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Opinión

¿Es pecado grave no votar por Pipo?, por Mirko Lauer

Usar la fe religiosa de un ciudadano para engatusar y hacer votar por determinado político está prohibido en todos los países donde hay separación entre Iglesia y Estado. 

Lauer
Mirko Lauer 14-12

¿Sabía Rafael López Aliaga que la ley electoral prohíbe hacer de predicador religioso en campaña? El candidato del Opus Dei (¿le molestará que lo llamemos así?) insiste en que tiene derecho a pasear su religiosidad, la pública y la privada, por calles y plazas. La idea es que le está yendo bien, que no tiene por qué cambiar de discurso, diga lo que diga la ley.

Como López Aliaga encabeza las encuestas, con 13%+, pronto podríamos ver a muchos candidatos proclamar su religiosidad, manosear la Biblia (lo hizo Trump) y repartir “bendiciones” a diestra y siniestra. Sobre todo si López Aliaga logra amordazar y amarrarle las manos al JNE. Además, la próxima Semana Santa termina una semana antes de las elecciones.

Le podemos ir diciendo adiós a la separación de Estado e Iglesia en nuestra Constitución, por lo menos si gana este candidato del Opus Dei. Ya desde ahora nos está sugiriendo que los fueros de lo divino están por encima de la ley. Su argumento, como declaró en una entrevista periodística, son los hábitos de su vida personal.

Es cierto que un alto porcentaje de la población es religioso, y que según la encuesta Pew 75% se identifica como católico. Pero eso no es garantía de réditos electorales. López Aliaga puede hablar con Dios en la plaza pública, pero su 13%+ se produce frente al 50%+ que no quiere votar por nadie o no sabe aún por quién va a votar.

Los nuevos predicadores electorales deben tomar en cuenta que según Pew el catolicismo del peruano común y corriente está bastante a la izquierda. Un 28% está a favor del matrimonio de curas, 65% de que las mujeres puedan ser ordenadas curas, 75% por el control de la natalidad, 70% a favor de los matrimonios LGBTQ.

Usar la fe religiosa de un ciudadano para engatusar y hacer votar por determinado político está prohibido en todos los países donde hay separación entre Iglesia y Estado. De otro modo llegaríamos a una situación donde no votar por el cucufato Pipo sería una blasfemia. Exactamente lo que sucede en los países de islamismo más radical.

El candidato del Opus Dei debería abstenerse de escupir al cielo, por decirlo de alguna manera, y pasar a obedecer las normas electorales, como todo el mundo. Mal puede dar a Dios lo que es de Dios quien no sigue las leyes del César, y que quiere ser un César él mismo.

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