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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
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                                <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <![CDATA[ La trama de "Carmen" representa la tensión entre el amor como libertad y como posesión, convirtiéndola en una obra que trasciende la tragedia de la muerte al enfatizar la lucha por la autonomía personal. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Manuel Rodríguez Cuadros</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 21 Apr 2026 12:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Catherine Clément</strong>, autora de un influyente estudio sobre la ópera desde la perspectiva de los personajes femeninos (<em><strong>L’Opéra ou la défaite des femmes</strong></em>, 1988), ha tenido la sutileza intelectual de analizar la ópera al margen de la música, penetrando en los libretos para desentrañar el papel que el género clásico ha asignado a la mujer, para casi siempre estereotiparla en el libreto y exorcizarla en la música.</p>   <p>En la introducción de su obra, Clément afirma su propósito de “escuchar las palabras” y prestar atención a esa dimensión olvidada de la ópera. Su análisis revela una constante. Las mujeres en la ópera mueren, son sacrificadas o anuladas.</p>   <p>Carmen es una de las muertas, ciertamente. Pero es singular. No por ser necesariamente distinta como personaje, sino por ser diferente como ser humano: como dice <strong>Clément</strong> “por ser la más feminista, la más asesinada de las muertas: Carmen la gitana, Carmen la condenada. La que muere cuando quiere, la que dice no. Ella es la que decide sola, mientras que a su alrededor los hombres se afanan en sus pequeñas intrigas de contrabandistas y soldados. Es la más pura, la más libre”.</p>   <p>En la introducción del libro, <strong>Clément</strong> se explica: “... Yo voy a hablar de las mujeres y de sus historias en la ópera. Voy a cometer el acto sacrílego: escuchar las palabras, leer los libretos, seguir las intrigas, sus nudos gordianos, sus recovecos... he decidido prestar atención al lenguaje, a esa parte olvidada de la ópera”. En esa cirugía crítica desfilan juicios implacables sobre las muertas, como Madame Butterfly, Lulú; las prisioneras de dramas familiares o padres terribles como (Violetta o Elizabeth de Valois; las jóvenes sin destino (Olga, Tatiana, Lucía de Lammermoor; y, finalmente, aquellas heroínas que sufren “la furia de los dioses o la declinación de la luna”, Turandot, Norma o Adalgisa.<br>Carmen es una excepción. En palabras de Clément, es la más obstinada de las muertas: aquella que dice no. Esa negativa —esa afirmación radical de sí misma— es precisamente el núcleo de su singularidad.</p>   <p>Cuando se estrenó <em>Carmen</em>, el 3 de marzo de 1875, en la <strong>Opéra-Comique</strong> de París, la reacción fue sumamente crítica. Escandalizó. Y lo hizo porque musicalmente estaba <strong>tan lejos de la ópera cómica francesa como del drama romántico alemán wagneriano</strong>. Bizet revolucionó los cánones tradicionales de la ópera. La mediterranizó. De allí la sensación del fracaso inicial. Pero, he ahí también la razón del triunfo universal posterior.</p>   <p>Bizet sintió la sensación implacable del fracaso. Murió pocos meses después del estreno. El 3 de junio de 1875. Tenía 37 años. Se llevó a la tumba la falsa convicción del fracaso de Carmen. Pero la vida le alcanzó para oír la reveladora y certera predicción de Tchaikovski: “en diez años esta obra será <strong>una obra maestra</strong> en toda la acepción del término y será la más popular de las óperas”. Y el juicio entusiasmado de F. Nietzsche: “Cuando una obra así te ennoblece, uno mismo llega a convertirse en una obra maestra”.</p>   <p>El libreto es una de las claves de su modernidad y ruptura. Henri Meilhac y Ludovic Halévy no se limitaron a adaptar la novela de Prosper Mérimée. La transformaron. Desplazaron el eje desde la anécdota criminal hacia la relación amorosa entre Carmen y don José, otorgándole densidad trágica y simbólica. Una relación dominada por una tensión estructural que pone <strong>en juego</strong> dimensiones alternativas y excluyentes del amor. En la dinámica de esa contradicción, Carmen excede largamente al personaje casi costumbrista de la novela y se eleva a personificar en la <strong>ópera</strong> una idea abstracta del amor.</p>   <p>No se trata únicamente de una historia trágica, sino de la confrontación entre dos concepciones antagónicas del vínculo amoroso: el amor como libertad y el amor como posesión y opresión. Esta oposición no solo estructura la relación entre Carmen y don José, sino que permite releer la obra como una anticipación moderna de un problema central en la teoría del amor: la tensión entre autonomía y dependencia. En este sentido, Carmen no es una ópera sobre la muerte, sino sobre la imposibilidad de conciliar dos formas irreductibles de amar.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/20/69c6323223239a476f05633f.jpg" alt=""Carmen". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Carmen&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La concepción del amor que Carmen representa no es, ciertamente, una imagen del amor freudiano. Tiene más de la idea frommiana del amor como compensación creadora, en libertad, a la pérdida de seguridad que significa la separatividad en la evolución del ser humano. Pero, al mismo tiempo, es ajena a los componentes éticos de la visión de Fromm. Es una visión libre del amor, es cierto. Pero no de un sentimiento amoroso que deba ser regulado por los valores éticos y sociales de la responsabilidad, el respeto y el no daño al otro, como postula Fromm. Se trata de un amor en libertad, sin límites ni regulaciones, solamente comparable a la fuerza del vuelo de un pájaro y a la inexistencia de límites en su vuelo. Un vuelo, rebelde por definición, que cambia de rumbo a su propia voluntad: “el amor es un pájaro rebelde, que nadie lo puede enjaular”, canta Carmen en La Habanera.</p>   <p>El amor que encarna Carmen está más cerca de las ideas de Francesco Alberoni, de su teoría sobre el enamoramiento como una dinámica colectiva de dos. Para Alberoni el amor es el movimiento colectivo más simple, pues reúne una comunidad de solo dos personas y produce la comunidad humana más nuclear: la pareja. Este movimiento colectivo se presenta a partir del <strong>“imprinting”</strong>, que es la atracción repentina, la fascinación. Aquella que el propio <strong>Stendhal</strong> asimila a la fiebre, por emerger y diluirse sin que la voluntad intervenga. Un impacto que comunica e identifica a dos seres por encima de su individualidad.</p>   <p>En <em>Carmen</em>, el <strong>“imprinting”</strong> está simbolizado por la escena en el primer acto en que Carmen saca la flor de sus labios y la arroja al pecho de don José. Y luego se pasa a la fase del enamoramiento, a la cristalización del amor, según <strong>Stendhal.</strong> El aria de ‘La Fleur que toi <strong>m’avais jetée</strong>’, en la escena quinta del primer acto, confirma que la fuerza irresistible del amor está presente.</p>   <p>Pero el amor es una manera de nacer continua, en la medida que constituye una ruptura de la soledad y una ilusión que actúa cotidianamente en el imaginario de los amantes. Es nacimiento y renacimiento. Lo que para Fromm es la variación del sujeto amoroso, es el continuo renacer de Alberoni. Don José recrea su experiencia amorosa de Micaela hacia Carmen, la gitana, cuando agota su amor por García lo hace renacer en don José, y de este hacia Escamillo. En Carmen no son traiciones. No engaña. Prefiere la muerte a la mentira y a la claudicación respecto de sus propios sentimientos. Don José, a quien Carmen ha dejado de querer, le exige fidelidad sin amor. Carmen se niega.</p>   <p>Encarna el amor como libertad: ama sin someterse, sin renunciar a sí misma, sin aceptar vínculos de dominación. Su amor es elección permanente, no obligación. Don José, por el contrario, representa el amor como posesión. Su vínculo con Carmen evoluciona desde el enamoramiento hacia la dependencia, y de esta hacia la obsesión. No puede aceptar la autonomía de Carmen porque su amor exige exclusividad y control.</p>   <p>Al final, don José, al no poder poseerla, la asesina. Y Carmen no se resiste ni se defiende. Prefiere la libertad a la muerte. Es coherente con <strong>su</strong> lógica interna: no mentir sobre el amor, no fingir lo que no siente, no permanecer donde no ama. Su negativa final no es un gesto impulsivo, sino la culminación de su identidad. Por eso, <em>Carmen</em>, la ópera, no es una tragedia de la muerte, sino una tragedia de la libertad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La defensa del Perú exige decisiones responsables ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/21/la-defensa-del-peru-exige-decisiones-responsables-editorial-1678446</link>
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                            <![CDATA[ El Estado debe asegurar que toda decisión militar responda al interés nacional. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 21 Apr 2026 08:13:41 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La defensa del Perú exige decisiones responsables ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El país asiste a una escena que retrata con nitidez el momento político precario que atraviesa. Una mañana, un presidente interino presenta la compra de aviones de combate F-16 Fighting Falcon como una decisión heredada y en marcha. Por la noche, el propio Ejecutivo precisa que el proceso continúa abierto y que ninguna adquisición ha sido definida. En paralelo, el presidente del Consejo de Ministros reconoce una inclinación por el modelo estadounidense, mientras atribuye la decisión final a la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas. La historia reciente de este proceso se escribe, así, entre afirmaciones inexactas y sin comunicación clara institucional.</p>   <p>Sin embargo, esta secuencia revela más que un problema de comunicación. Expone una forma de conducir decisiones estratégicas en un contexto que exige el mayor rigor político e institucional. La adquisición de una flota de cazas constituye una de las decisiones más relevantes en materia de defensa en décadas. Involucra miles de millones de soles, compromete al Estado en el largo plazo y define el tipo de inserción estratégica del Perú en el escenario internacional. Una decisión de esa magnitud requiere un proceso sólido, transparente y plenamente legitimado.</p>   <p>El momento actual ofrece una oportunidad distinta. El proceso continúa en evaluación por parte de la Agencia de Compras y bajo revisión de la Contraloría General de la República del Perú. La participación de estas instancias fortalece la calidad de la decisión y asegura que cada alternativa —incluyendo las propuestas europeas y la oferta de Estados Unidos— sea evaluada con criterios técnicos, operativos y financieros. El país cuenta con los mecanismos necesarios para arribar a una definición bien sustentada.</p>   <p>Esa necesidad de rigor adquiere mayor relevancia al observar lo ocurrido en la gestión anterior. El gobierno de José Jerí impulsó la preferencia por los F-16 en un contexto de cuestionamientos y con observaciones provenientes de instancias de control interno. Ese antecedente marca una lección clara: una decisión estratégica pierde fortaleza cuando se percibe alejada de los estándares de transparencia.</p>   <p>Hoy el Perú atraviesa una transición, con un proceso electoral en desarrollo y con una legitimidad en construcción. Este contexto abre la necesidad de actuar con mayor responsabilidad, para asegurar que la decisión final cuente con respaldo político e institucional suficiente para sostenerse en el tiempo.</p>   <p>Desde esta perspectiva, el camino resulta claro. El Ejecutivo debe conducir el proceso con coherencia, alinear su discurso con los avances reales y garantizar que la evaluación en curso se desarrolle con plena autonomía técnica, de preferencia, en el gobierno que escoja el Perú.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Juan Pacheco, escultor inclasificable y persistente heterodoxo, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/20/juan-pacheco-escultor-inclasificable-y-persistente-heterodoxo-por-czar-gutierrez-hnews-718760</link>
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                            <![CDATA[ Juan Pacheco llevó a Bogotá una muestra que redefine la relación entre arqueología, tecnología y composición abierta. Y, de esa manera, profundiza en la potencia conceptual de "Rematerializar", serie que posiciona su obra en el centro del debate postcontemporáneo.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Juan Pacheco. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 21 Apr 2026 05:00:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Formado en un tránsito que comprende religiones orientales, experimentaciones místicas, intervenciones urbanas y un temprano interés por los materiales nobles, la biografía de Juan Pacheco (Lima, 1965) excede los límites tradicionales de una vida artística marcada por la obstinada voluntad de producir formas que desborden su tiempo.</p>   <p>Aquel joven que en los años ochenta soñó con edificar en la cima de una montaña una escultura colosal destinada a convertirlo en asceta medieval, o ese performer pandémico que cruzó la ciudad dentro de un vehículo transparente con un casco moche metálico, encarna una ética de la creación que desafía constantemente la quietud, el dogma y la obediencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/20/69e61cbd62826f9dc10056f6.jpg" alt="Juan Pacheco. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Juan Pacheco. Foto: Difusión.</figcaption>   <p><strong>-Evento espacial-</strong></p>   <p>Esa vida, que ha sido también laboratorio, ha dado lugar a una obra que articula técnica, espiritualidad y una noción radical de la materia en una metamorfosis de mutaciones: del modernismo inicial —mármol, bronce, vidrio, proporción y peso— pasa a un postmodernismo desmaterializado que abraza la performance, el happening, el video y la crítica institucional, culminando en una fase neoancestral donde el retorno al objeto se convierte en una tesis.</p>   <p>Así, rematerializa la escultura sin recaer en la nostalgia. Utilizando, más bien, el acervo arqueológico como interfaz contemporánea. Su <em>Manual del método neoancestralista</em> (2015) abre el campo para sus esculturas modulares. Y sus investigaciones con crochet metálico, aleaciones, trefilación y sistemas de tejido lo posicionan como un tecnólogo de la forma. La modularidad —como principio estructural, filosófico y casi ontológico— atraviesa su obra reciente: multiplicación de unidades, engranaje de partes, estructuras abiertas y materialidad en proceso.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/20/69e627192507cf42020a784a.jpg" alt="“Bronce – activación de pectoral hombre jaguar; Tolima-Quimbaya”. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>“Bronce – activación de pectoral hombre jaguar; Tolima-Quimbaya”. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><em>Rematerializar</em>, presentada en la galería Estudio 74 de Bogotá (marzo del 2026), condensa cinco años de investigación tecnoplástica y propone que tanto la pintura como la escultura pueden operar como sistemas compositivos abiertos, activados por la participación del público y reorganizados continuamente en sala. De esa manera, Pacheco convierte cada obra en un evento espacial indeterminado donde el módulo se convierte en interfaz. Es decir, unidad que conecta pasado, materia y posibilidad. Las tres piezas centrales de su muestra colombiana articulan lenguajes arqueológicos mediante tecnologías de precisión.</p>   <p> </p>   <p><strong>-Tríada neoancestral-</strong></p>   <p> </p>   <p>&#039;Tríptico – activación de hipogeos; Tierradentro&#039; integra acero y mármol de Carrara en una pintura modular donde los visitantes reconfiguran patrones inspirados en cámaras funerarias subterráneas. La pieza cita el universo geométrico de Tierradentro y lo reactiva como un sistema de pensamiento. El mármol, tradicionalmente destinado a la permanencia, es aquí un soporte sometido a variación constante, un plano que se abre y se cierra según el modo en que cada espectador dispone los módulos de acero. La obra convierte el espacio pictórico en una suerte de respiración arqueológica donde lo funerario se vuelve dinámico, lo pétreo deviene proceso y lo ritual se reescribe en clave tecnoplástica.</p>   <p>&#039;Granito y grapa – activación de mampostería Coricancha. Inca&#039; profundiza el procedimiento. Al transformar bloques pétreos ranurados y grapas de bronce móviles en una arquitectura rearmable, desafía la imagen monumental del Coricancha, cuya solidez suele invocarse como emblema máximo del dominio incaico sobre la materia. Aquí, esa solidez es sometida a movilidad, manipulada por manos contemporáneas que desplazan, encajan y desencajan las piezas. La obra sugiere que incluso los símbolos de perfección constructiva contienen fisuras, posibilidades no exploradas o memorias que pueden reorganizarse sin traicionarse. La tradición como mecanismo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/20/69e62b0b2c65cf88d9020298.jpg" alt="“Tríptico – activación de hipogeos; Tierradentro”. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>“Tríptico – activación de hipogeos; Tierradentro”. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>&#039;Bronce – activación de pectoral hombre jaguar; Tolima-Quimbaya&#039; cierra el tríptico conceptual con un giro delicado. La utilización del corte láser revela la modularidad latente en un ornamento ritual que, en apariencia, era monolítico. Al reorganizar los módulos masculinos y femeninos, el espectador activa combinaciones que expanden el campo simbólico del jaguar, trasladándolo de lo funerario y lo ceremonial hacia un territorio especulativo donde la forma ancestral se vuelve algoritmo.</p>   <p>En conjunto, estas obras proponen la forma como un campo de posibilidades. Pero la exposición no solo mostró obras, también instauró un semillero pedagógico donde la investigación, la participación y el diseño modular confluyen. Un régimen donde escultura, pintura y ritual se piensan desde la apertura, la variación y la recomposición. Y de esa manera el artista representa el mundo al tiempo que lo rematerializa.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El futuro del poder, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <![CDATA[ "Con dos semiempatados en segundo puesto, se puede jugar horas al cálculo de probabilidades (gracias amigos ingenieros y matemáticos, nunca tan útil la ciencia estadística), pero con tan poca distancia entre ambos, hay que contar todos los votos. No hay otra forma, por ahora" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Rosa María Palacios</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 21:48:45 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El futuro del poder, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Ha pasado una semana desde que fuimos a votar y todavía no hay certeza de quién enfrentará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta. Pero, pese a todos los errores, tardanzas y complejidad, algunas cosas sí sabemos. En comparación con las elecciones pandémicas del 2021, los datos preliminares sobre participación ciudadana y votación nula o en blanco son muchísimos mejores. ¿Esto qué quiere decir? Que la representación mejora porque son los propios electores los que así lo han decidido.</p>   <p>El ausentismo en primera vuelta del 2021 llegó casi al 30%, el voto nulo y blanco sumó 27%. En esta oportunidad (cifras al 93%) el ausentismo es de 23% y el voto nulo y blanco no llega al 17%. Contra lo que se esperaba, con una cédula de 5 elecciones y 35 partidos, el elector redujo el voto nulo significativamente. Esto prueba que la preparación sirvió. También sirvió explicar el efecto del voto nulo en la resultante del voto válido. Esto persuadió a muchos de que era necesario involucrarse más. Nunca podremos saber cuál es el porcentaje de nulo intencional versus el nulo involuntario, pero una caída de 10 puntos es significativa.</p>   <p>Sin embargo, donde el resultado sí es decepcionante es en el voto perdido. Sí, como parece, País para Todos no logra llegar al Congreso, podríamos superar el 33% de votos que no tendrán representación alguna. Se dijo y se advirtió toda la campaña.17 partidos no pasaron el 1%, pero todo suma. Solo 6 van a tener representación parlamentaria. Pero ¿cómo puede orientar su voto el elector si les quitaron las PASO y les prohíben las encuestas? El salto olímpico de Nieto, Belmont y Sánchez la última semana cambió la conformación del Congreso y probablemente la segunda vuelta presidencial. Si queremos mejorar la representación democrática, ahí está la importancia de restituir las PASO. Si estas hubieran sido esas primeras elecciones primarias, con una valla de 3%, por ejemplo (la ley establecía 1,5%), tendríamos una “segunda vuelta” para Congreso con 8 partidos, bastantes plurales. Ojalá el Congreso elegido considere la importancia de esta reforma.</p>   <p>El Congreso que se viene, aun con cifras preliminares, tiene una ventaja para su funcionamiento. Siendo menos partidos, podrían armar bloques mejor consolidados. Los números mágicos del Senado (que es lo que importa porque tiene la última palabra) son estos: 21 para que no te vaquen, 31 para poder legislar y 41 para poder vacar, nombrar autoridades y modificar la Constitución. 21, por sí sola, solo tiene Fujimori. Sánchez, López Chau y Belmont pueden sumar los 21 si es que hay que impedir la vacancia de Sánchez. De ahí que este necesite hacer una alianza lo antes posible. López Aliaga, con 9, necesita del fujimorismo para sobrevivir, si llega a la presidencia. Si Keiko le baja el dedo, no dura un mes. Ambos, Sánchez y López Aliaga, pueden estar en segunda vuelta contra la única segura, Fujimori. Pero si López Aliaga la humilla, le espera el futuro de Kuczynski.</p>   <p>Para legislar, Fujimori y López Aliaga pueden llegar a los 30 votos. Pero el bloque de izquierda está muy lejos. ¿Quién será el fiel de la balanza? Nieto. Esos 7 u 8 senadores van a tener el enorme poder de mantener la sensatez entre dos grupos antagónicos que los van a necesitar para inclinar la balanza en un sentido u otro. El resultado los ha puesto en un lugar crítico. Con un bloque de derecha y otro de izquierda profundamente separados, son solo ellos los que quedan. La enorme responsabilidad de Nieto es la de liderar una pequeña bancada, desde fuera del Congreso, y hacerla un instrumento a favor de sus propuestas de campaña encontrando consensos a la derecha y a la izquierda. Toda la legislación que derogue leyes pro crimen puede depender de ellos, así como la restitución de derechos constitucionales en materia educativa. La presencia de Flavio Figallo para reconstruir desde Sunedu hasta el programa de educación sexual puede dar esperanzas en medio de tantas decepciones.</p>   <p>El bloque de izquierda no puede, con esos escaños, reformar la Constitución para convocar a una asamblea constituyente con el objetivo manifiesto de demoler el capítulo económico. Es imposible, así que todos a calmarse. En los temas de derroche fiscal, violación de derechos económicos, es muy probable que la bancada de Buen Gobierno pelee al lado del bloque de derecha. En defensa de derechos constitucionales, peleará probablemente contra el bloque de derecha.</p>   <p>Sé que hay un grupo de mis lectores que cree que es viable anular las elecciones. Mi consejo es que no pierdan su tiempo. Jurídicamente, es imposible porque las irregularidades administrativas (que siempre las hay, desde extravío de actas hasta mesas sin instalar, en todas las elecciones) no configuran ni en la Constitución ni en la ley causal de nulidad. Eso simplemente no existe. ¿Políticamente se puede tomar una decisión como la de Alberto Fujimori el año 2000? Descarto que Balcázar tenga esa capacidad o que el JNE quiera asumir poderes dictatoriales. Pero hay un detalle más. Keiko Fujimori está muy contenta con el resultado. Si echan unos números, con aproximadamente 10% del total de electores (tiene casi 2,700,000 votos de 27 millones) puede llegar a la presidencia. La reina de los pigmeos nunca más la va a tener tan fácil. Y encima tiene un tapón sólido, a diferencia de los demás. No les va a regalar este triunfo.</p>   <p>Mientras tanto, a esperar con paciencia el trabajo de los JEE y el JNE. La pelota y la velocidad de esta están en su cancha. Con dos semiempatados en segundo puesto, se puede jugar horas al cálculo de probabilidades (gracias amigos ingenieros y matemáticos, nunca tan útil la ciencia estadística), pero con tan poca distancia entre ambos, hay que contar todos los votos. No hay otra forma, por ahora.</p>   <p>Un consejo final, para lo que pueda ser útil. No juzgue al prójimo por sus creencias. Las personas siempre son dignas, las ideas son las que son malas. Las creencias no se forman por hechos sino por sentimientos, y estos pueden ser más arraigados que la más evidente verdad. Muy pocas personas tienen una profunda introspección, enorme conocimiento y sólidos medios de información. Las demás se guían por retazos de la verdad y por lo que sienten. En una elección peruana, ese sentimiento es miedo y el miedo conduce a la violencia. Con la experiencia de tantas elecciones encima, esta es la etapa del terror. Pero juntos pasaremos a través de ella. ¿Necesita ayuda? Salga de los grupos tóxicos y busque algunos que le den soporte. Tengo de los dos, pero estoy infinitamente agradecida a mis amigos caviarísimos que me ayudan a caminar serena en la tormenta.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El voto que Lima no quiso entender, por Eliana Carlín ]]>
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                            <![CDATA[ Los resultados de hoy son, también, el resultado de años de mirar sin ver. El establishment tiene ahora una oportunidad — no de corregir al votante, sino de aprender de él. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Eliana Carlín</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 21:47:49 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El voto que Lima no quiso entender, por Eliana Carlín ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Mientras escribo estas líneas no parece estar completamente definido quién pasa a la segunda vuelta con Keiko Fujimori. El nivel de violencia mostrado por Rafael López Aliaga en los últimos días demuestra que un escenario con Renovación Popular en segunda vuelta estaría plagado de altisonancias y agresividad, pese a que el fujimorismo es ideológicamente su primo hermano.</p>   <p>De pasar a segunda vuelta Roberto Sánchez, como parecen indicar la mayoría de proyecciones, vendría hacia delante una campaña con una polarización enorme, probablemente con violencia interpersonal en varios niveles y la aparición de nuestras peores fracturas como sociedad. Una reedición de lo ocurrido en 2021, pero como una secuela no esperada por muchos.</p>   <p>Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se encuentra disputando ahora mismo su pase a segunda vuelta. Me detengo en este punto para reflexionar sobre los denodados esfuerzos que se han venido desarrollando desde distintas organizaciones, empresas y personas naturales para impedir que esto ocurra. Más concretamente, para buscar que los peruanos no voten por una alternativa similar a esta. Sin ánimo de hacer una crítica árida, estos resultados muestran que el establishment se sigue mirando el ombligo.</p>   <p>Si bien creo que parte desde una intención buena, querer enseñarle civismo a las personas para civilizar sus votos y sus percepciones sobre la sociedad es un enfoque errado y paternalista. Ha llegado el momento de asumir humildemente que desde el establishment limeño se necesita aprender, si de verdad se busca tener una república posible, vivible. ¿Qué genera el voto anti-establishment?, ¿por qué el mayor clivaje que tenemos hoy es Lima-regiones?, ¿hemos hecho lo suficiente para abordar las brechas sociales que nos afectan hoy?</p>   <p>Los resultados de hoy son, también, el resultado de años de mirar sin ver. El <em>establishment</em> tiene ahora una oportunidad —no de corregir al votante, sino de aprender de él. De entender, de una vez, que la república posible no se construye desde arriba hacia abajo. Se construye cuando alguien, por fin, decide escuchar de verdad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Asusta más que sus rivales? En verdad, no, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/20/asusta-mas-que-sus-rivales-en-verdad-no-por-mirko-lauer-hnews-1735506</link>
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                            <![CDATA[ Keiko Fujimori se enfrenta a una crucial segunda vuelta en junio, donde la naturaleza de sus rivales podría beneficiarla. Tanto López Aliaga como Sánchez presentan desafíos que, en su mayoría, favorecen a Fujimori. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Rafael López Aliaga y Roberto Sánchez definirán el pase a segunda vuelta en las Elecciones 2026. Foto: Composición LR.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 21:45:09 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Asusta más que sus rivales? En verdad, no, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Cuáles podrían ser los factores de triunfo para Keiko Fujimori en junio? Como en toda segunda vuelta, será importante la naturaleza del rival, y cómo este se comporte. En esta ocasión las dos posibilidades parecen favorecerla. El ultraderechista es antipático, y el izquierdista es a todas luces peligroso. Solo el antifujimorismo podría imponerse a esos dos handicaps.</p>   <p>    ¿Y qué podría, a su vez, ser más fuerte que el antifujimorismo y el antikeikismo? Probablemente una sola cosa, el miedo. La gestión de Rafael López Aliaga desde la municipalidad de Lima parece el anticipo de una presidencia fuertemente autoritaria, mendaz y manirrota. Hemos visto botones de muestra en la campaña.</p>   <p>    En el caso de Roberto Sánchez no hay mucho que explicar. Allí está esperando el mismo elenco de Pedro Castillo y Antauro Humala, dispuesto a recorrer el mismo camino, desde la calle Sarratea hasta el golpe. La demolición del Estado constitucional ya es comentada. La aspirante a vicepresidenta Analí Márquez es un cuco para todos los gustos.</p>   <p>    Los antis frente al fujimorismo ya están convencidos de todas las culpas de la familia. Las culpas de López Aliaga las han visto a medias, y las de Sánchez están todas retratadas en las de Castillo, los chavistas, el castrismo y otros, a las que hizo suyas apenas se caló el sombrero. Una competencia entre el malo conocido y el malo por conocer. Acaso allí está la principal tarea de Fujimori de aquí a junio.</p>   <p>    López Aliaga es su mejor contrincante, pues ya ha demostrado una cierta capacidad de dispararse a los pies. Su fuerza está en ser un candidato pro blanco y pro moderno, además de falso pituco, para uso de los enemigos del fujimorismo. Eso ha hecho de Lima su plaza fuerte. Pero el hombre es desordenado y dado a exabruptos políticamente costosos. Es fácil de provocar.</p>   <p>    En cambio Sánchez se presenta mucho más sereno. Su peligro no está tanto en lo que puede haber hecho, sino en lo que puede llegar a hacer. Como el despido intempestivo de Julio Velarde, o la excarcelación express del dueño del sombrero mágico. En otras palabras, Fujimori se alimentará de errores ajenos durante la campaña de segunda vuelta.</p>   <p>    ¿Y los suyos? Allí están esperándola, ocultos en su silencio. Pero en algún momento va a tener que empezar a hablar más en serio.</p>   <p>    </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La factura de la fractura, por René Gastelumendi ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/20/la-factura-de-la-fractura-por-rene-gastelumendi-hnews-1573800</link>
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                            <![CDATA[ "Nos enfrentamos ahora, mejor dicho, tomamos consciencia de nuevo y a golpes de ánforas, que somos un país fracturado hasta los huesos" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>René Gastelumendi</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 21:41:07 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La factura de la fractura, por René Gastelumendi ]]>
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                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Lo advertimos en este mismo espacio: el silencio sísmico de la calle en los últimos meses no era paz, era acumulación de rabia. En mayo y julio de 2025, cuando el Congreso y el Ejecutivo vivían en su burbuja de blindajes y gollerías, señalamos que la energía de la frustración, tarde o temprano, se tendría que liberar. Hoy, viernes 17 de abril de 2026, con el conteo de la ONPE tendiendo a que Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) se posicione en la segunda vuelta, el terremoto electoral ha dejado de ser una predicción para convertirse en una amenaza.</p>   <p>Todo esto, por favor, al margen de las groseras irregularidades de una ONPE por lo menos chicha, que son otra discusión. ¿Cómo llegamos aquí, otra vez? Ya estábamos aquí, siempre estamos aquí, no nos hemos movido. La respuesta no está únicamente en las características de un candidato, sino en la insólita y destructiva frivolidad y cálculo de una clase política depredadora que se dedicó a incubar su propia némesis y sumergirnos en la tensión que hoy vivimos. Por cierto, en esta incubación incluyo, por supuesto, el desastre de la legislación electoral que deformaron a su conveniencia. Por eso, los 35 candidatos. Lo que estamos viendo en las actas procesadas es el &quot;voto de castigo&quot; en su estado más puro, una factura histórica que incluye, este 2026, en su primera línea de cobro, la sangre derramada. No se puede entender el ascenso de Sánchez sin mirar hacia atrás, hacia ese diciembre de 2022 y febrero de 2023, donde la respuesta del Estado a la protesta social fueron cincuenta muertes que la capital decidió ignorar o, peor aún, justificar vehementemente para sostener a Boluarte. Aquellos fallecidos por proyectil de arma de fuego en Ayacucho, Puno y Apurímac no fueron olvidados; fueron guardados como un nudo en la garganta que hoy se desata en las urnas. Y si prefieres no pensar en ello y, simplemente resolver tus dudas con el facilismo de llamarlos terrucos, te la pasarás dando botes dentro de tu tribu en un país que en el fondo resientes.</p>   <p>Pero no nos engañemos pensando que esto es nuevo. El caldo de cultivo es perenne, una fractura social y racial que, con sus matices, nos sigue dividiendo. El sur andino no solo vota por una propuesta económica; vota contra un desprecio histórico. Suena tan trillado, como no asumido. La desigualdad no es solo de ingresos, es de dignidad. Para ese Perú postergado, las elecciones se han convertido en el único espacio donde pueden ejercer una suerte de venganza simbólica, un ajuste de cuentas. Es el único día en que el sistema, que los ningunea y los reprime el resto del año, se ve obligado a escucharlos. Y su respuesta ha sido, nuevamente, un portazo en la cara de la élite limeña. El dique, algún día se va a romper y no habrá playita que nos salve si no se ofrece alternativa.</p>   <p>Esa fractura se manifiesta estos días con una violencia verbal asquerosa. Ante el avance de Sánchez, La nueva Lima vuelve a vomitar su peor cara: el racismo. Personajes con llegada masiva, influencers como el tal &quot;Cristorata&quot;, por ejemplo, —quien, irónicamente, posee claros rasgos y antepasados andinos que parecen pesarle en el alma—, se dedican a &quot;serranear&quot; e insultar al votante de la sierra. Ese desprecio racial, ese odio al que es percibido como &quot;diferente&quot; pero que es la base de nuestra identidad, es el motor que alimenta la tan demagógica narrativa de la Asamblea Constituyente. Al insultar al votante, Lima solo logra ratificarle que su &quot;venganza&quot; en las urnas fue necesaria y justa. La Asamblea Constituyente es la “mano dura” de la izquierda radical.</p>   <p>El Ejecutivo de Dina Boluarte, con sus Rolex y su triplicación de sueldos, fue la gasolina perfecta. ¿Existe algo más provocador que lucir opulencia mientras se sostiene que una madre puede sobrevivir con 10 soles? Esa estafa emocional, sumada a la impunidad por los cincuenta muertos, creó el escenario ideal para que Sánchez cabalgue sobre las ruinas de la confianza. El hecho de que tres de cada cinco peruanos vean hoy a Castillo como una víctima, y no como un vil golpista, es el fracaso ético y de gestión de una coalición gobernante que nunca entendió que el Perú no termina en el control de las instituciones.</p>   <p>Nos enfrentamos ahora, mejor dicho, tomamos consciencia de nuevo y a golpes de ánforas, que somos un país fracturado hasta los huesos. Una segunda vuelta entre el antifujimorismo reactivado y una izquierda que promete un &quot;reseteo&quot; total y que incluye a Antauro Humala sería un nuevo capítulo, una nueva cobranza. Aquellos que gobernaron de espaldas al país, que ignoraron los muertos y que hoy permiten que sus voceros digitales insulten al Perú andino, son los verdaderos responsables. Invocaron al terremoto y el terremoto amenaza otra vez. La factura está sobre la mesa, y el precio es nuestra propia estabilidad democrática y económica. El sur ya empezó a cobrar las cuotas.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La inseguridad de tu seguro médico, por Miguel Palomino ]]>
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                            <![CDATA[ Mientras no la enfoquemos seriamente, nunca vamos a resolver los problemas de la salud en el Perú ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Miguel Palomino</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 21:37:20 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La inseguridad de tu seguro médico, por Miguel Palomino ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Ahora que ya pasó la primera vuelta podemos comenzar a preocuparnos más sobre temas importantes sobre los cuales en lo fundamental no deberían existir diferencias ideológicas. Entre estos temas está la salud. No hay salud de izquierda ni salud de derecha.</p>   <p>La salud pública es un clásico caso de externalidades, es decir que los beneficios de una actividad no son plenamente percibidos por el mercado y, por lo tanto, el mercado por sí solo no logra ofrecer una suficiente provisión del servicio. Como tal, requiere por lo menos una coordinación extra-mercado, lo cual justifica algún grado de intervención estatal. Puede haber diferencias en cuanto a si será mejor que la provisión de la salud sea mayoritariamente pública o privada, pero debe haber por lo menos acuerdo en qué mecanismos son los más efectivos para tener a una población más sana.</p>   <p>Existen serios problemas con la salud pública y generalmente éstos no surgen por casualidad; usualmente alguien se beneficia de que así sean las cosas. Veamos algunos principios básicos que se deben seguir. En primer lugar, está el dicho: “Más vale prevenir que curar”. Es mucho más costo efectivo que los recursos de salud se utilicen en la prevención que en la curación. Esa es la lógica de las vacunas, por ejemplo. Extendiendo solo un poco la lógica, es mucho más costo efectivo curar a un enfermo <em>antes </em>de que éste se ponga grave. En la práctica, esto quiere decir que los centros de atención primaria (CAP), que son la puerta de entrada de todo sistema de salud del mundo, deberían tener prioridad sobre la atención especializada y deben ser mucho más numerosos y de fácil acceso para la población. Esto es contrario a la tendencia existente desde la pandemia, cuando se cerraron o dejaron sin personal a muchos CAP.</p>   <p>Cuando el CAP detecta un caso que está más allá de sus posibilidades de atención, entonces debe derivar al paciente a un centro de atención especializada. Por supuesto, para que este proceso funcione razonablemente bien (y siempre habrá errores) el personal y equipamiento del CAP deben ser los adecuados. Se puede discutir cuántos niveles de especialización debe haber, pero es bajo esta lógica de menor a mayor complejidad que debe operar el sistema.</p>   <p>Atender bien a los pacientes es una cosa, pero otra es quién debe pagar los costos de atención. Existen motivos, fuera de los humanitarios, para argüir que por lo menos parte de los gastos de atención médica sean asumidos por el Estado, siguiendo la lógica de las externalidades mencionadas arriba (ojo, esto quiere decir que lo pagamos con nuestros impuestos o contribuciones). Pero también es claro que por lo menos parte de los gastos deberían ser pagados por los pacientes, sea directa o indirectamente, porque cuando un servicio es gratuito éste es consumido en exceso.</p>   <p>A nivel internacional, en general se parte del principio que debe haber por lo menos dos partes involucradas en la atención del paciente: el prestador de servicios y el que asegura y financia los servicios. Esto puede ser hecho de diversas maneras, pero en salud usualmente quien se encarga del aseguramiento y financiación debe actuar como una compañía de seguros (aunque sea el Estado quien cumpla este rol) mientras que quien presta los servicios es un médico o un hospital. </p>   <p>Definir el mecanismo de pago que prevalecerá es fundamental para la bondad del sistema ya que con él se determinarán todos los incentivos de los diferentes participantes del sector salud. Lo usual internacionalmente es que quien se encargue de financiar al prestador de los servicios le pague una cantidad pre acordada por el tratamiento, con lo cual le “transfiere” el riesgo del tratamiento al prestador de servicios. La cantidad pre acordada se establece por el costo promedio de atender a un paciente con determinado diagnóstico. Esto requiere mucho esfuerzo.</p>   <p>Para no ocasionar incentivos perversos, como muchos de los que existen hoy en el Perú, se deben de tomar medidas preventivas importantes. Veamos un ejemplo. Si a un prestador de servicios se le paga una cantidad fija por un paciente, tendrá incentivos a reducir costos haciendo menos exámenes que lo ideal, usando tratamientos y medicinas más baratos aunque sean inferiores, acortando el tiempo del médico con el paciente o dándolo de alta antes de tiempo. Esto, llamado “subatención”, se puede dar porque el paciente con frecuencia no sabe bien qué tiene ni cuál es el tratamiento adecuado (lo que se llama “asimetría en la información”).</p>   <p>La solución a este problema es que el asegurador y financiador del servicio debe asegurar la revisión de otros números claves que pondrían en evidencia si el prestador del servicio está “subatendiendo”. Por ejemplo, ver la frecuencia de recaída o el tiempo de permanencia del paciente nos indica, por lo menos probabilísticamente, la existencia de subatención y con un gran número de pacientes la información es bastante exacta.</p>   <p>Cuando el sector privado opera en un marco competitivo las cosas mencionadas suceden. Hay personas con conocimientos especializados velando porque los diagnósticos sean acertados y los tratamientos correctos y así gana más el asegurador tanto por reducir los costos como por ganar la preferencia de los clientes. El problema es que el sector privado solo atiende alrededor de cinco por ciento de la población, usualmente los más pudientes.</p>   <p>La gran mayoría se atienden o por Essalud, que atiende a cerca de un tercio de la población (que está asegurada porque cuentan con la fortuna de ser trabajadores formales), o por el Ministerio de Salud (Minsa-SIS) que atiende al resto de la población. Essalud y el Minsa-SIS son a la vez financiadores y prestadores del servicio, lo cual no tendría problema si las dos partes estuvieran claramente separadas en términos de diseño y funcionalidad. Pero esto no es así.</p>   <p>En la práctica, los presupuestos que reciben las áreas de prestación de servicios son básicamente los históricos y no hay relación con los servicios que se están prestando. Además, y esto es un problema aparte, el presupuesto del Minsa es groseramente insuficiente para atender a los cerca de 25 millones de peruanos que le fueron súbitamente asignados hace unos años con la creación del SIS. Cuando a esto se le agrega la subatención a la que me referí líneas arriba y las deficiencias en la administración de recursos, vemos que el presupuesto destinado a financiar los seguros públicos de salud es cualquier cosa menos lo que debería ser.</p>   <p>Mientras no se haga un esfuerzo serio por ordenar el gasto en salud, asignando el presupuesto debido a los CAP, tecnificando el pago por servicios prestados y controlando la subatención, no será posible ni siquiera saber quiénes están bien o mal atendidos. Esto no se logra entregando la salud pública al aliado político de turno para que tenga a su disposición un presupuesto anual de más de 32.000 millones de soles.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El “fraude” como retórica populista ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/20/pedro-grandez-el-fraude-como-retorica-populista-hnews-1028717</link>
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                            <![CDATA[ KAUSACHUN DERECHO(S): El fraude opera como retórica del líder populista para identificar a los responsables que supuestamente impiden que «el pueblo» tome el poder. La retórica populista no admite pluralismo. Sin presentar pruebas, siembra la duda sobre la institucionalidad del sistema electoral. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[El fraude y la retorica populista]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 10:16:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Pedro P. Grández Castro - </strong><span style="color:rgb(31, 31, 31)">Profesor universitario - Sociedad Peruana de Constitucionalistas (SPC)</span></p>   <p>El fraude ha sido la narrativa recurrente de quienes han perdido elecciones en el Perú desde 2016. En 2021, esa narrativa alcanzó la dimensión de un movimiento que se instaló en el Congreso y atacó al sistema electoral en su conjunto, impulsando acusaciones constitucionales contra los titulares del JNE y la ONPE. El fraude opera, en este contexto, como retórica del líder populista para identificar a los responsables que supuestamente impiden que «el pueblo» tome el poder. Conviene recordar que &#039;una victoria del populismo borra cualquier voto disidente y cualquier rasgo distintivo entre la ciudadanía&#039; (Fournier, 2019). Para el populista, ganar las elecciones equivale a apropiarse de la mayoría sin reconocer diferencias en su interior: si los populistas triunfan, es el pueblo en su totalidad quien ha expresado su voluntad. Quienes pierden se convierten, entonces, en &#039;enemigos&#039;, categoría que una de las candidatas de las recientes elecciones ha empleado sin reparos.</p>   <p>La retórica populista no admite pluralismo: ni de identidades, ni de ideas, ni de religiones, ni de alternativas políticas. La &#039;patria&#039; es una e indivisible. Incluso cuando el populista protesta, lo hace en nombre de &#039;la democracia&#039;, &#039;la familia&#039; o &#039;la nación&#039;. Las demás manifestaciones son atribuidas a los enemigos de la patria —terroristas, violentistas— y quedan al margen del derecho a la protesta, sometidas en cambio al código penal. En este esquema, la diversidad no es un valor constitutivo de la vida democrática, sino una amenaza a conjurar.</p>   <p>Este mecanismo no es exclusivo del caso peruano. Kim Lane Scheppele, al analizar el régimen de Viktor Orbán en Hungría, muestra cómo el populismo contemporáneo opera construyendo activamente un enemigo —real o inventado— que cohesiona al movimiento. El ideólogo del régimen húngaro, András Lánczi, lo formula con claridad: &#039;Mi objetivo político resulta mucho más marcado y comprensible si puedo presentar al enemigo, forjando así la unidad entre mis seguidores&#039; (citado en Scheppele, 2019, p. 327). Entre nosotros, la referencia permanente a los &#039;caviares&#039; que &#039;copan&#039; las instituciones del Estado, influyen en el Poder Judicial o en las instituciones electorales como la ONPE o el JNE, cumple exactamente esa función: dotar de un adversario concreto a una mayoría ficticia que el populista dice encarnar.</p>   <p>La retórica populista explota este discurso que se construye en forma previa e insospechada. El fraude aparece de pronto como una nueva maniobra de los &#039;caviares&#039; que quieren impedir &#039;que el pueblo tome el poder&#039;. El líder populista lo proclama sabiendo que carece de evidencia, pero también sabiendo que el público al que se dirige no la exige. El encuentro del líder populista con su audiencia no descansa en razones, sino en una necesidad de autoengaño colectivo. Esto es lo que hace genuinamente peligroso al fenómeno populista: mientras el constitucionalismo liberal se asienta en la racionalidad, el debate argumentativo y el reconocimiento de la diversidad que nutre el pluralismo, el populismo se refugia en una retórica desprovista de contenido argumentativo.</p>   <p>Como sostiene Théo Fournier, &#039;la retórica populista es el uso de argumentos políticos destinados a convencer a una mayoría ficticia de que la democracia constitucional da lugar a una tiranía de las minorías&#039; (Fournier, 2019). Sustentado en la tradición, la religión o la invocación de &#039;las luchas de los pueblos&#039;, el populismo prescinde de argumentos y no le interesa los puentes para el diálogo. Por eso su matriz ideológica puede ser diversa: los hay de derecha y de izquierda, y en América Latina —y en el Perú— los hemos visto en ambas versiones.</p>   <p>El populismo autoritario de izquierda ha colocado como agenda no negociable la convocatoria a una asamblea constituyente. Aunque la Constitución vigente ha sido objeto de reformas asistemáticas y acumula inconsistencias graves, un proceso constituyente legítimo sólo puede ser resultado de acuerdos mínimos. El programa radical de un sector de la izquierda, sin embargo, no parece interesarse en el diálogo ni en el consenso básico. Su oferta a la ciudadanía se ha planteado en términos irreducibles. Es, también, un populismo iliberal y peligroso: tan peligroso como el que ataca las instituciones para desconocer resultados electorales, aprovechando las deficiencias de un sistema que el propio sistema de partidos ha minado y debilitado durante años.</p>   <p>Scheppele advierte que los nuevos autócratas no llegan al poder rechazando abiertamente la democracia, sino apropiándose de su lenguaje: utilizan victorias electorales y cambios constitucionales &#039;legales&#039; para consolidar un poder que, en el fondo, no tiene intención de someterse al escrutinio ciudadano (Scheppele, 2019, p. 329). El discurso del fraude sigue esa misma lógica: sin presentar pruebas, siembra la duda sobre la institucionalidad del sistema electoral. Lo hace, además, en el momento en que la democracia constitucional enfrenta su desafío más severo. No es ignorancia; es estrategia populista.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El JNE debe ceñirse a la ley, no a la discrecionalidad ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/20/el-jne-debe-cenirse-a-la-ley-no-a-la-discrecionalidad-editorial-306360</link>
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                            <![CDATA[ Los juristas electorales deben cuidarse de las recomendaciones de los doctores “Truquini”. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 08:22:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El JNE debe ceñirse a la ley, no a la discrecionalidad ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Perú atraviesa un momento conocido en medio de las tensiones propias de un proceso electoral complejo. Antes las fallas logísticas ocurridas el día de la elección como algunas posteriores en el traslado de cédulas a los centros de cómputo, el rol del Jurado Nacional de Elecciones ha sido invocado por la ciudadanía y los candidatos políticos. En ese marco, algunos pretenden guiar sus decisiones con recomendaciones supuestamente ceñidas en los límites de un Estado de Derecho. Pero no es así.</p>   <p>Antes de discutir cualquier otra tesis aventurera, la respuesta debe quedar clara y sostenerse con firmeza: el JNE tiene en la ley su único fundamento de actuación y en el respeto al voto ciudadano su principal mandato.</p>   <p>El sistema electoral peruano cuenta con reglas, procedimientos y mecanismos diseñados para enfrentar contingencias. Las demoras en la instalación de mesas, las dificultades en la distribución de material y las actas observadas encuentran respuesta dentro del propio ordenamiento. Las herramientas existen y cumplen una función precisa: corregir, revisar y garantizar la validez del proceso sin afectar su integridad.</p>   <p>En ese sentido, los ciudadanos deben saber que la discusión actual también pone en evidencia el papel de ciertos operadores jurídicos que, en los últimos años, han impulsado interpretaciones funcionales a intereses políticos específicos. Hoy, esas mismas lógicas buscan incidir en el proceso electoral. Frente a ello, el país necesita rigor y apego a sus normas. La ley constituye un límite y, al mismo tiempo, una garantía.</p>   <p>Eso no significa eximir de sanción a los responsables de las fallas logísticas, las cuales desde esta casa editorial insistimos en que deben atenderse con diligencia y celeridad. Esto amparados en que la rendición de cuentas forma parte esencial de la institucionalidad democrática.</p>   <p>Al mismo tiempo, el principio rector permanece intacto en las bases de cualquier esfuerzo y respeto institucional a los órganos electorales: la voluntad ciudadana expresada en las urnas. La legitimidad electoral se construye a partir del conteo completo, transparente y verificable de cada voto.</p>   <p>El Jurado Nacional de Elecciones enfrenta una responsabilidad histórica. Su actuación debe consolidar la confianza pública, garantizar el orden constitucional y asegurar que cada decisión se sustente en la ley. Ahí reside la fortaleza de la democracia.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Antenor Orrego, el amigo de Vallejo que perdió su sombra, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ Antenor Orrego fue una presencia clave para uno de los poetas mayores del siglo XX. Por él, César Vallejo pudo viajar a Europa, en donde nuestro vate consolidó su propuesta universal.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Antenor Orrego. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 03:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Antenor Orrego, el amigo de Vallejo que perdió su sombra, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>-¡Ese hombre no tiene sombra! -se dijo <strong>César Vallejo</strong> después de conocer a Antenor Orrego. Pensó que era tan noble, tan generoso, que no podía tener nada oscuro junto a él.</p>   <p><strong>Orrego</strong>, de veintiún años, a pesar de ser tres meses menor que Vallejo y tener apenas tres años más que Haya de la Torre, sería el orientador de ambos y dejaría su marca en todo cuanto ellos hicieran.</p>   <p>Ocupaba la jefatura de redacción en La Reforma de Trujillo, un periódico que, además de mantener una actitud progresista frente a la lucha social, abría sus páginas a la publicación de ensayos y poemas de nuevos autores.</p>   <p>En esos días, se comenzaba a reunir un grupo de jóvenes escritores y artistas conocidos como la <strong>Bohemia de Trujillo</strong>. No se daría en el Perú un caso similar en el que se congregaran tantas mentalidades que rayaban en el genio y cuya propuesta social y estética trascendería fronteras.</p>   <p>Había poetas como el propio Vallejo, <strong>Alcides Spelucín</strong>, <strong>Francisco Xandóval</strong> y <strong>Óscar Imaña</strong>. <strong>Carlos Valderrama</strong> era el músico del grupo. Macedonio de la Torre, el pintor. El pensamiento político y filosófico de Orrego y Haya de la Torre se convertiría en una propuesta continental para que toda la América del Sur se uniera, escogiera un camino socialista y rechazara cualquier injerencia de los Estados Unidos en la construcción de su destino.</p>   <p>Artistas y escritores de otros lados del país llegaron a visitarlos. Así lo hizo el poeta <strong>Juan Parra del Riego</strong>.</p>   <p>Por su parte, <strong>Abraham Valdelomar</strong> los recordó en sus crónicas de viaje: “Noches de luna sobre la solemne ciudad muerta de Chan Chan; …morro frente al mar, …donde las tumbas son como mástiles de una escuadra fantástica en Pacasmayo…”.</p>   <p>En Trujillo, los anarquistas habían fundado la Liga de Artesanos y Obreros del Perú. Su biblioteca contenía más volúmenes que la de la universidad. Estaba abierta a personas tradicionalmente excluidas de la lectura, como los artesanos y las mujeres.</p>   <p>Una noche, Vallejo fue a buscar a sus amigos los “bohemios” que se hallaban reunidos en la casa de Antenor. Les recitó: “Para el alma imposible de mi amada” y “El tálamo eterno”. Quiso hacerlo con una voz desprovista de emociones y lo logró. Sin embargo, al final, varios estaban lagrimeando.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/19/69c495ba9e47f60d3f02d6bf.jpg" alt="Antenor Orrego. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Antenor Orrego. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Pensó entonces que ya se estaba acercando a su ídolo, <strong>Rubén Darío</strong>. Sin embargo, <strong>Antenor Orrego</strong> no estaba del todo contento. Quería que Vallejo avanzara mucho más. Que se fuera más allá de las turbadoras influencias modernistas.</p>   <p>-No quiero cortarte, hermano, los ímpetus de la creación, pero acepto estos poemas como ejercicios. Todos esperamos más, mucho más de ti.</p>   <p>-Lo sé, Antenor. Todo lo acepto de ti.</p>   <p>El hombre sin sombra no cesaba de darle consejos, pero tenía la más alta fe en su obra. Así pasaron algunos años en la gesta del gran artista. Pasó también el tiempo implacable de la prisión.</p>   <p>Como se sabe, un levantamiento de los gendarmes de <strong>Santiago de Chuco</strong> había ocasionado la cárcel para el poeta. Ese padecimiento pudo ser eterno porque la Corte Superior de Justicia hizo de todo para hundirlo y escarmentar en él a una generación que había comenzado a creer en el socialismo y en todas las utopías del siglo.</p>   <p>Un día de varios años después, César Vallejo, quien ya vivía en Lima, recibió un telegrama de Antenor.</p>   <p>Julio Gálvez Orrego, el sobrino del filósofo, había recibido una herencia y quería compartirla con su tío:</p>   <p>-Me han dejado dinero para un viaje en primera a Francia. En vez de ello, voy a comprar dos de tercera, y viajamos juntos.</p>   <p>Antenor se quedó pensativo.</p>   <p>-Mejor que vaya César -dijo, y sacrificó su propio sueño europeo.</p>   <p>Cuando el autor de <em>Los heraldos negros</em> quiso resistirse, su amigo le dio una razón concluyente:</p>   <p>-En Lima, nadie se fijará en tu obra. En Trujillo, te hundirás en la cárcel. En Francia, podrás desarrollar tu poesía y tu vida. Debes ir.</p>   <p>Vallejo se quedó pensando en su amigo Antenor Orrego. No solamente era un hombre sin sombra: ahora tampoco tenía destino. Al intercambiar sus pasajes, Vallejo salvó de la cárcel infame, no así Antenor. Él fue apresado durante quince años por razones o sinrazones políticas, o tal vez, sencillamente, por su terrible amor a la humanidad.</p>   <p>Intercambiaron sus destinos y sus almas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ No deja de ser un día especial, por Jorge Bruce ]]>
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                            <![CDATA[ El autor destaca cómo la esperanza, aunque tenue, se manifiesta en el entusiasmo de quienes votan, recordando pasados triunfos sobre regímenes corruptos.  ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Minedu anuncia suspensión de clases presenciales este martes 14 de abril para colegios que fueron locales de votación]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 19 Apr 2026 15:56:02 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ No deja de ser un día especial, por Jorge Bruce ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Redacto estas líneas antes de conocer los resultados de la votación electoral. Me propongo transmitirles mis impresiones de la jornada, partiendo de la idea que da título a esta nota. Sabemos que, en cierto modo, estas elecciones han sido amañadas por el Pacto congresal que nos ha gobernado varios años. Eso les ha permitido emitir leyes que les garantizan seguir controlando al país desde el Senado. En particular el fujimorismo, según anuncian las encuestas. Sin embargo, ver a tanta gente caminando hacia o desde las mesas de sufragio nos recuerda que el poder ciudadano existe, por acotado que esté.</p>   <p> Era perceptible en el movimiento incesante de la gente en el colegio en que me tocó votar, esa chispa de entusiasmo que nada ni nadie ha logrado arrebatarnos del todo. Cierto, no estamos esperando un milagro. Como me recomendó alguien: no le abras la puerta a la esperanza. Seguí su consejo y eso me aligeró la experiencia. Me encomendé, una vez más, a Kafka: “hay esperanza, pero no para nosotros.” Siempre se puede acudir a los genios de la literatura para no sentirnos irremediablemente atrapados en la trampa electoral que nos han tendido.</p>   <p> Hacerlo con entusiasmo, a pesar de todo, es también una manera de resistir. Si se logra que varios de los cómplices del Pacto corrupto no pasen la valla, será un gol para la construcción de la democracia. Con expectativas modestas pero razonables, se colocan ladrillos y, algún día, levantaremos una casa en la que todos nos sintamos bienvenidos. Estamos lejos de eso y es evidente que esta no es la oportunidad para lograrlo. Pero un problema a la vez. O una batalla detrás de otra, como la película de Paul Thomas Anderson.</p>   <p>Pese a la infinidad de problemas presentados el domingo de las elecciones, como la llegada tardía de los materiales para la votación en muchas mesas, no observé a nadie con amargura ni decepción anticipada. Es el único día del lustro en que la voluntad popular, por muy difícil que sea imponerse, se expresa. Eso no nos lo pueden arrebatar y tenemos el derecho, no solo la obligación, de pronunciarnos. Además, estos representantes corruptos no estarán ahí para siempre. Acabo de leer, por ejemplo, que el autoritario Víctor Orban, candidato en Hungría, ha reconocido su derrota. También he leído, más temprano, que el Papa de Chiclayo ha enviado un mensaje contundente contra la guerra y la muerte. No es el mensaje de reina de belleza al que estábamos acostumbrados: es potente y valiente.</p>   <p> Insisto, por ahora está claro que el manejo corrupto del país va a continuar. Pero eso no significa que seguirán ahí para siempre. Lo repetiré cuantas veces sea necesario: la putrefacción del Gobierno de Fujimori y Montesinos era mucho más extendida y poderosa: ambos terminaron en la cárcel. Como también Abimael Guzmán, el líder que se tomaba por la Cuarta Espada del Comunismo, quien se dejó manipular por Montesinos con una torta de cumpleaños.</p>   <p> Hace algunos años escribí un artículo como éste, en una columna semanal, acerca de esos monstruos a los que tanto temíamos. Resulta que eran fantasmas de nuestra mente en gran medida. La Historia del Mundo está jalonada por personajes sumidos en una cultura de muerte. La mayoría fueron derrotados: Pinochet, Videla, Hitler, etcétera. No ceder a la desmoralización y, sin caer en la trampa mágica de la esperanza, seguir dando batalla, ya es un triunfo en sí mismo. Porque si bien estamos hundidos en un sistema infestado de corrupción y violencia, no hemos perdido la guerra.</p>   <p> Tenemos la ventaja de que ya sabemos cómo operan. Eso nos debería permitirnos organizarnos con la debida anticipación para combatirlos eficazmente. Uno de los grandes errores de esta elección ha sido que las cosas se hicieron tarde y de manera improvisada. No se derrota a la mafia con ambiciones narcisísticas y discursos mal calibrados. Tenemos que aprender de esta experiencia y prepararnos para enfrentarlos con inteligencia. He escuchado a gente joven y proba decir que están pensando seriamente aceptar ese desafío. Eso es algo que debería comenzar ahora, no dentro de cuatro años y medio.</p>   <p> Estoy persuadido que, a lo largo, ancho y alto del Perú, hay gente de buena voluntad dispuesta a enfrentarse a estas mafias, por temibles que sean. Hay muchísimo dinero en la minería ilegal o el narcotráfico, sin duda. Pero hay más deseo de vivir en un país más seguro, más atento a las necesidades de quienes más lo necesitan, más harto de tanta podredumbre. Es cuestión de crear vínculos entre las personas dispuestas a vivir en un país más humano, decente, compasivo, ordenado, seguro. Somos una inmensa mayoría, pero es preciso encontrarnos y unirnos. De otra manera los facinerosos seguirán con su rapacidad y falsedad.</p>   <p> El asco frente a esa infección del cuerpo conformado por el conjunto de peruanos es una fuerza mayor, siempre y cuando sea debidamente canalizada. Esa es la tarea. Es descomunal. Por eso es preciso poner manos a la obra cuanto antes. No soy más que un psicoanalista que sale de su consultorio para sumarse a la vida de la polis. No tengo autoridad para decir lo que debemos hacer. Pero mi conciencia ciudadana me impide permanecer en silencio ante tanta ignominia. Esa neutralidad ha sido, durante demasiado tiempo, una coartada para no meter las manos en el barro y opinar sin miedo. Es un lujo indigno, pues incumple el compromiso de poner cada quien, desde donde se encuentre, sus fuerzas, por magras que sean, para ese Perú limpio y fraterno con el cual, por ahora, solo podemos soñar.</p> ]]></content:encoded>
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