos el país al borde del abismo y, desde mi llegada, hemos dado un gran paso hacia adelante”</em>.</p>   <p>El bienestar de los hogares no depende solo del crecimiento económico ni del supuesto chorreo, que en la última década ha sido más bien un goteo. También depende del acceso efectivo a servicios públicos de calidad —agua, saneamiento, electricidad, salud, educación y seguridad— que el Estado debe garantizar sin importar el lugar donde nació o vive cada peruano. Nacer en una comunidad rural o en una ciudad del interior no debería significar menos oportunidades para una vida mejor.</p>   <p>En las últimas dos décadas hubo avances importantes en cobertura de agua, desagüe, electricidad, educación y aseguramiento en salud. Sin embargo, el malestar ciudadano persiste porque, en muchos casos, esos accesos son incompletos o de mala calidad y todavía no llegan a todos.</p>   <h2><em><strong>Agua: cobertura no significa servicio</strong></em></h2>   <p>El agua es el recurso más esencial. Pero no basta estar conectado a la red pública; la calidad del servicio importa. De poco o nada sirve que la vivienda esté conectada a la red pública de agua si no se dispone de ese servicio todos los días y cuando hay, solo llega algunas horas al día y para colmo el agua no es apta al consumo pues contiene bacterias nocivas para la salud al no haber sido tratada (con cloro).</p>   <p>Según el censo 2025, una de cada cinco viviendas no está conectada a la red pública. La situación es crítica en el área rural, donde el 42,1% carece de conexión, y también en las ciudades fuera de Lima, donde la cifra alcanza el 17,8%. Uno de cada diez no dispone de agua todos los días y uno de cada cinco no la tiene las 24 horas.</p>   <p>Según la ENAHO 2025, seis de cada diez hogares (61,9%) consumen agua no segura porque no recibió un tratamiento adecuado. No beber agua segura es exponerse a enfermedades gastrointestinales que afectan más a los más vulnerables (niños, adultos mayores). En las zonas rurales la situación es dramática: casi toda la población rural (96,5%) bebe agua no segura mientras que ese es el caso de un poco más de la mitad (54,2%) de los urbanos. Comparada la situación de 2025 con la del año 2017, se constata que la situación solo mejoró en la capital (de un tercio de la población sin agua segura se bajó a un cuarto) y empeoró en el resto de ciudades (de 69,9% a 73,9%) y se mantuvo en un nivel muy elevado en el área rural (más del 95%).</p>   <h2><em><strong>La basura también refleja desigualdad</strong></em></h2>   <p>El Censo 2025 muestra que en el 36,3% de los hogares la municipalidad no recoge los residuos sólidos. Las familias terminan quemándolos, enterrándolos o arrojándolos al ambiente, con consecuencias negativas para la salud pública y el medio ambiente que se propagan a la comunidad entera, más allá de los hogares residentes en la zona.</p>   <p>La raíz del problema es institucional. El recojo de basura depende de los recursos de cada municipalidad. Los distritos más pobres disponen de menores ingresos y, por tanto, ofrecen peores servicios. El problema es más agudo en el área rural: en dos tercios de los casos la basura se quema, se entierra o se arroja al campo e incluso sirve para la alimentación animal en un 13,7% de casos. Mantener este servicio exclusivamente bajo responsabilidad de cada municipio reproduce desigualdades territoriales que terminan afectando a toda la población.</p>   <h2><em><strong>Seguridad: combatir un delito que no aparece en las estadísticas</strong></em></h2>   <p>Los estados de emergencia y la participación de las fuerzas armadas a cargo del orden público son estrategias ya probadas con reiterado y previsible fracaso. Se requiere entender las dinámicas territoriales de una delincuencia que responde a los operativos policiales. Concentrar recursos en una zona desprotege otras hacia donde los delincuentes desplazan.</p>   <p>Además, la planificación se basa en denuncias que reflejan solo una pequeña parte del problema. La Encuesta Nacional de Programas Presupuestales (ENAPRES) estima que alrededor del 85% de los delitos no se denuncian. Es decir, las autoridades diseñan sus estrategias sobre un mapa incompleto del crimen. Actualizar las encuestas de victimización e incorporar herramientas de análisis espacial permitiría orientar mejor los esfuerzos de prevención.</p>   <p><em><strong>Programas sociales en piloto automático</strong></em></p>   <p>El mensaje presidencial presentó cifras que reflejan un crecimiento con profundas brechas sociales, pero las propuestas no parecen responder a esa complejidad. En materia de programas sociales predomina la continuidad, cuando la pobreza ha cambiado de rostro: hoy es mayoritariamente urbana y existe además un amplio grupo de hogares vulnerables que puede volver rápidamente a la pobreza frente a cualquier choque económico o sanitario.</p>   <p>Ello exige rediseñar los programas sociales, incorporar nuevos instrumentos de focalización y fortalecer las capacidades del Estado, promover la meritocracia mediante equipos técnicos estables, desarrollar nuevos instrumentos de monitoreo y una gestión basada en evidencia.</p>   <p>El incremento de Pensión 65 era necesario, pero ampliar su cobertura resulta aún más urgente. Limitar el debate a las transferencias monetarias significa postergar la indispensable reforma previsional en un país que envejece y mantiene elevados niveles de informalidad. Un ingreso mínimo para la población adulta mayor más vulnerable merece ser considerado, pero requiere un registro social actualizado y una capacidad efectiva para identificar y atender oportunamente a sus beneficiarios.</p>   <p>Cerrar las brechas en los servicios básicos exige mejorar la ejecución de la inversión pública, destrabar obras paralizadas, fortalecer las contrataciones del Estado y reducir los espacios para la corrupción. Otros desafíos —como reducir la anemia, mejorar los aprendizajes, promover el empleo juvenil o disminuir la informalidad— son objetivos más complejos que requieren un enfoque verdaderamente multisectorial y adaptado a cada etapa de la vida, porque responden a múltiples causas que interactúan entre sí. Por ejemplo, en la infancia, problemas como la anemia, la desnutrición y el bajo rendimiento escolar son el resultado de múltiples factores interrelacionados —agua insegura, alimentación, salud, vivienda y calidad educativa—, por lo que solo pueden enfrentarse mediante una acción coordinada entre distintos sectores del Estado.</p>   <p>Todas estas políticas demandan recursos. Y aquí surge la pregunta inevitable: ¿de dónde saldrán si el Perú tiene una de las presiones tributarias más bajas entre los países de ingreso similar? La sostenibilidad fiscal no será compatible con el cierre de brechas si no se amplía el espacio fiscal. Las alternativas son conocidas: mayor formalización, reducción de la evasión, eliminación de exoneraciones injustificadas, revisión de la tributación sobre rentas extraordinarias y, cuando corresponda, un uso prudente del endeudamiento.</p>   <p>Cerrar brechas no es un gasto. Es saldar una deuda social y realizar la inversión más rentable para el desarrollo futuro del país.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/02/6a6f296b02addbc20b06baf9.jpg" alt="Acceso al agua peru 2025" title="Acceso al agua Perú 2025" width="1250" height="735"/><figcaption>Acceso al agua Perú 2025</figcaption>   <p><strong> </strong></p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
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                                <![CDATA[ Un país no dividido, sino maltratado, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <![CDATA[ "Sumarse a un linchamiento mediático es más rendidor en audiencia inmediata, pero a la larga destruye la credibilidad del medio y la del periodista. Grandes injusticias se han cometido en nombre de la lucha anticorrupción" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Rosa María Palacios</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 02 Aug 2026 11:20:14 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Un país no dividido, sino maltratado, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Keiko Fujimori inaugura su gobierno con un mensaje de 28 de julio populista y un pedido de facultades legislativas liberal. Los documentos han sido escritos por manos diferentes, pero profesionales. El mensaje es breve (siempre una ventaja), pero expansivo en el gasto público a niveles impagables. La contradicción con sus propias ofertas de campaña saltó en el primer minuto. ¿Le sumó algo? Con el paso de los días, nadie lo recordará porque no propuso una sola idea sobre su gobierno que no sea gastar en medio de omisiones gigantes.</p>   <p>El pedido de facultades es otra historia. Es un <em>big bang</em>legislativo que pasa por el Código Penal, el Código Procesal Penal, el Código Civil, la Ley General de Sociedades, el Código Tributario, la Ley de Impuestos a la Renta, todas las leyes laborales, todas las leyes de recursos naturales, además de todas las leyes de organización del Ejecutivo. Todo esto con una orientación desreguladora en todos los ámbitos. Desde lo ambiental hasta lo aduanero, pasando por la tributación, la minería, la pesca, los hidrocarburos y toda actividad económica. El centro está en la largamente estudiada reforma laboral. Bajar los costos de la formalización laboral es audaz, deseable y, políticamente, siendo realistas, inviable. Desaparecer la estabilidad laboral no lo logró ni su padre, con niveles de popularidad altísimos y gobernando por decretos ley. La propuesta elaborada por Elmer Cuba puede ser técnicamente brillante, pero absolutamente impopular. Para hacerla popular tendrían que hacer una profunda docencia económica y política. Y si algo hemos aprendido del fujimorismo es que lo suyo es imponer, no convencer. Vender al país una idea cuesta mucho más que comprar votos en el Congreso.</p>   <p>Las elecciones para la Mesa Directiva del Senado son un pésimo comienzo para el gobierno de Keiko Fujimori. Si algo sepultó al gobierno de su padre fue ver en video cómo Montesinos le pagaba a Kouri unos miserables 15,000 dólares por cambiar de bancada. Alberto Fujimori cayó por un topo y, vaya paradoja, Keiko Fujimori llega con otro topo. ¿Qué pasaría si todo el país ve las pruebas de la compra del voto viciado de la oposición que llevó a Torres (30 a 29) a lograr la ansiada presidencia? Pruebas de lo tramposos que son: impedir la prensa en el Senado y en Diputados para que no se vea el sentido del voto en los casos de los congresistas que acordaron mostrarlo; y la diputada Chacón, mintiendo y amedrentando más de 60 veces a los diputados, amenazando con inexistentes acusaciones constitucionales. ¿Dónde está el arrepentimiento fujimorista por los errores políticos? Si comienzan en el mismo lugar donde el padre los dejó, todo mal.</p>   <p>Pero tal vez, donde Fujimori ha fallado con mayor profundidad es en atender las necesidades de un país que no votó por ella, que desconfía de ella y que, incluso, le teme. En todas las oportunidades de acercarse, el silencio ha sido la norma. Ni una palabra sobre las víctimas de violencia por parte de agentes del Estado. Una herida profunda y no olvidada. El único que tuvo un gesto simbólico, pidiendo por la defensa de la vida, fue monseñor Carlos Castillo. La lectura de los nombres de las víctimas durante la plegaria eucarística en la misa de Fiestas Patrias fue el único momento de empatía con el sufrimiento ajeno. De su homilía me quedo con una frase que no nos va a abandonar los próximos cinco años: la catástrofe no consiste en mantener un país dividido, sino maltratado.</p>   <p>En este contexto, ¿debe la Cámara de Diputados aprobar la delegación de facultades? Si la aprueban con límites, da igual. Cualquier cosa que limite al Ejecutivo será deshecha y rehecha en el Senado. La aduana de diputados es de un solo sentido. Los proyectos no regresan. La oposición solo tiene control en Diputados con 74 votos. Si sale de ahí, perdieron. Y después de las elecciones de la Mesa Directiva del Senado, queda claro que dos veces no los van a agarrar de ingenuos. Tal como se ha diseñado la actual Constitución, es casi imposible que Diputados faculte nada. Si lo hace, su poder se reduce a cero. Esto, por supuesto, prueba el pésimo diseño que los fujimoristas hicieron de la bicameralidad.</p>   <p>Han salido unos doctores Truquini (algunos no son ni abogados) a decir que Fujimori puede disolver la Cámara de Diputados con dos denegatorias de confianza. Eso es, en la práctica, imposible. El fujimorismo, para impedir las cuestiones de confianza de Castillo, modificó la Constitución por ley (como lo leen), estableciendo en el Reglamento del Congreso (y ahora en el de Diputados) que las cuestiones de confianza solo proceden cuando las acepta la Mesa Directiva, actualmente en manos de la oposición. Tremenda aberración fue impugnada ante el Tribunal Constitucional y este bendijo la barrabasada. Así que nadie sabe para quién trabaja. Nunca le van a aceptar una cuestión de confianza, así mande cien seguidas. Y el Senado, aquí, no juega. Algo adicional: ¿en qué cabeza cabe que Fujimori va a convocar a elecciones para una Cámara de Diputados donde tendría menos escaños?</p>   <p>La semana termina con un acto de justicia, largamente esperado. Ollanta Humala y sus coprocesados (básicamente, su familia política) han sido absueltos. Desde 2014, cuando todavía estaba en la presidencia, he sostenido siempre la misma tesis que el Tribunal Constitucional finalmente acogió hace meses para Keiko Fujimori y que ahora extiende a Humala. Una conducta puede ser ilegal e inmoral, pero eso no la convierte en delito. Recibir donaciones de campaña no es lavado de activos, menos aún en el caso de Humala, que alegó siempre jamás haber recibido dinero manchado por el delito.</p>   <p>La justicia penal debe sacar grandes lecciones de estos casos, pero me quedo con las que debe sacar la prensa. Les puedo asegurar que es profundamente impopular decir la verdad y explicarla con argumentos una y otra vez. Pero si nuestro deber es orientar a la audiencia de acuerdo con los principios más elementales de la justicia, hay que hacerlo sin miedo y sin dudas. Sumarse a un linchamiento mediático es más rendidor en audiencia inmediata, pero a la larga destruye la credibilidad del medio y la del periodista. Grandes injusticias se han cometido en nombre de la lucha anticorrupción y los medios son tan culpables como los jueces y fiscales que lo permitieron.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El gabinete es solo la vitrina ]]>
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                            <![CDATA[ El test del nuevo gobierno no está en los ministros sino en los viceministros, directores y la burocracia de segundo nivel que ejecuta la política pública, debilitada activamente por el fujimorismo desde el Congreso en el último quinquenio. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 02 Aug 2026 03:20:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El gabinete es solo la vitrina ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay una costumbre instalada en la política peruana que conviene resistir: juzgar a un gobierno por sus ministros. El gobierno real no vive a ese nivel. Vive en los viceministros, en los directores generales, en los jefes de unidades ejecutoras, en los funcionarios de segundo y tercer nivel que administran presupuestos, firman contratos y toman las decisiones que afectan la vida cotidiana de los peruanos. Esos nombres son exactamente los que determinan si un gobierno cumple o no sus promesas, si es que cuentan con el profesionalismo en gestión pública para lograrlo.</p>   <p>Sin una burocracia fortalecida, los ministerios se copan con operadores que sirven intereses partidarios antes que al ciudadano, y el Ministerio de Salud es el ejemplo más documentado de ese fracaso: llegó a la pandemia en condiciones de abandono estructural y el Perú registró 6,230 muertes por cada millón de habitantes, la tasa más alta del mundo en ese período.</p>   <p>El gabinete de Keiko Fujimori combina perfiles técnicos con figuras de trayectoria política. Elmer Cuba en el MEF genera consenso sobre estabilidad macroeconómica. Ernesto Álvarez Miranda, que ya fue premier de Jerí y los primeros días de Balcázar, regresa como ministro de Justicia, lo que confirma el continuismo. Lo que ninguno de esos perfiles garantiza es la calidad de la gestión pública en los niveles donde esa gestión ocurre de verdad, porque esa calidad depende de quién ocupa los cientos de cargos medios que el nuevo gobierno nombrará en las próximas semanas, y puede ser peor.</p>   <p>El Perú tiene un sistema de servicio civil, SERVIR, que desde 2013 intenta construir una carrera pública basada en el mérito. Más de una década después, apenas 1,800 empleados públicos, el 0.1% del total, están adscritos al nuevo régimen. Al respecto, vale recordar que en mayo de 2024, la Comisión de Trabajo del Congreso, con el respaldo del bloque de mayoría fujimorista, aprobó un dictamen para derogar esa ley. El economista Jorge Toyama lo calificó de un retroceso de al menos diez años en el intento de profesionalizar la función pública. El propio Julio Velarde, presidente del BCR, advirtió que derogarla no era la solución.</p>   <p>Los diputados tienen ahora la responsabilidad constitucional de fiscalizar que los cargos medios de cada ministerio se cubran con criterios de mérito y no de cuota partidaria. Y sobre ello vale anotar que dicha fiscalización al Ejecutivo no debe significar entorpecer la gestión sino exigir rendición de cuentas. El Perú ya vivió lo que ocurre cuando esa fiscalización se convierte en arbitrariedad. Los peruanos recuerdan con desdicha cómo el fujimorismo usó el Congreso para sacar a Jaime Saavedra del Ministerio de Educación, uno de los gestores más sólidos de la última década, interpelándolo por razones ideológicas cuando los indicadores educativos mejoraban. Fiscalizar con rigor sin caer en esa arbitrariedad es exactamente la diferencia que la oposición democrática debe demostrar, con algo que esta casa editorial defiende: la visión de Estado.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Arbizu, el escritor que lloró, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/30/arbizu-el-escritor-que-lloro-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-792900</link>
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                            <![CDATA[ Actualidad. El racismo en Perú está presente en la sociedad peruana por generaciones. Al respecto, hay libros, entre ficción y no ficción, que se han escrito, pero pocos exhiben la fuerza de Negro. Contra el desprecio (Reservoir Books) de Julio Arbizu, publicación capaz de remover al lector. Como tiene que ser. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Julio Arbizu. Foto: LR.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 02 Aug 2026 00:34:32 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Arbizu, el escritor que lloró, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Escribí <em>Negro</em> porque después de muchos años redactando denuncias, demandas, alegatos y artículos jurídicos, me di cuenta de que hay asuntos que el lenguaje del derecho no puede alcanzar. Y entonces volteé hacia la literatura, esperando encontrar socorro. Y la verdad es que creo haber tomado una buena decisión”.</p>   <p>Lo dice <strong>Julio Arbizu González</strong>, quien es uno de los abogados más conocidos del país y, sin embargo, además de sus célebres pesquisas, recuerda más en este libro los golpes que ha recibido en mérito de esa pasión obsoleta, el racismo.</p>   <p>Además de obsoleta, la veleidad racista en el Perú es una pasión ilusoria y, en este mestizo rincón del mundo, no es practicada por blancos puros que aquí no existen, sino por quienes aspiran a serlo: cholos, zambos, blancoides e indioides, todos los cuales se “blanquean” choleando, provincianeando y negreando a los demás.</p>   <p>El racismo, en un país colonizado, es ridículo, pero a lo largo de todo el siglo XX ha mostrado su hedor, al punto de que, en los años 30, surgió un partido político subsidiario de la Alemania nazi, la Unión Revolucionaria, que proclamaba la supuesta excelsitud de la raza blanca. El líder, sin embargo, era un peruano zambo llamado <strong>Luis M. Sánchez Cerro</strong>, quien llegó al poder presidencial aupado sobre votantes afrodescendientes y la oligarquía del país.</p>   <p>Arbizu dice, y no le falta razón, que “en el Perú, lo blanco -más que los blancos concretos- se ha convertido en una medida abstracta, una vara invisible contra la cual se evalúan todos los cuerpos, todas las voces, todas las biografías. No importa que la mayoría del país tenga otros rostros, otros colores, otras genealogías: la norma no surge de la mayoría, sino de quien posee el poder de nombrarla”.</p>   <p>El autor-personaje recuerda su infancia en la que, por fortuna, su propia fuerza física le abrió camino frente a la torpeza de los racistas. Se refiere a uno de sus compañeros de clase que era el más popular porque era muy blanco y sus padres le habían puesto un nombre en idioma extranjero.</p>   <p>El contacto de los nudillos de su puño derecho sobre el pómulo de Gianfranco activó un movimiento inercial con el que su mano izquierda apretada fue a estrellarse contra la boca de su rival que lo estaba tratando de humillar.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/01/6a6b6847093b2292970fdf56.jpg" alt="Julio Arbizu. Foto: LR." width="1250" height="735"/><figcaption>Julio Arbizu. Foto: LR.</figcaption>   <p>Y, sin embargo, después de ganar la pelea, Julio lloró de impotencia. Sentía la injusticia de una realidad mayor que solo un puño no arreglaría, pero debía ser cambiada.</p>   <p>Otras anécdotas similares relatan los azares de una vida en la que su inteligencia y su fuerza moral se pusieron siempre por encima de ese sentimiento vergonzoso y caduco que aún existe en el Perú.</p>   <p>Debe recordarse además que su denuncia de los robos criminales de la dictadura en nuestro país le dio a su imagen el conocimiento y el respaldo que merece. Sin embargo, los partidarios del robo y el crimen creyeron fácil identificarlo como hombre a quien no se debe respetar, y todo el tiempo lo hicieron refiriéndose a particularidades de su aspecto físico.</p>   <p>Como procurador público, fue el terror de los corruptos y aquellos a su vez no encontraron mejor respuesta que calificativos como “terrorista” y “negro” o “cholo de mierda”, que suelen usar los casi iletrados corruptos contra los luchadores sociales.</p>   <p>Este libro no es un conjunto de historias personales ni tampoco un estudio sobre la discriminación racial en el <strong>Perú</strong>, pero algo de ambos tiene, pues, sobre todo, es un honesto, emotivo y a veces descarnado relato de experiencias que superan el ámbito personal y nos revelan -a veces incomodándonos- un elemento del tejido social peruano que, construido desde la Colonia, lamentablemente aún persiste entre nosotros.</p>   <p>Como Julio afirma, el criterio de que lo blanco es superior resulta más infame y peligroso aun cuando los que mandan “…miran con desconfianza los límites que imponen la igualdad de derechos y los pilares de una democracia liberal”.</p>   <p>Desde la época de la fundación de la capital del Perú, pocos escritores han trazado tan exactos retratos de Lima. Este que hace Arbizu es de los más completos y se añade al que nace del racismo peruano. Tal vez porque es un gran escritor y porque, después de dar un puñetazo, ha llorado.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Un mal presagio ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/31/un-mal-presagio-2425564</link>
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                            <![CDATA[ El Niño sigue batiendo récords en temperaturas altas ante la pasividad del Estado para mitigar las consecuencias negativas inminentes. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 01 Aug 2026 09:52:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Un mal presagio ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Perú enfrenta dos fenómenos El Niño simultáneos. El Niño Costero, activo frente a sus costas con un 48% de probabilidad de alcanzar magnitud fuerte antes de setiembre, y el Niño Global, que la NOAA proyecta con un 81% de probabilidad de intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de este año.</p>   <p>La combinación de ambos, sobre un país cuya infraestructura de prevención sigue siendo insuficiente, configura la amenaza climática más seria que el Perú ha enfrentado en años recientes.</p>   <p>Los efectos en el campo ya son verificables. En la costa norte, donde se concentra el 50% de la producción de palta, se reporta caída de fruta inmadura. De la misma manera, la campaña de mango registró una caída del 23% en volúmenes exportados por problemas fitosanitarios vinculados a las lluvias intensas de comienzos de año.</p>   <p>Al respecto, el Banco Central de Reserva advierte que las anomalías térmicas reducirán la floración de cultivos a mediados de año, comprometiendo las cosechas que deberían embarcarse entre octubre y diciembre hacia sus destinos comerciales en Estados Unidos, China y Europa.</p>   <p>Hay además una fractura que las estadísticas de exportación no muestran. Las grandes agroexportadoras tienen recursos para adaptarse, modificar calendarios de siembra o contratar asesoría técnica. Los productores de subsistencia, el 77% de los agricultores familiares del país, carecen de esa capacidad. Para ellos, cada cosecha perdida es, ante todo, una temporada entera sin ingresos.</p>   <p>El nuevo gobierno tiene una ventana estrecha para actuar. La campaña agrícola entre agosto y diciembre es la más crítica debido a que las anomalías climáticas impactarán las fases de siembra y floración, y sus consecuencias se extenderán hasta 2027 con presiones sobre el precio de los alimentos.</p>   <p>Keiko Fujimori prometió en su discurso inaugural un plan de contingencia frente a El Niño que rompa con la lógica de la reacción tardía. La urgencia debe demostrarse, y ese momento no debería admitir mayores dilataciones.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¡Lloren, rojetes!, por Maritza Espinoza ]]>
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                            <![CDATA[ "En fin, cada que recuerdo las injusticias que ha sufrido la pobre Keiko me hierve la sangre" ]]>
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                            <dc:creator>Maritza Espinoza</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 19:22:19 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>No sé qué está pasando conmigo, pero desde el mediodía del martes pasado he comenzado a sentir profunda repugnancia por todo lo que huela a antifujimorismo (¡vade retro, caviares!) y a comprender, por fin, las razones detrás de los actos de esa encomiable mujer llamada Keiko Fujimori, quien ese mismo día se convirtió en la dueña y señora de nuestros destinos.</p>   <p>No sé si habré sido poseída por el espíritu de Mumm Ra (el nombre cariñoso del recién resucitado Absalón Vásquez) o si simplemente comí demasiado lomo saltado en las fiestas patrias. Lo cierto es que hoy veo con una nueva Luz (Salgado) los acontecimientos políticos de los últimos tiempos y por fin he comenzado a pensar como pensaría cualquier fujimorista que se respete.</p>   <p>Ahora, por ejemplo, valoro mucho más el sacrificio de la flamante senadora Silvana Robles, tan injustamente tratada por sus colegas de partido, quien habría viciado su voto para favorecer al pacto democrático, mostrándolo así, así, de medio lao, para que no se viera la marquita por la que se le declararía nulo.</p>   <p>¿Se imaginan mayor abnegación? Si no fuera por ella, el Senado hubiera caído en manos de las caóticas fuerzas del comunismo. Co-mu-nis-mo, sí señor, porque, aunque Jorge Nieto jure que él es de centro derecha, jamás olvidaremos que perteneció a la ultraizquierda desde su juventud. ¿Qué, que lo mismo pasó con Fernando Rospigliosi? ¡Nooo! Eso es muy diferente: su incorporación al fujimorismo borró por completo su pecado original. ¡No pueden compararlos!</p>   <p>Volviendo a Silvana, hay quienes insinúan que su generoso gesto se habría debido a a una negociación por la libertad de Vladimir Cerrón quien, ¡oh casualidad!, fue exculpado por el Tribunal Constitucional justo por esos días. ¿Qué tan desalmado hay que ser para atribuir a bajar transacciones un acto de patriotismo?</p>   <p>Los irresponsables críticos de nuestra presidenta también se han ensañado con el nuevo gabinete. Han dicho, por ejemplo, que Alberto Beingolea no tiene ninguna calificación para ser ministro de Cultura. Tremenda burrada. Beingolea, por si no lo saben, sabe mucho de fútbol y el fútbol, señores, es parte de nuestra identidad. Además, y eso todos lo saben, Beingolea ha sido burbujito de Yola Polastri y Yola Polastri, ¡imberbes!, fue y será un tesoro nacional, como Machupicchu, como Caral, como el Señor de Sipán.</p>   <p>También se ha criticado que en el primer gabinete de la primera presidenta electa del Perú hubiera solo dos mujeres. ¿Qué esperaban, que Keiko se plegara a la ideología de género que impulsa la falsa paridad que promueven los caviares? ¡No, señor! Este gabinete es la prueba de que, en este nuevo gobierno, los hombres también tendrán voz. Ya bastante han sufrido los pobres en los sucesivos gobiernos caviares que los han culpado por todo, desde las violaciones a menores hasta los feminicidios que, dicho sea de paso, ¡no existen!</p>   <p>Otra cosa que ha criticado la caviarada que odia al Perú es el discurso de la presidenta en él, fijándose, como buenos zurdos, solamente en lo negativo (que no podrá cumplir ni el diez por ciento de sus promesas, ¿pero qué gobierno lo hace?) y no en lo bueno como, por ejemplo, los lindos trajes que usó en las diversas ceremonias. Hubo envidiosos que dijeron que el vestido camisero azul eléctrico con bordados andinos de la juramentación se parecía mucho a los que usaba Eliane Karp. ¡Na’a que ver! Karp era una pelirroja belga que no podía representar a la mujer peruana como sí la representa Keiko. Hay que estar ciegos para no notarlo.</p>   <p>Lo más importante es que ahora creo a pie juntillas que Keiko Fujimori siempre ha sido respetuosa de la institucionalidad y la división de poderes durante todos sus gobiern… ¡Ejem!, todos estos años. Ella no tiene la culpa de que los miembros de la Junta Nacional de Justicia, el Tribunal Constitucional, la Fiscalía y otras entidades democráticas e independientes, hayan actuado con imparcialidad y apego absoluto a las leyes dictadas por el impoluto Congreso  y, por eso, la hayan liberado de todas las acusaciones que los fiscales truchos y la prensa caviar inventaron en su contra, como que realizó cócteles falsos, pitufeos y otras faramañas para ocultar las donaciones de campaña de Odebrecht.</p>   <p>Por eso, casi lloro al recordar su injusta carcelería, la huelga de hambre de Mark y las planchas de papel higiénico que, como ramos de flores blancas, le llevaba Micky Torres a Santa Mónica. ¿Puede soportarse mayor sufrimiento? Ella sí, como las dos veces que le robaron las elecciones, humillación que enfrentó con estoicismo y espíritu democrático, algo que nunca supieron valorar los usurpadores: PPK, que hasta se tomó la libertad de dar un indulto que nadie le había pedido, y el terrorista Castillo, que dio un golpe de estado que casi acaba con la democracia.</p>   <p>En fin, cada que recuerdo las injusticias que ha sufrido la pobre Keiko me hierve la sangre. Por eso, debo parar antes de que me entren ganas de ir a tirar caca al local de IDL Reporteros (¡Gorrrrittiii, arggg!). Más bien me voy a preparar mi CV, a ver si ahora que he dado una muestra tan grande de lealtad naranja me liga una chambita como directora de El Peruano. ¡Como para que lloren los rojetes!</p>   <p> </p>   <p> </p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Amar el daño, por Jorge Bruce ]]>
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                            <![CDATA[ "Esta arremetida en contra de la verdad y los derechos, a favor del daño y las violaciones de ambas cosas, es una pieza central del proyecto de dominación en el que ya estamos inmersos" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 19:14:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Un régimen que recompensa a Jerí, Arriola o Cerrón, mientras persigue a periodistas -condecorados y reconocidos internacionalmente- como Gustavo Gorriti, no está tan solo haciendo una apología del sinsentido: está enviando un mensaje a la nación. Ese mensaje anuncia que, si bien ya estábamos en el reino del absurdo, la tendencia se va a amplificar ahora que tienen casi todos los poderes. No es una comunicación difícil de descifrar. Para mis amigos todo, para mis enemigos la ley. Con una atingencia no menor: amigos son quienes apoyan sin chistar cualquier atropello a los derechos esenciales de las personas, como permitir que se ejecute en las calles a cincuenta personas, sin que esto acarree consecuencia alguna.</p>   <p> Enemigos, sobra decirlo, son quienes manifiestan la urgencia de permanecer en un Estado respetuoso de las leyes peruanas y los tratados internacionales. Por eso es que esas condecoraciones grotescas a personajes acusados de violación o sospechosos de actos criminales, pero cercanos al régimen que, de facto, nos gobierna desde hace años, tienen un objetivo claro: desacreditar la ridícula idea de que hay una diferencia entre la verdad y la falsedad. Esto no es una mera cuestión semántica. A fuerza de deslegitimar la frontera que divide lo cierto de lo falso, se va consolidando la idea de que no tiene sentido empeñarse en preocuparse por asuntos que son manejados por las más altas instancias del poder. Instancias que, como todos sabemos, están copadas por los integrantes que nos han gobernado en la práctica, utilizando a marionetas como Boluarte, Jerí o Balcázar.</p>   <p> Esto tiene otras “virtudes” para quienes pretenden entronizar un Gobierno basado en la yuca y el bacalao, en el estilo impuesto por el padre de la nueva Presidenta de la República. Al distorsionar los hechos de manera descarada, instaurando una posverdad digna de Martha Chávez (él se cortó el brazo, ella se descuartizó sola, etcétera), se avisa a la gente que hemos retornado, fierro a fondo, a la autocracia fujimorista. La apuesta consiste en que mientras algunos se indignen y protesten, pero la mayoría acepte este dominio con la vaga promesa de restaurar el orden social y económico, podrán gobernar sin sobresaltos.</p>   <p> Embrutecer a la población -ya sea mediante promesas o amenazas- es un punto clave de este proyecto. Para ellos es importante que la gente no se manifieste, pero tampoco piense. Como decía la liturgia católica: pecado de obra o de pensamiento. Por eso se recurre tanto al modelo de Bukele: no se puede hacer tortilla sin romper huevos. Cedan sus derechos y yo me encargo de encerrar a los pandilleros que les hacen la vida imposible.</p>   <p> Aquí es donde se atasca la maquinaria de desinformación. Los planes que han mostrado para atajar la inseguridad son más de lo mismo. Medidas efectistas pero inútiles como sacar el ejército a las calles, solo consiguen que los extorsionadores se desplacen adonde los uniformados no se encuentren. ¿O acaso creen que pueden cubrir todo el territorio con personal de las FFAA? Es de todos conocido que Sendero fue derrotado mediante el arma más poderosa que se conoce: la inteligencia. Y no fue militar sino policial. También se sabe que tuvieron, entre muchas precauciones para lograr la hazaña, la sagacidad de no alertar a Montesinos ni Fujimori acerca de su plan.</p>   <p> Lo cual nos lleva a otro punto crucial en este proyecto de sojuzgamiento mental: instaurar la amnesia colectiva. Para ello se pretenden desaparecer los vladivideos, castrar y desacreditar al Lugar de la Memoria o deslegitimar el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. De modo que necesitan no solo evitar que la gente piense. También que no recuerde los crímenes cometidos en la década del Conflicto Armado Interno (expresión del derecho internacional que se pretende erradicar). Estos fueron cometidos por Sendero, pero también por las FFAA o los ronderos.</p>   <p> Esta arremetida en contra de la verdad y los derechos, a favor del daño y las violaciones de ambas cosas, es una pieza central del proyecto de dominación en el que ya estamos inmersos. La señora Fujimori dice que gobernará para todos, incluso, especialmente dice, para quienes no votaron por ella. Lo que observamos lleva a pensar todo lo contrario. El intento de borrar de la memoria colectiva las atrocidades cometidas contra las personas más desprotegidas del país es incompatible con un discurso que ofrece gobernar respetando la voluntad democrática.</p>   <p> El título de esta nota proviene de un verso de uno de los sonetos más célebres del Siglo de Oro. Es de Quevedo y es uno de los mayores himnos al amor. Escrito al estilo petrarquista, basado en la contraposición de propuestas antitéticas (“mostrarse alegre, triste, humilde, altivo”), tiene, como toda obra maestra, infinitas lecturas. Una de estas es la que estoy proponiendo acá. Vamos a seguir recibiendo toda suerte de mensajes reñidos con la verdad y la experiencia cotidiana, Lo cual nos plantea el desafío de no desalentarse y seguir resistiendo, aunque el miedo nos quiera paralizar.</p>   <p> ¿Qué hace el amor en este contexto de odio a quien piensa diferente? Nos recuerda que Eros es la única fuerza capaz de oponerse al esfuerzo por asustarnos, aturdirnos y obligarnos a aceptar que ya no hay nada que hacer. Que Tomás Aladino Gálvez o Patricia Benavides son magistrados irreprochables y Jerí fue un magnífico Presidente interino. Y que, por supuesto, Alberto Fujimori fue el mejor Presidente del Perú y no uno de los autócratas más corruptos, de la mano de su socio Montesinos, de la Historia del Mundo.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Lima: una ciudad disimulada*, por Jorge Bruce ]]>
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                            <![CDATA[ "Los psicoanalistas peruanos, querámoslo o no, sepámoslo o no, estamos respondiendo a diario a los interrogantes de Zavalita en la avenida Tacna, al inicio de Conversación en la Catedral" ]]>
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                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 19:08:09 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Lima: una ciudad disimulada*, por Jorge Bruce ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Pocas ciudades de Latinoamérica merecen la denominación de ciudad disimulada tanto como Lima. Las ruinas de lo que fue el señorío de Pachacamac se encuentran desperdigadas por toda la urbe, pero a menudo sucede que nadie (bueno, casi nadie) las ve.</p>   <p> Son las huacas.</p>   <p> Estos restos arqueológicos han sido ignorados por los sucesivos habitantes de la ciudad -y sus respectivas mutaciones al ritmo de las migraciones provincianas- durante centurias. Yo mismo he montado bicicleta, en mi adolescencia, en una huaca cercana a mi colegio, la hermosísima huaca Huallamarca, como si recorriera un circuito abandonado para los chiquillos del barrio, sin saber que esa pirámide tan auspiciosa para nuestras arriesgadas maniobras de ciclistas imprudentes provenía de la misma época de los orígenes de la cristiandad y que había sido, sucesivamente, templo -en la era de los huallas-, cementerio y, con los incas, aldea. Hoy se encuentra convenientemente cercada e iluminada.</p>   <p> Signo de los tiempos: la más conocida de las huacas que enhebran la ciudad, como un hilo secreto de algún quipu incaico, es la Huaca Pucllana. Esta se encuentra magníficamente conservada en el acomodado distrito de Miraflores, gracias a un convenio con un restaurante de alto nivel. En otras palabras, la huaca que se conoce es en realidad el restaurante instalado frente al recinto amurallado, gracias al impulso de la pujante gastronomía peruana. No obstante, sería injusto ignorar que gracias a ese convenio con el sector privado, el recinto recibe numerosos visitantes guiados por arqueólogos y se lo estudia técnicamente con los recursos que surgen del acuerdo. Una situación gana-gana.</p>   <p> Estas huacas, que hacen las veces de alucinación negativa o acaso desmentidas (hace tiempo que debatimos esta sintomatología social con mi maestro y amigo Max Hernández: él se inclina por la segunda opción y yo por la primera), constituyen una metáfora de las muchas invisibilidades que se insertan en el núcleo de nuestra ciudad capital. Al ser la del Perú una sociedad poderosamente centralista (no en balde tenemos una sola sociedad psicoanalítica, cuya sede se encuentra a pocas cuadras de la citada huaca), lo que sucede en Lima repercute con fuerza en todo el país.</p>   <p> Así como Lima vivió durante centurias de espaldas al mar y sus acantilados, hoy continúa negando sus orígenes y su historia. Como si, en efecto, todo hubiera comenzado en 1535 con la llegada de Francisco Pizarro y los conquistadores. Lo que sí se puso en marcha en el siglo XVI fue un orden jerarquizado que ha ido mutando con el paso del tiempo, hasta hoy. En cada una de sus variantes ha exigido diversas combinatorias de mecanismos mentales, tanto en el plano social como en el individual, engendradas por la producción de individuos en cada uno de esos momentos históricos.</p>   <p> Mi hipótesis, que retoma la de mi artículo &#039;Psicoanálisis Criollo&#039;, de 2014, es que la construcción del orden criollo pasa por la invisibilización del mundo indígena (ahora incluiría el afrodescendiente) y la exaltación del origen extranjero. Y aquí <em>extranjero</em> no solamente foráneo (ecuatoriano o boliviano, por ejemplo, no entrarían en esa acepción) sino específicamente europeo y estadounidense, o alguna de sus variantes como canadiense o australiano. Todo menos indio, cholo o negro.</p>   <p> Pablo Macera lo explica así: &quot;El Perú es un país disimulado que siempre ha hecho muecas a espaldas de sus dominadores, ya sean chavines, waris, incas, españoles, gringos, criollos o mestizos, convirtiendo cada cortesía aparente en un insulto.&quot;</p>   <p> Ya vamos por la cuarta o quinta generación de migrantes andinos, que han transformado a Lima en la ciudad con más habitantes quechuahablantes del Perú. Lima es al mismo tiempo la capital y la mayor provincia del Perú. Lo cual no ha impedido -más bien lo ha exacerbado- la discriminación racializada, perpetuada con furor y pavor en estas elecciones. De este modo se perpetúa, a la disimulada (tal como nuestra Constitución proscribe la discriminación y, en particular, el racismo, pero este se practica a diario y en abundancia), la dialéctica de la dominación y la resistencia.</p>   <p>Los psicoanalistas nos encontramos en una de esas encrucijadas del laberinto que preconizaba el pensador griego Cornelius Castoriadis. ¿Podemos seguir ignorando las huacas disimuladas de nuestra polis? Como se sabe, Herman Melville, el autor de &#039;Moby Dick&#039;, vivió en Lima desde el 8 de diciembre de 1843 hasta el 3 de enero de 1844. En ese libro escribió: &quot;Lima ha tomado el velo blanco, y existe el más alto horror en esta blancura, que define su tribulación.&quot; Desde esta Lima envuelta, como las mujeres tapadas de la colonia, en el velo blanco que espantaba a Melville durante su estadía en Lima, opto por la terca apuesta que desearía menos disimulada y más franca. A saber, que si nos empecinamos en impedir que nuestra clínica se impregne de esa historia enterrada como en la iluminadora metáfora arqueológica de Freud, si continuamos embozados en el manto de nuestra neutralidad cultural, nos estamos resignando a no mirar las muecas y las muescas del inconsciente.</p>   <p>Los psicoanalistas peruanos, querámoslo o no, sepámoslo o no, estamos respondiendo a diario a los interrogantes de Zavalita en la avenida Tacna, al inicio de &#039;Conversación en la Catedral&#039;. Solo me resta esperar que su falta de amor sea una de las caras de su disimulada ambivalencia.</p>   <p><em><strong> *Texto abreviado de mi artículo &#039;Lima: Una ciudad disimulada&#039;, publicado en el volumen 14 (2016) de Calibán, la revista latinoamericana de Psicoanálisis.</strong></em></p> ]]></content:encoded>
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