El skateboarding en Arequipa, entre el amor y el odio
Patineta. Es una afición de muchos jóvenes que llegan hasta la Av. la Marina para practicarlo. Pero los vecinos no los quieren, se quejan de que su presencia atrae el licor y la drogadicción.
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Decenas de jóvenes encuentran la sensación de adrenalina y peligro con el skateboarding. Este deporte, llamado también patineta, saltó a la palestra luego de que el chiclayano Angelo Caro ocupara el quinto lugar en los Juegos Olímpicos de Tokio.
En Arequipa hay un lugar donde se puede practicar pero se necesitan mejoras o ordenamiento para hacerlo sin alterar el orden público y tranquilidad del vecindario. Los deportistas se reúnen a cuatro cuadras de la Plaza de Armas. El Skatepark provisional se localiza en la intersección de la Av. La Marina con la última cuadra de la calle Consuelo
Ahí practican piruetas arriesgadas sobre una tabla con cuatro pequeñas ruedas.
Anthony Díaz es administrador de la página Comunidad Skateboarding AQP / Ollie_late.shop. En esta se promueve la disciplina con fotos, videos y torneos para atraer adeptos. “Los eventos o campeonatos los organiza la Municipalidad de Arequipa. Eso motiva a la gente a patinar y ser mejor cada día”, dice mientras alista sus implementos para visitar el Skaterpark.
Diariamente se reúnen entre 100 y 150 deportistas. La mañana no es un horario recomendable, la radiación hace arder el cemento. En las tardes hay más patinadores. Pero la iluminación les juega en contra y atrae al hampa y viciosos.
Con el resultado de las Olimpiadas el número de deportistas de esta disciplina aumentó. Sin embargo, los vecinos no están contentos. Denuncian el consumo de licor, sustancias prohibidas y escándalos en este lugar.
“Todos los días hay problemas. Los que vienen aquí son fumones que no tienen nada que hacer en sus casas. Si fuera un deporte, este lugar sería de mucho más cuidado por las autoridades. Estaría cercado con presencia policial permanente, limpio”, señaló un vecino que prefirió no identificarse para evitar represalias. Alguna vez denunció a los infractores y por la noche le rompieron todos los vidrios de su casa.
Anthony Díaz reconoce que no todos los que frecuentan el Skatepark lo hacen para practicar el deporte. También llega gente de mal vivir. “Eso nos hace ver mal a todos”.
Para Díaz la práctica de esta disciplina debería ir acompañada de instructores, ambulancia, botiquín de primeros auxilios. Los skaters están a su libre albedrío. Algunos sufren lesiones con la práctica. Nadie los asiste porque cuando llaman a serenazgo demoran y si llegan es para sacar a todos del lugar para evitar escándalos.
“Lo que ha pasado en las Olimpiadas debe motivar a muchos jóvenes para mejorar y dar a conocer que el skateboarding es un deporte que te hace desarrollar muchas habilidades tanto físicas y mentales. La sensación que te da el skateboarding al momento de andar o caer, hacer un truco es inigualable. El skate te enseña mucho a crecer y superarse uno mismo”, dice Anthony Diaz quien detalla que un skate puede costar entre 300 a 400 soles de acuerdo a la marca y que por la incomodidad los deportistas no suelen utilizar protectores.
Mientras tanto la gente que vive en las casas cercanas rechazan la masificación de esta disciplina en la zona. Si no hay alternativa piden control policial permanente, cercar el lugar con una malla, asearlo y habilitar servicios higiénicos. Este trabajo le corresponde a la Municipalidad Provincial de Arequipa.
El panorama para Anthony no es muy alentador porque considera que en el Perú el deporte es la última rueda del coche. ¿Qué harán de ahora en adelante para masificar el skate? No tiene muchas expectativas, todos los esfuerzos son individuales, como el que él promueve con su página.






















