La Tierra alcanza su mayor nivel de CO2 en 800.000 años: sus efectos durarán siglos y El Niño podría elevarlo aún más, según la ONU
El fenómeno de El Niño, junto a las emisiones de combustibles fósiles, afecta la capacidad de los ecosistemas para absorber carbono, acelerando el deterioro ambiental global.

La concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanzó un récord de 426,8 partes por millón en 2025, según el último Boletín de Gases de Efecto Invernadero de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la ONU. La cifra supera en un 53% el nivel preindustrial de 1750 y refuerza una tendencia de acumulación que también incluye máximos históricos de metano y óxido nitroso.
El organismo especializado de las Naciones Unidas sitúa estas mediciones en valores sin precedentes en al menos 800.000 años y advierte que sus repercusiones se prolongarán durante siglos. A las emisiones procedentes de los combustibles fósiles se suma el fenómeno de El Niño, un factor climático cuyo desarrollo debilita la capacidad de los ecosistemas terrestres para absorber carbono e incentiva un incremento acelerado de la temperatura global.
¿Cómo el récord de CO2 alterará el clima global durante siglos?
El aumento del dióxido de carbono en el aire genera consecuencias prolongadas que impactarán a múltiples generaciones. Una parte sustancial del gas acumulado retiene calor de forma sostenida, lo que amplifica el efecto invernadero a largo plazo. Sobre este fenómeno, Ko Barrett, vicesecretaria general de la OMM, advirtió que la influencia de esas emisiones perdurará por décadas e incluso siglos.
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La concentración global depende del equilibrio entre las descargas contaminantes y la capacidad de captura de los sumideros naturales. Alrededor del 50% de las partículas derivadas de la actividad humana permanece en la cubierta gaseosa, mientras que los mares y los bosques absorben el remanente. No obstante, las sequías y el alza térmica en las masas de agua debilitan este filtro biológico, lo que acelera el deterioro ambiental.
Los efectos colaterales impactan severamente el ecosistema marino, reservorio de más del 91% del exceso de energía en el sistema terrestre. Esta alteración, sumada al deshielo de los polos, acelera el incremento de la superficie oceánica. De acuerdo con las proyecciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, ambos procesos destructivos mantendrán su tendencia irreversible durante los próximos cientos de años.
¿Cómo influye el fenómeno El Niño en el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera?
El Niño altera el ciclo del carbono al generar intensas sequías en regiones clave como la Amazonía y el sur de África. Esta falta de humedad frena la fotosíntesis en la vegetación e intensifica incendios forestales que liberan grandes volúmenes de CO2. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó este impacto durante el evento de 2023-2024, evidenciando el debilitamiento de los sumideros naturales.
Posteriormente, la regeneración vegetal y la reducción de quemas desaceleraron el ritmo de acumulación durante 2025. Sin embargo, la científica sénior del organismo, Oksana Tarasova, detalló que el aumento anual fue de 2,8 ppm: una incorporación de carbono que siguió siendo sustancial pese a resultar menor que el repunte anterior. La estabilización temporal de la biomasa no detuvo la concentración progresiva del gas de efecto invernadero.
En 2026, la especialista anticipó una aceleración por la quema ininterrumpida de combustibles fósiles junto al desarrollo de un nuevo episodio térmico en el Pacífico. Tarasova advirtió además que "crecen los riesgos de una menor captación oceánica", lo cual demuestra cómo la variabilidad climática natural reduce la capacidad de absorción del planeta y amplifica las emisiones derivadas de actividades humanas.














































