
La Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje de Estudiantes (ENLA) 2025 del Ministerio de Educación (Minedu) encendió las alertas sobre el desempeño escolar en el país. Los resultados muestran que solo el 12,8 % de estudiantes de quinto de secundaria alcanza los aprendizajes esperados en Matemática, mientras que en Lectura el porcentaje llega apenas al 11,3 %. En términos generales, cerca de nueve de cada 10 escolares culminan la secundaria sin lograr el nivel satisfactorio en estas dos competencias fundamentales.
El examen se aplicó a 12.029 estudiantes de 305 escuelas a nivel nacional. En Matemática, el puntaje promedio alcanzó los 614 puntos, ubicado en el nivel 'En inicio'. En Lectura, el promedio llegó a 619 puntos, también en el mismo nivel. En ambos casos, la mayoría de estudiantes no logró los aprendizajes esperados al finalizar la educación básica.
Los resultados evidencian diferencias según tipo de gestión y ubicación de los colegios. En zonas rurales y en instituciones públicas, los estudiantes registran los niveles más bajos de desempeño, con resultados cercanos al nivel inicial. Esta brecha refleja desigualdades que se mantienen a lo largo de la trayectoria escolar.
María Alejandra Torres, jefa de la carrera de Educación de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), señaló que estos resultados no surgen de manera aislada, sino que reflejan brechas acumuladas. Aunque la ENLA 2025 muestra cierta estabilidad en segundo de secundaria respecto a 2023, y algunos avances en cuarto de primaria, el cierre de la secundaria evidencia que una gran proporción de estudiantes no consolida los aprendizajes esperados.
“Cuando un joven egresa con dificultades para comprender textos, resolver problemas matemáticos o interpretar información, enfrenta mayores barreras para continuar estudios superiores, acceder a empleos de calidad y desenvolverse en entornos laborales cada vez más especializados”, explicó.
En el caso de Lectura, la prueba incluyó un artículo de divulgación científica sobre bacterias capaces de degradar plástico PET. El texto presentó alta densidad informativa, vocabulario especializado y distintas secuencias discursivas. La evaluación midió la capacidad de los estudiantes para distinguir hechos de opiniones, identificando juicios de valor como “método prometedor” y “rentable”.
En Matemática, el examen evaluó la competencia de 'Regularidad, equivalencia y cambio'. Los estudiantes analizaron una situación real sobre la relación entre el nivel de agua en un tanque y el tiempo de vaciado. La prueba exigió interpretar, comparar y analizar gráficas para identificar el comportamiento de las variables.
La especialista en educación advirtió que culminar la escuela sin estas competencias limita el acceso a estudios superiores y a empleos de calidad. Además, señaló que estas habilidades resultan clave en entornos laborales cada vez más vinculados a la tecnología y la innovación.
Sostuvo que una fuerza laboral con bajo nivel de comprensión lectora y razonamiento matemático enfrenta mayores dificultades para la productividad, el acceso a empleos formales y la generación de ingresos sostenibles.
“Si el país no fortalece las capacidades de su capital humano desde la escuela, también limita su posibilidad de innovar, incorporar tecnología, atraer inversión y responder a los cambios que exige la transformación digital”, explicó.
Torres remarcó que el rol docente resulta decisivo para cerrar las brechas de aprendizaje, pero indicó que el problema también alcanza a la formación inicial de los educadores. En esa línea, destacó la necesidad de fortalecer competencias como la retroalimentación, el uso de tecnologías y la atención a la diversidad en el aula.
“Quienes formamos educadores debemos preparar profesionales capaces de diagnosticar necesidades, retroalimentar con sentido formativo, atender la diversidad, usar estratégicamente las tecnologías y diseñar experiencias conectadas con problemas reales”, enfatizó.
Finalmente, afirmó que la mejora educativa no solo depende de indicadores, sino de la capacidad del sistema para garantizar aprendizajes fundamentales que permitan a los estudiantes continuar su formación, insertarse en el mercado laboral y desarrollarse plenamente.



