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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
                <link>https://larepublica.pe</link>
                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sat, 01 Aug 2026 12:48:29 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Arbizu, el escritor que lloró, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ Actualidad. El racismo en Perú está presente en la sociedad peruana por generaciones. Al respecto, hay libros, entre ficción y no ficción, que se han escrito, pero pocos exhiben la fuerza de Negro. Contra el desprecio (Reservoir Books) de Julio Arbizu, publicación capaz de remover al lector. Como tiene que ser. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 01 Aug 2026 12:48:29 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Arbizu, el escritor que lloró, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Escribí <em>Negro</em> porque después de muchos años redactando denuncias, demandas, alegatos y artículos jurídicos, me di cuenta de que hay asuntos que el lenguaje del derecho no puede alcanzar. Y entonces volteé hacia la literatura, esperando encontrar socorro. Y la verdad es que creo haber tomado una buena decisión”.</p>   <p>Lo dice <strong>Julio Arbizu González</strong>, quien es uno de los abogados más conocidos del país y, sin embargo, además de sus célebres pesquisas, recuerda más en este libro los golpes que ha recibido en mérito de esa pasión obsoleta, el racismo.</p>   <p>Además de obsoleta, la veleidad racista en el Perú es una pasión ilusoria y, en este mestizo rincón del mundo, no es practicada por blancos puros que aquí no existen, sino por quienes aspiran a serlo: cholos, zambos, blancoides e indioides, todos los cuales se “blanquean” choleando, provincianeando y negreando a los demás.</p>   <p>El racismo, en un país colonizado, es ridículo, pero a lo largo de todo el siglo XX ha mostrado su hedor, al punto de que, en los años 30, surgió un partido político subsidiario de la Alemania nazi, la Unión Revolucionaria, que proclamaba la supuesta excelsitud de la raza blanca. El líder, sin embargo, era un peruano zambo llamado <strong>Luis M. Sánchez Cerro</strong>, quien llegó al poder presidencial aupado sobre votantes afrodescendientes y la oligarquía del país.</p>   <p>Arbizu dice, y no le falta razón, que “en el Perú, lo blanco -más que los blancos concretos- se ha convertido en una medida abstracta, una vara invisible contra la cual se evalúan todos los cuerpos, todas las voces, todas las biografías. No importa que la mayoría del país tenga otros rostros, otros colores, otras genealogías: la norma no surge de la mayoría, sino de quien posee el poder de nombrarla”.</p>   <p>El autor-personaje recuerda su infancia en la que, por fortuna, su propia fuerza física le abrió camino frente a la torpeza de los racistas. Se refiere a uno de sus compañeros de clase que era el más popular porque era muy blanco y sus padres le habían puesto un nombre en idioma extranjero.</p>   <p>El contacto de los nudillos de su puño derecho sobre el pómulo de Gianfranco activó un movimiento inercial con el que su mano izquierda apretada fue a estrellarse contra la boca de su rival que lo estaba tratando de humillar.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/08/01/6a6b6847093b2292970fdf56.jpg" alt="Julio Arbizu. Foto: LR." width="1250" height="735"/><figcaption>Julio Arbizu. Foto: LR.</figcaption>   <p>Y, sin embargo, después de ganar la pelea, Julio lloró de impotencia. Sentía la injusticia de una realidad mayor que solo un puño no arreglaría, pero debía ser cambiada.</p>   <p>Otras anécdotas similares relatan los azares de una vida en la que su inteligencia y su fuerza moral se pusieron siempre por encima de ese sentimiento vergonzoso y caduco que aún existe en el Perú.</p>   <p>Debe recordarse además que su denuncia de los robos criminales de la dictadura en nuestro país le dio a su imagen el conocimiento y el respaldo que merece. Sin embargo, los partidarios del robo y el crimen creyeron fácil identificarlo como hombre a quien no se debe respetar, y todo el tiempo lo hicieron refiriéndose a particularidades de su aspecto físico.</p>   <p>Como procurador público, fue el terror de los corruptos y aquellos a su vez no encontraron mejor respuesta que calificativos como “terrorista” y “negro” o “cholo de mierda”, que suelen usar los casi iletrados corruptos contra los luchadores sociales.</p>   <p>Este libro no es un conjunto de historias personales ni tampoco un estudio sobre la discriminación racial en el <strong>Perú</strong>, pero algo de ambos tiene, pues, sobre todo, es un honesto, emotivo y a veces descarnado relato de experiencias que superan el ámbito personal y nos revelan -a veces incomodándonos- un elemento del tejido social peruano que, construido desde la Colonia, lamentablemente aún persiste entre nosotros.</p>   <p>Como Julio afirma, el criterio de que lo blanco es superior resulta más infame y peligroso aun cuando los que mandan “…miran con desconfianza los límites que imponen la igualdad de derechos y los pilares de una democracia liberal”.</p>   <p>Desde la época de la fundación de la capital del Perú, pocos escritores han trazado tan exactos retratos de Lima. Este que hace Arbizu es de los más completos y se añade al que nace del racismo peruano. Tal vez porque es un gran escritor y porque, después de dar un puñetazo, ha llorado.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Un mal presagio ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/31/un-mal-presagio-2425564</link>
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                            <![CDATA[ El Niño sigue batiendo récords en temperaturas altas ante la pasividad del Estado para mitigar las consecuencias negativas inminentes. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial de hoy]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 01 Aug 2026 09:52:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Un mal presagio ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Perú enfrenta dos fenómenos El Niño simultáneos. El Niño Costero, activo frente a sus costas con un 48% de probabilidad de alcanzar magnitud fuerte antes de setiembre, y el Niño Global, que la NOAA proyecta con un 81% de probabilidad de intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de este año.</p>   <p>La combinación de ambos, sobre un país cuya infraestructura de prevención sigue siendo insuficiente, configura la amenaza climática más seria que el Perú ha enfrentado en años recientes.</p>   <p>Los efectos en el campo ya son verificables. En la costa norte, donde se concentra el 50% de la producción de palta, se reporta caída de fruta inmadura. De la misma manera, la campaña de mango registró una caída del 23% en volúmenes exportados por problemas fitosanitarios vinculados a las lluvias intensas de comienzos de año.</p>   <p>Al respecto, el Banco Central de Reserva advierte que las anomalías térmicas reducirán la floración de cultivos a mediados de año, comprometiendo las cosechas que deberían embarcarse entre octubre y diciembre hacia sus destinos comerciales en Estados Unidos, China y Europa.</p>   <p>Hay además una fractura que las estadísticas de exportación no muestran. Las grandes agroexportadoras tienen recursos para adaptarse, modificar calendarios de siembra o contratar asesoría técnica. Los productores de subsistencia, el 77% de los agricultores familiares del país, carecen de esa capacidad. Para ellos, cada cosecha perdida es, ante todo, una temporada entera sin ingresos.</p>   <p>El nuevo gobierno tiene una ventana estrecha para actuar. La campaña agrícola entre agosto y diciembre es la más crítica debido a que las anomalías climáticas impactarán las fases de siembra y floración, y sus consecuencias se extenderán hasta 2027 con presiones sobre el precio de los alimentos.</p>   <p>Keiko Fujimori prometió en su discurso inaugural un plan de contingencia frente a El Niño que rompa con la lógica de la reacción tardía. La urgencia debe demostrarse, y ese momento no debería admitir mayores dilataciones.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¡Lloren, rojetes!, por Maritza Espinoza ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/31/lloren-rojetes-por-maritza-espinoza-hnews-1703605</link>
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                            <![CDATA[ "En fin, cada que recuerdo las injusticias que ha sufrido la pobre Keiko me hierve la sangre" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Maritza Espinoza]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Maritza Espinoza</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 19:22:19 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¡Lloren, rojetes!, por Maritza Espinoza ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>No sé qué está pasando conmigo, pero desde el mediodía del martes pasado he comenzado a sentir profunda repugnancia por todo lo que huela a antifujimorismo (¡vade retro, caviares!) y a comprender, por fin, las razones detrás de los actos de esa encomiable mujer llamada Keiko Fujimori, quien ese mismo día se convirtió en la dueña y señora de nuestros destinos.</p>   <p>No sé si habré sido poseída por el espíritu de Mumm Ra (el nombre cariñoso del recién resucitado Absalón Vásquez) o si simplemente comí demasiado lomo saltado en las fiestas patrias. Lo cierto es que hoy veo con una nueva Luz (Salgado) los acontecimientos políticos de los últimos tiempos y por fin he comenzado a pensar como pensaría cualquier fujimorista que se respete.</p>   <p>Ahora, por ejemplo, valoro mucho más el sacrificio de la flamante senadora Silvana Robles, tan injustamente tratada por sus colegas de partido, quien habría viciado su voto para favorecer al pacto democrático, mostrándolo así, así, de medio lao, para que no se viera la marquita por la que se le declararía nulo.</p>   <p>¿Se imaginan mayor abnegación? Si no fuera por ella, el Senado hubiera caído en manos de las caóticas fuerzas del comunismo. Co-mu-nis-mo, sí señor, porque, aunque Jorge Nieto jure que él es de centro derecha, jamás olvidaremos que perteneció a la ultraizquierda desde su juventud. ¿Qué, que lo mismo pasó con Fernando Rospigliosi? ¡Nooo! Eso es muy diferente: su incorporación al fujimorismo borró por completo su pecado original. ¡No pueden compararlos!</p>   <p>Volviendo a Silvana, hay quienes insinúan que su generoso gesto se habría debido a a una negociación por la libertad de Vladimir Cerrón quien, ¡oh casualidad!, fue exculpado por el Tribunal Constitucional justo por esos días. ¿Qué tan desalmado hay que ser para atribuir a bajar transacciones un acto de patriotismo?</p>   <p>Los irresponsables críticos de nuestra presidenta también se han ensañado con el nuevo gabinete. Han dicho, por ejemplo, que Alberto Beingolea no tiene ninguna calificación para ser ministro de Cultura. Tremenda burrada. Beingolea, por si no lo saben, sabe mucho de fútbol y el fútbol, señores, es parte de nuestra identidad. Además, y eso todos lo saben, Beingolea ha sido burbujito de Yola Polastri y Yola Polastri, ¡imberbes!, fue y será un tesoro nacional, como Machupicchu, como Caral, como el Señor de Sipán.</p>   <p>También se ha criticado que en el primer gabinete de la primera presidenta electa del Perú hubiera solo dos mujeres. ¿Qué esperaban, que Keiko se plegara a la ideología de género que impulsa la falsa paridad que promueven los caviares? ¡No, señor! Este gabinete es la prueba de que, en este nuevo gobierno, los hombres también tendrán voz. Ya bastante han sufrido los pobres en los sucesivos gobiernos caviares que los han culpado por todo, desde las violaciones a menores hasta los feminicidios que, dicho sea de paso, ¡no existen!</p>   <p>Otra cosa que ha criticado la caviarada que odia al Perú es el discurso de la presidenta en él, fijándose, como buenos zurdos, solamente en lo negativo (que no podrá cumplir ni el diez por ciento de sus promesas, ¿pero qué gobierno lo hace?) y no en lo bueno como, por ejemplo, los lindos trajes que usó en las diversas ceremonias. Hubo envidiosos que dijeron que el vestido camisero azul eléctrico con bordados andinos de la juramentación se parecía mucho a los que usaba Eliane Karp. ¡Na’a que ver! Karp era una pelirroja belga que no podía representar a la mujer peruana como sí la representa Keiko. Hay que estar ciegos para no notarlo.</p>   <p>Lo más importante es que ahora creo a pie juntillas que Keiko Fujimori siempre ha sido respetuosa de la institucionalidad y la división de poderes durante todos sus gobiern… ¡Ejem!, todos estos años. Ella no tiene la culpa de que los miembros de la Junta Nacional de Justicia, el Tribunal Constitucional, la Fiscalía y otras entidades democráticas e independientes, hayan actuado con imparcialidad y apego absoluto a las leyes dictadas por el impoluto Congreso  y, por eso, la hayan liberado de todas las acusaciones que los fiscales truchos y la prensa caviar inventaron en su contra, como que realizó cócteles falsos, pitufeos y otras faramañas para ocultar las donaciones de campaña de Odebrecht.</p>   <p>Por eso, casi lloro al recordar su injusta carcelería, la huelga de hambre de Mark y las planchas de papel higiénico que, como ramos de flores blancas, le llevaba Micky Torres a Santa Mónica. ¿Puede soportarse mayor sufrimiento? Ella sí, como las dos veces que le robaron las elecciones, humillación que enfrentó con estoicismo y espíritu democrático, algo que nunca supieron valorar los usurpadores: PPK, que hasta se tomó la libertad de dar un indulto que nadie le había pedido, y el terrorista Castillo, que dio un golpe de estado que casi acaba con la democracia.</p>   <p>En fin, cada que recuerdo las injusticias que ha sufrido la pobre Keiko me hierve la sangre. Por eso, debo parar antes de que me entren ganas de ir a tirar caca al local de IDL Reporteros (¡Gorrrrittiii, arggg!). Más bien me voy a preparar mi CV, a ver si ahora que he dado una muestra tan grande de lealtad naranja me liga una chambita como directora de El Peruano. ¡Como para que lloren los rojetes!</p>   <p> </p>   <p> </p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Amar el daño, por Jorge Bruce ]]>
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                            <![CDATA[ "Esta arremetida en contra de la verdad y los derechos, a favor del daño y las violaciones de ambas cosas, es una pieza central del proyecto de dominación en el que ya estamos inmersos" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 19:14:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Un régimen que recompensa a Jerí, Arriola o Cerrón, mientras persigue a periodistas -condecorados y reconocidos internacionalmente- como Gustavo Gorriti, no está tan solo haciendo una apología del sinsentido: está enviando un mensaje a la nación. Ese mensaje anuncia que, si bien ya estábamos en el reino del absurdo, la tendencia se va a amplificar ahora que tienen casi todos los poderes. No es una comunicación difícil de descifrar. Para mis amigos todo, para mis enemigos la ley. Con una atingencia no menor: amigos son quienes apoyan sin chistar cualquier atropello a los derechos esenciales de las personas, como permitir que se ejecute en las calles a cincuenta personas, sin que esto acarree consecuencia alguna.</p>   <p> Enemigos, sobra decirlo, son quienes manifiestan la urgencia de permanecer en un Estado respetuoso de las leyes peruanas y los tratados internacionales. Por eso es que esas condecoraciones grotescas a personajes acusados de violación o sospechosos de actos criminales, pero cercanos al régimen que, de facto, nos gobierna desde hace años, tienen un objetivo claro: desacreditar la ridícula idea de que hay una diferencia entre la verdad y la falsedad. Esto no es una mera cuestión semántica. A fuerza de deslegitimar la frontera que divide lo cierto de lo falso, se va consolidando la idea de que no tiene sentido empeñarse en preocuparse por asuntos que son manejados por las más altas instancias del poder. Instancias que, como todos sabemos, están copadas por los integrantes que nos han gobernado en la práctica, utilizando a marionetas como Boluarte, Jerí o Balcázar.</p>   <p> Esto tiene otras “virtudes” para quienes pretenden entronizar un Gobierno basado en la yuca y el bacalao, en el estilo impuesto por el padre de la nueva Presidenta de la República. Al distorsionar los hechos de manera descarada, instaurando una posverdad digna de Martha Chávez (él se cortó el brazo, ella se descuartizó sola, etcétera), se avisa a la gente que hemos retornado, fierro a fondo, a la autocracia fujimorista. La apuesta consiste en que mientras algunos se indignen y protesten, pero la mayoría acepte este dominio con la vaga promesa de restaurar el orden social y económico, podrán gobernar sin sobresaltos.</p>   <p> Embrutecer a la población -ya sea mediante promesas o amenazas- es un punto clave de este proyecto. Para ellos es importante que la gente no se manifieste, pero tampoco piense. Como decía la liturgia católica: pecado de obra o de pensamiento. Por eso se recurre tanto al modelo de Bukele: no se puede hacer tortilla sin romper huevos. Cedan sus derechos y yo me encargo de encerrar a los pandilleros que les hacen la vida imposible.</p>   <p> Aquí es donde se atasca la maquinaria de desinformación. Los planes que han mostrado para atajar la inseguridad son más de lo mismo. Medidas efectistas pero inútiles como sacar el ejército a las calles, solo consiguen que los extorsionadores se desplacen adonde los uniformados no se encuentren. ¿O acaso creen que pueden cubrir todo el territorio con personal de las FFAA? Es de todos conocido que Sendero fue derrotado mediante el arma más poderosa que se conoce: la inteligencia. Y no fue militar sino policial. También se sabe que tuvieron, entre muchas precauciones para lograr la hazaña, la sagacidad de no alertar a Montesinos ni Fujimori acerca de su plan.</p>   <p> Lo cual nos lleva a otro punto crucial en este proyecto de sojuzgamiento mental: instaurar la amnesia colectiva. Para ello se pretenden desaparecer los vladivideos, castrar y desacreditar al Lugar de la Memoria o deslegitimar el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. De modo que necesitan no solo evitar que la gente piense. También que no recuerde los crímenes cometidos en la década del Conflicto Armado Interno (expresión del derecho internacional que se pretende erradicar). Estos fueron cometidos por Sendero, pero también por las FFAA o los ronderos.</p>   <p> Esta arremetida en contra de la verdad y los derechos, a favor del daño y las violaciones de ambas cosas, es una pieza central del proyecto de dominación en el que ya estamos inmersos. La señora Fujimori dice que gobernará para todos, incluso, especialmente dice, para quienes no votaron por ella. Lo que observamos lleva a pensar todo lo contrario. El intento de borrar de la memoria colectiva las atrocidades cometidas contra las personas más desprotegidas del país es incompatible con un discurso que ofrece gobernar respetando la voluntad democrática.</p>   <p> El título de esta nota proviene de un verso de uno de los sonetos más célebres del Siglo de Oro. Es de Quevedo y es uno de los mayores himnos al amor. Escrito al estilo petrarquista, basado en la contraposición de propuestas antitéticas (“mostrarse alegre, triste, humilde, altivo”), tiene, como toda obra maestra, infinitas lecturas. Una de estas es la que estoy proponiendo acá. Vamos a seguir recibiendo toda suerte de mensajes reñidos con la verdad y la experiencia cotidiana, Lo cual nos plantea el desafío de no desalentarse y seguir resistiendo, aunque el miedo nos quiera paralizar.</p>   <p> ¿Qué hace el amor en este contexto de odio a quien piensa diferente? Nos recuerda que Eros es la única fuerza capaz de oponerse al esfuerzo por asustarnos, aturdirnos y obligarnos a aceptar que ya no hay nada que hacer. Que Tomás Aladino Gálvez o Patricia Benavides son magistrados irreprochables y Jerí fue un magnífico Presidente interino. Y que, por supuesto, Alberto Fujimori fue el mejor Presidente del Perú y no uno de los autócratas más corruptos, de la mano de su socio Montesinos, de la Historia del Mundo.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Lima: una ciudad disimulada*, por Jorge Bruce ]]>
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                            <![CDATA[ "Los psicoanalistas peruanos, querámoslo o no, sepámoslo o no, estamos respondiendo a diario a los interrogantes de Zavalita en la avenida Tacna, al inicio de Conversación en la Catedral" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 19:08:09 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Lima: una ciudad disimulada*, por Jorge Bruce ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Pocas ciudades de Latinoamérica merecen la denominación de ciudad disimulada tanto como Lima. Las ruinas de lo que fue el señorío de Pachacamac se encuentran desperdigadas por toda la urbe, pero a menudo sucede que nadie (bueno, casi nadie) las ve.</p>   <p> Son las huacas.</p>   <p> Estos restos arqueológicos han sido ignorados por los sucesivos habitantes de la ciudad -y sus respectivas mutaciones al ritmo de las migraciones provincianas- durante centurias. Yo mismo he montado bicicleta, en mi adolescencia, en una huaca cercana a mi colegio, la hermosísima huaca Huallamarca, como si recorriera un circuito abandonado para los chiquillos del barrio, sin saber que esa pirámide tan auspiciosa para nuestras arriesgadas maniobras de ciclistas imprudentes provenía de la misma época de los orígenes de la cristiandad y que había sido, sucesivamente, templo -en la era de los huallas-, cementerio y, con los incas, aldea. Hoy se encuentra convenientemente cercada e iluminada.</p>   <p> Signo de los tiempos: la más conocida de las huacas que enhebran la ciudad, como un hilo secreto de algún quipu incaico, es la Huaca Pucllana. Esta se encuentra magníficamente conservada en el acomodado distrito de Miraflores, gracias a un convenio con un restaurante de alto nivel. En otras palabras, la huaca que se conoce es en realidad el restaurante instalado frente al recinto amurallado, gracias al impulso de la pujante gastronomía peruana. No obstante, sería injusto ignorar que gracias a ese convenio con el sector privado, el recinto recibe numerosos visitantes guiados por arqueólogos y se lo estudia técnicamente con los recursos que surgen del acuerdo. Una situación gana-gana.</p>   <p> Estas huacas, que hacen las veces de alucinación negativa o acaso desmentidas (hace tiempo que debatimos esta sintomatología social con mi maestro y amigo Max Hernández: él se inclina por la segunda opción y yo por la primera), constituyen una metáfora de las muchas invisibilidades que se insertan en el núcleo de nuestra ciudad capital. Al ser la del Perú una sociedad poderosamente centralista (no en balde tenemos una sola sociedad psicoanalítica, cuya sede se encuentra a pocas cuadras de la citada huaca), lo que sucede en Lima repercute con fuerza en todo el país.</p>   <p> Así como Lima vivió durante centurias de espaldas al mar y sus acantilados, hoy continúa negando sus orígenes y su historia. Como si, en efecto, todo hubiera comenzado en 1535 con la llegada de Francisco Pizarro y los conquistadores. Lo que sí se puso en marcha en el siglo XVI fue un orden jerarquizado que ha ido mutando con el paso del tiempo, hasta hoy. En cada una de sus variantes ha exigido diversas combinatorias de mecanismos mentales, tanto en el plano social como en el individual, engendradas por la producción de individuos en cada uno de esos momentos históricos.</p>   <p> Mi hipótesis, que retoma la de mi artículo &#039;Psicoanálisis Criollo&#039;, de 2014, es que la construcción del orden criollo pasa por la invisibilización del mundo indígena (ahora incluiría el afrodescendiente) y la exaltación del origen extranjero. Y aquí <em>extranjero</em> no solamente foráneo (ecuatoriano o boliviano, por ejemplo, no entrarían en esa acepción) sino específicamente europeo y estadounidense, o alguna de sus variantes como canadiense o australiano. Todo menos indio, cholo o negro.</p>   <p> Pablo Macera lo explica así: &quot;El Perú es un país disimulado que siempre ha hecho muecas a espaldas de sus dominadores, ya sean chavines, waris, incas, españoles, gringos, criollos o mestizos, convirtiendo cada cortesía aparente en un insulto.&quot;</p>   <p> Ya vamos por la cuarta o quinta generación de migrantes andinos, que han transformado a Lima en la ciudad con más habitantes quechuahablantes del Perú. Lima es al mismo tiempo la capital y la mayor provincia del Perú. Lo cual no ha impedido -más bien lo ha exacerbado- la discriminación racializada, perpetuada con furor y pavor en estas elecciones. De este modo se perpetúa, a la disimulada (tal como nuestra Constitución proscribe la discriminación y, en particular, el racismo, pero este se practica a diario y en abundancia), la dialéctica de la dominación y la resistencia.</p>   <p>Los psicoanalistas nos encontramos en una de esas encrucijadas del laberinto que preconizaba el pensador griego Cornelius Castoriadis. ¿Podemos seguir ignorando las huacas disimuladas de nuestra polis? Como se sabe, Herman Melville, el autor de &#039;Moby Dick&#039;, vivió en Lima desde el 8 de diciembre de 1843 hasta el 3 de enero de 1844. En ese libro escribió: &quot;Lima ha tomado el velo blanco, y existe el más alto horror en esta blancura, que define su tribulación.&quot; Desde esta Lima envuelta, como las mujeres tapadas de la colonia, en el velo blanco que espantaba a Melville durante su estadía en Lima, opto por la terca apuesta que desearía menos disimulada y más franca. A saber, que si nos empecinamos en impedir que nuestra clínica se impregne de esa historia enterrada como en la iluminadora metáfora arqueológica de Freud, si continuamos embozados en el manto de nuestra neutralidad cultural, nos estamos resignando a no mirar las muecas y las muescas del inconsciente.</p>   <p>Los psicoanalistas peruanos, querámoslo o no, sepámoslo o no, estamos respondiendo a diario a los interrogantes de Zavalita en la avenida Tacna, al inicio de &#039;Conversación en la Catedral&#039;. Solo me resta esperar que su falta de amor sea una de las caras de su disimulada ambivalencia.</p>   <p><em><strong> *Texto abreviado de mi artículo &#039;Lima: Una ciudad disimulada&#039;, publicado en el volumen 14 (2016) de Calibán, la revista latinoamericana de Psicoanálisis.</strong></em></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El método, por Eliana Carlín ]]>
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                            <![CDATA[ "Esa memoria es nuestra primera herramienta. La segunda será la articulación —con organizaciones, con gobiernos locales— para exigir las políticas basadas en evidencia que el discurso promete y que los hechos, si no vigilamos, negarán" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Eliana Carlín</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 17:53:25 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El método, por Eliana Carlín ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Si bien el texto que está circulando sobre el pedido de facultades legislativas por parte del Ejecutivo no es la versión final, sí nos da algunas luces sobre lo que viene. El uso de los estados de emergencia para militarizar la seguridad, así como para eliminar controles en los trámites para contrataciones y obras, y el atentado contra los derechos laborales son medidas esperables del segundo fujimorismo.</p>   <p>En cuanto al discurso del 28 de julio de la gobernante, algunas propuestas tachadas de populistas durante la campaña fueron rescatadas, probablemente bajo el supuesto de que este pedido no será aprobado en la Cámara de Diputados; es decir, se anuncian sabiendo que no habrá que ejecutarlas. El anuncio del incremento del sueldo mínimo a 1.300 soles no ha sido bien recibido por el sector empresarial, aunque técnicamente es una medida plausible y que fue propuesta por Juntos por el Perú, y fuertemente criticada por la entonces candidata Fujimori.</p>   <p>Esta inconsistencia entre el discurso y los hechos políticos ha sido una estrategia común de Fuerza Popular durante todo el período congresal 2021-2026. Por ejemplo, una norma que destruía la reforma universitaria era denominada &quot;Ley para fortalecer la calidad y autonomía universitaria&quot;; las leyes que favorecían a las AFP eran denominadas convenientemente como si hicieran todo lo contrario: favorecer a la ciudadanía; las leyes que favorecieron al crimen organizado tuvieron nombres vinculados a la mejora de la seguridad. Con esa misma lógica veremos ahora si, tras un discurso que señala que respetará los derechos laborales, vendrá un shock antitrabajador, como es de esperarse.</p>   <p>Fuerza Popular llega al poder con cuatro campañas de preparación y sin cuadros, con un gabinete forzado que delata más la influencia de Luis Galarreta que un proyecto de país. Pero la distancia entre lo que este gobierno dice y lo que hará ya la conocemos: la aprendimos ley por ley durante cinco años. Esa memoria es nuestra primera herramienta. La segunda será la articulación —con organizaciones, con gobiernos locales— para exigir las políticas basadas en evidencia que el discurso promete y que los hechos, si no vigilamos, negarán.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El gusto está en el gasto, por Mirko Lauer ]]>
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                            <![CDATA[ "Va a ser de sumo interés contrastar las palabras de Fujimori con las de su primer ministro cuando este se presente ante el Congreso a pedir el voto de confianza (ya circula una amenaza de cierre si eso no es concedido). ¿Dirá Velarde algo sobre el nivel implícito de gasto?" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 17:52:24 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El gusto está en el gasto, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A juzgar por su mensaje inaugural, este va a ser, mientras pueda, un gobierno orientado hacia el gasto. Alonso Segura, del Consejo Fiscal, lo ha dicho en brevísimo: &quot;La billetera no va a dar&quot;. Lo cual es, a su modo, una advertencia a Julio Velarde, del BCRP, el guardián de la estabilidad monetaria en el país.</p>   <p>No nos referimos al gasto enloquecido y corruptivo del Congreso saliente. Pero sí al gasto fiscal inevitable. La lucha contra el Niño y la criminalidad son costosas. Un pequeño aumento en el salario mínimo es indispensable y razonable a la luz de las utilidades que estamos viendo en el sector privado.</p>   <p>Pero la tarea de Elmer Cuba es complicada: el gasto indispensable, el gasto necesario, acelerar el crecimiento del PBI, evitar el ajuste económico. Todo eso desde una caja fiscal saqueada, que no parece estar a la altura de las circunstancias. Sería irónico que el imperio de Fujimori II empiece con un shock.</p>   <p>Cuba es un economista de prestigio, pero cabe preguntarse si todas las ofertas del mensaje inaugural han salido de su oficina. Si Segura está sugiriendo ajustes a la vista, Fujimori está prometiendo grandes obras de infraestructura, casi todas responsabilidad del flamante MTC. Quizás se inicia una era de préstamos.</p>   <p>En esta exitosa cuarta intentona se esperaban de Fujimori algunas medidas dramáticas. Pero eso no siempre significa pisar el acelerador del gasto; también existe la austeridad, que viene siendo olímpicamente ignorada. Vista así, la parte no dicha del discurso puede terminar siendo el regreso de una cierta inflación.</p>   <p>En términos generales, hemos escuchado un discurso bastante convencional, lo cual no es malo en sí mismo. Con una que otra excepción, el gabinete designado es bastante convencional, trufado de ministros de otros gobiernos y unos pocos productos de la patería. Gastar lo que no se tiene, o no se va a tener, a su vez es algo bastante convencional.</p>   <p>Va a ser de sumo interés contrastar las palabras de Fujimori con las de su primer ministro cuando este se presente ante el Congreso a pedir el voto de confianza (ya circula una amenaza de cierre si eso no es concedido). Son pocos días de distancia, pero nunca se sabe. ¿Dirá Velarde algo sobre el nivel implícito de gasto?</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Diputados opositores, estén alertas ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/07/31/diputados-opositores-esten-alertas-editorial-870728</link>
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                            <![CDATA[ En menos de 24 horas el nuevo gobierno filtró y desmintió un borrador de facultades delegadas. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 07:58:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay una frase que los peruanos ya conocen de memoria: “ese documento es un borrador”. La escuchamos otra vez ayer, apenas unas horas después de que el gobierno de Keiko Fujimori asumiera el mando. El ministro de Trabajo, Juan Sheput, salió a decir en entrevista a un medio local que el documento sobre feriados y facultades delegadas que había circulado ese mismo día es un borrador “comentado muy ligeramente”, que los feriados no se van a eliminar, que primero hay que hacer una evaluación de impacto.</p>   <p>El problema es que ese borrador ya estaba en todos los medios, con los detalles que el gobierno ahora preferiría no haber filtrado. Un gobierno que sale a desmentir sus propios documentos en su primer día no está gobernando con solvencia y de ahí surgen dos opciones posibles: o está improvisando o es parte de un plan de desestabilización para agotar al gabinete fusible y proceder a convocar a uno más uniforme en su cariz autoritario.</p>   <p>Pero más allá del papelón administrativo, lo que está dentro de ese borrador merece atención. Entre las facultades delegadas que el gobierno quiere pedirle al Congreso está la revisión del mercado crediticio, lo que en la práctica significa evaluar la eliminación del tope a las tasas de interés que protege a los consumidores desde 2021. El argumento del gobierno es que ese tope perjudica el microcrédito y la inclusión financiera de las PYMES. Sin embargo, un estudio de ESAN publicado en 2025, con datos reales de cinco Cajas Municipales, concluyó exactamente lo contrario. Economistas sostienen que el tope no redujo el crédito a las MYPE. Las entidades mantuvieron su capacidad crediticia. Lo que sí ocurrirá si se elimina el tope es que los bancos podrán cobrar tasas aún más altas, en un mercado donde hoy ya se pagan tasas efectivas de hasta 208% en tarjetas de crédito pese al tope vigente.</p>   <p>Y hay un tercer problema que el discurso inaugural dejó sin responder. Keiko Fujimori prometió la carretera central, el Metro 2, 3, 4, 5 y 6 y una agenda de infraestructura que requiere miles de millones de dólares. La sola mención a la sostenibilidad fiscal no es un plan de financiamiento. Es una frase.</p>   <p>Los diputados opositores del Consenso por la Democracia tienen aquí tres frentes concretos donde ejercer la fiscalización desde el primer debate. El gobierno ya mostró su agenda en el primer día. La oposición tiene la responsabilidad de leerla con atención.</p> ]]></content:encoded>
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