
Aiden McMillan tenía apenas 8 años cuando surgió su interés por la fusión nuclear. Antes de tocar un solo componente, dedicó dos años a estudiar el tema, realizar cálculos y comprender los principios físicos detrás de estas reacciones. Después inició la construcción de un dispositivo que cuatro años más tarde le permitió detectar neutrones producidos por fusión.
El proyecto tomó forma en una habitación de la casa de su familia, en Dallas, Texas, y también en Launchpad, una organización sin fines de lucro ubicada en West Dallas. McMillan, entonces estudiante de séptimo grado, consiguió poner en funcionamiento su equipo y obtuvo una señal que constituye el elemento clave para determinar que la fusión ocurrió.
El equipo construido por McMillan es un fusor, un dispositivo que emplea una diferencia de alto voltaje dentro de una cámara de vacío para acelerar iones de deuterio hacia una rejilla situada en el centro. Cuando dos de estos núcleos chocan con suficiente energía, pueden fusionarse y liberar un neutrón.
Bajo la supervisión de un adulto y con estrictas medidas de seguridad, Aidan McMillan, alumno de séptimo grado, dedicó cuatro años a construir un dispositivo de fusión nuclear. Foto: Shirin Foroudi
Un fusor puede producir un plasma visible, con un característico brillo violáceo, sin que exista una reacción de fusión. Por eso, la observación del plasma no basta para demostrar el fenómeno. La detección de neutrones con la energía esperada constituye la evidencia que distingue una descarga de plasma de una reacción de fusión.
Este aspecto también explica por qué el logro de McMillan tiene relevancia dentro de la comunidad de aficionados que construyen fusores. La prueba no depende del aspecto del dispositivo, sino de la señal que produce durante su funcionamiento.
"El dispositivo utiliza campos eléctricos para calentar y acelerar el gas deuterio hasta alcanzar las condiciones de fusión, en las que los átomos se unen y se combinan —o se fusionan— produciendo neutrones", explica Robert Dwyer, investigador del Laboratorio Nacional de Los Álamos. "Se necesitan cámaras de vacío, bombas de vacío y una fuente de alto voltaje que genere un campo eléctrico", añade.
McMillan presentó una solicitud ante Guinness World Records para obtener el reconocimiento como la persona más joven en lograr fusión nuclear. La organización todavía debe revisar su caso. El récord citado como vigente pertenece a Jackson Oswalt, de Memphis, quien consiguió la fusión en 2018, horas antes de cumplir 13 años. Su resultado fue verificado después por el Open Source Fusor Research Consortium y Guinness lo reconoció en octubre de 2020.
Antes de Oswalt, Taylor Wilson había establecido la marca a los 14 años en 2008, cuando construyó un fusor en el garaje de sus padres, en Texarkana, Arkansas.
El logro de McMillan tampoco significa que su aparato produzca energía útil. Un fusor consume mucha más energía eléctrica de la que sus reacciones liberan. Su propósito en este contexto es demostrar que puede producirse fusión, no generar electricidad a partir de ella.
La seguridad también formó parte del proyecto. El principal riesgo señalado son los rayos X, que aparecen cuando electrones de alta energía golpean las paredes de la cámara. Por ello, estos equipos requieren protección y monitoreo. Además, la reacción no puede continuar por sí sola: cuando se corta la alimentación eléctrica, el proceso se detiene.





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