¿Sabías que los lentes de plástico se popularizaron recién en los años 70? Esta es la curiosa historia de las gafas
Aunque hoy forman parte de la vida cotidiana, los lentes han cambiado considerablemente con el paso de los años. Desde los materiales utilizados hasta los tratamientos de las lunas, su evolución ha estado marcada por la búsqueda de mayor comodidad, protección y precisión visual.

Los lentes forman parte de la rutina de millones de personas, pero algunos detalles sobre ellos pueden resultar sorprendentes. Los materiales, las tecnologías incorporadas a las lunas e incluso la forma en que se desarrollaron a lo largo de la historia han cambiado considerablemente.
Actualmente existen monturas de diferentes tamaños, formas y materiales, mientras que las lunas pueden incorporar tratamientos destinados a responder a distintas necesidades visuales. Pero llegar a las opciones actuales tomó varios siglos de avances en óptica.
PUEDES VER: Indeci desmiente supuesta alerta de terremoto de magnitud 8.2 predicho en Perú para este 11 de agosto

Del vidrio al plástico: un cambio relativamente reciente
Uno de los cambios más importantes en la fabricación de lentes ocurrió durante el siglo XX. Aunque el vidrio fue durante mucho tiempo el material más utilizado para las lunas, los lentes de plástico comenzaron a ganar popularidad en la década de 1970.
Una de sus principales ventajas era el peso: los lentes fabricados con plástico pueden pesar aproximadamente la mitad que unos de vidrio de dimensiones similares. El material también permite incorporar diferentes tintes y tratamientos.
El vidrio, por su parte, continúa destacando por su calidad óptica y resistencia a los rayones, aunque tiene desventajas como un mayor peso y menor resistencia a los impactos.

Los lentes no solo sirven para ver mejor
Aunque la principal función de los lentes correctivos es compensar problemas de refracción como la miopía, hipermetropía, presbicia o astigmatismo, las lunas también pueden cumplir funciones de protección.
La radiación ultravioleta no es visible para el ojo humano, pero una exposición excesiva puede resultar perjudicial para los tejidos oculares. Por ello, determinados materiales y tratamientos pueden reducir o bloquear el paso de radiación UV.
Esto explica por qué la elección de unos lentes no debería limitarse únicamente a escoger una montura que resulte atractiva. Las características de las lunas también pueden ser relevantes según las actividades que realiza cada persona.
¿Y qué pasa con los lentes para pantallas?
Uno de los productos que ha ganado popularidad en los últimos años son los lentes con filtros para luz azul, especialmente entre personas que pasan varias horas frente a computadoras, celulares y otros dispositivos.
Sin embargo, hay un dato que suele pasar desapercibido: la Academia Estadounidense de Oftalmología señala que no existe evidencia científica de que la luz proveniente de las pantallas dañe los ojos y no recomienda lentes especiales para utilizar computadoras. Una revisión de EyeWiki también recoge estudios en los que los lentes con bloqueo de luz azul no mostraron una mejora significativa de la fatiga visual digital.
Esto no significa que el uso prolongado de pantallas no pueda generar molestias. La fatiga visual digital puede estar relacionada con factores como el tiempo de exposición, la frecuencia de parpadeo y las condiciones del entorno.
Una montura puede cambiar por completo la apariencia
Más allá de su función óptica, los lentes también se convirtieron en un accesorio de uso cotidiano. Las monturas oversize, geométricas, rectangulares y de inspiración clásica continúan entre las alternativas disponibles para quienes buscan renovar su imagen.
Sin embargo, la elección de una montura no depende únicamente de la tendencia. El tamaño, el ajuste y la comodidad también deben considerarse, especialmente cuando se trata de un accesorio que puede utilizarse durante varias horas al día.
En ese sentido, Vision Center recomienda considerar tanto las preferencias personales como las necesidades visuales al momento de elegir una nueva montura y sus lunas.

Una historia que comenzó hace siglos
La evolución de los lentes forma parte de una historia mucho más antigua de lo que podría imaginarse. Los avances en el estudio de la visión y la óptica se remontan a diferentes civilizaciones y continuaron durante siglos.
Uno de los grandes avances ocurrió durante la Edad Media, cuando el científico Ibn al-Haytham desarrolló importantes trabajos sobre óptica y explicó que la visión se produce a partir de la luz que llega al ojo desde los objetos, cuestionando teorías anteriores que sostenían que los ojos emitían rayos hacia aquello que observaban.
Muchos siglos después, los avances en materiales y tecnología permitieron pasar de pesadas lunas de vidrio a alternativas más ligeras y resistentes. El policarbonato, por ejemplo, se popularizó desde la década de 1980 por combinar bajo peso, resistencia a los impactos y protección frente a la radiación ultravioleta.
¿Qué tener en cuenta al renovar los lentes?
Más allá de la forma o el color de la montura, especialistas y establecimientos ópticos recomiendan considerar el uso que se les dará. El tiempo frente a pantallas, la exposición al aire libre, las actividades deportivas y la necesidad de corregir diferentes distancias pueden influir en la elección.
Por ello, Vision Center cuenta con alternativas de monturas y tecnologías ópticas que buscan adaptarse a diferentes estilos de vida. Durante agosto, además, mantiene vigente su Season Sale, con colecciones seleccionadas y opciones de tecnología óptica.
Así, detrás de un accesorio que parece cotidiano existe una historia de siglos de avances científicos y tecnológicos. Lo que actualmente puede parecer simplemente una montura sobre el rostro es, en realidad, el resultado de una larga evolución en la forma de entender y corregir la visión.

















