Muere Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desahucio encendió a toda España y generó el adelanto de las elecciones
El Sindicato de Inquilinas informó del fallecimiento de la mujer, cuyo desalojo del 23 de septiembre se convirtió en símbolo de la crisis habitacional y aceleró la crisis del gobierno de Pedro Sánchez.

Maricarmen murió hoy miércoles 07 de octubre, catorce días después de que la sacaran de su casa.
Tenía 87 años y se apagó en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde estaba ingresada desde el día del desalojo. El Sindicato de Inquilinas, que la acompañó hasta el final, dio la noticia con un mensaje que termina con la promesa de seguir luchando por ella.
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Setenta años en la misma casa
Maricarmen Abascal llegó a la calle Alcalde Sainz de Baranda, en Retiro, en 1956. Ahí hizo su vida. En 2018 una sociedad llamada Urbagestión compró el edificio, sostuvo que su contrato ya había vencido y le planteó una salida imposible. Comprar el piso por unos 250.000 euros o pagar una renta de 1.650 euros al mes con una pensión que rondaba los 1.400.
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Ella nunca fingió que podía. Lo dijo con su propia voz hace un par de años, "no tenía ese capital ni loca", y a su edad ningún banco iba a prestarle. Siguió pagando los 450 euros de siempre.
La Justicia le dio la razón solo al principio. Un juzgado de Madrid rechazó la demanda, pero la Audiencia Provincial y después el Tribunal Supremo respaldaron a la empresa. El desahucio, de hecho, era legal. Cuatro intentos después, la ONU pidió frenarlo y nadie lo frenó.
El día en que la sacaron en camilla
El 23 de septiembre la puerta del edificio cedió ante un ariete. Dentro quedaban familiares y cuatro integrantes del Sindicato. Maricarmen salió en camilla y terminó en el hospital. La foto recorrió el país antes de que anocheciera.
La protesta llegó antes que la noticia en los telediarios. Esa misma tarde el Sindicato convocó concentraciones urgentes en doce ciudades. En Madrid más de diez mil personas se plantaron frente al ático de Isabel Díaz Ayuso, y la Policía cargó contra un grupo. Al día siguiente se sumaron dieciséis ciudades más. El fin de semana trajo más de cincuenta movilizaciones bajo un lema que ya miraba lejos, "Hacia la huelga general". En la Puerta del Sol se instaló una acampada que sigue en pie.

Protestas en favor de Maricarmen Abascal
"No he logrado defender mi casa"
Dos días después, el Sindicato difundió un vídeo en el que Maricarmen habla desde el Gregorio Marañón. Agradeció a quienes fueron a su desahucio, entre ellos a los niños, y sobre su derrota lamentó la situación en la que estaba: "No he logrado defender mi casa”, sentenció.
"El desahucio de Maricarmen de hoy es una tragedia que no podemos aceptar”, adivrtió Sánchez
El presidente del Gobierno habló desde Nueva York, donde participaba en la Asamblea General de la ONU. Dijo que las competencias en vivienda son de ayuntamientos y comunidades, y acusó al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid de estar más pendientes de comprar y vender áticos. Sobre el desahucio fue categórico y sostuvo que "el desahucio de Maricarmen de hoy es una tragedia que no podemos aceptar".
También afirmó que, si el Parlamento hubiera convalidado antes del verano su decreto de vivienda, Maricarmen seguiría en su casa.
Cuatro días después, en un mitin en Getafe, cambió el tono y le habló directamente. Había visto el vídeo en el que ella le pedía un decreto para aliviar la emergencia habitacional. "Maricarmen, tengo un mensaje para ti", dijo, y pidió a los grupos un último esfuerzo para aprobar la norma por ella y por los millones de españoles que sufren por la vivienda.
"Por orden judicial, no por otro motivo, no es una decisión nuestra”, la derecha responde
Al otro lado, las reacciones fueron más frías. Ayuso defendió el desahucio ante el Círculo de Empresarios, un día después de que ocurriera y aseveró que se había cumplido una ley que el Gobierno y sus socios tuvieron ocho años para cambiar, llamó "algaradas" a las protestas y acusó al Sindicato de acosarla. "Por orden judicial, no por otro motivo, no es una decisión nuestra", agregó.
Alberto Núñez Feijóo tardó dos días en hablar. Calificó el caso de "descorazonador", dijo que no usaría a Maricarmen para hacer política y atribuyó al Gobierno la responsabilidad de agitar el tema. Cuca Gamarra, del PP, coincidió con Ayuso en que Maricarmen era uno más de los más de 25.000 desahucios anuales y defendió que Ayuntamiento y Comunidad no habían mirado hacia otro lado. Según el Ayuntamiento, a ella se le ofreció una plaza en una residencia pública que rechazó porque prefería alojarse con sus familiares.

Feijóo mencionó que el plan migratorio en España será más restrictivo para los inmigrantes.
Vox fue por otro carril. El perfil oficial del partido en la red X sugirió que ella tendría casa si fuera inmigrante. Santiago Abascal, su líder, trasladó el debate a la inmigración, acusó al Gobierno de dar "prioridad extranjera" en la vivienda social y definió así a quienes acampan en Sol.
El alcalde José Luis Martínez-Almeida llegó después, con otra lectura. Presumió de la mediación del Ayuntamiento y aseguró que hay una forma distinta de encarar el problema de la vivienda. Exigió también el levantamiento inmediato de la acampada.
Un acuerdo que no vino de un juez
Ningún juez ordenó devolverle la casa. Lo que la haría volver fue una negociación. Cinco días de protestas y la presión de un Congreso a punto de votar un nuevo decreto movieron a la empresa inmobiliaria Urbagestión, que había rechazado ofertas hasta entonces, a sentarse en una mediación con la empresa municipal de vivienda. El acuerdo le permitía volver como inquilina y pagar como máximo el 30 por ciento de sus ingresos.
Su abogada fue clara sobre lo que cambió. La empresa, dijo, no quiso negociar hasta el día anterior, y atribuyó el giro a la presión popular. Maricarmen lo aceptó y el Sindicato lo llamó un acuerdo histórico. Sin embargo, la octogenaria murió sin poder usarlo.
El contragolpe que llegó al Congreso
La calle presionó y el Parlamento respondió con un portazo. El viernes 2 de octubre las derechas, incluido el PP, tumbaron los dos decretos de vivienda del Gobierno. El lunes 5, Sánchez anunció la disolución de las Cortes y elecciones generales para el domingo 29 de noviembre. Las urnas estaban previstas para 2027.
Hay quien lee en esa jugada política una salida de emergencia. Sostienen que el presidente se adelantó a una moción de censura que ya tenía los números. Es una hipótesis que circula varios días en redes, pero aún no es un hecho confirmado. Lo que sí está claro es que la convocatoria le devolvió la iniciativa, y que el martes el Gobierno volvió a aprobar los decretos en el Consejo de Ministros.
"No vamos a permitir ni un desahucio más como el de Maricarmen", una campaña con nombre propio
La vivienda será el gran tema hasta el día de los comicios adelantados el próximo 29 de noviembre. Las encuestas ponen al PP por delante del PSOE y Sánchez entra a la contienda con una causa social de enorme fuerza simbólica.
Maricarmen se convirtió, sin quererlo, en el rostro de esa causa. Su caso movió la agenda, empujó al Gobierno y cambió el calendario electoral. El presidente puede presentarse como quien escuchó el reclamo. La derecha, en cambio, tendrá que explicar por qué tumbó los decretos y qué propone para que no haya otra Maricarmen.
El Sindicato le reprochó al Gobierno central que no frenara el desahucio. Hay una huelga general por la vivienda convocada para el 11 de noviembre. Al despedirla, el colectivo calificó de "demasiado tarde" el acuerdo que habría permitido que volviera a su casa, y aseguró que las movilizaciones seguirán.









































