<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
    
            <rss xmlns:image="http://www.google.com/schemas/sitemap-image/1.1" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
                <channel>
                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
                <link>https://larepublica.pe</link>
                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sat, 23 May 2026 11:00:00 GMT</lastBuildDate>
                <language>es</language>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Venecia 2026, una Bienal de conflictos, por Hernán Pazos ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/venecia-2026-una-bienal-de-conflictos-por-hernan-pazos-hnews-1106820</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/venecia-2026-una-bienal-de-conflictos-por-hernan-pazos-hnews-1106820</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Polémica. La presente edición del evento de arte contemporáneo más importante del mundo atraviesa cuestionamientos nunca antes vistos en la historia. El factor político se ha vuelto determinante. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a112459498e6fd2830825a9.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[«Amalgam», del artista estadounidense Nick Cave, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 23 May 2026 11:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a112459498e6fd2830825a9.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Venecia 2026, una Bienal de conflictos, por Hernán Pazos ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[<img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/23/6a112459498e6fd2830825a9.jpg" alt="«Amalgam», del artista estadounidense Nick Cave, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>«Amalgam», del artista estadounidense Nick Cave, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP.</figcaption>   <p><strong>Koyo Kouoh</strong>, quien falleció en mayo de 2025, fue la directora artística de la 61.ª Bienal de Venecia y la encargada de diseñar la temática de esta exhibición. Avanzó hasta sentar los lineamientos de la muestra, titulada <em><strong>In Minor Keys</strong></em>. A pesar de haber dejado como legado los argumentos para interpretar sus propuestas, su voluntad no fue enteramente respetada y su muerte relativiza la lectura más exacta de su ahora hermético razonamiento, lo que marca esta Bienal, desde sus inicios, con un sello de ambigüedad, de realidades interpretables y de figuras fantasmales que luchan por subsistir e imponer sus voluntades en un mundo que ya no tiene definición.</p>   <p>Su ausencia permite la presencia de argumentos que ahora se sostienen en exhibiciones montadas con plena libertad, asumida por los Estados, con sus representantes como participantes estrella. Ya no exhiben los artistas; ahora son los países los que imponen o divulgan sus argumentos políticos y sus intenciones más estructuradas, en busca de una supremacía política, de un mensaje victorioso, más allá de la búsqueda de la belleza, de la sencillez, de planteamientos diseñados en clave menor que inviten a escuchar las constantes señales de la tierra y de la vida, tonalidades menores que se conecten con las frecuencias íntimas del alma y se asocien con el asombro, la tristeza y la melancolía, para proponer y explorar un arte que se aleje de la velocidad y del espectáculo, en busca de formas más pausadas, auténticas y atentas a las interacciones de las emociones.</p>   <p>Como en la música, esta exhibición pretende resaltar las inquietudes más íntimas, subjetivas y sensoriales, al colocar las manifestaciones artísticas en espacios de reflexión y meditación, en las verdaderas conexiones. Pero son los Estados los que luego la boicotean, asumen liderazgos y cuestionan la validez de sus representaciones. Más de 40 pabellones son cerrados en protesta por la participación de <strong>Rusia</strong> e <strong>Israel</strong>; con esto confirman que lo que realmente les interesa son las posiciones políticas. Son actitudes relativamente válidas, ya que al protestar establecen, al igual que los miembros del jurado internacional, que pierden el interés en estos argumentos divididos y también renuncian, que no pueden exhibir al lado de artistas elegidos por Estados cuyos líderes han sido acusados por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Además, se cancela el procedimiento tradicional para otorgar los premios y se lo sustituye por un <strong>León de Oro</strong> otorgado por el voto del público, que será entregado al final de la Bienal, para evitar así intervenciones oportunistas que permitan deslizar alguna interpretación política del evento.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/23/6a112411505830848401eeeb.jpg" alt="Un visitante observa «Permanent Address», de la artista india Sumakshi Singh, en el pabellón de la India, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>Un visitante observa «Permanent Address», de la artista india Sumakshi Singh, en el pabellón de la India, durante la preinauguración de la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el 6 de mayo de 2026. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Muchos de los artistas retiran sus obras de la competencia como respuesta, dejan vacía la posibilidad del premio y con esto empiezan los conflictos. Ya no se trata de artistas y sus montajes, sino de intervenciones gubernamentales con los conflictos que estas arrastran. Las representaciones ya no se plantean como propuestas mágicas o conceptos abstractos, sino que evidencian la guerra en Ucrania y las agresiones imperialistas, y utilizan sus participaciones como “mecanismos de propaganda”. Ahora es <strong>Gaza</strong>, el genocidio, las disputas sobre los límites del boicot cultural. Irán se retira en silencio y señala la imposibilidad de separar la cultura de la intervención militar en <strong>Oriente Medio</strong>. Y para Estados Unidos la cultura es un nuevo frente en la guerra de las identidades. La política norteamericana entiende muy bien el verdadero valor de estos espacios y no los abandona; por el contrario, los ocupa con argumentos intervencionistas, transforma la libertad artística en propaganda de sus valores propios y nacionales, y promueve sus particulares discursos del prestigio cultural.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/23/6a11217361743a4e0f004daf.jpg" alt="La camerunesa-suiza Koyo Kouoh diseñó los lineamientos conceptuales de la actual edición de la Bienal. Su encargatura había sido catalogada de histórica. Falleció en mayo de 2025. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>La camerunesa-suiza Koyo Kouoh diseñó los lineamientos conceptuales de la actual edición de la Bienal. Su encargatura había sido catalogada de histórica. Falleció en mayo de 2025. Foto: AFP.</figcaption>   <p>Por primera vez en su historia, la Bienal se enfrenta a una huelga de gran escala: se cierran pabellones, aparecen banderas palestinas y se bloquea la circulación normal del evento con intervenciones y protestas espontáneas que afectan a una parte significativa de los pabellones, lo que hace notar las bases materiales que normalmente permanecen invisibles, y el interés cambia de protagonismo. Ahora son los trabajadores, los asistentes, los limpiadores y hasta los vigilantes quienes pasan a evidenciar con sus ausencias una infraestructura frágil, medio inoperante y decadente. Se extrañan sus presencias casi tanto como las de los artistas y los pabellones, ya que ponen en evidencia una base material fundamental que normalmente permanece invisible.</p>   <p>La Bienal se presenta moribunda; los artistas ya no quieren seguir los mandatos de los Estados y la protesta se generaliza. El arte está cambiando, ya no se trata del éxito. Quizás regrese a sus orígenes en busca de aquellos lugares donde las emociones se transmitían en claves menores, en bajas frecuencias, con sencillez, humildad, claridad e independencia.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ La confesión fujimorista ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/la-confesion-fujimorista-386606</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/la-confesion-fujimorista-386606</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Miguel Torres, candidato a la vicepresidencia de Fuerza Popular, admite operación sistemática aplicada para asfixiar al expresidente Pedro Castillo. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a11146c507425f05d02abd7.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 23 May 2026 10:08:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a11146c507425f05d02abd7.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ La confesión fujimorista ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A veces la verdad no llega por una investigación. Llega por la boca de quienes la negaron durante años. Miguel “Miki” Torres, candidato a la vicepresidencia por Fuerza Popular, declaró algo que su partido había rechazado sistemáticamente. Dijo que la salida de Pedro Castillo fue el resultado de una operación política coordinada. “Los periodistas lo hicieron, el Congreso también lo hizo, el Ministerio Público también lo hizo”, dijo Torres con la naturalidad de quien reivindica una victoria. “Fue verdaderamente una suma de esfuerzos para que ese señor se vaya”, agregó.</p>   <p>Durante años, La República sostuvo que existía un pacto operativo entre el fujimorismo y sus aliados en el Congreso y otros sectores del Estado copados por ellos. Pero este editorial tampoco es una defensa de Pedro Castillo. Porque la confesión de Torres tiene dos caras y las dos merecen ser leídas con honestidad republicana.</p>   <p>La primera es la que Torres reivindica con orgullo: la operación. La segunda es la que menciona casi de pasada, con una ironía que trivializa lo que en realidad es muy grave: que Castillo “también puso su granito de arena”. Detrás del chiste hay un hecho que no se puede ignorar. Pedro Castillo intentó un autogolpe de Estado el 7 de diciembre de 2022. El expresidente disolvió el Congreso, pretendió gobernar por decreto. Eso fue un acto antidemocrático que merece ser llamado por su nombre.</p>   <p>En ese sentido, ambas verdades coexisten y son igualmente incómodas. Un presidente que intentó un golpe de Estado no puede ser reivindicado. Pero una oposición que coordinó una operación sistemática de asfixia institucional antes de ese golpe tampoco puede presentarse ahora como salvadora de la democracia. Torres, como el fujimorismo quiere que los peruanos recuerden solo el final de la historia: el autogolpe fallido de Castillo. Lo que no quiere que recuerden es el largo capítulo anterior: las mociones de vacancia sucesivas, los blindajes cruzados, las investigaciones selectivas. En pocas palabras, la destrucción de la institución presidencial.</p>   <p>Torres abrió, sin quererlo, una pregunta que los peruanos deben hacerse antes de votar: si el fujimorismo considera que coordinar una operación entre el Congreso, el Ministerio Público y sectores de la prensa para remover a un presidente es una gesta legítima, ¿qué estarán dispuestos a hacer la próxima vez que un gobierno no les convenga? Como esa pregunta no tendrá respuesta en el discurso de Torres, veremos las consecuencias en las urnas.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ El padre Fernando y un libro de teología, por Eduardo González Viaña ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/21/el-padre-fernando-y-un-libro-de-teologia-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-1126608</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/21/el-padre-fernando-y-un-libro-de-teologia-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-1126608</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ El párroco tenía una manera ideal de predicar. Lo hacía con hechos; no se guiaba por el entusiasmo. Ayudó a muchas personas en el norte del Perú. Por eso y por otros actos, es muy recordado. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/21/6a0f25d6498e6fd28308255a.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Fernando Rojas Morey. Imagen: Distribución.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 23 May 2026 09:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/21/6a0f25d6498e6fd28308255a.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ El padre Fernando y un libro de teología, por Eduardo González Viaña ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p><em><strong>Caminando con mi pueblo. Por las rutas del Concilio</strong></em> (1998) será reeditado. Recuerdo que provocó interesantes discusiones filosóficas en su primera edición. También recuerdo que el padre <strong>Gustavo Gutiérrez</strong> calificó la obra de &#039;interesante y provocador camino hacia una nueva teología&#039;.</p>   <p>¿Qué nos dice <em><strong>Caminando con mi pueblo. Por las rutas del Concilio</strong></em>?</p>   <p>El libro de <strong>Fernando Rojas Morey</strong> (1934-2023), párroco de <strong>Chepén</strong>, plantea que hay que anunciar la existencia de Dios a partir de los hechos concretos de la vida y de las experiencias humanas más intensas, sobre todo en las profundidades del hombre mismo. Dios no desea ser encontrado en las nubes.</p>   <p>Y eso me hace recordar que, en agonía, mi abuela Filomena musitó al oído del padre Fernando, quien la asistía:</p>   <p>—Padre, padre. ¿Ve a esa señora que está en la sala? Es la Muerte. Ofrézcale un refresco o sírvale un traguito, de esos que están guardados para mi velorio…</p>   <p>Fernando miró hacia la sala y no vio a nadie. Sin embargo, para no contrariar los deseos de la anciana, llenó un vaso con limonada, caminó, dejó la bebida sobre la mesa de centro y fingió un diálogo en voz alta con la dama que a todos nos ha de visitar algún día. Cuando volvió al cuarto, su feligresa dormía, agradecida y apacible.</p>   <p>Santo y rebelde, comprometido con los pobres, el cura de Chepén entendió siempre que la pobreza es un mal diabólico y, además, el resultado de la opresión de algunos individuos sobre otros. Por eso, muchas veces le oímos decir que trabajar para abolir la pobreza es trabajar por el Reino de Dios.</p>   <p>Chepén es la ciudad más grande del valle del río Jequetepeque, en el norte del país. A pesar de que la región abastecía tradicionalmente de arroz a todo el Perú, nueve de cada diez jóvenes estaban entonces condenados, por sus carencias económicas, a quedarse en la educación primaria, trabajar en los meses de siembra y cosecha y vagabundear todo el resto del año.</p>   <p>Con ellos a su lado, fundó el Instituto San Juan Bosco que, además de centro de estudios, también era de trabajo y producción, porque llevaba a sus alumnos desde las primeras clases hasta diversas especialidades técnicas.</p>   <p>¿Se detendría en el terreno de la educación? ¡No, de ninguna manera! Tenía que hacer algo por los campesinos sin tierras. Durante casi un año, el cura de Chepén recorrió una y otra vez los terrenos del desierto próximos al valle. Por fin encontró uno, sin rocas y fácil de nivelar. Allí fundó la cooperativa agraria Tahuantinsuyo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/23/6a0f25d6498e6fd28308255a.jpg" alt="Fernando Rojas Morey. Imagen: Distribución." width="1250" height="735"/><figcaption>Fernando Rojas Morey. Imagen: Distribución.</figcaption>   <p>¿Y el agua? Esas tierras no tenían dueño porque carecían de riego. ¿Qué iba a hacer para obtenerla?</p>   <p>Con el auxilio de parroquias luteranas y su empeño formidable, llegó el día en que el viento hizo girar las astas de los molinos que le habían donado en Alemania y el agua comenzó a fluir hasta la superficie.</p>   <p>Fernando entregó luego las tierras a sus amados campesinos pobres.</p>   <p>¿Qué pasó después? El comando Rodrigo Franco llegó de noche a Chepén y se apostó en las inmediaciones de la iglesia. En las primeras horas de la madrugada, rodearon la parroquia con potentes cargas de dinamita. A las 2.00 a. m., la casa donde dormía el sacerdote voló por los aires. ¿Y el padre Fernando?…</p>   <p>Cuando faltaban cinco minutos para esa hora, había salido a toda prisa, por otra puerta, para atender a un moribundo que reclamaba sus últimos auxilios.</p>   <p>Y no cuento más.</p>   <p>No murió ese día mi abuelita. Tardó un par de semanas más antes de volar hacia el cielo y, durante ese tiempo, tuvimos ella y yo la oportunidad de reírnos un poco.</p>   <p>—¡Se la hice! —me contó—. El padre Fernando es un inocente. —añadió— ¡Imagínate que fue a la sala para ofrecerle una limonada a la Muerte! No se dio cuenta de que yo le estaba haciendo una broma.</p>   <p>Reímos un buen rato y, luego, mi abuelita insistió:</p>   <p>—Inocente… como deben ser los santos y los rebeldes.</p>   <p><em>Caminando con mi pueblo. Por las rutas del Concilio</em> nos invita a hacer una correcta lectura de los signos de los tiempos. A mí me hace recordar al generoso padre Fernando y ahora solo espero encontrar a un sacerdote sordo para que escuche mis pecados.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/08/el-viaje-postumo-de-carmen-caballero-por-leyla-aboudayeh-hnews-717528</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/08/el-viaje-postumo-de-carmen-caballero-por-leyla-aboudayeh-hnews-717528</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ La exposición “Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte” reúne en Casa Fugaz a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo donde el arte, la memoria y el duelo se convierten en una forma de resistencia frente al olvido.&nbsp; ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/08/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 23 May 2026 02:36:52 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/08/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay algo en lo que pienso constantemente: nuestra trascendencia por este mundo. La posibilidad de existir más allá de la muerte. Hay personas que, cuando se van, no desaparecen del todo. Se vuelven poéticas, efímeras, incomprensibles. Permanecen de formas íntimas en la memoria de quienes las amaron y, al mismo tiempo, muy solas en los espacios que alguna vez habitaron.</p>   <p>Entender la muerte después de tantos vínculos construidos es algo que supera nuestros lenguajes. Quizá por eso el arte insiste en volver sobre ella. No para resolverla, sino para darle una forma sensible al vacío. Sé que muchas personas especiales desaparecen rápidamente bajo la velocidad y la ligereza con las que vivimos hoy. El olvido parece haberse convertido en una consecuencia natural de nuestro tiempo.</p>   <p>Por eso resulta profundamente conmovedor lo que ocurre en &#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039;, la exposición que se inaugura este sábado 9 de mayo en Casa Fugaz, en el Callao. La muestra, impulsada por el artista y curador Francis Naranjo, reúne a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo que desborda la idea tradicional de homenaje. Aquí no se trata solamente de recordar a Carmen Caballero, sino de resistirse a su desaparición a través del arte.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/69fe83d9f8fee48252091599.jpg" alt="La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión" width="1250" height="735"/><figcaption>La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión</figcaption>   <p><strong>Carmen y Francis</strong> vivieron profundamente juntos. Durante décadas construyeron una red de afectos, viajes, exposiciones y encuentros que unió a artistas, curadores y pensadores de distintos territorios. Su vida estuvo atravesada por el desplazamiento constante, pero también por una idea del arte entendida como comunidad y experiencia compartida. El último viaje que hicieron juntos fue precisamente al Callao, a esta casa habitada una y otra vez por el arte.</p>   <p>Lo extraordinario de esta exposición es que logra transformar el duelo en un lenguaje colectivo. Cada obra parece preguntarse cómo hacer visible aquello que ya no está.</p>   <p>La pieza de <strong>Liliana Zapata</strong> trabaja desde esa delicadeza. Su huaco incorpora la iconografía de las joyas que Carmen utilizaba, desplazando esos objetos íntimos hacia una dimensión ritual y funeraria. La cerámica deja de ser solamente forma para convertirse en contenedor simbólico de una presencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg" alt="Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En otro registro, el artista boliviano <strong>Iván Cáceres</strong> presenta una obra que oscila entre máquina y símbolo. &quot;Soy un pequeño sol y mi puerta una gota&quot;, escribe, como si intentara nombrar un umbral entre lo visible y aquello que apenas podemos intuir. Su pieza parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria.</p>   <p>Tal vez uno de los gestos más conmovedores sea el de <strong>Eduardo Caballero</strong>, hijo de Carmen, quien ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Será la primera vez que la escuche después de su muerte. Hay algo devastador y profundamente humano en ese acto. La voz, quizá más que cualquier imagen, posee la capacidad de devolvernos una presencia.</p>   <p>La obra de <strong>Alfredo Quiroz</strong> trabaja desde otro lugar de intimidad. El artista pinta sobre un gran manto de lona la imagen de la cama de Carmen un día después de su muerte. La escena evita cualquier espectacularidad y, precisamente por eso, golpea con fuerza. La cama vacía aparece como un territorio donde todavía persiste algo invisible.</p>   <p>Por su parte, <strong>Sara Roitman</strong> presenta un jardín artificial hecho de arcilla cruda que irá deshaciéndose con el agua y el paso de los días. La obra no representa la fragilidad: la ejecuta. El tiempo interviene directamente sobre ella hasta convertir el deterioro en parte de la pieza. El duelo aparece entonces no como imagen estática, sino como proceso inevitable.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/69fe83535693c7fae408b805.jpg" alt="Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Hay algo profundamente radical en esta muestra porque ocurre en un momento donde el mundo parece cada vez menos real y menos vinculante. Vivimos hiperconectados, viajando constantemente a través de pantallas y redes sociales, pero rara vez nos sentimos verdaderamente unidos por algo. Aquí sucede lo contrario. El arte consigue construir una experiencia de comunidad alrededor de la pérdida, la memoria y la gratitud.</p>   <p>Pocas veces alguien es honrado con tanta sensibilidad y simbolismo. Y pocas veces una exposición logra devolvernos algo tan esencial de nuestra humanidad.</p>   <p>Quizá eso sea finalmente trascender: permanecer vibrando en la memoria de otros, seguir produciendo encuentros incluso después de la ausencia.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>*&#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039; se inaugura este sábado 9 de mayo a las 12.00 p. m. en Casa Fugaz, Monumental Callao.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Sin libertad de expresión y de prensa, no hay democracia, por Erick Iriarte Ahon ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/sin-libertad-de-expresion-y-de-prensa-no-hay-democracia-por-erick-iriarte-ahon-chapultepec-salta-hnews-462616</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/sin-libertad-de-expresion-y-de-prensa-no-hay-democracia-por-erick-iriarte-ahon-chapultepec-salta-hnews-462616</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ "Nos encontramos en un momento crítico en el que resulta necesario que ambos candidatos que disputan la segunda vuelta expresen su adhesión a las Declaraciones de Chapultepec y de Salta como un mínimo compromiso con la protección de la libertad de expresión y de prensa, así como una declaración explícita de respeto a estos derechos durante un eventual gobierno" ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a108c385801a498fc0cc212.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Sin libertad de expresión y de prensa no hay democracia]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Erick Iriarte</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 22 May 2026 17:05:34 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a108c385801a498fc0cc212.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Sin libertad de expresión y de prensa, no hay democracia, por Erick Iriarte Ahon ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La Constitución Política del Perú, en su artículo 2, inciso 4, garantiza la libertad de expresión y de prensa, que ya se encuentran contempladas en el Pacto de San José (del cual el Perú es parte), en su artículo 13, y en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 19. Esto se suma a diversos acuerdos y documentos, como la Declaración de Chapultepec y las Declaraciones de Salta I y II de la Sociedad Interamericana de Prensa (a las que, sin duda, el gobierno entrante debería adherirse).</p>   <p>La libertad de expresión y de prensa tienen dos reglas claras: a) no hay censura previa y b) una vez emitido el contenido, este se encuentra sujeto a la legislación vigente, la cual debe respetarse.</p>   <p>Es decir, nadie ni nada (mucho menos el Estado) puede impedir que alguien se exprese. Esto abre una larga discusión sobre cómo actuar frente a quienes hacen un mal uso de dicha libertad (generan desinformación, difunden noticias falsas, utilizan la libertad para emitir mentiras o contenidos que afectan a terceros, por citar algunos ejemplos). Es importante señalar que la libertad de expresión es para todas las personas, todo el tiempo; en efecto, puede utilizarse indebidamente, pero precisamente porque ello constituye la excepción y no la regla, no pueden establecerse mecanismos de censura previa. Es allí donde entra en juego la segunda regla: si se hace un mal uso de esa libertad, existen consecuencias que deben estar claramente establecidas en la ley.</p>   <p>Pero ¿qué implica para la democracia el respeto de estas libertades?</p>   <p>Implica que son libertades para todos, todo el tiempo, sin importar la opinión que se exprese; no son derechos reservados para algunos, algunas veces y únicamente cuando dicen aquello que a otros les agrada. Este es uno de los dilemas básicos de la democracia: cómo defender la libertad de todos y, al mismo tiempo, comprender que su mal uso no puede justificar mecanismos de control o censura previa.</p>   <p>Un derivado de la libertad de expresión, y quizá el que tiene mayor despliegue, es la libertad de prensa. Se trata ya no solo de la posibilidad de expresarse, sino de la labor desarrollada por instituciones de la sociedad civil, la academia, el sector privado y los medios de comunicación para informar, investigar, producir contenidos basados en hechos comprobados y establecer líneas editoriales desde las cuales opinar sobre la realidad social. Aquí confluyen el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información de los ciudadanos; pero también el derecho a la libre empresa de las organizaciones periodísticas, el derecho al trabajo de los periodistas, el respeto a la privacidad y al honor de las personas, así como el derecho de acceso a la información pública para ejercer vigilancia ciudadana e investigar la actuación de las entidades y los funcionarios públicos en el ejercicio cotidiano del poder.</p>   <p>Resulta, por tanto, contrario a los principios democráticos hostigar a la prensa desde posiciones de poder político o económico, acusándola de actuar con ensañamiento o por intereses particulares cuando ejerce legítimamente su función informativa y fiscalizadora. También lo es promover acciones prejudiciales o judiciales destinadas a impedir que continúe informando, o utilizar el poder para restringir el acceso de la ciudadanía a la información pública, desconociendo la jurisprudencia nacional e internacional sobre estas libertades.</p>   <p>La Declaración de Chapultepec y las Declaraciones de Salta I y II, referidas a la libertad de expresión y a los entornos digitales, respectivamente, son instrumentos elaborados colectivamente por la Sociedad Interamericana de Prensa y han sido suscritos durante las últimas dos décadas por diversos Estados y gobernantes como una manifestación de compromiso con la libertad de expresión y de prensa. Constituye un gesto importante adherirse a estos instrumentos; sin embargo, ello no equivale a un cheque en blanco. La labor de la sociedad civil y, de manera especial, de la prensa para impedir la creación de mecanismos que vulneren estas libertades resulta fundamental para la vida democrática.</p>   <p>Por ello, resulta preocupante leer en el plan de gobierno de Juntos por el Perú la siguiente propuesta: &#039;Se crearán veedurías ciudadanas sobre los medios de comunicación, cuya función principal será la emisión de alertas sobre aquellos contenidos dirigidos a generar bloqueos informativos en perjuicio de la ciudadanía u otros que fomenten la violencia y la discriminación&#039;. ¿Se está planteando alguna forma de control de contenidos o algún mecanismo de direccionamiento de la información en los medios de comunicación y en los entornos digitales?</p>   <p>Por otro lado, el plan de Fuerza Popular no contiene mayores referencias a la libertad de expresión ni a la libertad de prensa; en cambio, sí hace reiteradas alusiones al concepto de &#039;orden&#039;. Resulta tan preocupante una propuesta de control de contenidos como la planteada por Juntos por el Perú como un programa político que omite referencias explícitas al respeto de las libertades fundamentales que sostienen nuestra democracia.</p>   <p>Nos encontramos en un momento crítico en el que resulta necesario que ambos candidatos que disputan la segunda vuelta expresen su adhesión a las Declaraciones de Chapultepec y de Salta como un mínimo compromiso con la protección de la libertad de expresión y de prensa, así como una declaración explícita de respeto a estos derechos durante un eventual gobierno.</p>   <p>Un gobierno que busca controlar a la población restringe su libertad de expresión en cualquier plataforma, especialmente en los entornos digitales, y procura también controlar los contenidos de la prensa. La democracia se nutre de la libertad de expresión; constituye, en efecto, uno de sus pilares fundamentales.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ El rugido que sube del abismo, por Jorge Bruce ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/el-rugido-que-sube-del-abismo-por-jorge-bruce-hnews-1778106</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/el-rugido-que-sube-del-abismo-por-jorge-bruce-hnews-1778106</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ "La combinación entre una sociedad que abandona a su suerte a los más desposeídos, que son mayoría, y unos políticos que se comportan, salvo honrosas excepciones, como los miembros de una hermandad mafiosa sin distingos ideológicos, es letal" ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a0c4647a30357a4580c9154.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Jorge Bruce]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Jorge Bruce</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 22 May 2026 14:35:56 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a0c4647a30357a4580c9154.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ El rugido que sube del abismo, por Jorge Bruce ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Quienes realmente amañaron las elecciones fueron los integrantes del Pacto Congresal. Hicieron todo lo que estaba en su poder para engendrar una fragmentación que hiciera poco menos que imposible contar con unas cuantas candidaturas representativas de las distintas corrientes ideológicas del país. Calcularon que de esta manera tenían todo bajo control. Cuando advirtieron que eso no estaba ocurriendo, pese a sus manipulaciones de las reglas del juego, ya era tarde. Fue entonces cuando comenzaron a gritar fraude. En otras palabras, como el pastorcito mentiroso de la fábula: “¡Que viene el lobo!”.</p>   <p>El asunto es que el lobo siempre estuvo ahí, agazapado. La fractura, el abismo social de Jorge Basadre, era más hondo que nunca. Lo que Carlos Iván Degregori denominó los hondos y mortales desencuentros. Los años perdidos por la irresponsabilidad del Gobierno congresal, de un lado, y la lista asombrosa de presidentes que caían, uno tras otro, agravaron lo que ya era una situación insostenible. Pedro Castillo, en un arrebato desesperado, intentó dar el golpe más idiota del que se tenga memoria. Pero lo que pocos, desde la Lima desconectada de la realidad, previeron es que su popularidad fue en aumento gracias a la prisión. Como lo saben los integrantes del hoy irrelevante y casi extinto Partido Aprista Peruano, la cárcel es un arma de doble filo. Acarrea sufrimiento, pero premia con el martirologio. Los ejemplos son innumerables alrededor del mundo y de la historia.</p>   <p>Lo cierto es que, pese a los delirios tragicómicos de Rafael López Aliaga y Renovación Popular, quienes exigen la nulidad del anuncio de los dos contendores a la segunda vuelta, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez la disputarán. “That’s all, folks” era el anuncio del final de los dibujos animados de otrora. Ese es el lugar en el que quedaron extraviados Porky y sus seguidores fanáticos religiosos y, como tales, violentos y elitistas. Lo cual no significa que nos hayamos librado de lo peor. Los dos candidatos restantes han demostrado, votando juntos en el Congreso y blindándose en diversos sentidos, su ausencia de talante democrático.</p>   <p>El caso del fujimorismo es de sobra conocido y, por si no fuera evidente, la hija del dictador, pensando que el tiempo transcurrido desde fines del siglo pasado ha ocultado los crímenes y el pisoteo de la democracia efectuados por su padre y Vladimiro Montesinos, lo reivindica abiertamente. Sánchez, por si alguien no lo tuviera claro, se puso el sombrero y propuso un debate en Chota. La influencia del castillismo en su candidatura es oportunista, pero también política. El expresidente, hoy encerrado en el Fundo Barbadillo, tiene una llegada a los sectores populares de la que él carece por completo. Todo indica que deberá hacer malabares para retener ese apoyo sin alienarse por completo a Castillo y Vladimir Cerrón. Deshacerse de Antauro Humala es más fácil, pero no lo es borrar la memoria del asesinato de policías en Andahuaylas y su presencia en la primera vuelta.</p>   <p>Somos muchos los que pensamos que la frontera entre el mal menor y el mayor es tan, pero tan tenue, que acaso la verdad monda y lironda es que no existe. Nos pretenden obligar a elegir entre dos candidaturas irredimibles. Esto es fuente de ansiedad, frustración y un profundo desaliento por el futuro del Perú. A lo cual se añade la presión de quienes, desde ambos bandos, nos exigen definirnos por su opción preferencial.</p>   <p>Es imperativo recordar que, pese a las maniobras retóricas que ensayan desde una u otra esquina, es legítimo negarse a votar por alguien que no solo no nos representa. Es peor aún: es votar por quien nos lleva, directo y sin escalas, a una situación aún más catastrófica. Lo cual, lejos de beneficiar a quienes claman desesperados desde el abismo de la carencia y el abandono, va a empeorar su situación. A mi modo de ver, se requiere entereza y fuerza de carácter para plantarse y negarse a elegir a quien sabemos que nos hundirá aún más en una sociedad desalmada. Es fácil escribirlo, lo sé bien. Es legítimo el temor que ambas candidaturas despiertan en millones de electores. Esto es algo que debe ser escuchado, respetado y, de ser posible, comprendido.</p>   <p>Cuando, en el ámbito del consultorio, una persona nos pide que la ayudemos a tomar una decisión con graves consecuencias en cualquiera de las alternativas, el trabajo del psicoanalista no consiste en elegir por el paciente. La escucha empática, el espacio de reflexión, la intervención oportuna pero respetuosa, orientada a conectar al paciente con su deseo, es lo mejor que podemos hacer para ayudarlo.</p>   <p>Sé bien que no es lo mismo trabajar en la consulta, en donde no nos corresponde elegir sino, por el contrario, evitar hacerlo por el paciente. Pero sí es pertinente pensar que hay situaciones en donde no hay una opción mejor o peor que la otra. Este es el caso. Las dos alternativas son peores. Por eso existe en nuestra legislación el voto en blanco, nulo o viciado. Es un derecho y, desde mi punto de vista, es lo que me permite preservar mi capacidad de pensar críticamente.</p>   <p>La combinación entre una sociedad que abandona a su suerte a los más desposeídos, que son mayoría, y unos políticos que se comportan, salvo honrosas excepciones, como los miembros de una hermandad mafiosa sin distingos ideológicos, es letal. Ese es el cambio que el Perú exige a gritos. Ese es el rugido que asciende desde el abismo. Si no somos capaces de escucharlo y obrar en consecuencia, estamos condenados a repetir estas distorsiones en donde los candidatos son elegidos con porcentajes ínfimos. Es triste, es doloroso, pero es lo que hay.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Cajamarca sigue siendo pobre, por Cynthia Cienfuegos ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/cajamarca-sigue-siendo-pobre-por-cynthia-cienfuegos-hnews-255420</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/cajamarca-sigue-siendo-pobre-por-cynthia-cienfuegos-hnews-255420</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ La minería y la agricultura contribuyen a su economía, pero los 742 millones de soles recibidos entre 2023 y 2025 no han revertido la pobreza. La falta de políticas adecuadas limita el desarrollo social y económico en Cajamarca. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a1068cf498e6fd28308258b.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[pobreza en Cajamarca]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cynthia Cienfuegos</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 22 May 2026 14:33:16 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a1068cf498e6fd28308258b.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Cajamarca sigue siendo pobre, por Cynthia Cienfuegos ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Desde hace más de una década, Cajamarca vive en una constante contradicción. Es una de las regiones con 27 de las 84 formas de vida que existen en el país. Por su vocación y tradición agrícola y ganadera, es la cuenca lechera más importante a nivel nacional y conquista el mundo con la exportación de su café, proveniente de San Ignacio y Jaén. También lidera la producción de oro a nivel nacional. Minera Yanacocha es una de las empresas más importantes y, de acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas del Perú, Cajamarca cuenta con una cartera de proyectos que supera los US$16.580 millones. Respecto a las transferencias por canon y regalías mineras, solo entre 2023 y 2025 el departamento recibió más de 742 millones de soles, según el portal de consultas del MEF.</p>   <p>Pese a estos elementos de riqueza territorial y económica, la región alcanzó el 41% de pobreza monetaria a nivel nacional y, aunque se redujo en cuatro puntos porcentuales respecto a 2024, representa el nivel de pobreza más alto, por encima de Loreto, Puno, Pasco y Huánuco. También lidera, junto con Loreto y Puno, el grupo con la tasa de pobreza extrema más alta, con niveles entre el 11% y el 15,1%.</p>   <p>Lo más grave es la ausencia de reacciones frente a estos resultados. Se respira cierta normalización de la pobreza entre las instituciones y la sociedad civil. La falta de liderazgos regionales, así como la ausencia de espacios de diálogo multiactor que abran un debate profundo entre los actores y sectores involucrados, impide que se tomen las decisiones técnicas y políticas que la región necesita.</p>   <p>Otro aspecto es cómo se está entendiendo la pobreza en Cajamarca. Si bien la información que brinda el Instituto Nacional de Estadística e Informática es fundamental para generar conocimiento y repensar mejores políticas públicas, el enfoque monetario no es suficiente. Hace falta una mirada multidimensional de la pobreza y del desarrollo humano, y en Cajamarca esto pasa por entender las dinámicas económicas y sociales entre lo urbano y lo rural; la migración de la gente joven del campo a la ciudad; el acceso a agua segura; los conflictos socioambientales; las brechas en infraestructura vial; la seguridad alimentaria; la informalidad; el nivel de ejecución de la inversión pública; el analfabetismo, o la dependencia económica de las mujeres en situación de vulnerabilidad como una forma de violencia.</p>   <p>Es necesario generar un acuerdo regional para llegar a consensos mínimos de priorización de la inversión, que apunte a cerrar brechas históricas, a promover la innovación y a generar economías sostenibles e inclusivas. Si Cajamarca sigue siendo pobre, es también por voluntad política, y las responsabilidades son plenamente compartidas.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Los no precisa y los debates, por Hernán Chaparro ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/los-no-precisa-y-los-debates-por-hernan-chaparro-hnews-1136102</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/los-no-precisa-y-los-debates-por-hernan-chaparro-hnews-1136102</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Se espera que los debates presidenciales jueguen un papel importante en la decisión de los votantes, dado que en la primera vuelta, un 65% de los encuestados afirmó que los debates influyeron en su decisión. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a103e8e61743a4e0f004d7b.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Hernán Chaparro]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Hernán Chaparro</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 22 May 2026 14:02:13 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a103e8e61743a4e0f004d7b.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Los no precisa y los debates, por Hernán Chaparro ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Recién estamos instalados, anímicamente, en la segunda vuelta y se acaba de difundir una encuesta de Ipsos. Hay que precisar el significado de las cifras y analizar el contexto para interpretar esos resultados. Lo único que ha cambiado significativamente, a nivel nacional, es el porcentaje de quienes dicen que no pueden precisar su voto. Esto podría afectar más a Juntos por el Perú, pero la campaña de segunda vuelta recién empieza. ¿Qué ha pasado? ¿Los debates serán importantes?</p>   <p>Siempre se habla de subidas y bajadas cuando los cálculos no sostienen esa afirmación. La diferencia entre Fujimori y Sánchez en la encuesta de mayo está dentro del margen de error. A nivel nacional, siguen empatados. ¿Hay subidas o bajadas de los candidatos entre abril y mayo a nivel nacional? No. Cuando se comparan los resultados de encuestas de diferentes meses, hay que considerar que son muestras independientes (los encuestados de abril no son los mismos que los de mayo). Por lo tanto, se debe estimar el error estándar de la diferencia entre una muestra y la otra. Ese cálculo indica que tampoco hay una variación estadísticamente significativa entre los postulantes.</p>   <p>Sin embargo, los resultados de Lima indicarían un posible movimiento de personas que pensaban votar blanco o viciado y que ahora se estarían inclinando hacia la candidata de Fuerza Popular, pero solo sería una tendencia por confirmar. En otras macrozonas, el partido naranja no se mueve. En el caso de Juntos por el Perú, la probabilidad de cambio sería mayor por movimientos en la intención de voto al interior de las macrozonas. Eso se analizará más adelante.</p>   <p>A nivel nacional, lo que sí muestra una diferencia estadísticamente significativa entre abril y mayo es el aumento de 7% a 12% entre las personas que en la encuesta figuran como &#039;No precisa&#039;. Estos son quienes no definen su respuesta o dicen que lo están pensando. Estas diferencias a nivel nacional se explican por cambios significativos en las macrozonas norte y sur. En la macrozona norte ha disminuido significativamente el voto a favor de Sánchez y ha aumentado significativamente el &#039;No precisa&#039;. En la macrozona sur disminuyen los blancos y nulos y aumenta significativamente el &#039;No precisa&#039;. Por lo tanto, a nivel nacional no hay cambios en la intención de voto de los candidatos, pero sí un aumento de quienes dicen que van a pensarlo. Y esto vendría, sobre todo, de un descenso de la intención de voto a favor de Sánchez en el norte y un aumento de los que dudan en el sur. ¿Cómo se pueden interpretar estas cifras?</p>   <p>Respondería a una combinación de factores: a lo que cada candidato ha venido desarrollando, a una cobertura mediática más centrada en ambos —que ha permitido conocer más a Sánchez—, a la reacción de quienes no votaron por ninguno de los dos en primera vuelta y al efecto de las denuncias sobre fraude por parte de Rafael López Aliaga.</p>   <p>La semana previa a la proclamación oficial del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) fueron días de transición en los que las acusaciones de fraude seguían presentes, pero disminuían en frecuencia. Si bien el objeto principal de las críticas por parte de López Aliaga y sus seguidores fue la ONPE y el JNE, se puede asumir que, en esa narrativa, Roberto Sánchez formaba parte de las fuerzas oscuras.</p>   <p>Además, diversos medios han pasado a concentrar su cobertura en los dos candidatos, ya no en la historia del fraude. El aumento del conocimiento sobre los contrincantes de segunda vuelta, al menos en esta etapa, no ha beneficiado a Sánchez. Con relación a Keiko Fujimori, se sabe casi todo; sobre Sánchez había menos información, como muestran las encuestas de Ipsos. A comienzos de abril, muchos no sabían quién era Sánchez (30% no lo conocía). A fines de abril, esa cifra disminuyó a 5%, pero aumentó la de quienes dicen que definitivamente no votarían por él (¿efecto Antauro Humala?). Además, Fujimori ha visitado diferentes regiones, en particular las del norte del Perú. En ellas, fuera de Fujimori y Sánchez, los votos fueron a favor de Nieto, Álvarez y López Aliaga. La disminución del voto por Juntos por el Perú, para incrementar el &#039;No precisa&#039; en esa zona, podría ser el efecto combinado de estos movimientos.</p>   <p>En el sur, donde quienes votaron por Belmont, López Chau, Nieto o incluso Lescano se quedaron sin candidato, podrían haber pasado de querer votar en blanco o nulo a pensarlo. Al revés de lo ocurrido en el norte, sería una tendencia que podría resolverse a favor de Sánchez.</p>   <p>Fuerza Popular ha mostrado tener una estrategia planificada para este escenario: no polarizar, buscar contacto directo con la población para recordar el trabajo que hacía Alberto Fujimori y actuar como si su actual bancada no fuera parte de su futuro gobierno. Sánchez ha estado menos activo y, aparentemente, evalúa cómo captar el voto del centro o incluso de la centroizquierda sin perder su voto duro. Parece que no habrá hoja de ruta, pero sí gestos y personas que irán matizando el discurso radical de la primera vuelta. Más Pedro Francke y menos Antauro Humala. Juntos por el Perú tiene más cartas que mostrar, aunque muchos duden de la jugada.</p>   <p>Todo se puede mover porque en la segunda vuelta de 2021 un 25% decidió su voto en la última semana. ¿Los debates influirán? Según datos del IEP de 2021, los debates en primera vuelta influyeron en la decisión del 65%. No hay datos precisos sobre la segunda vuelta. Sin embargo, hay estudios que plantean que, en general, los debates presidenciales, si bien son una <em>performance</em> mediática, movilizan opiniones. Por ejemplo, Pinedo (2017) encontró que luego de los debates se incrementaba la discusión política interpersonal. Macassi (2022) identificó que los medios dan más espacio al contenido temático después de los debates. La segunda vuelta será corta, pero recién empieza.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ La realidad es terca, por Eliana Carlín ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/la-realidad-es-terca-por-eliana-carlin-hnews-751850</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/la-realidad-es-terca-por-eliana-carlin-hnews-751850</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Tres años de cogobierno han dejado instituciones desmanteladas en Perú, con impunidad y un Estado capturado. Alianzas entre partidos como Fuerza Popular y Perú Libre han marcado este periodo. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a103e8266d0e1648305f0f1.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Eliana Carlín]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Eliana Carlín</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 22 May 2026 13:57:36 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a103e8266d0e1648305f0f1.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ La realidad es terca, por Eliana Carlín ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Tres años de cogobierno parlamentario han dejado una huella sistemática: instituciones desmanteladas, normas que blindan la impunidad y un Estado progresivamente capturado por quienes lo usan como botín. La alianza entre Fuerza Popular, Podemos Perú, Alianza para el Progreso y Perú Libre no ha sido accidental ni improvisada: ha sido coordinada. Sus votaciones en el pleno lo acreditan. Juntos por el Perú no ha integrado ese pacto; las actas son públicas, incluida la denuncia constitucional contra Roberto Sánchez que la bancada fujimorista aprobó en pleno.</p>   <p>Pero la historia no empieza en este período. Es desde Fuerza Popular que se gobierna el Perú <em>de facto</em> desde 2016, cuando esa bancada no reconoció su derrota electoral y tumbó a Pedro Pablo Kuczynski. Lo que vino después —la obstrucción sistemática, la producción legislativa al servicio del crimen organizado, la captura del sistema de justicia— es la continuación de un proyecto, no un accidente.</p>   <p>No hay arrepentimiento. No lo hubo por los crímenes de los noventa —los asesinatos, las esterilizaciones forzadas, la tortura— y no lo hay ahora. Sus viejas glorias vuelven al Congreso como plana de honor: negacionistas, terruqueadores y figuras como Cecilia Chacón, quien usó su curul para agredir y contribuir a la salida del sector Educación del Dr. Jaime Saavedra, ministro que hoy es referencia internacional en política educativa. ¿Los resultados de esas acciones? Según la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje (ENLA), aproximadamente nueve de cada 10 estudiantes de quinto de secundaria no alcanzan el nivel satisfactorio en comprensión lectora. Palmas protocolares.</p>   <p>Ante esto, el debate sobre el voto viciado merece ser tomado en serio y también cuestionado con seriedad. Votar viciado es una opción legítima. En esa lógica, no ir a votar también lo es. Pero una campaña organizada cuyo objetivo declarado es la nulidad de un proceso electoral tiene un problema estructural: comparte la lógica de deslegitimar el procedimiento democrático. Cuando la impugnación electoral reemplaza a la disputa dentro de ese procedimiento, estamos ante una postura que, independientemente de sus intenciones, converge con quienes sostienen el falso fraude en su premisa central.</p>   <p>No sorprende que varios de los promotores más vocales del voto nulo sean los mismos que se plegaron a la extrema derecha en las campañas prematuras de vacancia en 2021.</p>   <p>Defender al país de la captura del Estado es el rol central de la ciudadanía organizada. La realidad es terca y las alternativas son solo dos. Nos guste o no, una sola persona ocupará la Presidencia.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Respuesta a Guillermo Lasso e Iván Duque, por Guido Croxatto ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/respuesta-a-guillermo-lasso-e-ivan-duque-por-guido-croxatto-hnews-1548580</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/respuesta-a-guillermo-lasso-e-ivan-duque-por-guido-croxatto-hnews-1548580</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Iván Duque y Guillermo Lasso publican columnas apoyando a Keiko Fujimori, pero surgen paradojas: ¿cómo pedir reconciliación al apellido que polariza al Perú? ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a105ee461743a4e0f004d85.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[lasso y duque piden reconciliación]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 22 May 2026 13:50:25 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a105ee461743a4e0f004d85.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Respuesta a Guillermo Lasso e Iván Duque, por Guido Croxatto ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Iván Duque, expresidente de Colombia, publica una columna en Infobae, luego de que hiciera lo propio, siete días antes, Guillermo Lasso, banquero y expresidente de Ecuador, ambos en un mismo sentido: apoyar a Keiko Fujimori. En ambos casos se alimenta una paradoja: se pide dejar atrás “resentimientos históricos” (Lasso), no exponer el país a una nueva “fractura” (Duque), pero se pide que el apellido que mejor representa y encarna ambas cosas —la fractura y el “resentimiento”— y que es el responsable directo de la polarización constante que vive el país desde hace varias décadas (el apellido Fujimori) permita superar la enfermedad política. Es una paradoja. Podríamos llamarla la “paradoja Lasso-Duque”, para retratarla con nombre y apellido. ¿Cómo pedirle al apellido Fujimori, responsable de crímenes de lesa humanidad, que partieron en dos a la sociedad y que todavía la victimizan, (crímenes que ONU-CEDAW retrata en 2024 como de lesa humanidad, cometidos por congresistas y exministros de su padre) que encarne la “reconciliación”? ¿<strong>No es contradictorio?</strong> Más aún: como esta es la cuarta vez consecutiva que Keiko Fujimori se presenta, siempre con un mismo resultado, ¿no es acaso, como diría Rafael López Aliaga, la responsable directa y principal de mantener la “polarización constante” que otro candidato de derecha —menos asociado al pasado y la “fractura”, incluso uno más “radical”, pero nuevo— tal vez no generaría? No es casual que López Aliaga y otros aparecieran como triunfadores frente a Fujimori, siendo ellos también de derecha, incluso más extremistas, pero con un apellido sin mácula, sin “resentimientos históricos”, sin “fracturas” detrás. Pero Fujimori también sería derrotada por Roberto Sánchez, que es de izquierda. Esto expone un rechazo que no es partidario ni ideológico: es “transversal”. El “antivoto” de Keiko es la fractura, justamente. No es ni de derecha ni de izquierda: es más que eso. Por eso Duque y Lasso se contradicen. No tienen un buen argumento para pedir el voto por la candidata de la fractura y la desunión que el país debe dejar atrás.</p>   <p>Finalmente, Lasso exhibe cierta ignorancia sobre el proceso político cuando, sin advertir la forma en que han sido lastradas las instituciones jurídicas del Perú (Fiscalía de la Nación, Defensoría, Procuraduría General, etc.) desde el Congreso (dominado por el fujimorismo), entiende que este representa la “convicción democrática” y el regreso a la “estabilidad”. Es al revés. Son dos cosas que han brillado por su ausencia todos estos años, en los que cada opositor ha sido perseguido e inhabilitado (pienso en Martín Vizcarra; otros esperan un salvoconducto tras haber sido ya asilados) y en los que hasta los funcionarios judiciales, que gozan de protección reforzada, han sido desplazados de sus cargos (fiscales, jueces, etc.) por el solo hecho de no “acordar” por debajo de la mesa. Es decir, por ser “independientes”, fueron removidos. Segunda contradicción “institucional”. Ordoñez y Espinosa son dos ejemplos. Pero hay otros.</p>   <p>Finalmente, pero no menos importante, vale la pena insistir en que la vacancia de Pedro Castillo, con prescindencia de nuestra opinión política sobre él y su famoso discurso, se llevó adelante contraviniendo la matemática. Violando el reglamento del Congreso. Hacían falta 104 votos para que el “acuerdo inmediato” fuera válido. Pero solo se obtuvieron 101 votos para una vacancia “exprés”. Eso está constitucionalmente prohibido, aunque a algunas congresistas, como Adriana Tudela, de Avanza País, todavía les cueste entenderlo tres años más tarde. Con 101 votos no se puede vacar a nadie de forma “inmediata”, como hicieron aquel día con Pedro Castillo. Parece un vicio menor. Un vicio de “procedimiento”. Pero no lo es. Porque cada voto cuenta (“El congreso funciona con votos”, se escuda Norma Yarrow, congresista, senadora electa de un Senado curioso, que había sido rechazado en referéndum, con votos también de la ciudadanía, cuando ya amenaza con vacar a Roberto Sánchez, que todavía no ganó: se escuda en que es legítimo hacerlo desde el Congreso “con votos”, y tiene razón: si están los votos…). <strong>Por eso se exige un número determinado (104) y no otro. Porque el Congreso funciona “con votos”, como dice Yarrow, y el número que se precisa es representativo de un cálculo democrático, y no de un capricho formal con la matemática. Es un piso mínimo que se fija por algo. No se puede vacar a nadie con menos que el mínimo.</strong> Sería bueno que Lasso (que es banquero) y Duque, que hablan de “estabilidad” desde Colombia, de “convicción democrática” y demás, se informaran un poco mejor. Conocieran los reglamentos y las leyes del hermano país. En el caso de Tudela es aún peor: desconoce abiertamente el reglamento del órgano que integra.</p>   <p> </p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ El castrismo en el banquillo gringo, por Mirko Lauer ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/el-castrismo-en-el-banquillo-gringo-por-mirko-lauer-hnews-986964</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/el-castrismo-en-el-banquillo-gringo-por-mirko-lauer-hnews-986964</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ La situación actual en Cuba se complica con la apertura de causas judiciales contra figuras clave cómo Raúl Castro, un cambio significativo en la estrategia estadounidense. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a103e985801a498fc0cc203.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 22 May 2026 13:37:21 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a103e985801a498fc0cc203.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ El castrismo en el banquillo gringo, por Mirko Lauer ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Al principio pareció que Cuba simplemente iba a seguir el camino de Venezuela: amenaza militar + <em>putsch</em> en la cúpula gobernante. Luego vino la idea de que La Habana no era tan fácil como Caracas, y las razones militares de eso hasta hoy no se han aclarado. Pero la prolongación del bloqueo petrolero ha ido cambiando las cosas.</p>   <p>Ahora el sistema de Justicia de los EE. UU. ha abierto causas a un grupo de prominentes personajes del gobierno cubano, entre los que destaca Raúl Castro, de 94 años. En opinión de <em>The Economist</em>, con esto la ofensiva de presiones sobre Cuba empieza a parecerse cada día más a la estrategia que derrocó a Nicolás Maduro.</p>   <p>Pero es verdad sostenida que, mientras los EE. UU. acosan y consideran enjuiciar al provecto Raúl por crímenes de tiempos del castrismo olímpico, llevan adelante discretas negociaciones con jerarcas cubanos, entre los que está un nieto del mismo Raúl. En estos días las reuniones son con emisarios de la CIA.</p>   <p>Es obvio que el bloqueo petrolero es una maniobra de tipo militar, que viene manteniendo a raya incluso a Rusia, el antiguo amigo de la familia Castro. En un inicio se consideró que La Habana tendría alguna capacidad de respuesta, pero no ha sido así. Una vez neutralizada la retórica asistencialista de Claudia Sheinbaum, todo quedó listo para lo que estamos viendo ahora.</p>   <p>¿Qué estamos viendo? Probablemente una carrera contra el tiempo. Si la cúpula cubana logra hacer concesiones capaces de tranquilizar a Washington el tiempo suficiente, entonces podrá sobrevivir la etapa más agresiva de Donald Trump y seguir administrando la miseria de las calles y los hogares de la isla.</p>   <p>Para los EE. UU. no hay mucho que ganar en la caída del gobierno cubano. Allá no hay petróleo como en Venezuela. ¿Reconstruir una viabilidad capitalista con base en el turismo y la música resultaría largo, costoso e incierto en el presente escenario mundial? Además, si se desarticula la empresa de compinches militares GAESA, tardará mucho en aparecer un equipo de gobierno equivalente.</p>   <p>No descartemos, entonces, que Washington simplemente mantenga la presión lo suficiente para que Cuba siga siendo una penosa vitrina del autoritarismo caribeño. En esa estrategia, parafraseando el poema de Lola Rodríguez, Cuba y Venezuela serán de un pájaro las dos alas.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Un ritual muy discutible, por Mirko Lauer ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/un-ritual-muy-discutible-por-mirko-lauer-hnews-1404700</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/un-ritual-muy-discutible-por-mirko-lauer-hnews-1404700</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Fernando Tuesta sostiene que los debates influyen en la decisión del voto, pero la conexión entre ganar el debate y triunfar en la elección no siempre es clara. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a0ea6d5667612acd9042b6c.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[mirko lauer]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 22 May 2026 13:07:17 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a0ea6d5667612acd9042b6c.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Un ritual muy discutible, por Mirko Lauer ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Qué nos ofrece el debate de a dos que pronto veremos? En su aspecto más sutil, ofrece los viejos tiempos. Algo así como políticos con cosas que decir y un público con capacidad e interés para evaluarlos. Desde hace un par de debates esa política no existe, pero el ritual sigue allí, inamovible y sancionado por las autoridades. Una especie de conteo rápido de dudosas capacidades oratorias.</p>   <p>¿Funciona el debate como momento de decisión electoral? Fernando Tuesta dice que sí influye en el voto que viene a continuación. ¿Cómo lo haría? ¿Contrastando inteligencias? ¿Comparando simpatías? ¿Yuxtaponiendo el atractivo de cada ramillete de ofertas? Pero entre ganar el debate y ganar la elección hay una diferencia que nunca ha sido entendida del todo.</p>   <p>Por ejemplo, ¿Pedro Castillo ganó los debates de 2021? Si recordamos bien, lo suyo no fue un despliegue de argumentos, sino una coreografía concebida para hacer del candidato un hombre andino hecho de lugares comunes: el sombrerazo, la ubicación en el paisaje rural, la queja por la conquista, la colonia, la independencia y lo que venga, más cierto gusto por el autoritario incanato.</p>   <p>Frente al colorido despliegue de furias que presentó Castillo, la oferta de Keiko Fujimori (más o menos la misma que ahora) parecía encarnar un orden establecido que no llegaba a definir del todo. Más que un debate, en el sentido de diálogo, lo que se vio entonces fue un choque de imágenes más o menos automáticas, mitad espontáneas, mitad calculadas.</p>   <p>El frustrado intento de llevar el debate electoral a Chota, la Roma del castillismo, puso en evidencia que lo más importante no es debatir, sino proyectar imágenes para consumo popular. Roberto Sánchez terminó ubicado entre Huaral y San Borja. El festival de Chota seguirá esperando su segunda oportunidad. Pero, si de guerra de imágenes se trata, Sánchez tiene una ventaja.</p>   <p>La imagen del candidato de JPP, en cierto modo, recoge los esfuerzos por la constitución de una totalidad popular, con sus altos y sus bajos. En cambio, la imagen de Fujimori recoge la saga de su familia, algo así como una marca registrada de la política peruana. ¿Qué se van a decir estas dos imágenes? Muy poco que no sea la puya, la descalificación y la denuncia.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ ¿Sánchez se franckea? No del todo, por Mirko Lauer ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/sanchez-se-franckea-no-del-todo-por-mirko-lauer-hnews-488884</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/sanchez-se-franckea-no-del-todo-por-mirko-lauer-hnews-488884</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Pedro Francke es presentado como candidato a ministro de Economía y Finanzas por Roberto Sánchez, quien busca enviar un mensaje de izquierda responsable y eficiente. Sin embargo, este anuncio ha generado dudas sobre la continuidad. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a0d9eb3f8fee48252091730.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 22 May 2026 13:03:47 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a0d9eb3f8fee48252091730.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ ¿Sánchez se franckea? No del todo, por Mirko Lauer ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>No hay problema con Pedro Francke como persona y como profesional. No lo hizo mal la vez pasada con Pedro Castillo, mientras pudo. Mantuvo el gasto fiscal moderado en su paso por el MEF 2021-2022. Pero allí no está toda la historia económica del castillismo, ni siquiera una buena parte. Después de Francke vino el diluvio de los estúpidos y los bribones, antesala moral del presente Congreso.</p>   <p>Al presentar al correcto Francke a su MEF expectaticio, el candidato Roberto Sánchez quiere enviar un mensaje de izquierda responsable, eficiente y honesta. Pero se equivoca, pues con esa figura hace pensar en todo lo que vino después, cuando Francke ya se había ido. Es decir, un despelote de quitarse el sombrero, con todo lo que sabemos: desde la ridiculez hasta la fuga y el intento de golpe.</p>   <p>Lo que demuestra Sánchez con este anuncio de reclutamiento es la pobreza de sus recursos. No porque Francke sea una opción pobre, sino porque repetir a Castillo desde tan temprano es de una penosa elocuencia y una tácita amenaza sobre lo que viene después, cuando el verdadero sanchismo sea subido al carro del gobierno.</p>   <p>No olvidemos que Sánchez es todavía uno de los 130 parlamentarios cuya presencia el país ha lamentado en todo momento, y lo ha expresado con ínfimas cifras de aprobación. No es mucha suspicacia suponer que es de allí que Sánchez —si llegara a ganar— va a sacar a buena parte de su Ejecutivo en esta democracia de compinches. Se menciona a Francke para ocultar a los demás.</p>   <p>El economista no ha dicho mucho, casi nada. Suponemos que está de acuerdo en darle una segunda oportunidad a la izquierda y que eso incluye no interferir con la estrategia de segunda vuelta del candidato. Pero, a la vez, parece que Francke está esperando a ver con qué se despacha Sánchez más allá del salario mínimo de S/ 1.500.</p>   <p>Aun antes de jurar, el próximo ministro de Economía y Finanzas, con Keiko Fujimori o con Sánchez, tiene algunas serias pretareas en su agenda: zanjar el asunto de Petroperú, atajar el gasto desmedido de los congresistas que ya se van, poner en marcha una necesaria austeridad de cara al déficit fiscal. Pedro Francke nos podría ir hablando sobre todas esas cosas desde ahora.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ El Estado deja solas a las víctimas ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/el-estado-deja-solas-a-las-victimas-editorial-2135056</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/22/el-estado-deja-solas-a-las-victimas-editorial-2135056</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Que 68 congresistas del pacto corrupto hayan eliminado la ESI y que 59 niñas sean abusadas cada día en el Perú es una herencia más del pacto corrupto. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a10101d507425f05d02aba3.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Editorial]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Editorial</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 22 May 2026 08:14:28 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/22/6a10101d507425f05d02aba3.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ El Estado deja solas a las víctimas ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En Iquitos, Wilder Oblitas, un hombre de 28 años abusó de su hija de dos años en un bus. Fue finalmente condenado. El caso produce el horror que debiera producir en una sociedad que aspira si quiera a llamarse civilizada. Sin embargo hay otro horror, más frío y calculado, que llega en forma de legislación.</p>   <p>El 19 de noviembre de 2025, 68 congresistas votaron a favor de la Ley 32535. Fuerza Popular, acompañados de las bancadas del pacto corrupto, pusieron los votos. Pero la génesis fue Renovación Popular, que puso a la autora. Fernando Rospigliosi puso la firma. El presidente de turno sometido a quienes en verdad gobiernan guardó silencio.</p>   <p>La consecuencia es que el Ministerio de Educación haya derogado los lineamientos de Educación Sexual Integral (ESI) y los haya reemplazado por un documento que tanto la ONU, como la UNESCO, UNFPA y OPS rechazaron y se negaron a avalar.</p>   <p>Todo esto ocurre en el país donde, según los Centros de Emergencia Mujer del Ministerio de la Mujer, entre enero y setiembre de 2025 se registraron 16,120 ataques sexuales contra menores de edad, siendo aproximadamente el 90% de ellas, niñas. Ese dato es justamente la razón por la que la ESI se concibió.</p>   <p>Esta herencia del pacto es una educación sexual que puede mencionar el abuso pero ha perdido el lenguaje para explicar las estructuras que lo producen. En pocas palabras, es una supuesta protección que está vaciada de su capacidad de prevenir.</p>   <p>Pero lo más grave es que el programa continúa. El congresista Alejandro Muñante, también de Renovación Popular, está impulsando un proyecto que propone cárcel de tres a seis años para quienes denuncien violencia familiar y obtengan un archivo del caso por insuficiencia de pruebas. La comisión que lo debate la preside nada menos que Milagros Jáuregui, la misma autora que eliminó la ESI.</p>   <p>La evidencia debería hablar por sí sola. El Programa Warmi Ñan del MIMP documentó que en solo los primeros cuatro meses de 2025, seis mujeres asesinadas habían presentado denuncias previas contra sus agresores. En ese mismo año, el país cerró con 133 feminicidios. La respuesta de esta mayoría congresal es agregar el miedo a la cárcel al miedo al agresor.</p>   <p>Cada uno de estos movimientos forman un programa que consiste en eliminar el marco educativo que nombra las violencias de género, instalar el riesgo penal para quien las denuncie y desfinanciar las instituciones que las investigan. Los peruanos deben identificar a quienes sostienen esos actos y preguntarse a qué intereses sirven.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Votar: ¿cuándo?, ¿quiénes?, ¿cómo?, por Mirko Lauer ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/21/votar-cuando-quienes-como-por-mirko-lauer-hnews-390705</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/21/votar-cuando-quienes-como-por-mirko-lauer-hnews-390705</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Los procesos electorales en Perú han cambiado drásticamente, pasando de la exclusión de élites a una participación mayoritaria. Este cambio ha transformado la composición del electorado. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/21/6a0c465adbb82433020ec424.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Mirko Lauer]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Mirko Lauer</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 22 May 2026 02:29:25 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/21/6a0c465adbb82433020ec424.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Votar: ¿cuándo?, ¿quiénes?, ¿cómo?, por Mirko Lauer ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Qué ha cambiado en los procesos electorales peruanos? Lo más notorio es la presencia de muchos menos votantes. Antes votaba una minoría, que algunos querían definir como una élite. Hoy vota una inmensa mayoría obligatoria, que a algunos se les antoja una totalidad. No es toda la diferencia, pero casi.</p>   <p>Lo que vemos a mediados del siglo XIX da la apariencia de ser duelos de aristócratas. Burócratas, agricultores, militares y hasta comerciantes se volvieron el grupo social en competencia por el poder electoral. Por los oropeles de Palacio, claro. Todo estaba más controlado y, por tanto, parecía más calmado.</p>   <p>Más calmado: todo tenía la forma de una argolla, y era clave el silencio de los excluidos. Mujeres, analfabetos, no inscritos o, más bien, no convocados. Visto desde aquí, el poder del Estado no se disputaba, sino que se turnaba; participar se limitaba a presenciar la puerta giratoria que era la política.</p>   <p>¿Qué le fue dando a las elecciones la forma que conocemos hoy? Evidentemente, la inclusión de nuevos participantes, es decir, el cambio en la composición del electorado. El clasismo y el racismo pasaron de tácitos a explícitos. Lo cual afectó la naturaleza del discurso, marginó las ideas y le abrió paso al auge del argumento <em>ad hominem</em> que vendría después.</p>   <p>Otros afirman que los verdaderos cambios llegaron con los partidos políticos y su formación como grupos de interés dentro del cuerpo social. Con eso, la plutocracia se retiró de la política directa y pasó a actuar, digamos, a través de la interpósita persona colectiva en que se volvió el partido. Los enemigos del partido han sostenido que este defiende un interés contrario al de la sociedad entera.</p>   <p>La última etapa, la que vivimos hoy, es la conversión del partido de instrumento político en instrumento comercial. Esto se vuelve posible precisamente por la intensa inclusión que se dio en anteriores decenios: el habitante convertido en ciudadano pasa a convertirse en mercancía. Las elecciones de hoy están mediadas por las redes y la prensa.</p>   <p>El partido fue la gran posibilidad de darle poder al hombre de la calle para influir en su destino. Su destrucción nos dejó sin instrumento de defensa, en un juego en el que no podemos creer y en el que ya nadie cree.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                </channel>
            </rss>
        