Desde hace cuatro años Abel Romero dirige las escuelas de menores de Alianza Lima de Chorrillos e Independencia, donde se impulsa una metodología de inclusión., María Elena Castillo Desde pequeño, Abel Romero Quispe quiso ser futbolista. Hizo sus pininos en una de las academias de menores del club Alianza Lima y ahora, como director técnico asociado a la FIFA, tiene a su cargo las escuelas oficiales de Chorrillos e Independencia. Comenzó, como muchos. Tras estudiar dos años en la Escuela de Entrenadores de la Federación Peruana de Fútbol y trabajar en varias academias como la de Cantolao y Cienciano, entre otras, quiso volcar esta experiencia en un proyecto propio. Alianza Lima le dio esa oportunidad, como parte de las franquicias que brinda para impulsar la práctica del deporte del balompié. "Empezamos en el verano del 2010 en Barranco, junto al profesor brasileño Aloisio Bonadia. Iniciamos con 30 alumnos y fue poco a poco fuimos creciendo. Nos pasamos a Chorrillos y al siguiente ciclo tuvimos más de cien alumnos", relata. La buena acogida lo motivó a abrir una segunda escuela en el 2011, ésta vez en Independencia, y a partir del 5 de octubre comenzará a funcionar la sede de Monterrico, en el Jockey Plaza. VALORES ÉTICOS Romero explica que las escuelas que dirige tiene dos misiones: buscar y preparar talentos futbolísticos, así como interiorizar en sus alumnos el verdadero sentido del llamado deporte rey. "Todos pueden jugar fútbol y aunque no todos llegarán a ser estrellas, pueden sacar importantes enseñanzas al practicar este deporte, además de recibir los fundamentos técnicos y aprender tácticas futbolísticas", señala. Destaca que lo primero es inculcar los valores y principios éticos, como la disciplina, la responsabilidad, la camaradería, el juego limpio, entre otros. Resalta que el talento debe ir acompañado de estas cualidades, pues de lo contrario, puede volverse efímero "Sabemos bien que no todos van a llegar a ser futbolistas, pero este deporte puede ayudarlos a ser mejores personas", refiere el profesor. Cuenta que el estilo que impone en sus academias es el de la inclusión, pues interrelaciona a los chicos que están en etapa formativa con los que tienen aptitudes para competir. "Vamos a campeonatos formativos y de competencia, pero es importante que todos participen, pues unos aprenden de otros", explica. EN VITRINA El profesor señala que, además, las academias de Alianza Lima son una especie de vitrina para los chicos que tienen talento, pues el coordinador de las escuelas, el ex futbolista Ernesto Arakaki, supervisa cada una de las sedes. "Si ve un muchacho con aptitudes especiales puede ser promovido a la división de menores del club, donde están los cien por ciento competitivos”, indica. Por su parte, las escuelas que él dirige realizan convocatorias periódicas para encontrar jugadores destacados, en los que, incluso, participan muchachos de provincias. “Los mejores se quedan y en algunos casos, los apoyamos con pasajes y educación, pero eso sí, tiene que demostrar que es buen estudiante y ser responsable”, advierte. De su experiencia, señala que la mayor parte de los chicos que tienen mejores aptitudes, provienen de familias con limitados recursos económicos, y que pasan mucho tiempo peloteando, en lugar de estar pegados a la televisión y el internet. Las academias funcionan todo el año, pero en verano la demanda se incrementa debido a las vacaciones escolares. “Muchos sueñan con ser estrellas, como sus ídolos, que ahora juegan en el extranjero. Y aunque no todos llegarán, para tener una oportunidad, además del talento requieren de actitud, esfuerzo, carácter, voluntad y disciplina. Solo así llegarán lejos, en el fútbol y en la vida. Nuestra meta es ayudarlos a conseguirlo”, asegura.