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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sun, 21 Jun 2026 10:20:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ El Servicio Diplomático del Perú: institucionalidad republicana, democracia y política exterior de Estado ]]>
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                            <![CDATA[ El diplomático peruano no solo representa al Estado en el exterior; también está obligado a actuar conforme a los valores constitucionales en la preservación de la institucionalidad democrática y la promoción y defensa de los derechos humanos. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Manuel Rodríguez Cuadros</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 10:20:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El Servicio Diplomático del Perú: institucionalidad republicana, democracia y política exterior de Estado ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La construcción del Estado peruano ha sido un proceso histórico complejo, marcado por una tensión permanente entre los esfuerzos de institucionalización y las tendencias recurrentes hacia la inestabilidad política, la personalización del poder y la discontinuidad administrativa. Jorge Basadre vio en el “Estado empírico” uno de los males de la vida pública nacional. Esta mirada, en gran medida, sigue vigente. Con algunas excepciones. Quizás la más notoria es la del Servicio Diplomático, que a lo largo de dos siglos ha consolidado una importante institucionalidad. En 200 años de vida independiente, esa institucionalidad ha sido vulnerada. Durante los gobiernos de facto de Manuel A. Odría, en 1948, y de Alberto Fujimori, la más grave, entre 1992 y el 2000.</p>   <p><strong>La ruptura del orden constitucional en 1992 significó la concentración del poder político, la subordinación de instituciones públicas a decisiones discrecionales del Ejecutivo y el debilitamiento de los mecanismos de control democrático.</strong> Dentro de ese proceso, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Servicio Diplomático no permanecieron ajenos. La separación ilegal y arbitraria de 117 diplomáticos constituyó el episodio más grave de afectación de la institucionalidad diplomática peruana. Una institución profesional del Estado fue intervenida para quedar crecientemente subordinada a los intereses coyunturales del poder político.</p>   <p>La restauración democrática iniciada en el 2000 llevó a una reflexión institucional sobre las garantías que debían establecerse para impedir la repetición de experiencias semejantes. Se dispuso la reintegración de los diplomáticos cesados. Se desarrolló un proceso de verdad y reconciliación en torno a las propias responsabilidades institucionales en el cese.</p>   <p>El ministro de Relaciones Exteriores (Allan Wagner) y yo mismo, como viceministro, hicimos público, al final del proceso, un mensaje institucional: ”...Es indispensable recuperar la moral institucional en el Servicio Diplomático de la República, revalorizar la dimensión ética de las conductas individuales e institucionales y, principalmente, establecer normas precisas que obliguen a los funcionarios diplomáticos a sujetar su conducta a las normas y principios del Estado de derecho. <strong>El funcionario diplomático debe circunscribir  sus decisiones y conductas a la plena vigencia de la legalidad democrática.</strong> Al mismo  tiempo, debe ser consciente de sus derechos y ejercer el criterio de consciencia que está obligado a no adoptar decisiones o conductas contrarias a las leyes, la Constitución y a sus valores morales y éticos individuales. Ninguna autoridad tiene el derecho ni legitimidad para exigir conductas al margen de la ley y la Constitución”.</p>   <p>Estas definiciones vincularon la conducta institucional con la filosofía republicana de la gestión democrática del Estado y la defensa de los derechos humanos. Poco tiempo después, estos preceptos se integraron como obligaciones exigibles, a través de la aprobación de la Ley del Servicio Diplomático. La innovación más importante de la ley no fue organizativa, sino institucional. <strong>Por primera vez, en la historia de la diplomacia peruana, se estableció una relación explícita entre el ejercicio de la función diplomática y la preservación del régimen democrático.</strong> El artículo 9 de la ley dispone que los funcionarios diplomáticos tienen, entre otros deberes, el de respetar la Constitución, las leyes y “contribuir al fortalecimiento de la democracia y promover el respeto de los derechos humanos&quot;.</p>   <p>La importancia de esta disposición es excepcional. <strong>La democracia y los derechos humanos dejan de ser únicamente principios generales de la política exterior para convertirse en deberes jurídicos de los miembros del Servicio Diplomático.</strong> El diplomático peruano no solo representa al Estado en el exterior; también está obligado a actuar conforme a los valores constitucionales que lo obligan a actuar en la preservación de la institucionalidad democrática y la promoción y defensa de los derechos humanos.</p>   <p>La ley parte de una premisa fundamental: la representación internacional de la República no puede separarse de los principios democráticos sobre los cuales descansa el orden constitucional. En consecuencia, la lealtad institucional del diplomático no se dirige exclusivamente a un gobierno o a una autoridad circunstancial, sino al Estado democrático de derecho. Esta concepción es particularmente importante porque reconoce que la política exterior y la diplomacia poseen una dimensión constitucional inseparable de su dimensión administrativa.</p>   <p>La expresión más avanzada de esta filosofía institucional se encuentra en la denominada cláusula democrática, incorporada en el artículo 69 de la ley, que manda a los jefes de misión en embajadas, consulados, representaciones ante organismos internacionales o cualquier otra representación del Estado en el exterior a presentar su renuncia al cargo si se produce una ruptura del orden constitucional o del régimen democrático en el Perú&quot;.</p>   <p>La trascendencia de esta disposición no tiene precedentes en el derecho comparado latinoamericano. La norma establece que la legitimidad de la representación internacional del Estado se encuentra condicionada a la vigencia de la democracia. Constituyó, además, una respuesta a la experiencia histórica del autogolpe de 1992. Los autores de la ley comprendieron que la neutralidad institucional del Servicio Diplomático no podía confundirse con indiferencia frente a la ruptura del orden constitucional. Por el contrario, la defensa de la democracia debía convertirse en un componente esencial de la identidad profesional del diplomático peruano.</p>   <p>La cláusula encontró un desarrollo normativo operacional en su reglamento, cuyo artículo 22 establece que en “el Servicio Diplomático no existe obediencia debida basada en el simple ejercicio de la autoridad. Los funcionarios no están obligados a acatar instrucciones u órdenes inconstitucionales o ilegales&quot;.</p>   <p>Esta disposición constituye una de las normas más innovadoras del ordenamiento jurídico peruano. Su significado trasciende ampliamente el ámbito administrativo. El reglamento rechaza expresamente la doctrina de la obediencia ciega o absoluta, característica de concepciones autoritarias de la función pública, y la sustituye por una noción de obediencia fundada en la legalidad constitucional. Las órdenes son obligatorias únicamente cuando se encuentran dentro del marco de la Constitución y de la ley. Cuando una instrucción resulta manifiestamente inconstitucional o ilegal, desaparece el deber de obediencia.</p>   <p>Desde una perspectiva doctrinaria, este artículo configura un verdadero principio de obediencia constitucional. El diplomático está obligado a cumplir las instrucciones legítimas de sus superiores para garantizar la unidad de acción de la política exterior, pero al mismo tiempo tiene el deber superior de preservar la legalidad constitucional, la democracia y los derechos humanos.</p>   <p>La vinculación normativa entre la función diplomática, la preservación de la democracia y la protección de los derechos humanos constituye, adicionalmente, un componente esencial de una política exterior de Estado. El próximo gobierno —que emanará del resultado oficial del proceso electoral— tiene la legitimidad de orientar la política exterior, pero en el marco de la Constitución, los tratados vigentes, los ejes históricos de la diplomacia nacional y el pleno respeto a la institucionalidad democrática del Servicio Diplomático.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Quo Vadis Keiko Fujimori? ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/21/quo-vadis-keiko-fujimori-elecciones-fuerza-popular-rosa-maria-palacios-hnews-1111280</link>
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                            <![CDATA[ ¿Qué escenarios son posibles en una presidencia de Keiko Fujimori? El Congreso es, hoy, otro. Solo han sido elegidos seis partidos. Su único aliado natural es Renovación Popular. Fujimori no sabe gobernar con oposición. Su padre nunca pudo. No sabía negociar. La gran pregunta es: ¿ella podrá? ]]>
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                            <image:title><![CDATA[¿Quo Vadis Keiko Fujimori?]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Rosa María Palacios</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 10:16:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Quo Vadis Keiko Fujimori? ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Si bien aún no hay una proclamación oficial, a nadie le quedan dudas de que Keiko Fujimori ha ganado limpiamente la elección presidencial. Hasta aquí, lo que sabemos. Lo que se abre delante del país es una incógnita indescifrable este miércoles. <strong>Su historia política no ayuda a despejar los temores, las preocupaciones y los acertijos que dejan sus misteriosas intenciones.</strong> Su plan de gobierno dice poco (respetar la inversión privada y expandir el gasto público); su historia personal, mucho más. En los últimos 10 años, cada vez que pudo tomar una decisión democrática, optó por el fraudismo y el obstruccionismo, cuando no por el autoritarismo y el mercantilismo. Su antiizquierdismo no le impidió una alianza con los hermanos Cerrón ni sostener a Boluarte en el poder. Se alió con todos ellos y con todo el resto del actual Congreso para controlarlo todo, y lo consiguió.<br><br>¿Qué escenarios son posibles en una presidencia de Keiko Fujimori? El Congreso es, hoy, otro. Solo han sido elegidos seis partidos. Su único aliado natural es Renovación Popular, pero hay una larga historia de desencuentros en el actual Congreso y una serie de injurias recientes de López Aliaga. Van a tener una unión de hecho, forzada por la necesidad, pero no necesariamente por la afinidad. <strong>En la Cámara de Diputados, las dos fuerzas oficialistas suman 56. La oposición, si se une, suma 74 votos.</strong> En ese contexto, la oposición es invencible. ¿Qué puede hacer? Censurar ministros de Estado, procesar penalmente a altos funcionarios y controlar la mesa directiva para evitar cuestiones de confianza y ser, eventualmente, disueltos por Fujimori. <strong>En el Senado, los dos bloques están empatados: 30 a 30.</strong><br><br>Fujimori no sabe gobernar con oposición. Su padre nunca pudo. No sabía negociar. La gran pregunta es: ¿ella podrá? Tiene una gran experiencia desde la oposición tumbando presidentes; ¿le servirá para evitar su propia impopularidad? La calle le viene dura de entrada. Sacó más de 2.800.000 votos en primera vuelta y más de 9.000.000 en la segunda. Suficiente, con las justas, para ganar. Pero triunfa solo en Lima y en siete regiones. Con un universo de más de 27.000.000 de electores, su impopularidad puede crecer muy rápidamente si no tiene, al menos, algunos gestos democráticos y conciliadores. Es decir, si no sabe ganar (ha demostrado no saber perder), su aprobación popular se va a parecer muy pronto a la de Boluarte.</p>   <p><strong>Primer escenario, optimista.</strong> <strong>Fujimori hace una lectura política correcta del país y entiende que no puede pretender controlarlo todo en su beneficio como hasta hoy.</strong> Primero, entierra las banderas de la demagogia económica y le quita la iniciativa de gasto al Congreso con un profundo mea culpa por el daño fiscal causado. Se acaban los privilegios tributarios y el gasto se ordena de manera técnica, atendiendo prioridades reales. Un impulso a la inversión privada, con una política desreguladora y<br>garantías a la propiedad (se paga lo que se confisca) y a los contratos (se honra lo pactado), y el país puede disparar sus indicadores económicos. Esto requiere un MEF de verdad, no un títere de políticos codiciosos. Solo así se reduce la pobreza. <br><br><strong>Pero, además, Fujimori tiene que poner fin a las locuras de Fernando Rospigliosi. Un equivalente a Antauro Humala en lo que se refiere a la independencia del sistema de justicia. </strong>Mientras que la JNJ actúe bajo el mandato de “barrer el Poder Judicial”, no hay forma de garantizar derechos fundamentales. Por eso, tiene que derogar las leyes procrimen, como iniciativa propia. Los diputados lo pueden hacer sin ella y están a un voto en el Senado. No estaría mal que, luego del gesto, se negocie la Comisión Revisora del Código Penal y, si quiere, que ponga al abogado de su gusto de presidente. Pero no puede seguir usando el poder político para regalar impunidad a las fuerzas armadas (a quienes parece estar pagando una deuda política por adelantado), ni para cubrir a los responsables de los 50 asesinados en el sur. Esa deuda sí tiene que pagarla con ese pueblo que quiere gobernar. Si, además, indulta, por lo menos, a Castillo y a Humala, puede dar un giro inesperado a su destino. Por supuesto, su lista de venganzas también se entierra y la política de seguridad ciudadana se asienta en pilares democráticos, los únicos que la hacen eficaz y duradera en el largo plazo. Reconciliación consigo misma y con el país.<br><br><strong>Segundo escenario, realista. La lista de venganzas se ejecuta. Pero necesita del Congreso. Por ello, se procede a la “captación disuasiva” de curules.</strong> No es algo que no conozcamos. Siempre hay una buena excusa para formar microbancadas con intereses particulares que se acoplan al que más dé. Con seis partidos, es más difícil hacerlo que con 10, pero no duden de que ocurrirá. Cada cambio de sitio alterará el paisaje político. Fujimori hará algunas concesiones en materia gremial al empresariado (en la ruta de un mercantilismo muy lejano de un mercado libre), incrementará el gasto público clientelista en sus bases de apoyo y desmantelará toda política que promueva derechos fundamentales básicos.</p>   <p>El ataque al Poder Judicial (el culpable de sus 18 meses de prisión) será feroz. La JNJ será el instrumento de destrucción de la Corte Suprema y de todos los jueces que no se sometan a los designios de Rospigliosi. El TC se mantendrá un quinquenio más al no lograrse 40 votos en el Senado. <strong>En este escenario, la política de seguridad ciudadana justificará todas las restricciones a la libertad en el altar del orden.</strong> Tal vez, al principio, pueda mostrar algunos resultados, pero lo que se viene frente a una política salvajemente represiva siempre es peor en la experiencia comparada. Obviamente, las restricciones a los derechos de tránsito, reunión, protesta, creencias y, por supuesto, la libertad de expresión serán el pan nuestro de cada día.<br><br><strong>Me encantaría vivir el primer escenario y puedo asegurar que los millones de votantes que Fujimori logró en la segunda vuelta también lo quieren.</strong> Huyeron de Sánchez porque una propuesta socialista y estatista destruye la economía (ahí tienen la buena noticia de la liberación parcial de la economía cubana después del yugo de 60 años) y porque la aspiración a vivir libres es universal. <strong>Pero suelo equivocarme, ¿verdad? Dios nos libre del segundo escenario, pero si no hay señales rápidas, hacia ahí vamos.</strong> No hay nadie del entorno de Fujimori que nos haga pensar lo contrario. El discurso del 28 de julio será el disparo de salida. Si se pone a enumerar obras, como cuando tenía que hablar de derechos humanos en el debate presidencial, tómenlo como una señal. Una mala señal.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Diecisiete millones de amigos. Las mascotas y el bienestar de los hogares peruanos ]]>
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                            <![CDATA[ La mascota dejó hace tiempo de ser solo un animal de compañía. Para millones de hogares es un integrante más de la familia y una fuente de bienestar emocional, social y económico. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Amigo perruno]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Javier Herrera</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 10:12:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Diecisiete millones de amigos. Las mascotas y el bienestar de los hogares peruanos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Javier Herrera - profesor visitante en el Departamento de Economía de la PUCP<br><br>En 2025, según la ENAHO, 17 millones 263 mil mascotas forman parte de la vida cotidiana de los hogares peruanos. Poco más de la mitad (56,5%) son perros; el 36,2% son gatos, y el 7,4% restante corresponde a otras mascotas. Casi dos de cada tres hogares (64%) tienen al menos un animal doméstico, mientras que el 36% no tiene ninguno. Además de los animales de cuatro patas —entre ellos conejos, monos, cuyes y tortugas—, muchos hogares albergan diferentes especies de aves, como canarios, pericos, loros y palomas, así como peces ornamentales. Tampoco faltan quienes crían animales exóticos, como venados, o recuerdan incluso el célebre zorrito «Run Run», cuyos dueños lo hicieron pasar por un perro.<br><br><strong>La mascota dejó hace tiempo de ser solo un animal de compañía.</strong> Para millones de hogares es un integrante más de la familia y una fuente de bienestar emocional, social y económico. Pasear al perro beneficia tanto al animal como a su dueño y crea oportunidades de socialización, especialmente entre quienes viven solos. <strong>El afecto que despiertan llega al punto de atribuirles sentimientos e incluso un alma.</strong> Paradojas de la historia: si en el siglo XVI Bartolomé de las Casas, durante la célebre Controversia de Valladolid, defendía que los indígenas «tenían alma», razón por la cual la Iglesia debía proceder a evangelizarlos, hoy la ley protege a los animales contra el sufrimiento injustificado y les otorga protección jurídica.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/20/6a375b4078d0db29030df3d1.jpg" alt="Mascotas en hogares" title="Los motivos para tener una mascota" width="1250" height="735"/><figcaption>Los motivos para tener una mascota</figcaption>   <p><br><br>Esa transformación se aprecia en el parque Kennedy de Miraflores. Al igual que el parque Seminario de Guayaquil, hoy conocido como el parque de las Iguanas, el Kennedy ha terminado rebautizado por vecinos y turistas como el «parque de los gatos». Los verdaderos protagonistas son ellos: indolentes, ajenos al bullicio, toman el sol o duermen plácidamente entre los jardines que rodean la iglesia. Solo falta una estatua de san Antón, patrono de los animales, para completar la escena.<br><br>Las preferencias de los hogares también son diversas. Existen hogares exclusivamente «perrunos» (28,9%) y otros únicamente «gatunos» (10,6%). Alrededor de una cuarta parte (23,6%), cual san Martín de Porres, logra reunir bajo el mismo techo (¿alrededor del mismo plato también?) perro, gato y conejo (un roedor un poco más grande que el pericote del santo patrón) e incluso aves y peces.<br><br>Las razones para tener una mascota cambian según el territorio. <strong>En el caso de los perros, para el 63,1% de los hogares la motivación principal es su compañía o afecto,</strong> mientras que el 53,3% declara ese motivo para tener gato. La protección o la seguridad motiva al 34% a tener perro. En el área urbana predominan el afecto y la compañía: esa es la principal motivación para el 75,2% de quienes tienen perros y el 66,2% de quienes tienen gatos. <strong>En el área rural ocurre lo contrario: las mascotas se ganan el pan con el sudor de su frente.</strong> Allí prevalece su utilidad (66% y 70,4%, respectivamente): los perros cuidan la propiedad y los gatos controlan roedores y lagartijas, motivo señalado por el 29,9% de los hogares rurales. Como en la fábula de Esopo, también existe un gato de campo y otro de ciudad.<br><br>En el área rural, la principal motivación para tenerlos es su utilidad para la seguridad de la propiedad. En algunos hogares rurales, sin embargo, la historia tiene un desenlace menos sentimental. En esos casos, durante parte de su vida fungen de mascotas, comparten el salón, pero terminan en la cocina, más precisamente en la olla. En esos casos no es amor al chancho (cuy, en este caso), sino a los chicharrones (o cuy chactado, si prefieren, cuya apariencia en el plato es la de un animal atropellado por un camión) (el “chactado”, “del aymara “chhaktaña, significa &quot;aplastar&quot;, que haría referencia a que la carne queda oculta bajo la piedra mientras se cuece”). <strong>El perro calato, patrimonio nacional, resulta mucho más versátil: guardián, compañero fiel y, en la sierra, hasta calefacción portátil.</strong><br><br>Tener una mascota en el hogar implica gastos significativos y crecientes (principalmente en alimento y servicios veterinarios), fuertemente modulados por el ingreso, la estructura del hogar y el contexto económico. Para casi la mitad de los hogares, el gasto incluye un componente que no está destinado a ninguno de los humanos que viven bajo el mismo techo, sino más bien a atender las necesidades de la mascota. Para ellos, dicho gasto per cápita de S/51,2 mensuales representa el 5,2% del gasto total, es decir, <strong>uno de cada 20 soles está destinado a las necesidades de la mascota en alimentación y veterinario,</strong> etc. Ello da lugar a un mercado que en 2025 se puede cifrar en casi mil millones de soles.<br><br>Los hogares con mascotas también presentan perfiles diferenciados. En las ciudades, la presencia de hijos está asociada con una mayor tenencia de perros, con una diferencia superior a 10 puntos porcentuales respecto de los hogares sin hijos. En el área rural ocurre lo contrario en los hogares que incluyen otros parientes: el 78% de los hogares sin hijos tiene perros, frente al 75% de aquellos con hijos.<br><br>Entre quienes viven solos, el 31,4% tiene perro, porcentaje inferior al promedio nacional (51,8%), aunque con diferencias importantes según el ámbito geográfico: 23,9% en Lima Metropolitana, 28,6% en el resto urbano y 43,4% en el área rural. Los gatos son relativamente más frecuentes en hogares extendidos sin hijos (40,4%) y monoparentales (40,7%), ambos por encima del promedio (32,7%). Asimismo, el 52,5% de las parejas rurales sin hijos tiene gatos, frente al 45% de aquellas con hijos.<br><br>La ausencia de hacinamiento también está asociada con una mayor tenencia de perros, con diferencias superiores a 10 puntos porcentuales respecto de los hogares hacinados. Cuando hay al menos un adolescente, el 60,1% de los hogares tiene perros, frente al 47,5% de aquellos sin adolescentes. La presencia de perros también aumenta con el número de adultos de entre 19 y 59 años (49,4%, 54,7% y 66,2% cuando hay uno, dos y tres adultos, respectivamente) y alcanza el 58% cuando reside al menos un adulto mayor de 66 años, casi 10 puntos porcentuales más que cuando no está presente en el hogar.<br><br><strong>La presencia de una mascota fortalece los vínculos sociales, reduce el aislamiento —especialmente entre las personas mayores y los hogares unipersonales—</strong> y, además, cumple funciones prácticas: los perros brindan seguridad y los gatos protegen las cosechas al controlar plagas. La pobreza no constituye un obstáculo para tener una mascota, pero sí modifica las motivaciones. En los hogares no pobres predominan el afecto y la compañía; en los de pobreza extrema, la protección y la utilidad.<br><br>En el Perú, las mascotas han dejado de ser simples animales domésticos. Son compañía, protección, apoyo emocional y, para millones de hogares, un integrante más de la familia. La forma en que convivimos con ellas también dice mucho sobre la sociedad que estamos construyendo.<br><br> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Los peruanos en el exterior (PEX) ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/21/los-peruanos-en-el-exterior-pex-por-oscar-vidarte-1116600</link>
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                            <![CDATA[ Ser peruano te debe dar los mismos derechos y obligaciones, vivas en la capital, en el interior o en el extranjero ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Peruanos en el exterior]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Oscar Vidarte Arévalo</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 10:10:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Los peruanos en el exterior (PEX) ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En los últimos 30 años, la cantidad de peruanos que viven en el exterior ha aumentado considerablemente. Según Migraciones, de 1990 al 2000 hubo un aumento de alrededor de 50 mil a medio millón de peruanos en el extranjero. <strong>Actualmente, la cifra es de aproximadamente 3,7 millones de peruanos, que por una u otra razón se han visto obligados a migrar fuera del país.</strong> Si bien en términos porcentuales el incremento en la última década del siglo XX fue mayor de lo que va del siglo XXI, en términos absolutos esta población constituye en la actualidad cerca del 10% de la población total del Perú.</p>   <p>Esta realidad ha llevado a que nuestra política exterior muestre un mayor interés por velar por sus intereses. En el año 2001, la creación de la Subsecretaría de Comunidades Peruanas en el Exterior transformó el accionar de la política exterior consular del país. Unos años después, se elevó su categoría a Secretaría, para contar hoy con la Dirección General de Comunidades Peruanas en el Exterior y Asuntos Consulares.</p>   <p><strong>Los peruanos en el exterior resultan fundamentales en la construcción de la imagen del país en el exterior.</strong> Asimismo, constituyen una importante fuente de remesas (1,6% de nuestro PBI). Aunque conocemos muy poco acerca de sus expectativas, preocupaciones y necesidades, es una obligación del Estado peruano construir vínculos con esta población y aprovechar su presencia en los diferentes países donde han logrado establecerse.</p>   <p>Así, los últimos gobiernos han comenzado a desarrollar políticas en favor de los peruanos en el exterior. Uno de los principales hitos se dio en el año 2020 con la creación de la circunscripción electoral Peruanos Residentes en el Extranjero. Esta norma permitió a los peruanos en el exterior tener representantes en el Congreso. Parece justo que nuestros compatriotas en el exterior también puedan contar con alguien que los represente y asuma la protección de sus intereses.</p>   <p><strong>Cabe señalar que los peruanos en el exterior constituyen el 4,4% del padrón electoral. </strong><span style="color:rgb(9, 9, 11)">No obstante, pese a que el voto es obligatorio, que no se les imponga una multa por no votar da la impresión de que son ciudadanos de segundo orden o de que su voto vale menos. </span><strong><span style="color:rgb(9, 9, 11)">Ser peruano te debe dar los mismos derechos y obligaciones, vivas en la capital, en el interior o en el extranjero,</span></strong><span style="color:rgb(9, 9, 11)"> más aún cuando la reciente elección presidencial ha demostrado que los peruanos en el exterior pueden ser decisivos en el resultado.</span></p>   <p><span style="color:rgb(9, 9, 11)"> </span></p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
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                                <![CDATA[ Bajemos la voz y subamos el criterio ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/21/bajemos-la-voz-y-subamos-el-criterio-por-eddie-condor-chuquiruna-elecciones-2026-1001840</link>
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                            <![CDATA[ Si este miércoles prima la estridencia —gritar, imponer miedos, difundir mentiras con interés partidario— es porque, poco a poco, hemos permitido que esa dinámica crezca. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Bajemos la voz y subamos el debate]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 10:08:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Bajemos la voz y subamos el criterio ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La democracia, con todas sus imperfecciones, sigue siendo una de las mejores construcciones humanas. No es una promesa mágica ni un estado permanente de perfección; es un proceso vivo que exige ejercicio, cuidado y, sobre todo, criterio ciudadano. Precisamente por eso debemos insistir en una consigna que suena a provocación y, sin embargo, es urgente: bajemos la voz y subamos el criterio.</p>   <p>En nuestros países, la realidad es acumulativa. Cosechamos lo que sembramos. <strong>Si este miércoles prima la estridencia —gritar, imponer miedos, difundir mentiras con interés partidario— es porque, poco a poco, hemos permitido que esa dinámica crezca.</strong> Nuestra pasividad e indiferencia han favorecido el terreno fértil para la manipulación. No hemos cultivado lo esencial: pensar, compartir argumentos, formar y difundir criterios propios. Y, sin criterio, la opinión pública se sustituye por el ruido.</p>   <p>La reciente contienda electoral peruana y procesos similares en la región dejan ver con crudeza cómo la polarización nubla la posibilidad de decidir con conocimiento. <strong>Votar, elegir, no debería ser un acto emocional impulsado por consignas, sino una decisión informada sobre lo que conviene al país.</strong> En cambio, los derechos que la democracia nos otorga se malbaratan cuando la ciudadanía no madura hasta convertirse en sujeto pleno de derechos y deberes. Así, gana visibilidad el poder de quienes pueden invertir en campañas de desinformación y ruido mediático.</p>   <p>No se trata de desconocer los avances. Hay ciudadanos, organizaciones y sectores que sí ejercen sus derechos con responsabilidad y conocimiento. A ellos corresponde celebrarlos y reconocerlos como ejemplo. Pero resulta fundamental dejar en claro la relación entre el Estado y la población. El Estado existe para garantizar libertades, derechos e instituciones; la población, mediante criterio y participación informada, transforma ese marco en vida cotidiana y políticas públicas efectivas. Sin una ciudadanía crítica y formada, la centralidad del individuo en la acción estatal queda en mera retórica.</p>   <p>Por eso, la invitación no es a callar por timidez o resignación, sino a pensar antes de hablar, a sustentar opiniones, a priorizar información veraz sobre la inmediatez del grito. <strong>Bajar la voz es, paradójicamente, una forma de elevar la calidad del debate público.</strong> Subir el criterio significa exigir evidencia, coherencia y fines comunes; es negarse a que la manipulación y el miedo definan el rumbo colectivo.</p>   <p> </p>   <p>Esta reflexión no es un alegato a favor de ninguna tendencia política —ni izquierda, ni derecha ni centro—. Es, en esencia, una propuesta institucional y de derechos: que repensemos nuestro papel frente a los asuntos públicos. <strong>Cualquier agenda nacional, cualquier gobierno y cualquier postura electoral deben enfrentarse a ciudadanos que razonan</strong> y que, por tanto, limitan la instrumentalización política que invade nuestras democracias.</p>   <p> </p>   <p>Debemos, además, desterrar la cultura del miedo como herramienta electoral. Las campañas que apelan al pánico logran efectos inmediatos y devastadores. Fragmentan, paralizan y erosionan instituciones. Mirar los mapas electorales de cada país —no solo para trazar estrategias, sino para entender prioridades locales— permite diseñar políticas que conecten con realidades concretas y reducir el espacio para la manipulación.</p>   <p>Los Estados que colocan a la ciudadanía en el centro de su acción no lograrán concretarlo si la población no desarrolla criterio. Liberar a nuestros países de las tempestades creadas por políticos corruptos y autoritarios exige una ciudadanía madura que reflexione, dialogue y exija. Construir democracia es también consolidar hábitos públicos de razón y comunicación. <strong>Un país es más que una pose o un minuto de espectáculo; es, sobre todo, derechos e instituciones que exigen ejercicio responsable.</strong></p>   <p>Aprender a comunicarnos bien es aprender a entendernos mejor. Bajar la voz y subir el criterio es, al final, una invitación ética y cívica a transformar el ruido en razones, la pasividad en acción informada y la indignación en propuestas que fortalezcan nuestras democracias. Si aspiramos a sociedades más justas y estables, comencemos por exigir de nosotros mismos el valor de pensar antes de hablar.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Keiko, los hechos consumados y la gobernabilidad ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/21/keiko-los-hechos-consumados-y-la-gobernabilidad-por-rudecindo-vega-624360</link>
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                            <![CDATA[ Los hechos consumados darán nueva presidenta, senadores, diputados y parlamentarios andinos. Esos hechos consumados serán un boomerang para el pacto mafioso reelecto si pretende seguir gobernando como en los últimos años. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Hechos consumados]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Rudecindo Vega</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 10:08:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Keiko, los hechos consumados y la gobernabilidad ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Keiko, la probable presidenta, y Fuerza Popular deben entender que el 90% de electores no votó por ella en primera vuelta; el 66,4% no lo hizo en la segunda; 16 departamentos de 24, 124 provincias de 196 y 1.479 distritos de 1.891 votaron por su rival. Además, algo que nadie anota, <strong>deben valorar que en segunda vuelta más gente se sumó a Sánchez que a ella</strong>. Al 99,62% del cómputo de la ONPE, Keiko sumó 6 millones 305 mil votos respecto de la primera; Sánchez sumó 7 millones 126 mil votos, es decir, 821 mil más que ella. La diferencia para que ella sea presidenta viene del extranjero: ahí gana por 63,2% contra 36,8%, con 81.318 votos de diferencia, suficientes para voltear los resultados ocurridos en el Perú.<br><br>Las irregularidades en primera vuelta, cometidas por la ONPE y el JNE —mesas no instaladas el domingo e ilegalmente instaladas el lunes—, impactaron en los resultados electorales en una disputa tan estrecha entre el segundo y el tercero por pasar a la segunda vuelta. No es una irregularidad menor si la diferencia entre Sánchez y López Aliaga para disputar la segunda vuelta fue de apenas 21.209 votos, 0,12 de los votos válidos o 0,07% de electores. Esa cifra es la mitad de los 41.685 votos que al 99,62% separan a Keiko de Sánchez. Esas irregularidades provocaban invalidez, un camino diferente del fraudismo promovido por López Aliaga. Las irregularidades de la segunda vuelta involucran a la Cancillería, que organiza las elecciones en el exterior, en un rol similar al de la ONPE.<br><br>En primera vuelta, las actas electorales del final del escrutinio fueron digitalizadas y remitidas a la ONPE para su cómputo, con envío físico posterior. <strong>En segunda vuelta, Cancillería dispuso no digitalizar las actas, solo envió el material físico, no siempre por valija diplomática y muchas llegaron a destiempo, con plazos para impugnación vencidos.</strong> Esa irregularidad, en mesas sin personeros de las dos partes, altera totalmente los resultados. La ONPE reporta que, sin los votos cuestionados del extranjero, el presidente sería Sánchez, con 40.000 votos a favor; incluyéndolos, Keiko gana por 41.000 votos. El tiempo y los plazos electorales no ayudan a probar esta irregularidad; de lo contrario, hablaríamos de fraude en el extranjero y no dentro del Perú. <br><br>Ojalá procesen también que su seguro triunfo viene de un proceso electoral muy irregular, impuesto por ellos con el pacto mafioso congresal en los últimos tres años, mediante muchos cambios constitucionales, legales y administrativos; la intervención de los sistemas de justicia y electoral, que les ha permitido candidatear y eliminar adversarios; y con irregularidades en primera y segunda vuelta que, bien denunciadas, podrían haber invalidado las elecciones. Es cierto: todas fueron validadas por la masiva participación de partidos y candidatos, y por los hechos consumados que permitirán a las autoridades electorales proclamar a los ganadores. Esa razón fáctica y legal no necesariamente da representatividad, legitimidad ni gobernabilidad, que es lo que estará en juego en los próximos meses y años.<br><br>Los hechos consumados darán nueva presidenta, senadores, diputados y parlamentarios andinos; como tantas veces, validarán un proceso electoral irregular impuesto por el pacto mafioso y avalado por los organismos del sistema judicial y electoral, así como por los partidos y candidatos participantes. <strong>Ese proceso electoral irregular validado provocó elecciones con irregularidades de los organismos electorales, la Cancillería y un grosero rol de las encuestadoras.</strong> Esos hechos consumados serán un boomerang para el pacto mafioso reelecto si pretende seguir gobernando como en los últimos años. La gobernabilidad seguirá en cuestión, en el probable hecho consumado de que Keiko sea electa. Los ciudadanos estarán a la expectativa de sus anuncios para reafirmar su apoyo u oposición. <br><br>Sánchez no es el líder natural ni el más destacado para encabezar una oposición demasiado variopinta; más allá del fujimorismo, el keikismo y sus aliados, existen tendencias muy dispares: desde una derecha democrática y un centro difuso y disperso hasta una izquierda siempre difuminada. <strong>En la escena oficial, Sánchez y Juntos por el Perú pasarán a segundo plano ante nuevos partidos y líderes presentes en el Congreso:</strong> Fuerza Popular, Renovación Popular, Partido del Buen Gobierno y Ahora Nación seguramente se mantendrán como bancadas; Juntos por el Perú, por el origen político de sus parlamentarios, “alumbrará” otras bancadas; y Obras será el nuevo proveedor de “niños malos”.<br><br>El Congreso seguirá gobernando. Todos los cambios hechos por el pacto mafioso para gobernar desde el Congreso con Dina, Jerí y Balcázar, como karma, le pasarán factura a Keiko. Ella deberá negociar y concertar con un Congreso que no controla y que empoderó como gobierno parlamentario en desmedro del presidencialismo republicano. <strong>En el mundo social existirá un reposicionamiento de las organizaciones sociales y gremiales, sobre todo en los departamentos del sur, más aún si consideran que les “robaron” las elecciones y que las autoridades no los representan.</strong> Será imposible gobernar si la presidenta no puede visitar departamentos o provincias del país por temor o repudio.<br><br>Un gobierno sin propuestas para el mundo rural, provinciano y el sur, que procure confianza, autoridad y representatividad, es inviable. El entorno de Keiko, más que ella, no parece dispuesto a reparar a las víctimas de los asesinatos y sancionar a los culpables; tampoco a impulsar la derogación de las leyes procrimen y contra la institucionalidad democrática. Más probable es un cargamontón contra ella, de venganza, autoritarismo y afán de eliminar todo lo que les suene a diferencia. No habrá calma ni tranquilidad social; no tendremos gobernabilidad. <strong>La fuerza no será orden. El nuevo gobierno no tendrá tregua ni “luna de miel”, salvo que anuncie medidas que vayan más allá de su propuesta y ofrezca un gobierno amplio</strong> con sus aliados y cierto centro democrático. Sería lo normal y natural en un Perú tan fragmentado y partido, repleto de pequeñas minorías.<br><br>Lamentablemente, ni lo normal ni lo natural es característica de nuestros gobernantes y políticos. Sin embargo, el gobierno sí tendrá un plazo de “desatención ciudadana”, útil para su posicionamiento gubernamental, producto de la campaña regional y municipal para la renovación nacional de todos los gobernadores y alcaldes de octubre. Hasta proclamar a las nuevas autoridades descentralizadas tendrá 100 días de “desatención” para demostrar su verdadera capacidad gubernamental.<br><br>La “fuerza del orden” no será suficiente como propuesta de gobierno, mucho menos la provocación “de gobernar como su padre”, salvo que esté dispuesta a ahondar la división nacional, arrinconarse con su partido y aliados y despreciar al resto del país. Es posible, si decide escuchar a su barra brava antidemocrática y autoritaria, a sus financistas mercantilistas y a las organizaciones dedicadas a la corrupción y criminalidad que la rodean. Pecaré de ingenuo e iluso: esperaré anuncios que vayan a contracorriente y propongan un equipo de gobierno decente, eficiente y confiable. El Perú ya lo merece.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Padres sin hijos y sin justicia ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/21/padres-sin-hijos-y-sin-justicia-por-julissa-mantilla-hnews-904900</link>
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                            <![CDATA[ El Perú celebra el Día del Padre, pero no será feliz para aquellos padres que perdieron a sus hijos, asesinados por el mismo Estado que debía protegerlos. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Julissa Mantilla</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 10:06:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Padres sin hijos y sin justicia ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><span style="color:rgb(34, 34, 34)">El Perú celebra el Día del Padre, pero este no volverá a ser un día feliz para Javier Cubas, cuyo hijo, de tan solo 17 años, fue asesinado en la Comisaría de Manchay hace unos días. En una desgarradora entrevista que circula en redes, Javier cuenta que acudió a dicha comisaría a buscar a su hijo, a quien logró escuchar llorando y pidiéndole que lo rescatara.</span><br><br><strong><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Javier cuenta que un policía le pidió un pollo a la brasa y, luego de dárselo, le pidieron S/2.000,</span></strong><span style="color:rgb(34, 34, 34)"> una cantidad que le resultaba imposible de reunir. Mientras tanto, su hijo moría, asustado y llorando, mientras era víctima de tortura. La indignación fue tal que su familia y vecinos llevaron su cuerpo en un ataúd blanco a la delegación policial y exigieron justicia.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Este domingo tampoco será de celebración para Roger Ruiz, el padre de Eduardo, más conocido como Truko, quien fue asesinado en octubre del 2025 durante las protestas en Lima y que, al día siguiente, en medio del inmenso dolor por su pérdida, tuvo que denunciar al congresista Fernando Rospigliosi, quien dijo que a Eduardo se le conocía como “terruco”. Cuando los periodistas lo corrigieron, Rospigliosi repitió el término. Ese insulto debió de haber sido terrible para Roger, quien fue miembro del Ejército Peruano y combatió el terrorismo.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">El mismo congresista Rospigliosi ha presentado otro proyecto de ley que busca la impunidad, ya que cambia la definición de delito de función para militares y policías, de modo que la justicia ordinaria pierda competencia sobre hechos que pueden calificar como violaciones de derechos humanos. Si este proyecto se aprueba en el Congreso y el Ejecutivo no lo observa, la justicia para Javier y Roger se volverá imposible.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">“Los pobres ya no tienen nada que perder”, se dijo recientemente. Sin embargo, estos padres perdieron a sus hijos, asesinados por el mismo Estado que debía protegerlos. Y no, no andan “buscando muertos”, como también se ha dicho con ligereza; están buscando justicia. Y, si esto no nos conmueve, somos nosotros quienes perdimos el alma.</span></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/20/arte-kene-una-posible-interpretacion-por-hernan-pazos-hnews-1231300</link>
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                            <![CDATA[ Debate. Sara Flores hizo historia al ser la primera artista indígena en representar a Perú en la Bienal de Venecia 2026. Todas las posturas sustentadas sobre su participación y el arte kené son más que bienvenidas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 10:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Arte Kené, una posible interpretación, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Sara Flores</strong> es la elegida para representar al Perú este año en la <strong>Bienal de Venecia</strong>, pero va sola. Lleva como obra telas con los diseños kené, diseños que pertenecen a una tradición que lleva años dialogando con estos resultados, graficando esos mundos que abren puertas, que reinventan el universo, que complementan a la población shipiba en su convivencia con la naturaleza. Sara Flores pertenece a un colectivo; es parte de una población con quienes comparte la creación y difusión de estos diseños que reordenan el mundo, una comunidad que convive en este universo gracias a la planta de la ayahuasca, instrumento que los lleva adonde tienen que estar para ser mejores personas, caminar de la mano con sus espíritus reconocidos, buscar la excelencia en el sendero de la vida y avanzar en su convivencia con la poderosa e implacable selva. Y es al ingerir <strong>la ayahuasca</strong> que se les presentan estos gráficos con los que la planta propone instrumentos específicos de sanación e interpretación del universo que elevarán al individuo a estados más puros y sanos. Es así como nace el kené, un sistema de diseño tradicional del pueblo amazónico <strong>shipibo-konibo</strong> que representa la cosmovisión, los ríos, la sanación y su conexión con la naturaleza, elaborado y transmitido en cerámicas, textiles, objetos utilitarios y el cuerpo. Un sistema que, como partituras musicales proponiendo los ecos del verdadero camino paralelo o mapas, dirige al espíritu a reorganizar el universo, a encontrar ese espacio en donde la convivencia con su hábitat en la selva amazónica le será absolutamente amable porque lo llevará a ser parte de ella, a convivir con todas sus especies.</p>   <p>Y es en este escenario que Sara Flores es elegida para salirse de su entorno, para desviar sus objetivos y ser devorada por el consumismo occidental que todo lo quiere poseer. ¿Quizá sea un análisis bastante superficial pensar que los diseños kené son obras de arte? Son diseños concebidos para ir más allá de la observación, el análisis o la representación de la naturaleza (adjetivos por excelencia que definen el camino que propone cualquier actividad artística). Y son más que eso, son especies de partituras musicales cuyo objetivo se dirige a despertar otros sensores que van dirigidos a la búsqueda del equilibrio y el bienestar; son intermediarios, instrumentos activos de estimulación producidos con la finalidad específica e inequívoca de despertar incentivos para una nueva cosmovisión o interpretación del universo. Y no son obras propias producidas por individuos aislados; son el resultado de años de trabajo colectivo, de convivencias de producción, de colaboraciones casi artesanales y minuciosas que acompañan el diario vivir en las comunidades amazónicas. Y son las visiones y los gráficos que la ayahuasca muestra. Son el producto del ensueño al que lleva la planta y es para eso que los presenta. Tienen un objetivo específico cuya existencia no será obligatoria y es perecedera. Cumplen una función.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/21/6a36b70cd89dc4933303265b.jpg" alt=""Sara Flores. De otros mundos". Foto: Michele Agostinis." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Sara Flores. De otros mundos&quot;. Foto: Michele Agostinis.</figcaption>   <p>Podríamos concluir que la planta, que es más sabia que cualquier propuesta que desvíe sus primordiales intenciones, no se deja manipular. Elige acceder a estos mercantilistas embrujos para tener el acceso a una realidad que al final no le pertenece, pasando sobre estos ajenos movimientos para buscar objetivos más acordes a su mágica presencia. Esta planta, que no tiene nuestras limitadas capacidades de interpretación y que obedece a los designios más verdaderos de la naturaleza, quizá tenga otra dirección. A lo mejor ha decidido revertir el planteamiento prometido por instituciones que le son tan lejanas y ha decidido pasar sobre estas frívolas celebraciones, ignorándolas para así proponer sus verdaderos objetivos, incluyéndolas en sus avances, asimilándolas en su crecimiento, absorbiéndolas y conquistándolas, utilizándolas al final. Evocando algún jinete apocalíptico sobre su deslumbrante caballo, unida a él como un único ser o algún semidiós: como en la primera conquista, confundiendo las interpretaciones sobre sus verdaderos sentidos y presentándose como este nuevo hombre/corcel en su Caballo de Troya para proponer un nuevo diálogo. Abarcando nuevas geografías en donde acaso tenga una nueva función, la de darse a conocer, la de proponer sus particulares métodos y generar un nuevo escenario con el exótico poder de sus visiones. El 16 de abril de 2008 se declara Patrimonio Cultural de la Nación al arte kené, en tanto que se trata de una manifestación cultural que resume la cosmovisión, el conocimiento y la estética de la sociedad shipibo-konibo y que es, además, su principal elemento identitario frente a la sociedad occidental. <strong>Resolución directoral n.º 540/INC-2008</strong>.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ “La tarde de los hombres grises”, cuento de Gabriel Rimachi Sialer ]]>
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                            <![CDATA[ Un encuentro pactado en el Café Dominó de Lima se convierte en un momento crucial para Julián al enfrentarse a la verdad de su padre ausente y las consecuencias de su ausencia. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["La tarde de los hombres grises". Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 08:31:42 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ “La tarde de los hombres grises”, cuento de Gabriel Rimachi Sialer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A los doce años, el mundo de Julián medía exactamente las cuatro cuadras que separaban su departamento, en el cuarto piso de un viejo edificio en la avenida Arenales, del colegio particular donde estudiaba. Era un territorio de ruidos familiares: el freno hidráulico de los buses abajo en la calle, el lejano pitido del afilador de cuchillos, los gritos de alguna pelea de borrachos los fines de semana, y el crujido del parqué viejo cuando su madre, Lourdes, caminaba de madrugada alistándose para el turno en el hospital Rebagliatti. Vivían una vida de horarios estrictos y silencios compartidos, una rutina que Lourdes había construido como un muro de concreto para protegerlos del desamparo. Fue un martes de agosto, de esos días en que Lima nos castiga con su clima horrible, húmedo y frío, y el cielo se encapota con una neblina densa que huele a mar, a tristeza y a humo de escape, cuando el muro empezó a agrietarse.</p>   <p>Julián estaba sentado en el sillón, con el buzo del colegio todavía puesto. Tenía el celular a pocos centímetros de la cara. De pronto, la pantalla parpadeó. Era una notificación de <em>inbox</em> en Instagram. La cuenta no tenía foto de perfil. El nombre de la cuenta era m.c.1982. El primer mensaje decía:</p>   <p><em>¿Sigue todavía el ficus gigante en la esquina de tu colegio, en Don Bosco?</em></p>   <p>Julián frunció el ceño. Se incorporó un poco en el sillón. Sintió una punzada en el estómago, esa desconfianza natural que le habían enseñado a tener frente a los desconocidos en Internet. Sin embargo, la precisión del dato lo ató a la pantalla. El ficus estaba ahí, enorme, rompiendo la vereda con sus raíces gruesas donde los chicos de secundaria se sentaban a estorbar el paso. Dos minutos después, la burbuja de chat volvió a agitarse:</p>   <p><em>No te asustes, Julián. Sé que tu mamá te ha dicho que no hables con extraños. Y tiene razón. Ella siempre ha sido la más inteligente de los dos. Solo quería saber si estabas bien.</em></p>   <p>El corazón del chico dio un vuelco desordenado, un latido largo que le golpeó la garganta. El miedo te enfría la sangre a una velocidad que no comprendes <em>¿Y si fuera uno de esos pedófilos que rondan en las redes?</em> La piel se pone helada volviendo tus movimientos torpes. <em>¿Estaría bien responderle a aquel extraño?</em>  Julián escribió su primera respuesta: <em>¿Quién eres? ¿De dónde conoces a mi mamá?</em></p>   <p>La pantalla mostraba tres puntos que se agitaban como una ola enloquecida: subían y bajaban. De pronto desaparecían. Luego volvían a subir y bajar. Alguien escribía y borraba del otro lado. Alguien tenía también la piel fría por algo parecido al miedo. O tal vez no.</p>   <p>Durante las tres semanas siguientes, el hombre de la cuenta m.c.1982 reveló un conocimiento nostálgico que fascinaba y aterraba a Julián.</p>   <p>—¿Tu mamá todavía guarda los discos de Silvio Rodríguez en el cajón de la cómoda grande? —preguntó un viernes.</p>   <p> —Sí —respondió Julián, mirando de reojo el mueble de caoba en el dormitorio de Lourdes—. Pero ya no tiene dónde tocarlos. El tocadiscos se malogró hace años. Ahora es una pieza de museo. Si quieres música tienes el Spotify.</p>   <p>—Típico de ella. No bota nada que tenga memoria. Yo, en cambio, lo perdí todo en las mudanzas. O lo dejé tirado.</p>   <p>Esa mezcla de autocompasión y amargura empezó a ejercer un magnetismo irresistible sobre el chico. Julián descubrió que el hombre se llamaba Marco. A través de la pantalla, Marco le devolvía el reflejo de sí mismo que su madre siempre le había negado. Le contaba que a los doce años él también odiaba el curso de Geografía, que sufría de asma durante los inviernos limeños y que tenía la misma cicatriz en la ceja izquierda por una caída en el parque Ramón Castilla.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/06/21/6a379f8ba9dec717cd0b0b98.jpg" alt=""La tarde de los hombres grises". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;La tarde de los hombres grises&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La revelación definitiva llegó un lunes gris, de esos en que la garúa ensucia los vidrios con una fina costra de polvo. Julián estaba en su cuarto, con la puerta entreabierta. El mensaje fue directo, despojado de los rodeos de días anteriores:</p>   <p><em>Ya no puedo seguir jugando a los acertijos, Julián. Te lo tengo que decir porque el aire me falta cada vez que te escribo. </em>Julián saltó de su cama. Se quedó helado, esperando la revelación que lo devolviera a la normalidad.<em> Yo soy Marco, Marco Cárdenas. Soy tu papá. </em>Frío. La nuca tensa, como si un viento helado se filtrara por entre sus cabellos cortos y se apoderara de su columna.<em> El hombre que se largó cuando naciste porque el mundo le quedó grande y el miedo lo volvió un cobarde. </em>¿Marco Cárdenas? ¿No era el que jamás estuvo en la actuación por el día del Padre? ¿No era mamá la que había recibido los porta lapiceros hechos con palitos de chupete? ¿No era ella la que se había puesto esa corbata de cartulina que había recortado cada tercer domingo de junio desde que estuvo en el nido?<em> No te pido que me perdones, solo quiero que lo sepas.</em></p>   <p>Julián se quedó inmóvil. Aunque lo había sospechado —quizá como una esperanza—, ver las palabras escritas, fijas en los píxeles de la pantalla, tuvo el efecto de un golpe seco en el pecho. Se miró las manos; eran idénticas a las que Marco describía en sus mensajes. El vacío que había habitado en su casa durante doce años cobraba de pronto un nombre y un rostro difuso.</p>   <p>—¿Por qué te fuiste? —escribió Julián. Las lágrimas le enturbiaban la vista, desdibujándolo todo.</p>   <p>—Porque era un imbécil que pensaba que la libertad era estar solo. Pero la soledad en Lima es un pozo ciego, Julián. He pasado doce años mirando las vitrinas de las tiendas, los parques, los micros, preguntándome cuál de todos esos niños que cruzaban la calle serías tú. Pero ya basta. Quiero escucharte. Quiero ver cómo mueves las manos al hablar. Por favor, déjame verte una vez.</p>   <p>La cita quedó pactada para el sábado siguiente a las cuatro de la tarde. No fue en un centro comercial ni en un parque de Jesús María: fue el Café Dominó, en los portales de la Plaza San Martín, en el Centro de Lima. Para Marco, que se había quedado congelado en la ciudad de su juventud, ese seguía siendo el ombligo del mundo. Para Julián, era un territorio salvaje y lejano.</p>   <p>El sábado, Lourdes salió temprano para un turno doble de veinticuatro horas. Julián esperó a que el eco de sus pasos se desvaneciera en la escalera del edificio. Luego, caminó hacia el espejo del baño. Se peinó con una raya al costado, usando un poco de la colonia que su madre le había regalado para su cumpleaños, y se puso la camisa leñador de cuello rígido que reservaba para las actuaciones escolares. Quería que su padre viera que se había hecho <em>hombre</em> sin su ayuda.</p>   <p>Cuando bajó en la estación Colmena, el aire cambió. Olía a fritura, a monóxido de carbono, a anticuchos y rachi. Caminó por el Jirón Carabaya con las manos metidas en los bolsillos del pantalón, sintiendo que el corazón le daba saltos cada cierto tiempo, como si se acelerara de pronto y luego entrara en razón y se tranquilizara.</p>   <p>Al desembocar en la Plaza San Martín, la inmensidad del lugar lo apabulló. La estatua de bronce del libertador a caballo recortaba el cielo plomizo de la tarde. Alrededor, los portales neoclásicos albergaban el ruido de los cambistas de dólares, los jubilados que discutían de política en las bancas y los lustrabotas que miraban a todas partes buscando a quien sacarle lustre o la billetera. Era una colmena humana donde todo el mundo parecía buscar algo que había perdido.</p>   <p>Julián miró la pantalla de su celular. Eran las tres y cincuenta y cinco. Un mensaje de Marco apareció en la pantalla:</p>   <p>—Ya estoy por aquí. Siéntate en una mesa cerca a los portales, donde pueda verte bien desde la entrada. Estoy nervioso, hijo. No lo vas a creer, pero tengo las manos sudadas como un escolar.</p>   <p>Julián tragó saliva. <em>Hijo</em>. Lo había llamado <em>Hijo</em> por primera vez en doce años. Entró al local, esquivando la mirada curiosa de un mozo, y eligió una mesa pequeña al costado del ventanal, justo debajo de la arcada de piedra. Desde allí tenía una vista perfecta de la plaza y de los peatones que desfilaban en un flujo interminable.</p>   <p>Pidió una Coca Cola que el mozo le sirvió con desgano en un vaso largo con hielo. Cuando el hombre se retiró, Julián se quedó solo frente a su vaso, rodeado por el murmullo de las conversaciones ajenas y el tableteo de los taxis que daban la vuelta a la plaza.</p>   <p>A las cuatro y quince, la gaseosa ya había perdido el gas y los hielos flotaban deformes y pequeños. Julián no había despegado los ojos de la entrada del Café. Cada vez que un hombre de mediana edad, con casaca oscura o bufanda gris, se detenía cerca de los portales, el chico se incorporaba ligeramente, con la respiración suspendida, esperando el milagro del reconocimiento. Pero los hombres pasaban de largo, absortos en sus propios dramas, perdiéndose en el Jirón de la Unión o subiendo a los colectivos que iban hacia el Callao.</p>   <p>A las cuatro y media la cuenta de m.c.1982 permanecía en silencio, como una habitación vacía. Entonces el niño escribió con un solo dedo, intentando que la pantalla no notara el temblor de su mano:</p>   <p>—Ya estoy aquí. Estoy en la mesa al costado de la ventana, cerca de la puerta. ¿Dónde estás?</p>   <p>No hubo respuesta inmediata. Los minutos transcurrieron con una lentitud cruel, marcados por el tintineo de las cucharitas de café en las mesas vecinas. Julián empezó a sentir un calor vergonzoso en las mejillas. Se dio cuenta de que algunos mozos lo miraban de reojo, extrañados de ver a un niño solo, vestido de fiesta, frente a un vaso vacío en un café de viejos.</p>   <p>A las cinco en punto el celular vibró. Fue una vibración corta, seca, que sonó como un disparo en el silencio mental del chico. Julián desbloqueó la pantalla con avidez. Era un texto largo, un bloque de palabras que parecía escrito desde un callejón sin salida:</p>   <p><em>Te estoy mirando, Julián. Estoy al otro lado de la plaza, junto al monumento. Estás tan grande. Tienes la misma forma de sentarte que tenía mi padre, con los hombros un poco caídos, como si cargaras el techo del mundo. He caminado tres veces hacia los portales y las tres veces me he tenido que regresar. No puedo, hijo. Mírame las manos en este mensaje: soy una ruina. Si me acerco, si me meto en tu vida, solo te voy a llevar la humedad de mis fracasos. Tu mamá tuvo razón en borrarme. Ella te hizo un hombre limpio. Yo solo soy una sombra en la Plaza San Martín. Quédate con la foto que te inventaste de mí. Es mejor así. Perdóname. Otra vez, perdóname.</em></p>   <p>Julián levantó la cabeza de golpe, como si lo hubieran llamado por su nombre desde la multitud. Se puso de pie, dejando caer la silla hacia atrás. Caminó a trompicones hacia el borde de los portales, apoyando las manos en la piedra fría de la columna. La plaza estaba inundada por la luz mortecina de las farolas que acababan de encenderse. Frente a él, cientos de hombres caminaban apurados bajo la garúa que empezaba a caer. Hombres con casacas grises, hombres con maletines gastados, hombres flacos y encorvados que esquivaban los autos. Todos se parecían. Todos tenían el mismo rostro anónimo de la ciudad.</p>   <p>—¡Papá! —quiso gritar, mas no pudo.</p>   <p>Buscó desesperadamente con la mirada cerca del monumento a San Martín, pero la distancia y la neblina deformaban las siluetas. Su padre ya no era un hombre: era una multitud. Era cualquiera de esos infelices que arrastraban los zapatos sobre el cemento, huyendo de algo que no podían arreglar.</p>   <p>Julián regresó lentamente a la mesa. Sacó de su bolsillo el billete de diez soles que había guardado de sus propinas y lo dejó debajo del vaso de gaseosa. Luego, tomó su celular. Entró a la aplicación de Instagram, buscó el perfil de m.c.1982 y, sin dudarlo, presionó el botón de bloquear. La pantalla volvió a quedar limpia, devolviéndole solo el reflejo de su propio rostro pálido.</p>   <p>Caminó de regreso a la estación del Metropolitano bajo la llovizna que ya le empapaba el cabello y la camisa leñador. Sentía una madurez extraña y amarga que le enfriaba las sienes. Cuando subió al bus y este enfiló hacia el sur, alejándose del centro histórico, Julián miró por la ventana el desfile de las luces de la ciudad. Pensó en el departamento de la avenida Arenales y entendió, con la certeza de los náufragos que tocan tierra, que la paternidad no era una herencia que se reclama desde el remordimiento de una pantalla, sino el ruido cotidiano de unas llaves abriendo la puerta y el cansancio de unos ojos que te miran al volver a casa.</p>   <p><strong>…</strong></p>   <p><strong>Dato:</strong></p>   <p>Cuento del libro inédito <em><strong>La ciudad sentimental</strong></em> de Gabriel Rimachi Sialer.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La deuda con los pueblos originarios ]]>
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                            <![CDATA[ El Año Nuevo Andino recuerda que los pueblos que construyeron la identidad de este territorio siguen esperando que el Estado cumpla con sus derechos. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial 21 de junio]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 03:10:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La deuda con los pueblos originarios ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Cada 21 de junio, cuando el solsticio marca la noche más larga del año en el hemisferio sur, los pueblos quechua y aymara celebran el Año Nuevo Andino, una tradición de más de quinientos años que vincula el tiempo cósmico con el tiempo agrícola, agradece a la Pachamama y saluda el regreso del Tayta Inti. Esa cosmovisión, que entiende el mundo como un sistema de relaciones entre la tierra, el sol y la comunidad, sobrevivió la conquista, la colonia y la república. Lo que ha resistido con más dificultad es la relación de esas comunidades con un Estado que las reconoce en la celebración y las posterga en la política pública.</p>   <p>El Convenio 169 de la OIT, que Perú suscribe, establece que cualquier medida que pueda afectar los derechos colectivos de los pueblos indígenas requiere un proceso de diálogo previo, libre e informado. La PUCP documentó que el proceso de consulta previa tiene obstáculos estructurales: las comunidades participan con poder de negociación restringido y con frecuencia terminan cediendo ante las demandas del modelo extractivo. Lo que está en juego en cada proceso es un territorio, pero también una forma de vida construida durante milenios.</p>   <p>Los conflictos sociales que resultan de ese incumplimiento son una constante en la historia reciente del Perú. Desde Bagua en 2009 hasta los distintos conflictos en la Amazonía y el altiplano que se repiten cada temporada, la secuencia es la misma: proyecto extractivo, consulta tardía, conflicto. Los reportes de la Defensoría del Pueblo documentan ese patrón con regularidad.</p>   <p>El costo social del extractivismo sin acuerdo previo supera cualquier beneficio de corto plazo.</p>   <p>El gobierno que asuma en julio llega con una oportunidad que la campaña dejó sin aprovechar. Los planes de los principales candidatos abordaron la consulta previa con timidez o la omitieron del todo, sin propuestas claras de reparación ambiental ni justicia para comunidades afectadas. Convertir ese derecho en política real, con presupuesto y voluntad de cumplirlo antes de otorgar concesiones, es la señal más concreta que el nuevo gobierno puede dar a los pueblos que este 21 de junio celebran un nuevo ciclo. El Año Nuevo Andino recuerda que el equilibrio con la tierra comienza por el equilibrio entre el Estado y quienes la habitan desde antes de que el Perú existiera como república.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La migración en el Perú ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/06/19/la-migracion-en-el-peru-1568051</link>
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                            <![CDATA[ El Día Mundial de los Refugiados recuerda que 1.7 millones de venezolanos esperan del nuevo gobierno una política real de integración. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial 20 de junio]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Sat, 20 Jun 2026 03:30:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La migración en el Perú ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El 20 de junio, Día Mundial de los Refugiados, el Perú alberga 1.7 millones de venezolanos, la segunda mayor comunidad venezolana de América Latina después de Colombia. La mayoría llegó huyendo del colapso político y económico de Venezuela y encontró un país que los recibió con ambivalencia: con apertura institucional en los primeros años y con rechazo social creciente conforme la crisis se prolongó. El 75.3% de esa comunidad tiene intención de permanecer en el país de forma permanente, según el INEI. Esa cifra significa que esta migración dejó de ser un fenómeno de tránsito y se convirtió en un hecho estructural de la sociedad peruana.</p>   <p>La xenofobia que acompaña esa presencia tiene consecuencias documentadas en los espacios más cotidianos. En los colegios, el 8.3% de los estudiantes venezolanos son víctimas de discriminación. Investigaciones recientes registran niños que expresan vergüenza de su nacionalidad, consecuencia directa de un entorno que los excluye desde la infancia. La política migratoria peruana opera con una lógica de control más que de integración, dejando a esa comunidad en una vulnerabilidad estructural que el discurso xenófobo termina aprovechando.</p>   <p>El Banco Mundial señala que el impacto de la migración venezolana en el Perú depende de las políticas públicas adoptadas y que una gestión activa puede convertir la movilidad humana en oportunidad. Los migrantes venezolanos aportan al mercado laboral, pagan impuestos, matriculan a sus hijos en escuelas peruanas y forman parte de comunidades en todo el territorio. El 75.3% que planea quedarse es una población que el Perú puede integrar productivamente con decisiones de política pública que otros países de la región ya están tomando.</p>   <p>La Política Nacional Migratoria 2017-2025 vence este año y el nuevo gobierno enfrenta la decisión de renovarla. Hacerlo con un enfoque de integración real implica regularización accesible, acceso a salud y educación, incorporación al mercado laboral formal y campañas activas contra la xenofobia. El Perú tiene 1.7 millones de razones para hacerlo bien. La pregunta que el nuevo gobierno debe responder antes de que termine el año es si tiene la voluntad de ver esas razones como lo que son, personas que construyen su vida aquí y merecen hacerlo con dignidad.</p> ]]></content:encoded>
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