Las tarifas de ‘La Madame’, la cabecilla más grande la prostitución en Colombia

Liliana Campos, alias ‘La Madame’ purga condena en una cárcel de Colombia por proxeneta. Lejos del sus lujos extravagantes sobrevive vendiendo snacks.

Liliana Campos, alias ‘La Madame’ purga condena en una cárcel de Colombia por proxeneta. Lejos del sus lujos extravagantes sobrevive vendiendo snacks.

‘La Madame’, una de las cabecillas de la red más grandes de prostitución en Colombia, continúa en la cárcel de San Diego en Cartagena. Una intervención de la policía a su teléfono móvil reveló cuáles eran las tarifas por los servicios que brindaban sus esclavas sexuales.

Lejos de los lujos que la acompañaban, hoy Liliana Campos vende snacks a fin de conseguir dinero para sus útiles de aseo, entre otros elementos. Y según relataron sus compañeras de celda se encuentra sumamente preocupada por sus hijos, a quienes ha tenido que retirar de la escuela por el constante acoso a los que son sometidos.

A fin de descubrir detalles de esta red de prostitución, agentes del centro penitenciario intervinieron el celular de ‘La Madame’ y oyeron todas sus llamadas telefónicas en las que Campos revelaba los pagos y servicios adicionales que ofrecía.

Las tarifas de las chicas de ‘La Madame’

Los clientes que quisieran estar con las mujeres de ‘La Madame’ debían pagar por ellas 162 dólares por 3 horas; 226 dólares por seis horas (dos relaciones sexuales); 291 dólares por 12 horas (cuatro relaciones sexuales) y 388 dólares por 24 horas con derecho a las relaciones sexuales que quisiera.

Servicios adicionales de Liliana Campos

Además de reclutar y comerciar con las mujeres, Campos también organizaba las lujosas fiestas y tramitaba el transporte hacia las paradisíacas islas. Adicionalmente, distribuía drogas y reclutaba a los capitanes de los yates. 

Según relataron los agentes, el modo de selección de las chicas consistía en hacer una fila con las posibles mujeres a elegir, una vez en el lugar, el cliente escogía a las que quería tener a bordo del yate y las que no eran seleccionadas debía volver con La Madame.

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