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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Thu, 03 Sep 2026 11:26:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Embajador israelí para América Latina, ante presión internacional por cese total al fuego: "No vamos a aceptar de nuevo otra Gaza gobernada por Hamás" ]]>
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                            <![CDATA[ A pocos meses de elecciones en Israel y en medio de la presión de Washington por un alto al fuego, Amir Ofek defiende la postura de su país frente a Hamás y insiste en que la salida pasa por un futuro sin el grupo armado en el poder — una condición que, según él, no cierra la puerta a la solución de dos Estados, sino que la precede. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Ofek  ha sido asesor diplomático superior en el Estado Mayor de las FDI]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Alejandro Céspedes García</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 03 Sep 2026 11:26:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Embajador israelí para América Latina, ante presión internacional por cese total al fuego: "No vamos a aceptar de nuevo otra Gaza gobernada por Hamás" ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Nos encontramos con el embajador Amir Ofek en un hotel de Lima, en una conversación de sobremesa, café de por medio, para preguntarle de primera mano cómo se están leyendo, desde Israel, las dinámicas geopolíticas que en los últimos meses no han dejado de moverse: la presión de Washington por un alto al fuego con Hamás, el frente con Irán y sus proxies, y un proceso electoral israelí que corre en paralelo a todo eso, con críticas internas —muchas de ellas fundadas— contra el gobierno de Netanyahu cuyo desempeño militar y político durante la guerra ha sido cuestionado incluso por exjefes militares y sectores propios de la sociedad israelí. Esta es la conversación.</p>   <p><strong>Alejandro Céspedes García: Estados Unidos presiona a Israel para aceptar la tregua con Hamás, y Trump ha dado a entender que es Israel quien frena el proceso de paz. ¿Cuál es la posición oficial de Israel frente a eso?</strong></p>   <p><strong>Embajador Amir Ofek:</strong> Creo que hay que entender el concepto en general. No se trata de un acuerdo concreto ni de los detalles; eso siempre se puede negociar. Se trata de lugares muy sensibles para la población israelí. Estamos atravesando uno de los peores momentos en la historia del pueblo judío, y el peor momento en la historia del Estado.</p>   <p>En general, Israel ya ha firmado la paz con todo enemigo que tuvo la voluntad de hacerlo: con Egipto, con Jordania. Podríamos firmar mañana mismo con Líbano. Así que no creo que se pueda argumentar honestamente que el problema para llegar a una solución es Israel; el problema es la falta de una contraparte.</p>   <blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>PUEDES VER: </strong><a href="https://larepublica.pe/opinion/2026/08/26/el-lugar-de-la-amnesia-por-jorge-bruce-hnews-1109914">El lugar de la amnesia, por Jorge Bruce</a></p></blockquote>   <p>Pero retrocedamos un poco. El tema central con los palestinos siempre fue &quot;la solución&quot;. Sin embargo, mientras nosotros hablamos todo el tiempo de cuál es la solución, ellos hablan del conflicto: qué pasó, qué pasó, qué pasó. Hasta hoy, la idea básica de dos Estados para dos pueblos ha sido rechazada a lo largo de toda la historia. En cualquier momento en que se ofreció alguna versión de esa solución en los últimos cien años, siempre la han rechazado.</p>   <p>Así que todavía no estamos en el punto de hablar de un acuerdo de paz, porque la paz empieza por aceptar el derecho —no el hecho de que Israel exista, sino el derecho de Israel a existir— y ahí no estamos. Ha habido al menos trece momentos en la historia en los que se ofreció alguna versión de esa solución, y siempre, siempre la rechazaron. Así que el tema, inevitablemente, no es la paz.</p>   <p>Y si alguien en la comunidad internacional está realmente hablando de la solución de dos Estados, la resistencia claramente no viene de nuestro lado. Antes de que naciera el Estado, e incluso los gobiernos israelíes hasta hace poco, y la población en general, apoyaban esa idea. Pero después de tantos años de respuestas de rechazo, la fe —o al menos la esperanza— de que fuera posible fue desapareciendo lentamente.</p>   <p>Y a los últimos que todavía creían que había una opción, esa esperanza se les esfumó casi por completo el 7 de octubre. Porque fue la prueba definitiva desde que Hamás entró al juego. Al principio existían organizaciones como la de Arafat, que ni siquiera eran vistas como terroristas por algunos: parecían actores políticos, y la política tiene un carácter pragmático. Por eso, durante algunos años, muchos israelíes aún tenían fe en que sí se podía llegar a una solución. Y como dijo Shimon Peres, Arafat podía ser la persona para iniciar el proceso, pero no para llegar hasta la paz.</p>   <p>Después entró Hamás, un movimiento religioso donde no hay lugar para el compromiso. Y eso dejó a la vista lo que siempre estuvo detrás de cada rechazo a la solución de dos Estados, ahora convertido en política abierta: Israel no tiene derecho a existir, y esta tierra es una tierra que ningún musulmán puede ceder en soberanía a otro.</p>   <p>Así que primero hay que entender cómo se veía la idea de paz con los palestinos a lo largo de los años, con Hamás ya instalado, y luego, obviamente, después del 7 de octubre. Ahora necesitamos encontrar una manera de vivir en paz —no un acuerdo de paz, no una paz real, sino una realidad más pacífica—, porque Israel no puede ni va a aceptar ningún tipo de poder militar con las características de Hamás y su ideología abierta de destrucción de Israel.</p>   <p><strong>Alejandro Céspedes García: La información oficial israelí es que detrás de Hamás en Gaza está el régimen iraní, con proxies también en el sur del Líbano y en Siria. Desde esa perspectiva y desde el 7 de octubre, ¿cómo ha evolucionado el control de esas amenazas para Israel?</strong></p>   <p><strong>Embajador Amir Ofek:</strong> Antes de responder directamente, quiero compartir un poco de dónde parte un israelí al analizar esta situación, porque muchas veces es un desafío enorme hablar de la coyuntura actual sin entender de dónde venimos. Un israelí llega a este momento con todo ese trasfondo, mientras que el mundo muchas veces solo tiene ojos para el instante presente.</p>   <p>En la historia de Israel, el conflicto casi siempre siguió la misma fórmula. Palestinos desde Jordania atacaron durante los primeros años del Estado, una y otra vez, como un ping-pong, hasta que hubo un intento de asesinato contra el rey Hussein. Él envió a su ejército y, tras el llamado Septiembre Negro, los militantes palestinos se replegaron hacia Líbano. Así nació el patrón: un grupo militante actúa contra Israel desde el territorio de un país soberano, sin representar los intereses reales de ese país, hasta que ocurre un incidente grave y una respuesta militar más contundente pone fin a esa ronda.</p>   <blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>PUEDES VER: </strong><a href="https://larepublica.pe/opinion/2026/08/30/dame-mas-poder-por-rosa-maria-palacios-hnews-1313816">Dame más poder, por Rosa María Palacios</a></p></blockquote>   <p>Se instalaron en Líbano, y volvió a repetirse el ciclo hasta un gran incidente en los años setenta —el ataque a un autobús con muchos israelíes a bordo, que derivó en la Operación Litani—. La tensión bajó, y después, en la Primera Guerra del Líbano, de nuevo palestinos —no libaneses— atacaron a Israel desde territorio soberano de un país que no respaldaba esos intereses, hasta el asesinato del embajador de Israel en Londres, quien murió años después, lo que llevó a esa guerra.</p>   <p>Así, en el año 82, un grupo militante volvió a actuar contra Israel desde territorio soberano ajeno, sin representar al gobierno de ese país: ping-pong de ataques hasta un incidente mayor, respuesta militar significativa, y retirada. Luego llegó Hezbolá, esta vez sí libanés, pero representando intereses que no eran los del gobierno de Líbano. Y de nuevo el mismo patrón hasta la Segunda Guerra del Líbano.</p>   <p>Lo que estamos viendo ahora en Líbano es distinto: por primera vez la gente parece tener el coraje de decir &quot;basta&quot;, y hay una discusión pública mucho más abierta y crítica contra Hezbolá. Esto se explica, sobre todo, porque Hezbolá fue el único grupo que mantuvo su poder militar tras el fin de la guerra civil libanesa, y durante años los libaneses pagaron el precio de eso. Hezbolá siempre dijo que protegía a Líbano de Israel, pero los libaneses sabían que no era así.</p>   <p>Ahora que Irán está más débil, Hezbolá también lo está, y se abre una realidad donde es posible negociar, o al menos intercambiar señales entre ambos países, mientras crecen las voces que se pronuncian abiertamente contra Hezbolá. En la televisión libanesa se pregunta: ¿qué hemos ganado?, ¿para qué lo necesitamos? Porque, de hecho, no hay prácticamente ningún problema fronterizo real —hay algunos puntos menores, unos metros aquí, unos metros allá— que serían relativamente fáciles de resolver. Así que hay un cambio importante en la región, y por primera vez puede haber algo de esperanza respecto a Líbano.</p>   <p>Habrá que ver cómo evoluciona Siria, que también atravesó un cambio enorme, aunque Israel tiene suficiente experiencia como para no celebrar demasiado rápido: sabemos de dónde vienen quienes hoy están en el poder allí.</p>   <p><strong>Alejandro Céspedes García: ¿Las FDI tienen identificada la cadena de suministro de armas hacia esos territorios?</strong></p>   <p><strong>Embajador Amir Ofek:</strong> Hay un proceso, una situación en desarrollo; no es algo donde alguien dice &quot;ahora soy azul, ya no soy rojo&quot; y el asunto se termina de un día para otro. Los elementos siguen ahí, y tienen sus propios desafíos internos.</p>   <p>Para nosotros es un tema más complejo que &quot;simplemente cortar el suministro&quot;. Gaza no ha cambiado en ese sentido; la gente en Gaza, los palestinos, muchas veces dicen &quot;Hamás, Hamás, ¿quién votó por Hamás?&quot;, cuando en su momento fue clarísima cuál era su naturaleza, cuál era su ideología. Los palestinos apoyan a Hamás. No hubo elecciones recientes ni existe un representante legítimo y único de todos los palestinos, así que tampoco está claro con quién se podría negociar.</p>   <p>Pero Hamás controla, Hamás tiene apoyo, y al mismo tiempo abusa de su propia población. Creemos que cientos de camiones de ayuda que entraron a Gaza terminaron dentro del mercado negro de Hamás, financiando armamento; así consiguen su dinero. Si de verdad les interesara el bienestar de la población, no habrían construido túneles a los que ningún civil palestino tiene acceso durante una operación militar. Sabemos, sin embargo, que Hamás cuenta con el respaldo de buena parte de la población de Gaza. Por eso Hamás no puede seguir en el poder, no puede existir con armas: esa es una línea roja. No armas, no poder.</p>   <p>Cuando he conversado con embajadores palestinos, algunos me han dicho: &quot;¿Qué esperas que pase si son generaciones enteras de palestinos en Gaza que han visto morir a su gente, sin ser necesariamente partidarios de Hamás?&quot; Y lo que en el fondo plantean es que estos procesos de guerra terminan generando una radicalización entre quienes también han sido vulnerados. El peor rasgo de la historia palestina ha sido un liderazgo pobre. Israel tiene el ejército más poderoso de la región: ¿de dónde nace la idea de que atacarlo es una buena estrategia? El 7 de octubre volvieron a elegir la única vía que han usado hasta ahora —atacar físicamente a Israel— y luego se quejan de que los palestinos ven morir a los suyos.</p>   <blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>PUEDES VER: </strong><a href="https://larepublica.pe/opinion/2026/03/22/respuesta-al-embajador-de-israel-por-farid-kahhat-hnews-1415775">Respuesta al embajador de Israel, por Farid Kahhat</a></p></blockquote>   <p>Así ha sido durante toda la historia: cada vez que ocurre algo en Israel, incluso algo como la decisión de Estados Unidos de trasladar su embajada a Jerusalén, la respuesta siempre fue un atentado terrorista, siempre más judíos muertos. Los eventos del último siglo, los autobuses atacados, la primera Intifada, la segunda Intifada, los buses que explotaban. ¿Con qué atacan? Enviando a miles de terroristas tras años de un sistema educativo que les enseña a odiar, matar, destruir. Hay que entender esa estructura: es una estructura islámica que educa para odiar a Israel. ¿Cómo se puede después reclamar que todo esto es una creación palestina que no tiene nada que ver con Israel?</p>   <p><strong>Alejandro Céspedes García: Pero esa estructura tiene financiamiento y cadenas de producción propias. ¿No cabría, junto a lo militar, algún tipo de </strong><em><strong>soft power</strong></em><strong>: un proceso de resocialización antes de recurrir a las armas? Es casi unánime el rechazo mundial a la masacre de civiles</strong></p>   <p><strong>Embajador Amir Ofek:</strong> Todo eso ya se intentó, muchas veces. Palestinos trabajaban en Israel: miles, decenas de miles, cientos de miles cada día. Esa fue una forma de ayudar a su economía. ¿Qué pasó? Llegaron terroristas junto con los trabajadores y hubo numerosos atentados contra israelíes. Entonces paramos, y empezamos a desarrollar zonas industriales en la frontera entre la Franja de Gaza e Israel, de nuevo con la idea de generar oportunidades. Esas zonas industriales también fueron atacadas por palestinos —hay que decirlo: por extremistas o por Hamás, pero palestinos al fin—. Y esa idea también murió.</p>   <p>Después, cuando cerramos la frontera para evitar el ingreso de infiltrados, empezaron los ataques de francotiradores contra autos israelíes, familias que iban a visitar a sus abuelos en un feriado. Entonces levantamos un muro. Y ahora se quejan de que el muro es como una cárcel. Israelíes iban a hacer compras a Gaza hace no tantos años; eso también se volvió imposible. Familias israelías enviaban dinero a los trabajadores palestinos con los que habían trabajado por años, incluso durante operaciones militares, porque el vínculo humano seguía existiendo.</p>   <p>Cada vez que ofrecimos una solución de capacitación laboral —Israel tiene un centro de cooperación internacional llamado MASHAV, donde miles de personas de América Latina participaron en cursos de capacitación a lo largo de los años, con una unidad específica en árabe para capacitar a palestinos— llegó un punto en que ya no fue posible. No es que Israel no haya hecho nada para ayudar.</p>   <p>Cuando salimos de Gaza unilateralmente, dejamos toda la infraestructura en pie —invernaderos y todo lo que podía servir para la economía palestina—; no destruimos nada. Y la respuesta fue la misma de siempre: en lugar de usar esos invernaderos para desarrollar la economía, empezaron a disparar desde ahí.</p>   <blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>PUEDES VER: </strong><a href="https://larepublica.pe/opinion/2025/06/15/que-significaria-una-palestina-libre-por-cecilia-mendez-hnews-1347915">¿Qué significaría una Palestina libre?, por Cecilia Méndez</a></p></blockquote>   <p>Así que no hay, en la historia, un solo momento en el que no se haya intentado ayudar a los palestinos. Y hablo de hechos, no de ideas. Miles de palestinos entraron a Israel para recibir tratamiento médico —en el hospital de Ashkelón, en hospitales de Jerusalén—. Israelíes voluntarios llegaban con sus autos privados al cruce entre Gaza o Cisjordania e Israel para esperar a familias palestinas, madres con niñas, y ayudarlas a llegar al hospital sin pagar un taxi carísimo. Existe una organización israelí de voluntarios dedicada justamente a eso. Y en un caso, una mujer que había recibido tratamiento en un hospital israelí en seis ocasiones volvió una séptima vez con explosivos, para atacar ese mismo hospital.</p>   <p>Son cientos de historias similares, si no más. Al final se entiende: cualquier cosa que hemos intentado no ha funcionado.</p>   <p><strong>Alejandro Céspedes García: ¿Y cómo queda la relación con Estados Unidos después de que Trump diera a entender, ante el mundo, que es Israel quien no quiere la paz?</strong></p>   <p><strong>Embajador Amir Ofek:</strong> Eso se dice en el discurso, ¿no? Y por eso no se puede tomar cada palabra de un discurso al pie de la letra, porque después cambia. Obviamente, a veces estamos de acuerdo con Estados Unidos, y a veces hay puntos en los que no coincidimos. Trump dice lo que cree en el momento; nosotros preferimos ser mucho más cuidadosos antes de adelantar conclusiones.</p>   <p>Israel está lista para que, cuando haya condiciones, otros países entren a participar en Gaza. Voy a dejar el análisis de Trump de lado y centrarme en lo que puedo explicar: Israel y Estados Unidos están de acuerdo la mayoría del tiempo; a veces hay desacuerdos y los resolvemos. Pero en general, la idea es muy clara: Gaza necesita un futuro distinto, sin Hamás. La comunidad internacional debe ayudar, pero bajo esa condición: no vamos a tener a Hamás con armas. Israel está lista para eso. Hay mucha ayuda humanitaria entrando. Pero no vamos a aceptar de nuevo otra Gaza gobernada por Hamás. Es muy simple; los detalles son otra cosa, porque cada día la situación se sigue desarrollando y vamos entendiendo si Hamás va a respetar sus promesas o no.</p>   <p>En estos días estamos exactamente en eso: si Hamás va a entregar sus armas o no. No va a pasar si Hamás las conserva; no va a pasar si Israel también mantiene las suyas. La pregunta principal es cómo siguen construyendo armamento. Desde octubre de 2023 hasta hoy, en 2026, ¿cómo tienen esta increíble cantidad de armas que aún se están ofreciendo contra Israel? Porque durante años hemos desmantelado túneles y arsenales, y tienen lo suficiente. La mayor parte de su capacidad —no quiero llamarla militar, sino terrorista— ha sido destruida. Pero, en fin, basta con tres fusiles AK-47 para matar.</p>   <p><strong>Alejandro Céspedes García: ¿La ideología del régimen iraní se ha fortalecido tras una guerra en la que, según varios medios, Trump no logró sus objetivos frente a Irán?</strong></p>   <p><strong>Embajador Amir Ofek:</strong> Irán es mucho más débil que antes; eso es evidente. Pero no diría que se ha fortalecido en su rol. Si destruyes el ochenta por ciento del poder militar de alguien, el veinte por ciento restante sigue siendo un instrumento utilizable, pero en general no creo que el régimen se haya fortalecido.</p>   <p>Y, de nuevo, hay que ver la política interna: quien paga el precio es el pueblo iraní. Vimos con claridad lo que el pueblo iraní piensa de su propio régimen. Pero eso no es algo que el régimen incorpore en sus cálculos; es una lógica totalmente distinta a la nuestra. Para nosotros la población es un elemento central: por eso tenemos refugios, tenemos cuartos de seguridad en cada apartamento. Es muy costoso, pero Israel invierte en la seguridad de sus ciudadanos.</p>   <p>Sin el desarrollo del Domo de Hierro, imagínese dónde estaríamos hoy. Fue una idea que muchos consideraban una locura: interceptar un proyectil con otro proyectil. Invertimos mucho dinero en algo que ni siquiera estaba claro que funcionaría, pero refleja una filosofía completamente distinta sobre cómo un Estado piensa a sus propios ciudadanos.</p>   <p>Gaza ha recibido cientos de millones de dólares de todo el mundo. ¿Tenemos más hospitales? ¿Más escuelas? No: tenemos cientos de kilómetros de túneles. Es un concepto totalmente distinto de cómo se valora a la propia población, y por eso no puedo analizar a esos regímenes de la misma manera en que analizo al mío.</p>   <p>Se habla mucho de &quot;proporcionalidad&quot;. Pongamos un ejemplo: un misil impactó la estación de tren de Haifa; hoy ese lugar se conoce como Yad LaShmona (&quot;el monumento a los ocho&quot;), porque ocho personas murieron en ese ataque. Ahora multipliquemos ese potencial de daño por la cantidad de misiles lanzados contra la población civil israelí a lo largo de cada ronda de enfrentamiento: miles de proyectiles, cada uno con la intención de matar a cientos o miles de israelíes. Esa es la proporción real —la capacidad y la intención de matar en masa—, no cuántos israelíes murieron finalmente gracias a la defensa antiaérea. Por eso, cuando decimos que tenemos derecho a defendernos, es exactamente a esto a lo que nos referimos.</p>   <p>Cuando alguien traslada cientos de millones de dólares destinados a asistencia, hospitales o escuelas hacia túneles a los que ni siquiera dejan entrar a su propia población, es una filosofía completamente distinta, y es difícil de comprender desde la distancia.</p>   <p><strong>Alejandro Céspedes García: Con Israel en proceso electoral, figuras como Eisenkot critican la estrategia militar de Netanyahu, y la ciudadanía está nuevamente dividida. ¿Cómo lee eso?</strong></p>   <p><strong>Embajador Amir Ofek:</strong> No creo que eso tenga relación con la elección. Esta es una situación que se arrastra por décadas. Israel ha tenido muchas elecciones a lo largo de los años y nada ha cambiado del otro lado. Nada. E Israel ha perdido la esperanza de que exista alguna vez la posibilidad real de un acuerdo de paz con los palestinos, porque la respuesta ha sido siempre la misma. Así que no creo que esta elección tenga que ver con eso; las discrepancias son, sobre todo, cuestiones internas —entre ortodoxos y seculares, por ejemplo—. Nuestro parlamento es muy plural.</p>   <p>Pero con el 7 de octubre, incluso los últimos israelíes que aún conservaban algo de esperanza la perdieron. Así que no creo que haya relación entre esta elección y la situación en Gaza.</p>   <p>No creo que nadie fuera de Israel entienda realmente lo que fue. No es solo una masacre de personas; es un nivel de atrocidades, de violaciones bárbaras, que va más allá de cualquier ciclo de violencia conocido. Y nadie nace así. Cuando alguien de 27 años mata a diez israelíes inocentes y llama feliz a su madre para contárselo —tenemos la grabación de esa llamada— y la madre se muestra orgullosa, eso no es algo con lo que se nace: hay que ser educado para llegar a eso.</p>   <p>Ese fue el shock final para los últimos israelíes que todavía tenían esperanza. Aún hay israelíes que la conservan, pero cada vez más, incluso entre ellos, saben que hoy no hay con quién hablar, porque este nivel de odio, de alegría al matar inocentes y niños, es algo completamente distinto. Nosotros también hemos vivido autobuses y barrios que explotaron con niños dentro, y aun así reconocemos que esto representa un nuevo nivel de barbarie. Así que no creo que esta elección tenga nada que ver con eso; sería un error analizar la situación con los palestinos a través del lente electoral.</p>   <p><strong>Alejandro Céspedes García: En América Latina se dice que la prensa presenta a Israel como el &quot;villano&quot; del conflicto. ¿Ve posible una lectura más madura desde esta región?</strong></p>   <p><strong>Embajador Amir Ofek:</strong> Creo que el debate público, muy ruidoso, no necesariamente refleja una reflexión profunda de la población sobre la situación. Las redes sociales, obviamente, volvieron la discusión aún más superficial de lo que ya era. Las manifestaciones contra Israel comenzaron el 8 de octubre, antes de que el ejército israelí respondiera. En esas mismas 24 horas, mientras jóvenes israelíes eran violadas sexualmente de la manera más brutal posible, ya había protestas contra Israel. Y siempre se dice que una imagen vale mil palabras; este fue de los pocos momentos en que las palabras describían algo más fuerte que cualquier imagen: una familia en el suelo de su casa, un niño de doce años herido de bala en el estómago, el padre inmovilizado sin poder ayudarlo mientras ocurría una violación. Y ya había manifestaciones contra Israel.</p>   <p>Así que creo que esto va más allá de la lógica. Las organizaciones internacionales tardaron cincuenta y cinco días en pronunciarse siquiera sobre la protección de las mujeres israelíes agredidas, y eso sin entrar a discutir si les creyeron o no. Cincuenta y cinco días de silencio van más allá de la lógica, más allá de una discusión honesta. A veces hay elementos de antisemitismo, o de ignorancia histórica, o lo que sea; no es una discusión racional sobre por qué tantas personas sostienen —o al menos expresan— esa percepción negativa.</p>   <p>Israel ha argumentado durante años que este tipo de causas reciben una atención desproporcionada respecto a otras. Vimos lo que pasó en Irán, lo que pasó con comunidades cristianas en algunos países de África y de Medio Oriente —incluida la Autoridad Palestina—, donde hoy prácticamente no quedan cristianos, y nadie salió a manifestarse. Es algo que Israel viene señalando desde hace años, y ahora quedó más en evidencia: mientras miles de personas eran reprimidas en Irán, las universidades en buena parte del mundo guardaban silencio; y en Israel, antes de que la operación militar siquiera comenzara, ya había manifestaciones en contra.</p>   <p>Así que no creo que tenga que ver con la lógica, y muchas de las personas que participan en esas manifestaciones tienen un desconocimiento casi total del tema: preguntan &quot;¿qué río y qué mar?&quot; sin saber a qué se refieren, o asumen que existió un Estado palestino donde nunca lo hubo, incluso a contracorriente de lo que registran la Biblia, el Corán y otros textos antiguos sobre la presencia de Israel en esa tierra. No es una discusión fáctica. Cada quien puede sostener la explicación que prefiera, y yo la aceptaré como una posición más, pero no tiene que ver con ética, con lógica ni con honestidad.</p>   <p>Dicho esto, creo que cada vez más personas entienden mejor la situación, especialmente ahora que hay una suerte de choque cultural en toda Europa. Hay un tipo de despertar, incluso en Europa, frente a la pregunta de fondo: ¿con qué estamos lidiando? ¿Con el islam extremo, con corrientes que justifican la violencia? Al final, esto tiene que ver con el radicalismo y con cómo el radicalismo termina moldeando el poder real dentro de las sociedades.</p>   <p><strong>Alejandro Céspedes García: Pero eso separa a Hamás del resto de la sociedad palestina. Llamarlo &quot;unos pocos extremistas&quot; no parece corresponder con lo que usted mismo describe. La respuesta en todo caso es desproporcionada.</strong></p>   <p><strong>Embajador Amir Ofek:</strong> Actualmente los palestinos respaldan a Hamás. Y, obviamente, en toda sociedad hay gente inocente que busca algo distinto. Pero aislar el fenómeno y llamarlo &quot;unos pocos extremistas&quot; no es del todo honesto: es mucho más que eso. Incluso dentro de tu propia sociedad, si no combates el extremismo internamente, ese extremismo termina siendo un rasgo de la sociedad misma. Israel también tiene su propia cuota de extremistas; la pregunta no es si los tienes o no, sino qué haces, como sociedad, con los tuyos.</p>   <p>Cuando los palestinos convierten a sus extremistas en héroes, en mártires, y pagan estipendios a sus familias en función de cuántos judíos mató cada uno, eso es un mensaje completamente distinto. Nosotros no tenemos eso en nuestra sociedad ni en nuestro sistema educativo. No es algo estructural, no es política de Estado, no es ideología oficial. Así que no creo que se pueda decir simplemente que son &quot;pocos extremistas&quot;: es un problema mucho más profundo, que esa sociedad tiene que resolver, porque mientras tanto los palestinos siguen &quot;ganando&quot; por no lograr contener a su propio extremismo.</p>   <p><strong>Alejandro Céspedes García: ¿Y el sionismo? Algunos lo leen como su propia forma de extremismo: una ideología que no quiere a nadie más que a los judíos.</strong></p>   <p><strong>Embajador Amir Ofek:</strong> Eso no es cierto. Tenemos un 20% de población no judía con los mismos derechos. Tenemos jueces árabes, tenemos árabes que sirven en el ejército, tenemos árabes en el Parlamento. El 60% de los farmacéuticos son árabes. No es un Estado hecho solo para judíos, pero, dada nuestra historia particular, fue evidente que los judíos necesitaban un lugar donde sentirse protegidos y seguros, después de tantas guerras y persecuciones.</p>   <p>Nuestra historia es distinta, aunque incluso en otros países —sin mencionar nombres— el acceso pleno a la ciudadanía suele estar ligado a pertenecer al grupo étnico o nacional mayoritario. Pero, dada la naturaleza única de la historia judía, desde el Holocausto hasta hoy, el concepto de &quot;hogar judío&quot; —que es lo que en el fondo significa el sionismo— es el derecho de los judíos a tener su propio Estado nacional. Y cuando alguien pretende redefinir el sionismo como otra cosa, eso es ignorancia o, sencillamente, antisemitismo, porque los judíos no tienen menos derecho que cualquier otro pueblo a contar con un Estado propio.</p>   <p>Por la naturaleza de nuestro sufrimiento histórico, y porque existen comunidades judías en todo el mundo —incluida América Latina—, cabe preguntarse: ¿por qué las comunidades judías están rodeadas de muros? ¿Por qué en Australia, en el Reino Unido, en tantos lugares, muchos judíos temen hablar abiertamente de su identidad, por miedo a la reacción? Hagamos un ejercicio: pongan una calcomanía que diga &quot;amo a Israel&quot; en un auto, y otra que diga &quot;amo a Palestina&quot; en otro. Pongan la que dice &quot;amo a Palestina&quot; frente a una sinagoga, y la que dice &quot;amo a Israel&quot; frente a una mezquita. ¿Cuál de los dos autos va a necesitar un mejor seguro?</p>   <p>¿Por qué es normal que niños judíos, en distintas partes del mundo, tengan que ir acompañados de guardias armados a la escuela? La gente lo acepta como si fuera normal. ¿Por qué las sinagogas están rodeadas de muros? ¿Por qué hay que pasar controles de seguridad para entrar a un centro comunitario judío, en cualquier parte del mundo? ¿Por qué los judíos son atacados cada vez que Israel hace algo que a alguien le gusta o le disgusta? ¿Quién salió a atacar a palestinos en el mundo después del 7 de octubre? Los judíos no lo hicimos; es una cultura completamente distinta.</p>   <p>Dada esta manera en que otros se comportan hacia los judíos, es comprensible que el Estado de Israel adquiera un significado distinto: si un judío vive en el exterior, ese lugar puede convertirse, en cualquier momento, en un territorio de riesgo para él. Vimos lo que pasó en Sídney, en el Reino Unido, en tantos otros lugares. Los dos jóvenes asesinados en Washington lo fueron solo por ser judíos. Así que no creo que sea honesto comparar la naturaleza del Estado de Israel con la de cualquier otro país en ese sentido.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Desvestir un santo para vestir otro ]]>
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                            <![CDATA[ El gabinete Galarreta solicita poderes para reducir el presupuesto de la PNP mientras incrementa sin estrategia el del Ministerio de Defensa. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 03 Sep 2026 07:04:25 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Desvestir un santo para vestir otro ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El proyecto de Presupuesto 2027 que el gobierno de Keiko Fujimori acaba de presentar dice, con números, lo que el discurso oficial prefiere omitir o, en todo caso, deslizar disimuladamente.</p>   <p>Según el pedido enviado por el presidente del Consejo de Ministros Luis Galarreta, el sector Orden Público y Seguridad, que es donde vive la Policía Nacional, tendrá S/519 millones menos que este año.</p>   <p>En concreto, el programa específico de reducción de delitos cae de S/6,878 a S/6,494 millones. Mientras tanto, la inversión en Defensa saltaría de S/665 millones a S/2,548 millones, un incremento del 283% que se va a aviones de caza F-16 y a la modernización de la Base Naval del Callao. Ante ese anuncio, el experto en seguridad y exviceministro Ricardo Valdés sostiene que esa plata no sirve para nada en la lucha contra la criminalidad cotidiana.</p>   <p>Y lo que más preocupa es que este tipo de decisión no es nuevo. El asunto de fondo es que el presupuesto del sector Defensa viene creciendo de manera sostenida y sin rendición de cuentas desde la administración de la exjefa de Estado interna, Dina Boluarte. Ello sin que ninguna amenaza externa lo justifique. Como lo reportó esta casa editorial, Fuerza Popular avaló desde el Congreso ese despilfarro y ahora pretende profundizarlo desde el Ejecutivo.</p>   <p>Una hipótesis que el gobierno debería clarificar es si esta decisión presupuestal solo busca mantener al Ejecutivo en buena disposición con las Fuerzas Armadas a costa de la seguridad de todos los peruanos. Cabe recordar que dotar demás recursos sin respeto a los planes de Estado, como ha enseñado la historia peruana, responden a medidas corporativistas. Esto es, aumentar gastos no prioritarios y sin planificación solo para garantizar lealtades.</p>   <p>El Perú vive un boom de ingresos fiscales alimentado principalmente por la minería. Esos recursos, que deberían traducirse en capacidad estatal para garantizar seguridad y desarrollo en los territorios donde se extrae esa riqueza, está fallando en ese objetivo que Estado.</p>   <p>Y hay algo más grave que ningún presupuesto nombra explícitamente: en muchos de esos territorios mineros, las mismas economías ilegales que el gobierno dice combatir son las mismas que controlan el terreno y corrompen las instituciones que deberían regularlas.</p>   <p>Añadir más recursos militares sin una estrategia territorial transparente y profesional no resuelve esa contradicción. Al contrario, la profundiza. Y la descripción más precisa de lo que este presupuesto hace sigue siendo la más antigua: desvestir un santo para vestir otro.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La Academia Peruana de La Lengua pasa la voz, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/06/la-academia-peruana-de-la-lengua-pasa-la-voz-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-376890</link>
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                            <![CDATA[ Desde 1887, esta institución, que tuvo a Ricardo Palma como su fundador, ha ido sumando palabras provenientes de la oralidad y la cotidianidad, que suman a nuestro acervo cultural. Los retos, en la actualidad, son grandes para la APL. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Ricardo Palma. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 18:07:14 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La Academia Peruana de La Lengua pasa la voz, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Esta mañana he sido duramente reprendido. De paso por una tibia y olorosa panadería del barrio, solicité unos “chaplas” que se exhibían allí. El cajero me corrigió:</p>   <p>-No se dice “chapla”. Se dice “pan andino”.</p>   <p>-Oh, disculpe, “chapla” es lo que he escuchado siempre.</p>   <p>-Señor, le recomiendo que revise su vocabulario. En provincia, antes de venir a Lima, ustedes deberían estudiar castellano.</p>   <p>Me ha preocupado esta recomendación por dos razones. La primera es que tanto el castellano como una serie de idiomas nativos son el habla de mi país. La segunda es porque la intolerancia no es la mejor forma de enseñar castellano.</p>   <p>La verdad es que no sé lo que van a pensar mis colegas de la <strong>Academia Peruana de la Lengua Española, de la Academia Norteamericana y de la Real Academia Española. Lamentablemente</strong>, soy miembro de las tres.</p>   <p>Aunque mucha gente supone que los académicos somos una suerte de policías del idioma, nuestra misión es absolutamente otra. El fundador de la Academia Peruana, <strong>Ricardo Palma</strong>, logró que se incorporaran al diccionario una serie de palabras y frases del habla coloquial del Perú y de toda América.</p>   <p>Como decía el español Emilio Castelar: “El alma de los idiomas está en su sintaxis más que en el vocabulario. ‘Enriquézcase este y acátese aquella’, tal es nuestra doctrina”.</p>   <p>El tradicionista Palma acudió a España en 1892 para participar en una reunión en la que defendió, empecinado y con sorna, el requerimiento de aceptar los vocablos no solo peruanos sino americanos que representaban, ya en ese tiempo, una mayoría desbordante entre los hablantes de español.</p>   <p>No fue fácil, pero lo logró. En una carta que Palma le envió al destacado escritor español <strong>Benito Pérez Galdós</strong>, recordaba cómo fue su mala experiencia con la Academia Española:</p>   <p>“Cuando […] mi gobierno me honró confiándome la representación del Perú en los Congresos del Centenario de Colón, acepté solo halagado con la idea de que no me sería difícil unificar a españoles y peruanos en cuestión de lenguaje. ¡Valiente chasco me llevé! No oculto a usted que regresé muy descontento de una corporación tan intransigente y tan aferrada al pasado”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/09/02/69fc021c5693c7fae408b7c7.jpg" alt="Ricardo Palma. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Ricardo Palma. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Por cierto, el pasado de la Academia se ha convertido en futuro y, ahora más que nunca, hay una apertura completa y una investigación exhaustiva de palabras que en verdad nos representan. Recordemos que más que seres humanos, nosotros somos palabras.</p>   <p>Hace diez años, tuve la alegría de publicar una antología de cuentos escritos por académicos hispanoamericanos residentes en los Estados Unidos. Lo hice con Gerardo Piña-Rosales, presidente de ANLE, nuestra corporación, y su título es <em>Los académicos cuentan</em>. Al parecer, no solo contamos. Contamos y queremos que usted cuente con nosotros.</p>   <p>¿Sería posible hablar en nuestro tiempo con el heroico caballero de La Mancha en el caso de que viviera? Sí, lo sería, porque si bien todo cambia, la morfología y la sintaxis son más lentas en variar. Hagamos el intento, por favor.</p>   <p>Acaba de ser elegido presidente de la Academia Peruana de la Lengua Harry Belevan, dentro de una directiva a la cual también pertenezco. Y sigo empeñado en comer pan chapla.</p>   <p>A lo largo del tiempo, los intelectuales que han presidido la institución son Francisco García Calderón y Landa, Ricardo Palma, Javier Prado, José de la Riva Agüero, Víctor Andrés Belaunde, Aurelio Miró Quesada, Estuardo Núñez, Augusto Tamayo Vargas, José Jiménez Borja, Luis Jaime Cisneros, Marco Martos, Ricardo Silva Santisteban y Eduardo Hopkins.</p>   <p>Actualmente, la Academia se ha volcado con ímpetu a servir a la comunidad. Tiene publicados en línea el <em>Diccionario de Peruanismos</em> y casi todos los libros que edita, además de la revista llamada <em>Boletín de la Academia Peruana de la Lengua</em>, publicación indexada que figura entre las más cotizadas en el Perú.</p>   <p>Como decía el poeta Marco Martos:</p>   <p>“Un peruano dice: ‘cuando te despiertes, pásame la voz, que tengo que ir a la chacra’ y ‘por la tarde debo ir a la cancha a divertirme con la pelota’. Y eso está bien, es nuestra manera de hablar. Las academias registran, ven los usos mayoritarios y los recomiendan. No imponen nada a nadie. Con gusto podrían dar clases a los parlamentarios recientemente elegidos para que redacten con propiedad las leyes”.</p>   <p>A lo mejor bastará con invitarles una taza de Api o de infusión de muña con un pan chapla y una humita bien caliente.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Farmear aura: el carisma en competencia, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/25/farmear-aura-el-carisma-en-competencia-por-diego-alonso-sanchez-hnews-1573225</link>
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                            <![CDATA[ En plazas, parques, escuelas y redes sociales de América Latina, cada vez más jóvenes realizan poses, gestos y movimientos inspirados en memes, videojuegos y la cultura digital. Su objetivo no es demostrar habilidades académicas ni fuerza física, sino “farmear aura”: proyectar carisma, seguridad y presencia ante los demás. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 16:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Farmear aura: el carisma en competencia, por Diego Alonso Sánchez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El término combina la palabra “farmear”, tomada del lenguaje de los videojuegos para referirse a la acumulación de recursos o experiencia mediante acciones repetidas (como en una granja), y “aura”, entendida en internet como el carisma, el estilo, la confianza o la capacidad de captar positivamente la atención de otros. Así, “farmear aura” consiste en aumentar simbólicamente el prestigio personal a través de gestos, actitudes o movimientos que despierten admiración o reconocimiento.</p>   <p>La popularidad de esta tendencia ha trascendido las redes sociales y ha dado lugar a las llamadas “batallas de aura”, encuentros en los que los participantes compiten por demostrar mayor presencia escénica, creatividad y capacidad de impactar al público. Estas competencias carecen de reglas estrictas: son los espectadores quienes determinan al ganador mediante sus reacciones, aplausos y expresiones de entusiasmo.</p>   <p>El fenómeno recuerda, en cierta medida, a las tradicionales batallas de rap o de gallos, en donde el ingenio verbal, la improvisación y la capacidad de cautivar al público, por medio del ataque, resultan decisivos para imponerse ante el adversario. Del mismo modo, las batallas de aura han encontrado espacio en plazas, parques y otros escenarios públicos donde los jóvenes buscan expresarse y compartir códigos culturales propios de su generación.</p>   <p><strong> </strong></p>   <p><strong>La importancia y los riesgos del “aura”</strong></p>   <p>En principio, se trata de una manifestación juvenil relativamente pacífica. A diferencia de otros desafíos virales asociados a conductas riesgosas y agresivas, esta tendencia fomenta la creatividad, la improvisación, el humor y la interacción social cara a cara, una dimensión que muchas veces quedaba relegada en la cultura digital. Asimismo, ha permitido que numerosos niños y adolescentes desarrollen confianza para expresarse en público, fortaleciendo sus habilidades comunicativas y su desenvolvimiento social, generando comunidad y apropiándose de espacios públicos que muchas veces les eran vetados.</p>   <p>Sin embargo, el fenómeno también plantea interrogantes que conviene analizar tanto en el ámbito familiar como en el educativo. Entre ellos, surge la pregunta de si es conveniente someter constantemente el carisma y la imagen personal al juicio de los demás o si resulta saludable vincular la autoestima con la aprobación externa. Como sucede en las redes sociales, la sobreexposición pública del espacio personal puede pervertir el sentido de cuidado de lo privado.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/09/02/6a8dcb8aca91c7376208be4b.jpg" alt="En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>En Ciudad de México. Un joven hace un gesto hacia su oponente. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Además, la lógica de “ganar” o “perder” aura puede llevar a que la identidad personal se reduzca a un conjunto de gestos, apariencias o comportamientos valorados por el público o por las redes sociales, y no necesariamente por uno mismo. El riesgo consiste en que el reconocimiento externo termine teniendo más peso que la autenticidad o el desarrollo de la autoestima: la presión de grupo muchas veces puede llevarte a tomar decisiones apresuradas. Esta situación resulta especialmente delicada durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que el desarrollo personal aún se encuentra en proceso de afianzamiento.</p>   <p> </p>   <p><strong>Farmeando otras cualidades</strong></p>   <p>Como toda actividad que expone a niños y adolescentes a la aprobación o desaprobación de sus pares, resulta necesaria la presencia de personas capaces de comprender estos espacios de expresión sin descalificarlos ni censurarlos, especialmente cuando involucran dinámicas competitivas. Esto implica reconocer sus aspectos positivos, pero también establecer límites frente a conductas que puedan afectar el bienestar emocional de los participantes.</p>   <p>La clave está en promover el diálogo, la reflexión y la autocrítica, de modo que la experiencia contribuya realmente al crecimiento personal. Por ello, padres y docentes deben conocer el fenómeno, comprender sus códigos y saber en qué momentos acompañar y orientar para que se convierta en una oportunidad de aprendizaje.</p>   <p>Es importante entender que, más que una moda pasajera, “farmear aura” refleja la manera en que las generaciones más jóvenes trasladan al mundo real los lenguajes, dinámicas y valores presentes en internet y los videojuegos, ámbitos con los que conviven cotidianamente. Precisamente por eso, la preocupación no debería centrarse en prohibir estas prácticas, sino en procurar que favorezcan el desarrollo personal y no se conviertan en una justificación para imponer la ley del más popular o del más fuerte.</p>   <p>Como ocurre con tantos otros fenómenos juveniles, esta tendencia debe convertirse en una valiosa oportunidad para acercarnos a nuestros hijos y alumnos, interesarnos en su mundo y conversar con ellos desde la confianza, el respeto y la solidaridad sin miedos ni prejuicios.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Frances Wu: 30 años produciendo arte en el Perú, por Hernán Pazos ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/08/29/frances-wu-30-anos-produciendo-arte-en-el-peru-por-hernan-pazos-hnews-560773</link>
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                            <![CDATA[ Fundada en 1998 en un local de Barranco, la galería apostó desde su lanzamiento por impulsar una actitud experimental. Desde antes de fundarla ya le hervía el deseo de mediar: identificaba artistas, seleccionaba sus obras y las proponía, y luego vendía. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Frances Wu. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 12:58:37 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Frances Wu: 30 años produciendo arte en el Perú, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>1985. Londres, una ciudad que va creciendo, más cosmopolita que nunca. <strong>Frances Wu</strong> inicia aquí su gran aventura: vivir de la mano del arte. Estudia Historia del Arte en el Courtauld Institute, especializándose en influencias no occidentales en arte occidental y arte europeo desde 1900 hasta antes de la Primera Guerra Mundial. Con un interés por el arte sembrado por su madre, dibujaba, pintaba y tomaba clases de arte desde pequeña. Se interesó en la observación y el placer de vivir rodeada de arte. Su madre reacciona frente a esa actitud tan particularmente positiva hacia lo artístico, llevándola a visitar todo tipo de exposiciones. Su interés va en aumento; sale del colegio a los 16 y estudia psicología. Al terminar sus estudios, viaja a Londres, en donde fue aceptada en el London School of Economics para psicología, pero luego de un año desiste y se pasa al Courtauld Institute of Art. Luego, ya como galerista, considera muy importante el haber estudiado historia del arte. Gracias a estos conocimientos adquiere su gran capacidad para discernir entre lo bueno y lo malo. Cuando ve composiciones mal hechas, dice: vayan a ver a Poussin. ¡Quien hace cosas malas es porque no sabe leer del pasado!   </p>   <p>Desde entonces ya se inicia en el mundo del mercado del arte con el grabado, representando a los talleres Dos Gráficos de Bogotá y Mixografía de Los Ángeles, vendiendo grabados en Londres y Suecia.</p>   <p><strong> </strong></p>   <p><strong>Tres años después vuelve al Perú</strong></p>   <p>Hacia fines de 1990 presentó el libro de arte <em>RAMIRO LLONA</em> con un nuevo sello editorial, en edición de tapa dura, con una sobrecubierta serigrafiada y textos de Blanca Varela y del crítico de arte estadounidense Donald Kuspit, impreso y diseñado en Colombia. Decide entrar con el pie derecho al medio artístico limeño comprando un local en Miraflores, en donde, luego de limpiarlo con ayahuasca, inaugura un taller de serigrafía, ofreciendo al mercado local una variedad de ediciones de grabados de artistas que representan la contemporaneidad de la oferta en el mercado del momento. Era el año de 1996, pero desde 1994 ya se movía en eso de la difusión del arte como consultora privada, vendiendo y armando colecciones.</p>   <p>Identificaba artistas montando esquemas teóricos que sustentaban las selecciones que ofrecía, apoyándolas genuinamente y comprando la obra que proponía. Artistas activos y destacados que defendía y que participaron en 1996 en la primera producción del taller: Ramiro Llona, Mariella Agois, Alberto Grieve, Alberto Casari, Rhony Alhalel, Maria Cecilia Piazza, Sonia Prager, Venancio Shinki, Ricardo Wiesse, el chileno Arturo Duclos y quien escribe. E invitó posteriormente a artistas más jóvenes y produciendo serigrafías en ediciones de 100, ofreciendo accesibilidad comercial e invitando al coleccionismo. Produce luego la carpeta <em>Playa 1997</em> en la que participaron Casari, Grieve, Ángel Valdez, Wiesse y otros más.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/09/02/6a92eaacd11ffa78fc074112.jpg" alt="Frances Wu. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Frances Wu. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>No piensa en montar una galería hasta que identifica en sus intentos de venta y difusión una necesidad de educar al público proponiendo a los artistas como se debe. Y surge el espacio de exhibición divulgando propuestas diferentes y más de vanguardia. Desde antes de fundar su galería ya le hervía el deseo de mediar: identificaba artistas, seleccionaba sus obras y las proponía, y luego vendía. Con Wu Ediciones se anticipa a la oferta de Wu Galería, ya que la programación de exposiciones en el taller de la obra producida se lleva a cabo hasta su clausura.</p>   <p>Fundada en 1998 en un local de Barranco, la galería apostó desde su lanzamiento por impulsar una actitud experimental. Así, difundió de forma temprana y regular manifestaciones como la instalación y el video, haciendo eco de lo propuesto en las bienales. Representa la contemporaneidad de los lenguajes artísticos locales y es, quizás, precursora en reflexionar sobre la delgada línea entre la artesanía y el arte. Como parte del proyecto QONAKUY, exhibió en su sala a un destacado grupo de artistas materos de Cochas, quienes trasladaron sus diseños a las técnicas del grabado, llevando sus imágenes del mate burilado al papel. La muestra incluía, como parte de la propuesta, los mates burilados expuestos en pedestales.</p>   <p>Pero cierra todo y se va: “Porque en mis últimos viajes a Uzbekistán e India se me ha despertado una enorme curiosidad por saber sobre la ruta de la Seda, la historia y el desarrollo del área del Asia Central, ver sus manifestaciones culturales. Después de 30 años de galería y un posgrado en Londres, suena a una renovación neuronal y emocional que será enriquecedor hacer”.</p>   <p>Con el placer de la observación y de vivir rodeada de arte.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Terrorismo, por César Azabache Caracciolo ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/09/02/terrorismo-por-cesar-azabache-caracciolo-hnews-98356</link>
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                            <![CDATA[ Cambiar los nombres de las cosas tiene sentido cuando intentamos representar el inicio de un ciclo nuevo claramente definido. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Rafael Belaunde aparece en las instalaciones de la Dirincri en Trujillo junto a mandos de la Policía Nacional durante diligencias con un intervenido.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>César Azabache</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 12:16:18 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Terrorismo, por César Azabache Caracciolo ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Terrorismo. La solicitud de facultades delegadas propone emplear esta construcción como eje de los nuevos componentes legales de la seguridad que el gobierno pretende ensayar. Pero el recurso, puramente nominal en su fundamento, parece bastante poco útil si no va acompañado de dispositivos prácticos reales que el gobierno o no encuentra o prefiere no encontrar.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">La exposición de motivos de la solicitud muestra los límites de la propuesta: introducir la voz “terrorismo” en esta área tiene por único objeto “declarar y clasificar” organizaciones violentas. Etiquetarlas. Algo que aparentemente se quiere hacer porque, eso dice el documento, se ha hecho en El Salvador, en Argentina y en Ecuador. El gobierno agrega que el uso de esta construcción permitirá organizar la intervención de las Fuerzas Armadas contra organizaciones violentas. Pero no nos dice por qué. Ya hay elementos del Ejército destacados en Pataz y, para instalarlos allá, no ha sido necesario cambiarle el nombre a nada.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Tratar al crimen organizado violento como se trata “a terroristas” suena sugestivo, pero no tiene ningún contenido práctico concreto que justifique instalar este debate en medio de un pedido de facultades delegadas.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">La solicitud pide al Congreso autorización para incrementar penas que ya han sido elevadas varias veces. Agrega que quiere simplificar los procedimientos para estos casos y mover las zonas en que se deben procesar organizaciones criminales violentas. Pero, en esta parte de la solicitud, el gobierno no parece haber notado que ambos mecanismos, la simplificación y la transferencia de competencias, ya existen. De hecho, lo que se requiere para activarlos es tener casos legales bien hechos. En esta parte, los problemas que arrastramos no son normativos, sino de gestión de procesos policiales y legales, de eficiencia en la coordinación entre policías y fiscalías, un área que el Congreso anterior dañó sensiblemente.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Pasa algo semejante con otra idea incluida en la solicitud: crear un régimen de vigilancia postpenitenciaria. El gobierno propone un registro para condenados de alta peligrosidad que se sostenga después de que sus condenas se cumplan. Esta última idea merece ser discutida. Pero ¿es una delegación de facultades el espacio para desarrollar ese debate? La cuestión es compleja. De hecho, supone capacidades administrativas que no tenemos. La vigilancia postpenitenciaria requiere dispositivos como las tobilleras electrónicas. Y el sector Justicia tiene un retraso de 16 años en la implementación de procedimientos de vigilancia que las incluyan. Si no podemos comprarlas, ¿cómo esperamos expandir su uso?</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Cambiar los nombres de las cosas tiene sentido cuando intentamos representar el inicio de un ciclo nuevo claramente definido. Tengo objeciones técnicas al uso de la denominación terrorismo para este tipo específico de organizaciones violentas, porque en el lenguaje contemporáneo esa construcción se emplea para cosas distintas, para el terrorismo internacional especialmente. Usar la misma denominación para dos cosas distintas es siempre una pésima idea. Pero mis reservas tendrían que ceder si la propuesta tuviera un sentido claro. Evocar, de alguna manera, lo que la Policía hizo frente al terrorismo de los años ochenta y noventa, por ejemplo, sería darle a este debate un sentido.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Entre 1983 y 1991 se formó entre nosotros un cuerpo de inteligencia e investigación altamente especializado y profesional, libre de ataduras políticas, que no fue afectado por la corrupción. Me refiero a la DIRCOTE, que incorporó al GEIN y se convirtió en una Dirección Nacional. Todo antes del golpe de abril de 1992, por cierto. Ese es el proceso que condujo a la captura de Abimael Guzmán.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Naturalmente, para lograr un resultado que justifique la evocación, habría que introducir todas las diferencias que genera la distancia entre un ciclo y otro: hoy enfrentamos una malla desconcentrada de organizaciones violentas orientadas por la acumulación de dinero. Estas organizaciones no están articuladas ideológicamente y cuentan con una capacidad de corrupción que ni Sendero ni el MRTA tenían. Estas organizaciones se abastecen de armamento en mercados clandestinos y lavan el dinero que generan. Están vinculadas a los circuitos de economías ilegales que no estamos abordando y que podrían estar corrompiendo a las fuerzas de seguridad. Un cuerpo profesional aplicado a la lucha contra la actual criminalidad violenta tiene que ser capaz de hacer contrainteligencia sobre las propias fuerzas de seguridad: una tarea que parece difícil para un gobierno que promueve el velo que representa la justicia policial.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">El cambio de aproximación frente a la criminalidad violenta organizada actual no es, contra lo que ha sostenido el primer ministro, el señor Galarreta, una cuestión que dependa de facultades delegadas. Es, antes que nada, una cuestión de decisión política, organización policial y liderazgo.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Aquí aparecen las herencias que traban la capacidad de maniobra del gobierno actual. El último intento registrado de construir un núcleo policial de investigación altamente especializado e independiente estuvo asociado a la DIVIAC y al Equipo Especial de fiscales contra la corrupción en el poder. La coalición de la que procede el gobierno actual terminó desactivando ambos equipos cuando pasaron a enfocarse en los casos de la fiscal Benavides y, después, en el entorno de la señora Boluarte.</span><br><br><span style="color:rgb(34, 34, 34)">El gobierno podría crear un cuerpo policial independiente que se articule a las fiscalías de criminalidad organizada, en un esquema instalado fuera de las leyes de autonomía policial que impuso el Congreso anterior y validó, en parte, el Tribunal Constitucional. Pero ¿quiere realmente el gobierno un cuerpo policial independiente en estos casos? Porque para instalarlo no necesita facultades delegadas.</span></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La incompetencia fujimorista ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/09/01/la-incompetencia-fujimorista-editorial-73478</link>
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                            <![CDATA[ La ineficiente respuesta del gobierno para liberar al empresario trujillano demuestra la poca capacidad de gobierno de Keiko Fujimori y su gabinete de inexpertos. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 04:23:11 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La incompetencia fujimorista ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La madrugada del domingo 30 de agosto, sicarios disfrazados con uniformes similares a los de la PNP secuestraron al empresario minero Jenss Lara Tantajulla de 31 años en Trujillo, y acribillaron a sus cuatro acompañantes. El crimen fue ejecutado por Los Pulpos, organización criminal con redes dentro y fuera del Perú</p>   <p>Tras más de 36 horas en cautiverio, el empresario fue liberado. El ministro de Defensa Rafael Belaunde confirmó que se pagó dinero a los captores y que la PNP siguió la ruta del dinero. Por otro lado, el comandante general Óscar Arriola dijo que fue la presión policial la que logró la libertad del secuestrado. Dos versiones contradictorias del mismo gobierno, pronunciadas el mismo día, frente a las mismas cámaras.</p>   <p>El pago de rescate es exactamente lo que cualquier protocolo de negociación con secuestros desaconseja porque no solo financia a la organización criminal, sino que también refuerza su capacidad operativa e incentiva futuros plagios. La lógica es tan simple que horroriza: si pagar funciona, volverán a secuestrar y matar con impunidad.</p>   <p>Tristemente para los peruanos, no es la primera vez que el gobierno de Keiko cede ante la presión de actores que operan fuera de la ley. Cuando los transportistas amenazaron con un paro por la inseguridad a la que están expuestos, el ministro de Transportes Rafael Rey les regaló el 90% de las papeletas. Cuando Los Pulpos secuestraron a un empresario, se pagó.</p>   <p>Este tipo de gestión deficiente tiene costos que solo pagan los ciudadanos a merced del hampa.</p>   <p>Ante lo ocurrido en la ciudad norteña, gobernada hoy por César Acuña de Alianza para el Progreso, el ministro del Interior César Astudillo se ausentó durante toda la emergencia y Belaunde tuvo que justificarlo diciendo que tenía “otras responsabilidades vinculadas a la operación”. En el ínterin, la presidenta Keiko Fujimori felicitó a la PNP en redes sociales mientras sus propios ministros se contradicen ante los periodistas. Y sobre el trabajo de inteligencia que habría permitido identificar, infiltrar y desarticular la red criminal, no hay una sola declaración. Eso es simple de entender porque ese trabajo no ocurrió.</p>   <p>Lo que ocurrió fue un desembolso para su liberación. Y si bien hay que entender, cabe recordar que aquellos secuestros materiales inmediatos, no los cerebros de la organización.</p>   <p>Lo que el gobierno de Keiko Fujimori viene demostrando es que su única eficacia radica en hostilizar a jueces, fiscales, periodistas y cualquier opositor. Sin embargo, para combatir al crimen organizado con inteligencia, coordinación institucional y estrategia de largo plazo, la capacidad de gobierno es paupérrima.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Condorcanqui: la otra educación, por Las Tejedoras ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/09/01/condorcanqui-la-otra-educacion-por-las-tejedoras-hnews-27974</link>
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                            <![CDATA[ Las políticas educativas actuales ignoran el bienestar y las necesidades locales, dificultando el desarrollo de una propuesta pedagógica que respete la diversidad cultural y territorial en la región. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Organizaciones indígenas y ciudadanos de la provincia de Condorcanqui exigen al Estado medidas urgentes contra la violencia sexual y la impunidad que afectan a mujeres y niñas]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Las Tejedoras</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 01:01:26 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Condorcanqui: la otra educación, por Las Tejedoras ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>No es posible hablar de educación sin bienestar. Lo que ocurre con las niñas y adolescentes awajún y wampis en Condorcanqui grafica el divorcio entre un sistema educativo que ignora el bienestar y una epidemia de violencia sexual con graves consecuencias para la infancia. La violencia tiene rostro de mujer adolescente, pues el 53% de la violencia sexual ocurre entre personas de 12 a 17 años.</p>   <p>Las políticas públicas no han resuelto problemas estructurales, como los modelos de servicios educativos desconectados del territorio y sistemas de protección fallidos que excluyen a las organizaciones indígenas. No basta con que el Estado llegue; debe organizarse en diálogo con la comunidad, cuyo conocimiento debe ser el punto de partida. Educación, bienestar y territorio no pueden ir por cuerdas separadas.</p>   <p>Los servicios educativos actuales se han diseñado a más de 1.000 km de distancia, sin una planificación territorial que garantice formación docente inicial en awajún y wampis, acompañamiento docente, infraestructura pertinente y una propuesta pedagógica amazónica vinculada al desarrollo territorial.</p>   <p>El desafío para Condorcanqui, en particular, y para la Amazonía, en general, es repensar este diseño con el protagonismo de las organizaciones indígenas, estudiantes y comunidades. La escuela no puede reducirse al aula; la comunidad debe ser un espacio de aprendizaje seguro, donde las artes, la ciencia, la literatura y la tecnología tengan lugar. Esto exige una Educación Intercultural Bilingüe fortalecida con estrategias de protección, salud y justicia territorial, junto con docentes formados y debidamente valorados.</p>   <p>Condorcanqui exige otra educación: una basada en la riqueza territorial que permita a su niñez, adolescencia y juventud adquirir aprendizajes para desarrollar sus proyectos de vida libres de violencia. Ese es el gran desafío.</p>   <p><em><strong>*Este martes teje Patricia Correa Arangoitia, educadora y exministra de Educación</strong></em></p> ]]></content:encoded>
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