Un sistema estelar con 3 'Soles' y cercano a la Tierra nos estaría bombardeando con cometas y asteroides
Alpha Centauri protagoniza un hallazgo astronómico que vincula a nuestro sistema solar con objetos interestelares. Pero solo unos 10 de los varios billones de meteoritos que la Tierra ve al año provienen de allí.
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Cada año, una mínima fracción de meteoros que impactan la Tierra podría tener un origen más allá del sistema solar. Según un reciente estudio científico, el sistema estelar Alpha Centauri, ubicado a tan solo 4,3 años luz, estaría enviando cometas interestelares y asteroides hacia nuestra región del universo. Este fenómeno, revelado por un modelo computacional desarrollado por investigadores de la Universidad de Western Ontario (Canadá), sugiere que más de un millón de objetos de más de 100 metros de diámetro podrían ya estar dentro de la Nube de Oort, el anillo de cuerpos helados que rodea nuestro sistema solar.
Los científicos simularon la dinámica gravitacional del sistema Alpha Centauri, conocido por su configuración poco común: tres soles orbitándose entre sí. Su conclusión: la interacción de estas estrellas podría generar una suerte de “cañón cósmico” capaz de proyectar objetos interestelares a distancias que alcanzan incluso a nuestro entorno celeste.

La constelación de la Cruz del Sur (centro). Se encuentra en el extremo sur de nuestra Vía Láctea. Las dos estrellas más brillantes de Alfa Centauri parecen fusionarse (estrella amarilla en el extremo izquierdo). Foto: A. Fujii
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¿Qué es Alpha Centauri?
Alpha Centauri no es una estrella cualquiera. Se trata del sistema estelar más cercano a la Tierra, compuesto por Alpha Centauri A, Alpha Centauri B y Proxima Centauri. Su complejidad gravitacional lo convierte en un punto de interés clave para los astrónomos. En contraste con nuestro sistema solar, dominado por una única estrella, este conjunto estelar de tres soles plantea escenarios únicos para el estudio de la dinámica espacial.
Este sistema ha sido durante décadas objeto de investigación, no solo por su proximidad, sino también por su potencial para albergar planetas similares a la Tierra. Ahora, la atención se centra en su posible papel como fuente de bombardeo de cometas hacia nuestra propia vecindad cósmica, a través de un proceso de interacción gravitacional que hasta ahora no se había modelado con tal nivel de precisión.
Una asistencia gravitacional interestelar
El estudio, publicado en The Planetary Science Journal, plantea que los planetas gigantes de Alpha Centauri podrían actuar como “catapultas”, expulsando objetos como cometas y asteroides Alpha Centauri hacia el espacio interestelar. Este mecanismo es similar al que se ha utilizado en misiones espaciales como las Voyager, donde la gravedad de Júpiter ayudó a las sondas a alcanzar velocidades necesarias para escapar del sistema solar.
Según los autores del estudio, Cole Gregg y Paul Wiegert, el modelo considera distintos escenarios de expulsión y velocidades iniciales para calcular cuántos cometas interestelares podrían abandonar Alpha Centauri. “Asumimos que este sistema actúa de forma análoga al nuestro: con planetas que perturban órbitas y generan expulsiones”, explicó Gregg.
¿Cómo llegaron esos cometas hasta nuestra Nube de Oort?
El resultado de la simulación muestra que un número significativo de estos cuerpos podría haber llegado hasta la Nube de Oort, la vasta región esférica que marca el límite exterior de la influencia solar. Se estima que un millón de objetos del sistema Alpha Centauri ya se encuentran allí, mezclados con otros originados en nuestro propio sistema estelar.
Estos cometas permanecen a grandes distancias del Sol, por lo que no pueden ser observados con la tecnología actual. Sin embargo, sus trayectorias hipotéticas permiten inferir su presencia. El hallazgo refuerza la idea de que nuestro sistema solar no está aislado, sino conectado dinámicamente con sus vecinos a través de un intercambio constante de material.
¿Deberíamos preocuparnos?
Aunque el estudio sugiere que hasta 10 meteoros al año provenientes de Alpha Centauri podrían entrar en la atmósfera terrestre, se trata de partículas diminutas, menores a 100 micrómetros, incapaces de causar daño alguno. “Si nuestros modelos son correctos, no hay motivo de alarma”, afirmó Wiegert. “Estos objetos representan una fracción ínfima del total de meteoros que impactan la Tierra”.
De hecho, la Tierra recibe aproximadamente 7 billones de meteoros al año, lo que coloca a los de origen interestelar como una auténtica rareza. No obstante, el hallazgo sí plantea nuevas preguntas sobre la interacción entre sistemas estelares y el flujo de materia a escala galáctica.





















