El agro

Urgentes medidas para un sector crucial en esta etapa.

Editorial Editorial
31 Mar 2020 | 6:45 h

Tenemos que darnos por notificados sobre que, en la primera etapa de la cuarentena, que implicó un repentino apagón de la economía, la actividad agraria no se ha detenido, de modo que el país está abastecido, incluso a pesar de que se detecte la caída de los envíos de alimentos a las grandes ciudades y el aumento del precio de algunos productos.

Esta situación podrá mantenerse solo en la medida que se entienda que el sector agrario peruano opera con las reglas de un mercado abierto y diversificado, en el que se tiene que el principal volumen proviene de los pequeños y medianos productores, la mayoría de los cuales también han empezado a experimentar la consecuencia de la paralización de la economía. A ellos también les afecta la falta de pago, las dificultades para el envío de productos, la actividad de una intermediación especulativa y el riesgo de un contagio masivo en áreas con baja calidad de los servicios sanitarios.

Más de 10 millones de peruanos viven en el campo y se dedican a sus actividades; los gremios agrarios han reportado que el subsidio del bono de 380 soles no ha llegado a los pobres rurales y que es probable que, si no se traza un diseño inclusivo, tampoco serán incluidos en las 800 mil familias a las que se extenderá dicho bono. Ellos han propuesto dos medidas urgentes: implementar un bono productivo agropecuario para la agricultura familiar, y extender el bono de los 380 soles a los beneficiarios de los programas sociales en las zonas rurales por el aumento de precios y la rebaja de la actividad productiva.

Por otro lado, los datos técnicos que reporta el Senamhi indican un bajo registro fluvial en algunas zonas del norte y sur del país; ello podría afectar el inicio del período de siembra dentro de unas semanas, lo que obliga a extremar el cuidado de las reservas y la adopción de medidas de programación de actividades para evitar el desabastecimiento o facilitar la importación de productos.

Las medidas de reactivación y ayuda que han anunciado el BCR y el MEF recientemente deberían comprender de modo claro y dirigido a los más de dos millones de pequeños productores dedicados a la agricultura familiar para garantizar el abastecimiento de alimentos a los peruanos, no solo en la emergencia, sino en los meses siguientes, que serán duros para los hogares del país. En esta etapa, el agro no puede ser tratado con la dejadez histórica porque en su capacidad de alimentar a los peruanos en esta época difícil descansa parte de las salidas que necesitamos.

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