Experimento científico revela que los gatos identifican palabras más rápido que los bebés
A lo largo de la historia, estos felinos cautivaron a la humanidad con su inteligencia y carácter único.
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Los gatos, a lo largo del tiempo, han fascinado a las personas a su cargo por su independencia, personalidad distintiva y notable inteligencia, atributos que les permiten aprender, adaptarse y desarrollar vínculos sociales profundos. En la antigua civilización egipcia, estos felinos eran considerados sagrados. La diosa Bastet, representada con cabeza de gato, simbolizaba la alegría, el hogar y la defensa contra el mal. Los egipcios les otorgaron un estatus privilegiado, aplicaron leyes estrictas para protegerlos, castigaron severamente cualquier agresión contra ellos e incluso los momificaron para que acompañaran a sus propietarios en la vida después de la muerte.
Con el objetivo de investigar cómo los gatos procesan información y explorar posibles similitudes con las capacidades cognitivas humanas, un equipo de la Universidad de Azabu, en Japón, realizó un estudio pionero. El experimento, en el que participaron 31 felinos, consistió en aplicar pruebas cognitivas para analizar la inteligencia de estos animales.
La inteligencia de los gatos
Un equipo de investigadores de Tokio reveló en 2019 que los gatos tienen la capacidad de reconocer sus propios nombres. Este hallazgo se basó en observaciones sobre cómo reaccionan al escucharlos: mueven la cabeza y las orejas de una manera específica, lo que demuestra una sensibilidad al lenguaje verbal humano más sofisticada de lo que se pensaba.
Un artículo más reciente publicado en la revista Scientific Reports en 2024 concluye que los gatos tienen la capacidad de desarrollar habilidades básicas para interpretar el lenguaje humano. Esto ocurre sin necesidad de entrenamiento formal, únicamente mediante la exposición directa a voces humanas. La investigadora Saho Takagi, experta en cognición comparativa en la Universidad de Azabu y parte del equipo que llevó a cabo el estudio, plantea la posibilidad de que los gatos estén genéticamente predispuestos a establecer una comunicación efectiva con las personas.
¿Cómo se realizó el experimento científico?
El equipo liderado por Takagi, junto con otros investigadores, realizó una prueba inspirada en experimentos diseñados para bebés humanos. En este estudio participaron 31 gatos adultos, de los cuales 23 residían en cafés para gatos y estaban disponibles para adopción. El experimento buscaba evaluar cómo los felinos procesan asociaciones entre estímulos visuales y auditivos.
Cada gato fue colocado frente a una computadora portátil que reproducía dos imágenes animadas de 9 segundos acompañadas de pistas de audio. Mientras se mostraban las imágenes, los cuidadores repetían palabras inventadas como "keraru" y "parumo". Por ejemplo, al escuchar "keraru", los gatos observaban un unicornio azul y blanco que crecía y se encogía, mientras que "parumo" correspondía a un dibujo animado de un sol rojo con cara que realizaba un movimiento similar.
El estudio reveló que los gatos mostraron signos de aburrimiento al observar secuencias visuales, hecho evidenciado por una reducción del 50% en su contacto visual con la pantalla. Esta metodología permitió evaluar la atención de los felinos y su capacidad para asociar palabras con imágenes. Los hallazgos ofrecen pistas valiosas sobre el procesamiento cognitivo de los gatos y ayudan a comprender mejor su comportamiento.
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¿Cuál fue el resultado del estudio sobre los gatos en Japón?
Los resultados del experimento fueron sorprendentes: la gran mayoría de los gatos había aprendido cada asociación palabra-imagen después de solo dos lecciones de 9 segundos. En cambio, la mayoría de los bebés humanos de 14 meses necesita cuatro lecciones de 15 segundos, lo que incluye escuchar cada palabra siete veces por lección, en lugar de cuatro. “Los gatos prestan atención a lo que decimos en la vida cotidiana y tratan de entendernos más de lo que nos damos cuenta”, afirma Takagi.























