Ciencia

Los persas ya conservaban hielo en pleno desierto en el 400 a. C.: el secreto de sus muros de 2 metros no era ni la piedra ni la madera

Una combinación de arquitectura, materiales y circulación del aire permitió mantener bajas temperaturas a pesar del intenso verano.

Un yakhchal es una antigua estructura arquitectónica de origen persa diseñada para producir y conservar hielo. Foto: iStock
Un yakhchal es una antigua estructura arquitectónica de origen persa diseñada para producir y conservar hielo. Foto: iStock

Mucho antes de la llegada de la electricidad y los sistemas modernos de refrigeración, los habitantes del territorio que hoy corresponde a Irán desarrollaron una ingeniosa forma de conservar hielo durante los meses más calurosos. Los protagonistas de esta tecnología fueron los yakhchal, grandes estructuras utilizadas para almacenar hielo y mantenerlo protegido de las altas temperaturas del desierto.

Aunque algunas fuentes sitúan estas técnicas alrededor del siglo IV a. C., la fecha exacta de aparición de los grandes yakhchal abovedados no está completamente establecida. Lo que sí está claro es que se trataba de una solución adaptada al clima extremo de la región, basada en el conocimiento de las temperaturas, el agua y las propiedades de los materiales.

El truco que protegía el hielo del calor y la humedad

Una de las claves estaba en los gruesos muros de estas construcciones. Algunos yakhchal podían alcanzar varios miles de metros cúbicos de capacidad y presentar paredes de unos dos metros de espesor en la base. Sin embargo, su eficacia no dependía únicamente de la cantidad de material utilizada.

Aún hoy, existen varios Yakhchals tradicionales en Irán y las regiones circundantes. Foto: Newstrack

Aún hoy, existen varios Yakhchals tradicionales en Irán y las regiones circundantes. Foto: Newstrack

Los constructores empleaban un mortero tradicional conocido como sarooj, elaborado a partir de una combinación de arena, arcilla, cal, ceniza y otros componentes, entre ellos pelo de cabra y clara de huevo, según las recetas utilizadas. El material ofrecía resistencia y ayudaba a limitar tanto la entrada de calor como el paso del agua.

Esta última característica era especialmente importante. El hielo almacenado debía mantenerse protegido de la humedad y de las temperaturas exteriores, por lo que el diseño del edificio y sus materiales trabajaban conjuntamente para crear un ambiente mucho más favorable para su conservación que el que existía en el exterior.

Sobre la cámara de almacenamiento se levantaba una gran estructura abovedada, que podía alcanzar varios metros de altura. Su forma, junto con el aislamiento proporcionado por los gruesos muros y la ubicación parcialmente subterránea del hielo, ayudaba a reducir la exposición al calor.

¿Cómo conseguían hielo durante el invierno?

El hielo no procedía necesariamente de un único lugar. En algunas zonas podía transportarse desde las montañas cercanas, mientras que otros yakhchal permitían producirlo durante el invierno mediante grandes estanques poco profundos.

Durante las noches frías, el agua extendida en estas superficies podía congelarse. En regiones donde las condiciones eran adecuadas, el enfriamiento nocturno favorecía todavía más la pérdida de calor del agua hacia el cielo despejado. Los bloques obtenidos se trasladaban después a la cámara de almacenamiento, donde quedaban protegidos durante largos periodos.

El sistema podía complementarse con otras infraestructuras. Algunos yakhchal estaban asociados a qanat, canales subterráneos destinados a transportar agua, mientras que determinados complejos incorporaban badgir, torres de viento que favorecían la ventilación y ayudaban a mantener temperaturas más bajas.

Una tecnología que sobrevivió hasta el siglo XX

El ingenio de estas construcciones no quedó limitado a la Antigüedad. Los yakhchal continuaron utilizándose durante siglos y algunos siguieron formando parte de la vida cotidiana en Irán hasta la década de 1960, cuando los sistemas de refrigeración mecánica comenzaron a sustituirlos.

El hielo almacenado tenía numerosos usos y también permitía preparar alimentos y bebidas frías. Entre ellos se encontraba el faloodeh, un conocido postre iraní elaborado tradicionalmente con finos fideos de almidón, almíbar y otros ingredientes, entre ellos agua de rosas.

Los yakhchal muestran así cómo una sociedad sin electricidad podía aprovechar de manera precisa las condiciones de su entorno. No necesitaban máquinas complejas: mediante la arquitectura, el aislamiento, el agua y el conocimiento del clima, lograron convertir el frío del invierno en una reserva de hielo capaz de sobrevivir durante los meses más cálidos.

google iconPrefiero a La República en Google
Lo más visto
Lo último
En 1931, abandonaron 4.000 ovejas en una isla: 44 años después, rescataron solo 10 por su capacidad para mudar lana sin ayuda

En 1931, abandonaron 4.000 ovejas en una isla: 44 años después, rescataron solo 10 por su capacidad para mudar lana sin ayuda

LEER MÁS
Científicos captan por primera vez cómo una placa tectónica se desgarra bajo el Pacífico: “es como un tren que descarrila lentamente”

Científicos captan por primera vez cómo una placa tectónica se desgarra bajo el Pacífico: “es como un tren que descarrila lentamente”

LEER MÁS

Ofertas

Últimas noticias

Ciencia

Estados Unidos

Política