El Derecho y su deuda con Julio Cotler

Columnista invitado
2019 M04 25 | 05:13 h

La deuda del derecho con la obra de Cotler es grande y hay que pagarla desde ahora, por el bien del país

Gorki Gonzales Mantilla (*)

El derecho también está en deuda con la obra de Julio Cotler. Su enorme contribución a la tarea de comprender el carácter de los procesos políticos y las relaciones económicas que explican la historia de nuestro país, está en la base de cualquier intento por definir la función del derecho. Clases, estado y nación en el Perú hace visible el mundo paralelo, creado por la cultura jurídica hegemónica, para legitimar los intereses de los grupos dominantes. Sus líneas permiten entender la asimetría y debilidad de los derechos que ninguna teoría jurídica debe ignorar. 

El origen social o étnico y hasta el lugar de nacimiento han sido estigmas que diluyeron la igualdad en la retórica de la promesa republicana. La idea de persona con dignidad y derechos, presente en los códigos y constituciones, era un imposible para millones de personas: lo impedía –como Cotler advierte- el estado patrimonial de clientelas y relaciones semifeudales, de contratos de enganche y leyes de conscripción vial o, más recientemente, el carácter subordinado de los derechos sociales.

¿Cómo imaginar los estudios de introducción al derecho sin entender lo jurídico en relación con esta realidad? ¿Cómo no apreciar el peso del patrimonialismo en las relaciones políticas y en los actores de la política para el estudio del derecho constitucional? Parece poco sensato discutir el derecho de propiedad sin reconocer la estructura de poderes económicos en el país.

Queda la imagen de un derecho como prolongación del orden virreinal, usado por los poderes económicos para mantener sus intereses. Y la cultura jurídica de la república se ha moldeado bajo este influjo para ocultar los prejuicios religiosos, la discriminación y el racismo, el patriarcado y los privilegios de los poderes económicos. Incluso la “teoría” de los años recientes, ha buscado reeditar debates de la Europa continental, superados en sus centros de origen y sin contraste local. Este nuevo “colonialismo”, para usar la expresión de Cotler, se proyecta en el determinismo del “análisis económico del derecho”, que aparece hacia fines de la década de los 90 e hizo del “mercado” un asunto de fe y, también en la idea de una “Constitución histórica”, en una realidad donde las instituciones públicas y los derechos, siempre fueron precarios y ausentes: un “constitucionalismo de baja intensidad”, anacrónico y factor de retraso cultural. 

La deuda del derecho con la obra de Cotler es grande y hay que pagarla desde ahora, por el bien del país. No importa que los abogados y sus teorías digan lo contrario.


(*) Jurista y profesor principal de la PUCP