Un colombiano que luchaba por su casa propia creó ladrillos tipo Lego con plástico reciclado: su sistema permite construir viviendas de 40 m² en solo 5 días
El proyecto combina distintos tipos de residuos para obtener materiales que fueron utilizados en la construcción de refugios para personas desplazadas.
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La dificultad para transportar materiales hasta una propiedad llevó al arquitecto colombiano Fernando Llanos a buscar una alternativa a los métodos tradicionales de construcción. Lo que comenzó como un intento por resolver el problema de su propia vivienda terminó dando paso a un sistema que transforma plástico desechado en bloques para construir casas.
El proyecto fue desarrollado por Conceptos Plásticos y propone una forma diferente de levantar viviendas, especialmente en zonas rurales. Sus bloques pueden ensamblarse y desmontarse sin utilizar pegamento, cemento ni agua, de manera similar a las piezas de un juego de construcción.
El sistema utiliza distintos tipos de plástico, tanto procedente de industrias como de materiales que ya pasaron por las manos de los consumidores. Después de ser seleccionado y procesado, el plástico se funde mediante extrusión y se introduce en moldes para fabricar los bloques.
Cuatro personas pueden levantar una vivienda en cinco días
Una de las características más llamativas del sistema es la rapidez con la que pueden construirse las viviendas. El arquitecto Óscar Andrés Méndez explicó que cuatro personas pueden completar una casa de 40 metros cuadrados en apenas cinco días.

Para crear los ladrillos es necesario fundir el plástico y luego verterlo en moldes con diferentes formas. Foto: Conceptos Básicos
“Cuatro personas pueden construir una casa de 40 metros cuadrados en cinco días y desmontarla en tres días. Las casas son trasladables, lo que significa que pueden llevarse a cualquier lugar. Los bloques encajan entre sí, por lo que no se necesita pegamento, cemento ni agua, solo un martillo y una llave inglesa”, explicó Méndez en una entrevista con Semana Sostenible.
La posibilidad de desmontar y trasladar las estructuras permitió utilizar el sistema para crear refugios temporales destinados a personas desplazadas por la violencia. En 2015, la empresa construyó un refugio para 42 familias en Guapi, Cauca, adaptado a las condiciones climáticas de la zona y pensado para poder ser trasladado dentro del municipio.
El proyecto también llegó a otras regiones. Se construyeron tres refugios en Guapi, con una superficie de 400 metros cuadrados cada uno, que en conjunto alojaron a 242 personas desplazadas. Además, algunas viviendas de Valle del Cauca fueron adquiridas por particulares y los productos fueron exportados a Costa Rica.
Plástico reciclado con diferentes propiedades
Los bloques no se fabrican a partir de un único tipo de plástico. La empresa combina diferentes materiales dependiendo de las características que necesita la construcción.
“Cada tipo de plástico aporta distintas propiedades al producto. Algunos proporcionan flexibilidad, mientras que otros aportan rigidez. Una vez que definimos el diseño y las necesidades de la casa que queremos construir, mezclamos varios tipos de plástico”, señaló Méndez.
Conseguir la fórmula adecuada requirió experimentar con los materiales. El plástico usado no se comporta igual que el nuevo y presenta mayores dificultades durante el proceso de fabricación.
“Trabajar con plástico virgen es sencillo porque existen parámetros definidos, pero el plástico usado requiere más experimentación”, explicó el arquitecto.
Los bloques reciben además un tratamiento para hacerlos resistentes al fuego. Según la empresa, la estructura de plástico también puede ofrecer resistencia frente a los terremotos.
Una alternativa más barata para zonas rurales
El sistema busca resolver al mismo tiempo dos problemas: la gestión de los residuos plásticos y el acceso a viviendas. De acuerdo con el proyecto, construir mediante este método puede resultar un 30 % más barato que utilizar sistemas tradicionales en zonas rurales.
El uso de materiales reciclados también pretende disminuir la cantidad de plástico que termina en los vertederos, además de reducir el consumo de agua y energía y las emisiones de CO₂.
Para Méndez, la propuesta va más allá de convertir residuos en materiales de construcción. Su objetivo es conectar directamente el reciclaje con la posibilidad de proporcionar una vivienda digna.
“Queremos que los ciudadanos comprendan que simplemente separar sus residuos y llevarlos a un punto de recolección cercano puede ayudar a proporcionar una vivienda digna a alguien”, afirmó.
La empresa resume esta idea como una forma de “cerrar el ciclo del plástico”: convertir un residuo en un recurso y, al mismo tiempo, utilizarlo para atender una necesidad social.


















