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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Mon, 24 Aug 2026 07:58:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ A 200 años del sueño de Bolívar ]]>
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                            <![CDATA[ Dos siglos después de la muerte del libertador, el Perú sigue sin estar a la altura del liderazgo que su historia le exige. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 07:58:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ A 200 años del sueño de Bolívar ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Simón Bolívar convocó el Congreso Anfictiónico desde Lima el 7 de diciembre de 1824, dos días antes de la batalla de Ayacucho. Lo hizo con una convicción que resumió en la Carta de Jamaica de 1815: “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria.”</p>   <p>Desde entonces, el Perú era el centro geográfico y simbólico de ese proyecto. Lima era la capital desde la cual el Libertador imaginaba una confederación de repúblicas capaz de resistir a las potencias externas. Lamentablemente, el Congreso fracasó por las ambiciones localistas de las oligarquías nacionales. Como consecuencia de ello, Bolívar murió en 1830, solo y desilusionado, convencido de que había “arado en el mar”.</p>   <p>Doscientos años después, el Perú sigue teniendo oportunidades de integración regional desde aquel congreso fallido. Pero, a la par, para pesar de los pobres peruanos, también persisten mezquindades que bloquean el desarrollo de sus pueblos.</p>   <p>En suma cuenta, son intereses económicos particulares los que, a lo largo de la historia, han desviado la inercia que, hay que decirlo, de forma misteriosamente terca ocasionan las riquezas diversas que envuelven a estas tierras.</p>   <p>Al respecto, cabe mencionar el rol de liderazgos políticos aprovechados de estas circunstancias, que mantienen condiciones de absoluta precariedad no solo en el Estado peruano sino en la depredación de sus recursos que podrían ayudar a su consolidación.</p>   <p>Así, el resultado de largo plazo más evidente es que el Perú lleva dos siglos siendo el país con la posición geográfica más estratégica de América del Sur y el que menos la aprovecha para liderar su propio destino hacia el desarrollo.</p>   <p>No obstante, y sin justificar la constante oportunista de personajes que abusaron de estas riquezas, es también justo destacar la resiliencia con la que ciudadanos, desde diferentes partes del territorio, han mantenido y siguen manteniendo el espíritu y la vida material de una nación que es, sin duda alguna, pujante.</p>   <p>Esa potencialidad, la de una ciudadanía que no se rinde, es aquella que inspiró la fundación de esta casa editorial, y la que la mantiene terca en la firme voluntad de construir, por fin, “una república superior”.</p>   <p>La pregunta, 200 años después de la muerte de Bolívar, es si el Estado peruano, y sobre todo, quienes lo administran temporalmente, tienen la capacidad y la visión para convertirlo en lo que el libertador imaginó desde Lima dos meses antes de su deceso. Esa promesa, si bien no se ha cumplido, sigue latente y posible, a pesar de sus mezquindades.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Ten cuidado con lo que deseas, por Jorge Bruce ]]>
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                            <![CDATA[ A pesar de la gran expectativa inicial, el 60% de aprobación podría evaporarse rápidamente si no se demuestra una dirección efectiva ante las crisis que asolan Perú. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Keiko Fujimori participó en evento por el Día del Bodeguero | Foto: Presidencia del Perú.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 05:37:51 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Ten cuidado con lo que deseas, por Jorge Bruce ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><br>La máxima “ten cuidado con lo que deseas porque se puede hacer realidad” se remonta a la Grecia clásica. Se suele citar la fábula de Esopo del siglo VI antes de Cristo, <em>El Anciano y la Muerte</em>, en la que este viejo leñador, agotado, le pide a la muerte que acabe con su trajín. Pero, al verla aparecer, se arrepiente y solo le pide que lo ayude a cargar la leña. Es célebre el mito del rey Midas, quien pide al dios Dionisio que se convierta en oro todo lo que toque. Al serle concedido su deseo, está a punto de morir por inanición, pues no puede alimentarse ni beber el oro.</p>   <p>Ya dentro de los linderos del territorio peruano y en nuestra realidad actual, pareciera que estamos asistiendo a una escenificación del gran problema con el deseo. La presidenta Keiko Fujimori está en la mitad de la tercera semana de su anhelado gobierno, y todo indica que la situación se le está escapando de las manos. La inseguridad, como era previsible, sigue igual o peor, pues la medida de colocar militares uniformados y armados en las esquinas no ha impedido, como varios advertimos, que los asesinatos a balazos y las extorsiones continúen proliferando como un cáncer de fase 4.</p>   <p>Simultáneamente, el brutal calentamiento del mar en la costa peruana (el peor del mundo en este momento y podría ser el peor de nuestra historia) está avisando la catástrofe que se cierne sobre nuestras cabezas. Una catástrofe que se ve agravada, como suele ser el caso, por la clamorosa ausencia de un plan para mitigar los desastres. En esta columna ya habíamos advertido que no se veía en la jefa del Estado las condiciones para mantener a raya a personalidades como Rospigliosi o López Aliaga, que evidentemente no se sienten en la necesidad de respetarla ni pedirle permiso. Una cosa es gobernar a su bancada a punta de WhatsApp y otra, muy distinta, es tener que lidiar con la infinidad de problemas impostergables de un país cuyas elecciones ganó por un pelo.</p>   <p>Por ahora solo se la ve en plan <em>influencer</em>, tomándose fotografías en diversas circunstancias, incluso algunas harto frívolas. Dado el control que Fuerza Popular ejerce sobre los diversos poderes del Estado, se temía —se sigue temiendo— que el peso de las decisiones se escore hacia el autoritarismo. Pero lo que estamos viendo es, más bien, una suerte de desconcierto y una evidente carencia de lineamientos políticos para gobernar. El 60% de aprobación, que suele darse a los presidentes recién electos, es un capital que puede agotarse rápidamente si no da muestras de liderazgo ya. Haber esperado tantos años para que se le conceda su deseo, haberlo logrado a la cuarta intentona, pareciera haber agotado sus recursos. Lo cierto es que esto recién comienza y no en las mejores condiciones.</p>   <p>Su padre, el dictador Alberto Fujimori, sumió al país en una corrupción inédita, pero supo, durante casi dos lustros, ganarse a la opinión pública con una imagen de ejecutor infatigable. También él sucumbió a la ley implacable de <em>hibris</em> (o <em>hubris</em>). En buena cuenta, la desmesura. Algo que los dioses de la Grecia clásica castigaban con penas implacables, como Prometeo encadenado para que un buitre le coma el hígado cada día, o Sísifo llevando la roca a la cima del cerro, solo para verla caer cada vez. Al padre de la presidenta le ocurrió lo mismo que sucede en la película de Woody Allen, que en Latinoamérica se tituló <em>Robó, huyó y lo pescaron</em> (<em>Take the Money and Run</em>).</p>   <p>Pero antes de su debacle por no saber o no poder detenerse a tiempo, gozó de un aprecio popular por haber puesto orden tras el caótico gobierno de Alan García. El mismo orden que prometió su hija en campaña, pensando que la sombra de su padre la protegería. Por el contrario, pareciera que la está perjudicando. Cierto, él comenzó como un populista de izquierda y, en poco tiempo, comprendió que eso no iba a funcionar. Fue así que terminó dando un autogolpe que fue muy bien recibido por una población hastiada de la hiperinflación.</p>   <p>Ella no dispone del periodo de gracia que los peruanos le otorgaron a su padre, del cual, como queda dicho, abusó de manera desenfrenada, en complicidad con su socio Montesinos. Pero, durante varios años, logró ser considerado el hombre que la situación requería. Aun así, ambos terminaron en la cárcel, tras un juicio irreprochable. Uno de los motivos por los que a ella no se le otorga ese plazo para instalarse es que lleva años gobernando el Perú desde la comodidad del Parlamento. Por eso se espera de ella que siga gobernando, sin pausa y con prisa. Y eso es lo que, a todas luces, no está ocurriendo.</p>   <p>El problema se complica porque, al estar permanentemente bajo los reflectores, se espera de ella que no solo gobierne, sino que haga evidente que lo está haciendo. Por eso esa idea de una presidenta casera que se toma fotos en tractores de vez en cuando chirría ante las expectativas de un país en crisis múltiple. Nadie espera que haga aspavientos grotescos como los de Jerí, por supuesto. Esa agitación era ridícula e improductiva. Va a tener que encontrar su estilo para enfrentar un país en crisis, en un mundo que también lo está. Por ahora parece aturdida por el sueño hecho realidad. Más vale que despierte pronto o le ocurrirá lo que, en la línea de la antigua máxima, escribió Óscar Wilde en <em>El abanico de Lady Windermere</em> (1892): «En este mundo solo hay dos tragedias: una es no conseguir lo que uno quiere y la otra es conseguirlo. La última es, con mucho, la peor». Acaso por eso el psicoanalista argentino Ángel Garma pensaba que, en el fondo, todos los sueños son pesadillas.</p>   <p><br></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La hora de los demócratas socialistas, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ La tradicional división entre los demócratas y republicanos se desdibuja; la izquierda avanza mientras el conservadurismo enfrenta desafíos inesperados. ¿Una nueva era política para EE. UU.? ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Zohran Mamdani Transporte Público Nueva York]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 05:27:14 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La hora de los demócratas socialistas, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><br>Luego de muchos años de predicar en el desierto, el actual senador Bernie Sanders (Vermont, que siempre estuvo muy a la izquierda) está viendo cómo aumentan sus seguidores por todos los EE.UU. Esta semana,Angie Nixon fue la primera demócrata socialista en ganar la nominación para la candidatura del Partido Demócrata de Florida al Senado. ¿Qué está pasando? Recojo seis factores:</p>   <p>° La inseguridad económica está socavando la fe en el capitalismo; hay una enorme brecha generacional; Sanders ha cambiado el vocabulario político del país; la izquierda estadounidense se ha vuelto mejor organizada; hay una revuelta contra el orden establecido demócrata; paradójicamente, Donald Trump ha ayudado a la izquierda.</p>   <p>Sería muy exagerado hablar de un movimiento nacional. Pero la novedad está en el aire, desde antes de la victoria de Zohran Mamdani en la alcaldía de Nueva York, hasta los triunfos menores que se están multiplicando semana a semana. Una encuesta Ipsos revela que 46% de los menores de 30 votaría por un demócrata socialista para presidente; solo 33% de los mayores de 65.</p>   <p>El lenguaje de Bernie: seguro de salud universal, universidades públicas gratis (allá no lo son), sindicatos más fuertes y más impuestos a los multimillonarios. Esto ha atraído a una parte del electorado más joven. Con ese programa**,** Alexandria Ocasio-Cortez fue la primera socialista democrática elegida al Congreso de su país.</p>   <p>Trump está partiendo el país en dos populismos: la revuelta populista de derecha representada por MAGA y la revuelta populista de izquierda representada por Sanders y los jóvenes políticos exitosos de estos días. Del 2021 a 2026**,** la visión positiva del capitalismo cayó de 60% a 54%. Demócratas hoy: 66% pro-socialismo, 42% pro-capitalismo.</p>   <p>Sería un error suponer que los EE.UU. se están volviendo socialistas. Sucede que los jóvenes están empezando a recoger y valorar ideas de la tradición social en Occidente. Algo muy distinto de la dictadura marxista-leninista. El conservadurismo del Partido Demócrata y el reaccionarismo del Partido Republicano les están empezando a abrir puertas inesperadas hacia cargos públicos. ¿Tiene futuro?</p>   <p>A los terceros partidos siempre les ha ido mal. Pero lo que estamos viendo ahora es la crisis de uno de los dos grandes partidos. Los izquierdistas no se están sumando, sino reemplazando al orden establecido demócrata. Lo que Trump le hizo a los republicanos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La Constitución y el derecho internacional frente a la emergencia climática, por Pedro Grandez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/24/la-constitucion-y-el-derecho-internacional-frente-a-la-emergencia-climatica-por-pedro-grandez-743904</link>
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                            <![CDATA[ La constitución ecológica exige políticas claras y permanentes. Gobernantes deben evitar respuestas paliativas y fomentar acciones efectivas para mitigar los efectos del cambio climático y salvaguardar la población. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Desastre natural]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Pedro Grández Castro</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 05:24:24 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La Constitución y el derecho internacional frente a la emergencia climática, por Pedro Grandez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <h2>Una emergencia palpable</h2>   <p>Mientras escribo estas líneas, los reportes de noticias dan cuenta de olas de calor que superan los 40 grados en Europa, incendios forestales y una serie de catástrofes vinculadas con lo que conocemos como emergencia climática. En Noticias ONU del 8 de agosto, Jean Rodríguez, portavoz de la Comisión Económica para Europa (UNECE), responde a los escépticos: &quot;Aunque algunos lo nieguen y quieran disminuir el papel que juega el cambio climático en esos episodios, el negar la realidad no la hace desaparecer. Lo que estamos diciendo es que esos episodios, y eso lo dice la ciencia, van a ir en aumento. Entonces nos enfrentaremos a más olas de calor, más tempranas, más agudas y con un número de episodios que va a ir incrementando&quot;.</p>   <p>Entre nosotros, la emergencia climática global se expresará como niño costero. La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene la alerta y elevó al 41% la probabilidad de un evento extraordinario (era 33% en julio). El SENAMHI da 99% de probabilidad de un evento fuerte a muy fuerte para el verano de 2027 y 69% de que supere todos los episodios registrados desde 1950. Nelson Quispe, del SENAMHI, ha declarado: &quot;Es por primera vez, a nivel de toda la historia de los modelos numéricos, que casi todos coinciden&quot;.</p>   <h2>Las respuestas desde el derecho internacional</h2>   <p>Las respuestas jurídicas a la emergencia climática han sido diversas en Europa y en América Latina. La Ley Europea del Clima, de junio de 2021, define el objetivo de neutralidad climática al 2050 y creó un Consejo Científico Consultivo Europeo sobre Cambio Climático, en marcha bajo el paraguas de la Agencia Europea de Medio Ambiente. La respuesta europea se apoya en la ciencia y en las políticas públicas de cada Estado.</p>   <p>En América Latina, las respuestas son lentas y desarticuladas. En el marco de la OEA, respondiendo a consultas de Chile y Colombia, la Corte Interamericana hizo pública en mayo de 2025 su Opinión Consultiva OC-32/2025. Ahí se reconoce un derecho autónomo al clima saludable y obliga a los Estados parte a desarrollar estudios de impacto climático, especialmente en actividades de alto riesgo. Califica además la obligación de prevenir daños ambientales graves e irreversibles como norma de ius cogens. Para la Corte, el cambio climático se ubica dentro de una triple crisis planetaria —junto con la contaminación y la pérdida de biodiversidad—; bajo este enfoque establece deberes reforzados hacia la niñez, los pueblos indígenas y afrodescendientes y las personas desplazadas por causas climáticas, y ordena ampliar el acceso a la justicia ambiental.</p>   <p>Otro documento relevante es la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), del 23 de julio de 2025. El documento se refiere a una obligación consuetudinaria —vinculante para todos los Estados— de proteger el sistema climático. Enfatiza que los Estados deben regular las emisiones de los actores privados como parte de su deber de diligencia debida, y que la responsabilidad internacional surge precisamente de la incapacidad de regular su conducta dentro de la jurisdicción estatal. Ambos documentos, pese a su relevancia, requieren compromisos y políticas públicas en cada Estado, que no siempre son uniformes ni oportunas.</p>   <p>Los deberes estatales y la constitución ecológica</p>   <p>De ahí, la necesidad de conectar estos compromisos con los mandatos de la propia Constitución. El artículo 44 establece que son deberes primordiales del Estado garantizar la plena vigencia de los derechos humanos, proteger a la población de las amenazas contra su seguridad y promover el bienestar general fundado en la justicia y en el desarrollo integral de la Nación. En materia ambiental, la Constitución obliga al Estado a determinar la política nacional del ambiente (art. 67), a promover la conservación de la diversidad biológica y de las áreas naturales protegidas (art. 68) y a impulsar el desarrollo sostenible de la Amazonía con una legislación adecuada (art. 69). El Tribunal Constitucional se ha referido a este entramado de disposiciones, que &quot;fijan las relaciones entre el individuo, la sociedad y el medio ambiente&quot;, como la constitución ecológica, dotada de rango supremo (Exp. 03610-2008-PA/TC).</p>   <p>Tratándose de obligaciones constitucionales, estas preocupaciones deben formar parte no solo de los discursos oficiales, sino de las políticas permanentes del Estado. Si bien la presidenta Fujimori, en su discurso de asunción, se refirió al cambio climático y el acecho constante del fenómeno El Niño como amenazas del presente, y el premier Galarreta en su presentación ante el Congreso, incluyó entre los cinco ejes de la política general de gobierno la reducción de la vulnerabilidad frente a desastres y al cambio climático; no se aprecian políticas claras ni respuestas sistémicas. Al no existir políticas debidamente estructuradas, las respuestas anuales frente a El Niño han sido paliativos o presupuesto repartido a gobiernos regionales o municipales, sin asistencia técnica ni controles y, casi siempre, foco de corrupción. No obstante, lo que exigen el marco constitucional, la Corte IDH y la CIJ no es solamente proteger a la población del daño, sino prevenirlo y garantizar un clima saludable.</p>   <p>La emergencia climática exige compromisos con la comunidad internacional y una política articulada entre los distintos niveles del gobierno central, regional y municipal. No se trata de descolmatar las cuencas de los ríos o quebradas cada vez que se acerca el fenómeno de El Niño o de repartir carpas y víveres entre las familias que han sufrido los estragos de huaycos o inundaciones. La Constitución y las normas del derecho internacional exigen un Estado presente y unas políticas claras para investigar, prevenir y mitigar el impacto de los fenómenos climáticos.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ García Lorca, asesinado, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ A 90 años del fusilamiento de Federico García Lorca, su legado sigue vigente. Junto a Rafael Alberti, destacó como uno de los grandes poetas de España en 1936. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Garcia Lorca]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 05:17:10 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ García Lorca, asesinado, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A 90 años del fusilamiento de Federico García Lorca, la leyenda del poeta andaluz sigue tan presente como en ese 1936. Era, junto con Rafael Alberti, uno de los dos grandes talentos poéticos de España en ese momento. García Lorca sumaba a eso una desafiante identidad LGBTQ+. Eso y su talante izquierdista precipitaron el odio asesino de los franquistas en Granada.</p>   <p>García Lorca dejó una obra suficientemente atractiva para mantenerlo como un clásico y un best seller por todos estos decenios. Terminó siendo el más difundido ejemplo de la maldad de la extrema derecha española, en un contexto en que también la izquierda fusilaba, sacerdotes sobre todo. El drama de García Lorca sigue sangrando.</p>   <p>Era un talento intenso y polifacético, y la lengua perdió con su muerte. Sus obras de teatro siguen siendo llevadas a los escenarios. Sus canciones son parte dinámica del repertorio flamenco. Muchos de sus poemas son joyas de lo vernacular gitano y andaluz. Su Poeta en Nueva York es un texto destacado de la poesía vanguardista en castellano.</p>   <p>Visitó Cuba, pero sus aterrizajes más importantes fueron en Argentina y Uruguay. Desde allí lanzó sus obras de teatro, ayudado por Margarita Xirgu, y allí hizo algunas de sus amistades literarias más significativas. Sus grandes migas, con Pablo Neruda; su relación más fría, con Jorge Luis Borges, que lo apostrofó como “andaluz profesional”.</p>   <p>Buenos Aires sirvió al poeta como plataforma de lanzamiento. Pero fue en la ciudad uruguaya de Salto donde García Lorca inició su más intensa relación sentimental de este lado del Atlántico. Sobre la relación entre García Lorca y Enrique Amorim, Santiago Roncagliolo publicó en el 2012<em> El amante uruguayo</em>(Lima, Punto de Lectura).</p>   <p>García Lorca es recordado por mucho más que su fusilamiento. Es cierto que ese crimen le infringió al franquismo una derrota adicional de la que no se ha podido lavar. El poeta no era un combatiente, ni siquiera un militante, apenas un simpatizante. Matarlo fue un mero asunto de matones campestres algo politizados.</p>   <p>Sus famosos versos sobre otro asesinato:</p>   <p><em>“Antonio Torres Heredia./ Camborio de dura crin,/ moreno de verde luna,/ voz de clavel varonil: / ¿Quién te ha quitado la vida / cerca del Guadalquivir? / Mis cuatro primos Heredias, / hijos de Benamejí./ Lo que en otros no envidiaban, / ya lo envidiaban en mí”.</em></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Desastres sociales, no naturales, por Ramiro Escobar ]]>
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                            <![CDATA[ Las ciencias sociales deben estudiar más los efectos de los desastres, ya que estos también afectan estructuras políticas, como se observó tras el terremoto en México en 1985. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Lluvias golpean Moquegua: huaico bloquea importante vía hacia Ilo y deja decenas de familias afectadas.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Ramiro Escobar</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 05:14:42 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Desastres sociales, no naturales, por Ramiro Escobar ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La ola de sismos que parece haberse juntado en un haz para golpear a Venezuela, Colombia y Perú ha hecho saltar alarmas que, en verdad, siempre están allí, pero no suelen ser atendidas. No son movimientos absolutamente inusuales, sino en gran medida esperables y hasta prevenibles. Como es esperable que El Niño ya comience a mostrar sus primeros pataleos climáticos.</p>   <p>Aun así, insistimos en rotular a todos estos eventos como “desastres naturales”. Consciente o inconscientemente, le atribuimos a la naturaleza la capacidad de atacarnos, de ser mala con nosotros. Decimos que está furiosa, cuando en realidad sólo está produciendo fenómenos, que pueden ser recurrentes, a veces repentinos, pero no gatillados por una intrínseca maldad.</p>   <p>Hace unos años, en una reunión en la sede de la Comunidad Andina en Lima, planteé la cuestión y más de un especialista me dio la razón: en rigor, los desastres no son ‘naturales’, son sociales. Cuando se los ‘naturaliza’, luego se puede pensar que se trata de un castigo de Dios, de una prueba, como ha deslizado el despistado nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella.</p>   <p>El 12 de enero del 2010, un terremoto de 7 grados sacudió Haití y produjo 200 mil muertos. Sismos similares o incluso más fuertes se produjeron en Chile y Japón, también en el siglo XXI, y no produjeron esa escalofriante cifra de muertos. La diferencia estuvo, y está, en algo fundamental: son países menos vulnerables, con una mucho mejor gestión del riesgo.</p>   <p>Con simulacros, con construcciones antisísmicas, como intentamos tener acá. Haití ya era un desastre social cuando cayó el sismo. Por eso lo destrozó. Lo mismo pasa con otras sociedades, o con países que tienen partes más vulnerables que otras. La evidencia dolorosa de eso la hemos visto recientemente en Chupaca, Junín, que queda tan lejos de la tranquilidad de algunos.</p>   <p>A lo anterior se suma que las ciencias sociales no han puesto mucho el foco en los efectos de los desastres. Como si fuera más un asunto de meteorólogos o geólogos. A pesar de que los sismos también sacuden las estructuras políticas, como ocurrió en México luego del terremoto de 1985. Y como puede ocurrir aquí si se sigue pensando que no importa si el agua a uno le llega a las rodillas…</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Ese indio no eres tú, por Cecilia Méndez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/24/ese-indio-no-eres-tu-por-cecilia-mendez-hnews-2215521</link>
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                            <![CDATA[ Este manual educativo, que pretendía modernizar la enseñanza en un país mayormente quechuahablante, plantea interrogantes sobre su impacto en maestros y alumnos de zonas rurales. El legado del racismo educativo perdura en la actualidad. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Ese indio no eres tú]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cecilia Méndez</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 05:08:57 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Ese indio no eres tú, por Cecilia Méndez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Ha llegado a mis manos un pequeño libro de texto para niños de primeras letras publicado por el Ministerio de Instrucción del Perú en 1923: El libro de la escuela elemental peruana. Alguien tuvo el buen tino de rescatarlo de la casa de mis padres en Lima, antes de que ésta fuera demolida. Se trata de una “obra premiada en concurso” y aprobada por el gobierno “para las escuelas elementales de la República”. Su autor, E. Guzmán y Valle, sonará familiar a muchos porque es el nombre de la primera universidad pública del Perú dedicada a la Educación, más conocida como “La Cantuta”.</p>   <p>No se trata de la obra original de Guzmán y Valle, sino de la decimoprimera edición, “corregida y adaptada a las exigencias de la actual metodología de la lectura y escritura” por un discípulo suyo, E. Ponce Rodríguez. Estamos ante una obra que se preciaba de ser moderna, actualizada, y destinada a ser distribuida masiva y gratuitamente en las escuelas primarias de todo el Perú en los tiempos de Leguía, pero cuya versión original tenía más de una década en circulación.</p>   <p>Mi padre nació el mismo año que este libro, que con certeza perteneció a su mamá, mi abuela Trinidad Jurado, que fue maestra rural y vivió con mi papá cuando niño en Musho, un pueblito de la sierra ancashina al pie del Huascarán, que pude conocer en nuestros viajes familiares al Callejón de Huaylas. Mi abuela nació en 1900 y vivió con mi familia desde que tengo uso de razón, hasta su muerte en 1973, cuando yo era una niña. No sé cómo pudo sobrevivir este librito tantas décadas a su muerte. Lo cierto es que este ejemplar pasó por las manos de al menos un niño, que tal vez fuera mi padre, como es evidente por los garabatos con lápiz y esbozos de letras y dibujos que marcan algunas de sus páginas. Hoy mi papá, si viviera, tendría 103 años. Hablo de una historia muy antigua.</p>   <p>Pero vayamos a las imágenes, que son el meollo del asunto. Ilustran la portada un niño y una niña rubios, con rasgos arios. Él de pie, con aire autosuficiente, pantalón corto a cuadros, medias hasta la pantorrilla, zapatos bien anudados, camisa tipo marinerito, mira a la niña con ademán de sabiondo. Ella, menor que él, sentada al pie de un árbol, lo mira con la boca semiabierta en actitud de asombro o asentimiento. Las jerarquías quedan claras. Al fondo, una casa con techo de dos aguas. El paisaje es rural pero nada presagia los Andes. Al interior del libro, vemos más niños, una mamá, un abuelo, un maestro, vecinos. Todos blancos, como salidos de un suburbio estadounidense de clase media en aquellos tiempos de brutal segregación racial. Los niños juegan entre ellos o con el perro, Fado, entre ejercicios de fonética y escritura, y lecciones que enseñan el amor a la patria, a Dios, a los mandamientos, a los héroes militares.</p>   <p>Pero hay dos personajes que no encajan en este perfil: una mujer con trenzas que viste lliclla, pollera y ojotas y aparece de pie cargando a un niño a quien Fado busca alcanzar con el hocico. A diferencia de los otros personajes, la mujer no interactúa con nadie, ni siquiera con su contraparte masculina, que aparece unas páginas después: es el segundo personaje que no encaja en el conjunto. Se trata de un “indio” sentado sobre un montículo, que toca una quena con un trasfondo de cerros y nubes, y en quien el autor deposita la más insondable y violenta alteridad. Bajo el dibujo leemos:</p>   <p><em>El indio toca su quena</em></p>   <p><em>El indio es bueno y toca su quena</em></p>   <p><em>¿Tú tocas quena?</em></p>   <p><em>No, yo no toco quena</em></p>   <p><em>¿Quién toca quena?</em></p>   <p><em>El indio toca su quena</em></p>   <p>Un libro que enseña a leer y escribir nunca es un libro ingenuo. Enseña a ver el mundo y a verse, (o invisibilizarse), en él. Enseña que “la modernidad tiene un color”, como diría la historiadora Barbara Weinstein. Imparte civilización, prescribe el lugar de cada quién y decide quién no lo tiene; así como quién tiene nombre, afectos, conocimientos, vida, y los puede transmitir, y quién no. En este orden de cosas, mientras el perro tiene un nombre y juega con los niños, “el indio que toca su quena” es solo “el indio que toca su quena”. No toca la quena, toca su quena. El indio no está allí para cumplir una función pedagógica positiva. Está para prescribir una imposibilidad ontológica: decirles a los niños que ellos no son ni pueden ser el indio; que no pueden ni deben ser indios. Por eso, cuando se dice simultáneamente que “el indio es bueno”, la impostación es evidente.</p>   <p>El mensaje queda aún más claro cuando se contrasta al “indio que toca su quena” con otras dos lecciones tituladas “La Patria necesita una niña”, y “El niño que necesita la patria”, donde luego de enumerar las cualidades que deben tener la niña y el niño que sirven a la patria leemos: “Esa niña eres tú, la que lees este libro” y “Ese niño eres tú”, respectivamente. No es necesario mencionar “razas” o fenotipos; la imagen de la portada y el diálogo sobre el “indio que toca su quena”, expulsado de la patria, lo dicen todo.</p>   <p>El Perú de los años en que se publica ese libro era un país predominantemente rural y quechuahablante; indígena, podríamos decir. Hacia 1900, del 60 % a 70 % de la población nacional era quechuahablante y en lugares como Cuzco y Ayacucho el 95 %. En 1940 el número de quechuahablantes había disminuido pero seguía siendo más de la mitad (Alan Durston, La escritura en quechua, Lima: IFEA, 2019). Me pregunto, considerada esta demografía, ¿cómo harían maestros y alumnos de las zonas rurales quechuahablantes para hacer calzar las aspiraciones civilizadoras anti-indígenas de este manual oficial sin causarse a sí mismos un profundo daño psíquico y emocional? ¿Cómo afrontaban esta suerte de pedagogía de la disonancia cognitiva?</p>   <p>Y pienso en mi papá y mi abuela en Musho, donde vivieron mientras ella trabajaba como maestra en la única escuela del pueblo y donde la única diferencia entre mi papá y los demás niños era que él era hijo de la maestra y ellos hijos de los campesinos. ¿Usó mi abuela el manual? ¿Lo tomó en serio? ¿Aprendió mi papá con él a leer en castellano y a menospreciar el quechua que hablaba con sus amiguitos? ¿Qué silencios o vergüenzas tuvieron que habitar, que me heredaron? ¿Qué sentían los niños y las niñas de Musho que se identificaban con la mujer de las trenzas o con el indio quenista, más que con los niños rubios de la portada, si las reglas les obligaban a reprimir aquella identificación? A autoanularse para existir.</p>   <p>Me gustaría decir que este libro es cosa del pasado. Pero usted bien sabe, y tal vez sufre las consecuencias, del poder tóxico que aún ejerce entre nosotros el racismo prescrito con tanta violencia en este manual, entre tantos otros lugares, y del que es parte consustancial la autocomplaciente ilusión de “inclusión del “indio”, que podrá ser “bueno” mientras solo toca su quena, pero deviene en “ciudadano de segunda”, “peor que animal”, u “obstáculo para el progreso”, si se atreve a hablar con su propia voz. Tal vez el racismo sea la mejor fórmula para evitar escucharla.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Seguridad ciudadana: América Latina vs. EE.UU. o Europa, dos mundos distintos, por Diego García-Sayán ]]>
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                            <![CDATA[ Un estudio revela que la seguridad ciudadana en Europa supera a la de EE.UU., con tasas de homicidio notablemente más bajas, reflejando la importancia de políticas efectivas y adaptadas para abordar la violencia en Latinoamérica. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Escudo de las Americas]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Diego García Sayán</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 05:01:27 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Seguridad ciudadana: América Latina vs. EE.UU. o Europa, dos mundos distintos, por Diego García-Sayán ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><br>Ante el acuciante y extendido crecimiento del crimen organizado en varios países de América Latina, se fortalece la tendencia de echar mano de soluciones facilistas importadas.</p>   <p>Se repiten machaconamente palabras, nombres y titulares rimbombantes que suenan “novedosos” y, acaso, surgen respuestas mágicas. Pero en el camino, no se intenta explicar las nuevas panaceas o palabritas “de moda”. Por ejemplo el misterioso Escudo de las Américas, que aún nadie ha podido explicar con claridad.</p>   <h3>El verdadero “escudo”</h3>   <p>Ya existen tratados -interamericanos o globales- que el Perú ha contribuido, laboriosamente, a forjar, a lo largo de décadas para la colaboración entre países de cara a la seguridad.</p>   <p>Por ejemplo, en asuntos críticos y medulares como el crimen organizado transnacional existe la Convención de Palermo, adoptada por la ONU el 2000. Para el enfrentamiento contra el terrorismo existe un sólido tratado adoptado el 2002 en la OEA (sobre la base del proyecto peruano). Existe también un tratado contra la producción y tráfico ilícito de drogas.</p>   <p>Toda la ayuda y cooperación internacional es bienvenida. Pero, para que sea eficaz, debe articularse a las experiencias y capacidades nacionales.</p>   <h3>Modelos de Europa y de EE.UU</h3>   <p>Estudios recientes concluyen que, en la actualidad, la seguridad ciudadana está más y mejor protegida en Europa que en los Estados Unidos.</p>   <p>El más reciente análisis difundido por The Economist, apoyado en una base comparativa elaborada por criminólogos de University College of London (UCL) sobre grandes ciudades del mundo desarrollado, llega a esta conclusión.</p>   <p>En 2024 Chicago registró 587 homicidios: alrededor de 22 por cada 100.000 habitantes. Esa tasa fue aproximadamente 2,7 veces más que la de Los Ángeles, la segunda ciudad estadounidense más violenta. En cambio, el promedio de diez ciudades europeas examinadas fue de apenas 1,7 homicidios por cada 100.000 habitantes.</p>   <p>Dicho de otra manera: la tasa de Chicago fue cerca de trece veces el promedio de esas grandes ciudades europeas.</p>   <p>Las comparaciones internacionales disponibles sitúan la tasa de homicidios en Estados Unidos varias veces por encima de la de Alemania, España, Italia, el Reino Unido, los Países Bajos o Francia. En buena parte de Europa occidental las tasas de homicidios se mueven aproximadamente entre 0,8 y 1,5 homicidios por cada 100.000 habitantes; Estados Unidos ha estado en los últimos años en el entorno de 5 a 6 por 100.000. “Gana” EE.UU. por “goleada”</p>   <h3>¿Es Europa realmente más segura que Estados Unidos?</h3>   <p>La respuesta exige cautela, porque las estadísticas policiales no son mecánicamente comparables: cambian las definiciones de robo, hurto o agresión y también la propensión a denunciar.</p>   <p>La tasa de homicidios es un indicador más sólido para una comparación internacional porque se denuncia casi siempre, su definición no varía mucho menos entre países y expresa la forma extrema de inseguridad ciudadana.</p>   <p>La proliferación de armas de fuego puede ser parte decisiva de la explicación. Estados Unidos combina una disponibilidad extraordinariamente alta de armas con una incidencia de homicidios y muertes por arma de fuego que no tiene equivalente en ninguna de las principales democracias europeas.</p>   <p>Esto modifica el significado mismo de la inseguridad: un robo o una discusión en una ciudad europea puede terminar sin lesiones graves, pero en Estados Unidos una probabilidad comparativamente mayor de convertirse en un episodio letal.</p>   <p>Equiparar esos fenómenos de delitos contra la propiedad con la violencia letal conduce a una conclusión engañosa. Para la seguridad cotidiana de una persona no es lo mismo afrontar un riesgo de hurto que una probabilidad sustancialmente mayor de ser víctima de un homicidio o de un delito cometido con arma de fuego.</p>   <h3>Mejoras a considerar</h3>   <p>A pesar de estas diferencias, hay una tendencia positiva a ambos lados del Atlántico, tanto en Estados Unidos como en Europa.</p>   <p>Los homicidios han disminuido recientemente en varias grandes ciudades estadounidenses y, a largo plazo, Nueva York y Londres se encuentran en niveles históricamente bajos. También han caído determinados robos en ciudades europeas.</p>   <p>Esto es importante porque impide caricaturizar a Estados Unidos como una sociedad entregada a una espiral incontrolada de violencia. La situación puede mejorar y, de hecho, está mejorando en varios lugares.</p>   <p>No ocurre lo mismo, sin embargo, en los países latinoamericanos.</p>   <p>La verdad sea dicha, no hay un “modelo” ni un ejemplo de eficacia contundente del cual nutrirse para estos objetivos. Pero la cooperación internacional sí tiene el potencial de ayudar a nuestra región. Ya existen instrumentos vigentes importantes a ser utilizados. Y si surgen nuevas iniciativas, como el “Escudo de las Américas”, tienen que ser complementarias a lo existente y articularse bien con las necesidades específicas y los recursos institucionales de cada país.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Continuidad sin cambios, por Marisa Glave ]]>
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                            <![CDATA[ El fujimorismo, tras años de obstruccionismo, es parte del problema nacional actual. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Premier Galarreta en el congreso]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Marisa Glave</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 04:53:12 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Continuidad sin cambios, por Marisa Glave ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><br>La presentación del nuevo premier, Luis Galarreta, confirma que el argumento central de campaña de Fuerza Popular era una mentira. Prometieron orden para salir del caos en el que se encontraba el Perú, pero lejos de tener una propuesta clara para organizar el Estado, para combatir la delincuencia o para hacer frente a los posibles estragos del fenómeno El Niño (FEN), lo que aportan es improvisación. No tienen una propuesta de transformación, por el contrario, son parte del problema que arrastra la gestión pública.</p>   <p>El cuento de “llevamos 20 años preparándonos para ser gobierno” es falso. No hay un programa sólido de gobierno listo para ser ejecutado. El fujimorismo en su tiempo en el Congreso se dedicó a ser una oposición obstruccionista –sin voluntad de comprender las políticas públicas en curso de sus adversarios para buscar mejorarlas– y luego se transformó en una bancada de gobierno, un oficialismo de facto gobernando a la sombra.</p>   <p>Este comportamiento errático del gobierno en sus primeras semanas, recolocando a funcionarios de confianza de los gobiernos de Boluarte, Jerí y Balcazar, sin ser capaz de anunciar cambios de fondo en el manejo del Estado, sólo ratifica lo que muchos denunciaron: son su continuación. Confirman así que el fujimorismo es parte esencial del caos que ahora describen como una limitante en el Estado. Con sus decisiones en el parlamento y con su soporte político a los últimos gobiernos llegamos hasta acá.</p>   <p>Pero el incremento de la delincuencia y la inminencia del FEN no admiten ni continuidad ni improvisación. El congresista Harvey Colchado, que ha presentado no sólo un paquete de proyectos para derogar las llamadas Leyes Procrimen, sino que ha presentado ya una propuesta normativa para combatir la extorsión, parece tener mucho más claro qué hacer frente a la inseguridad que el ministro Astudillo, que sigue “buscando” el mecanismo que le permita cesar al actual jefe de la Policía Nacional, Óscar Arriola.</p>   <p>Sobre seguridad, el premier sólo planteó generalidades y repetición de promesas incumplidas o medidas efectistas, mas no efectivas. Requisas en penales, como las que hizo Jerí, no sirven de nada, y anuncio de penales, sin planes concretos, tampoco, peor aún cuando Boluarte malgastó tiempo anunciando la reconstrucción de El Frontón, pretensión sobre la que tampoco se pronunció el premier.</p>   <p>Lo que sigue anunciándose sin mayor explicación es la intervención militar en el orden interno. Galarreta fue más acotado que Fujimori. Él anuncia un apoyo puntual en algunas tareas como el control migratorio y las expulsiones, pero la presidenta señaló que estarían a cargo del orden interno en los territorios con Estado de Emergencia (EE). Cabe señalar que en el país el uso de los EE ha estado más relacionado con el control de conflictos sociales que con el combate real a la inseguridad. Es necesario que este punto sea aclarado.</p>   <p>Pero lo que considero más grave de esta presentación es la pobreza de sus propuestas para hacer frente a la emergencia por el FEN. Si PPK fracasó en su propuesta de una Reconstrucción con Cambios, Fujimori pareciera simplemente renunciar a la posibilidad de cambios reales.</p>   <h3>Ni una línea sobre el ANIN y su desastre</h3>   <p>Después de los estragos del Niño Costero del 2017, se creó la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC), entidad encargada de hacer frente a dos tareas, por un lado, reconstruir la infraestructura que hubiera sido dañada y, por el otro, identificar los principales factores de vulnerabilidad y ejecutar proyectos integrales para reducirla. La razón era obvia: no sirve reconstruir para que se vuelva a destruir.</p>   <p>El 2023 colaboré con una investigación del Grupo Propuesta Ciudadana para ver el nivel de avance de la reconstrucción y sobre todo de los cambios propuestos. Los proyectos integrales debían intervenir quebradas, ríos y ciudades en las que se requería construir drenajes pluviales. De los casi 30 proyectos, al 2023, sólo había 15% de ejecución financiera y 10% de ejecución física.</p>   <p>La frustración en regiones como Piura o La Libertad era muy grande, pero por lo menos ya había una hoja de ruta trazada. En julio del 2023, Boluarte, con el apoyo del fujimorismo en el Congreso, decidió disolver la ARCC y crear la Autoridad Nacional de Infraestructura, para que absorba las tareas pendientes y garantice su ejecución.</p>   <p>La solución fue peor que la enfermedad. Muchos proyectos se paralizaron, otros se encarecieron aún más. La realidad es que hoy, agosto del 2026, seguimos sin tener una solución integral para el río Piura, seguimos sin poner una piedra en el drenaje pluvial de Piura (Piura, Castilla, Catacaos y 26 de Octubre) o en el de la ciudad de Trujillo.</p>   <p>¿Qué hará el gobierno de Fujimori? Al parecer, nada. Galarreta no dijo una palabra. Era la oportunidad estelar para mostrar el desastre de gestión pública, pero no podían, porque el desastre se agudizó con su anterior presidenta, con Boluarte y con el apoyo fiel del fujimorismo en el Congreso.</p>   <p>Lo que sí da a entender es que se centrarán en la respuesta y dejarán de lado la prevención. Anuncian la creación de una Comisión Nacional de Gestión del Riesgo del Fenómeno El Niño, integrada por Agricultura, Defensa, Economía, Vivienda e INDECI. Una comisión que desde su diseño será puramente reactiva, cuyo gran anuncio es la descolmatación de 530 puntos en ríos y quebradas.</p>   <p>Desde el 2011, que en el Perú se crea el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD), se definió que, si bien el trabajo de INDECI es central, está destinado exclusivamente a la atención de emergencias. Que la prevención del desastre requiere un equipo especializado y se dio el encargo a CENEPRED, el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción de Riesgos, que debe ser la cabeza del sistema. Ellos no aparecen ni en la sombra del discurso ni están en la mira del gobierno que, probablemente, no sepa ni para qué se creó.</p>   <p><br></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Hacia una auténtica interculturalidad, por Misión Educación ]]>
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                            <![CDATA[ Más de 26 mil instituciones educativas ofrecen EIB, pero enfrentan serias carencias. La consulta previa sobre la Política Nacional de EIB carece de participación indígena, crucial para fortalecer su identidad cultural. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[colegios en la Amazonía]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Misión Educación</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 04:50:37 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Hacia una auténtica interculturalidad, por Misión Educación ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><br>En los últimos años, la inestabilidad política ha estado acompañada por un debilitamiento de los derechos humanos y de los derechos de los pueblos indígenas. Este escenario plantea importantes desafíos para el gobierno electo, particularmente en lo que respecta a la protección y garantía del derecho fundamental a la Educación Intercultural Bilingüe (EIB) para los pueblos indígenas.</p>   <p>Subrayamos la palabra <em>intercultural</em> porque la educación bilingüe no siempre significó reconocer y valorar las culturas indígenas. Durante la Colonia y gran parte de la República, predominó una visión asimiladora que utilizó las lenguas originarias para la evangelización y la educación como medio para incorporar a los pueblos indígenas a la cultura dominante.</p>   <p>En este siglo hubo avances: en 2012 se creó la CONEIB, con participación de organizaciones indígenas y afroperuanas, y en 2016 se aprobaron la Política Sectorial y el Plan Nacional de EIB. Sin embargo, muchos compromisos siguen pendientes. En un país con 55 pueblos indígenas y 49 lenguas originarias, persiste una mirada que asocia diversidad cultural con atraso. La Ley N.° 32390, que permite prescindir, en determinados casos, del dominio de una lengua originaria para nombrar docentes en escuelas EIB, es una expresión preocupante de ello.</p>   <p>En el país, más de 26 mil instituciones educativas brindan EIB, muchas de ellas con serias carencias de docentes especializados, infraestructura, mobiliario, materiales y equipos. En los internados secundarios, la inseguridad es aún más grave: desde 2010 se han registrado 524 casos de violencia sexual contra escolares awajún y wampís en Condorcanqui, Amazonas.</p>   <p>Nos encontramos ante el proceso de consulta previa de la Política Nacional de EIB, una propuesta elaborada en gabinete sin la participación de los pueblos indígenas. Plantear la EIB como un derecho individual y universal invisibiliza su dimensión colectiva: para los pueblos indígenas, es un derecho fundamental para fortalecer nuestra identidad, memoria histórica, lenguas y cultura. Tratarla como un derecho para todos, sin reconocer nuestras particularidades y prioridades, también oculta las desigualdades estructurales que enfrentamos.</p>   <p>El reto es comprender que interculturalidad significa diálogo entre culturas en condiciones de igualdad, no asimilación. Una EIB de calidad exige reconocer nuestras diferencias y enfrentar las desigualdades que persisten. En el contexto actual, defenderla es más urgente que nunca.</p>   <p>Por Ketty Marcelo López</p>   <p>Líder indígena</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Los que esperan, por Cynthia Cienfuegos ]]>
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                            <![CDATA[ En un contexto de desconfianza institucional, el nuevo gobierno deberá implementar un enfoque descentralizado y colaborar con la sociedad civil para abordar problemas estructurales. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Gabinete de Keiko Fujimori: dónde estudiaron sus ministros]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cynthia Cienfuegos</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 04:47:20 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Los que esperan, por Cynthia Cienfuegos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><br>Paciencia y confianza. Estas han sido las palabras que la presidenta electa, Keiko Fujimori, ha usado para dirigirse a la ciudadanía a menos de un mes de asumir su mandato.</p>   <p>Efectivamente, los problemas no se van a solucionar en quince días. Pero lo que la ciudadanía sí espera es un gobierno preparado, técnica y políticamente, para tomar decisiones clave y para brindar respuestas efectivas, sostenibles y descentralizadas frente a demandas históricas. Ya no es momento de diagnósticos. Fuerza Popular viene de cuatro postulaciones a la presidencia desde el 2011, ha elaborado cuatro planes de gobierno, ha sido mayoría absoluta en el Congreso durante el 2016 y ha tenido presencia relevante en los últimos períodos parlamentarios. Por lo tanto, sí ha habido tiempo para conocer las problemáticas estructurales del país y profundizar en ellas. Hoy, la población pide que ese conocimiento se traduzca en decisiones.</p>   <p>Por otro lado, en un país fracturado como el nuestro, la confianza no se tiene que pedir. Necesita ser reconstruida. En los últimos años, la confianza hacia las instituciones y entre los mismos ciudadanos se ha deteriorado. Gobernar en medio de este contexto, donde nadie cree en nadie, requiere hechos y gestos concretos: capacidades técnicas, transparencia, diálogos multiactor y descentralizados, y una participación inclusiva de la sociedad civil organizada en la toma de decisiones. El gobierno debe tener una lectura territorial de los problemas que nos aquejan y comprenderlos en sus propios contextos locales. El paro en Ucayali, por ejemplo, ya no es únicamente por el alza del combustible. Es también por un hospital paralizado, por la falta de agua potable, por la falta de saneamiento de los predios rurales y por la situación de la educación universitaria. Cualquier convulsión social nos lleva a un problema estructural, y estos problemas estructurales no pueden ser atendidos únicamente con medidas de emergencia o respuestas temporales.</p>   <p>A menos de un mes de haber tomado el poder, es importante que el nuevo gobierno sea consciente de que le está pidiendo paciencia y confianza a un país que ha visto juramentar a ocho presidentes en los últimos diez años, mientras que las denuncias por extorsión se han multiplicado, el sistema de salud continúa colapsado, la minería ilegal avanza, las comunidades indígenas ven amenazados sus territorios, las violencias contra las mujeres y niñas se agudizan y millones de peruanos se enfrentan a la pobreza y a la precariedad laboral. Me temo que la paciencia se ha agotado y la confianza hay que ganársela.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Paro del transporte, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ A menos de un mes de asumir la presidencia, Keiko Fujimori enfrenta un posible paro de transportistas en Perú, convocado para el 25 de agosto, por la falta de atención gubernamental a sus demandas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Transportistas suspenden paro]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 04:46:11 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Paro del transporte, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A menos de un mes de haber asumido la presidencia, Keiko Fujimori podría estar a pocos días de su primer choque frontal contra los gremios del transporte peruano. En sus motivos, el paro convocado para este 25 de agosto se parece a los de aquellos que adornaron la presidencia de Dina Boluarte: una indiferencia del gobierno frente a extorsiones y atentados contra los transportistas.</p>   <p>A lo anterior hubiera podido sumarse el alza en el precio de los combustibles. Fujimori ha mitigado esto con un subsidio del 20%, por tres meses. Pero la indignación por la incuria del gobierno frente al crimen sigue allí. La convocatoria al paro es también un llamado a que el gobierno reciba a los gremios del transporte antes del 25.</p>   <p>Es muy probable que esa invitación se produzca, y que ello logre desactivar el paro, un tiempo. Aunque esto último dependerá de qué es lo que logre darle Fujimori a los paristas. Pero ella ya ha entregado su carta del subsidio económico, y no hay en el horizonte propuestas convincentes frente a extorsionadores y sicarios en el transporte.</p>   <p>A lo largo de los pasados tres gobiernos, dos de ellos provisionales, los paros de transportistas fueron relativamente frecuentes, y no funcionaron. El Ejecutivo se mantuvo indiferente frente a los atentados, produciendo cambios cosméticos en la Policía. Imaginamos que hoy la tentación de seguir más o menos en lo mismo es grande.</p>   <p>Tentaciones aparte, es obvio que quienes vienen pasando por el gobierno, a cualquier nivel, carecen de la capacidad para dar siquiera soluciones parciales al problema de la criminalidad, en el transporte y en otras actividades. Con lo cual los paros tendrán que pedir mucho más que reuniones con las cúpulas gobernantes, cuando estas son estructuras vacías.</p>   <p>¿Por qué parar si la medida no funciona? Quizás porque un paro realizado muestra a las bases gremiales que sus dirigentes están haciendo algo, aunque ese algo sea irritante para los usuarios del transporte. Pero ahora los pasajeros son parte de la carne de cañón de los extorsionistas y sus sicarios. Fujimori está rápido llegando al nivel Boluarte, que no parecía el suyo.</p>   <p>Mientras tanto, el ministro del Interior no quiere cambiar al jefe de la Policía, el ministro de Justicia le exige cambios a la Presidencia en una carta abierta, Fujimori y el ministro de Transportes discrepan en el tema de los trenes comprados en California. Paro en el transporte, cambios en el gabinete.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Crema humectante para un país en llamas, por Eliana Carlín ]]>
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                            <![CDATA[ Y ahí quedó claro que la luna de miel gubernamental solo existe en los delirios de quien se preocupa más por la crema humectante que por las protestas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Keiko Fujimori reacciona a inundaciones]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Eliana Carlín</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 04:45:12 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Crema humectante para un país en llamas, por Eliana Carlín ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El primer conflicto social del segundo fujimorismo no estalló en la oposición ni en las regiones que siempre desconfiaron: estalló en Pucallpa, un bastión keikista donde la presidenta obtuvo el 53% de los votos en segunda vuelta. Ahí, donde la eligieron, comenzó la primera paralización de la nueva era. Y ahí quedó claro que la luna de miel gubernamental solo existe en los delirios de quien se preocupa más por la crema humectante que por las protestas.</p>   <p>El detonante fue el alza del combustible. En la Amazonía la gasolina ya era extremadamente cara —el diésel llegó a S/ 22 por galón en Pucallpa— y un incremento la vuelve simplemente prohibitiva. El precio subió, sí, por factores externos: la situación en Medio Oriente y la disputa por el control del estrecho de Ormuz, agravadas por un presidente de los Estados Unidos obstinado en demostraciones de poder y en frenar el unilateralismo chino a cómo dé lugar. Pero el factor externo no explica el abandono: explica el encarecimiento, no la desigualdad estructural que hace que en la selva un galón cueste tanto. El subsidio ofrecido —focalizado, del 15% al 20% del precio y por apenas tres meses— llega tarde, parcial y anunciado bajo la presión de la calle.</p>   <p>El conflicto ya dejó un muerto: un hombre con un ACV falleció mientras era trasladado en ambulancia, con el traslado obstaculizado por los bloqueos. Pero represión también hubo: la noche del 14 de agosto, cuando la policía acudió a Campo Verde a liberar la vía, el enfrentamiento terminó con heridos y detenidos. Nada de esto tuvo cobertura mediática suficiente. Y solo eso ya debe preocuparnos, porque anticipa el comportamiento de la prensa frente a los conflictos y movilizaciones que vendrán: el silencio. Debemos reforzarlo cuantas veces sea necesario: cuando el silencio lo ejercen quienes tendrían que ser la voz de la ciudadanía, ese silencio legitima la violencia desde el poder y garantiza la impunidad.</p>   <p>Esta semana también trajo movilizaciones en Ayacucho. El miércoles 19, convocadas por el FREDEPA, comerciantes, transportistas y trabajadores salieron a las calles de Huamanga contra el alza del combustible, pero también contra el sicariato y la extorsión. Mientras tanto, el premier Luis Galarreta dedicó ante el Congreso todo su primer eje de discurso a prometer que combatiría la extorsión. Por ahora, solo palabras.</p>   <p>El discurso de Galarreta tiene un tono de derrota anticipada. Reconoce haber recibido “un Estado que llega tarde al delito, llega tarde a las emergencias”, y lo revelador es esto: este es su gobierno solo en el papel; en la práctica, este poder ya gobernaba desde antes. Fujimori no recibe el Estado: lo continúa, ahora con banda presidencial. La cantidad de funcionarios reubicados o reciclados así lo confirma. Promete además un gobierno “abierto a escuchar y a conversar con todos”, mientras en Ucayali los gremios denuncian que el fin de la huelga se anunció de forma unilateral, sin dialogar con todas las organizaciones que sostenían la protesta.</p>   <p>Las protestas de Pucallpa y Ayacucho indican que la tregua que se le suele conceder a todo gobierno entrante no existe. Hay un país que salió a la calle en la tercera semana, y un poder que responde con subsidios tardíos, acuerdos firmados a espaldas de quienes protestan y una prensa que mira hacia otro lado. Ese es el patrón que hay que observar desde ahora, porque es el que probablemente va a repetirse.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Déjenla trabajar y aplaudan, por René Gastelumendi ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/23/dejenla-trabajar-y-aplaudan-por-rene-gastelumendi-2119979</link>
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                            <![CDATA[ La actual conducta de fiscalización del fujimorismo, ahora en el poder, revela un doble estándar, donde criticar se convierte en un sacrilegio y se evitan los cuestionamientos hacia la gestión. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Keiko Fujimori]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>René Gastelumendi</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 04:42:41 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Déjenla trabajar y aplaudan, por René Gastelumendi ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Nadie con un mínimo de rigor analítico puede negar que el paso de Pedro Castillo por el poder fue, además de un intento de golpe, un compendio de desgobierno y precariedad institucional. Un desastre. También es obvio que el pacto que vino después de su caída no corrigió el rumbo. Sin embargo, nuestra memoria cívica de todas las sangres suele operar con amnesia selectiva y aceptar coartadas convenientes. Defecto de fábrica, dice la neurología reciente, y propone al menos un pequeño esfuerzo para salir del patrón, de la cajita y hacerte cargo de ciertas cosas.</p>   <p>Durante años, el fujimorismo y sus bancadas aliadas ejercieron una oposición de demolición implacable, fiscalizando al milímetro cada error ajeno con el aplauso militante de su tribuna. Sin embargo, hoy que sostienen el tablero del poder y cogobiernan desde el Congreso, sus reglas del juego se han invertido: cualquier escrutinio se procesa como un sacrilegio.</p>   <p>Una cosa es llamar al diablo y otra verlo venir; una cosa es torear desde la barrera y otra entrar al ruedo; no es lo mismo disparar que poner el pecho, ¿no? Pues no. Cuando toca fiscalizar votaciones, leyes con nombre propio, nombramientos de altos cargos, blindajes o el reparto de cuotas institucionales, la feligresía arruga y traza la línea: todo lo que no aplauda es sospechoso de ser izquierdista, el cuco, los únicos malos de siempre. Nosotros o ellos. Alinéate, no hay matices, tibio. Derecha liberal, centroderecha... ¿qué es eso? Tibio, le haces el juego a los tucos. Caviarón, dice quien se aterra ante las dudas y se refugia en la cómoda rigidez. Bien valiente.</p>   <p>Esta postura no reside únicamente en los voceros de turno, sino en la conducta cotidiana de la gente en las redes, en los chats, en la conversa, en la calle. Frente al dato incómodo, la respuesta no es el argumento de fondo, sino el reflejo condicionado del etiquetado sumarísimo ante quien no hace barra: «rojo», «comunista», «caviar». Enemigo.</p>   <p>En los sectores más recalcitrantes, el binarismo opera a nivel neurobiológico, como una adicción dopamínica a la trinchera donde no caben ni los datos ni los hechos. Hoy, hasta el uso de la palabra «narrativa» está en pugna: paraíso para los filósofos. Para la barra naranja con puntitos celestes, la historia y el camino hacia la tierra prometida se congelaron a finales del siglo pasado: bajo su prisma, absolutamente todo lo que vino después de la caída de Alberto Fujimori califica como «izquierda» o «caviarismo». Esquema dicotómico que anula veinticinco años de historia para justificar cualquier componenda en el presente; una pulsión que ya debería haber inspirado un videojuego, una aplicación antiestrés o un <em>paintball</em> que se llame «Cazando zurdos», si acaso, por ahí, el sexo faltara. A la presidenta no solo hay que aceptarla: hay que hacerle barra. El largo invierno post Alberto ya pasó.Paradójica, reclamable y divertida a veces, violenta otras, la hipersensibilidad de quienes hicieron del cuestionamiento implacable su marca de fábrica y hoy se arañan ante el menor indicio de fiscalización, pregunta o recuerdo. Aunque en esa escala Rafael López Aliaga y sus lambiscones marcan el estándar de la sobrerreacción —donde cualquier objeción técnica equivale a una conspiración internacional—, el fujimorismo de base no se queda atrás al exigir sumisión para dejarte entrar al club, arrogándose la selección y entrega del carné oficial de la derecha peruana.</p>   <p>Ya lo sabes: si cuestionas, ejerces ciudadanía, eres por lo menos sospechoso. Cuidado, porque en este momento deberías estar silbando, tratando de hacer negocios y viviendo tranquilo porque «el Perú se va para arriba». Ojalá que sí, qué bueno fuera, pero ese no es el punto. Quien ejerce, apoya o cogobierna el poder asume el deber cívico de rendir cuentas sin derecho a pataleta. En una democracia de ciudadanos libres, ningún nombre es sagrado. Viva la libertad. Toda, no solo la económica.</p> ]]></content:encoded>
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                        <item>
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                                <![CDATA[ Entre la parodia y el prejuicio: lo que hay detrás de Shrek, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <![CDATA[ Durante 25 años, la primera película de Shrek ha sido reconocida como una historia que se atrevió a burlarse de los cuentos de hadas y a transformar la animación dirigida al público infantil, derribando el imperio de Disney. Su cuestionamiento del héroe atractivo y elegante abrió nuevas preguntas sobre aquello que mostramos a nuestros hijos. Pero, ¿hemos pensado en cuestionar su historia de la misma manera? ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Carroza de Shrek. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 00:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Entre la parodia y el prejuicio: lo que hay detrás de Shrek, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La franquicia de DreamWorks sobre el soberano del pantano representa un importante valor cultural, pero sus logros no evitan el debate. Aunque la parodia de los relatos clásicos amplió la mirada crítica sobre el entretenimiento infantil, el ogro verde admite interpretaciones contradictorias e igualmente preocupantes a las que cuestionó a inicios del siglo XXI. Para muchos, representa a quienes son rechazados por su apariencia y demuestra que las personas merecen ser valoradas más allá de su aspecto. Para otros, algunos de sus chistes reproducen los prejuicios que la historia intenta cuestionar.</p>   <p> </p>   <p><strong>Más allá del monstruo amigable</strong></p>   <p>Shrek y Fiona rompen el relato tradicional: el ogro puede ser afectuoso y la princesa puede rechazar los cánones convencionales de belleza. Sin embargo, la historia también utiliza sus rasgos para construir bromas que, incluso contemplando el doble sentido, pueden reforzar estereotipos. La pregunta, entonces, es si realmente celebra las diferencias o si meramente las convierte en una excepción divertida.</p>   <p>Que el protagonista convierta lo grotesco en una marca de autenticidad, desde sus costumbres hasta su apariencia, no evita que la película incurra en contradicciones. Su complexión e incluso sus hábitos son asociados constantemente con el mal olor, la suciedad y aquello que se considera indeseable, como si esos rasgos fueran incompatibles con la dignidad que suele atribuirse al héroe. En consecuencia, la narración parece compensar esos atributos mediante su ingenio, su carisma y sus buenos sentimientos. Shrek es aceptado no porque su aspecto deje de ser objeto de rechazo (corpulento, con rasgos faciales gruesos y extremidades desmedidas, es decir, como muchas personas), sino porque posee otras cualidades que lo redimen: es grosero, pero noble; es sucio, pero amable; es desproporcionado, pero gracioso.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/23/6a8899fd96d10bcbaa06ccf2.jpg" alt="Carroza de Shrek. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>Carroza de Shrek. Foto: AFP.</figcaption>   <p>La historia de Fiona expone una tensión similar: aunque al permanecer, al final de la película, como ogra puede interpretarse como una declaración de autoestima y un rechazo a los ideales tradicionales de belleza, también puede entenderse como la resignación ante un cuerpo considerado durante años imperfecto. La aceptación de su apariencia llega, además, después de encontrar el amor y la aprobación de otra persona. Si bien Fiona posee criterio, habilidades y capacidad para enfrentar peligros, desafiando el papel de la princesa pasiva que espera ser rescatada, que el matrimonio aparezca como la culminación de su conflicto personal refuerza la idea de que su realización y autonomía permanecen vinculadas a la unión romántica tradicional.</p>   <p>Algo parecido ocurre con Lord Farquaad. La película cuestiona su obsesión por la belleza, el orden y la uniformidad, pero convierte su baja estatura en una fuente constante de burla. Así, denuncia el rechazo hacia quienes no cumplen ciertos estándares mientras utiliza otras diferencias corporales como motivo de risa. La contradicción se profundiza cuando la imagen estereotipada de la masculinidad es “feminizada”: el villano es ridiculizado por su crueldad, pero también por alejarse de un modelo físico y de género que desea cuestionar en principio.</p>   <p>Por otro lado, si analizamos la abundante cantidad de referencias sexuales presentes en las acciones y diálogos, sobre todo del doblaje latinoamericano, resulta difícil sostener que todo se reduzca a la ironía o a juegos de palabras inocentes. En muchos casos, las insinuaciones son tan evidentes que ponen en duda el cuestionamiento de los roles de género que propone el film, sobre todo ante los ojos de los niños.</p>   <p> </p>   <p><strong>Valorar y cuestionar lo que vemos</strong></p>   <p>Estos cuestionamientos no obligan a considerar a la primera entrega de Shrek una mala película. Tampoco implican que todos los espectadores recibamos el mismo mensaje, entendiendo que es un producto reflejo de su época. No obstante, algunos niños podrían quedarse únicamente con el chiste y no percibir la crítica social que intenta plantear la historia</p>   <p>Por eso, el problema no se limita a lo que contiene la película, sino a la manera en que interactuamos con ella. Verla en familia puede convertirse en una oportunidad para conversar: ¿quién es presentado como diferente?, ¿quién tiene poder?, ¿quién es objeto de burla?, ¿y por qué esa situación resulta graciosa? También es importante distinguir entre una obra que critica los prejuicios y una representación que, sin proponérselo, puede exaltarlos.</p> ]]></content:encoded>
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                        <item>
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                                <![CDATA[ Cuando la mirada tiene memoria: Delia Ackerman o el llamado de la naturaleza, por Hernán Pazos ]]>
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                            <![CDATA[ La propuesta de la cineasta está centrada en temas sociales y en la memoria. En la actualidad, se encuentra trabajando en un documental sobre la dramática situación de las llamas en Perú. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 23 Aug 2026 18:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Cuando la mirada tiene memoria: Delia Ackerman o el llamado de la naturaleza, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Nada es eterno y hasta las verdades universales desaparecen. Pero dentro de este paradigma encontramos cómo puede haber quienes prolongan lo más posible los entornos por los que avanzan en sus diversas búsquedas y vidas de anonimato. Con verdades que son como luces intermitentes o luces de esperanza (no siempre muy visibles) que alumbran importancias puntuales, proponen solidaridades o situaciones que damos por sentadas y de las que, en el peor de los casos, no nos percatamos. Y pasan como huracanes invisibles, promoviendo argumentos de denuncias o admiración y marcándonos con sentimientos diferentes que proponen resolver la manera de percibir y transmitir nuestra observación desde otras perspectivas. Delia Ackerman es una de estas personas. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima y cuenta con un posgrado en la Universidad de Columbia. Estos estudios la llevaron a vivir escuchando, investigando y acercándose a las historias más reales. Se especializó en cine documental, instrumento que le permitió profundizar sus reflexiones sobre las personas, los aconteceres, la naturaleza y todo lo que tiene que ser visto y escuchado; programando su mente para estos propósitos como un espacio abierto en donde la información se reúne en una especie de archivo de memoria colectiva. Hace películas y se desenvuelve en ese mundo sorteando todo tipo de dificultades: económicas, sobre los tiempos y espacios, posibles cuestionamientos políticos o muchas veces en los temas del entendimiento y difusión.</p>   <p>Y se toma sus tiempos, dadas las complicaciones que se presentan en los costos, métodos de investigación, búsqueda de financiación y captura de las situaciones o emociones que involucra, avanzando muchas veces con sus propios recursos. Situación que hace que sus películas se desarrollen a lo largo de varios años y casi al ritmo de la vida misma, caminando con ella. Recorriendo esos espacios paralelos, registrándolos, documentándolos, siendo un testigo vivo de las transformaciones accidentales o provocadas que suceden en los casos que capta o denuncia. Nos muestra su versión vivida del periodismo, ese que habla sobre los sucesos sociales del momento o que se involucra en situaciones de conflicto y en historias personales más radicales, insistiendo en eso de que no se puede abandonar una historia cuando el camino se vuelve duro y difícil.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/23/6a892979fd616886f0042e3f.jpg" alt="Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Delia Ackerman dirigiendo. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Y así es el cine en el Perú; requiere de mucho tiempo y esfuerzo. Más aún en el documental independiente, en donde el interés no está ligado a los éxitos o a las ganancias, sino a evidenciar espacios y tiempos que son importantes para los conflictos que conllevan las subsistencias. Así trabaja Delia, subrayando temas que nos son vitales, que hablan sobre crecimientos culturales, fenómenos adversos, la comunicación o lo que fuera necesario y capte su aguda atención. Visita, investiga y observa (tanto en nuestras zonas urbanas como en las rurales), cómo en este país vivimos apoyándonos permanentemente en nuestros esfuerzos por la supervivencia. Porque en el Perú la supervivencia es un tema de esfuerzos, y las realidades nos son hostiles.</p>   <p>Y lo evidencia y manifiesta con una vocación intensa, larga y firme en sus posiciones. En películas como <em>El Señor de Pachacamac</em>, que marcó su camino como documentalista. <em>Alas de Vida, Madre Mar</em>, <em>Esas voces que curan</em> y <em>El Rey del desierto se está muriendo</em>. Luego vino <em>Volviendo a la luz</em>, que le tomó cuatro años y en donde desarrolla un tema que la perturbó desde niña, el Holocausto. Aquí se compromete con sus emociones más perturbadoras y entrevista a sobrevivientes judíos que han escapado del horror vivido en carne propia, reconstruyendo sus vidas en el Perú. Un trabajo muy intenso y emocional para ella, en donde muchas veces apaga la cámara para llorar y abrazarse con sus entrevistados.</p>   <p>Y es así como se compromete en reflexiones, denuncias o simplemente subrayando realidades que considera importantes, y lo son. Ahora, involucrada en la decisión de abogar por nuestra naturaleza con <em>El Llamado de la Llama</em>, un documental en proceso que tiene a este animal como protagonista y cuenta con 5000 años de historia andina. El trabajo analiza el drama de las llamas, las familias llameras y las razones que empujan su dramático declive. Es una obra de gran relevancia que apoya el llamado por la supervivencia de sus protagonistas, no solo en el Perú, sino en las comunidades pastoriles de todo el mundo, las cuales en sus memorables luchas eventualmente se debilitan y flaquean. Y eso es lo que observa y divulga, porque su mirada es vasta, profunda y trae consecuencias; tiene memoria.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Eso de gobernar, no era tan fácil, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <![CDATA[ Keiko Fujimori se convirtió en congresista el 2006. Los veinte años siguientes se preparó para ser presidenta. Este es el examen final. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Keiko Fujimori en VES tras inundaciones: “Imagínense lo terrible que va a ser cuando lleguen las lluvias por El Niño”]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Rosa María Palacios</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 23 Aug 2026 14:03:29 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Eso de gobernar, no era tan fácil, por Rosa María Palacios ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><br>Hasta el momento, el gobierno ha producido tres documentos que deberían expresar sus intenciones políticas. El primero, el discurso de Keiko Fujimori el 28 de julio. El segundo, el abortado proyecto de ley de delegación de facultades; y el tercero, el discurso ante el Congreso de Luis Galarreta con las líneas centrales de la política general de gobierno. Estos son textos oficiales, emanados de funcionarios públicos, titulares del Poder Ejecutivo (presidenta, presidente del Consejo de Ministros, ministro de Economía) con un mandato constitucional expreso: gobernar. El problema, es que, en apenas tres semanas, los tres no coinciden.</p>   <p>Tomemos, por ejemplo, el tema de los feriados. El ministro de Economía tenía una posición a favor de la revisión, bien sustentada en su proyecto. La presidenta lo desautorizó y Galarreta ni lo mencionó. ¿Aumento del sueldo mínimo? Lo anuncia la presidenta, el ministro lo parte en dos, y lo posterga; y Galarreta ni lo recuerda. ¿Obra pública? Fujimori se quedó sola. Ni Cuba, ni Galarreta han hablado de las obras que ella ofreció el 28 de julio. Y así podríamos seguir.</p>   <p>La inconsistencia no está en las tres distintas manos que escribieron tres distintos textos. El problema es que el trío mas poderoso el Perú no esta alineado. Obviamente, hay consenso (hasta con la oposición) en lo que es inminente. Nadie se opone a reducir la delincuencia o la anemia infantil, y todos queremos que los niños entiendan lo que leen. Pero, en asuntos que pueden ser impopulares, Fujimori y Galarreta corren y Cuba (que es el único que puede defender técnicamente sus reformas) se está quedando solo. Hasta la solicitud de facultades legislativas, parece que ya solo será para revisar tributación de pymes.</p>   <p>Pero, además de la incoherencia interna, hay otro problema. Las normas que el fujimorismo promovió, para el enemigo, son las normas con las que tiene que gobernar. El primer obstáculo, ya superado, es la iniciativa de gasto del Congreso, pero el daño causado aún no ha sido remediado y en esto se juega todo, en solitario, el ministro de Economía. Va a tener que enfrentar a maestros que creían que volvía la cédula viva (un régimen pensionario impagable), a militares que iban por lo mismo y a trabajadores CAS que cobrarían como personal nombrado. Su única esperanza es el Tribunal Constitucional, que no es precisamente, un templo del liberalismo económico. Sobre el déficit fiscal ni una palabra de Galarreta o Fujimori. Tal vez, porque saben que es ridículo culpar a gobiernos anteriores como en pleno debate lo hizo el ahora diputado de Fuerza Popular, José Arista. ¿El exviceministro de Hacienda de Alan García, exgobernador, exministro de Economía de Manuel Merino y de Dina Boluarte, reclama por la mala gestión de gobiernos anteriores?</p>   <p>Keiko Fujimori se especializó en fastidiar a los ministros de Kuczynski con citaciones, interpelaciones y censuras. Con Pedro Castillo no tenía una bancada tan grande, pero construyó una alianza para lo mismo. Uno de los objetivos fue controlar todas las contrataciones de personal de alto nivel en el Ejecutivo, bajo la premisa de no permitir que los incompetentes amigos de Castillo entren al poder. Se impusieron normas tan rígidas que hoy Galarreta se queja de la imposibilidad de atraer al Ejecutivo a personal calificado o de confianza.</p>   <p>El peor ejemplo de este control sobre el Ejecutivo es el caso de Óscar Arriola, comandante general de la Policía. El ministro del Interior ha reconocido que no puede sustituirlo porque la Ley 31570 (aprobada con entusiasmo por las hoy bancadas de gobierno) lo prohíbe. Dijo Astudillo ante el Congreso: “¿Por qué pasó? Ya no es materia de análisis”. Pues yo sí creo que debemos recordar. Pedro Castillo había cambiado cinco comandantes generales de Policía en 13 meses de gobierno. Con razón o sin ella, era una prerrogativa del presidente de la República. Como tantas otras cosas que le quitaron a la institución presidencial en el quinquenio pasado, obligaron a que se dé estabilidad de dos años a quien fuera nombrado. 82 votos a favor tuvieron para aprobar la norma, votos de muchos de los reelegidos hoy de Fuerza Popular y Renovación Popular. Por supuesto, ahora el ministro del Interior pide que deroguen la norma. ¿Por qué la van a derogar los mismos que la aprobaron? ¿No está la demostración más evidente de que Fuerza Popular ha mal gobernado el país por años?</p>   <p>Al margen de la ley, poca vergüenza puede tener un funcionario para no renunciar cuando el ministro dice que solo lo mantiene porque está impedido de removerlo. Pero eso de la vergüenza parece ser un valor olvidado en la Policía Nacional. Restarle 500 muertos a la estadística embrujada de asesinatos da cuenta de cómo va la moral interna. ¿Así creen que van a vencer al crimen? ¿Con un líder descalificado por el propio gobierno?</p>   <p>Dos asuntos son la primera y más urgente preocupación del país y ambos están en el discurso de Galarreta. El primero es la seguridad. El segundo, el clima. El problema más grave es que en ambos hay un conjunto de medidas sueltas, pero ningún plan. ¿Las medidas pueden ser positivas? Sin duda. Hacer control migratorio y regular el uso de motocicletas son acciones deseables, pero ¿son las fundamentales? Usar cuarteles en desuso como cárceles es una medida transitoria, pero no eficiente a largo plazo. El ahora diputado Harvey Colchado (que conoce del tema) ha propuesto un par de medidas legislativas bastante más eficaces y sensatas para acabar con la extorsión. Y todo pasa por dinero invertido en la Policía. Solo así se hace inteligencia. Rodear a los penales de soldados no va a reducir ni el sicariato ni la extorsión.</p>   <p>Para desgracia del país, el domingo pasado, mientras Keiko influencer hablaba de maquillaje, una lluvia histórica anegó el sur de Lima. siete milímetros son nada en una ciudad con drenaje y extensas áreas verdes. Lima no tiene ninguna de las dos. Más al sur, afectando Arequipa, Moquegua y Tacna, varias quebradas secas se activaron, interrumpiendo la Panamericana Sur. En el Perú las carreteras son las arterias de la economía. Si se cortan, el país se infarta. Dos escenarios, urbano y carreteras, que son solo un pequeño anticipo de lo que nos espera con un Fenómeno del Niño bautizado por la prensa como &#039;Godzilla&#039;. Algunos modelos pronostican que puede ser el peor de los que se tenga registro.</p>   <p>¿Estuvo a la altura el gobierno? Seis días para abrir pase en la Panamericana (sigue restringido mientras escribo) y un pésimo manejo de la comunicación por parte del ministro de Economía es el saldo de esta primera semana. Falta de todo. Motobombas, helicópteros, puentes Bailey, batallones de ingeniería de las Fuerzas Armadas, lugares de refugio, centros hospitalarios designados como a prueba de inundaciones. Es decir, un inventario es urgente y no lo conocemos. ¿Lo conoce el Ejecutivo?</p>   <p>Keiko Fujimori se convirtió en congresista en 2006. Los veinte años siguientes se preparó para ser presidenta. Este es el examen final. Ser oposición, en mayoría, es fácil. Se hace daño y no respondes por este. Ser gobernante es otra cosa y las respuestas al país no van a llegar desde la frivolidad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Cuidado con las candidaturas de contrabando ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/22/cuidado-con-las-candidaturas-de-contrabando-1955052</link>
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                            <![CDATA[ Peruanos deben estar advertidos si quienes postulan en estos comicios regionales y municipales representan el cambio que buscan o si deciden premiar las buenas gestiones. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial, domingo 23 de agosto.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 23 Aug 2026 09:00:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Faltan 42 días para que el Perú vaya a las urnas a elegir a sus autoridades regionales y municipales. Es mucho tiempo para algunos y poco para quienes todavía no saben bien por quién van a votar. Y hay algo que conviene saber antes de decidir, porque en este proceso de octubre hay una trampa que no siempre se ve a simple vista.</p>   <p>En 2015, el Congreso aprobó la Ley N° 30305, que modificó la Constitución para prohibir que los alcaldes se reelijan de manera inmediata. La idea era que ningún burgomaestre pueda perpetuarse en el sillón en que los ciudadanos tengan garantizada la posibilidad de elegir algo distinto si así lo deciden. Esa norma sigue vigente. Lo que también sigue vigente es la creatividad de quienes no quieren dejar el poder.</p>   <p>Al respecto, lo que ocurrió antes del 5 de agosto, fecha límite para renuncias de candidatos, merece recordarse. 135 alcaldes elegidos en 2022 se inscribieron como primeros regidores en las listas de sus propios distritos, poniendo a otra persona como candidato a la alcaldía. En la mayoría de casos, el candidato a la alcaldía es alguien de la misma gestión, un funcionario de confianza, un colaborador cercano o un familiar directo. El caso más conocido es el del alcalde que dimitió a su gestión a Lima, Rafael López Aliaga, pero el fenómeno se extiende por Arequipa, Ucayali, La Libertad y decenas de distritos en todo el territorio.</p>   <p>En varios de ellos, el renunciante es un familiar directo de la autoridad actual. Somos Perú lidera el patrón con 12 casos, seguido por Alianza para el Progreso con 10 y Renovación Popular con 6. Es un modus operandi y tiene un solo propósito: garantizar que la misma gestión continúe independientemente de quién figure en la papeleta como candidato principal.</p>   <p>El problema que esto le genera al votante es concreto. Quien vota creyendo elegir algo distinto puede estar eligiendo exactamente lo mismo que ya tiene. Y si la gestión actual es deficiente, con obras paralizadas, servicios deteriorados o denuncias sin resolver, ese sufragio termina siendo una prórroga involuntaria de lo que precisamente quería cambiar.</p>   <p>Por eso, es fundamental, en aras del mejoramiento de la democracia -esto es, de la calidad de los servidores públicos que se eligen para mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía-, preguntarse quién figura como teniente alcalde de la organización política por la que se opte y si ese nombre coincide con la autoridad actual del distrito. A partir de ese discernimiento, cada votante decidirá si premia la gestión o la castiga optando por otro candidato.</p>   <p>El voto ciudadano consciente es el único mecanismo disponible para reconocer las buenas obras u optar por opciones diferentes. El siguiente depende del Congreso, que debería impulsar un debate para determinar si se habilita la reelección en comicios subnacionales.</p> ]]></content:encoded>
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