Carmencita Lara: el adiós a una grande de la canción

Triste partida. La exitosa intérprete falleció a los 91 años por causas naturales. Su legado musical es invaluable y desde ya un emblema de la canción popular que viajará de generación en generación.

Triste partida. La exitosa intérprete falleció a los 91 años por causas naturales. Su legado musical es invaluable y desde ya un emblema de la canción popular que viajará de generación en generación.

Su voz aguda, lastimera y llorona la hizo única en su género y en la memoria de muchas generaciones, que hasta ahora corean sus canciones.

La gran Carmencita Lara murió ayer a los 91 años, pero su recuerdo permanecerá en la memoria de los corazones ajados y decepcionados; en las reuniones familiares y de amigos y en las cantinas donde sus temas sonaban a todo volumen en las rockolas.

Su verdadero nombre era Julia Rosa Capristán García. Tenía solo 15 años cuando inició su carrera musical de forma aficionada, hasta que alcanzó la mayoría de edad y con ello su consagración profesional.

Fue bautizada como Carmencita Lara, gracias a Víctor Lara, quien con los años se convirtió en su compañero y el padre de sus hijos.

Bajo este seudónimo, Carmencita forjó una carrera de éxitos con inolvidables temas como ‘Olvídala, amigo’, ‘Llora, llora corazón’, ‘Milagro’, ‘Los cuervos’, ‘El árbol de mi casa’, ‘Clavel marchito’ y más que le cantaban principalmente al amor, el desamor y la desventura.

El primer tema que grabó y alcanzó el éxito allá por la década del 60 fue ‘Olvídala, amigo’, que se convirtió en un himno para los corazones decepcionados y engañados.

Escrita por el iqueño Luis R. Cueto, la canción se grabó nada menos que en el estudio de la Primera Guitarra del Perú, don Óscar Avilés, y contó con el acompañamiento del acordeón, el cajón y el contrabajo.

Carmencita Lara siempre tuvo buena salud, hasta el 2015 cuando sufrió un infarto cerebral que la obligó a internarse por varias semanas en el Hospital Alberto Sabogal del Callao. A raíz de ese episodio, se supo que la cantante padecía de hipertensión y problemas neurológicos, que luego le impidieron volver a caminar.

Desde entonces, su salud se fue resquebrajando hasta ahora que se conoció la ingrata noticia de su partida.

Su hija Rochi Lara contó que su madre “se fue tranquila, como si se sumiera en un profundo sueño”.

Anoche, sus restos reposaron en su casa de Comas, pero hoy a partir de las 9 de la mañana serán trasladados al Museo de la Nación para que el público pueda rendirle homenaje a quien fuera una de las más grandes y reconocidas voces del Perú.

Felizmente, la vida de Carmencita Lara no fue para nada desgraciada como las letras de sus canciones. Pero hoy, el árbol de la casa está muy triste, y el corazón llora su sentida partida. Descansa en paz, Carmencita Lara.

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