El ADN antiguo revela un brote de peste letal y desconocida que afectó a los humanos nómadas hace 5.000 años
Se plantea que el contagio inicial ocurrió por contacto con unos roedores silvestres que portaban la bacteria.
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La peste ya representaba una amenaza mortal para la humanidad miles de años antes de las grandes epidemias que azotaron Europa durante la Edad Media. Un estudio identificó evidencias de un antiguo brote que afectó a comunidades de cazadores-recolectores en Siberia oriental hace unos 5.500 años.
La investigación publicada en Nature permitió reconstruir el episodio gracias al análisis genético de restos humanos. Los resultados sugieren que las primeras variantes de la bacteria responsable de la enfermedad ya poseían una elevada capacidad de causar infecciones graves, incluso en sociedades pequeñas y nómadas.
El hallazgo que permitió reconstruir los primeros brotes de peste
Los científicos examinaron restos procedentes de cuatro cementerios prehistóricos y utilizaron técnicas avanzadas de secuenciación genética para recuperar ADN bacteriano conservado en dientes humanos. El análisis reveló la presencia de Yersinia pestis, el microorganismo causante de la peste, en 18 de los 46 individuos estudiados, una proporción cercana al 40%.
La combinación de pruebas genéticas, estudios arqueológicos y dataciones por radiocarbono permitió establecer que numerosos entierros ocurrieron en un periodo muy corto. Además, varios de los fallecidos pertenecían a la misma familia. Ruairidh Macleod, autor principal del estudio y actual investigador de la Universidad de Oxford, afirmó que las distintas evidencias ofrecieron una reconstrucción muy completa de lo sucedido durante aquellos brotes.
La variante desconocida de una bacteria
Los investigadores descubrieron que estas antiguas cepas presentaban un superantígeno, un factor genético capaz de producir toxinas y provocar respuestas inmunológicas extremas. Esta característica no aparece en las variantes históricas conocidas y pudo contribuir a aumentar la gravedad de las infecciones.
Martin Sikora, profesor asociado de la Universidad de Copenhague, señaló que las cepas tempranas reunían una combinación de factores de virulencia con capacidad para convertir la enfermedad en un padecimiento altamente letal. Los científicos también plantean que la peste pudo originarse en Asia central o en el noreste asiático y que el contagio inicial habría ocurrido a través del contacto con marmotas silvestres, animales que aún actúan como reservorios naturales de la bacteria.


































