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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
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                                <![CDATA[ La impunidad militar vuelve a tomar el Congreso ]]>
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                            <![CDATA[ Pacto corrupto blinda a responsables de ejecuciones extrajudiciales de jóvenes en Huancavelica. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 16 May 2026 04:15:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La impunidad militar vuelve a tomar el Congreso ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El Congreso ha vuelto a cerrar filas en defensa de la impunidad. Nuevamente, el pacto corrupto conformado por Fuerza Popular, Renovación Popular y sus aliados han decidido rechazar la reconsideración de la moción para interpelar al ministro de Defensa por la matanza de jóvenes que presuntamente habrían sido narcotraficantes en Huancavelica. Ello constituye claramente un blindaje a quienes hoy enfrentan serios cuestionamientos por aparentes ejecuciones extrajudiciales.</p>   <p>La negativa a fiscalizar políticamente a los responsables se inscribe en una ofensiva mucho más amplia orientada a consolidar nuevas barreras de protección jurídica para agentes estatales involucrados en graves violaciones de derechos humanos.</p>   <p>Hace apenas unos días, la Comisión de Constitución presidida por el fujimorista Fernando Rospigliosi aprobó un predictamen que pretende modificar el tratamiento penal de los delitos de lesa humanidad dentro del Código Penal. Ante ello, el Instituto de Defensa Legal ha advertido que su verdadero propósito consiste en restringir la aplicación de esta figura penal y abrir nuevos márgenes de impunidad.</p>   <p>La congresista Ruth Luque ha denunciado que estas pretensiones de reformas normativas buscan restringir supuestos de aplicación reconocidos por el derecho internacional y podrían extender protección incluso sobre casos recientes, incluyendo violaciones ocurridas durante el gobierno de Dina Boluarte.</p>   <p>En ese contexto, lo ocurrido con Huancavelica adquiere una dimensión que los ciudadanos deben observar con claridad. El rechazo a interpelar al ministro de Defensa confirma que el Congreso no solo legisla para debilitar la persecución penal, sino que además se niega a ejercer control político frente a denuncias que comprometen la actuación letal del aparato estatal. Es el mismo parlamento que votó por blindar a Boluarte, a Merino y lo seguirá haciendo a quiénes les hayan servido con sometimiento a sus intereses particulares contrarios a los del pueblo.</p>   <p>El país ya conoce este libreto. Durante el régimen de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, la subordinación mutua entre poder político y sectores militares encontró expresión en pactos de silencio y protección recíproca. El llamado &quot;Acta de Sujeción&quot; sintetizó ese modelo autoritario.</p>   <p>Hoy el Perú observa señales inquietantemente similares. Huancavelica exige justicia. El Congreso ha decidido, otra vez, ponerse del lado contrario. Sin embargo, se equivocan, nuevamente, en que la historia y la justicia los juzgarán más temprano que tarde.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La iniciación de un pintor, Bruno Portuguez por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/15/la-iniciacion-de-un-pintor-bruno-portuguez-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-990810</link>
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                            <![CDATA[ El destacado artista plástico expone “Perú al pie del orbe” hasta el 7 de junio en la galería Sérvulo Gutiérrez del Centro Cultural de la Municipalidad de Jesús María. Bruno Portuguez es uno de nuestros retratistas contemporáneos más relevantes. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Bruno Portuguez. Foto: LR.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Sat, 16 May 2026 00:08:37 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La iniciación de un pintor, Bruno Portuguez por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Pinteros son los pescadores que hacen su tarea en las rocas y no en alta mar. Pintero fue el padre de <strong>Bruno Portuguez</strong> y también él mismo. Según decía <strong>Francisco Izquierdo</strong>, no es raro que, con esos antecedentes, Bruno deviniera en pintor.</p>   <p>Cincuenta años después de sus inicios en el mar, Bruno Portuguez resulta un gran pintor del Perú. El 14 de mayo inauguró <em><strong>Perú al pie del orbe</strong></em>, una exposición que va a ser histórica. Se está presentando en el Centro Cultural de Jesús María (av. Horacio Urteaga 535).</p>   <p>Tal como lo dice él, la muestra mencionada “es el resultado, cabal y contundente, de un largo y tenaz proceso por abrir, desarrollar y elevar un camino personal y decisivo en el espacio de la plástica peruana”.</p>   <p>Y, ¿quiénes son los personajes de esa exposición?</p>   <p>“Campesinos y campesinas, pescadores, mujeres, niños, ancianos, comuneras, mineros, músicos callejeros…, todos personajes anónimos, sin protagonismo alguno, llevando sobre sus espaldas nuestro quehacer cultural, sus ansias, sus sueños y sus luchas diarias. Ellos siempre han sido y son el centro de mi universo pictórico, de mi trabajo como pintor y espero estar a la altura de su presencia y de su perspectiva histórica”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/15/6a07b356dbb82433020ec3c7.jpg" alt=""Perú, al pie del orbe". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Perú, al pie del orbe&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Más allá de lo que el pintor declara, los críticos y admiradores de su obra lo consideramos como un pintor prehispánico, un paracas o un mochica, tal vez. Aquellos fueron artistas que expresaron su cosmovisión, la religión y la vida cotidiana en murales, cerámica y tejidos, desesperados por dejar al futuro un mensaje de su tiempo.</p>   <p>La obra de aquellos no legó individualidades, sino un estilo colectivo que declara hasta nuestros días la razón de ser de la vieja patria.</p>   <p>La exposición que Bruno Portuguez presenta hoy tiene ese mismo espíritu. Lo pensaba yo, mientras admiraba sus cuadros y se me ocurrió preguntarle la relación entre su tarea artística y sus comienzos como pescador.</p>   <p>Ese fue el momento en que me reveló su secreto. Miró hacia todos los lados como para evitar que nos estuvieran observando y me contó las trazas de su iniciación en Paracas.</p>   <p>Por propia experiencia sé que los pescadores son las personas más pacientes y mentirosas del mundo. Sin embargo, debo aceptar como real y cierta la historia que me contó.</p>   <p>Cuando el joven cumplió doce años de edad, viajó con su progenitor a la bahía de Paracas. Allí consiguieron la lancha de un pescador amigo y se dirigieron hacia la cadena de islotes de las Islas Ballestas. La embarcación ancló en medio de centenares de lobos marinos. Allí escucharía la canción de aquellos como la más sublime melodía que habría de escuchar en toda su vida.</p>   <p>No sabía lo que ese grupo de extraños tenores, todos vestidos de frac, cantaban, pero se le ocurrió que declamaban una historia y que acaso lo hacían para él. Tal vez le estaban encomendando el destino de artista y la misión que aquello conlleva en el Perú.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/15/6a07b32fe6e96c79db04cc19.jpg" alt=""Perú, al pie del orbe". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Perú, al pie del orbe&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Pensó que, terminado el acto, se iban a marchar, pero no fue así. El padre detuvo la lancha por una hora que él sintió como años y, mientras tanto, con ellos como espectadores invisibles, pasaron otras embarcaciones. Una de ellas traía entre los turistas a un hombre que le pareció ser un escritor y a una mujer que hablaba o cantaba con voz española.</p>   <p>No hubo un súbito rayo ni otro sonido sobrenatural, pero Bruno consideró que aquella había sido su ceremonia de iniciación.</p>   <p>Poco después, Bruno volvería al colegio. Luego, se concretaría el milagro… Superados los problemas de su pobreza familiar, Bruno pudo estudiar y graduarse en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Estaba satisfecho, pero no del todo. “Quiero pintar el alma”, se dijo, y derivó hacia el retrato.</p>   <p>Según declara, “el retrato es lo más difícil de desarrolla en la pintura, pero es, a su vez, lo más elevado e intenso”. Muchas de las colecciones que ha pintado lo convierten en uno de los retratistas contemporáneos más importantes de nuestra <strong>América</strong>.</p>   <p>Más allá de eso, tal vez el pintor se ha acercado a lo que intentaba desde su niñez, ser una voz que proclame a los tiempos la alegría, el dolor y el sueño que nos ha animado a ser peruanos. Tal vez su pincel intenta hacer eterna nuestra esperanza.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Vuelven los dragones al norte, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/13/vuelven-los-dragones-al-norte-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-1261156</link>
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                            <![CDATA[ Mito. La figura de este ser legendarios está presente en las historias de la cultura y en ese escenario no podía estar ajeno Perú. Así nos lo recuerda Luis José Cassaró en el cuentario "El lurifico". ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Azulejo. Fragmento de El Muro de los Nueve Dragones en la Ciudad Prohibida, en Pekín. Foto: Jakub Halun.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
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                            <pubDate>Fri, 15 May 2026 20:30:07 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Vuelven los dragones al norte, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Hay que pensar que primero reventó la cáscara y que después comenzó un intenso aleteo en los cielos de <strong>Chepén</strong> y <strong>Chiclayo</strong> como avanzando hacia Piura.</p>   <p>Así es hoy y así fue el último día de 1889”.</p>   <p>Nos lo relata el escritor <strong>Luis José Cassaró</strong> en <em>El Lurifico</em>, un conjunto de leyendas que se difunden hoy por el norte del Perú.</p>   <p>-Esta leyenda tiene un origen- nos explica sobre el texto recientemente aparecido en la <strong>Feria Internacional del Libro de Trujillo</strong>.</p>   <p>Y agrega:</p>   <p>-Se trata más bien de los semiesclavos culíes chinos, quienes vinieron para reemplazar a los africanos en las tareas agrícolas cuando la esclavitud fue abolida por Ramón Castilla.</p>   <p>Como sabemos, un sistema de contrataciones con trampa hizo que miles de asiáticos subieran a barcos en su lejano país y se dirigieran al nuestro hacia mitad del siglo XIX. Se les prometía trabajos espléndidos y propiedades ni siquiera imaginadas.</p>   <p>Cuando el embaucado decía que no tenía dinero para pagar el pasaje, se le aseguraba que eso no era problema y que más bien lo pagaría en poco tiempo con su trabajo en el Perú.</p>   <p>Aquello nunca fue cierto. Los viajeros pasaron, sin mucho intermedio, de la esperanza ilimitada a una realidad que parecía una maldición. Aparte, la diferencia de idiomas les impedía hacerse entender y protestar ante el nuevo patrón. Más todavía, aquel les prohibió hablar entre ellos durante las malditas diez horas de trabajo.</p>   <p>Y, peor que todo, Juan Siete, el personaje de este relato, lleva ese nombre para sufrir mayor humillación. Su verdadero nombre es Lo Pan, pero los hacendados han decidido llamar a los chinos con el nombre de Juan y añadirle a este los números que fueran necesarios.</p>   <p>Así, en la obra de Cassaró, Lo Pan -o Juan Siete- soporta en silencio la “conversación” con Ernesto Ruiz Gonzales, el hijo del patrón, quien está allí para suceder a su padre e informarse de la realidad de la hacienda Lurifico.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/15/6a0540b062846ceb460c0aaf.jpg" alt="Azulejo. Fragmento de El Muro de los Nueve Dragones en la Ciudad Prohibida, en Pekín. Foto: Jakub Halun." width="1250" height="735"/><figcaption>Azulejo. Fragmento de El Muro de los Nueve Dragones en la Ciudad Prohibida, en Pekín. Foto: Jakub Halun.</figcaption>   <p>-Recuerda que tú y tu mujer son míos. Me pertenecen -le advierte con severidad.</p>   <p>Sin embargo, hay cosas que los patrones no saben.</p>   <p>“Ese murmullo que trae el viento y esas voces que todos escuchan en los sueños, son el anuncio de que algo va a ocurrir el 31 de diciembre de 1889”.</p>   <p>La verdad es que Lo Pan es un sacerdote chino quien, enterado de los sufrimientos de su pueblo, ha traído al Perú los huevos de un dragón y los ha dejado calentar bajo la chimenea de la hacienda Lurifico.</p>   <p>Según calcula, uno de los huevos va a romperse esa noche y de ahí emergerá volando el ave mitológica que traerá la venganza y el honor a los desposeídos chinos contra la perversidad de los hacendados.</p>   <p>Lo curioso es que las historias de dragones se repiten en todas las culturas del mundo. En el mundo andino, la serpiente que vuela es el Amaru. Entre sus atributos también se halla el del justiciero que viene a cambiar el sistema áspero en que viven sus hijos.</p>   <p><strong>Jorge Valcárcel Sáenz</strong> me trae al recuerdo un cuento de <strong>Luis Eduardo Valcárcel</strong>, su abuelo, publicado en los años 50 del siglo pasado.</p>   <p>“El matador de la serpiente voladora” es su título y recuerda la historia del príncipe inca <strong>Mayta Cápac</strong>, quien salió del <strong>Cusco</strong> y se internó en la selva para derrotar a un amaru negro, una serpiente voladora que dominaba los valles amazónicos y llenaba de dolor y espanto a sus habitantes.</p>   <p>Con la cabeza del dragón cortada, el joven príncipe se bañará en sangre y luego se convertirá en el emperador del ahora inmenso <strong>Tawantinsuyo</strong>.</p>   <p>Como se puede recordar, esta leyenda andina se parece enormemente, con baño de sangre incluido, a la historia inglesa de San Jorge haciéndole frente al dragón mitológico que despuebla Europa.</p>   <p>Durante todo el siglo XX se repitieron esas historias en Chepén. Se las asoció incluso con el dragón africano que, en 1720 asoló Zaña y convirtió la ciudad que iba a ser la capital del virreinato, en el conjunto de ruinas coloniales que ahora vemos.</p>   <p>Mucha gente sigue hablando de la posibilidad de que el dragón regrese y hay un extraño rumor que viene desde los cerros. Por si acaso, este cronista se encomendó al recuerdo del santo sacerdote Fernando y tomó pronto su vuelo de regreso a Lima.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Cárceles Productivas: Una segunda oportunidad para reconstruir el futuro ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/15/carceles-productivas-una-segunda-oportunidad-para-reconstruir-el-futuro-shadia-valdez-tejada-hnews-554115</link>
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                            <![CDATA[ NECESIDAD DE UN CAMBIO. No basta con encerrar personas con la pena máxima y esperar a que regeneren su vida y comportamiento, sino que debemos empezar a hablar de resocialización. El mayor reto está en vencer el prejuicio y abrir oportunidades reales. Porque el trabajo devuelve dignidad, propósito y responsabilidad. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Cárceles productivas y una segunda oportunidad]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 15 May 2026 16:19:31 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Shadia Valdez Tejada - Viceministra de Justicia</p>   <p>En el imaginario colectivo de nuestra sociedad, muchas veces se piensa que los establecimientos penitenciarios son espacios de castigo, idea que suele imponerse sobre cualquier otra reflexión. No obstante, pocas veces nos preguntamos: ¿qué pasa después de culminada la condena? Dado que la mayoría de las personas privadas de libertad debe volver a la sociedad, surge una pregunta inevitable: ¿cómo nos gustaría que regresen? Claramente, la idea no es que vuelvan del encierro para cometer nuevos delitos.</p>   <p>En ese sentido, no basta con encerrar personas con la pena máxima y esperar a que regeneren su vida y comportamiento, sino que debemos empezar a hablar de resocialización. Es importante señalar que hablar de resocialización no significa minimizar ni perdonar el daño causado por el delito; al contrario, significa entender que una sociedad más segura también se construye evitando que una persona vuelva a delinquir. Para ello, el trabajo, la capacitación y la apertura de oportunidades cumplen un rol fundamental.</p>   <p>Ese es justamente el propósito del programa de Cárceles Productivas, una intervención del Instituto Nacional Penitenciario que transforma el tiempo de reclusión en una oportunidad para aprender un oficio, desarrollar disciplina y construir herramientas reales para volver a empezar. Detrás de cada producto elaborado dentro de un establecimiento penitenciario hay mucho más que una pieza artesanal o un emprendimiento. Hay historias de personas que decidieron utilizar ese tiempo para reconstruirse, a pesar de las condiciones de violencia y exclusión que muchas veces suelen atravesar. Son personas que aprendieron carpintería, costura, tejido, panadería, metalmecánica y muchos otros oficios que hoy les permiten sostener una actividad económica lícita y productiva. Y lo más importante es que muchos de esos artículos no tienen nada que envidiar a los del mercado tradicional, dado que son de gran calidad, con identidad propia, marcas registradas y una dedicación que muchas veces sorprende a quienes los conocen por primera vez.</p>   <p>Personalmente, he podido recorrer ferias y espacios donde mujeres y hombres, antes privados de libertad, sostienen emprendimientos gracias a lo aprendido en un penal. Algunos venden fuera del país y otros incluyen a sus familias, que comercializan sus productos mientras ellos cumplen su condena. Allí también ocurre la reinserción: en el vínculo que se reconstruye y en la confianza que vuelve a familias que se ven afectadas cuando un familiar comete un delito. Pero el mayor reto está fuera de esa burbuja: vencer el prejuicio y abrir oportunidades reales. Porque el trabajo devuelve dignidad, propósito y responsabilidad, y una segunda oportunidad puede hacer posible un futuro distinto.</p>   <p>Es importante creer en un país donde las segundas oportunidades sean posibles; un país donde corregir un error signifique más que cumplir una condena, y donde también implique retomar vínculos sociales, construir identidad y ser ciudadanos capaces de aportar a un futuro mejor para su entorno. Por ello, considero importante invitarlos a visitar la tienda de Cárceles Productivas, ubicada en el jirón Ica 197 - Cercado de Lima, donde podrán acercarse a las historias de hombres y mujeres que buscan ganarse esa segunda oportunidad a través del esfuerzo y la esperanza en un futuro mejor.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Corrupción digital en época electoral en el Perú ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/15/corrupcion-digital-en-epoca-electoral-patricia-hoyos-hnews-197550</link>
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                            <![CDATA[ La democracia no se debilita únicamente cuando se roba dinero público o se negocian favores bajo la mesa. También se erosiona cuando se destruye deliberadamente laconfianza ciudadana en las instituciones. Entonces, la democracia entra en una&nbsp;crisis mucho más profunda de la que es muy difícil salir. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Corrupción digital en época electoral en el Perú]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 15 May 2026 15:56:34 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Corrupción digital en época electoral en el Perú ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong><span style="color:rgb(34, 34, 34)">Patricia Hoyos Salazar</span></strong><span style="color:rgb(34, 34, 34)"> - Periodista - Especialista en Estrategias Anticorrupción y Políticas de Integridad</span></p>   <p>Las recientes elecciones en el Perú no solo dejaron un país fragmentado políticamente. También volvieron a mostrar una peligrosa normalización de algo que viene creciendo silenciosamente desde hace años: la manipulación digital como herramienta de poder y su financiación oculta. Terminada la jornada electoral, el ruido empezó antes que los resultados oficiales.</p>   <p>Denuncias sin pruebas, acusaciones de fraude, dinero a cambio de información, ataques a organismos electorales y llamados a desconocer los resultados comenzaron a circular con rapidez en redes sociales y plataformas digitales. Otra vez. Como si el país estuviera condenado a repetir el mismo libreto electoral.</p>   <p><strong>Y quizás ese es el verdadero problema: que ya nos parece normal.</strong></p>   <p>La democracia no se debilita únicamente cuando se roba dinero público o se negocian favores bajo la mesa. También se erosiona cuando se destruye deliberadamente la confianza ciudadana en las instituciones. Ahí aparece lo que podría llamarse una &#039;corrupción digital&#039;: una forma menos tangible, pero igual de peligrosa, de manipular el sistema democrático.</p>   <p>La corrupción digital no deja necesariamente contratos irregulares ni cuentas bancarias sospechosas. Deja algo más difícil de medir: desinformación, miedo, polarización y ciudadanos incapaces de distinguir entre hechos y propaganda. Opera desde redes sociales, campañas coordinadas, cuentas anónimas y discursos políticos que buscan desacreditar cualquier resultado que no les favorezca.</p>   <p>En el contexto electoral peruano, esta dinámica se ha vuelto especialmente preocupante. Algunos candidatos parecen haber entendido que desconocer resultados puede ser políticamente rentable. Instalar sospechas sin pruebas, hablar de fraude antes de que termine el conteo o convertir a las autoridades electorales en enemigos públicos ya no provoca el rechazo que debería suscitar en cualquier democracia sana.</p>   <p>Por el contrario, muchas veces genera aplausos, viralización y seguidores. Las redes sociales han cambiado las reglas de la política. Hoy una mentira emocional puede circular más rápido que una explicación técnica de la ONPE o el Jurado Nacional de Elecciones. Y mientras las instituciones intentan comunicar con formalidad, los algoritmos premian el escándalo, la indignación y el miedo.</p>   <p>No es casualidad que durante esta campaña electoral hayan proliferado videos manipulados, titulares engañosos y contenidos diseñados para alimentar la confrontación. La desinformación ya no es un fenómeno marginal; forma parte del ecosistema político contemporáneo.</p>   <p>Lo más grave es que muchas de estas narrativas no buscan necesariamente demostrar algo, sino sembrar dudas permanentes. Porque cuando un sector de la población deja de confiar en las elecciones, en los medios y en las instituciones, la democracia entra en una crisis mucho más profunda que cualquier resultado electoral. Y, en medio de ese escenario, las amenazas y ataques contra autoridades electorales, periodistas y actores públicos se han vuelto cada vez más frecuentes. El problema es que gran parte de esta violencia digital ocurre prácticamente sin consecuencias. La impunidad también se ha digitalizado.</p>   <p>Durante años, el Perú discutió la corrupción casi exclusivamente en términos económicos: sobornos, licitaciones, lavado de activos. Pero quizás ha llegado el momento de entender que también existe una corrupción que opera sobre la verdad, que manipula emociones, distorsiona hechos y convierte la mentira en estrategia política. Porque cuando la política deja de competir con propuestas y empieza a competir con teorías conspirativas, el daño no termina el día de las elecciones. El daño permanece en una sociedad cansada, polarizada y cada vez más desconfiada de todo lo que la rodea.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Sánchez contra Godzilla, por Maritza Espinoza ]]>
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                            <![CDATA[ "Hoy es más imprescindible que nunca ponerle un contrapeso, un freno, un check and balance, como dicen los gringos. Keiko Fujimori ya ha dado muestras de su aversión por la separación de poderes. ¡Los quiere todos!" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Maritza Espinoza]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Maritza Espinoza</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 15 May 2026 15:08:54 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Sánchez contra Godzilla, por Maritza Espinoza ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Dijo Karl Marx (¡ay, el cuco!) que la historia se repite primero como tragedia y luego como comedia. No lo dijo así exactamente —estaba parafraseando a Hegel—, pero ustedes entienden. En el Perú, la historia se repite como tragicomedia. Por eso, en cada proceso electoral, no sabemos si reír o llorar. Es esa condena peruana que Mario Vargas Llosa definió muy bien como siempre tener que elegir entre votar por el cáncer o el sida.</p>   <p>Ese es nuestro dilema existencial, por lo menos desde que Keiko Fujimori salió, hace 15 años, a tratar de convencernos de que ella es el mal menor de la política chola (salvo en el 2016, cuando no había duda posible). Pero, en cada ocasión, el cáncer y el sida traen comorbilidades capaces de comprometer, si no de aniquilar, el débil sistema inmunológico de este organismo llamado Perú.</p>   <p>Si Ollanta Humala o Pedro Castillo representaban al sida —el fujimorismo es, sin duda, nuestro cáncer metastásico desde hace décadas—, Roberto Sánchez es una versión empeorada y aumentada de sus predecesores, algo que ya se veía en su gesto de adoptar el sombrero como símbolo de su partido, cuando jamás ha vivido en el campo. Se trataba de oportunismo puro y duro, con el fin de aprovechar la popularidad de Castillo en el Perú rural después de haberlo abandonado —Sánchez, no el Perú— en su peor momento.</p>   <p>Pero ¿es Castillo solo un activo para Sánchez? Pues no. Todos recordamos que, más allá del controvertido autogolpe que terminó con su vacancia, estaba envuelto en corruptelas desde el inicio mismo de su gestión y eso es algo que su pupilo también tendrá que asumir, del mismo modo que lo hace Keiko Fujimori con su propio activo político: su padre.</p>   <p>El parecido no termina allí. Mientras Sánchez tiene a un radical Antauro que se complace enumerando a los políticos a los que fusilaría si llegara al poder (incluyendo a su hermano), Keiko Fujimori tiene a Fernando Rospigliosi, defensor impenitente de militares violadores de derechos humanos. También comparten un desprecio absoluto por la Constitución de 1993. Keiko, a través del Congreso que ha manejado todos estos años, cambió de un sopapo tres cuartas partes de ella. Él, por su parte, insiste en el cambio constitucional vía referéndum.</p>   <p>Sin embargo, por mucho cuestionamiento que se pueda hacer a Sánchez, nada es comparable con el amplísimo currículum de su rival, responsable de los desmanes de su bancada congresal que aprobó todas las leyes procrimen, eliminó las PASO, impuso una bicameralidad trucha, tomó la Sunedu, blindó a Dina Boluarte y José Jerí, y asaltó el Tribunal Constitucional, la Junta Nacional de Justicia, los organismos electorales y la Defensoría del Pueblo. Eso, sin contar su peor hazaña: haber destrozado la estabilidad política por el berrinche rencoroso del 2016.</p>   <p>Pero el dilema sigue y, para muchos, el voto en blanco aparece como la opción menos contaminante. También hay quienes quieren que Roberto Sánchez firme una hoja de ruta al estilo Ollanta Humala —que se “deshumalizó” en el 2011 y desató los odios de su hermano Antauro—, prometiendo no “venezuelizar” la economía nacional, aunque, valgan verdades, el cuco Venezuela pesa cada vez menos, sobre todo desde que Donald Trump se ha declarado presidente de ese país.</p>   <p>De otro lado, hay quienes, más desconfiados, piensan que la hoja de ruta debe más bien ser un compromiso de no aliarse con el pacto mafioso si las cosas se le ponen feas. Total, ya se conocen muy bien y han cogobernado en el Congreso, tanto que Sánchez puso su firma en más de una de las leyes procrimen.</p>   <p>Entonces, ¿por qué sí votar por él? Particularmente, solo hay un argumento plausible y no es la monserga manipuladora que están soltando sus allegados de que a él sí será fácil vacarlo. No lo será tanto, pues la ultraderecha tiene una mayoría ajustada en el Senado y, al frente, están los otros partidos de izquierda y la centroderecha de Jorge Nieto, que difícilmente se prestará a sus trapacerías.</p>   <p>El verdadero argumento a favor del voto a Sánchez es que ya Keiko Fujimori, en este mismo momento, tiene todo el poder: un Tribunal Constitucional hecho a su medida, una Junta Nacional de Justicia a su servicio, un defensor del pueblo acomedido, mayoría en el Senado (porque Renovación seguirá gobernando con ella, no lo duden), mandos militares agradecidos por leyes de amnistía, dobles sueldos y otros “favorcillos” y, por si fuera poco, un empresariado mercantilista y voraz al que el libre mercado y la democracia le interesan un reverendo pepino.</p>   <p>Entonces, darle la presidencia sería entregarle el poder absoluto y definitivo del que, vistos sus antecedentes, ya nadie podrá sacarla. No es gratuito que haya dicho que, si gana, gobernará como su padre, el mismo caballero que dio un autogolpe y que, si no fuera por muchos factores aleatorios, planeaba quedarse 20 años en el mando.</p>   <p>Hoy es más imprescindible que nunca ponerle un contrapeso, un freno, un <em>check and balance</em>, como dicen los gringos. Keiko Fujimori ya ha dado muestras de su aversión por la separación de poderes. ¡Los quiere todos! Y, si juzgamos solo por lo ocurrido en estos últimos años, el abuso de ese poder es su hobby favorito. Si no la paramos en esta, ¡ay, mamita!, Godzilla a su lado será una hermanita de la caridad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Se impuso la razón contra el fraudismo ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/15/se-impuso-la-razon-contra-el-fraudismo-editorial-638430</link>
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                            <![CDATA[ Renovación Popular acepta finalmente los resultados que anuncian ganadores de la primera vuelta al fujimorismo y a Juntos por el Perú. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 15 May 2026 08:04:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Se impuso la razón contra el fraudismo ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La aceptación de los resultados electorales por parte de Renovación Popular representa una primer momento en el que la razón y las reglas se imponen frente a las bravatas como la peligrosa narrativa del fraude que intentó, sin pruebas, instalarse en las últimas semanas alrededor de la elección presidencial rumbo al batolaje.</p>   <p>El Jurado Nacional de Elecciones rechazó finalmente los pedidos de nulidad impulsados por sectores vinculados a Rafael López Aliaga sobre las mesas de centros poblados creando mentiras narradas como la viral ficción de las mesas 900. A pesar de todo ese atropello, el sistema electoral peruano logró sostenerse frente a una ofensiva política que buscó sembrar dudas sobre la legitimidad del proceso de manera solo vista en dictaduras y sus pretendidas versiones.</p>   <p>Y este episodio debería dejar una lección importante para la ciudadanía peruana. Durante semanas, el país observó cómo se intentaba convertir, además de las inaceptables demoras que deben ser investigados con celeridad en 15 centros de votación en la ciudad capital y algunas mesas en el extranjero, diferencias territoriales normales del comportamiento electoral en sospechas de manipulación. Al respecto, vale recordar que la historia muestra un patrón constante: las candidaturas de arraigo popular ubicadas en el espectro ideológico de izquierda, suelen obtener mayor respaldo en zonas rurales y centros poblados. Ocurrió con Ollanta Humala, con Verónika Mendoza, con Pedro Castillo y vuelve a ocurrir con Roberto Sánchez.</p>   <p>Por ello, es importante destacar que esta aceptación de los resultados constituye un reconocimiento implícito de que las acusaciones carecían de sustento suficiente para revertir la voluntad popular expresada en las urnas y fueron, desde siempre, una treta. El sistema electoral resistió el acoso sistemático como lo hizo contra el fraudismo del fujimorismo en los comicios del 2021, y confirmó nuevamente una de las pocas fortalezas institucionales que el Perú todavía conserva: los organismos electorales son capaces de conducir procesos complejos en medio de alta polarización política.</p>   <p>Sin embargo, la normalización democrática todavía enfrenta amenazas importantes. Tanto el fujimorismo como sus aliados han dejado claro que la confrontación política continuará desde el Congreso, como ya lo hicieron en los últimos diez años.</p>   <p>Ese escenario exige cautela ante este saludable proceso democrático. El fraudismo contemporáneo rara vez logra revertir elecciones, pero sí puede mutilar lentamente la confianza pública en el sistema democrático. Por ello el interés de hacerse de los órganos electorales, tal y como lo han hecho las autocracias de derecha como de izquierda.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ En defensa de los estudiantes ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/14/en-defensa-de-los-estudiantes-editorial-1307782</link>
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                            <![CDATA[ Las protestas estudiantiles en universidades peruanas, como en Argentina y São Paulo, merecen respeto y atención de todos los actores sociales. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 14 May 2026 20:34:41 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ En defensa de los estudiantes ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Algo importante está ocurriendo en las universidades de América Latina y sería un error reducirlo a simples episodios de agitación estudiantil. Lo que hemos visto en los últimos días en la PUCP, en la UNMSM y en las multitudinarias movilizaciones universitarias de Argentina contra los recortes implementados por el gobierno de Javier Milei y en São Paulo en Brasil contra la privatización de la educación pública, expresan una preocupación generacional mucho más profunda. Se trata del temor de miles de jóvenes a que la educación superior deje de ser un espacio de democratización de oportunidades.</p>   <p>En el Perú, donde apenas tres de cada diez jóvenes logran acceder a educación superior según el INEI, cualquier retroceso en accesibilidad o representación universitaria tiene consecuencias sociales enormes para su propio futuro. La universidad sigue siendo una de las pocas herramientas reales para romper ciclos de pobreza y construir ciudadanía. Por ello, las protestas estudiantiles no deberían ser vistas con sospecha, sino como un llamado de atención sobre el devenir del país.</p>   <p>Aunque ambos conflictos son distintos ya que una es una universidad privada sin fines de lucro y otra es una universidad pública, comparten una misma raíz: la sensación de que decisiones trascendentales se toman sin participación real de los estudiantes y sin considerar el impacto social que generan. En un caso, el temor es que estudiar sea un privilegio más reservado aún para quienes puedan acceder a montos superiores a un sueldo mínimo vital. En el otro, que la universidad quede subordinada a intereses políticos y redes de poder interno, vinculados hoy al pacto corrupto que pretende seguir enquistándose en el país.</p>   <p>Por eso resulta importante recuperar el sentido democrático de la vida universitaria y defenderla de agresiones de sectores que históricamente han rechazado las demandas de este tipo. Las movilizaciones actuales también deberían servir para abrir una discusión más amplia sobre la necesidad de una nueva reforma universitaria en el Perú, la cual quedó destruida por el Congreso que ha legislado en favor de una educación superior mercantilista y de baja calidad.</p>   <p>Las protestas universitarias no deberían incomodar a la sociedad que pretende denominarse democrática. Al contrario, deberían interpelarla. “Nudo de inquietudes, plaza de victorias”, escribió el poeta sanmarquino Juan Gonzalo Rose para describir a la Decana de América. La frase resume con precisión el momento que atraviesan hoy las universidades peruanas: espacios de conflicto, debate y esperanza donde una nueva generación vuelve a reclamar ser escuchada. Por si acaso esa sea, precisamente, la mejor tradición universitaria que el país debe defender.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <![CDATA[ La exposición “Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte” reúne en Casa Fugaz a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo donde el arte, la memoria y el duelo se convierten en una forma de resistencia frente al olvido.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 14 May 2026 10:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay algo en lo que pienso constantemente: nuestra trascendencia por este mundo. La posibilidad de existir más allá de la muerte. Hay personas que, cuando se van, no desaparecen del todo. Se vuelven poéticas, efímeras, incomprensibles. Permanecen de formas íntimas en la memoria de quienes las amaron y, al mismo tiempo, muy solas en los espacios que alguna vez habitaron.</p>   <p>Entender la muerte después de tantos vínculos construidos es algo que supera nuestros lenguajes. Quizá por eso el arte insiste en volver sobre ella. No para resolverla, sino para darle una forma sensible al vacío. Sé que muchas personas especiales desaparecen rápidamente bajo la velocidad y la ligereza con las que vivimos hoy. El olvido parece haberse convertido en una consecuencia natural de nuestro tiempo.</p>   <p>Por eso resulta profundamente conmovedor lo que ocurre en &#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039;, la exposición que se inaugura este sábado 9 de mayo en Casa Fugaz, en el Callao. La muestra, impulsada por el artista y curador Francis Naranjo, reúne a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo que desborda la idea tradicional de homenaje. Aquí no se trata solamente de recordar a Carmen Caballero, sino de resistirse a su desaparición a través del arte.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/13/69fe83d9f8fee48252091599.jpg" alt="La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión" width="1250" height="735"/><figcaption>La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión</figcaption>   <p><strong>Carmen y Francis</strong> vivieron profundamente juntos. Durante décadas construyeron una red de afectos, viajes, exposiciones y encuentros que unió a artistas, curadores y pensadores de distintos territorios. Su vida estuvo atravesada por el desplazamiento constante, pero también por una idea del arte entendida como comunidad y experiencia compartida. El último viaje que hicieron juntos fue precisamente al Callao, a esta casa habitada una y otra vez por el arte.</p>   <p>Lo extraordinario de esta exposición es que logra transformar el duelo en un lenguaje colectivo. Cada obra parece preguntarse cómo hacer visible aquello que ya no está.</p>   <p>La pieza de <strong>Liliana Zapata</strong> trabaja desde esa delicadeza. Su huaco incorpora la iconografía de las joyas que Carmen utilizaba, desplazando esos objetos íntimos hacia una dimensión ritual y funeraria. La cerámica deja de ser solamente forma para convertirse en contenedor simbólico de una presencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/13/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg" alt="Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En otro registro, el artista boliviano <strong>Iván Cáceres</strong> presenta una obra que oscila entre máquina y símbolo. &quot;Soy un pequeño sol y mi puerta una gota&quot;, escribe, como si intentara nombrar un umbral entre lo visible y aquello que apenas podemos intuir. Su pieza parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria.</p>   <p>Tal vez uno de los gestos más conmovedores sea el de <strong>Eduardo Caballero</strong>, hijo de Carmen, quien ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Será la primera vez que la escuche después de su muerte. Hay algo devastador y profundamente humano en ese acto. La voz, quizá más que cualquier imagen, posee la capacidad de devolvernos una presencia.</p>   <p>La obra de <strong>Alfredo Quiroz</strong> trabaja desde otro lugar de intimidad. El artista pinta sobre un gran manto de lona la imagen de la cama de Carmen un día después de su muerte. La escena evita cualquier espectacularidad y, precisamente por eso, golpea con fuerza. La cama vacía aparece como un territorio donde todavía persiste algo invisible.</p>   <p>Por su parte, <strong>Sara Roitman</strong> presenta un jardín artificial hecho de arcilla cruda que irá deshaciéndose con el agua y el paso de los días. La obra no representa la fragilidad: la ejecuta. El tiempo interviene directamente sobre ella hasta convertir el deterioro en parte de la pieza. El duelo aparece entonces no como imagen estática, sino como proceso inevitable.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/13/69fe83535693c7fae408b805.jpg" alt="Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Hay algo profundamente radical en esta muestra porque ocurre en un momento donde el mundo parece cada vez menos real y menos vinculante. Vivimos hiperconectados, viajando constantemente a través de pantallas y redes sociales, pero rara vez nos sentimos verdaderamente unidos por algo. Aquí sucede lo contrario. El arte consigue construir una experiencia de comunidad alrededor de la pérdida, la memoria y la gratitud.</p>   <p>Pocas veces alguien es honrado con tanta sensibilidad y simbolismo. Y pocas veces una exposición logra devolvernos algo tan esencial de nuestra humanidad.</p>   <p>Quizá eso sea finalmente trascender: permanecer vibrando en la memoria de otros, seguir produciendo encuentros incluso después de la ausencia.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>*&#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039; se inaugura este sábado 9 de mayo a las 12.00 p. m. en Casa Fugaz, Monumental Callao.</p> ]]></content:encoded>
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