Microbios sobrevivieron 8 millones de años bajo el hielo antártico, pero su ADN plantea un problema para la vida interestelar
Los científicos calcularon una vida media de 1,1 millones de años para el ADN bajo esas condiciones, un dato que plantea dudas sobre los viajes biológicos entre estrellas.
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Microorganismos atrapados durante millones de años bajo el hielo de la Antártida lograron volver a crecer después de ser recuperados y descongelados. Algunos permanecieron viables durante hasta ocho millones de años.
Sin embargo, el hallazgo también reveló un límite: el ADN de estos microbios se deterioró progresivamente con el paso del tiempo. Este proceso plantea dificultades para la posibilidad de que la vida pueda viajar entre estrellas.
Microbios de 8 millones de años lograron volver a crecer
Los científicos analizaron cinco muestras de hielo de los valles antárticos de Beacon y Mullins, con edades de entre 100.000 y ocho millones de años. Tras descongelarlas, comprobaron que algunos microorganismos todavía podían crecer en condiciones de laboratorio.
La antigüedad de las muestras marcó una diferencia importante en su desarrollo. Mientras los microorganismos procedentes del hielo más joven crecían con rapidez, los más antiguos necesitaban alrededor de 70 días para duplicar su población.
El ADN de los microorganismos se deterioró con el tiempo
El análisis genético mostró que el tamaño de los fragmentos de ADN disminuía de forma exponencial a medida que aumentaba la antigüedad de las muestras. Los investigadores calcularon una vida media de aproximadamente 1,1 millones de años para la conservación del ADN bajo esas condiciones.
En las muestras más antiguas, los fragmentos tenían un tamaño promedio de apenas 210 pares de bases, frente a los cerca de tres millones que puede contener un genoma bacteriano típico. Esto demuestra que el hielo puede conservar microorganismos, pero no detener por completo el deterioro de su material genético.
¿Por qué el hallazgo plantea un problema para la panspermia?
La panspermia plantea que microorganismos o material biológico podrían viajar entre mundos protegidos dentro de cometas, meteoritos u otros fragmentos expulsados durante grandes impactos. El estudio no descarta esta posibilidad, pero sí muestra las dificultades de mantener intacta la información genética durante periodos extremadamente largos.
Si el ADN continúa fragmentándose incluso después de millones de años protegido en el hielo antártico, un viaje interestelar enfrentaría obstáculos todavía mayores debido a la radiación y otras condiciones del espacio. Por ello, los resultados hacen poco probable que la vida terrestre haya llegado desde fuera del sistema solar mediante material genético.




















