Amenazas de bomba interrumpieron el vuelo de siete aviones en Europa y obligaron a activar los dispositivos de emergencia
Las inspecciones, que involucraron a autoridades locales y especialistas en seguridad, descartaron la presencia de artefactos explosivos en todas las amenazas reportadas hasta el momento.

Una sucesión de amenazas de bomba contra aeronaves comerciales y un crucero encendió las alarmas de seguridad en Europa. Los incidentes, registrados en Polonia, Bulgaria, Italia y España, obligaron a las autoridades a activar protocolos de emergencia, inspeccionar aviones y restringir temporalmente las operaciones en algunas instalaciones aeroportuarias.
En total, siete vuelos con destino a Varsovia, Sofía, Roma y Murcia fueron señalados mediante avisos sobre la supuesta presencia de explosivos. A estos episodios se sumó la amenaza contra el crucero Crown Iris, que navegaba hacia Israel y tuvo que someterse a una inspección en aguas griegas. Ninguno de los operativos permitió encontrar bombas.
Video destacado
Así se preparan Uruguay, Argentina y Perú para recibir al Papa León XIV #lr
La sucesión de alertas también tuvo un antecedente inmediato: el lunes, un avión de Wizz Air que cubría la ruta entre Londres y Sofía fue desviado a Budapest, Hungría, después de recibir una amenaza mientras permanecía en vuelo. Las autoridades húngaras inspeccionaron la aeronave y descartaron la existencia de explosivos.
- Demócratas derrotan a los republicanos de Trump en las elecciones intermedias 2026 y toman el control total del Congreso de EE.UU.
- El proyecto brasileño que desafía el modelo de Bukele y busca cambiar la seguridad en América Latina en 2026: presos plantaron 4,5 millones de árboles para restaurar bosques a cambio de un salario mínimo
Aeropuertos bajo protocolos de emergencia
En Polonia, uno de los incidentes involucró a un avión de LOT procedente de Londres y con destino al aeropuerto Chopin de Varsovia. La alerta obligó a desviar la aeronave, que transportaba a 181 personas, hacia el aeropuerto de Modlin, ubicado a unos 36 kilómetros de la capital.
Las instalaciones de Modlin suspendieron temporalmente sus operaciones mientras los equipos de seguridad examinaban el avión. Tras descartar cualquier peligro, el aeropuerto reabrió y retomó su actividad habitual.
Un segundo vuelo, operado por Scandinavian Airlines (SAS) y procedente de Copenhague, aterrizó sin inconvenientes en Chopin. Las autoridades también inspeccionaron la aeronave y confirmaron que no había ningún artefacto explosivo.
Bulgaria recibió amenazas contra dos aviones que se dirigían a Sofía desde Milán-Bérgamo y Dublín. El primero, operado por Wizz Air, transportaba a 176 pasajeros, mientras que el segundo, de Ryanair, llevaba a 186 personas. Ambos completaron sus respectivos aterrizajes sin incidentes y las inspecciones posteriores descartaron los explosivos.
El aeropuerto internacional de la Región de Murcia, en España, también activó sus mecanismos de seguridad después de recibir una alerta contra un vuelo de Ryanair procedente de Manchester. La aeronave fue sometida a una revisión exhaustiva.
El operativo incluyó la participación de agentes de la Policía Nacional, servicios de emergencia y especialistas en desactivación de explosivos de la Guardia Civil. Según informó el delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Lucas, los controles no detectaron ninguna amenaza real.
Italia también se vio afectada por la cadena de falsas alarmas. Dos aviones de Ryanair, procedentes de Lisboa y Dublín, fueron inspeccionados en el aeropuerto de Fiumicino, en Roma, tras recibirse avisos sobre supuestas bombas a bordo.
El vuelo procedente de Dublín fue escoltado por aeronaves de la Fuerza Aérea italiana hasta su aterrizaje. Una vez en tierra, los equipos especializados revisaron ambos aviones y descartaron la existencia de explosivos. Las autoridades aeroportuarias señalaron que el incidente no ocasionó alteraciones importantes en el resto del tráfico aéreo.
Un crucero también fue objeto de una amenaza
La cadena de alertas no se limitó al transporte aéreo. En la isla griega de Syros, las autoridades inspeccionaron el Crown Iris, un crucero con bandera panameña que se dirigía a Israel.
La intervención comenzó después de que una persona no identificada asegurara que se había colocado un artefacto explosivo en el casco de la embarcación. Para verificar la información, se desplegaron perros especializados en detección de explosivos y un buzo encargado de examinar la estructura.
Las primeras comprobaciones no encontraron indicios de explosivos. Sin embargo, las autoridades tenían previsto realizar nuevas revisiones con especialistas de la Guardia Costera antes de autorizar la continuación del viaje.
Hasta el momento, ningún individuo u organización reivindicó la autoría de las amenazas, mientras que los gobiernos de los países afectados tampoco identificaron a los responsables.













































