Economía

Carlos Adrianzén advierte que El Niño podría provocar un fuerte impacto económico si el Perú no está preparado

El economista sostiene que aún es imposible cuantificar el costo económico del Fenómeno de El Niño, pero alerta que un evento climático de gran intensidad afectaría la agricultura, la pesca, la infraestructura y el crecimiento del país. A ello se suma, afirma, la falta de capacidad del Estado para ejecutar medidas preventivas de manera eficiente.

La intensidad del evento climático y la capacidad de respuesta del país serán determinantes para limitar las pérdidas en la producción, el empleo y la actividad económica.
La intensidad del evento climático y la capacidad de respuesta del país serán determinantes para limitar las pérdidas en la producción, el empleo y la actividad económica. | La República

Las recientes advertencias del presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, sobre los riesgos económicos asociados al Fenómeno de El Niño han reabierto el debate sobre la capacidad del Perú para enfrentar un evento climático de gran magnitud. Para el economista Carlos Adrianzén, aunque todavía no existen elementos suficientes para calcular el costo económico que podría generar este fenómeno, sí existen señales que obligan a tomar previsiones desde ahora.

En entrevista con La República, Adrianzén explicó que cualquier estimación sobre el impacto económico todavía está sujeta a un alto nivel de incertidumbre debido a que la intensidad del fenómeno continúa siendo monitoreada.

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"La especulación que es posible hacer va a ser resultado de información incompleta, es decir, va a tener alta probabilidad de falla hacia arriba o hacia abajo", afirmó.

El especialista explicó que, independientemente de la intensidad que finalmente alcance El Niño, un país con infraestructura adecuada y planificación preventiva debería ser capaz de reducir considerablemente sus efectos sobre la economía. Sin embargo, considera que esa no es actualmente la situación del Perú.

"En un país donde se hubiera hecho un adecuado trabajo de preparación, los efectos del Niño serían marginales", señaló.

En ese sentido, Adrianzén sostuvo que la experiencia internacional demuestra que los fenómenos climáticos extremos no necesariamente derivan en crisis económicas cuando existen instituciones sólidas y políticas de prevención sostenidas. Países con infraestructura resiliente y sistemas eficientes de gestión del riesgo suelen reducir las pérdidas sobre la producción, el empleo y la inversión, incluso frente a eventos naturales de gran magnitud.

Como ejemplo, mencionó a economías como Noruega y Suecia, donde este tipo de eventos no generan el mismo nivel de afectación gracias a una planificación de largo plazo y una respuesta institucional más eficiente. A su juicio, esa diferencia explica por qué un mismo fenómeno climático puede tener consecuencias económicas mucho más severas en países con mayores brechas de infraestructura y menor capacidad de gestión pública.

Carlos Adrianzén advirtió que el aumento de las temperaturas también podría elevar los costos sanitarios por la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos.

Carlos Adrianzén advirtió que el aumento de las temperaturas también podría elevar los costos sanitarios por la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos.

Según Adrianzén, el impacto económico no dependerá únicamente de las lluvias o del incremento de la temperatura del mar, sino también de la capacidad institucional para responder oportunamente. En ese contexto, recordó que el Fenómeno de El Niño de 1983 produjo una fuerte caída de la actividad económica en el norte del país y que la recuperación tomó varios años.

En esa línea, Adrianzén sostuvo que la eficiencia del gasto público será determinante para reducir las pérdidas económicas que pueda ocasionar el fenómeno. A su juicio, los problemas de corrupción y de gestión en distintos niveles del Estado limitan la ejecución de obras de prevención y retrasan la respuesta frente a las emergencias, lo que termina incrementando los costos para la economía y prolongando la recuperación de las zonas afectadas.

"El PBI del norte peruano se cayó en 25%. Toda la costa norte se dañó (...) y pasaron cinco años, casi diez, y no se recuperó la infraestructura", recordó.

La capacidad de respuesta del país marcará el impacto económico de El Niño

Para el economista, los efectos económicos ya comienzan a percibirse en algunas actividades productivas, aunque todavía no es posible medir su verdadera magnitud. Explicó que la agricultura y la pesca son los sectores más expuestos por su dependencia de las condiciones climáticas, mientras que posteriormente podrían verse afectados el transporte, el comercio y otros servicios vinculados a la cadena de abastecimiento.

Adrianzén sostuvo que el aumento de la temperatura también podría generar mayores costos para el país debido a la aparición de enfermedades transmitidas por mosquitos, lo que incrementaría la presión sobre el sistema de salud y afectaría la productividad laboral.

"Sube la temperatura manteniendo los niveles de humedad y automáticamente aparecen los mosquitos... son transmisores de enfermedades que pueden aumentar la factura y los costos", indicó.

El economista advirtió además que, si el fenómeno alcanza la intensidad que proyectan algunos escenarios, las consecuencias económicas serían particularmente severas porque la mayor parte de la producción nacional se concentra en la costa.

"Va a hacerle mucho daño al 75% de la producción peruana, que es la costa. Entonces te va a mandar a un hoyo recesivo", afirmó.

Como parte de sus conclusiones, Adrianzén consideró que el país debe priorizar acciones preventivas antes que respuestas de emergencia, aunque expresó dudas sobre la capacidad del aparato estatal para ejecutar dichas medidas con eficacia.

Durante la entrevista, el economista sostuvo que la lucha contra la corrupción también forma parte de la estrategia para enfrentar un evento climático de gran magnitud, ya que una administración eficiente de los recursos públicos permitiría ejecutar con mayor rapidez las obras de prevención y atender las emergencias sin elevar innecesariamente el costo económico para el país.

"Lo central es que el Niño viene muy fuerte... Hay que adelantar a la población de lo que viene", concluyó.

A juicio del economista, el desafío no consiste únicamente en enfrentar un fenómeno climático extremo, sino en evitar que las deficiencias en infraestructura, planificación y gestión pública amplifiquen sus efectos sobre la actividad económica. En ese escenario, la preparación de empresas, productores y ciudadanos será determinante para reducir las pérdidas y acelerar la recuperación una vez que el evento climático se presente.

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