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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sun, 03 May 2026 14:02:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Un estrés del cual ya tengo recuerdo, por Jorge Bruce ]]>
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                            <![CDATA[ "Ante los periodos nefastos como los que estamos viviendo, ante el estrés lancinante que estamos sufriendo, necesitamos recurrir a los vínculos y experiencias que nos recuerden el sentido de estar vivos, aquí, ahora" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 03 May 2026 14:02:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Un estrés del cual ya tengo recuerdo, por Jorge Bruce ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Si en algo podemos coincidir un gran número de peruanos, de todas las tendencias políticas confundidas, es que estamos atravesando un periodo altamente estresante. Muchos lo notarán incluso en sus cuerpos: malestares estomacales, dolores de cabeza, aparición de erupciones en la piel, etcétera. Son las consecuencias de la psicosomática, donde la mente rebasada permite que parte de esa energía disruptiva sea evacuada hacia el soma o cuerpo. Estas elecciones están siendo interminables e intolerables. Si no incluyo a todos los peruanos, es porque, por impensable que parezca, muchos están tan afanados en sus tareas de supervivencia que no pueden destinar ni un ápice de su aparato de pensar y sentir a otra cosa.</p>   <p>Me he permitido parafrasear el célebre verso de Vallejo porque, en cierto modo, muchos tenemos la sensación de un <em>déjà vu</em>. El candidato Sánchez, incluso, ha utilizado esta reedición del 2021 al colocarse el sombrero de Castillo, literalmente. Lo cual parece haberle funcionado, pues, pese a las imperiosas e injuriosas vociferaciones de López Aliaga, todo indica —salvo un extraño giro de último minuto que en el Perú nunca se puede descartar— que el autodenominado Porky deberá permanecer en su piara.</p>   <p>Ya que lo mencionamos, espero que muchas personas hayan comprendido que la salud mental es una exigencia esencial para quien aspire a ocupar el cargo de presidente del país. Los improperios, obscenidades, amenazas y conspiraciones tan extrañas como el fraude orquestado por Keiko Fujimori y financiado por Samuel Dyer me eximen de mayor elaboración. Las disculpas posteriores no anulan, en términos de diagnóstico clínico que no me voy a permitir, lo peligroso que resultaría tener a un personaje capaz de amenazar en público con sodomizar a un funcionario electoral.</p>   <p>Asimismo, otro factor que debemos tener en cuenta es la ridícula y humillante invasión del departamento de Piero Corvetto (vive en la misma calle que yo), por un destacamento digno de la captura de Osama Bin Laden. Esa destrucción sistemática, ese asesinato de la reputación de un funcionario, sin que se le haya probado nada hasta el momento, es propio de regímenes dictatoriales o, por lo menos, autoritarios. En todo caso, no es admisible en un Estado de derecho. Como dijo Fernando Tuesta en una entrevista realizada por Pedro Salinas, son métodos de sicarios. No se limitaron a destruir moralmente a un hombre que ha servido al país durante muchos años; también hostigaron a su esposa y exhibieron a sus hijos en televisión.</p>   <p>Es evidente que esto no es solo una venganza contra Corvetto; también es un aviso de lo que les sucederá a quienes no obedezcan las órdenes provenientes del Castillo de Kafka. Lo cual incluye a funcionarios que no sean sumisos, así como a pensadores críticos, periodistas independientes o cualquier ciudadano que no obedezca las órdenes del régimen congresal que hoy gobierna.</p>   <p>Esto último es uno de los elementos que promueven ese entorno estresante al que nos hemos referido. Los dos candidatos a la segunda vuelta han sido parte del pacto corrupto que promulgó las leyes en favor del crimen. Las especulaciones en las que estamos atrapados no solo consisten en determinar el mal menor. Incluyen preguntarse quién tiene más capacidad de hacer daño al país. También, por supuesto, quién tiene más capacidad de servir los intereses de las mayorías. Mayorías que hoy viven en condiciones extremadamente difíciles.</p>   <p>Problemas cotidianos como la salud, la vivienda, la seguridad o el transporte, a lo cual se añade el papel determinante de las mafias del oro o el narcotráfico, no han sido resueltos por quienes han gobernado, en realidad, todos estos años. Cierto, y esto puede ser una tenue luz que nos recuerde que esta oscuridad no es eterna: el Congreso, con sus dos cámaras, puede ser mejor que el actual. No es gran cosa, pero, a estos niveles de estrés, necesitamos agarrarnos de algo para no ahogarnos. El cuadro La Balsa de la Medusa (1819), del pintor francés Théodore Géricault, muestra a los supervivientes del naufragio del barco La Medusa (nombre profético de la desgracia). Una parte —lo he mencionado antes— ha abandonado toda esperanza y mira hacia atrás. La otra sigue aferrándose y aguarda, mientras observa en lontananza la aparición de una embarcación salvadora.</p>   <p>Lo cierto es que nuestra salvación, nunca dejaré de insistir en este punto, no vendrá de una ayuda milagrosa, sino de nuestra capacidad de unirnos para sacar adelante esta comunidad fragmentada y desvinculada. La semana pasada se realizó otra notable edición de La Noche de la Filosofía en la Alianza Francesa de Miraflores y el Teatro Vichama de Villa El Salvador. Como fui honrado por el filósofo Miguel Giusti con una invitación a participar, pude decir lo siguiente: Habrá quien piense que hacerlo ahora en el Perú convulsionado es comparable a la discusión de los sabios bizantinos acerca del sexo de los ángeles, con los bárbaros entrando a la ciudad. Opino que eso sería un grave error de percepción. Esta noche tan especial, en la que se crea un espacio de intercambios, reflexión, expresiones artísticas y todo lo que abarcan las humanidades, es más necesaria que nunca. Me hace pensar en lo que Vallejo llama el “claustro de un silencio que habló a flor de fuego”. (Espergesia).</p>   <p>Es de esto de lo que se trata. Ante los periodos nefastos como los que estamos viviendo, ante el estrés lancinante que estamos sufriendo, necesitamos recurrir a los vínculos y experiencias que nos recuerden el sentido de estar vivos, aquí y ahora.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Violencia para perder, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <![CDATA[ Las elecciones del 12 de abril han sido limpias, transparentes y democráticas. Los perdedores se han puesto violentos y la violencia crecerá porque no hay quien los pare.  ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Rafael López Aliaga, candidato presidencial por Renovación Popular]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Rosa María Palacios</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 03 May 2026 13:53:57 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Violencia para perder, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El ataque de un grupo de acoso a la casa del presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Burneo, no es un incidente marginal o aislado. No responde al espontáneo reclamo de un grupo diminuto de ciudadanos descontentos con la administración de los comicios. Si solo fuera eso, bastaría con la condena verbal y quedaría cerrado el incidente. Hay algo más, que viene de una década atrás: el fraudismo como método político. Sus actuales protagonistas en el Perú abandonan abiertamente la democracia y descienden a nuestro país a un nuevo abismo.</p>   <p>No es que seamos originales. Donald Trump y el asalto al Capitolio en Washington el 6 de enero de 2021 por una turba de sus partidarios son un capítulo infame en la historia de la democracia. Lo fue también el de las huestes de Bolsonaro en la Plaza de los Tres Poderes, en Brasilia, el 8 de enero de 2023. En el Perú, Keiko Fujimori fue renuente a saludar al vencedor en 2016 y repitió la conducta, con más virulencia, en 2021. En ambos casos, “gobernó desde el Congreso”, de acuerdo con su profética frase frente al triunfo de Kuczynski, y no se detuvo nunca, incluida la caída del poder de sus dos oponentes en segunda vuelta. Esta vez, nuevamente finalista, tiene que definir su discurso frente a López Aliaga, el hoy abanderado del fraudismo.</p>   <p>López Aliaga tiene un discurso falso y prepotente. No ha podido probar quiénes son los supuestos “conspiradores”. En una perorata delirante dice que “Gorriti” es el operador y que el señor que habla desde España y yo somos los voceros. Tampoco ha podido probar nada con un supuesto peritaje, salvo que los más pobres, fuera de Lima, en el área rural, no han votado por él. ¿Cuál es la sorpresa si en Ayacucho les gritaba “gente de mierda” en pleno mitin? ¿Qué quería con un discurso machista, racista y clasista? ¿Creía que con el populismo ramplón usado en Lima para atraer menesterosos iba a lograrlo fuera de la capital? Le olieron lo falso a la distancia. Perdió parte de su base de derecha porque esta prefirió a Keiko Fujimori, la que por lo menos respeta la propiedad privada y los contratos.</p>   <p>López Aliaga conocía, como muchos de ustedes, las cifras de todas las empresas encuestadoras serias en la semana de veda. Sabía perfectamente que no estaba en segunda vuelta, pero que le iba bien en Lima. Gritó fraude desde antes del 12 de abril, el 12 de abril y de ahí en adelante. Amenazó con sodomizar al presidente del Jurado Nacional de Elecciones, cometió sedición llamando a la insurgencia y es el que ha soltado a sus hordas callejeras, que tantos servicios le han prestado en el pasado.</p>   <p>Además de los ataques domiciliarios, hemos visto cómo los voceros de López Aliaga, ya sin ningún pudor mínimo, piden “golpe de Estado democrático”. Un oxímoron que debería llevar a la cárcel a quienes lo usan por conspirar para cometer sedición. Un conjunto de orates pide a la Fuerza Armada un golpe de Estado para desconocer estas elecciones. Así de básico y enloquecido. Incluso, matar a Roberto Burneo o Piero Corvetto. O a ambos. Las amenazas de muerte en redes sociales contra periodistas como yo son tantas que ya no vale la pena ni hacer el inventario. Ese es el grado de violencia de estos días en Lima, en un país que el año pasado enterró a cuatro periodistas de provincia por enfrentarse al poder corrupto.</p>   <p>Las elecciones del 12 de abril han sido limpias, transparentes y democráticas. Los perdedores se han puesto violentos y la violencia crecerá porque no hay quien los pare. El JNE, apuradísimo para denunciar a Corvetto, no mueve un dedo frente a la Fiscalía para denunciar desde acoso político hasta claros actos de sedición. ¿Qué pasaría si Antauro Humala dijera a Roberto Burneo, en una plaza pública, que le “va a meter su Morrocoy para hacerlo hombrecito”? ¿Qué pasaría si el candidato de Venceremos, Ronald Atencio, se rebelara contra los resultados y llamara a la “insurgencia popular” del sur peruano? ¿Qué haría la Fiscalía con los militares cercanos a Pedro Castillo si proclamaran un “golpe de Estado democrático”? ¿Qué haría el JNE si una turba de seguidores de Roberto Sánchez fuera a la casa de su presidente y pidiera que los militares lo maten como a Allende en Chile? De eso es de lo que estamos hablando.</p>   <p>Frente a este estado de cosas, ¿cómo se ubican los candidatos Fujimori y Sánchez? Izquierda y estado de derecho no son conceptos que en el Perú hayan ido de la mano. La bancada de Perú Libre ha sido absolutamente funcional a las leyes procrimen, a la nefasta designación del Tribunal Constitucional o a la del defensor del Pueblo. No se diga la defensa de la propiedad privada o el respeto a la libre contratación, dos derechos fundamentales que el mismo Sánchez pretende desconocer al ritmo de la arbitrariedad, como señala su plan de gobierno. Un golpe de Estado está en el ADN de cualquier “revolucionario” del siglo pasado. Digamos que a Antauro Humala, socio político de Sánchez, le gustan mucho.</p>   <p>Se esperaría entonces que la contrincante Fujimori saliera a defender su triunfo y a respaldar a los organismos electorales que se lo reconocen. Y, en el mejor de los casos, a revertir todo el daño que su bancada ha hecho al Estado de derecho en los últimos cinco años —desde leyes procrimen hasta abolir derechos constitucionales, como las leyes proimpunidad de graves violadores de derechos humanos— para diferenciarse de la izquierda y parecerse (algún día) a una derecha liberal. Sin embargo, ¿qué ha hecho Keiko Fujimori? Respaldar los delirios de López Aliaga con una auditoría internacional y buscarle bronca al renunciante jefe de la ONPE porque no le gusta su abogado. Habría que avisarle que Corvetto ya no es funcionario público y que no postula a nada.</p>   <p>Si Fujimori no deslinda con el fraudismo de los perdedores, solo hay dos motivos posibles. El primero, no cree que vaya a ganar y está haciendo los preparativos para repetir la conducta de las veces anteriores. Fujimori parece respaldar al candidato vencido, casi como si anticipara que será, por cuarta vez, la perdedora. El segundo, no ha cambiado nada, no ha aprendido nada. Sigue siendo una pésima perdedora. Que no se diga que no se le advirtió. Si no deslinda de López Aliaga y sus huestes lumpen (que ella también ha usado en el pasado para acosar), el electorado se lo hará notar el 7 de junio.</p>   <p>Cómo estará el mundo de loco, que los que han salido a criticar el supuesto fraude o el golpe de Estado son Rafael Rey, José Barba y Humberto Abanto. Supongo que no los acusarán de comunistas, como a mí. Veamos si Keiko Fujimori los escucha. Esta es la elección más fácil que le ha tocado. Pero puede perderla, otra vez, y será enteramente por su culpa.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Fernando Bedoya y los candidatos presidenciales, por Hernán Pazos ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/01/fernando-bedoya-y-los-candidatos-presidenciales-por-hernan-pazos-hnews-56734</link>
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                            <![CDATA[ El reconocido artista plástico Fernando Bedoya y una instalación, en memoria de Juan Javier Salazar, que es a la vez un acto de denuncia que calza a la perfección con los tiempos políticos y electorales que estamos viviendo. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Fernando Bedoya. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 03 May 2026 11:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Fernando Bedoya y los candidatos presidenciales, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En el marco de <strong>Pinta Lima 2026</strong> y en la galería de la <strong>Casa Bulbo</strong>, en Barranco, <strong>Fernando Bedoya</strong> presentó una instalación que convierte su singular presencia en evidencia efímera e inexistente al día siguiente de haber nacido. Lo hace con un performance que invoca a Tánatos, aderezado con la personificación de la violencia urbana que podría desencadenarse ante lo poco serias que se están desenvolviendo las elecciones. Una violencia que se despierta en quienes visitan el ambiente, minuciosamente trabajado, y se enteran del verdadero objetivo de esa presentación: la destrucción de lo meticulosamente armado, al margen de los resultados y de las posiciones políticas, frente a las verdaderas realidades que andan en boca de todo el mundo: el posible fraude y la evidente corrupción.</p>   <p>Pero no es un alegato rebelde. Fernando Bedoya responde con su denuncia desde el arte, en una construcción elaborada que plantea, con el mapa del Perú en el centro de la sala, la presencia de los 35 candidatos, quienes se presentan colgados en actitud expectante, a la espera de la decisión que tarde o temprano llegará: el resultado que habla sobre la voluntad del pueblo, que decidirá en las urnas y, en esta pequeña sala también, de una manera representativa y microcósmica, quién será la figura que lo represente. Son muñecos construidos como piñatas que cuelgan del techo y dan vueltas sin tener una presencia estable. Unas veces se ven y otras no, pues el azar los va volteando de un lado al otro y hay que descubrirlos, interpretarlos, casi adivinar quiénes son realmente. Son personajes vestidos de negro y diferenciados unos de otros solo por tener pegadas en la cabeza las fotostáticas de sus rostros y sus nombres. Son presencias fugaces e intermitentes que esperan inmóviles su azaroso destino. Un destino que, en todos los casos, dependerá del más fuerte, del primero que coja cualquiera de las piñatas, del que se posicione adelante y consiga destruir a las demás.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69f54fcdf8fee48252091485.jpg" alt="Instalación de Fernando Bedoya. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Instalación de Fernando Bedoya. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Una obra que, como homenaje, hace referencia a la icónica pintura de los presidentes, de <strong>Juan Javier Salazar</strong>, en una exhibición organizada por el galerista neoyorquino <strong>Henrique Faria</strong> en colaboración con <strong>Casa Bulbo</strong>, dedicada al recuerdo de este controvertido artista y a lo que dejó como reflexión. Y Fernando Bedoya trabaja en eso adecuadamente, con la colaboración de los personajes más idóneos, que lo ayudan a realizar esta instalación, denuncia o alegato, o el simple ejercicio entre elegir y crear, entre la urna, el cuadro, la piñata y el Perú. Un evento performático en el que, al final, lo importante es la decisión, la elección.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69f55b9f62846ceb460c08d8.jpg" alt="Fernando Bedoya. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Fernando Bedoya. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Rápidamente encuentra a quienes le hagan <strong>las piñatas</strong>, las vistan con las mismas ropas y les den la forma de los candidatos: artesanos a quienes busca y que colaboran con él, bajo su dirección, para concretar este efímero proyecto conceptual como una verdadera denuncia que luego cuelga en la sala para que miren expectantes el veredicto que se les acerca. El primer día se presentan; al segundo, ya son destruidas; al tercero, no queda nada, solo el recuerdo. Y el pueblo elegirá, pero Bedoya no nos deja muchas alternativas salvo la de elegir a nuestro candidato, opción de mínima importancia, ya que todos los candidatos serán destruidos como resultado final. La alternativa como elección que, de una manera subjetiva, propone Bedoya es esa destrucción de los postulantes, el enfrentamiento a su volatilidad y a una presencia que, al final, es vacía y banal, y cuya única importancia o dirección es la de ocupar algún puesto, salir invictos de la destrucción; pero nadie sobrevive. Al día siguiente, y luego de haber presenciado cómo las piñatas/candidatos son golpeadas hasta ser destruidas y caer, se las observa yaciendo tiradas en el piso, apareciendo muertas, inertes, destituidas de cualquier posibilidad de intervención. Sin ningún valor o, quizás, en su nueva y verdadera presencia, “todos los espacios son iguales en la catástrofe”, dice Bedoya, porque el arte acosa y en el fondo acusa, repite insistentemente, y es lo que él hace, ya que el arte y la política son para él resultados y referentes de la misma moneda, y sus lecturas pueden ser paralelas. ¿Qué es lo que queda y por cuánto tiempo?</p>   <p>Nada se sabe ya y nada es cierto. El arte ha proclamado su voto; solo queda el Perú.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69f54f98828a22418f0e9ccb.jpg" alt="Instalación de Fernando Bedoya. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Instalación de Fernando Bedoya. Foto: Difusión.</figcaption>   <p><strong>…</strong></p>   <p>*<strong>Hernán Pazos es artista plástico y escritor.</strong></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Ciro Alegría y José María Eguren en la avenida Arequipa, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ El autor de “El mundo es ancho ajeno” creyó ver por un instante a su actor favorito, Charlie Chaplin; pero no, se trataba de un poeta peruano a quien admiraba bastante. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[José María Eguren. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 03 May 2026 09:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Ciro Alegría y José María Eguren en la avenida Arequipa, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Albert Einstein</strong> y <strong>Charlie Chaplin</strong> se conocieron cuando ambos, el científico y el actor, eran los hombres más famosos y queridos del mundo de su época. Al estar frente a frente, Einstein dijo: “Lo que más admiro de tu arte es su universalidad. No dices ni una palabra, y aun así el mundo te entiende”.</p>   <p>Chaplin respondió: “Es verdad, pero tu fama es aún mayor. El mundo te admira, cuando nadie te entiende”.</p>   <p>Uno de los que más comentaban esa anécdota era <strong>Ciro Alegría</strong> (1909-1967). Había llegado a Lima en diciembre del 33 y estaba ávido de ver todas las películas que le faltaban del genial hombre del cine.</p>   <p>Recorría la ciudad cuando una sorpresa lo asaltó al acercarse a la portada de la avenida Arequipa. Allí, a menos de 10 metros, estaba entrando nada menos que su admirado Chaplin.</p>   <p>¿Conoces tú, amigo lector, la entrada de la avenida Arequipa? No digas tan rápidamente que sí. Se alzaba allí un arco morisco que presidía el paseo que va hacia Miraflores. El arco fue retirado de allí y ahora está en Surco, en el <strong>Parque de la Amistad</strong>.</p>   <p>¿Chaplin en Lima? ¡No precisamente!... Tanto en el aspecto físico como en los propios andares, había una persona que se le parecía muchísimo. Era el poeta José María Eguren (1874-1942), por quien su admiración no dejaba de crecer.</p>   <p>“Desde la aurora/ Combaten los reyes rojos/ Con lanza de oro.</p>   <p>Por verde bosque/ Y en los purpurinos cerros/ Vibra su ceño”.</p>   <p>Para Marco Martos, los poemas de Eguren provienen del ensueño y la duermevela de un país maravilloso y, a veces, terrible.</p>   <p>Ciro lo reconoció de inmediato y quiso ir a su encuentro. Por problemas económicos, el poeta viajaba de Lima a Miraflores, y a veces hasta Barranco, a pie. Eso significa seis kilómetros hasta la primera localidad y tres más hasta la siguiente, donde residía.</p>   <p>Aunque Eguren parecía a veces deslizarse por el aire, Ciro pudo darle alcance a la mitad de la segunda cuadra de la avenida Arequipa, quitarse el sombrero y decirle: “Maestro”.</p>   <p>El hombre casi real, casi inventado, pareció sorprenderse un poco.</p>   <p>—Yo lo admiro mucho a usted, don José María. Pensé que, como llevamos la misma dirección, podíamos seguir caminando juntos… Si me lo permite, será un honor para mí.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69f387eedf13576a69007c9c.jpg" alt="José María Eguren. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>José María Eguren. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Eguren le estrechó la mano. Sus labios finos se distendieron bajo un bigotillo entrecano. Su piel, de un color blanco pálido, mostraba finas arrugas.</p>   <p>Ambos vestían de azul y eran tan delgados como dos reyes de la baraja.</p>   <p>Después de caminar unas cuadras, el mayor estableció el diálogo:</p>   <p>—Supongo que usted también es poeta. Solamente los artistas, y en especial los poetas, conocen mi obra.</p>   <p>Ciro dijo que sí, que hacía versos, pero aclaró que los consideraba malos.</p>   <p>—En realidad, yo cultivo más la prosa.</p>   <p>Ya estaban llegando a la décima cuadra de la avenida. Todavía les faltaban 40 para llegar a Miraflores. Mientras Eguren y Alegría conversaban, el Perú soportaba la dictadura de Óscar R. Benavides.</p>   <p>Alegría y Eguren no se detuvieron ni un instante. Caminaban sin sentirlo. Si se les hubiera preguntado cómo habían llegado hasta allí, recién habrían recordado que no los conducía vehículo alguno, sino sus andariegos pies.</p>   <p>Aunque mucha gente le hacía sorna, el hombre parecido a Chaplin se dedicaba a confeccionar una pequeña magia que solamente él y unos cuantos llamaban poesía. Hacerlo iba a costarle una vida de renunciamientos. A Ciro lo habían encarcelado dos veces por sus ideas rebeldes y había sido torturado; además, había perdido la audición en el oído izquierdo y, sin embargo, persistía en su afán de querer cambiar la patria.</p>   <p>Eran acaso las 5.00 p. m., pero la oscuridad ya estaba con ellos.</p>   <p>No adivino qué conversaron durante el resto del camino ni dónde leí la historia, pero sé que llegaron a Miraflores. Cuando se estaban despidiendo, ambos se miraron con mucho respeto, pero también con alegría.</p>   <p>Incluso Ciro no podía contener la risa y Eguren, benevolente, le dijo:</p>   <p>—Ya sé de qué se ríe usted. No sabe si ha caminado con José María Eguren o lo ha hecho con Charles Chaplin.</p>   <p>Ya habían llegado a Miraflores. Lamentablemente para nosotros, no continuaron su camino juntos hasta Barranco.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Los ciudadanos deben encarar a quienes tensan la democracia ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/02/los-ciudadanos-deben-encarar-a-quienes-tensan-la-democracia-68394</link>
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                            <![CDATA[ La segunda vuelta exige respuestas de los candidatos frente al atropello sistemático a la justicia. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial hoy]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 03 May 2026 08:10:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Los ciudadanos deben encarar a quienes tensan la democracia ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La segunda vuelta presidencial ha colocado al país ante una definición de gobierno, pero también ante una decisión sobre el tipo de orden institucional que acompañará al próximo poder. El voto de los próximos días definirá quién ocupará la presidencia y también qué relación mantendrá el poder político con la justicia, con los órganos electorales y con los límites que impone la ley.</p>   <p>La no ratificación del juez Oswaldo Ordóñez por parte de la Junta Nacional de Justicia ha introducido ese debate en el centro de la campaña. Ordóñez llevó ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos observaciones jurídicas sobre normas aprobadas en el Congreso de la República del Perú que afectan la persecución del crimen organizado y el funcionamiento del sistema de justicia. La consecuencia llegó bajo la forma de una salida del sistema judicial. El encadenamiento de esos hechos instala una señal que trasciende a una persona y alcanza al conjunto de la magistratura.</p>   <p>Eso se suma a una secuencia que el país observa desde hace meses: leyes que alteran herramientas de investigación penal, presión sobre magistrados, hostigamiento contra autoridades electorales y disputa abierta por el control de instituciones que sostienen el equilibrio democrático. Las relatoras de Naciones Unidas advirtieron que la remoción de Ordóñez puede constituir una represalia con efectos sobre todos los jueces del país. Esa advertencia internacional ya no se puede eludir.</p>   <p>En este punto, la ciudadanía tiene una responsabilidad inmediata. Los electores deben interpelar a todos los candidatos y, sobre todo, a quienes vayan al balotaje. Deben exigir una posición expresa sobre la decisión de la JNJ, sobre el desplazamiento de un magistrado que acudió a instancias internacionales y sobre la relación que cada candidatura propone entre poder político, independencia judicial y control institucional.</p>   <p>La democracia no se reduce al acto de depositar una cédula en el ánfora. También comprende el derecho ciudadano a pedir cuentas antes de votar y, por supuesto, después de hacerlo. La segunda vuelta ofrece esa oportunidad. El país tiene derecho a saber qué entienden los candidatos por separación de poderes, qué lugar asignan a la autonomía judicial y qué respuesta ofrecen frente a una cadena de decisiones que reordena el mapa institucional del Perú.</p>   <p>Y hay que estar atentos a los silencios frente al atropello sistemático a la justicia. Ello también forma parte del mensaje que recibirán las urnas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ En defensa de los órganos electorales ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/01/en-defensa-de-los-organos-electorales-67403</link>
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                            <![CDATA[ Una sociedad que aspire a vivir en democracia no debe permitir actos de hostigamiento como el que cometen ciertos operadores antidemocráticos. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial hoy]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 02 May 2026 08:01:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ En defensa de los órganos electorales ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La defensa de la democracia exige una posición clara y firme frente a cualquier intento de socavar sus instituciones. El hostigamiento contra la Oficina Nacional de Procesos Electorales y ahora contra el Jurado Nacional de Elecciones constituye un ataque directo a la esencia del sistema democrático. En esto se juega algo más que una disputa política regular. En realidad, se define la vigencia de reglas que garantizan la voluntad popular.</p>   <p>Resulta inaceptable, entonces, la presión sistemática contra los árbitros electorales. Esta conducta expresa una estrategia conocida, orientada a debilitar la legitimidad de los procesos y a erosionar la confianza ciudadana. Lo hizo Keiko Fujimori en 2021 y hoy la enarbola Rafael López Aliaga.</p>   <p>En ese sentido, el pronunciamiento de Transparencia Internacional acierta al exigir una condena sin ambigüedades. La democracia se fortalece con claridad, no con silencios. Todo liderazgo que aspire a representar a la ciudadanía tiene el deber de rechazar, de manera explícita, cualquier insinuación o práctica que desestabilice el orden constitucional.</p>   <p>Este mismo patrón se observa desde el Congreso de la República del Perú. La incorporación subrepticia de una disposición en el texto sustitutorio de la ley del colegio profesional del artista, dirigida contra la decana del Colegio de Abogados de Lima, Delia Espinoza, revela una práctica legislativa sistemática e incompatible con los principios democráticos.</p>   <p>Este tipo de maniobras retrata una forma de ejercer el poder propia de dictadores. Se vio en Venezuela con Nicolás Maduro y en Nicaragua con Ortega. Hoy, quienes se dicen defensores de la libertad piden nada menos que un golpe militar.</p>   <p>La defensa de los órganos electorales constituye hoy una tarea impostergable. Su fortalecimiento asegura la vigencia del voto como expresión soberana de la ciudadanía. Cada intento de intimidación debe encontrar una respuesta firme de la ciudadanía.</p> ]]></content:encoded>
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