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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
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                                <![CDATA[ Justicia que tarda, no es justicia, por Ollanta Humala Tasso ]]>
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                            <![CDATA[ "El nuestro no es un proceso jurídico, es un proceso político. La persecución y el acoso judicial que hemos vivido a lo largo de 20 años, desde que entramos a participar en la vida política nacional, no son casualidad. Las clases dominantes, empresariales y mediáticas han usado al sistema de justicia para la venganza y el ensañamiento; eso debe terminar" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Ollanta Humala Tasso]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Ollanta Humala Tasso</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 12 May 2026 04:06:05 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Justicia que tarda, no es justicia, por Ollanta Humala Tasso ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Se ha cumplido más de un año desde que fui ilegalmente detenido por disposición de los jueces Nayko Coronado, Juana Caballero y Max Vengoa, quienes ordenaron la ejecución inmediata de mi encierro, con un adelanto de sentencia, sin tener una resolución escrita, motivada y notificada, como manda la Constitución y el Código Procesal Penal. Decidieron privarme de mi libertad, alejarme de mi familia y causar un daño irreversible, sin haber terminado siquiera de escribir la sentencia.</p>   <p>Este no es solo un abuso más, sino la consagración de hechos ilegales que ocurrieron a lo largo del proceso y desembocaron en una sentencia condenatoria con argumentos débiles, contradictorios y carentes de toda lógica.</p>   <p>La primera instancia del Poder Judicial no probó ningún delito. No se probó la existencia de un aporte de campaña, no se logró demostrar un origen presuntamente delictivo y, pese a los esfuerzos por ayudar al Ministerio Público en esa tarea, el colegiado no escuchó a un solo testigo serio decir cómo llegó, se entregó o distribuyó un presunto dinero venezolano o brasileño; ni siquiera cuánto.</p>   <p>Tampoco se logró demostrar la existencia de desbalance patrimonial en ninguno de los procesados ni, menos aún, el ocultamiento de fondos a través de cuentas en el extranjero u <em>offshores</em>. La misma sentencia así lo reconoce.</p>   <p>Entonces, más allá del ruido político y mediático, generado muchas veces por los propios fiscales, en el momento de las audiencias fue mi defensa, la de mi esposa Nadine y la de los dirigentes del Partido Nacionalista, la que demostró que el sistema de justicia peruano había cometido un grave error con nosotros. A diferencia del resto de procesos sobre presuntos aportes de campaña, nosotros siempre rechazamos que algún aporte prohibido financiara alguna de mis candidaturas presidenciales. Ni gobiernos o empresas extranjeras ni el gran empresariado nacional, que, por el contrario, hacía colectas económicas para financiar a mis contrincantes y atacarme.</p>   <p>Peor aún, se da el hecho singular de que nuestro caso es el único caso político que persiste, pese a que el Tribunal Constitucional peruano y la Corte Suprema de Justicia han resuelto que, por lo menos hasta el año 2016, un aporte de campaña no podía ser considerado delito. Sin embargo, soy el único político en prisión por este hecho y hoy continúo en juicio. ¿Acaso eso no significa ser un preso político?</p>   <p>Sobre este abuso, hay autoridades que deben responder ante la justicia. Mientras tanto, se revelan gravísimos hechos que no se habían conocido antes y que demuestran el comportamiento ilegal y abusivo del colegiado que me juzgó, así como los vicios que se cometieron a lo largo de esta primera instancia, que terminó con una detención ilegal e inconstitucional:</p>   <ol> <li>Martin Belaunde Lossio es un falso colaborador eficaz. El juzgado lo incluyó en el juicio argumentando que Bolivia aceptó la ampliación de su extradición, y eso fue mentira. Pese a que el fiscal y el colegiado tenían conocimiento pleno de este hecho, se permitió su ingreso ilegalmente, con lo que se viciaba el juicio.</li> <li>En la sentencia de primera instancia, se me declaró culpable por un presunto hecho por el cual nunca fui investigado y, menos aún, acusado. Me refiero, específicamente, a la firma de un contrato con la empresa Apoyo Total.</li> <li>La sentencia, sin ninguna explicación de causa, omitió un pronunciamiento expreso de absolución o condena sobre la acusación fiscal referida a supuestos aportes a la campaña 2011 por parte de la empresa OAS, lo cual incumple lo dispuesto en el Código Procesal Penal en sus artículos 394 y 397.</li> <li>La sentencia no valoró ninguna prueba o testimonio presentado por nuestra defensa. Lo único considerado por el colegiado fue la tesis fiscal y, para justificarla, ingresaron documentos declarados ilegales y nulos en Brasil, así como testimonios <em>ad hoc</em> que ayudaban, en su criterio, a justificar una condena. Esto nos ha llevado, además, a sospechar que la decisión de condenar a toda costa fue la única misión tramada entre jueces y fiscales.</li> <li>La Fiscalía, tanto en el componente Venezuela como en el componente Brasil, no pudo explicar por qué existió una supuesta donación, si durante el proceso nadie refirió que se hubiera solicitado un aporte. La tesis fiscal señaló que, en el caso de Brasil, el exministro de Economía y Finanzas de ese país, Antonio Palocci, solicitó un aporte para nuestra campaña; pero, en juicio, el mismo funcionario negó contundentemente que él hubiera solicitado, ofrecido o intermediado en la entrega de algún aporte económico.</li> </ol>   <p>Por eso señalo que la tarea de los fiscales no ha sido meritoria y me detendré aquí para hablar del caso Lava Jato. En el Perú coexistieron dos tipos de procesos: el Lava Jato delictivo, relacionado con casos de corrupción, creación de empresas <em>offshore</em> en paraísos fiscales y el ocultamiento de los verdaderos dueños de las empresas lavadoras de activos, etcétera; y, por otro lado, existió el Lava Jato político, relacionado con el financiamiento privado a los partidos y sus campañas electorales.</p>   <p>El Ministerio Público originó el Lava Jato político en torno al escándalo mediático que creó el Equipo Especial, integrado, en su mayoría, por gente con ansias de notoriedad pública. Esto fue intencionalmente sobrevalorado en detrimento del Lava Jato delictivo.</p>   <p>Más interesados en la fama que en su trabajo, los fiscales permitieron que los delincuentes se fueran del país y dispusieran libremente de su patrimonio mal habido, e incluso llegaron a presionar al Gobierno para que los beneficiara, como sucedió, por ejemplo, con la venta de la hidroeléctrica de Chaglla en el caso de Odebrecht.</p>   <p>Cuando surgió el Lava Jato político, nuestros adversarios vieron una oportunidad para atacarnos, pero no midieron el costo. Un buen ejemplo de esto fue la acometida del expresidente Alan García, quien, por tratar de destruirnos, destruyó su partido y a sí mismo.</p>   <p>La perversión en la utilización del Lava Jato político por parte de los fiscales del Equipo Especial y el miedo de nuestros adversarios, que sí recibieron aportes de campaña —y probablemente coimas—, los llevó a una campaña feroz para intentar involucrarnos y convertirnos en la cuota de sacrificio de la clase política. Lo que consiguieron fue que el caso Lava Jato se convirtiera en un &quot;actor&quot; importante en la destrucción de los partidos y del sistema presidencialista. Lo que vivimos hoy como la captura o colonización del Poder Ejecutivo por parte del Congreso de la República es parte de esa historia. Es decir, aunque Lava Jato ya no es un escándalo, una parte de sus efectos sigue incidiendo en la política peruana.</p>   <p>El nuestro no es un proceso jurídico, sino un proceso político. La persecución y el acoso judicial que hemos vivido a lo largo de 20 años, desde que entramos a participar en la vida política nacional, no son casualidad. Las clases dominantes, empresariales y mediáticas han usado al sistema de justicia para la venganza y el ensañamiento; eso debe terminar.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Retos para nuevo Gobierno, por Kurt Burneo ]]>
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                            <![CDATA[ "Qué duda cabe de que promover el aumento del empleo es un reto fundamental para la nueva administración del país desde agosto de este año" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Kurt Burneo]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Kurt Burneo</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 12 May 2026 04:05:14 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Retos para nuevo Gobierno, por Kurt Burneo ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hace pocos días, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) presentó una serie de datos sobre la pobreza monetaria, que implicó en 2025 al 25,7% de la población del país y se redujo en 1,9 puntos porcentuales en comparación con el 2024, cuando fue de 27,6%. ¿Vamos bien en el ritmo y nivel deseables?</p>   <p>Desagregando un poco, en la zona urbana la pobreza se redujo en 1,4 puntos porcentuales; esto es, del 24,8% en 2024 pasó a 23,4% en 2025. En el área rural, la pobreza fue de 35,5%, 3,8 puntos porcentuales menos que el 39,3% del 2024. Esta medición de la pobreza monetaria en nuestro país se calcula a través del gasto en bienes y servicios. Específicamente, la población pobre en el Perú es aquella cuyos gastos no cubren el costo de la canasta básica de consumo, conformada por alimentos y no alimentos. En 2025, el valor de la canasta ascendió a 462 soles por persona; en tanto, para una familia de cuatro integrantes, el monto ascendió a 1.848 soles. Desde un plano regional, en 2025 la mayor tasa de pobreza se registró en Cajamarca, con 41,0%, y Loreto, con 40,1%.</p>   <p>Por otra parte, la población en condición de pobreza extrema es aquella que no logra cubrir el valor de la canasta básica de alimentos, que implica un costo de 260 soles por persona; y, para un hogar de cuatro integrantes, 1.040 soles. Esto alcanza al 4,7% de la población durante el 2025, cifra inferior en 0,8 puntos porcentuales en comparación con el 2024, cuando fue de 5,5%. Según lugar de residencia, en el área rural la pobreza extrema disminuyó en 4,1 puntos porcentuales, al pasar de 15,5% en 2024 a 11,4% en 2025; en tanto, en el resto urbano también se observó una reducción de 0,2 puntos porcentuales, al bajar de 3,0% a 2,8%. No obstante, en Lima Metropolitana la pobreza extrema aumentó en 0,3 puntos porcentuales, al pasar de 3,3% en 2024 a 3,6% en 2025.</p>   <p>En 2025, el 32,8% de la población se encuentra en condición de vulnerabilidad; esto es, en ese momento puede cubrir el costo de una canasta básica de consumo, pero tiene el riesgo de caer en la pobreza ante un cambio desfavorable en su economía. Este resultado muestra un incremento de 1,0 punto porcentual.</p>   <p>Estos datos sobre la reducción de la pobreza indican la necesidad de reflexionar y actuar en varios frentes. Una tasa de crecimiento del PBI de 3% promedio origina una reducida tasa de aumento en la demanda de empleo por parte de las empresas respecto de la oferta de servicios laborales, sin reducir de manera sustantiva la pobreza, con la secuela de un mayor riesgo de regresar a la condición de pobreza para personas que actualmente ya no la tienen.</p>   <p>Por otra parte, la política macroeconómica debe promover aquellos sectores intensivos en mano de obra, porque la libre interacción de oferta y demanda no garantiza un mejor resultado en cuanto al empleo. Basta ver como referencia el régimen promocional vigente para la agroexportación, Ley 32434, y sus resultados, claro, con una continua mirada a sus progresos para garantizar su continuidad en el tiempo.</p>   <p>Finalmente, no hay duda de que promover el aumento del empleo es un reto fundamental para la nueva administración del país desde agosto de este año.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Disonancia cognitiva, por Jorge Bruce ]]>
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                            <![CDATA[ " Tan distópica es una propuesta como la otra. Nada bueno va a salir de esto. Pero, por lo menos, no contribuyamos alentando estos relatos a base de mentiras y promesas huecas" ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 12 May 2026 04:04:30 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El concepto psíquico de disonancia cognitiva fue acuñado por León Festinger en 1957. Alude al desasosiego o la tensión internos cuando experimentamos dos ideas, creencias o convicciones contradictorias. Este fenómeno de la psicología social activa en nuestro fuero interno una señal de alarma que nos impele a desarrollar estrategias para contrarrestar esta incoherencia que nos perturba. Un ejemplo sería creer en algo en lo que en realidad no creemos o pensar que es cierto algo que sabemos falso. En el libro &#039;Kolkhose&#039;, que el escritor francés Emmanuel Carrère dedica en gran parte a su madre, Hélène Carrère d’Encausse, una de las grandes especialistas en la historia de Rusia y la Unión Soviética, menciona específicamente el mecanismo antes mencionado:</p>   <p>“La disonancia cognitiva era una característica mayor de la vida en la Unión Soviética, donde toda la sociedad se somete a un credo que contradice en cada instante la realidad, donde es preciso, para sobrevivir, creer en el credo, no en la realidad.”</p>   <p>Esto que ocurría en la URSS antes de la caída del Muro de Berlín en 1989 —y que hoy se repite en Rusia— lo estamos constatando a diario en el Perú. Cuando López Aliaga se aferra, contra todas las evidencias, a la narrativa del fraude, pretende que los peruanos nos sumemos a esa desmentida de la realidad. Esta estrategia de disonancia cognitiva claramente se está desmoronando. El problema es que, a la par, se desmoronan las instituciones. Y esto último no es responsabilidad exclusiva del exalcalde de Lima. El cauteloso silencio de Roberto Sánchez y el apoyo a medias tintas del fujimorismo refuerzan este ataque directo contra el Estado de derecho.</p>   <p>El fujimorismo no tiene otro remedio que hacerlo, puesto que Keiko Fujimori fue la protagonista de la misma negación de la realidad electoral en las elecciones del 2021. Además, es coherente con su intención de copar el Estado. No le conviene hacerlo con entusiasmo, porque pondría en peligro la segunda vuelta, en la que parte con más posibilidades que en las elecciones anteriores. Lo que no parecen haber entendido es que, al atacar el trabajo —defectuoso, por cierto, pero sin la menor prueba de fraude— de los organismos electorales, están ignorando los votos de millones de personas que se inclinaron por otras opciones.</p>   <p>Tampoco se advierte en el fujimorismo el menor esfuerzo por revertir esa ofensiva contra el sufragio universal, lo cual les puede resultar carísimo y contraproducente. Como si ellos mismos estuvieran bajo el influjo de la disonancia cognitiva: a fuerza de propalar mentiras, terminan creyéndolas. Uno pensaría: es su problema, que sufran las consecuencias. Pero no es tan sencillo. Menospreciar a quienes, sobre todo en el sur del Perú, votaron por quien parecía representarlos, así sea en menor medida que Castillo, es una estrategia catastrófica.</p>   <p>Alberto Vergara acierta cuando comenta, en una entrevista en Ojo Público, que las anteojeras ideológicas tradicionales son inservibles en el Perú de nuestros días. La izquierda que niega el golpe de Castillo —que todos vimos y podemos volver a ver por televisión— se coloca en plena disonancia cognitiva. “No fue golpe porque no hubo golpe”, afirman. No importa que haya declarado solemnemente, en un mensaje a la nación, que ordenaba “disolver” el Congreso: no funcionó, entonces no vale, ¿ya? Así de elemental es el razonamiento. Habrá que dedicar otra nota a esta identificación con el autogolpe de Fujimori en 1992.</p>   <p>El hecho de que los delitos cometidos por los congresistas del pacto —entre ellos, el grupo de Sánchez— sean gravísimos no redime la propuesta anacrónica del hombre que confundió la realidad con un sombrero. Esta es una paráfrasis del libro del neurólogo Oliver Sacks: “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”. El caso que da nombre al libro es el de un hombre que padece agnosia visual. Su cerebro no podía interpretar lo que veían sus ojos. Podía reconocer las facciones de un rostro por separado —un ojo, una boca, una nariz—, pero no integrarlas en una totalidad. Sacks titula su libro así porque su paciente, al levantarse de la sesión para irse, intentó coger su sombrero, pero, en vez de eso, tomó la cabeza de su esposa.</p>   <p>Así transcurren nuestras vidas hasta la segunda vuelta: entre la disonancia cognitiva y la agnosia visual. Nos pretenden obligar, mientras soportamos la violencia sin contrapesos de los discursos virulentos de López Aliaga, a elegir por el mal menor. Solo que en cada elección esos males son peores. Keiko Fujimori está ahí por cuarta vez, lo cual hace aún más temibles sus ansias vengativas tras las sucesivas injurias narcisistas de las derrotas previas. Además, antes de la segunda vuelta, ya controla la mayoría de las instituciones encargadas de custodiar el funcionamiento democrático. De ahí que la amenaza de “barrer” el Poder Judicial deba ser tomada muy en serio.</p>   <p>Para Sánchez es la primera vez, pero sus rancias propuestas nacionalistas, al sostener que Castillo no fue un incompetente y corrupto sino un héroe popular, se inscriben en esa gran mentira que desembocó en la Unión Soviética, Cuba, Venezuela o Nicaragua. Tan distópica es una propuesta como la otra. Nada bueno va a salir de esto. Pero, por lo menos, no contribuyamos alentando estos relatos a base de mentiras y promesas huecas. Si esto es todo lo que van a proponernos, tenemos todo el derecho de negarnos a contribuir con nuestro voto a esta disonancia cognitiva de nivel nacional. Conservemos, a la hora de votar, nuestro derecho inalienable a la cordura.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Una sola cabeza y dos sombreros?, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/11/una-sola-cabeza-y-dos-sombreros-por-mirko-lauer-hnews-408925</link>
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                            <![CDATA[ Castillo no le va a perdonar a Sánchez su presidencia, y nos es más fácil verlo como un opositor ultra —alentado por Vladimir Cerrón— que como un colaborador. Además, ¿cómo colaboraría? ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 12 May 2026 04:03:38 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Una sola cabeza y dos sombreros?, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Qué hay con la cuestión de Pedro Castillo y su indulto? Como están ahora las versiones, no parecen más que una manera de ir fortaleciendo a su cuate Roberto Sánchez para la segunda vuelta, como el libertador. Pero el asunto es más complejo que eso. Una cosa es querer indultarlo y otra llegar a hacerlo. Lo segundo no sería posible, si llega a serlo, sino con un nuevo gobierno.</p>   <p>¿La idea de que “quiere indultarlo” le ganaría más votos de los que perdería? Probablemente todos los castillistas están ya incluidos en el 12% que tiene Sánchez a esta hora. Nadie votó por él que no fuera de la hermandad del sombrero. Nadie votará por él que no lo sea ya. Desde la prisión, Castillo es un convidado de piedra. Libre puede ser un problema.</p>   <p>Una hipótesis: nadie que votó por Rafael López Aliaga, Keiko Fujimori o el resto de la derecha votará por Sánchez. Quizás alguno que votó por Jorge Nieto lo haga, sin mucha convicción, de puro antikeikista. Pero un mayor acercamiento con Castillo, si cabe, le hará perder los votos de derecha que necesitará en junio. Para eso se distanció de Antauro Humala; tendría que hacer lo mismo con Castillo.</p>   <p>¿Le conviene a Sánchez un Castillo libre? El dueño original del sombrero va a salir a la calle a vengarse de todo el mundo, comenzando por aquel que considerará su usurpador y pasando luego a quienes lo encarcelaron. Si Sánchez llega segundo, será un pequeño problema. Si gana la presidencia, el problema crecerá.</p>   <p>Castillo no le va a perdonar a Sánchez su presidencia, y nos es más fácil verlo como un opositor ultra —alentado por Vladimir Cerrón— que como un colaborador. Además, ¿cómo colaboraría? ¿Reclutando compinches de la laya que presentó en su Ejecutivo a partir del 2021? Como hizo Ollanta Humala con su hermano Antauro, lo mejor para Sánchez es dejar a Castillo preso.</p>   <p>¿A quién le interesa soltarlo ahora? Como hemos dicho más arriba, existe una hermandad del sombrero, y no es descartable que José María Balcázar pertenezca a ella desde hace rato. Luego están los parlamentarios castillistas no reelegidos, con ganas de comenzar de nuevo. Bajo el sombrero puede haber también algunos agentes del gobierno mexicano.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Pequeña ciudadana, por Paula Távara ]]>
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                            <![CDATA[ "Mientras estos partidos sigan intentando dominar nuestras vidas, también habrá mujeres peleando por un lugar en la política, en la democracia y en la vida pública" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[pequeña ciudadana por paula tavara]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Paula Távara</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 11 May 2026 21:18:39 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Pequeña ciudadana, por Paula Távara ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A inicios de abril, la profesora de esa pequeña ciudadana de tres años y medio a la que un día parí me contó que le había dicho, con su vocecita infantil: “¿Sabes que todavía no tenemos un buen presidente? Tenemos que votar bien”.</p>   <p>Y allí fuimos el 9 de abril, juntas. Yo marqué, ella introdujo la cédula en el ánfora. Y sonrió feliz. No ganó nuestra preferencia, pero la democracia, como digo en mis clases y le digo a ella, significa también saber perder. Y aunque perdimos, respetamos el resultado y seguimos adelante, siendo las mejores ciudadanas que podamos.</p>   <p>Mi pequeña ciudadana pregunta, mira, pone atención a las conversaciones de los adultos y trata de entender. Dice que cuando sea grande trabajará “en la política con mamá” porque, como ella bien sabe, “las mujeres y las niñas podemos hacer de todo”.</p>   <p>Frente al televisor de casa, con los ojos brillantes y absorta en las imágenes, Candela vio, por ejemplo, cómo Christina Koch se convertía en la primera mujer en sobrevolar la Luna.</p>   <p>A propósito de ir a votar, le conté que, así como antes ninguna mujer sobrevoló la Luna, no siempre las mujeres pudimos votar. Ni ser presidentas o congresistas. Lo que para ella es absolutamente normal, ver mujeres presidentas, congresistas, candidatas, no siempre fue así.</p>   <p>Le conté que su bisabuela Natalia se ponía su mejor vestido para ir a votar, porque había sido de las primeras mujeres en hacerlo. También que su bisabuela Dora, con casi 100 años, aún ve los debates presidenciales.</p>   <p>Lo que supongo que es más difícil de explicarle es que, pese a que han pasado 70 años desde que las mujeres votamos en el Perú, solo habrá 16 mujeres senadoras. Cuando se trata de la cámara parlamentaria con más poderes y facultades que se ha visto en el país, los partidos eligieron priorizar cabezas de listas masculinas y las mujeres han quedado relegadas a apenas un cuarto de sus escaños.</p>   <p>Tampoco he podido explicarle por qué, otra vez, un grupo de personas se empeña en rechazar los resultados de la elección, con argumentos imposibles, amenazas violentas y abusos de autoridad. ¿Cómo le explicas que, mientras ella espera su turno para los juegos infantiles, ellos no pueden aceptar que esta vez no les tocó? ¿Cómo enseñas a una pequeña la importancia de usar un lenguaje amable mientras un aspirante a presidente insulta y amenaza de muerte?</p>   <p>Supongo que se trata de explicarle que hay quienes entran a la política no para intentar hacer de este un país mejor, sino para intentar moldearlo a sus preferencias particulares. Cueste lo que cueste, y aplaste a quienes aplaste.</p>   <p>Porque el protagonista de semejante pataleta fraudista es el mismo partido político que lleva años intentando quitarle derechos a mi hija y a todas las mujeres del país.</p>   <p>El mismo partido que pretende negar los votos de peruanos y peruanas pretende negarnos a las mujeres justicia frente a la violencia machista, cambiando el delito de feminicidio (asesinato por la condición de mujer) por el de asesinato de la pareja. Como si Ayvi Ágreda no hubiera sido asesinada por su acosador precisamente por no aceptar ser su pareja. O como si Ruth Gutiérrez, de solo 22 años, no hubiera sido asesinada esta misma semana por su expareja.</p>   <p>El mismo partido que niega a las niñas violadas el derecho a salvar sus vidas y recuperar al menos parte de su infancia con un aborto terapéutico; que niega a las infancias transgénero la posibilidad de tratamientos afirmativos (evidentemente bajo supervisión y aceptación de sus familias); el mismo que decide quién entra y quién no a un baño.</p>   <p>Pocas cosas me gustan tanto de mi niña de fuego como cuando nos corrige. Yo pregunto “¿y todos los niños fueron?” y ella me responde “y las niñas”. Yo digo “es que había muchos niños” y ella me mira seria y dice “y niñas”. Eres ya mucho mejor feminista que yo.</p>   <p>¿A ver quién le dice a ella que ese mismo partido autoritario ha prohibido que se hable de niñas y niños, hombres y mujeres, ciudadanos y ciudadanas? Y que lo ha hecho al punto de haber intentado borrar a las niñas de una ley que protege a “niños, niñas y adolescentes” que reciben tratamiento para el VIH.</p>   <p>Y es que el autoritarismo en la política se expresa, claro, en los intentos de control de la esfera pública y de poder, pero su ambición llega, indefectiblemente, a la búsqueda de control y dominación de la esfera más privada de nuestras vidas.</p>   <p>Por eso, en Estados Unidos, el movimiento contra la Enmienda 19 de su Constitución, la que da el voto a las mujeres, empieza a cobrar espacio en las redes sociales, promovido por miembros de la Comunión de Iglesias Evangélicas Reformadas, vinculadas hoy en día al secretario de Defensa de ese país.</p>   <p>Bueno, quizás esto no debería sorprendernos tanto —aunque suene a argumento de <em>El cuento de la criada</em>— si tenemos en consideración que una figura del partido que aquí grita fraude declara también, sobre el púlpito de su propia iglesia evangélica, que el hombre es el pastor de la casa y las mujeres solo debemos ser sus asistentes.</p>   <p>Hija mía, tú sigue jugando a ser Christina Koch, Harriet Tubman o Clara Campoamor. Tú sigue jugando a votar en la caja de zapatos que tu abuela ha convertido en ánfora para ti. Porque mientras estos partidos sigan intentando dominar nuestras vidas, también habrá mujeres peleando por un lugar en la política, en la democracia y en la vida pública. Tú y yo, mi pequeña ciudadana, estaremos entre ellas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La “Derecha Roja”, por Rene Gastelumendi ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/10/la-derecha-roja-por-rene-gastelumendi-hnews-468856</link>
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                            <![CDATA[ "La próxima vez que escuche a uno de estos “patriotas”, o a usted mismo, gritar contra el comunismo en esta segunda vuelta, le sugiero pensar en lo siguiente para dosificar su energía más hacia la realidad" ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Derecha Roja Rafael Lopez Aliaga]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>René Gastelumendi</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 11 May 2026 21:16:22 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La “Derecha Roja”, por Rene Gastelumendi ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“No podemos entregarles el país a los comunistas”, se repite como un grito de guerra en cada campaña electoral. “Fraude, fraude”, insisten otros, más de la cuenta, religiosamente, como envueltos en la bandera de una libertad escogida por Dios. Es el pánico que las recientes segundas vueltas exacerban, polarizando al país de manera casi existencial.</p>   <p>No obstante, de nada vale una cruzada frenética para salvar el “modelo” si nos estancamos en el platonismo y no bajamos a la realidad que proponen los hechos. Mientras usted, votante convencido, mira con angustia hacia los fantasmas de la amenaza roja y trata de guarecerse, desde el Congreso —que ahora tendrá más poder— los autodenominados “guardianes del modelo” han estado ocupados en algo mucho más concreto y letal: dinamitar los cimientos económicos del Perú desde sus curules. Precisamente, mire usted, aquello que dicen defender.</p>   <p>La ironía es tan pesada que ahoga. Las bancadas de quienes le piden su voto prometiendo defender la Constitución de 1993, su capítulo económico y la disciplina fiscal, han firmado, votado y aprobado por insistencia un forado económico de S/ 37.000 millones anuales. No es una sospecha periodística; es la alerta máxima del Informe de Actualización de Proyecciones Macroeconómicas del Consejo Fiscal (CF), publicado en abril de 2026. Este documento confirma que, por segundo año consecutivo, el Perú incumplirá sus reglas fiscales debido a un Congreso que ha ignorado sistemáticamente las advertencias técnicas del MEF.</p>   <p>¿Quiénes son los autores de este “comunismo” presupuestario? Aquí aparece la paradoja más cínica: los nombres en las actas revelan que Fuerza Popular, Avanza País y Renovación Popular votan en pared con Perú Libre y el Bloque Magisterial. En una alianza contra natura que ignora cualquier manual de responsabilidad, estas bancadas —aparentemente enemigas ante la tribuna, ante sus respectivas barras bravas— se unen bajo la mesa para impulsar leyes técnicamente inviables, solo para no perder poder, por puro cálculo político y el aplauso fácil que tampoco, de tanto desprestigio, reciben.</p>   <p>Recuerde usted, votante: esta “coalición del gasto” ha sido un robo a su futuro. El informe del CF advierte que este activismo irresponsable nos resta entre 1 y 1,5 puntos porcentuales de crecimiento del PBI cada año; riqueza que se esfuma en planillas en lugar de convertirse en empleo.</p>   <p>El listado es obsceno. Destruyeron la meritocracia magisterial con la Ley 31996, regalándole a la izquierda radical su mayor trofeo político. También impulsaron la Ley 32027, que autorizó el retiro del 100% de la CTS; la Ley 31916, para nombramientos automáticos en salud; y la Ley 32022, un nuevo retiro de AFP que debilita el mercado de capitales y eleva el costo del crédito para todos. Todo esto, mientras la Ley 32048 infló bonos y gollerías en un Congreso que hoy nos cuesta más de S/ 1.200 millones al año.</p>   <p>El resultado: la deuda pública se disparará hasta el 70% del PBI para 2036. Nos están convirtiendo en el país que tanto criticamos, pero usando corbata y hablando de libre mercado.</p>   <p>Mire usted, mientras vocifera por el fraude y contra el comunismo: nunca antes, desde la implementación de las reglas macroeconómicas tras la hiperinflación de los años 80, habíamos visto un Legislativo que desmantelara así la institucionalidad financiera del país.</p>   <p>Históricamente, el Congreso respetaba la “iniciativa de gasto”, una prerrogativa exclusiva del Ejecutivo. Este Congreso ha normalizado el uso de la insistencia para aprobar leyes que el MEF ha calificado como “inconstitucionales”. Aunque el Consejo Fiscal existe desde 2013, jamás sus advertencias habían sido ignoradas con tanto cinismo. Su informe de abril de 2026 es una partida de defunción para la prudencia fiscal que nos tomó 30 años construir.</p>   <p>La próxima vez que escuche a uno de estos “patriotas”, o a usted mismo, gritar contra el comunismo en esta segunda vuelta, le sugiero pensar en lo siguiente para dosificar su energía más hacia la realidad que hacia la idea: el “modelo” no lo va a destruir una revolución; lo están matando ellos, los suyos, desde adentro, mientras le piden a usted que odie al bando contrario para “salvar la democracia”.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Un activismo anti-electoral, por Mirko Lauer ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/11/un-activismo-antielectoral-por-mirko-lauer-hnews-875930</link>
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                            <![CDATA[ El candidato de Renovación Popular ha pasado de cuestionar el proceso a encabezar protestas, aunque sus intentos por invalidar las elecciones no cuentan con respaldo suficiente. Su enfoque agresivo ha afectado su imagen. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[RLA Sunat]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 11 May 2026 20:59:24 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Un activismo anti-electoral, por Mirko Lauer ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A 99%+ del escrutinio, el personaje de estas elecciones es Rafael López Aliaga. Apenas detectó que las podía perder, o incluso desde antes, se dedicó a tratar de cancelarlas de distintas maneras. Empezó insultando y calumniando a las autoridades electorales en términos genéricos, y luego se deslizó hacia el agravio personal. En esto ha demostrado ser incansable.</p>   <p>Se disparó en el pie al vejar a la población andina precisamente allí donde su rival Roberto Sánchez tiene mayor fuerza. También al verbalizar sentimientos de violencia sexual, que chocaron con el electorado. Al final pasó de candidato a activista contra el proceso electoral. En eso sigue, armando movilizaciones que continuarán un buen tiempo.</p>   <p>Ciertamente ha tenido materia prima para su histrionismo. Este año las elecciones estuvieron pésimamente organizadas, pero no al grado de invalidarse. López Aliaga piensa que sí, pero no tiene cómo demostrarlo. Con lo cual se ha colocado en las antípodas del sistema electoral, como el hombre al que le han robado los votos.</p>   <p>Todo termina siendo un homenaje al fracaso. Los abogados contratados no convencen. Las manifestaciones no convocan. Las teorías conspirativas no animan. Los insultos no asustan. Si el candidato hubiera logrado una presencia tan intensa antes de las elecciones mismas, le habría ido mucho mejor. Ahora es un berrinche inútil.</p>   <p>Que López Aliaga plantee que no irá al Senado sugiere que piensa seguir en la senda de la protesta. ¿Su derechismo le alcanza como para ayudar a que Keiko Fujimori le gane a Sánchez? Pero eso sería reconocer que existe un proceso electoral legítimo. Todavía estamos en la etapa de la pataleta; quizás más adelante las cosas cambien.</p>   <p>Es más fácil que Fujimori llegue a un entendimiento con la gente de Jorge Nieto que con la de López Aliaga, como han propuesto Felipe Ortiz de Zevallos y Alfredo Torres. Hay entre los votantes de Renovación Popular, casi todos en centros urbanos, una fibra de tozudez que linda con el fanatismo en su búsqueda de nuevas elecciones.</p>   <p>Pero nuevas elecciones no va a haber, ni en conjunto ni por partes seleccionadas. López Aliaga ha perdido su batalla, con estruendo. En el 2021 le manchó la pechera a Fujimori; esta vez se la ha manchado él mismo. Tiene mucho que aprender si piensa candidatear con alguna posibilidad en el 2031. Por ejemplo, a no contar cuentos y a no ser violento.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <![CDATA[ La exposición “Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte” reúne en Casa Fugaz a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo donde el arte, la memoria y el duelo se convierten en una forma de resistencia frente al olvido.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 11 May 2026 20:33:47 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay algo en lo que pienso constantemente: nuestra trascendencia por este mundo. La posibilidad de existir más allá de la muerte. Hay personas que, cuando se van, no desaparecen del todo. Se vuelven poéticas, efímeras, incomprensibles. Permanecen de formas íntimas en la memoria de quienes las amaron y, al mismo tiempo, muy solas en los espacios que alguna vez habitaron.</p>   <p>Entender la muerte después de tantos vínculos construidos es algo que supera nuestros lenguajes. Quizá por eso el arte insiste en volver sobre ella. No para resolverla, sino para darle una forma sensible al vacío. Sé que muchas personas especiales desaparecen rápidamente bajo la velocidad y la ligereza con las que vivimos hoy. El olvido parece haberse convertido en una consecuencia natural de nuestro tiempo.</p>   <p>Por eso resulta profundamente conmovedor lo que ocurre en &#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039;, la exposición que se inaugura este sábado 9 de mayo en Casa Fugaz, en el Callao. La muestra, impulsada por el artista y curador Francis Naranjo, reúne a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo que desborda la idea tradicional de homenaje. Aquí no se trata solamente de recordar a Carmen Caballero, sino de resistirse a su desaparición a través del arte.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/69fe83d9f8fee48252091599.jpg" alt="La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión" width="1250" height="735"/><figcaption>La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión</figcaption>   <p><strong>Carmen y Francis</strong> vivieron profundamente juntos. Durante décadas construyeron una red de afectos, viajes, exposiciones y encuentros que unió a artistas, curadores y pensadores de distintos territorios. Su vida estuvo atravesada por el desplazamiento constante, pero también por una idea del arte entendida como comunidad y experiencia compartida. El último viaje que hicieron juntos fue precisamente al Callao, a esta casa habitada una y otra vez por el arte.</p>   <p>Lo extraordinario de esta exposición es que logra transformar el duelo en un lenguaje colectivo. Cada obra parece preguntarse cómo hacer visible aquello que ya no está.</p>   <p>La pieza de <strong>Liliana Zapata</strong> trabaja desde esa delicadeza. Su huaco incorpora la iconografía de las joyas que Carmen utilizaba, desplazando esos objetos íntimos hacia una dimensión ritual y funeraria. La cerámica deja de ser solamente forma para convertirse en contenedor simbólico de una presencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg" alt="Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En otro registro, el artista boliviano <strong>Iván Cáceres</strong> presenta una obra que oscila entre máquina y símbolo. &quot;Soy un pequeño sol y mi puerta una gota&quot;, escribe, como si intentara nombrar un umbral entre lo visible y aquello que apenas podemos intuir. Su pieza parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria.</p>   <p>Tal vez uno de los gestos más conmovedores sea el de <strong>Eduardo Caballero</strong>, hijo de Carmen, quien ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Será la primera vez que la escuche después de su muerte. Hay algo devastador y profundamente humano en ese acto. La voz, quizá más que cualquier imagen, posee la capacidad de devolvernos una presencia.</p>   <p>La obra de <strong>Alfredo Quiroz</strong> trabaja desde otro lugar de intimidad. El artista pinta sobre un gran manto de lona la imagen de la cama de Carmen un día después de su muerte. La escena evita cualquier espectacularidad y, precisamente por eso, golpea con fuerza. La cama vacía aparece como un territorio donde todavía persiste algo invisible.</p>   <p>Por su parte, <strong>Sara Roitman</strong> presenta un jardín artificial hecho de arcilla cruda que irá deshaciéndose con el agua y el paso de los días. La obra no representa la fragilidad: la ejecuta. El tiempo interviene directamente sobre ella hasta convertir el deterioro en parte de la pieza. El duelo aparece entonces no como imagen estática, sino como proceso inevitable.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/69fe83535693c7fae408b805.jpg" alt="Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Hay algo profundamente radical en esta muestra porque ocurre en un momento donde el mundo parece cada vez menos real y menos vinculante. Vivimos hiperconectados, viajando constantemente a través de pantallas y redes sociales, pero rara vez nos sentimos verdaderamente unidos por algo. Aquí sucede lo contrario. El arte consigue construir una experiencia de comunidad alrededor de la pérdida, la memoria y la gratitud.</p>   <p>Pocas veces alguien es honrado con tanta sensibilidad y simbolismo. Y pocas veces una exposición logra devolvernos algo tan esencial de nuestra humanidad.</p>   <p>Quizá eso sea finalmente trascender: permanecer vibrando en la memoria de otros, seguir produciendo encuentros incluso después de la ausencia.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>*&#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039; se inaugura este sábado 9 de mayo a las 12.00 p. m. en Casa Fugaz, Monumental Callao.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Las mayorías en la segunda vuelta ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/11/las-mayorias-en-la-segunda-vuelta-pedro-grandez-elecciones-hnews-842250</link>
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                            <![CDATA[ Kausachun Derecho(s). La ciudadanía se ha pronunciado con mucha claridad en la primera vuelta. Su voto ha sido distante de ambas fuerzas que ahora disputan la segunda vuelta. Esas minorías dispersas requieren un pacto por la democracia y sus instituciones ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Las mayorías en segunda vuelta]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 11 May 2026 10:10:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Las mayorías en la segunda vuelta ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Pedro P. Grández Castro - </strong><span style="color:rgb(31, 31, 31)">Profesor universitario. Sociedad Peruana de Constitucionalistas (SPC)</span></p>   <p>Estamos a un mes de las elecciones del 12 de abril y no tenemos resultados oficiales definitivos. Aunque la batalla por el segundo lugar parecía escalar, a la fecha, <strong>la mayoría de los líderes de las agrupaciones políticas que participaron en el proceso electoral ha aceptado los resultados</strong> y también ha reconocido que, pese a las graves deficiencias logísticas presentadas, sobre todo en Lima, no se ha podido establecer ningún indicio de fraude o manipulación de los resultados. Esta es también la conclusión de los observadores internacionales.</p>   <p>Pero el problema de la primera vuelta no han sido solo las graves deficiencias logísticas. En palabras del entonces jefe de la ONPE, esas inexplicables fallas podrían también ser indicios de un boicot por parte de quienes, conscientes de su fracaso en primera vuelta, habrían intentado sembrar el caos y la anarquía en un intento por manchar todo el proceso. Esa inquietante hipótesis no debería descartarse en las investigaciones que deben seguir su curso sin alterar el calendario electoral.</p>   <p>Mientras tanto, <strong>quienes pasan a la segunda vuelta lo hacen con tan poco respaldo del electorado que resulta legítimo preguntarse por los auténticos vencedores de la primera vuelta.</strong> Según el conteo de votos de la ONPE al 95%, estas son las cifras (al 10/05): Keiko Fujimori (FP), total de votos: 2.865.480 (10,48% del padrón); Roberto Sánchez (JP), total de votos: 2.001.640 (7,32% del padrón); Rafael López Aliaga (RP), total de votos: 1.988.094 (7,27% del padrón). Es decir, incluso sumando los votos de las dos opciones que competirán por la presidencia, no alcanzan el 20% del electorado habilitado para votar. Pero esta realidad, que desnuda la legitimidad de cualquier sistema democrático, parece no preocupar a los candidatos que, sin esperar el anuncio oficial, han levantado el banderín del segundo tramo de la campaña.</p>   <p><strong>Soberbia e intransigencia: maximalismos sin sustento</strong></p>   <p><strong>La falta de conciencia sobre la precariedad del respaldo popular se hace notar en ambas propuestas</strong>. Antes que intentar acercarse a escuchar con honestidad y humildad lo que piensa ese 80% de la ciudadanía a la que no han podido persuadir, los discursos insisten en lo mismo e incluso se radicalizan. Como si las elecciones fueran un ring en el que el electorado solo contara como espectador, el equipo de Juntos por el Perú ha convocado al exfiscal Domingo Pérez como parte de su equipo para un eventual gobierno. Mientras tanto, Fuerza Popular no se ha quedado atrás. La semana pasada, por ejemplo, dio una nueva muestra de que lo suyo es la venganza y la persecución sin tregua a quienes consideran &#039;enemigos políticos&#039;. Esta vez, la furia del Congreso, presidido por el congresista Rospigliosi, ha inhabilitado por 10 años a la exfiscal Delia Espinoza en un claro acto de venganza por la sentencia por delito de difamación que ella había logrado en el Poder Judicial. En paralelo, el mismo congresista Rospigliosi ha insistido en su &#039;propuesta&#039; de &#039;arrasar&#039; con jueces y fiscales &#039;comunistas y caviares&#039;. Esa amenaza, lamentablemente, parece que la han empezado a cumplir a través de la Junta Nacional de Justicia (JNJ) con la separación de su cargo del juez superior Ordóñez, presidente de una sala constitucional de Lima. El juez Ordóñez había concurrido a la sede de la Comisión Interamericana en Washington para denunciar las amenazas y atropellos a la independencia judicial y la autonomía del Ministerio Público. Esa denuncia ha sido &#039;interpretada&#039; en el proceso de su ratificación como una falta a su deber de magistrado y <strong>la JNJ, hoy claramente controlada desde el Congreso, ha ejecutado la represalia</strong>. Es una clara advertencia a todo el sistema judicial y fiscal.</p>   <p>Pero Juntos por el Perú no ha sido ajeno a esta misma fórmula de confrontación belicosa y, como si los votos alcanzaran para tanto, insiste con una asamblea constituyente que genera una razonable incertidumbre, pues no está claro hacia dónde pretenden conducirla. Otra de sus propuestas es igual de radical y sin fundamento: han sostenido que seguirán el ejemplo de México para establecer la elección popular de los jueces. En un país con preocupantes indicios de penetración del crimen organizado y el narcotráfico en instituciones clave del Estado, esta propuesta no es solo riesgosa, es absolutamente irresponsable y tiene la misma virulencia que las ideas del fujimorismo de &#039;arrasar&#039; con jueces y fiscales.<strong> No es que el debate constitucional sea ilegítimo —en un país con tanta desigualdad estructural, sería absurdo descartarlo—. Lo que resulta inaceptable es la intransigencia con que se formula</strong>: como si la historia tuviera un único sentido posible y quienes no lo comparten fueran, simplemente, obstáculos.</p>   <p>Ambas posiciones comparten, en el fondo, la misma obstinación por la confrontación y la reticencia al diálogo: la convicción de que el mandato que recibieron —fragmentario, minoritario, disputado— les autoriza a actuar como si representaran a la totalidad de los electores. El maximalismo de sus propuestas y la intransigencia con que las promueven, pese a que son conscientes de que los votos no los respaldan, solo dan cuenta de su precaria convicción democrática.</p>   <p><strong>Y dónde está la mayoría</strong></p>   <p><strong>La ciudadanía se ha pronunciado con mucha claridad en la primera vuelta</strong>. Su voto ha sido distante de ambas fuerzas que ahora disputan la segunda vuelta. Esas minorías dispersas conforman la gran mayoría y tienen derecho a que se respeten sus puntos de vista y, desde luego, sus legítimos temores. Hay un centro razonable que tiene que hacer sentir su voz en esta segunda vuelta. <strong>No pienso en una nueva &#039;hoja de ruta&#039;, pero sí en un pacto por la democracia y sus instituciones</strong>. La ciudadanía no debería volver a las urnas en junio sin antes tener la seguridad de que su protesta va a ser escuchada y sus temores serán disipados. La soberbia, el autoritarismo y la venganza han sido ampliamente rechazados en primera vuelta. La democracia exige diálogo: ninguna facción tiene derecho a imponer el 100% de su programa maximalista cuando el 80% lo ha rechazado de forma contundente.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Fujimorismo asedia la independencia judicial ]]>
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                            <![CDATA[ Sala Plena del Poder Judicial advierte ataques en contra de la independencia en la administración de justicia. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 11 May 2026 08:07:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Fujimorismo asedia la independencia judicial ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La decisión de la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia de la República de pronunciarse públicamente sobre las amenazas contra la independencia judicial no debería pasar por agua tibia para ningún peruano. Que la máxima instancia del sistema de justicia en el país advierta sobre ataques “perpetrados por actores políticos”, amplificados por campañas de desinformación, revela hasta qué punto la presión sobre jueces y fiscales ha llegado a un momento culmen.</p>   <p>Y en esa ofensiva existe un actor reconocible: el fujimorismo.</p>   <p>Desde hace años, sectores vinculados a Keiko Fujimori y su partido Fuerza Popular han construido un discurso sistemático de confrontación contra fiscales, jueces y organismos autónomos cada vez que investigaciones judiciales afectan sus intereses políticos o electorales. La estrategia es tan sistemática que comentarla resulta reconocible para quienes leen este editorial: desacreditar jueces y fiscales, sembrar sospechas sobre magistrados sin pruebas, presentar investigaciones como persecución política y convertir cualquier límite institucional en una supuesta conspiración ideológica. Acción que ha sido emulada por sectores que, por conveniencia, aplicaron la misma argucia, como Vladimir Cerrón quien se encuentra cómodamente prófugo.</p>   <p>Sin embargo, hoy esa lógica ha escalado peligrosamente.</p>   <p>En plena campaña electoral, la presión contra el sistema de justicia coincide con ataques permanentes a organismos electorales y noticias falsas orientadas a deslegitimar a cualquier institución que no se someta a determinadas narrativas políticas. </p>   <p>La advertencia de la Corte Suprema debe leerse en ese contexto. El país atraviesa una etapa donde sectores políticos han decidido convertir la desconfianza institucional en herramienta electoral para arbitrariamente hacerse del poder incluso yendo contra la voluntad popular. </p>   <p>No obstante, vale recordar a quienes intentan engañar que la independencia judicial no existe para proteger jueces. Existe, según la tradición republicana, para proteger a ciudadanos frente a los abusos del poder político, económico o criminal. </p>   <p>Y sus consecuencias de ese sometimiento las conoce bien el Perú. El régimen autoritario de los noventa de Alberto Fujimori construyó precisamente un sistema basado en subordinación judicial y demolición de contrapesos democráticos. </p>   <p>Resulta especialmente grave que este asedio ocurra en medio de una segunda vuelta marcada por polarización extrema y creciente fragilidad institucional. La Sala Plena ha hecho bien en alertar al país.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El fracaso del estado contra la minería ilegal ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/09/el-fracaso-del-estado-contra-la-mineria-ilegal-103194</link>
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                            <![CDATA[ Que en Pataz militares y policías se enfrenten por el control del oro ilegal habla de un territorio abandonado a su suerte. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 10 May 2026 08:37:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El fracaso del estado contra la minería ilegal ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En Pataz, una patrulla del Ejército retuvo violentamente a un equipo policial que investigaba redes vinculadas a la minería ilegal. Ello ocurre mientras la fiscalía investiga presuntos nexos militares en el asesinato de un actor ligado a ese circuito criminal.</p>   <p>Lo anterior es una escena tan grave como reveladora de la profunda crisis peruana, ahora con fuerzas estatales enfrentadas en medio de disputas alrededor del oro ilegal. Lo que allí ocurrió expone el deterioro de la autoridad pública en territorios donde las economías criminales han ganado capacidad para corromper e incluso desafiar al propio Estado.</p>   <p>Durante años se sostuvo que el crecimiento económico bastaba para garantizar estabilidad y desarrollo. Es lo que muchos insisten a rajatabla como si de un mandamiento se tratase. El país, en efecto, avanzó en reducción de pobreza, mejorando sus niveles de inversión y, por ende, de consumo. No obstante, lo que no se veía era que, mientras las cifras macroeconómicas mejoraban, el Estado se debilitaba paulatinamente.</p>   <p>Ese vacío fue ocupado por economías ilegales capaces de mover millones, capturar autoridades y corromper instituciones enteras. Prueba de ello es la forma de gobernar del pacto corrupto parlamentario.</p>   <p>Pataz es el síntoma más crudo de un deterioro incubado durante años bajo la tolerancia política y la complacencia económica. El problema no fue apostar por la economía de mercado. El problema fue construir un modelo incapaz de traducir crecimiento en instituciones fuertes que garanticen una ciudadanía protegida. Se consolidó un país con indicadores macroeconómicos razonables, pero con territorios abandonados, servicios colapsados y una democracia cada vez más frágil.</p>   <p>A esa debilidad estructural se sumó el pacto corrupto que terminó degradando la política nacional.</p>   <p>Negar esta crisis en nombre de la defensa de un modelo solo profundiza el problema. El crecimiento económico sí importa y es lo que defienden estas páginas editoriales. Lo que ya no resulta sostenible es seguir afirmando que basta por sí solo. Ninguna estabilidad macroeconómica resistirá indefinidamente sobre un país atravesado por mafias, corrupción y abandono estatal, y ello ya fue advertido por el actual presidente del BCRP, Julio Velarde.</p>   <p>Lo que hoy ocurre en Pataz también se replica, con distintas formas y escalas, en Madre de Dios y otras regiones donde las economías ilegales han avanzado durante años a espaldas del Estado hasta convertirse en una fuerza con capacidad de destruir territorios.</p> ]]></content:encoded>
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