Ernest Hemingway y su reflexión sobre España que sigue dando que hablar: "Si el pueblo español tiene algún rasgo común es el orgullo y el sentido común"
La relación del escritor con la nación ibérica influyó notablemente en su literatura, evidenciada en novelas como "Por quién doblan las campanas".

Ernest Hemingway fue uno de los escritores y periodistas más influyentes del siglo XX. Ganador del Premio Pulitzer en 1953 y del Nobel de Literatura en 1954, el estadounidense mantuvo una estrecha relación con España, país que despertó su admiración desde comienzos de la década de 1920.
Su fascinación por las tradiciones, los paisajes y la cultura española quedó reflejada en varias de sus obras. En una de ellas, Muerte en la tarde, publicada en 1932, dejó una reflexión sobre el carácter de sus habitantes que resume dos cualidades que consideraba representativas de su sociedad: el orgullo y el sentido común.
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La reflexión de Ernest Hemingway sobre el carácter del pueblo español
"Si el pueblo español tiene algún rasgo común, es el orgullo, y si tiene otro, es el sentido común", escribió Hemingway en Muerte en la tarde. Con esta afirmación, el autor destacó dos características que, desde su perspectiva, definían a los habitantes del país europeo.
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El escritor también profundizó en esta idea al comparar una de esas cualidades con la geografía española. "El sentido común es tan fuerte y seco como las llanuras y mesetas de Castilla", señaló en su obra, en una descripción que vinculaba el carácter de la población con el paisaje del país.
Hemingway y su profunda admiración por España
El primer viaje del escritor al país europeo ocurrió en 1921, siguiendo los consejos de su mentora, la escritora Gertrude Stein. Dos años después regresó y comenzó a desarrollar un vínculo cada vez más estrecho con sus costumbres, tradiciones y formas de vida.
Su admiración llegó a tal punto que, en una carta, dejó otra contundente declaración. "España es el último país bueno que ha quedado", escribió. Entre sus principales aficiones estuvieron los Sanfermines de Pamplona, la tauromaquia y los paisajes españoles, experiencias que posteriormente incorporó a su producción literaria.
La Guerra Civil española marcó su trayectoria literaria
Otro momento determinante en su relación con el país ocurrió durante la Guerra Civil española (1936-1939), cuando Hemingway trabajó como corresponsal. Su experiencia durante el conflicto le permitió conocer de cerca sus consecuencias y se convirtió en una importante fuente de inspiración para su literatura.
El impacto de la guerra quedó plasmado en Por quién doblan las campanas, publicada en 1940 y considerada una de sus novelas más importantes.














































