<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
    
            <rss xmlns:image="http://www.google.com/schemas/sitemap-image/1.1" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
                <channel>
                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
                <link>https://larepublica.pe</link>
                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Fri, 17 Apr 2026 12:00:00 GMT</lastBuildDate>
                <language>es</language>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Las pinturas de Hugo Salazar Chuquimango, por Jorge Villacorta ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/las-pinturas-de-hugo-salazar-chuquimango-por-jorge-villacorta-hnews-961994</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/04/11/las-pinturas-de-hugo-salazar-chuquimango-por-jorge-villacorta-hnews-961994</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ El artista está, claramente, en las antípodas de las tendencias observables. Su obra elude la clasificación; no se presta al pasatiempo taxonómico. La muestra "El eterno retorno" se exhibe en el ICPNA hasta el 28 de junio. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/11/69da619762826f9dc1005507.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 17 Apr 2026 12:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/11/69da619762826f9dc1005507.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Las pinturas de Hugo Salazar Chuquimango, por Jorge Villacorta ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Hugo Salazar Chuquimango</span></strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> se yergue solo en el espacio de las artes visuales contemporáneas en Lima. El tránsito de imágenes que con cada nueva exposición individual genera este artista despeja más y más su ubicación excentrada y posicionamiento inconformista en la pintura peruana actual. El artista está, claramente, en las antípodas de las tendencias observables. Su obra elude la clasificación; no se presta al pasatiempo taxonómico. Su pensamiento acerca de la pintura no es lineal. Anuncia un ETERNO RETORNO para el presente. </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Su proyecto avanza a contracorriente de la noción prevalente (y el consenso tácito) de que el arte figurativo narrativo con ribetes fantástico-alucinatorios debe ser dejado convenientemente al margen. </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">Como artista contemporáneo abocado a la práctica de la pintura, Salazar puede parecer a muchos un cultor de la modalidad marcada por el retorno a lo clásico. Sin embargo, no lo es. Su obra puede parecer emparentada externamente con ciertas tendencias historicistas del momento posmoderno, pero su mundo pictórico se va construyendo desde la estructura de un destino interno, que se va revelando al artista en el tiempo. Su postura es anticlásica, de acuerdo a cómo el canon de Occidente definió lo clásico </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">sensu stricto</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> (ninguna pintura sobrevivió de la Grecia antigua). </span></p>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">De ahí que prefiera hacer un homenaje </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">sui generis</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)"> al Descendimiento de la Cruz del pintor flamenco Rogier van der Weyden, bebiendo de su particular expresionismo encarnado por figuras dolidas y sufrientes, antes de transformarlo en un cruento sueño, en el que se autorretrata, desnudo y yacente sobre el dorso de un cangrejo gigante, rodeado de asistentes de taller; narcisismo y vulnerabilidad del artista en un solo ícono, crístico y no crístico a la vez, como corresponde a una era laica (pero supersticiosa), por demás plagada de </span><em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">fake news</span></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">.</span></p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69da694c2c65cf88d9020084.jpg" alt=""El eterno retorno". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;El eterno retorno&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><span style="color:rgb(36, 36, 36)">En la exposición </span><em><strong><span style="color:rgb(36, 36, 36)">El eterno retorno</span></strong></em><span style="color:rgb(36, 36, 36)">, Salazar hace que Friedrich Nietzsche se dé la mano con Carl Gustav Jung. &#039;</span><span style="color:rgb(26, 26, 26)">¿Cómo te sentirías si un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijera: “Esta vida, tal como la estás viviendo ahora y tal como la has vivido [hasta este momento], deberás vivirla otra vez y aún innumerables veces [...]?&#039; (del parágrafo 341 de </span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">La Gaya Ciencia</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> de F. Nietzsche, traducido por Felipe Botero), es la pregunta que podría subyacer a las obras en las que Salazar retoma el método crítico-paranoico del surrealismo daliniano, y procede a manejarlo a su manera. Una vez captada e identificada la figura antes invisible que todos los elementos pintados, actuando al unísono, han traído a la vida del cuadro (como una aparición en un vacío construido), la percepción del observador queda sujeta a una oscilación temporal. Y sigue viendo lo que antes no veía, en consonancia con la claridad y la nitidez con las que está pintado el más ínfimo de los detalles, cuyo lugar preciso es reconocido dentro de un plan del que el artista ha tenido un atisbo preclaro. </span></p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69da619762826f9dc1005507.jpg" alt="Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Hugo Salazar Chuquimango. Foto: Difusión.</figcaption>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Carl Jung despertó y vertió con sus estudios de la alquimia del Alto Renacimiento europeo, una poética que cambió el sentido de la búsqueda de la piedra filosofal: su escritura convirtió a la alquimia en Occidente, en el método espiritual de una búsqueda en la oscuridad (</span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">opus nigrum</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">), cuyo clímax sería la visión fugaz de lo que es, y será siempre, inasible. La lectura intensa de estos textos resuena en un ámbito que va cobrando forma y se hace visible para el artista en su obra. </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Porque es el destino del artista tramar la manifestación de un espacio que obedece y desobedece a la perspectiva, para construir una ficción de lo real. Desde la pugna espiritual, cuya oscuridad tiene ya consecuencia ética para él, hasta cómo alumbrar con gravedad moral los instantes de percepción que anhela preservar, la pintura es el ámbito mayor de desafíos que Salazar habrá de vivir.</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">…</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">Dato:</span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> </span></p>   <p><span style="color:rgb(26, 26, 26)">-</span><em><span style="color:rgb(26, 26, 26)">El eterno de retorno</span></em><span style="color:rgb(26, 26, 26)"> de Hugo Salazar Chuquimango se expone hasta el 28 de junio en Espacio Juan Pablo Heeren del ICPNA del centro de Lima. Jirón Cusco 446.</span></p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Un abuso antidemocrático de la Ley Electoral ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/17/un-abuso-antidemocratico-de-la-ley-electoral-editorial-302855</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/04/17/un-abuso-antidemocratico-de-la-ley-electoral-editorial-302855</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ El pedido masivo de nulidad de mesas en territorios en donde se pierde en votos, es un abuso de las normas electorales contra el sufragio de peruanos. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/17/69e20bb7b5211954890a5e97.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 17 Apr 2026 10:31:07 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/17/69e20bb7b5211954890a5e97.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Un abuso antidemocrático de la Ley Electoral ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El proceso electoral peruano vuelve a transitar por un camino conocido. Las organizaciones políticas ejercen su derecho a impugnar actas y solicitar nulidades dentro del marco legal que supervisa el Jurado Nacional de Elecciones. Ese derecho forma parte de las garantías del sistema. Su uso intensivo y focalizado adquiere, al mismo tiempo, un significado político que trasciende lo jurídico.</p>   <p>En 2021, Fuerza Popular presentó más de 800 pedidos de nulidad de mesas de sufragio, concentrados principalmente en zonas rurales y andinas donde el respaldo electoral favorecía a Pedro Castillo. Aquella estrategia se sostuvo en la narrativa de un fraude que nunca obtuvo acreditación en las instancias electorales. La gran mayoría de esos recursos recibió rechazo, y el proceso concluyó con la validación de los resultados.</p>   <p>Cinco años después, el patrón se repite. Renovación Popular impulsa más de un centenar de pedidos para anular mesas de sufragio en Cajamarca, que suman más de 22 mil votos. Se trata, nuevamente, de territorios donde el respaldo electoral favorece a otra candidatura. La escala resulta menor que en 2021, pero la lógica se mantiene: concentrar la impugnación en mesas adversas y trasladar la disputa al terreno legal.</p>   <p>El Perú es un país heterogéneo, donde la diversidad social y territorial se expresa con claridad en las urnas. Cada mesa de votación recoge esa pluralidad. La anulación de mesas completas tiene un efecto directo sobre esa representación, al retirar del resultado la voz de comunidades enteras.</p>   <p>El uso de estos mecanismos también pone en evidencia una dimensión estructural: la capacidad de sostener estrategias legales de gran escala. Presentar cientos de recursos, asumir sus costos y mantener equipos especializados exige un nivel de recursos que no todas las organizaciones poseen. Esta diferencia amplía el margen de acción de algunos actores dentro del sistema electoral.</p>   <p>La reiteración de este tipo de estrategias, primero en 2021 y ahora en 2026, configura un patrón reconocible. La judicialización se convierte en un espacio donde se disputa el resultado electoral a partir de la exclusión de votos provenientes de territorios específicos. En ese proceso, la diversidad del país entra en tensión.</p>   <p>Mientras los Jurados Electorales Especiales deliberan cada uno de estos recursos, el país permanece a la espera. El calendario se extiende y los ciudadanos deberán aguardar varios días más para conocer los resultados oficiales de unos comicios marcados por la controversia. La expectativa se instala así como parte de una elección que refleja, una vez más, las complejidades de la democracia peruana.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Antenor Orrego, el amigo de Vallejo que perdió su sombra, por Eduardo González Viaña ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/03/25/antenor-orrego-el-amigo-de-vallejo-que-perdio-su-sombra-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-1358850</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/03/25/antenor-orrego-el-amigo-de-vallejo-que-perdio-su-sombra-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-1358850</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Antenor Orrego fue una presencia clave para uno de los poetas mayores del siglo XX. Por él, César Vallejo pudo viajar a Europa, en donde nuestro vate consolidó su propuesta universal.&nbsp; ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/03/25/69c495ba9e47f60d3f02d6bf.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Antenor Orrego. Foto: Difusión.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 17 Apr 2026 10:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/03/25/69c495ba9e47f60d3f02d6bf.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Antenor Orrego, el amigo de Vallejo que perdió su sombra, por Eduardo González Viaña ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>-¡Ese hombre no tiene sombra! -se dijo <strong>César Vallejo</strong> después de conocer a Antenor Orrego. Pensó que era tan noble, tan generoso, que no podía tener nada oscuro junto a él.</p>   <p><strong>Orrego</strong>, de veintiún años, a pesar de ser tres meses menor que Vallejo y tener apenas tres años más que Haya de la Torre, sería el orientador de ambos y dejaría su marca en todo cuanto ellos hicieran.</p>   <p>Ocupaba la jefatura de redacción en La Reforma de Trujillo, un periódico que, además de mantener una actitud progresista frente a la lucha social, abría sus páginas a la publicación de ensayos y poemas de nuevos autores.</p>   <p>En esos días, se comenzaba a reunir un grupo de jóvenes escritores y artistas conocidos como la <strong>Bohemia de Trujillo</strong>. No se daría en el Perú un caso similar en el que se congregaran tantas mentalidades que rayaban en el genio y cuya propuesta social y estética trascendería fronteras.</p>   <p>Había poetas como el propio Vallejo, <strong>Alcides Spelucín</strong>, <strong>Francisco Xandóval</strong> y <strong>Óscar Imaña</strong>. <strong>Carlos Valderrama</strong> era el músico del grupo. Macedonio de la Torre, el pintor. El pensamiento político y filosófico de Orrego y Haya de la Torre se convertiría en una propuesta continental para que toda la América del Sur se uniera, escogiera un camino socialista y rechazara cualquier injerencia de los Estados Unidos en la construcción de su destino.</p>   <p>Artistas y escritores de otros lados del país llegaron a visitarlos. Así lo hizo el poeta <strong>Juan Parra del Riego</strong>.</p>   <p>Por su parte, <strong>Abraham Valdelomar</strong> los recordó en sus crónicas de viaje: “Noches de luna sobre la solemne ciudad muerta de Chan Chan; …morro frente al mar, …donde las tumbas son como mástiles de una escuadra fantástica en Pacasmayo…”.</p>   <p>En Trujillo, los anarquistas habían fundado la Liga de Artesanos y Obreros del Perú. Su biblioteca contenía más volúmenes que la de la universidad. Estaba abierta a personas tradicionalmente excluidas de la lectura, como los artesanos y las mujeres.</p>   <p>Una noche, Vallejo fue a buscar a sus amigos los “bohemios” que se hallaban reunidos en la casa de Antenor. Les recitó: “Para el alma imposible de mi amada” y “El tálamo eterno”. Quiso hacerlo con una voz desprovista de emociones y lo logró. Sin embargo, al final, varios estaban lagrimeando.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69c495ba9e47f60d3f02d6bf.jpg" alt="Antenor Orrego. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Antenor Orrego. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Pensó entonces que ya se estaba acercando a su ídolo, <strong>Rubén Darío</strong>. Sin embargo, <strong>Antenor Orrego</strong> no estaba del todo contento. Quería que Vallejo avanzara mucho más. Que se fuera más allá de las turbadoras influencias modernistas.</p>   <p>-No quiero cortarte, hermano, los ímpetus de la creación, pero acepto estos poemas como ejercicios. Todos esperamos más, mucho más de ti.</p>   <p>-Lo sé, Antenor. Todo lo acepto de ti.</p>   <p>El hombre sin sombra no cesaba de darle consejos, pero tenía la más alta fe en su obra. Así pasaron algunos años en la gesta del gran artista. Pasó también el tiempo implacable de la prisión.</p>   <p>Como se sabe, un levantamiento de los gendarmes de <strong>Santiago de Chuco</strong> había ocasionado la cárcel para el poeta. Ese padecimiento pudo ser eterno porque la Corte Superior de Justicia hizo de todo para hundirlo y escarmentar en él a una generación que había comenzado a creer en el socialismo y en todas las utopías del siglo.</p>   <p>Un día de varios años después, César Vallejo, quien ya vivía en Lima, recibió un telegrama de Antenor.</p>   <p>Julio Gálvez Orrego, el sobrino del filósofo, había recibido una herencia y quería compartirla con su tío:</p>   <p>-Me han dejado dinero para un viaje en primera a Francia. En vez de ello, voy a comprar dos de tercera, y viajamos juntos.</p>   <p>Antenor se quedó pensativo.</p>   <p>-Mejor que vaya César -dijo, y sacrificó su propio sueño europeo.</p>   <p>Cuando el autor de <em>Los heraldos negros</em> quiso resistirse, su amigo le dio una razón concluyente:</p>   <p>-En Lima, nadie se fijará en tu obra. En Trujillo, te hundirás en la cárcel. En Francia, podrás desarrollar tu poesía y tu vida. Debes ir.</p>   <p>Vallejo se quedó pensando en su amigo Antenor Orrego. No solamente era un hombre sin sombra: ahora tampoco tenía destino. Al intercambiar sus pasajes, Vallejo salvó de la cárcel infame, no así Antenor. Él fue apresado durante quince años por razones o sinrazones políticas, o tal vez, sencillamente, por su terrible amor a la humanidad.</p>   <p>Intercambiaron sus destinos y sus almas.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/03/27/el-amor-en-carmen-de-bizet-por-manuel-rodriguez-cuadros-hnews-1163916</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/03/27/el-amor-en-carmen-de-bizet-por-manuel-rodriguez-cuadros-hnews-1163916</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ La trama de "Carmen" representa la tensión entre el amor como libertad y como posesión, convirtiéndola en una obra que trasciende la tragedia de la muerte al enfatizar la lucha por la autonomía personal. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/03/27/69c6323223239a476f05633f.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA["Carmen". Imagen: Difusión.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Manuel Rodríguez Cuadros</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 17 Apr 2026 08:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/03/27/69c6323223239a476f05633f.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Catherine Clément</strong>, autora de un influyente estudio sobre la ópera desde la perspectiva de los personajes femeninos (<em><strong>L’Opéra ou la défaite des femmes</strong></em>, 1988), ha tenido la sutileza intelectual de analizar la ópera al margen de la música, penetrando en los libretos para desentrañar el papel que el género clásico ha asignado a la mujer, para casi siempre estereotiparla en el libreto y exorcizarla en la música.</p>   <p>En la introducción de su obra, Clément afirma su propósito de “escuchar las palabras” y prestar atención a esa dimensión olvidada de la ópera. Su análisis revela una constante. Las mujeres en la ópera mueren, son sacrificadas o anuladas.</p>   <p>Carmen es una de las muertas, ciertamente. Pero es singular. No por ser necesariamente distinta como personaje, sino por ser diferente como ser humano: como dice <strong>Clément</strong> “por ser la más feminista, la más asesinada de las muertas: Carmen la gitana, Carmen la condenada. La que muere cuando quiere, la que dice no. Ella es la que decide sola, mientras que a su alrededor los hombres se afanan en sus pequeñas intrigas de contrabandistas y soldados. Es la más pura, la más libre”.</p>   <p>En la introducción del libro, <strong>Clément</strong> se explica: “... Yo voy a hablar de las mujeres y de sus historias en la ópera. Voy a cometer el acto sacrílego: escuchar las palabras, leer los libretos, seguir las intrigas, sus nudos gordianos, sus recovecos... he decidido prestar atención al lenguaje, a esa parte olvidada de la ópera”. En esa cirugía crítica desfilan juicios implacables sobre las muertas, como Madame Butterfly, Lulú; las prisioneras de dramas familiares o padres terribles como (Violetta o Elizabeth de Valois; las jóvenes sin destino (Olga, Tatiana, Lucía de Lammermoor; y, finalmente, aquellas heroínas que sufren “la furia de los dioses o la declinación de la luna”, Turandot, Norma o Adalgisa.<br>Carmen es una excepción. En palabras de Clément, es la más obstinada de las muertas: aquella que dice no. Esa negativa —esa afirmación radical de sí misma— es precisamente el núcleo de su singularidad.</p>   <p>Cuando se estrenó <em>Carmen</em>, el 3 de marzo de 1875, en la <strong>Opéra-Comique</strong> de París, la reacción fue sumamente crítica. Escandalizó. Y lo hizo porque musicalmente estaba <strong>tan lejos de la ópera cómica francesa como del drama romántico alemán wagneriano</strong>. Bizet revolucionó los cánones tradicionales de la ópera. La mediterranizó. De allí la sensación del fracaso inicial. Pero, he ahí también la razón del triunfo universal posterior.</p>   <p>Bizet sintió la sensación implacable del fracaso. Murió pocos meses después del estreno. El 3 de junio de 1875. Tenía 37 años. Se llevó a la tumba la falsa convicción del fracaso de Carmen. Pero la vida le alcanzó para oír la reveladora y certera predicción de Tchaikovski: “en diez años esta obra será <strong>una obra maestra</strong> en toda la acepción del término y será la más popular de las óperas”. Y el juicio entusiasmado de F. Nietzsche: “Cuando una obra así te ennoblece, uno mismo llega a convertirse en una obra maestra”.</p>   <p>El libreto es una de las claves de su modernidad y ruptura. Henri Meilhac y Ludovic Halévy no se limitaron a adaptar la novela de Prosper Mérimée. La transformaron. Desplazaron el eje desde la anécdota criminal hacia la relación amorosa entre Carmen y don José, otorgándole densidad trágica y simbólica. Una relación dominada por una tensión estructural que pone <strong>en juego</strong> dimensiones alternativas y excluyentes del amor. En la dinámica de esa contradicción, Carmen excede largamente al personaje casi costumbrista de la novela y se eleva a personificar en la <strong>ópera</strong> una idea abstracta del amor.</p>   <p>No se trata únicamente de una historia trágica, sino de la confrontación entre dos concepciones antagónicas del vínculo amoroso: el amor como libertad y el amor como posesión y opresión. Esta oposición no solo estructura la relación entre Carmen y don José, sino que permite releer la obra como una anticipación moderna de un problema central en la teoría del amor: la tensión entre autonomía y dependencia. En este sentido, Carmen no es una ópera sobre la muerte, sino sobre la imposibilidad de conciliar dos formas irreductibles de amar.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69c6323223239a476f05633f.jpg" alt=""Carmen". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Carmen&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La concepción del amor que Carmen representa no es, ciertamente, una imagen del amor freudiano. Tiene más de la idea frommiana del amor como compensación creadora, en libertad, a la pérdida de seguridad que significa la separatividad en la evolución del ser humano. Pero, al mismo tiempo, es ajena a los componentes éticos de la visión de Fromm. Es una visión libre del amor, es cierto. Pero no de un sentimiento amoroso que deba ser regulado por los valores éticos y sociales de la responsabilidad, el respeto y el no daño al otro, como postula Fromm. Se trata de un amor en libertad, sin límites ni regulaciones, solamente comparable a la fuerza del vuelo de un pájaro y a la inexistencia de límites en su vuelo. Un vuelo, rebelde por definición, que cambia de rumbo a su propia voluntad: “el amor es un pájaro rebelde, que nadie lo puede enjaular”, canta Carmen en La Habanera.</p>   <p>El amor que encarna Carmen está más cerca de las ideas de Francesco Alberoni, de su teoría sobre el enamoramiento como una dinámica colectiva de dos. Para Alberoni el amor es el movimiento colectivo más simple, pues reúne una comunidad de solo dos personas y produce la comunidad humana más nuclear: la pareja. Este movimiento colectivo se presenta a partir del <strong>“imprinting”</strong>, que es la atracción repentina, la fascinación. Aquella que el propio <strong>Stendhal</strong> asimila a la fiebre, por emerger y diluirse sin que la voluntad intervenga. Un impacto que comunica e identifica a dos seres por encima de su individualidad.</p>   <p>En <em>Carmen</em>, el <strong>“imprinting”</strong> está simbolizado por la escena en el primer acto en que Carmen saca la flor de sus labios y la arroja al pecho de don José. Y luego se pasa a la fase del enamoramiento, a la cristalización del amor, según <strong>Stendhal.</strong> El aria de ‘La Fleur que toi <strong>m’avais jetée</strong>’, en la escena quinta del primer acto, confirma que la fuerza irresistible del amor está presente.</p>   <p>Pero el amor es una manera de nacer continua, en la medida que constituye una ruptura de la soledad y una ilusión que actúa cotidianamente en el imaginario de los amantes. Es nacimiento y renacimiento. Lo que para Fromm es la variación del sujeto amoroso, es el continuo renacer de Alberoni. Don José recrea su experiencia amorosa de Micaela hacia Carmen, la gitana, cuando agota su amor por García lo hace renacer en don José, y de este hacia Escamillo. En Carmen no son traiciones. No engaña. Prefiere la muerte a la mentira y a la claudicación respecto de sus propios sentimientos. Don José, a quien Carmen ha dejado de querer, le exige fidelidad sin amor. Carmen se niega.</p>   <p>Encarna el amor como libertad: ama sin someterse, sin renunciar a sí misma, sin aceptar vínculos de dominación. Su amor es elección permanente, no obligación. Don José, por el contrario, representa el amor como posesión. Su vínculo con Carmen evoluciona desde el enamoramiento hacia la dependencia, y de esta hacia la obsesión. No puede aceptar la autonomía de Carmen porque su amor exige exclusividad y control.</p>   <p>Al final, don José, al no poder poseerla, la asesina. Y Carmen no se resiste ni se defiende. Prefiere la libertad a la muerte. Es coherente con <strong>su</strong> lógica interna: no mentir sobre el amor, no fingir lo que no siente, no permanecer donde no ama. Su negativa final no es un gesto impulsivo, sino la culminación de su identidad. Por eso, <em>Carmen</em>, la ópera, no es una tragedia de la muerte, sino una tragedia de la libertad.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Existen las amazonas en Perú, por Eduardo González Viaña ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/existen-las-amazonas-en-peru-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-919040</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/existen-las-amazonas-en-peru-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-919040</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Sobre el descubrimiento del río Amazonas y su nombre, existen varios testimonios de Francisco de Orellana, cuya expedición, en 1542, fue atacada por un grupo de mujeres indígenas que luchaban con ferocidad.&nbsp; ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69e193bcb5211954890a5e92.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[La escultura “Amazona preparándose para la guerra” (1882) de Pierre-Eugène-Émile Hébert. Imagen: Difusión.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 17 Apr 2026 06:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69e193bcb5211954890a5e92.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Existen las amazonas en Perú, por Eduardo González Viaña ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El más grande de nuestros presidentes, <strong>Ramón Castilla</strong>, cuando apenas tenía 20 años, atravesó a pie la Amazonía. Salió de Río de Janeiro el 16 de abril de 1818 y, a su paso por tierras y ríos endemoniados, halló flora y fauna desconocida; fue preso en un quilombo de esclavos libertos y oyó hablar con miedo de las llamadas “amazonas”.</p>   <p>¿Existen o existieron esas temibles guerreras en el Perú? Si esa pregunta fuera planteada en tiempo pasado, la respuesta sería categóricamente positiva.</p>   <p>En 1542, durante su exploración de las selvas sudamericanas, <strong>Francisco de Orellana </strong>(1511-1546) aparentemente tuvo contacto con ellas, y no fue precisamente amoroso. Una tribu de feroces guerreras se enfrentó a los españoles. El encuentro, por fortuna para ellos, no tuvo mayores consecuencias.</p>   <p>Como se sabe, Orellana ha sido el primer descubridor de la Amazonía, ese mundo fantástico cuya presencia parece tragarse casi todo el mapa de América del Sur.</p>   <p>Pero, ¿quiénes son las amazonas, de dónde viene el nombre del río? En las leyendas griegas, de donde proviene la conjetura de su existencia, las amazonas son mujeres indómitas que forman comunidades apartadas de los hombres.</p>   <p>¿Dónde vivían si vivían y cómo eran si eran? Eran, según las describe Heródoto, muy delgadas, de profundas ojeras y de una soledad irremisible como algunas peruanas y españolas de hoy. Al combatir, saltaban del caballo y permanecían un momento en el aire como si estuvieran bailando ballet. Habitaban una suerte de cuarteles en terrenos cercanos al mar Negro.</p>   <p>La leyenda las ubica en las estepas euroasiáticas y se asegura que cabalgaban tras de tribus nómadas dedicadas a la cacería de bisontes. Profesaban gran amor por sus perros de caza y se hacían enterrar con sus armas preferidas.</p>   <p>Aunque Heródoto las ubica en Escitia, Diodoro vio a Heracles derrotándolas en Temiscira. Filóstrato las sitúa en los montes de Tauro. Por fin, según Procopio, habitan el Cáucaso. En realidad, si es que la realidad existe para ellas, están en todas partes, y acaso también en ninguna.</p>   <p>Es normal pues que, influidos por la formación grecolatina, los conquistadores españoles del Nuevo Mundo quisieran encontrar aquí las imágenes que la historia ubica en Grecia. Esta es la razón por la cual el río más caudaloso del mundo fue bautizado con el nombre de las fantásticas guerreras.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69e193bcb5211954890a5e92.jpg" alt="La escultura “Amazona preparándose para la guerra” (1882) de Pierre-Eugène-Émile Hébert. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>La escultura “Amazona preparándose para la guerra” (1882) de Pierre-Eugène-Émile Hébert. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En la crónica del padre Gaspar de Carvajal, se narra la conversación entre Francisco de Orellana y un indio quien dijo que aquellas eran unas mujeres que residían en la tierra adentro siete jornadas de la costa.</p>   <p>La pregunta de Orellana es racional. ¿Cómo se explica que no estando casadas ni residiendo hombre entre ellas, pudieran reproducirse? La respuesta es simple:</p>   <p>“Las amazonas invaden otros reinos y se llevan muchos hombres presos a quienes obligan a fecundarlas. Después que se hallan preñadas, los tornan a enviar a su tierra sin hacerles otro mal”.</p>   <p>Por fin, pasado el tiempo del embarazo, si paren hijo lo matan o lo envían a la comunidad paterna. En cambio, si es hija, la crían con gran solemnidad y le enseñan el arte de la guerra.</p>   <p>Fue en el reino de los Omaguas, en la selva norte del actual Perú, donde se sitúa su existencia.</p>   <p>En mi investigación para escribir <em><strong>El largo viaje de Castilla</strong></em>, me encontré con una descripción sobre el mundo de las amazonas que textualmente dice:</p>   <p>“¿Las amazonas? De un momento a otro, el paisaje cambió. El paraíso que tenían enfrente era un paraíso ciego y sordo. No cantaban pájaros. No crecían manzanas. No había naranjas, melones, vides, plátanos, jaguares, carneros, serpientes, deseos ni ilusiones. Todo era así hasta el horizonte. La canoa que se balanceaba frente a ellos parecía guardar un secreto inquietante. Era el reino de las amazonas”.</p>   <p>Hacia fines del siglo XX, conocí a un sacerdote misionero de luenga barba llamado Pedro Vera Vílchez quien, durante sus sermones, daba cuenta de lo que sucedió en el tiempo en que fue preso de las atroces guerreras.</p>   <p>Durante sus charlas piadosas, Fray Pedro recordaba con lágrimas que una gruesa Biblia le sirvió para ocultar sus vergüenzas y, a la vez, evangelizar a esas peligrosas mujeres.</p>   <p>Esa es la última información que tenemos. Tal vez, quienes tengan otras novedades se atrevan un día a confesarlas.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Anemia infantil: la barrera invisible del aprendizaje, por Misión Educación ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/anemia-infantil-la-barrera-invisible-del-aprendizaje-por-mision-educacion-hnews-427040</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/anemia-infantil-la-barrera-invisible-del-aprendizaje-por-mision-educacion-hnews-427040</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Más de seis millones de estudiantes comenzarán clases en Perú con grandes desigualdades. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/651bafbdab793450fd1c8f4e.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Vulnerables. El porcentaje de anemia en infantes de 6 a 35 meses se incrementó a 42,4%. Foto: difusión]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Misión Educación</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 15:58:01 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/651bafbdab793450fd1c8f4e.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Anemia infantil: la barrera invisible del aprendizaje, por Misión Educación ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong>Wendy Albán Márquez. Coordinadora de la Dimensión Social y del Grupo de Salud de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza-MCLCP</strong></em></p>   <p><span style="color:black">El 16 de marzo, más de seis millones de estudiantes iniciaron clases en las escuelas públicas del Perú. Sin embargo, no todos lo hicieron en igualdad de condiciones: miles de niños y niñas llegan a las aulas con secuelas de la anemia, una enfermedad silenciosa que impacta directamente en sus aprendizajes y desempeño escolar.</span></p>   <p><span style="color:black">La anemia por deficiencia de hierro reduce el oxígeno que llega al cerebro, generando fatiga, problemas de atención y memoria. Cuando no se detecta ni trata a tiempo, puede provocar retrasos en el desarrollo cognitivo y motor, menor coeficiente intelectual y bajo rendimiento escolar. Según UNICEF, quienes padecen anemia en la primera infancia pueden presentar hasta un 9% menos de capacidad intelectual.</span></p>   <p><span style="color:black">Las cifras son contundentes. Según el INEI (ENDES 2024), el 35,3% de los niños menores de tres años padece anemia, proporción que se eleva al 44,7% en zonas rurales, ubicando al Perú (de acuerdo con la OMS) en una situación entre moderada y grave de salud pública. Este problema no solo compromete la salud, sino también el aprendizaje. La Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje 2024 muestra que solo el 32,8% de estudiantes logra aprendizajes esperados en lectura y el 29,5% en matemáticas. No es coincidencia, es consecuencia.</span></p>   <p><span style="color:black">Tras los resultados de la primera vuelta, es imprescindible exigir a quienes disputarán la presidencia, respuestas concretas sobre cómo reducirán la anemia infantil, con intervenciones sostenidas, financiamiento claro y resultados verificables, porque la niñez no puede seguir esperando. La lucha contra la anemia debe asumirse como prioridad nacional mediante una estrategia integral que articule control materno-infantil, detección temprana, suplementación con hierro, lactancia materna, acceso a alimentos, acceso a agua segura y educación nutricional, pero, sobre todo, con decisión política y rendición de cuentas. La ciudadanía debe ser firme: ningún niño o niña debería ver limitado su desarrollo por una condición prevenible, porque combatir la anemia es garantizar el futuro del país.</span></p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ “A mí no me han robado”, por Las Tejedoras ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/a-mi-no-me-han-robado-por-las-tejedoras-hnews-1339696</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/a-mi-no-me-han-robado-por-las-tejedoras-hnews-1339696</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ "Pero sí nos han robado. Nos roban cuando se degradan las reglas para favorecer intereses particulares, cuando se debilita la educación pública, cuando se sabotean políticas que protegen a niñas, niños y adolescentes, cuando se normaliza que el Estado sea botín y no garantía de derechos" ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69c6f19545a1f8e0130cd89f.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Voto en blanco o nulo: esto es lo que realmente ocurre con tu voto en las elecciones, explicó la ONPE]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 15:32:32 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69c6f19545a1f8e0130cd89f.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ “A mí no me han robado”, por Las Tejedoras ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong><span style="color:black">Escribe: Patricia Andrade Pacora, especialista en políticas educativas. Ex viceministra de Gestión Pedagógica en Ministerio de Educación del Perú.</span></strong></em></p>   <p><strong> </strong>Por primera vez en mucho tiempo, el país tuvo una oferta electoral decente, capaz de hacer frente al pacto mafioso: candidaturas democráticas, equipos con trayectoria y experiencia en gestión pública. Pero parte importante de la ciudadanía optó por quienes, desde un Congreso rechazado, aprobaron leyes a medida, normas funcionales al crimen, medidas demagógicas en educación y recortes al enfoque de género y a la educación sexual integral en nombre de convicciones religiosas.</p>   <p> Esto se explica en parte por la dispersión del voto, alimentada por reglas creadas con ese propósito; y por la incapacidad de las candidaturas democráticas para unirse. Pero hay algo más. Pienso en frases como: Más vale ladrón conocido que ladrón por conocer y A mí no me han robado, pronunciadas por dos ciudadanos al explicar sus votos. Frases que revelan mucho más que una preferencia electoral: resignación, escepticismo, renuncia.</p>   <p> Cuando para gran parte de la población, en su día a día no encuentran que sus derechos son atendidos, las urgencias y frustraciones cotidianas se distancian de la necesidad imperiosa que muchos sentimos de defender la democracia y la institucionalidad. Cuando esos valores se perciben lejanos, e incluso ajenos, el voto deja de ser una decisión sobre el país que queremos y se vuelve hartazgo y desilusión.</p>   <p> Pero sí nos han robado. Nos roban cuando se degradan las reglas para favorecer intereses particulares, cuando se debilita la educación pública, cuando se sabotean políticas que protegen a niñas, niños y adolescentes, cuando se normaliza que el Estado sea botín y no garantía de derechos. Y claro que todo ello impacta en el día a día, aunque no se viva así.</p>   <p> Toca entonces leer los resultados electorales desde lo que la educación no ha logrado: conectar las decisiones políticas con la vida cotidiana; construir sentido de bien común; formar para construir consensos. Y ese es el desafío del país: una educación que ayude a conectar la vida cotidiana con el valor de la democracia, los derechos y la institucionalidad; y a comprender que no son palabras ajenas, sino condiciones para vivir con dignidad, protección y futuro. Una educación que forje ciudadanía y nos permita recuperar la esperanza.</p>   <p><strong> </strong></p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ La guerra y claras advertencias papales, por Diego García-Sayán ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/la-guerra-y-claras-advertencias-papales-por-diego-garciasayan-hnews-954656</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/la-guerra-y-claras-advertencias-papales-por-diego-garciasayan-hnews-954656</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ El papa León XIV se ha convertido en una figura crítica respecto a la guerra de EE. UU. contra Irán, condenando la violencia y la adoración al dinero en Medio Oriente. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69e0c7a32c65cf88d90201b1.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Diego García Sayán]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Diego García Sayán</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 14:52:01 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69e0c7a32c65cf88d90201b1.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ La guerra y claras advertencias papales, por Diego García-Sayán ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El papa León XIV es uno de los críticos más influyentes —y enfáticos— del mundo respecto a la guerra de Estados Unidos contra Irán. En los últimos días, ha condenado la adoración de los mortales y del dinero, los peligros de la arrogancia y la violencia absurda e inhumana desatada por los combates que han desestabilizado aún más Medio Oriente.</p>   <p>Sus múltiples advertencias durante la última semana parecen haber llegado a la Casa Blanca, desde donde se reaccionó contra esos llamados a la paz, atacando duramente a León XIV: &quot;No estaba en ninguna lista para ser Papa, y solo fue colocado allí por la Iglesia porque era estadounidense, y pensaron que esa sería la mejor manera de tratar con el presidente…&quot;.</p>   <p>Pese a que en su primer año como pontífice León ha evitado criticar abiertamente al gobierno estadounidense, el hecho es que crecieron las tensiones en las últimas semanas mientras se intensificaba la guerra en Irán y altos funcionarios estadounidenses comenzaron a invocar argumentos teológicos para justificar una guerra llevada a cabo sin autorización del Congreso y sin respaldo ciudadano. Pero no solo en ello quedó León XIV:</p>   <p>En una homilía antes de Pascua, León afirmó que la misión cristiana había sido &quot;distorsionada por un deseo de dominación, completamente ajeno al camino de Jesucristo&quot;. Ante la brutal amenaza, hecha desde la Casa Blanca la semana pasada, de destruir la civilización iraní si no se abría el estrecho de Ormuz, provocó una reprimenda directa del Papa: calificó la amenaza de &quot;verdaderamente inaceptable&quot; y contraria al derecho internacional.</p>   <p>León XIV no ha lanzado cuestionamientos personales ni políticos. Sus intervenciones se han centrado en principios universales: paz, rechazo a la violencia y coherencia cristiana. Incluso sus críticas —como calificar de &quot;inaceptable&quot; una amenaza— se mantienen dentro de un lenguaje diplomático y moral, no ideológico.</p>   <p>El Papa no introduce una postura nueva ni radical. Su mensaje se alinea con la doctrina histórica de la Iglesia: rechazo a la instrumentalización de la religión para la guerra; condena de la violencia desproporcionada; defensa del derecho internacional. En ese sentido, su postura no solo es válida y legítima, sino esperable y hasta obligada.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ La agonía del pacto corrupto ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/la-agonia-del-pacto-corrupto-editorial-178304</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/la-agonia-del-pacto-corrupto-editorial-178304</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Peruanos lograron rechazar a la mayoría de organizaciones políticas que usaron las instituciones en desmedro de los ciudadanos. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69e09b3ddd65047f650729cf.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 08:18:50 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/16/69e09b3ddd65047f650729cf.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ La agonía del pacto corrupto ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Durante los últimos años, el país ha sido testigo de la consolidación de una alianza política cuya única razón de ser fue el control del aparato estatal para fines particulares. No hubo programa común ni visión compartida de país. Lo que operó fue una coordinación eficaz entre agrupaciones como Alianza para el Progreso, Podemos Perú, Somos Perú, Perú Libre y Avanza País, que encontraron en el reparto de cuotas de poder un mecanismo de supervivencia y beneficio. El objetivo no fue gobernar, sino capturar.</p>   <p>El Congreso se convirtió en el epicentro de esa lógica. Desde allí se impulsaron decisiones orientadas a debilitar los contrapesos democráticos, copar instituciones clave y asegurar protección frente a eventuales responsabilidades. La justicia fue objeto de disputa constante, mientras organismos constitucionales quedaron subordinados a intereses políticos inmediatos. </p>   <p>En ese contexto, la ciudadanía ha comenzado a marcar distancia. Los peruanos han logrado rechazar a la mayoría de estas organizaciones políticas que utilizaron las instituciones en desmedro del interés público, y se verifica con que no hayan pasado la valla electoral.</p>   <p>Sin embargo, el escenario aún dista de estar resuelto. Persisten remanentes de esa lógica que han conseguido sostener una mayoría parlamentaria desde la cual buscarán prolongar su influencia. Fuerza Popular y Renovación Popular, junto con algunos vestigios en Juntos por el Perú, configuran hoy un núcleo que podría intentar continuar con prácticas similares, adaptándose a un contexto distinto pero manteniendo los mismos incentivos.</p>   <p>Por ello, la agonía de este pacto no debe interpretarse como una victoria definitiva, sino como una oportunidad para la recuperación de las riendas del país. La diferencia dependerá de la capacidad ciudadana para exigir coherencia, fiscalizar el poder y respaldar opciones que coloquen el interés público en el centro de su acción.</p>   <p>El Perú se encuentra en un punto de inflexión. Hoy, más que nunca, como sugiere la historiadora Carmen McEvoy, se requiere una ciudadanía activa que no solo sancione en las urnas, sino que mantenga una vigilancia constante sobre quienes ejercen el poder y sobre todo, hacer una propuesta de Estado y de país aggiornada a las demandas actuales y las del futuro inminente. </p>   <p>El pacto corrupto se disuelve tras haber cumplido su cometido. Lo que está en juego ahora es si el país permite que sus restos se rearticulen o si, por el contrario, inicia un proceso real de reconstrucción institucional. La decisión pertenece a los ciudadanos.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                </channel>
            </rss>
        