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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Tue, 08 Sep 2026 15:23:02 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Jorge Muñoz Wells vuelve a la carrera por Miraflores: "Me indigna cómo está el distrito" ]]>
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                            <![CDATA[ Jorge Muñoz Wells, exalcalde de Miraflores y actual candidato de Avanza País, responde a las preguntas de La República. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Muñoz Wells ha criticado a sus competidores, a quienes considera la continuidad de la actual gestion de Canales.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Alejandro Céspedes García</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 08 Sep 2026 15:23:02 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Jorge Muñoz Wells vuelve a la carrera por Miraflores: "Me indigna cómo está el distrito" ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Jorge Muñoz Wells, dos veces alcalde de Miraflores y exalcalde metropolitano de Lima, busca regresar a la comuna miraflorina en las Elecciones Regionales y Municipales 2026 como candidato de Avanza País. En entrevista con La República, en el marco del ciclo &#039;Elige Bien 2026&#039;, el candidato cuestionó el estado actual del distrito —seguridad, limpieza y espacios públicos deteriorados, entre ellos el complejo deportivo Niño Manuel Bonilla— y presentó los ejes de su plan de gestión: retomar la escucha vecinal, recuperar la infraestructura deportiva y relanzar los mecanismos de seguridad ciudadana implementados en gestiones anteriores.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: Señor Muñoz, ¿por qué quiere volver a ser alcalde de Miraflores?</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells: L</strong>a razón es regresar a Miraflores con la experiencia que se tiene para poder recuperar muchas de las cosas que hoy en día están deterioradas en el distrito. Yo soy un vecino más, y a mí me indigna encontrar cómo está Miraflores. Ha perdido liderazgo en seguridad, la limpieza no es la de antes, hay gente que duerme en los parques, tenemos una serie de bienes deteriorados, como por ejemplo el Complejo Deportivo Niño Héroe Manuel Bonilla. Entonces, en esta oportunidad, la intención es poder regresar para servir y dar lo mejor de uno.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: ¿Qué es lo que haría primero?</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells:</strong> Tú acabas de decir algo muy importante: casi siete de cada diez vecinos miraflorinos se sienten divorciados o alejados de la municipalidad. En consecuencia, lo que tenemos que hacer es escucharlos, abrir las puertas e invitarlos a construir lo que debe ser una verdadera ciudad, una verdadera municipalidad, en conjunción con los vecinos. Por ejemplo, escucharlos todos los miércoles en las mañanas, retomando esa buena práctica que se llamó &#039;Gobernando con los Vecinos&#039;. Pero, adicionalmente, tener audiencias trimestrales en los parques, con rendición de cuentas. En suma, lo que buscamos es recuperar el orgullo del miraflorino para, sobre esa base, no quedarnos en el pasado sino mirar hacia el futuro y hacia lo que necesita el distrito.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: Hablando del futuro: sabemos que Miraflores es un destino turístico para los extranjeros, pero también para el propio limeño. ¿Cuál es su visión sobre los espacios públicos?</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells:</strong> El espacio público es, por naturaleza, el lugar donde se comienza a construir la ciudadanía. Es un espacio donde la gente debería poder disfrutar de una manera amplia y adecuada. Nuestra misión va a ser justamente utilizarlo bien, construir esa ciudadanía de la que hablamos. Son los lugares más democráticos que pueden existir en el distrito, y esa es la intención que tenemos: trabajar para tenerlos en muy buen nivel y que la gente pueda disfrutarlos.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: ¿Qué va a hacer con el Estadio Bonilla, que ahora mismo está venido a menos?</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells:</strong> No solo está venido a menos, es lamentable su situación. Hoy en día es un hueco, y dentro de esa cancha de fútbol hay basura, desmonte y autos abandonados. El coliseo también está sumamente deteriorado. Pero lo más triste es encontrar, en el frontis del estadio, justo detrás de la tribuna principal, autos abandonados que ni siquiera son de la municipalidad. Algunos sí lo son, pero hay otros que son de terceros.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: ¿Y qué van a hacer al respecto?</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells:</strong> Recuperar ese espacio. Hoy en día se le ha entregado a una empresa brasileña para hacer un centro de convenciones, y esa no es la naturaleza del bien. La naturaleza del bien es que sea un espacio deportivo: recuperar la cancha, recuperar el coliseo, hacer que los miraflorinos podamos utilizar correctamente ese lugar.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: ¿Eso quiere decir que se va a cumplir con el contrato que se tenía, por ejemplo, con Intercorp para la actualización del Estadio Bonilla?</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells:</strong> Ese contrato que mencionas fue dado en otra gestión. La gestión que ya está terminando hizo un nuevo contrato y entregó ese espacio, como un centro de convenciones, a esta empresa brasileña. Entonces hay que desarmar lo que está mal hecho y buscar que finalmente sea un espacio deportivo.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: ¿Qué va a pasar con el Cuartel San Martín?</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells:</strong> El Cuartel San Martín es un tema que corresponde a los privados; ahí la municipalidad no se puede meter. Ellos tenían un proyecto para desarrollar un complejo habitacional y comercial, muy bien estructurado, pero lo dejaron en el tiempo, después lo cambiaron, y sigue en manos de los privados.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: En este ciclo de discusión electoral con candidatos he hecho preguntas por TikTok a los vecinos. Una de ellas, que se identifica como Majo, preguntaba qué va a hacer con las playas, porque los surfistas —no solo de Miraflores, sino de distintos lugares de la ciudad— están preocupados porque el espacio está muy deteriorado y abandonado.</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells:</strong> Es cierto. Todo el malecón de la parte baja está deteriorado, hay zonas carcomidas. Es verdad que, en principio, ese malecón corresponde a la autoridad del Proyecto Costa Verde, pero es la municipalidad distrital la que tiene que impulsar las mejoras ahí. Hay zonas donde había canchitas de fulbito tan deterioradas como el coliseo Niño Manuel Bonilla. Tenemos que recuperar esas canchas, recuperar el malecón, dar seguridad a las personas que van a hacer surf y facilitar que la gente disfrute de la playa. Somos privilegiados los limeños porque esta es la única capital del continente que mira hacia el mar, y tenemos un mar bellísimo que hay que disfrutar. El problema es que muchas veces no lo disfrutamos por falta de facilidades.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: La seguridad es otro de los temas que ha preocupado. ¿Cómo va a tratar el tema de la inseguridad en el distrito?</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells:</strong> Con liderazgo. Eso es lo más importante. El alcalde no es el ministro del Interior ni el comisario del distrito, pero es quien tiene que impulsar todo esto para que haya efectivamente mejor seguridad. ¿De qué sirve tener cámaras si no hay liderazgo? Vamos a trabajar con las dos comisarías del distrito, con la división de investigación criminal —la Dincri adscrita a Miraflores—, con los fiscales, los jueces de paz, los bomberos, con todos los actores de la seguridad. Nos vamos a reunir semanalmente, viernes a viernes, para ponernos tareas. Ya lo hicimos antes y nos trajo buenos resultados; queremos hacerlo de nuevo.</p>   <p>Por ejemplo, teníamos en las calles una red de vecinos vigilantes que incorporaba a los lustrabotas, a los cambistas, a las personas que reparten delivery y periódicos. Esa red ayudaba a detectar situaciones y alimentaba nuestro mapa del delito. Hoy no existe nada de eso. Todo esto será parte de un plan de acción ambicioso que ya sabemos cómo ejecutar, porque ya lo hicimos, con un buen equipo de trabajo, para recuperar el liderazgo en seguridad ciudadana.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: Actualmente usted compite con dos personas que ya han estado en gestiones anteriores: el candidato de Somos Perú, que es el actual gerente del alcalde Canales, y el candidato de Renovación Popular, el señor Cantella, gerente de Deportes. ¿Qué lo diferencia de ellos? ¿Por qué los vecinos de Miraflores deberían apostar por su candidatura?</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells:</strong> Por la experiencia y por la capacidad. He sido dos veces alcalde de Miraflores, alcalde metropolitano y también regidor, y hay una gran diferencia con relación a los otros dos candidatos. Además, nuestras propuestas están comprobadas: no somos un salto al vacío, pero tampoco somos el continuismo, porque la gestión actual es de Renovación Popular. Ellos van con un candidato formal, el señor Cantella, pero también con un candidato encubierto, que es el actual teniente alcalde de Canales. Lo curioso es que hay dos representantes —uno formal y otro encubierto— del continuismo, y nosotros no representamos eso. Representamos la experiencia, la capacidad, y además vamos a hacer auditorías muy importantes para poner sobre la mesa lo que se hizo bien y lo que no, y que haya las correcciones correspondientes.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: Hay muchas personas adultas mayores en Miraflores que temen el incremento de los impuestos. ¿Cómo va a dialogar con los adultos mayores?</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells:</strong> Siempre con equilibrio. Yo tengo mucho respeto por el adulto mayor. En el distrito les hemos construido casas, hemos tenido actividades muy cercanas, hemos dado facilidades, y esta vez no va a ser la excepción. Hay que escuchar las necesidades y, como lo he dicho varias veces, darle a cada quien lo que le corresponde —no son palabras mías, sino de Santo Tomás de Aquino—. Hay que cumplir con esto sabiendo cuáles son las necesidades y buscando soluciones para ellas.</p>   <p><strong>—Alejandro Céspedes García: ¿Cómo planea sortear las campañas que seguramente ocurrirán en las próximas semanas?</strong></p>   <p><strong>—Jorge Muñoz Wells:</strong> Ya vienen ocurriendo. Por ejemplo, nos han quitado paneles de las calles, hay una guerra sucia cotidiana en las redes, con mentiras y posverdad. Se han inventado cosas: fuimos a verificar el estado del estadio, el coliseo y todo el complejo Niño Manuel Bonilla, hicimos un sobrevuelo con dron y, tres horas después, inventaron que yo había agredido violentamente a una serena. Son mentiras. También tengo al representante principal de Renovación Popular insultándome, diciendo cosas que no son verdad. Con mentiras no se construyen las cosas. Aprovecho para decir que hay que presentar propuestas: la gente necesita propuestas, no mentiras ni agresiones. Que se revisen las mejores propuestas, que se vea quién tiene las mejores capacidades, y que sean los vecinos quienes elijan de la mejor forma a quien los pueda conducir a una mejor calidad de vida.</p>   <p>Hoy me indigna la situación de Miraflores, la falta de una verdadera calidad de vida. Yo soy una persona que ha transitado por temas municipales durante varios años, y el alcalde ni siquiera me escucha; he tratado de hablar con él varias veces y no he tenido la oportunidad. A nadie escucha, en realidad. Por eso quiero convertirme en una persona que pueda escuchar y transformar junto con todos los vecinos, respetando a todos por igual, porque, como dije, el eje central de nuestro accionar es el ciudadano, es el vecino.</p>   <p> </p>   <figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube"><div class="wp-block-embed__wrapper"> https://www.youtube.com/watch?v=OMtGL3R4vtw </div></figure> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Crece el desgobierno en Pataz ]]>
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                            <![CDATA[ Pese a más de dos años de estado de emergencia, el asesinato del hermano de un alcalde distrital en Trujillo confirma que el crimen organizado opera sin freno. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 08 Sep 2026 05:57:35 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Crece el desgobierno en Pataz ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Pataz lleva desde febrero de 2024 bajo estado de emergencia. Ese mecanismo excepcional, que suspende garantías constitucionales y despliega a las Fuerzas Armadas en el territorio, fue presentado como la respuesta del Estado a la violencia del crimen organizado en una de las provincias auríferas más importantes del país.</p>   <p>Dos años después, las bandas seguían operando, los trabajadores mineros seguían siendo masacrados. Esta casa editorial recuerda el pedido del alcalde de la provincia, Aldo Carlos Mariños, quien lloraba en cámara pidiendo que el Estado no los abandonara. “Señores indolentes del gobierno central, atiendan a esta provincia. Le aportamos todo el oro y solo queremos que nos devuelvan en desarrollo”, suplicó. Desde 2020, bandas como Los Pulpos, Los Buitres de Pataz y La Jauría han realizado más de 628 incursiones contra instalaciones mineras formales, dejando 18 empleados asesinados y millones en oro robado.</p>   <p>Lo más grave no es solo que el estado de emergencia no funcione. Es que el gobierno de Keiko Fujimori lo sabe y lo mantiene de todas formas. Boluarte lo decretó con la promesa de recuperar el control de Pataz, con el apoyo de Fuerza Popular y Renovación Popular en ese entonces. El resultado fue el mismo de siempre: visibilidad política sin transformación estructural.Lo primero que hizo la presidenta en materia de seguridad fue insistir en las mismas medidas que ya demostraron su ineficacia.</p>   <p>El resultado de esa continuidad del fracaso lo resume el asesinato del hermano del alcalde distrital de Pataz, acribillado con seis disparos a la salida de un restaurante en la urbanización California de Trujillo. El crimen ocurre una semana después del secuestro del empresario minero Jenss Lara Tantaquilla en la misma ciudad, donde cuatro acompañantes fueron asesinados y alguien, cuya identidad aún se desconoce, pagó rescate para su liberación.</p>   <p>Trujillo y Pataz concentran una escalada de violencia vinculada a la minería ilegal y al crimen organizado que ningún estado de emergencia ha logrado frenar porque ningún estado de emergencia está diseñado para desmantelar redes criminales. Está diseñado para mostrar que el gobierno hace algo. Sin embargo, el desgobierno que comenzó con Boluarte no terminó con el cambio de mando. Simplemente cambió de firma.</p>   <p>Y mientras el gobierno intenta demostrar que hace algo, el crimen organizado sigue haciendo lo que siempre ha hecho. El país necesita que esto cambie. Pronto.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Infancia, guerra, crisis climática, tecnología y vigilancia en la nueva instalación inmersiva de Cristina Planas, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <![CDATA[ Con catorce pantallas, "Tierra prometida" compone un seno materno tupidamente cableado y abre una herida contemporánea. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 08 Sep 2026 02:25:18 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Infancia, guerra, crisis climática, tecnología y vigilancia en la nueva instalación inmersiva de Cristina Planas, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El niño parece dormir sobre una nube, aunque su sueño tiene mucho de vigilia. Abajo circulan guerras, misiles, explosiones, mapas de migraciones, protestas, temperaturas, porcentajes y compromisos climáticos. Una pantalla reproduce imágenes periodísticas de las conflagraciones actuales. Otra hace que los misiles emerjan bajo su cabeza, atraviesen su cráneo y detonen al otro lado. La guerra ya no rodea al futuro, atraviesa su cabeza.</p>   <p>Otras cinco pantallas-ojo se abren cuando alguien está al frente. El dispositivo observa y nos observa. Sensores registran el pulso de quienes se aproximan y convierten al espectador en una variable corporal dentro del circuito. Y de esa manera la instalación deja de ser objeto contemplado y adquiere fisiología. Escucha, mide, procesa, responde. La tecnología transformándose en anatomía política.</p>   <p>Raspberry Pi, Arduino R4, placas tipo ESP32 y sensores componen una arquitectura computacional por donde entra el mundo como señal. La señal se transforma en imagen, la imagen retorna al cuerpo. Una civilización entera aparece reducida a un circuito que registra sus propias heridas. La pantalla climática mide el entorno, otra cartografía guerras, protestas y desplazamientos. Otra contabiliza los avances de las promesas planetarias. Y entonces aparece el reloj.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/09/07/6a9f700aee97ff51f70b2e33.jpg" alt=""Tierra prometida". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Tierra prometida&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>El tiempo restante para cumplir la Agenda 2030 se convierte en una cifra que desciende segundo a segundo. El futuro adquiere la forma de un <em>deadline</em>. La vieja escatología religiosa encuentra una versión tecnocrática de salvación mediante indicadores, redención mediante porcentajes y esperanza administrada por una cuenta regresiva.</p>   <p>Günther Anders habría reconocido en esta escena la brecha prometeica, nuestra capacidad técnica para producir y medir ha crecido mucho más rápido que nuestra capacidad moral para asumir las consecuencias. Paul Virilio habría encontrado la guerra convertida en velocidad e imagen instantánea. Foucault, un panóptico disperso entre ojos electrónicos y sensores. Haraway, la disolución del límite entre organismo y máquina. Adorno, finalmente, habría reconocido el viejo mito ilustrado del progreso enfrentado a su propia sombra.</p>   <p>Pero <em><strong>Tierra prometida</strong></em> posee la genealogía de una artista peruana que aprendió a trabajar en las zonas donde una sociedad preferiría bajar la mirada. Desde <em>La Wawa</em> hasta <em>La migración de los santos</em> y sus <em>Gallinazos</em><strong>, Cristina Planas</strong> ha convertido la incomodidad en método y memoria. La generación marcada por la violencia política peruana encontró en ella una escultora capaz de abrir las heridas exactamente donde el discurso público intentaba cicatrizarlas. Ahora la herida cambia de escala.</p>   <p>El Perú queda incorporado a una pregunta planetaria. El niño, una escultura de su hijo, representa una infancia amenazada y también eso que todavía llamamos futuro. Sobre su cuerpo recaen decisiones tomadas antes de que pudiera pronunciarlas. La guerra, el calentamiento, la migración y la vigilancia es la herencia que le estamos dejando. Por eso el título adquiere una ironía bíblica: la tierra prometida somos nosotros ofrendando.</p>   <p>El niño espera. La máquina registra. El reloj desciende. Y en ese intervalo mínimo entre el dato y la decisión, entre la promesa y su cumplimiento, Cristina Planas abre una nueva herida, la del futuro convertido en testigo de nuestro presente. <em>Tierra prometida</em> deja al espectador frente a una pregunta cuya violencia reside precisamente en su escalofriante sencillez: ¿qué mundo estamos prometiendo a quienes todavía no pueden cobrarnos la deuda?</p>   <p><strong>…</strong></p>   <p><strong>Datos:</strong></p>   <p><strong>Instalación:</strong><em> Tierra prometida</em></p>   <p><strong>Lugar:</strong> Socorro Polivalente</p>   <p><strong>Dirección:</strong> Jr. Santa Rosa 348, Barranco</p>   <p><strong>Fechas:</strong> Hasta el 10 de setiembre de 2026</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Mano dura? Arrugan, por René Gastelumendi ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/09/07/mano-dura-arrugan-por-rene-gastelumendi-hnews-405097</link>
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                            <![CDATA[ La normalización del uso de fuerza militar en las calles se ha convertido en un tema candente, con un incremento en el apoyo a discursos de mano dura y medidas drásticas. Sin embargo, las verdaderas raíces del crimen organizado persisten ocultas. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[CONVOCATORIA. Óscar Arriola comunicó su decisión en Palacio de Gobierno en compañía de Luis Galarreta y César Astudillo. Foto: Presidencia]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>René Gastelumendi</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 07 Sep 2026 16:21:01 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Mano dura? Arrugan, por René Gastelumendi ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Te la pasas pidiendo mano dura. Bala, bala, bala. Te fascinan los discursos de gatillo fácil, exiges Bukelespor doquier, aplaudes megapenales a cuatro mil metros de altura, escuadrones sin placa, paredón sumario y mandar al diablo a los tratados internacionales. En medio de un miedo existencial, comprensible, que estamos padeciendo —la extorsión cotidiana, el asalto de esquina, la paranoia del sicariato— estás listo incluso para regalar tus libertades civiles. Normalizas el fusil militar en la acera y aplaudes el estado de emergencia permanente como si fuera una solución y no la prueba palpable del fracaso estatal. Pides sangre y mano de hierro para el marginal; crees que la violencia ciega del Estado te va a proteger, convencido de que la bala o el abuso nunca te van a alcanzar a ti.</p>   <p>Políticos y oportunistas en campaña conocen tu reflejo condicionado: te venden militares en la calle, fuerza, orden, y aprueban leyes a la medida para garantizar impunidad ante cualquier exceso policial. Te dan circo punitivo porque sale barato. Pero cuando se encienden los reflectores sobre el verdadero motor del crimen organizado, la bravata de tus caudillos se evapora y, también, observo, tu furia justiciera misteriosamente se apaga.</p>   <p>Es sabido que el mayor poder del hampa nacional ya no es el narcotráfico tradicional ni se dirige desde una celda común: opera a vista y paciencia de todos en los socavones de la minería ilegal. Es una industria criminal multimillonaria que dinamita torres de alta tensión, acopia arsenales de guerra, secuestra, corrompe autoridades, somete regiones enteras a la trata, financia ejércitos de sicarios y bandas de malandros.</p>   <p>Frente a esos poderes fácticos y armados, la mano dura que tanto vitoreas arruga de inmediato: se convierte en su mejor aliada burocrática. Poner a un pelotón de soldados a pedir documentos en una avenida de clase media es teatro para el noticiero del mediodía; interdictar de verdad —ingresar a las cuencas tomadas, dinamitar dragas, incautar maquinaria pesada, dinamita, explosivos, reventar plantas clandestinas y cortar el suministro de combustible y cianuro— exige quebrar el capital del negocio y arriesgar el pellejo frente a columnas con fusiles de asalto. Ahí nadie se atreve. Con el oro sobre la mesa, no.</p>   <p>Fuerza Popular y casi todo el arco parlamentario —incluyendo, por supuesto, a la izquierda de Juntos por el Perú— prefieren engreír a las mafias, prorrogarles indefinidamente el REINFO y atar de manos a fiscales y policías para impedir cualquier interdicción real. El fusil y el discurso del orden se guardan en el cajón apenas asoman el financiamiento de campañas, el lavado de dinero, los votos de gremios informales y el chantaje de paralizar las carreteras y las calles por gente a la que no pueden terruquear. Todo un tinglado disfrazado de problema social.</p>   <p>Y tú, que te desgañitas pidiendo plomo en redes sociales, guardas silencio. Clamas por el ojo por ojo para celebrar la humillación del choro de celular, el raquetero, o el sicario de barrio, pero te tragas entero el sapo de quienes blindan al gran crimen financiero. Me temo que si exiges paredón para el eslabón más miserable de la cadena, pero toleras que los capos del oro ensangrentado manejen las leyes y el país a su antojo, lo tuyo no es anhelo de justicia: es cobardía moral.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Saliendo de la pobreza: lecciones para las políticas sociales, por Javier Herrera ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/09/07/saliendo-de-la-pobreza-lecciones-para-las-politicas-sociales-javier-herrera-hnews-97146</link>
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                            <![CDATA[ La política de lucha contra la pobreza debe aprender de las salidas exitosas y potenciarlas, creando las condiciones para que una mejora inicial se convierta en una salida sostenible. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[pobreza en Perú]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Javier Herrera</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 07 Sep 2026 16:12:32 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Saliendo de la pobreza: lecciones para las políticas sociales, por Javier Herrera ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Las políticas de lucha contra la pobreza han estado centradas, sobre todo, en quienes ya se encuentran en esa situación y han buscado esencialmente mitigarla mediante transferencias monetarias. La espectacular reducción de la pobreza entre 2004 y 2016, de 58% a 20,5%, fue para muchos analistas la prueba irrefutable de los beneficios del crecimiento sostenido.</p>   <p>Sin embargo, la crisis del covid-19 reveló la existencia de una amplia población vulnerable, no pobre pero susceptible de caer en la pobreza ante un choque adverso, que había permanecido fuera del radar de las políticas públicas. Un hogar puede dejar de ser pobre porque aumentaron temporalmente sus ingresos, sin haber adquirido las capacidades, activos, empleo estable, educación, salud o protección necesarios para mantener ese nivel de bienestar. De allí que la evidencia internacional haya ampliado el análisis desde la pobreza hacia conceptos como vulnerabilidad, resiliencia y movilidad económica.</p>   <p>Según la ENAHO, entre 2004 y 2016 el número de pobres se redujo en casi 10 millones de personas, mientras que el de vulnerables aumentó en algo más de 5 millones. Es decir, más de la mitad de quienes dejaron de ser pobres pasó a formar parte de la población vulnerable. En el periodo siguiente, marcado por un bajo crecimiento (2016-2025), pobreza y vulnerabilidad aumentaron simultáneamente, en alrededor de 2 millones y 452 mil personas, respectivamente.</p>   <p>A pesar de contar con un indicador oficial que permite identificar a la población vulnerable a la pobreza, las políticas sociales siguen llegando después de la batalla, atendiendo a los muertos y heridos de la economía de mercado. Si el Estado solo identifica a los pobres y concentra en ellos sus programas, puede llegar tarde: cuando el hogar ya perdió el empleo, agotó sus ahorros, vendió sus activos o sufrió un shock de salud. No parece haberse aprendido la lección. Ante la amenaza de un fenómeno de El Niño de intensidad extraordinaria, siguen brillando por su ausencia políticas preventivas capaces de reducir la exposición y vulnerabilidad de los hogares frente a choques adversos de gran magnitud.</p>   <p>Pero no basta con mitigar los efectos de la pobreza ni con prevenir las caídas en ella. Las políticas deberían también aprender de quienes consiguieron salir y, sobre todo, de los factores que les permitieron hacerlo de manera sostenible. La pregunta no debería ser únicamente cómo sacar a los hogares de la pobreza, sino qué condiciones permiten consolidar esa salida y evitar que vuelvan a caer.</p>   <p>Ello supone estudiar no solo las características de quienes son pobres, sino también las trayectorias de quienes dejaron de serlo. Es pasar de preguntarse «¿por qué los hogares son pobres?» a preguntar también «¿qué hicieron y qué condiciones encontraron los hogares que consiguieron salir de la pobreza?». Sus trayectorias contienen información valiosa sobre los factores que hacen posible superar la pobreza y mantener esa mejora en el tiempo.</p>   <p>La pobreza, en efecto, es un fenómeno dinámico. Cada año algunos hogares salen de ella mientras otros caen en ella. Las salidas son generalmente de corto alcance: permiten superar la línea de pobreza, pero no la condición de vulnerabilidad. Otras son de mayor alcance y permiten reducir sustancialmente el riesgo de volver a caer. Gracias a que la ENAHO realiza un seguimiento de las condiciones de vida durante varios años, es posible observar estas trayectorias.</p>   <p>Los datos más recientes son ilustrativos. Entre 2024 y 2025, cuatro de cada diez personas salieron de la pobreza, pero tres de ellas permanecieron en situación de vulnerabilidad y, por tanto, con un alto riesgo de volver a caer. Entre las personas vulnerables, casi un tercio (29,1%) logró ascender a una situación de no vulnerabilidad y consolidarse como parte de lo que podríamos llamar clase media, una proporción superior a la registrada entre 2023 y 2024 (24,9%). Para quienes se encuentran en pobreza extrema, en cambio, escapar tanto de la pobreza como de la vulnerabilidad sigue siendo una posibilidad muy remota: en el último quinquenio nunca superó el 5% y apenas llegó a 2,6% entre 2024 y 2025.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/09/07/6a9ee2478be50a73c50f1f54.jpg" alt="Salidas de pobreza hacia la no vulnerabilidad según condición de pobreza inicial" width="1250" height="735"/><figcaption>Salidas de pobreza hacia la no vulnerabilidad según condición de pobreza inicial</figcaption>   <p>¿Qué nos enseñan estas trayectorias? Los estudios disponibles muestran patrones bastante consistentes. La educación es uno de los factores más frecuentemente asociados a la salida de la pobreza: un mayor nivel educativo favorece la movilidad ascendente y reduce el riesgo de recaer. También importan los activos, la calidad de la vivienda y el acceso a servicios básicos. La calidad de la inserción y la posición en el mercado laboral es igualmente decisiva. El trabajo no agrícola, el empleo asalariado y la diversificación de actividades se asocian repetidamente con la movilidad ascendente.</p>   <p>Por el contrario, una agricultura ocasional, informal o de baja productividad está vinculada con la persistencia de la pobreza o con la movilidad descendente. La protección social también contribuye, aunque sus efectos dependen del monto de las transferencias, su cobertura y previsibilidad, así como de su articulación con servicios públicos y medios de subsistencia. Las transferencias en efectivo pueden mejorar la seguridad alimentaria, facilitar el ahorro y el pago de deudas, aumentar la tenencia de ganado y favorecer decisiones productivas, contribuyendo así a la salida de la pobreza.</p>   <p>La lección más consistente es, por tanto, que protección y construcción de capacidades deben ir de la mano. Las transferencias y redes de seguridad reducen el impacto de los shocks, pero la estabilidad de largo plazo aparece cuando se combinan con activos, habilidades, acceso a mercados, riego, extensión agrícola, infraestructura y oportunidades no agrícolas adaptadas a cada contexto. Esto también obliga a evitar políticas uniformes. Los factores que permiten «despegar», «aguantar» o recaer no son necesariamente los mismos según el territorio, la edad, el género, la dotación inicial de tierra o el perfil productivo del hogar. Las trayectorias exitosas deben entenderse como secuencias de procesos y apoyos que pueden adaptarse a distintos contextos, no como recetas únicas.</p>   <p>La evidencia disponible tiene, sin embargo, importantes vacíos. Está muy concentrada en hogares rurales y en sus estrategias de medios de vida, mientras existe mucha menos evidencia sobre las trayectorias de pobreza urbana. También falta comprender mejor cómo se articulan vulnerabilidad y resiliencia a lo largo de una misma trayectoria. Sabemos bastante sobre los factores que se correlacionan con la salida de la pobreza, pero mucho menos sobre qué secuencia de apoyos convierte una mejora inicial en una salida duradera en distintos territorios y para diferentes tipos de hogar.</p>   <p>Ese debería ser uno de los desafíos de las políticas de lucha contra la pobreza: aprovechar las lecciones que ofrecen los hogares que lograron salir. Conocer qué factores —educación, empleo, activos, diversificación, acceso a servicios y protección frente a shocks— hicieron posible esas salidas permite orientar las políticas para potenciar y acompañar esos procesos, en lugar de limitarse a atender sus consecuencias. En definitiva, necesitamos pasar de una fotografía de la pobreza a una película de las trayectorias de bienestar y, sobre todo, aprender de quienes lograron recorrer con éxito ese camino.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La guerra en Irán encarece la canasta del peruano ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/09/06/la-guerra-en-iran-encarece-la-canasta-del-peruano-editorial-588234</link>
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                            <![CDATA[ Las tensiones en el Estrecho de Ormuz han elevado el precio del petróleo 32% en un año. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 07 Sep 2026 03:18:56 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La guerra en Irán encarece la canasta del peruano ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Las guerras no tienen fronteras económicas. Lo aprendimos con la invasión rusa a Ucrania en 2022, cuando el corte del suministro de trigo y girasol disparó los precios de los alimentos en todo el mundo y las familias más pobres de América Latina pagaron más por el pan sin haber tenido nada que ver con ese conflicto.</p>   <p>Lo estamos aprendiendo de nuevo con el enfrentamiento entre Washington y Teherán en el Golfo Pérsico. La restricción al paso de buques en el Estrecho de Ormuz ha generado que el valor del crudo suba en los mercados internacionales y esa escalada llega hasta los mercados peruanos.</p>   <p>En otras palabras, las decisiones del presidente Donald Trump sí tienen consecuencias para los peruanos.</p>   <p>El conflicto lleva seis meses desde que los bombardeos estadounidenses e israelíes llevaron a Teherán a cerrar parcialmente ese paso marítimo, por donde antes transitaba una quinta parte del petróleo mundial. Según reportes, el valor del crudo se incrementó más del 32% respecto al año anterior y llegó a casi 94 dólares por barril en agosto.</p>   <p>El tema es que cuando el precios del hidrocarburo sube en los mercados globales, el diésel que usan los camiones peruanos para transportar alimentos desde las regiones productoras hasta Lima se encarece también. Y cuando el flete sube, el precio de la papa, el tomate y el choclo en los mercados mayoristas sube con él.</p>   <p>De acuerdo con un reporte del Ministerio de Agricultura la canasta representativa de productos básicos registró un incremento del 32% en los mercados mayoristas de Lima entre junio y agosto de 2026.</p>   <p>Por ello resulta urgente que el Estado proteja a los ciudadanos más vulnerables ante las consecuencias de estos shocks externos negativos. Una familia que destina la mayor parte de su ingreso a alimentarse no tiene cómo absorber un alza del 32% en los víveres básicos, y esto puede empeorar la calidad de vida de los peruanos con menos recursos.</p> ]]></content:encoded>
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