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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
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                                <![CDATA[ Martín de Porres vuela hacia el cielo, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ San Martín de Porres es una figura que está muy presente en el imaginario nacional. Su vigencia nos ayuda a abordar temas relacionados con el racismo, quizá el mayor lastre de la sociedad peruana. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[San Martín de Porres. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 18 Sep 2026 10:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Martín de Porres vuela hacia el cielo, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Cuánto tiempo se toma un alma para llegar hasta el cielo y lograr que se le adjudique la calidad de santa? Esta pregunta tiene para nosotros los peruanos una respuesta inmediata. Depende de la nacionalidad y de la raza. Al mulato <strong>Martín de Porres </strong>le fueron necesarios 323 años contados desde el momento de su muerte. En cambio, al fundador del Opus Dei, ese trámite le tomó trescientos años menos.</p>   <p class="has-text-align-justify">Estamos completamente seguros de que en la Iglesia católica sopla el cambio. Sin embargo, ha habido mucho racismo en el mundo y sus consecuencias han sido devastadoras porque han generado desigualdades, injusticias y sufrimientos para millones de personas.</p>   <p class="has-text-align-justify">Leo en estos días <em><strong>San Martín de Porras</strong></em>, de <strong>José Antonio del Busto</strong>, un libro bien enterado, sapiente y, en todos los sentidos, histórico. Acabo de comentar la excelente narración <em><strong>Negro</strong></em> de <strong>Julio Arbizu</strong>. Sin embargo, a este artículo periodístico más bien lo acompañan algunas anotaciones que hice hace un tiempo sobre la mitología popular.</p>   <p class="has-text-align-justify">Comencemos por la infancia de Martín. A los ocho años de edad, ya sabía muy bien lo que significa ser un hombre color de la chancaca, pero había muchas cosas que todavía no lograba comprender.</p>   <p class="has-text-align-justify">A su madre, la pobre Ana, se le caía el alma por la dificultad de explicar a los niños, Martín y Juana, la ausencia del padre y el hecho de que ellos no pudieran ir a estudiar como los otros chicos de su edad.</p>   <p class="has-text-align-justify">¿Por qué Dios había hecho a los negros y a los blancos en vidas y funciones tan distintas? Recordemos lo que tal vez fue su primer portento. Ocurrió cuando el niño Martín fue a comprar algunos alimentos por encargo de su madre. La leyenda popular nos cuenta que se detuvo en una esquina de La Merced para escuchar a un fraile estentóreo llamado Bernardo de Portillo.</p>   <p class="has-text-align-justify">A este le decían “La trompeta de Dios”. Explicaba temas tan diversos como las diferencias raciales o sus personales dudas sobre la redondez de la Tierra.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/09/18/6aac370a5442ca56e3041e55.jpg" alt="San Martín de Porres. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>San Martín de Porres. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p class="has-text-align-justify">Ese día, el pequeño Martín se olvidó del tiempo escuchándolo porque hablaba de un tema que él no podía llegar a comprender. “¿Y los negros?”, se preguntaba una y otra vez fray Bernardo, mientras se colocaba el dedo índice entre el ceño, gesto que le confería las luces de una sobrenatural inteligencia, y respondía: “¿Los negros?, ¿qué negros? No habrá negros porque, por haber sido bautizados, se despertarán blancos y resplandecientes como hijos de la luz y no de las tinieblas”.</p>   <p class="has-text-align-justify">La explicación alegraba a Martín, pero no del todo. Se preguntaba qué iba a pasar con él metido entre tanta gente blanca y resplandeciente. Tal vez no iba a poder reconocer a su madre ni a su hermanita.</p>   <p class="has-text-align-justify">Lamentablemente, la erudita charla, a la vez que la distracción y la generosidad habitual en Martín, hicieron que regresara del mercado a casa con la bolsa vacía de provisiones y sin el mango que le había prometido a su hermanita. Todo eso se lo había obsequiado a un indigente cuyos ojos, como todos los ojos de los pobres, le parecían idénticos a los ojos de Dios.</p>   <p class="has-text-align-justify">En la puerta de casa, Martín se preguntaba muchas cosas, pero la más importante era lo que diría su madre al verlo llegar con la bolsa vacía, aunque a él no le preocupaba mucho el castigo, sino el llanto de su hermanita y la posible mirada asustada de su madre, o los perdidos ojos de ambas, como seguro son los ojos de la gente más triste de este mundo.</p>   <p class="has-text-align-justify">Sin embargo, un milagro ocurrió… y aquí me quedo con el relato popular que escuché:</p>   <p class="has-text-align-justify">Martín se dijo que todo es posible cuando cierras los ojos porque hasta Dios entra en ellos sin importarle que seas negro, y sonrió, y por eso, cuando su madre abrió la puerta de casa, a él no le extrañó que le preguntara: “¿cómo has podido comprar tanto con lo que te di?”, y “mira, Juanita, qué hermoso mango te ha traído tu hermano”. Tal vez ese fue su primer milagro. Y cerró los ojos con más fuerza hasta lograr que lo que veía por dentro, o sea el color interior de sus pupilas, fuera rojo y azul y después violeta y por fin dorado.</p>   <p class="has-text-align-justify">Ah, me olvidaba… mi segundo nombre es Martín. Me lo puso mi madre en gratitud a que le había nacido, por fin, un hijo varón, aunque con el tiempo le resultara distraído y algo mentiroso o, más bien, cuentista.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Romper el ciclo ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/09/18/romper-el-ciclo-editorial-1153998</link>
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                            <![CDATA[ Van 2,059 casos de violencia sexual en colegios y el Estado sigue reaccionando tarde. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 18 Sep 2026 05:53:01 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Romper el ciclo ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La violencia sexual contra menores en el Perú es un ciclo que se alimenta de su propia impunidad. Ocurre en un bus escolar en San Borja y ocurre en las comunidades Awajún y Wampis de Condorcanqui. Ocurre en colegios con recursos y ocurre en provincias donde hay una sola psicóloga para atender a cientos de víctimas. Lo que cambia entre un caso y otro es la velocidad con que el Estado responde. Y esa diferencia dice más sobre el país que cualquier protocolo que se anuncie después del daño.</p>   <p>El martes 15 de septiembre, un estudiante de 16 años fue presuntamente agredido sexualmente por ocho compañeros dentro de un bus escolar del Liceo Naval Almirante Guise, en el distrito de San Borja, con dos adultos presentes que dicen no haber percibido lo que ocurría.</p>   <p>Tras la acusación pública, los padres han señalado que la institución recibió denuncias previas sobre drogas, armas y amenazas a profesores que esperaron respuesta sin recibirla. Incluso una maestra del mismo centro educativo denunció represalias en su contra por denunciar actos violentos por parte de alumnos.</p>   <p>La Marina, hasta el cierre de esta edición, no emitía ningún pronunciamiento. El gobierno anunció el traslado del colegio al Minedu. El INDECOPI fiscalizó. En otras palabras, todas las instituciones llegaron después del daño. Pero esto no es exclusivo de dicho distrito capitalino.</p>   <p>En Condorcanqui, en la región Amazonas, entre 2024 y julio de 2026, más de 1,253 niñas y adolescentes indígenas Awajún y Wampis fueron víctimas de violencia sexual. Y la respuesta es brutal. Solo hay una psicóloga para atender a todas. Los antirretrovirales para las menores que viven con VIH producto de violaciones que sufrieron son insuficientes. Y, peor aún, a finales del año pasado, se retiraron fiscales y defensores públicos de comunidades enteras.</p>   <p>Ante ello, una misión de la OEA visitó la zona y concluyó que la violencia es estructural. “Estamos cansadas de denunciar. Hay mucha impunidad y ausencia de justicia”, sostuvo la presidenta del Comuawuy, Rosemary Pioc, cuando la prensa le pidió sus impresiones del problema.</p>   <p>En lo que va del año, el sistema SíSeVe registra 2,059 reportes de violencia sexual en colegio. Y 173 denuncias siguen sin respuesta.</p>   <p>Pero el fondo del problema va más allá. Se trata de un sistema que no solo abusa sino que tolera el abuso hasta que la violencia llega a este tipo de extremos profundamente lamentables. Ese es el ciclo de violencias que como sociedad se debería romper. Y, ante esa demanda, el Estado peruano sigue llegando muy tarde.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Esto no es un juego de niños, por Las Tejedoras ]]>
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                            <![CDATA[ Los discursos sobre la infancia a menudo ignoran la realidad de niñas y adolescentes, quienes enfrentan violencia y desigualdades severas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Las Tejedoras]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 17 Sep 2026 17:14:56 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Esto no es un juego de niños, por Las Tejedoras ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Nunca se había hablado tanto de protección de la infancia en la política peruana como en las últimas semanas. Todos quieren salvar a los niños. O, al menos, hablar en su nombre. ¿Y quién podría cuestionarlo? La defensa de la niñez se ha convertido en uno de los argumentos de mayor rentabilidad política. Invocarla permite a los grupos antiderechos ocupar una posición moral difícil de discutir, incluso cuando esa bandera se utiliza para desacreditar políticas de protección.</p>   <p>El problema es que estos discursos construyen una infancia abstracta, homogénea, sin género, territorio ni desigualdades, imaginaria; más útil para la política que las vidas concretas de niñas, niños y adolescentes atravesadas por violencia y exclusión.</p>   <p>En ese terreno, la educación sexual integral, el enfoque de género y otros avances aparecen hoy como “amenazas”, precisamente porque ayudaron a nombrar aquello que durante años permaneció en la oscuridad de lo “privado” y el abandono estatal; como la violencia sexual y el castigo físico y humillante en familias, escuelas e iglesias. Más de 22% de adolescentes mujeres peruanas entre 12 y 17 años sufrió violencia sexual en el último año, y en siete de cada diez casos, el agresor era de su entorno cercano (ENARES, 2024).</p>   <p>Por eso, cuando quienes se presentan como defensores de la niñez enfrentan cuestionamientos por la gestión de albergues, la exposición pública de niñas víctimas de violencia sexual, la disputa no es solo moral. Es de influencia y legitimidad para resguardar intereses políticos, económicos e ideológicos concretos.</p>   <p>Las niñas y los niños necesitan un Estado que los reconozca como sujetos de derechos, no solo como objetos de control, un Estado que responda a la exclusión y desigualdad que atraviesan sus vidas con la misma urgencia con la que hoy se les invoca en el debate político.</p>   <p>Colabora Susana Osorio Torres, socióloga</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El Perú y el Tratado de Alta Mar, por Óscar Maúrtua de Romaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/09/17/el-peru-y-el-tratado-de-alta-mar-por-oscar-maurtua-de-romana-hnews-676311</link>
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                            <![CDATA[ Este tratado, que entrará en vigor el 17 de enero de 2026, es vinculante y aborda aspectos críticos como la gestión de recursos genéticos marinos y áreas protegidas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Oscar Maurtúa]]></image:title>
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                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 17 Sep 2026 17:03:59 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La gobernanza de los espacios marítimos situados más allá de la jurisdicción nacional ha entrado en una etapa inédita. El Acuerdo relativo a la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional, conocido como Tratado de Alta Mar o Acuerdo BBNJ, es el instrumento que la inaugura. Adoptado el 19 de junio de 2023, tras cerca de veinte años de negociaciones, entró en vigor el 17 de enero de 2026. Constituye el primer instrumento jurídicamente vinculante para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en el 64% del océano, superficie que hasta entonces carecía de un régimen convencional integral.</p>   <p>Su régimen normativo se articula en torno a cuatro pilares: 1) los recursos genéticos marinos y el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de su utilización; 2) los mecanismos de gestión basados en áreas, incluidas las Áreas Marinas Protegidas (AMP); 3) las evaluaciones de impacto ambiental; y 4) la creación de capacidades y la transferencia de tecnología marina. Se trata de cuatro materias de directa relevancia para el Perú, en su condición de Estado marítimo.</p>   <p>Conviene precisar que el Acuerdo no regula la pesca en alta mar, la cual permanece sujeta a las organizaciones regionales de ordenamiento pesquero, entre ellas la Organización Regional de Ordenación Pesquera 1 del Pacífico Sur, competente respecto del jurel y la pota, y la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT) en materia de túnidos, cuyos mandatos el propio tratado ordena no menoscabar.</p>   <p>El Perú suscribió el instrumento el 9 de junio de 2025, en Niza, durante la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Océano. Al 26 de agosto de 2026, el Acuerdo registra 145 signatarios y 93 Estados Parte. En nuestra región lo han ratificado ya Chile, Ecuador, Brasil, México, Uruguay, Costa Rica, Panamá, Honduras y República Dominicana. El expediente de perfeccionamiento interno peruano, en cambio, está pendiente de ratificación.</p>   <p>Es indispensable esclarecer un equívoco recurrente. La ratificación del Tratado de Alta Mar no comporta, en modo alguno, la adhesión del Perú a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). En la declaración interpretativa formulada al momento de la firma, nuestro país dejó constancia de su condición de Estado no parte de dicha Convención y precisó que toda referencia a ella le será aplicable únicamente en la medida en que constituya parte del derecho internacional consuetudinario o refleje principios generales del derecho.</p>   <p>Antes que comprometer las posiciones peruanas en materia de dominio marítimo, la ratificación permitiría defenderlas en la interpretación y el desarrollo mismo del Acuerdo, que es donde tales posiciones quedan expuestas a lecturas expansivas.</p>   <p>A ello se suman intereses estratégicos de primer orden. La Cuenca del Perú, situada más allá de las 200 millas marinas, alberga nódulos polimetálicos de alto valor para la transición energética. <strong>²</strong> Ratificar el instrumento habilitaría al país a incidir en las evaluaciones de impacto ambiental que se practiquen si la comunidad internacional avanza hacia la minería submarina, resguardando los ecosistemas oceánicos.</p>   <p>Del mismo modo, Chile y Panamá impulsan ya la creación de un área marina protegida en las dorsales de Salas y Gómez y Nazca, contigua al límite exterior de nuestras 200 millas. Sin ser Estado parte, el Perú tendrá posibilidades limitadas de incidir en su diseño, gobernanza y condiciones de uso.</p>   <p>Además, el calendario apremia. Del 11 al 22 de enero de 2027 se celebrará en Nueva York la primera Conferencia de las Partes, que adoptará las reglas de procedimiento, los órganos subsidiarios, los mecanismos financieros y de información e, incluso, la sede de la Secretaría, disputada por China, Chile y Bélgica. Esas decisiones fundacionales sentarán precedentes políticos y jurídicos duraderos.</p>   <p>Sin la ratificación, el Perú concurriría únicamente como observador, sin voz ni voto. Como en otras materias de nuestra conducta internacional, los principios jurídicos y las consideraciones de orden práctico apuntan aquí en una misma dirección. Corresponde remitir con prioridad al Congreso de la República el expediente respectivo, a fin de culminar la aprobación legislativa antes de la COP1.</p>   <p>Un país cuya identidad histórica, científica y económica está indisolublemente ligada al mar no puede permanecer ausente cuando se define el régimen jurídico de dos tercios del océano.</p>   <p><em>*Ex Canciller de la República del Perú y Presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional</em></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Máquinas fuera de control, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ A lo largo de un siglo, surgen preocupaciones sobre el uso militar y la posible conciencia de las máquinas, evocando una crisis de confianza en la tecnología. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 17 Sep 2026 16:59:02 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Máquinas fuera de control, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En 1921 el autor checo Karel Čapek estrenó su obra de teatro <em>R.U.R.</em> (Robots Universales Rossum). Esos primeros robots de nuestro imaginario fueron benévolos reforzadores de las capacidades humanas. En poco más de un siglo las cosas se han ido invirtiendo, con máquinas, se nos dice, cada vez más universales y peligrosas para la humanidad.</p>   <p>El temor de la humanidad ante la máquina se ha ido estableciendo en capas. La primera: su posible uso militar en manos de fuerzas enemigas. Luego fue su desarrollo de alguna forma de conciencia propia. Ahora es el temor de que esa conciencia pueda replicarse y avasallar a los humanos, en muy poco tiempo.</p>   <p>En 1950 Isaac Asimov publicó <em>Yo, robot,</em> sobre la ética entre las máquinas y las personas. La pátina benévola de <em>R.U.R.</em> se mantenía, pero es obvio que ya se estaba buscando la forma de que el robot no se independizara del humano ni se volcara contra él. El film <em>Odisea espacial 2001</em>, de Stanley Kubrick, fue elocuente y le dio al tema máquina vs. hombre dimensión masiva.</p>   <p>Ahora nos asomamos a esa tercera capa (la humanidad derrotada por la máquina), pero ya no en la imaginación literaria, sino en el cruce pragmático de los negocios, la geopolítica y la tecnología, empeñados en jugar con la posibilidad de una autodestrucción. La inteligencia artificial como la bomba nuclear del siglo XXI.</p>   <p>¿Puede serlo realmente? Depende de a quién escuche uno, y las versiones siguen muy de cerca los intereses particulares. Por lo pronto cada vez más altos funcionarios dejan las empresas de IA para desmarcarse de las peores profecías. Otros altos funcionarios, como Donald Trump, insisten en que no pasa nada.</p>   <p>Así, en solo 100 años el robot ha pasado de ayudar a la humanidad a amenazarla. En torno de eso hay una polémica científica y otra política. Al igual que Trump, Xi Jinping no teme las consecuencias del avance de la IA. Más bien teme que los EE. UU. le ganen en la carrera hacia el desenlace, cualquier desenlace.</p>   <p>En el caso atómico, el temor a la autodestrucción nos mantuvo controlados. Hasta el momento nada parecido está sucediendo con la autonomía absoluta de las máquinas, hacia la cual estaríamos avanzando a toda velocidad, concentrados en las ventajas militares y comerciales del fenómeno tecnológico.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Iquitos vuelve a parar porque el Gobierno no cumplió ]]>
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                            <![CDATA[ El segundo paro de 72 horas de Loreto expone los acuerdos incumplidos. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 17 Sep 2026 13:21:17 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Iquitos vuelve a parar porque el Gobierno no cumplió ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Los ciudadanos, si paran por segunda vez en menos de un mes por las mismas razones, no solo manifiestan una señal de protesta sino de desconfianza. El primer paro de Loreto fue en agosto. Ante la crisis de entonces, el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori llegó y acordó ampliar el subsidio a mototaxistas y al transporte multimodal. Sin embargo, y lamentablemente, para los loretanos, esos compromisos no se cumplieron o resultaron insuficientes frente a la magnitud del problema.</p>   <p>Esta semana, Iquitos vuelve a paralizar sus actividades en señal de protesta por 72 horas con las mismas demandas: el alza del combustible, los cortes de electricidad y la minería ilegal que avanza sin control en la región. Y ante ello, la lectura más inmediata es que el gobierno firmó sin capacidad de cumplir.</p>   <p>Al respecto, las tres demandas principales del paro merecen leerse por separado porque cada una tiene una causa distinta y una responsabilidad estatal específica. El alza del combustible es consecuencia directa de la tensión en el Estrecho de Ormuz que ya documentamos en estas páginas.</p>   <p>Por otro lado, los cortes de electricidad en Iquitos tienen una causa estructural diferente. La ciudad amazónica, como la gran mayoría de ellas, sigue operando con un sistema eléctrico aislado que depende de generadores a diésel porque nunca fue conectada al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional.</p>   <p>Y la minería ilegal, que en Loreto avanza sobre ríos y comunidades sin que el estado de emergencia ni el despliegue militar hayan producido resultados concretos, es otro problema mayor para quienes habitan esos territorios. Este último, más allá de las particularidades naturales, presenta el mismo patrón que se documenta en Pataz.</p>   <p>Lo que une las tres demandas es un Estado que llega tarde, firma acuerdos sin presupuesto verificable y regresa a la siguiente crisis sin haber resuelto la anterior. En ese sentido, el centralismo sigue siendo la causa más profunda.</p>   <p>Sin embargo, esa brecha se ensancha más cuando los compromisos no se cumplen ya que genera falsas expectativas en la población, valga decir, seriamente afectada en su supervivencia diaria por las demandas que presentan en esta acción última a la que dicen recurrir.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Una ley pendiente para los peruanos que no terminaron el colegio, por Misión Educación ]]>
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                            <![CDATA[ Se propone una Ley de Educación para Personas Jóvenes y Adultas que unifique esfuerzos educativos, que promueva una educación de calidad y pertinente. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[mision educacion]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Misión Educación</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 16 Sep 2026 18:17:25 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Una ley pendiente para los peruanos que no terminaron el colegio, por Misión Educación ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El derecho a la educación también debe llegar a los jóvenes y adultos. Conjugando los criterios de edad y exclusión, tenemos unos 17.616 millones de jóvenes y adultos, que con un asegurado derecho a la educación ganarían en dignidad, inclusión y productividad. Hay que ir más allá del artículo 17 de la Constitución, que solo garantiza Educación Básica a todos los peruanos, de manera Regular (EBR) o Alternativa (EBA), cuando se está en situación de analfabetismo o con educación básica incompleta.</p>   <p>La Educación para Personas Jóvenes y Adultas (EPJA) es transformadora e incluye a la EBA, pero va más allá de ella. Señalemos algunas urgentes líneas de trabajo hasta el 2031, sobre la EPJA:</p>   <p>· Alfabetización. Tenemos 1218857 analfabetos. Hay que reducir esta realidad por lo menos en un 50%, principalmente entre mujeres, de los departamentos de Huánuco, Apurímac, Cajamarca, Huancavelica, Cusco, Ayacucho y Áncash.</p>   <p>· Educación Básica incompleta en 7850000 peruanas/os. Los CEBA atienden con muy baja calidad al 2.6% de esta potencial demanda. En este quinquenio deberíamos atender a un 10%, conjugando o unificando el trabajo de CEBAs, CETPROs y Educación Comunitaria;</p>   <p>· El Congreso debería aprobar una Ley creando la EPJA, asumiendo lo de la EBA-ETP-EC, pero añadiendo otras disposiciones como las siguientes: toda institución laboral (pública o privada) debe actualizar a sus trabajadores; los Gobiernos Locales deben promover y organizar la formación de los trabajadores de mercados e informales de su ámbito (ambulantes, mototaxistas, madres de comedores populares y otros), atendiendo también a personas de la tercera edad; las UGEL deben articular y organizar territorialmente los servicios de educación para jóvenes y adultos, como lo sugiere un reciente estudio de la Universidad Ruiz de Montoya.</p>   <p>La calidad educativa conlleva rendimientos + pertinencia. El joven o adulto que estudia o participa en un evento busca que lo aprendido le sirva para su vida personal o colectiva y así cambie su vida personal, familiar y social en general. Si no existe esta pertinencia, se genera un desinterés estructural. Por ello, es connatural a la EPJA el ser transformadora.</p>   <p><em>Colabora Sigfredo Chiroque-Instituto de Pedagogía Popular IPP</em></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Bandas pufi: ¿de dónde era el cantante?, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/09/16/bandas-pufi-de-donde-era-el-cantante-por-mirko-lauer-hnews-1545744</link>
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                            <![CDATA[ Este caso podría explicar los múltiples atentados contra músicos, tras un preocupante patrón de violencia y el peligro de la corrupción en el ámbito del transporte y la seguridad. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 16 Sep 2026 17:56:52 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Bandas pufi: ¿de dónde era el cantante?, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La captura de un cantante dedicado a intermediar los crímenes de la banda “Los Malditos del Sur” muestra que hay hampones de los dos lados del mostrador. Si hay tantos conjuntos musicales víctimas de atentados y cobro de cupos, quizás es porque allí dentro está una parte del problema. Esa farándula está lista para una auditoría.</p>   <p>No estamos haciendo una acusación genérica, pero sí tratando de hacer notar lo dinámico y recursero que es el modelo de negocios del crimen organizado. Las enseñanzas del ingenioso narcotráfico internacional están presentes en las sombrías extorsiones que abruman a nuestros comerciantes. Algo que comienza por la infiltración en la política.</p>   <p>El cantante de marras organizaba las cobranzas desde su trabajo en el escenario, movía el dinero de la banda mediante sucesivos intermediarios bancarios, mantenía el contacto con el jefe de la banda, que todavía vive muy cómodo en España. Era, pues, el hombre orquesta de los delincuentes. ¿Existen casos parecidos en el gremio del transporte?</p>   <p>Quizás el caso de los Malditos del Sur ayude a entender los ya numerosos casos de atentados contra músicos de algunos otros conjuntos. Serían personas que se han negado a traicionar a sus colegas, sus empleadores o su público. Son un blanco perfecto para los psicópatas de las bandas criminales.</p>   <p>Al comienzo hemos dicho “hampones de los dos lados del mostrador”. Quizás hemos debido decir tres, pues la corrupción policial es un evidente protagonista del desborde criminal que se está viviendo. En la reciente masacre están vinculados a la policía los uniformes usados para el atraco, las camionetas y varios personajes.</p>   <p>Si los asaltantes se disfrazan de policías, entonces no tiene tanto sentido que las unidades de transporte sean blindadas, como proponen algunos. Pues los criminales están cada día más infiltrados dentro de los propios negocios. Los libros de contabilidad van camino de volverse secretos, bajo pena de muerte.</p>   <p>El sujeto que servía a una banda criminal desde su conjunto musical le debe al público una explicación de cómo llegó a esa condición de traidor. ¿Fue presionado y cedió por miedo? ¿Fue un simple caso de ambición económica? ¿Le gustó más cobrar cupos que pagarlos? En cualquier caso, es un episodio lamentable. ¿Irá preso? ¿Saldrá libre? ¿Lo asesinarán para taparle la boca?</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El limbo electoral debe corregirse ]]>
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                            <![CDATA[ JNE debe explicar participación en el debate de candidatos con reelección encubierta. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[ia Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 16 Sep 2026 16:30:08 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El limbo electoral debe corregirse ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Las democracias necesitan debates electorales porque son el espacio donde los ciudadanos pueden comparar propuestas, examinar a quienes aspiran a gobernarlos y tomar una decisión informada. Pero ese espacio solo cumple su función cuando quienes debaten son efectivamente candidatos a los cargos que se discuten. Un debate donde alguien participa sin tener sustento jurídico además de confundir al ciudadano, viola las reglas que deberían garantizar elecciones competitivas.</p>   <p>El JNE incluyó a Rafael López Aliaga en la lista oficial de participantes del debate municipal de Lima del 21 de septiembre como candidato a la alcaldía de la ciudad. El problema jurídico es doble. Si es candidato a primer regidor, como figura en la lista de Renovación Popular, no tiene sustento legal para debatir como postulante a alcalde porque jurídicamente no lo es. Y si fuera candidato a alcalde, el artículo 194 de la Constitución se lo prohíbe por ser reelección inmediata.</p>   <p>Hasta el cierre de esta edición, López Aliaga todavía no ha confirmado su participación. Pero que el propio organismo electoral lo haya convocado en esa condición revela que tampoco tiene claro qué es jurídicamente este candidato.</p>   <p>El artículo 24 de la Ley Orgánica de Municipalidades establece que el primer regidor asume la alcaldía cuando el alcalde en ejercicio es vacado, suspendido o se ausenta durante la gestión. Ese supuesto aplica para un alcalde en funciones con un impedimento sobrevenido, no para un candidato a regidor que aspira a asumir la alcaldía después de ganar unas elecciones. Son situaciones jurídicamente distintas que el JNE en la práctica parece haber equiparado sin explicación.</p>   <p>Lo que ocurre en Lima tiene además decenas de casos similares en todo el país donde el mismo vacío jurídico podría producir el mismo problema.</p>   <p>El JNE tiene la obligación de pronunciarse antes del debate sobre dos preguntas concretas. Primera, con qué sustento jurídico un candidato a primer regidor participa en un debate como candidato a alcalde. Segunda, si una lista encabezada por un ex-alcalde como primer regidor puede recibir credenciales de alcaldía si gana.</p>   <p>Los ciudadanos de Lima van a las urnas sin saber exactamente a quién están eligiendo para gobernarlos. Esa incertidumbre la creó el JNE y debe ser el mismo órgano el responsable de resolverla antes del debate, no después de las elecciones. Permitir que quien abusa de las normas avance impunemente puede tener serias repercusiones para el futuro político del país.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Los refuerzos del gobierno, por César Azabache Caracciolo ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/09/16/los-refuerzos-del-gobierno-por-cesar-azabache-caracciolo-hnews-1510784</link>
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                            <![CDATA[ Sería un error que la Comisión termine poblada de personalidades vinculadas a Fuerza Popular. La Comisión debe producir el efecto contrario, mostrar un gobierno capaz de construir soportes fuera de su propio círculo de referencia. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[César Azabache]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>César Azabache</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 16 Sep 2026 14:47:44 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Los refuerzos del gobierno, por César Azabache Caracciolo ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Construir una oposición consistente parece imprescindible. Pero también lo es construir equilibrios, nos gusten o no las condiciones generales en que debemos hacerlo. Ahora el fujimorismo es el gobierno y no podemos ponerlo en la lista de los regímenes que simplemente caen. No después de haber tenido ocho gobiernos en diez años. Hacerlo no sería realista ni responsable.<br><br>Sin embargo, la política en serio requiere capacidad autocrítica, y reconocer limitaciones es algo que el gobierno no parece estar dispuesto a hacer. Ahí hay un obstáculo serio para avanzar en cualquier dirección.<br><br><strong>Demasiadas incertidumbres</strong><br><br>A finales de agosto, el gobierno anunció la creación de una Comisión Consultiva, pero los integrantes de esta Comisión no han sido anunciados hasta ahora. Esto intriga. Paniagua y Toledo tuvieron consejeros presidenciales individuales. Kuczynski incorporó formalmente la Comisión al organigrama del Despacho Presidencial. Pedro Castillo utilizó el espacio para designar a dos consejeros, Daniel Salaverry y Modesto Montoya. Dina Boluarte creó otra cosa, una comisión poblada de constitucionalistas de los que aparentemente esperaba respaldo.<br><br>Los gobiernos en ejercicio se apoyan en los equipos políticos de sus partidos. La convocatoria a consejeros sugiere gobiernos que necesitan mostrarse capaces de convocar personalidades fuera de su entorno. Sería un error que la Comisión termine poblada de personalidades vinculadas a Fuerza Popular. La Comisión debe producir el efecto contrario, mostrar un gobierno capaz de construir soportes fuera de su propio círculo de referencia.<br><br>Los consejeros aún no han sido confirmados.<br><br>Mientras tanto, sin que medie un reconocimiento claro de las cosas, el gobierno ha anunciado la creación de la “Secretaría Estratégica Presidencial”. A esta Secretaría le están encargando proponer la Política General de Gobierno y articular las políticas públicas, dos competencias que definían hasta ahora a una PCM que ha quedado rebajada a “coordinar” con ella. El encargo supone un personaje con suficiente capacidad de liderazgo para justificar que se esté debilitando la estructura regular del gobierno. Hasta hace unos días parecía claro que el puesto sería entregado a José Chlimper. Conforme pasan los días, esa claridad empieza a borrarse.<br><br>Chlimper ya es un dirigente notable de Fuerza Popular. En la Comisión agregaría poco. En la Secretaría representaría una forma silenciosa de reconocer que el señor Galarreta no está dando la talla que se esperaba en la PCM. De hecho, en apenas sesenta días el gabinete ha dado demasiadas señales de desorden. El pedido de facultades delegadas, por ejemplo, fue presentado antes de que se formalizara la Política General de Gobierno. Y entre ambos documentos hay un punto fuerte de descoordinación: la salud, que ocupa un lugar claro en la Política General, no aparece entre los ejes articuladores de las facultades solicitadas. Y en ambos documentos hay un ausente común, la corrupción, que no parece ser percibida por el gobierno como un problema de Estado.<br><br>Pero por encima de las coordinaciones de documentos hay un ministro, el de Justicia, que después de disputar con Cultura el control del Museo de la Memoria sostuvo ante el Congreso que el Código Procesal Penal, una de las leyes más importantes de su sector, fue elaborado por “abogados litigantes” que lo habrían escrito pensando únicamente “en sus clientes”, para agregar después que existen abogados que forman parte de las bandas a las que defienden. La condena de la comunidad legal por estas declaraciones cubrió un espectro que va desde Carlos Rivera hasta Humberto Abanto, pasando por César Nakazaki y Julio Espinoza. El ministro a cargo del componente de justicia del pedido debilitó su propia legitimidad para manejar reformas en el sector. En condiciones estables, este incidente debería costarle a la solicitud un capítulo entero, el suyo.<br><br>Imposible no agregar a un ministro de Defensa que viajó a Trujillo para convertir una crisis de seguridad en plataforma de exposición propia o a una ministra de la Mujer capaz de desentenderse de las violaciones de niñas y adolescentes en Condorcanqui.<br><br>La repetición de escenas como estas ha abierto el espacio que explica la necesidad de refuerzos urgentes.<br><br>Pero la presidenta ha anunciado que está convocando personalidades que no tendrán la condición de funcionarios públicos, sin dejar en claro si se refiere a la Comisión o a la Secretaría. No debería tratarse de la Secretaría porque ella solo puede funcionar en el núcleo del gobierno. Y una entidad como la que se está diseñando no puede mantenerse fuera de la zona sujeta a controles constitucionales. Una Secretaría formada por personal privado podría convertirse en una puerta a todo tipo de conflictos de intereses. La falta de equilibrio institucional que generaría una medida de este tipo, tarde o temprano, provocaría más problemas que los que ahora se estaría intentando resolver.<br><br>En septiembre de 2024, Dina Boluarte creó una oficina de monitoreo “intergubernamental” que permaneció sin personal hasta que fue entregada a Juan José Santiváñez. Santiváñez la empleó como plataforma para sostener su propia influencia política entre abril y agosto de 2025. Después esa oficina se eclipsó. La escena es distinta ahora. La señora Fujimori parece necesitar un verdadero centro de gobierno. La Secretaría tiene atribuciones mucho mayores que la oficina creada por Boluarte. Los riesgos, por eso mismo, son mayores.<br><br>Los dos anuncios, Comisión y Secretaría, parecen mostrar que el gobierno ha notado el desorden que se está creando a su alrededor. Pero mantener en las brumas la solución parece una pésima idea.<br><br>En la política, entendida en serio, incertidumbre, negación y ceguera generan verdaderas fisuras de legitimidad que no nos podemos dar el lujo de arrastrar.</p>   <p><br></p> ]]></content:encoded>
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