Protestas en Chile y EE.UU. no aumentaron casos por COVID-19, pero Perú teme rebrote

El actual ministro del Interior manifestó su preocupación por las protestas y una inminente segunda ola de coronavirus a causa de las mismas, pero experiencias internacionales revelan un panorama diferente.

Protestas desatan preocupación por posible rebrote de la COVID-19. Foto: La República
Protestas desatan preocupación por posible rebrote de la COVID-19. Foto: La República
Pamela   Huerta

Desde que se consumó el golpe de estado en el Perú, las protestas en las calles no han cesado. Para las nuevas autoridades de facto, estas serían las causantes de una inminente segunda ola de contagios por COVID-19, pues mientras las personas salen a expresar su indignación, estarían incumpliendo con las restricciones dadas para evitar la propagación del virus.

“Yo quisiera escuchar en los medios (de comunicación) el tema de la pandemia, se está irrespetando todo aislamiento, toda situación de confinamiento, todo distanciamiento y no he escuchado una sola palabra de eso. Pone en riesgo a toda esa gente que está ahí. Eso va a permitir tarde o temprano una segunda ola”, indicó Gastón Rodríguez Limo, ministro del Interior designado por el nuevo gobierno, a RPP.

Las preocupaciones manifestadas tienen mucho sentido en primera instancia, pues se conoce que las aglomeraciones son focos de contagio y en los últimos días hemos visto grandes convocatorias en contra de Manuel Merino de Lama. Sin embargo, las experiencias y datos registrados por otros países en la misma situación, muestran otro panorama.

Quédate en casa, hay protestas

De acuerdo a la investigación “Black Lives Matter protests, social distancing, and COVID-19” de la Universidad de San Diego (USD), no se encontraron pruebas de que las protestas produjeran un incremento de contagios. Este estudio se realizó en las tres semanas posteriores a que se iniciaran los conflictos y en 315 de las ciudades más grandes de Estados Unidos (EE.UU.).

Lo que revela este análisis es que el comportamiento de “quedarse en casa” aumentó después del inicio de las protestas. Esto se debería a varios factores, pero principalmente porque ante escenarios de posible violencia o inseguridad, las personas o no protestantes, prefieren no salir para evitar exponerse.

Portada de estudio sobre BLM, distancia social y COVID-19. Foto: captura NBER Working Paper

Otros causantes de que las personas no salgan tienen que ver con las consecuencias que trae consigo toda protesta: como la excesiva congestión vehicular, el cierre de calles importantes, la cancelación de actividades disponibles o los negocios cerrados.

Además, señalan que el uso constante de mascarillas (a menos que sean víctimas de represión) y la edad de los protestantes posibilitan este resultado sin incremento de casos. Precisan que esto no significa que no se contagien, sino que al ser jóvenes en su mayoría, tienen síntomas menos graves o resultan asintomáticos, por lo que no realizan una prueba que los registre oficialmente.

Cifras regulares a pesar de masivas protestas en Chile

Las protestas y votación en Chile por el reciente plebiscito es otra experiencia que podríamos tener presente. De acuerdo a los registros oficiales del gobierno, durante el periodo previo y posterior al 25 de octubre, fecha de asistencia a las urnas, no se registró mayor anomalía en las cifras de hospitalizaciones, contagios o fallecimientos a causa del nuevo coronavirus. De hecho, los números grafican cómo se mantuvo la tendencia de control a la baja de la pandemia.

En la gráfica de hospitalización diaria en unidad de cuidados intensivos (UCI), donde también están los pacientes internados en estado crítico; se observa, al tener un margen de 15 días previos (con protestas en diferentes puntos del país) y posteriores al sufragio, que las cifras se mantuvieron entre 700/790 y 90/105 pacientes por día respectivamente.

Hospitalizaciones por COVID-19. Foto: Web oficial del Gobierno de Chile

La figura es similar con el porcentaje y la media móvil (margen de 7 días) de positividad de casos diagnosticados por pruebas moleculares. En este cuadro vemos cómo entre el 3 de octubre y el 11 de noviembre, el porcentaje se mantuvo por debajo del 10% con un descenso sostenido.

Positividad en pruebas moleculares. Foto: Web oficial del Gobierno de Chile

Respecto a los fallecidos por COVID-19, la data del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) no muestra ninguna alteración durante el mismo periodo revisado en los anteriores gráficos. La masividad de sus congregaciones pudieron considerarse altamente riesgosas. Aunque por el momento no existe una explicación para este caso, lo que sí se evidencia es que no se presentaron incrementos considerables de afectados por esta enfermedad.

Fallecidos de acuerdo a fechas de defunción por COVID-19. Foto: Web oficial del Gobierno de Chile

El Perú protesta y teme por segunda ola de COVID-19

Lo expuesto anteriormente no es una prueba de que asistir a protestas no genere el riesgo de contagiarse, pero puede otorgarnos una idea de lo que podría ser y de lo que podríamos evitar si tomamos en cuenta las medidas de protección necesarias. En ese sentido, La República se contactó con Enrique Custodio López, jefe de epidemiología de la Red Sabogal del Seguro Social (EsSalud) y le consultó sobre los temores de un posible rebrote ante las protestas que se vienen suscitando.

“No es la protesta, es la aglomeración de gente. No le echemos la culpa a la protesta, la protesta está en todo su derecho. No es que por la protesta se van a incrementar los casos, sino la aglomeración de gente independientemente de donde estén, sea la playa, el cine, sea donde sea el caso”, indicó.

Sobre si las actuales protestas desatarían una nueva ola de contagios, como declaró Gastón Rodríguez Limo, el especialista aseguró que no lo sabremos hasta dentro de 15 días. “Esperemos que no suceda nada gracias a Dios, pero tampoco nos hagamos ilusiones de que no va a suceder. Puede suceder como no puede suceder”, sentenció.

Recomendaciones para asistentes a a protestas durante la pandemia por COVID-19. Foto: La República

Además, el especialista recomendó que “los jóvenes que están participando, al llegar a su domicilio, tengan una habitación en donde se aíslen un tiempo de 7 días a 10 días y de esa manera protegen el entorno de la familia [...] Deben asumirse como enfermos porque todas las personas que salen a protestar son infectados en potencia”.

Dejar fuera de la vivienda las pertenencias utilizadas durante sus acciones y utilizar mascarilla al contacto indirecto con otras personas durante el periodo de aislamiento, son otras sugerencias a tener en consideración para reducir las posibilidades de incrementar los casos de COVID-19 que azotan nuestro país en medio de una nueva crisis política.