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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Wed, 26 Aug 2026 15:00:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Farmear aura: el carisma en competencia, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/25/farmear-aura-el-carisma-en-competencia-por-diego-alonso-sanchez-hnews-1573225</link>
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                            <![CDATA[ En plazas, parques, escuelas y redes sociales de América Latina, cada vez más jóvenes realizan poses, gestos y movimientos inspirados en memes, videojuegos y la cultura digital. Su objetivo no es demostrar habilidades académicas ni fuerza física, sino “farmear aura”: proyectar carisma, seguridad y presencia ante los demás. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Farmear aura: el carisma en competencia, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El término combina la palabra “farmear”, tomada del lenguaje de los videojuegos para referirse a la acumulación de recursos o experiencia mediante acciones repetidas (como en una granja), y “aura”, entendida en internet como el carisma, el estilo, la confianza o la capacidad de captar positivamente la atención de otros. Así, “farmear aura” consiste en aumentar simbólicamente el prestigio personal a través de gestos, actitudes o movimientos que despierten admiración o reconocimiento.</p>   <p>La popularidad de esta tendencia ha trascendido las redes sociales y ha dado lugar a las llamadas “batallas de aura”, encuentros en los que los participantes compiten por demostrar mayor presencia escénica, creatividad y capacidad de impactar al público. Estas competencias carecen de reglas estrictas: son los espectadores quienes determinan al ganador mediante sus reacciones, aplausos y expresiones de entusiasmo.</p>   <p>El fenómeno recuerda, en cierta medida, a las tradicionales batallas de rap o de gallos, en donde el ingenio verbal, la improvisación y la capacidad de cautivar al público, por medio del ataque, resultan decisivos para imponerse ante el adversario. Del mismo modo, las batallas de aura han encontrado espacio en plazas, parques y otros escenarios públicos donde los jóvenes buscan expresarse y compartir códigos culturales propios de su generación.</p>   <p><strong> </strong></p>   <p><strong>La importancia y los riesgos del “aura”</strong></p>   <p>En principio, se trata de una manifestación juvenil relativamente pacífica. A diferencia de otros desafíos virales asociados a conductas riesgosas y agresivas, esta tendencia fomenta la creatividad, la improvisación, el humor y la interacción social cara a cara, una dimensión que muchas veces quedaba relegada en la cultura digital. Asimismo, ha permitido que numerosos niños y adolescentes desarrollen confianza para expresarse en público, fortaleciendo sus habilidades comunicativas y su desenvolvimiento social, generando comunidad y apropiándose de espacios públicos que muchas veces les eran vetados.</p>   <p>Sin embargo, el fenómeno también plantea interrogantes que conviene analizar tanto en el ámbito familiar como en el educativo. Entre ellos, surge la pregunta de si es conveniente someter constantemente el carisma y la imagen personal al juicio de los demás o si resulta saludable vincular la autoestima con la aprobación externa. Como sucede en las redes sociales, la sobreexposición pública del espacio personal puede pervertir el sentido de cuidado de lo privado.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/26/6a8dcb8aca91c7376208be4b.jpg" alt="En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Además, la lógica de “ganar” o “perder” aura puede llevar a que la identidad personal se reduzca a un conjunto de gestos, apariencias o comportamientos valorados por el público o por las redes sociales, y no necesariamente por uno mismo. El riesgo consiste en que el reconocimiento externo termine teniendo más peso que la autenticidad o el desarrollo de la autoestima: la presión de grupo muchas veces puede llevarte a tomar decisiones apresuradas. Esta situación resulta especialmente delicada durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que el desarrollo personal aún se encuentra en proceso de afianzamiento.</p>   <p> </p>   <p><strong>Farmeando otras cualidades</strong></p>   <p>Como toda actividad que expone a niños y adolescentes a la aprobación o desaprobación de sus pares, resulta necesaria la presencia de personas capaces de comprender estos espacios de expresión sin descalificarlos ni censurarlos, especialmente cuando involucran dinámicas competitivas. Esto implica reconocer sus aspectos positivos, pero también establecer límites frente a conductas que puedan afectar el bienestar emocional de los participantes.</p>   <p>La clave está en promover el diálogo, la reflexión y la autocrítica, de modo que la experiencia contribuya realmente al crecimiento personal. Por ello, padres y docentes deben conocer el fenómeno, comprender sus códigos y saber en qué momentos acompañar y orientar para que se convierta en una oportunidad de aprendizaje.</p>   <p>Es importante entender que, más que una moda pasajera, “farmear aura” refleja la manera en que las generaciones más jóvenes trasladan al mundo real los lenguajes, dinámicas y valores presentes en internet y los videojuegos, ámbitos con los que conviven cotidianamente. Precisamente por eso, la preocupación no debería centrarse en prohibir estas prácticas, sino en procurar que favorezcan el desarrollo personal y no se conviertan en una justificación para imponer la ley del más popular o del más fuerte.</p>   <p>Como ocurre con tantos otros fenómenos juveniles, esta tendencia debe convertirse en una valiosa oportunidad para acercarnos a nuestros hijos y alumnos, interesarnos en su mundo y conversar con ellos desde la confianza, el respeto y la solidaridad sin miedos ni prejuicios.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La epidemia del dengue que se avecina ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/26/la-epidemia-del-dengue-que-se-avecina-editorial-959972</link>
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                            <![CDATA[ Los casos de esta enfermedad crecen UN 41% y El Niño amenaza con aumentarlos mucho más. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 07:56:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La epidemia del dengue que se avecina ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El dengue llega con aviso. Llega con las precipitaciones y con el agua estancada que el mosquito Aedes aegypti necesita para reproducirse. Pero no solo eso. Llega cuando los establecimientos de salud están ocupados en otra emergencia y, sobre todo, cuando la prevención se ejecuta tarde. Hoy es el Día Internacional contra el Dengue, y las cifras confirman que el Estado parece no haber aprendido nada.</p>   <p>De acuerdo con el Ministerio de Salud, en lo que va del año se han registrado más de 42 mil contagios acumulados, lo que ha dejado 48 fallecidos. Se trata de un aumento del 41% respecto al mismo periodo del año anterior. Y las regiones son las más vulnerables.</p>   <p>Se sabe que, hasta el momento, La Libertad concentra casi 28 veces más afectados que en 2025 y Piura ya superó los 7,600 pacientes. Por otro lado, San Martín es la región con mayor mortalidad al acumular 12 de los 48 decesos. Sin embargo, el escenario más crítico todavía está por llegar.</p>   <p>Las lluvias, que llegarán con fuerza entre septiembre y diciembre, pueden superar en cantidad lo registrado otro año recientemente. Ante ello, el ministro de Salud debe presentar al país cuál es el plan de prevención y de mitigación ante este riesgo realmente inminente.</p>   <p>Recordemos que el dengue en el Perú en 2017 fue muy severo. Luego, regresó en 2023 con el brote más grave en una década, con más de 270 mil contagios, dejando 50 niños fallecidos.</p>   <p>Además, lo lamentable es que esta afección tiene una tasa de mortalidad de apenas 2.5% que la OMS estima puede reducirse a menos del 1% con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado. Dicho de otra manera: la mayoría de los 48 peruanos fallecidos en lo que va del año murió de algo evitable. Y la razón más documentada es que el primer nivel de atención, los puestos y centros de salud donde el dengue debería detectarse antes de volverse grave, son, todavía, el eslabón más débil y más olvidado del sistema.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Cuando la mirada tiene memoria: Delia Ackerman o el llamado de la naturaleza, por Hernán Pazos ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/22/cuando-la-mirada-tiene-memoria-delia-ackerman-o-el-llamado-de-la-naturaleza-por-hernan-pazos-hnews-500829</link>
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                            <![CDATA[ La propuesta de la cineasta está centrada en temas sociales y en la memoria. En la actualidad, se encuentra trabajando en un documental sobre la dramática situación de las llamas en Perú. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 01:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Cuando la mirada tiene memoria: Delia Ackerman o el llamado de la naturaleza, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Nada es eterno y hasta las verdades universales desaparecen. Pero dentro de este paradigma encontramos cómo puede haber quienes prolongan lo más posible los entornos por los que avanzan en sus diversas búsquedas y vidas de anonimato. Con verdades que son como luces intermitentes o luces de esperanza (no siempre muy visibles) que alumbran importancias puntuales, proponen solidaridades o situaciones que damos por sentadas y de las que, en el peor de los casos, no nos percatamos. Y pasan como huracanes invisibles, promoviendo argumentos de denuncias o admiración y marcándonos con sentimientos diferentes que proponen resolver la manera de percibir y transmitir nuestra observación desde otras perspectivas. Delia Ackerman es una de estas personas. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima y cuenta con un posgrado en la Universidad de Columbia. Estos estudios la llevaron a vivir escuchando, investigando y acercándose a las historias más reales. Se especializó en cine documental, instrumento que le permitió profundizar sus reflexiones sobre las personas, los aconteceres, la naturaleza y todo lo que tiene que ser visto y escuchado; programando su mente para estos propósitos como un espacio abierto en donde la información se reúne en una especie de archivo de memoria colectiva. Hace películas y se desenvuelve en ese mundo sorteando todo tipo de dificultades: económicas, sobre los tiempos y espacios, posibles cuestionamientos políticos o muchas veces en los temas del entendimiento y difusión.</p>   <p>Y se toma sus tiempos, dadas las complicaciones que se presentan en los costos, métodos de investigación, búsqueda de financiación y captura de las situaciones o emociones que involucra, avanzando muchas veces con sus propios recursos. Situación que hace que sus películas se desarrollen a lo largo de varios años y casi al ritmo de la vida misma, caminando con ella. Recorriendo esos espacios paralelos, registrándolos, documentándolos, siendo un testigo vivo de las transformaciones accidentales o provocadas que suceden en los casos que capta o denuncia. Nos muestra su versión vivida del periodismo, ese que habla sobre los sucesos sociales del momento o que se involucra en situaciones de conflicto y en historias personales más radicales, insistiendo en eso de que no se puede abandonar una historia cuando el camino se vuelve duro y difícil.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/25/6a892979fd616886f0042e3f.jpg" alt="Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Y así es el cine en el Perú; requiere de mucho tiempo y esfuerzo. Más aún en el documental independiente, en donde el interés no está ligado a los éxitos o a las ganancias, sino a evidenciar espacios y tiempos que son importantes para los conflictos que conllevan las subsistencias. Así trabaja Delia, subrayando temas que nos son vitales, que hablan sobre crecimientos culturales, fenómenos adversos, la comunicación o lo que fuera necesario y capte su aguda atención. Visita, investiga y observa (tanto en nuestras zonas urbanas como en las rurales), cómo en este país vivimos apoyándonos permanentemente en nuestros esfuerzos por la supervivencia. Porque en el Perú la supervivencia es un tema de esfuerzos, y las realidades nos son hostiles.</p>   <p>Y lo evidencia y manifiesta con una vocación intensa, larga y firme en sus posiciones. En películas como <em>El Señor de Pachacamac</em>, que marcó su camino como documentalista. <em>Alas de Vida, Madre Mar</em>, <em>Esas voces que curan</em> y <em>El Rey del desierto se está muriendo</em>. Luego vino <em>Volviendo a la luz</em>, que le tomó cuatro años y en donde desarrolla un tema que la perturbó desde niña, el Holocausto. Aquí se compromete con sus emociones más perturbadoras y entrevista a sobrevivientes judíos que han escapado del horror vivido en carne propia, reconstruyendo sus vidas en el Perú. Un trabajo muy intenso y emocional para ella, en donde muchas veces apaga la cámara para llorar y abrazarse con sus entrevistados.</p>   <p>Y es así como se compromete en reflexiones, denuncias o simplemente subrayando realidades que considera importantes, y lo son. Ahora, involucrada en la decisión de abogar por nuestra naturaleza con <em>El Llamado de la Llama</em>, un documental en proceso que tiene a este animal como protagonista y cuenta con 5000 años de historia andina. El trabajo analiza el drama de las llamas, las familias llameras y las razones que empujan su dramático declive. Es una obra de gran relevancia que apoya el llamado por la supervivencia de sus protagonistas, no solo en el Perú, sino en las comunidades pastoriles de todo el mundo, las cuales en sus memorables luchas eventualmente se debilitan y flaquean. Y eso es lo que observa y divulga, porque su mirada es vasta, profunda y trae consecuencias; tiene memoria.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El tiempo que la PCM todavía tiene ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/25/el-tiempo-que-la-pcm-todavia-tiene-editorial-546625</link>
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                            <![CDATA[ Presidencia de Consejo de Ministros debe rendir cuentas al país sobre su gestión para atender la emergencia ante el Fenómeno El Niño. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 25 Aug 2026 07:52:29 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El tiempo que la PCM todavía tiene ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El fenómeno El Niño está activo y los estudios preliminares ya han informado en dónde golpeará. La Autoridad Nacional del Agua trazó el mapa con 226 puntos críticos repartidos en 21 regiones y 113 distritos. A partir de ese diagnóstico, el Fondes reservó los recursos para intervenirlos. Pero, al día de la fecha, el dinero sigue esperando a que alguien lo solicite.</p>   <p>Dicho fondo cuenta con una Comisión Multisectorial donde participan el MEF, la PCM, el Ministerio del Ambiente y el Ministerio de Defensa, con el INDECI como soporte técnico. Esa instancia existe para que la prevención dependa de un sistema articulado y no del ánimo ni capacidades aislados de cada alcalde. En pocas palabras, su mandato le permite ejercer un seguimiento activo que hoy queda pendiente.</p>   <p>La PCM tiene el deber de informar con detalle al país no sobre el diagnóstico de lo que ocurrirá sino cómo está gestionando la emergencia climática activa, sobre todo, en las zonas con mayor vulnerabilidad.</p>   <p>No obstante, las autoridades regionales y municipales conservan también su cuota de responsabilidad. Fueron elegidas para gobernar el territorio y proteger a sus vecinos frente a riesgos ya identificados con nombre y ubicación exacta. Por ello, dejar pasar un presupuesto disponible para salvar vidas es una decisión de gestión con responsables concretos, sobre todo después de que el propio MEF flexibilizara en marzo las reglas de acceso a estos fondos.</p>   <p>Ad portas de las elecciones regionales y municipales, los ciudadanos cuentan además con una herramienta propia que toda democracia les garantiza: la oportunidad de sancionar la gestión negligente y respaldar propuestas capaces de garantizar servicios mínimos frente a riesgos que golpean cada año a los mismos territorios.</p>   <p>La información sobre quién dejó pasar el presupuesto disponible es pública, y corresponde a cada elector tomarla en cuenta antes de marcar su voto. Esto mientras la PCM informa sobre lo que en concreto viene haciendo para atender a los trabajos de mitigación y prevención de desastres. Es eso o decidir, para tragedia de los peruanos, ser parte del problema de la persistente ineficacia estatal.</p> ]]></content:encoded>
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