Un esquivo mamífero de la Amazonía podría ser más común de lo que los científicos creían
Las cámaras trampa instaladas entre Bolivia y Perú sugieren que uno de los cánidos menos conocidos del mundo podría estar prosperando en los bosques.
- China creyó en los autos eléctricos y ahora enfrenta las consecuencias: 1 millón de toneladas de baterías dejarán de usarse cada año para 2030
- Un pequeño cambio en el ADN puede hacer que ratones genéticamente hembras desarrollen características masculinas

El perro de orejas cortas (Atelocynus microtis), uno de los mamíferos más misteriosos de la Amazonía y uno de los carnívoros menos estudiados de América Latina, podría ser más abundante de lo que indicaban los registros históricos. Un nuevo estudio realizado en Bolivia y Perú reunió cientos de evidencias que cambiaron la percepción sobre esta especie, conocida por su extrema dificultad para ser observada en estado silvestre.
La investigación, publicada en la revista Neotropical Biology and Conservation, reunió información obtenida entre 2001 y 2024 mediante una extensa red de cámaras trampa. Los resultados sorprendieron a los especialistas, ya que durante décadas solo existían unos pocos ejemplares de museo y escasas observaciones directas de este cánido amazónico.
Cámaras trampa revelan que el perro de orejas cortas no sería tan raro como se pensaba
El equipo encabezado por el investigador Robert Wallace, de la Wildlife Conservation Society, realizó 34 estudios con cámaras trampa en la región del Gran Paisaje Madidi-Tambopata, entre el noroeste de Bolivia y el sureste de Perú, además del paisaje biocultural de los Llanos de Moxos. En total, los dispositivos captaron 4.635 fotografías que correspondieron a 594 eventos independientes relacionados con el perro de orejas cortas.

El perro de orejas cortas es un cánido propio de Sudamérica. Es la única especie del género Atelocynus. Foto: Bioweb
Los registros aparecieron en 21 de las 34 campañas realizadas, una cifra que superó las expectativas de los científicos. Los autores estimaron una densidad cercana a 15 individuos por cada 100 kilómetros cuadrados. Aunque la especie continúa lejos de considerarse común, los resultados sugieren que su población sería mayor de lo que se pensaba hace algunos años.
“Tras décadas de especulación, análisis de hábitat a escala continental más recientes sugieren que los perros de orejas cortas son especialistas de los bosques, y los estudios de ocupación en el sur de Perú indican una marcada preferencia por la tierra firme, o bosques de tierras altas alejados de los ríos”, dijo Wallace.
Los bosques intactos y las áreas protegidas son clave para la supervivencia de la especie
Las imágenes permitieron confirmar que el perro de orejas cortas posee una marcada preferencia por los bosques de tierra firme, zonas alejadas de los ríos que conservan una cobertura forestal continua. Los investigadores también identificaron una mayor presencia del animal dentro de parques nacionales y territorios indígenas asociados a estas áreas de conservación.
Según los autores, la protección del dosel amazónico constituye la principal estrategia para garantizar el futuro de la especie. Además, destacaron que la gestión sostenible de los territorios indígenas representa un elemento esencial para preservar los ecosistemas que sirven de refugio para este singular cánido.
































