Perú-Chile: Odiosas comparaciones (II)
En el Perú, el 100% de la producción de cobre es hecha por empresas privadas, en Chile el grueso de la extracción de cobre proviene de la empresa estatal Codelco, la cual contribuye con el 60% de los ingresos tributarios de ese país.
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César Caro
Al margen del ruido político, que en el fondo no es más que juegos de artificio, en tanto que ni el Ejecutivo ni el Congreso cuestionan el actual modelo económico en lo que respecta a las ventajas que brinda a las grandes empresas mineras en desmedro de los “desconcertados” habitantes del Perú, que no saben a qué atenerse, al ver que casi todos los servicios y recursos naturales son propiedad de empresas e intereses privados extranjeros e incluso de empresas públicas propiedad de países vecinos, por lo que es previsible que un próximo futuro el actual orden económico sea modificado en una nueva Asamblea Constituyente.
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Porque volviendo a las odiosas comparaciones, en tanto que en el Perú el 100% de la producción de cobre es hecha por empresas privadas, en Chile el grueso de la extracción de cobre proviene de la empresa estatal Codelco (alrededor del 40% del total), la cual además contribuye con el 60% de los ingresos tributarios de Chile.
PUEDES VER: Perú - Chile: Odiosas comparaciones (I)
Y aquí cabe señalar que en lo que respecta a aspectos tributarios, no hay mayor diferencia entre Perú y Chile. La diferencia la marca la existencia de Codelco y los costos de producción.
En tal sentido, reitero la pregunta que hice al finalizar el anterior artículo: ¿por qué no pensar en cambiar las actuales reglas de juego y propiedad en nuestra minería? Y ello pensando antes que en crear una empresa minera estatal, posibilidad bastante remota, por todo lo que ello implicaría en lo que respecta a financiamiento, yacimientos, controles, etcétera; en la posibilidad de lograr que bien el estado central o las regiones comiencen a tener participación en la propiedad y utilidades de las mismas, una vez que las empresas extractivas hayan recuperado su inversión y logrado un margen adecuado de ganancias. Y como soy un convencido que en el caso peruano el Estado es un mal administrador, considero que el margen máximo a alcanzar sería del 49% en un determinado número de años, continuando el manejo administrativo y productivo en manos del sector privado, porque también considero ilógico e injusto que se prolonguen en el tiempo casos similares al de la mina Toquepala, que inició sus operaciones en 1960, habiendo recuperado hace buen tiempo su inversión y aún continúa ganando excelentes utilidades, cabiendo ante este hecho, recordar a Adam Smith cuando expresa que: “No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados”.
































