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La mayoría de los candidatos no sumó votos por errores propios

David Pereda

Divididos. De Soto y López Aliaga se enfrentaron por un mismo electorado. Foto: Aldair Mejía / La República
Divididos. De Soto y López Aliaga se enfrentaron por un mismo electorado. Foto: Aldair Mejía / La República

Balance. Especialistas coinciden en que candidatos no despegaron por yerros aparentemente simples, que resultaron graves en una elección tan fragmentada.

Yonhy Lescano, Rafael López Aliaga, Hernando de Soto, Verónika Mendoza, César Acuña y George Forsyth se quedaron por errores que, en una elección marcada por el desencanto, bastaron para que los superen rivales con bajo respaldo.

“Lescano frena su crecimiento tras los debates. Llegó como “cabeza”, generando muchas expectativas que no logró satisfacer. Comete errores muy groseros en una elección tan fragmentada y con electorado volátil. Aparecer primero lo puso en un espacio incómodo, donde se acomodó como si su tendencia al alza estuviera asegurada”, dice el politólogo Paolo Sosa, investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).

“Lescano tuvo un problema de mensaje. Ser provinciano y venir de abajo da hasta cierto punto, pero tenía un hándicap de origen que era pertenecer al establishment político y la falta de propuesta clara. No estableció a quién le hablaba”, alega la consultora política Giovanna Peñaflor, presidenta de Imasen.

Decepcionó. A Lescano no le convino tanto aparecer como favorito. Foto: Antonio Melgarejo / La República

“Cargaba la mochila de una bancada dividida y con la herencia de Merino”, anota el antropólogo trujillano Juan Gamarra Nieto, profesor de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT).

“López Aliaga saca ventaja de su discurso radical, inspirado en personajes como Trump o Bolsonaro. Tenía espacio para crecer en un escenario desencantado por Lava Jato, crisis política y pandemia, pero se frena porque no tiene liderazgo y carisma de los presidentes que buscaba emular. Sale muy mal parado del debate”, indica Sosa.

“Además, la campaña entre las derechas ha estado muy dispuesta al ‘canibalismo’ entre candidatos atacándose ellos por un mismo elector”, añade.

“El debate lapidó la posibilidad de López Aliaga, aunque ya antes frenaba su crecimiento. Su pico fue mucho antes de la elección y dio tiempo para que se le vieran actitudes y situaciones que generaron rechazo. Era nuevo y a medida que se le conoció, polarizaba”, señala Peñaflor.

“Tiene el mismo error que en la campaña pasada. El discurso provida tiene límites claros, no cala si no va acompañado de populismo económico e intervencionismo estatal”, aduce el politólogo Anthony Medina, docente de la Universidad Católica de Santa María (Arequipa).

“No llega por su conducta, falta de respeto a mujeres y rasgos fascistoides”, dice Gamarra.

“En De Soto lo que transmite desconfianza en algunos electores es su cercanía al fujimorismo y los errores constantes en su discurso. Sin embargo, su tendencia en las encuestas sí estaba en alza al final de la campaña y, quizás, podría haber tenido más espacio para crecer, especialmente robando electores a otras opciones. El tiempo le jugó en contra”, explica Sosa.

“Las limitaciones de RLA permiten a De Soto crecer al final, más que lo que haya hecho. En el debate apareció poco orientado al país y muy centrada en su persona y trayectoria. Hubo una diferencia entre el De Soto que uno imagina y lo que se ha visto en el candidato”, comenta Peñaflor.

“La desconexión de De Soto con los sectores populares era tan grande que pensó que Chibolín le iba a servir como buen broker político”, anota Medina.

“No tenía organización partidaria fuerte nacional, su discurso y maneras no tuvieron anclaje. Su vanidad era mayor que sus propuestas”. alega Gamarra.

Estancada. Verónika no tuvo organización territorial para ampliar su apoyo. Foto: Aldair Mejía / La República

“Mendoza nunca despegó de forma significativa. Ha mostrado ser candidata sólida, pero no ha tenido sostén organizativo para la cobertura territorial que se necesita. Representa una izquierda liberal, con un discurso claro en lo económico sobre la necesidad de un Estado más activo y componente igualitario en lo social. Lo primero hizo que sea satanizada en algunos espacios, motivando una prematura moderación para algunos electores que recuerda la “traición” de Humala”, afirma Sosa.

“Le faltó traer lo nuevo para esta campaña y falta de visualización clara de qué espacio iba a ocupar. Entre la izquierda más radical y Lescano, termina disputando el lado más moderado, hecho sándwich”, dice Peñaflor.

Apuro. Respaldo inicial hizo creer a Forsyth que podía mantenerse a la cabeza en el país. Foto: difusión

Sobre Forsyth, los analistas ven apresuramiento del candidato por un respaldo inicial que se cayó al evidenciarse sus limitaciones. De Acuña, explican que quedó como alguien a quien no se le tomaba en serio y que cargaba cuestionamientos a él y a su partido que minimizó.

Golpe. Acuña cargó el papel de su bancada a favor del golpe de Merino. No lo tomó en serio. Foto: John Reyes / La República

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