Fuerza Aérea de Ecuador aceptó la responsabilidad por la desaparición forzada y muerte de cuatro niños
En un acto en Guayaquil, Salazar reconoció la responsabilidad del Estado en la desaparición forzada y la muerte de los niños, y así cumplió una sentencia de la Corte Constitucional.
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El general Mauricio Salazar, comandante de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), ofreció disculpas públicas a las familias de Josué, Ismael, Steven y Nehemías, los cuatro menores afrodescendientes desaparecidos por militares y asesinados posteriormente.
El acto, realizado en el Hemiciclo de la Rotonda de Guayaquil, cumple con una sentencia de la Corte Constitucional, que responsabilizó al Estado y a los militares por violaciones graves a los derechos humanos.
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Los menores, de entre 11 y 15 años, fueron detenidos de forma irregular por una patrulla militar el 8 de diciembre de 2024 en los exteriores de un centro comercial del barrio Las Malvinas, en el sur de Guayaquil. En lugar de ser entregados a la Policía, los soldados los trasladaron a un área cercana a una base militar, donde fueron golpeados y abandonados.
Los restos calcinados fueron hallados en un manglar y la autopsia confirmó que al menos tres presentaban impactos de bala.
Disculpa fue redactada por la Corte Constitucional
Salazar reconoció la “responsabilidad institucional” y admitió que la respuesta estatal fue tardía, fragmentaria y contradictoria, prolongando la angustia de los familiares. “Comparezco ante las familias y la sociedad en su conjunto para reconocer, con vergüenza y dolor, que el Estado es responsable de un horrendo suceso: la desaparición forzada y posterior muerte de cuatro niños”, expresó.
El texto leído por la autoridad fue dispuesto por la Corte Constitucional, que ordenó medidas de reparación integral, protocolos de actuación frente a menores y formación en derechos humanos para los militares. Además, se estableció declarar el 8 de diciembre como día en memoria de los niños.
Billy Navarrete, del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), destacó la importancia histórica del acto, al ser la primera vez que un alto mando militar pide perdón públicamente por un caso de desaparición forzada. Señaló que al menos 51 personas permanecen desaparecidas en Ecuador tras presuntas intervenciones de agentes estatales.
La palabra del dolor
Familiares de las víctimas se pronunciaron tras las disculpas. Ronnie Medina, padre de Steven, agradeció el respaldo recibido y extendió solidaridad a otras familias que buscan a sus desaparecidos. Luis Arroyo, padre de Josué e Ismael, aceptó el perdón “de todo corazón”, mientras Johana Arboleda, madre de Nehemías, subrayó que su principal demanda sigue siendo conocer la verdad sobre lo ocurrido. Katy Bustos pidió que las “madres buscadoras” presentes reciban respuestas del Estado como lo hicieron sus familias.
El caso expuso los abusos cometidos por militares durante la administración de Daniel Noboa y marcó un precedente en justicia y reparación para las víctimas de desaparición forzada. Aun así, las familias insisten en la necesidad de esclarecer completamente los hechos para evitar que tragedias similares se repitan.




































