De lo onírico, de lo absurdo: los relatos de Etgar Keret
No solo es, hoy en día, el escritor más popular de Israel. Su obra es igualmente reconocida en el mundo. Pizzería Kamikaze y otros relatos es uno de sus libros más celebrados y una excelente puerta de entrada a su obra.

Si queremos leer algo original y con la suficiente epifanía como para convertirte en hincha de un autor, pues haríamos bien en, por lo menos, darle una oportunidad al escritor israelí Etgar Keret.
Un amigo librero me lo recomendó hace algunos años con un entusiasmo inusual. Para él, todo lo que se publica, y no solo en Perú, resulta olvidable. Por eso mismo le presté atención a este escritor, el cual es visto por sus seguidores como si fuera una suerte de autor secreto solo apto para conocedores, cuando lo cierto es que Keret no tiene nada de secreto, ni su poética es hermética como para catalogarlo así. Por el contrario, Keret es un autor muy popular en Israel. No solo es narrador, también se desempeña como guionista de televisión y director de cine.
Como guionista y director no es nada malo; se encuentra entre los más prometedores de la nueva hornada de su país, pero es gracias a su faceta de escritor, de hacedor de historias que dialogan con el absurdo de la cotidianidad y sus respectivas dosis oníricas, lo que diferencia, en principio, a Keret, convirtiéndolo en una voz por demás radiactiva.
De los libros de Keret, sugiero el siguiente: Pizzería Kamikaze y otros relatos (Sexto Piso) vendría a ser una respuesta, o un respiro, a la linealidad narrativa y realista dominante. Basta ver los catálogos de los grandes sellos editoriales, los criterios de festivales y congresos literarios para sustentar la impresión de que sí existe un discurso mayor que proclama a la linealidad narrativa y el realismo como los senderos que direccionan a la narrativa contemporánea. Pero lo de Keret es una respuesta involuntaria. Los verdaderos escritores no escriben para responder o estar en contra de algo; primero escriben por urgencia y el resultado de esa urgencia puede adquirir diferentes lecturas, siendo una de ellas la no alineación a las tendencias narrativas que dominan el panorama.

"Pizzería Kamikaze y otros relatos". Imagen: Difusión.
En base a esa libertad/urgencia, Keret hace lo que quiere, y para bien, con sus lectores. Como bien se indicó líneas atrás, los relatos del autor se nutren de lo absurdo y del componente onírico; solo así podemos explicarnos la realidad de la irrealidad en relatos como “La historia del conductor de autobús que quería ser Dios”, “El deschavete de Nimrod”, “El cóctel del infierno”, “Útero” y el homónimo que titula a la publicación, que sin problema deberíamos catalogar de novela corta, y no necesariamente a su extensión, sino a la variedad temática que confluye en el texto, que tranquilamente lo ubican como una perlita narrativa conformada por tópicos encontrados (la realidad contra lo no real). Ajá: novela corta rotulada de cuento que va sobre un mundo paralelo habitado solo por suicidas, cada suicida más loco, tierno y salvaje, ninguno parecido, pero con los suficientes méritos, en su configuración moral, para quedarse en nuestra memoria. Lo mismo podríamos decir de los personajes de los otros relatos, de esos finales que tienen los componentes de la tragedia, pero una tragedia festiva que a más de uno lo hace pensar, para inmediatamente reírse de sus protagonistas y luego de uno mismo. Hay, pues, una configuración casi adolescente de los personajes de Keret. Esta configuración le permite a Keret explotar el asombro de sus personajes ante las extrañas situaciones que se les presentan. Sin embargo, en lugar de quedarse en la contemplación del suceso extraño, se suman a él sin pensar del todo a qué obedece la situación que les toca. Keret, he ahí su mérito, hace que el lector no sienta ruido. Esa es una de las razones de su éxito como escritor.
Las historias de Keret parecen jaladas de los cabellos. Inverosímiles. Por más bien escritas que estén, por más pensado que sea su andamiaje estructural, se hace necesario un aliento distinto que las eleve y, por ende, que conecten con el lector.
Pues bien, ese aliento proviene de la mirada irónica y humorística de Keret. Humor al que se suma el azar. El éxito de Keret yace en la sencillez con la que dispone de sus materiales, como si la escritura para él no fuera una presión, sino un ejercicio lúdico y onírico. Etgar Keret es uno de los autores más peculiares hoy en el mundo y Pizzería Kamikaze y otros relatos es una extraordinaria invitación a conocer su narrativa.
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Lectores. El público de Etgar Keret está conformado por adolescentes y jóvenes. Su obra no está inscrita en la literatura juvenil.
Disponibilidad. Los libros de Etgar Keret se pueden ubicar en librerías limeñas y en plataformas.
















