Augusto Higa y su novelita luminosa: “La iluminación de Katzuo Nakamatsu”
Publicada en 2008, la novela no solo destaca por su vigencia literaria, sino también por las lecturas que se pueden hacer de ella en la actualidad. A saber, sobre la salud mental. No sorprende que la novela esté agotada, lo que sorprende es que no haya otra edición de tremendo título.

Año 2008. Un año literario con varios títulos de interés. No fue para nada una mala temporada. En lo personal, recuerdo mucho ese 2008 a causa de la publicación de la novela breve La iluminación de Katzuo Nakamatsude Augusto Higa Oshiro.
Esta novela fue publicada por la editorial San Marcos. Era una edición modesta, la cual costaba 10 soles. Siete años después, en el 2015, el fondo editorial de la Asociación Peruana Japonesa publicó otra edición de esta novela que, para ese entonces, ya había inscrito sus señas como un clásico de la narrativa peruana contemporánea.
A la fecha, la novela está agotada. En mi última visita a la feria Ricardo Palma, no la pude encontrar. Quería comprar un ejemplar para regalarlo. Pero que esté agotada no debe sorprender; lo que sí sorprende es que no haya otra edición de tremendo título.
Una de las características de los clásicos es su cambio de piel a medida que pasa el tiempo, y La iluminación de Katzuo Nakamatsu reúne todos los componentes para ser sometida a distintas lecturas. A saber, esta novelita, hoy en día, nos habla de la salud mental.
La novelita
El exintegrante del grupo Narración te envuelve con una prosa cargada de poesía, con la que te internas en la piel de un hombre mayor, un profesor universitario llamado Katzuo Nakamatsu, que se ve enfrentado con sus recuerdos de niñez, con sus problemas de identidad, con sus fobias y con su inconstancia como escritor.
Es cierto que la novelita ha sido asociada con La muerte en Venecia de Thomas Mann. Pero a diferencia del deslumbramiento erótico que vive el protagonista del escritor alemán, el de Higa Oshiro es presa del deslumbramiento por el mal y la autodestrucción, al punto de perder paulatinamente la razón. Es por ello que, sin importarle lo que piensen los demás, recorre los barrios populares que tan suyos hizo su poeta favorito, Martín Adán; y se viste como Etsuko Untén, el líder japonés que, en Lima y en plena Segunda Guerra Mundial, lideró un movimiento de apoyo a su país.
Maleantes, drogadictos, niños abandonados, putos y putas son los personajes secundarios con los que el vesánico Nakamatsu se siente reflejado y violentado. Esa fricción lo lleva a transitar los bajos fondos sin medir las consecuencias.
Las andanzas de Nakamatsu son narradas por Benito Gutti, su colega universitario. Higa Oshiro acierta al hacer uso de un testigo imparcial, ya que la contundencia narrativa no la iba a encontrar haciendo uso de la primera persona. La distancia desde la que narra Gutti destaca por su verosimilitud. Esa distancia le permite especular sobre lo que pudo haber sido la vida de su amigo. Pensemos en el pasaje en donde relata la sesión espiritista a la que Nakamatsu es sometido a través de la yutá Miyagui, “una médium okinawense, aventajada en rastrear las emanaciones de las almas muertas y las urgencias de los seres incorpóreos, a través del frangollo de su sensibilidad”.
Augusto Higa Oshiro falleció en el año 2023. Muchos lo recuerdan con cariño porque fue un gran escritor. Pero ese recuerdo es insuficiente si no está su libro más emblemático, como La iluminación de Katzuo Nakamatsu, a disposición de los nuevos lectores que sí necesita su obra.
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Obra. Augusto Higa Oshiro fue autor de 11 títulos entre cuentarios, memorias y novelas. Destacan: Final del Provenir (1992) y Japón no da dos oportunidades (1994).
1990. Debido a necesidades económicas, el autor emigró a Japón, en donde estuvo 18 meses.
Sugerencia de lectura. El arte del delirio. Arte, trabajo y reforma psiquiátrica en el Perú de César Moro (Personaje Secundario) de Rodrigo Vera.
















