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Hernando Cevallos: “Este es un gobierno que está jaqueado desde varios lados”

Entrevista al ministro de Salud, quien asegura que las denuncias contra Guido Bellido e Iber Maraví deben esclarecerse, pero no ameritan ser “portadas de los medios durante una semana”.

Presión. Hernando Cevallos asegura que hay intereses para que el Gobierno se quede inmovilizado. Añade que acá se piensa que solo pueden gobernar "eruditos de la política". Foto: Aldair Mejía / La República
Presión. Hernando Cevallos asegura que hay intereses para que el Gobierno se quede inmovilizado. Añade que acá se piensa que solo pueden gobernar "eruditos de la política". Foto: Aldair Mejía / La República
Enrique  Patriau

Hernando Cevallos dijo al inicio que prefería no hablar tanto de política, pero al final la entrevista terminó yendo por ese lado. El ministro de Salud hace una evaluación del gobierno, con cierta vena autocrítica.

La sensación que está dejando este mes y poco más de gobierno es que no está muy claro hacia dónde vamos. ¿No cree que hay una sensación de ingobernabilidad, de indecisión, de paralización? ¿O es solo una exageración de la oposición?

Las líneas centrales de lo que queremos construir las señaló el presidente en su discurso del 28 de julio. También fue claro en la necesidad de buscar consensos que permitan avanzar en medio de una crisis importante, de que los sectores que no compartieron la propuesta de Castillo entiendan que este país necesita un cambio profundo. Esto, alejando los temores de medidas claramente confrontacionales hacia la inversión, las empresas, los sectores medios, sin tocar ahorros ni pensiones.

¿El silencio presidencial ayuda?

No es un silencio. Es un mensaje de decirle al país que hay que hablar menos y hacer más. No tenemos que profundizar tanto los debates sobre temas que, siendo importantes, no son sustanciales para la vida del ciudadano.

La conformación de un gabinete es un asunto sustancial, ¿no?

Claro que es sustancial…

Y es el principal cuestionamiento al gobierno en estos momentos.

Se puso al debate en la cuestión de confianza y se resolvió. Lo que ahora espera la ciudadanía es que nos pongamos a trabajar y abordemos los problemas que preocupan.

Ocurre que después de la confianza aparecieron las denuncias más serias contra su colega de gabinete, Iber Maraví, y la de la congresista Patricia Chirinos sobre el premier.

Está bien. Yo no digo que no son temas serios. Se deben esclarecer. Pero llevar al país casi exclusivamente a poner en el centro del debate a esos asuntos y no otros, que agobian al ciudadano común… ¿o no es central el incremento del costo de vida? ¿O no es central en el debate tener a millones de peruanos desocupados?

Justamente, en Trabajo está el señor Maraví.

Y no se discute qué está haciendo Maraví para resolver la desocupación. No es parte del debate de sectores de la oposición qué hace Economía para resolver la crisis. Parece que son mucho más importantes temas que, siendo serios, no deberían ser el eje de las portadas del 80% de los diarios del país durante toda una semana.

¿No le preocupa que Maraví sea un presunto exmiembro de Sendero Luminoso?

Me parece que debe esclarecerse. No he dicho que no sea importante.

Ha dicho que no es tan importante.

No, no. Una cosa es esclarecer el tema y otra que sea la portada de los medios durante una semana.

Con un país con la historia trágica que significó el terrorismo, entenderá que es preocupante el caso de Maraví.

¿Preocupante lo que dijo Maraví hace 20 o 30 años? Sí, que se esclarezca…

No es lo que “dice”. Los partes y los testigos hablan de acciones.

Vamos a poner las cosas en su debido contexto. Si me preguntan si deben esclarecerse las acusaciones del ministro de Trabajo, yo digo que sí, que deben tener una respuesta satisfactoria frente al país. Si usted me dice que debe ser el tema excluyente por encima de millones de peruanos que están en una situación crítica laboral, alimenticia, yo le digo que no me parece.

¿Usted le cree a su colega Maraví?

Me parece un tipo coherente, hasta donde yo lo conozco en el Consejo de Ministros. Lo demás, corresponde a la esfera judicial.

Iber Maraví se encarga de la cartera de Trabajo y Promoción del Empleo. Es cuestionado por sus presuntos vínculos con el terrorismo. Foto: Antonio Melgarejo/La República

¿Le cree a Bellido cuando asegura que no dijo lo que denuncia Chirinos?

No lo sé. Si tuviera una bolita mágica se lo diría. No la tengo. Si me dice que eso es excluyente del tema de la pandemia, o de la reactivación económica, digo que no. Hay que asumir que más allá de la seriedad de estos temas que deben aclararse, hay sectores que quieren tapar con eso problemas que debemos resolver.

¿Y que no quieren que ustedes los resuelvan?

Que no quieren que sean parte de la agenda que debemos tratar en el país. ¿Los diarios están debatiendo la desocupación en el país, o las políticas económicas? Parece que hay sectores que no están interesados en discutir eso, eso es lamentable.

¿Se siente cómodo en el gabinete? ¿O le incomoda alguna compañía?

No, me siento cómodo. No estoy en el gabinete para que me incomode alguien, estoy porque tengo un compromiso, primero con la salud del país, y porque confío en el proyecto del profesor Castillo.

En una entrevista el ministro de Justicia, Aníbal Torres, dijo que si Castillo y Cerrón no se ponían de acuerdo iban a tener que separarse y marchar cada uno por su lado. ¿Está de acuerdo con esa apreciación?

No veo que exista esa contradicción. Lo que veo es al profesor Castillo posicionado como presidente, tomando decisiones, más allá de que las comparte o no las comparta Vladimir Cerrón.

No me va a negar que la discusión sobre la real capacidad de maniobra de Castillo afecta la gobernabilidad.

Me parece que también hay mucho de…

¿Mito, leyenda?

Leyenda, a veces intencionada.

¿El gobierno no ayuda a alimentar esas versiones?

Yo con quien converso y tomo algunas decisiones es con el presidente Castillo, no con Cerrón. Este tiene su partido y le asiste todo el derecho de opinar a favor o en contra. No sé de dónde es que dicen que quien gobierna es Cerrón y no Castillo. Eso no es verdad.

¿Usted le responde al presidente o al premier?

Hay dos niveles de coordinación. Coordino con el premier, pero, finalmente, estoy en el gabinete por el pedido del presidente de la República. No usaría la palabra “responde”, tampoco. Este no es un sistema vertical, ni militar.

¿A quién considera su jefe?

Yo no tengo jefes. Tengo relaciones y coordinaciones y lealtades.

Guido Bellido preside el gabinete ministerial, en cual está integrado por 19 ministros, entre ellos Hernando Cevallos. Foto: PCM

¿A dónde nos quiere llevar el gobierno? ¿Cuál es la dirección que se desea tomar?

Mire, no se trata de que este sea un gobierno que ha resuelto todas sus debilidades, que sea perfecto. Tiene poco más de un mes y lo que sí este es un gobierno que está jaqueado desde varios lados, un gobierno del que un sector de la oposición está buscando cuáles debilidades reales o ficticias pueden aparecer y utilizar para tratar de golpear. Un sector de la oposición ha puesto por encima sus intereses y no comparte la visión de transformación que tiene el proyecto de Castillo.

Para continuar con la metáfora ajedrecista, ¿no será que ustedes están jaqueados porque mueven mal sus piezas?

Seguramente, seguramente. Yo no puedo decir que este gobierno nunca se equivoca. No, no lo puedo decir. Además, es nuevo y plantea un rumbo diferente para el país en una coyuntura muy complicada, con una derecha y sectores que tienen un enorme temor a los cambios porque defienden sus intereses. Están tratando de que el gobierno ni siquiera pueda respirar ni moverse, están apostando a que se mantenga quieto, que incumpla sus promesas, que no tenga posibilidad de abrir un debate nacional sobre ellas. Cuando el país debería empezar a analizar las conclusiones que deja la pandemia, con un sistema que demuestra sus enormes falencias y grietas, se debate lo que le dijo Bellido a la congresista Chirinos. Ese es el centro al que se quiere llevar el debate nacional.

Pero una frase como la que habría dicho Bellido…

No, no, no. Vamos a hacer una diferencia. Una cosa es que se tenga que aclarar, otra cosa es que nos desgarremos las vestiduras por esa frase, cuando tenemos hospitales donde ni siquiera hay camas para los pacientes. Si usted me dice que voy a conversar dos horas y leer un diario donde no voy a ver cómo hacemos para resolver los problemas del país, lo que está haciendo usted es ponerme los reflectores en otro lado, lejos de lo que realmente los ciudadanos quieren que se trate y que los gobernantes resuelvan. Si usted me dice que la pandemia no nos ha dejado ninguna enseñanza…

Yo no he dicho eso.

Estoy hablando hipotéticamente. Si usted me dice que la pandemia no nos ha dejado ninguna enseñanza, que no nos ha mostrado que tenemos un sistema perverso y que necesitamos avanzar con las grandes mayorías para cambiarlo, y el país se pasa un mes discutiendo los desatinos de un congresista o del otro, o de si es correcto o no que hable quechua el premier, entonces me parece que no solamente estamos haciendo muchas veces una oposición desleal, si no que, además, no le estamos jugando al país de la manera más transparente y seria.

Me ha dicho que el gobierno ha cometido errores.

Ah, claro.

Dígame uno.

Uno…

¿El gabinete?

No creo que tengamos que decir que el gabinete es un error, no. Por ejemplo, de pronto, se debió comunicar de una mejor manera a los ciudadanos los objetivos del gobierno. Todavía, desde los distintos ministerios, no se coordina un mensaje transformador al país, desde cada uno de los sectores. Lo tenemos poco diseñado el mensaje para que la ciudadanía entienda los cambios que se quieren hacer.

Los gobiernos siempre dicen que el problema es la comunicación. Es como decir “lo hacemos bien, pero no nos entienden”. ¿Va por ahí?

No es solo un problema de comunicación. Yo creo que este gobierno no debe perder un elemento que es central: su enlace con el pueblo. Hay que escuchar al pueblo.

Ahí vamos de nuevo: el presidente no habla, o habla poco.

El presidente no habla muchas veces con algunos medios de comunicación, pero sí con su gente. Si se analiza su agenda, vemos que se reúne con las organizaciones, con las personas, y esa es una forma de comunicación a veces más directa, clara y transparente que lo que pueda publicar un medio.

Vayamos a la pandemia…

Ya me estaba gustando lo de la política. Sigamos. Yo le dije, si me pica, hablo. Por ejemplo, lo de la Asamblea Constituyente. Yo sí me reafirmo en la necesidad de cambios estructurales en el país, yo sí creo que debemos avanzar hacia modificaciones sustanciales en la Constitución.

Sin embargo, el tema lo dejaron afuera cuando se presentó el gabinete.

No sé si lo dejaron fuera. Lo que está tratando el presidente es ir manejando esta coyuntura, donde él ve que dice “a” y hay un cargamontón. Lo que se quiere hacer es que se retroceda, que este gobierno entre en la quietud y que no avance. Hay un programa y el gobierno tiene que avanzar. Lo que pasa es que el presidente está privilegiando la generación de consensos.

¿Y eso no está bien?

A mí me parece bien. Sin embargo, el consenso tiene que lograrse, efectivamente con los partidos políticos, con los empresarios, pero, también, y más importante aún, con la ciudadanía, con el pueblo, con lo que has prometido en la campaña. En eso no se puede retroceder por más fuerte que sea la tempestad. Si no te comunicas adecuadamente con tu pueblo -y creo que Castillo lo entiende-, el barco va a perder la dirección. El que debe marcar la dirección es el pueblo, la gente.

¿Cree que este gobierno va a durar los cinco años?

¿Por qué no va a durar los cinco años? No solo va a durar cinco años. Es más, diría que este gobierno, a pesar de las adversidades, tiene el mejor escenario para enrumbar al país hacia los cambios esperados durante más de 200 años. ¿Tiene que corregir cosas, como usted ha dicho? Sí. Comunicar mejor, afianzar su línea, ser consecuente con lo que se ha señalado en la campaña, independientemente de las presiones y amenazas y toda esta campaña que, no tengo duda, es organizada o para desestabilizar al presidente o llevarlo al quietismo para que no aplique sus propuestas.

Puedo coincidir en parte con su análisis. También creo que un gobierno se la hace más fácil a la oposición con ciertas decisiones.

¿Usted cree que si renuncia la mitad del gabinete la oposición va a ser tranquila y va a ser más gobernable el país? En este escenario, no lo creo.

¿A quiénes escucha más al presidente Castillo?

Castillo escucha, es una de sus mejores características. Conversa con mucha gente en el día. No es cierto que tiene un entorno de tres personas que le marcan el ritmo y las decisiones. De hecho, nos invita a conversar a Palacio. Conmigo también lo hace. Y toma sus decisiones, que no siempre son las que yo pueda compartir en temas puntuales. No tengo duda de que es honesto, sano y tiene las mejores intenciones. Lo que pasa es que en este país pensamos que los que tienen que gobernarnos deben ser eruditos de la política, amoldarse a lo que creemos que debe ser un gobernante, como los que hemos tenido: que hablen bonito, y si son rubiecitos y altos, pues mucho mejor, ¿no? Y si solo miran con mucha simpatía a los grupos de poder, mejor. Bueno, pues, Castillo no es así. Es espontáneo, de pueblo, la experiencia inédita en un país de alguien común, que entiende los problemas y llega al gobierno. Claro, eso es impensable para los grupos de poder. Y, entonces, trata de hacer las cosas. No tiene un equipo de sabelotodos como han tenido muchos que han terminado traicionando y robando al país. Castillo es eso: un hombre sencillo, de pueblo y ojalá que siga siendo igual. Espero que, junto con el pueblo, porque espero que se mantenga junto a él, se lleven adelante las transformaciones que se necesitan. Ojalá. Insisto: la única salida para la unidad de los peruanos es avanzar con cambios. No solamente con abrazos ni retórica.

Recomendación. Cevallos dice esperar que Pedro Castillo se mantenga "junto al pueblo". Foto: Marco Cotrina / La República

Ahora sí, sobre la pandemia, ¿cuándo llegaría la tercera ola?

Los cálculos es que llegará a mediados de este mes. Tenemos varios casos Delta, pero la variante predominante es la Gamma. No obstante, la experiencia dice que la Delta ha pasado a ser la predominante en semanas, sobre todo en Europa. Hay justificaciones para tener todas las previsiones.

¿Cuándo estará vacunada en tu totalidad la población peruana?

La proyección depende de la cantidad de vacunas y de la capacidad operativa de aplicarlas. Cuando llegamos al gobierno había 4 millones 800 mil peruanos con dos dosis. Hoy son 8 millones 300 mil. La información del ministerio indica que el 30% de la población objetivo, los mayores de 12 años, están con las dos dosis. Con los 13 millones y medio de vacunas que llegarán este mes, podremos alcanzar, al 30 de setiembre, los 14 millones de peruanos con ambas dosis. Eso significaría que para esa fecha estaríamos con alrededor del 50% de la población objetivo vacunada. ¿Es realizable? Por supuesto. Se hace una tabla matemática, y sale.

El problema es la capacidad.

Ese es el desafío, cómo vacunamos a esa cantidad de personas en todo el país. Hemos coordinado con gobernadores, directores regionales de salud para una campaña intensiva. Las vacunatones nos sirven para las zonas urbanas, pero hay que cambiar la estrategia: ampliar los horarios de los establecimientos de salud, vacunar en ellos contra la COVID y avanzar en otras inmunizaciones que han bajado. Eso es un riesgo porque puede haber epidemia en cualquier momento. Se tiene que relanzar la atención médica primaria, impulsar el primer nivel de atención.

50% para setiembre, ¿y la mitad restante?

Para los mayores de 18 años, a fin de año. Y si se puede avanzar más, se avanza.

¿A fin de año el 100% de los mayores de 18 estarían vacunados?

Sí. Es nuestro objetivo. Sabemos, también, que hay una población resistente a la vacuna. Por eso, cuando digo 100% estoy pensando que todos se van a querer vacunar.

¿Se evalúa la posibilidad de que se exija la vacunación para ciertas actividades?

Todo eso está en evaluación.

Leí incluso que se sugería restringir las operaciones bancarias a los no vacunados.

Lo que pasa es que el 75% de nuestra población es informal, no tiene mucha capacidad de reserva económica para que restrinjas operaciones bancarias. Lo que sí se debe de hacer, en principio, es estimular el deseo de la vacunación, más que decir “si no te vacunas, te castigo”.

¿De qué forma?

Se puede incentivar económicamente la vacunación.

¿Se está evaluado?

Se están evaluando algunos incentivos para fomentar la vacunación, no solo económicos. Primero hay que cumplir con la población, llegar con la vacuna, antes de hablar de restricciones. Por ahora se trata de estimular.

¿Y cuándo decidirán si esos incentivos se concretan?

Eso dependerá de cómo marche la pandemia y la vacunación en el país.

La Contraloría ha alertado que desde hace más de un año el Minsa tiene almacenadas vacunas antipoliomielíticas que expirarán en cinco a seis meses. ¿Qué piensan hacer?

Hay que tomar medidas de inmediato. Vamos a averiguarlo.

Hernando Cevallos fue uno de los ministros que dio detalles de la política de salud del Gobierno durante su exposición en el Congreso. Foto: difusión

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