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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Tue, 30 Jun 2026 11:39:57 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Más allá de lo físico: el fútbol que educa, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/27/mas-alla-de-lo-fisico-el-futbol-que-educa-por-diego-alonso-sanchez-hews-2055969</link>
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                            <![CDATA[ Más que un deporte, el fútbol puede ser una poderosa herramienta pedagógica: forma carácter, fortalece valores y ofrece a niños y jóvenes una experiencia de aprendizaje que va más allá del rendimiento físico. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["El deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites". Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 30 Jun 2026 11:39:57 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Más allá de lo físico: el fútbol que educa, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>&quot;Recuerdo que hace muchos años me preguntaron, a propósito de las pruebas de PISA, qué curso me parecía más importante en el colegio, si Matemáticas o Comunicación. Yo contesté: Educación Física. El periodista sonrió, pensó que bromeaba.&quot;</p>   <p><strong>Jorge Eslava</strong>, escritor y educador peruano</p>   <p> </p>   <p>En los colegios, cuando se plantea el trabajo de Educación Física, suele recurrirse al fútbol como un simple medio para la preparación física. Muchos entrenadores se concentran casi exclusivamente en desarrollar la potencia, la velocidad o la técnica, dejando de lado que cada sesión es también una oportunidad privilegiada para formar en valores. Sin embargo, el campo de juego puede entenderse como algo más profundo: un escenario —casi como en la tradición griega— donde el individuo se enfrenta a sus propios límites, a sus temores y a sus posibilidades, en la búsqueda de su fortalecimiento personal al servicio del colectivo.</p>   <p>En ese contexto, cuando <strong>un niño</strong> aprende a levantar la cabeza después de una derrota, a confiar en sus capacidades o a colaborar con sus compañeros para lograr la victoria, está construyendo herramientas que lo acompañarán toda la vida. El deporte logra, en muchos casos, aquello que el aula tradicional no siempre alcanza: convertir el error en un aprendizaje concreto, vivido en el cuerpo, en el sudor y en la emoción, y transformar el esfuerzo en una fuente genuina de autoestima. Así, el alumno comprende que la fortaleza no es únicamente corporal, sino también emocional y moral.</p>   <p>Esto implica, además, formar el criterio para evitar entender, por ejemplo, que la derrota es un fracaso personal y que el enojo, la frustración o, incluso, el ánimo de revancha justifique actos antideportivos. Esa “falsa competitividad” reduce la experiencia al resultado y termina, muchas veces, generando conflictos. Por ello, el deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites. Y, si es necesario —para lograrlo—, detener el juego para que los involucrados puedan atender sus problemas.</p>   <p>Muchas veces en el colegio el aprendizaje se reduce simplemente a la repetición de contenidos; allí el deporte aparece como una experiencia pedagógica viva, dinámica y significativa. En el juego, el niño no memoriza ni repite: actúa, decide, se equivoca y vuelve a intentar. Explora sus fortalezas, reconoce sus límites y busca superarlos. De este modo, se construye un tipo de conocimiento que nace en el cuerpo, pero que se proyecta hacia la confianza interior y la autonomía.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/30/6a3f72e9088f602e4e0d5a47.jpg" alt=""El fútbol puede ayudar a movilizar dimensiones esenciales como la disciplina, la resiliencia, el respeto, la solidaridad y la responsabilidad.". Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;El fútbol puede ayudar a movilizar dimensiones esenciales como la disciplina, la resiliencia, el respeto, la solidaridad y la responsabilidad.&quot;. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Por eso, el fútbol, en particular, debido a su alcance social, representa una oportunidad excepcional para educar la voluntad, moldear el carácter y enseñar a convivir. Revalorizar su papel implica reconocer que no es una actividad marginal, sino un pilar en la formación integral de los estudiantes y en la construcción de vínculos más conscientes con los demás. Darle ese lugar no solo beneficia al individuo, sino que contribuye a la construcción de una comunidad más justa y sensible.</p>   <p>El fútbol puede ayudar a movilizar dimensiones esenciales como la disciplina, la resiliencia, el respeto, la solidaridad y la responsabilidad. Transmitir que cuando esta perspectiva se pierde, y se prioriza únicamente el rendimiento o el resultado, se desnaturaliza su verdadero sentido formativo. Aún más problemático resulta cuando irrumpen en la formación de menores la lógica del negocio y las promesas de éxito rápido asociadas a un contrato. Frente a ello, es claro que una práctica deportiva bien orientada fortalece la fibra moral, consolida hábitos positivos y contribuye a formar ciudadanos íntegros.</p>   <p>Como bien señalaba el escritor cubano <strong>José Martí</strong>, “a los niños, sobre todo, es preciso robustecer el cuerpo a medida que se le robustece el espíritu”. En el fútbol, cuerpo y espíritu se educan simultáneamente: el esfuerzo físico no es un fin en sí mismo, sino el camino para formar voluntad, carácter y sentido de logro. La experiencia del esfuerzo revela el placer de superarse, un placer que se siente tanto en la piel como en el corazón. Dominar una técnica, resistir la fatiga o colaborar con un equipo permite al niño experimentar una alegría que trasciende lo puramente físico.</p>   <p>Así entendido, el fútbol deja de ser una actividad complementaria y se convierte en una escuela para la vida. Aprender ya no es acumular información, sino experimentar, luchar y encontrar sentido en el propio esfuerzo con fines más amplios. Allí, en esas pequeñas batallas cotidianas que ofrece esta disciplina, el niño accede a una épica personal: aquella que, si no se encuentra en los libros, se percibe intensamente en la cancha. El escritor argentino <strong>Eduardo Sacheri</strong> creía que “el juego tiene ese toque catártico reparador que a veces la vida no tiene” y podemos darle la razón.</p>   <p>En este sentido –dada la coyuntura—, ver y comentar los partidos del <strong>Mundial de Fútbol</strong> con niños y adolescentes adquiere un valor formativo insospechado, ya que trasciende el mero espectáculo para convertirse en una experiencia que acompaña la labor educativa cuando se destacan ejemplos positivos. En cada encuentro, el alumno puede reconocer, a gran escala, las mismas lecciones que vive en su propia práctica. Se confirma así aquello que el escritor francés Jean‑Paul Sartre sugería: que el aficionado no es solo un espectador, sino parte de un “nosotros” colectivo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/30/6a3f723d8980e2ce7a0aef8e.jpg" alt=""El deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites". Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;El deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites&quot;. Foto: AFP.</figcaption> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Keiko perdió en el Perú ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/30/keiko-perdio-en-el-peru-editorial-2512470</link>
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                            <![CDATA[ En el territorio nacional la derrotaron 32,014 votos antifujimoristas. Sin embargo, los peruanos migrantes invirtieron el resultado. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 30 Jun 2026 08:04:49 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Keiko perdió en el Perú ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Perú tiene nueva presidenta y el mapa que deja esa victoria merece leerlo con calma.</p>   <p>Keiko Fujimori ganó con 9,223,396 votos, el 50.135% de los sufragios válidos, frente a los 9,173,755 de Roberto Sánchez. La diferencia es de 49,641 votos en una elección de casi 20 millones de emitidos. </p>   <p>En nuestro modelo democrático, manipulado desde hace diez años por el fujimorismo, gana quien más votos válidos obtiene y Fujimori los tiene. Eso es un hecho y este diario lo reconoce. Pero hay otros hechos que merecen estar en la perspectiva ciudadana y política.</p>   <p>Dentro del territorio peruano, con todas las regiones contabilizadas incluyendo Lima provincias, Roberto Sánchez obtuvo 50.088% y Keiko Fujimori 49.912%, una diferencia de 32,014 votos. Ese resultado no puede leerse como un respaldo entusiasta a Sánchez. Es en buena medida un voto antifujimorista acumulado durante dos décadas, el mismo rechazo que en el sur llegó al 75.1% y en las zonas rurales al 67.8%. </p>   <p>Lo que el Perú votó dentro de sus fronteras no fue tanto a favor de un candidato como en contra de una historia política que amplias mayorías del interior siguen exigiendo que se repare, la de los muertos, los desaparecidos y las mujeres esterilizadas a la fuerza durante los años noventa, cuya memoria el fujimorismo ha pisoteado durante la última década desde el Congreso. </p>   <p>La hija del exdictador perdió ese voto. Ganó la presidencia gracias a los peruanos migrantes en otros países, que le entregaron una ventaja de 81,655 votos que invirtió el resultado por completo. </p>   <p>La lideresa de Fuerza Popular solo ganó en 7 de los 24 departamentos. El candidato antifujimorista ganó en 17, el 71% del territorio departamental. En el sur Sánchez obtuvo 75.1% frente al 24.9% de la hija del exdictador. Cerca de 1.3 millones de peruanos prefirieron viciar su voto antes que elegir entre las dos opciones, una cifra que supera veinte veces el margen de victoria y que es también otra expresión del mismo rechazo.</p>   <p>No obstante, ese mapa no es nuevo. En 2021, Pedro Castillo ganó el sur y el centro mientras Keiko se imponía en Lima y el norte. Esta vez los peruanos migrantes y Lima pesaron lo suficiente para revertir el resultado. </p>   <p>La nueva presidenta gobernará un país que en más del 70% de su territorio votó en sentido contrario al suyo. Eso no le quita legitimidad, pero sí le impone una responsabilidad que va más allá de gobernar para quienes la eligieron. Por ello, solo apelar al orden, sin contemplar lo que explica este editorial, puede convertirse en caldo de cultivo de abusos estatales contra quienes como ciudadanos libres quieren hacer efectivo su derecho constitucional a la disidencia.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Fujimorismo deja sin ley de protección a pescadores en Paracas ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/29/fujimorismo-deja-sin-ley-de-proteccion-a-pescadores-en-paracas-editorial-2002537</link>
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                            <![CDATA[ La pesca industrial busca entrar a 120 mil hectáreas de una reserva que alberga 200 especies de aves y mamíferos marinos. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 29 Jun 2026 08:31:16 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Fujimorismo deja sin ley de protección a pescadores en Paracas ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Para miles de familias peruanas, la pesca artesanal es el sustento diario que paga la comida, la educación y la salud del hogar. Genera más de un cuarto de millón de empleos. Además, aporta alrededor del 80% de los productos marinos que consumen los peruanos. Todo esto la convierte en una de las economías familiares más extendidas a lo largo del litoral.</p>   <p>Este 29 de junio, feriado por San Pedro y San Pablo, el Perú celebra a esas familias con discursos y ferias. Lo que esos discursos no dicen es que la ley que protegería su sustento frente a la pesca industrial sigue sin existir y que esa ausencia tiene responsables con nombre y apellido.</p>   <p>El Instituto del Mar del Perú documentó en un informe técnico que la pesca industrial dentro de la Reserva Nacional de Paracas captura ejemplares juveniles. Según biólogos, ello interfiere directamente con depredadores superiores y reduce la disponibilidad de alimento para otras especies.</p>   <p>Según datos oficiales, la reserva alberga alrededor de 200 especies de aves residentes y migratorias. De la misma manera, lobos marinos, delfines, ballenas y tortugas marinas también habitan en esos ecosistemas. El problema es que el área de interés de la flota industrial dentro de sus límites supera las 120 mil hectáreas.</p>   <p>Más de 400 científicos advirtieron, además, que las zonas con menor presión industrial registran mayor biomasa y poblaciones más resistentes frente a fenómenos como El Niño.</p>   <p>A pesar de ese aporte familiar y ambiental, el trato del Estado es desigual. Mientras Produce fiscaliza con rigor al pescador artesanal, 99 sanciones contra empresas industriales por pescar dentro de Paracas, por más de S/12 millones, quedaron prácticamente archivadas debido a un vacío legal del 2025. Fernando Rospigliosi, presidente del Congreso y miembro de Fuerza Popular, mantuvo fuera de la agenda, hasta la última sesión de la legislatura, el dictamen que corregiría ese vacío.</p>   <p>El congresista fujimorista Raúl Huamán Coronado recomendó directamente archivar la iniciativa, mientras la SNP visitaba el Congreso 136 veces en el mismo periodo y obtenía la anulación de multas por pescar en la reserva. Ese mismo gremio fue, según el Ministerio Público, aportante de la campaña fujimorista en 2021.</p>   <p>El nuevo Congreso recibe la decisión de aprobar lo que esta legislatura dejó pendiente. Las familias que viven del mar no necesitan más homenajes en su día. Necesitan una ley que el propio Poder Judicial ya respaldó y que el fujimorismo, desde la conducción del Congreso, se negó a debatir.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Perseguir y silenciar cuando no tienes legitimidad social, Claudia Cisneros ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/28/perseguir-y-silenciar-cuando-no-tienes-legitimidad-social-claudia-cisneros-hnews-2153396</link>
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                            <![CDATA[ "Si este gobierno decide inaugurar su mandato con persecución, censura y violencia de Estado, encontrará una sociedad dispuesta a defender la democracia y sus derechos" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Claudia Cisneros persecución]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 28 Jun 2026 15:38:40 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Keiko Fujimori será, qué duda cabe, proclamada próximamente presidenta del Perú por un JNE y una ONPE cuyas actuaciones durante este proceso electoral han sido ampliamente cuestionadas. Al cierre de esta columna no existen pruebas concluyentes para afirmar que hubo fraude, pero sí un conjunto de irregularidades que muchos consideran incompatibles con una elección que debía ser incuestionable para garantizar la legitimidad social de quien resultara elegida.</p>   <p>Entre ellas destacan la ilegal aceptación de la renuncia del jefe de la ONPE, Piero Corvetto, con el proceso en marcha; el cambio en el registro y envío de actas provenientes del extranjero entre la primera y segunda vuelta, y el inusual vuelco del conteo rápido de IPSOS, históricamente preciso y que solo tuvo un antecedente similar en las fraudulentas elecciones fujimoristas del año 2000.</p>   <p>El mapa electoral actual muestra un país en el que Keiko Fujimori no obtuvo la victoria: ganó en solo 9 regiones, mientras Roberto Sánchez lo hizo en 16. Así, la candidata que llegó a segunda vuelta con apenas el 16% de los votos (gracias al diseño electoral de su pacto) y arrastrando el mayor antivoto de la política peruana iniciará su gobierno con una legitimidad social muy precaria. En ese escenario, lo esperable de un partido demócrata sería empezar a tender puentes. Sin embargo, los hechos recientes muestran el camino elegido por el fujimorismo: la persecución política y la censura.</p>   <p>Los ataques se han concentrado contra tres sectores: periodistas de investigación y comunicadores independientes críticos; fiscales y jueces que han llevado adelante <strong>las</strong> investigaciones que la llevaron a la cárcel, así como magistrados que, bajo el amparo de la ley, se han negado a aplicar la inconstitucional ley de amnistía promovida por el fujimorismo; y dirigentes y opositores políticos, como el doctor Hernando Cevallos, por tan solo llamar a la ciudadanía a organizarse para defender el voto y exigir explicaciones frente a las irregularidades denunciadas.</p>   <p>La intensificación de la persecución política contra Gustavo Gorriti; los fiscales Vela y Pérez; la exfiscal de la Nación Espinoza; el juez Carhuancho; y, ahora último, la denuncia de la procuraduría contra voces críticas de la actividad partidaria y voces disidentes del activismo y el periodismo (denuncia en la que se me incluye) se suma a recientes leyes aprobadas por el fujimorismo, como la ley de censura contra los artistas (algunos muy vocales antifujimoristas en el Perú) y la ley de impunidad para policías y militares, que transmiten una señal muy preocupante sobre la forma en que el próximo régimen busca gestionar su precaria legitimidad social y las protestas en las calles: carta libre a las FFAA y policiales para transgredir derechos, censura de voces discordantes y persecución de quienes pueden investigarlos.</p>   <p>Estos ataques contra periodistas, fiscales, jueces, activistas y opositores, junto con <strong>las</strong> últimas iniciativas, advierten de un patrón orientado a la intolerancia política y contra los agentes fiscalizadores desde la prensa independiente y el sistema de justicia, lo que pone en riesgo desde ya derechos fundamentales como la libertad de expresión y la participación política.</p>   <p>Keiko Fujimori prometió gobernar como su padre. Hoy, rodeada de figuras históricas del régimen corrupto y asesino de Alberto Fujimori (Aguinaga, Salgado, Chávez, Moyano, entre otros), esa promesa adquiere un significado macabro: perseguiré como mi padre, aplastaré a la oposición política como mi padre.</p>   <p>Igual que su padre, el <strong>keikismo</strong> ha logrado capturar en los últimos 10 años el TC, DP, JNJ y parte del MP, y asegura la lealtad por impunidad a las FFAA y policiales. Pero el Perú de este miércoles ya no es el de los años noventa. Existen más medios independientes, más espacios digitales, una ciudadanía más vigilante y una oposición democrática firme que, a la luz de estas señales, se articula en defensa de derechos y libertades.</p>   <p>Si este gobierno decide inaugurar su mandato con persecución, censura y violencia de Estado, encontrará una sociedad dispuesta a defender la democracia y sus derechos. La historia demuestra que ningún poder es absoluto cuando existe una ciudadanía organizada y decidida a exigir que la Constitución y el Estado de derecho sean respetados. Pudimos contra el padre, que acabó en la cárcel por sus delitos junto con gran parte de su cúpula; podremos contra la hija y sus secuaces cada vez que sea necesario.</p> ]]></content:encoded>
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