
“Era ahora o nunca. Si no se firmaba el contrato, tendríamos que haber esperado otros treinta años para que se presentara una oportunidad única como esta”, afirmó una autoridad militar que participó en el proceso de adquisición de una flota de 24 cazas F-16 Block 70.
La fuente castrense arguyó que la posibilidad de un próximo gobierno izquierdista de Roberto Sánchez hacía peligrar el proyecto de contar con una flota de aviones caza. Por eso, se desoyó la decisión del presidente José María Balcázar, quien el viernes 17 de abril anunció la postergación de la suscripción del contrato. Sin embargo, el lunes 20 de abril, la Fuerza Aérea del Perú (FAP) de todas maneras firmó con la estadounidense Lockheed Martin, el mismo día que Balcázar reiteró que su gestión interina no lo haría.
Fue el miércoles 15 de abril, faltando dos días para la ceremonia del contrato, que el conteo de votos, al 89,46%, por primera vez reportaba que el candidato izquierdista había superado al ultraderechista Rafael López Aliaga.
“Ante la posibilidad que en segunda vuelta Roberto Sánchez ganara a Keiko Fujimori, lo más seguro era firmar por los F-16 Block 70. El contrato estaba pauteado para el 17 de abril, no había que esperar hasta el resultado de la segunda vuelta del 7 de junio. Los norteamericanos tampoco estaban dispuestos”, explicó la fuente militar a La República.
Un exministro de Defensa, que también tuvo participación en el proceso que derivó en la contratación directa de Lockheed Martin para la venta de los F-16 Block 70, confirmó que el temor de un eventual próximo gobierno izquierdista influyó decisivamente en la suscripción del acuerdo comercial con la empresa norteamericana.
“Aquí hay un tema de Estado, que es la seguridad nacional de nuestro país. En 2027, si no es antes, nos vamos a quedar sin ningún avión de combate disponible para volar. El Perú no puede quedar en esa situación de indefensión. Es inaceptable. Entonces, si está en curso un proceso, y hay una propuesta muy atractiva, y cuenta con el respaldo de nuestro aliado, los Estados Unidos, ¿por qué dejar para otra ocasión la compra? Con mayor razón si existe la posibilidad de un próximo gobierno izquierdista, en este caso Roberto Sánchez, que apoyó la postura del presidente Balcázar de postergar la adquisición”, señaló el extitular del sector Defensa.
Como el proceso de contratación es un “secreto militar”, las fuentes pidieron no ser identificadas.
Pero Roberto Sánchez no es un opositor a la compra de los cazas y cree en la necesidad de renovar la flota aérea de guerra. Solo que sus tiempos y prioridades son diferentes, aunque no concuerdan con los de Lockheed Martin y el gobierno de los Estados Unidos.
“El Perú tiene el derecho a modernizar sus Fuerzas Armadas porque hace más de 30 años no sirven nuestros aviones, no sirven nuestros helicópteros, esa es la verdad. Pero la lucha contra la pobreza por más hospitales, escuelas y carreteras, es una prioridad más relevante para nuestro pueblo”, dijo Roberto Sánchez el miércoles 22 de abril.
“Si este gobierno (Balcázar) ya planificó con las Fuerzas Armadas la compra de los aviones de guerra, se debe hacer respetando el procedimiento contractual, sin corrupción, sin comisión. A dos meses de la salida del gobierno, ¿cuál es el apuro en cerrar hoy día el contrato? (...) El siguiente gobierno que nace de las urnas, que tiene más legitimidad, es el que tiene que tomar la decisión. No vetamos a ninguna bandera tecnológica”, añadió.
No podría decirse que la posibilidad de un gobierno de Roberto Sánchez amenazaba la suscripción del contrato. Pero el conteo electoral fue usado como un pretexto para consumar un acuerdo que ya había sido armado por el gobierno de José Jerí para darle preferencia a la oferta estadounidense: una contratación directa, sin licitación, como establecen las normas.
Mandato. El comandante general de la FAP Mario Contreras se alineó a la decisión de Jerí de comprar los F-16.
En la gestión de la exmandataria Dina Boluarte, el ministro de Defensa y el Comandante General de la FAP viajaron para dialogar con las autoridades de Francia, Suecia y Estados Unidos sobre la adquisición de los cazas que ofertaron y quedaron finalistas en la evaluación que hizo la Fuerza Aérea: Dassault Aviation (Rafale F4), Saab (Gripen E/F) y Lockheed Martin (F-16 Block 70). Pero con Jerí, se dejó de practicar ese trato con las tres empresas. Para fines de 2025, Dassault Aviation y Gripen comenzaron a preguntar sobre el desarrollo del proceso de evaluación. Creían que con el cambio de gobierno, la compra quedó suspendida.
“Preguntaban si continuaba el proceso. La respuesta estándar era que seguía la evaluación y que se les informaría ante cualquier novedad. Aunque lo cierto es que en este despacho se le dio prioridad a la propuesta de Lockheed Martin. No estoy rompiendo ningún secreto. La República ha publicado las visitas de los funcionarios de la empresa norteamericana al Ministerio de Defensa. Es evidente cuál era la decisión. Quizás debieron enviar cartas a Dassault Aviation y Saab diciendo que, muchas gracias, pero ya hicimos una selección: Lockheed Martin y sus F-16 Block 70. Nunca está de más ser amable, en particular con empresas de prestigio”, explicó una fuente del Ministerio de Defensa con conocimiento del proceso de contratación.
Las fuentes militares reconocieron que el Comité Evaluador Técnico-Operacional (CETO) de la FAP emitió un informe en el que indicaron que los modelos que encajaban con los requerimientos eran, en el siguiente orden: Rafale F4, Gripen y F-16 Block 70. Pero el gobierno de José Jerí excluyó al primero y al segundo, y se quedó con el tercero. Para diciembre de 2025, así había quedado establecido.
Pero había un problema: era público que había tres postores. Boluarte se había reunido con franceses, suecos y norteamericanos. Además, el 9 de enero de 2026, el Ministerio de Defensa aprobó el Manual de Contrataciones en el Mercado Extranjero, que señala que la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas (ACFFAA) deben ser evaluadas todas las propuestas, lo que implicaba solicitar a los concursantes actualizar sus ofertas elevadas el año anterior. La solución de la gestión de Jerí fue declarar como “secreto militar” la contratación e incluir la figura de “proveedor único”, para negociar únicamente con Lockheed Martin.
El 3 de febrero, el embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro, presentó sus credenciales al expresidente Jerí, y rápidamente emprendió acciones para posicionar a Lockheed Martin. Logró que la compañía mejorara sustancialmente su propuesta de 12 a 24 cazas F-16 Block 70. Una oportunidad que no recibieron la francesa Dassault Aviation y la sueca Gripen.
Pocos días después, el 11 de febrero, el comandante general de la FAP, Mario Contreras León Carty, emitió la resolución N°064-2026, señalando que la institución castrense seleccionó el F-16 Block 70 por “razones geopolíticas y estratégicas”. Las otras empresas competidoras nunca fueron informadas de esta decisión, simplemente porque fueron excluidas de la licitación. Había prevalecido la influencia política. “Era ahora o nunca”, como dijeron las fuentes castrenses.
El “cuco”. Cuando Roberto Sánchez superó a López Aliaga, asustó a los militares y apresuraron el contrato. Foto: difusión





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