San Valentín: ¿Cómo tu cerebro hace que te enamores ‘ciegamente’?
Una serie de reacciones químicas son las culpables de que una persona se enamore inevitablemente de otra.
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Cada 14 de febrero, millones de parejas en todo el mundo celebran el Día de San Valentín. Las calles se llenan de personas que en algún momento se enamoraron y decidieron unirse para formar una relación sentimental. Aquel instante en que empezó todo es conocido como ‘flechazo’, pero el popular Cupido no es el culpable, sino las reacciones químicas que suceden en el cerebro.
Cuando una persona siente una fuerte atracción por otra, en su cerebro se activan cuatro zonas: la corteza cerebral (parte más desarrollada, responsable de la consciencia), el tronco cerebral (ruta de comunicación del cerebro), la hipófisis (regulador de funciones como la actividad sexual) y el hipotálamo (controla el sistema nervioso y la hipófisis).
A medida que el enamoramiento sigue su curso, en las áreas mencionadas se liberan moléculas químicas euforizantes similares a las que se producen cuando se consume cocaína. Estas son la dopamina, la oxitocina, adrenalina, testosterona y vasopresina.
Al mismo tiempo que el cerebro bloquea los mecanismos responsables de hacer evaluaciones críticas de otras personas, cada hormona liberada cumple una función determinada, pero tres de ellas son cruciales.

Así se da el enamoramiento en el cerebro. Crédito: AFP.
La testosterona se libera tanto en el hombre como en la mujer para alimentar el deseo sexual, lo cuál empuja a la búsqueda de pareja.
La actividad elevada de la dopamina, un estimulante natural, hace que una persona centre su atención en la otra. Este comportamiento está relacionado con el amor y la pasión.
Por último, el rol de la oxitocina (hormona maternal) será clave para incitar a la pareja a permanecer unida. Se podría decir que es la hormona del compromiso.
La presencia de estos tres factores en una relación dan forma, según la psicología, al amor consolidado entre dos personas, aquel que generalmente los impulsará a formar una familia.





















