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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Fri, 26 Jun 2026 15:00:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ El Mundial de Fútbol y las excusas para educar más allá de las figuritas, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <![CDATA[ El mayor evento deportivo del planeta reúne a millones de personas en una sola pasión. El mismo también podría ser usado para fines educativos y de difusión cultural entre niños y adolescentes. No todo debe ser goles y cash. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El Mundial de Fútbol y las excusas para educar más allá de las figuritas, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em>Porque el fútbol no es un hecho real, el que tú miras, sino una ilusión, la que yo miro. Es una virtud de la mirada.</em></p>   <p><strong>Constantino Carvallo</strong>, educador peruano</p>   <p> </p>   <p>Cada cuatro años, el planeta desea patear con más ganas una pelota. <strong>El Mundial de Fútbol</strong>, esa ceremonia global que convoca emociones, identidades y negocios, vuelve a ocupar titulares y conversaciones cotidianas. Pero más allá de estadios repletos y gestas épicas, el torneo despliega una trama paralela: la que se vive en casas y colegios, donde niños, padres y profesores terminan discutiendo, sin proponérselo, sobre competencia, consumo, frustración y valores deportivos.</p>   <p>Si apelamos a esos valores que el fútbol puede transmitir, vale recordar lo que afirmaba el escritor argelino <strong>Albert Camus</strong>, que “todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”. Una idea que no contradice, sino que se complementa, con la mirada del uruguayo Eduardo Galeano, quien advertía que “el fútbol es un espejo del mundo: en él se reflejan sus virtudes y sus miserias”.</p>   <p>Desde esa perspectiva, podemos decir que la Copa del Mundo dejó hace tiempo de ser únicamente fútbol para convertirse también en una gran caja registradora. En ella no solo se celebran jugadas imposibles y goles memorables, sino que se promueven hábitos de consumo no siempre saludables. Es precisamente allí donde surge una oportunidad —a veces incómoda— para educar.</p>   <p>Basta mirar el fenómeno de los álbumes de figuritas. Para muchos adultos, el recuerdo es tibio: páginas incompletas, cromos repetidos y tardes de trueques sin conseguir el jugador esperado. Una nostalgia teñida de desilusión, pero también de ingenuidad. Hoy, ese rito ha cambiado de escala. El deseo de “llenar el álbum” ha sido absorbido por una lógica de mercado que convierte el pasatiempo en una inversión desproporcionada y, en no pocos casos, desbordada.</p>   <p>Las cifras no mienten. Un álbum básico de la marca que tiene los derechos internacionales ronda los 9.90 soles. Cada sobre de siete figuritas cuesta 4.20, y el “paquetón”, con poco más de cien sobres, supera los 380 soles, dependiendo de la oferta. Completar la colección —de 980 cromos— requeriría cerca de 600 soles en un escenario improbable de no tener repetidas. Pero la repetición es la regla en este juego. Entonces, cuando fallan los intercambios y el deseo de llenar el álbum crece, el gasto escala sin pudor. Un importe aproximado puede bordear los tres mil soles, si no renuncias antes de alcanzarlo. Una locura que encuentra su principal campo de acción en un lugar muy predecible: la escuela.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/26/6a2d6c5c2766a31b1f03515a.jpg" alt="Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Es allí donde los álbumes dejan de ser cuadernillos ilustrados para convertirse en artefactos sociales. En los recreos se negocia, se compara, se presume y también se excluye. “Yala, nola”, “¿cuánto vale esta?”, “yo tengo más que tú”, “¿esta no la tienes? ¡Jajaja!”. El lenguaje del mercado se filtra en edades tempranas y surgen tensiones atravesadas por la presión del grupo y el deseo de autoafirmarse con la comparación. Los niños trasladan esa lógica a casa y presionan por más sobres; algunos padres ceden, otros se resisten, mientras no pocos docentes observan sin intervenir. Y quedan aquellos pequeños que, desde la orilla, están a la expectativa de un intercambio desigual por un producto cada vez más costoso.</p>   <p>Las preguntas son inevitables: ¿quién está acompañando este proceso? ¿Cuántos adultos advierten que, detrás del entretenimiento, se incuban patrones de consumo y jerarquías materiales que pueden dañar los vínculos? ¿Nos estamos ocupando realmente de esto?</p>   <p>Y en medio del barullo, el fútbol —paradójicamente— queda relegado. Valores como el esfuerzo, la disciplina, el honor o el trabajo en equipo ceden ante un criterio inmediato: el poder adquisitivo. Ya no importa la hazaña en la cancha, sino la capacidad de completar una página o conseguir el cromo deseado. El sentido formativo del deporte se diluye frente a la urgencia de acumular para evitar la decepción.</p>   <p>Pero no todo está perdido en esta fiebre coleccionista. Allí donde hay un problema, también hay una puerta. El entusiasmo por las figuritas puede transformarse en una herramienta pedagógica si se guía con propósito. Intercambiar figuritas puede ser aprender a negociar con justicia, valorar al otro y dominar la codicia. Completar un álbum puede dar lugar a ejercicios de cálculo, probabilidad y estadística. Analizar su información permite reconocer fuentes de datos secundarias. Cada jugador puede despertar curiosidad por su país, su historia o su cultura. Es decir, incentivar la investigación y el deseo de aprender con optimismo.</p>   <p>Quizá la clave no sea prohibir ni ceder sin más, sino resignificar el hábito, dotar de sentido al álbum antes que a sus figuritas. Convertirlo en una excusa para pensar, dialogar y aprender en comunidad. Porque, al final del torneo, muchas colecciones acabarán olvidadas o —vale decirlo— arrojadas al vertedero de la frustración o la vanidad. Eso ya lo conocemos los adultos.</p>   <p>Lo que no debería perderse, si el camino se recorre con conciencia, es la lección aprendida. El Mundial pasa; nosotros —y, especialmente, ellos— estamos convocados a trascenderlo con ilusión, criterio y responsabilidad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ JNJ avanza sobre la Corte Penal Nacional ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/26/jnj-avanza-sobre-la-corte-penal-nacional-editorial-622180</link>
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                            <![CDATA[ Tres resoluciones contradictorias en 48 horas paralizan al tribunal que investiga los casos de corrupción y crimen organizado más complejos del país. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 08:03:35 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ JNJ avanza sobre la Corte Penal Nacional ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La Corte Penal Nacional es el tribunal que concentra los casos más complejos del sistema de justicia peruano, entre ellos Lava Jato, Odebrecht y Cuellos Blancos del Puerto. Esta semana entró en una crisis abierta por una disputa de poder entre el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial y los jueces recién nombrados por la JNJ. Las audiencias quedaron interrumpidas y las partes de los procesos no tuvieron certeza sobre quién presidía cada sala de un día para otro.</p>   <p>La corte funciona con cinco salas de apelaciones de tres jueces cada una, lo que suma 15 jueces superiores en total. Hasta hace poco, ninguno de ellos era titular de este tribunal especializado, así que el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial designaba directamente a quien lo presidía. Eso cambió con los nombramientos de la JNJ, que ya colocó a 11 de esos 15 jueces como titulares. La ley señala que, al llegar a ese número, los propios jueces pueden reunirse en una sala plena, es decir, una asamblea de todos los titulares, y elegir a su propio presidente. Quien presida decide cómo se organizan las salas y qué juez encabeza cada una, lo que, en la práctica, determina quién resuelve los casos más sensibles del país.</p>   <p>Para evitar que esa asamblea eligiera a un nuevo presidente meses antes de terminar el periodo, el Consejo Ejecutivo prorrogó de manera excepcional hasta diciembre el mandato del actual presidente, Jhonny Contreras, alegando que un cambio de liderazgo en medio de casos tan complejos generaría inestabilidad. Los jueces nombrados por la JNJ consideran esa prórroga un exceso que les arrebata una atribución que la ley ya les reconoce, y por eso convocaron su propia sala plena para disputarle el control.</p>   <p>La sospecha de que este proceso responde a algo más que a criterios técnicos tiene respaldo documental. En el primer grupo de jueces nombrados en mayo, la JNJ excluyó a postulantes que ocupaban mejores puestos en el cuadro de méritos, entre ellos Yeni Magallanes Rodríguez, quinta en la lista, mientras nombraba a otros que la seguían en la calificación.</p>   <p>Es plausible, entonces, que el objetivo de fondo no sea meramente administrativo, como aducen, sino de control.</p>   <p>Durante el fujimorato de los noventa bastó controlar ciertos tribunales y salas específicas para garantizar por años la impunidad de la red de corrupción de Vladimiro Montesinos. El nuevo Congreso y el próximo gobierno reciben un Poder Judicial cuya independencia corre el riesgo de quedar atrapada entre dos actores que compiten por el mismo poder, no por garantizarla.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/20/arte-kene-una-posible-interpretacion-por-hernan-pazos-hnews-1231300</link>
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                            <![CDATA[ Debate. Sara Flores hizo historia al ser la primera artista indígena en representar a Perú en la Bienal de Venecia 2026. Todas las posturas sustentadas sobre su participación y el arte kené son más que bienvenidas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 08:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Sara Flores</strong> es la elegida para representar al Perú este año en la <strong>Bienal de Venecia</strong>, pero va sola. Lleva como obra telas con los diseños kené, diseños que pertenecen a una tradición que lleva años dialogando con estos resultados, graficando esos mundos que abren puertas, que reinventan el universo, que complementan a la población shipiba en su convivencia con la naturaleza. Sara Flores pertenece a un colectivo; es parte de una población con quienes comparte la creación y difusión de estos diseños que reordenan el mundo, una comunidad que convive en este universo gracias a la planta de la ayahuasca, instrumento que los lleva adonde tienen que estar para ser mejores personas, caminar de la mano con sus espíritus reconocidos, buscar la excelencia en el sendero de la vida y avanzar en su convivencia con la poderosa e implacable selva. Y es al ingerir <strong>la ayahuasca</strong> que se les presentan estos gráficos con los que la planta propone instrumentos específicos de sanación e interpretación del universo que elevarán al individuo a estados más puros y sanos. Es así como nace el kené, un sistema de diseño tradicional del pueblo amazónico <strong>shipibo-konibo</strong> que representa la cosmovisión, los ríos, la sanación y su conexión con la naturaleza, elaborado y transmitido en cerámicas, textiles, objetos utilitarios y el cuerpo. Un sistema que, como partituras musicales proponiendo los ecos del verdadero camino paralelo o mapas, dirige al espíritu a reorganizar el universo, a encontrar ese espacio en donde la convivencia con su hábitat en la selva amazónica le será absolutamente amable porque lo llevará a ser parte de ella, a convivir con todas sus especies.</p>   <p>Y es en este escenario que Sara Flores es elegida para salirse de su entorno, para desviar sus objetivos y ser devorada por el consumismo occidental que todo lo quiere poseer. ¿Quizá sea un análisis bastante superficial pensar que los diseños kené son obras de arte? Son diseños concebidos para ir más allá de la observación, el análisis o la representación de la naturaleza (adjetivos por excelencia que definen el camino que propone cualquier actividad artística). Y son más que eso, son especies de partituras musicales cuyo objetivo se dirige a despertar otros sensores que van dirigidos a la búsqueda del equilibrio y el bienestar; son intermediarios, instrumentos activos de estimulación producidos con la finalidad específica e inequívoca de despertar incentivos para una nueva cosmovisión o interpretación del universo. Y no son obras propias producidas por individuos aislados; son el resultado de años de trabajo colectivo, de convivencias de producción, de colaboraciones casi artesanales y minuciosas que acompañan el diario vivir en las comunidades amazónicas. Y son las visiones y los gráficos que la ayahuasca muestra. Son el producto del ensueño al que lleva la planta y es para eso que los presenta. Tienen un objetivo específico cuya existencia no será obligatoria y es perecedera. Cumplen una función.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/26/6a36b70cd89dc4933303265b.jpg" alt=""Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Sara Flores. De otros mundos&quot;. Foto: Michele Agostinis.</figcaption>   <p>Podríamos concluir que la planta, que es más sabia que cualquier propuesta que desvíe sus primordiales intenciones, no se deja manipular. Elige acceder a estos mercantilistas embrujos para tener el acceso a una realidad que al final no le pertenece, pasando sobre estos ajenos movimientos para buscar objetivos más acordes a su mágica presencia. Esta planta, que no tiene nuestras limitadas capacidades de interpretación y que obedece a los designios más verdaderos de la naturaleza, quizá tenga otra dirección. A lo mejor ha decidido revertir el planteamiento prometido por instituciones que le son tan lejanas y ha decidido pasar sobre estas frívolas celebraciones, ignorándolas para así proponer sus verdaderos objetivos, incluyéndolas en sus avances, asimilándolas en su crecimiento, absorbiéndolas y conquistándolas, utilizándolas al final. Evocando algún jinete apocalíptico sobre su deslumbrante caballo, unida a él como un único ser o algún semidiós: como en la primera conquista, confundiendo las interpretaciones sobre sus verdaderos sentidos y presentándose como este nuevo hombre/corcel en su Caballo de Troya para proponer un nuevo diálogo. Abarcando nuevas geografías en donde acaso tenga una nueva función, la de darse a conocer, la de proponer sus particulares métodos y generar un nuevo escenario con el exótico poder de sus visiones. El 16 de abril de 2008 se declara Patrimonio Cultural de la Nación al arte kené, en tanto que se trata de una manifestación cultural que resume la cosmovisión, el conocimiento y la estética de la sociedad shipibo-konibo y que es, además, su principal elemento identitario frente a la sociedad occidental. <strong>Resolución directoral n.º 540/INC-2008</strong>.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El árbol de Guernica, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/el-arbol-de-guernica-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-1867071</link>
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                            <![CDATA[ Los desastres de la guerra son terreno fértil para la creación artística. Uno de sus mayores ejemplos lo podemos notar en una de las obras maestras de Pablo Picasso, en la que captura el horror del bombardeo de esta pequeña ciudad vasca durante la Guerra Civil Española. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[El árbol de Guernica. 2012. Fuente: Wikipedia.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 25 Jun 2026 17:00:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Pablo Picasso</strong> ya había pintado <strong>“Guernica”</strong>, acaso el más importante cuadro del siglo XX. Aquel describe el espanto de la pequeña ciudad vasca al ser bombardeada. Nadie dejó de sufrir allí. Ni los seres humanos, ni los caballos, ni mucho menos el árbol.</p>   <p>El gran artista residía en Francia cuando la Ciudad Luz fue invadida por las tropas alemanas que establecieron allí un gobierno nazi. Un día, un general alemán fue a visitarlo.</p>   <p>El cuadro no estaba allí, pero el alemán le mostró una reproducción fotográfica y le preguntó:</p>   <p>-¿Usted hizo esto?</p>   <p>-No. Fueron ustedes -replicó el artista.</p>   <p>Toda mi vida había ansiado llegar a Guernica desde que, siendo muy pequeño, descubrí una reproducción de esa obra en la biblioteca de mi abuelo.</p>   <p>En octubre de 2023, cuando Marisa y yo pudimos llegar a la pequeña ciudad santa de los vascos, me encontré con que los habitantes hablaban, pero las palabras estaban fuera de ellos. Las mujeres me parecieron tan delgadas como llaves y casi transparentes.</p>   <p><strong>La</strong> <strong>Guerra Civil Española</strong> comenzó en julio de 1936 -hace hoy noventa años- con un golpe de estado de militares hostiles a la forma de gobierno que se había dado el pueblo español. Su proyecto era destruir la república y volver a una monarquía despótica con instituciones inquisitoriales como la Iglesia católica y toda la administración pública. Franco, el jefe del alzamiento, quería devolver el país a lo que había sido en su época más rancia y perversa.</p>   <p>En base a esos objetivos emprendió una sangrienta guerra que, ante la bravura de la resistencia, duraría tres años. La mayor fuerza de combate residía en el apoyo militar de Mussolini y Hitler, quienes ensayarían en la Península la contundencia de las armas que habrían de usar en la Segunda Guerra Mundial.</p>   <p>Guernica, centro del país vasco, no tenía importancia militar. Era una comunidad tan pequeña como nuestra Pativilca y con solo 6000 habitantes, pero la historia la ha señalado como el lugar ante el cual los reyes de Castilla habían ido a prometer respeto a los fueros vascos.</p>   <p>El día del bombardeo, la mayoría de los hombres estaba fuera porque había tomado las armas para protegerse del invasor, pero sus calles estaban repletas de mujeres y niños.</p>   <p>Los niños vascos suelen escuchar la leyenda de que, en los tiempos de la invasión de los romanos, el árbol de Guernica alzó los brazos y se devoró a todas las águilas imperiales. Lamentablemente, no fue así ahora.</p>   <p>A mediodía, la legión <strong>Cóndor</strong> alemana empezó a desparramar toneladas de explosivos sobre la ciudad, al mismo tiempo que los aviones caza de Mussolini perseguían a quienes querían huir. El ataque aéreo intentaba no dejar heridos sino solamente muertos incluyendo a los caballos, los árboles y los animales domésticos.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/25/6a3b6c3ca9dec717cd0b0c42.jpg" alt="El árbol de Guernica. 2012. Fuente: Wikipedia." width="1250" height="735"/><figcaption>El árbol de Guernica. 2012. Fuente: Wikipedia.</figcaption>   <p>Por desgracia, no fue Guernica la primera ciudad bombardeada en el siglo XX. En el Perú, lo fue Trujillo, en 1932, por órdenes del presidente Sánchez Cerro para aplastar una revolución popular.</p>   <p>En nuestra visita a Guernica, me parece que todo el tiempo, en vez de observar la ciudad, recordábamos la pintura que la describe.</p>   <p>En ella se pueden distinguir seis figuras humanas de las cuales cuatro son mujeres más un hombre y un niño. En su fuga, un toro, cuyo costado ha sido atravesado por una espada, persigue a una madre quien sostiene en sus brazos a un hijo muerto. La flecha que se hunde en el costado del caballo hace pensar que ese animal representa al pueblo de Guernica atravesado por el dolor. El único hombre de la pintura grita mientras la bestia pisotea su cuerpo.</p>   <p>Cuando Picasso estaba haciendo su tarea, dijo: “En el cuadro que estoy pintando, que llamaré Guernica, expreso mi horror hacia la casta militar que ahora está saqueando España en un océano de miseria y muerte”.</p>   <p>“Venceréis, pero no convenceréis”, dijo el filósofo Miguel de Unamuno cuando daba un discurso en la Universidad de Salamanca. La frase estaba dirigida al general franquista Millán Astray quien estaba en la sala y, junto con los suyos, respondió gritando “¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!”.</p>   <p>La ciudad que visitamos está aparentemente completa, limpia y bella. Caminamos por su mercado y conversamos con una mujer de tez soleada, rubia y bonita llamada Mely. A ella le preguntamos qué había sido del árbol y nos respondió que había subido a los cielos, pero que otro árbol más joven estaba ahora en su lugar.</p>   <p>Guernica sigue siendo un pueblo pequeño, pero resiste y vivirá mil años más.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ In memoriam, por Diego García-Sayán ]]>
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                            <![CDATA[ La conexión entre el autor y su perro trasciende la muerte; la música y la tranquilidad vividas juntos subrayan la importancia de estos lazos que nunca se rompen. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Diego García Sayán]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Diego García Sayán</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 25 Jun 2026 12:02:49 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ In memoriam, por Diego García-Sayán ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Mi adorado perro Titán se ha ido.</p>   <p>No diré que <em>ha muerto</em> ese bello labrador color <em>hueso</em>. Porque hay seres cuya partida no consigue expulsarlos del mundo. Siguen viviendo en los rincones donde fueron felices, en las costumbres que compartieron con nosotros, en la memoria obstinada de las tardes y de las noches.</p>   <p>Titán se ha ido, pero todavía lo veo. Y también lo ve así —y lo siente— su &#039;hermanita&#039; Julieta, que sigue en casa. Pequeña y dulce perrita que da aullidos de lobezna al despertar, en el amanecer. Perdónenme por hacer uso de esta página para expresar aquí un asunto muy personal, pero prefiero la total transparencia.</p>   <h2><u>Muy cerca</u></h2>   <p>Lo veo acercarse en silencio mientras escribo. Y acomodarse, como siempre, junto a mí, como si comprendiera que las palabras necesitan compañía. Lo veo sentado sobre el suelo, apoyando su bella y noble cabeza blanca sobre mi muslo derecho. Y levantar esos ojos claros, cargados de una dulzura antigua, para mirarme. Y decir sin palabras todo aquello que los seres humanos rara vez sabemos expresar.</p>   <h2><u>Entonces sonaba Mozart</u></h2>   <p>Y entre aquellas melodías que parecían venir de otro tiempo, Titán y yo compartíamos el milagro de la tranquilidad. No hacíamos nada extraordinario. Yo escribía. Él estaba allí. La música de fondo venía de la fantástica selección <em>Classical Music for Dogs</em> en Spotify.</p>   <p>Ahora comprendo que aquella sencilla compañía era inmensa y que era una de las formas más puras de la felicidad. 9 años parecen pocos frente al deseo de retener a quienes amamos. Quisiéramos que el tiempo se detuviera para ellos. Quisiéramos que la vejez no llegara nunca. Y poder seguir escuchando el sonido de sus pasos acercándose por el pasillo.</p>   <h2><u>Pero la vida tiene otras leyes</u></h2>   <p>Sin embargo, hay una victoria secreta sobre la ausencia.</p>   <p>Porque el fuego que redujo a cenizas su cuerpo en la desgarradora cremación no pudo tocar lo esencial. No pudo alcanzar la alegría que sembró. No pudo borrar las tardes compartidas. No pudo llevarse el afecto que dejó alojado para siempre en mi corazón y en quienes lo quisimos tanto.</p>   <p>Titán vive en la música que escuchábamos juntos, y que en este instante oigo. Vive en los textos que escribió su silenciosa compañía. Vive en la ternura que me enseñó. Vive en la certeza de que los seres más nobles no siempre hablan nuestro idioma.</p>   <p>Algunas noches todavía espero sentir el peso de su cabeza apoyada en mí. Y aunque la razón me recuerde, desgarradoramente, que ya no está, hay algo más profundo que me dice lo contrario.</p>   <p>Porque el amor tiene una memoria que se niega a obedecer a la muerte. Y por eso Titán sigue aquí. No junto a mis pies. Ni en su rincón favorito de casa. Sino en un lugar más duradero.</p>   <p>Dentro de mi alma.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La despedida del Congreso del pacto corrupto ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/25/la-despedida-del-congreso-del-pacto-corrupto-editorial-2173025</link>
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                            <![CDATA[ Dos leyes aprobadas el mismo día trasladan los delitos de la fuerza pública al fuero castrense y redefinen la lesa humanidad con exigencias casi imposibles de probar. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 25 Jun 2026 07:56:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La despedida del Congreso del pacto corrupto ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Congreso saliente usó su última sesión plenaria para aprobar dos normas que transforman el sistema de justicia frente a los abusos de la fuerza pública. La primera traslada al fuero militar policial los delitos cometidos por policías y militares en ejercicio de sus funciones. La segunda incorpora por primera vez al Código Penal el delito de lesa humanidad. Ambas avanzaron con los votos del fujimorismo y sus aliados parlamentarios.</p>   <p>Las normas consideradas inconstitucionales contaron con la aprobación de Fuerza Popular, Renovación Popular, Alianza para el Progreso, Somos Perú y demás bancadas satélites del pacto. La primera alcanzaría casos como las muertes durante protestas sociales.</p>   <p>Al respecto, vale la pena recordar que el Tribunal Constitucional ya estableció que delitos como el asesinato no pueden juzgarse en esa jurisdicción especializada. Dicha resolución es la 0012-2006-PI/TC.</p>   <p>Hasta esta sesión, el Código Penal peruano carecía de una tipificación específica del delito de lesa humanidad, debido a que no era necesaria. Su aplicación se ampara en el tratado ratificado por el Perú: el Estatuto de Roma, hace más de dos décadas. La propuesta de Rospigliosi nace, de hecho, tras la aprobación de la Ley 32107 y su ratificación por el Tribunal Constitucional, compuesto por el mismo pacto corrupto, que recomendó al Congreso especificar este delito para resolver ese vacío legal.</p>   <p>La iniciativa obtuvo 63 votos en primera votación y se presenta como cumplimiento de los compromisos del Estatuto de Roma. Sin embargo, el texto exige probar una conducta planificada, con logística previa y vinculada a una política de gobierno en alianza con las Fuerzas Armadas o la Policía, requisitos que el propio Estatuto no contempla, y define a la población civil como un grupo ajeno a cualquier combate.</p>   <p>El círculo se cierra sobre sí mismo. La Ley 32107, que generó el vacío legal que esta nueva norma pretende resolver, es la que la Junta Nacional de Justicia invoca ahora para evaluar sancionar a los jueces que se negaron a aplicarla en el caso de las esterilizaciones forzadas.</p>   <p>Hace tan solo una semana, la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los DD. HH. ya había exhortado al Estado peruano a mantener estos casos bajo la justicia ordinaria. El nuevo Congreso bicameral y el próximo gobierno reciben la responsabilidad de revisar ambas disposiciones antes de que la puerta que el país lleva décadas tratando de abrir termine de cerrarse.</p> ]]></content:encoded>
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