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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Fri, 24 Apr 2026 10:00:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Juan Pacheco, escultor inclasificable y persistente heterodoxo, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <![CDATA[ Juan Pacheco llevó a Bogotá una muestra que redefine la relación entre arqueología, tecnología y composición abierta. Y, de esa manera, profundiza en la potencia conceptual de "Rematerializar", serie que posiciona su obra en el centro del debate postcontemporáneo.&nbsp; ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 24 Apr 2026 10:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Juan Pacheco, escultor inclasificable y persistente heterodoxo, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Formado en un tránsito que comprende religiones orientales, experimentaciones místicas, intervenciones urbanas y un temprano interés por los materiales nobles, la biografía de Juan Pacheco (Lima, 1965) excede los límites tradicionales de una vida artística marcada por la obstinada voluntad de producir formas que desborden su tiempo.</p>   <p>Aquel joven que en los años ochenta soñó con edificar en la cima de una montaña una escultura colosal destinada a convertirlo en asceta medieval, o ese performer pandémico que cruzó la ciudad dentro de un vehículo transparente con un casco moche metálico, encarna una ética de la creación que desafía constantemente la quietud, el dogma y la obediencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/24/69e61cbd62826f9dc10056f6.jpg" alt="Juan Pacheco. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Juan Pacheco. Foto: Difusión.</figcaption>   <p><strong>-Evento espacial-</strong></p>   <p>Esa vida, que ha sido también laboratorio, ha dado lugar a una obra que articula técnica, espiritualidad y una noción radical de la materia en una metamorfosis de mutaciones: del modernismo inicial —mármol, bronce, vidrio, proporción y peso— pasa a un postmodernismo desmaterializado que abraza la performance, el happening, el video y la crítica institucional, culminando en una fase neoancestral donde el retorno al objeto se convierte en una tesis.</p>   <p>Así, rematerializa la escultura sin recaer en la nostalgia. Utilizando, más bien, el acervo arqueológico como interfaz contemporánea. Su <em>Manual del método neoancestralista</em> (2015) abre el campo para sus esculturas modulares. Y sus investigaciones con crochet metálico, aleaciones, trefilación y sistemas de tejido lo posicionan como un tecnólogo de la forma. La modularidad —como principio estructural, filosófico y casi ontológico— atraviesa su obra reciente: multiplicación de unidades, engranaje de partes, estructuras abiertas y materialidad en proceso.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/24/69e627192507cf42020a784a.jpg" alt="“Bronce – activación de pectoral hombre jaguar; Tolima-Quimbaya”. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>“Bronce – activación de pectoral hombre jaguar; Tolima-Quimbaya”. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><em>Rematerializar</em>, presentada en la galería Estudio 74 de Bogotá (marzo del 2026), condensa cinco años de investigación tecnoplástica y propone que tanto la pintura como la escultura pueden operar como sistemas compositivos abiertos, activados por la participación del público y reorganizados continuamente en sala. De esa manera, Pacheco convierte cada obra en un evento espacial indeterminado donde el módulo se convierte en interfaz. Es decir, unidad que conecta pasado, materia y posibilidad. Las tres piezas centrales de su muestra colombiana articulan lenguajes arqueológicos mediante tecnologías de precisión.</p>   <p> </p>   <p><strong>-Tríada neoancestral-</strong></p>   <p> </p>   <p>&#039;Tríptico – activación de hipogeos; Tierradentro&#039; integra acero y mármol de Carrara en una pintura modular donde los visitantes reconfiguran patrones inspirados en cámaras funerarias subterráneas. La pieza cita el universo geométrico de Tierradentro y lo reactiva como un sistema de pensamiento. El mármol, tradicionalmente destinado a la permanencia, es aquí un soporte sometido a variación constante, un plano que se abre y se cierra según el modo en que cada espectador dispone los módulos de acero. La obra convierte el espacio pictórico en una suerte de respiración arqueológica donde lo funerario se vuelve dinámico, lo pétreo deviene proceso y lo ritual se reescribe en clave tecnoplástica.</p>   <p>&#039;Granito y grapa – activación de mampostería Coricancha. Inca&#039; profundiza el procedimiento. Al transformar bloques pétreos ranurados y grapas de bronce móviles en una arquitectura rearmable, desafía la imagen monumental del Coricancha, cuya solidez suele invocarse como emblema máximo del dominio incaico sobre la materia. Aquí, esa solidez es sometida a movilidad, manipulada por manos contemporáneas que desplazan, encajan y desencajan las piezas. La obra sugiere que incluso los símbolos de perfección constructiva contienen fisuras, posibilidades no exploradas o memorias que pueden reorganizarse sin traicionarse. La tradición como mecanismo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/24/69e62b0b2c65cf88d9020298.jpg" alt="“Tríptico – activación de hipogeos; Tierradentro”. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>“Tríptico – activación de hipogeos; Tierradentro”. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>&#039;Bronce – activación de pectoral hombre jaguar; Tolima-Quimbaya&#039; cierra el tríptico conceptual con un giro delicado. La utilización del corte láser revela la modularidad latente en un ornamento ritual que, en apariencia, era monolítico. Al reorganizar los módulos masculinos y femeninos, el espectador activa combinaciones que expanden el campo simbólico del jaguar, trasladándolo de lo funerario y lo ceremonial hacia un territorio especulativo donde la forma ancestral se vuelve algoritmo.</p>   <p>En conjunto, estas obras proponen la forma como un campo de posibilidades. Pero la exposición no solo mostró obras, también instauró un semillero pedagógico donde la investigación, la participación y el diseño modular confluyen. Un régimen donde escultura, pintura y ritual se piensan desde la apertura, la variación y la recomposición. Y de esa manera el artista representa el mundo al tiempo que lo rematerializa.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Gobierno elige el derroche mientras sacrifica la educación ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/24/gobierno-elige-el-derroche-mientras-sacrifica-la-educacion-editorial-1176720</link>
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                            <![CDATA[ Ministerio de Educación del Perú anuncia que “debido a falta de presupuesto” no otorgará becas para la continuación de estudios de talentos. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 24 Apr 2026 08:05:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Gobierno elige el derroche mientras sacrifica la educación ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El argumento es conocido y, por ello mismo, inaceptable: no hay dinero. El Estado, y en particular, los malos gestores del mismo, repiten esa fórmula cada vez que deciden recortar donde no deberían. Esta vez, la decisión golpea a quienes hicieron exactamente lo que cualquier país moderno premia: estudiar competitivamente. Sin embargo, jóvenes que cumplieron con todos los requisitos ven ahora cómo la promesa pública se desvanece con una frase burocrática de último minuto.</p>   <p>Y es que la escasez es selectiva. El mismo Estado que hoy invoca austeridad ha comprometido recursos en expandir el aparato político. Prueba de ello es el retorno al Congreso bicameral, cuyo costo de implementación y funcionamiento adicional se estima en más de S/ 200 millones anuales, o como en decisiones de alto impacto fiscal como la adquisición de aviones de guerra, que bordea los US$ 3,500 millones en su paquete completo. Para entender la proporcionalidad, frente a lo anterior, el programa de becas requería una fracción mínima: alrededor de S/ 60 a 80 millones para una nueva cohorte de alto nivel.</p>   <p>No se trata, entonces, de falta de recursos, sino de prioridades. Y el mensaje no deja de ser devastador ya que en el fondo se afirma que el mérito no basta. Puedes esforzarte, alcanzar estándares internacionales, competir con los mejores, y aun así quedar a merced de una decisión administrativa de un gobierno de turno cooptado por mafiosos. </p>   <p>Contrariamente a los detractores, las becas no son un lujo ni un gesto asistencial. Como fueron concebidas hace más de 15 años, se tratan de una inversión estratégica en capital humano por parte del Estado, una de las pocas herramientas efectivas para construir capacidades de alto nivel y conectar al país con circuitos globales de conocimiento. Renunciar a ellas es renunciar, también, a una política de Estado que debería ser sostenida, previsible y protegida de vaivenes coyunturales.</p>   <p>El daño no termina en quienes hoy quedan fuera. Lo que ocurre es mayor profundización de la desconfianza ciudadana en las reglas públicas.</p>   <p>En los últimos años, más de medio millón de peruanos han decidido emigrar por considerar que no tienen alternativas de desarrollo en el Perú. Y ante ello, el Gobierno del Pacto ha elegido. Y ha elegido mal. </p>   <p>Mientras sostiene gastos de gran escala en política y defensa, sacrifica aquello que sí define el porvenir: la formación de su gente más capaz. Pero hay un juicio de la historia y más temprano aún, un juicio ciudadano que ya ha castigado a la mayoría de los principales responsables en el Parlamento.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Los abogados van al cine, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/23/los-abogados-van-al-cine-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-510991</link>
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                            <![CDATA[ Películas y series que reflejan la tenacidad no solo de los hombres de leyes, sino igualmente de personas ajenas a ellas, que comparten un fin común: luchar contra la corrupción y el abuso. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Erin Brockovich. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 24 Apr 2026 08:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Los abogados van al cine, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Julia Roberts</strong> y <strong>Erin Brockovich</strong>, ¿quién es quién? La primera es una actriz. La segunda es una asistente de un bufete de abogados. Ambas son mujeres extraordinarias.</p>   <p>Julia ganó el <strong>Oscar</strong> con una película sobre Erin.</p>   <p>Por su parte, aunque no completó su educación universitaria, Erin (nacida en 1960, en Kansas) ganó en la vida real un juicio contra una de las más poderosas empresas norteamericanas y se convirtió en la heroína y el símbolo de los hogares más pobres de ese país.</p>   <p>Pacific Gas &amp; Electric (PG&amp;E) había contaminado una zona con una sustancia tóxica llamada Cromo 6. Al usar el agua natural, los consumidores contrajeron problemas de salud como el asma, la tos crónica y la bronquitis, así como erupciones cutáneas, dolores articulares, hemorragias, y se pronosticaban enfermedades más graves todavía.</p>   <p>Erin, una mujer divorciada, con dos hijos y con muy escasos recursos, había acudido a un estudio de abogados para solicitar apoyo en un caso legal. Entristecidos por su condición económica, los abogados le dieron trabajo como asistente. Sin embargo, ella hizo mucho más.</p>   <p>Sin más recursos que un viejo Ford, la asistente legal visitó a centenares de familias de la zona y enfrentó las posibles represalias de la gran empresa.</p>   <p>Sin embargo, obtuvo las pruebas que necesitaba y con ellas se ganó el juicio. La PG&amp;E pagó 334 millones de dólares distribuidos entre las personas que habían sufrido algún problema médico, pero lo más importante fue demostrar que David puede vencer a Goliat.</p>   <p>Además, con esta película y con <em>Una acción civil</em>, entre otras, el cine plasmó como una voz de orden para el nuevo siglo la lucha frontal contra la contaminación ambiental y otros abusos de los dueños del mundo.</p>   <p>Hace un mes concurrí a las elecciones en el Colegio de Abogados de Lima e hice una breve encuesta: <em><strong>La ley de los audaces</strong></em>, según la mayoría, es la mejor serie de abogados que se ve actualmente en nuestra televisión. <em><strong>El abogado del Lincoln</strong></em>, en la que un hombre de leyes trabaja en su propio carro, es la otra, y ya llegó a la cuarta temporada.</p>   <p>Entre las más antiguas, los entrevistados citaron <em>Matar a un ruiseñor</em>, un valiente llamado a la justicia y <em><strong>Philadelphia</strong></em>, un hito en la batalla contra la discriminación.</p>   <p>Como se ve, todas esas películas y series están orientadas hacia estimular la lucha contra el abuso de los poderosos. Sin embargo, también hay algunas producciones sosas que dejan una idea no muy exacta acerca de los abogados norteamericanos.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/24/69ea6719ab6c6921090f342a.jpg" alt="Erin Brockovich. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>Erin Brockovich. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Hace algún tiempo, <em>Perry Mason</em> y, después, Jack McCoy, de <em>Law and Order</em>, han mostrado al mundo la cara de lo que supuestamente es el abogado norteamericano: inteligente, ágil, valiente, irónico, veloz para adelantarse a sus adversarios e histriónico para impresionar al jurado.</p>   <p> </p>   <p><strong>Abogados en el bar</strong></p>   <p>Sin embargo, Perry y Jack solamente existen en la TV. La verdadera imagen de muchos letrados de ese país parece ser otra. Un boletín del Bar Association Lawyers (Colegio de Abogados) de Massachusetts contiene algunas preguntas y diálogos sostenidos en audiencias que servirán para que ustedes mismos se hagan una idea.</p>   <p>Abogado: Doctor, antes de que usted hiciera la autopsia, ¿tomó el pulso?</p>   <p>-No.</p>   <p>-¿Le tomó la presión?</p>   <p>-No.</p>   <p>-¿Chequeó usted la respiración?</p>   <p>-No.</p>   <p>-Entonces, ¿es posible que el paciente aún estuviera vivo al inicio de la autopsia?</p>   <p>-No.</p>   <p>-¿Cómo puede estar seguro, doctor?</p>   <p>-Porque el cerebro estaba en una jarra, a unos metros de allí.</p>   <p>-No obstante, ¿podría haber estado vivo todavía el hombre?</p>   <p>-Sí. Es posible que estuviera vivo, y practicando la abogacía en una corte.</p>   <p>Preguntas sagaces:</p>   <p>-¿Estaba usted presente cuando le tomaron esta foto?</p>   <p>-¿A qué distancia, uno de otro, estaban los carros en el momento del choque?</p>   <p>-¿Usted estuvo allí hasta el momento en que usted salió?</p>   <p>-Entonces, ¿cuántas veces ha cometido usted suicidio?</p>   <p>Y más diálogos:</p>   <p>-Doctor, ¿cuántas autopsias de personas muertas ha hecho usted?</p>   <p>-Todas las autopsias las hago sobre personas muertas.</p>   <p>-¿Se dio cuenta de la hora en que usted examinaba el cuerpo?</p>   <p>-Sí. La autopsia comenzó a las 8.30.</p>   <p>-¿Y el Sr. Kensington estaba muerto en ese momento?</p>   <p>-No. Estaba sentado en un sillón y se preguntaba por qué estaba yo haciéndole una autopsia.</p>   <p>Y, por fin:</p>   <p>-¿Cómo terminó su primer matrimonio?</p>   <p>-Por muerte.</p>   <p>-¿Por la muerte de quién?</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/03/27/el-amor-en-carmen-de-bizet-por-manuel-rodriguez-cuadros-hnews-1163916</link>
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                            <![CDATA[ La trama de "Carmen" representa la tensión entre el amor como libertad y como posesión, convirtiéndola en una obra que trasciende la tragedia de la muerte al enfatizar la lucha por la autonomía personal. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Manuel Rodríguez Cuadros</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 24 Apr 2026 05:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Catherine Clément</strong>, autora de un influyente estudio sobre la ópera desde la perspectiva de los personajes femeninos (<em><strong>L’Opéra ou la défaite des femmes</strong></em>, 1988), ha tenido la sutileza intelectual de analizar la ópera al margen de la música, penetrando en los libretos para desentrañar el papel que el género clásico ha asignado a la mujer, para casi siempre estereotiparla en el libreto y exorcizarla en la música.</p>   <p>En la introducción de su obra, Clément afirma su propósito de “escuchar las palabras” y prestar atención a esa dimensión olvidada de la ópera. Su análisis revela una constante. Las mujeres en la ópera mueren, son sacrificadas o anuladas.</p>   <p>Carmen es una de las muertas, ciertamente. Pero es singular. No por ser necesariamente distinta como personaje, sino por ser diferente como ser humano: como dice <strong>Clément</strong> “por ser la más feminista, la más asesinada de las muertas: Carmen la gitana, Carmen la condenada. La que muere cuando quiere, la que dice no. Ella es la que decide sola, mientras que a su alrededor los hombres se afanan en sus pequeñas intrigas de contrabandistas y soldados. Es la más pura, la más libre”.</p>   <p>En la introducción del libro, <strong>Clément</strong> se explica: “... Yo voy a hablar de las mujeres y de sus historias en la ópera. Voy a cometer el acto sacrílego: escuchar las palabras, leer los libretos, seguir las intrigas, sus nudos gordianos, sus recovecos... he decidido prestar atención al lenguaje, a esa parte olvidada de la ópera”. En esa cirugía crítica desfilan juicios implacables sobre las muertas, como Madame Butterfly, Lulú; las prisioneras de dramas familiares o padres terribles como (Violetta o Elizabeth de Valois; las jóvenes sin destino (Olga, Tatiana, Lucía de Lammermoor; y, finalmente, aquellas heroínas que sufren “la furia de los dioses o la declinación de la luna”, Turandot, Norma o Adalgisa.<br>Carmen es una excepción. En palabras de Clément, es la más obstinada de las muertas: aquella que dice no. Esa negativa —esa afirmación radical de sí misma— es precisamente el núcleo de su singularidad.</p>   <p>Cuando se estrenó <em>Carmen</em>, el 3 de marzo de 1875, en la <strong>Opéra-Comique</strong> de París, la reacción fue sumamente crítica. Escandalizó. Y lo hizo porque musicalmente estaba <strong>tan lejos de la ópera cómica francesa como del drama romántico alemán wagneriano</strong>. Bizet revolucionó los cánones tradicionales de la ópera. La mediterranizó. De allí la sensación del fracaso inicial. Pero, he ahí también la razón del triunfo universal posterior.</p>   <p>Bizet sintió la sensación implacable del fracaso. Murió pocos meses después del estreno. El 3 de junio de 1875. Tenía 37 años. Se llevó a la tumba la falsa convicción del fracaso de Carmen. Pero la vida le alcanzó para oír la reveladora y certera predicción de Tchaikovski: “en diez años esta obra será <strong>una obra maestra</strong> en toda la acepción del término y será la más popular de las óperas”. Y el juicio entusiasmado de F. Nietzsche: “Cuando una obra así te ennoblece, uno mismo llega a convertirse en una obra maestra”.</p>   <p>El libreto es una de las claves de su modernidad y ruptura. Henri Meilhac y Ludovic Halévy no se limitaron a adaptar la novela de Prosper Mérimée. La transformaron. Desplazaron el eje desde la anécdota criminal hacia la relación amorosa entre Carmen y don José, otorgándole densidad trágica y simbólica. Una relación dominada por una tensión estructural que pone <strong>en juego</strong> dimensiones alternativas y excluyentes del amor. En la dinámica de esa contradicción, Carmen excede largamente al personaje casi costumbrista de la novela y se eleva a personificar en la <strong>ópera</strong> una idea abstracta del amor.</p>   <p>No se trata únicamente de una historia trágica, sino de la confrontación entre dos concepciones antagónicas del vínculo amoroso: el amor como libertad y el amor como posesión y opresión. Esta oposición no solo estructura la relación entre Carmen y don José, sino que permite releer la obra como una anticipación moderna de un problema central en la teoría del amor: la tensión entre autonomía y dependencia. En este sentido, Carmen no es una ópera sobre la muerte, sino sobre la imposibilidad de conciliar dos formas irreductibles de amar.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/23/69c6323223239a476f05633f.jpg" alt=""Carmen". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Carmen&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La concepción del amor que Carmen representa no es, ciertamente, una imagen del amor freudiano. Tiene más de la idea frommiana del amor como compensación creadora, en libertad, a la pérdida de seguridad que significa la separatividad en la evolución del ser humano. Pero, al mismo tiempo, es ajena a los componentes éticos de la visión de Fromm. Es una visión libre del amor, es cierto. Pero no de un sentimiento amoroso que deba ser regulado por los valores éticos y sociales de la responsabilidad, el respeto y el no daño al otro, como postula Fromm. Se trata de un amor en libertad, sin límites ni regulaciones, solamente comparable a la fuerza del vuelo de un pájaro y a la inexistencia de límites en su vuelo. Un vuelo, rebelde por definición, que cambia de rumbo a su propia voluntad: “el amor es un pájaro rebelde, que nadie lo puede enjaular”, canta Carmen en La Habanera.</p>   <p>El amor que encarna Carmen está más cerca de las ideas de Francesco Alberoni, de su teoría sobre el enamoramiento como una dinámica colectiva de dos. Para Alberoni el amor es el movimiento colectivo más simple, pues reúne una comunidad de solo dos personas y produce la comunidad humana más nuclear: la pareja. Este movimiento colectivo se presenta a partir del <strong>“imprinting”</strong>, que es la atracción repentina, la fascinación. Aquella que el propio <strong>Stendhal</strong> asimila a la fiebre, por emerger y diluirse sin que la voluntad intervenga. Un impacto que comunica e identifica a dos seres por encima de su individualidad.</p>   <p>En <em>Carmen</em>, el <strong>“imprinting”</strong> está simbolizado por la escena en el primer acto en que Carmen saca la flor de sus labios y la arroja al pecho de don José. Y luego se pasa a la fase del enamoramiento, a la cristalización del amor, según <strong>Stendhal.</strong> El aria de ‘La Fleur que toi <strong>m’avais jetée</strong>’, en la escena quinta del primer acto, confirma que la fuerza irresistible del amor está presente.</p>   <p>Pero el amor es una manera de nacer continua, en la medida que constituye una ruptura de la soledad y una ilusión que actúa cotidianamente en el imaginario de los amantes. Es nacimiento y renacimiento. Lo que para Fromm es la variación del sujeto amoroso, es el continuo renacer de Alberoni. Don José recrea su experiencia amorosa de Micaela hacia Carmen, la gitana, cuando agota su amor por García lo hace renacer en don José, y de este hacia Escamillo. En Carmen no son traiciones. No engaña. Prefiere la muerte a la mentira y a la claudicación respecto de sus propios sentimientos. Don José, a quien Carmen ha dejado de querer, le exige fidelidad sin amor. Carmen se niega.</p>   <p>Encarna el amor como libertad: ama sin someterse, sin renunciar a sí misma, sin aceptar vínculos de dominación. Su amor es elección permanente, no obligación. Don José, por el contrario, representa el amor como posesión. Su vínculo con Carmen evoluciona desde el enamoramiento hacia la dependencia, y de esta hacia la obsesión. No puede aceptar la autonomía de Carmen porque su amor exige exclusividad y control.</p>   <p>Al final, don José, al no poder poseerla, la asesina. Y Carmen no se resiste ni se defiende. Prefiere la libertad a la muerte. Es coherente con <strong>su</strong> lógica interna: no mentir sobre el amor, no fingir lo que no siente, no permanecer donde no ama. Su negativa final no es un gesto impulsivo, sino la culminación de su identidad. Por eso, <em>Carmen</em>, la ópera, no es una tragedia de la muerte, sino una tragedia de la libertad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La vigencia de Gustavo Mohme LLona ]]>
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                            <![CDATA[ Se cumplen 26 años del nacimiento a la historia del gran concertador de principios y fundador de La República. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 17:12:20 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La vigencia de Gustavo Mohme LLona ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Fue hace 26 años, en el fragor político que suscitó el fraude del exdictador Alberto Fujimori, cuando un demócrata patriota, además de reconocido luchador incansable por la justicia social y el desarrollo del individuo y su libertad, pasó a la historia.</p>    <p>Gustavo Mohme Llona, fundador de La República, falleció el mismo día en que publicaba su columna semanal ‘Comentarios’. En ella, fiel a su estilo profundamente analítico y convocante, anotaba dos certezas que lo animaban a sostener que había motivos para la esperanza de que el Perú recuperaría las sendas de la democracia.&nbsp; Partió sin saborear el triunfo democrático de aquel entonces. Sin embargo, se fue con la misma convicción que lo movió por décadas: que la democracia, defendida por los ciudadanos, inevitablemente prevalece siempre sobre los autoritarismos de cualquier índole. </p>    <p>Para ‘Papá’ Mohme, como lo llamaban con cariño y conocían en las salas de redacción, “la voluntad democrática, necesariamente indoblegable, se eleva [siempre] por encima de [cualquier] ilegalidad, arbitrariedad, chantaje, presión, censura, persecución, desinformación, amenaza y calumnia” (La República, 9-4-2000). Tras 26 años de su temprana e irreparable pérdida, queremos rescatar sus palabras, que resuenan hoy como lo hizo en los momentos más aciagos de la dictadura fujimorista. En el actual contexto en el que diversas fuerzas radicales pretenden socavar las libertades y desaparecer al ciudadano como fines últimos del quehacer político, las palabras del recordado senador y empresario de izquierda que iban dirigidas a quienes abusaban del poder a comienzos del siglo resuenan con la misma fuerza de entonces. “No se dan cuenta de que el país no los soportará. La comunidad internacional, y aquí el pueblo peruano en las calles, se los recordará a cada instante” (La República, 23-4-2000).</p>    <p>Así pues, con el mismo convencimiento de que “hay razones de esperanza” (La República, 1989), queremos hacer eco del cómo afrontar la crisis democrática actual. “Se requiere, fundamentalmente, de un estado de ánimo muy claro en favor del cambio” (La República, 9-4-2000). Y bajo esa misma determinación, en cada edición diaria de este su diario, la búsqueda de una república superior sigue guiando la incesante labor de los periodistas que continúan comprometidos con la verdad y los valores democráticos. </p>    <p>Don Gustavo Mohme Llona, ¡presente!</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ In memoriam: don Gustavo Mohme Llona, por Carmen Rosa Tello de Garay ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/23/in-memoriam-don-gustavo-mohme-llona-por-carmen-rosa-tello-de-garay-hnews-1542012</link>
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                            <![CDATA[ Tello agradece a la familia Mohme Seminario y colaboradores del Grupo "La República" por mantener su memoria vigente y expresa su cariño y gratitud. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Familia. Gustavo Mohme Llona y Ramona Seminario (al centro), con sus hijos Gerardo, Stella, Carlos, María Eugenia, Gustavo y Helena, en un aniversario de La República. Foto: difusión]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 16:47:47 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ In memoriam: don Gustavo Mohme Llona, por Carmen Rosa Tello de Garay ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Señor director:</p>   <p>De mi consideración:</p>   <p>Le saluda afectuosamente, Carmen Rosa Tello de Garay, le escribo para comunicarle que toda la familia hemos ofrecido el Santo Rosario a la Santísima Trinidad, por el alma del Ingeniero Gustavo Mohme Llona, a los 26 años de su partida.</p>   <p>El recuerdo de una persona justa nunca muere, siempre estará en nuestros corazones y en el de todos aquellos que lo han conocido y que lo recuerdan.</p>   <p>Gracias por mantener vigente su legado, que es el diario: La República.</p>   <p>Con mucho cariño y gratitud a la familia Mohme Seminario y a todos los colaboradores del Grupo La República</p>   <p>Que Dios les bendiga!</p>   <p>Carmen Rosa Tello de Garay</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El país en modo avión ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/23/el-pais-en-modo-avion-editorial-1208581</link>
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                            <![CDATA[ La censura del presidente encargado funciona como un artilugio para encubrir a la coalición parlamentaria que dirige el país desde el Congreso. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 08:11:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El país en modo avión ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La crisis por la compra de los cazas F-16 confirma un hecho que revela, una vez más, la abuso del poder en el Perú actual: el que se ejerce desde el Congreso bajo un bloque que tiene en el fujimorismo a su actor central. Este esquema opera y ha moldeado a su conveniencia al Estado y a sus instituciones. Se trata de un Estado que avanza como en modo avión y cuya cabina de mando se encuentra fuera de Palacio. </p>   <p>La crisis de los aviones lo expone con nitidez. Mientras el presidente José María Balcázar ocupa la jefatura del Estado, la conducción política se define en otro espacio. Para muestra dos botones. Por un lado, la Fuerza Aérea del Perú avanza sin inmutarse en lo que ordena su comandante general, es decir, el presidente de la República. Por otro lado y paralelamente, el Ministerio de Economía y Finanzas del Perú ejecuta pagos y el aparato estatal sigue una ruta que responde a decisiones previamente establecidas por un poder político con capacidad de imponer su agenda, incluso yendo en contra del poder constitucional que debiera tener el mandatario.</p>   <p>No obstante, desde el Parlamento, figuras el presidente de ese poder estatal, el fujimorista Fernando Rospigliosi, actúan como voceros y operadores de ese poder, el que es real. Informan, validan y marcan el ritmo de decisiones que corresponden al Ejecutivo. Ese comportamiento expresa una práctica consolidada: el Congreso dirige y el Gobierno ejecuta, sin importar quién esté a cargo en ese mandato. Pasó con Dina Boluarte, con José Jerí, ahora con Balcázar y pasará con quien designe este pacto corrupto. enquistado en el Palacio Legislativo.</p>   <p>Este patrón forma parte de un acuerdo político sostenido en el tiempo, un bloque de poder que ha logrado controlar resortes clave del Estado. El fujimorismo cumple un rol preponderante en esa articulación.</p>   <p>La compra de armamento se inscribe en esa lógica. Involucra recursos millonarios, actores económicos y decisiones de alto impacto nacional. Informes de la Contraloría General de la República del Perú han advertido sobre riesgos y afectaciones para el país en procesos de esta naturaleza. Aun así, el aparato estatal mantiene el curso de acción definido por ese bloque de poder.</p>   <p>En ese sentido, la ciudadanía tiene que saber que la censura aparece dentro de este mismo esquema como un instrumento de consolidación, además de una treta. Apelar a la destitución del jefe de Estado es un artilugio que en realidad sirve al poder mafioso parlamentario a alinear formalmente al Ejecutivo con las decisiones ya adoptadas. </p>   <p>Si se preguntan dónde está el poder, la respuesta es que está fuera de Palacio de Gobierno.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Existen las amazonas en Perú, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/existen-las-amazonas-en-peru-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-919040</link>
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                            <![CDATA[ Sobre el descubrimiento del río Amazonas y su nombre, existen varios testimonios de Francisco de Orellana, cuya expedición, en 1542, fue atacada por un grupo de mujeres indígenas que luchaban con ferocidad.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[La escultura “Amazona preparándose para la guerra” (1882) de Pierre-Eugène-Émile Hébert. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 02:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Existen las amazonas en Perú, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El más grande de nuestros presidentes, <strong>Ramón Castilla</strong>, cuando apenas tenía 20 años, atravesó a pie la Amazonía. Salió de Río de Janeiro el 16 de abril de 1818 y, a su paso por tierras y ríos endemoniados, halló flora y fauna desconocida; fue preso en un quilombo de esclavos libertos y oyó hablar con miedo de las llamadas “amazonas”.</p>   <p>¿Existen o existieron esas temibles guerreras en el Perú? Si esa pregunta fuera planteada en tiempo pasado, la respuesta sería categóricamente positiva.</p>   <p>En 1542, durante su exploración de las selvas sudamericanas, <strong>Francisco de Orellana </strong>(1511-1546) aparentemente tuvo contacto con ellas, y no fue precisamente amoroso. Una tribu de feroces guerreras se enfrentó a los españoles. El encuentro, por fortuna para ellos, no tuvo mayores consecuencias.</p>   <p>Como se sabe, Orellana ha sido el primer descubridor de la Amazonía, ese mundo fantástico cuya presencia parece tragarse casi todo el mapa de América del Sur.</p>   <p>Pero, ¿quiénes son las amazonas, de dónde viene el nombre del río? En las leyendas griegas, de donde proviene la conjetura de su existencia, las amazonas son mujeres indómitas que forman comunidades apartadas de los hombres.</p>   <p>¿Dónde vivían si vivían y cómo eran si eran? Eran, según las describe Heródoto, muy delgadas, de profundas ojeras y de una soledad irremisible como algunas peruanas y españolas de hoy. Al combatir, saltaban del caballo y permanecían un momento en el aire como si estuvieran bailando ballet. Habitaban una suerte de cuarteles en terrenos cercanos al mar Negro.</p>   <p>La leyenda las ubica en las estepas euroasiáticas y se asegura que cabalgaban tras de tribus nómadas dedicadas a la cacería de bisontes. Profesaban gran amor por sus perros de caza y se hacían enterrar con sus armas preferidas.</p>   <p>Aunque Heródoto las ubica en Escitia, Diodoro vio a Heracles derrotándolas en Temiscira. Filóstrato las sitúa en los montes de Tauro. Por fin, según Procopio, habitan el Cáucaso. En realidad, si es que la realidad existe para ellas, están en todas partes, y acaso también en ninguna.</p>   <p>Es normal pues que, influidos por la formación grecolatina, los conquistadores españoles del Nuevo Mundo quisieran encontrar aquí las imágenes que la historia ubica en Grecia. Esta es la razón por la cual el río más caudaloso del mundo fue bautizado con el nombre de las fantásticas guerreras.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69e193bcb5211954890a5e92.jpg" alt="La escultura “Amazona preparándose para la guerra” (1882) de Pierre-Eugène-Émile Hébert. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>La escultura “Amazona preparándose para la guerra” (1882) de Pierre-Eugène-Émile Hébert. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En la crónica del padre Gaspar de Carvajal, se narra la conversación entre Francisco de Orellana y un indio quien dijo que aquellas eran unas mujeres que residían en la tierra adentro siete jornadas de la costa.</p>   <p>La pregunta de Orellana es racional. ¿Cómo se explica que no estando casadas ni residiendo hombre entre ellas, pudieran reproducirse? La respuesta es simple:</p>   <p>“Las amazonas invaden otros reinos y se llevan muchos hombres presos a quienes obligan a fecundarlas. Después que se hallan preñadas, los tornan a enviar a su tierra sin hacerles otro mal”.</p>   <p>Por fin, pasado el tiempo del embarazo, si paren hijo lo matan o lo envían a la comunidad paterna. En cambio, si es hija, la crían con gran solemnidad y le enseñan el arte de la guerra.</p>   <p>Fue en el reino de los Omaguas, en la selva norte del actual Perú, donde se sitúa su existencia.</p>   <p>En mi investigación para escribir <em><strong>El largo viaje de Castilla</strong></em>, me encontré con una descripción sobre el mundo de las amazonas que textualmente dice:</p>   <p>“¿Las amazonas? De un momento a otro, el paisaje cambió. El paraíso que tenían enfrente era un paraíso ciego y sordo. No cantaban pájaros. No crecían manzanas. No había naranjas, melones, vides, plátanos, jaguares, carneros, serpientes, deseos ni ilusiones. Todo era así hasta el horizonte. La canoa que se balanceaba frente a ellos parecía guardar un secreto inquietante. Era el reino de las amazonas”.</p>   <p>Hacia fines del siglo XX, conocí a un sacerdote misionero de luenga barba llamado Pedro Vera Vílchez quien, durante sus sermones, daba cuenta de lo que sucedió en el tiempo en que fue preso de las atroces guerreras.</p>   <p>Durante sus charlas piadosas, Fray Pedro recordaba con lágrimas que una gruesa Biblia le sirvió para ocultar sus vergüenzas y, a la vez, evangelizar a esas peligrosas mujeres.</p>   <p>Esa es la última información que tenemos. Tal vez, quienes tengan otras novedades se atrevan un día a confesarlas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La ilegal "solución" del JNE, por Emilio Noguerol Uceda ]]>
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                            <![CDATA[ "Este intento de remediar el grave daño causado por la ONPE a nuestra democracia no puede realizarse a costa de comprometer la legitimidad de la elección nacional ni de alterar la decisión que millones de peruanos ya expresamos en las urnas" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Emilio Noguerol]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Emilio Noguerol Uceda</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 20:48:05 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La ilegal "solución" del JNE, por Emilio Noguerol Uceda ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Los graves problemas logísticos de entrega de material electoral que se produjeron durante la instalación de mesas en Lima Metropolitana el último domingo, perjudican a un universo superior a 70.000 electores, a los cuales se les ha vulnerado el derecho constitucional a la participación política, y han comprometido la integridad de los comicios. La ONPE es responsable de esta doble afectación.</p>   <p>Sin embargo, el JNE, el último domingo al trasladar la votación a aquellos mismos distritos para este lunes. Frente a los problemas presentados, decidieron habilitar amplios horarios antes de la revelación de resultados a boca de urna por las principales encuestadoras; además, los electores restantes votarían este lunes con información de quienes votaron el domingo.</p>   <p>Hay un principio de simultaneidad y unidad de la elección que la legislación nacional abraza y que se desprende con claridad del artículo 16 de la Ley Orgánica de Elecciones, Ley 26859 (LOE), según el cual la elección se realiza en un día, el segundo domingo de abril; noción que se sustenta en la necesidad de respetar la igualdad de información entre votantes; hacerlo en días distintos genera que el voto se ejerza bajo las mismas condiciones y con el mismo nivel de conocimiento, en consonancia con el artículo 7 de la misma ley, que exige que el voto sea libre, igual y secreto. Así, se busca evitar influencias y presiones indebidas sobre el electorado, finalidad a la que responde también el artículo 190 de la LOE, que prohíbe las reuniones o manifestaciones de carácter político los dos días previos a la elección e impone las 24 horas de silencio electoral, suspendiendo toda propaganda, y el artículo 191, que prohíbe revelar encuestas la última semana de la elección.</p>   <p>En un escenario como el actual en que ya conocemos de forma preliminar cómo habrían sido los resultados y quiénes eran aquellos candidatos más proclives a ingresar al balotaje, los electores pendientes podrían inclinar la balanza por una opción u otra en una suerte de “voto dirimente” que la ley no ha previsto ni autorizado.</p>   <p>Se vulnera así el artículo V del Título Preliminar de la LOE, que consagra la participación en condiciones de igualdad; los electores este lunes van con ventaja, al poseer información privilegiada sobre votos en todo el país traducida en la encuesta a boca de urna. Se vulnera también el artículo VII del mismo Título Preliminar, que consagra el principio de legalidad, lo que implica que aquello que no esté previsto en la ley no puede darse en la elección; pues bien, esta medida de postergación que no es un instrumento autorizado por la ley, transgrede el artículo XI del referido Título Preliminar de la LOE, que consagra el principio de preclusión, señalando que el proceso electoral debe darse por fases y no retrotraer etapas de derechos vulnerados en fases preclusivas e indemnizatorias, y no permite, por tanto, dar más chances para validar al siguiente.</p>   <p>Este intento de remediar el grave daño causado por la ONPE a nuestra democracia no puede realizarse a costa de comprometer la legitimidad de la elección nacional ni de alterar la decisión que millones de peruanos ya expresamos en las urnas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Veinte años después, confiamos menos, por Ricardo Cuenca ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/22/veinte-anos-despues-confiamos-menos-por-ricardo-cuenca-hnews-516384</link>
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                            <![CDATA[ El Barómetro de las Américas revela que solo el 41% de los peruanos confía en su comunidad, mientras la confianza en instituciones como el Congreso alcanza niveles alarmantemente bajos. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Ricardo Cuenca]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 18:55:17 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Veinte años después, confiamos menos, por Ricardo Cuenca ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Mis grupos de WhatsApp —y estoy seguro de que también los de ustedes— llevan días convertidos en un campo de batalla. Familiares, amigos, conocidos se intercambian pruebas, videos, capturas de pantalla, testimonios que demuestran, según quien los envía, que el fraude ocurrió o que jamás existió. Nadie convence a nadie. Nadie cambia de posición. Y, sin embargo, nadie para.</p>   <p>Esa escena trivial y cotidiana esconde una pregunta que las ciencias sociales llevan décadas intentando responder: ¿por qué personas razonables se aferran a convicciones sin evidencia? En el Perú de 2026, esa pregunta no es académica. Es urgente. A menos de semanas de las elecciones generales, algunos actores políticos —particularmente desde la derecha más radical— comenzaron a instalar la narrativa del fraude antes de que se cuente un solo voto. No es un accidente. Es una estrategia que encuentra terreno fértil en algo más profundo que la política: la desconfianza.</p>   <p>Y los datos son elocuentes.</p>   <p>Según el Barómetro de las Américas 2025/26, aplicado por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) entre octubre y diciembre de 2025, solo el 41% de peruanos y peruanas considera que la gente de su comunidad es confiable. La serie histórica de LAPOP revela una tendencia que debería inquietar: la confianza interpersonal llegó a su punto más alto en 2014, cuando alcanzó el 55%, para luego caer de manera sostenida durante una década. En 2025/26 estamos, paradójicamente, por debajo del punto de partida registrado en 2006. 20 años después, confiamos menos en los demás que antes. América Latina, en promedio, llega al 58%. La brecha no es menor: en materia de confianza interpersonal, el Perú está entre los países con indicadores más deteriorados del continente.</p>   <p>Este dato podría parecer anecdótico, pero no lo es.</p>   <p>La psicología social ha establecido muy sólidamente que la confianza interpersonal —la disposición a presumir buena fe en los otros, en los extraños, en quienes no son como nosotros— es la infraestructura invisible de la vida democrática. Robert Putnam (2000) lo formuló hace tres décadas: cuando la confianza generalizada decrece, las personas se repliegan hacia sus grupos de pertenencia y empiezan a ver al mundo exterior con suspicacia. Eric Uslaner (2002) añadió una hipótesis aún más inquietante: la desconfianza no cae del cielo, crece en la desigualdad. Las sociedades más fragmentadas producen ciudadanos que no se reconocen entre sí como pares. Y cuando no reconoces al otro como par, su victoria solo puede explicarse por trampa.</p>   <p>Aquí aparece el primer mecanismo psicológico relevante: lo que Jan-Willem van Prooijen y Karen Douglas (2017) han llamado <em>mentalidad conspirativa</em>. Sus investigaciones muestran que cuando las personas sienten que han perdido control sobre su entorno —cuando el mundo no responde a sus expectativas— la mente busca agentes causales maliciosos. La derrota electoral, en ese marco, deja de ser una posibilidad estadística y se convierte en una acción deliberada de otros. El fraude no se deduce de la evidencia: se infiere del malestar.</p>   <p>A esto se suma un segundo mecanismo igualmente documentado: el <em>razonamiento motivado</em>, teorizado por Ziva Kunda (1990) y desarrollado, años después, políticamente por Lodge y Taber (2013). Los seres humanos no somos evaluadores neutrales de información. Partimos de una conclusión preferida y luego buscamos evidencia que la sostenga. La ausencia de pruebas de fraude, lejos de refutar la creencia, se reinterpreta como evidencia de cuán perfectamente diseñado estuvo el engaño. La conspiración es, por definición, infalsificable.</p>   <p>Ambos mecanismos se activan con más fuerza en contextos de baja confianza institucional. Y en ese punto, los datos peruanos son feroces.</p>   <p>El mismo Barómetro 2025/26 muestra que solo el 7% de peruanos tiene confianza en el Congreso —el 53% directamente responde “nada” en la escala de 1 a 7—. La confianza en las elecciones ha caído hasta niveles que el propio informe señala como históricamente bajos. El 82% cree que la mayoría o todos los políticos están involucrados en corrupción. Y el 76% considera que los políticos reciben dinero de organizaciones criminales. En ese paisaje, ¿es sorprendente que una narrativa de fraude encuentre audiencia?</p>   <p>No. Es predecible.</p>   <p>Pero hay una dimensión adicional que la literatura política contemporánea ha mostrado con precisión: la amenaza de estatus. Diana Mutz (2018) mostró que ciertas formas de reacción autoritaria no emergen principalmente de la pobreza o la exclusión económica concreta, sino de algo más sutil y poderoso: la sensación de pérdida de posición relativa; es decir, del cambio de su lugar en el orden social. Pippa Norris y Ronald Inglehart (2019) lo llamaron <em>reacción cultural</em>: el voto del resentimiento de quienes sienten que el mundo que conocían —y en el que ocupaban un lugar privilegiado— está desapareciendo. Cuando ese grupo pierde una elección frente a candidatos que encarnan precisamente ese cambio que los amenaza, la derrota resulta cognitivamente insoportable. El fraude devuelve la lógica al mundo: no perdimos, nos robaron.</p>   <p>Esta dinámica tiene nombre propio en el contexto peruano, aunque raramente se llame así. La incapacidad de reconocer como legítimo el voto del otro —del ciudadano rural, del sur, del que habla diferente, del que vive en una realidad distinta— lleva a interpretar su mayoría no como expresión democrática sino como anomalía que debe ser explicada. Y la explicación más accesible, más consoladora, es el fraude.</p>   <p>Aquí reside el verdadero peligro. Las narrativas de fraude sin evidencia no son simplemente mentiras políticas. Producen activamente desconfianza institucional. Erosionan la legitimidad del sistema no solo entre quienes las creen, sino también entre quienes las rechazan: nadie sale indemne de una narrativa que opera, aunque sea falsa. Debilitan la disposición ciudadana a aceptar resultados futuros. Y, en el peor de los casos, funcionan como ensayo de desestabilización.</p>   <p>El Perú llega a estas elecciones con una democracia herida, pero en pie. La ciudadanía ha demostrado, una y otra vez, una capacidad de resiliencia notable frente a la inestabilidad política. Pero esa resiliencia no es infinita. Cada ciclo electoral que termina en acusaciones de fraude sin sustento añade una capa más de escepticismo a un sistema que ya carga demasiado.</p>   <p>La desconfianza, cuando se vuelve total, no distingue entre instituciones corruptas e instituciones que funcionan. Lo devora todo.</p>   <p>Por eso, las narrativas de fraude no son solo una mentira conveniente. Son, quizás, el síntoma más peligroso de una cultura política que todavía no ha aprendido a reconocer al otro diferente como un ciudadano igualmente legítimo. Y mientras eso no ocurra, la democracia peruana seguirá siendo un proyecto inacabado.</p> ]]></content:encoded>
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