Científicas logran convertir cáscaras de plátano en bolsas biodegradables que podrían reemplazar el plástico para las compras
El objetivo es reducir el impacto ecológico de los plásticos convencionales y promover una economía circular en Puerto Rico.
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Un grupo de científicas puertorriqueñas desarrolló un material biodegradable a base de cáscaras de plátano, diseñado para sustituir las bolsas plásticas convencionales en compras y empaques cotidianos. El proyecto, liderado por la profesora de Química Yérika Febus Ortiz junto con estudiantes de la Universidad del Sagrado Corazón, transforma residuos orgánicos en una alternativa sustentable. Esta innovación responde a la preocupación ambiental por el manejo de desechos sólidos en la isla caribeña.
La iniciativa surge porque los desperdicios agrícolas representan una fracción significativa de los componentes que llegan a los vertederos locales, según datos del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales. El enfoque busca reutilizar este abundante subproducto alimentario y reducir el impacto ecológico de los plásticos tradicionales. Mediante este método, las expertas proponen un modelo de economía circular que se perfila como una solución ecológica clave en la región.
¿Cómo las científicas fabricaron plástico ecológico con cáscaras de plátano?
El proceso de creación empieza cuando las investigadoras mezclan los residuos de tres bananas con agua, almidón, glicerol y un elemento ácido. Esta combinación genera una masa flexible, libre de toxinas, que, tras el secado y tratamiento, se transforma en una lámina moldeable ideal para la confección de bolsas.
El aditivo ácido cumple un rol fundamental en la fórmula, ya que rompe la estructura del almidón para evitar que el material quede quebradizo, según explican las especialistas. Por su parte, el glicerol funciona como plastificante y otorga elasticidad, propiedades esenciales para que la sustancia se manipule de forma similar a los polímeros sintéticos tradicionales.
Finalmente, el compuesto se vierte en moldes específicos y permanece en reposo durante varios días hasta su solidificación. Las piezas obtenidas se cortan y ensamblan para crear diversos objetos, mientras el equipo técnico realiza pruebas de resistencia a la humedad, temperatura y carga, junto con estudios que analizan el orden molecular del nuevo biomaterial.
¿Cómo impactará el bioplástico de plátano en el futuro ecológico?
La principal ventaja de este biomaterial radica en su capacidad para mitigar simultáneamente los desechos orgánicos y la contaminación plástica, un doble beneficio confirmado por una de las estudiantes del proyecto. Los hallazgos confirman que este recurso sostenible representa una solución viable frente al actual deterioro ambiental.
El equipo científico observó que un mayor grosor en la mezcla genera un producto final más rígido, lo cual abre la posibilidad de fabricar utensilios como tenedores y cucharas biodegradables en lugar de simples bolsas. No obstante, las desventajas actuales se centran en la falta de pruebas comparativas de rendimiento frente a los polímeros convencionales. Asimismo, el grupo de investigación necesita validar el comportamiento de la sustancia bajo diversas condiciones de uso y compostaje.
Como próximos pasos, las investigadoras planean perfeccionar la fórmula química, confeccionar prototipos funcionales y establecer alianzas con restaurantes locales para asegurar el suministro de materia prima. Si esta tecnología logra escalarse con éxito, constituirá una herramienta valiosa dentro de las estrategias ambientales para optimizar la gestión de residuos en Puerto Rico. Las conclusiones del estudio sugieren un panorama prometedor para la bioeconomía de la isla.

































