Salvador del Solar: “La tarea es gobernar un país para el bienestar de todos los peruanos”

Jannina Eyzaguirre

Frontal. Salvador del Solar descarta embarcarse nuevamente en la política, pero analiza lo que está sucediendo en nuestro país de cara a la segunda vuelta. Foto: La República
Frontal. Salvador del Solar descarta embarcarse nuevamente en la política, pero analiza lo que está sucediendo en nuestro país de cara a la segunda vuelta. Foto: La República

Entrevista al expremier y exministro de Cultura a través del Zoom, quien analiza el panorama político después de la primera vuelta electoral. “Tenemos que cruzar esfuerzos entre gremios empresariales, sindicales…”.

Salvador del Solar estrena esta noche Yo, Cinna (el poeta), a través del streaming (Joinnus), pero en vivo desde el teatro Británico. Una historia basada en la obra Julio César de William Shakespeare, que invita a la reflexión sobre la libertad, el poder, el arte y la política, temas que abordamos con el expremier en esta entrevista.

¿Qué es lo que destacas de un personaje como Cinna, el poeta?

En primer lugar esta decisión de Tim Crouch como autor de tomar un personaje efímero de Julio César y darle voz. Cinna es un poeta y como tal es una persona que se relaciona y observa la realidad desde cierta esquina particular.

¿En este momento te sientes como Cinna mirando desde una esquina lo que está pasando en nuestro país?

Crouch apela a una condición que todos tenemos. Él dice: ‘todos somos ciudadanos, todos somos poetas’ y con esto nos dice que todos tenemos una relación cívica con la comunidad, pero al mismo tiempo algo único que decir, que mirar. Como todos soy parte de la comunidad y tengo también una sensibilidad, una opinión, un ángulo.

¿Y cuál es tu opinión respecto a que hayan quedado para la segunda vuelta dos candidatos de extremos como Pedro Castillo y Keiko Fujimori? ¿Te sorprenden los resultados?

Me parece que la sorpresa generalizada tiene más que ver con los nombres de quienes llegan a segunda vuelta que con las tendencias que llegan. Porque puede ser sorpresivo que alguien como Pedro Castillo llegue porque subió en las encuestas de manera repentina en el último tramo, pero la verdad es que el mapa de las preferencias políticas parece no haber cambiado mucho en nuestro país por lo menos en el siglo 21.

Ves que hay diferentes regiones del país que han venido recurrentemente dando su aporte a una visión distinta a lo que consideran que es el sistema bajo el que nos estamos conduciendo. Y al mismo tiempo, hay otras regiones que quieren dar apoyo a este sistema, o le dan soporte con todas las críticas que pueda tener. Si uno suma la votación de Fujimori, López Aliaga, De Soto, Forsyth, más o menos uno pensaría que se trata de fuerzas que no están buscando subvertir el modelo sino sostenerlo y me parece que están alrededor del 40%.

El expresidente Humala pasó a segunda vuelta con el 30%, el señor Castillo bordea el 19%. Entonces, a nivel de tendencias, con una mirada fría y no profunda, nos damos cuenta de que no hay sorpresas. La sorpresa es que salvo por lo que pasó en 2017 cuando fue parte de la huelga magisterial, para muchas personas el nombre de Pedro Castillo no resultaba familiar y ha irrumpido como una especie de novedad.

Por otro lado, muchas personas hubieran descartado que alguien como Keiko pasara a segunda vuelta y, sin embargo, ha sucedido. Es cierto, ambos llegan con porcentajes bastante bajos, lo cual realmente no es una representación significativa de lo que el país quiere.

Sin embargo, también hay que decir que todas las demás personas que compitieron recibieron un apoyo todavía menor, o sea que legítimamente, de acuerdo a las reglas, son las personas que han pasado. Esa es nuestra realidad.

Una realidad que a una gran mayoría preocupa. Hay incertidumbre en el país sobre lo que pueda pasar.

Sí. Pero creo que deberíamos preocuparnos más por el proceso que viene llevando a este resultado que el resultado mismo.

En la otra orilla. Cuando fue primer ministro en el gobierno de Martín Vizcarra. Foto: Andina

Sí, porque la presencia de Pedro Castillo en la segunda vuelta, según analistas políticos, es la voz de los peruanos olvidados por los sucesivos gobiernos.

Sí y quedan pocas semanas para que los peruanos y peruanas analicemos qué vamos a hacer en segunda vuelta. Debemos hacer un esfuerzo de conocer a profundidad quiénes son estos candidatos. Keiko Fujimori es una persona más conocida a estas alturas para la generalidad de los peruanos.

Pedro Castillo no tanto, hay que conocerlo y hay que ver si ese clamor generalizado que hay por una mirada distinta es un clamor bien representado por Castillo como candidato y sus partidarios. No necesariamente es equivalente. Que muchas personas quieran un cambio en el Perú es algo esperado, razonable, además de legítimo y válido.

Pero si Castillo es el mejor representante para ese clamor, esa voz, tenemos que analizarlo. Nuestra tarea como ciudadanos ahora es informarnos sobre quién es, qué representa, qué propone, y revisar, lo mismo sobre Keiko Fujimori y luego decidir y tomar una decisión que se anticipa como difícil para muchos.

¿Qué opinión te merece que el expresidente Martín Vizcarra haya sido uno de los candidatos más votados para el Congreso?

No me parece una sorpresa que haya recibido una votación grande, una persona que ha estado expuesta a la presidencia tiene una gran llegada. Mucha gente todavía apoya al expresidente Vizcarra, probablemente otra ha decidido no hacerlo después de acceder a información que no tenían sobre él.

Por lo tanto, los números que lo apoyan quizás no son tan grandes como hubiera podido ser en otras circunstancias. Pero no se encuentra en el récord (en los últimos años) de personas más votadas en el Congreso y eso explica la situación que estamos pasando y que él está pasando a nivel personal en relación con la ciudadanía.

Volvamos a Yo, Cinna (el poeta). El director Lucho Tuesta ha dicho que el personaje se siente frustrado porque no encuentra inspiración y porque los acontecimientos políticos de su país lo sobrepasan. En el contexto político que estamos viviendo, ¿por qué crees que hay ese rechazo de la gente a la política y a los políticos tradicionales?

El rechazo a los políticos y la política no es de esta elección ni producto de la pandemia, es algo que venimos arrastrando desde hace buen rato. La falta de confianza en la actividad política en general y los partidos políticos en particular, incluso la confianza en la democracia, tiene indicadores que muestran cifras preocupantes.

Sin embargo, sí creo que estamos viviendo un pico nuevo, usando términos de la pandemia, hay un pico de desconfianza que sí tiene que ver con el comportamiento político de este quinquenio. Y es un quinquenio en el que los políticos en general, con excepciones valiosas, tienen un comportamiento irresponsable, destructivo, movido por una motivación doble, ya sea por tratar de obtener el poder cualquiera sea el medio, o tratar de defenderse de investigaciones judiciales.

Esas motivaciones tan extremas y tan desconectadas de las preocupaciones del bienestar general, han derivado en enfrentamientos cerrados y absolutamente de espaldas a las preocupaciones generales, incluso antes de la pandemia.

Tampoco podemos negar que el comportamiento ha tenido que ver con el destape de escándalos de corrupción que han mellado la credibilidad que pudieran tener estos políticos. Esto impacta en la ciudadanía, podemos estar atentos a la política, algunos más, otros menos, pero es difícil que eso genere entusiasmo o interés.

Mira con la cantidad de votos que están llegando los candidatos tradicionales, menos del 10%. Eso es un indicador clarísimo de la apatía que han generado los candidatos en estas elecciones.

Yo, Cinna (El poeta). En personaje desde el teatro Británico de Miraflores. Foto: difusión

Y en tu caso, ¿también incidió la apatía para no ser candidato a la presidencia? Es cierto que has dicho muchas veces que prefieres mantenerte atento desde tu postura como ciudadano, pero de todas maneras tus cargos públicos como premier y ministro de Cultura generaron expectativas.

Creo que la pregunta es por qué tendría que haber postulado. Porque la premisa de por qué no postulé, es que yo estaba considerando postular, o quería postular o si me hubiera bajado de una especie de tren en el que yo nunca consideré estar. No soy una persona que viene de la actividad política, eso no quiere decir que una persona de mi actividad no podría haber postulado, es legítimo, pero no era el camino que yo quería seguir.

He comentado que me hubiera gustado permanecer más tiempo en el Ministerio de Cultura para ir aprendiendo desde los múltiples errores, algo que solamente uno puede ejercer en gestiones más largas y que no nos estamos permitiendo hacer casi en ninguna cartera.

El tema de por qué no postular no solo tiene que ver conmigo, sino con todos como sociedad, porque andamos buscando personas que nos parecen que deban postular con una mirada individual. Lo que sí creo que necesitamos son liderazgos que nos inspiren confianza, que puedan transmitir que se está actuando con esfuerzo y buena intención.

El gran capital devaluado en nuestro país es la confianza. Eso tiene que suceder dentro de un esfuerzo colectivo, institucional, partidario. No hay problema de la magnitud que enfrentamos como país que se pueda resolver por una candidatura individual, ni por una decisión improvisada de decidir postular porque las encuestas lo dicen, porque se podría ganar.

La tarea no es ganar una campaña sino tratar de gobernar un país para el bienestar de todos los peruanos y eso simplemente no se hace por tener cierto grado de popularidad o confianza, se necesita más que eso. Por eso en mi caso me hubiera parecido irresponsable postular. Creo que tenemos que buscar otros caminos.

¿Qué más se debería hacer? Porque predomina el individualismo y el egoísmo…

Y también el oportunismo político, la sensación de que yo puedo ganar esta elección, pasar a segunda vuelta, en lugar de preguntarte qué necesita el país, buscar una alianza aunque sea de momento, aunque no tengamos muchas afinidades. Tenemos que cruzar esfuerzos entre los gremios empresariales, sindicales, buscar cómo conectar con la enorme cantidad de peruanos y peruanas que viven en la informalidad para superar esta ola y las olas que siguen llegando con esta crisis. Nos ha ganado la parte más agresiva, más mezquina, más obtusa.

¿Entonces descartas totalmente retomar la orilla de la política?

Sí. No estoy trabajando con ningún objetivo político. Creo que todos tenemos una responsabilidad política y me considero una persona preocupada por la situación política. He pasado por dos cargos públicos de responsabilidades altas y ha sido una experiencia en la que hice mi mejor esfuerzo por ir en la dirección que consideraba correcta para el país, pero nunca me he visto a mí mismo como un político. Lo que despierta mi interés y curiosidad está relacionado con las historias y cómo una historia puede sacarnos de ese estado de adormecimiento. Ese es el terreno que siento como más familiar y es en el que yo quiero seguir.

Sobre Los Prisioneros y el teatro

¿Cómo ha sido dirigir una serie sobre Los Prisioneros, una banda musical tan emblemática, con un discurso de denuncia social tan poderoso?

En el caso de Los Prisioneros, ellos iniciaron su carrera bajo el régimen militar de Pinochet, no se veían como una banda política, sus críticas eran sociales, a un modo de vivir, hacían una crítica al consumismo, una mirada muy lúcida casi profética.

Como dice Cinna, ‘un poeta debería ser capaz de ver el futuro’ y en el fondo es bien interesante porque creo que lo que podríamos llamar un don profético de los poetas es no ver el futuro sino descifrar el presente y desnudarlo, es llamar la atención sobre aquello que ocurre en el presente y que las mayorías no vemos, que muchas veces los poetas, los artistas detectan. Ellos tienen esa lucidez, un filo de diamante.

La pandemia ha golpeado muy duro al teatro y las artes en general. ¿Cómo visionas lo que se viene?

Mi sensación es que pasado todo, saldremos más fortalecidos. Creo que el énfasis de lo virtual ha abierto nuevos caminos para conectar con el público. Creo que cuando volvamos a acudir a los teatros, la gente va a regresar con un entusiasmo mayor del que había antes, va a ser un reencuentro.

Y al mismo tiempo, no abandonaremos las herramientas que hemos descubierto a través de lo virtual. Seguramente encontraremos una combinación de ambos. Van a venir voces e historias muy importantes, será un gran momento.

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