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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Wed, 26 Aug 2026 01:00:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Cuando la mirada tiene memoria: Delia Ackerman o el llamado de la naturaleza, por Hernán Pazos ]]>
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                            <![CDATA[ La propuesta de la cineasta está centrada en temas sociales y en la memoria. En la actualidad, se encuentra trabajando en un documental sobre la dramática situación de las llamas en Perú. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 01:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Cuando la mirada tiene memoria: Delia Ackerman o el llamado de la naturaleza, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Nada es eterno y hasta las verdades universales desaparecen. Pero dentro de este paradigma encontramos cómo puede haber quienes prolongan lo más posible los entornos por los que avanzan en sus diversas búsquedas y vidas de anonimato. Con verdades que son como luces intermitentes o luces de esperanza (no siempre muy visibles) que alumbran importancias puntuales, proponen solidaridades o situaciones que damos por sentadas y de las que, en el peor de los casos, no nos percatamos. Y pasan como huracanes invisibles, promoviendo argumentos de denuncias o admiración y marcándonos con sentimientos diferentes que proponen resolver la manera de percibir y transmitir nuestra observación desde otras perspectivas. Delia Ackerman es una de estas personas. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima y cuenta con un posgrado en la Universidad de Columbia. Estos estudios la llevaron a vivir escuchando, investigando y acercándose a las historias más reales. Se especializó en cine documental, instrumento que le permitió profundizar sus reflexiones sobre las personas, los aconteceres, la naturaleza y todo lo que tiene que ser visto y escuchado; programando su mente para estos propósitos como un espacio abierto en donde la información se reúne en una especie de archivo de memoria colectiva. Hace películas y se desenvuelve en ese mundo sorteando todo tipo de dificultades: económicas, sobre los tiempos y espacios, posibles cuestionamientos políticos o muchas veces en los temas del entendimiento y difusión.</p>   <p>Y se toma sus tiempos, dadas las complicaciones que se presentan en los costos, métodos de investigación, búsqueda de financiación y captura de las situaciones o emociones que involucra, avanzando muchas veces con sus propios recursos. Situación que hace que sus películas se desarrollen a lo largo de varios años y casi al ritmo de la vida misma, caminando con ella. Recorriendo esos espacios paralelos, registrándolos, documentándolos, siendo un testigo vivo de las transformaciones accidentales o provocadas que suceden en los casos que capta o denuncia. Nos muestra su versión vivida del periodismo, ese que habla sobre los sucesos sociales del momento o que se involucra en situaciones de conflicto y en historias personales más radicales, insistiendo en eso de que no se puede abandonar una historia cuando el camino se vuelve duro y difícil.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/25/6a892979fd616886f0042e3f.jpg" alt="Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Y así es el cine en el Perú; requiere de mucho tiempo y esfuerzo. Más aún en el documental independiente, en donde el interés no está ligado a los éxitos o a las ganancias, sino a evidenciar espacios y tiempos que son importantes para los conflictos que conllevan las subsistencias. Así trabaja Delia, subrayando temas que nos son vitales, que hablan sobre crecimientos culturales, fenómenos adversos, la comunicación o lo que fuera necesario y capte su aguda atención. Visita, investiga y observa (tanto en nuestras zonas urbanas como en las rurales), cómo en este país vivimos apoyándonos permanentemente en nuestros esfuerzos por la supervivencia. Porque en el Perú la supervivencia es un tema de esfuerzos, y las realidades nos son hostiles.</p>   <p>Y lo evidencia y manifiesta con una vocación intensa, larga y firme en sus posiciones. En películas como <em>El Señor de Pachacamac</em>, que marcó su camino como documentalista. <em>Alas de Vida, Madre Mar</em>, <em>Esas voces que curan</em> y <em>El Rey del desierto se está muriendo</em>. Luego vino <em>Volviendo a la luz</em>, que le tomó cuatro años y en donde desarrolla un tema que la perturbó desde niña, el Holocausto. Aquí se compromete con sus emociones más perturbadoras y entrevista a sobrevivientes judíos que han escapado del horror vivido en carne propia, reconstruyendo sus vidas en el Perú. Un trabajo muy intenso y emocional para ella, en donde muchas veces apaga la cámara para llorar y abrazarse con sus entrevistados.</p>   <p>Y es así como se compromete en reflexiones, denuncias o simplemente subrayando realidades que considera importantes, y lo son. Ahora, involucrada en la decisión de abogar por nuestra naturaleza con <em>El Llamado de la Llama</em>, un documental en proceso que tiene a este animal como protagonista y cuenta con 5000 años de historia andina. El trabajo analiza el drama de las llamas, las familias llameras y las razones que empujan su dramático declive. Es una obra de gran relevancia que apoya el llamado por la supervivencia de sus protagonistas, no solo en el Perú, sino en las comunidades pastoriles de todo el mundo, las cuales en sus memorables luchas eventualmente se debilitan y flaquean. Y eso es lo que observa y divulga, porque su mirada es vasta, profunda y trae consecuencias; tiene memoria.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Farmear aura: el carisma en competencia, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <![CDATA[ En plazas, parques, escuelas y redes sociales de América Latina, cada vez más jóvenes realizan poses, gestos y movimientos inspirados en memes, videojuegos y la cultura digital. Su objetivo no es demostrar habilidades académicas ni fuerza física, sino “farmear aura”: proyectar carisma, seguridad y presencia ante los demás. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 25 Aug 2026 17:11:46 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Farmear aura: el carisma en competencia, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El término combina la palabra “farmear”, tomada del lenguaje de los videojuegos para referirse a la acumulación de recursos o experiencia mediante acciones repetidas (como en una granja), y “aura”, entendida en internet como el carisma, el estilo, la confianza o la capacidad de captar positivamente la atención de otros. Así, “farmear aura” consiste en aumentar simbólicamente el prestigio personal a través de gestos, actitudes o movimientos que despierten admiración o reconocimiento.</p>   <p>La popularidad de esta tendencia ha trascendido las redes sociales y ha dado lugar a las llamadas “batallas de aura”, encuentros en los que los participantes compiten por demostrar mayor presencia escénica, creatividad y capacidad de impactar al público. Estas competencias carecen de reglas estrictas: son los espectadores quienes determinan al ganador mediante sus reacciones, aplausos y expresiones de entusiasmo.</p>   <p>El fenómeno recuerda, en cierta medida, a las tradicionales batallas de rap o de gallos, en donde el ingenio verbal, la improvisación y la capacidad de cautivar al público, por medio del ataque, resultan decisivos para imponerse ante el adversario. Del mismo modo, las batallas de aura han encontrado espacio en plazas, parques y otros escenarios públicos donde los jóvenes buscan expresarse y compartir códigos culturales propios de su generación.</p>   <p><strong> </strong></p>   <p><strong>La importancia y los riesgos del “aura”</strong></p>   <p>En principio, se trata de una manifestación juvenil relativamente pacífica. A diferencia de otros desafíos virales asociados a conductas riesgosas y agresivas, esta tendencia fomenta la creatividad, la improvisación, el humor y la interacción social cara a cara, una dimensión que muchas veces quedaba relegada en la cultura digital. Asimismo, ha permitido que numerosos niños y adolescentes desarrollen confianza para expresarse en público, fortaleciendo sus habilidades comunicativas y su desenvolvimiento social, generando comunidad y apropiándose de espacios públicos que muchas veces les eran vetados.</p>   <p>Sin embargo, el fenómeno también plantea interrogantes que conviene analizar tanto en el ámbito familiar como en el educativo. Entre ellos, surge la pregunta de si es conveniente someter constantemente el carisma y la imagen personal al juicio de los demás o si resulta saludable vincular la autoestima con la aprobación externa. Como sucede en las redes sociales, la sobreexposición pública del espacio personal puede pervertir el sentido de cuidado de lo privado.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/25/6a8dcb8aca91c7376208be4b.jpg" alt="En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Además, la lógica de “ganar” o “perder” aura puede llevar a que la identidad personal se reduzca a un conjunto de gestos, apariencias o comportamientos valorados por el público o por las redes sociales, y no necesariamente por uno mismo. El riesgo consiste en que el reconocimiento externo termine teniendo más peso que la autenticidad o el desarrollo de la autoestima: la presión de grupo muchas veces puede llevarte a tomar decisiones apresuradas. Esta situación resulta especialmente delicada durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que el desarrollo personal aún se encuentra en proceso de afianzamiento.</p>   <p> </p>   <p><strong>Farmeando otras cualidades</strong></p>   <p>Como toda actividad que expone a niños y adolescentes a la aprobación o desaprobación de sus pares, resulta necesaria la presencia de personas capaces de comprender estos espacios de expresión sin descalificarlos ni censurarlos, especialmente cuando involucran dinámicas competitivas. Esto implica reconocer sus aspectos positivos, pero también establecer límites frente a conductas que puedan afectar el bienestar emocional de los participantes.</p>   <p>La clave está en promover el diálogo, la reflexión y la autocrítica, de modo que la experiencia contribuya realmente al crecimiento personal. Por ello, padres y docentes deben conocer el fenómeno, comprender sus códigos y saber en qué momentos acompañar y orientar para que se convierta en una oportunidad de aprendizaje.</p>   <p>Es importante entender que, más que una moda pasajera, “farmear aura” refleja la manera en que las generaciones más jóvenes trasladan al mundo real los lenguajes, dinámicas y valores presentes en internet y los videojuegos, ámbitos con los que conviven cotidianamente. Precisamente por eso, la preocupación no debería centrarse en prohibir estas prácticas, sino en procurar que favorezcan el desarrollo personal y no se conviertan en una justificación para imponer la ley del más popular o del más fuerte.</p>   <p>Como ocurre con tantos otros fenómenos juveniles, esta tendencia debe convertirse en una valiosa oportunidad para acercarnos a nuestros hijos y alumnos, interesarnos en su mundo y conversar con ellos desde la confianza, el respeto y la solidaridad sin miedos ni prejuicios.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El tiempo que la PCM todavía tiene ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/25/el-tiempo-que-la-pcm-todavia-tiene-editorial-546625</link>
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                            <![CDATA[ Presidencia de Consejo de Ministros debe rendir cuentas al país sobre su gestión para atender la emergencia ante el Fenómeno El Niño. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 25 Aug 2026 07:52:29 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El tiempo que la PCM todavía tiene ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El fenómeno El Niño está activo y los estudios preliminares ya han informado en dónde golpeará. La Autoridad Nacional del Agua trazó el mapa con 226 puntos críticos repartidos en 21 regiones y 113 distritos. A partir de ese diagnóstico, el Fondes reservó los recursos para intervenirlos. Pero, al día de la fecha, el dinero sigue esperando a que alguien lo solicite.</p>   <p>Dicho fondo cuenta con una Comisión Multisectorial donde participan el MEF, la PCM, el Ministerio del Ambiente y el Ministerio de Defensa, con el INDECI como soporte técnico. Esa instancia existe para que la prevención dependa de un sistema articulado y no del ánimo ni capacidades aislados de cada alcalde. En pocas palabras, su mandato le permite ejercer un seguimiento activo que hoy queda pendiente.</p>   <p>La PCM tiene el deber de informar con detalle al país no sobre el diagnóstico de lo que ocurrirá sino cómo está gestionando la emergencia climática activa, sobre todo, en las zonas con mayor vulnerabilidad.</p>   <p>No obstante, las autoridades regionales y municipales conservan también su cuota de responsabilidad. Fueron elegidas para gobernar el territorio y proteger a sus vecinos frente a riesgos ya identificados con nombre y ubicación exacta. Por ello, dejar pasar un presupuesto disponible para salvar vidas es una decisión de gestión con responsables concretos, sobre todo después de que el propio MEF flexibilizara en marzo las reglas de acceso a estos fondos.</p>   <p>Ad portas de las elecciones regionales y municipales, los ciudadanos cuentan además con una herramienta propia que toda democracia les garantiza: la oportunidad de sancionar la gestión negligente y respaldar propuestas capaces de garantizar servicios mínimos frente a riesgos que golpean cada año a los mismos territorios.</p>   <p>La información sobre quién dejó pasar el presupuesto disponible es pública, y corresponde a cada elector tomarla en cuenta antes de marcar su voto. Esto mientras la PCM informa sobre lo que en concreto viene haciendo para atender a los trabajos de mitigación y prevención de desastres. Es eso o decidir, para tragedia de los peruanos, ser parte del problema de la persistente ineficacia estatal.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ A 200 años del sueño de Bolívar ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/24/a-200-anos-del-sueno-de-bolivar-editorial-1046064</link>
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                            <![CDATA[ Dos siglos después de la muerte del libertador, el Perú sigue sin estar a la altura del liderazgo que su historia le exige. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 15:18:54 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Simón Bolívar convocó el Congreso Anfictiónico desde Lima el 7 de diciembre de 1824, dos días antes de la batalla de Ayacucho. Lo hizo con una convicción que resumió en la Carta de Jamaica de 1815: “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria.”</p>   <p>Desde entonces, el Perú era el centro geográfico y simbólico de ese proyecto. Lima era la capital desde la cual el Libertador imaginaba una confederación de repúblicas capaz de resistir a las potencias externas. Lamentablemente, el Congreso fracasó por las ambiciones localistas de las oligarquías nacionales. Como consecuencia de ello, Bolívar murió en 1830, solo y desilusionado, convencido de que había “arado en el mar”.</p>   <p>Doscientos años después, el Perú sigue teniendo oportunidades de integración regional desde aquel congreso fallido. Pero, a la par, para pesar de los pobres peruanos, también persisten mezquindades que bloquean el desarrollo de sus pueblos.</p>   <p>En suma cuenta, son intereses económicos particulares los que, a lo largo de la historia, han desviado la inercia que, hay que decirlo, de forma misteriosamente terca ocasionan las riquezas diversas que envuelven a estas tierras.</p>   <p>Al respecto, cabe mencionar el rol de liderazgos políticos aprovechados de estas circunstancias, que mantienen condiciones de absoluta precariedad no solo en el Estado peruano sino en la depredación de sus recursos que podrían ayudar a su consolidación.</p>   <p>Así, el resultado de largo plazo más evidente es que el Perú lleva dos siglos siendo el país con la posición geográfica más estratégica de América del Sur y el que menos la aprovecha para liderar su propio destino hacia el desarrollo.</p>   <p>No obstante, y sin justificar la constante oportunista de personajes que abusaron de estas riquezas, es también justo destacar la resiliencia con la que ciudadanos, desde diferentes partes del territorio, han mantenido y siguen manteniendo el espíritu y la vida material de una nación que es, sin duda alguna, pujante.</p>   <p>Esa potencialidad, la de una ciudadanía que no se rinde, es aquella que inspiró la fundación de esta casa editorial, y la que la mantiene terca en la firme voluntad de construir, por fin, “una república superior”.</p>   <p>La pregunta, casi 200 años después de la muerte de Bolívar, es si el Estado peruano, y sobre todo, quienes lo administran temporalmente, tienen la capacidad y la visión para convertirlo en lo que el libertador imaginó desde Lima dos meses antes de su deceso. Esa promesa, si bien no se ha cumplido, sigue latente y posible, a pesar de sus mezquindades.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Ten cuidado con lo que deseas, por Jorge Bruce ]]>
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                            <![CDATA[ A pesar de la gran expectativa inicial, el 60% de aprobación podría evaporarse rápidamente si no se demuestra una dirección efectiva ante las crisis que asolan Perú. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Keiko Fujimori participó en evento por el Día del Bodeguero | Foto: Presidencia del Perú.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 05:37:51 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Ten cuidado con lo que deseas, por Jorge Bruce ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><br>La máxima “ten cuidado con lo que deseas porque se puede hacer realidad” se remonta a la Grecia clásica. Se suele citar la fábula de Esopo del siglo VI antes de Cristo, <em>El Anciano y la Muerte</em>, en la que este viejo leñador, agotado, le pide a la muerte que acabe con su trajín. Pero, al verla aparecer, se arrepiente y solo le pide que lo ayude a cargar la leña. Es célebre el mito del rey Midas, quien pide al dios Dionisio que se convierta en oro todo lo que toque. Al serle concedido su deseo, está a punto de morir por inanición, pues no puede alimentarse ni beber el oro.</p>   <p>Ya dentro de los linderos del territorio peruano y en nuestra realidad actual, pareciera que estamos asistiendo a una escenificación del gran problema con el deseo. La presidenta Keiko Fujimori está en la mitad de la tercera semana de su anhelado gobierno, y todo indica que la situación se le está escapando de las manos. La inseguridad, como era previsible, sigue igual o peor, pues la medida de colocar militares uniformados y armados en las esquinas no ha impedido, como varios advertimos, que los asesinatos a balazos y las extorsiones continúen proliferando como un cáncer de fase 4.</p>   <p>Simultáneamente, el brutal calentamiento del mar en la costa peruana (el peor del mundo en este momento y podría ser el peor de nuestra historia) está avisando la catástrofe que se cierne sobre nuestras cabezas. Una catástrofe que se ve agravada, como suele ser el caso, por la clamorosa ausencia de un plan para mitigar los desastres. En esta columna ya habíamos advertido que no se veía en la jefa del Estado las condiciones para mantener a raya a personalidades como Rospigliosi o López Aliaga, que evidentemente no se sienten en la necesidad de respetarla ni pedirle permiso. Una cosa es gobernar a su bancada a punta de WhatsApp y otra, muy distinta, es tener que lidiar con la infinidad de problemas impostergables de un país cuyas elecciones ganó por un pelo.</p>   <p>Por ahora solo se la ve en plan <em>influencer</em>, tomándose fotografías en diversas circunstancias, incluso algunas harto frívolas. Dado el control que Fuerza Popular ejerce sobre los diversos poderes del Estado, se temía —se sigue temiendo— que el peso de las decisiones se escore hacia el autoritarismo. Pero lo que estamos viendo es, más bien, una suerte de desconcierto y una evidente carencia de lineamientos políticos para gobernar. El 60% de aprobación, que suele darse a los presidentes recién electos, es un capital que puede agotarse rápidamente si no da muestras de liderazgo ya. Haber esperado tantos años para que se le conceda su deseo, haberlo logrado a la cuarta intentona, pareciera haber agotado sus recursos. Lo cierto es que esto recién comienza y no en las mejores condiciones.</p>   <p>Su padre, el dictador Alberto Fujimori, sumió al país en una corrupción inédita, pero supo, durante casi dos lustros, ganarse a la opinión pública con una imagen de ejecutor infatigable. También él sucumbió a la ley implacable de <em>hibris</em> (o <em>hubris</em>). En buena cuenta, la desmesura. Algo que los dioses de la Grecia clásica castigaban con penas implacables, como Prometeo encadenado para que un buitre le coma el hígado cada día, o Sísifo llevando la roca a la cima del cerro, solo para verla caer cada vez. Al padre de la presidenta le ocurrió lo mismo que sucede en la película de Woody Allen, que en Latinoamérica se tituló <em>Robó, huyó y lo pescaron</em> (<em>Take the Money and Run</em>).</p>   <p>Pero antes de su debacle por no saber o no poder detenerse a tiempo, gozó de un aprecio popular por haber puesto orden tras el caótico gobierno de Alan García. El mismo orden que prometió su hija en campaña, pensando que la sombra de su padre la protegería. Por el contrario, pareciera que la está perjudicando. Cierto, él comenzó como un populista de izquierda y, en poco tiempo, comprendió que eso no iba a funcionar. Fue así que terminó dando un autogolpe que fue muy bien recibido por una población hastiada de la hiperinflación.</p>   <p>Ella no dispone del periodo de gracia que los peruanos le otorgaron a su padre, del cual, como queda dicho, abusó de manera desenfrenada, en complicidad con su socio Montesinos. Pero, durante varios años, logró ser considerado el hombre que la situación requería. Aun así, ambos terminaron en la cárcel, tras un juicio irreprochable. Uno de los motivos por los que a ella no se le otorga ese plazo para instalarse es que lleva años gobernando el Perú desde la comodidad del Parlamento. Por eso se espera de ella que siga gobernando, sin pausa y con prisa. Y eso es lo que, a todas luces, no está ocurriendo.</p>   <p>El problema se complica porque, al estar permanentemente bajo los reflectores, se espera de ella que no solo gobierne, sino que haga evidente que lo está haciendo. Por eso esa idea de una presidenta casera que se toma fotos en tractores de vez en cuando chirría ante las expectativas de un país en crisis múltiple. Nadie espera que haga aspavientos grotescos como los de Jerí, por supuesto. Esa agitación era ridícula e improductiva. Va a tener que encontrar su estilo para enfrentar un país en crisis, en un mundo que también lo está. Por ahora parece aturdida por el sueño hecho realidad. Más vale que despierte pronto o le ocurrirá lo que, en la línea de la antigua máxima, escribió Óscar Wilde en <em>El abanico de Lady Windermere</em> (1892): «En este mundo solo hay dos tragedias: una es no conseguir lo que uno quiere y la otra es conseguirlo. La última es, con mucho, la peor». Acaso por eso el psicoanalista argentino Ángel Garma pensaba que, en el fondo, todos los sueños son pesadillas.</p>   <p><br></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La hora de los demócratas socialistas, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/24/la-hora-de-los-democratas-socialistas-por-mirko-lauer-hnews-2212416</link>
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                            <![CDATA[ La tradicional división entre los demócratas y republicanos se desdibuja; la izquierda avanza mientras el conservadurismo enfrenta desafíos inesperados. ¿Una nueva era política para EE. UU.? ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Zohran Mamdani Transporte Público Nueva York]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 05:27:14 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La hora de los demócratas socialistas, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><br>Luego de muchos años de predicar en el desierto, el actual senador Bernie Sanders (Vermont, que siempre estuvo muy a la izquierda) está viendo cómo aumentan sus seguidores por todos los EE.UU. Esta semana,Angie Nixon fue la primera demócrata socialista en ganar la nominación para la candidatura del Partido Demócrata de Florida al Senado. ¿Qué está pasando? Recojo seis factores:</p>   <p>° La inseguridad económica está socavando la fe en el capitalismo; hay una enorme brecha generacional; Sanders ha cambiado el vocabulario político del país; la izquierda estadounidense se ha vuelto mejor organizada; hay una revuelta contra el orden establecido demócrata; paradójicamente, Donald Trump ha ayudado a la izquierda.</p>   <p>Sería muy exagerado hablar de un movimiento nacional. Pero la novedad está en el aire, desde antes de la victoria de Zohran Mamdani en la alcaldía de Nueva York, hasta los triunfos menores que se están multiplicando semana a semana. Una encuesta Ipsos revela que 46% de los menores de 30 votaría por un demócrata socialista para presidente; solo 33% de los mayores de 65.</p>   <p>El lenguaje de Bernie: seguro de salud universal, universidades públicas gratis (allá no lo son), sindicatos más fuertes y más impuestos a los multimillonarios. Esto ha atraído a una parte del electorado más joven. Con ese programa**,** Alexandria Ocasio-Cortez fue la primera socialista democrática elegida al Congreso de su país.</p>   <p>Trump está partiendo el país en dos populismos: la revuelta populista de derecha representada por MAGA y la revuelta populista de izquierda representada por Sanders y los jóvenes políticos exitosos de estos días. Del 2021 a 2026**,** la visión positiva del capitalismo cayó de 60% a 54%. Demócratas hoy: 66% pro-socialismo, 42% pro-capitalismo.</p>   <p>Sería un error suponer que los EE.UU. se están volviendo socialistas. Sucede que los jóvenes están empezando a recoger y valorar ideas de la tradición social en Occidente. Algo muy distinto de la dictadura marxista-leninista. El conservadurismo del Partido Demócrata y el reaccionarismo del Partido Republicano les están empezando a abrir puertas inesperadas hacia cargos públicos. ¿Tiene futuro?</p>   <p>A los terceros partidos siempre les ha ido mal. Pero lo que estamos viendo ahora es la crisis de uno de los dos grandes partidos. Los izquierdistas no se están sumando, sino reemplazando al orden establecido demócrata. Lo que Trump le hizo a los republicanos.</p> ]]></content:encoded>
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