Un astrónomo propone que el Sol podría haberse comido a una supertierra desaparecida
Un estudio sugiere que un planeta con cinco a diez veces la masa de nuestro planeta podría haber dejado huellas en el interior de la estrella.
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El Sol podría guardar en su interior señales de un antiguo episodio ocurrido durante los primeros años del sistema solar: la posible desaparición de un planeta varias veces más grande que la Tierra. Un nuevo estudio plantea que una supertierra pudo caer hacia la joven estrella y dejar cambios químicos y estructurales que todavía podrían detectarse.
La investigación, publicada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, analiza si ese supuesto planeta pudo alterar las características internas del Sol. Los modelos desarrollados por el equipo apuntan a un rango de entre cinco y diez masas terrestres y relacionan este escenario con algunas diferencias que existen entre los modelos solares convencionales y las observaciones de la estrella.
El Sol podría conservar huellas de una supertierra
El estudio parte de una pregunta sobre la composición química del Sol durante su etapa inicial. Las estrellas jóvenes están rodeadas por discos de gas y polvo donde circula material que puede terminar en la estrella o formar planetas. Como los cuerpos planetarios poseen una composición distinta a la del gas del disco, su incorporación podría modificar la estructura química de la estrella.

Representación artística de una supertierra orbitando una estrella similar al sol. Foto: NASA/JPL-Caltech
"Nuestro nuevo estudio sugiere que un planeta varias veces más masivo que la Tierra puede haber caído en el joven Sol y haber dejado una huella química duradera en lo profundo de él", explicó Mutlu Yildiz, profesor de la Universidad de Ege en Turquía.
El equipo utilizó el código de evolución estelar MESA para recrear distintas posibilidades de acumulación de material y después comparó los resultados con mediciones heliosísmicas y abundancias presentes en la superficie solar. El análisis también consideró explicaciones alternativas relacionadas con la opacidad, la ecuación de estado y los procesos de mezcla turbulenta y convectiva.
Un planeta de hasta 10 veces la masa de la Tierra pudo dejar señales detectables
Según los investigadores, ese cuerpo absorbido por la estrella joven habría podido atravesar las capas externas de la estrella con una pérdida relativamente pequeña de material, lo que permitiría que parte de su composición quedara incorporada en zonas profundas.
"Nos interesaba saber si estos problemas podrían tener un origen común en la historia química temprana del Sol", explicó Yildiz.
"Las estrellas jóvenes están rodeadas de discos protoplanetarios, donde cantidades sustanciales de material pueden moverse entre el disco y la estrella".
"Dado que los planetas están compuestos de un material químicamente diferente al gas del disco, nos preguntamos si la temprana absorción de un planeta podría haber dejado una huella química en el interior del joven Sol".
Esta posibilidad resulta relevante porque el Sol presenta una marcada escasez de litio en su superficie y los modelos estándar también tienen dificultades para reproducir de forma simultánea algunas propiedades de su interior, como la estructura de la velocidad del sonido bajo la zona de convección y la profundidad de esta región.
Yildiz señaló que el resultado no demuestra que el episodio haya ocurrido, pero plantea que una huella estructural o química identificable mediante observaciones independientes podría aportar evidencia de aquel antiguo acontecimiento.
"El siguiente paso es comprobar si estas huellas dactilares pueden detectarse de forma independiente", finalizó.






















