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Política

“Tenemos gas para 10 años”: el reloj que los candidatos no quieren ver

CUENTA REGRESIVA. Tres especialistas en asuntos energéticos relacionados con proyectos de gasificación advierten que el siguiente gobierno heredará reservas solo para 10 años, además de exploraciones paralizadas y un contrato de exportación que vence al arrancar su mandato. Mientras eso ocurre, ningún candidato presidencial trata asuntos que deberían ser prioritarios en la agenda nacional.

El foro sobre gas estuvo moderado por el reconocido economista David Rivera del Águila. | Marco Cotrina | La República

Este lunes, cuando arrancó oficialmente la campaña de segunda vuelta, tres de los más calificados especialistas en energía del país se sentaron frente a cámaras y pusieron sobre la mesa lo que ningún debate presidencial ha discutido con seriedad: al ritmo actual, el Perú tiene gas asegurado para apenas una década. Y el reloj corre en contra.

El foro Gas para el Perú: ¿exportar o garantizar el abastecimiento interno?, organizado por el Grupo La República, reunió a Pedro Gamio, exviceministro de Hidrocarburos; Carlos Herrera Descalzi, exministro de Energía y Minas y expresidente del Colegio de Ingenieros del Perú; y Víctor Murillo, presidente del directorio de Egesur. Lo que dijeron fue incómodo, preciso y urgente.

El estado de las reservas: los números que asustan

La primera revelación del foro fue el inventario real del gas peruano, y Gamio lo expuso con la frialdad de quien maneja datos de primera mano. El Perú opera cuatro lotes gasíferos: el 88, destinado al mercado interno; los lotes 56 y 57, asignados a la exportación; y el 58, en manos de una empresa china cuyo destino aún no está definido. Las reservas actuales en el lote 88 —el único formalmente comprometido con el mercado peruano— son de aproximadamente 7 TCF (trillones de pies cúbicos). El consumo interno anual ronda los 0,5 TCF. “¿Cuántos años nos quedan de reservas en el lote 88 para el mercado interno? 10, 12 años”, confirmó Gamio ante la pregunta directa del moderador David Rivera.

Los lotes de exportación pintan peor: “En el 56 hay menos de un TCF, hay 0.9 TCFs. En el 57 hay 1.1 TCFs. Se exporta más o menos un cuarto de TCF por año”, dijo Gamio. Eso significa que, independientemente de que el contrato de exportación venza en 2028, los lotes exportadores ya tienen gas para muy poco tiempo.

El lote 58, la reserva que en el discurso político se presenta como la salvación del mercado interno, tampoco cierra la ecuación: tiene 3,5 TCF y aún no opera. “El 58 no está definido para qué se va a usar. No hay un plan ni una definición, y eventualmente podría dedicarse también a la exportación. La empresa china tiene el derecho contractual a exportar libremente el recurso”, advirtió Gamio. Sumando los lotes 58 y 88, el cálculo más optimista da apenas 15 años de consumo interno, y eso si el sector eléctrico no sigue devorando gas como ahora.

La fotografía global es esta: el 50% del gas que produce el Perú se exporta. La mitad. Y tenemos reservas para 10 o 12 años.

“El sector eléctrico consume el 60% del gas. Y no es necesario”

El exministro fue el más quirúrgico en el diagnóstico. Su argumento central: el Perú está despilfarrando su gas más escaso en el uso menos indispensable.

“El 60% del gas se consume en el sector eléctrico y no es tan necesario. Se podría reducir drásticamente”, afirmó. La solución que propone es políticamente impopular, pero técnicamente sólida: sustituir las centrales térmicas a gas por hidroeléctricas y energías renovables, liberando así las reservas para hogares, transporte e industria, donde el gas es realmente insustituible.

El problema es el tiempo: “Nos va a tomar 10 años. Tenemos que prepararnos para soluciones que toman 10 años y las tenemos que comenzar ahora. El próximo gobierno tiene que iniciar aceleradamente, porque si no, el subsiguiente es el que va a comenzar a recibir los impactos en el propio sector eléctrico.”

Para ilustrar la urgencia, mostró una lámina de cuando era ministro y se firmó el contrato de Camisea: “Dice que lo que teníamos en Camisea era 5.8 veces lo que había en el Mantaro. En el año 2040 lo que teníamos en Camisea va a ser cero. El Mantaro va a seguir vivo y va a poder operar 100 años más. ¿Cuál es el resultado? Hay que crecer en Mantaros.”

Y su diagnóstico sobre por qué no se explora más fue directo al hueso del sistema: “Hemos tenido más de 80 contratos de exploración. Ahora no llegamos a dos dígitos de lotes en exploración. Tenemos una crisis severa de la industria. El Perú se dispara a los pies porque no está buscando más reservas.” La causa: “Un problema de permisología. Le aplican a la exploración las mismas normas que a la explotación. Lo que priman son los ministerios de Ambiente y Cultura sobre los criterios del Ministerio de Energía y Minas.”

El cuadro de situación lo resumió sin piedad: “Estamos TAL con TAS. Hasta ahora tenemos una tarifa muy baja porque está dada por Camisea. Pero en cualquier momento se acaban los recursos de Camisea para generación eléctrica y tenemos que usar petróleo.”

“Hemos ido por el camino largo de 20 años por un error del Congreso”

Para Gamio, la masificación del gas es el fracaso más concreto y visible de décadas de política energética. El diagnóstico es demoledor: el 80 o 90% de los usuarios de gas natural están en Lima Metropolitana. El resto del país sigue esperando.

“En lugar de hacer una masificación agresiva que en 5 años casi podría duplicar los clientes que tiene Lima con el resto del Perú, hemos ido por el camino largo de un estimado de 20 años, porque le damos el precio promocional solo a los pequeños consumidores. Un tremendo error del Congreso que nos puede costar la masificación del gas hacia el mercado interno.”

Sobre lo que Toledo hizo con el gas del sur —la decisión original que está detrás de toda la crisis— fue lapidario: “Toledo cambió un proyecto que era de consumo interno por un proyecto de exportación. Y es así como tenemos que la mitad del gas se consume en el Perú y la mitad se exporta, cuando tenemos gas para 10 o 12 años.”

Su propuesta concreta para el siguiente gobierno: activar el proyecto de siete regiones, mediante el cual el distribuidor de Lima extiende la red hacia Huancayo, Ayacucho, Huancavelica, Cusco y Puno. “Estamos hablando de descentralizar los beneficios que da el gas natural. Ya estamos tarde. No hay tiempo que esperar.”

Y sobre el gas del Cusco que llegó a Lima y se exportó en lugar de quedarse en el sur, dijo lo que explica la rabia de las regiones: “Cualquiera que viviese en el sur estaría irritado. El gas del Cusco se usó para abastecer a Lima y exportarlo, y no para beneficiar al sur del país. Que fue lo que debió pasar desde siempre. Y sigue esperando.”

“De acá a 10 años solo nos toca importar el gas. Y cuesta 15 veces más”

Murillo, el más próximo a la perspectiva operativa del sur del país, puso cifras a la catástrofe que se viene si no se actúa.

“El gas ya se instaló en el Perú y no hay forma de quitarlo. Estamos condenados a buscar o a comprar en el extranjero. Y nos iría muy mal de verdad.” Mal en términos concretos: “Si uno mira la estadística de importación, el gas importado cuesta 15 veces más. El Henry Hub siempre está por encima de cuatro o cinco veces el precio del gas en el país. Ni hablar de Corea.”

Sobre el impacto de la crisis de marzo, que paralizó al país durante 13 días, aportó el dato que mejor grafica la dependencia: “En Lima tenemos 2 millones de consumidores de gas, 500 o 600 mil taxis que funcionan con gas natural. 13 o 14 días de interrupción generaron pérdidas de entre 3.000 y 5.000 millones de dólares.”

Y sobre el futuro más inmediato, advirtió que el consumo per cápita del Perú aún es muy bajo y que el país necesita crecer: “El Perú tiene que consumir más o menos el doble o el triple en los siguientes 15 años, y eso va a requerir mucho más gas acompañando a las renovables.” Sin embargo, si no se encuentra ese gas, el costo será insoportable: “De acá a 10 años solo nos toca importar. Y eso, yo desde mi punto de vista, es una catástrofe energética para el país.”

Su diagnóstico institucional fue el más grave: “Perú Petro tenía que estar impulsando la exploración en todo momento y en todo el mundo. No lo hizo. Tiene que haber una institución acá mucho más fuerte, porque si no, todo lo que estamos conversando se quedará ahí.”

La matemática del futuro: necesitamos dos Camiseas

El foro cerró con la cifra más impactante de la tarde. Herrera Descalzi presentó sus propios cálculos sobre cuánto gas necesita el Perú para llegar al 2060 —horizonte mínimo para que alguien quiera invertir en el sector, que exige contratos de 30 años.

“Necesitamos 17 TCFs adicionales. Más que Camisea. Necesitamos dos Camiseas.” Y eso solo para el mercado interno, asumiendo que el sector eléctrico deja de consumir gas.

Ante la pregunta de qué debería hacer el Estado con el contrato de exportación que vence en 2028, la respuesta de los tres fue unánime: no renovarlo con las reservas actuales del lote 88. Solo permitir la exportación si el consorcio encuentra nuevas reservas en los lotes 56 y 57. “Lo dejaría librado a que ellos encuentren las nuevas reservas. Sin lugar a dudas, está en pensar primero en los peruanos”, dijo Herrera Descalzi.

La frase que cerró el foro la aportó el propio moderador, sintetizando lo escuchado: “La energía más cara es la que no se tiene cuando se necesita.” Herrera Descalzi asintió: “Es verdad.”

La segunda vuelta se juega el 7 de junio. Los especialistas dijeron este lunes, con números exactos, dónde está la bomba, cuándo explota y qué hay que hacer para desactivarla. Falta saber si algún candidato los escuchó.

El ciclo “Perú: Futuro Energético” continúa el lunes a las 4.00 p. m. por el canal de Youtube de La República con el debate sobre el futuro de Petroperú.

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