Investigadores australianos enterraron tuberías de plástico en escombros mineros para crear madrigueras artificiales y ayudar a restaurar el hábitat de unos marsupiales
Los refugios mantienen condiciones térmicas y de humedad similares a las naturales en las que viven estos animales.
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Lo que para la industria minera puede parecer un residuo podría convertirse en un refugio para uno de los marsupiales más amenazados de Australia. Un grupo de investigadores probó tuberías de plástico desechadas para construir madrigueras artificiales destinadas al quol norteño (Dasyurus hallucatus) en antiguos terrenos mineros del noroeste del país.
La propuesta busca atender uno de los problemas que afronta esta especie: la pérdida de lugares adecuados para refugiarse y reproducirse. Los quoles norteños, pequeños marsupiales carnívoros emparentados con el demonio de Tasmania, sufren además la presión de los sapos de caña, los gatos asilvestrados y los incendios cada vez más intensos. La actividad minera puede agravar la situación al alterar o eliminar sus refugios naturales.
¿Cómo funcionan las madrigueras hechas con tuberías de plástico?
El estudio publicado en Pacific Conservation Biology evaluó el uso de tubos de polietileno de alta densidad (HDPE), un material disponible en numerosos proyectos mineros. Los investigadores colocaron las tuberías dentro de acumulaciones de roca residual y a suficiente profundidad para aprovechar la capacidad del suelo y las piedras de moderar las condiciones del interior.

Las madrigueras servirán para ayudar a aumentar el número de quols y reconectar las poblaciones. Foto: Australian Wildlife Conservancy
Durante la prueba, las madrigueras registraron una temperatura máxima promedio de 33,6 °C y una variación térmica relativamente reducida. La humedad máxima promedio alcanzó cerca del 62%, con valores similares a los registrados en refugios naturales del quol norteño. Estas condiciones resultan importantes porque una madriguera debe proteger a los animales de temperaturas y niveles de humedad extremos, además de ofrecer un espacio apropiado para el descanso y, eventualmente, la reproducción.
El método también plantea una alternativa de bajo costo para la recuperación de terrenos afectados por la minería. En lugar de fabricar refugios específicos desde cero, los proyectos de rehabilitación podrían reutilizar tuberías que ya existen en estos lugares.
Los marsupiales entraron a los refugios, pero aún falta comprobar si se reproducen
La evidencia más relevante del experimento surgió de cámaras remotas y dispositivos de seguimiento. Los investigadores registraron quoles norteños dentro de las tuberías y también observaron sus entradas y salidas, una señal de que los animales aceptaron e investigaron estas estructuras como posibles refugios.

El quol está en peligro de extinción. Foto: Australia Wildlife Conservancy
Sin embargo, los resultados todavía no permiten afirmar que las madrigueras funcionen como hogares permanentes. Tampoco existe evidencia firme de que los quoles las hayan utilizado para reproducirse con éxito. Esta diferencia resulta fundamental, ya que un refugio que un animal visita no necesariamente constituye un hábitat capaz de sostener una población a largo plazo.
El equipo considera necesario realizar más experimentos para determinar la longitud óptima de las tuberías, la profundidad de enterramiento y el lugar más adecuado para su instalación. También será necesario evaluar su relación con la vegetación, las fuentes de alimento y otros elementos del paisaje. Por ahora, las tuberías ofrecen una alternativa sencilla para recuperar parte de los refugios que estos marsupiales pierden tras la transformación de los terrenos mineros.






















