Imagen satelital revela la preocupante realidad del A23a, el iceberg más grande del mundo: está comenzando a fragmentarse en miles de pedazos
Imágenes satelitales de la NASA revelaron su avance hacia la fragmentación, lo cual podría afectar el hábitat de pingüinos y focas en la región. La descomposición de A23a podría alterar la temperatura y salinidad del océano.
- Científicos suizos podrían cambiar el futuro de la electrónica cuántica con circuitos controlados por luz
- Científicos descubren una nueva especie de pulpo en las aguas del Pacífico y sería exclusiva en un país de América Latina

El iceberg A23a, considerado el más grande del mundo, se está desintegrando en miles de fragmentos frente a la isla Georgia del Sur, en el Atlántico sur. Este coloso de hielo, que se desprendió originalmente de la plataforma de hielo Filchner-Ronne en 1986 y permaneció varado durante décadas, comenzó a moverse en 2020 y recientemente quedó a la deriva tras liberarse de una corriente oceánica en diciembre de 2024. Imágenes satelitales difundidas por la NASA muestran cómo los bordes del bloque glaciar, especialmente en su flanco norte, se han empezado a fracturar, generando un amplio campo de escombros helados que flota en el mar.
La ubicación del A23a preocupa a los científicos, ya que se encuentra cerca de uno de los principales refugios de vida silvestre de la región, hogar de millones de pingüinos, focas y otras especies antárticas. La presencia del iceberg y su progresiva desintegración amenazan con obstruir las rutas de alimentación de estos animales, lo que podría tener consecuencias graves en sus ciclos de reproducción. Además, el proceso de derretimiento del hielo podría alterar la temperatura y la salinidad del océano en esa zona.
Imagen satelital revela la preocupante realidad del A23a
Una reciente imagen satelital capturada por el satélite Aqua de la NASA reveló la alarmante desintegración del iceberg A23a, el más grande del mundo, que actualmente se encuentra encallado cerca de la isla Georgia del Sur, en el Atlántico Sur. Con una superficie aproximada de 3,100 kilómetros cuadrados, este coloso de hielo ha comenzado a fragmentarse en miles de pequeños bloques, especialmente a lo largo de su borde norte, creando un paisaje marino plagado de escombros helados que recuerdan a un "cielo estrellado oscuro".
El A23a se desprendió de la plataforma de hielo Filchner-Ronne en 1986 y permaneció varado en el fondo marino durante más de tres décadas. En 2020, comenzó a moverse nuevamente y, tras quedar atrapado en una corriente oceánica en 2024, logró liberarse en diciembre de ese año. En marzo de 2025, encalló a unos 60 kilómetros al suroeste de Georgia del Sur.
¿Cuáles son las consecuencias de la fragmentación de este iceberg?
La desintegración del iceberg plantea riesgos significativos para la vida silvestre local. Los fragmentos de hielo pueden obstruir las rutas de alimentación de millones de pingüinos y focas, obligándolos a recorrer distancias mayores para encontrar alimento, lo que podría afectar la supervivencia de sus crías. Además, el derretimiento del iceberg podría alterar la salinidad y temperatura del océano.
Aunque el iceberg no impactó directamente la isla, su presencia cercana continúa representando una amenaza tanto para la fauna como para la navegación en la región. Se espera que la desintegración completa de A23a tome meses o incluso años.
Georgia del Sur se ve asediada por icebergs gigantes
El iceberg A23a se está desintegrando en miles de fragmentos cerca de la isla Georgia del Sur, una importante reserva de vida silvestre en el Atlántico Sur. Imágenes satelitales recientes captadas por el satélite Aqua de la NASA revelan que los bordes del iceberg, especialmente en su lado norte, se están fragmentando, creando un campo de escombros helados en el océano circundante.
Esta desintegración plantea riesgos significativos para la vida silvestre local. Los fragmentos de hielo pueden obstruir las rutas de alimentación de millones de pingüinos y focas, obligándolos a recorrer distancias mayores para encontrar alimento, lo que podría afectar la supervivencia de sus crías. Además, el derretimiento del iceberg podría alterar la salinidad y temperatura del océano, impactando el ecosistema marino.






















