“Yo siento que el Ministerio de Economía se apoya en la piratería”

José Carlos Alvariño. Ingeniero industrial por la Universidad de Lima. Presidente de la Cámara del Libro y director de la Feria del Libro de Lima. Director comercial en Grupo Editorial Peisa.

APOCALIPSIS. Señala que si el MEF elimina los beneficios tributarios a los libros (que se prorrogaron hasta octubre) los que sufrirán son los lectores y los padres de familia, pues ellos asumirán el 18% del IGV. FOTO: Aldair Mejía.
APOCALIPSIS. Señala que si el MEF elimina los beneficios tributarios a los libros (que se prorrogaron hasta octubre) los que sufrirán son los lectores y los padres de familia, pues ellos asumirán el 18% del IGV. FOTO: Aldair Mejía.
Maritza Espinoza
14 07 2019 | 06:00h

Este jueves se inagurará la Feria del Libro de Lima número 24 y el país invitado será el Universo Vargas llosa, con el mismísimo escritor como protagonista y, si le da la agenda, con la presencia del presidente Martín Vizcarra. José Carlos Alvariño, presidente de la Cámara del Libro, entidad organizadora de la FIL, nos cuenta de sus planes, sus expectativas y sus angustias en torno a esa eterna entelequia llamada Ley del libro.

Esta es tu segunda FIL y nada menos que con Vargas Llosa...

Imagínate, es un honor. He tenido suerte, porque hemos estado 23 años tratando de que un presidente inaugure la feria y, justo en la feria 23 (2019) nos ligó y vino Vizcarra. Prometió seguir viniendo, dice que está en su agenda, pero siempre pasan cosas imprevistas. Dirigir un país no es fácil.

¿Y dirigir una FIL?

Tampoco. [Risas] Pero, imagínate, no vamos a comparar… Y hacerle el homenaje a Vargas Llosa es genial. La tradición de la feria es hacer homenaje a un país. Hemos llegado a la idea de que el Universo Vargas Llosa sea el país invitado. Y, realmente, va a ser un país, con su pabellón, con su delegación…

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¿Quiénes van a ser los delegados de ese universo?

Vienen editores, traductores, su biógrafo, amigos. La cosa es que se converse sobre los distintos aspectos de su obra. Y la cerecita que pondremos es que él leerá a los niños el único cuento infantil que ha escrito, Fonchito y la Luna. Es una faceta que no muestra así nomás.

¿Y viene la delegada Isabel Presley?

No. Es lo que nos han dicho. No me han dado razones, pero va a venir él, nada más. Van a estar sus hijos y nietos. Es un abuelito querendón. Lo he visto con sus nietos en el Hay festival del año pasado, y se ve que hay un vínculo muy bonito. No es que esté, con su medalla del Nobel, sentado en su sillón. Se ve que juega con ellos.

Ha venido un presidente por primera vez. ¿Y ha habido algún cambio en la actitud del Ejecutivo con la Cámara del Libro y su trabajo?

No puedo decir que no ha habido apertura. La Cámara del Libro, que representa casi el 100% de los editores, distribuidores, importadores de libros, es una institución que se ha ganado su prestigio a pulso. Hemos tenido siempre llegada con el Ministerio de Cultura, con los seis ministros que han pasado en estos dos años… Hemos tenido una reunión con el Ministerio de Economía por el tema de la ley (del libro). Y también nos hemos reunido con los congresistas.

¿Con este Congreso donde dicen que leer da Alzheimer?

Él (Bienvenido Ramírez) por suerte no está en la comisión de Cultura o de Economía, que ven esto. Más bien con congresistas de todas las bancadas en las dos comisiones. Han sido dos años de trabajo en la elaboración de la ley. El proyecto ya estaba en el Ministerio de Cultura y el procedimiento era que pase a PCM y de ahí vaya al Congreso para su debate…

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Pero se acabó la legislatura sin debate y en octubre se acaba la prórroga de los beneficios tributarios. ¿Qué pasará entonces?

El Ministerio de Cultura ya tiene el proyecto de Ley del Libro. Lo que pasa es que el MEF sigue cerrado en que quiere eliminar la exoneración del IGV. Quiere dar paliativos: fideicomiso, o fondo para hacer ediciones, o premios… Esas cosas tienen que haber, pero el IGV también tiene que estar (exonerado). Y no es que seamos locos. Los libros tienen exoneración en toda América Latina, salvo Chile y Costa Rica. Y en el mundo, hay 60 países que les dan beneficios tributarios.

Entiendo que el MEF dijo que el año de prórroga era para testear el impacto de las exoneraciones...

No. Lo que pidió a Cultura era que se elabore el nuevo proyecto de ley y que se haga la política. Cultura ya lo entregó, pero el MEF sigue queriendo quitar la exoneración. Eso va a ser un daño irreparable en la industria, va a haber un retroceso en el consumo del libro, se va a fomentar la piratería, van a cerrar editoriales...

¿Tan grave es?

Va a ser un golpe muy serio a una industria que está demostrando crecimiento. Lo que tiene que hacer el Estado es implementar lo que dice la ley desde el 2003: un sistema nacional de bibliotecas públicas. Esa ley iba a crear un dinamismo mucho mayor al sector con las compras que iban a hacer para implementar las bibliotecas, con lo que iban a ser estas en proyección a la comunidad, fomento de la lectura y acceso a libros. De eso se trata.No de que vayan a comprar piratas. Yo siento que el MEF se apoya en la piratería, porque la piratería está cubriendo un espacio que no está cubriendo el Estado.

Dices que la piratería es delito, pero hay autores para los cuales ser pirateado es un homenaje...

Eso a mí me da mucha pena. La informalidad no es el camino del desarrollo, del crecimiento, de la mejora. La informalidad es corrupción y mira lo que la corrupción hace con nuestro país. Y habemos empresas que somos formales. No pagaremos IGV, pero damos renta, trabajo formal, damos gratificaciones, beneficios sociales, alimentamos a la industria gráfica, hacemos los libros para los colegios donde estudian los chicos.

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Se dice que, con el mínimo de una UIT de facturación para el reintegro tributario, las beneficiadas serán las grandes editoriales...

Esa es otra cosa que está haciendo mal el MEF: ha puesto unas vallas altísimas para poder acceder al reintegro. Hemos estado en el Congreso con los de la comisión de Economía, los representantes del MEF, de Sunat, y hemos traído a la persona del Cerlalc (órgano técnico de Unesco para la difusión del libro y la lectura en América Latina), y trajeron la experiencia de Colombia. Allá no tienen que estar haciendo todo un trámite para recuperar el reintegro. ¡Y, encima, acá tiene que ser una factura de más de 6000 soles!

¿Esa valla matará a la industria editorial independiente?

No está favoreciendo ni a los pequeños ni medianos editores, porque la factura mínima de ellos está entre 3 y 4 mil soles, y tiene que tener más de 6000 soles para acceder al beneficio. Acá hay una cerrazón que ya es sin razón. Ya no es una discusión técnica, porque, a todas luces, la exoneración del IGV y el reintegro han favorecido a la industria. Ahora se publican más de 6000 títulos al año. Antes de la ley, eran menos de 2000.

¿Y ha habido un impacto en los precios? Seguimos teniendo los libros más caros América Latina.

No son los más caros, estamos a la mitad, y es un tema de escala. Se ha avanzado hasta donde se ha podido, pero falta el impulso del Estado a través de bibliotecas públicas. Eso es clave para activar el sector. Falta ese ingrediente de la receta. Han hecho el lomo saltado sin cebolla, pues.

En alguna entrevista leí que decías que el mejor libro es el que más te gusta, y eso para algunos es un poco trasgresor, ¿no?

Es que es eso. No se trata de que sea como que te saquen una muela o que tomes un jarabe o te pongan una inyección. La lectura se trata de placer.

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¿Es igual que leas Madame Bovary o 50 sombras de Grey?

Ya depende de ti. Madame Bovary está y 50 sombras de Grey, también. Yo lo leí para ver qué tal era. Es divertido, pero he leído libros que son 100 veces más eróticos y de mayor calidad literaria.

¿Cuál ha sido el libro de menor calidad literaria que has leído?

No me pidas que diga eso. [Risas] La verdad es que los evito. Lo que hace que entres a la lectura por placer es que, poco a poco, te entrenas en la lectura y ya no se te hace cuesta arriba. Una vez que la incorporas a tus prácticas cotidianas, en tu desarrollo como ser humano o profesional, vas viendo cosas que te interesan y tienes en los libros un abanico de posibilidades de acceder a conocimiento que va de la mano con tus intereses en la vida. La literatura, por lo menos en mi caso, es parte de mi educación emocional. Cortázar es mi amigo. Rayuela es mi barrio. Yo me iba a caminar por París con mis amigos, por el Club de la Serpiente.

¿Pero el negocio no son los textos escolares?

Claro, pero hacer textos escolares no es para una editorial independiente, porque necesitas un aparato de profesionales muy grande. Es un costo altísimo de producción. Los libros para los colegios es lo que más se vende, porque es obligación y todos los niños van al colegio, pues. No hay que sorprenderse de que lo que más se vende sean textos escolares.

¿Cuál es el bestseller de la literatura de ficción del último año?

No tengo las cifras. A mí, si quieres, el boom de Harry Potter me ha parecido una cosa fabulosa. Mi hijo es de la edad de Harry Potter. A esa mujer (JK Rowling) hay que hacerle un monumento. Nadie ha promovido la lectura en los últimos años más que la Rowling.

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¿Es verdad que la campaña “Yo apollo los impuestos a los textos escolares” (aparecida en carteles en diversos puntos de la ciudad) es de la Cámara del Libro?

Es una campaña que está en intriga y se develará el sábado (la entrevista se hizo el jueves). Sí, pues. Al final ACLET (la presunta entidad que elabora los carteles) es el MEF. Es una entidad ficticia. Hemos ironizado eso para llamar la atención de la población, porque de lo se está hablando es de la industria editorial: que se están haciendo ricos, que los libros son caros, porque nos comparan con los piratas. Si comparas con los piratas, los remedios piratas también son más baratos.

Pero leer un libro pirata no te mata, ¿no?

Ya lo sé, pero nos mata a nosotros. El que lo va a sufrir es el lector, el padre de familia. A él le van a cobrar el IGV. Los que estamos trabajando en la industria editorial, ¡bueno, pues!, vamos a tener que seguir trabajando. Algunos tendremos que cerrar, seguramente. Pero al que más va a perjudicar es al lector, porque dentro de un año habrá menos libros, porque las grandes editoriales van a importar menos; las editoriales van a producir menos; las librerías también verán que se contrae su negocio; va a parar la expansión de librerías en provincias. Las más perjudicadas serán las editoriales pequeñas y medianas, que son las nacionales.

Volviendo al anuncio, se ha creado una polémica: lo acusan de racista y clasista. De insinuar que quien no lee se vuelve bruto y mala persona. ¿Está bien enfocada?

Tú miras las redes y hay gente racista, clasista, hay gente atroz que se burla, humilla, menosprecia a muchos peruanos. Al hacer esta burla a la mala ortografía, no me estoy burlando de los menos favorecidos: me estoy burlando del que está queriendo hacer que el libro esté más lejos de la población. O sea, no me estoy burlando de la gente que escribe mal, me estoy burlando del MEF, pues. Pero me parece bien que haya indignación, aunque la indignación me salpique. La misma Feria del Libro alberga un abanico de formas de pensar, de ideologías. Los mismos libros tratan aspectos muy variados. A veces hay personajes polémicos que van a la feria, pero yo no le cierro la puerta a nadie y me tengo que comer eso, y a veces me salpica. O sea, me salpica esta pluralidad, esta dimensión que tiene la feria. Vienen, pues, 500 mil personas. No todos vamos a estar de acuerdo en todo.

Ya que la valla está tan alta, ¿cómo sueñas la próxima feria?

Mira, mi sueño es que venga menos gente a la feria, porque hay bibliotecas públicas, hay más librerías… En la medida en que haya más espacios de acceso al libro, la gente no va a tener que venir tanto. Y mi otro sueño es que, en cada feria, nazcan nuevos lectores. O sea, si hacemos tal espectáculo del libro es para atraerlos, porque, para atraer a los que ya son lectores, bastaría con que saque un volante.

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