
Cuando el enfermero Javier Galarza fue dado de alta del Hospital Emergencia Ate Vitarte tuvo que ser asistido por dos terapeutas físicos para sentarse en la silla de ruedas que lo llevaría junto a su esposa. Un simple movimiento lo dejaba sin aliento. Los 21 días que estuvo postrado en la unidad de cuidados intensivos (UCI), conectado a un ventilador mecánico por el COVID-19, le habían dejado estragos físicos que se hicieron más evidentes al llegar a casa.
La ropa le quedaba grande. Había perdido 32 kilos. No podía sostener el cepillo de dientes, los músculos de la mano le pesaban. Sentía un hormigueo insoportable en brazos, piernas y la mitad de la cabeza. Llegar al segundo piso de su dúplex era como correr una maratón. Se le había formado una escara de diez centímetros en la mejilla izquierda. Javier sugiere que fue por las muchas horas que permaneció presionando esa parte de su rostro en posición “decúbito prono” –o boca abajo– por el distrés respiratorio agudo con el que fue ingresado. La enfermedad llegó a comprometer el 70% de sus pulmones y arrasó su cuerpo como un tsunami.
“La gente te aplaude al salir de UCI, pero nadie sabe lo que nos espera después. Las secuelas de esta enfermedad son graves. Yo pensé que en dos semanas iba a volver a mi vida normal. Pero tomará más tiempo”, dice el enfermero de 37 años, que probablemente se infectó mientras laboraba en la unidad de sospechosos de coronavirus del Hospital San José del Callao.
La recuperación de un cuerpo infectado por el SARS-CoV-2 que fue sometido a ventilación invasiva -que fue intubado y conectado a un ventilador mecánico- es muy lenta. No solo los pulmones, el sistema cardiovascular y el nervioso sufren estragos. Haber estado inmovilizado durante semanas en UCI genera repercusiones físicas como el menoscabo de los músculos y la atrofia de las articulaciones.
El paciente post-COVID regresará a la cotidianidad como si fuera un bebé. Deberá aprender a caminar, a sentarse, a mantenerse de pie. Necesitará asistencia para amarrarse los zapatos o comer por sí solo. Algunos, en especial a los que se les realizó traqueotomía -abertura de la tráquea e inserción de un tubo- quedarán con las cuerdas vocales resentidas y tendrán dolor al pasar la saliva y los alimentos.
En esta etapa, entrará a tallar un equipo multidisciplinario de terapeutas físicos que ayudarán a reconstruir la estructura anatómica de ese cuerpo que fue llevado al límite.
Recomponer
La doctora Noelia Reyes, jefe del servicio de rehabilitación y medicina física del Hospital San José, explica por qué Javier perdió tanto peso mientras es- tuvo hospitalizado: “Cuando el paciente está en estado crítico, su cuerpo tiene una alta demanda de energía que tomará de sus reservas de grasa, pero también de las proteínas que se encuentran en sus músculos. En cuatro semanas puede consumir hasta el 40% de su masa muscular”.
Con la musculatura debilitada, dolor intenso en varias partes del cuerpo (polineuropatía) y fatiga extrema por el daño pulmonar, al paciente post COVID le costará moverse como antes. “Como han tenido un daño pulmonar severo, se cansan con facilidad y el solo mover las extremidades les demanda un esfuerzo titánico”, dice Víctor Reto, fisioterapeuta del Hospital Sergio E. Bernales de Comas, quien programa ejercicios per- sonalizados a sus pacientes de acuerdo a su edad y su estado de convalecencia. “Les tomará de cuatro meses a más recuperar la movilidad corporal promedio, podrán subir escaleras, montar una bicicleta estacionaria o hacer ejercicios libres de peso, pero todavía no se recuperarán al cien por ciento”.
El especialista hace rehabilitación a pacientes post COVID de forma remota y también da terapia a los que están en hospitalización o en UCI: “La movilización temprana minimizará las alteraciones neuromusculares, respiratorias y cardiovasculares que presentará el paciente cuando sea dado de alta”, agrega. Desde comienzos de agosto, Javier tiene terapia online tres veces por semana. Ha recobra- do cierta fuerza en las piernas y puede inhalar y retener el aire por más tiempo. Antes, apenas podía completar una frase y hablaba en susurros.
Martín Muñoz, especialista en terapia cardiorespiratoria del Hospital Guillermo Almenara, es el encargado de devolverle a los convalecientes la funcionalidad de su sistema respiratorio: “Un patrón de los pacientes post-COVID es que apenas caminan unos metros, bajan sus niveles de saturación de oxígeno y se desesperan, tienen alteraciones cognitivas y problemas de coordinación”.
Al iniciar la terapia, la evaluación es muy exhaustiva. Pasan por test de caminatas de seis minutos, de velocidad máxima de ocho segundos y de resistencia de ocho metros. “Una persona promedio puede realizar estas pruebas hasta en un 70%, los post-COVID en un 15%. La fatiga es 10 a 20 veces mayor”, indica Muñoz.
Los ejercicios iniciales son muy básicos como la elevación y el descenso de los brazos, respirando en dos tiempos, o subiendo los peldaños de una escalera. Ver la mejoría de estos pacientes es como ver crecer el pasto. Requiere de mucha paciencia. Muñoz le da terapia en casa a Juan Susano, (62), que al igual que Javier tuvo el 70% de sus pulmones comprometidos: “Cuando salió de UCI no podía ni girar sobre la cama solo. Ahora ya puede trasladarse de su habitación al comedor”. Un pequeño triunfo que los que es- tamos sanos debemos valorar.
Riesgo de muerte
“Ganar independencia es muy importante para su salud mental y su autoestima”, dice el terapeuta ocupacional Miguel Gallegos, que le enseña a sus pacientes nuevas posturas para realizar actividades que la mayoría hace de forma automática, como abotonarse la camisa o bañarse solo: “La idea es que tengan un gasto mínimo de energía, porque estos pacientes se cansan rápido. El objetivo a largo plazo es que vuelvan a ser funcionales. El apoyo psicológico y familiar será muy importante”.
La recuperación del sobre- viviente de UCI no termina al salir del hospital: “La pérdida de masa muscular puede condicionar una muerte temprana”, advierte Martín Muñoz. “El corazón se somete a más esfuerzo y el paciente puede morir por un paro cardíaco”. Por eso la rehabilitación es clave. Hospitales como el Dos de Mayo han abierto ambientes para pacientes recuperados.
El último logro de Javier fue subir la escalera de su dúplex sin la fatiga extrema de los primeros días. Agradece volver a respirar. “30 médicos, 53 enfermeros, 102 técnicos han muerto por trabajar en primera línea, y los que sobrevivimos no volveremos a ser los mismos en mucho tiempo”, dice.





CINEPLANET: 2 entradas 2D + 2 bebidas grandes + Pop corn gigante. Lunes a Domingo
PRECIO
S/ 47.90
ALMUERZO O CENA BUFFET + Postre + 1 Ice tea de Hierba luisa en sus 4 LOCALES
PRECIO
S/ 85.90
PREVENTA: Álbum + paquetón Panini FIFA Mundial 2026 - DELIVERY GRATIS (Asegura tu pedido)
PRECIO
S/ 49.90
REVISION TECNICA VEHICULAR FARENET. Locales a elegir. Lunes a Domingo.
PRECIO
S/ 84.90