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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Thu, 16 Jul 2026 21:48:34 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ La renuncia parlamentaria: un nuevo caso de interpretación constitucional ]]>
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                            <![CDATA[ Ninguna democracia constitucional convierte el escaño en una condena contra la libertad. Frente al senador electo que se niega a jurar, cabe también preguntarse qué queda de su libertad de acción o de su propia manera de contemplar el proceso electoral, que no ha sido del todo impoluto. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[La renuncia al Senado y la Constitución]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Pedro Grández Castro</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Jul 2026 21:48:34 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La renuncia parlamentaria: un nuevo caso de interpretación constitucional ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Pedro P. Grández Castro</strong> - <span style="color:rgb(31, 31, 31)">Profesor universitario. Sociedad Peruana de Constitucionalistas (SPC)</span><br><br>El exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, ha anunciado que no asumirá el cargo de senador para el que, en rigor, no fue votado. Su candidatura fue a la Presidencia de la República; pero la reforma que restableció la bicameralidad permitió que quienes postularan a la Presidencia pudieran hacerlo al mismo tiempo —por si la suerte y los votos no acompañaban— también al Congreso. Era una reforma con demasiadas ventajas para los grupos que maniobraban desde el propio Parlamento. Perdida la elección —a la que llegó tras dejar la alcaldía que había prometido no abandonar— y denunciando un fraude sin ningún sustento, el excandidato se niega ahora a ocupar el escaño al que ha accedido por default. La Constitución, en efecto, declara en su artículo 95: &quot;El mandato legislativo de senador o diputado es irrenunciable&quot;. No obstante, al interpretar la Constitución, seguir la literalidad del texto no siempre es la opción más razonable. Muchas veces, la historia o una interpretación finalista permiten mejores comprensiones.<br><br>En el constitucionalismo peruano, la Constitución de 1933 introdujo por primera vez la palabra &quot;irrenunciable&quot;, pero conservó la excepción para los supuestos de congresistas reelectos y hasta reguló el trámite de la renuncia ante la respectiva Cámara. La prohibición absoluta solo llegó con el artículo 178 de la Carta de 1979: en la Asamblea Constituyente se advirtió que admitir la renuncia expondría &quot;a presiones al diputado y al senador&quot; —eran los tiempos de las “renuncias en blanco” exigidas por las cúpulas partidarias— y se temía incluso la dimisión masiva. La Carta de 1993 heredó la fórmula sin reexaminarla y la reforma que introdujo el Senado se limitó a adaptarla a las dos cámaras. La irrenunciabilidad absoluta no es, pues, nuestra tradición: ha sido la excepción de las dos últimas constituciones. Y nació como garantía del mandato libre: para proteger la voluntad del representante, no para suprimirla.<br><br>El derecho comparado confirma que esa finalidad puede alcanzarse por vías menos rígidas. La Constitución de los Estados Unidos presupone la renuncia de sus legisladores al regular las vacancias, y su Corte Suprema, desde Powell v. McCormack (1969), protege el escaño frente al poder de la corporación partidaria, no frente a la voluntad del elegido. En Alemania, el mandato libre del artículo 38 de la Ley Fundamental convive con la ley electoral que admite la renuncia formalizada ante notario; lo que la doctrina y el Tribunal Constitucional Federal consideran nulo es la “renuncia en blanco” impuesta por el partido. En Colombia, la Ley 5.ª de 1992 reconoce la &quot;renuncia aceptada&quot;. La Corte Suprema mantuvo su competencia sobre los renunciantes, la reforma de 2009 instauró la &quot;silla vacía&quot; y, hace unas semanas, la Corte Constitucional cerró la llamada &quot;renuncia salvadora&quot;, que permitía eludir inhabilitaciones.<br><br>Al observar algunas de estas muestras del derecho comparado, no existe respaldo para una interpretación tan rígida como la que proponen algunos de nuestros constitucionalistas locales. Ninguna democracia constitucional convierte el escaño en una condena contra la libertad. El derecho a la representación tiene, es verdad, una importancia capital; pero ningún derecho se interpreta en el vacío, sin medirse en sus dimensiones con otros bienes de idéntico rango constitucional, empezando por la libertad misma. Frente al senador electo que se niega a jurar, cabe también preguntarse qué queda de su libertad de acción o de su propia manera de contemplar el proceso electoral, que no ha sido del todo impoluto. Ponderar los derechos en juego es el único antídoto contra la lectura literalista del enunciado del artículo 95. No sería, por lo demás, una novedad: en 2008 el Poder Judicial ordenó al presidente del Congreso someter al Pleno la renuncia presentada por Javier Valle Riestra, al entender que la prohibición del artículo 95 debe interpretarse en armonía con los demás derechos fundamentales y su finalidad protectora y garantista. La orden judicial llegó con el mandato vencido y no fue posible su concreción, pero quedó como antecedente.<br><br>El caso muestra un nuevo escenario para reflexionar sobre el papel de la interpretación constitucional como ciencia práctica. Cass Sunstein, cuyo magnífico libro sobre interpretación constitucional acaba de aparecer en español (&#039;Cómo interpretar la Constitución&#039;, Palestra Europa, 2026), ofrece aquí el mejor consejo: antes que rendirnos a la letra o a las intenciones de los autores, busquemos en la Constitución los fines institucionales y la garantía máxima de las libertades básicas en una sociedad democrática.<br><br>A la luz de los datos, el exalcalde de Lima no ha tenido un comportamiento leal con sus propios electores; ese juicio, sin embargo, pertenece al terreno de la responsabilidad política, y serán los ciudadanos quienes lo administren. Una lectura rigurosa de la Constitución, atenta a todos los derechos en juego, no tiene por qué conducirnos a &quot;condenar&quot; al señor López Aliaga a asumir un cargo que, según todo indica, nunca estuvo dispuesto a aceptar y que obtuvo, en todo caso, al amparo de una ley fabricada por congresistas que buscaban su propia reelección. El artículo 95 nació para proteger la libertad del representante frente a los “dueños” de los partidos. Sería una ironía constitucional que hoy lo leyéramos para coactar la libertad del representante.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Tejer una nueva cultura política, por Las Tejedoras ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/16/tejer-una-nueva-cultura-politica-por-las-tejedoras-hnews-834608</link>
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                            <![CDATA[ Pablo resalta la importancia de construir una nueva cultura política que valore la ética y el servicio. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Jul 2026 14:52:18 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong>Hoy teje Flor Pablo. Educadora y exministra de Educación. Política. Actual congresista de la República.</strong></em></p>   <p>El Perú inicia un nuevo ciclo político en medio de una legítima preocupación por la democracia. No se trata de una oposición anticipada, sino de una alerta sobre la experiencia de los últimos años: instituciones debilitadas, retrocesos en políticas de igualdad y una forma de ejercer el poder desde los intereses privados antes que desde el bien común. Frente a ello, el desafío no es solo vigilar, sino también construir.</p>   <p>Con esa convicción, <strong>Las Tejedoras</strong> organizaron un encuentro con senadoras y diputadas electas de fuerzas democráticas comprometidas con el Estado de derecho, los derechos humanos, la igualdad y el respeto a la diversidad. La convocatoria reunió a mujeres que, desde distintas organizaciones políticas, compartimos principios esenciales para fortalecer nuestra democracia.</p>   <p>Hoy el reto ya no es únicamente que más mujeres lleguen a los espacios de decisión. Necesitamos una <strong>representación sustantiva</strong>: liderazgos que ejerzan el poder con integridad, defiendan los derechos y mantengan un vínculo permanente con la ciudadanía.</p>   <p>Muchas mujeres llegamos a la política después de conciliar responsabilidades de cuidado y trabajo, enfrentando barreras y abriéndonos paso en espacios políticos. Esa experiencia enriquece la vida pública con mayor capacidad de escucha, diálogo y construcción de acuerdos.</p>   <p>Pero el diálogo también tiene límites. No todo vale. Los acuerdos solo fortalecen la democracia cuando se sostienen sobre principios. La corrupción, el abuso del poder y el debilitamiento institucional nunca pueden ser el precio de una mayoría.</p>   <p>El mayor aprendizaje que me deja esta etapa, y que compartí con las nuevas parlamentarias, es que el Perú necesita una nueva cultura política: entender el poder como servicio, valorar la ética tanto como la eficacia y mantener siempre vivo el vínculo con la ciudadanía. Ese es el tejido democrático que el país necesita reconstruir.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La autonomía del JNE está en juego ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/16/la-autonomia-del-jne-esta-en-juego-editorial-444336</link>
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                            <![CDATA[ Contra su propia jurisprudencia, el máximo órgano electoral permitirá postular como teniente alcalde a Rafael López Aliaga. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Jul 2026 08:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La autonomía del JNE está en juego ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay un hilo que conecta los episodios de López Aliaga con el sistema electoral peruano y que conviene seguir desde el principio. El 12 de abril, durante la primera vuelta, se produjeron problemas logísticos reales en Lima Metropolitana. El 13% de las mesas no pudo instalarse a tiempo y más de 63,000 votantes no pudieron ejercer su voto ese día. La ONPE y el JNE pidieron disculpas y extendieron la jornada hasta el lunes. Ninguna organización internacional, ni la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea ni Transparencia Electoral, encontró pruebas de fraude sistémico. Lo que sí encontraron fueron errores logísticos que no alteraron la voluntad popular y cuya investigación sigue pendiente.</p>   <p>El problema de fondo es que López Aliaga convirtió esos errores puntuales en el argumento central de una pantomima. Denunció fraude sin presentar pruebas, ofreció S/20,000 por información de irregularidades, exigió la detención del jefe de la ONPE y amenazó con desaparecer tanto a la ONPE como al JNE.</p>   <p>Semanas más tarde, cuando fue proclamado senador electo, anunció que no asumiría el cargo porque hacerlo implicaría avalar ese supuesto fraude. Esa misma lógica, la de no juramentar como forma de protesta, es la que Renovación Popular presentó ante el JNE para argumentar que su inscripción como regidor de Lima debía ser habilitada.</p>   <p>El lunes, el JNE le dio la razón y lo hizo sin publicar los argumentos que sostienen esa decisión, que deberían conocerse cuanto antes.</p>   <p>La misma institución que López Aliaga atacó, amenazó y acusó de fraude durante semanas es la que ahora lo habilita para postular a un cargo municipal y lo hace sin explicar por qué revirtió el criterio del JEE de Lima Centro, que había establecido que la condición de senador electo genera efectos jurídicos independientemente de la voluntad de no juramentar.</p>   <p>Que el máximo organismo electoral permita que su sede y su presidente sean el telón de fondo de un mitin es otra forma de decir lo mismo. La autonomía institucional no se mide solo en la resistencia a las presiones directas sino también en la coherencia jurídica de sus decisiones y en la distancia que mantiene frente al poder político de turno. Esta semana el JNE dio razones para preguntarse si esa distancia todavía existe. Y esto último es otra señal que perfora la tan dañada democracia en el Perú.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El buen pastor en Chorrillos, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ El arte, aparte de transmitir mediante la estética, es también un canal de redención personal para quienes se encuentran privados de su libertad. Este es, precisamente, el caso de María José Padrón. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[El sumo pontífice, León XIV, y la obra inspirada en el buen pastor, de la interna María José Padrón, en el Vaticano. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Jul 2026 02:07:18 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El buen pastor en Chorrillos, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Un hombre pasa con un pan al hombro.</p>   <p>¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?</p>   <p>…</p>   <p>Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre.</p>   <p>¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?</p>   <p>Otro busca en el fango huesos, cáscaras,</p>   <p>¿Cómo escribir, después, del infinito?”.</p>   <p> </p>   <p>Cualquiera de las imágenes de “Un hombre pasa con un pan al hombro” evidencia las raíces cristianas de esta y toda la poesía de César Vallejo. Más todavía, en varios de sus poemas y artículos, se descubre su gran afinidad con el texto bíblico “Yo soy el buen pastor” (Juan X, 11-18).</p>   <p>“El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, escapa abandonando las ovejas…</p>   <p>Yo soy el buen pastor… y doy la vida por las ovejas”.</p>   <p>“El buen pastor” alude a los personajes más humildes de la sociedad. Es un tema central en el cristianismo, y es el que hace de este una religión de pobres, oprimidos, excluidos y presos.</p>   <p>En la parábola cristiana, el buen pastor cuida todo el tiempo de sus ovejas. Ninguna está excluida. Y si más bien alguna se extravía, el hombre deja el resto del rebaño y va a buscarla. Más todavía, el Redentor da su vida por sus ovejas.</p>   <p>En Lima, una joven acaba de pintar su versión del buen pastor. No ha sido su objetivo crear una revelación artística y, sin embargo, es una obra trascendente para los tiempos que corren. María José Padrón, interna del Penal Anexo de Chorrillos, ha pintado lo que a su juicio es “el buen pastor” y su obra ha sido recibida y encomiada en el Vaticano por el papa León XIV.</p>   <p>En ese establecimiento penal, la directora Zelinda Ora conduce una serie de proyectos culturales dirigidos a las internas para que su reincorporación a la sociedad se produzca en las mejores condiciones y lograr que la esperanza en ese futuro estimule su esfuerzo.</p>   <p>Justamente, dentro de sus planes, acaba de organizar un concurso de dibujo a carboncillo en el que participó una gran cantidad de internas. A ese acto cultural se suman otros que mantienen un clima de interés por el desarrollo personal de cada una de las mujeres allí recluidas.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/07/15/6a583b2f7e305e52ad0e0124.jpg" alt="El sumo pontífice, León XIV, y la obra inspirada en el buen pastor, de la interna María José Padrón, en el Vaticano. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>El sumo pontífice, León XIV, y la obra inspirada en el buen pastor, de la interna María José Padrón, en el Vaticano. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Hay que añadir que las condiciones actuales en el establecimiento no son las mejores. Existe una sobrepoblación, acompañada por falta de recursos, que se hace evidente. El personal penitenciario es profesional en varios terrenos, como el de la psicología y otros, pero su tarea se ve obstaculizada por las condiciones materiales y las últimas medidas de rigor en el sistema carcelario adoptadas en el país.</p>   <p>Cuando conversamos con María José Padrón, la autora, nos confesó que ha encontrado en la pintura un camino diferente para ella. Le preguntamos quién la ha inspirado para dibujar el rostro del buen pastor, y ella se refirió con amor y añoranza a su padre, y a los días hermosos de su infancia en los que “el buen pastor” cuidaba de ella todo el tiempo, y dibujaba para los niños un mundo dulce e inolvidable.</p>   <p>La imagen cristiana del buen pastor alcanza paralelismos en el hinduismo con la figura de Krishna, a quien se le llama también Govinda (protector de las vacas), que en esta tradición espiritual es un pastor divino que protege del mal. En el budismo, la figura más cercana sería la del bodhisattva, próximo a la iluminación, quien es permanente guía de los seres humanos.</p>   <p>Con la guía de un profesor de pintura voluntario, así como otras internas con experiencia universitaria y pedagógica, las asistentes al taller de pintura han conocido y explorado diferentes representaciones del tema, incluyendo la dulzura del niño de Murillo. Después, han tratado de reproducir la que más se les acerca.</p>   <p>La imagen elaborada en el penal de Chorrillos tiene ancestros culturales en todo el mundo, pero, tanto en la poesía de Vallejo como en los textos evangélicos, el pastor es el buen amigo de sus ovejas, sobre todo de las excluidas, las presas y las más pobres.</p>   <p>“Bienaventurados los que trabajan por la paz,</p>   <p>Porque serán llamados hijos de Dios.</p>   <p>Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,</p>   <p>porque el reino de los cielos les pertenece”.</p>   <p>Por eso, en junio, durante su visita pastoral a España, León XIV visitó el Centro Penitenciario Brians 1, en Barcelona, y mantuvo un encuentro profundamente humano con sus residentes.</p>   <p>Allí, el papa no habló de castigos. No habló de condenas. No habló de estadísticas. Habló de dignidad. Habló de esperanza. Habló de la posibilidad de volver a empezar.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Una señal más: ahora van contra la CVR ]]>
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                            <![CDATA[ Desde que se supo que Keiko Fujimori sería presidenta, los argumentos que buscan desacreditar a la CVR han ganado espacio. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Wed, 15 Jul 2026 15:19:55 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Una señal más: ahora van contra la CVR ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El revisionismo histórico siempre llega en el mismo momento, cuando el poder político tiene interés en desactivar la memoria para protegerse de la justicia. No es un fenómeno nuevo ni exclusivo del Perú. En Venezuela, el chavismo lleva décadas tratando de reescribir el pasado para legitimar los abusos del presente, y en El Salvador de los años ochenta los gobiernos militares negaban las masacres mientras estas ocurrían. El patrón es siempre el mismo, primero se ataca la versión oficial de los hechos y luego se construye una narrativa que justifica la impunidad.</p>   <p>Sin embargo, lo que resulta particularmente curioso es la puntualidad con el cual ese patrón aparece en Perú estos días.</p>   <p>Desde que se supo que Keiko Fujimori sería la próxima presidenta, los argumentos que buscan desacreditar a la CVR han ganado espacio en el debate público. Y ante ello es un deber ético afirmar que la coincidencia no es casual.</p>   <p>La CVR entregó su informe en agosto de 2003 tras dos años de trabajo y más de 16,000 testimonios. Como parte de su tarea de Estado identificó 4,664 fosas clandestinas de las cuales solo se conocían 50 antes del informe, y estimó 69,280 víctimas fatales, la cifra más alta de muertes violentas en la historia republicana del Perú.</p>   <p>Las victimas eran 79% de zonas rurales y el 75% tenía el quechua u otras lenguas nativas como idioma materno.</p>   <p>La propia CVR señaló a Sendero como responsable del 54% de esas muertes y reconoció también el esfuerzo de las Fuerzas Armadas en determinados momentos, una realidad que este diario también suscribe.</p>   <p>Por eso mismo, quienes afirman que la comisión ignoró la responsabilidad de Sendero sencillamente no leyeron el informe.</p>   <p>El debate académico sobre las metodologías de la CVR por supuesto es legítimo. Lo que resulta inaceptable es confundirlo con una campaña para desactivar la justicia pendiente. A la fecha, más de 19,000 peruanos siguen desaparecidos y sus familias llevan décadas buscando sus restos. Ante ello, el Congreso saliente intentó archivar cientos de casos con la Ley 32107 y la JNJ copada por el poder que ocupa palacio desde 2022 procesó disciplinariamente a las magistradas que se negaron a aplicarla.</p>   <p>Además, la nueva ley -inconstitucional- de lesa humanidad añade requisitos que el Estatuto de Roma no contempla y cada una de esas piezas encaja con la misma lógica que los argumentos que circulan ahora contra la CVR.</p>   <p>Las acciones forman parte de un todo que no es casualidad sino, claramente, es una estrategia.</p> ]]></content:encoded>
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