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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sat, 27 Jun 2026 13:00:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Más allá de lo físico: el fútbol que educa, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <![CDATA[ Más que un deporte, el fútbol puede ser una poderosa herramienta pedagógica: forma carácter, fortalece valores y ofrece a niños y jóvenes una experiencia de aprendizaje que va más allá del rendimiento físico. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["El deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites". Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 13:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Más allá de lo físico: el fútbol que educa, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>&quot;Recuerdo que hace muchos años me preguntaron, a propósito de las pruebas de PISA, qué curso me parecía más importante en el colegio, si Matemáticas o Comunicación. Yo contesté: Educación Física. El periodista sonrió, pensó que bromeaba.&quot;</p>   <p><strong>Jorge Eslava</strong>, escritor y educador peruano</p>   <p> </p>   <p>En los colegios, cuando se plantea el trabajo de Educación Física, suele recurrirse al fútbol como un simple medio para la preparación física. Muchos entrenadores se concentran casi exclusivamente en desarrollar la potencia, la velocidad o la técnica, dejando de lado que cada sesión es también una oportunidad privilegiada para formar en valores. Sin embargo, el campo de juego puede entenderse como algo más profundo: un escenario —casi como en la tradición griega— donde el individuo se enfrenta a sus propios límites, a sus temores y a sus posibilidades, en la búsqueda de su fortalecimiento personal al servicio del colectivo.</p>   <p>En ese contexto, cuando <strong>un niño</strong> aprende a levantar la cabeza después de una derrota, a confiar en sus capacidades o a colaborar con sus compañeros para lograr la victoria, está construyendo herramientas que lo acompañarán toda la vida. El deporte logra, en muchos casos, aquello que el aula tradicional no siempre alcanza: convertir el error en un aprendizaje concreto, vivido en el cuerpo, en el sudor y en la emoción, y transformar el esfuerzo en una fuente genuina de autoestima. Así, el alumno comprende que la fortaleza no es únicamente corporal, sino también emocional y moral.</p>   <p>Esto implica, además, formar el criterio para evitar entender, por ejemplo, que la derrota es un fracaso personal y que el enojo, la frustración o, incluso, el ánimo de revancha justifique actos antideportivos. Esa “falsa competitividad” reduce la experiencia al resultado y termina, muchas veces, generando conflictos. Por ello, el deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites. Y, si es necesario —para lograrlo—, detener el juego para que los involucrados puedan atender sus problemas.</p>   <p>Muchas veces en el colegio el aprendizaje se reduce simplemente a la repetición de contenidos; allí el deporte aparece como una experiencia pedagógica viva, dinámica y significativa. En el juego, el niño no memoriza ni repite: actúa, decide, se equivoca y vuelve a intentar. Explora sus fortalezas, reconoce sus límites y busca superarlos. De este modo, se construye un tipo de conocimiento que nace en el cuerpo, pero que se proyecta hacia la confianza interior y la autonomía.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/27/6a3f72e9088f602e4e0d5a47.jpg" alt=""El fútbol puede ayudar a movilizar dimensiones esenciales como la disciplina, la resiliencia, el respeto, la solidaridad y la responsabilidad.". Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;El fútbol puede ayudar a movilizar dimensiones esenciales como la disciplina, la resiliencia, el respeto, la solidaridad y la responsabilidad.&quot;. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Por eso, el fútbol, en particular, debido a su alcance social, representa una oportunidad excepcional para educar la voluntad, moldear el carácter y enseñar a convivir. Revalorizar su papel implica reconocer que no es una actividad marginal, sino un pilar en la formación integral de los estudiantes y en la construcción de vínculos más conscientes con los demás. Darle ese lugar no solo beneficia al individuo, sino que contribuye a la construcción de una comunidad más justa y sensible.</p>   <p>El fútbol puede ayudar a movilizar dimensiones esenciales como la disciplina, la resiliencia, el respeto, la solidaridad y la responsabilidad. Transmitir que cuando esta perspectiva se pierde, y se prioriza únicamente el rendimiento o el resultado, se desnaturaliza su verdadero sentido formativo. Aún más problemático resulta cuando irrumpen en la formación de menores la lógica del negocio y las promesas de éxito rápido asociadas a un contrato. Frente a ello, es claro que una práctica deportiva bien orientada fortalece la fibra moral, consolida hábitos positivos y contribuye a formar ciudadanos íntegros.</p>   <p>Como bien señalaba el escritor cubano <strong>José Martí</strong>, “a los niños, sobre todo, es preciso robustecer el cuerpo a medida que se le robustece el espíritu”. En el fútbol, cuerpo y espíritu se educan simultáneamente: el esfuerzo físico no es un fin en sí mismo, sino el camino para formar voluntad, carácter y sentido de logro. La experiencia del esfuerzo revela el placer de superarse, un placer que se siente tanto en la piel como en el corazón. Dominar una técnica, resistir la fatiga o colaborar con un equipo permite al niño experimentar una alegría que trasciende lo puramente físico.</p>   <p>Así entendido, el fútbol deja de ser una actividad complementaria y se convierte en una escuela para la vida. Aprender ya no es acumular información, sino experimentar, luchar y encontrar sentido en el propio esfuerzo con fines más amplios. Allí, en esas pequeñas batallas cotidianas que ofrece esta disciplina, el niño accede a una épica personal: aquella que, si no se encuentra en los libros, se percibe intensamente en la cancha. El escritor argentino <strong>Eduardo Sacheri</strong> creía que “el juego tiene ese toque catártico reparador que a veces la vida no tiene” y podemos darle la razón.</p>   <p>En este sentido –dada la coyuntura—, ver y comentar los partidos del <strong>Mundial de Fútbol</strong> con niños y adolescentes adquiere un valor formativo insospechado, ya que trasciende el mero espectáculo para convertirse en una experiencia que acompaña la labor educativa cuando se destacan ejemplos positivos. En cada encuentro, el alumno puede reconocer, a gran escala, las mismas lecciones que vive en su propia práctica. Se confirma así aquello que el escritor francés Jean‑Paul Sartre sugería: que el aficionado no es solo un espectador, sino parte de un “nosotros” colectivo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/27/6a3f723d8980e2ce7a0aef8e.jpg" alt=""El deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites". Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;El deporte también es una instancia para enseñar que competir supone aprender a gestionar emociones intensas y a establecer límites&quot;. Foto: AFP.</figcaption> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ No es mago, es payaso, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/27/no-es-mago-es-payaso-por-mirko-lauer-hnews-770796</link>
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                            <![CDATA[ Roberto Sánchez declara que no reconocerá un posible gobierno de Keiko Fujimori, desafiando la decisión del máximo organismo electoral. Su postura genera tensiones entre sus seguidores y mantiene incertidumbre en el panorama político. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 12:50:01 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ No es mago, es payaso, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Al declarar que no reconocerá a un eventual gobierno de Keiko Fujimori, Roberto Sánchez escupe al cielo. No tiene pruebas en la mano sobre los malos manejos que denuncia y, de antemano, enfrenta la decisión de la máxima autoridad electoral. Con esta negativa anticipada, en cierto modo, se coloca en la ruta del golpista Pedro Castillo.</p>   <p>Mientras tanto, Sánchez mantiene movilizado a un grupo de seguidores ansiosos de victoria. La posibilidad de que ese grupo y sus clones desaten una fuerte violencia en Lima y zonas del interior es un paso más en la ruta de Castillo que sigue Sánchez. El falso sombrerudo 2026 (vendrán otros años) ya debe estar preparando su fuga para el momento preciso.</p>   <p>¿Por qué Sánchez monta este show de declaraciones negacionistas? Quizás piensa que, si asusta lo suficiente al JNE, obtendrá una relativización de los resultados electorales favorables a Fujimori. No una victoria para él, entiéndase bien, sino un triunfo sospechoso y feo para su rival. Sánchez, 100% víctima, también es una imitación de Castillo.</p>   <p>Otro posible motivo es que Sánchez quiere mantener a sus seguidores y simpatizantes furiosos mientras evalúa qué hacer con su derrota. En el momento en que esta se concrete, su grupo político y su esquema de alianzas se van a desflecar. La suya es, hoy, una estrategia para seguir hasta que se le ocurra algo interesante.</p>   <p>Negarse de plano a reconocer a Fujimori (algo que ella, con buen criterio, no le hizo a Castillo) sería una manera de mantenerse como opositor por cinco años. Pero ya se ha hecho notar la contradicción entre negar la victoria de Fuerza Popular y aceptar las victorias personales en las elecciones parlamentarias, que también tuvieron lugar en el exterior.</p>   <p>Haber insistido tanto en que era necesario reconocer los resultados electorales, cuando el sondeo preliminar lo favorecía, y ahora negarse a reconocer los evidentes resultados oficiales es un volantín que hace de Sánchez un consumado payaso. ¿Qué se sacará de la manga el día que el JNE proclame a Fujimori? Hemos dicho payaso, no mago.</p>   <p>Nótese la pasividad con que el resto de la izquierda viene aceptando las maromas de un oportunista (Castillo, Humala y los demás que llegaron), que le ha fletado una nueva derrota al sector.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Fujipoder, primeros atisbos, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/27/fujipoder-primeros-atisbos-por-mirko-lauer-hnews-1505412</link>
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                            <![CDATA[ "Van a faltar manos para besar, y veremos también a no pocos labios tránsfugas" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Keiko Fujimori brindó declaraciones desde su local partidario. Foto: captura de pantalla]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 12:37:45 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Fujipoder, primeros atisbos, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Cómo será la cuestión del poder en el fujimorismo gobernante? Hasta aquí, la imagen ha sido la de una heredera rodeada de allegados: una corte. A pesar del carácter dinástico del paquete, ningún hermano se ha mantenido cerca. Más bien, Kenji demostró ser un enemigo enconado en la defensa de su padre. Nunca se ha oído hablar de la influencia de los tíos lejanos.</p>   <p>La gente más cercana a Fujimori ha sido algunos de sus abogados y los sucesivos grupos de organizadores de las cuatro candidaturas presidenciales. En esto último ha habido recambio, con un par de figuras como elenco permanente. Últimamente, son Miguel Torres y Luis Galarreta. Las sucesivas derrotas produjeron cambios en el entorno de la candidata.</p>   <p>Al final, el postalbertismo consiste en un poder keikista que se deja asesorar por un cenáculo de confianza. Esto asume la forma externa de un partido político bien organizado, donde dirigentes elegidos y asesores designados tienden a ser una misma cosa. Sin embargo, es lo que más se parece a un partido convencional, con normas.</p>   <p>Las primeras versiones sobre su gabinete inaugural sugieren que K no tiene ganas de regresar al pasado ni de rescatar figuras de peso que colaboraron con ella, como sería el caso de José Chlimper o incluso algunos colaboradores de su padre. Aunque a primera vista cueste creerlo, K no tiene experiencia en la presidencia del país.</p>   <p>Una parte del nuevo poder fujimorista será definida por sus necesarias alianzas en el Congreso. Le faltan 10 votos o más para controlar el Senado. Alan García se alió con el fujimorismo para obtener los 13 votos que le faltaban y alcanzar la mayoría. El acuerdo funcionó y, en cierta medida, le ayudó a definir la trayectoria del Apra.</p>   <p>El acuerdo más obvio para FP sería con la decena de votos de Renovación Nacional. Pero Rafael López Aliaga puede resultar un socio complicado, en el sentido de impredecible. Entiéndase que el nuevo poder de K no será automático, sino que tendrá que trabajarse con cuidado, porque hay quienes han pasado años esperando.</p>   <p>Al final, todo se empezará a saber a partir del primer besamanos presidencial. Van a faltar manos para besar, y veremos también a no pocos labios tránsfugas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Levantarse de los escombros, por Ramiro Escobar ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/27/venezuela-levantarse-de-los-escombros-por-ramiro-escobar-hnews-2567484</link>
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                            <![CDATA[ " La política, al fin, si de eso se trata, tiene que procurar el bien común, debe preservar el derecho a la vida, eso que ahora se esfuma entre piedras y fierros retorcidos" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Conoce cómo brindar ayuda a los afectados en Venezuela tras los fuertes terremotos.]]></image:title>
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                            <dc:creator>Ramiro Escobar</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 12:28:35 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Levantarse de los escombros, por Ramiro Escobar ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Se agudiza la tragedia venezolana. Corren las horas y encuentran más víctimas, más destrozos. Cada minuto que pasa puede ser el último para un joven, un adulto, un niño, incluso para una mascota. Es posible que haya cifras de horror en los próximos días. Los sismos registrados han sido de una magnitud descomunal para un pueblo con poca cultura preventiva.</p>   <p>Tal vez el motivo por el cual esta desgracia nos toca tanto es que muchos venezolanos viven entre nosotros desde hace varios años. Su dolor no está lejos, sino en el mismo aire que respiramos. Hemos visto cómo han venido en los últimos años, muchos de ellos literalmente desesperados, a buscarse un futuro, a trabajar sin descanso en actividades que les permitan sobrevivir.</p>   <p>Ahora tienen encima escombros provocados por una sacudida de la naturaleza, no por las rajaduras de la democracia. Y, aunque es cierto que los sismos también deben mirarse desde un enfoque político y social, para entender por qué un país se vuelve tan vulnerable, no es tiempo de ajustar cuentas ideológicas ni de estigmatizar a los migrantes con generalizaciones infames.</p>   <p>Es tiempo de ayudar, no de maldecir. Sí se pueden entender algunas verdades palmarias. Una es que, si un país no tiene afinadas políticas de prevención o de gestión del riesgo, el desastre social será mayor. Otra consiste en comprender que la estabilidad del sistema democrático, por imperfecto que sea, es vital para proteger a la población y para que quede en pie tras el desastre.</p>   <p>En Venezuela, la gente ya está reaccionando por cuenta propia, como ocurrió en México tras el infausto terremoto de 1985, que aconteció cuando aún gobernaba el granítico Partido Revolucionario Institucional (PRI). Incluso al núcleo de poder más sólido, un terremoto de estas dimensiones puede hacerlo tambalear. Por eso, la ayuda internacional es indispensable.</p>   <p>Venezuela está en el piso. Es hora de levantarla y no de darles con palo a los presuntos responsables. Deben asumirlo sus líderes, sus tutores, sus tirios y troyanos, sus aliados de ahora y de antes. La política, al fin, si de eso se trata, tiene que procurar el bien común: debe preservar el derecho a la vida, eso que ahora se esfuma entre piedras y fierros retorcidos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Presidenta del tercio, por Maritza Espinoza ]]>
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                            <![CDATA[ "Ella sabe que el gran partido antifujimorista del Perú, ese que ha puesto a los últimos presidentes, está activado y que tendrá convulsión desde el primer día" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Maritza Espinoza</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 12:22:04 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Presidenta del tercio, por Maritza Espinoza ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Culpar a los peruanos que viven en el extranjero de la derrota de Roberto Sánchez no solo es absurdo, sino inconstitucional: el voto de cada ciudadano peruano vale exactamente lo mismo, esté donde esté. Si los votos de afuera hubieran llegado antes, como ha ocurrido en otras elecciones, a nadie se le hubiera ocurrido tamaño desatino.</p>   <p>Y no sabemos quién gana con estas discusiones fratricidas en las que se pone en evidencia un profundo menosprecio a la voluntad de grandes grupos de compatriotas. El fraudismo de izquierda, que acaba de inaugurar Roberto Sánchez, trata de negar legitimidad a los peruanos expatriados, algo que solo se atrevió a hacer Nicolás Maduro con la diáspora venezolana. El fraudismo tradicional —el de López Aliaga y Keiko Fujimori en todas sus derrotas— mira con desprecio a los peruanos del Ande. Dos caras de la misma moneda.</p>   <p>Dicho eso, Fujimori ha ganado (ya es un hecho) con el voto reticente de apenas un tercio del país. Las cifras no mienten: de un total de 27.325.432 electores hábiles, votaron por ella 9.190.889. Eso, sin mencionar que, en primera vuelta, obtuvo apenas 2.877.678 votos (de los que se puede decir que son sus votantes duros), lo que significa poco más de un 9% del electorado total. Dicho de otro modo, 91 de cada 100 peruanos no se sienten realmente representados por ella.</p>   <p>Su gobierno comenzará, entonces, con un gran vacío de legitimidad. Porque legitimidad no es que te aplaudan todos los medios serviles (con un nivel de sometimiento solo comparable con el que recibió Mario Vargas Llosa en 1990, contra la candidatura de, ¡caramba qué coincidencia!, Alberto Fujimori), ni el grueso del empresariado mercantilista en busca de prebendas, ni la mascota de Donald Trump que funge de embajador. Legitimidad es que tengas el apoyo convencido de la mayor parte de la ciudadanía.</p>   <p>¿Hará algo la señora K para neutralizar esa falta de popularidad en el comienzo de su gestión formal (descontando sus dos gobiernos anteriores en la sombra)? El sentido común indicaría que debe hacer algo y pronto. Por ejemplo, plantear un gabinete convocante, en el que incluya gente de otras tiendas políticas. Y no, no hablamos del porkysmo, su gemelo ideológico, sino de gente con talante democrático, incluso si ha sido crítica con ella en el pasado.</p>   <p>O puede ir un paso más y pedir a su nueva bancada derogar las leyes procrimen y/o las leyes proimpunidad a violadores de derechos humanos que fabricó su anterior bancada. Ese sería un golpe de efecto que le ganaría el respeto de gran parte de la población, porque mostraría a una estadista capaz de postergar sus cuchipandas partidarias para dar prioridad a los intereses del país.</p>   <p>Podría también pedir disculpas explícitas por haber sostenido contra viento y marea al infame gobierno de Dina Boluarte e indemnizar a los deudos de sus víctimas. Podría revertir las vengativas inhabilitaciones que ejecutó su bancada contra fiscales y jueces que solo hacían su trabajo. Podría, como han sugerido algunos, darle el indulto a Pedro Castillo, el torpe golpista que, pese a todo, tiene el apoyo incondicional de medio país. Podría.</p>   <p>Pero no lo hará. Por todo lo que sabemos de ella, no da la talla de estadista y el voto de los tontos útiles que la creyeron una demócrata era apenas el accesorio que necesitaba para ostentar el poder absoluto, aunque ya ejercía el poder de facto hace muchos años, desde el momento mismo en que, tras el triunfo de Pedro Pablo Kuczynski, anunció que gobernaría desde el Congreso.</p>   <p>Y gobernó. Tanto que logró la renuncia de PPK, la vacancia de Vizcarra y la manipulación magistral de los hilos de esos títeres llamados Dina Boluarte, José Jerí y Juan José Balcázar mientras, en el Congreso, sus fedayines —aliados con el resto del pacto mafioso que sigue gobernando— cambiaban tres cuartas partes de la Constitución (de su padre), legislaban a favor de intereses ajenos al interés nacional, tomaban instituciones, se adjudicaban beneficios millonarios con nuestro dinero y se blindaban con cuero de chancho frente a procesos futuros.</p>   <p>Ahora que lo tiene todo no se parará en pequeñeces. Sería absurdo suponer que ella, que jamás dio tregua a ningún gobierno, vaya a exigir una tregua social a estas alturas. ¿A santo de qué lo haría si nunca le importó la opinión de la gente? Aún resuena esa “infidencia” de la excongresista Yesenia Ponce, quien contaba en un audio que Keiko Fujimori, tratando de imponer el proyecto Chinecas a toda costa, pronunció su ya famosa frase: «No me importa si se perjudican 10 mil o 100 mil».</p>   <p>Además, ella sabe que el gran partido antifujimorista del Perú, ese que ha puesto a los últimos presidentes, está activado y que tendrá convulsión desde el primer día. La población tiene furia embalsada con lo que hizo su bancada, con su accionar opaco de gobernante en la sombra durante dos quinquenios, con la impunidad que la rodea, con su voracidad de poder, con su modo soberbio de responder a cualquier cuestionamiento.</p>   <p>Y no tendrá miramientos. ¿Marchas en el sur? ¡Bala! ¿Protestas en Lima? ¡Tanques! ¿Medios críticos? ¡Censura! Es más, apostaría un chifa a que no pasa agosto sin que los gases lacrimógenos inunden las calles de Lima.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Organizar y resistir, por Eliana Carlín ]]>
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                            <![CDATA[ "Los años que vienen exigen planificación, cuidado mutuo y lucidez sobre los propios límites. Organizarse hoy, mientras todavía hay margen, es la única forma de no improvisar cuando ese margen se cierre. Y se cerrará" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Eliana Carlín]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Eliana Carlín</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 12:11:34 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Organizar y resistir, por Eliana Carlín ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Los años del segundo gobierno fujimorista comenzarán con una ventaja dentro de su tradición autoritaria: la impunidad ya aprobada. El régimen congresal se encargó de blindar a las fuerzas policiales y militares antes de que asumiera el Ejecutivo. No es un detalle menor. Es la arquitectura del miedo instalada con anticipación.</p>   <p>En ese contexto, quienes trabajamos desde la sociedad civil enfrentaremos las condiciones más exigentes de las últimas décadas. No hablamos del mundo del voluntariado bien intencionado. Hablamos, en el sentido gramsciano del término, de un espacio de disputa: el terreno donde se construye o se erosiona la hegemonía, donde la memoria se preserva o se borra, donde el consentimiento se fabrica o se impugna. La sociedad civil es, en momentos como este, la única trinchera que no depende del Estado para existir.</p>   <p>El fujimorismo conoce bien ese terreno y ha sabido hacerse de aliados en dichos espacios para lograr la &#039;gesta&#039; de sacar a Castillo de Palacio de Gobierno (Miguel Torres dixit). Sus antecedentes documentan estructuras paralelas destinadas a hostigar, desacreditar y, cuando fue posible, neutralizar a quienes se les opusieron. Figuras como Fernando Rospigliosi —con un historial en inteligencia— o Martha Chávez —cuya trayectoria es un manual de intolerancia institucionalizada— no son simplemente nombres en el nuevo gobierno. Son señales sobre el estilo de gestión que viene.</p>   <p>Frente a eso, la fiscalización sigue siendo una herramienta válida: revisar el gasto público, monitorear los procesos de contratación del Estado, ejercer el derecho de acceso a la información. Pero sería un error reducir la respuesta ciudadana a ese repertorio. La fiscalización funciona cuando el Estado tiene algún incentivo para responder. En ausencia de ese incentivo, la vigilancia sin organización es ruido.</p>   <p>Por eso, la pregunta más urgente no es qué fiscalizar, sino cómo organizarse para que esa fiscalización —y la propia existencia de quienes la ejercen— sea sostenible. La autoprotección colectiva es una práctica política con historia y con teoría. Charles Tilly describió los repertorios de contienda como conjuntos de acciones aprendidas, adaptadas y transmitidas entre quienes comparten un conflicto. Los movimientos que sobreviven a los ciclos represivos no son los más heroicos, sino los más inteligentes en gestionar su propia continuidad.</p>   <p>Eso implica varias dimensiones simultáneas. La seguridad digital protege a periodistas y activistas de una vigilancia que ya tiene antecedentes documentados. La documentación y difusión de las acciones de oposición impide que el silencio se instale como versión oficial. El cuidado de la memoria evita que reescriban la historia a la medida de quienes violaron derechos humanos. Y las redes horizontales de solidaridad son el único esquema organizativo que no puede ser decapitado con una sola detención.</p>   <p>Los años que vienen exigen planificación, cuidado mutuo y lucidez sobre los propios límites. Organizarse hoy, mientras todavía hay margen, es la única forma de no improvisar cuando ese margen se cierre. Y se cerrará. El fujimorismo no llegó para gobernar cinco años: llegó para instalar una década.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Ya se sienten las profecías calientes, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ "El ciclo de las Conferencias de las Partes (COP) sobre el clima, iniciado por la ONU en 1995, partió con la esperanza de que los principales países iban a asumir una responsabilidad decisiva en el tema. No es lo que sucedio" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 11:59:33 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Ya se sienten las profecías calientes, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El mundo ha entrado al reino de lo anómalo. Países europeos como Francia reciben el verano con las temperaturas más altas registradas en su historia. En este lado del Pacífico, el Perú está al borde de un Niño Costero que va a desarticular todos nuestros esquemas climáticos. Ya no son casos aislados, sino un fenómeno global: una sola tormenta climática y una gran inundación.</p>   <p>Así, se empiezan a cumplir las profecías catastróficas de los científicos pioneros del cambio climático y el calentamiento global. El clima se está volviendo errático, la temperatura aumenta y los niveles del mar suben. Todo esto se ha producido en tiempo récord y amenaza con acelerarse, en unas zonas antes que en otras.</p>   <p>Entre los efectos del Niño Costero en el Perú están los inviernos menos fríos, empezando por este del 2026, y la perspectiva de fuertes lluvias. Esto último afectará a la agricultura, y las superficies marítimas cálidas ya afectan a la pesca. Son dos sectores vitales para la marcha económica del país, con la perspectiva de que otros se sumen a la crisis.</p>   <p>El ciclo de las Conferencias de las Partes (COP) sobre el clima, iniciado por la ONU en 1995, partió con la esperanza de que los principales países iban a asumir una responsabilidad decisiva en el tema. No es lo que sucedió. Los compromisos se asumieron a media caña o se incumplieron, lo que nos ha llevado a la situación actual, con un calor en alza que lleva la batuta.</p>   <p>De modo que la COP 31, que se realizará en Turquía, ya no privilegia advertencias, sino situaciones de emergencia efectivas en las que muchos países y regiones ya están inmersos, por cortesía de los combustibles fósiles. Mientras tanto, el negacionismo de esta crisis sigue adelante, con el actual gobierno de EE. UU. a la cabeza (ni siquiera envió un delegado a la COP 30 en Brasil).</p>   <p>Es lamentable que los intereses petroleros vengan imponiéndose en la batalla por impedir que el mundo se vuelva invivible. En EE. UU. han llegado a poner barreras a diversas formas de energía renovable, comenzando por la eólica y la solar. La población que se achicharra en Francia o que vive con el agua al cuello en muchas zonas costeras debería saber a quién echar la culpa.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El motor económico que el Estado deja a su suerte ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/26/el-motor-economico-que-el-estado-deja-a-su-suerte-501150</link>
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                            <![CDATA[ Casi nueve de cada diez micro y pequeñas empresas operan al margen del sistema, lejos del crédito, los programas estatales y la protección legal. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy sábado 27 de junio]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 10:07:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El motor económico que el Estado deja a su suerte ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Ninguna economía como la peruana puede entenderse sin sus micro y pequeñas empresas. Son el motor que sostiene el empleo cotidiano, la columna vertebral del comercio de barrio y, en buena parte del territorio, la única forma de actividad económica organizada que existe.</p>   <p>El Ministerio de la Producción calcula que las mipyme generan casi el 91% de la población ocupada del sector privado en el país. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares del INEI, precisó esa cifra para 2024 en 8.3 millones de puestos de trabajo, equivalentes al 45% de la población económicamente activa ocupada, con ventas que representaron el 14.2% del Producto Bruto Interno nacional. Ningún otro segmento empresarial tiene una huella tan extendida en la vida económica diaria de los peruanos.</p>   <p>A pesar de ese peso, el sector que más empleo genera en el país es, al mismo tiempo, el que el Estado conoce y atiende menos. El 86.8% de las mype no estaba registrada en la Sunat en 2024, una informalidad que viene en aumento sostenido desde el 79.9% que se registraba en 2016. Casi nueve de cada diez negocios del país funcionan, en los hechos, invisibles para el sistema tributario y financiero formal.</p>   <p>Las causas son conocidas y , lamentablemente, persisten. La rigidez de la legislación laboral peruana y la percepción de que formalizarse no trae beneficios tangibles se combinan para que mantenerse fuera del sistema resulte, para millones de microempresarios, la opción más razonable. A esto se suma, en los últimos años, el avance de la extorsión sobre bodegas, restaurantes y talleres, un factor que elimina cualquier incentivo a crecer cuando crecer significa volverse un blanco más visible.</p>   <p>El costo de esa informalidad no se limita a lo fiscal. Los ingresos promedio de los trabajadores en mype formales cayeron de S/1,082 en 2023 a S/860 en 2024, una reducción del 20% en un solo año. Una economía donde la mayoría de los negocios opera sin registro termina siendo, también, una economía donde la mayoría de los trabajadores queda sin protección.</p>   <p>Hoy sábado, el Día de las Microempresas y Pymes que instituyó Naciones Unidas ofrece la oportunidad de poner el problema sobre la mesa, aunque la fecha por sí sola no resuelve nada. El nuevo gobierno, como el nuevo parlamento, tienen en este sector una palanca de desarrollo que requiere decisiones concretas más que discursos de homenaje.</p>   <p>Simplificar los regímenes tributarios para microempresas y garantizar seguridad básica en mercados y zonas comerciales son medidas que convertirían esa celebración en algo más que un saludo protocolar.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El Mundial de Fútbol y las excusas para educar más allá de las figuritas, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <![CDATA[ El mayor evento deportivo del planeta reúne a millones de personas en una sola pasión. El mismo también podría ser usado para fines educativos y de difusión cultural entre niños y adolescentes. No todo debe ser goles y cash. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El Mundial de Fútbol y las excusas para educar más allá de las figuritas, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em>Porque el fútbol no es un hecho real, el que tú miras, sino una ilusión, la que yo miro. Es una virtud de la mirada.</em></p>   <p><strong>Constantino Carvallo</strong>, educador peruano</p>   <p> </p>   <p>Cada cuatro años, el planeta desea patear con más ganas una pelota. <strong>El Mundial de Fútbol</strong>, esa ceremonia global que convoca emociones, identidades y negocios, vuelve a ocupar titulares y conversaciones cotidianas. Pero más allá de estadios repletos y gestas épicas, el torneo despliega una trama paralela: la que se vive en casas y colegios, donde niños, padres y profesores terminan discutiendo, sin proponérselo, sobre competencia, consumo, frustración y valores deportivos.</p>   <p>Si apelamos a esos valores que el fútbol puede transmitir, vale recordar lo que afirmaba el escritor argelino <strong>Albert Camus</strong>, que “todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”. Una idea que no contradice, sino que se complementa, con la mirada del uruguayo Eduardo Galeano, quien advertía que “el fútbol es un espejo del mundo: en él se reflejan sus virtudes y sus miserias”.</p>   <p>Desde esa perspectiva, podemos decir que la Copa del Mundo dejó hace tiempo de ser únicamente fútbol para convertirse también en una gran caja registradora. En ella no solo se celebran jugadas imposibles y goles memorables, sino que se promueven hábitos de consumo no siempre saludables. Es precisamente allí donde surge una oportunidad —a veces incómoda— para educar.</p>   <p>Basta mirar el fenómeno de los álbumes de figuritas. Para muchos adultos, el recuerdo es tibio: páginas incompletas, cromos repetidos y tardes de trueques sin conseguir el jugador esperado. Una nostalgia teñida de desilusión, pero también de ingenuidad. Hoy, ese rito ha cambiado de escala. El deseo de “llenar el álbum” ha sido absorbido por una lógica de mercado que convierte el pasatiempo en una inversión desproporcionada y, en no pocos casos, desbordada.</p>   <p>Las cifras no mienten. Un álbum básico de la marca que tiene los derechos internacionales ronda los 9.90 soles. Cada sobre de siete figuritas cuesta 4.20, y el “paquetón”, con poco más de cien sobres, supera los 380 soles, dependiendo de la oferta. Completar la colección —de 980 cromos— requeriría cerca de 600 soles en un escenario improbable de no tener repetidas. Pero la repetición es la regla en este juego. Entonces, cuando fallan los intercambios y el deseo de llenar el álbum crece, el gasto escala sin pudor. Un importe aproximado puede bordear los tres mil soles, si no renuncias antes de alcanzarlo. Una locura que encuentra su principal campo de acción en un lugar muy predecible: la escuela.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/26/6a2d6c5c2766a31b1f03515a.jpg" alt="Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>Exposición Álbum Panini en la avenida Reforma de la Ciudad de México.Realizada en mayo, un mes antes del Mundial de Fútbol 2026. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Es allí donde los álbumes dejan de ser cuadernillos ilustrados para convertirse en artefactos sociales. En los recreos se negocia, se compara, se presume y también se excluye. “Yala, nola”, “¿cuánto vale esta?”, “yo tengo más que tú”, “¿esta no la tienes? ¡Jajaja!”. El lenguaje del mercado se filtra en edades tempranas y surgen tensiones atravesadas por la presión del grupo y el deseo de autoafirmarse con la comparación. Los niños trasladan esa lógica a casa y presionan por más sobres; algunos padres ceden, otros se resisten, mientras no pocos docentes observan sin intervenir. Y quedan aquellos pequeños que, desde la orilla, están a la expectativa de un intercambio desigual por un producto cada vez más costoso.</p>   <p>Las preguntas son inevitables: ¿quién está acompañando este proceso? ¿Cuántos adultos advierten que, detrás del entretenimiento, se incuban patrones de consumo y jerarquías materiales que pueden dañar los vínculos? ¿Nos estamos ocupando realmente de esto?</p>   <p>Y en medio del barullo, el fútbol —paradójicamente— queda relegado. Valores como el esfuerzo, la disciplina, el honor o el trabajo en equipo ceden ante un criterio inmediato: el poder adquisitivo. Ya no importa la hazaña en la cancha, sino la capacidad de completar una página o conseguir el cromo deseado. El sentido formativo del deporte se diluye frente a la urgencia de acumular para evitar la decepción.</p>   <p>Pero no todo está perdido en esta fiebre coleccionista. Allí donde hay un problema, también hay una puerta. El entusiasmo por las figuritas puede transformarse en una herramienta pedagógica si se guía con propósito. Intercambiar figuritas puede ser aprender a negociar con justicia, valorar al otro y dominar la codicia. Completar un álbum puede dar lugar a ejercicios de cálculo, probabilidad y estadística. Analizar su información permite reconocer fuentes de datos secundarias. Cada jugador puede despertar curiosidad por su país, su historia o su cultura. Es decir, incentivar la investigación y el deseo de aprender con optimismo.</p>   <p>Quizá la clave no sea prohibir ni ceder sin más, sino resignificar el hábito, dotar de sentido al álbum antes que a sus figuritas. Convertirlo en una excusa para pensar, dialogar y aprender en comunidad. Porque, al final del torneo, muchas colecciones acabarán olvidadas o —vale decirlo— arrojadas al vertedero de la frustración o la vanidad. Eso ya lo conocemos los adultos.</p>   <p>Lo que no debería perderse, si el camino se recorre con conciencia, es la lección aprendida. El Mundial pasa; nosotros —y, especialmente, ellos— estamos convocados a trascenderlo con ilusión, criterio y responsabilidad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ JNJ avanza sobre la Corte Penal Nacional ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/26/jnj-avanza-sobre-la-corte-penal-nacional-editorial-622180</link>
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                            <![CDATA[ Tres resoluciones contradictorias en 48 horas paralizan al tribunal que investiga los casos de corrupción y crimen organizado más complejos del país. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 08:03:35 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ JNJ avanza sobre la Corte Penal Nacional ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La Corte Penal Nacional es el tribunal que concentra los casos más complejos del sistema de justicia peruano, entre ellos Lava Jato, Odebrecht y Cuellos Blancos del Puerto. Esta semana entró en una crisis abierta por una disputa de poder entre el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial y los jueces recién nombrados por la JNJ. Las audiencias quedaron interrumpidas y las partes de los procesos no tuvieron certeza sobre quién presidía cada sala de un día para otro.</p>   <p>La corte funciona con cinco salas de apelaciones de tres jueces cada una, lo que suma 15 jueces superiores en total. Hasta hace poco, ninguno de ellos era titular de este tribunal especializado, así que el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial designaba directamente a quien lo presidía. Eso cambió con los nombramientos de la JNJ, que ya colocó a 11 de esos 15 jueces como titulares. La ley señala que, al llegar a ese número, los propios jueces pueden reunirse en una sala plena, es decir, una asamblea de todos los titulares, y elegir a su propio presidente. Quien presida decide cómo se organizan las salas y qué juez encabeza cada una, lo que, en la práctica, determina quién resuelve los casos más sensibles del país.</p>   <p>Para evitar que esa asamblea eligiera a un nuevo presidente meses antes de terminar el periodo, el Consejo Ejecutivo prorrogó de manera excepcional hasta diciembre el mandato del actual presidente, Jhonny Contreras, alegando que un cambio de liderazgo en medio de casos tan complejos generaría inestabilidad. Los jueces nombrados por la JNJ consideran esa prórroga un exceso que les arrebata una atribución que la ley ya les reconoce, y por eso convocaron su propia sala plena para disputarle el control.</p>   <p>La sospecha de que este proceso responde a algo más que a criterios técnicos tiene respaldo documental. En el primer grupo de jueces nombrados en mayo, la JNJ excluyó a postulantes que ocupaban mejores puestos en el cuadro de méritos, entre ellos Yeni Magallanes Rodríguez, quinta en la lista, mientras nombraba a otros que la seguían en la calificación.</p>   <p>Es plausible, entonces, que el objetivo de fondo no sea meramente administrativo, como aducen, sino de control.</p>   <p>Durante el fujimorato de los noventa bastó controlar ciertos tribunales y salas específicas para garantizar por años la impunidad de la red de corrupción de Vladimiro Montesinos. El nuevo Congreso y el próximo gobierno reciben un Poder Judicial cuya independencia corre el riesgo de quedar atrapada entre dos actores que compiten por el mismo poder, no por garantizarla.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/20/arte-kene-una-posible-interpretacion-por-hernan-pazos-hnews-1231300</link>
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                            <![CDATA[ Debate. Sara Flores hizo historia al ser la primera artista indígena en representar a Perú en la Bienal de Venecia 2026. Todas las posturas sustentadas sobre su participación y el arte kené son más que bienvenidas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 08:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Sara Flores</strong> es la elegida para representar al Perú este año en la <strong>Bienal de Venecia</strong>, pero va sola. Lleva como obra telas con los diseños kené, diseños que pertenecen a una tradición que lleva años dialogando con estos resultados, graficando esos mundos que abren puertas, que reinventan el universo, que complementan a la población shipiba en su convivencia con la naturaleza. Sara Flores pertenece a un colectivo; es parte de una población con quienes comparte la creación y difusión de estos diseños que reordenan el mundo, una comunidad que convive en este universo gracias a la planta de la ayahuasca, instrumento que los lleva adonde tienen que estar para ser mejores personas, caminar de la mano con sus espíritus reconocidos, buscar la excelencia en el sendero de la vida y avanzar en su convivencia con la poderosa e implacable selva. Y es al ingerir <strong>la ayahuasca</strong> que se les presentan estos gráficos con los que la planta propone instrumentos específicos de sanación e interpretación del universo que elevarán al individuo a estados más puros y sanos. Es así como nace el kené, un sistema de diseño tradicional del pueblo amazónico <strong>shipibo-konibo</strong> que representa la cosmovisión, los ríos, la sanación y su conexión con la naturaleza, elaborado y transmitido en cerámicas, textiles, objetos utilitarios y el cuerpo. Un sistema que, como partituras musicales proponiendo los ecos del verdadero camino paralelo o mapas, dirige al espíritu a reorganizar el universo, a encontrar ese espacio en donde la convivencia con su hábitat en la selva amazónica le será absolutamente amable porque lo llevará a ser parte de ella, a convivir con todas sus especies.</p>   <p>Y es en este escenario que Sara Flores es elegida para salirse de su entorno, para desviar sus objetivos y ser devorada por el consumismo occidental que todo lo quiere poseer. ¿Quizá sea un análisis bastante superficial pensar que los diseños kené son obras de arte? Son diseños concebidos para ir más allá de la observación, el análisis o la representación de la naturaleza (adjetivos por excelencia que definen el camino que propone cualquier actividad artística). Y son más que eso, son especies de partituras musicales cuyo objetivo se dirige a despertar otros sensores que van dirigidos a la búsqueda del equilibrio y el bienestar; son intermediarios, instrumentos activos de estimulación producidos con la finalidad específica e inequívoca de despertar incentivos para una nueva cosmovisión o interpretación del universo. Y no son obras propias producidas por individuos aislados; son el resultado de años de trabajo colectivo, de convivencias de producción, de colaboraciones casi artesanales y minuciosas que acompañan el diario vivir en las comunidades amazónicas. Y son las visiones y los gráficos que la ayahuasca muestra. Son el producto del ensueño al que lleva la planta y es para eso que los presenta. Tienen un objetivo específico cuya existencia no será obligatoria y es perecedera. Cumplen una función.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/26/6a36b70cd89dc4933303265b.jpg" alt=""Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Sara Flores. De otros mundos&quot;. Foto: Michele Agostinis.</figcaption>   <p>Podríamos concluir que la planta, que es más sabia que cualquier propuesta que desvíe sus primordiales intenciones, no se deja manipular. Elige acceder a estos mercantilistas embrujos para tener el acceso a una realidad que al final no le pertenece, pasando sobre estos ajenos movimientos para buscar objetivos más acordes a su mágica presencia. Esta planta, que no tiene nuestras limitadas capacidades de interpretación y que obedece a los designios más verdaderos de la naturaleza, quizá tenga otra dirección. A lo mejor ha decidido revertir el planteamiento prometido por instituciones que le son tan lejanas y ha decidido pasar sobre estas frívolas celebraciones, ignorándolas para así proponer sus verdaderos objetivos, incluyéndolas en sus avances, asimilándolas en su crecimiento, absorbiéndolas y conquistándolas, utilizándolas al final. Evocando algún jinete apocalíptico sobre su deslumbrante caballo, unida a él como un único ser o algún semidiós: como en la primera conquista, confundiendo las interpretaciones sobre sus verdaderos sentidos y presentándose como este nuevo hombre/corcel en su Caballo de Troya para proponer un nuevo diálogo. Abarcando nuevas geografías en donde acaso tenga una nueva función, la de darse a conocer, la de proponer sus particulares métodos y generar un nuevo escenario con el exótico poder de sus visiones. El 16 de abril de 2008 se declara Patrimonio Cultural de la Nación al arte kené, en tanto que se trata de una manifestación cultural que resume la cosmovisión, el conocimiento y la estética de la sociedad shipibo-konibo y que es, además, su principal elemento identitario frente a la sociedad occidental. <strong>Resolución directoral n.º 540/INC-2008</strong>.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El árbol de Guernica, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/24/el-arbol-de-guernica-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-1867071</link>
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                            <![CDATA[ Los desastres de la guerra son terreno fértil para la creación artística. Uno de sus mayores ejemplos lo podemos notar en una de las obras maestras de Pablo Picasso, en la que captura el horror del bombardeo de esta pequeña ciudad vasca durante la Guerra Civil Española. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[El árbol de Guernica. 2012. Fuente: Wikipedia.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 25 Jun 2026 17:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El árbol de Guernica, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Pablo Picasso</strong> ya había pintado <strong>“Guernica”</strong>, acaso el más importante cuadro del siglo XX. Aquel describe el espanto de la pequeña ciudad vasca al ser bombardeada. Nadie dejó de sufrir allí. Ni los seres humanos, ni los caballos, ni mucho menos el árbol.</p>   <p>El gran artista residía en Francia cuando la Ciudad Luz fue invadida por las tropas alemanas que establecieron allí un gobierno nazi. Un día, un general alemán fue a visitarlo.</p>   <p>El cuadro no estaba allí, pero el alemán le mostró una reproducción fotográfica y le preguntó:</p>   <p>-¿Usted hizo esto?</p>   <p>-No. Fueron ustedes -replicó el artista.</p>   <p>Toda mi vida había ansiado llegar a Guernica desde que, siendo muy pequeño, descubrí una reproducción de esa obra en la biblioteca de mi abuelo.</p>   <p>En octubre de 2023, cuando Marisa y yo pudimos llegar a la pequeña ciudad santa de los vascos, me encontré con que los habitantes hablaban, pero las palabras estaban fuera de ellos. Las mujeres me parecieron tan delgadas como llaves y casi transparentes.</p>   <p><strong>La</strong> <strong>Guerra Civil Española</strong> comenzó en julio de 1936 -hace hoy noventa años- con un golpe de estado de militares hostiles a la forma de gobierno que se había dado el pueblo español. Su proyecto era destruir la república y volver a una monarquía despótica con instituciones inquisitoriales como la Iglesia católica y toda la administración pública. Franco, el jefe del alzamiento, quería devolver el país a lo que había sido en su época más rancia y perversa.</p>   <p>En base a esos objetivos emprendió una sangrienta guerra que, ante la bravura de la resistencia, duraría tres años. La mayor fuerza de combate residía en el apoyo militar de Mussolini y Hitler, quienes ensayarían en la Península la contundencia de las armas que habrían de usar en la Segunda Guerra Mundial.</p>   <p>Guernica, centro del país vasco, no tenía importancia militar. Era una comunidad tan pequeña como nuestra Pativilca y con solo 6000 habitantes, pero la historia la ha señalado como el lugar ante el cual los reyes de Castilla habían ido a prometer respeto a los fueros vascos.</p>   <p>El día del bombardeo, la mayoría de los hombres estaba fuera porque había tomado las armas para protegerse del invasor, pero sus calles estaban repletas de mujeres y niños.</p>   <p>Los niños vascos suelen escuchar la leyenda de que, en los tiempos de la invasión de los romanos, el árbol de Guernica alzó los brazos y se devoró a todas las águilas imperiales. Lamentablemente, no fue así ahora.</p>   <p>A mediodía, la legión <strong>Cóndor</strong> alemana empezó a desparramar toneladas de explosivos sobre la ciudad, al mismo tiempo que los aviones caza de Mussolini perseguían a quienes querían huir. El ataque aéreo intentaba no dejar heridos sino solamente muertos incluyendo a los caballos, los árboles y los animales domésticos.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/25/6a3b6c3ca9dec717cd0b0c42.jpg" alt="El árbol de Guernica. 2012. Fuente: Wikipedia." width="1250" height="735"/><figcaption>El árbol de Guernica. 2012. Fuente: Wikipedia.</figcaption>   <p>Por desgracia, no fue Guernica la primera ciudad bombardeada en el siglo XX. En el Perú, lo fue Trujillo, en 1932, por órdenes del presidente Sánchez Cerro para aplastar una revolución popular.</p>   <p>En nuestra visita a Guernica, me parece que todo el tiempo, en vez de observar la ciudad, recordábamos la pintura que la describe.</p>   <p>En ella se pueden distinguir seis figuras humanas de las cuales cuatro son mujeres más un hombre y un niño. En su fuga, un toro, cuyo costado ha sido atravesado por una espada, persigue a una madre quien sostiene en sus brazos a un hijo muerto. La flecha que se hunde en el costado del caballo hace pensar que ese animal representa al pueblo de Guernica atravesado por el dolor. El único hombre de la pintura grita mientras la bestia pisotea su cuerpo.</p>   <p>Cuando Picasso estaba haciendo su tarea, dijo: “En el cuadro que estoy pintando, que llamaré Guernica, expreso mi horror hacia la casta militar que ahora está saqueando España en un océano de miseria y muerte”.</p>   <p>“Venceréis, pero no convenceréis”, dijo el filósofo Miguel de Unamuno cuando daba un discurso en la Universidad de Salamanca. La frase estaba dirigida al general franquista Millán Astray quien estaba en la sala y, junto con los suyos, respondió gritando “¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!”.</p>   <p>La ciudad que visitamos está aparentemente completa, limpia y bella. Caminamos por su mercado y conversamos con una mujer de tez soleada, rubia y bonita llamada Mely. A ella le preguntamos qué había sido del árbol y nos respondió que había subido a los cielos, pero que otro árbol más joven estaba ahora en su lugar.</p>   <p>Guernica sigue siendo un pueblo pequeño, pero resiste y vivirá mil años más.</p> ]]></content:encoded>
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