Turistas dejaron durante años miles de monedas por buena suerte en un monumento natural: ahora retiran más de 10.000 para proteger este Patrimonio de la Humanidad
El metal llegó a corroer y manchar el atractivo del lugar, además de provocar pequeños daños en las formaciones naturales.
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Durante años, los visitantes de la Calzada del Gigante, en Irlanda del Norte, dejaron algo más que fotografías y recuerdos. Muchos turistas introdujeron monedas entre las grietas de sus particulares columnas de basalto, una práctica que comenzó como un gesto de buena suerte o afecto, pero que terminó convirtiéndose en un problema para la conservación del monumento natural.
Los trabajos realizados en este emblemático lugar permitieron retirar más de 20 kilogramos de monedas, equivalentes a unas 10.000 piezas, según informó la BBC. La tarea fue lenta y requirió sacar algunas de ellas una por una, debido a que habían quedado profundamente encajadas entre las rocas.
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Las monedas estaban dañando las columnas de basalto
El hábito de introducir monedas en las formaciones rocosas llevaba años produciéndose, aunque aumentó durante la última década. Algunos visitantes no se limitaban a colocar las piezas en las estrechas grietas: también utilizaban otras piedras para golpearlas y conseguir que quedaran más profundamente incrustadas.

Cientos de miles de turistas y lugareños visitan la Calzada del Gigante cada año. Foto: Wikimedia
El National Trust, organización encargada de gestionar el lugar, comenzó a mostrar preocupación por las consecuencias de esta práctica. Un informe del Geological Survey of Northern Ireland había recomendado retirar las monedas, debido a que el metal podía afectar a las rocas tanto de forma física como química.
Con el paso del tiempo, algunas monedas podían corroerse y dejar manchas de color óxido sobre el oscuro basalto. Además, al quedar atrapadas en las grietas, podían ejercer presión sobre las rocas. Si el metal se deterioraba y se expandía, aumentaba la presión sobre los laterales de las aberturas y las columnas.
«Es un alivio; las monedas estaban causando un daño significativo», explicó el doctor Cliff Henry, responsable de participación con la naturaleza del National Trust.
La introducción de las monedas también podía ampliar grietas naturales y provocar pequeños desprendimientos, especialmente cuando los visitantes utilizaban piedras para golpearlas.
Algunas monedas tardaron más de 20 minutos en ser retiradas
La retirada comenzó en mayo del año pasado y se convirtió en un trabajo que exigió paciencia. Para realizarlo, el National Trust recurrió al especialista en piedra Nathan Morrow, quien tuvo que emplear diferentes métodos dependiendo de la posición de cada moneda.

Algunas monedas se podían extraer más fácilmente que otras. Foto: National Trust
Las piezas que estaban cerca del borde podían extraerse con unas pinzas. Sin embargo, otras habían quedado profundamente encajadas en espacios muy estrechos y necesitaban una herramienta de rejuntado para poder aflojarlas.
Algunas monedas salían casi de inmediato, mientras que las más difíciles podían requerir más de 20 minutos de trabajo. En esos casos, Morrow debía moverlas repetidamente hacia delante y hacia atrás hasta conseguir liberarlas sin ejercer una presión innecesaria sobre la roca.
El resultado de este trabajo permitió retirar más de 20 kilogramos de monedas del monumento, una cantidad que muestra hasta qué punto se había extendido esta costumbre entre los visitantes.
Una formación volcánica con miles de años de historia
La Calzada del Gigante no fue construida por seres humanos. Sus aproximadamente 40.000 columnas de basalto se formaron hace millones de años como consecuencia de la actividad volcánica.
La roca fundida ascendió a través de grietas de la Tierra y, al enfriarse, comenzó a contraerse. Este proceso provocó que se fracturara y originara las características columnas geométricas que actualmente se extienden hacia el mar.
La singular apariencia del lugar también ha dado origen a antiguas leyendas. Una de ellas cuenta que el gigante Finn McCool, conocido también como Fionn mac Cumhaill, construyó la calzada para llegar hasta Escocia y enfrentarse a otro gigante.
Ahora, la conservación del lugar también busca cambiar las costumbres de quienes lo visitan. El National Trust instaló nuevos carteles para pedir que no se introduzcan monedas en las rocas y utiliza sus redes sociales para reforzar el mensaje.
El doctor Henry ha planteado otra alternativa para quienes quieran dejar dinero como recuerdo: utilizar una caja de donaciones para organizaciones benéficas, de modo que ese gesto pueda tener un uso práctico sin poner en riesgo las formaciones naturales.






















