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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Wed, 20 May 2026 23:36:51 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ ¿Una salida viable para Petroperú?, por Miguel Palomino ]]>
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                            <![CDATA[ Sin una reestructuración profunda y una conducción técnica, Petroperú nos seguirá trasladando sus pérdidas. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Miguel Palomino</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 23:36:51 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Una salida viable para Petroperú?, por Miguel Palomino ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En esta columna uso los datos publicados por Petroperú en el documento “Estados Financieros Intermedios de Petroperú al 30 de Setiembre del 2025” (<a href="https://inversionistas.petroperu.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/estados-financieros-2025-iii-trimestre.pdf" target="_blank" rel="nofollow">https://inversionistas.petroperu.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/estados-financieros-2025-iii-trimestre.pdf</a>). Este documento no está auditado, pero le daremos el beneficio de la duda y lo tomaremos como íntegramente válido. Esta información la usaré para discutir, en forma sencilla, la situación financiera de Petroperú. Cuando me refiera a una cifra, citaré la página del documento en que esta se puede hallar. De setiembre a hoy, la situación ciertamente ha empeorado, pero nos ilustra la magnitud del problema.</p>   <p>Dadas las noticias de los últimos días, parece ser que el Estado peruano finalmente quiere encontrar una salida al hasta ahora incontrolable desangre de Petroperú. Digo “parece” porque ya en el 2024 estuvimos en una situación parecida y, cuando ya se había decidido un plan de reestructuración —que no involucraba una privatización—, la presidenta de entonces, Dina Boluarte, se echó para atrás, forzando la renuncia del directorio de Petroperú. Lo realmente catastrófico fue que Boluarte nombró un nuevo directorio y este a un nuevo gerente general pero, ¡oh sorpresa!, se nombró a quienes participaron en causar el desastre.</p>   <p>¿Qué hizo la gestión apoyada por Boluarte? Primero, rápidamente desecharon el plan de reestructuración, pero sí aceptaron el salvavidas de 2.000 millones de dólares que el Estado les dio a condición de que pusieran en marcha el plan de reestructuración (ver página 4 del documento). Se encargaron de que nada cambiara y continuó la hemorragia mientras mentían descaradamente a la opinión pública, asegurando que la nueva refinería estaba operando a plena capacidad y que ahora sí daría grandes utilidades por los “altos márgenes” de la nueva unidad. Nada de esto era verdad: Petroperú perdía plata a mares y operaba muy por debajo de su capacidad. Mientras tanto, se procedió a una “reparación” hecha para “pichicatear” la refinería, lo que horrorizó a los proveedores del equipo, que pidieron que no se hiciera, tanto por el inminente riesgo para los trabajadores como por el riesgo para el equipo. Efectivamente, la refinería se incendió el 5 de noviembre del 2025 y se dañó equipo crítico, con lo cual la refinería viene operando a una capacidad aún menor.</p>   <p>En el tiempo de la administración desastrosa, Petroperú se ha endeudado además en por lo menos otros 1.000 millones de dólares con instituciones financieras (ver página 4 también), llegando su deuda financiera, a setiembre último, a 6.400 millones de dólares (página 1). ¿Cómo pagará esta deuda? Para que una empresa pueda pagar por lo menos los intereses de su deuda, tiene que generar ventas que sean mayores a sus costos. Pero Petroperú arrojó pérdidas operativas por 150 millones de dólares y además tenía que pagar 250 millones de dólares de intereses por su deuda (página 2) a setiembre del 2025. Anualizando estas cifras, nos da 200 millones de dólares de pérdida operativa y 330 millones de dólares de pago de intereses.</p>   <p>¿Adivinen quién va a cubrir esas pérdidas? ¡Los peruanos con nuestros impuestos! Y seguiremos pagando hasta que no mejore sustancialmente la situación de la empresa. ¿Cómo se gestó este desastre? Se debió básicamente a dos cosas: una muy mala inversión en una refinería nueva y muchos años de mala administración, incluyendo un trato muy favorable hacia sus trabajadores. Veamos.</p>   <p>Lo que comenzó como un plan de mejora de la refinería de Talara, que disminuiría el contenido de azufre —y, por lo tanto, la contaminación— del combustible y que se estimó costaría aproximadamente 1.300 millones de dólares, se fue convirtiendo en una nueva —y mal planeada— refinería que, entre torpezas y robos, llegó a 6.500 millones de dólares. Estando la empresa en una crisis en la cual la prensa reporta que Petroperú no está pagando a sus proveedores —en algunos casos hace tres o cuatro meses—, la empresa debe por lo menos hacer esfuerzos de austeridad, tales como deshacerse de los numerosos activos improductivos.</p>   <p>La flamante administración debe demostrar, como parece que lo está haciendo, que antes de seguir pidiendo plata para que pueda continuar operando, la empresa está haciendo los recortes de gastos cruciales para tomar una nueva y sostenible dirección. Estos esfuerzos son indispensables para que la empresa continúe, independientemente del fin que se persiga en el largo plazo. No se trata de privatizar o no, sino de convertirla en una empresa razonablemente manejada y, por lo tanto, viable.</p>   <p>Pienso que Petroperú en manos del Estado no es una buena idea, no por ideología, sino porque todo lo que ella hace puede ser hecho por empresas privadas, mientras que los 24.000 millones de soles que el Instituto Peruano de Economía calcula que el Estado peruano ha transferido a Petroperú en los últimos 12 años podrían tener un mucho mejor uso en salud, educación o infraestructura. Una empresa estatal, además, está siempre sujeta a presiones políticas y a favoritismos, porque cuando todos son dueños de algo, usualmente quiere decir, en la práctica, que no hay dueño. Es un argumento práctico, nada más.</p>   <p>En todo caso, la nueva Petroperú tiene que reducir costos y reducir su deuda. Si fuera una empresa privada sería sencillo: pasaría a una situación concursal y que los acreedores decidan si es mejor que la empresa siga operando o se liquide. Esto obviamente no es realista para Petroperú. ProInversión, que dentro del Estado peruano es la unidad más capacitada, ha recibido el encargo de diseñar una estrategia para recuperar la empresa. Esto no será sencillo y tomará algún tiempo. Hay que dejar que ProInversión, con la ayuda de especialistas, decida un tema tan complejo.</p>   <p>Probablemente lo mejor sea formar algunos paquetes de activos y pensar en soluciones distintas para cada uno de ellos. Pensar que la parte más importante se pueda privatizar es absurdo: nadie considerará tomar la empresa en su situación actual. En cambio, suena razonable vender los activos improductivos, lo cual será solo un gesto en vista del tamaño del problema. Pero sería una primera señal de que se está pensando en serio y en algo ayudaría.</p>   <p>La refinería de Talara es la parte más valiosa de Petroperú. Debemos ser capaces de encontrar la mejor manera de convertirla en una empresa bien manejada y autosostenible. Para hacerlo necesitamos de la participación de especialistas privados. Ya a la larga se podrá discutir qué destino tendrá la empresa. Hoy, con una nueva refinería que, comparada con la antigua, tiene 20 veces más reactores y columnas, 10 veces más instrumentos y consumo de energía y 5 veces más unidades procesadoras y equipo rotatorio, necesitaremos mucho trabajo y expertos para sacarle el mejor provecho posible. Ojalá así sea.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Segunda vuelta: los dos sapos que Antauro iguala, por René Gastelumendi ]]>
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                            <![CDATA[ Los votantes deberán elegir entre legitimidad y autoritarismo, ya que tanto el fujimorismo como la izquierda radical comparten vínculos con el pasado autoritario y corrupción del país. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[René Gastelumendi]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>René Gastelumendi</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 20:40:48 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Segunda vuelta: los dos sapos que Antauro iguala, por René Gastelumendi ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Esta segunda vuelta, particularmente, desarma las coartadas y las maromas mentales necesarias para poder votar por alguna de las candidaturas en disputa. Empecemos por la izquierda que, abrazada al radicalismo de un sentenciado por el asesinato de policías y cuyo partido fue declarado ilegal por la Corte Suprema, ha perdido automáticamente toda autoridad moral para fiscalizar el pasado autoritario y corrupto del fujimorismo; convirtiendo la elección ya no en una batalla contra el “comunismo”, por un lado, o contra el “fascismo”, por el otro, sino en un espejo donde ambos lados se reflejan con la misma falta de escrúpulos, hasta confundirse.</p>   <p>Si se va a votar este 7 de junio por Keiko Fujimori, habrá que tragarse, enterito, el sapo de legitimar un proyecto que arrastra la pesada herencia del autogolpe del 5 de abril de 1992, la captura corporativa de las instituciones y un esquema parlamentario dedicado a la depredación y al blindaje mutuo. Si, por el contrario, la opción es Roberto Sánchez, el sapo, ojo, será igual de venenoso: habrá que digerir la complicidad abierta con el golpe de Estado televisado de Pedro Castillo el 7 de diciembre de 2022, del cual Sánchez fue ministro y defensor político. Así que, por favor, que nadie venga a estas alturas con fanatismos, adicciones ideológicas, discursos de salvación contra el comunismo o cruzadas antifascistas. La realidad —incómoda, sucia y evidente— es que en esta segunda vuelta están obligando a elegir entre dos vertientes que comparten la misma precariedad.</p>   <p>El archivo no miente y la memoria no debería ser selectiva. El sustrato autoritario de ambos espacios es equivalente. El fujimorismo justificó la disolución de los poderes públicos en los noventa bajo el pretexto de la viabilidad nacional. La izquierda radical que hoy rodea a Sánchez hizo lo propio con el manotazo de ahogado de Castillo, minimizándolo como un &quot;pobre discurso&quot; o blindando sistemáticamente al golpista en el Congreso, incluso después de que la Corte Suprema lo condenara en primera instancia a 11 años de prisión por conspiración para la rebelión. Reivindicar, relativizar o escudarse en apelaciones frente a un quiebre constitucional, haya sido exitoso o torpe, proviene de la misma matriz: el desprecio por las reglas del juego cuando el tablero no favorece. Amigo celeste, como ejercicio: si tanto gusta la mano dura, imagina la mano dura de Antauro. ¿Allí ya no gusta la mano dura?</p>   <p>Para colmo, si se mira el comportamiento de sus respectivas bancadas en el Parlamento, la supuesta &quot;lucha de clases&quot; se evapora. Fuerza Popular y los bloques de izquierda que sostienen a Sánchez han votado de la mano cada vez que les tocó defender intereses particulares: desmantelaron la reforma universitaria para favorecer el negocio de las universidades fachada, aprobaron las leyes que mutilaron la colaboración eficaz, debilitaron la lucha contra el crimen organizado y asaltaron el Tribunal Constitucional y la Defensoría del Pueblo. Pero su pacto más ecocida tiene nombre propio: el REINFO. Juntos han prorrogado sistemáticamente este paraguas de impunidad hasta diciembre del 2026, formalizando la destrucción de la Amazonía y blindando a las mafias de la minería ilegal. Son socios en el desmantelamiento del Estado de derecho. Hermanos siameses de la depredación política y también ambiental.</p>   <p>Es en este lodo donde emerge el factor Antauro Humala como el gran &quot;igualador de lo inaceptable&quot;, dinamitando cualquier pretensión de superioridad ética en la izquierda. Y aquí el <em>fact-checking</em> jurídico es demoledor: a la coalición de Sánchez se le cae la careta democrática por el mismo peso de la ley. Así como en su momento el Movadef fue imposibilitado de inscribirse y participar en el sistema político por adherir al nefasto &quot;Pensamiento Gonzalo&quot; —es decir, por ser el brazo político del terrorismo, un ideario que propugna la violencia, la muerte y la destrucción del orden constitucional—, al partido A.N.T.A.U.R.O. le pasó exactamente lo mismo. La Corte Suprema de la República ratificó su ilegalidad y disolución definitiva bajo la misma doctrina de defensa del sistema: la justicia demostró que la organización violaba los principios democráticos mediante discursos de odio, xenofobia, violencia contra funcionarios, apología al fusilamiento de opositores y también desprecio por las minorías sexuales. Así que, amigo progre de izquierda, aquí la situación es más que complicada. Que el espacio de Sánchez coquetee o lleve en su alianza fáctica a un caudillo cuya organización fue proscrita por inviabilidad democrática anula cualquier discurso progresista sobre, por ejemplo, los derechos humanos. No se puede condenar un extremismo mientras se recibe al otro.</p>   <p>Por supuesto, no debe olvidarse que el espejo también refleja a la derecha. La presencia de Antauro en el entorno de Juntos por el Perú actúa como el &quot;cuco&quot; perfecto de la campaña. Digamos que el justificado pánico al extremismo violento y explícito del etnocacerismo podría terminar nivelando la cancha a favor de Fuerza Popular. Para el electorado de centro y la derecha liberal, el miedo al caos que encarna Antauro Humala funciona como un anestésico de la memoria. El horror al futuro termina limpiando y perdonando el asco del pasado.</p>   <p>La mesa está puesta para el 7 de junio y ha dejado una encrucijada sin salida moral. Quien vote por Sánchez no podrá volver a presentarse como el guardián de la democracia tras haberse aliado con golpistas y justificadores de doctrinas proscritas. Quien vote por Fujimori tendrá que aceptar que su opción solo se sostiene gracias al terror que genera el adversario. Dejen los fanatismos de lado. Toca elegir entre la derecha autoritaria corporativa que capturó las instituciones desde el Parlamento y la izquierda que coqueteó con el golpismo trasnochado y se abraza a sentenciados por violencia subversiva. Si el fujimorismo da asco, el radicalismo de enfrente no puede parecer un refugio. El menú es idénticamente repulsivo. Al final del día, la mugre ha igualado a todos. Buen provecho, Perú.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <![CDATA[ La exposición “Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte” reúne en Casa Fugaz a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo donde el arte, la memoria y el duelo se convierten en una forma de resistencia frente al olvido.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 11:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay algo en lo que pienso constantemente: nuestra trascendencia por este mundo. La posibilidad de existir más allá de la muerte. Hay personas que, cuando se van, no desaparecen del todo. Se vuelven poéticas, efímeras, incomprensibles. Permanecen de formas íntimas en la memoria de quienes las amaron y, al mismo tiempo, muy solas en los espacios que alguna vez habitaron.</p>   <p>Entender la muerte después de tantos vínculos construidos es algo que supera nuestros lenguajes. Quizá por eso el arte insiste en volver sobre ella. No para resolverla, sino para darle una forma sensible al vacío. Sé que muchas personas especiales desaparecen rápidamente bajo la velocidad y la ligereza con las que vivimos hoy. El olvido parece haberse convertido en una consecuencia natural de nuestro tiempo.</p>   <p>Por eso resulta profundamente conmovedor lo que ocurre en &#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039;, la exposición que se inaugura este sábado 9 de mayo en Casa Fugaz, en el Callao. La muestra, impulsada por el artista y curador Francis Naranjo, reúne a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo que desborda la idea tradicional de homenaje. Aquí no se trata solamente de recordar a Carmen Caballero, sino de resistirse a su desaparición a través del arte.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/69fe83d9f8fee48252091599.jpg" alt="La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión" width="1250" height="735"/><figcaption>La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión</figcaption>   <p><strong>Carmen y Francis</strong> vivieron profundamente juntos. Durante décadas construyeron una red de afectos, viajes, exposiciones y encuentros que unió a artistas, curadores y pensadores de distintos territorios. Su vida estuvo atravesada por el desplazamiento constante, pero también por una idea del arte entendida como comunidad y experiencia compartida. El último viaje que hicieron juntos fue precisamente al Callao, a esta casa habitada una y otra vez por el arte.</p>   <p>Lo extraordinario de esta exposición es que logra transformar el duelo en un lenguaje colectivo. Cada obra parece preguntarse cómo hacer visible aquello que ya no está.</p>   <p>La pieza de <strong>Liliana Zapata</strong> trabaja desde esa delicadeza. Su huaco incorpora la iconografía de las joyas que Carmen utilizaba, desplazando esos objetos íntimos hacia una dimensión ritual y funeraria. La cerámica deja de ser solamente forma para convertirse en contenedor simbólico de una presencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg" alt="Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En otro registro, el artista boliviano <strong>Iván Cáceres</strong> presenta una obra que oscila entre máquina y símbolo. &quot;Soy un pequeño sol y mi puerta una gota&quot;, escribe, como si intentara nombrar un umbral entre lo visible y aquello que apenas podemos intuir. Su pieza parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria.</p>   <p>Tal vez uno de los gestos más conmovedores sea el de <strong>Eduardo Caballero</strong>, hijo de Carmen, quien ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Será la primera vez que la escuche después de su muerte. Hay algo devastador y profundamente humano en ese acto. La voz, quizá más que cualquier imagen, posee la capacidad de devolvernos una presencia.</p>   <p>La obra de <strong>Alfredo Quiroz</strong> trabaja desde otro lugar de intimidad. El artista pinta sobre un gran manto de lona la imagen de la cama de Carmen un día después de su muerte. La escena evita cualquier espectacularidad y, precisamente por eso, golpea con fuerza. La cama vacía aparece como un territorio donde todavía persiste algo invisible.</p>   <p>Por su parte, <strong>Sara Roitman</strong> presenta un jardín artificial hecho de arcilla cruda que irá deshaciéndose con el agua y el paso de los días. La obra no representa la fragilidad: la ejecuta. El tiempo interviene directamente sobre ella hasta convertir el deterioro en parte de la pieza. El duelo aparece entonces no como imagen estática, sino como proceso inevitable.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/69fe83535693c7fae408b805.jpg" alt="Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Hay algo profundamente radical en esta muestra porque ocurre en un momento donde el mundo parece cada vez menos real y menos vinculante. Vivimos hiperconectados, viajando constantemente a través de pantallas y redes sociales, pero rara vez nos sentimos verdaderamente unidos por algo. Aquí sucede lo contrario. El arte consigue construir una experiencia de comunidad alrededor de la pérdida, la memoria y la gratitud.</p>   <p>Pocas veces alguien es honrado con tanta sensibilidad y simbolismo. Y pocas veces una exposición logra devolvernos algo tan esencial de nuestra humanidad.</p>   <p>Quizá eso sea finalmente trascender: permanecer vibrando en la memoria de otros, seguir produciendo encuentros incluso después de la ausencia.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>*&#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039; se inaugura este sábado 9 de mayo a las 12.00 p. m. en Casa Fugaz, Monumental Callao.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La iniciación de un pintor, Bruno Portuguez por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/15/la-iniciacion-de-un-pintor-bruno-portuguez-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-990810</link>
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                            <![CDATA[ El destacado artista plástico expone “Perú al pie del orbe” hasta el 7 de junio en la galería Sérvulo Gutiérrez del Centro Cultural de la Municipalidad de Jesús María. Bruno Portuguez es uno de nuestros retratistas contemporáneos más relevantes. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Bruno Portuguez. Foto: LR.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 10:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La iniciación de un pintor, Bruno Portuguez por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Pinteros son los pescadores que hacen su tarea en las rocas y no en alta mar. Pintero fue el padre de <strong>Bruno Portuguez</strong> y también él mismo. Según decía <strong>Francisco Izquierdo</strong>, no es raro que, con esos antecedentes, Bruno deviniera en pintor.</p>   <p>Cincuenta años después de sus inicios en el mar, Bruno Portuguez resulta un gran pintor del Perú. El 14 de mayo inauguró <em><strong>Perú al pie del orbe</strong></em>, una exposición que va a ser histórica. Se está presentando en el Centro Cultural de Jesús María (av. Horacio Urteaga 535).</p>   <p>Tal como lo dice él, la muestra mencionada “es el resultado, cabal y contundente, de un largo y tenaz proceso por abrir, desarrollar y elevar un camino personal y decisivo en el espacio de la plástica peruana”.</p>   <p>Y, ¿quiénes son los personajes de esa exposición?</p>   <p>“Campesinos y campesinas, pescadores, mujeres, niños, ancianos, comuneras, mineros, músicos callejeros…, todos personajes anónimos, sin protagonismo alguno, llevando sobre sus espaldas nuestro quehacer cultural, sus ansias, sus sueños y sus luchas diarias. Ellos siempre han sido y son el centro de mi universo pictórico, de mi trabajo como pintor y espero estar a la altura de su presencia y de su perspectiva histórica”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a07b356dbb82433020ec3c7.jpg" alt=""Perú, al pie del orbe". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Perú, al pie del orbe&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Más allá de lo que el pintor declara, los críticos y admiradores de su obra lo consideramos como un pintor prehispánico, un paracas o un mochica, tal vez. Aquellos fueron artistas que expresaron su cosmovisión, la religión y la vida cotidiana en murales, cerámica y tejidos, desesperados por dejar al futuro un mensaje de su tiempo.</p>   <p>La obra de aquellos no legó individualidades, sino un estilo colectivo que declara hasta nuestros días la razón de ser de la vieja patria.</p>   <p>La exposición que Bruno Portuguez presenta hoy tiene ese mismo espíritu. Lo pensaba yo, mientras admiraba sus cuadros y se me ocurrió preguntarle la relación entre su tarea artística y sus comienzos como pescador.</p>   <p>Ese fue el momento en que me reveló su secreto. Miró hacia todos los lados como para evitar que nos estuvieran observando y me contó las trazas de su iniciación en Paracas.</p>   <p>Por propia experiencia sé que los pescadores son las personas más pacientes y mentirosas del mundo. Sin embargo, debo aceptar como real y cierta la historia que me contó.</p>   <p>Cuando el joven cumplió doce años de edad, viajó con su progenitor a la bahía de Paracas. Allí consiguieron la lancha de un pescador amigo y se dirigieron hacia la cadena de islotes de las Islas Ballestas. La embarcación ancló en medio de centenares de lobos marinos. Allí escucharía la canción de aquellos como la más sublime melodía que habría de escuchar en toda su vida.</p>   <p>No sabía lo que ese grupo de extraños tenores, todos vestidos de frac, cantaban, pero se le ocurrió que declamaban una historia y que acaso lo hacían para él. Tal vez le estaban encomendando el destino de artista y la misión que aquello conlleva en el Perú.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a07b32fe6e96c79db04cc19.jpg" alt=""Perú, al pie del orbe". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Perú, al pie del orbe&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Pensó que, terminado el acto, se iban a marchar, pero no fue así. El padre detuvo la lancha por una hora que él sintió como años y, mientras tanto, con ellos como espectadores invisibles, pasaron otras embarcaciones. Una de ellas traía entre los turistas a un hombre que le pareció ser un escritor y a una mujer que hablaba o cantaba con voz española.</p>   <p>No hubo un súbito rayo ni otro sonido sobrenatural, pero Bruno consideró que aquella había sido su ceremonia de iniciación.</p>   <p>Poco después, Bruno volvería al colegio. Luego, se concretaría el milagro… Superados los problemas de su pobreza familiar, Bruno pudo estudiar y graduarse en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Estaba satisfecho, pero no del todo. “Quiero pintar el alma”, se dijo, y derivó hacia el retrato.</p>   <p>Según declara, “el retrato es lo más difícil de desarrolla en la pintura, pero es, a su vez, lo más elevado e intenso”. Muchas de las colecciones que ha pintado lo convierten en uno de los retratistas contemporáneos más importantes de nuestra <strong>América</strong>.</p>   <p>Más allá de eso, tal vez el pintor se ha acercado a lo que intentaba desde su niñez, ser una voz que proclame a los tiempos la alegría, el dolor y el sueño que nos ha animado a ser peruanos. Tal vez su pincel intenta hacer eterna nuestra esperanza.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La democracia necesita candidatos, no herederos ]]>
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                            <![CDATA[ Los peruanos exigen más propuestas de ambos candidatos y menos repetición de gobiernos pasados. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 07:51:38 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La democracia necesita candidatos, no herederos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Falta poco para que los peruanos decidan quién conducirá el país durante los próximos cinco años. Y lo que esta segunda vuelta ofrece hasta ahora no es un debate de ideas sino un torneo de sombras: dos candidatos que parecen hablarle más al pasado que al futuro y los desafíos que este depara con preocupante evidencia.</p>   <p>Esta semana, la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, criticó a su contendor de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, por intentar imitar a Pedro Castillo en sus recorridos de campaña. La observación tiene algo de verdad: construir una imagen prestada para ganar votos subestima al electorado. Sin embargo, la crítica, viniendo de quien viene, exige ser leída con honestidad histórica. </p>   <p>Keiko Fujimori llega a su cuarta campaña presidencial sostenida, una vez más, en el legado de su padre. No es una candidatura que se explique por sí misma: es una candidatura que se justifica por referencia a otro. Esto cobra especial evidencia cuando afirma públicamente que el concepto jurídico de autoría mediata fue inventado para condenar al exdictador Alberto Fujimori. En esto continúa haciendo política desafiando a la justicia, nada menos que una sentencia firme respaldada por décadas de derecho penal internacional. Este comportamiento de un candidato presidencial que no reconoce las resoluciones del Poder Judicial no ofrece garantías democráticas, al contrario, implica riesgos institucionales.</p>   <p>Pero Roberto Sánchez no sale mejor librado de este análisis.</p>   <p>Su campaña de segunda vuelta ha sido, hasta el momento, una estrategia de distancia: alejarse de la imagen del expresidente Pedro Castillo sin construir una identidad propia con propuesta de futuro para un país de todas las sangres, como diría el escritor padre del indigenismo José María Arguedas. </p>   <p>Ante ello vale ser enfáticos en el hecho de que los peruanos que no votaron por el fujimorismo en primera vuelta no le entregaron inmediatamente un mandato. Al contrario, le hicieron una pregunta. ¿Qué propone usted, concretamente, para gobernar un país con instituciones debilitadas, una economía que excluye a millones y una ciudadanía que desconfía de todo? Esa pregunta sigue sin respuesta. </p>   <p>El Perú merece candidatos que le hablen a los próximos cinco años, no a los últimos treinta.Ninguno de los dos lo está haciendo. Y sería un grave error que se piense que la democracia es solo el mecanismo por el cual se eligen gobernantes. Es también la calidad de propuestas de país que lo precede. Y en ese estándar, esta segunda vuelta está fallando a los peruanos por partida doble: una candidata que hereda sin rendir cuentas, y un candidato que critica sin proponer.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La independencia también se financia, por Ricardo Trotti ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/18/la-independencia-tambien-se-financia-por-ricardo-trotti-hnews-578610</link>
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                            <![CDATA[ El Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconoce el derecho de los medios a una 'remuneración equitativa' por el uso de su contenido, lo que podría cambiar la dinámica de negociación con grandes plataformas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Tribunal de Justicia de la Unión Europea]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 19 May 2026 15:48:06 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La independencia también se financia, por Ricardo Trotti ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La salud de la libertad de prensa depende de la independencia de los medios.</p>   <p>Joseph Oughourlian, presidente de Prisa (El País), lo resumió así: los medios necesitan dinero para preservar esa independencia.</p>   <p>Puede sonar incómodo en tiempos de romanticismo periodístico. Pero un medio sin recursos investiga menos y queda más expuesto a las presiones y condiciones de los grupos de poder.</p>   <p>En las últimas décadas, el modelo de negocios de los medios se desmoronó. Las grandes plataformas tecnológicas, desde Google y Meta, entre otras, absorbieron gran parte de la publicidad y las audiencias.</p>   <p>Ahora, los motores de inteligencia artificial, como OpenAI y Google, entre otros, utilizan contenidos periodísticos para alimentar sus sistemas y responder a los usuarios sin llevarlos a las fuentes ni pagar por el trabajo periodístico.</p>   <p>Para la mayoría de los medios es imposible enfrentar ese poder. Las plataformas deciden las reglas y, cuando pagan algo a cambio, lo hacen con poca transparencia y casi siempre a regañadientes.</p>   <p>Esta asimetría en la negociación puede empezar a cambiar tras el fallo judicial conocido esta semana en Europa, a partir de un litigio iniciado en Italia.</p>   <p>El Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconoció el derecho de los medios a una &#039;remuneración equitativa&#039; por el uso de sus contenidos y avaló negociaciones más transparentes y equitativas, con acceso a datos clave sobre cuánto ganan las plataformas al utilizar información periodística.</p>   <p>Durante años, las plataformas negociaron desde una posición dominante. Controlaban los datos, la publicidad, el alcance y la monetización. Los medios negociaban prácticamente a ciegas.</p>   <p>La justicia europea avaló la tesis de los medios: mientras perdían ingresos, reducían personal y dejaban de investigar, las plataformas crecían con el uso de contenidos periodísticos bajo el argumento de que &#039;llevaban tráfico&#039; a los medios.</p>   <p>Lo que en realidad dice el fallo es que las plataformas deben negociar con los medios, como debió ocurrir desde el principio.</p>   <p>Ojalá este modelo de demandas colectivas también sirva de antecedente para América Latina y Estados Unidos, donde muchos de los medios más poderosos todavía negocian individualmente con las plataformas, sin beneficios para el resto.</p>   <p>En España, en cambio, una demanda impulsada por asociaciones de prensa contra Meta derivó en una indemnización multimillonaria a favor de los medios.</p>   <p>Estos fallos no solo buscan volver más equitativas las negociaciones. También aportan transparencia.</p>   <p>Durante años, muchas plataformas neutralizaron reclamos mediante acuerdos individuales bajo cláusulas de confidencialidad que evitaban litigios y cuestionamientos públicos. En algunos casos, el silencio terminó formando parte del negocio.</p>   <p>La responsabilidad de que exista independencia, sostenibilidad y una negociación más equitativa entre medios y plataformas también es política.</p>   <p>Los líderes deben entender que defender a los medios no significa proteger periodistas simpáticos, editoriales afines o empresas perfectas. Significa preservar una institución esencial para la democracia, como lo es la libertad de prensa, tan necesaria como los partidos políticos, el Congreso o la Justicia.</p>   <p>Sin sostenibilidad no hay independencia. Y sin independencia, la democracia se debilita.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El gas natural, el debate energético olvidado ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/19/el-gas-natural-el-debate-energetico-olvidado-editorial-781375</link>
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                            <![CDATA[ Este combustible se acaba en 10 años y ningún candidato presidencial plantea soluciones al respecto. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 19 May 2026 07:48:27 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay una conversación que el Perú necesita tener con urgencia y que esta campaña se niega a dar. No es sobre quién fue a prisión ni sobre quién representa mejor o peor al pueblo. Es sobre algo más concreto y de consecuencias devastadoras: el gas que mueve la economía, calienta los hogares y genera buena parte de la electricidad del país se está acabando. </p>   <p>Esa es la gran advertencia que surgió en el primer foro del ciclo Perú:futuro energético organizado por esta casa editorial. Tenemos reservas para diez años. Y el siguiente gobierno tendrá que encontrar el equivalente a dos Camiseas si no quiere que el Perú termine importando energía a quince veces el precio que pagamos hoy. Sin embargo, ningún candidato lo está planteando. </p>   <p>Ayer, mientras Sánchez y Fujimori inauguraban la segunda vuelta con los argumentos de siempre, tres especialistas expusieron la aritmética que la política peruana lleva décadas evitando: el único lote comprometido con el mercado interno tiene gas para no más de doce años. Y los lotes de exportación tienen reservas para menos. El lote 58, presentado en su momento como la reserva del futuro, está ahora en manos de una empresa privada con derecho contractual a exportarlo. Y el 60% del gas se consume en generación eléctrica —el uso más prescindible— mientras millones de familias fuera de Lima siguen esperando una conexión domiciliaria que lleva veinte años prometida.</p>   <p>Es grave en tanto ese es el país real que recibirá a quien los peruanos elijan como próximo presidente.</p>   <p>Y en esta bomba de tiempo, ningún gobierno está exento de responsabilidades. Fujimori y luego Toledo convirtieron el gas destinado al mercado interno en proyecto de exportación. Alan García convocó a privado extranjeros a invertir y al final el Estado no se la dieron a ninguna. Ollanta Humala firmó el gasoducto del sur sin reservas que lo sustentaran. El Congreso condenó asi la masificación regional a dos décadas en lugar de cinco. Y todos dejaron caer la exploración hasta el punto en que el Perú pasó de más de ochenta contratos activos a no llegar hoy ni siquiera a dos dígitos. </p>   <p>Y vale recordar que hablar de gas no es un tema de especialistas. Es el tema del taxista que tuvo que pagar el triple en marzo cuando se rompió el ducto. Es el tema de la familia del sur que sigue comprando balones caros mientras algunas zonas de Lima tienen red domiciliaria hace veinte años. Es el tema de la industria que no puede invertir porque nadie le garantiza suministro por treinta años. No afecta a Lima o a las regiones, a la derecha o a la izquierda. Nos afecta a todos.</p>   <p>En ese sentido,, este diario le pregunta a ambos candidatos: ¿tienen un plan energético? ¿Qué harán con el contrato de exportación que vence en 2028? ¿Cómo van a masificar el gas en las regiones? ¿Están dispuestos a decirle a los peruanos que necesitamos encontrar dos Camiseas o que importaremos energía cara por décadas?</p>   <p>Si no pueden responder, el debate que están teniendo no es sobre el Perú que viene. Es sobre el Perú que se va.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Vuelven los dragones al norte, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/13/vuelven-los-dragones-al-norte-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-1261156</link>
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                            <![CDATA[ Mito. La figura de este ser legendarios está presente en las historias de la cultura y en ese escenario no podía estar ajeno Perú. Así nos lo recuerda Luis José Cassaró en el cuentario "El lurifico". ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Azulejo. Fragmento de El Muro de los Nueve Dragones en la Ciudad Prohibida, en Pekín. Foto: Jakub Halun.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 19 May 2026 04:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Vuelven los dragones al norte, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Hay que pensar que primero reventó la cáscara y que después comenzó un intenso aleteo en los cielos de <strong>Chepén</strong> y <strong>Chiclayo</strong> como avanzando hacia Piura.</p>   <p>Así es hoy y así fue el último día de 1889”.</p>   <p>Nos lo relata el escritor <strong>Luis José Cassaró</strong> en <em>El Lurifico</em>, un conjunto de leyendas que se difunden hoy por el norte del Perú.</p>   <p>-Esta leyenda tiene un origen- nos explica sobre el texto recientemente aparecido en la <strong>Feria Internacional del Libro de Trujillo</strong>.</p>   <p>Y agrega:</p>   <p>-Se trata más bien de los semiesclavos culíes chinos, quienes vinieron para reemplazar a los africanos en las tareas agrícolas cuando la esclavitud fue abolida por Ramón Castilla.</p>   <p>Como sabemos, un sistema de contrataciones con trampa hizo que miles de asiáticos subieran a barcos en su lejano país y se dirigieran al nuestro hacia mitad del siglo XIX. Se les prometía trabajos espléndidos y propiedades ni siquiera imaginadas.</p>   <p>Cuando el embaucado decía que no tenía dinero para pagar el pasaje, se le aseguraba que eso no era problema y que más bien lo pagaría en poco tiempo con su trabajo en el Perú.</p>   <p>Aquello nunca fue cierto. Los viajeros pasaron, sin mucho intermedio, de la esperanza ilimitada a una realidad que parecía una maldición. Aparte, la diferencia de idiomas les impedía hacerse entender y protestar ante el nuevo patrón. Más todavía, aquel les prohibió hablar entre ellos durante las malditas diez horas de trabajo.</p>   <p>Y, peor que todo, Juan Siete, el personaje de este relato, lleva ese nombre para sufrir mayor humillación. Su verdadero nombre es Lo Pan, pero los hacendados han decidido llamar a los chinos con el nombre de Juan y añadirle a este los números que fueran necesarios.</p>   <p>Así, en la obra de Cassaró, Lo Pan -o Juan Siete- soporta en silencio la “conversación” con Ernesto Ruiz Gonzales, el hijo del patrón, quien está allí para suceder a su padre e informarse de la realidad de la hacienda Lurifico.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/18/6a0540b062846ceb460c0aaf.jpg" alt="Azulejo. Fragmento de El Muro de los Nueve Dragones en la Ciudad Prohibida, en Pekín. Foto: Jakub Halun." width="1250" height="735"/><figcaption>Azulejo. Fragmento de El Muro de los Nueve Dragones en la Ciudad Prohibida, en Pekín. Foto: Jakub Halun.</figcaption>   <p>-Recuerda que tú y tu mujer son míos. Me pertenecen -le advierte con severidad.</p>   <p>Sin embargo, hay cosas que los patrones no saben.</p>   <p>“Ese murmullo que trae el viento y esas voces que todos escuchan en los sueños, son el anuncio de que algo va a ocurrir el 31 de diciembre de 1889”.</p>   <p>La verdad es que Lo Pan es un sacerdote chino quien, enterado de los sufrimientos de su pueblo, ha traído al Perú los huevos de un dragón y los ha dejado calentar bajo la chimenea de la hacienda Lurifico.</p>   <p>Según calcula, uno de los huevos va a romperse esa noche y de ahí emergerá volando el ave mitológica que traerá la venganza y el honor a los desposeídos chinos contra la perversidad de los hacendados.</p>   <p>Lo curioso es que las historias de dragones se repiten en todas las culturas del mundo. En el mundo andino, la serpiente que vuela es el Amaru. Entre sus atributos también se halla el del justiciero que viene a cambiar el sistema áspero en que viven sus hijos.</p>   <p><strong>Jorge Valcárcel Sáenz</strong> me trae al recuerdo un cuento de <strong>Luis Eduardo Valcárcel</strong>, su abuelo, publicado en los años 50 del siglo pasado.</p>   <p>“El matador de la serpiente voladora” es su título y recuerda la historia del príncipe inca <strong>Mayta Cápac</strong>, quien salió del <strong>Cusco</strong> y se internó en la selva para derrotar a un amaru negro, una serpiente voladora que dominaba los valles amazónicos y llenaba de dolor y espanto a sus habitantes.</p>   <p>Con la cabeza del dragón cortada, el joven príncipe se bañará en sangre y luego se convertirá en el emperador del ahora inmenso <strong>Tawantinsuyo</strong>.</p>   <p>Como se puede recordar, esta leyenda andina se parece enormemente, con baño de sangre incluido, a la historia inglesa de San Jorge haciéndole frente al dragón mitológico que despuebla Europa.</p>   <p>Durante todo el siglo XX se repitieron esas historias en Chepén. Se las asoció incluso con el dragón africano que, en 1720 asoló Zaña y convirtió la ciudad que iba a ser la capital del virreinato, en el conjunto de ruinas coloniales que ahora vemos.</p>   <p>Mucha gente sigue hablando de la posibilidad de que el dragón regrese y hay un extraño rumor que viene desde los cerros. Por si acaso, este cronista se encomendó al recuerdo del santo sacerdote Fernando y tomó pronto su vuelo de regreso a Lima.</p> ]]></content:encoded>
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