El sismo de magnitud 5,5 en Junín dejó nuevas rupturas en el terreno: geólogos confirman que segmentos de una falla se reactivaron
Tras reportar grietas y desplazamientos en el valle del Mantaro por el sismo, el Ingemmet descartó emanaciones de gas en el cerro Pucará (conocido también como Pucaá).
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El sismo de magnitud 5,4 registrado el 18 de julio en el valle del Mantaro, Junín, provocó daños estructurales e identificó importantes rupturas y desplazamientos en la superficie terrestre. Un análisis sismotectónico realizado por el Instituto Geofísico del Perú (IGP) confirmó que las grietas detectadas ofrecen evidencia clave sobre la reactivación de fallas tectónicas en esta área de la sierra central del país.
Asimismo, la entidad precisó que el evento telúrico tuvo su epicentro a 14 kilómetros al sur-suroeste de Chupaca, con una profundidad aproximada de 9,5 kilómetros. El movimiento alcanzó una intensidad máxima de grado VI en la escala de Mercalli dentro de localidades como Ahuac, Chongos Bajo y sectores colindantes.
¿Qué evidencias geológicas dejó el reciente sismo en Junín?
Especialistas del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) documentaron grietas y desplazamientos terrestres provocados por el movimiento sísmico en el valle del Mantaro. Las evaluaciones iniciales, presentadas el 26 de agosto en una mesa de trabajo con el Gobierno Regional de Junín, confirmaron el impacto en áreas cercanas a Chongos Bajo y Chupuro. Durante las inspecciones en poblados como Pumpuya y Carhuapacha, los científicos registraron fallas cosísmicas, destacando que las viviendas más precarias sufrieron los estragos principales.
Por su parte, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) determinó que el evento originó una “reactivación temporal” de la falla Altos del Mantaro. Al tratarse de una sacudida de origen cortical y escasa profundidad, la fuerza tectónica se focalizó con severidad en las localidades próximas al punto epicentral. Ese comportamiento geológico explica la acelerada deformación de la corteza y el elevado nivel de destrucción registrado en los sectores más vulnerables de la región.
En Chongos Bajo, la aceleración sísmica alcanzó aproximadamente 75 centímetros por segundo al cuadrado. Esta magnitud de vibración resultó determinante para ocasionar fracturas estructurales parciales o el derrumbe total en las viviendas elaboradas con adobe. La combinación entre la proximidad de la falla tectónica y la debilidad de los materiales constructivos aceleró la emergencia en esta zona del centro peruano.
¿Qué descartan los científicos sobre las fallas geotécnicas y los derrumbes tras el sismo en Junín?
El Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico descartó la presencia de emanaciones gaseosas en el cerro Pucará (conocido también como Pucaá) del barrio Estrellita. Durante la inspección de campo, los especialistas confirmaron que las columnas observadas por los residentes locales eran únicamente polvo, consecuencia directa de los deslizamientos de rocas que originó la sacudida sísmica inicial junto a sus réplicas.
Los especialistas técnicos centran sus esfuerzos en delimitar la extensión, forma y continuidad de las estructuras tectónicas, además de ubicar alteraciones geológicas recientes. Esta cartografía permitirá señalar zonas peligrosas para coordinar la reconstrucción y el posible traslado de familias a ubicaciones seguras. "Conocer la geología del territorio es fundamental para reconstruir con mayor seguridad y reducir el riesgo frente a futuros sismos", indicó el Ingemmet en su reporte técnico.
Estos datos resultan cruciales ante la asignación estatal de recursos destinada a la mejora de predios rurales inhabitables y la instalación de refugios temporales. El Decreto de Urgencia 009-2026 transfiere hasta S/63,25 millones para la reparación de viviendas y S/25,5 millones para los módulos, suma que alcanza S/88,75 millones en total. La información científica servirá como guía indispensable para evitar la edificación en terrenos vulnerables o cercanos a fallas activas.



















