Un puma huérfano que no olvida su origen: regresó 3 veces al lugar exacto donde fue rescatado de cachorro en la carretera
Tras sobrevivir a un accidente y pasar por rehabilitación, el felino fue liberado con un collar GPS que permitió seguir sus movimientos y documentar su regreso a la vida silvestre.
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Un puma que fue rescatado cuando todavía era una cría después de sufrir un atropello en una carretera de Brasil terminó protagonizando un comportamiento que llamó la atención de los investigadores: años después de volver a la naturaleza, regresó en tres ocasiones al mismo punto de la carretera donde había sido encontrado.
El animal pasó por un largo proceso de recuperación antes de recuperar su libertad. En 2019 comenzó una nueva etapa de seguimiento mediante un collar de radiotelemetría, que permitió a los biólogos registrar sus desplazamientos y conocer cómo se desenvolvía después de su rehabilitación.
Un puma que tuvo que aprender a vivir de nuevo en libertad
Después del accidente, el felino recibió atención veterinaria para recuperarse de las lesiones. Como parte de su rehabilitación, permaneció durante 16 meses en un centro de conservación bajo el cuidado de especialistas.
Cuando recuperó su estado físico, los responsables del proceso no lo liberaron directamente en la naturaleza. Primero fue trasladado a un área cercada de preliberación, donde pudo prepararse de manera progresiva para afrontar las condiciones que encontraría fuera del centro.
Este procedimiento, conocido como liberación gradual, permite que los animales recuperen habilidades necesarias para sobrevivir por su cuenta. En el caso del puma, los especialistas observaron cómo retomaba comportamientos propios de un ejemplar silvestre.
Entre ellos estaba un cambio en sus horarios de actividad. Con el paso del tiempo, el animal comenzó a moverse principalmente durante la noche y durante el crepúsculo, como ocurre habitualmente con estos grandes felinos.
El monitoreo comenzó en 2019
Una vez que el puma pudo regresar a su ambiente natural, los investigadores comenzaron a seguir sus desplazamientos. En 2019 se inició el monitoreo mediante un collar de radiotelemetría equipado con GPS.
El dispositivo permitió obtener información sobre las zonas recorridas por el animal y sus principales rutas de desplazamiento. Este tipo de seguimiento resulta especialmente útil para conocer qué ocurre con ejemplares que fueron rehabilitados y posteriormente devueltos a la naturaleza.
Los datos también permiten identificar lugares donde los animales enfrentan mayores riesgos. En el caso de los pumas, las carreteras representan un problema importante porque atraviesan los espacios naturales por los que se desplazan.
El seguimiento de este ejemplar permitió observar algo especialmente llamativo: en diferentes momentos, el puma volvió tres veces al mismo punto de la carretera donde había sido rescatado cuando era una cría.
¿Por qué regresó tres veces al mismo lugar?
El comportamiento plantea una pregunta difícil de responder: ¿por qué un animal que había sido rescatado allí volvió repetidamente a ese mismo sitio?
Los registros demuestran el regreso, pero no permiten afirmar por sí solos que el puma recordara conscientemente el accidente o que existiera una relación emocional con el lugar. Lo que sí queda documentado es que el animal volvió a utilizar esa zona durante sus desplazamientos después de haber recuperado la libertad.
El hallazgo resulta relevante porque aporta información sobre la manera en que un puma rehabilitado utiliza el territorio. También muestra que la liberación de un animal no significa que deje de enfrentarse a los riesgos asociados con la presencia humana.
Las carreteras siguen siendo un peligro para los pumas
El caso también permite observar uno de los principales desafíos para la conservación de la fauna silvestre: las carreteras atraviesan hábitats naturales y pueden interrumpir las rutas utilizadas por los animales.
En São Paulo, los registros oficiales muestran que miles de animales silvestres mueren atropellados en las carreteras. Entre 2019 y 2023 se contabilizaron más de 36.000 atropellamientos en las vías concesionadas del estado, entre ellos casos de felinos como el puma.
Una de las medidas utilizadas para reducir estos accidentes son las llamadas pasagens de fauna, estructuras subterráneas o aéreas que permiten a los ejemplares cruzar las vías sin entrar directamente en contacto con los vehículos. En 2025, São Paulo informó que contaba con 415 estructuras de este tipo en sus carreteras concesionadas y que estaban previstas otras 121.
Para este puma, el seguimiento iniciado en 2019 permitió documentar una conducta poco habitual: regresar tres veces al lugar donde comenzó su historia de supervivencia. Más allá de las razones que expliquen esos desplazamientos, sus movimientos ofrecen a los investigadores información valiosa para comprender cómo estos grandes felinos utilizan el territorio después de regresar a la vida silvestre.
























