Keiko y sus pastores

Santana hizo campaña por Keiko y se dedicó a acompañarla dando discursos contra la homosexualidad, mientras maquinaba su propio proyecto político.

Santana hizo campaña por Keiko y se dedicó a acompañarla dando discursos contra la homosexualidad, mientras maquinaba su propio proyecto político.

Una diferencia sustancial: los pastores tienen más seguidores, fieles si se quiere. Keiko va perdiendo los pocos “amigos” que le quedan, si es que alguno.

¿Similitudes? Varias. Hemos presenciado una suerte de simbiosis entre la heredera del fujimorismo y más de un “representante” de sectas evangélicas con aspiraciones económicas y de poder. La mentira y la charlatanería es otra similitud.

Alberto Santana, dueño de El Aposento Alto (más que ser pastor de una organización religiosa, es su empresa), cuyo patrimonio se incrementa exponencialmente gracias a instituciones educativas, emisoras radiales y otros rentables “negocios”, acaba de hacer noticia debido a la disputa por la explanada del Matute.

Santana hizo campaña por Keiko y se dedicó a acompañarla dando discursos contra la homosexualidad, mientras maquinaba su propio proyecto político. Ahora, al fiel estilo naranja, Santana es visto regalando tapers a cambio de firmas para inscribir su partido: Perú Nación Poderosa.

Agua Viva es otra organización evangélica cercana a las campañas electorales de Keiko Fujimori y que ahora es investigada por lavado de activos. Habiendo pagado US$ 6 millones por el coliseo Amauta, entre otras interesantes adquisiciones, el incremento vertiginoso del patrimonio de esta organización no ha podido ser justificado.

En más de una oportunidad, estas sectas han buscado cercanías políticas para incluso promover leyes que otorguen beneficios tributarios a comunidades evangélicas. Así, por ejemplo, tenemos la llamada Ley de Libertad Religiosa o la propia Ley de Tributación Municipal que favorecen económicamente y dan facilidades a entidades religiosas no católicas (el favorecimiento al catolicismo da para otra columna).

Dejar para el final al Movimiento Misionero Mundial (MMM) es como querer cerrar con broche de oro. Un negocio millonario, sin duda, pues según informes policiales estamos hablando de una agrupación que recauda unos 7 millones de soles anuales. Rodolfo González es el promotor y fundador de este grupo y ¡oh sorpresa! también se metió de lleno a la campaña de Keiko. Basta con leer los informes de La Mula y Ojo Público para darnos cuenta del principal aporte del MMM en la política: la homofobia.

Un pequeño fragmento del discurso de este sujeto, para hacer memoria: “Los homosexuales deben morir al igual que los corruptos, ateos, porque no son obra de Dios. Si encuentran dos mujeres teniendo sexo, maten a las dos”.

Estas personas son las únicas que, por intereses netamente económicos, podrían seguir bancando a la Señora K. Estas personas con mentalidad psicopática y discursos de odio e incitando a la violencia. Quizá no nos indigna lo suficiente en un país tan golpeado por la violencia. Quizá debiera indignarnos más. No por un estadio o un club de fútbol, sino por la lacra que junta a toda esta red de corrupción.

Te puede interesar