Gota a gota
Aporte electoral o extorsión.
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El colaborador eficaz en el caso Lava Jato, Jorge Yoshiyama Sasaki, ha revelado a la Fiscalía que varios empresarios miembros del Club de la Construcción, actualmente investigados, realizaron aportes secretos y en efectivo a la campaña electoral de Keiko Fujimori el año 2016.
A diferencia de los otros aportes empresariales ocultos del año 2011, que fueron explicados como una operación política cuyo propósito era evitar que ganara Ollanta Humala, en este caso se trató de aportes solicitados expresamente por la misma candidata del fujimorismo.
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Yoshiyama Sasaki ha revelado que, entre finales del 2015 e inicios del 2016, Fujimori le pidió convocar a empresarios de la construcción para que cada uno done diez mil dólares a su campaña, repitiendo el aporte del año 2011. Esta colecta de dinero fue realizada exitosamente y el dinero entregado directamente a la solicitante o a una persona de su confianza, señalada por ella.
Este procedimiento no fue el único; el colaborador eficaz ha informado que a pedido de Fujimori entre el 2013 y 2015 reunió a un grupo de empresarios que pagaban mil soles mensuales, un monto que conforme se acercaban las elecciones subió a mil dólares cada mes. El mecanismo funcionaba a través de cenas preparadas cada dos o tres meses en el domicilio de algún integrante del grupo, a las que asistía la candidata sola o con su esposo para informarles sobre su campaña y confirmar con su presencia la continuidad de la operación.
Este caso no trata de los grandes montos sobre los cuales existen sólidas evidencias desde hace años, desde la anotación “aumentar Keiko para 500 e eu fazer visita” en la agenda de Marcelo Odebrecht, confirmada hace algunas horas por Jorge Barata durante el interrogatorio de los fiscales peruanos. Esta “nueva” modalidad de financiamiento, por demanda y con montos menores, funcionaba como una virtual extorsión que se iniciaba cuando alguien tocaba la puerta de los empresarios para pedirles pagos mensuales –¿cupos?– que luego subían y se convertían en dólares. Este mecanismo no difiere demasiado de la venta de protección que realizan grupos al margen de la ley.
El ingreso de dinero a las arcas personales de Keiko Fujimori con el cuento de ganar el poder se convirtió en su modo de vida. Con temeridad, y gota a gota, los flujos de dinero se diversificaron convirtiendo a Fuerza Popular en una agencia recaudadora de aportes de los que por supuesto no se informó a la ONPE. En ese sentido adquiere verosimilitud la tesis de la Fiscalía de que la excandidata presidencial en realidad lideraba una organización criminal.




















