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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
                <link>https://larepublica.pe</link>
                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Thu, 30 Jul 2026 15:14:41 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Arbizu, el escritor que lloró, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ Actualidad. El racismo en Perú está presente en la sociedad peruana por generaciones. Al respecto, hay libros, entre ficción y no ficción, que se han escrito, pero pocos exhiben la fuerza de Negro. Contra el desprecio (Reservoir Books) de Julio Arbizu, publicación capaz de remover al lector. Como tiene que ser. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 30 Jul 2026 15:14:41 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Arbizu, el escritor que lloró, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Escribí <em>Negro</em> porque después de muchos años redactando denuncias, demandas, alegatos y artículos jurídicos, me di cuenta de que hay asuntos que el lenguaje del derecho no puede alcanzar. Y entonces volteé hacia la literatura, esperando encontrar socorro. Y la verdad es que creo haber tomado una buena decisión”.</p>   <p>Lo dice <strong>Julio Arbizu González</strong>, quien es uno de los abogados más conocidos del país y, sin embargo, además de sus célebres pesquisas, recuerda más en este libro los golpes que ha recibido en mérito de esa pasión obsoleta, el racismo.</p>   <p>Además de obsoleta, la veleidad racista en el Perú es una pasión ilusoria y, en este mestizo rincón del mundo, no es practicada por blancos puros que aquí no existen, sino por quienes aspiran a serlo: cholos, zambos, blancoides e indioides, todos los cuales se “blanquean” choleando, provincianeando y negreando a los demás.</p>   <p>El racismo, en un país colonizado, es ridículo, pero a lo largo de todo el siglo XX ha mostrado su hedor, al punto de que, en los años 30, surgió un partido político subsidiario de la Alemania nazi, la Unión Revolucionaria, que proclamaba la supuesta excelsitud de la raza blanca. El líder, sin embargo, era un peruano zambo llamado <strong>Luis M. Sánchez Cerro</strong>, quien llegó al poder presidencial aupado sobre votantes afrodescendientes y la oligarquía del país.</p>   <p>Arbizu dice, y no le falta razón, que “en el Perú, lo blanco -más que los blancos concretos- se ha convertido en una medida abstracta, una vara invisible contra la cual se evalúan todos los cuerpos, todas las voces, todas las biografías. No importa que la mayoría del país tenga otros rostros, otros colores, otras genealogías: la norma no surge de la mayoría, sino de quien posee el poder de nombrarla”.</p>   <p>El autor-personaje recuerda su infancia en la que, por fortuna, su propia fuerza física le abrió camino frente a la torpeza de los racistas. Se refiere a uno de sus compañeros de clase que era el más popular porque era muy blanco y sus padres le habían puesto un nombre en idioma extranjero.</p>   <p>El contacto de los nudillos de su puño derecho sobre el pómulo de Gianfranco activó un movimiento inercial con el que su mano izquierda apretada fue a estrellarse contra la boca de su rival que lo estaba tratando de humillar.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/30/6a6b6847093b2292970fdf56.jpg" alt="Julio Arbizu. Foto: LR." width="1250" height="735"/><figcaption>Julio Arbizu. Foto: LR.</figcaption>   <p>Y, sin embargo, después de ganar la pelea, Julio lloró de impotencia. Sentía la injusticia de una realidad mayor que solo un puño no arreglaría, pero debía ser cambiada.</p>   <p>Otras anécdotas similares relatan los azares de una vida en la que su inteligencia y su fuerza moral se pusieron siempre por encima de ese sentimiento vergonzoso y caduco que aún existe en el Perú.</p>   <p>Debe recordarse además que su denuncia de los robos criminales de la dictadura en nuestro país le dio a su imagen el conocimiento y el respaldo que merece. Sin embargo, los partidarios del robo y el crimen creyeron fácil identificarlo como hombre a quien no se debe respetar, y todo el tiempo lo hicieron refiriéndose a particularidades de su aspecto físico.</p>   <p>Como procurador público, fue el terror de los corruptos y aquellos a su vez no encontraron mejor respuesta que calificativos como “terrorista” y “negro” o “cholo de mierda”, que suelen usar los casi iletrados corruptos contra los luchadores sociales.</p>   <p>Este libro no es un conjunto de historias personales ni tampoco un estudio sobre la discriminación racial en el <strong>Perú</strong>, pero algo de ambos tiene, pues, sobre todo, es un honesto, emotivo y a veces descarnado relato de experiencias que superan el ámbito personal y nos revelan -a veces incomodándonos- un elemento del tejido social peruano que, construido desde la Colonia, lamentablemente aún persiste entre nosotros.</p>   <p>Como Julio afirma, el criterio de que lo blanco es superior resulta más infame y peligroso aun cuando los que mandan “…miran con desconfianza los límites que imponen la igualdad de derechos y los pilares de una democracia liberal”.</p>   <p>Desde la época de la fundación de la capital del Perú, pocos escritores han trazado tan exactos retratos de Lima. Este que hace Arbizu es de los más completos y se añade al que nace del racismo peruano. Tal vez porque es un gran escritor y porque, después de dar un puñetazo, ha llorado.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El peruano real detrás del desfile, por Renė Gastelumendi ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/30/el-peruano-real-detras-del-desfile-por-rene-gastelumendi-hnews-1550640</link>
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                            <![CDATA[ El peruano promedio tiene 34 años, es mayoritariamente mestizo o indígena, y sufre de malnutrición. Su desarrollo físico y mental se ve afectado por una vida de limitaciones. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[René Gastelumendi]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>René Gastelumendi</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 30 Jul 2026 14:12:09 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El peruano real detrás del desfile, por Renė Gastelumendi ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Según la estadística, el peruano promedio tiene este miércoles 34 años, mide 1,65 m si es hombre y 1,52 m si es mujer. Se autopercibe como mestizo o indígena, con una marcada raíz quechua. Su piel es cobriza. Sufrió anemia o desnutrición de muy niño, no se alimentó bien, por lo que su desarrollo neuronal enfrentó severas limitaciones desde la cuna. Pasó por la escuela pública y obtuvo la secundaria completa, pero en la práctica el sistema lo convirtió en un analfabeto funcional: no comprende textos complejos ni es capaz de resolver problemas matemáticos básicos. Como si fuera poco, hoy lleva en su cuerpo la huella biológica de la malnutrición histórica: una talla corta combinada con un metabolismo de escasez, alimentado por una dieta de resistencia a base de arroz y papa. Cruel paradoja, el peruano promedio sufre de sobrepeso.</p>   <p>El peruano promedio desconfía de todo, hasta del vecino, y vive aterrado, asumiendo que en cualquier momento lo pueden asaltar. El peruano promedio debería vivir aterrado también por la casa que habita: autoconstruida, sin licencia, sin ingeniero, eternamente inacabada, sobre terreno no planificado y con alto riesgo de colapsar en un terremoto. Aquella es otra historia que late sobre la urbe, como una espada de Damocles de la que después de cada temblor fuerte hablan los noticieros por un rato; luego todo sigue igual para él. Es decir, sabe que vive en una zona sísmica, vulnerable e inapropiada, pero ese terror puede esperar, porque su subsistencia inmediata, la de él y la de los suyos, está primero.</p>   <p>El peruano promedio gana entre 1.200 y 1.400 soles al mes. Su trabajo de vendedor ambulante, chofer, operario o trabajador independiente no calificado es, cómo no, informal. No tiene seguro, gratificación ni derechos laborales. A esta intemperie se suma una fragilidad económica absoluta, pues carece de ahorros suficientes para sostenerse un solo mes sin ingresos. En otras palabras, enfermarse o indisponerse es un lujo prohibido y, si algo de dinero extra tiene, no está bancarizado porque no confía en los bancos.</p>   <p>Además, se demora entre dos y cuatro horas diarias en llegar y volver de su trabajo. Es decir, pasa cerca de un mes de su tiempo, cada año, entre la jungla de combis, colectivos y mototaxis que lo movilizan en nuestro transporte público. El peruano promedio también es muy religioso y conservador: el caos de su propia existencia supera su psique en cualquier momento, y la fe lo ayuda a no quebrarse. Tal vez por eso no tiene tiempo de pensar en donar órganos a un prójimo o, me temo, porque la desconfianza lo persigue hasta el hospital: recela de los médicos del sistema público en el que apenas hay cupo para él y teme el manejo de su propio cuerpo. La donación de órganos es, para él, un tema ajeno y aterrador.</p>   <p>En estas Fiestas Patrias, lejos de la blanquirroja pirotecnia oficial, los desfiles castrenses y los discursos, habita este peruano real: el más frecuente, el más representativo. La fría estadística respalda esta descripción:</p>   <p>• <strong>Demografía y físico:</strong> Mediana de 34 años (nacido en 1992), +60% mestizo/indígena, 1,65 m (H) / 1,52 m (M), 72 kg y +65% con sobrepeso u obesidad (MINSA/INEI).</p>   <p>• <strong>Infancia y salud:</strong> +50% padecía anemia/desnutrición al nacer (década de 1990); hoy persiste una tasa de apenas dos donantes de órganos por millón de habitantes (ONDT/MINSA).</p>   <p>• <strong>Educación (Minedu):</strong> Secundaria completa formal; +65% de estudiantes no comprende textos complejos y el 80% no resuelve problemas matemáticos básicos (analfabetismo funcional).</p>   <p>• <strong>Trabajo, ingresos y vivienda:</strong> Ingreso mensual promedio de S/ 1.200 a S/ 1.400; +70% opera en la informalidad (ENAHO); 80% habita viviendas autoconstruidas o no planificadas (CAPECO) y +70% carece de ahorros para sostenerse un mes (SBS).</p>   <p>• <strong>Transporte y seguridad:</strong> Pierde de dos a tres horas diarias en el tráfico (ATU/Lima Cómo Vamos) y cerca del 90% percibe amenaza constante de delito (INEI/LAPOP).</p>   <p>• <strong>Institución y tejido social:</strong> +75% se declara católico (INEI), pero cerca del 90% desconfía de sus propios vecinos (LAPOP).</p>   <p>Este peruano promedio no es un mito de folclore ni un héroe de discurso oficial: es un sobreviviente pragmático, exhausto e hiperindividualista que aprendió que el Estado es un fantasma y la única red de protección social es su propia capacidad de resistir cada día de su vida. Estas circunstancias, amparadas en la estadística, moldean una idiosincrasia cuya alma es la desconfianza total hacia las instituciones y hacia el otro. En su universo, la informalidad, la fe privada y la evasión de la norma no son un acto de rebeldía, sino la única estrategia posible de supervivencia en un país de barro. ¿Feliz 28?</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Queremos de regreso nuestros derechos conquistados, por Las Tejedoras ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/30/queremos-de-regreso-nuestros-derechos-conquistados-por-las-tejedoras-hnews-2945880</link>
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                            <![CDATA[ Miloslavich enfatiza que el fortalecimiento del Estado de derecho es esencial para garantizar justicia a las víctimas de violencia de género, como en el caso de Ale Rous, mujer trans asesinada en Ica. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Las Tejedoras]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 30 Jul 2026 13:33:18 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong><span style="color:rgb(10, 10, 10)">Hoy teje: Diana Miloslavich Túpac. Exministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables</span></strong></em></p>   <p><span style="color:rgb(10, 10, 10)"> </span></p>   <p>Iniciamos un nuevo escenario parlamentario bicameral con 16 senadoras (27%) y 44 senadores, así como con 54 diputadas (42%) y 76 diputados. La conformación de una mesa directiva de oposición en la Cámara de Diputadas y Diputados dará contrapeso y abrirá la posibilidad de seguir apostando por la democracia en el Perú.</p>   <p>Urge derogar el paquete anticrimen y antiderechos que afecta a las mujeres en su diversidad. Una prioridad es la Ley 32535, que eliminó el enfoque de género en todas las políticas públicas y debilitó la educación sexual integral, dejando de lado la prevención de los tipos de violencia de género reconocidos por el Estado. Esta ley también prohíbe que jueces y fiscales reciban formación con enfoque de género y veta la participación de organizaciones no gubernamentales defensoras de derechos humanos que litiguen contra el Estado, dejando en mayor desprotección a las víctimas.</p>   <p>Otro retroceso para las mujeres es la Ley 32735, que permite que posibles delitos cometidos por integrantes de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional sean investigados y juzgados por tribunales militares y policiales, en lugar de la justicia ordinaria, incluso cuando las víctimas sean civiles. Esta norma nos afecta porque los casos de violencia de género vinculados a estas instituciones son numerosos. Se estima que alrededor de 1.636 policías han sido denunciados por violencia de género.</p>   <p>Fortalecer la institucionalidad del Estado de derecho es una garantía para la justicia. Estamos en el décimo aniversario de la Comisión de Justicia de Género del Poder Judicial, constituida tras el impacto de la movilización masiva de la ciudadanía en la marcha Ni Una Menos de 2016, y con avances importantes.</p>   <p>Ese fortalecimiento institucional debe traducirse en respuestas concretas frente a cada caso de violencia, por ejemplo, desde el Sistema Nacional Especializado de Justicia para la Protección y Sanción de la Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar.</p>   <p>Mientras cierro estas líneas, nos alcanza la demanda de justicia para Ale Rous, mujer trans asesinada en Ica. ¿Hasta cuándo tendremos que seguir nombrando a las víctimas para que el Estado responda?</p>   <p><br></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La catástrofe nacional tiene nombre ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/30/la-catastrofe-nacional-tiene-nombre-editorial-2170680</link>
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                            <![CDATA[ El Cardenal Carlos Castillo advirtió que el Perú no puede ceder ante la ambición y “los planes macabros” de quienes buscan el poder absoluto. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 30 Jul 2026 07:53:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La catástrofe nacional tiene nombre ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Desde 1821, cuando José de San Martín dispuso la primera misa solemne tras la proclamación de la independencia, el Te Deum es el espacio donde la Iglesia traza su opinión sobre el acontecer político nacional ante quien acaba de asumir el gobierno. Doscientos cinco años después, el Cardenal Carlos Castillo Mattasoglio usó ese espacio con la valentía que el momento exigía.</p>   <p>El también arzobispo de Lima fue claro sobre la naturaleza de la crisis. La catástrofe peruana, señalada por la presidenta, Keiko, Fujimori, y hace tan sólo unos días, y contrariamente a las razones que ella esgrimió, tiene distinta naturaleza.</p>   <p>Según el primado del Perú, la catástrofe existe y es de dignidad humana. Y su aseveración se sostiene en que la condición humana hoy está en sumo peligro.</p>   <p>No obstante, fue igualmente claro sobre lo que la reconciliación debe ser. La que el Perú necesita es la que, viendo claramente las injusticias cometidas, sabe hacer justicia restituyendo a la medida de lo posible a todos los perjudicados. Esas palabras, pronunciadas ante la nueva presidenta, son un recordatorio que este diario comparte.</p>   <p>La promesa de nuestra nación integrada por todas las provincias del Perú debe resistir tanta ambición y tantos planes macabros, según el cardenal Castillo. Y amplió la mirada hacia el contexto global en que las personalidades y grupos arrogantes, de mucho dinero y poder, pretenden repartirse el mundo como botín cambiando el mapa mundial, partiendo de las realidades diversas de cada país.</p>   <p>Para quienes han seguido la cobertura que esta casa editorial ha hecho de las leyes procrimen, el asedio a la independencia judicial y el festín fiscal del Congreso saliente, esa descripción tiene un referente preciso para el caso nacional.</p>   <p>Castillo evocó además la constitución vitalicia que Bolívar intentó imponer en 1826 y que duró apenas 49 días porque el pueblo lo impidió, para recordar que el Perú pertenece a todas sus provincias y que la república debe estar al servicio de sus ciudadanos.</p>   <p>Vale aclarar que si bien este diario defiende el laicismo del Estado y no necesita que ninguna institución religiosa valide sus valores democráticos, sí puede reconocer cuando una voz con autoridad moral dice en el momento más incómodo lo que muchos prefieren callar.</p>   <p>La catástrofe tiene nombre. La reconciliación exige justicia. Eso es lo que el nuevo gobierno y su bancada parlamentaria debería tener en ciernes.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La distancia entre Keiko Fujimori y Fuerza Popular ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/29/la-distancia-entre-keiko-fujimori-y-fuerza-popular-editorial-1559272</link>
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                            <![CDATA[ Un discurso inaugural que evitó la confrontación contrasta con su bancada que amenazó a sus pares en el hemiciclo hace dos días. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Wed, 29 Jul 2026 07:48:51 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La distancia entre Keiko Fujimori y Fuerza Popular ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Los discursos inaugurales de los presidentes peruanos tienen una historia propia. Algunos fueron interminables y dijeron poco. Otros prometieron todo y no cumplieron nada. Unos cuantos usaron el estrado del Congreso para confrontar, para insultar o para anunciar medidas que nunca llegaron. En ese contexto, el primer discurso de Keiko Fujimori fue una novedad relativa. Fue corto, evitó la confrontación, no mencionó a su padre, el exdictador, y planteó una agenda de gobierno con siete objetivos concretos. </p>   <p>Las formas fueron las de una presidenta que entiende que ganó con el 71% del territorio en contra y que necesita gobernar para todos. El problema es que esas formas contrastan de manera notable con el comportamiento que su bancada ha tenido en las últimas semanas.</p>   <p>La misma Fuerza Popular que respalda a Keiko es la que en las últimas sesiones de la legislatura saliente aprobó la ley del fuero militar, la ley de lesa humanidad con estándares más restrictivos que el Estatuto de Roma y la Ley 32107. Es la misma que, a través del senador Fernando Rospigliosi, denunció ante la JNJ a una fiscal de derechos humanos el mismo día en que recibía su credencial. </p>   <p>Es la misma fuerza política que en el primer acto del bicameralismo intentó impedir el acceso de periodistas al hemiciclo y amenazó con acusaciones constitucionales a parlamentarios que mostraran su voto.</p>   <p>Sin embargo, los anuncios del discurso tienen relevancia. El plan de contingencia frente a El Niño, la asistencia a agricultores, el bono a microempresas y las facultades delegadas que solicitará al Congreso son compromisos concretos que el país esperará ver cumplidos. No obstante, lo que el discurso no mencionó es igualmente significativo. </p>   <p>No hubo referencia a la independencia judicial, al proceso disciplinario de la JNJ contra los jueces que aplican el derecho internacional, ni a las leyes procrimen que su propia bancada aprobó.</p>   <p>En ese sentido, la pregunta que el Perú se hace es cuál de las dos Fuerza Popular gobernará. La de una presidenta que prometió diálogo y pluralidad en el hemiciclo, o la del bloque parlamentario que en sus primeras horas de vida demostró que opera exactamente igual que siempre. Esa distancia, si persiste, no es una señal de pluralismo. Es una señal de que la moderación fue para el discurso y la agenda real está en otro lado, como lamentablemente lo hemos verificado en los últimos 10 años de poder fujimorista en el Estado peruano.</p> ]]></content:encoded>
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