El Brillo del Arte Vivo: Joyería en el Valle del Mantaro
La joyería del Valle del Mantaro une tradición, identidad y arte. Mujeres y familias mantienen vivo un legado ancestral con diseños únicos y simbólicos.
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En el corazón de la sierra central del Perú, entre verdes sembríos y pueblos llenos de historia, la joyería florece como una tradición viva en el Valle del Mantaro. Más allá de ser un arte decorativo, representa identidad, memoria y resistencia cultural.
En ciudades como Huancayo, Concepción y Jauja, familias enteras han heredado por generaciones el oficio de transformar metales y piedras en piezas únicas que cuentan historias. Es aquí donde el oro, la plata, el cobre y las piedras andinas como la turquesa, la crisocola o el ópalo peruano se convierten en aretes, collares y anillos que mezclan lo tradicional con lo contemporáneo y la joyería Losha es un claro exponente de nuestra región, pudiéndolos encontrar en el Jr. Trujillo N° 197 el Tambo – Huancayo o en su web https://joyerialosha.com
Un arte que nace de la tierra y la historia
La influencia prehispánica se deja ver en los diseños de los joyeros de la región, donde figuras como el cóndor, el sol o la chacana (cruz andina) siguen siendo símbolos recurrentes. Durante la época incaica, los metales preciosos no solo eran ornamentos, sino también objetos sagrados. Hoy, esa esencia se mantiene en las joyas del valle, que combinan técnicas antiguas con nuevas tendencias en diseño y acabado.
Mujeres empresarias: guardianas del legado
En las últimas décadas, un número creciente de mujeres ha tomado protagonismo en este rubro. La Asociación de Artesanas Joyeras de Sapallanga reúne a más de 30 mujeres que, además de diseñar y producir joyas, se capacitan constantemente para innovar sin perder la esencia cultural.
"Antes no pensábamos que podíamos vivir de esto", comenta Yacela Cueva Vilcapoma, administradora de joyería Losha. "Ahora participamos en ferias y pudimos aperturar una sede en Iquitos. Nuestra meta es que el mundo conozca la joyería del Mantaro".
Entre retos y oportunidades
A pesar del talento y creatividad, los joyeros del Valle del Mantaro enfrentan desafíos importantes. La competencia con productos importados de baja calidad, la falta de acceso a canales de comercialización formales y la escasa promoción turística son barreras que limitan el crecimiento del sector.
Sin embargo, iniciativas como los festivales de arte popular, las ferias regionales o los talleres de capacitación impulsados por instituciones como los gobiernos locales vienen cambiando el panorama. Muchos jóvenes están redescubriendo este oficio, no solo como una fuente de ingresos, sino como una forma de conexión con sus raíces.
Un futuro brillante
El Valle del Mantaro no solo es un lugar de agricultura y folklore, también es un centro artesanal con enorme potencial. Su joyería, trabajada con pasión, técnica y simbolismo, es parte del tesoro cultural del Perú. Apostar por su revalorización es apostar por un desarrollo económico inclusivo, sostenible y profundamente humano.
Como bien dicen los propios artesanos: "Cada joya no es solo un adorno; es una historia que se lleva puesta".
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