En 1970, la NASA puso en órbita 2 ranas toro para monitorear el mareo espacial: durante 6 días registraron 139 horas de información sobre el equilibrio en gravedad cero
El experimento permitió analizar durante horas las respuestas de los anfibios ante la ausencia prolongada de una referencia gravitatoria.
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El 9 de noviembre de 1970, dos ranas toro abandonaron la Tierra a bordo de un cohete Scout lanzado desde Wallops Island, Virginia. La misión, conocida como Orbiting Frog Otolith (OFO-A), buscaba comprender cómo cambia el sistema encargado del equilibrio cuando desaparece la gravedad. Los animales permanecieron dentro de un recipiente presurizado con agua y sensores durante más de seis días.
La elección de estos anfibios no fue casual. Sus órganos del oído interno cumplen una función similar a la de los humanos: detectan movimientos lineales y cambios relacionados con la gravedad. Por medio de microelectrodos conectados a fibras nerviosas vestibulares, los investigadores pudieron registrar las señales que enviaba ese sistema mientras las ranas permanecían en órbita. El experimento aportó datos sobre la adaptación del organismo a la ausencia de peso.
¿Por qué la NASA eligió dos ranas toro para estudiar el equilibrio?
Las ranas procedían de Rayne, Luisiana, una localidad conocida como la 'Capital Mundial de las Ranas'. Según los registros citados sobre la misión, una empresa local dedicada al suministro de estos animales proporcionó ejemplares para el proyecto. De un grupo inicial de 20 ranas, los responsables seleccionaron cuatro finalistas y, finalmente, dos fueron escogidas para el vuelo espacial.

Una rana toro ( Rana catesbeiana ). Foto: Wikipedia
La especie resultaba especialmente útil por las características de su sistema vestibular. Los órganos otolíticos detectan aceleraciones y ayudan al organismo a determinar su posición respecto de la gravedad. En condiciones terrestres, esta información contribuye al control del equilibrio; en órbita, la desaparición de esa referencia permite observar cómo responde el sistema nervioso ante un entorno completamente distinto.
¿Cómo funcionó el experimento de las ranas en gravedad cero?
Las dos ranas viajaron dentro de un canister presurizado y lleno de agua, diseñado para mantener unas condiciones adecuadas durante el trayecto. El sistema incorporó microelectrodos implantados para captar la actividad de los nervios vestibulares, además de un pequeño dispositivo de centrifugación capaz de generar estímulos similares a los producidos por la gravedad.
La misión afrontó algunos problemas técnicos. La temperatura interna descendió hasta unos 13 °C durante nueve horas, debido a una avería. También se produjo un aumento temporal de la presión del recipiente. Los investigadores reprodujeron esas condiciones en experimentos de control realizados en tierra y determinaron que las anomalías tuvieron poca influencia sobre los resultados científicos.
¿Qué descubrió la NASA tras seis días de registros sobre el equilibrio?
El experimento permitió obtener un volumen considerable de información sobre la actividad vestibular de las ranas. Los registros mostraron cambios durante las primeras etapas de la permanencia en órbita. Con el paso del tiempo, algunas respuestas regresaron de forma gradual hacia valores más próximos a los observados antes del vuelo, un comportamiento que los investigadores interpretaron como una adaptación del sistema nervioso a la microgravedad.
La misión también dejó una referencia para posteriores investigaciones sobre el equilibrio de los astronautas. Décadas después, distintos estudios han mostrado que los vuelos espaciales pueden alterar de forma temporal el control postural y otras funciones relacionadas con el sistema vestibular. Así, aquellos dos anfibios de Luisiana ofrecieron una oportunidad excepcional para observar, desde la órbita terrestre, cómo un organismo se adapta cuando la gravedad deja de proporcionar las señales habituales para mantener la orientación.























