Solo el cáncer pudo contra Raúl Wiener: luchador social y periodista tenaz

Despedida. Raúl Wiener falleció ayer y de inmediato en las redes sociales se lamentó su partida. Restos del hombre de izquierda se velan en Casa Mariátegui.

Despedida. Raúl Wiener falleció ayer y de inmediato en las redes sociales se lamentó su partida. Restos del hombre de izquierda se velan en Casa Mariátegui.

En Twitter uno también puede emocionarse. Y uno de los mensajes más sentidos ayer en esta red social lo envió Elsi Bravo Castillo a su pareja de toda la vida:
 
"Mi Raúl, mi amado amante, mi camarada, mi amigo y compañero, partió a esa dimensión universal de la energía buena que me acompañará la vida que me queda, escuchando su risa, viendo su mirada alegre, recordando sus gestos tiernos y sus mil batallas por los derechos de los humildes, de todos los olvidados. Mi guerrero de la pluma, mi soñador por un mundo mejor que otros continuarán". 
 
De esa manera le decía adiós a uno de los periodistas más tenaces del medio, Raúl Wiener Fresco, de 66 años. 
 
Se podía o no estar de acuerdo con sus ideas, con su ímpetu para expresarlas, con su vehemencia al defenderlas, pero nadie podía dudar de que era un batallador, un apasionado por el bien del país, un obsesionado por denunciar la corrupción y el abuso del poder, de allí su accionar, sus libros y artículos, lo que le trajo muchos enemigos y juicios.
 
Jefe de la Unidad de Investigación del Diario Uno y colaborador de la revista Hildebrandt en sus Trece, Wiener en reciente entrevista concedida a su hija Gabriela, también periodista y columnista de La República, pedía claridad a los nuevos proyectos de izquierda.
 
Pese a su mal indetenible, mantenía sus sueños: la unidad, la lealtad, el desprendimiento de todas las fuerzas progresistas para convertirse en opción de cambio.
 
Ayer, al enterarse de su partida, no cesaron las muestras de pesar y se destacaron las cualidades que Wiener dejó como un sello por su paso en la política y la prensa de opinión. Para el abogado Ronald Gamarra, "la integridad y la decencia han perdido a uno de los suyos". Para el analista Juan De la Puente, su trinchera está vacía, "estoy seguro de que volverá a poblarse, de él y de su ejemplo".
 
El escritor Eduardo Adrianzén opinó que en estos tiempos cínicos "se respeta mucho más a periodistas que no ocultan sus ideas y convicciones". El ex procurador Julio Arbizu destacó "la lucidez y coherencia extremas" de Wiener.
 
Entidades como Transparencia, el Ministerio de Cultura y La República se sumaron al pesar por la partida de este "hombre de mil batallas".
 
Su talentosa hija, Gabriela Wiener, copió un texto de Raúl. "Quiero abrir mi pecho de par en par. Para que entre el aire. Quiero vivir otra vez nuestra vida, una y mil veces". Y en seguida, ella comentó: "Querido papá, yo también quiero. Me he quedado con tu lunar para todas las noches".
Su única batalla perdida fue contra el cáncer. En las otras que libró, contra las mafias del poder, se le recordará victorioso, como un ejemplo a seguir. Descanse en paz, Raúl Wiener.
 

Decidido

 
Wiener escribió 23 libros, entre ellos Bandido Fujimori (2000), LAP, un fraude en tres letras (2005), Fe de ratas (2011), etc. Últimamente rechazó la concentración de medios. "Se vienen elecciones en una disparidad brutal de poder entre los medios, que ya saboreamos en las regionales-municipales del año pasado", advirtió.
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