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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
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                                <![CDATA[ Ciudadanía, emociones y valores en tiempos de BTS, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <![CDATA[ Las canciones del grupo abordan temas como la autoestima, la salud mental, la perseverancia y la aceptación personal, mensajes que muchos seguidores incorporan a sus propias experiencias de vida. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 13 Oct 2026 11:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Ciudadanía, emociones y valores en tiempos de BTS, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En la <strong>Antigua Grecia</strong>, las artes y los deportes constituían herramientas fundamentales para la formación de sus ciudadanos. Como parte de la <em>paideia</em>, el sistema educativo griego, los deportes fortalecían el cuerpo y cultivaban virtudes como la disciplina, el autocontrol, la perseverancia y el respeto por las leyes. El objetivo no era únicamente formar guerreros o atletas, sino individuos capaces de armonizar su desarrollo físico con sólidos principios cívicos y morales.</p>   <p class="has-text-align-justify">Por su parte, las artes, especialmente la música, la poesía y el teatro, desempeñaban un papel decisivo en la educación ética e intelectual de la población. Mediante la reflexión sobre cuestiones como la justicia, el poder, el deber y las decisiones humanas, fomentaban el pensamiento crítico y la conciencia social. En este contexto surgió la noción de catarsis, entendida como la experiencia emocional que permitía a los asistentes de un espectáculo confrontar sentimientos profundos como el miedo, la compasión o la indignación, fortaleciendo así su juicio moral y su capacidad para actuar con responsabilidad incluso en situaciones adversas.</p>   <p class="has-text-align-justify">De esta manera, artes y deportes actuaban complementariamente para alcanzar el ideal de la <em>kalokagathía</em>, es decir, la armonía entre la excelencia física y la virtud moral. Este equilibrio no solo favorecía el desarrollo individual, sino que también contribuía a la cohesión de la comunidad, ayudando a moderar las tensiones propias de la vida social y política en las polis griegas.</p>   <p class="has-text-align-justify"> </p>   <p class="has-text-align-justify"><strong>Las ARMY y el efecto </strong><em><strong>Bangtan</strong></em></p>   <p class="has-text-align-justify">El fenómeno social que rodea el éxito de la banda surcoreana <strong>BTS</strong> puede analizarse desde una perspectiva similar a la de la Antigua Grecia. La comunidad de sus fanáticos o ARMY establece con la música y el espectáculo una conexión que va más allá del entretenimiento, participando activamente de una experiencia colectiva cargada de significado, tanto dentro como fuera de los estadios. Las canciones del grupo abordan temas como la autoestima, la salud mental, la perseverancia y la aceptación personal, mensajes que muchos seguidores incorporan a sus propias experiencias de vida.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/10/13/6acbebc811bdb039f2040dce.jpg" alt="BTS en Lima. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>BTS en Lima. Foto: AFP.</figcaption>   <p class="has-text-align-justify">Hay estudios que señalan que la participación en el fandom de la banda surcoreana fortalece el sentido de pertenencia, la identidad personal y el bienestar emocional de sus miembros. Esto ayuda a comprender el impacto del término Bangtan, abreviatura del nombre en coreano de la agrupación (<em>Bangtan Sonyeondan</em>), que puede traducirse como Boy Scouts o chicos buenos a prueba de balas, una idea asociada a la fortaleza frente a las críticas, las dificultades y las presiones de la vida común.</p>   <p class="has-text-align-justify">De muchas formas, esta influencia puede relacionarse con la noción griega de catarsis. En el teatro ateniense, los ciudadanos experimentaban emociones intensas mediante las tragedias y comedias, reflexionando colectivamente sobre la justicia, la responsabilidad y el bien común. De manera semejante, los conciertos, las presentaciones y la interacción constante de BTS con sus seguidores generan respuestas emocionales profundas que permiten expresar alegría, esperanza, tristeza, empatía y sentimientos de superación dentro de su comunidad.</p>   <p class="has-text-align-justify">Cabe señalar que el vínculo que las <strong>ARMY</strong> establecen con la música y los mensajes del grupo se prolonga en la vida cotidiana a través de espacios de identificación, apoyo mutuo y acción colectiva, muchas veces con acciones de ayuda social. Así como las artes y los deportes ayudaban a construir la identidad de las polis griegas, BTS ha dado origen a una comunidad global unida por valores, símbolos y objetivos comunes.</p>   <p class="has-text-align-justify"> </p>   <p class="has-text-align-justify"><strong>Buscando alianzas pedagógicas</strong></p>   <p class="has-text-align-justify">La educación griega no tuvo que enfrentar los desafíos de la hiperconectividad digital que caracterizan a nuestro tiempo. Hoy sabemos que las redes sociales pueden fomentar la dependencia de la interacción, la búsqueda de aprobación y, paradójicamente, el aislamiento detrás de una pantalla. Por ello, resulta indispensable promover entre los jóvenes una formación integral que combine el cuidado del cuerpo, la salud emocional, el pensamiento crítico y el compromiso con la comunidad.</p>   <p class="has-text-align-justify">Las nuevas generaciones necesitan más que nunca espacios para practicar deportes, participar en actividades artísticas, dialogar cara a cara y colaborar en proyectos colectivos que fortalezcan vínculos reales. En un país donde la oferta cultural es limitada, vale la pena observar experiencias como la comunidad ARMY, que ha transformado una afición musical en un espacio de pertenencia, apoyo mutuo y formación de valores. Todo aquello que ayude a los jóvenes a utilizar el mundo digital como una herramienta para crecer, relacionarse y comprometerse con los demás, en lugar de aislarse, merece ser estudiado y promovido. Si siete muchachos de Corea del Sur pueden generar un impacto positivo de esa magnitud, bienvenida sea la lección de Bangtan.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El Estado le pide a la escuela lo que no le da ]]>
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                            <![CDATA[ Los nuevos lineamientos de disciplina escolar buscan devolver autoridad a los docentes, pero no garantizan los recursos necesarios para ejercerla. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 13 Oct 2026 06:04:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El Estado le pide a la escuela lo que no le da ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La violencia que llega a las aulas no empieza en la escuela. También nace en las familias y en el entorno donde crecen los estudiantes. Por eso, una política educativa debe ayudar a prevenirla y atender sus causas. Clasificar las faltas y establecer sanciones no es suficiente.</p>   <p>El Ministerio de Educación ha presentado lineamientos para gestionar la disciplina escolar. La propuesta incluye criterios para que las medidas sean proporcionales a las faltas. Es necesario que los docentes tengan autoridad y que la escuela pueda actuar cuando las familias no cumplen su responsabilidad.</p>   <p>La discusión no es si debe haber reglas, sino si las escuelas tendrán el respaldo necesario para aplicarlas. Durante décadas, el país fue construyendo un modelo de convivencia centrado en la prevención: anticiparse a los problemas en lugar de intervenir solo después de que ocurran.</p>   <p>La nueva propuesta pone el énfasis en las sanciones, sin asegurar los recursos que deberían acompañarlas.</p>   <p>Los lineamientos describen al SíseVe, el sistema de reporte de violencia escolar, como un mecanismo de “fiscalización punitiva y burocrática” contra los docentes y propone reemplazarlo con una nueva unidad del Ministerio.</p>   <p>Si los maestros temen reportar casos por las consecuencias que podrían enfrentar, corresponde corregir ese problema. Pero proteger su autoridad no puede significar que la violencia deje de registrarse. El SíseVe ha permitido hacer visible lo que ocurre en las escuelas. Registrar los casos ayuda a las familias a conocer el problema y al Estado a identificar dónde debe intervenir.</p>   <p>Cualquier cambio debe preservar esa función y mejorar la respuesta. La propuesta también promete acompañar al estudiante durante los procesos disciplinarios.</p>   <p>Sin embargo, las escuelas públicas carecen de suficientes psicólogos y el planteamiento no precisa qué presupuesto permitirá cubrir esa falta.</p>   <p>Sin profesionales ni recursos, el acompañamiento queda en el papel. La situación es aún más grave en zonas donde las redes criminales captan a niños de diez u once años. Allí, sancionar sin ofrecer apoyo deja sin atender el riesgo de fondo. La escuela necesita autoridad, pero también respaldo: psicólogos, formación docente y un currículo que fortalezca la prevención y la convivencia.</p>   <p>El Estado no puede exigirle que resuelva sola problemas para los que no le da herramientas. Los padres de familia tienen mucho que perder si ese apoyo no llega, y razones de sobra para exigirlo.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Mi madre con el pañuelo en la mano, por Erick Iriarte Ahón ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/10/10/mi-madre-con-el-panuelo-en-la-mano-por-erick-iriarte-ahon-hnews-356930</link>
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                            <![CDATA[ Homenaje. El pasado 7 de octubre se celebró el Día de la Marinera. Hoy este baile es un boom. Recordemos a una de las personas que nunca dejó de difundirlo: Milly Ahón Olguín (1941-2021). ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Milly Ahón Olguín. Foto: Facebook.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 12 Oct 2026 22:16:42 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Mi madre con el pañuelo en la mano, por Erick Iriarte Ahón ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Cada octubre, cuando se acerca el <strong>Día de la Marinera</strong>, me suelen preguntar por ella y yo respondo con una escena doméstica. Para muchos, la marinera es un pañuelo que se agita o un concurso. Para mí fue, antes que eso, una conversación de sobremesa, un ensayo en la sala y una discusión de papeles en el comedor.</p>   <p>Crecí entre dos mundos que en mi casa eran uno solo. Mi padre, <strong>Francisco Iriarte Brenner</strong>, entendía la cultura como un asunto identitario: que se protege porque es parte de nuestra historia nacional. Mi madre, <strong>Milly Ahón Olguín</strong>, la entendía como cuerpo, ritmo, pañuelo, coqueteo y respeto. Él trabajaba la memoria desde la historia. Ella, en forma de movimiento.</p>   <p>Hubo un tiempo en que proteger patrimonio significaba, casi exclusivamente, proteger piedra, huacas, templos, casonas. Lo que se podía tocar y fechar era lo que el Estado sabía nombrar. Una danza no se deja encerrar. Se transmite de cuerpo a cuerpo, se transforma, se discute, y por eso es tan frágil.</p>   <p>Que la primera declaración de patrimonio inmaterial de la Nación haya sido la de la marinera no me parece casualidad. Y que ocurriera cuando mi padre estaba al frente del patrimonio cultural tampoco lo veo como simple coincidencia, aunque me divierte pensarlo así. Me gusta imaginar que en esa decisión hubo algo de lo que se hablaba en casa: una nación no es solo lo que hereda en piedra, sino lo que sigue haciendo en la vida misma.</p>   <p>Con los años, dedicado a tecnología y derechos, entendí que aquella discusión era, sin saberlo, sobre bienes comunes. La marinera lo es en el sentido más bello: nadie la inventó solo, es absolutamente mestiza, nadie la posee y, sin embargo, cada pareja que la baila la vuelve suya por tres minutos.</p>   <p>Mi madre sabía eso sin teoría. La marinera no es una coreografía que se ejecuta, sino un diálogo que se sostiene: pregunta, respuesta, desafío, cortejo, con una elegancia que no admite estridencias. De ella aprendí que la “marinera no se baila con los pies, sino con el corazón”. Y al verla enseñar, entendí lo que significa transmitir. Cuando dirigió la Escuela Nacional de Folklore, tomaba partido por una idea de país en la que la tradición se aprende en comunidad, con rigor y sin solemnidad vacía.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/10/12/6aca668a6191d894ff0e8887.jpg" alt="Milly Ahón Olguín. Foto: Facebook." width="1250" height="735"/><figcaption>Milly Ahón Olguín. Foto: Facebook.</figcaption>   <p>El Día de la Marinera me hace pensar en esa doble custodia. Mi padre protegía lo que mi madre encarnaba, y mi madre encarnaba lo que mi padre protegía. El papel sin el cuerpo es archivo muerto; el cuerpo sin el papel queda a merced del olvido o de la apropiación. Hacen falta ambos: reconocimiento y transmisión.</p>   <p>El 30 de enero de 1986, con la RS 022-86-ED, el Estado peruano declaró Patrimonio Cultural de la Nación a las formas coreográficas y musicales de la marinera, en sus diversas variedades regionales. El Ministerio de Cultura reconoce hoy aquel acto como la primera declaratoria de este tipo realizada por el Estado peruano.</p>   <p>Es decir: antes de que existiera la actual arquitectura institucional del Ministerio de Cultura, antes de que habláramos cotidianamente de “patrimonio cultural inmaterial”, antes de que la Convención de la UNESCO de 2003 estableciera internacionalmente un lenguaje común para proteger estas manifestaciones, el Perú ya había dado un paso fundamental.</p>   <p>Hoy esa tensión es más urgente. Las redes han hecho que miles de personas descubran la marinera y la imiten en clips de quince segundos. Eso me alegra. Pero me pregunto qué se pierde cuando la danza se vuelve imagen y deja de ser encuentro, y quién cuenta la historia cuando todos pueden contarla.</p>   <p>Por eso, cuando me preguntan qué significa este día, respondo con una imagen: mi madre con el pañuelo en la mano, a punto de empezar, y mi padre en la mesa haciendo que el Estado entienda que algo que se baila también se hereda.</p>   <p>Mi invitación es sencilla: bailen una marinera, con el corazón. Miren una con atención. Pregunten quién la enseñó. Y agradezcan a quienes la bailaron cuando nadie la declaraba, y a quienes firmaron el papel para que nadie pudiera decir que no importaba.</p>   <p>Yo lo agradezco desde la mesa donde aprendí que la memoria de un país se cuida con amor por lo que somos y quienes somos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La traición a la Constitución ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/10/12/la-traicion-a-la-constitucion-editorial-1096560</link>
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                            <![CDATA[ El fujimorismo, Renovación Popular y el JNE siguen usando el poder del Estado para actuar al margen de la ley. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:57:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Existe una paradoja que atraviesa la historia del Perú en diferentes momentos. Esa contradicción consiste en que los ciudadanos que llegan al poder para administrar las reglas fundantes del Estado de derecho terminan siendo los primeros en doblarlas. El principal problema es que el daño va más allá de la norma vulnerada: erosiona la confianza de los ciudadanos en que los acuerdos sociales que nos permiten vivir en relativa convivencia los ponen a salvo del abuso de poder.</p>   <p>En los últimos años, Renovación Popular, liderada por Rafael López Aliaga, ha rescindido contratos unilateralmente desde su rol como alcalde de Lima, acusó de fraude sin pruebas en las últimas elecciones, renunció inconstitucionalmente a su curul en el Senado y se presentó como candidato a la reelección en la capital, en contra de lo establecido en el artículo 194 de la Carta Magna.</p>   <p>En paralelo, el partido de gobierno, Fuerza Popular, desde la Comisión de Constitución del Senado, anunció que agregaría nuevos ítems al pedido de facultades delegadas aprobado por la Cámara de Diputados. El problema radica en que el texto aprobado es justamente la versión previamente discutida y acotada por consenso con las mayorías en la cámara baja. En ese sentido, advertir que sumarían pedidos a un documento cuyos requerimientos ya habían sido recortados constituiría una desnaturalización del mismo y un abuso de poder en la cámara alta.</p>   <p>Ambos casos tratan del uso del poder temporal para torcer lo que establece la ley y sostener decisiones a fuerza de votos, sin respetar la Constitución. Lo que agrava el cuadro es que las instituciones diseñadas para impedirlo han optado por el silencio.</p>   <p>El Jurado Nacional de Elecciones tuvo en sus manos la defensa del Estado de derecho antes de que el abuso de López Aliaga llegara hasta donde llegó. Sin embargo, prefirió eludir su responsabilidad, en abierta traición al juramento prestado como presidente de la principal institución electoral del Perú.</p>   <p>En medio de esta ola de traiciones, los peruanos merecen instituciones que los protejan y sobre todo garanticen que nadie, ni siquiera el gobernante de turno, pueda abusar de su poder contra ellos. Lamentablemente, ese límite está cada vez más difuso.</p> ]]></content:encoded>
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