
El fútbol mundial atraviesa una de las mayores disputas políticas y económicas de los últimos años. El Consejo de Administración de las Ligas Europeas emitió una dura condena contra la gestión del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, calificando de “hecho imprudente y divisivo” su plan secreto para vender una participación minoritaria de la Copa del Mundo a inversores privados vinculados al entorno del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Infantino pretende transferir los activos comerciales, patrocinios y derechos audiovisuales de la máxima fiesta del fútbol a una nueva filial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), abriendo la puerta a fondos de inversión internacionales como Thrive Capital y al banco JP Morgan.
A través de un durísimo comunicado oficial, el organismo que representa a las principales competiciones del continente (incluyendo la Premier League, LaLiga española, la Serie A, Ligue 1 de Francia y la Bundesliga alemana) se sumó al frente de batalla liderado por la UEFA. La cúpula del fútbol del viejo continente acusa a la FIFA de intentar privatizar el patrimonio histórico del deporte mediante un proceso dictatorial que excluye por completo a los clubes, futbolistas y aficionados.
Para las Ligas Europeas, la propuesta de Zúrich representa una línea roja inaceptable. El colectivo fue tajante al asegurar que la Copa del Mundo “no es un activo de capital privado del presidente de la FIFA”. En el texto se argumenta que el valor real del torneo lo construyen día a día las ligas domésticas, los clubes que pagan los salarios y los aficionados, a quienes Infantino ha dejado completamente “sin voz ni voto”.
“El Mundial no está en venta. No es un activo de capital privado del presidente de la FIFA. Su valor se genera cada día gracias al trabajo de las ligas, los clubes, los jugadores y los aficionados, que están siendo excluidos de cualquier voz o voto en este asunto. Las Ligas Europeas rechazan firmemente esta propuesta”, indica parte del comunicado.
“El éxito del fútbol siempre se ha sustentado en una estructura piramidal abierta y en el delicado equilibrio entre el fútbol nacional y el internacional. Las oportunidades comerciales deben servir para reforzar esos pilares, no para ponerlos en riesgo”, se añade en las siguientes líneas.
“Los dirigentes responsables del fútbol tienen el deber de unirse para oponerse a esta propuesta, no solo por el fútbol de hoy, sino también por las futuras generaciones de jugadores y aficionados, garantizando que les dejemos un deporte sano, sostenible y fiel a los valores que lo han convertido en el deporte más popular del mundo”, añadió el suizo Claudius Schäfer, mandamás de las Ligas Europeas.
Uno de los primeros en reaccionar fue el expresidente de la FIFA Joseph Blatter. A través de su perfil en X (Twitter), lanzó un contundente mensaje de rechazo a la propuesta que fue revelada por ‘The Athletic’.
“La estrecha relación entre el presidente de la FIFA y el presidente de Estados Unidos ha alcanzado una dimensión financiera que daña profundamente al fútbol. Nadie tiene derecho a vender nuestro deporte”, escribió expresidente de la FIFA, quien denunció directamente a Infantino y a Trump de dinamitar el fútbol con sus relaciones e intereses.
Blatter renunció a la presidencia de la FIFA en el 2015 en el marco de la investigación conocida como el FIFA Gate. Este escándalo derivó en acusaciones por corrupción y lavado de dinero.
La organización Football Supporters Europe (FSE), que representa a miles de aficionados del continente, también lanzó un duro mensaje contra Gianni Infantino.
A través de las redes sociales, la asociación aseguró que “el Mundial no está en venta” y reclamó la salida de Infantino al considerar que la competición no puede convertirse en un activo comercial abierto a intereses privados.



