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Waldo Mendoza: “Hacia setiembre u octubre, la economía peruana estaría abierta plenamente”

El ministro de Economía y Finanzas sostiene que la proyección del crecimiento del PBI es de un 10%, pero considera “muy probable” que se alcancen valores por encima de dicha cifra.

Waldo Mendoza. Dejará a la próxima administración un borrador de presupuesto público, así como sugerencias en materia tributaria y de inversión pública. Foto: Virgilio Grajeda / La República
Waldo Mendoza. Dejará a la próxima administración un borrador de presupuesto público, así como sugerencias en materia tributaria y de inversión pública. Foto: Virgilio Grajeda / La República
Carlos Bessombes

Waldo Mendoza llegó al MEF en noviembre del 2020. El énfasis de su gestión, reconoce, ha sido atender la emergencia sanitaria. Hoy con una actividad económica en recuperación, mejores precios internacionales y una vacunación a buen ritmo, considera que las previsiones pueden mejorar este año.

¿Qué elementos elevarían o reducirían las previsiones de un PBI en 10% para este año?

Nosotros tenemos una proyección de 10% de crecimiento para este año, el Banco Central tiene una proyección de 10,7%. Nosotros diríamos que nuestra proyección es con tendencia al alza, o sea, muy probablemente crezcamos por encima de esa proyección.

¿Cuáles son las razones?

La principal es la respuesta de política macroeconómica del 2020 y las políticas macro continuadas en este año. Si habría que elegir entre esos elementos, uno es el comportamiento del crédito de los bancos a las empresas del sector privado. En lugar de reducirse el ritmo de crecimiento del crédito a las empresas, durante la pandemia se ha triplicado. En el 2019 venía creciendo a un ritmo de 6% anual y durante la pandemia ese ritmo subió a 15, 20 hasta 25%. Esa es la principal variable que explica que en el primer trimestre de este año ya estemos produciendo casi lo mismo que producíamos en el primer trimestre del 2019, un año normal. La otra variable explicativa es el notable comportamiento de la inversión pública, cuyo volumen en el primer semestre de este año es el más alto de la historia contemporánea. El riesgo al alza adicional es la vacunación.

En esa medida, ¿cuánto ayudará acentuar este proceso?

Ya hemos probado que podemos aplicar hasta 220 mil dosis diarias. Esta cantidad de dosis debe elevarse y confiamos en que el siguiente gobierno eleve aún más esta velocidad. A ese ritmo, que debe acelerarse, dado que disponibilidad de vacunas va a haber para lo que viene del año, hacia setiembre u octubre toda la población peruana estaría vacunada.

De ser así, digamos, y si no tenemos problemas en el camino de una variante resistente a la vacuna, hacia setiembre u octubre la economía peruana estaría abierta plenamente y, por tanto, el potencial de crecimiento se ve muy bueno.

¿Qué elementos de riesgo advierte en el horizonte?

Sobre los riesgos a la baja, en realidad, en este momento, es difícil decir cuál es exactamente. Lo conoceremos cuando tengamos un gobierno electo y cuando nos diga: este es mi presidente del Banco Central, este es mi ministro de Economía, esto es lo que vamos a hacer. Confiamos en que las políticas que han resultado ser eficaces y buenas para el país sigan siendo aplicadas, en particular, sobre la vacunación.

Mejora. Algunos niveles de producción se recuperaron rápido. Foto: difusión

¿Ustedes recomendarían a la siguiente administración un nuevo programa de créditos a las empresas?

Consideramos que con estas reprogramaciones de Reactiva Perú, FAE-Mype y la creación del PAE-Mype, estas empresas empezarían a pagar en mayo del próximo año. Consideramos que el Perú habrá crecido casi en todo lo que se necesita para recuperar lo que se ha perdido el 2020. De tal manera que la administración que viene verá, pero nos parece que no hace falta un nuevo Reactiva Perú o un nuevo programa de apoyo porque las empresas, esencialmente, ya están recuperándose.

¿Qué recomendarán respecto a infraestructura?

En términos de inversión pública hemos detectado un problema que lo vamos a transmitir a la siguiente administración. Hay cientos de proyectos de inversión pública que ya están en marcha y estando en marcha aparecen nuevos proyectos, haciendo que estos antiguos en lugar de dos o tres años acaben en cinco años.

Lo ideal, técnicamente hablando, sería matar los proyectos existentes y, en la medida de lo posible, tener muy pocos proyectos nuevos. Lo más sano para el país es terminar con los proyectos que ya están en marcha.

¿Podría usted explicar por qué se decidió no entregar un nuevo bono universal a la población?

El bono fue un componente importantísimo de la política del año pasado porque estábamos en plena cuarentena. El bono era un instrumento para que las personas que no podían trabajar, cuyos ingresos eran muy bajos, puedan sobrevivir con este bono. En el caso del 2021, la economía está recuperándose, la gente está recuperando su trabajo y consideramos también que en este momento el factor que limita el crecimiento de la producción no es la demanda. El bono tendría sentido cuando la economía no está recuperándose por falta de demanda.

Hacia una reforma tributaria

Usted ha comentado que el MEF está trabajando propuestas en el campo tributario. Hay quienes señalan que nuestro sistema está desactualizado. ¿Cuál es su lectura?

Hay varios defectos que un gobierno de cinco años puede y debe corregirlos. Por ejemplo, consideramos que no hay una política tributaria que cobre razonablemente a las micro y pequeñas empresas y que no los lleve al enanismo. Debido a que la tributación es por tamaños, todos tienen el temor de ser grandes y, por tanto, se quedan pequeñitas para seguir tributando menos. Ese tema hay que corregir. Posiblemente la deducción del pago de impuestos está también muy relajada, hay una parte de la población que no es pobre y que puede pagar, creo que debería hacerlo.

En el mundo de las exoneraciones hay algunas que no han cumplido con su función, pero, más que todo eso, lo que hemos detectado es que el ritmo de incumplimiento del pago de impuestos tanto de IGV como renta es uno de los más altos de América Latina. Es una mala noticia, pero al mismo tiempo es una buena noticia, porque quiere decir que hay un potencial para elevar la presión tributaria sin modificar tasas.

Pensiones proporcionales

Esta semana el Congreso aprobaría la iniciativa para brindar pensiones proporcionales a quienes no llegaron a los 20 años de aportes en la ONP. La norma considera algunas de las recomendaciones hechas antes por el MEF, ¿aún así la observarían? ¿Dejarán algún anteproyecto sobre el tema?

Una propuesta para corregir esta injusticia en el sistema de pensiones público, que tiene que ver con el hecho de que las personas que cotizan menos de 20 años no tienen ninguna pensión, esa propuesta la vamos a dejar.

Respecto a la iniciativa que viene del Congreso vamos a estudiarla. Entendemos que (la iniciativa) tiene en parte esta propuesta de corregir la deficiencia que acabo de hacer notar, pero en parte también tiene un contenido de bonos que, como le había expresado antes, no nos parece tanto en términos de política económica como en términos de justicia.

Ya más antes habíamos observado, incluso lo llevamos al Tribunal Constitucional, una propuesta parecida. Entonces, en resumen esta idea de corregir esta injusticia de cero pensión para los que no coticen 20 años va a estar seguramente, como una propuesta de nuestro gobierno para el gobierno que venga y la propuesta del Congreso la estudiaremos.

“No recomendamos usar fondos de estabilización”

Ante el alza del GLP, ¿se evalúa regresarlo al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles?

Nosotros no recomendamos el uso de estos fondos de estabilización por varios motivos. Un motivo, más intuitivo, es que los precios, en general, algunos suben, algunos bajan y la idea es que en promedio no suban mucho. Ese gran promedio es el que monitorea el Banco Central. Nuestro BCR bien nos dice: la inflación debe estar en la medida de lo posible entre 1 y 3% y así lo ha hecho los últimos 20 años. La variable que debe preocupar a la ciudadanía es la inflación general.

A veces cuando se crea un fondo de estabilización y los precios, por motivos internacionales, están muy elevados, el gobierno tiene que subsidiar, apoyar a las empresas. Este apoyo puede costar 100, 200, 300 millones. La pregunta es: ¿serán esos 300 millones más importantes que gastar en salud? Desde ese punto de vista, nuestra recomendación es que en lo posible no se tengan fondos de estabilización.

Un buen fondo de estabilización acumula recursos en los buenos tiempos para usarlos en los malos tiempos. En el caso peruano, los fondos de estabilización solo sirven en los malos tiempos para que el gobierno gaste, el gobierno nunca recupera lo que ha perdido.

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